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Against Philocrates
LysiasPhil 1 · spanish-geminiMore by Lysias
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Este proceso, señores jueces, ha resultado más desierto de lo que yo esperaba. Pues muchos eran los que amenazaban y los que afirmaban que acusarían a Filócrates; de ellos, nadie aparece ahora. Lo cual me parece a mí que no es menor prueba de que la denuncia es verdadera; pues si no poseyera muchos de los bienes de Ergocles, no habría sido capaz de deshacerse así de los acusadores.
2
Yo, señores jueces, considero que todos ustedes saben que condenaron a Ergocles a muerte por esta razón: porque, al administrar mal los asuntos de la ciudad, se hizo con una fortuna de más de treinta talentos. Y de este dinero no aparece nada en la ciudad. Sin embargo,¿ a dónde hay que dirigirse o dónde buscar el dinero? Pues si no aparece en poder de sus parientes políticos y de aquellos a quienes él trataba como a los más allegados, difícilmente se encontrará en poder de sus enemigos.
3
¿ A quién tenía Ergocles en mayor estima que a Filócrates, o con quién mantenía una relación más estrecha?¿ Acaso no lo sacó de entre sus hoplitas, lo hizo administrador de su propio dinero y, finalmente, lo nombró trierarca?
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Y, sin embargo, es terrible que, mientras los que poseen fortunas se lamentan al ejercer la trierarquía, este, que no poseía nada antes, asumiera voluntariamente esta liturgia en aquel tiempo. Por tanto, no lo nombró trierarca como alguien que iba a sufrir una pérdida, sino como alguien que iba a beneficiarse y a custodiar su propio dinero, al no tener a nadie en quien confiar más que en él. Y considero,
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señores jueces, que para Filócrates solo existen dos defensas; pues le corresponde demostrar o bien que otros poseen el dinero de Ergocles, o bien que aquel pereció injustamente y que no había sustraído nada de lo suyo ni aceptado sobornos; y si no hace ninguna de estas dos cosas, que se decida condenarlo, y no enfurecerse con los que reciben de otros, mientras se tiene indulgencia con los que poseen lo que es de ustedes mismos.
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¿ Y quién de los atenienses no sabe que se depositaron tres talentos en garantía para los oradores en relación con Ergocles, por si podían salvarlo y no acusarlo? Ellos, cuando vieron que la ira de ustedes deseaba castigarlo, guardaron silencio y no se atrevieron a hacerse visibles. Y al principio, este, al no recibir el dinero de ellos, decía que informaría a la ciudad;
7
pero cuando ya ha recibido también esto y se ha hecho dueño de los demás bienes de aquel, ha llegado a tal grado de audacia que se ha procurado testigos que testificarán a su favor que él era el mayor enemigo de Ergocles entre todos los hombres. Y, sin embargo,¿ creen ustedes, señores jueces, que él habría llegado a tal grado de locura como para asumir voluntariamente ser trierarca cuando Trasíbulo era estratego y Ergocles estaba enemistado con él? Pues,¿ cómo habría perecido más rápido, o cómo habría sido más hostigado?
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Sobre estos asuntos, pues, lo dicho es suficiente; yo les pido que se ayuden a sí mismos y que castiguen mucho más a los que cometen injusticias que considerar dignos de lástima a los que poseen los bienes de la ciudad. Pues no perderá nada de lo suyo, sino que les devolverá a ustedes lo que es de ustedes, y le quedará mucho más que esto.
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Pues, en efecto, sería terrible, señores jueces, que se enfurecieran con los que no pueden aportar lo que les corresponde y confiscaran sus fortunas por considerarlos injustos, y que no castigaran a los que poseen lo que es de ustedes, sino que se dejaran privar del dinero y los tuvieran como enemigos más peligrosos.
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Pues mientras posean lo que es de ustedes y sean conscientes de ello, nunca dejarán de tener malos pensamientos contra ustedes, al considerar que solo las desgracias de la ciudad son el alivio de sus problemas con ustedes.
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Considero, señores jueces, que no solo le corresponde luchar por el dinero, sino también arriesgar su propia persona. Pues sería terrible que, mientras los que son cómplices de los ladrones en la pérdida de los bienes de los particulares se ven envueltos en las mismas penas, este, siendo cómplice de Ergocles al robar los bienes de la ciudad y al aceptar sobornos a costa de lo que es de ustedes, no reciba el mismo castigo, sino que reciba como premio la fortuna dejada por aquel en lugar de su propia maldad. Y son dignos de su ira, señores jueces.
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Pues estos, cuando Ergocles era juzgado, iban por el pueblo diciendo que quinientos del Pireo habían sido sobornados por ellos, y mil seiscientos de la ciudad; más aún, pretendían confiar más en el dinero que temer sus propios errores.
13
Allí, pues, les demostraron, y si piensan bien, también ahora harán esto evidente a todos los hombres: que no hay tanto dinero que los disuada a ustedes, a quienes sorprendan cometiendo injusticias, de castigarlos, y no les darán ninguna impunidad a los que saquean y roban lo que es de ustedes mismos.
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Yo, por mi parte, les aconsejo esto. Pues todos saben que Ergocles zarpó para enriquecerse y no para buscar honores ante ustedes, y nadie más tiene el dinero que este. Si, pues, actúan con sensatez, recuperarán lo que es de ustedes.

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