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Against Andocides
LysiasAndo 1 · spanish-geminiMore by Lysias
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Ató el caballo al aldabón del templo como si lo devolviera, pero al día siguiente lo robó. Este hombre, pues, que hizo tales cosas, murió de la muerte más dolorosa, de hambre; pues, aunque se le servían muchos y buenos alimentos en la mesa, le parecía que el pan y la masa olían fatal, y no podía comer.
2
Y esto muchos de nosotros lo oímos decir al hierofante.
3
Me parece justo, pues, recordar ahora en esta ocasión lo que se dijo entonces, y que no solo los amigos de este perezcan por causa de él y de sus palabras, sino también él mismo por causa de otro. Es imposible para vosotros, al emitir vuestro voto sobre un asunto de tal naturaleza, compadeceros o favorecer a Andócides, sabiendo que estos dos dioses castigan manifiestamente a los que cometen injusticias; por tanto, todo hombre debe esperar que le suceda lo mismo a él y a los demás.
4
Pues vamos, si ahora Andócides sale absuelto por vosotros de este proceso y llega a ser sorteado entre los nueve arcontes y resulta elegido rey,¿ acaso no ofrecerá sacrificios y elevará plegarias en nombre vuestro según las costumbres patrias, tanto en el Eleusinion de aquí como en el templo de Eleusis, y se ocupará de la fiesta de los misterios, para que nadie cometa injusticias ni impiedades contra los lugares sagrados?
5
Y¿ qué opinión creéis que tendrán los iniciados que lleguen, cuando vean quién es el rey y recuerden todas las impiedades que ha cometido, o los demás griegos, que vienen por causa de esta fiesta, ya sea deseando sacrificar en esta asamblea o para contemplarla?
6
Pues Andócides no es un desconocido ni para los de fuera ni para los de aquí debido a sus impiedades. Pues es necesario que los autores de acciones muy diferentes, ya sean malas o buenas, sean conocidos. Además, ha molestado a muchas ciudades en su exilio: Sicilia, Italia, el Peloponeso, Tesalia, el Helesponto, Jonia, Chipre; ha adulado a muchos reyes con quienquiera que se haya relacionado, excepto a Dionisio de Siracusa.
7
Este es o el más afortunado de todos o el que más difiere en juicio de los demás, pues es el único de los que se relacionaron con Andócides que no fue engañado por un hombre tal, que tiene por arte esto: no hacer ningún mal a sus enemigos, pero sí todo el mal que pueda a sus amigos. De modo que, por Zeus, no os es fácil, si le concedéis algo contra la justicia, pasar inadvertidos ante los griegos.
8
Ahora, pues, tenéis la necesidad de deliberar sobre él; pues sabed bien, atenienses, que no os es posible usar a la vez las leyes patrias y a Andócides, sino una de dos: o hay que borrar las leyes o hay que deshacerse del hombre.
9
Ha llegado a tal grado de audacia que incluso habla sobre la ley, diciendo que la que se estableció sobre él ha sido derogada y que ya le está permitido entrar en el ágora y en los templos, incluso ahora mismo en el consejo de los atenienses.
10
Y, sin embargo, dicen que Pericles os aconsejó una vez sobre los impíos que no solo usarais las leyes escritas sobre ellos, sino también las no escritas, según las cuales los Eumólpidas dan sus explicaciones, las cuales nadie ha tenido autoridad para derogar ni se ha atrevido a contradecir, y ni siquiera saben quién las estableció; pues pensaban que así no solo daban cuenta ante los hombres, sino también ante los dioses.
11
Andócides, en cambio, ha despreciado tanto a los dioses y lo que es necesario para honrarlos, que antes de haber estado diez días en la ciudad, presentó una demanda por impiedad ante el rey, y Andócides, siendo quien es y habiendo hecho lo que ha hecho contra los dioses,( para que prestéis más atención) alegando que Arquipo cometía impiedad contra el Hermes de su propio padre. Pero Arquipo se defendió alegando que el Hermes estaba sano y completo, y que no había sufrido nada de lo que sufrieron los otros Hermes;
12
sin embargo, para no tener problemas con un hombre así, pagó dinero y se libró. Y, sin embargo, cuando este se atrevió a presentar una demanda por impiedad contra otro,¿ no es acaso justo y piadoso que otros presenten una demanda contra él?
