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Original: 7280 Degra

CAPUT PRIMUM.-- Terminationes nominum. Ac primo quae vocalibus terminantur. Omnia nomina tredecim litteris terminantur: quinque vocalibus, a, e, i, o, u; sex semivocalibus, l, m, n, r, s, x; et duabus mutis, c, t. A masculino, ut Seneca, Catilina, Sulla, Uva, Cinna, Pansa; graeca, Sosia, Pareta; afra, Jugurtha, Micipsa. A feminino, femina, musa, regula, norma, forma; et talia. A neutro graeca sunt tantum, thema, schema, et unum nomen latinum fluminis, Turia; dicente Sallustio, Flumen Turia.( In Bello Jugurth). A communi, advena, convena, indigena, Trojugena; et talia. Ab epicoeno, vipera, aquila, mnsca, locusta, ulula; et talia. Diximus de a littera, nunc de e. Ab e littera vocali nullum latinum, nisi juncta praepositione, masculinum invenitur, ut proconsule, propraetore. Ergo juncta praepositione fiunt latina, ut dixi, propraetore, proquaestore. Nam veteres nominativo casu proconsul dicebant, attendentes nullum nomen latinum exire in e litteram nominativo casu generis masculini. A feminino nullum latinum, sed graeca solum: ut Andromache, Niobe, Libye, Hecate, Euterpe, quorum genitivus in es exit: ut Andromaches, Niobes, Libyes, Hecates, Euterpes. Sed haec cum Graecis tractamus. A neutro e littera in nominativo, monile, sedile, cubile, et caetera quae paulo post in regula generis neutri per omnia nomina ponemus. A communi nullum nomen est, similiter nullum ab epicoeno. Nunc de i littera tractemus in nominativo quae genera contineat. A masculino nullum nomen in i; a feminino nullum; a neutro gummi, et est ἄπτωτον; a communi nullum; ab omni genere, ut frugi, nihili: declinatur sic, hic vir frugi, femina frugi, mancipium frugi: genitivo similiter frugi faciet, hujus viri frugi, hujus feminae frugi, hujus mancipii frugi; sic per omnes casus frugi dicimus. Sic declinatur nihili, hic nihili vir, haec nihili mulier, hoc nihili mancipium. Hoc sono nominativi omnes casus declinantur: sic pluraliter; viri nihili, feminae nihili, mancipia nihili. Ab epicoeno nullum similiter exit in i. Ab o littera vocali nominativus terminatus masculino appellativo, ut ligo, ligonis. A proprio nomine, ut Cato, Cicero, Maro, Nero, Tubero, et caetera talia. A feminino appellativo, ut vertigo, indago, ferrago, siligo( in Juvenali legitur ita: Sed quae mutatis inducitur atque fovetur Tot medicaminibus, coctaeque siliginis offas Accipit et madidae, facies dicetur an ulcus? Sartago, virago, lanugo, aurugo, aerugo, crepido( in Juvenali, Nulla crepido vacat, nusquam pons et tegetis pars. et talia. A feminino proprio, Carthago: peregrina vero, ut Dido, Ino, Io, Alecto, Celeno, Clio, Manto; quorum genitivus in us exit, Didus, Inus, Ius, Alectus, Celenus, Clius, Mantus: sed hoc cum Graecis tractemus. A neutro nullus nominativus in o exit. A communi, fullo, latro, caupo, etc. Ab epicoeno, struthio, hirundo, hirudo, gurgulio, bufo; et talia. Ab u vocali solum neutrum, quod in singulari indeclinabile est, in plurali declinatur, ut cornu, veru, genu, tonitru: hoc sono enuntiantur omnes casus in singulari, ut diximus; in plurali declinantur, cornua, verua, genua; genitivo, horum cornuum, veruum, genuum: et caetera declinabis ad regulam versuum, fluctuum.

Spanish Gemini
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CAPÍTULO PRIMERO.-- Terminaciones de los nombres. Y primero, los que terminan en vocales.
