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Against Phaenippus
DemosthenesPhae 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Que les depare mucha fortuna, señores jueces, primero a todos ustedes, y después también a Solón, quien legisló la ley sobre los intercambios de bienes. Pues si él no hubiera definido claramente para nosotros qué deben hacer primero quienes han intercambiado bienes, qué en segundo lugar y lo demás sucesivamente, no sé a dónde habría llegado la audacia de este Fénipo, dado que, incluso ahora, cuando la ley nos previene de todo esto, él, sin preocuparse en absoluto por los derechos escritos en ella, en lugar de entregarme la declaración de su patrimonio a los tres días de haber prestado juramento conforme a la ley, o, si no quería hacerlo entonces, al menos el día veinticuatro del mes de Boedromión, fecha que él mismo fijó tras pedírmelo y en la que convino entregar la declaración, no hizo ninguna de estas dos cosas,
2
sino que, despreciando a ambos, a nosotros y a la ley, la entregó al segundo mes, dos o tres días antes de la entrada en el tribunal, y durante todo el resto del tiempo estuvo fuera de alcance; y en lugar de dejar los sellos en las dependencias que yo precinté, fue al campo, las abrió y sacó el grano y lo demás, como si la ley le hubiera dado autoridad para hacer lo que quiera y no lo que es justo.
3
Yo, señores jueces, habría visto con mucho gusto que mi fortuna prosperara como antes y seguir entre los trescientos; pero puesto que, al participar de la desgracia común con los demás que trabajaban en las minas y al haber sufrido grandes pérdidas privadas, he perdido mi patrimonio, y finalmente ahora debo pagar tres talentos a la ciudad, un talento por mi parte( pues yo también, ojalá nunca lo hubiera hecho, participé de la mina confiscada), es necesario intentar colocar en mi lugar a quien no solo es ahora más rico que yo, sino que lo era también antes, y que nunca ha realizado ninguna liturgia para ustedes ni ha contribuido en nada a la ciudad.
4
Les pido, pues, a todos ustedes, señores jueces, que si demuestro que este Fénipo ha transgredido los derechos establecidos en las leyes y que es más rico que yo, me ayuden y lo coloquen a él en los trescientos en mi lugar; pues para esto las leyes establecen los intercambios cada año, porque no es costumbre que la prosperidad patrimonial permanezca continuamente en muchos de los ciudadanos. Les relataré desde el principio lo sucedido respecto al intercambio.
5
Pues el día dos del mes de Metagitnión, señores jueces, los estrategos realizaban los intercambios para los trescientos. En ellos convoqué, conforme a la ley, a este Fénipo. Tras convocarlo y tomar conmigo a algunos de mis parientes y amigos, me dirigí a Citerón, a su finca. Y primero, tras recorrer la finca, que tiene más de cuarenta estadios de circunferencia, mostré y di testimonio ante Fénipo de que no hay ningún mojón en la finca; y si él decía que sí, le insté a que lo dijera y mostrara de inmediato, para que más tarde no aparezca allí una deuda sobre el terreno.
6
Después precinté las dependencias y le ordené a él que fuera a las mías. Tras esto, pregunté dónde estaba el grano trillado; pues había, por los dioses y las diosas, señores jueces, dos eras allí, cada una de un pletro pequeño. Él me respondió que una parte del grano estaba vendida y la otra almacenada dentro.
7
Finalmente, para no extenderme, tras dejar a algunos vigilando dentro, y por Zeus, tras prohibir y evitar que los arrieros sacaran la leña de la finca( pues además del resto del patrimonio de Fénipo, señores jueces, esta es también una gran fuente de ingresos para él: seis asnos transportan leña durante todo el año, y él obtiene más de doce dracmas al día), tras prohibirles, como digo, que tocaran la leña, y tras citar a Fénipo a los lugares sagrados conforme a la ley, me marché hacia la ciudad.
