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Dialogus de grammatico
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Original / primary: Spanish Gemini
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CAPÍTULO PRIMERO. 143 Si el gramático es sustancia o cualidad: se proponen razones en ambas partes.
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DISCÍPULO. Sobre el gramático te pido que me asegures si es sustancia o cualidad; para que, conocido esto, reconozca qué debo sentir sobre otras cosas que se dicen de manera similar denominativamente. MAESTRO. Di primero, ¿por qué dudas? DISC. Por esto, porque parece que ambos pueden probarse con razones necesarias, es decir, el ser y el no ser. MAEST. Prueba, pues. DISC. No te apresures, pues, a contradecir lo que diga, sino permíteme llevar la razón a su fin: después, aprueba o corrige. MAEST. Como quieras. DISC. Para que el gramático sea probado como sustancia, basta con que todo gramático es hombre, y todo hombre es sustancia. Pues lo que tiene el gramático, para que le siga la sustancia, no lo tiene sino por el hecho de que es hombre. Por lo cual, concedido esto de que es hombre, cualesquiera cosas que siguen al hombre, siguen al gramático. Que el gramático sea cualidad, lo confiesan abiertamente los filósofos que trataron sobre este asunto, cuya autoridad sobre estas cosas es impudicia refutar. Asimismo, puesto que es necesario que el gramático sea o sustancia o cualidad, de modo que si es cualquiera de estos, el otro no sea; y si cualquiera no es, el otro sea necesario que sea: cualquier cosa que valga para instruir una parte, destruye la otra: y cualquier cosa que debilita una, fortalece la otra. Puesto que, por tanto, uno de estos es verdadero y el otro falso; ruego que, descubriendo la falsedad, me abras la verdad.
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CAPÍTULO II. Se refutan las razones propuestas.
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MAEST. Los argumentos que has expuesto por ambas partes son necesarios; salvo que dices que, si uno es, el otro no puede ser. Por lo cual no debes exigirme que muestre que una parte es falsa, lo cual no puede ser hecho por nadie: sino que abriré cómo no se repugnan entre sí, si es que puede ser hecho por mí: pero yo querría escuchar primero de ti mismo qué opinas que puede objetarse a estas pruebas tuyas. DISC. Esto que tú me exiges, yo lo esperaba atento de ti. Pero puesto que tú afirmas que esas mismas pruebas son irreprochables, es mi deber abrir lo que dudo, lo que me inquieta; el tuyo, en cambio, es mostrar la firmeza y conveniencia de ambas partes. MAEST. Di, pues, lo que sientes, y yo intentaré hacer lo que pides. DISC. Aquella proposición, ciertamente, que dice que el gramático es hombre, considero que se rechaza de este modo: porque ningún gramático puede ser entendido sin gramática, y todo hombre puede ser entendido sin gramática. Asimismo, todo gramático admite más y menos, y ningún hombre admite más y menos: de cuya combinación de ambas parejas de proposiciones se constituye una conclusión, esto es, ningún gramático es hombre.
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CAPÍTULO III. Se confirman las razones propuestas contra quien refuta.
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MAEST. No se sigue. DISC. ¿Por qué? MAEST. ¿Te parece que el nombre de animal significa algo distinto que sustancia? DISC. Absolutamente nada más es animal que sustancia animada sensible, ni sustancia animada sensible es otra cosa que animal. MAEST. Así es; pero di, te ruego, si todo lo que no es otra cosa que sustancia animada sensible puede ser entendido sin racionalidad, y no es racional por necesidad. DISC. No puedo negarlo. MAEST. Todo animal, por tanto, puede ser entendido sin racionalidad, y ningún animal es racional por necesidad. DISC. No puedo decir que no se siga de lo concedido, aunque temo mucho lo que sospecho que intentas. MAEST. Pero ningún hombre puede ser entendido sin racionalidad, y todo hombre es necesario que sea racional. DISC. Tengo angustias por ambos lados: pues si concedo, concluyes que ningún hombre es animal; si renuncio, dirás que no solo puedo ser entendido, sino que verdaderamente soy sin racionalidad. MAEST. No temas; pues no se sigue lo que piensas. DISC. Si es así, como prometes, concedo espontáneamente lo que has propuesto: si no, a regañadientes. MAEST. Conecta, pues, tú mismo las cuatro últimas proposiciones que hice en dos silogismos. DISC. De este orden, ciertamente, pueden disponerse: Todo animal 144 puede ser entendido sin racionalidad, ningún hombre, en cambio, puede ser entendido sin racionalidad. Asimismo: Ningún animal es racional por necesidad; todo hombre, en cambio, es racional por necesidad. De ambos órdenes de parejas de proposiciones parece nacer: Ningún hombre, por tanto, es animal; de lo cual nada hay más falso, aunque no veo que las proposiciones precedentes titubeen en nada. Pues las dos que tienen como término sujeto al hombre son tan conocidas por sí mismas que es imprudencia probarlas. Las dos, en cambio, que tienen como sujeto al animal, parecen tan probadas que es impudicia negarlas. Pero veo la conexión de estos dos silogismos en todo semejante a aquellos dos que poco antes propuse. Por lo cual no sospecho que hayas traído estos para otra cosa, sino para que, cuando viera su conclusión abiertamente falsa, decidiera lo mismo sobre los semejantes que yo había hecho. MAEST. Así es. DISC. Muestra, pues, en qué consiste aquí y allá tan gran engaño: para que, aunque las proposiciones parezcan verdaderas y conectadas según la naturaleza de los silogismos, ninguna verdad, sin embargo, proteja sus conclusiones.
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CAPÍTULO IV. El vicio de los silogismos propuestos en el cap. 2.
