Orationes 8
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Original / primary: Spanish Gemini
47.p1
¡ Qué afortunado es el género de los poetas y qué libre está de preocupaciones en todo sentido! Pues no solo les es permitido establecer las tramas que ellos mismos deseen en cada ocasión, ya sean verdaderas o, a veces, ni siquiera verosímiles, o incluso carentes de coherencia en absoluto, si uno quisiera examinarlo correctamente, sino que además las manejan como les parece, con pensamientos y razonamientos de los cuales algunos, si uno eliminara lo que los precede y lo que los sigue, ni siquiera es posible entender qué significan por sí mismos. Y, habiendo comprendido todo lo dicho en conjunto, lo aceptamos como si nos alegráramos de haberlo entendido. Pero, habiendo mencionado los comienzos de algunos, dejaron el resto, como si los condenaran, o privándolos de su principio; y de otros, habiendo extraído las partes centrales, pensaron que era suficiente, siendo como unos tiranos de los pensamientos. Además, nada les resulta audaz ni difícil, sino que introducen dioses desde la máquina, los hacen embarcar para navegar con quien les parezca, y los hacen no solo sentarse junto a los hombres, si así sucede, sino también beber con ellos y sostener lámparas para dar luz. Y son tan magníficos en esto, desde donde se originó todo este discurso, como son afortunados según el propio Homero, viviendo con facilidad cuando componen los himnos y peanes para los dioses. Las estrofas o períodos completaron el todo. Y habiendo mencionado a Delos rodeada por el mar, o a Zeus que se deleita con el rayo, o al mar que ruge estruendosamente, y habiendo pasado por cómo Heracles llegó a los hiperbóreos, y cómo Iamo era un antiguo adivino, o cómo Heracles[ venció] a Anteo, o añadiendo a Minos, o a Radamantis, o al Fasis, o