Against the Stepmother for Poisoning
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Aunque soy joven y todavía inexperto en juicios, me encuentro en una situación terrible y desesperada, señores, por una parte, si no persigo a los asesinos de mi padre después de que él me encargara hacerlo, y por otra, si al perseguirlos me veo necesariamente obligado a entrar en conflicto con quienes menos debería: mis hermanos de padre y la madre de estos.
2
Pues el destino y ellos mismos me han obligado a entablar este litigio contra quienes, en justicia, deberían haber sido vengadores para el difunto y auxiliares para quien lo persigue. Pero ahora ha sucedido todo lo contrario: ellos mismos se han convertido en los demandados y en los asesinos, tal como yo y la acusación sostenemos.
3
Les pido, señores, que si demuestro que la madre de ellos, por maquinación y premeditación, fue la asesina de nuestro padre, y que no una, sino muchas veces fue sorprendida tramando su muerte en flagrante delito, castiguen primero a sus leyes, que ustedes recibieron de los dioses y de sus antepasados y conforme a las cuales juzgan sobre la condena, y segundo, que ayuden a aquel difunto y, al mismo tiempo, a mí, que he quedado solo.
4
Porque ustedes son mis parientes. Pues aquellos que debían ser vengadores para el difunto y auxiliares para mí, se han convertido en asesinos del difunto y en mis adversarios.¿ A qué auxiliares, pues, puede acudir uno, o dónde buscará refugio si no es en ustedes y en la justicia?
5
Me asombro también de mi hermano, de qué opinión tendrá para haberse convertido en mi adversario, y si considera que esto es piedad, el no traicionar a su madre. Yo, en cambio, considero mucho más impío abandonar la venganza del difunto, sobre todo cuando él murió involuntariamente por premeditación, mientras que ella lo mató voluntariamente y con intención.
6
Y no dirá que sabe bien que su madre no mató a nuestro padre; pues en lo que tenía potestad para saberlo con certeza mediante la tortura, no quiso; y en lo que no era posible averiguar, eso mismo es lo que se esforzó por hacer. Y sin embargo, esto mismo era lo que debía esforzarse por hacer, lo que yo mismo proponía, para que se persiguiera lo sucedido con verdad.
7
Pues si los esclavos no hubieran estado de acuerdo, él, sabiéndolo bien, se habría defendido y se habría opuesto a mí, y su madre habría quedado libre de esta acusación. Pero donde no quiso realizar un examen de los hechos,¿ cómo es posible que sepa sobre aquello que no quiso averiguar?
8
¿ Qué es lo que pretende alegar en su defensa? Pues sabía bien que, mediante la tortura de los esclavos, no era posible que ella se salvara, y en el hecho de no ser torturados creía que estaba su salvación; pues pensaron que lo ocurrido se desvanecería con ello.¿ Cómo, pues, habrá prestado un juramento veraz al afirmar que sabe bien, cuando no quiso averiguar con certeza, a pesar de que yo quería utilizar la tortura más justa sobre este asunto?
9
Pues yo quise torturar a los esclavos de ellos, que sabían que esta mujer, madre de ellos, ya antes había tramado la muerte de nuestro padre con venenos, y que el padre los había sorprendido en flagrante, y que ella no lo negaba, salvo que decía que no lo daba para matar, sino como filtros de amor.
10
Por esto, pues, quise realizar tal tortura sobre ellos, escribiendo en un documento lo que imputo a esta mujer. Ordené que ellos mismos fueran los torturadores estando yo presente, para que no dijeran lo que yo les preguntara bajo coacción, sino que me bastaba con utilizar lo que estaba en el documento; y que esto mismo fuera para mí una prueba justa de que persigo recta y justamente al asesino de mi padre; y si se negaban o decían cosas contradictorias, la tortura obligaría a confesar lo sucedido; pues esta hará que incluso los que se han preparado para decir mentiras, confiesen la verdad.
11
Y sin embargo, sé bien que si ellos, al acudir a mí, tan pronto como se les anunció que yo perseguiría al asesino de mi padre, hubieran querido entregarme los esclavos que tenían, y yo no hubiera querido recibirlos, ellos mismos habrían presentado esto como la mayor prueba de que no son culpables del asesinato. Pero ahora, puesto que soy yo quien quiere ser el torturador y quien les ordena a ellos mismos que torturen en mi lugar, supongo que es natural que estas mismas sean pruebas de que son culpables del asesinato.