8
Primero, pues, les presentaré los testimonios de lo dicho, y después escucharán toda la verdad sobre lo demás; pues encontrarán, señores jueces, que este Fénipo comenzó desde el primer día a no hacer nada justo. Precinté las dependencias, habiéndome dado la ley el derecho; él las abrió. Y admite haber quitado el sello, pero no admite haber abierto la puerta, como si quitáramos los sellos por otra razón que no fuera la de abrir las puertas.
9
Después prohibí sacar la leña; él la sacó todos los días, excepto aquel en el que yo lo prohibí. No se debía ninguna deuda sobre la finca; ahora él declara muchas. Simplemente hace lo que quiere, no lo que ordenan las leyes. Lee los testimonios, primero los relativos a la mina, después también los otros. TESTIMONIOS.
10
Ya han escuchado, señores atenienses, tanto de mí como de los testigos, las injusticias que Fénipo comenzó a cometer contra mí desde el primer día tras los intercambios. Lo sucedido después no ha sido una falta cometida solo contra mí, sino también contra las leyes, por las cuales todos ustedes deben velar.
11
Pues habiendo jurado el día once del mes de Boedromión declarar correcta y justamente el patrimonio, y diciendo la ley expresamente que se debe entregar la declaración en los tres días siguientes a aquel en que se jura, se me acercó ante los tribunales junto con Polieucto de Crioa y otros, pidiéndome primero reunirme con él para un acuerdo; pues haría todo lo justo conmigo; después, que pospusiera la declaración del patrimonio unos pocos días; pues no desconocía mis asuntos.
12
Considerando yo que es propio de un ciudadano moderado y pacífico no ir directamente al tribunal, me dejé convencer(¿ para qué extenderme?) y acordé realizar la reunión sobre el acuerdo el día veintidós del mes de Boedromión, y la declaración del patrimonio el día veinticuatro. Habiendo obtenido ambas cosas de mí, Fénipo no se presentó en ninguno de los días; sino que, en lugar de uno, viene ante ustedes habiendo transgredido dos leyes: una, la que ordena declarar el patrimonio en los tres días siguientes a aquel en que se jura, y otra, la que ordena que sean válidos los acuerdos que se hagan mutuamente ante testigos.
13
Y sin embargo, señores jueces,¿ quién de ustedes no sabe que es igualmente válido el día escrito en la ley que el acordado por las partes litigantes? Pues a menudo, estando escrito en las leyes el trigésimo día, nosotros mismos hemos acordado otro, y ante todas las magistraturas los magistrados posponen los juicios y procesos a los litigantes cuando estos se ponen de acuerdo entre sí; si alguien considerara que debe ser inválido el acuerdo mutuo, lo odiaría por excederse en su carácter de sicofante.
14
Fénipo, pues, como si la ley ordenara no cumplir nada de lo que uno acuerda, desde aquel día en que convino que se reuniría para los acuerdos y que me entregaría su declaración y recibiría la mía, nunca se presentó; sino que yo, cuando veía que él no me prestaba atención ni a mí ni a las leyes, entregué la declaración en el Estrategio, y él, lo que dije hace poco, me entregó hace poco un documento, no queriendo otra cosa que parecer haber entregado la declaración, pero que yo no tenga qué hacer con lo escrito en ella.
15
Es necesario, señores jueces, no conceder más derecho a quienes consideran que su propia vileza es más fuerte que las leyes( si no, harán que muchos se burlen de los derechos escritos en las leyes), sino ayudar a aquellos que consideran que la voz de las leyes es la de ustedes, y que este día, el del tribunal, es para los perjudicados, no para los que han cometido la injusticia.
16
Lee los testimonios y las leyes de lo recién dicho. TESTIMONIOS. LEYES. Habiendo sufrido tales cosas, señores jueces, por parte de Fénipo, presenté ante los estrategos esta declaración. Lee. DECLARACIÓN.
17
Entonces,¿ de qué otra manera, por los dioses y demonios, señores jueces, debo demostrarles que Fénipo es culpable de lo leído, sino de la manera en que ahora lo demuestro? Pero, sin embargo, Fénipo me contrademandó por no declarar justamente el patrimonio; así de fácil es para tales personas mentir ante ustedes; y acusa al juramento que presté antes de la declaración, diciendo que prometí declarar el resto del patrimonio excepto lo que está en las minas, como si jurar conforme a las leyes fuera algo digno de acusación.
