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Against Eubulides
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Puesto que Eubúlides ha proferido contra nosotros muchas acusaciones falsas y ha vertido injurias que no son ni apropiadas ni justas, intentaré, al decir la verdad y lo que es justo, hombres del jurado, demostrar que tengo derecho a pertenecer a la ciudad y que he sufrido por parte de este hombre un trato que no me corresponde. Os pido a todos vosotros, hombres del jurado, os suplico y os imploro que, considerando la magnitud del presente litigio y la vergüenza con la que conlleva la ruina para los que son condenados, me escuchéis en silencio, preferiblemente, si es posible, con mayor benevolencia que a él( pues es natural ser más benevolentes con quienes se encuentran en peligro), y si no, al menos con la misma. Y me sucede, en lo que a mí respecta,
2
hombres del jurado, y en cuanto a mi derecho a pertenecer a la ciudad, tener confianza y muchas esperanzas de salir bien librado del juicio, pero temer la coyuntura y el hecho de que la ciudad esté irritada ante las exclusiones del censo; pues, habiendo sido expulsados justamente muchos de todos los demos, nosotros, los que hemos sido víctimas de una facción, hemos compartido esa misma reputación, y luchamos contra la acusación dirigida contra aquellos, no contra lo que cada uno ha hecho por sí mismo, de modo que, por necesidad, nuestro temor es grande.
3
No obstante, aunque las cosas sean así, expondré ante vosotros lo que considero que es justo sobre estos mismos asuntos. Pues creo que debéis mostraros severos con los extranjeros que son desenmascarados si, sin haberos persuadido ni haberos rogado, participaron a escondidas y por la fuerza de vuestros asuntos sagrados y comunes, pero ayudar y salvar a los que han tenido mala suerte y demuestran ser ciudadanos, considerando que la desgracia más lamentable que nos podría ocurrir a nosotros, los que hemos sido agraviados, sería que, debiendo estar justamente con vosotros para castigar a otros, nos encontráramos entre los que son castigados y fuéramos víctimas de una injusticia conjunta debido a la ira que suscita este asunto.
4
Yo pensaba, pues, hombres del jurado, que a Eubúlides, y a todos los que ahora acusan en las exclusiones, les correspondía decir solo lo que saben con exactitud y no aportar ningún testimonio de oídas para un litigio de esta naturaleza. Pues esto es tan injusto y ha sido juzgado así desde hace mucho tiempo, que las leyes no permiten ni siquiera testificar de oídas, ni siquiera en las acusaciones más triviales, y con razón; pues, cuando algunos que afirmaban saber algo han resultado ser falsos,¿ cómo es posible que deba darse crédito a lo que ni siquiera el que habla sabe?
5
Y, ciertamente, cuando ni siquiera es posible someterse a rendición de cuentas por lo que uno dice haber oído para perjudicar a nadie,¿ cómo es posible que debáis dar crédito a quien habla sin estar sujeto a responsabilidad? Puesto que este hombre, conociendo las leyes incluso mejor de lo debido, ha formulado la acusación de manera injusta y ventajista, es necesario que yo hable primero sobre los ultrajes que sufrí ante los miembros del demo.
6
Os pido, hombres atenienses, que no toméis todavía la exclusión de los miembros del demo como prueba de que no tengo derecho a pertenecer a la ciudad. Pues si hubierais creído que los miembros del demo iban a ser capaces de discernir toda la justicia, no habríais concedido la apelación ante vosotros; pero ahora, pensando que algo así sucedería debido a la rivalidad, a la envidia, a la enemistad y a otros pretextos, habéis hecho de la apelación ante vosotros el refugio para los agraviados, gracias a la cual, haciendo bien, hombres atenienses, habéis salvado a todos los que fueron víctimas de una injusticia.
7
En primer lugar, pues, os contaré de qué manera ocurrió la revisión en el demo; pues considero que decir todo lo relativo al asunto mismo es lo que uno debe demostrar cuando ha sido víctima de una injusticia por haber sido objeto de una facción contraria al decreto.
8
Pues este Eubúlides, hombres atenienses, como muchos de vosotros sabéis, al acusar de impiedad a la hermana de Lacedemonio, no obtuvo la quinta parte de los votos. Puesto que en aquel litigio testifiqué lo justo, y en este lo contrario, me ataca por esta enemistad. Y siendo miembro del Consejo, hombres del jurado, y dueño tanto del juramento como de los documentos a partir de los cuales convocaba a los miembros del demo,¿ qué hace?