13
Pero dirá que es terrible si el denunciante sufre el castigo extremo, mientras que los denunciados, siendo ciudadanos con plenos derechos como vosotros, participarán de los mismos. Y, sin embargo, no se defenderá a sí mismo, sino que acusará a los demás. Los demás, pues, son injustos por haber ordenado su regreso y son culpables del mismo sacrilegio; pero si vosotros, siendo soberanos, sois los que habéis retirado los castigos de los dioses, ellos no serán los culpables. No queráis, pues, vosotros volcar esta culpa sobre vosotros mismos, pudiendo castigar al que comete la injusticia y quedar libres.
14
Además, aquellos niegan lo denunciado, pero este confiesa haberlo hecho. Y, sin embargo, incluso en el Areópago, en el tribunal más venerable y justo, el que confiesa cometer una injusticia muere, y si disputa, es puesto a prueba, y muchos no parecieron cometer injusticia alguna. Por tanto, no se debe tener la misma opinión sobre los que niegan y sobre los que confiesan.
15
Me parece terrible: si alguien hiere el cuerpo de un hombre, la cabeza, el rostro, las manos o los pies, este, según las leyes del Areópago, será desterrado de la ciudad del ofendido, y si regresa, tras ser denunciado, será castigado con la muerte; pero si alguien comete estas mismas injusticias contra las estatuas de los dioses,¿ no impediréis que pisen los lugares sagrados o no castigaréis al que entra? Y, ciertamente, es justo y bueno ocuparse de estos, por medio de los cuales podréis recibir tanto el bien como el mal.
16
Dicen que muchos de los griegos, debido a las impiedades cometidas aquí, los excluyen de sus propios templos. Pero vosotros, los ofendidos, consideráis de menor importancia vuestras propias leyes que otros las vuestras.
17
Y este ha llegado a ser tan impío como Diágoras de Melos; pues aquel cometía impiedad de palabra contra los templos y fiestas ajenas, pero este lo hizo de obra contra los de su propia ciudad. Hay que enfadarse, pues, atenienses, más con los ciudadanos que cometen injusticias que con los extranjeros respecto a estos templos; pues lo primero es como una falta ajena, y lo segundo es propia.
18
Y no dejéis libres a los que tenéis cometiendo injusticias, mientras buscáis capturar a los que huyen, proclamando que daréis un talento de plata al que los traiga o los mate. Si no, parecerá ante los griegos que preferís alardear más que castigar.
19
Demostró también a los griegos que no cree en los dioses. Pues no como quien teme lo que ha hecho, sino como quien está confiado, se dedicó a la navegación y surcó el mar. Pero el dios lo atraía, para que, al llegar a sus faltas, pagara el castigo bajo mi acusación.
20
Espero, pues, que él también pague el castigo, pero no me resultaría extraño, pues el dios no castiga al instante, sino que este es el castigo humano; pero tengo muchas pruebas para conjeturar, viendo que otros que han cometido impiedades han pagado el castigo con el tiempo, y los descendientes de aquellos por las faltas de sus antepasados; y en este tiempo el dios envía muchos peligros a los que cometen injusticias, de modo que muchos ya han deseado morir para librarse de los males. Y el dios, al final, tras haber arruinado su vida, le impuso la muerte.
21
Considerad también la vida del propio Andócides, desde que cometió la impiedad, y si hay otro igual. Pues Andócides, cuando pecó, tras ser llevado al tribunal por una acusación, se encadenó a sí mismo al fijar su propia pena, si no entregaba a su esclavo; y sabía bien que no podría entregarlo,
22
quien murió por causa de él y de sus faltas, para no convertirse en denunciante. Y, sin embargo,¿ cómo no fue algún dios quien corrompió su juicio, él que consideró más fácil fijar su propia pena de prisión que la esperanza de dinero con la misma?