18
Ustedes saben, señores jueces( pues ustedes establecieron la ley), que dice expresamente así: los que intercambian bienes entre sí, cuando juran y declaran el patrimonio, deben prestar también este juramento: declaro mi patrimonio correcta y justamente, excepto lo que está en las minas de plata, que las leyes han hecho exentas de impuestos.
19
Más bien, lee la ley misma. Espera un poco, te lo ruego. Pues yo ya antes había desafiado a Fénipo, y ahora, señores jueces, le hago una concesión y renuncio, junto con el resto del patrimonio y lo de las minas, si me entrega la finca sola libre, tal como estaba cuando yo fui por primera vez a ella con testigos, y si, el grano, el vino y lo demás que sacó de las dependencias, tras quitar los sellos de las puertas, vuelve a colocarlo todo en su lugar.
20
¿ Y qué dices todavía y gritas? Muchas cosas de las minas de plata, Fénipo, las reuní yo antes trabajando y esforzándome con mi propio cuerpo; lo admito. Pero ahora, salvo poco, lo he perdido todo. Y tú, vendiendo ahora la cebada de la finca a dieciocho dracmas y el vino a doce, te enriqueces con razón, cuando produces más de mil medimnos de grano y más de ochocientos metretes de vino.
21
¿ Acaso debemos seguir teniendo la misma posición, si no nos acompaña la misma fortuna ahora que antes? De ninguna manera; pues no es justo. Sino que asume tú también y comparte por un corto tiempo la posición del que realiza liturgias, ya que los que están en las minas han tenido mala suerte, y ustedes los que cultivan la tierra tienen más recursos de lo que conviene. Pues durante suficiente tiempo sigues disfrutando de dos patrimonios, el de tu padre natural Calipo y el de quien te adoptó, Filóstrato el orador, y nunca has hecho nada por estos.
22
Y sin embargo, mi padre dejó el patrimonio de solo cuarenta y cinco minas a cada uno, a mí y a mi hermano, con lo cual no es fácil vivir; pero tus padres eran dueños de tantos bienes que de cada uno hay un trípode consagrado, habiendo ganado ellos al ser coregos en las Dionisias. Y no siento envidia; pues los ricos deben mostrarse útiles a los ciudadanos. Tú, pues, demuestra haber gastado un solo bronce en la ciudad, tú que has recibido dos patrimonios que realizan liturgias.
23
Pero no lo demostrarás; pues has aprendido a ocultarte, a escabullirte y a hacer todo para no realizar liturgias para estos. Pero yo demostraré haber gastado mucho, yo que recibí el pequeño patrimonio de mi padre. Primero léeme aquella ley que no permite declarar nada de lo que está en las minas y el desafío, después los testimonios de cómo este Fénipo ha heredado dos casas que realizan liturgias. LEY. DESAFÍO. TESTIMONIOS.
24
Una sola cosa podría uno señalar que este Fénipo ha hecho por ambición hacia ustedes, señores jueces: es un buen criador de caballos y ambicioso, ya que es joven, rico y fuerte.¿ Qué gran señal de esto? Habiendo vendido el caballo de guerra, ha dejado de montar, y en su lugar se ha comprado un carruaje, siendo tan joven, para no ir a pie; de tanta molicie está lleno. Y esto me lo ha declarado, pero de la cebada, el vino y lo demás que se produce en la finca, ni la décima parte.
25
¿ Es digno dejarlo ahora, puesto que es útil y ambicioso tanto con su patrimonio como con su cuerpo? Falta mucho para eso. Pues es propio de jueces nobles y buenos aliviar a los ciudadanos que realizan liturgias voluntariamente cuando tienen recursos y están entre los trescientos, cuando necesitan este alivio, y llevar a los que consideran que pierden cuando gastan algo en el bien común a los que realizan la proeisfórea y no permitirles huir. Lee primero el testimonio, después su declaración. TESTIMONIO. DECLARACIÓN.