9
En primer lugar, cuando se reunieron los miembros del demo, consumió el día pronunciando discursos y redactando decretos. Esto no fue espontáneo, sino que conspiraba contra mí para que la revisión sobre mí se hiciera lo más tarde posible; y lo consiguió. Y de los miembros del demo, los que prestamos juramento fuimos setenta y tres, y comenzamos la revisión al atardecer, de modo que, cuando se llamó a mi nombre, ya estaba oscuro;
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pues era alrededor del sexagésimo, y fui llamado el último de todos los que fueron llamados aquel día, cuando los más ancianos de los miembros del demo se habían marchado a los campos; pues, como nuestro demo, hombres del jurado, dista treinta y cinco estadios de la ciudad y la mayoría vive allí, la mayor parte se había marchado; y los que quedaban no eran más de treinta. Y entre estos estaban todos los que estaban preparados por él.
11
Y cuando se llamó a mi nombre, este hombre saltó y comenzó a injuriarme rápida y profusamente y con voz fuerte, tal como ahora, sin presentar a ningún testigo de lo que acusaba, ni de los miembros del demo ni de los otros ciudadanos, sino que instaba a los miembros del demo a que me excluyeran.
12
Y cuando yo pedía aplazarlo para el día siguiente debido a la hora y a que nadie estaba presente conmigo y a que el asunto había surgido de repente, para que él tuviera la oportunidad de acusar todo lo que quisiera y presentar testigos si los tenía, y yo pudiera defenderme ante todos los miembros del demo y presentar a mis testigos familiares; y estaba dispuesto a atenerme a lo que decidieran sobre mí;
13
este hombre no hizo caso de nada de lo que yo proponía, sino que inmediatamente daba el voto a los miembros del demo presentes, sin darme ninguna oportunidad de defensa ni realizar ningún examen preciso. Y los que estaban con él saltaron y votaron. Y estaba oscuro, y los que recibían los votos depositaban dos o tres cada uno de parte de este hombre en la urna. Una prueba de ello: los que votaron no eran más de treinta, pero los votos contados fueron más de sesenta, de modo que todos nosotros quedamos estupefactos.
14
Y que digo la verdad sobre esto, y que el voto no se dio ante todos y que fueron más los votos que los que votaron, os presentaré testigos. Y me sucede que, sobre estos asuntos, no hay presente ningún testigo de mis amigos ni de los otros atenienses debido a la hora y a que no convoqué a nadie, sino que tengo que usar como testigos a los mismos que me han agraviado. Por tanto, lo que no podrán negar, eso es lo que he escrito para ellos. Lee. TESTIMONIO.
15
Si, pues, hombres del jurado, hubiera ocurrido que los halimusios tuvieran que revisar a todos los miembros del demo aquel día, era natural votar hasta tarde, para haber terminado habiendo hecho lo que vosotros habíais decretado. Pero si quedaban más de veinte miembros del demo, sobre los cuales había que revisar al día siguiente, y era igualmente necesario reunir a los miembros del demo,¿ qué dificultad tenía Eubúlides para aplazarlo al día siguiente y dar el voto sobre mí el primero ante los miembros del demo?
16
Porque, hombres del jurado, Eubúlides no ignoraba que, si se concediera la palabra y se presentaran ante mí todos los miembros del demo y el voto se diera justamente, los que estaban con él no tendrían lugar alguno. Y de dónde se formó este grupo, eso, cuando hable sobre mi linaje, entonces, si queréis escuchar, lo diré.
17
Pero ahora,¿ qué considero justo y qué me he preparado para hacer, hombres del jurado? Demostrar ante vosotros que soy ateniense tanto por parte de padre como de madre, y presentar testigos de esto, a quienes vosotros diréis que son veraces, y eliminar las calumnias y las acusaciones; y vosotros, tras escuchar esto, si os parece que, siendo ciudadano, he sido víctima de una facción, salvadme, y si no, haced lo que os parezca piadoso. Y empezaré por aquí.
18
Pues han calumniado a mi padre, diciendo que era extranjero; y han omitido que, habiendo sido capturado por los enemigos durante la guerra de Decelia y vendido en Léucade, al encontrarse con el actor Cleandro, fue rescatado por sus familiares y traído aquí mucho tiempo después, y, como si fuera necesario que nosotros pereciéramos por aquellas desgracias, han acusado a su padre de ser extranjero.