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Todos los nombres terminan en trece letras: cinco vocales, a, e, i, o, u; seis semivocales, l, m, n, r, s, x; y dos mudas, c, t. En a, masculino, como Seneca, Catilina, Sulla, Uva, Cinna, Pansa; griegos, Sosia, Pareta; africanos, Jugurtha, Micipsa. En a, femenino, femina, musa, regula, norma, forma; y otros semejantes. En a, neutro, solo hay griegos, thema, schema, y un nombre latino de río, Turia; como dice Salustio, Flumen Turia (en la Guerra de Jugurta). En a, común, advena, convena, indigena, Trojugena; y otros semejantes. En a, epiceno, vipera, aquila, musca, locusta, ulula; y otros semejantes. Hemos hablado de la letra a, ahora de la e. En la letra vocal e no se encuentra ningún nombre latino masculino, a menos que lleve una preposición adjunta, como proconsule, propraetore. Por tanto, al añadir la preposición se vuelven latinos, como dije, propraetore, proquaestore. Pues los antiguos decían proconsul en el caso nominativo, observando que ningún nombre latino terminaba en la letra e en el caso nominativo de género masculino. En e, femenino, no hay ninguno latino, sino solo griegos: como Andromache, Niobe, Libye, Hecate, Euterpe, cuyo genitivo termina en es: como Andromaches, Niobes, Libyes, Hecates, Euterpes. Pero esto lo trataremos con los griegos. En e, neutro, en el nominativo, monile, sedile, cubile, y los demás que pondremos poco después en la regla del género neutro para todos los nombres. En e, común, no hay ningún nombre, del mismo modo que tampoco en el epiceno. Ahora tratemos de la letra i en el nominativo y qué géneros contiene. En i, masculino, ningún nombre; en i, femenino, ninguno; en i, neutro, gummi, y es indeclinable; en i, común, ninguno; en i, de todo género, como frugi, nihili: se declina así, hic vir frugi, femina frugi, mancipium frugi: en el genitivo hará igualmente frugi, hujus viri frugi, hujus feminae frugi, hujus mancipii frugi; así decimos frugi en todos los casos. Así se declina nihili, hic nihili vir, haec nihili mulier, hoc nihili mancipium. Con este sonido del nominativo se declinan todos los casos: así en plural; viri nihili, feminae nihili, mancipia nihili. En i, epiceno, tampoco termina ninguno. En la letra vocal o, el nominativo terminado en masculino apelativo, como ligo, ligonis. En nombre propio, como Cato, Cicero, Maro, Nero, Tubero, y otros semejantes. En femenino apelativo, como vertigo, indago, ferrago, siligo (se lee así en Juvenal: Sed quae mutatis inducitur atque fovetur Tot medicaminibus, coctaeque siliginis offas Accipit et madidae, facies dicetur an ulcus?); sartago, virago, lanugo, aurugo, aerugo, crepido (en Juvenal: Nulla crepido vacat, nusquam pons et tegetis pars); y otros semejantes. En femenino propio, Carthago: pero los extranjeros, como Dido, Ino, Io, Alecto, Celeno, Clio, Manto; cuyo genitivo termina en us, Didus, Inus, Ius, Alectus, Celenus, Clius, Mantus: pero esto lo trataremos con los griegos. En o, neutro, ningún nominativo termina. En o, común, fullo, latro, caupo, etc. En o, epiceno, struthio, hirundo, hirudo, gurgulio, bufo; y otros semejantes. En la vocal u, solo neutro, que es indeclinable en singular, y se declina en plural, como cornu, veru, genu, tonitru: con este sonido se enuncian todos los casos en singular, como dijimos; en plural se declinan, cornua, verua, genua; en genitivo, horum cornuum, veruum, genuum: y los demás los declinarás según la regla de los versos, fluctuum.
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CAPÍTULO II.-- Sobre los nombres que terminan en semivocales y sus géneros.