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MAEST. En tus silogismos haré esto; los míos, si quieres, discútelos tú. DISC. Hágase según tu juicio. MAEST. Repite y conecta los silogismos que hiciste. DISC. Todo hombre puede ser entendido sin gramática. MAEST. ¿Qué dices que el hombre puede ser entendido sin gramática? DISC. Al hombre. MAEST. Di, pues, en la misma proposición lo que entiendes. DISC. Todo hombre puede ser entendido como hombre sin gramática. MAEST. Concedo: asume. DISC. Ningún gramático puede ser entendido sin gramática. MAEST. ¿Qué no puede ser entendido el gramático sin gramática? DISC. Al gramático. MAEST. Profiere, pues, lo que entiendes. DISC. Ningún gramático puede ser entendido como gramático sin gramática. MAEST. Une estas dos proposiciones tan íntegras como las has proferido ahora. DISC. Todo hombre puede ser entendido como hombre sin gramática; ningún gramático puede ser entendido como gramático sin gramática. MAEST. Mira, pues, si tienen un término común, sin el cual nada realizan. DISC. Veo que no tienen un término común y, por tanto, que nada se sigue de ellas. MAEST. Conecta el otro silogismo. DISC. Ya no hay necesidad de que te esfuerces por su demostración; pues advierto su falacia. Pues entendía sus proposiciones como si se dijera que ningún hombre es más o menos hombre, y todo gramático es más o menos gramático: y puesto que estas dos proposiciones no tienen ningún término común, nada constituyen. MAEST. ¿Así te parece que no se puede concluir nada de estas conexiones tuyas? DISC. Así, ciertamente, pensaba; pero esta pregunta tuya me hace sospechar que quizás en ellas se esconda alguna eficacia: pero ¿cómo realizan algo sin un término común? MAEST. El término común del silogismo no debe considerarse tanto en la expresión como en el sentido. Pues así como nada se realiza si es común en la voz y no en el sentido: así nada impide si es en el intelecto y no en la expresión. El sentido, ciertamente, liga el silogismo, no las palabras.
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CAPÍTULO V. Qué se puede realizar legítimamente a partir de los silogismos predichos, se enseña en uno de ellos.
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DISC. Espero que me devuelvas el efecto de mis proposiciones. MAEST. Realizan verdaderamente algo, pero no lo que esperas. DISC. Sea lo que sea, lo acepto con gratitud. MAEST. Quien dice: todo hombre puede ser entendido como hombre sin gramática, y: ningún gramático puede ser entendido como gramático sin gramática: ¿no significa esto que el ser del hombre no necesita gramática, y el ser del gramático necesita gramática? DISC. Nada más verdadero. MAEST. ¿Tienen un término común estas dos proposiciones que acabo de decir que se significan en las otras dos? DISC. Lo tienen. MAEST. Se concluye, pues, que el ser del gramático no es el ser del hombre, esto es, que no es la misma definición de ambos. DISC. Sin duda veo que es así y que se sigue. MAEST. No obstante, no se sigue por ello que el gramático no sea hombre, como tú entendías. Pero si lo entiendes así, el gramático no es hombre, como si se dijera: el gramático no es lo mismo que hombre, esto es, no tienen la misma definición; la conclusión es verdadera.
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CAPÍTULO VI. Se discute otro sofisma a partir de lo dicho.
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DISC. Entiendo lo que dices. MAEST. Si, pues, entiendes bien lo que dije, di cómo disolverías este silogismo si alguien lo conectara así: Todo gramático se dice en cuanto a lo que es cualidad; ningún hombre se dice en cuanto a lo que es cualidad; luego ningún hombre es gramático. DISC. Tal me parece esto, como si se dijera: Todo racional se dice en cuanto a lo que es cualidad; pero ningún hombre se dice en cuanto a lo que es cualidad; luego ningún hombre es racional. Esto, sin embargo, ninguna prueba puede hacer que sea verdadero, de modo que racional se predique de ningún hombre. De manera similar, aquel silogismo que acabas de proferir no concluye necesariamente que el gramático no se predique del hombre; pues esto significan sus proposiciones, si las entendemos según la verdad, como si se dijera así: Todo gramático se dice gramático en cuanto a lo que es cualidad; ningún hombre se dice hombre en cuanto a lo que es cualidad. De estas dos proposiciones, sin embargo, de ninguna manera se sigue que ningún gramático se predique del hombre: puesto que no es el mismo término el que se afirma del gramático y se niega del hombre. Habría, en verdad, en ellas un término común, e inducirían una conclusión necesaria, si, permaneciendo la proposición tal como ha sido puesta, la asunción se hiciera verdadera: Ningún hombre se dice gramático en cuanto a lo que es cualidad; o, permaneciendo la asunción, se propusiera así verdaderamente: todo gramático se dice hombre en cuanto a lo que es cualidad. Pues de ambas combinaciones nacería que de ningún hombre se predicaría gramático: si alguien, sin embargo, quiere entender lo que se dice, el hombre no es gramático, como si se dijera: el hombre no es lo mismo que gramático; como si digo: el fulgor es esplendor, o el fulgor no es esplendor, esto es, el fulgor es lo mismo, o no es lo mismo que esplendor; si alguien, digo, entiende así esto que se dice: el hombre no es gramático. Según este sentido se sigue de aquellas proposiciones, si se considera bien su fuerza, que ningún hombre es gramático: pues para probar esto, que la esencia del hombre no es la esencia del gramático, su significación tiene un término común. 145
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CAPÍTULO VII. Se discute de nuevo el primer argumento propuesto en el cap. 2.
