Orationes 16
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Original / primary: Spanish Gemini
236.p1
Para todos, según creo, existen motivos suficientes para hablar en el presente; pues la ciudad es digna de interés, si es que alguna otra de las griegas lo es, y la obra por la cual celebra la fiesta sagrada es la más grandiosa de cuantas han llegado a la vista de los hombres, y las circunstancias son las mejores y más perfectas que jamás haya habido. Para mí, además, el motivo es especialmente claro y propio de nuestra forma de vida. Pues Asclepio ordena hablar; de modo que no es posible considerar la debilidad del cuerpo frente al salvador mismo, ni temer que la magnitud del tema impida alcanzar el éxito. Al contrario, como dijo Píndaro, una vez que un dios muestra el comienzo, nada lo impide, sobre todo porque no es la primera vez que lo ponemos a prueba, sino que en muchas y grandes ocasiones anteriores hemos conocido por nosotros mismos, no por otros, cuánta facilidad le sobra incluso en lo que parece absolutamente imposible, y no digamos ya en lo que es difícil pero no necesariamente desesperado. Yo, por mi parte, he llegado a tal punto de confiar en que otro se ocupará, que no sé de qué manera improviso, salvo que no es totalmente de memoria, sino todavía escribiendo. Pues ni siquiera antes sabía qué debía decir, hasta que ya era necesario hablar, y quien me lo ordenó es mayor que cualquier preparación por mi parte. Considero que no es lo mismo tratar sobre asuntos grandes que sobre los mares; pues aquellos, cuanto más grandes son, más miedo infunden, mientras que estos, en cierto modo, también ayudan, pues es posible asirse a un puerto desde muchos lugares; de modo que, a menos que uno sea totalmente desdichado, evitará al menos el fracaso total.