19
Yo, por mi parte, creo que precisamente por esto mismo os demostraré que soy ateniense. Y en primer lugar, os presentaré testigos de cómo fue capturado y rescatado, después, que al llegar recibió su parte de la herencia de sus tíos, luego, que ni entre los miembros del demo, ni entre los miembros de la fratría, ni en ninguna otra parte, nadie acusó jamás al que era extranjero de serlo. Y toma las declaraciones. TESTIMONIOS.
20
Sobre la captura y el rescate que le ocurrió a mi padre al venir aquí, ya habéis oído. Y que era vuestro ciudadano, hombres del jurado( pues lo que es real y verdadero es así), llamo como testigos a los parientes vivos por parte de padre. Llama, pues, primero a Tucritides y a Carisiades; pues el padre de estos, Carisio, era hermano de mi abuelo Tucritides y de Lisarete, mi abuela( pues mi abuelo se casó con una hermana, aunque no de la misma madre), y tío de mi padre;
21
después a Niciades; pues el padre de este, Lisanias, era hermano de Tucritides y de Lisarete, y tío de mi padre; después a Nicóstrato; pues el padre de este, Niciades, era sobrino de mi abuelo y de mi abuela, y primo de mi padre. Y llámamelos a todos. Y tú, retén el agua. TESTIGOS.
22
Habéis oído, hombres atenienses, a los parientes por parte de padre, que testifican y juran que mi padre era ateniense y pariente suyo; de los cuales nadie, supongo, habiendo traído a quienes saben que está testificando falsamente, se arriesga a la perdición por perjurio. Toma también las declaraciones de los parientes por parte de madre de mi padre. TESTIMONIOS.
23
Estos parientes vivos del padre, tanto por parte de hombre como de mujer, han testificado que era ateniense por ambos lados y que tenía derecho a pertenecer a la ciudad justamente. Llama, pues, también a los miembros de la fratría, después a los miembros del linaje. TESTIGOS. Toma también las declaraciones de los miembros del demo, y las de los parientes sobre los miembros de la fratría, de cómo me eligieron jefe de la fratría. TESTIMONIOS.
24
Habéis oído lo que han testificado los parientes, los miembros de la fratría, los miembros del demo y los miembros del linaje, a quienes corresponde. A partir de esto podéis saber si era ciudadano o extranjero aquel a quien esto le correspondía. Pues si hubiéramos recurrido a una o dos personas, habríamos tenido alguna sospecha de haberlos preparado; pero si, ante todos, como cada uno de vosotros, aparece examinado tanto mi padre en vida como yo ahora, digo ante miembros de la fratría, parientes, miembros del demo, miembros del linaje,¿ cómo es posible o cómo es posible que todos ellos no hayan sido preparados sin basarse en la verdad?
25
Si, pues, mi padre, siendo rico, hubiera aparecido dando dinero a estos para persuadirlos de que dijeran que eran sus parientes, habría tenido sentido tener alguna sospecha de que no era ciudadano; pero si, siendo pobre, presentó a los mismos parientes y demostró que compartían sus bienes,¿ cómo no es evidente que esto les correspondía por la verdad? Pues no creo que, si no fuera pariente de nadie, estos le hubieran dado parte de su linaje añadiéndole dinero. Pero lo era, como el hecho lo demostró y os ha sido testificado. Además, obtuvo cargos y los ejerció tras ser examinado. Y toma la declaración. TESTIMONIO.
26
¿ Cree alguno de vosotros que los miembros del demo habrían permitido alguna vez que aquel extranjero y no ciudadano ejerciera cargos entre ellos, y no lo habrían acusado? Pues nadie lo acusó, ni lo denunció. Pero, ciertamente, también hubo revisiones por necesidad para los miembros del demo que juraron ante los dioses, cuando se perdió para ellos el registro de los ciudadanos siendo demarco Antífilo, el padre de Eubúlides, y expulsaron a algunos de ellos; pero sobre aquel, nadie dijo ni denunció nada semejante.
27
Y, sin embargo, para todos los hombres el fin de la vida es la muerte, y sobre aquellos de quienes uno pueda tener una acusación en vida, es justo que los hijos ofrezcan la defensa eterna; pero sobre aquellos de quienes nadie lo acusó en vida,¿ cómo no es terrible que quien quiera juzgue a los hijos? Si, pues, sobre estos no se examinó ninguna palabra, concedamos que esto pasó desapercibido; pero si se concedió y revisaron y nadie acusó jamás nada,¿ cómo no sería yo justamente ateniense según aquel, que murió antes de que se cuestionara su linaje? Como digo que esto es verdad, llamo también a testigos de esto. TESTIGOS.
