Orationes 48
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Original / primary: Spanish Gemini
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Sobre lo que me preguntaste hace poco acerca del Nilo, dado que te respondí de manera breve y superficial y, al mismo tiempo, los que llegaron después me interrumpieron, quise retomar el tema para exponértelo y, como si fuera otra deuda, devolverte todo el discurso; y esto se dirá también de la manera más breve posible. Pues, dado que incluso llegué hasta la región de Etiopía y exploré Egipto por completo cuatro veces, sin dejar nada sin examinar— ni pirámides, ni laberinto, ni templos, ni canales—, sino que, de lo que existían medidas en los libros, las obtuve de allí, y lo que no estaba a mano para tomarlo, lo medí yo mismo junto con los sacerdotes y profetas de cada lugar, y luego no pude conservártelo, al haberse perdido los apuntes que ordené a mis hijos que hicieran, al menos podría resolver esta única y pequeña pregunta: cómo sube el Nilo y cuál es la causa de que experimente lo contrario que los demás ríos respecto a las estaciones del año. Recuerdas, pues, que ya entonces te respondí que es probable que nadie tenga nada claro que decir sobre el Nilo, sino que desvarían al azar, unos insistiendo en lo que les parece, otros sin estar ellos mismos muy convencidos, fingiendo por el bien de la apariencia ante la mayoría, para parecer que saben algo sobre lo desconocido; pero te expondré ahora, no la causa por la que esto sucede, sino por qué no es por las razones que cada uno dice.
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Es necesario mencionar también lo que Heródoto refuta al contradecirlo, en primer lugar, que no son los vientos etesios los que, al frenar la corriente, provocan la inundación. Pues si fuera por los