De Psalmorum auctore
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Original / primary: Spanish Gemini
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Sobre el autor de los Salmos
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David era un hombre erudito en los cánticos, que amaba la armonía musical no por un placer vulgar, sino con una voluntad fiel; y con ella servía a su Dios, que es el verdadero Dios, mediante una mística figuración de una gran realidad. Pues el concierto razonable y moderado de sonidos diversos insinúa la unidad de una ciudad bien ordenada, compacta en su concordante variedad. En fin, casi toda su profecía está en los Salmos: los cuales contiene el libro de ciento cincuenta que llamamos de los Salmos; en los cuales algunos quieren que solo hayan sido compuestos por David aquellos que están inscritos con su nombre; hay también quienes piensan que no fueron compuestos por él, salvo los que están encabezados como «Del mismo David»; y que aquellos que tienen en sus títulos «Para David», fueron compuestos por otros y adaptados a su persona. Esta opinión es refutada por la voz evangélica del mismo Salvador, donde dice que el propio David, en el Espíritu, llamó a Cristo su Señor: puesto que el salmo ciento nueve comienza así: «Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies». Y ciertamente, ese mismo salmo no tiene en el título «Del mismo David», sino «Para David», como tantos otros. A mí, sin embargo, me parece más creíble la opinión de quienes atribuyen todos esos ciento cincuenta Salmos a su obra, y que él encabezó algunos incluso con los nombres de otros, que figuraban algo pertinente al asunto; mientras que quiso que los demás no tuvieran nombre de hombre alguno en sus títulos; tal como el Señor le inspiró la disposición de esta variedad, aunque sea recóndita, no es sin embargo vana. Tampoco debe mover a no creer esto el hecho de que los nombres de algunos Profetas, que vivieron mucho tiempo después de los días del rey David, se lean inscritos en ciertos salmos de ese libro, y que lo que allí se dice parezca ser dicho por ellos. Pues el Espíritu profético bien pudo revelar al rey David, mientras profetizaba, incluso estos nombres de futuros Profetas, para que se cantara proféticamente algo que conviniera a sus personas: así como el rey Josías, que habría de nacer y reinar más de trescientos años después, fue revelado con su propio nombre a cierto profeta, quien incluso predijo sus hechos futuros».