28
Además, habiendo tenido él cuatro hijos de la misma madre que yo y habiendo muerto, los enterró en los sepulcros paternos, de los cuales participan todos los que son del linaje; y nadie de ellos se opuso jamás, ni lo impidió, ni presentó una demanda. Y, sin embargo,¿ quién es el que permitiría enterrar en los sepulcros paternos a quienes no tienen nada que ver con el linaje? Como digo que esto también es verdad, toma la declaración. TESTIMONIO.
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Sobre mi padre, pues, que era ateniense, esto tengo que decir, y he presentado como testigos a los que han sido votados por estos mismos como ciudadanos, testificando que él era su primo. Y aparece habiendo vivido tantos años aquí, y en ninguna parte fue examinado jamás como extranjero, sino recurriendo a estos que eran parientes, y estos recibiéndolo y compartiendo sus bienes como a uno de los suyos.
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Por los tiempos, pues, aparece habiendo nacido de tal manera que, incluso si fuera ciudadano por una sola parte, le correspondería ser ciudadano; pues nació antes de Euclides. Sobre mi madre( pues también a esta han calumniado) hablaré, y llamaré a testigos de lo que diga. Y, sin embargo, hombres atenienses, Eubúlides no solo nos calumnió sobre los asuntos del mercado contraviniendo el decreto, sino también contraviniendo las leyes, que ordenan que sea responsable de difamación quien reproche a alguien el trabajo en el mercado, ya sea de los ciudadanos o de las ciudadanas.
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Nosotros admitimos que vendemos cintas y que vivimos de la manera que queremos. Y si esto es para ti una señal, Eubúlides, de que no somos atenienses, yo te demostraré todo lo contrario, que no está permitido a un extranjero trabajar en el mercado. Y toma y léeme primero la ley de Solón. LEY.
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Toma también la de Aristofonte; pues así, hombres atenienses, aquel pareció legislar bien y democráticamente, de modo que votasteis renovarla. LEY. Os corresponde, pues, ayudando a las leyes, no considerar extranjeros a los que trabajan, sino malvados a los que calumnian. Pues, Eubúlides, hay también otra ley sobre la ociosidad, de la cual tú mismo eres responsable al calumniarnos a nosotros que trabajamos.
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Pero es que hay tal desgracia en nosotros ahora, que a este le está permitido injuriar fuera del asunto y hacer todo lo posible para que yo no obtenga ninguno de mis derechos; y a mí quizás me reprocharéis si digo de qué manera este trabaja yendo por la ciudad, y con razón; pues lo que vosotros sabéis,¿ qué necesidad hay de decirlo? Observad, pues; pues yo creo que el hecho de que trabajemos en el mercado es la mayor señal de que este nos imputa acusaciones falsas. Pues la que dice que es vendedora de cintas y evidente para todos,
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correspondía, supongo, que muchos que la conocen testificaran quién es, y no solo de oídas, sino si era extranjera, examinando los impuestos del mercado, si pagaba impuestos de extranjeros, y demostrando de dónde era; y si era esclava, preferiblemente el que la compró, y si no, el que la vendió, que viniera a testificar, y si no, alguno de los otros, o cómo sirvió o cómo fue liberada. Pero ahora no ha demostrado nada de esto, sino que ha injuriado, según me parece, todo lo que ha podido. Pues esto es el sicofante, acusar de todo, pero no demostrar nada.
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Pues también ha dicho eso sobre mi madre, que fue nodriza. Nosotros, cuando la ciudad tenía mala suerte y todos lo pasaban mal, no negamos que esto sucediera; pero de qué manera y por qué razones fue nodriza, yo os lo demostraré claramente. Y que ninguno de vosotros, hombres atenienses, lo tome a mal; pues también ahora encontraréis a muchas mujeres ciudadanas que son nodrizas, a las que, si queréis, os diremos por su nombre. Pero si hubiéramos sido ricos, ni venderíamos cintas ni seríamos pobres en absoluto. Pero,¿ qué tiene que ver esto con el linaje?
