Deorum concilium
Lucian of Samosata (lucian-of-samosata)Conc 1 · spanish-geminiMore by Lucian of Samosata (lucian-of-samosata)
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Zeus: No murmuréis más, oh dioses, ni os reunáis en los rincones para cuchichear unos con otros, indignados porque muchos indignos participan con nosotros del banquete. Pero puesto que se ha convocado una asamblea sobre estos asuntos, que cada uno exponga abiertamente lo que le parece y presente sus acusaciones. Y tú, Hermes, proclama el bando conforme a la ley. Hermes:¡ Escuchad, guardad silencio!¿ Quién de los dioses perfectos, a quienes les está permitido, desea hablar? La deliberación trata sobre los metecos y los extranjeros. Momo: Yo, Momo, oh Zeus, si me permites hablar. Zeus: El bando ya lo autoriza, así que no habrá necesidad de mí.
2
Digo, pues, que algunos de nosotros actúan de forma terrible, a quienes no les basta con haberse convertido en dioses siendo humanos, sino que, si no logran que sus seguidores y sirvientes sean declarados iguales a nosotros, creen no haber hecho nada grande ni audaz. Pido, oh Zeus, que me permitas hablar con franqueza; pues no podría hacerlo de otro modo, ya que todos saben que tengo la lengua libre y que no silenciaría nada de lo que no se hace correctamente. Pues examino todo y digo lo que pienso abiertamente, sin temer a nadie ni ocultar mi opinión por vergüenza; por lo que parezco molesto para la mayoría y de naturaleza calumniadora, siendo llamado por ellos una especie de acusador público. Pero puesto que está permitido, se ha proclamado y tú, oh Zeus, me das autoridad para hablar, diré lo que pienso sin reservas.
3
Momo: Pues muchos, digo, no contentos con participar de nuestras mismas asambleas y banquetean por igual, y eso siendo mortales a medias, han traído además a sus sirvientes y compañeros de culto al cielo y los han inscrito, y ahora disfrutan de repartos y participan de los sacrificios por igual, sin habernos pagado siquiera el impuesto de metecos. Zeus: No hables con enigmas, oh Momo, sino habla clara y explícitamente, añadiendo también el nombre, pues ahora has lanzado tu discurso al aire, de modo que muchos conjeturan y aplican lo dicho a uno u otro. Pero quien habla con franqueza no debe dudar en decir las cosas.
4
Momo: Bien hecho, oh Zeus, que me instas a la franqueza; pues haces esto de forma verdaderamente real y magnánima, así que diré también el nombre. Pues este noble Dioniso, siendo semihumano, ni siquiera griego por parte de madre, sino nieto de un tal mercader sirofenicio, Cadmo, una vez que fue digno de la inmortalidad, no digo cómo es él mismo, ni su mitra, ni su embriaguez, ni su caminar; pues todos, creo, veis que es afeminado y femenino por naturaleza, medio loco, exhalando vino puro desde la mañana; y además ha introducido toda una facción entre nosotros y está presente trayendo consigo su coro, y ha declarado dioses a Pan, a Sileno y a los Sátiros, unos campesinos y cabreros en su mayoría, hombres saltarines y de formas extrañas; de los cuales uno, que tiene cuernos y en cuanto a la mitad inferior se parece a una cabra y tiene una barba larga, difiere poco de un macho cabrío; el otro es un viejo calvo, de nariz chata, que monta la mayor parte del tiempo en un asno, este es lidio; y los Sátiros tienen las orejas puntiagudas, y ellos mismos calvos, con cuernos, como a los cabritos recién nacidos les brotan los cuernos, siendo unos frigios; y todos tienen colas.¿ Veis qué clase de dioses nos hace este noble?
5
Momo:¿ Entonces nos extrañamos de que los hombres nos desprecien al ver dioses tan ridículos y monstruosos? Pues dejo de decir que también trajo a dos mujeres, una siendo su amante, Ariadna, cuyo collar incluyó en el coro de los astros, y la otra la hija del agricultor Icario. Y lo que es más ridículo de todo, oh dioses, también al perro de Erígone, y a este también lo trajo, para que la muchacha no se afligiera si no tenía en el cielo aquel perrito habitual que tanto amaba.¿ No os parece esto un ultraje, una borrachera y una burla? Pero escuchad también a otros.