23
A partir de esta sentencia, estuvo encadenado cerca de un año, y denunció estando encadenado a sus propios parientes y amigos, habiéndosele concedido la impunidad si parecía denunciar la verdad. Y¿ qué alma creéis que tenía, cuando hacía lo extremo y lo más vergonzoso denunciando a sus propios amigos, mientras su salvación era incierta?
24
Después de esto, cuando ya había matado a quienes él mismo decía valorar más, pareció denunciar la verdad y fue liberado, y vosotros votasteis que fuera excluido del ágora y de los templos, de modo que ni siquiera siendo ofendido por sus enemigos pudiera obtener justicia.
25
Pues nadie, desde que Atenas es recordada, ha sido privado de sus derechos por tal acusación. Justamente; pues nadie ha cometido jamás tales acciones. Y de esto,¿ a quién se debe culpar, a los dioses o al azar?
26
Después de esto navegó hacia el rey de Citio, y al ser capturado por él por traición, fue encadenado, y no solo temía la muerte, sino también las torturas diarias, pensando que le cortarían los miembros estando vivo.
27
Tras huir de este peligro, navegó hacia su propia ciudad durante el gobierno de los Cuatrocientos; pues el dios le dio tal olvido que deseó llegar ante los mismos a quienes había ofendido. Al llegar, fue encadenado y torturado, pero no murió, sino que fue liberado.
28
De allí navegó hacia Evágoras, el rey de Chipre, y tras cometer una injusticia, fue encarcelado. Tras huir también de este, huía de los dioses de aquí, huía de su propia ciudad, huía hacia los lugares a los que llegaba primero. Y, sin embargo,¿ qué gracia tiene la vida, sufrir muchas veces y no descansar nunca?
29
Tras navegar desde allí hacia aquí, a la democracia, a su propia ciudad, dio dinero a los prítanes para que lo presentaran aquí, pero vosotros lo expulsasteis de la ciudad, confirmando a los dioses las leyes que habíais votado.
30
Y al hombre no lo quiere recibir ni el pueblo, ni la oligarquía, ni un tirano, ni una ciudad hasta el final, sino que pasa todo el tiempo, desde que cometió la impiedad, errante, confiando siempre más en los desconocidos que en los conocidos por haber ofendido a quienes conoce. Y, por último, al llegar ahora a la ciudad, ha sido denunciado dos veces por lo mismo.
31
Y tiene el cuerpo siempre en cadenas, y su patrimonio disminuye a causa de los peligros. Y, sin embargo, cuando alguien reparte su propia vida entre sus enemigos y los sicofantes, esto es vivir una vida invivible. Lo cual el dios no le permite idear para su salvación, sino castigándolo por las impiedades cometidas.
32
Por último, ahora se ha entregado a vosotros para que hagáis lo que queráis, no confiando en que no ha cometido injusticia, sino llevado por una necesidad divina. No debéis, pues, por Zeus, ni siendo mayores ni menores, viendo a Andócides salvarse de los peligros, siendo cómplices de que ha cometido acciones impías, volveros más impíos, pensando que es mejor vivir la mitad de la vida sin dolor que el doble sufriendo, como este.
33
Ha llegado a tal grado de desvergüenza que incluso se prepara para participar en los asuntos políticos y ya habla en la asamblea, critica y desaprueba a algunos de los arcontes. Y aconseja al consejo al entrar sobre sacrificios, ingresos, plegarias y adivinaciones. Y, sin embargo, obedeciéndole a él,¿ a qué dioses creeréis que hacéis cosas gratas? Pues no penséis, jueces, que si vosotros queréis olvidar lo que este ha hecho, los dioses también lo olvidarán.
34
Y no pretende participar en la política sin haber cometido injusticias, sino que, como si él mismo hubiera descubierto a los que ofendieron a la ciudad, así piensa, y se prepara para ser más poderoso que otros, como si no fuera por vuestra moderación y falta de tiempo que no ha pagado el castigo ante vosotros, a quienes ahora ofende sin pasar inadvertido, sino que a la vez será puesto a prueba y pagará el castigo.
