Against Apaturius
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Para los mercaderes y los armadores, señores jueces, la ley ordena que los litigios se lleven ante los tesmotetes, si sufren alguna injusticia en el emporio, ya sea navegando desde aquí hacia algún lugar o desde otro lugar hacia aquí; y para quienes cometen la injusticia, ha establecido como pena la prisión hasta que paguen lo que se les haya sentenciado, para que nadie cometa injusticia contra ninguno de los mercaderes a la ligera.
2
A quienes se ven envueltos en juicios sobre contratos que no han existido, la ley les ha dado la posibilidad de recurrir a la excepción procesal, para que nadie sea víctima de una denuncia calumniosa, sino que los litigios sean para aquellos mercaderes y armadores que en verdad son víctimas de una injusticia. Y muchos de los demandados en los juicios comerciales, tras haber interpuesto la excepción conforme a esta ley y haber comparecido ante vosotros, han demostrado que quienes los demandaban lo hacían injustamente y que, bajo el pretexto del comercio, estaban presentando denuncias calumniosas.
3
Pues bien, aquel que junto con este ha tramado contra mí y ha preparado este litigio quedará patente ante vosotros a medida que avance mi discurso. Dado que Apaturio me reclama cosas falsas y me demanda contraviniendo las leyes, y habiéndose producido el finiquito y la liberación de todos los contratos que hubo entre él y yo, y no existiendo otro contrato entre nosotros, ni marítimo ni terrestre, he interpuesto la excepción de que el juicio no es admisible conforme a estas leyes. LEYES.
4
Que Apaturio me ha demandado contraviniendo estas leyes y me ha reclamado cosas falsas, os lo demostraré mediante muchas pruebas. Pues yo, señores jueces, habiendo estado mucho tiempo dedicado a la actividad marítima, hasta cierto punto corrí riesgos personalmente, pero no hace aún siete años que he dejado de navegar y, con medios moderados, intento dedicarme a estos negocios marítimos.
5
Debido a que he llegado a muchos lugares y a que mis estancias han sido en el emporio, conozco a la mayoría de los que navegan por el mar; y con estos de Bizancio trato de manera muy cercana por haber pasado tiempo allí. Estando yo en la situación que digo, llegaron aquí hace tres años este hombre y un conciudadano suyo, Parmenón, bizantino de nacimiento, pero exiliado de allí.
6
Al acercarse a mí en el emporio, este y Parmenón mencionaron el asunto del dinero. Resultó que este hombre debía cuarenta minas sobre su nave, y los acreedores lo presionaban exigiéndole el pago y estaban tomando posesión de la nave, habiendo vencido el plazo. Como él estaba en apuros, Parmenón aceptó darle diez minas, y este me pidió que le ayudara a conseguir treinta, alegando que los acreedores, deseosos de quedarse con la nave, lo habían difamado en el emporio para retenerla tras haberlo dejado sin recursos para devolver el dinero.
7
Como yo no tenía dinero disponible, recurrí a Heráclides, el banquero, y lo convencí de que prestara el dinero tomándome a mí como avalista. Una vez conseguidas las treinta minas, resultó que Parmenón había tenido un altercado con este hombre; y habiendo aceptado darle diez minas, y habiendo entregado ya tres de ellas, se veía obligado a dar también el resto debido al dinero que ya había adelantado.
8
Él mismo, por este motivo, no quería formalizar el contrato y me pedía a mí que hiciera lo necesario para que él estuviera lo más seguro posible. Tras recibir yo las siete minas de Parmenón, y las tres que este ya había recibido de aquel, habiendo acordado con él las condiciones, realizo una compra de la nave y de los esclavos hasta que devolviera tanto las diez minas que recibió a través de mí como las treinta de las que me constituyó avalista ante el banquero. Y para que veáis que digo la verdad, escuchad los testimonios. TESTIMONIOS.
9
De este modo, pues, este Apaturio liberó a los acreedores. No mucho tiempo después, al quebrar el banco y esconderse Heráclides al principio, este hombre trama sacar a los esclavos de Atenas y zarpar la nave del puerto. De ahí surgió mi primer conflicto con él. Pues Parmenón, al darse cuenta de que se llevaban a los esclavos, los intercepta, impide que este zarpe la nave y, tras enviarme a llamar, me cuenta el asunto.
10
Al oírlo, consideré que él era el más impío por su intento, y me puse a pensar cómo liberarme yo mismo de la garantía ante el banco y que el extranjero no perdiera lo que le había prestado a este a través de mí. Tras poner guardias en la nave, expliqué la situación a los avalistas del banco y entregué la prenda, diciéndoles que había diez minas del extranjero en la nave. Tras hacer esto, puse bajo fianza a los esclavos, para que, si faltaba algo, lo que faltara se cubriera con los esclavos.