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Yo creo que nada. De ninguna manera, hombres del jurado, deshonréis a los pobres( pues bastante mal es para ellos ser pobres), ni tampoco a los que eligen trabajar y vivir de manera justa; sino que, tras escuchar, si os demuestro que los parientes de mi madre son como corresponde a personas libres, y que, jurando sobre estas calumnias que él imputa sobre ella, y testificando que saben que es ciudadana, a quienes vosotros diréis que son dignos de crédito, dictad un voto justo para nosotros.
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Pues yo tenía un abuelo, hombres atenienses, el padre de mi madre, Damóstrato de Melite. De este nacen cuatro hijos, de la mujer que tuvo primero, una hija y un hijo llamado Amuteón, y de la posterior, de Quirestrata, mi madre, y Timócrates. Y de estos nacen hijos, de Amuteón, Damóstrato, que tiene el nombre del abuelo, y Calístrato y Dexiteo. Y Amuteón, el hermano de mi madre, es uno de los que hicieron campaña en Sicilia y murieron, y está enterrado en los sepulcros públicos; y esto será testificado.
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Y de su hermana, que se casó con Diodoro de Halai, nace un hijo, Ctesibio. Y este murió en Abido haciendo campaña con Trasíbulo, y vive de estos Damóstrato, el hijo de Amuteón, sobrino de mi madre. Y a la hermana de Quirestrata, mi abuela, la toma Apolodoro de Plotea; de estos nace Olimpio, y de Olimpio, Apolodoro, y este vive. Y llámamelos. TESTIGOS.
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De estos, pues, habéis oído testificar y jurar; y llamo también al que es hermano de la misma madre y pariente nuestro por ambos lados, y a sus hijos. Pues de Timócrates, el hermano de mi madre, el de mismo padre y misma madre, nace Euxiteo, y de Euxiteo, tres hijos; todos estos viven. Y llámame a los que están en la ciudad de ellos. TESTIGOS.
40
Toma también para mí las declaraciones de los miembros de la fratría, de los parientes de mi madre y de los miembros del demo, y de aquellos cuyos sepulcros son los mismos. TESTIMONIOS. El linaje de mi madre, pues, os lo demuestro así, y que es ciudadana tanto por parte de hombre como de mujer. Y de mi madre nace, hombres del jurado, primero de Protómaco, con quien la casó Timócrates, siendo hermano de la misma madre y del mismo padre, una hija, luego de mi padre, yo. Y de qué manera se casó con mi padre, esto debéis escucharlo; pues también lo que acusa sobre Clinias y que mi madre fue nodriza, todo esto os lo narraré claramente.
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Protómaco era pobre; habiendo heredado de una heredera rica, queriendo casar a mi madre, persuade a Tucrito, mi padre, a tomarla, siendo conocido suyo, y mi padre desposa a mi madre ante su hermano Timócrates de Melite, estando presentes ambos tíos suyos y otros testigos; y todos los que viven de estos, os testificarán.
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Después de esto, tiempo después, habiendo nacido ya dos hijos, y estando mi padre haciendo campaña y fuera con Trasíbulo, ella, estando en apuros, se vio obligada a ser nodriza de Clinias, el hijo de Clidico, no habiendo hecho, por Zeus, un asunto conveniente para el peligro que ahora me sobreviene( pues de esta nodriza ha surgido toda la calumnia sobre nosotros), pero sí, quizás, haciendo lo necesario y apropiado para la pobreza que tenía.
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Aparece, pues, que no fue mi padre el primero, hombres atenienses, en tomar a mi madre, sino Protómaco, y habiendo tenido hijos y casado a una hija; quien, incluso habiendo muerto, testifica con los hechos que ella es ciudadana. Como digo que esto es verdad, llámame primero a los hijos de Protómaco, después a los que estuvieron presentes cuando mi padre la desposó y a los parientes de la fratría, a quienes mi padre presentó la ofrenda de matrimonio por mi madre, luego a Eunico de Colargo, que tomó a mi hermana de parte de Protómaco, luego al hijo de la hermana. Llámalos. TESTIGOS.
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¿ Cómo, pues, no habría sufrido yo lo más lamentable de todo, hombres atenienses, si, siendo tantos estos parientes y testificando y jurando que me corresponde, y nadie cuestionando a ninguno de estos que no son ciudadanos, me votarais a mí como extranjero? Toma también para mí la declaración de Clinias y la de sus parientes; quienes saben, supongo, quién era mi madre cuando fue su nodriza. Pues no es lo que nosotros decimos hoy lo que es lícito que testifiquen, sino lo que todo el tiempo supieron, que era nuestra madre, pero considerada su nodriza.
