Deipnosophistae
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⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1.3
« Tú mismo, Ateneo, habiendo participado de aquel noble
1.3
y tres veces los dioses conceden algo mejor a quienes se limpian,
1.4
y siempre estás presente junto a las Musas y los discursos,
1.4
donde se examina alguna obra de sabiduría».
1.4
Y se engalana también
1.4
en la flor de la música;
1.4
como cuando jugamos, queridos,
1.4
los hombres, a menudo alrededor de la mesa,
1.4
cuando alguien entra en la casa de un amigo,
1.4
es posible observar, Nicofonte, la benevolencia
1.4
del amigo nada más cruzar las puertas.
1.4
El portero está alegre al principio, la perra
1.4
movió la cola y se acercó, y alguien al salir al encuentro
1.4
colocó un asiento inmediatamente, incluso si nadie dice
1.4
nada.
1.5
Pues,¿ por qué otra cosa, ante los dioses, alguien
1.5
desearía ser rico y tener abundancia de bienes
1.5
sino por la capacidad de ayudar a los amigos
1.5
y sembrar el fruto de la Gracia, la más dulce de las diosas?
1.5
Tenemos cosas similares; pues ni siquiera en los espléndidos
1.5
banquetes cesa el hambre,
1.6
el sofista« correbanquetes», dice.
1.6
« Vengo tras dejar la salada profundidad del Egeo»,
1.6
« saludad, heraldos, mensajeros de Zeus»,
1.6
« retorcido y nada sano»,
1.6
« sabia, sabia eres tú»,
1.6
«¿ no apartarás de mí a la multitud,
1.6
sin cubrirte los rizos?».
1.6
dice.
1.7
haciendo una muestra de historia para toda Grecia—
1.7
y que todos cenen ante una única mesa delicada.
1.7
Que sean tres o cuatro en total
1.7
o, como mucho, no más de cinco; pues ya sería
1.7
un campamento de soldados mercenarios rapaces.
1.7
Estos siempre miran hacia los banquetes de los que están
1.7
en la ciudad y vuelan hábilmente
1.7
hacia ellos sin ser invitados,
1.7
a quienes el pueblo
1.7
debería alimentar en común, y siempre lo que
1.7
dicen que hacen en Olimpia para las moscas,
1.7
sacrificar un buey por adelantado para los no invitados en todas partes—.
1.8
Unas cosas ocurren en verano, otras en invierno,
1.8
y yo aquí, en la soledad,
1.8
quiero repasar este libro
1.8
para mí mismo. B.¿ Y esto qué es, te lo ruego?
1.8
A. Una nueva receta culinaria de Filóxeno.
1.8
B. Muéstramela,¿ cuál es? A. Escucha, pues.
1.8
« Comenzaré por el bulbo y terminaré con el atún».
1.8
B.¿ Con el atún? Entonces, de la conclusión, es mucho
1.8
mejor haberla dispuesto en ese orden.
1.8
A.« Los bulbos, tras someterlos a la ceniza y rociarlos con salsa,
1.8
cómelos en abundancia; pues enderezan el cuerpo del hombre.
1.8
Y esto es todo respecto a eso; pero pasaré a los hijos del mar».
1.8
Tampoco la cazuela es mala; pero la sartén es mejor,
1.8
creo.
1.8
Al escorpeno, a la alosa, al sargo y al tiburón
1.8
no los cortes, no sea que la némesis te sople desde los dioses,
1.8
sino que, tras asarlo entero, sírvelo; pues es mucho mejor.
1.8
Y el tentáculo del pulpo, si lo ablandas en el momento oportuno,
1.8
hervido es mucho mejor que asado, si es grande;
1.8
pero si son dos asados, declaro que el hervido puede llorar.
1.8
El salmonete no quiere ser complaciente con los nervios;
1.8
pues nació de la virgen Ártemis y odia las erecciones.
1.8
El escorpión, por su parte— B.¡ Que te pique el trasero al meterse debajo!