11
Y yo, cuando vi que él cometía una injusticia, puse remedio en favor mío y del extranjero; pero él, como si fuera él el perjudicado y no el que cometía la injusticia, me reprochaba y me preguntaba si no me bastaba con haberme liberado de la garantía ante el banco, sino que además, por el dinero de Parmenón, embargaba la nave y los esclavos, y que por un hombre exiliado me enemistaba con él.
12
Yo le dije que tanto menos habría pasado por alto a quien confiaba en mí, cuanto más, siendo exiliado y desgraciado, estaba siendo víctima de una injusticia por su parte. Tras hacer todo y llegar a una enemistad total con él, apenas logré cobrar el dinero, al venderse la nave por cuarenta minas, la misma cantidad por la que se había depositado. Tras devolverse las treinta minas al banco y las diez minas a Parmenón, ante muchos testigos retiramos los documentos según los cuales se había prestado el dinero, y nos liberamos y finiquitamos mutuamente de las transacciones, de modo que ni él tuviera nada contra mí ni yo contra él. Y para que veáis que digo la verdad, escuchad los testimonios. TESTIMONIOS.
13
Después de esto, pues, no hubo entre él y yo contrato alguno, ni mayor ni menor; pero Parmenón lo demandó por los golpes que recibió de él cuando interceptó a los esclavos, y porque por su culpa se le impidió el viaje a Sicilia. Estando el juicio en curso, Parmenón le ofrece un juramento sobre ciertas reclamaciones, y él lo aceptó, añadiendo una suma de dinero si no prestaba el juramento. Y para que veáis que digo la verdad, toma el testimonio para mí. TESTIMONIO.
14
Tras aceptar el juramento, sabiendo que muchos serían testigos de que se perjuraría, no se presentó a jurar, sino que, como si fuera a resolver el juramento mediante un juicio, cita a Parmenón. Estando los juicios en curso entre ellos, persuadidos por los presentes, llegan a un arbitraje y, tras redactar un acuerdo, lo confían a un árbitro común, Fócrito, conciudadano suyo, y cada uno puso a otro al lado: él a Aristocles de Oa, y Parmenón a mí.
15
Y acordaron en el convenio que, si los tres estábamos de acuerdo, eso sería definitivo para ellos, y si no, que a lo que decidieran los dos, a eso estaban obligados a atenerse. Tras acordar esto, se constituyeron avalistas mutuamente: él a Aristocles para aquel, y Parmenón a Arquipo de Mirrinunte para este. Y al principio depositaron el convenio ante Fócrito, luego, al pedir Fócrito que lo depositaran ante otro, lo depositan ante Aristocles. Y para que veáis que digo la verdad, escuchad los testimonios. TESTIMONIOS.
16
Que el convenio fue depositado ante Aristocles y que el arbitraje se confió a Fócrito, a Aristocles y a mí, los que lo saben han testificado ante vosotros. Pero os pido, señores jueces, que escuchéis lo que sucedió después; pues de ahí os resultará evidente que estoy siendo víctima de una denuncia calumniosa por parte de este Apaturio. Pues cuando se dio cuenta de que yo y Fócrito estábamos de acuerdo y supo que íbamos a fallar en su contra, queriendo disolver el arbitraje, intentó destruir el convenio junto con quien lo tenía.
17
Y llegó a disputar que Aristocles era su árbitro, y dijo que Fócrito y yo no teníamos autoridad para nada más que para disolverlo. Indignado por sus palabras, Parmenón exigió que Aristocles presentara el convenio, diciendo que la prueba no estaba lejos si se había cometido alguna maldad con los documentos; pues los había escrito un esclavo suyo.
18
Aunque Aristocles aceptó presentar el convenio, no lo ha traído ni siquiera hoy, y al presentarse en el Hefesteo el día acordado, puso como excusa que el esclavo, al esperarlo, había perdido el documento mientras dormía. Quien preparaba esto era Erixias, el médico del Pireo, que tenía una relación cercana con Aristocles; el cual es también el causante de este juicio contra mí, por tener diferencias conmigo. Y para que veáis que fingió que se había perdido, escuchad los testimonios. TESTIMONIOS.
19
A partir de ahí, pues, el arbitraje quedó disuelto, al haber desaparecido el convenio y estar en disputa los árbitros; al intentar redactar otro convenio sobre esto, discreparon: él exigiendo a Aristocles, y Parmenón a los tres, a quienes se había confiado el arbitraje desde el principio. Al no redactarse otro convenio y haber desaparecido el original, llegó a tal punto de desvergüenza quien hizo desaparecer el convenio que dijo que, siendo uno solo, fallaría el arbitraje. Parmenón, tras llamar a testigos, prohibió a Aristocles fallar en su contra contraviniendo el convenio sin los coárbitros. Y ante quiénes lo prohibió, escuchad el testimonio. TESTIMONIO.
