Orationes 47
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Original / primary: Spanish Gemini
315.p1
Ahora te estimamos aún más por tu actitud tan apasionada hacia Platón, a quien yo diría que honro, según Homero, tanto como a mi propia cabeza. Pues, aunque todos sean insignificantes comparados con él, cada uno es, como dicen, muy valioso para sí mismo. Pero,¿ qué estoy diciendo? No sé si me crees, pero diré la verdad. Si no hubieras dicho que él estaba cerca de nosotros, no me habrías alegrado tanto como al haberme demostrado que lo has comprendido; así de querido me es el hombre y más allá de los amigos. Me sucedió algo similar con respecto a Demóstenes, y te lo contaré también a ti. Un hombre de la curia de los romanos, libio de origen, llamado Máximo, digno de todo lo que quieras, y a quien los expertos en estas materias consideran también entre los primeros oradores de los romanos, se dedicaba extraordinariamente a los discursos de Demóstenes y, no sé de qué manera, también quedó cautivado por estos nuestros; y así, como si fuera compañero de estudios en el Asclepeion y sin descuidar nada de la cultura, pasaba el tiempo conmigo cada día según los