6
Zeus: No digas nada, oh Momo, ni sobre Asclepio ni sobre Heracles; pues veo hacia dónde te lleva el discurso. Pues estos, el uno cura y levanta de las enfermedades y vale por muchos otros, y Heracles, siendo hijo mío, compró su inmortalidad con no pocos trabajos; así que no los acuses. Momo: Guardaré silencio, oh Zeus, por ti, aunque tengo mucho que decir. Y sin embargo, si nada más, todavía tienen las marcas del fuego. Y si fuera posible usar la franqueza incluso contigo mismo, tendría mucho que decir. Zeus: Y ciertamente es posible incluso conmigo.¿ Acaso también me persigues por extranjero? Momo: En Creta no solo se puede oír esto, sino que dicen otra cosa sobre ti y muestran una tumba; pero yo ni creo a aquellos ni a los egeos de los aqueos que afirman que eres un suplantador.
7
Momo: Lo que considero que debe ser denunciado sobre todo, eso diré. Pues tú, oh Zeus, proporcionaste el principio de tales ilegalidades y la causa de que nuestra asamblea fuera adulterada, mezclándote con mortales y bajando junto a ellas en una u otra forma, de modo que tememos que alguien te sacrifique tras atraparte, cuando seas un toro, o que algún orfebre te trabaje siendo oro, y en lugar de Zeus te conviertas para nosotros en un collar, un brazalete o un pendiente. Pero al menos has llenado el cielo de estos semidioses; pues no podría decirlo de otra manera. Y el asunto es de lo más ridículo, cuando alguien escucha de repente que Heracles fue declarado dios, mientras que Euristeo, quien le daba órdenes, ha muerto, y cerca de Heracles, que era un siervo, está el templo, y la tumba de Euristeo, su amo, y de nuevo en Tebas Dioniso es dios, mientras que sus primos Penteo, Acteón y Learco son los más desgraciados de todos los hombres.
8
Momo: Y desde que tú, oh Zeus, abriste las puertas a tales seres y te volviste hacia las mortales, todos te han imitado, y no solo los varones, sino, lo que es más vergonzoso, también las diosas. Pues¿ quién no conoce a Anquises, a Titono, a Endimión, a Yasión y a los demás? Así que me parece que dejaré esto; pues sería largo denunciarlo. Zeus: No digas nada sobre Ganímedes, oh Momo; pues me enfureceré si ofendes al joven reprochándole su linaje. Momo: Entonces,¿ tampoco diré nada sobre el águila, que también está en el cielo, sentada sobre el cetro real y casi anidando sobre tu cabeza, pareciendo ser un dios?
9
Momo:¿ O acaso dejaremos también a este por causa de Ganímedes? Pero Atis, oh Zeus, y el Coribante y Sabacio,¿ de dónde nos fueron introducidos estos, o aquel Mitra, el medo, el de la túnica y la tiara, que ni siquiera habla griego, de modo que ni siquiera si alguien le brinda entiende? Por lo tanto, los escitas, al ver esto, sus getas, nos dicen adiós y se inmortalizan ellos mismos y nombran dioses a quienes quieren, de la misma manera en que también Zamolxis, siendo esclavo, fue inscrito no sé cómo sin ser notado.
10
Momo: Y sin embargo, todo esto, oh dioses, es moderado. Pero tú, oh egipcio de cara de perro y vestido con lienzos,¿ quién eres, mi buen amigo, o cómo pretendes ser dios ladrando?¿ Y qué pretende ese toro abigarrado de Menfis que es adorado, da oráculos y tiene profetas? Pues me avergüenzo de mencionar ibis, monos, machos cabríos y otras cosas mucho más ridículas que no sé cómo se han colado desde Egipto al cielo, las cuales vosotros, oh dioses,¿ cómo soportáis verlas adoradas por igual o incluso más que a vosotros?¿ O tú, oh Zeus, cómo lo soportas cuando te hacen brotar cuernos de carnero?
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Zeus: Verdaderamente vergonzoso dices que es esto sobre los egipcios; sin embargo, oh Momo, la mayoría de ellos son enigmas, y no hay que burlarse del todo siendo un no iniciado. Momo: Muy ciertamente, oh Zeus, necesitamos misterios, para conocer a los dioses como dioses, y a los cinocéfalos como cinocéfalos. Zeus: Deja, digo, lo de los egipcios; pues en otro momento examinaremos esto con calma. Tú habla de los demás.
12
Momo: A Trofonio, oh Zeus, y lo que más me asfixia, a Anfíloco, quien siendo hijo de un hombre impío y matricida, el noble adivina en Cilicia, mintiendo en la mayoría de las cosas y haciendo trucos por dos óbolos. Por lo tanto, ya no tienes buena reputación, oh Apolo, sino que ya cada piedra y cada altar da oráculos, el que sea ungido con aceite y tenga coronas y disponga de un hombre embaucador, como hay muchos. Ya incluso la estatua del atleta Polidamante cura a los que tienen fiebre en Olimpia y la de Teágenes en Tasos, y sacrifican a Héctor en Ilión y a Protesilao enfrente en el Quersoneso. Y desde que nos hemos vuelto tantos, el perjurio y el sacrilegio han aumentado más, y en general nos han despreciado, y hacen bien.