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Y es que, si ser nodriza es humilde, no huyo de la verdad; pues no hemos cometido injusticia si éramos pobres, sino si no éramos ciudadanos; ni nuestro litigio actual es sobre fortuna ni sobre dinero, sino sobre el linaje. La pobreza obliga a los libres a hacer muchas cosas serviles y humildes, por las cuales, hombres atenienses, sería más justo compadecerse que destruirlos. Pues, según oigo, muchas mujeres ciudadanas han sido nodrizas, hilanderas y vendimiadoras debido a las desgracias de la ciudad en aquellos tiempos, y muchas de pobres son ahora ricas. Pero hablaré de esto enseguida. Ahora, llama a los testigos. TESTIGOS.
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Por tanto, que soy ciudadano tanto por parte de madre como de padre, todos habéis aprendido tanto por lo que se acaba de testificar como por lo que antes sobre mi padre. Me queda hablaros sobre mí mismo, lo que considero más sencillo y justo, que siendo de padres ciudadanos, habiendo heredado tanto los bienes como el linaje, soy ciudadano; no obstante, demostraré todo lo que corresponde presentando testigos, cómo fui introducido en la fratría, cómo fui inscrito en el demo, cómo fui preseleccionado por estos mismos entre los más nobles para sortear el sacerdocio de Heracles, cómo ejercí cargos tras ser examinado. Y llámamelos. TESTIGOS.
47
¿ No es terrible, hombres del jurado, si hubiera salido sacerdote, tal como fui preseleccionado, tener que sacrificar yo mismo por estos y que este sacrificara conmigo, y ahora que estos mismos no me permitan ni siquiera sacrificar con ellos? Aparezco, pues, hombres atenienses, habiendo sido reconocido todo el tiempo anterior como ciudadano ante todos los que ahora acusan;
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pues no habrían permitido, supongo, que el extranjero y meteco, como dice ahora Eubúlides, ejerciera cargos ni sorteara el sacerdocio habiendo sido preseleccionado con ellos; pues este también estaba entre los sorteados y preseleccionados. Ni tampoco, hombres atenienses, siendo un viejo enemigo mío, habría esperado este momento, que nadie sabía que iba a ocurrir, si hubiera sabido algo semejante.
49
Pero no lo sabía; por eso, todo el tiempo anterior, participando en la vida democrática conmigo y sorteando, no vio nada de esto, pero cuando toda la ciudad, irritada ante los que se habían introducido descaradamente en los demos, se enfureció, entonces conspiró contra mí. Aquel momento era el de quien sabe que dice la verdad, y este presente es el de un enemigo que quiere calumniar.
50
Yo, hombres del jurado( y por Zeus y los dioses, que nadie haga ruido, ni se moleste por lo que voy a decir), me he considerado ateniense tal como cada uno de vosotros se considera a sí mismo, considerando desde el principio como madre a la que os presento, y no siendo de otra y fingiendo ser de esta; y padre, hombres atenienses, de la misma manera.
51
Y, sin embargo, si para los que son desenmascarados ocultando de quiénes son, y fingiendo ser de quienes no son, es justo que exista ante vosotros esta señal de que son extranjeros, para mí, supongo, es lo contrario, de que soy ciudadano. Pues no habría pretendido participar de la ciudad atribuyéndome como padres a una extranjera y a un extranjero; sino que, si hubiera sabido algo semejante, habría buscado de quiénes digo ser hijo. Pero no lo sabía, por eso, permaneciendo con mis justos padres, pretendo participar de la ciudad.
52
Además, fui dejado huérfano, y dicen que soy rico y que algunos de los testigos, beneficiándose, testifican que son parientes míos. Y al mismo tiempo dicen contra mí las deshonras de la pobreza y calumnian sobre el linaje, y al mismo tiempo dicen que por la riqueza lo compro todo.
53
De modo que,¿ a quién hay que creer? Pues les era posible, supongo, si yo fuera bastardo o extranjero, ser herederos de todo lo mío.¿ Luego estos prefieren recibir poco y arriesgarse en falsos testimonios y perjurio antes que tenerlo todo, y además con seguridad, y no hacerse responsables de ninguna perdición? No es así, sino que creo que, siendo parientes, hacen lo justo, ayudando a uno de los suyos.
