Against Leochares
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Original / primary: Spanish Gemini
1
El responsable de que yo mismo sea juzgado y de que, siendo joven, tenga que hablar ante vosotros, es este Leócares, jueces, al pretender heredar bienes que no le corresponden y al haber presentado, por este motivo, un falso testimonio ante el arconte.
2
Para nosotros, dado que la ley asigna los derechos de sucesión a los parientes más cercanos, era necesario, al ser parientes de Arquíades, quien dejó la herencia desde el principio, no permitir que su casa quedara desierta ni que otros, a quienes no les corresponde en absoluto, heredaran sus bienes. Pero este hombre, que no es hijo por naturaleza del difunto ni fue adoptado conforme a las leyes, como demostraré, ha testificado falsamente con tal temeridad, arrebatándonos la herencia.
3
Os pido, jueces, que ayudéis a mi padre y a mí, si decimos lo justo, y que no permitáis que hombres pobres y débiles sean oprimidos por una facción injusta. Nosotros hemos comparecido confiando en la verdad y nos damos por satisfechos si alguien nos permite obtener lo que dictan las leyes; ellos, en cambio, han persistido apoyándose en sus preparativos y en sus gastos, como es natural, creo yo, pues gastan fácilmente el dinero ajeno, de modo que han conseguido muchos que hablen en su favor y que testifiquen falsamente.
4
Este padre mío( pues hay que decirlo) litiga teniendo pruebas evidentes tanto de la pobreza que todos vosotros conocéis como de su condición de ciudadano particular; pues se gana la vida pregonando en el Pireo. Esto no es solo prueba de su necesidad humana, sino también de su falta de tiempo para dedicarse a los negocios, pues tal persona necesita pasar el día en el ágora. Al considerar esto, debéis tener presente que, si no confiáramos en la justicia, nunca habríamos comparecido ante vosotros.
5
Sobre tales asuntos y a medida que avance el discurso, escucharéis con mayor claridad; pero sobre el testimonio mismo y el litigio, considero que debo informaros desde ahora. Si Leócares, jueces, tuviera la intención de demostrar mediante el testimonio mismo, al defenderse, que es hijo legítimo de Arquíades, no habría necesidad de muchas palabras, ni de que vosotros examinarais nuestro linaje desde el principio;
6
pero dado que lo testificado es de otra índole, y que la mayor parte de su discurso tratará sobre cómo fueron adoptados y cómo, siendo legítimos según el parentesco, heredarían justamente los bienes, es necesario, jueces, que por estas razones os exponga los hechos sobre el linaje desde un poco más atrás; pues si aprendéis esto con claridad, no seréis engañados por sus argumentos.
7
Este litigio es una reclamación de herencia, y se disputa por nuestra parte según el parentesco, y por parte de ellos según la adopción. Admitimos ante vosotros que las adopciones deben ser válidas siempre que se realicen justamente conforme a las leyes. Por tanto, recordando estas premisas, si os demuestran que las leyes les otorgan lo que han testificado, adjudicadles la herencia.
8
Y si no se basa en las leyes, pero parecen decir cosas justas y humanas, aun así lo aceptamos. Pero para que sepáis que, al ser los parientes más cercanos, no solo nos apoyamos en esto, sino también en todo lo demás, primero os informaremos sobre el linaje mismo, de donde proviene la herencia; pues creo que, si seguís claramente esta parte del litigio, no os faltará nada de lo demás.
9
Desde el principio, jueces, Eutimaco el Otrunense tuvo tres hijos: Meidílides, Arquipo y Arquíades, y una hija llamada Arquídice. Al morir el padre, entregaron a Arquídice en matrimonio a Leóstrato el Eleusinio, y de los tres hijos, Arquipo murió siendo trierarca en Metimna, y Meidílides, poco tiempo después, se casó con Mnesímaca, hija de Lisipo el Crioeo.
10
Y tuvo una hija llamada Cleitomaca, a quien él quiso entregar en matrimonio a su hermano, que estaba soltero; pero como Arquíades dijo que no deseaba casarse, y por ello aceptó que la propiedad permaneciera indivisa y vivió por su cuenta en Salamina, Meidílides entregó entonces a su hija a Aristóteles el Palenense, mi abuelo. Y de él nacieron tres hijos: este Aristodemo, mi padre, Habrónico, mi tío, y Meidílides, quien acaba de fallecer.