12
Pues si, queriendo ellos entregarlos a la tortura, yo no la hubiera aceptado, esto habría sido una prueba para ellos. Que esto mismo sea, pues, para mí, ya que, queriendo yo obtener un examen del asunto, ellos mismos no quisieron darlo. Me parece terrible que, mientras buscan pedirles a ustedes que no los condenen, ellos mismos no consideraron digno ser jueces de sí mismos entregando a sus propios esclavos para ser torturados.
13
Sobre esto, pues, no es incierto que ellos mismos evitaban averiguar la claridad de lo sucedido; pues sabían que el mal se revelaría como propio de ellos, de modo que quisieron dejarlo en silencio y sin tortura. Pero ustedes no, señores, estoy seguro, sino que lo harán claro. Esto, pues, hasta aquí; sobre lo sucedido, intentaré narrarles la verdad; que la justicia sea mi guía.
14
Había un piso superior en nuestra casa, que tenía Filoneo cuando pasaba tiempo en la ciudad, un hombre noble y bueno y amigo de nuestro padre; y tenía una concubina, a la que Filoneo iba a destinar a un burdel. Esta, pues, la madre del hermano la hizo su amiga.
15
Al darse cuenta de que iba a ser agraviada por Filoneo, la manda llamar, y cuando llegó, le dijo que ella misma también era agraviada por nuestro padre; si, pues, quería obedecerla, dijo que era capaz de hacer que Filoneo fuera amigo de ella y mi padre de ella, afirmando que esto era un hallazgo suyo y un servicio de ella.
16
Le preguntaba, pues, si querría servirla, y ella prometió hacerlo rápidamente, según creo. Después de esto, sucedió que Filoneo estaba en el Pireo haciendo sacrificios a Zeus Ctesio, y mi padre iba a navegar hacia Naxos. Parecía, pues, muy hermoso para Filoneo, en el mismo camino, acompañar al Pireo a mi padre, que era su amigo, y al mismo tiempo, tras sacrificar las ofrendas, agasajarlo.
17
La concubina de Filoneo, pues, le seguía por causa del sacrificio. Y cuando estaban en el Pireo, como es natural, él sacrificaba. Y cuando hubo sacrificado las ofrendas, desde allí la mujer planeaba cómo darles el veneno, si antes de la cena o después de la cena. Le pareció, pues, tras deliberar, que era mejor darlo después de la cena, sirviendo al mismo tiempo a las instrucciones de esta Clitemnestra, la madre de este.
18
Y sobre lo demás de la cena, sería un discurso demasiado largo para que yo lo narre y para que ustedes lo escuchen; pero intentaré narrarles lo restante lo más brevemente posible, cómo sucedió la administración del veneno. Pues cuando hubieron cenado, como es natural, él sacrificando a Zeus Ctesio y recibiéndolo a él, y el otro a punto de zarpar y cenando junto a un hombre amigo suyo, hacían libaciones y ofrecían incienso por ellos mismos.
19
La concubina de Filoneo, al verter la libación mientras ellos rezaban cosas que no iban a cumplirse, señores, vierte el veneno. Y al mismo tiempo, creyendo hacer algo favorable, da más a Filoneo, quizás pensando que, si daba más, sería más amada por Filoneo; pues aún no sabía que estaba siendo engañada por mi madrastra, antes de estar ya en la desgracia; y a nuestro padre le vierte menos.
20
Y ellos, cuando hubieron hecho la libación, beben la última copa, manejando a su propio asesino. Filoneo, pues, muere inmediatamente, y nuestro padre cae en una enfermedad, de la cual murió al vigésimo día. Por lo cual, la que sirvió y ejecutó la acción tiene la recompensa que merecía, sin ser culpable de nada— pues fue entregada al verdugo público para ser torturada—, y la culpable, que ya lo ha pensado, lo tendrá, si ustedes y los dioses quieren.