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MAESTRO. Has entendido bien lo que dije, pero tal vez no lo has considerado bien. DISCÍPULO. ¿Cómo es que he entendido bien y no he considerado bien? MAESTRO. Dime si alguien propusiera esto: Ningún hombre puede ser entendido sin racionalidad; ahora bien, toda piedra puede ser entendida sin racionalidad; ¿qué se seguiría? DISCÍPULO. ¿Qué, sino que, por tanto, ninguna piedra es hombre? MAESTRO. ¿Cómo entiendes esto? ¿Acaso porque de ninguna manera la piedra es hombre, o porque la piedra no es lo mismo que el hombre? DISCÍPULO. Porque de ninguna manera la piedra es hombre. MAESTRO. Dime entonces en qué difiere este silogismo de aquel silogismo tuyo, en el que dices que el gramático no puede ser entendido sin gramática, pero el hombre sí, y por eso el gramático no es hombre. DISCÍPULO. En cuanto a la fuerza de la argumentación, no veo que este difiera de aquel: pues así como allí debe entenderse que el gramático no puede ser entendido como gramático sin gramática, y el hombre puede ser entendido como hombre sin gramática, [así aquí debe entenderse que el hombre no puede ser entendido como hombre sin racionalidad, y la piedra puede ser entendida como piedra sin racionalidad;] y por ello, siendo válida la conclusión de este silogismo, porque de ninguna manera la piedra es hombre, me parece que has derribado la conclusión de mi silogismo, que es totalmente similar a este, con tus astutas exposiciones. Por lo cual ahora entiendo lo que dijiste sobre que entendí bien, pero no consideré bien: pues entendí bien lo que al hablar me significabas; pero eso mismo que significabas, no lo consideré bien, porque ignoraba cómo me engañaba. MAESTRO. Más bien, en esto no consideraste bien, porque ignoraste cómo no te engañaba. DISCÍPULO. ¿Cómo? MAESTRO. Ciertamente, si este silogismo que acabo de proponer se expone tal como expuse el tuyo, de modo que se diga: Ningún hombre puede ser entendido como hombre sin racionalidad; ahora bien, toda piedra puede ser entendida como piedra sin racionalidad, no tendrá otra fuerza de conclusión que la que dije que tenía el tuyo. Pero puesto que este puede ser entendido de otro modo, del cual el tuyo no puede, tiene esta conclusión: que de ninguna manera la piedra puede ser hombre; pues cuando digo que ningún hombre puede ser entendido sin racionalidad, y toda piedra puede ser entendida sin racionalidad, así puede, o mejor dicho, debe aceptarse, como si se dijera: Ningún hombre puede ser entendido de modo alguno sin racionalidad; pero toda piedra puede ser entendida de cualquier modo sin racionalidad: de donde se concluye: Ninguna piedra, por tanto, es hombre de modo alguno. En tus proposiciones, en cambio, la verdad no admite de ninguna manera una subentendimiento similar: pues no se puede decir que ningún gramático pueda ser entendido de modo alguno sin gramática, o que todo hombre pueda ser entendido de cualquier modo sin gramática: pues todo hombre que es gramático puede ser entendido como hombre sin gramática, y ningún hombre puede ser entendido como gramático sin gramática. Por lo cual no pueden concluir que el gramático no sea de ninguna manera hombre.
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CAPÍTULO VIII. Examen del argumento propuesto en el cap. 5.
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DISCÍPULO. No tengo qué decir contra esta opinión tuya. Pero puesto que me has advertido ocultamente que no me contente con entender lo que dices, sino que considere eso mismo que dices, me parece que debo considerar tu conclusión, la cual mostraste que se sigue de mi silogismo: que el ser del gramático no es el ser del hombre. Pues si esto es así, quien tiene la esencia de gramático no tiene por ello necesariamente la esencia de hombre; pero si el hombre sigue al gramático, la esencia del hombre sigue a la esencia del gramático: pero esta no sigue a aquella, por lo cual ni aquel a este. Por tanto, no todo gramático es hombre: mas, siendo una sola la razón para todos los gramáticos de por qué son hombres, ciertamente o todo gramático es hombre, o ninguno. Pero consta que no todo; por tanto, ninguno. Parece, pues, que la conclusión de mi silogismo, que astutamente me quitaste, al quitarla la has dado más agudamente. MAESTRO. Y si te advertí ocultamente que consideraras lo que oyes, no fue, al parecer, inútilmente: pues aunque pruebes sofísticamente que ningún gramático es hombre, por el hecho de que el ser del gramático no es el ser del hombre, te será útil, sin embargo, cuando veas desnudo el mismo sofisma que te engaña en su falacia bajo el manto de la verdadera razón. DISCÍPULO. Muéstrame entonces qué me engaña, y dónde me engaña esta prueba que acabo de hacer sobre el gramático. MAESTRO. Volvamos de nuevo al animal y al hombre, en los cuales palpamos la verdad de tal modo que ningún sofisma nos persuade, aunque nos obligue, a creer la falsedad. Dime entonces si el ser de cada cosa consiste en su definición. DISCÍPULO. Así es. MAESTRO. ¿La definición del hombre es la definición del animal? DISCÍPULO. De ninguna manera: pues si animal racional mortal (que es la definición del hombre) fuera la definición del animal, a todo lo que le conviniera animal, le convendría racional mortal; lo cual es falso. MAESTRO. No es, por tanto, el ser del hombre el ser del animal. DISCÍPULO. Así se sigue. MAESTRO. Puedes, pues, probar a partir de esto que ningún hombre es animal, con la misma razón con la que probaste hace poco que ningún gramático es hombre. Por lo cual, si ves que es una falsedad abierta lo que este razonamiento tuyo concluye aquí, no creas que es una verdad cierta lo que allí juega. DISCÍPULO. Ya has mostrado que me engaña, muéstrame también dónde. MAESTRO. ¿No retienes lo que dije hace poco, con tu consentimiento, que el ser del gramático no es el ser del hombre, es lo mismo que si se dijera: La definición del gramático no es la definición del hombre, es decir, el gramático no es totalmente lo mismo que el hombre? Pues así como el hombre no debe definirse con la gramática, así el gramático no vale sin la gramática. Por lo cual debe entenderse esa argumentación tuya de este modo: Si el ser del gramático no es simplemente el ser del hombre, quien tiene la esencia del gramático no se sigue por ello que tenga simplemente la esencia del hombre. Del mismo modo debe entenderse que el hombre simplemente no sigue al gramático, es decir, si es gramático, no se sigue que sea simplemente hombre; así, en verdad, no se sigue nada más, sino que ningún gramático es simplemente hombre. DISCÍPULO. Nada más claro.
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CAPÍTULO IX. Si hay algún gramático que no sea hombre.