35
Se fortalecerá también con este argumento. Pues es necesario enseñaros lo que este alegará, para que, al oír a ambos, juzguéis mejor. Pues dice haber hecho grandes bienes a la ciudad al denunciar y librarla del miedo y la confusión de entonces. Pero¿ quién fue el culpable de los grandes males?
36
¿ No fue él mismo, al hacer lo que hizo? Entonces,¿ hay que agradecerle los bienes, porque denunció, dándole vosotros como recompensa la impunidad, y vosotros sois los culpables de la confusión y los males, porque buscabais a los que habían cometido impiedades? De ninguna manera, sino todo lo contrario: él confundió a la ciudad, y vosotros la restablecisteis.
37
Me entero de que pretende defenderse diciendo que los tratados también son para él, al igual que para los demás atenienses. Y haciendo de esto un pretexto, cree que muchos de vosotros, temiendo romper los tratados, votaréis a su favor.
38
Como, pues, no le corresponden a Andócides los tratados, hablaré sobre esto, ni, por Zeus, los hechos con los lacedemonios, que vosotros acordasteis, ni los que los del Pireo hicieron con los de la ciudad. Pues a ninguno de nosotros, siendo tantos, nos correspondían las mismas faltas ni eran similares a las de Andócides, de modo que él también se beneficiara de nosotros.
39
Pero no nos reconciliamos por causa de él, cuando le hicimos partícipe de los tratados. Pues los tratados y los juramentos no se hicieron por causa de un solo hombre, sino por causa de nosotros, los de la ciudad y los del Pireo, pues sería terrible si, estando nosotros mismos necesitados mientras Andócides estaba fuera, nos hubiéramos preocupado de que se le borraran sus faltas.
40
Pero,¿ acaso los lacedemonios se preocuparon de Andócides en los tratados con ellos, porque recibieron algún bien de él? Pero,¿ os preocupasteis vosotros de él?¿ A cambio de qué beneficio?¿ Porque muchas veces se arriesgó por vosotros en nombre de la ciudad?
41
No es, atenienses, verdadera esta defensa, ni os dejéis engañar. Pues no es romper los acuerdos si Andócides paga el castigo por sus propias faltas, sino si alguien castiga a otro por las desgracias públicas.
42
Quizás también contradiga a Cefisio, y tendrá qué decir; pues hay que decir la verdad. Pero vosotros no podríais castigar con el mismo voto al que se defiende y al que acusa. Pero ahora es el momento de conocer lo justo sobre este, y otro momento llegará para Cefisio y para cada uno de nosotros, de lo que este ahora recordará. No votéis, pues, a su favor ahora por otra ira mientras él comete injusticias.
43
Pero dirá que fue denunciante y que nadie más querrá denunciar ante vosotros si castigáis. Pero Andócides tiene la recompensa de vosotros, habiendo salvado su propia alma mientras otros morían por causa de esto. De su salvación, pues, sois vosotros los culpables, pero de estos males y peligros, él mismo es culpable, al transgredir los decretos y la impunidad bajo la cual se convirtió en denunciante.
44
No se debe, pues, dar autoridad a los denunciantes para cometer injusticias( pues basta con lo hecho), sino castigarlos cuando transgreden. Y los demás denunciantes, cuantos han sido puestos a prueba por causas vergonzosas y se han denunciado a sí mismos, al menos saben una cosa: no molestar a los ofendidos, pensando que, estando fuera, parecerán atenienses con plenos derechos, pero estando presentes ante los ciudadanos ofendidos, parecerán malvados e impíos.
45
El más malvado de todos, Batraco, excepto este, siendo denunciante durante los Treinta y existiendo tratados y juramentos como los de los de Eleusis, temiendo a quienes ofendió, vivía en otra ciudad. Pero Andócides, habiendo ofendido a los mismos dioses, los consideró de menor importancia, entrando en los templos, que Batraco a los hombres. Quien, pues, es más malvado y más ignorante que Batraco, es muy necesario que sea salvado por vosotros con gratitud.