1.9
Yo, ante estas cosas calientes, en extremo
1.9
tengo, por supuesto, dedos ideos
1.9
y caliento mi garganta muy placenteramente con los trozos.
1.9
B. Un horno, no un hombre.
1.13
Yo fui discípulo de Soteridas,
1.13
quien, a Nicomedes, que distaba doce
1.13
jornadas de camino desde el mar, una vez,
1.13
deseando él boquerones en pleno invierno,
1.13
se los sirvió,¡ por Zeus!, de modo que todos gritaron.
1.13
B.¿ Y cómo es posible esto? A. Tomando un nabo
1.13
hembra, lo cortó en trozos finos y largos
1.13
imitando el aspecto del propio boquerón,
1.13
tras hervirlo, vertiendo aceite, dando
1.13
sal con arte, esparciendo encima granos
1.13
de amapola negra en número de cuarenta,
1.13
acabó con el deseo alrededor de Escitia.
1.13
Y Nicomedes, masticando el nabo,
1.13
decía entonces a sus amigos el elogio del boquerón.
1.13
El cocinero no se diferencia en nada del poeta;
1.13
pues la inteligencia es el arte para cada uno de ellos.
1.14
«¿ Cómo podrías tú, habiendo nacido de Isómaco el miconio,
1.14
ser generoso?
1.14
Vine a banquetear con hombres buenos ante hombres buenos...
1.14
bebiendo mucho vino mezclado,
1.14
sin haber aportado ni contribución ni...
1.14
ni siquiera invitado... viniste, como un amigo;
1.14
sino que el vientre te desvió la mente y el juicio
1.14
hacia la desvergüenza»,
1.14
dice Eubulo el cómico en alguna parte;
1.14
tenemos a dos de los invitados
1.14
al banquete que son invencibles, Filócrates y Filócrates.
1.14
Pues a ese, siendo uno, lo cuento como dos,
1.14
grandes... o más bien tres.
1.14
Del que dicen que una vez, invitado a un banquete por alguien,
1.14
diciéndole el amigo que, cuando
1.14
la sombra midiera veinte pies, viniera,
1.14
él, desde el amanecer, en cuanto el sol
1.14
se levantaba, medía, y siendo la sombra aún más larga
1.14
de más de dos pies, se presentaba;
1.14
luego decía que llegaba un poco más tarde
1.14
por falta de tiempo, habiendo estado allí desde el día—.
1.14
Pues quien llega tarde a un banquete sin contribución,
1.14
considera que este incluso abandonaría su puesto,
1.14
no dejes atrás la copa sin contribución.
1.14
La copa sin contribución no es para dejarla, sino para perseguirla.
1.14
Pues es vida de dioses, cuando tienes de dónde
1.14
cenar lo ajeno, sin prestar atención a los cálculos.
1.14
Dichosa la vida en la que debo siempre encontrar un nuevo recurso
1.14
para tener algo que masticar con las mandíbulas.
1.14
Pues los poetas siempre sacrificamos sin humo.
1.14
Que el comer solo estaba en uso entre los antiguos.
1.14
... comes solo, y ya me perjudicas también a mí.
1.14
Vete a los cuervos, comedor solitario y ladrón.
1.15
Y extendió ante él una mesa pulida,
1.15
y la venerable despensera le sirvió comida al traerla.
1.15
Y el trinchador sirvió bandejas de carnes tras levantarlas,
1.15
sirvió lomos de buey
1.15
asados, tomándolos con las manos, que le sirvieron como honores
1.15
a él mismo.
1.15
Pero vamos, que uno vaya a la llanura por un buey
1.16
y los saqueadores locales de corderos y cabritos.
1.16
Pero cuando se hubieron saciado del deseo de bebida y comida;
1.17
y el hombre que, saciado de vino y comida.
1.17
Y en ellos, tinajas de vino antiguo de dulce beber.