21
Consideren, pues, cuánto más justas serán las peticiones que yo les haré que las de mi hermano. Yo, ciertamente, les pido que sean vengadores para el difunto y para el agraviado por el tiempo eterno; este, en cambio, no les pedirá nada por el difunto, quien es digno de obtener de ustedes compasión, ayuda y venganza, habiendo dejado la vida impía y sin gloria antes de su destino, por manos de quienes menos debía.
22
Pero por la que mató, pedirá cosas impías, inicuas, inaceptables, inauditas tanto para los dioses como para ustedes, pidiéndoles que no castiguen lo que ella misma no se convenció de no tramar. Ustedes, en cambio, no son auxiliares de los que matan, sino de los que mueren por premeditación, y eso a manos de quienes menos debían morir. Está, pues, en sus manos juzgar esto correctamente, lo cual deben hacer.
23
Este les pedirá por su madre viva, la que acabó con aquel imprudente e impíamente, que no pague la pena, si logra convencerlos, por lo que ha agraviado; yo, en cambio, les pido por mi padre difunto, que la pague de cualquier modo; y ustedes, para que los que agravian paguen la pena, por esto mismo se convirtieron en jueces y fueron llamados.
24
Y yo persigo, para que pague la pena por lo que ha agraviado y para vengar tanto a nuestro padre como a sus leyes; por esto es digno que todos ustedes me ayuden, si digo la verdad; este, en cambio, hace lo contrario, convirtiéndose en auxiliar para que la que despreció las leyes no pague la pena por lo que ha agraviado.
25
Y sin embargo,¿ qué es más justo, que el que mató por premeditación pague la pena o no?¿ Y a quién se debe compadecer más, al difunto o a la que mató? Yo creo que al difunto; pues sería más justo y más piadoso tanto ante los dioses como ante los hombres. Por tanto, ya exijo que, así como ella lo destruyó a él sin piedad y sin compasión, así también ella misma sea destruida por ustedes y por la justicia.
26
Pues ella mató voluntariamente y tras planear la muerte, y él murió involuntaria y violentamente.¿ Cómo no murió violentamente, señores? Si estaba a punto de zarpar de esta tierra y cenaba junto a un hombre amigo suyo; y ella, al enviar el veneno y ordenar que se lo dieran a beber, mató a nuestro padre.¿ Cómo, pues, es digno compadecer a esta o que obtenga clemencia de ustedes o de cualquier otro? Ella, que no consideró digno compadecer a su propio marido, sino que lo destruyó impía y vergonzosamente.
27
Y así, ciertamente, conviene compadecer más los sufrimientos involuntarios que los agravios y faltas voluntarios y premeditados. Y así como ella lo destruyó a él sin avergonzarse ni temer ni a dioses ni a héroes ni a hombres, así también ella misma, al ser destruida por ustedes y por la justicia, y al no obtener ni clemencia ni compasión ni vergüenza alguna de ustedes, obtendría la venganza más justa.
28
Me asombro de la audacia de mi hermano y de su pensamiento, al jurar por su madre que sabe bien que no ha hecho esto.¿ Cómo podría alguien saber bien lo que no presenció él mismo? Pues no es que los que traman muertes contra sus semejantes lo hagan y preparen ante testigos, sino lo más ocultamente que pueden y de modo que nadie lo sepa;
29
los que son víctimas de la trama no saben nada, hasta que ya están en la desgracia misma y conocen la ruina en la que están. Entonces, si pueden y se adelantan antes de morir, llaman a sus amigos y parientes y los ponen por testigos, y les dicen por quiénes están siendo destruidos, y les encargan que los vengan a ellos, que han sido agraviados;
30
lo que mi padre, cuando yo era niño, sufriendo la miserable y última enfermedad, me encargó. Y si fallan en esto, escriben cartas, y llaman a sus propios sirvientes como testigos, y revelan por quiénes están siendo destruidos. Y aquel me reveló esto a mí, cuando aún era joven, señores, y me lo encargó, no a sus propios esclavos.
31
Por mi parte, pues, he narrado y he ayudado al difunto y a la ley; está en ustedes considerar lo restante ante ustedes mismos y juzgar lo justo. Creo que también a los dioses de abajo les importa quiénes han sido agraviados.