Prologus
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Original / primary: Spanish Gemini
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Prólogo
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1 Después del Pentateuco de Moisés, para unir lo nuevo con lo antiguo, obedeciendo a tu voluntad, hemos condensado en este único volumen los libros de los cuatro Evangelios con una exposición bastante breve y sencilla. Y a Mateo, que era el primero de los demás según el orden, lo hemos expuesto todo en orden; y entre él y los otros evangelistas, dondequiera que nos pareció necesario, hemos compuesto la paz y la concordia. En Marcos, en cambio, nos hemos preocupado de exponer solo aquellas cosas que no habían sido expuestas en Mateo. Pues nos parecía superfluo que lo que ya estaba expuesto en Mateo, se expusiera de nuevo en Marcos. De manera similar hicimos con Lucas y con Juan, exponiendo en los posteriores solo aquello que no había sido expuesto en los anteriores. Así, habiendo expuesto todas las verdades con un discurso más breve, no dijimos cosas superfluas ni omitimos las necesarias. Hemos dividido a Mateo en cuatro partes, a Lucas en dos, a Juan en tres, para que, examinados los títulos, el lector encuentre más fácilmente lo que busca.
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MATEO EN LA PRIMERA PARTE.
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VIII. Cuando Jesús hubo oído que Juan había sido entregado. I. Libro de la generación de Jesucristo. II. Cuando su madre María estaba desposada con José. III. Cuando, pues, nació Jesús en Belén de Judá. IV. El ángel del Señor apareció en sueños a José. V. Muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor. VI. Vino Juan Bautista predicando en el desierto. VII. Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu. XIII. Habéis oído que fue dicho a los antiguos. IX. Caminando, pues, junto al mar de Galilea. X. Jesús recorría toda Galilea. XI. Viendo Jesús a las multitudes, subió al monte. XII. Vosotros sois la sal de la tierra. XIV. Habéis oído que fue dicho a los antiguos: no cometerás adulterio. XV. Padre nuestro, que estás en los cielos. XVI. Cuando ayunéis, no seáis como los hipócritas. XVII. La lámpara del cuerpo es el ojo.
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MATEO EN LA SEGUNDA PARTE.
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En cualquier ciudad o XXX. Y al pasar Jesús de allí, vio a un hombre sentado en el despacho de impuestos. XXXI. Entonces se acercaron a él los discípulos de Juan. XXXII. Mientras él les decía esto, he aquí que un príncipe se acercó y lo adoraba diciendo. XXXIII. Y pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos. XXXIV. Salidos ellos, le ofrecieron un hombre mudo. XXXV. Y Jesús recorría todas las ciudades y aldeas. XXXVI. Entonces dice a sus discípulos: La mies es mucha. aldea que entréis. XXXVIII. He aquí que yo os envío como ovejas en medio de lobos. XXXIX. Cuando os persigan en esta ciudad. XL. No penséis, pues, que he venido a traer paz a la tierra. XLI. Juan, cuando oyó en las cadenas las obras de Cristo. XLII. ¿A quién, pues, compararé esta generación? XLIII. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre. XLIV. En aquel tiempo, Jesús fue en sábado a través de los sembrados. XLV. Y cuando hubo pasado de allí, vino a la sinagoga de ellos. XLVI. Saliendo, pues, los fariseos, tomaban consejo contra él, sobre cómo perderlo.
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MATEO EN LA TERCERA PARTE.
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Y le preguntaron los discípulos, diciendo; LXIV. Y saliendo Jesús de allí, se retiró a las partes de Tiro y Sidón. LXV. Y cuando Jesús hubo pasado de allí, vino junto al mar de Galilea. LXVI. Jesús, pues, convocados sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la multitud. LXVII. Y despedida la multitud, subió a la barca. LXVIII. Vino, pues, Jesús a las partes de Cesarea de Filipo. LXIX. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo. LXX. Y después de seis días, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano. ¿Qué dicen, pues, los escribas, que es necesario que Elías venga primero? LXXII. Y cuando hubo llegado a la multitud, se acercó a él un hombre, arrodillado ante él, diciendo: Señor, ten compasión de mi hijo, porque es lunático. LXXIII. Estando ellos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del hombre ha de ser entregado. LXXIV. En aquella hora se acercaron los discípulos a Jesús diciendo: ¿Quién piensas que es el mayor en el reino de los cielos? LXXV. ¿Qué os parece, si alguien tuviera cien ovejas? LXXVI. Si tu hermano pecare contra ti. LXXVII. Por eso el reino de los cielos es semejante a un hombre rey.
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3 MATEO EN LA CUARTA PARTE.