20
Después de esto, pues, le ocurrió una terrible desgracia a Parmenón, señores jueces. Pues, viviendo él en Ofrinio debido a su exilio de su patria, cuando ocurrió el terremoto en el Quersoneso, al derrumbarse su casa, murieron su mujer y sus hijos. Y él, al enterarse de la desgracia, se fue de allí navegando; pero Aristocles, habiendo protestado el hombre ante testigos que no fallara en su contra sin los coárbitros, al marcharse el hombre debido a la desgracia, falló el arbitraje en su ausencia.
21
Y yo y Fócrito, estando escritos en el mismo convenio, como él disputó que no éramos sus árbitros, evitamos arbitrar; pero él, no solo habiendo sido disputado, sino habiéndole sido prohibido, no dejó de hacer el fallo. Cosa que ninguno de vosotros ni de los demás atenienses soportaría hacer.
22
Lo que Apaturio y el árbitro han hecho respecto a la desaparición del convenio y al fallo del arbitraje, si alguna vez se salva el perjudicado, tomará justicia de ellos; pero como Apaturio ha llegado a tal punto de desvergüenza que incluso me demanda a mí, alegando que yo me hice responsable de pagar si se sentenciaba algo contra Parmenón, y dice que me inscribí en el convenio como avalista, como corresponde defenderse de tal acusación, primero os presentaré testigos de que yo no avalé a Parmenón, sino Arquipo de Mirrinunte, y luego intentaré hacer mi defensa también mediante indicios, señores jueces.
23
Primero, pues, considero que el tiempo es testigo de que la acusación no es verdadera. Pues el arbitraje de este con Parmenón ocurrió hace tres años, así como el fallo de Aristocles; y los plazos de los juicios para los mercaderes son mensuales desde el mes de Boedromión hasta el de Muniquión, para que, obteniendo justicia al instante, puedan zarpar. Si en verdad yo fuera avalista de Parmenón,¿ por qué, primero, no se me exigió la garantía inmediatamente después del fallo?
24
Pues no puede decir que por amistad hacia mí dudaba en enemistarse conmigo. Pues él mismo ya había sido obligado por mí, por enemistad, a pagar las mil dracmas de Parmenón, y cuando zarparon la nave tramando huir y defraudar la deuda del banco, fue impedido por mí. De modo que, si yo hubiera avalado a Parmenón, no tres años después, sino inmediatamente entonces me habría exigido la garantía.
25
Pero, por Zeus,¿ estaba en una situación desahogada, de modo que le era posible acudir contra mí más tarde, y entonces estaba ocupado al estar a punto de zarpar? Pero por falta de recursos se había desprendido de sus bienes y había vendido la nave. Y si acaso algún impedimento le impidió demandar entonces,¿ por qué el año pasado, estando aquí, no solo no se atrevió a demandarme, sino ni siquiera a reclamarme? Y sin embargo, correspondía, si Parmenón había perdido el juicio contra él y yo era el avalista, que se acercara a mí con testigos y me exigiera la garantía, si no el año pasado, en el año que acaba de pasar; y si yo se la devolvía, cobrarla, y si no, demandarme.
26
Pues todos hacen las reclamaciones de tales acusaciones antes de demandar. No hay, pues, nadie que testifique haber estado presente donde este me haya demandado el año pasado o el anterior, o que haya tenido conversación alguna conmigo sobre lo que ahora me demanda. Y que él estaba aquí el año pasado, cuando eran los juicios, toma el testimonio para mí. TESTIMONIO.
27
Toma también para mí la ley que ordena que las garantías sean anuales. Y no me aferro a la ley como si no debiera dar juicio si hubiera avalado, sino que digo que la ley es testigo para mí de que no avalé, y este mismo hombre también; pues me habría demandado por la garantía en el tiempo escrito en la ley. LEY.
28
Que esto sea, pues, para vosotros un indicio de que Apaturio miente; pues si yo hubiera avalado a Parmenón ante él, no es posible que me hubiera enemistado con él por aquel, preocupándome de que no perdiera lo que le había prestado a través de mí, y que yo mismo me hubiera dejado abandonado por aquel ante este en una garantía.¿ Qué esperanza tenía de que este se abstuviera de mí, a quien yo mismo había obligado a hacer justicia a aquel? Y habiéndole exigido yo mismo la garantía ante el banco por enemistad,¿ qué esperaba yo sufrir por parte de este?
