Orationes 20
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Original / primary: Spanish Gemini
260.p1
¡ Oh Zeus, qué debo hacer!¿ Debo guardar silencio mientras Esmirna yace en ruinas?¿ De qué diamante habré de tomar prestada mi naturaleza?¿ O qué fortaleza es esta que debo soportar?¿ O acaso debo lamentarme?¿ Qué armonía habré de entonar, o qué audacia tan grande habré de asumir? Pues todas las voces de los griegos y de los bárbaros, tanto las de los que aún viven sobre la tierra como las de todos los que han existido desde el principio de los tiempos, si se unieran todas en un mismo discurso, serían insuficientes incluso para intentar abordar este asunto, no digamos ya para hacerle justicia.¡ Oh, yo, que he visto y oído lo más extremo de lo extremo!¡ Oh, tiempo que todo lo llevas, qué idea de ciudad has descubierto y forjado, para luego consumirla!¡ Oh, todo lo que es ajeno a lo que fue antes! Aquellas cosas antiguas: los coros de los Curetes, las crianzas y nacimientos de los dioses, los Pélope que cruzaron desde aquí, el Peloponeso como colonia, Teseo como fundador de los lugares bajo el Sípilo, los linajes de Homero, los certámenes, los trofeos y las victorias ante los gobernantes y a través de todas las naciones, y las descripciones de los eruditos, que registraban la más hermosa de todas. Y, ciertamente, lo que se veía superaba cualquier relato. Al acercarse, en efecto,