Orationes 42
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Original / primary: Spanish Gemini
517.p1
La mayoría de los que se dedican a la oratoria, hombres griegos, suelen o bien elegir los ejercicios sobre temas ficticios para practicar el hablar durante todo el tiempo, distanciándose de la oratoria real tanto como si no hicieran nada de lo que conduce a ella, o bien, despreciando esto, no se ocupan ellos mismos de ningún asunto más serio, sino de la disputa y de perturbar a quienes acuden a ellos para hablar, de lo cual molestan a quienes se encuentran con ellos, pero, por supuesto, ni ellos mismos parecen ser mejores ni son capaces de hacer mejores a los demás. Ya uno de los sofistas ilustres y antiguos se vanaglorió al principio de su escrito de que él mismo no haría nada semejante ni se dedicaría a sutilezas, sino que disertaría sobre estos dos temas: la concordia mutua y la guerra contra los bárbaros, estableciendo una premisa de los discursos muy noble, a mi juicio, y apropiada. Yo, por mi parte, ya no veo ocasión de hablar sobre la guerra contra los bárbaros. Pues, dado que todos han pagado su deuda en conjunto, creo que será asunto de los dioses y de los líderes, y, al decir esto junto con los mismos dioses, no considero que la lucha vaya a ser larga, al ver que de toda la tierra habitada, incluso de la que ya está firmemente controlada, es una pequeña parte la que ahora se resiste por insensatez; pero, en cuanto a lo que queda, disertaré sobre la concordia mutua de la manera que me sea posible. Pues considero que incluso esta ocupación y práctica continua en torno a la oratoria tiene su utilidad sobre todo para tales competiciones. Pues no practicamos siempre para no decir nunca nada útil, sino que quien tiene y se atreve a decir lo necesario, este es quien demuestra también que la práctica no se ha hecho en vano ni al azar. Sabía, pues, que esto era también como un apoyo para muchos y