11
Y el parentesco de nuestro linaje, en el que se encuentra la herencia, es prácticamente así, jueces. Pues nosotros somos los parientes más cercanos de Arquíades por parte de varón, y conforme a esta ley, al pretender heredar sus bienes y no permitir que el linaje quede desierto, reclamamos la herencia ante el arconte; ellos, en cambio, poseyendo injustamente los bienes, han testificado ahora, apoyándose en general en la adopción y alegando también ser parientes.
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Sobre esta adopción, os informaremos claramente más adelante sobre cómo es; pero sobre el linaje, debéis aprender que no son más cercanos que nosotros. Una cosa es admitida: que los varones y los descendientes de varones prevalecen en la herencia; pues la ley otorga las herencias simplemente a los más cercanos por parte de varón cuando no hay hijos. Estos somos nosotros; pues se admite que Arquíades murió sin hijos, y nosotros somos sus parientes más cercanos por parte de varón.
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Además, estos mismos son también parientes por parte de mujer; pues Meidílides era hermano de Arquíades, y la madre de mi padre era hija de Meidílides, de modo que Arquíades, sobre cuya herencia hacemos ahora la reclamación, resulta ser tío de la madre de mi padre por parte de hermano del padre, teniendo este parentesco por parte de varón y no por parte de mujer. Pero este Leóstrato es más lejano en linaje y es pariente de Arquíades por parte de mujer; pues la madre de Leócrates, padre de este, era sobrina de aquel Arquíades y de Meidílides, de quienes, al ser descendientes, pretendemos obtener la herencia.
14
Primero, jueces, para demostrar que nuestro linaje es tal como decimos, se os leerán los testimonios, y después, la ley misma que otorga las herencias tanto a los linajes como a los más cercanos por parte de varón; pues estos son prácticamente los puntos principales del litigio y sobre los cuales, habiendo jurado, emitiréis vuestro voto. Llámame a los testigos aquí y lee la ley. TESTIGOS. LEY.
15
Así pues, lo relativo al linaje de ellos y al nuestro es de tal modo, jueces, que corresponde heredar a quienes han demostrado mediante los testimonios mismos que son más cercanos en linaje, y no permitir que la desfachatez del que ha testificado prevalezca sobre vuestras leyes. Pues incluso si se apoyan en la adopción, que nosotros demostraremos cómo ocurrió, habiendo muerto el adoptado sin hijos y estando la casa desierta hasta nuestra reclamación,¿ cómo no corresponde que los que son más cercanos en linaje obtengan la herencia, y que vosotros ayudéis no a los que pueden prepararse mejor, sino a los ciudadanos que son víctimas de injusticia?
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Si dependiera de nosotros, tras haber demostrado lo relativo al linaje y al testimonio mismo, terminar y no necesitar más discurso, habiéndose dicho casi lo más importante, no os molestaríamos con más. Pero dado que ellos no se apoyan en las leyes, sino que dirán que heredan basándose en haber tomado posesión de los asuntos desde hace tiempo y en haber entrado en la propiedad, usando esto como prueba, es necesario quizás hablar también de esto y demostrar que son los hombres más violentos de todos.
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Desde el principio, jueces, Meidílides y Arquíades entregaron a su propia hermana a Leóstrato el Eleusinio; después de esto, de la hija de esta hermana entregada nace Leócrates, padre de este Leóstrato; observad cuán lejano es su parentesco con Arquíades, sobre cuya herencia ha hecho el testimonio. Estando así las cosas, Arquíades no se casó, pero Meidílides, su hermano y abuelo de este, sí se casó.
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Y aún no repartían la propiedad, sino que, teniendo cada uno lo suficiente, Meidílides permanecía en la ciudad y Arquíades vivía en Salamina. Poco tiempo después, habiendo ocurrido un viaje al extranjero de Meidílides, el abuelo de mi padre, Arquíades enfermó y murió estando ausente Meidílides, sin haberse casado.¿ Qué prueba hay de esto? Un loutróforo está erigido sobre la tumba de Arquíades.