54
Y esto no lo hacen ahora persuadidos, sino que, siendo yo un niño, inmediatamente me llevaban a la fratría, me llevaban ante Apolo Patroos, a los demás lugares sagrados. Y, sin embargo, no creo que siendo niño yo los persuadiera dando dinero. Pero mi padre mismo, en vida, habiendo prestado el juramento legal ante los miembros de la fratría, me introdujo, sabiendo que yo había nacido de una ciudadana desposada legalmente, y esto ha sido testificado.
55
¿ Luego yo soy extranjero?¿ Dónde deposité el impuesto de meteco?¿ O quién de los míos jamás?¿ Dónde, habiendo ido ante otros miembros del demo, y no habiendo podido persuadirlos, me inscribí aquí?¿ Dónde, habiendo hecho qué de lo que aparecen haber hecho los que no eran ciudadanos puros? En ninguna parte, sino simplemente, donde el abuelo de mi padre, el mío, mi padre, allí aparezco yo mismo participando en el demo. Y ahora,¿ cómo podría alguien demostraros más claramente que tiene derecho a pertenecer a la ciudad?
56
Pues que cada uno de vosotros, hombres atenienses, considere qué otra manera podría demostrar los que le corresponden que no sea la misma que yo, testificando, jurando, siendo los mismos desde el principio. Por esto, pues, confiando en mí mismo, he recurrido a vosotros. Pues veo, hombres atenienses, que no solo los tribunales son más soberanos que los halimusios que me excluyeron, sino también que el Consejo y el pueblo, y con razón; pues todas las sentencias ante vosotros son las más justas.
57
Considerad, pues, también eso, los que sois de los grandes demos, cómo no privasteis a nadie ni de acusación ni de defensa. Y que muchos bienes les ocurran a todos vosotros que habéis usado justamente este asunto, porque tampoco habéis privado a los que pedían aplazarlo de prepararse; con lo cual desenmascarabais a los que calumniaban y conspiraban por enemistad.
58
Y a vosotros es digno alabaros, hombres atenienses, y censurar a los que no han usado bien un asunto noble y justo. En ninguno, pues, encontraréis de los demos cosas más terribles que las ocurridas entre nosotros. Pues estos han excluido a unos hermanos de la misma madre y del mismo padre, y a otros no, y a ancianos pobres, cuyos hijos han abandonado; y de esto, si queréis, presentaré testigos.
59
Lo que es más terrible de todo lo que han hecho los que están confabulados( y por Zeus y los dioses, que nadie lo tome a mal si demuestro que los que me han agraviado son malvados; pues creo que al mostraros la maldad de estos hablo sobre el asunto mismo que me ha ocurrido): pues estos, hombres atenienses, queriendo algunas personas extranjeras ser ciudadanos, Anaxímenes y Nicóstrato, repartiéndose en común cinco dracmas cada uno, los aceptaron. Y esto no podría negarlo bajo juramento Eubúlides ni los que están con él que no lo sabían. Y ahora a estos no los excluyeron.¿ Qué no creeríais, pues, que estos habrían hecho en privado, si se atrevieron a hacer esto en común?
60
A muchos, hombres del jurado, los que están confabulados con Eubúlides han arruinado y salvado por dinero. Pues también anteriormente( y hablaré sobre el asunto mismo, hombres atenienses), siendo demarco el padre de Eubúlides, Antífilo, como dije, trama queriendo recibir dinero de algunos, y dijo que el registro común se había perdido, de modo que persuadió a los halimusios a revisar sobre sí mismos, y acusando expulsó a diez de los miembros del demo, a los cuales todos, excepto uno, el tribunal los readmitió. Y esto lo saben todos los ancianos.
61
Lejos de dejar de lado a algunos que no eran atenienses, cuando incluso a los que eran ciudadanos los expulsaron tras confabularse, a quienes el tribunal readmitió. Y él, siendo enemigo de mi padre, en aquel entonces no solo no me acusó, sino que ni siquiera emitió su voto como si yo no fuera ateniense.¿ Por qué esto es evidente? Porque a todos les pareció que era miembro del demo.¿ Y qué necesidad hay de hablar de los padres? Pues el propio Eubúlides, este que está aquí, cuando fui inscrito y los miembros del demo, tras jurar, emitieron todos justamente su voto sobre mí, ni me acusó ni emitió un voto en contra; pues también allí, de nuevo, todos votaron que yo era miembro del demo. Y si dicen que miento en esto, que quien quiera de ellos testifique lo contrario durante mi tiempo de palabra.