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MAESTRO. Pero si se probara, lo cual (como creo) puede hacerse fácilmente, que el ser del gramático no es el ser del hombre, así como el ser de lo blanco no es el ser del hombre (pues el hombre puede ser sin lo blanco, y lo blanco sin el hombre): entonces se seguiría verdaderamente que algún gramático podría ser no hombre. DISCÍPULO. ¿Por qué nos esforzamos entonces? Si esto puede probarse, pruébalo, y que termine esta cuestión. MAESTRO. No debes exigirme esto aquí; pues en esta cuestión no ventilamos si puede ser, sino si hay algún gramático que no sea hombre, lo cual ves que no puede mostrarse. DISCÍPULO. Aún no lo veo, porque todavía tengo que decir en contra. MAESTRO. Di. DISCÍPULO. Aristóteles muestra que el gramático es de aquellas cosas que están en un sujeto; y ningún hombre está en un sujeto; por tanto, ningún gramático es hombre. MAESTRO. Aristóteles no quiso que esto se siguiera de sus dichos; pues el mismo Aristóteles dice que un cierto hombre es gramático, y hombre y animal. DISCÍPULO. ¿Cómo se disuelve entonces este silogismo? MAESTRO. Respóndeme: cuando me hablas del gramático, ¿debo entender que hablas de este nombre, o de las cosas que significa? DISCÍPULO. De las cosas. MAESTRO. ¿Qué cosas significa, pues? DISCÍPULO. Al hombre y a la gramática. MAESTRO. Al oír, pues, este nombre, entenderé al hombre o a la gramática; y hablando del gramático, hablaré del hombre o de la gramática. DISCÍPULO. Así debe ser. MAESTRO. Dime entonces: ¿El hombre es sustancia, o está en un sujeto? DISCÍPULO. No está en un sujeto, sino que es sustancia. MAESTRO. La gramática es cualidad, y está en un sujeto. DISCÍPULO. Es ambas cosas. MAESTRO. ¿Qué extraño es, pues, si alguien dice que el gramático es sustancia, y no está en un sujeto, según el hombre; y que el gramático es cualidad, y está en un sujeto, según la gramática?
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CAPÍTULO X. Si el gramático es sustancia primera o segunda.
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DISCÍPULO. No puedo negarlo; pero diré aún una cosa de por qué el gramático no es sustancia: porque toda sustancia es primera o segunda; pero el gramático no es ni primera ni segunda. MAESTRO. Recuerda los dichos de Aristóteles, que dije hace poco, en los cuales dice que el gramático es tanto sustancia primera como segunda; pues atestigua que un cierto hombre, y hombre y animal, es llamado gramático; pero, sin embargo, ¿de dónde pruebas que el gramático no es sustancia primera o segunda? DISCÍPULO. Porque está en un sujeto, lo cual ninguna sustancia es; y se dice de muchos, lo cual no es propio de la primera; ni es género, ni especie, ni se dice en lo que es, lo cual es propio de la segunda. MAESTRO. Nada de esto, si recuerdas bien lo que ya hemos dicho, quita al gramático la sustancia; porque según algo, el gramático no está en un sujeto, y es género, y especie, y se dice en lo que es; porque es también hombre, que es especie; y animal, que es género; y estos se dicen en lo que es. Y también es individuo, como el hombre y el animal; porque así como un cierto hombre, y un cierto animal; así un cierto gramático es individuo. Pues Sócrates es hombre y animal, y gramático. DISCÍPULO. No puedo negar lo que dices.
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CAPÍTULO XI. Que el hombre no es gramática.
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MAESTRO. Si no tienes otras razones con las que puedas probar que el gramático no es hombre, prueba ahora que no es gramática. DISCÍPULO. Puedo hacerlo más fácilmente con el dedo que con un argumento. Pues ahí destruiste todos mis argumentos, donde mostraste que por «gramático» se significan cosas diversas, y que según ellas se debe hablar y entender acerca del gramático: lo cual, aunque no puedo negarlo, no satisface de tal modo a mi ánimo como para que, habiendo hallado lo que buscaba, descanse; pues me pareces como si no te preocuparas por enseñarme, sino solo por obstruir mis razones. Pero, así como fue mi tarea exponer lo que me obliga a la ambigüedad por ambas partes, así era la tuya destruir una parte o mostrar cómo no se contradicen mutuamente. MAESTRO. ¿Por qué no te parece suficientemente demostrado que el que el gramático sea sustancia y el que el gramático sea cualidad no se contradicen en absoluto, dado que sobre el gramático se debe hablar y entender unas veces según el hombre y otras según la gramática? DISCÍPULO. Porque nadie que entienda el nombre de gramático ignora que «gramático» significa hombre y gramática; y, sin embargo, si con esta confianza hablando ante el pueblo dijera: «El gramático es una ciencia útil», o «Este hombre sabe bien al gramático», no solo se indignarán los gramáticos, sino que también se reirán los rústicos. Por tanto, de ninguna manera creeré que, sin alguna otra razón, los tratadistas de dialéctica hayan escrito tan a menudo y tan afanosamente en sus libros lo que ellos mismos, al hablar, se avergonzarían de decir: pues muy a menudo, cuando quieren mostrar una cualidad o accidente, añaden «como gramático» y cosas similares, cuando el uso de todos los que hablan atestigua que el gramático es más sustancia que cualidad o accidente; y cuando quieren enseñar algo sobre la sustancia, nunca proponen «como gramático» o algo de este tipo. A esto se añade que, si por eso el gramático debe ser llamado sustancia y cualidad porque significa hombre y gramática, ¿por qué el hombre no es de igual modo cualidad y sustancia? Pues el hombre significa sustancia, con todas aquellas diferencias que están en el hombre, como son la sensibilidad y la mortalidad. Pero nunca, donde se haya escrito algo sobre alguna cualidad, se ha propuesto como ejemplo, por ejemplo, «hombre».
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CAPÍTULO XII. Hombre y gramático, cuán diversamente significan sus significados.