1.18
Pero puesto que me equivoqué al confiar en pensamientos funestos
1.18
o embriagado por el vino, o me dañaron los dioses mismos,
1.19
se afanaban apresuradamente y preparaban el desayuno.
1.19
El desayuno mientras... el cocinero lo hace,
1.19
¿ cómo estás para desayunar conmigo?
1.19
Entonces desayunemos aquí. B. De ninguna manera;
1.19
pues desayunaremos en el Istmo.
1.19
Desayunaré un poco, luego volveré,
1.19
tras haber mordido el pan dos o tres veces.
1.19
Y a los jefes de fila, a los generales y a los centuriones
1.19
dispuse. Y determiné conocer la comida
1.19
desayunos, banquetes, y elegir cenas como tercera comida.
1.20
Comiendo y bebiendo, aún seguía puesta la mesa.
1.20
Comiendo y bebiendo aún, y seguía puesta la mesa,
1.20
no tocó las carnes
1.20
ni el cerebro; pero asaba también las entrañas.
1.20
Así de arcaico era»,
1.21
« ya nos hemos saciado el ánimo del banquete igualitario».
1.21
« Salve, Aquiles, no careces del banquete igualitario».
1.21
« y los hizo presa para los perros
1.21
y banquete para las aves»,
1.22
« peces, aves y lo que llegara a las manos
1.22
con anzuelos curvados».
1.23
Y distribuyó tras comenzar por las copas para todos.
1.24
Por eso, a ellos
1.24
la Musa enseñó los cantos y amó a la estirpe de los aedos.
1.26
Ay de mí, desdichado, cómo tengo el cuello.
1.26
Tras tomar la pelota
1.26
se alegraba al dársela a uno, y a la vez huía de otro,
1.26
a uno lo golpeó, a otro lo levantó de nuevo,
1.26
con voces clamorosas...
1.26
« fuera, lejos, junto a él, sobre él, abajo,
1.26
arriba, corta, devuélvela en el remate».
1.26
Jugando a la feninda ibas en casa de Fenestio.
1.26
Un joven jugaba a la pelota,
1.26
de quizás dieciséis o diecisiete años,
1.26
de Cos; pues la isla parece producir dioses.
1.26
Cuando alguna vez miraba a los que estaban sentados,
1.26
ya fuera tomando la pelota o dándola, a la vez
1.26
todos gritábamos:«...
1.26
qué euritmia, qué carácter, qué orden».
1.26
En el hacer o decir algo, aparecía
1.26
un prodigio de belleza, hombres; ni he oído
1.26
antes ni he visto tal gracia.
1.26
Algún mal mayor habría recibido si más tiempo
1.26
me hubiera quedado; y ahora, incluso, no me parece estar sano.
1.28
Pues yo no digo que haya un fin más elegante
1.28
que cuando la alegría se apodera, estando ausente la maldad,
1.28
y los comensales escuchan al aedo por las casas,
1.29
el aliento llega hasta la tierra y el cielo.
1.30
Este es el que una vez, contra mí, el proyectil
1.30
hacedor de risas, la maloliente orina,
1.30
lanzó y no falló; y sobre mi cabeza
1.30
al ser golpeada naufragó hecha añicos,
1.30
exhalando para mí, aparte de los recipientes de perfumes.
1.30
Pero con ira, la maloliente orina
1.30
lanzó y no falló; y sobre mi cabeza
1.30
se rompe el recipiente que no exhala perfume.
1.30
Y me aterrorizaba, no por un olor agradable.
1.30
B. Creo que ahora muchas han sido violadas.
1.30
B.¡ Qué gran sodomía nos has descubierto!
1.30
B.¡ Este hallazgo tuyo es palamédico y sabio!
1.30
tuyo.
1.32
A la dichosa, el baño, cómo me ha dejado.
1.32
Me ha dejado completamente hervido; me despellejaría
1.32
cualquiera que me agarrara de la piel.
1.32
Tan sólida cosa es el agua caliente.
1.32
¡ Por Zeus!, no conviene que el hombre bueno
1.32
se emborrache ni se bañe en agua caliente, cosas que tú haces.