26
Deja eso. Y sin embargo, habiendo sacado muchas cosas de dentro, señores jueces, Fénipo, tras abrir las dependencias precintadas, como se les ha testificado, y tras dejar lo que le pareció, me entregó al segundo mes la declaración del patrimonio. Pero, sin embargo, deja eso. Lee desde aquí, a continuación, esto: debo. DECLARACIÓN.
27
Espera. Esta es, señores jueces, Aristonoé, hija de Filóstrato, madre de este. Fénipo dice que se le debe a ella la dote como deuda, de la cual las leyes lo hacen a él dueño, mintiendo y no usando justamente la declaración. Pues,¿ por qué yo, Fénipo, permaneciendo mi madre en la casa y viviendo y habiendo aportado una dote, no declaro la dote como deuda a ella, ni engaño a los jueces, sino que permito que mi madre participe de lo mío, ya sea que tenga el patrimonio de Fénipo o el mío? Porque las leyes ordenan esto, mi buen amigo; tú, en cambio, haces todo contra las leyes. Lee otra. DECLARACIÓN.
28
Escuchen, señores jueces: dice que debe un talento en común a Pánfilo y Fidoleo de Ramnunte, y cuatro mil dracmas a Aiantides de Flia, y catorce minas a Aristómenes de Anagiro.¿ Por qué entonces, Fénipo, cuando yo, teniendo testigos, te preguntaba si debías algo sobre la finca, y te instaba a mostrar si había algún mojón en alguna parte, y daba testimonio para que más tarde no me aparecieran acreedores preparados, entonces no declaraste ninguna de las deudas, y cuando al segundo mes me entregaste la declaración, ordenándolo la ley en tres días, ahora vienen acreedores y deudas de más de tres talentos?
29
Porque, mi buen amigo, no preparas otra cosa que tanto como es la deuda que tengo en común con la ciudad, tanto sea ahora para ti en privado. Que mientes, Fénipo, y que has venido ante estos habiendo jurado en falso, lo demostraré ahora claramente. Toma para mí, escriba, el testimonio de Aiantides y Teoteles, a quienes este ha declarado que debe cuatro mil dracmas, mintiendo y habiéndolas pagado hace tiempo, no voluntariamente, sino tras haber perdido un juicio. Lee. TESTIMONIO.
30
Después, señores jueces,¿ votaréis justamente que ha hecho la declaración quien tan manifiestamente ha actuado injustamente en todo, y que no se ha preocupado en nada de las leyes, que han definido los tiempos en los que se debe hacer la declaración, ni de sus propios acuerdos, que consideramos igualmente válidos, y además de esto ha abierto los sellos de las dependencias y ha sacado el grano y el vino de dentro, y además de esto ha vendido la leña cortada después del intercambio, que valía más de treinta minas, y lo más grande de todo, ha preparado deudas falsas a causa del intercambio? De ninguna manera, señores jueces.
31
¿ A dónde habrá que recurrir habiendo fallado en su juicio, cuando los ricos, que nunca han sido útiles para ustedes, produciendo mucho grano y vino y vendiéndolo al triple de precio que antes, se aprovechan ante ustedes? Que esto no suceda de ninguna manera ahora, sino que, tal como han ayudado en común a todos los que trabajan en las minas, así también ayúdenme a mí ahora en privado.
32
Pues incluso si fuera un esclavo suyo, no un ciudadano, al ver mi laboriosidad y mi buena voluntad hacia ustedes, me habrían aliviado de los gastos y habrían ido a por el que huye de los demás. De la misma manera, ahora también, cuando pague los tres talentos que debo y me recupere, tras haber aliviado a los que han sufrido, vendrán a por mí; pero ahora déjenme, les suplico a todos ustedes, señores jueces, y habiendo dicho lo justo, les pido que me ayuden y no permitan que sea engañado por estos.

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