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MAESTRO. Que rechaces aquella razón que dije, por la cual el gramático es sustancia y cualidad, porque no vale en el nombre de hombre, lo haces, según creo, porque no consideras cuán diferentemente significan: a saber, el nombre de hombre, aquellas cosas de las que consta el hombre; y el gramático, al hombre y a la gramática. Ciertamente, el nombre de hombre por sí mismo, y como uno, significa aquellas cosas de las que consta todo el hombre; en las cuales la sustancia ocupa el lugar principal, puesto que es causa de las otras, y las posee no como necesitada de ellas, sino como necesitadas de ella. Pues no hay ninguna diferencia de la sustancia sin la cual la sustancia no pueda ser hallada; y ninguna de sus diferencias puede existir sin ella. Por lo cual, aunque todas a la vez, como un todo, sean llamadas hombre bajo una significación y un nombre; sin embargo, este nombre es principal y significativamente apelativo de la sustancia; de modo que, aunque se diga correctamente «la sustancia es hombre» y «el hombre es sustancia», nadie dice, sin embargo, «la racionalidad es hombre» o «el hombre es racionalidad», sino «el que tiene racionalidad». El gramático, en cambio, no significa al hombre y a la gramática como uno; sino que significa la gramática por sí misma y al hombre por otra cosa: y este nombre, aunque sea apelativo del hombre, no se dice propiamente su significativo; y aunque sea significativo de la gramática, no es, sin embargo, propiamente su apelativo. Llamo ahora apelativo al nombre de cualquier cosa con el que la cosa misma es llamada en el uso del habla: pues por ningún uso del habla se dice: «la gramática es gramático» o «el gramático es gramática»; sino «el hombre es gramático» y «el gramático es hombre». 147
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CAPÍTULO XIII. Sobre la significación formal de la voz «gramático».
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DISCÍPULO. No veo lo que dices, que el gramático significa la gramática por sí misma y al hombre por otra cosa; y de qué modo sea solo significativo de la gramática. Pues así como el hombre consta de animal, racionalidad y mortalidad, y por eso el hombre significa estas tres cosas, así el gramático consta de hombre y gramática; y por ello este nombre significa ambos. Pues nunca se dice gramático u hombre sin gramática, o gramática sin hombre. MAESTRO. Si, pues, es como tú dices, la definición y el ser del gramático es «hombre que sabe gramática». DISCÍPULO. No puede ser otra cosa. MAESTRO. Por tanto, cuando la gramática divide al hombre gramático del no gramático, ha conducido al gramático al ser, y es parte de lo que es el ser de la cosa; ni puede estar presente y ausente del gramático, salvo por la corrupción del sujeto. DISCÍPULO. ¿Qué se sigue de ello? MAESTRO. No es, pues, la gramática un accidente, sino una diferencia sustancial; y el hombre es género, y el gramático especie: ni es distinta la razón sobre la blancura y accidentes similares: lo cual el tratado de toda la técnica muestra que es falso. DISCÍPULO. Aunque no puedo negar lo que dices, todavía no me has persuadido de que el gramático no signifique al hombre. MAESTRO. Supongamos que haya algún animal racional, pero no hombre, que sepa gramática tal como el hombre. DISCÍPULO. Es fácil fingir esto. MAESTRO. Hay, pues, algún no hombre que sabe gramática. DISCÍPULO. Así se sigue. MAESTRO. Pero todo el que sabe gramática es gramático. DISCÍPULO. Lo concedo. MAESTRO. Hay, pues, un cierto no hombre que es gramático. DISCÍPULO. Se sigue. MAESTRO. Pero tú dices que en el gramático se entiende al hombre. DISCÍPULO. Lo digo. MAESTRO. Un cierto no hombre es, pues, hombre, lo cual es falso. DISCÍPULO. A esto se reduce la razón. MAESTRO. ¿No ves, pues, que el gramático no parece significar al hombre más que «blanco», sino porque la gramática le sucede solo al hombre, mientras que la blancura no solo al hombre? DISCÍPULO. Así se sigue de lo que hemos fingido: pero quiero que lo demuestres sin ficción. MAESTRO. Si el hombre está en el gramático, no se predica junto con él de algo; así como «animal» no se predica junto con «hombre», porque está en el hombre: pues no se dice apropiadamente que Sócrates es «hombre animal». DISCÍPULO. No se puede contradecir. MAESTRO. Pero se dice convenientemente que Sócrates es «hombre gramático». DISCÍPULO. Convenientemente. MAESTRO. No está, pues, el hombre en el gramático. DISCÍPULO. Veo que así se sigue. MAESTRO. Asimismo: si el gramático es «hombre que sabe gramática», dondequiera que se pone «gramático», se pone apropiadamente «hombre que sabe gramática». DISCÍPULO. Así es. MAESTRO. Si, pues, se dice apropiadamente «Sócrates es hombre gramático», se dice también apropiadamente «Sócrates es hombre hombre que sabe gramática». DISCÍPULO. Se sigue. MAESTRO. Pero todo hombre que sabe gramática es hombre gramático. DISCÍPULO. Así es. MAESTRO. Sócrates, pues, que es hombre hombre que sabe gramática, es hombre hombre gramático: y puesto que hombre gramático es hombre que sabe gramática, se sigue que Sócrates sea hombre hombre que sabe gramática: y así hasta el infinito. DISCÍPULO. No puedo resistirme a la abierta consecuencia. MAESTRO. Asimismo: si en el gramático se debe entender al hombre con la gramática, de manera similar en todos los denominativos similares, aquello que es denominado junto con aquello de lo que es denominado. DISCÍPULO. Eso pensaba. MAESTRO. Por tanto, «hodiernum» (de hoy) significa aquello que es llamado «hodiernum» y «hoy». DISCÍPULO. ¿Qué más? MAESTRO. «Hodiernum», pues, significa algo con tiempo. DISCÍPULO. Es necesario que sea así. MAESTRO. Por tanto, «hodiernum» no es nombre, sino verbo; porque es una voz que significa tiempo, y no es una oración.
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CAPÍTULO XIV. Que gramático es significativo de gramática, o que significa al que sabe gramática.