19
En ese momento, teniendo el pretexto del parentesco por parte de mujer, Leócrates, padre de este, se adopta a sí mismo como hijo de Arquíades, y entró en la propiedad como si hubiera sido adoptado por él mientras aún vivía. Al llegar, Meidílides se indignó por lo ocurrido y estaba dispuesto a procesar a Leócrates; pero al convencerlo y rogarle sus parientes que permitiera que Leócrates permaneciera en la casa como hijo adoptivo de Arquíades, Meidílides accedió, no habiendo sido derrotado en un tribunal, sino engañado en general por ellos, y además cediendo ante sus parientes.
20
Meidílides, tras hacer esto, muere, y Leócrates tuvo la propiedad de Arquíades y la heredó durante muchos años como si fuera su hijo adoptivo; nosotros, debido a que Meidílides accedió a esto, permanecimos en silencio. Pero poco tiempo después— pues prestad mucha atención a los siguientes argumentos, jueces—,
21
el Leócrates que se hizo adoptivo de Arquíades, dejando a este Leóstrato en la casa como hijo legítimo, regresó él mismo a los Eleusinios, de donde era desde el principio. Y ni siquiera entonces movimos nada de los asuntos relativos a la herencia, sino que permanecimos en la misma situación.
22
De nuevo, este mismo Leóstrato, siendo hijo adoptivo y habiendo sido dejado en la casa de Arquíades, regresa, al igual que su padre, a los Eleusinios, dejando a un hijo legítimo y estableciendo, a través de tres personas, una adopción válida desde el principio contra las leyes.
23
¿ Cómo no va a ser contra las leyes, cuando siendo él mismo adoptivo, regresaba dejando hijos adoptivos? Y esto ha seguido haciéndolo hasta el día de hoy, y mediante este método creen que nos privarán de la herencia, trabajando y criando a sus hijos con la propiedad de Arquíades, y regresando siempre a la propiedad paterna desde allí, manteniendo aquella intacta y gastando esta.
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Pero aun siendo esto así, como dije, nosotros lo soportamos todo.¿ Hasta cuándo? Hasta que el Leócrates que fue dejado por Leóstrato en la casa de Arquíades murió sin hijos. Habiendo muerto este sin hijos, pretendemos nosotros, que somos los más cercanos en linaje a Arquíades, heredar la propiedad, y no que el mismo difunto, siendo adoptivo, adopte un hijo para privarnos de lo nuestro.
25
Si él mismo hubiera adoptado en vida, aunque el acto fuera contra la ley, no nos opondríamos; pero dado que no tenía ningún hijo por naturaleza ni adoptó en vida, y la ley otorga las herencias a los más cercanos en linaje,¿ cómo no es justo que no seamos privados de esto por ambos motivos?
26
Pues somos los más cercanos en linaje tanto a Arquíades, de quien era la propiedad desde el principio, como al adoptivo Leócrates; pues el padre de este, al haber regresado a los Eleusinios, ya no dejó para sí el parentesco según la ley, mientras que nosotros, entre quienes estaba en el linaje, teníamos el parentesco más necesario, siendo primos hermanos de aquel. De modo que, si quieres, pretendemos heredar siendo parientes de Arquíades, y si quieres, de Leócrates; pues habiendo muerto este sin hijos, nadie es más cercano a nosotros en linaje.
27
Y por tu causa, Leóstrato, la casa ha quedado desierta; pues preservabas el parentesco de la propiedad, no de los hombres que hicieron la adopción. Mientras este vivió, nadie disputaba la herencia, no adoptabas a ningún hijo para Arquíades; pero cuando nosotros, siendo parientes, llegamos a escena, entonces adoptas, para retener la propiedad. Y dices que no hay nada de Arquíades, ante quien te adoptaste, pero testificas contra nosotros, expulsando al linaje admitido; pues si no hay nada en la casa,¿ qué te disminuye que nosotros heredemos lo que no es nada?
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Pero la desvergüenza y la codicia de este hombre son tales, jueces, que cree que debe tener en Eleusinios la propiedad paterna al regresar, y también aquello para lo que fue adoptado sin que hubiera hijo en la casa, y convertirse en dueño de todo. Y todo esto se gestiona fácilmente; pues teniendo a hombres pobres y débiles contra quienes gastar lo ajeno, le sobra mucho. Por eso creo que debéis ayudar a quienes no desean codiciar nada, sino que se dan por satisfechos si alguien nos permite obtener lo que dictan las leyes.