1.33
Isla, a la que el mar infinito rodeaba.
1.33
Pues por todas partes arde en torno a ti la corona de la guerra.
1.33
Escucha, Alalá, hija de la Guerra,
1.33
Preludio de escanciado.
1.34
Este es Cleón, hijo de Piteas, aedo tebano,
1.34
quien se ciñó la mayor cantidad de coronas de entre los mortales
1.34
sobre su propia cabeza, y su gloria llega al cielo.
1.34
Salve, Cleón, que has dado gloria a tu patria, Tebas,
1.36
la más brillante de todas las ciudades que Zeus
1.36
hace aparecer,
1.36
la Menfis libre de tormentas y el Nilo lleno de juncos.
1.37
Las doncellas de hermosos cabellos de Zeus danzaron con ligereza.
1.37
De lo inesperado, danzó más el ánimo.
1.38
¿ Qué mujer rústica hechiza la mente
1.38
que no sabe arrastrar sus vestidos hasta los tobillos?
1.38
Cúbrete los tobillos;¿ no los bajarás, infeliz,
1.38
ni dejarás de llevarlos rústicamente por encima de la rodilla?
1.38
Pues considero que esto es una de las cosas innobles:
1.38
caminar sin ritmo por las calles,
1.38
pudiendo hacerlo bien. Aquello por lo que no se paga impuesto
1.38
ni nadie... ni es necesario dar honor
1.38
para recibir de otros, y que aporta a quienes lo practican
1.38
cierta carga de gloria, y a quienes lo ven, placer,
1.38
y adorno para la vida; tal recompensa
1.38
¿ quién no la buscaría para sí mismo si dice tener juicio?
1.39
Yo mismo creaba las figuras para los coros.
1.39
Sé que observando a los frigios,
1.39
cuando vinieron a Príamo para rescatar a su hijo
1.39
muerto,
1.39
hicieron muchas figuras de este tipo y de aquel y hacia acá.
1.40
Señor de la danza y del esplendor,
1.40
Apolo de amplio carcaj,
1.40
Apolo
1.40
teniendo la cítara en las manos, tañía con gracia,
1.40
dando pasos bellos y elevados.
1.40
Y en medio danzaba el padre de hombres y dioses.
1.41
Muchos se alimentan en la Egipto de muchas tribus,
1.41
escribas de libros, disputando sin fin
1.41
en la cesta de las Musas.
1.41
Hasta que se liberen de esta diarrea verbal estos
1.41
veinte días antes del Can y veinte después,
1.41
usar en casa sombreada a Dioniso como médico.
1.41
Moja tus pulmones con vino; pues el astro gira;
1.41
la estación es difícil; todo está sediento bajo el calor.
1.41
Bebamos, pues el astro gira.
1.41
Antes del Can, lleva tus pulmones relajados.
1.41
Y vivir, dime,
1.41
¿ qué es? Yo digo que es beber.
1.41
¿ Ves junto a los arroyos torrenciales cuántos
1.41
árboles, día y noche,
1.41
se empapan, qué tamaño y belleza alcanzan,
1.41
mientras que los que se resisten[ como si tuvieran sed
1.41
o sequedad] perecen de raíz?
1.41
Pues es necesario, tras haber comido, beber abundantemente.
1.41
Yo, Sicón,
1.41
vengo empapado y bien bebido.
1.41
B.¿ Has bebido, tú? A. He bebido,
1.41
¡ por Zeus, del vino de Mende!
1.42
Yo, hasta cierto punto, estaba recostado.
1.42
Y cenando siempre
1.42
recostado junto a él.
1.42
¿ Acaso agasajaba a estatuas?
1.42
¡ Qué desgracia es estar recostado antes de la cena!
1.42
Pues ni el sueño, por supuesto, podría atrapar a nadie,
1.42
ni podríamos entender de ninguna manera lo que alguien dice;
1.42
pues la mente está cerca de la mesa.