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DISC. Me has probado suficientemente que gramático no significa hombre. MAEST. ¿Ves, pues, por qué dije que gramático no es significativo de hombre? DISC. Lo veo, y espero que demuestres que gramático es significativo de gramática. MAEST. ¿No decías hace poco que gramático significa al hombre que sabe gramática? DISC. Y lo creía. MAEST. Pero ya se ha probado suficientemente que no significa hombre. DISC. Suficientemente. MAEST. ¿Qué resta, pues? DISC. Que no signifique otra cosa que al que sabe gramática. MAEST. Es, por tanto, significativo de gramática. DISC. Se ha probado suficientemente que gramático no es apelativo de gramática, sino de hombre; y que no es significativo de hombre, sino de gramática: pero puesto que dijiste que gramático significa gramática por sí, y hombre por otro, pido que me distingas claramente estas dos significaciones, para que entienda cómo gramático no es significativo de aquello que de algún modo significa; o cómo es apelativo de aquello de lo cual no es significativo. MAEST. Si hay un caballo blanco encerrado en alguna casa, sin que tú lo sepas, y otro te dice: En esta casa hay algo blanco o un blanco: ¿sabes por esto que allí hay un caballo? DISC. No: pues ya diga blanco la blancura, ya aquello en lo que está la blancura, ciertamente no concibo en mi mente la esencia de ninguna cosa, sino la de este color. MAEST. Aunque entiendas algo distinto de este color, es cierto, sin embargo, que por este nombre no entiendes la esencia de aquello en lo que está el color mismo. DISC. Es cierto: pues aunque acuda a la mente un cuerpo o una superficie, lo cual no es por otra razón sino porque he experimentado que en ellos suele estar la blancura; el nombre mismo de blanco no significa nada de esto; como se ha probado respecto a gramático: pero sigo esperando que demuestres qué significa. MAEST. ¿Qué si ves de pie, uno junto al otro, un caballo blanco y un buey negro, y alguien te dice sobre el caballo: golpéalo, sin mostrar con ningún signo de cuál habla; ¿sabes de qué caballo habla? DISC. No. MAEST. Pero si, al no saberlo tú y preguntar: ¿A cuál?, responde: Al blanco: ¿entiendes de cuál habla? DISC. Entiendo al caballo por el nombre de blanco. MAEST. El nombre de blanco te significa, pues, al caballo. DISC. Ciertamente lo significa. MAEST. ¿No ves que de otro modo que el nombre de caballo? DISC. Lo veo: ciertamente el nombre de caballo, incluso antes de que sepa que el caballo mismo es blanco, me significa la sustancia por sí y no por otro. Pero el nombre de blanco significa la sustancia del caballo no por sí, sino por otro, esto es, por el hecho de que sé que el caballo es blanco; pues cuando este nombre, que es blanco, no significa otra cosa que esta oración, que es: que tiene blancura: así como esta oración constituye por sí para mí el intelecto de la blancura, y no de la cosa que tiene la blancura; así también el nombre. Pero puesto que sé que la blancura está en el caballo, y esto por otro medio que por el nombre de blanco, como por la vista una vez entendida la blancura, por este nombre entiendo al caballo, por el hecho de que sé que la blancura está en el caballo: esto es, por otro medio que por el nombre de blanco; por el cual, sin embargo, el caballo es llamado. 148
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CAPÍTULO XV. Se explica la doctrina propuesta mediante el ejemplo de blanco.
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MAEST. ¿Ves, pues, cómo blanco no es significativo de aquello que de algún modo significa, y cómo es apelativo de aquello de lo cual no es significativo? DISC. También veo esto: pues significa al caballo y no lo significa: porque no lo significa por sí, sino por otro; y, sin embargo, el caballo es llamado blanco; y lo que veo en blanco, lo entiendo en gramático y en los denominativos similares. Por lo cual me parece que la significación de los nombres y verbos puede dividirse así: que una es por sí, otra por otro. MAEST. Considera también que, de estas dos significaciones, aquella que es por sí es sustancial a las voces significativas mismas; la otra, en cambio, es accidental. Pues cuando en la definición de nombre o verbo se dice que es una voz significativa, debe entenderse no con otra significación que la que es por sí: pues si la significación que es por otro debiera entenderse en la definición de nombre o verbo, entonces hodiernus (de hoy) no sería nombre, sino verbo; pues significa a veces con esa significación algo con tiempo, como dije arriba, lo cual no es propio del nombre, sino del verbo.
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CAPÍTULO XVI. Cómo gramático es una cualidad.
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DISC. Es claro lo que dices; pero mi mente no acepta sin escrúpulo que gramático sea una cualidad, aunque signifique gramático; o que el hombre solo, esto es, sin gramática, sea gramático: aunque se haya probado que el hombre junto con la gramática no es gramático. De donde se sigue que solo el hombre es gramático; puesto que no puede ser gramático sino solo, o con gramática: pues aunque el nombre de gramático sea significativo de gramática, no se responde convenientemente al que pregunta qué es gramático diciendo: gramática, o cualidad: y si nadie es gramático sino participando de la gramática; se sigue que el hombre no es gramático sino con la gramática. MAEST. Lo que se dice, que el hombre solo, esto es, sin gramática, es gramático, en cuanto a resolver tu cuestión, puede entenderse de dos modos, uno verdadero y otro falso: el hombre ciertamente solo, esto es, sin gramática, es gramático; porque solo él es el que tiene gramática: pues la gramática, ni sola ni con el hombre, tiene gramática: pero el hombre solo, esto es, sin gramática, no es gramático: porque estando ausente la gramática, nadie puede ser gramático: así como quien precede guiando a otro, y solo él es el que va delante; porque quien sigue no es el que va delante, ni separadamente, ni como si de esos dos se hiciera uno que va delante, y el solo no es el que va delante, porque si no hay quien siga, no puede ser el que va delante. Pero cuando se dice que gramático es una cualidad, no se dice correctamente, sino según el tratado de Aristóteles De las categorías.
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CAPÍTULO XVII. Sobre el sentido de Aristóteles en el tratado De las categorías.
