Orationes 31
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Original / primary: Spanish Gemini
391.p1
En primer lugar, atenienses, muchas gracias a los dioses, quienes han hecho que aquellos que antes se mostraban audaces y no querían soportar ni el nombre de la paz, a pesar de que a menudo los invitábamos, hayan venido aquí preparados para la paz en esta disposición, y han devuelto a la ciudad la posibilidad de deliberar desde el principio sobre los asuntos griegos según lo que ustedes decidan. Es digno aprovechar la ocasión y guardarse de la insensatez y la rivalidad de estos, y mantenerse en sus propios hábitos y costumbres. Existe, pues, un antiguo dicho de que no es fácil pensar con sensatez cuando se tiene éxito, sino que la mayoría se vuelve peor por la fortuna; pero yo, atenienses, supongo que es natural que quienes tienen éxito inmerecido o inesperado sufran algo al no ser capaces de manejar asuntos mayores que ellos mismos, pero para aquellos a quienes les sobra haber logrado la mayoría de los éxitos de los griegos, y no han proporcionado menos pruebas de buen juicio a todos, no queda razón para sufrir lo mismo que la mayoría y los insensatos. Y no es solo sobre el futuro que nuestra deliberación trata,