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Los fariseos, pues, oyendo que había hecho callar LXXXV. Y cuando se hubieron acercado a Jerusalén. LXXXVI. Y cuando hubieron entrado en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. LXXXVII. ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. LXXXVIII. Escuchad otra parábola: Había un padre de familia que plantó una viña. LXXXIX. El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo. XC. Y yéndose los fariseos, tomaron consejo para sorprenderlo en sus palabras. XCI. En aquel día se acercaron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección. a los saduceos. XCIII. Congregados, pues, los fariseos, Jesús les preguntó diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? XCIV. Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los fariseos. XCV. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de los cielos! XCVI. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque limpiáis lo que está fuera del cáliz! XCVII. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis los sepulcros de los profetas! XCVIII. He aquí que yo envío a vosotros profetas, sabios y escribas, y de ellos mataréis. XCIX. Y saliendo Jesús del templo, se iba. C. Cuando, pues, veáis la abominación de la desolación. CI. Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes. CII. Como un hombre que partiendo de viaje llamó a sus siervos. CIII. Cuando, pues, viniere el Hijo del hombre en su majestad. CIV. Sabéis que después de dos días se hará la Pascua. CV. Al atardecer del sábado. CVI. Los once discípulos se fueron a Galilea.
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LUCAS EN LA PRIMERA PARTE.
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Y su padre y su madre estaban maravillados sobre IV. Levantándose, pues, María. V. A Isabel, pues, se le cumplió el tiempo de dar a luz. VI. Aconteció, pues, en aquellos días, que salió un edicto de César Augusto. VII. Y aconteció que cuando los ángeles se apartaron de ellos al cielo, los pastores hablaban unos a otros. VIII. Y después que se cumplieron los ocho días para que el niño fuera circuncidado. IX. Y después que se cumplieron los días de su purificación. X. Y he aquí que había un hombre en Jerusalén cuyo nombre era Simeón. esto. XII. Y sus padres iban todos los años a Jerusalén. XIII. Fue hecha palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías. XIV. Y el mismo Jesús comenzaba a tener como treinta años. XV. Y salió Jesús en el poder del Espíritu a Galilea. XVI. Y cuando las multitudes se agolpaban sobre él para oír la palabra de Dios. XVII. Aconteció, pues, en el segundo sábado primero. XVIII. Un fariseo rogó a Jesús que comiera con él. XIX. Aconteció, pues, cuando se cumplían los días de su asunción, que él afirmó su rostro para ir a Jesús. XX. El que a vosotros oye, a mí me oye. XXI. Un perito en la ley se levantó tentándolo. XXII. Entró Jesús en cierta aldea, y una mujer llamada Marta. XXIII. Y aconteció que, estando él orando en un lugar. XXIV. Y les dijo: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo? XXV. ¡Ay de vosotros, que edificáis los monumentos 4 de los profetas! XXVI. Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
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LUCAS EN LA SEGUNDA PARTE.
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Interrogado, pues, por los fariseos, cuándo XXXIII. Un hombre hizo una gran cena. XXXIV. Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre. XXXV. Se acercaban, pues, a él los publicanos y pecadores. XXXVI. Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo al padre. XXXVII. Un hombre era rico, que tenía un administrador. XXXVIII. Un hombre era rico, y se vestía de púrpura y lino fino. XXXIX. ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara? XL. Le salieron al encuentro diez hombres leprosos. vino el reino de Dios. XLII. Decía, pues, también una parábola a ellos, de que es necesario orar siempre. XLIII. Dijo, pues, a algunos que confiaban en sí mismos como justos. XLIV. Habiendo entrado, pasaba por Jericó, y he aquí un hombre llamado Zaqueo. XLV. Un hombre noble se fue a una región lejana. XLVI. Y cuando se acercó, viendo la ciudad, lloró sobre ella. XLVII. Habrá señales en el sol y en la luna. XLVIII. Estaba, pues, enseñando de día en el templo, pero de noche saliendo, se quedaba en el monte que se llama de los Olivos. XLIX. Dos de los discípulos iban aquel mismo día a una aldea. L. Mientras hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos.
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JUAN EN LA PRIMERA PARTE.
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IX. Se suscitó, pues, una cuestión entre los discípulos de Juan I. En el principio era el Verbo. II. Juan da testimonio de él. III. Y este es el testimonio de Juan. IV. Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía. V. Y al tercer día se hicieron unas bodas. VI. Y estaba cerca la Pascua de los judíos. VII. Había, pues, un hombre de los fariseos llamado Nicodemo. VIII. Después de esto vino Jesús y sus discípulos a Judea. con los judíos sobre la purificación. X. Cuando, pues, supo Jesús que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan. XI. Vino, pues, a la ciudad de Samaria, que se llama Sicar. XII. Después de dos días salió de allí y se fue a Galilea, y entonces vino a Nazaret. XIII. Y había un cierto régulo, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm, En Mateo. XIV. Y era día de fiesta de los judíos. XV. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado. XVI. Después de esto se fue Jesús al otro lado del mar de Galilea, que es el de Tiberíades. XVII. Murmuraban, pues, de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. XVIII. Yo soy el pan vivo que descendí del cielo. XIX. Disputaban los judíos entre sí diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? XX. Después de esto andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea. XXI. Ya a mitad de la fiesta, subió Jesús al templo. XXII. Todavía un poco de tiempo estoy con vosotros. XXIII. Jesús, pues, se fue al monte de los Olivos.