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¿ Qué debemos hacer nosotros, jueces?¿ Habiendo persistido la adopción a través de tres personas, y habiendo muerto el último que fue dejado sin hijos, no obtener lo nuestro en algún momento? Teniendo este derecho, reclamamos la herencia ante el arconte. Pero este Leócares, habiendo testificado falsamente con temeridad, cree que debe privarnos de la herencia contra todas las leyes.
30
Primero, pues, dado que hemos dicho la verdad sobre las adopciones y el linaje de ellos, y que el loutróforo está erigido sobre el monumento de Arquíades, queremos leeros estos testimonios; después, informaremos claramente sobre el resto, para refutar que estos han testificado falsamente. Tómame los testimonios que digo. TESTIMONIOS.
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Así pues, el relato del asunto y la justicia simple sobre la herencia es así, jueces, y habéis escuchado prácticamente los puntos principales de lo ocurrido desde el principio. Considero necesario decir lo que han hecho después de la reclamación de la herencia y cómo nos han tratado; pues creo que en ningún otro litigio sobre una herencia se ha cometido tal ilegalidad como contra nosotros.
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Pues cuando murió Leócrates y se realizó su entierro, mientras nosotros íbamos a las propiedades debido a que el hombre había muerto sin hijos y soltero, este Leóstrato nos expulsó diciendo que eran suyas. Y que nos impidiera realizar algunos de los ritos acostumbrados para el difunto, siendo él mismo su padre, quizás tiene justificación, aunque el acto sea ilegal; pues es natural que la responsabilidad del entierro se entregue al padre por naturaleza, y después a nuestros parientes, de quienes el difunto era pariente por adopción.
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Pero cuando se realizaron los ritos,¿ bajo qué ley aparecerá que, estando la casa desierta, nos expulsó a nosotros, los más cercanos en linaje, de la propiedad? Porque, por Zeus, era padre del difunto. Habiendo regresado a la casa paterna y ya no siendo dueño de la propiedad sobre la que dejó al hijo; si no,¿ de qué sirven las leyes?
34
Ocurrida la expulsión, para omitir la mayor parte, reclamamos la herencia ante el arconte, no habiendo, como dije, ningún hijo por naturaleza del difunto, ni habiendo sido adoptado conforme a las leyes. Después de esto, este Leóstrato presenta una reclamación como hijo de aquel Arquíades, sin considerar ni que había regresado a los Eleusinios, ni que los adoptados no se establecen por sí mismos, sino por quienes los adoptan;
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pero creo que razonó algo simple: que debe disputar lo ajeno tanto justa como injustamente. Y primero, al ir, intentó inscribirse en el registro de los Otrunenses para la asamblea siendo Eleusinio, y esto se gestionó; después, antes de inscribirse en el registro de los ciudadanos de los Otrunenses, participar de los asuntos comunes, eligiendo cometer tal ilegalidad por codicia.
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Al darnos cuenta, impedimos lo que ocurría ante testigos, y pensamos que debía juzgarse primero la herencia ante vosotros, antes de que alguien fuera adoptado con el nombre de Arquíades. Impedido y refutado ante el registro y en el ágora de los arcontes de que cometía una injusticia ante muchos, creyó que debía, no obstante, usar la violencia y ser más fuerte con sus preparativos que vuestras leyes.
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¿ Qué prueba hay de esto? Reunió a algunos de los Otrunenses, pocos, y convence al demarco para que, cuando se abra el registro, lo inscriba. Y después vino durante las grandes Panateneas para la distribución del fondo teatral, y cuando los otros ciudadanos recibían, pretendía que también se le diera a él e inscribirse en el registro con el nombre de Arquíades. Al testificar nosotros en contra, y decir los demás que lo que ocurría era terrible, se fue sin ser inscrito ni recibir el fondo teatral.
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¿ Aquel que, contra vuestro decreto, pretende recibir el fondo teatral antes de ser inscrito entre los Otrunenses, siendo de otro demo,¿ no creéis que disputa la herencia contra las leyes? O aquel que, antes del juicio del tribunal, gestiona tales codicias injustas,¿ cómo es natural que se confíe en él en este asunto? Pues quien pretendió injustamente recibir el fondo teatral, es evidente que usa la misma intención ahora sobre la herencia.
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Pero además, engañó al arconte al presentar la reclamación y a nosotros, y se registró como Otrunense siendo ciudadano de los Eleusinios. Dado que fracasó en todo esto, en las pasadas elecciones, habiendo preparado a algunos de los ciudadanos, pretendía ser inscrito como hijo adoptivo de Arquíades.
