Jerome

Reader

Read texts in the original and in translation.
Settings
Not signed in
Find in Jerome
You can also type short locations such as 1, 1.1, 1:2, or 1-3 inside the current work.
Prometheus es in verbis
Choose a text id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/lucian-of-samosata" aria-label="More works by Lucian of Samosata (lucian-of-samosata)"> —
⋯
More
Original / primary: Spanish Gemini
1
¿ Así que dices que soy Prometeo? Si es por esto, mi excelente amigo, porque mis obras también son de barro, reconozco la imagen y admito que me parezco a él, y no me avergüenzo de que me llamen alfarero, aunque mi barro sea más vil, casi como el de una encrucijada, poco menos que lodo. Pero si, al elogiar excesivamente mis discursos como si fueran ingeniosos, me atribuyes el nombre del más sabio de los Titanes, ten cuidado de que alguien no diga que tu elogio encierra ironía y una burla al estilo ático.¿ De dónde, en efecto, mi ingenio?¿ Cuál es esa sabiduría y previsión extraordinaria en mis escritos? Para mí basta con que no te hayan parecido del todo terrenales ni indignos del Cáucaso. Y, sin embargo,¡ con cuánta más justicia se les podría comparar a ustedes con Prometeo, a todos los que triunfan en los juicios llevando sus causas con la verdad! Sus obras son, en verdad, vivas y animadas, y, por Zeus,¡ hasta tienen un calor ardiente! Y esto sí que podría venir de Prometeo, a menos que se diferencien en que ustedes no modelan con barro, sino que para la mayoría de ustedes las creaciones son de oro.
2
Nosotros, en cambio, los que nos presentamos ante las multitudes y prometemos tales audiciones, exhibimos meros simulacros; y el conjunto es de barro, como dije hace poco, una labor plástica igual a la de los fabricantes de figurillas. En cuanto a lo demás, no posee un movimiento similar ni rastro alguno de alma, sino que es puro entretenimiento y juego. Por eso me viene a la mente el temor de que me llames Prometeo del mismo modo que el autor cómico llamó a Cleón; pues ya sabes lo que dice de él:« Cleón es un Prometeo después de los hechos». Los propios atenienses llamaban Prometeos, en tono de burla, a los alfareros, a los fabricantes de hornos y a todos los que trabajaban el barro, refiriéndose al lodo y, supongo, a la cocción de los utensilios en el fuego. Y si es esto lo que quieres que signifique Prometeo, el disparo ha dado en el blanco con la agudeza ática de las burlas, ya que nuestras obras son también quebradizas, como sus vasijas, y cualquiera que arroje una pequeña piedra podría romperlas todas.
3
Y, sin embargo, alguien podría decir, a modo de consuelo, que no te comparó con Prometeo por eso, sino elogiando esta novedad y el hecho de que no haya sido imitada a partir de otro arquetipo, tal como él, cuando aún no existían los hombres, los concibió y los modeló, dando forma y adornando a tales seres para que fueran ágiles y gráciles a la vista; y él mismo era el arquitecto principal, aunque Atenea colaboraba un poco insuflando vida al barro y haciendo que las figuras estuvieran animadas. Eso es lo que diría alguien al interpretar lo dicho de la manera más favorable. Y quizás ese era el sentido de lo expresado. Pero para mí no es suficiente con parecer innovador, ni que nadie pueda señalar algo más antiguo que mi creación de lo cual esta sea descendiente; si no resultara también elegante, te aseguro que me avergonzaría de ella y la pisotearía hasta hacerla desaparecer. Ni siquiera la novedad me serviría de nada, al menos en mi opinión, si no fuera porque está hecha pedazos por ser informe. Y si no pensara así, me parecería merecedor de ser devorado por dieciséis buitres, al no comprender que son mucho más informes las cosas que han sufrido lo mismo que el extranjero.
4