1.42
Estando recostado,
1.42
podría saltar al medio de su cuello.
1.42
Bebíamos después de esto...
1.42
recostados muy suavemente en el triclinio,
1.42
lamentándonos unos a otros los cantos de Telamón.
1.42
Estoy recostado, como ven, desde hace mucho tiempo.
1.42
Se desplomó, exhalando un pesado aire de su garganta.
1.42
Después de esto, ordené
1.42
que ella se recostara junto a mí.
1.43
Y podría saborear el relato
1.43
más dulcemente.
1.43
Carnes asadas
1.43
sacaron de las cenizas y tomaron lo que habían cazado.
1.44
« Como madera pegada a madera»
1.44
se divertían con discos y lanzando jabalinas.
1.44
Habiendo mezclado algo agradable sobre la cabeza y los hombros.
1.45
Y como acompañamiento de la bebida, una cebolla.
1.45
Allí crecían árboles altos,
1.45
aliso, álamo y un abeto que llegaba al cielo.
1.46
¿ Y dónde ha dicho Homero que come pescado
1.46
alguno de los aqueos? Solo asaban carnes, pues
1.46
no ha hecho que ninguno de ellos las hierva.
1.46
Pero nadie vio ni una sola compañera
1.46
de ellos, sino que se masturbaron durante diez años.
1.46
Y vieron una amarga expedición, quienes, tras tomar
1.46
una sola ciudad, se fueron mucho más sodomizados
1.46
que la ciudad que tomaron entonces.
1.46
Como hierve un caldero...
1.46
derritiéndose con la grasa de un cerdo criado con ternura.
1.46
Los de Quíos
1.46
han descubierto de la mejor manera el arte culinario.
1.47
« Vino antiguo, pero flores de himnos más nuevos»
1.47
es extraño que el vino antiguo goce siempre de buena fama
1.47
entre las cortesanas, pero que el hombre
1.47
no sea el antiguo, sino el más nuevo.
1.49
Un cocinero de Élide, un caldero de Argos,
1.49
vino de Fliunte, mantas de Corinto,
1.49
pescados de Sición, flautistas de Egio,
1.49
queso siciliano,
1.49
perfume de Atenas, anguilas de Beocia.
1.49
Decidme ahora, Musas que tenéis las moradas olímpicas,
1.49
desde que Dioniso navega sobre el ponto color de vino,
1.49
cuántos bienes trajo aquí a los hombres en su negra nave.
1.49
De Cirene, tallos y piel de buey;
1.49
del Helesponto, caballas y toda clase de salazones;
1.49
de Tesalia, sémola y costillas de buey;
1.49
y de Sitalces, sarna para los lacedemonios;
1.49
y de Pérdicas, mentiras en muchísimas naves.
1.49
Siracusa proporciona cerdos y queso.
1.49
¡ Y que Poseidón destruya a los corcireos
1.49
en sus naves cóncavas, porque tienen el ánimo dividido!
1.49
Esto por una parte; de Egipto, las velas
1.49
colgantes y el papiro; de Siria, incienso;
1.49
la hermosa Creta, ciprés para los dioses;
1.49
Libia ofrece mucho marfil para la venta;
1.49
Rodas, pasas e higos secos que provocan dulces sueños.
1.49
Y de Eubea, peras y manzanas jugosas;
1.49
esclavos de Frigia, y de Arcadia, mercenarios.
1.49
Pagasae proporciona esclavos y marcados con estigmas.
1.49
Las bellotas de Zeus y las almendras brillantes
1.49
las proporcionan los paflagonios; pues son las ofrendas
1.49
del banquete.
1.49
Fenicia, a su vez, fruto de la palmera y flor de harina;
1.49
Cartago, alfombras y cojines variados.
1.50
Del Taigeto, la perra laconia
1.50
para las fieras, un animal muy astuto.