62
Si, por tanto, hombres atenienses, estos creen que este es su argumento más sólido, que los miembros del demo votaron ahora en mi contra, yo demuestro cuatro veces antes, cuando votaron santamente y sin confabulaciones, que tanto a mí como a mi padre nos votaron como miembros de su demo, primero al ser examinado mi padre, luego yo, y luego en la anterior revisión, cuando estos hicieron desaparecer el registro; y lo último, al elegirme por sorteo para estar entre los de linaje más noble para el sacerdocio de Heracles. Y todo esto ha sido testificado.
63
Y si debo hablar de la jefatura del demo, por la cual algunos se irritaban conmigo, en la que me enfrenté a muchos de ellos al cobrarles los alquileres de tierras sagradas y otras cosas que habían saqueado de los bienes comunes, yo querría que ustedes lo escucharan, pero quizás supongan que esto está fuera del asunto. Pues también esto puedo mostrarlo como prueba de que se confabularon; ya que incluso del juramento borraron el votar según el juicio más justo y sin tener en cuenta ni el favor ni la enemistad;
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pues esto también se hizo evidente, y que tras cometer sacrilegio con las armas( pues se dirá), que yo dediqué a Atenea, y tras borrar el decreto que los miembros del demo votaron en mi favor, estos, a quienes yo había cobrado los bienes comunes, se conjuraron contra mí. Y han llegado a tal punto de desvergüenza que iban diciendo por ahí que yo hice esto para mi propia defensa.¿ Y quién de ustedes me condenaría por tal locura, hombres del jurado, como para cometer actos dignos de muerte ante pruebas tan grandes sobre el asunto, y destruir aquello que me traía prestigio?
65
Lo más terrible de todo, ciertamente no dirían que yo lo preparé. Pues no había pasado mi desgracia y de inmediato, como si yo ya fuera un exiliado y estuviera perdido, algunos de estos fueron de noche a mi pequeña casa en el campo e intentaron saquear lo que había dentro; tanto despreciaron a ustedes y a las leyes. Y si quieren, llamaremos a quienes saben esto.
66
Aunque tengo muchas otras cosas que mostrar, que estos han cometido y en las que han mentido, me gustaría decírselas, pero puesto que consideran que está fuera del asunto, lo dejaré. Pero recuerden aquello y observen cuántas cosas justas tengo para presentarles. Pues así como interrogan a los tesmótetas, yo de la misma manera me interrogaré a mí mismo ante ustedes.
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Hombre,¿ quién fue tu padre?¿ El mío? Tucrito.¿ Algunos parientes testifican a su favor? Ciertamente, primero cuatro primos, luego un sobrino, luego los que se casaron con sus primas, luego los frateres, luego los miembros de la gens de Apolo Patroos y Zeus Herkeios, luego aquellos con quienes comparte las tumbas, luego los miembros del demo que muchas veces lo han examinado y ha ejercido magistraturas, y ellos mismos aparecen habiendo votado. Entonces,¿ cómo podría mostrarles lo referente a mi padre de manera más justa o más clara? Llamaré a sus parientes, si quieren. Escuchen ahora lo referente a mi madre.
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Pues mi madre es Nicarete, hija de Damóstrato de Melite.¿ Quiénes de sus parientes testifican a su favor? Primero un sobrino, luego dos hijos del otro sobrino, luego un sobrino, luego los hijos de Protómaco, quien se casó con mi madre anteriormente, luego Eúnico de Colargo, quien se casó con mi hermana, la hija de Protómaco, luego el hijo de mi hermana.
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Y además, también los frateres de sus parientes y los miembros del demo han testificado esto.¿ Qué más necesitarían entonces? Pues también se ha testificado que mi padre se casó conforme a las leyes y presentó la gamelia a los frateres. Además de esto, también me he mostrado a mí mismo participando de todo aquello de lo que corresponde participar a los hombres libres. De modo que, al darnos su voto de manera justa y apropiada en todo, estarían cumpliendo su juramento.
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Además, hombres del jurado, interroguen a los nueve arcontes si tratan bien a sus padres. Yo, por mi parte, quedé huérfano de padre, pero a mi madre les suplico y les ruego por este juicio: permítanme enterrarla en las tumbas paternas y no me lo impidan, ni me conviertan en un hombre sin patria, ni me priven de mis parientes, siendo tantos en número, y en definitiva, no me destruyan. Pues antes que abandonar a estos, si no fuera posible salvarme por ellos, me quitaría la vida, para al menos ser enterrado en la patria por ellos.

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