46
Vamos, pues,¿ en qué debéis considerar para votar a favor de Andócides?¿ Acaso como un buen soldado? Pero nunca ha hecho campaña desde la ciudad, ni como jinete ni como hoplita, ni como trierarca ni como infante de marina, ni antes de la desgracia ni después de la desgracia, teniendo más de cuarenta años.
47
Y, sin embargo, otros, estando en el exilio, fueron trierarcas con vosotros en el Helesponto. Recordad también vosotros mismos de cuántos males y guerra os habéis salvado a vosotros mismos y a la ciudad, habiendo trabajado mucho con vuestros cuerpos, habiendo gastado mucho dinero tanto privada como públicamente, y habiendo enterrado a muchos y buenos ciudadanos debido a la guerra que ocurrió.
48
Y Andócides, habiendo estado libre de estos males para la salvación de la patria, pretende ahora participar de la ciudad, siendo impío en ella. Pero,¿ acaso siendo rico y poderoso con el dinero y relacionado con reyes y tiranos— lo cual ahora alardeará, conociendo vuestras costumbres— qué contribución le sería buena,
49
y sabiendo que la ciudad estaba en gran oleaje y peligro, navegando no se atrevió, animado, a ayudar a la patria importando grano. Pero los metecos y extranjeros, por causa de su residencia, ayudaban a la ciudad importando; pero tú,¿ qué bien has hecho, Andócides, qué faltas has revocado, qué sustento has devuelto?
50
Atenienses, recordad lo hecho por Andócides, y pensad también en la fiesta, por la cual fuisteis preferidos por la mayoría. Pero, como estáis ya aturdidos por las faltas de este debido a haber visto y oído muchas veces, de modo que ni siquiera las cosas terribles os parecen ya terribles. Pero prestad atención, y que vuestra mente vea lo que este hacía,
51
y juzgaréis mejor. Pues este, poniéndose una vestidura, imitando los misterios, los mostraba a los no iniciados y decía con su voz lo inefable, y a los dioses, a quienes nosotros consideramos dioses y, honrándolos y purificándonos, sacrificamos y rezamos, a estos los mutiló. Y ante esto, sacerdotisas y sacerdotes, de pie, maldijeron al atardecer y agitaron túnicas púrpuras, según la costumbre antigua y ancestral.
52
Y este confesó haberlo hecho. Además, tras pasar por alto la ley que vosotros establecisteis, de que fuera excluido de los templos por ser un maldito, tras forzar todo esto, ha entrado en nuestra ciudad, y sacrificó en los altares en los que no le estaba permitido y se encontró con los lugares sagrados contra los que cometió impiedad, entró en el Eleusinion, se purificó con el agua sagrada.¿ Quién debe soportar esto?
53
¿ Qué amigo, qué pariente, qué ciudadano debe, favoreciéndole a él en secreto, enemistarse abiertamente con los dioses? Ahora, pues, se debe considerar que, castigando y deshaciéndose de Andócides, purificáis la ciudad y alejáis el mal y enviáis al chivo expiatorio y os libráis del maldito, ya que este es uno de ellos.
54
Quiero, pues, decir lo que Diocles, hijo del Zakoros del hierofante, y abuelo nuestro, aconsejó cuando deliberabais qué hacer con un hombre megarense que había cometido impiedad. Pues, mientras otros pedían matarlo sin juicio al instante, aconsejó juzgarlo por causa de los hombres, para que, al oír y ver, los demás sean más sensatos, y por causa de los dioses, que cada uno, en su casa, habiendo juzgado por sí mismo lo que debe sufrir el impío, entre en el tribunal.
55
Y vosotros, atenienses( pues sabéis lo que debéis hacer), no os dejéis persuadir por este, lo tenéis manifiestamente cometiendo impiedad; visteis, oísteis las faltas de este. Suplicará y os implorará; no os compadezcáis. Pues no los que mueren justamente, sino los que mueren injustamente, son dignos de compasión.

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