1.50
Las cabras de Esciro, para el ordeño
1.50
de leche, son excelentes;
1.50
armas de Argos, carro tebano, pero de
1.50
la Sicilia
1.50
de hermosos frutos, buscar un vehículo labrado.
1.50
El cótabo es una obra distinguida de la tierra siciliana,
1.50
cuyo blanco establecemos para los arcos de las gotas.
1.50
Luego, el carro siciliano es el mejor en belleza y gasto.
1.50
................
1.50
El trono tesalio, el asiento más delicado para los miembros.
1.50
La belleza del lecho nupcial la poseen
1.50
Mileto y Quíos, la ciudad marina de Enopión.
1.50
La copa tirrena, forjada en oro, domina,
1.50
y todo bronce que adorna la casa para algún uso.
1.50
Los fenicios inventaron las letras que preservan las palabras.
1.50
Tebas ensambló primero el carro de guerra;
1.50
las naves de carga, los carios, administradores del mar.
1.50
Y la rueda, hija de la tierra y del horno, la inventó,
1.50
la cerámica más famosa, útil administradora del hogar,
1.50
la que erigió el hermoso trofeo en Maratón.
1.50
Y mostaza chipriota y jugo de escamonea
1.50
y berro milesio y cebolla
1.50
samotracia y tallo de Cartago
1.50
y silfio y tomillo de los himeteos
1.50
y orégano de Ténedos.
1.51
Escancia vino de Tasos...
1.51
Pues el que me tome, devora mi corazón,
1.51
cuando bebo de este, al instante se vuelve saludable;
1.51
Asclepio empapó...
1.51
Vino de Lesbos,
1.51
que creo que hizo el mismo Marón,
1.51
de la bebida de Lesbos
1.51
no hay otro vino más dulce de beber,
1.51
con vinillos de Tasos y de Lesbos
1.51
humedece el resto del día
1.51
y picotea.
1.51
El dulce Bromio, haciendo la exención del vino
1.51
de Lesbos, lo introducen aquí;
1.51
quien sea sorprendido enviándolo a otra ciudad,
1.51
aunque sea un ciato, registrando la mercancía como sagrada.
1.51
Amo, en verdad, el vino pramniano de Lesbos...
1.51
Y se bebe mucha gota de Lesbos
1.51
en exceso.
1.51
Es un buen acompañamiento, muy atrayente,
1.51
el vino de Tasos, el perfume y las coronas.
1.51
Pues en la saciedad está Cipris, y en los que les va
1.51
mal, no hay Afrodita para los mortales.
1.51
Tomando vino de Tasos o de Quíos
1.51
o el viejo de Lesbos, que destila néctar.
1.51
Pues habiéndome dado a probar vino psitio,
1.51
dulce y puro, habiéndome tomado sediento,
1.51
me golpea el pecho con vinagre.
1.52
No permitiré beber vino pramniano,
1.52
ni de Quíos, ni de Tasos, ni de Pepareto,
1.52
ni otro que despierte el miembro.
1.52
Está presente el de Léucade y el vinillo
1.52
meloso, tan bebible.
1.52
Luego, cuando elijan la libación a Zeus Salvador,
1.52
ya es necesario beber vino anciano, que lleva una cabeza
1.52
muy cana, cubierto con una blanca flor de líquida melena,
1.52
nacido de la Lesbos rodeada de olas.
1.52
Y alabo el biblino de la sagrada Fenicia;
1.52
sin embargo, no lo igualo a aquel. Pues si
1.52
de repente lo pruebas sin haberte acostumbrado antes,
1.52
te parecerá que es más fragante
1.52
que el de Lesbos; pues tiene esto por la inmensa longitud del tiempo;
1.52
pero al beberlo, es muy inferior. Y aquel parecerá
1.52
no tener una recompensa igual al vino, sino a la ambrosía.
1.52
Y si algunos charlatanes vanidosos se burlan,
1.52
diciendo que el vino fenicio es el más dulce de todos,
1.52
no les presto atención...
1.52
También el vino de Tasos es noble para beber, si es
1.52
que cuenta con muchas estaciones hermosas de años.