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Al oponernos nosotros y pretender que, cuando se realice la reclamación de la herencia, entonces los ciudadanos emitan su voto, y no antes, fueron convencidos no por sí mismos, sino por las leyes; pues parecía terrible que quien había reclamado la herencia se adoptara a sí mismo estando los asuntos aún sin juzgar; pero lo que gestiona después este Leóstrato, esto es lo más terrible de todo.
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Pues cuando él mismo fracasó en ser inscrito, adopta a Leócares, su propio hijo, como hijo de Arquíades contra todas las leyes, antes de que se realizara la prueba del demo; y no habiendo sido introducido aún entre los frateres de Arquíades, sino cuando fue inscrito, entonces, tras convencer a uno de los frateres, lo inscribió en el registro de la fratría.
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Y después de esto, en el testimonio ante el arconte, lo registra como si fuera hijo legítimo del difunto desde hace muchos años, al que fue inscrito hace poco y ayer. Y sucede que ambos disputan la herencia; pues este Leóstrato presentó la reclamación de la herencia como hijo legítimo de Arquíades, y este Leócares ha testificado como si fuera hijo legítimo del mismo padre,
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y ninguno de ellos se adopta a sí mismo estando vivo, sino estando muerto. Nosotros pensamos que debemos, jueces, cuando vosotros emitáis vuestro voto sobre este litigio, entonces, de entre los más cercanos en linaje a nosotros, adoptar un hijo para el difunto, para que la casa no quede desierta.
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Primero, pues, jueces, cómo regresó a los Eleusinios desde los Otrunenses este Leóstrato dejando un hijo legítimo para Arquíades, y que su padre había hecho lo mismo aún antes, y cómo el que fue dejado murió sin hijos, y cómo el que ahora ha testificado fue inscrito antes entre los ciudadanos o entre los frateres, se os leerán los testimonios de los frateres y de los ciudadanos, y de todos los demás asuntos mencionados que estos han hecho, os presentaré los testimonios uno por uno. Llámame a los testigos aquí. TESTIGOS.
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Habéis escuchado, pues, todos los hechos, jueces, tanto los ocurridos desde el principio sobre esta herencia como los que sucedieron después, tan pronto como hicimos la reclamación. Queda hablar sobre el testimonio mismo y sobre las leyes conforme a las cuales pretendemos heredar; además, si el agua lo permite y no vamos a molestaros, refutar lo que dirán estos, que no es ni justo ni sano. Y primero, que se lea el testimonio, y prestad mucha atención a él; pues sobre esto se emitirá el voto ahora. TESTIMONIO.
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Por tanto, este hombre ha testificado, como habéis escuchado, que la herencia de Arquíades no es reclamable, al tener hijos legítimos válidamente según la ley. Examinemos, pues, si existen o si este hombre ha testificado falsamente. Pues aquel Arquíades, de quien es la herencia, adoptó como hijo al abuelo del que ahora ha testificado; y aquel, dejando un hijo legítimo, el padre de este, Leóstrato, regresó a los Eleusinios.
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Después de esto, este mismo Leóstrato, dejando de nuevo un hijo, se fue a la casa paterna; y el que fue dejado por él, el último de todos los adoptados, murió sin hijos, de modo que la casa queda desierta, y la herencia ha regresado de nuevo a los que son los más cercanos en linaje desde el principio.
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¿ Cómo, pues, podría haber todavía hijos para Arquíades, de quien se admite que los adoptados regresaron, y el que fue dejado murió el último sin hijos? Por tanto, es necesario que la casa esté desierta. Cuando la casa está desierta, no podría haber hijos legítimos para él. Este hombre, pues, ha testificado que existen los que no existen, y ha escrito en el testimonio que habiendo hijos, afirmando que él mismo es uno.
49
Pero además, cuando dice legítimos y válidamente según la ley, engaña contra las leyes. Pues lo legítimo es cuando ha nacido por naturaleza; y la ley testifica esto diciendo: de la mujer que un padre, hermano o abuelo entregue, que haya hijos legítimos. El legislador tomó lo de válidamente contra las adopciones, suponiendo que debe ser válido cuando alguien, siendo sin hijos y dueño de lo suyo, adopte un hijo. Este hombre, pues, no dice que haya nacido ningún hijo por naturaleza para Arquíades, pero ha testificado habiendo hijos legítimos, haciendo el testimonio contrario al hecho.