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Hemos hablado de las cinco vocales en las que termina el nominativo, ahora hablemos de las semivocales. La letra l, nominativo que termina en masculinos apelativos, hic sal; en propios, Sol. En femeninos, un solo nombre de matrona, Tanaquil. En neutros, como mel, fel. En comunes, vigil, pugil: de donde también Terencio sobre la virgen: Pugilem esse aiunt. En epicenos no hay ningún nombre. La letra m, nominativo que termina en ella, en masculinos no hay ninguno latino. En femeninos, Glycerium, Phanium, Dorcium, Philocomasium. En neutros, en cambio, templum, telum, tectum, y otros cuyos plurales son fáciles. En comunes no termina ninguno en m: así también en los epicenos. Ahora tratemos de la semivocal n. El nominativo terminado en la letra n, en masculinos, flamen, pecten, lien, que es bazo. En femeninos, siren, plural sirenes. En neutros, carmen, germen, gramen, y otros semejantes, que trataremos después de las reglas del género neutro. En comunes, el nominativo que termina en n, tubicen, tibicen, fidicen, lyricen, cornicen, que es el que toca la trompeta. En epicenos, oscen, es decir, de aquellos que dan augurio, attagen. Ahora de la semivocal r. El nominativo terminado en la letra r, en masculinos, como Caesar, Arar, Nar, victor, tutor, sopor, moeror, y otros que son fáciles tanto en apelativos como en propios: en femeninos, arbor, soror: en neutros, marmor, aequor, y otros: en comunes, pauper, acer, alacer, memor, auctor: en epicenos, passer, accipiter, anser. Ahora tratemos de la letra semivocal s. El nominativo terminado en la letra s, en masculinos, justus, doctus, pius: en femeninos, dos, sors, mors, y otros semejantes: en neutros, vulnus, pectus, pecus, y los demás que pronto se tratarán en la regla: en comunes, sacerdos, impos, compos, similis, nobilis, agilis: en todo género, como nugas, etc. De estos trataremos pronto más ampliamente. En epicenos, tigris, mus, lepus, etc. Ahora de la letra semivocal X. Nominativo en la letra X: en masculinos, vertex, cortex, pumex: en propios, Pollux: en femeninos, nex, prex, fex, pax, fax, y otros: en neutros, ningún nombre a menos que se una a todo género, como felix.
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CAPÍTULO III.-- Sobre los que terminan en mudas.
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Quedan dos mudas, las letras c, t. El nominativo que termina en la letra c mantiene el masculino, como alec: mantiene el neutro, como lac. El nominativo que termina en la letra t mantiene el género neutro, como caput, sinciput, semicaput.
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CAPÍTULO IV.-- Sobre la terminación y declinación de los nombres de género neutro.
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Los nombres de género neutro que terminan en la sílaba um, como templum, se declinan: N. singular, hoc templum, G. hujus templi, D. huic templo, A. hoc templum, V. o templum, A. ab hoc templo: y en plural, N. haec templa, G. horum templorum, D. his templis, A. haec templa, V. o templa, A. ab his templis. Con similar declinación proceden todos estos: telum, tectum, scamnum, bellum, monstrum, portentum, oppidum, carpentum, venenum, donum, bonum: malum, magnum, pessimum, parvum: frumentum, medicamentum, membrum, forum, metrum, porrum, tignum, plaustrum, claustrum, instrumentum, olivetum, vinetum, palmetum, quercetum, esculetum, lauretum, argumentum, sacrum, testamentum, jugerum, vinum: pero ahora solo en singular, pues los poetas dijeron vina: y cicera. Así oleum, hordeum, triticum, ferrum, viscum, aurum, argentum, plumbum, stamnum, vitrum, electrum, y otros semejantes que se refieren a peso o medida, son de esta