Orationes 2
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Original / primary: Spanish Gemini
9.p1
Que el sueño sea, pues, para nosotros una realidad; y tú, oh soberana Atenea, concédeme la fortuna y la gracia en lo demás, y toma parte en este discurso presente, para que lo que se manifestó sea completo conforme a su valor, tal como se mostró vívidamente durante la noche; y para que también en la práctica resulte claro y firme, este discurso será para ti, por ahora, una mezcla de oración e himno. Todas las cosas más bellas pertenecen a Atenea y provienen de Atenea, pero lo más digno de mención entre ellas es el nacimiento de la diosa; en resumen, decir que es la única hija del creador y rey de todas las cosas, y solo de él. Pues no tenía de quién hacerla igual en honor, sino que, retirándose él mismo hacia sí mismo, él mismo engendra y da a luz a la diosa a partir de sí mismo; de modo que ella es la única descendiente genuina y segura del padre, habiendo nacido de un linaje que es igual y que se reconoce a sí mismo. Y lo que es aún mayor que esto, que la hizo surgir de lo más bello que posee, de su cabeza, como si no hubiera nada más hermoso que pudiera salir de su cabeza ni lugar mejor para que Atenea surgiera; sino que ambas cosas coincidían según su valor. Y habiendo nacido de Zeus, y solo de él, y de su cabeza, no menos maravilloso que esto fue lo cuarto que atrajo consigo, lo que dicen que ocurrió como una aparición en torno a la hendidura de la cabeza del dios; pues salió inmediatamente armada, como el sol al levantarse junto con sus rayos, adornada desde el interior por el