Ptolomeo, hijo de Lago, al llevar dos novedades a Egipto, un camello bactriano completamente negro y un hombre bicolor, de modo que una mitad de su cuerpo era exactamente negra y la otra extremadamente blanca, dividida por igual, reunió a los egipcios en el teatro y les mostró, entre otros muchos espectáculos, finalmente estos: el camello y el hombre semiblanco, y pensó que los dejaría atónitos con el espectáculo. Pero ellos, ante el camello, se asustaron y poco faltó para que huyeran saltando, a pesar de que estaba adornado con oro, cubierto con púrpura y su brida estaba incrustada de piedras preciosas, una reliquia de algún Darío, Cambises o del propio Ciro. Ante el hombre, la mayoría se reía, mientras que otros sentían repugnancia como ante un monstruo. De modo que Ptolomeo, al comprender que la novedad no era apreciada ni admirada por los egipcios, sino que anteponen a ella la armonía y la belleza, los retiró y ya no tuvo al hombre en tanta estima como antes; el camello murió por descuido, y al hombre doble se lo regaló a Tespis, el flautista, por haber tocado bien durante el banquete.
5
Temo que lo mío sea también un camello entre egipcios, y que la gente siga admirando solo su brida y su púrpura, puesto que ni siquiera el hecho de estar compuesto por dos de las cosas más bellas, el diálogo y la comedia, basta para lograr la belleza, si la mezcla no es armoniosa y conforme a la proporción. Es, en efecto, extraño que la combinación de dos cosas bellas resulte en algo monstruoso, como ese ejemplo tan evidente: el hipocentauro. Pues no dirías que ese ser es algo encantador, sino más bien muy violento, si hay que creer a los pintores que representan sus borracheras y matanzas.¿ Qué entonces?¿ No podría ocurrir también lo contrario, que algo bello surja de la combinación de dos cosas excelentes, como el vino y la miel, cuya mezcla es dulcísima? Yo digo que sí; sin embargo, no puedo asegurar que lo mío sea así, sino que temo que la mezcla haya corrompido la belleza de cada una.
6
Desde luego, el diálogo y la comedia no fueron desde el principio cosas muy afines ni amigas, si es que el primero solía celebrar sus discusiones en privado y, por Zeus, en los paseos con unos pocos, mientras que la segunda, entregándose a Dioniso, se relacionaba con el teatro, jugaba, bromeaba, se burlaba y a veces caminaba al ritmo de la flauta, y, en general, apoyándose casi siempre en metros anapésticos, se mofaba de los compañeros del diálogo, llamándolos pensadores, charlatanes de las nubes y cosas por el estilo. Y se había propuesto como único objetivo burlarse de ellos y verter sobre ellos la libertad dionisíaca, mostrándolos a veces caminando por el aire y conviviendo con las nubes, y otras midiendo los saltos de las pulgas, como si estuvieran analizando minuciosamente las cosas celestiales. El diálogo, por su parte, celebraba sus reuniones con la mayor seriedad, filosofando sobre la naturaleza y la virtud; de modo que ocurría aquello de los músicos, que la armonía es una doble octava, desde lo más agudo hasta lo más grave. Y, sin embargo, nos atrevimos a reunir y armonizar cosas tan opuestas, que no se dejan convencer fácilmente ni soportan bien la convivencia.
7
Temo, pues, que parezca haber hecho algo parecido a tu Prometeo al mezclar lo femenino con lo masculino y que por ello tenga que pagar las consecuencias; o más bien, temo parecer otro tipo de engañador, que quizás engaña a los oyentes ofreciéndoles huesos cubiertos de grasa, una risa cómica bajo una seriedad filosófica. Porque lo de ladrón— pues el dios también es ladrón—,¡ ni hablar! Eso es lo único que no podrías decir que hay en lo nuestro.¿ O a quién íbamos a robar? A menos que alguien me haya pasado inadvertido al componer él mismo tales dobladores de pinos y quimeras. Pero,¿ qué le vamos a hacer? Hay que mantenerse en lo que una vez elegí; pues cambiar de opinión es obra de Epimeteo, no de Prometeo.

Intertext edge

Open linked passage

Note