1.52
Conozco también de otras ciudades vástagos cargados de racimos
1.52
que mencionar y alabar, y no se me olvida nombrarlos;
1.52
pero nada de lo demás es, en absoluto, comparable al vino de Lesbos.
1.52
Pero algunos se complacen alabando lo que tienen en su propia tierra.
1.53
Nueces, granadas, dátiles, otros dulces,
1.53
y pequeñas vasijas de vino de palma.
1.53
Se abría una jarra de vino de palma.
1.53
Pero ahora, si ve un vinito de Mende
1.53
recién florecido, lo sigue, lo acompaña y dice:
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«¡ Ay, qué suave y claro!¿ Aguantará tres partes de agua?»
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En el de Mende, incluso los dioses mismos orinan
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sobre lechos blandos. Pero el de Magnesia, que otorga dulzura,
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y el de Tasos, al que le ha sobrevenido el aroma de las manzanas,
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a este lo juzgo, con mucho, el mejor de todos
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los otros vinos, después del irreprochable y suave vino de Quíos.
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Existe un vino, al que llaman saprias,
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del cual, al abrir las bocas de las vasijas,
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huele a violetas, huele a rosas, huele a jacinto;
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un aroma divino que llena toda la casa de techos altos,
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ambrosía y néctar a la vez. Este es el néctar,
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de este hay que ofrecer beber en el banquete festivo
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a mis amigos, y a los enemigos, el de Pepareto;
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en Turios el aceite, en Gela las lentejas,
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el vino de Icaria, los higos secos de Cimolo.
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B. De Acanto. A. Entonces, por los dioses,
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siendo ciudadano del mejor vino,¿ eres áspero
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y tienes el nombre mismo de tu patria en tus modales,
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pero ya no tienes los de los ciudadanos?
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Había vino extranjero; pues el de Corinto
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es una prueba de fuego.
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En la lanza tengo la masa amasada, en la lanza tengo el vino
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de Ismaro; y bebo recostado sobre la lanza.
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El vino de Escíatos, negro, burbujea
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para que beban los viajeros, mezclado a partes iguales.
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Ofreceré vino de Lesbos, de Quíos, añejo,
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de Tasos, Biblino, de Mende, de modo que nadie tenga resaca.
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Y las naves de Lemnos estaban presentes trayendo vino.
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Bebe vino con lías, ya que no habitas en Antedón
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ni en la sagrada Hipera, donde bebías vino sin fermentar.
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Sediento y extraño es el valioso vino de mirto.
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Quereas dice que en Babilonia se produce vino
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¡ Era, pues, verdadero este dicho, que el vino no solo quiere tener su parte de agua,
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sino también algo de burla!
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Nada de Dioniso es despreciable, ni siquiera el hollejo,
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oh lengua, que has estado callada durante mucho tiempo,
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¿ cómo te atreverás a revelar este asunto?
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Ciertamente, no hay nada más grave que la necesidad,
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bajo cuya influencia harás manifiesto lo oculto de los palacios,
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yo mismo seré mi propio Yolao y Alcides.
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Que el vino Mareótico de Alejandría
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bebiste ayer, y ahora tienes resaca.
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Duerme un poco; pues se te pasará. Entonces que te dé
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alguien un rábano cocido.
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Mujer,
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tomándome por un rábano, pretendes quitarme
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toda la resaca, según me parece.
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Pero si porque nosotros lo llamamos rábano, ustedes los extranjeros
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lo llaman col, creen que hay diferencia para las mujeres.
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Si se bañan ahora
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y comen mucho rábano, cesará
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el peso y se disipará la nube que ahora está
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sobre la frente.
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Mañana... en lugar de rábanos coceremos
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una bellota, para que nos quite la resaca.
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No hay, al parecer, remedio para la embriaguez
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tan bueno como el que sobrevenga de repente
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alguna pena. Pues así expulsa tanto
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la tontería que los rábanos parecen tales.