50
Y admitiendo ser adoptivo, aparece que no fue adoptado por el difunto mismo, de modo que,¿ cómo podría ser esto válido para ti según la ley? Porque, por Zeus, ha sido inscrito como hijo de Arquíades. Por estos mismos, que lo forzaron hace poco, ya estando establecida la reclamación de la herencia; no es justo tomar la injusticia como prueba.
51
Y aquello,¿ cómo no es terrible, jueces, que en el discurso dirá inmediatamente que es adoptivo, pero en el testimonio no se atrevió a escribirlo, sino que lo testificado en este es como si fuera por un hijo nacido por naturaleza, y lo que se dirá inmediatamente es como si fuera adoptivo? Si hacen la defensa contraria al testimonio,¿ cómo no es necesario que o el discurso o el testimonio sea falso? Y es natural que no añadieran la adopción al testimonio. Pues debían escribir que tal persona adoptó; pero él no adoptó, sino que, adoptándose a sí mismos, nos privan de la herencia.
52
Lo siguiente, pues,¿ cómo no es absurdo y terrible, haber presentado la reclamación de la herencia ante el arconte como si este Leóstrato fuera hijo de Arquíades, el Eleusinio del Otrunense, y haber testificado otro, como vosotros mismos veis, afirmando que también este es hijo de Arquíades?¿ Y a cuál de ellos debéis prestar atención como si dijera la verdad?
53
Pues esto mismo es una prueba no pequeña de que el testimonio ha sido falso, el que sobre el mismo asunto no dispute la misma persona. Es natural; pues cuando este Leóstrato presentaba la reclamación de la herencia contra nosotros, el que ahora ha testificado aún no había sido inscrito como ciudadano. De modo que sufriríamos lo más terrible de todo si vosotros creéis en el testimonio que ha ocurrido después de los hechos.
54
Pero además, ha testificado cosas más antiguas que él mismo. Pues quien aún no estaba en la casa de Arquíades cuando ocurrió esta reclamación de la herencia,¿ cómo podría saber algo de esto? Después, si se hubiera testificado a sí mismo, el asunto tendría sentido; injustamente habría escrito, pero no obstante a favor del que está según la edad. Ahora, ha escrito que hay hijos legítimos para aquel Arquíades, es evidente que su propio padre y el de la adopción desde el principio, sin considerar que habían regresado. Por tanto, es necesario que haya testificado hechos más antiguos y no los ocurridos en su tiempo.¿ Entonces vosotros creeréis al que se ha atrevido a esto como si dijera la verdad?
55
Por Zeus, pero ha testificado habiendo escuchado a su propio padre. Pero la ley ordena testificar por oídas de los difuntos, no los hechos realizados por el padre estando vivo. Pues también aquello:¿ por qué este Leóstrato no se registró a sí mismo, sino a este en el testimonio? Pues los hechos más antiguos debía testificarlos el más antiguo. Porque, por Zeus, dirá, pues a este he adoptado como hijo de Arquíades.
56
Por tanto, tú, que adoptas y preparas los asuntos, debías dar cuenta, siendo responsable de lo que has hecho; hay mucha necesidad. Pero esto lo evitaste, y en el testimonio registraste a este que no sabe nada. De modo que es evidente para vosotros, jueces, que lo testificado no es verdad, y ante ellos mismos se admite. Y además, es justo no escuchar inmediatamente a este Leóstrato, sobre lo que no se atrevió a testificar.
57
Y que los testimonios son los más injustos de los litigios y merecedores de la mayor ira para los que litigan, uno podría aprenderlo especialmente de ahí. Primero, pues, no son necesarios, como los otros, sino que ocurren por elección y voluntad del que testifica. Pues si no hay otra forma de obtener justicia sobre lo disputado que testificando, quizás es necesario testificar;
58
pero si incluso sin testimonio ante todas las asambleas es posible no ser privado de discurso,¿ cómo no es señal de temeridad y de la mayor desfachatez el testificar? Pues ni el legislador lo hizo necesario para los adversarios, sino que, si quieren testificar, lo concedió, como haciendo una prueba de los modos de cada uno de nosotros, cómo nos comportamos ante el hacer algo con temeridad.