13
Momo: Y esto sobre los bastardos e inscritos. Pero yo, al oír ya muchos nombres extranjeros que no existen entre nosotros ni pueden existir en absoluto, me río mucho, oh Zeus, también de esto.¿ O dónde está la tan cacareada virtud, la naturaleza, el destino y la fortuna, nombres vacíos y sin realidad inventados por hombres estúpidos, los filósofos? Y sin embargo, siendo improvisados, han convencido tanto a los insensatos que nadie quiere sacrificarnos, sabiendo que, aunque presente diez mil hecatombes, la fortuna hará lo que está destinado y lo que desde el principio fue hilado para cada uno. Con gusto, pues, te preguntaría, oh Zeus,¿ si viste en algún lugar la virtud, la naturaleza o el destino? Pues sé que tú también escuchas siempre en las discusiones de los filósofos, a menos que seas sordo y no oigas cómo gritan. Teniendo mucho más que decir, pondré fin al discurso; veo, al menos, a muchos molestos conmigo por hablar y silbando, especialmente aquellos a quienes ha afectado la franqueza de mis palabras.
14
Momo: En fin, si quieres, oh Zeus, leeré un decreto sobre esto ya redactado. Zeus: Léelo; pues no has acusado todo sin razón. Y hay que detener la mayoría de estas cosas, para que no ocurran en mayor medida. Momo: Decreto. Con buena fortuna. Celebrándose una asamblea legal el siete del mes, Zeus presidía y Poseidón era el jefe, Apolo era el supervisor, Momo era el secretario y el Sueño dio la opinión. Puesto que muchos de los extranjeros, no solo griegos sino también bárbaros, no siendo en absoluto dignos de compartir nuestra ciudadanía, habiéndose inscrito no sé cómo y pareciendo dioses, han llenado el cielo de modo que el banquete está lleno de una multitud turbulenta de hombres de muchas lenguas y mezclados, y se ha agotado la ambrosía y el néctar, de modo que la cotila ya cuesta una mina debido a la multitud de los que beben; y ellos, por arrogancia, habiendo apartado a los antiguos y verdaderos dioses, se han considerado dignos de precedencia contra todas las costumbres patrias y quieren ser preferidos en la tierra;
15
Momo: Que se decida por el consejo y el pueblo reunir una asamblea en el Olimpo alrededor del solsticio de invierno, elegir jueces dioses perfectos siete, tres de la antigua asamblea de la época de Crono, y cuatro de los doce, y entre ellos a Zeus; y que estos jueces se sienten habiendo jurado el juramento legal, el Estigia, y que Hermes, habiendo proclamado, reúna a todos los que pretenden participar en la asamblea, y que vengan trayendo testigos bajo juramento y pruebas del linaje. A partir de ahí, que pasen uno a uno, y los jueces examinando declararán si son dioses o los enviarán a sus propias tumbas y sepulcros ancestrales. Y si alguno de los no aprobados y una vez excluidos por los jueces es sorprendido subiendo al cielo, que este caiga al Tártaro.
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Momo: Que cada uno haga lo suyo, y que ni Atenea cure, ni Asclepio dé oráculos, ni Apolo haga tantas cosas, sino que elija una sola, ser adivino, citaredo o médico.
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Momo: Y a los filósofos advertirles que no inventen nombres vacíos ni digan tonterías sobre lo que no saben.
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Momo: Y cuantos ya han sido dignos de templos o sacrificios, que sus estatuas sean derribadas, y que se coloquen las de Zeus, Hera, Apolo o alguno de los otros, y que la ciudad les erija una tumba y coloque una estela en lugar de un altar. Y si alguien desobedece el bando y no quiere ir ante los jueces, que dicten sentencia en su ausencia. Este es el decreto para vosotros.
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Zeus: Muy justo, oh Momo; y a quien le parezca, que levante la mano; o mejor, que sea así, pues sé que serán más los que no votarán. Pero ahora marchaos; cuando Hermes proclame, venid trayendo cada uno pruebas claras y evidencias manifiestas, el nombre del padre y de la madre, y de dónde y cómo se convirtió en dios, y la tribu y los fraternos. Pues quien no presente esto, a los jueces no les importará si alguien tiene un gran templo en la tierra y los hombres lo consideran un dios.