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DISC. ¿Acaso contiene ese tratado otra cosa que: todo lo que es, o es sustancia, o cualidad, o cantidad, etc.? Si, pues, solo el hombre es gramático; solo la sustancia es gramático, ¿cómo, entonces, según ese tratado, gramático es más una cualidad que una sustancia? MAEST. Aunque allí se entienda lo que tú dices: porque todo lo que es, es algo de esto: no fue, sin embargo, la intención principal de Aristóteles mostrar esto en ese libro; sino que todo nombre o verbo significa algo de esto: pues no pretendía mostrar qué son las cosas singulares, ni de qué cosas son apelativas las voces singulares; sino de qué son significativas. Pero puesto que las voces no significan sino cosas; al decir qué es lo que las voces significan, fue necesario decir qué son las cosas. Pues (por no mencionar otras cosas) la división que hace al principio del tratado de las Categorías muestra suficientemente esto que digo; pues no dice: De las cosas que son, cada una es sustancia, o cantidad, etc. Ni dice: De las cosas que se dicen sin ninguna combinación, cada una es llamada sustancia o cantidad; sino que dice: De las cosas que se dicen sin ninguna combinación, cada una significa sustancia o cantidad. DISC. La razón persuade lo que dices. MAEST. Cuando, pues, Aristóteles dice así: De las cosas que se dicen sin ninguna combinación, cada una significa sustancia, o cantidad, etc. ¿De qué significación te parece que habla; de aquella con la que las voces mismas significan por sí, y que les es sustancial, o de la otra que es por otro y accidental? DISC. No de otra que de aquella que él mismo asignó a las mismas voces al definir nombre y verbo; con la cual significan por sí. MAEST. ¿Crees que él procedió de otro modo en el tratado que como propuso en la división; o que alguno de aquellos que, siguiéndolo, escribieron sobre dialéctica, quiso sentir de otro modo sobre este asunto que lo que él siente? DISC. De ninguna manera sus escritos permiten a nadie opinar esto: porque en ninguna parte se encuentra que alguno de ellos haya puesto alguna voz para mostrar algo que signifique por otro; sino siempre para aquello que significa por sí. Pues no queriendo mostrar la sustancia, pone blanco o gramático; sino que, enseñando sobre la cualidad, presenta blanco y negro, y similares.
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CAPÍTULO XVIII. Que los dialécticos llaman a las voces con el nombre de las cosas de las que son significativas.
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MAEST. Si, pues, propuesta la división antedicha, te pregunto qué es gramático, según esta división: y según aquellos que, escribiendo sobre dialéctica, la siguen, ¿qué pregunto?, ¿o qué me responderás? DISC. Sin duda alguna, aquí no se puede preguntar sino sobre la voz o sobre la cosa que significa. Por lo cual, puesto que consta que gramático no significa, según esta división, hombre, sino gramática: responderé sin vacilar, si preguntas sobre la voz, que es una voz que significa cualidad; si, en cambio, preguntas sobre la cosa, que es una cualidad. MAEST. ¿Ignoras que el mismo Aristóteles llama a las voces con el nombre de las cosas de las que son significativas, y no de las que solo son apelativas, en el mismo libro; como cuando dice que toda sustancia parece significar este algo, esto es, toda voz que significa sustancia; así como nombra o más bien muestra las cosas (lo que tú recordaste hace poco) solo con las voces significativas de ellas, y a menudo no con las apelativas. DISC. No puedo ignorar esto: 149 por lo cual, ya se pregunte sobre la voz, ya sobre la cosa, cuando se pregunta qué es gramático según el tratado de Aristóteles y según sus seguidores: se responde correctamente: cualidad: y, sin embargo, según la apelación, es verdaderamente sustancia. MAEST. Así es: pues no debe movernos que los dialécticos escriban de otro modo sobre las voces, según son significativas; y de otro modo las usen al hablar, según son apelativas: si también los gramáticos dicen una cosa según la forma de las voces, y otra según la naturaleza de las cosas. Pues dicen que piedra es de género masculino, roca de femenino, y mancipium (esclavo) de neutro; que temer es activo, y ser temido es pasivo: cuando nadie dice que la piedra sea macho, o la roca hembra, o el mancipium ni macho ni hembra; o que temer sea hacer, y ser temido sea padecer.
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CAPÍTULO XIX. Si gramático, al designar al que tiene una cualidad, pertenece a la categoría de tener.
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DISC. La razón clara no me permite dudar nada de lo que has dicho: pero todavía hay algo sobre esta cuestión que quisiera aprender. Pues, si gramático es una cualidad porque significa una cualidad, no veo por qué armado no sea una sustancia, puesto que significa una sustancia: y así, si armado es por eso tener, porque significa tener, ignoro por qué gramático no sea tener, puesto que significa tener. Pues, en absoluto, del mismo modo que se prueba que gramático significa cualidad porque significa al que tiene una cualidad; así armado significa sustancia porque significa al que tiene una sustancia, esto es, armas: y así como se convence a armado de que significa tener porque significa al que tiene armas, así gramático significa tener porque significa al que tiene disciplina. MAEST. De ninguna manera, considerada esta razón, puedo negar que armado sea sustancia o que gramático sea tener. DISC. Quisiera, pues, ser enseñado por ti si una misma cosa puede ser de diversos predicamentos. MAEST. Ciertamente no creo que una misma cosa pueda adaptarse bajo diversos predicamentos, aunque en algunos se pueda dudar: lo cual estimo que necesita una disputa mayor y más alta que la que hemos asumido en esta breve conversación nuestra. Pero no veo qué prohíba que una sola voz que significa varias cosas, no como una sola, sea supuesta a veces a varios predicamentos: como si blanco se dice que es cualidad y tener. Pues blanco no significa cualidad y tener como una sola cosa; del mismo modo que hombre significa como una sola cosa la sustancia y las cualidades de las que consta el hombre. Pues la cosa que es llamada hombre es una cierta unidad que consta de las cosas que dije; pero la cosa que es llamada blanco no es una sola cosa que conste de tener y cualidad; porque nada es llamado blanco sino la cosa que tiene blancura: la cual de ninguna manera consta de tener y cualidad. Por lo cual, si se dice que el hombre es sustancia y el hombre es cualidad, una y la misma cosa, que es significada y llamada con este nombre, se dice que es sustancia y cualidad: lo cual parece inconveniente. Pero cuando decimos que blanco es cualidad y tener, no decimos que lo que es llamado con este nombre sea cualidad y tener, sino que estas dos cosas son significadas con este nombre: y no se sigue ningún inconveniente. DISC. ¿Por qué, pues, no es el hombre, según la división de Aristóteles, sustancia y cualidad, porque significa ambas cosas: del mismo modo que blanco es cualidad y tener, por la significación de ambas? MAEST. Estimo que para esta interrogación puede bastar lo que dije arriba, porque es principalmente significativo de sustancia, y porque esa unidad que significa es sustancia, y no cualidad, sino cual; pero blanco no significa nada principalmente, sino que significa por igual cualidad y tener; ni se hace una unidad de estas, que sea más esto o aquello de lo cual blanco sea significativo.