59
Además, sobre la parte de los que testifican, no habría tribunales ni litigios; pues todo este género de testimonios impide y excluye cada caso de la introducción ante el tribunal, al menos según la voluntad del que testifica. Por eso creo que debéis considerar a tales hombres como enemigos comunes de todos, y que nunca obtengan perdón al litigar ante vosotros; pues habiendo elegido cada uno de ellos el peligro de testificar, no entra obligado.
60
Que el testimonio es falso, lo habéis aprendido casi con exactitud tanto de lo escrito como de los argumentos dichos. Que también las leyes, jueces, nos otorgan la herencia, quiero informaros de esto brevemente, no como si no lo hubierais aprendido en lo dicho al principio, sino para que recordéis mejor lo justo ante la falsedad de estos.
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Pues en general, siendo los más cercanos en linaje por parte de varón a Arquíades, de quien es esta herencia, y de la adopción que él hizo, habiendo regresado los adoptados a la casa paterna y habiendo muerto el dejado sin hijos, estando así las cosas, pretendemos heredar,
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sin arrebatar ninguna propiedad a Leóstrato( pues ellos tienen las suyas), sino la dejada por Arquíades y que es nuestra según las leyes. Pues la ley, jueces, ordena que prevalezcan los varones y los descendientes de varones; estos somos nosotros. No había, pues, hijos para él; los que existen somos nosotros.
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Después, no es justo, supongo, que el hijo adoptivo introduzca otros adoptivos, sino dejar a los que nacen, y cuando esto falte, devolver las herencias a los linajes; pues esto ordenan las leyes. Pues,¿ cómo no es excluido cada uno de vosotros del parentesco según el linaje, cuando se da esta libertad a los adoptivos? Pues veis que la mayoría, siendo seducidos por las adulaciones y a menudo disputando por las diferencias con los parientes, hacen hijos adoptivos; pero si se permitirá al adoptado contra la ley adoptar a quien quiera, nunca se darán las herencias a los linajes.
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El legislador, previendo esto, prohibió al adoptado, siendo él mismo un adoptado, adoptar a un hijo.¿ De qué manera lo determinó respecto a esto? Cuando dice que, si deja un hijo legítimo, debe regresar a su familia de origen, declara manifiestamente que no debe adoptar; pues es imposible dejar un hijo legítimo a menos que haya nacido de su propia sangre. Tú, pues, Leóstrato, pretendes introducir en la herencia a un hijo adoptado por el difunto, quien a su vez fue adoptado en nuestro linaje, como si estuvieras disponiendo de tus propios bienes y no avanzando sobre lo que, según la ley, debe ser entregado a quien corresponde.
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Nosotros, jueces, si el difunto hubiera adoptado a alguien, aunque la ley no lo permitiera, lo habríamos consentido, o si hubiera dejado testamento, también nos habríamos atenido a él, puesto que desde el principio siempre hemos actuado así, sin oponernos a quienes poseen el patrimonio y regresan a su familia de origen, de cualquier manera que ellos hubieran querido.
66
Pero puesto que ahora el asunto ha sido esclarecido por estos mismos y por las leyes, consideramos que debemos heredar los bienes de Arquíades, y que el hijo que se adopta debe provenir de nosotros, que no habíamos sido adoptados antes, y no de ellos. Pues el legislador, creo, con justicia ordenó que, así como las desgracias de los parientes y el casamiento de las mujeres debían ser atendidos por los parientes más cercanos, de la misma manera asignó las herencias y la participación en los bienes a esos mismos.
67
Y lo más importante y conocido por ustedes: la ley de Solón ni siquiera permite al adoptado disponer de los bienes de la casa en la que fue adoptado. Con razón, creo; pues quien ha sido adoptado conforme a la ley en la casa de otro no debe actuar como si se tratara de sus propios bienes, sino conforme a las leyes, respecto a cada una de las cosas escritas tal como la ley lo ordena.
68
Dice que a aquellos que no habían sido adoptados cuando Solón asumió el cargo, les estaba permitido disponer como quisieran, mientras que a los que ya habían sido adoptados no les estaba permitido disponer, sino que, si vivían, debían regresar a su familia de origen al dejar un hijo legítimo, o, si morían, debían devolver la herencia a los que eran parientes desde el principio de quien los adoptó.