29
Es digno, pues, considerar también esto, señores jueces, que nunca habría negado si hubiera avalado; pues mi argumento era mucho más fuerte al admitir la garantía y acudir al convenio según el cual se hizo el arbitraje. Pues que se confió a tres árbitros, ha sido testificado ante vosotros; y cuando no ha sido fallado por los tres,¿ con qué intención habría negado la garantía? Pues no habiéndose producido el fallo conforme al convenio, yo ni siquiera estaba sujeto a la garantía. De modo que nunca, señores jueces, habiendo dejado de lado la defensa que tenía, si hubiera avalado, habría recurrido a negar.
30
Pero, además, se os ha testificado que, cuando el convenio fue hecho desaparecer por ellos, este y Parmenón buscaban redactar otro, como si lo acordado anteriormente fuera inválido para ellos. Y sin embargo, cuando intentaban redactar otro convenio sobre el fallo que iba a producirse, al haberse perdido los existentes,¿ cómo era posible que, sin redactarse otro convenio, hubiera arbitraje o garantía? Pues al discrepar sobre esto mismo no redactaron otros documentos, uno exigiendo que hubiera un solo árbitro, y el otro tres. Y cuando el convenio original, según el cual dice que me hice avalista, desapareció, y no se redactó otro,¿ cómo podría demandarme justamente, contra quien no tiene convenio que presentar?
31
Pero, además, que Parmenón prohibió a Aristocles fallar en su contra sin los coárbitros, se os ha testificado. Cuando el mismo que hizo desaparecer los documentos según los cuales debía producirse el arbitraje aparece, y dice haber arbitrado sin los coárbitros contraviniendo la prohibición,¿ cómo, confiando en este hombre, podríais destruirme justamente?
32
Pues considerad esto, señores jueces: si no a mí ahora, sino a Parmenón demandara este Apaturio, exigiéndole las veinte minas, aferrándose al fallo de Aristocles, y Parmenón, presente, se defendiera ante vosotros y presentara testigos, esto, que no confió solo a Aristocles, sino a tres,
33
luego, que le prohibió fallar en su contra sin los coárbitros, y que, al haber muerto su mujer y sus hijos por el terremoto y haber partido hacia su patria ante tal desgracia, quien hizo desaparecer el convenio falló el arbitraje en su ausencia durante su viaje,¿ hay alguno de vosotros que, defendiéndose Parmenón así, habría considerado válido el arbitraje fallado tan ilegalmente?
34
Pues no digamos ya que todo estaba en disputa, sino que si existiera el convenio, y se admitiera que el árbitro era uno solo, Aristocles, y Parmenón no le hubiera prohibido arbitrar en su contra, pero le hubiera ocurrido la desgracia al hombre antes de que se produjera el fallo del arbitraje,¿ quién es tan cruel como adversario o árbitro que no habría pospuesto hasta que el hombre estuviera presente? Y si Parmenón, al entrar en razón, parecería decir cosas más justas que él en todas partes,¿ cómo podríais sentenciar justamente contra mí, para quien no existe contrato alguno con este hombre?
35
Que yo he interpuesto la excepción correctamente, y que Apaturio ha reclamado cosas falsas y ha hecho la demanda contraviniendo las leyes, creo que esto ha quedado demostrado ante vosotros mediante muchas pruebas, señores jueces; y el punto principal es que Apaturio ni siquiera intentará decir ante mí que tiene algún convenio. Y cuando diga mintiendo que en el convenio con Parmenón me inscribí como avalista, exigidle el convenio,
36
y ahí respondedle que todos los hombres, cuando hacen contratos entre sí, por este motivo, tras sellarlos, los depositan ante quienes confían, para que, si disputan algo, puedan volver a los documentos y hacer la prueba sobre lo que está en disputa. Y cuando alguien, tras hacer desaparecer la verdad, intenta engañar con palabras,¿ cómo podríais confiar justamente?
37
Pero, por Zeus( lo más fácil para quienes han elegido cometer injusticias y denunciar calumniosamente), alguien testificará a su favor contra mí. Si, pues, me querello contra él,¿ de dónde sacará la prueba de que testifica la verdad?¿ Del convenio? Que no posponga esto, pues, sino que lo traiga ya quien tiene el convenio. Y si dice que se ha perdido,¿ de dónde saco yo la prueba, habiendo sido víctima de un falso testimonio? Pues si el documento se hubiera depositado ante mí, Apaturio podría haber alegado que yo hice desaparecer el convenio por la garantía;
38
pero si fue ante Aristocles,¿ por qué, si el convenio se perdió sin su consentimiento, no demanda a quien lo tomó y no lo presenta, sino que me reclama a mí, presentando como testigo contra mí a quien hizo desaparecer el convenio, con quien debería estar enfadado, si no hubiera estado tramando maldad en común con él? He dicho lo justo, todo lo que he podido. Vosotros, pues, sentenciad lo justo conforme a las leyes.