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CAPÍTULO XX. Cómo de los significados de la voz blanco no surge una unidad.
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DISC. Quisiera que se me explicara más claramente cómo no se hace una sola cosa de las que significa blanco. MAEST. Si algo consta de ellas, o es sustancia, o algo de los otros predicamentos. DISC. No puede ser otra cosa. MAEST. Pero nada de esto se hace de tener y blancura. DISC. No puedo contradecir. MAEST. Asimismo, no se hace una unidad de varias cosas, sino o por composición de partes que son del mismo predicamento, como animal consta de cuerpo y alma; o por conveniencia de género y diferencia de una o varias, como cuerpo y hombre: o por especie y colección de propiedades, como Platón. Pero aquellas cosas que blanco significa no son de un solo predicamento, ni una es género, diferencia, especie o colección de propiedades de la otra; ni son diferencias de un solo género, sino que son accidentes del mismo sujeto: sujeto que, sin embargo, blanco no significa; porque en absoluto no significa otra cosa que tener y cualidad. Por lo cual no se hace una unidad de las cosas que blanco significa. DISC. Aunque la razón parece asegurarme lo que dices, quisiera, sin embargo, oír qué responderías si alguien, ante esto que dices de que blanco no significa en absoluto otra cosa que tener y cualidad, objetara así: Blanco, al ser lo mismo que el que tiene blancura, no significa determinadamente este o aquel que tiene, como cuerpo; sino indeterminadamente algo que tiene blancura. Pues blanco, o es el que tiene blancura, o el que no tiene; pero el que no tiene blancura no es blanco; blanco, por tanto, es el que tiene blancura. Por lo cual, puesto que todo el que tiene blancura no es sino algo, es necesario que blanco sea algo que tiene blancura, o algo que tiene blancura. Finalmente, blanco o significa algo que tiene blancura, o nada: pero nada no puede entenderse que tiene blancura; es necesario, pues, que blanco signifique algo que tiene blancura.
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CAPÍTULO XXI. Que blanco no significa algo que tiene blancura; sino que solo significa tener blancura.
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MAEST. No se trata de si todo el que es blanco es algo; o si es el que tiene: sino de si este nombre contiene en su significación aquello que se llama algo, o el que tiene, como hombre contiene animal: de modo que, como hombre es animal racional mortal; así blanco sea algo que tiene blancura o el que tiene blancura: pues es necesario que cualquier cosa sea muchas cosas, que sin embargo no son significadas por el nombre de la misma cosa. Pues, todo animal es necesario que sea coloreado, y racional o irracional; sin embargo, el nombre de animal no significa nada de esto: por lo cual, aunque blanco no sea sino algo que tiene, o el que tiene blancura; no es necesario, sin embargo, que blanco signifique esto. Pongamos, pues, que blanco, o un blanco, signifique algo que tiene blancura: pero algo que tiene blancura no es otra cosa que algo blanco. DISC. No puede ser otra cosa. MAEST. Blanco, pues, o un blanco, siempre significa algo blanco. DISC. Que así sea. MAEST. Donde, pues, se pone blanco, o un blanco, correctamente siempre se toma por blanco algo blanco. DISC. Se sigue. MAEST. Por tanto, donde se dice algo blanco; correctamente también se dice dos veces, algo blanco: y donde dos veces; 150 allí también tres: y esto infinitamente. DISC. Esto es consecuente y absurdo. MAEST. Sea también blanco, eso mismo que es el que tiene blancura: pero tiene no es otra cosa que el que tiene es. DISC. Ni puede ser. MAEST. Blanco, pues, no es otra cosa que el que tiene blancura es. DISC. No otra cosa. MAEST. Pero cuando se dice el que tiene blancura, esta oración no significa otra cosa que blanco. DISC. Así es. MAEST. Lo mismo es, pues, blanco, que el que blanco es. DISC. Así se sigue. MAEST. Dondequiera, pues, que se pone blanco, correctamente se toma por él el que blanco es. DISC. No puedo negarlo. MAEST. Si, pues, blanco es el que blanco es; es también el que el que blanco es, es: y si esto es, es también el que el que el que blanco es, es, es; y así hasta el infinito. DISC. Esto no es menos consecuente, ni menos absurdo que el que a menudo sea algo algo. MAEST. Si alguien, sin embargo, dice que blanco o significa algo que tiene blancura, o nada: si se entiende así, como si se dijera: Blanco o significa algo que tiene, o significa no algo que tiene; de modo que no algo sea un nombre infinito; no es una división íntegra ni verdadera; y por eso no prueba nada: como si alguien dijera: Ciego o ve algo, o ve no algo. Pero si se entiende así, que o significa algo que tiene, o no significa: la división es íntegra y verdadera; y no repugna a las cosas que se han dicho. DISC. Aparece suficientemente que por blanco no se significa algo que tiene blancura, ni el que tiene blancura; sino solo tener blancura: esto es, cualidad y tener; de las cuales solas no se constituye una sola cosa: y por eso blanco es ambas cosas, porque significa ambas por igual. Veo que esta razón vale en todas las cosas que se dicen sin combinación, y que significan de modo similar varias cosas de las cuales no se hace una sola: y no estimo que se pueda objetar correctamente nada a las cosas que has afirmado en esta disputa. MAEST. Tampoco a mí me lo parece ahora: sin embargo, puesto que sabes cuánto disputan en nuestros tiempos los dialécticos sobre la cuestión propuesta por ti; no quiero que te adhieras de tal modo a las cosas que hemos dicho que las sostengas pertinazmente; si alguien pudiera destruir estas cosas con argumentos más válidos y construir otras distintas: lo cual si sucediera, al menos no negarás que estas cosas nos han servido para el ejercicio de disputar.

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