forma. Los de género neutro que terminan en ium, pero estos se escriben con dos ii en el genitivo, como hoc ingenium, hujus ingenii, así imperium imperii, scrinium scrinii, capitolium capitolii, tentorium tentorii, armarium armarii, solarium solarii, tectorium tectorii, armamentarium armamentarii, spatium spatii, sacrarium sacrarii: así horarium horarii, salarium salarii, viridarium viridarii, pomoerium pomoerii, sacrificium sacrificii, folium folii, solium solii, testimonium testimonii: así rosarium rosarii, aviarium aviarii, augurium augurii, auspicium auspicii, exitium exitii, exsilium exsilii, prodigium prodigii, auxilium auxilii, praesidium praesidii, atrium atrii, aucupium aucupii, adjutorium adjutorii, mancipium mancipii, dolium dolii. Hay otra forma de género neutro que termina en us, como hoc pecus: en número singular, N. hoc pecus, G. hujus pecoris, D. huic pecori, A. hoc pecus, V. o pecus, A. ab hoc pecore: y en plural, N. haec pecora, G. horum pecorum, D. his pecoribus, A. haec pecora, V. o pecora, A. ab his pecoribus. Según esta fórmula declinaremos ulcus ulcera, facinus facinora, vellus vellera, viscus viscera, rus rura, jus jura, nemus nemora, tergus tergora, pectus pectora, genus genera, pondus pondera, corpus corpora, decus decora, funus funera, fenus fenora, olus olera, littus littora, opus opera, rudus rudera, tus tura, tempus tempora, foedus foedera, stercus stercora, onus onera, latus latera. Hay otra especie de género neutro que contiene nombres que terminan en ur: como hoc murmur en nominativo, G. hujus murmuris, D. huic murmuri, A. hoc murmur, V. o murmur, A. ab hoc murmure: y en plural, nominativo haec murmura, G. horum murmurum, D. his murmuribus, A. haec murmura, V. o murmura, A. ab his murmuribus. Según esta fórmula declinarás los semejantes, como ebur ebora, femur femora, sulfur sulfura, fulgur fulgura. Pero de esta fórmula no se encuentran muchos, puesto que pocos son de género neutro que terminan en or: como marmor en nominativo, G. hujus marmoris, D. huic marmori, A. hoc marmor, V. o marmor, A. ab hoc marmore: y en plural, N. haec marmora, G. horum marmorum, D. his marmoribus, A. haec marmora, V. o marmora, A. ab his marmoribus. Así aequor aequora, cor corda. Otra especie de género neutro que contiene nombres que terminan en la sílaba ar: como hoc far en nominativo, G. hujus farris, D. huic farri, A. hoc far, V. o far, A. ab hoc farre. En plural tiene solo tres casos. N. haec farra, acusativo haec farra, vocativo o farra: por tanto no tiene genitivo, dativo ni ablativo: de donde se llaman tríptotos en plural, es decir, de tres casos, como son jura, no decimos horum jurium, his juribus, ni aerum aeribus, ni mellum mellibus, y otros pocos; pues no son muchos: así tampoco podemos decir horum farrum en genitivo, o en dativo his farribus. Esta forma, por tanto, la declinarás solo en número singular, hoc nectar nectaris, laser laseris, e instar, que es semejanza, pero tiene solo tres casos, nominativo, acusativo y vocativo, y es solo de número singular. Otra especie de género neutro que contiene todos los que terminan en er, pero solo de número singular, N. hoc piper, G. hujus piperis, D. huic piperi, A. hoc piper, V. o piper, A. ab hoc pipere. Según esta forma declinarás solo en número singular, ver: N. hoc ver, G. hujus veris, D. huic veri, A. hoc ver, V. o ver, A. ab hoc vere. Así declinarás hoc siler, como dice Virgilio, Molle siler. Del mismo modo declinarás también juger, pero tiene plural, como juger jugera, según los antiguos que dijeron jugerum; uber ubera, tuber tubera: y en estos, como dije, son nombres de pocos. Otra especie por os, como ipsum os ora, de donde osculum, pero este lo alargamos, el otro lo abreviamos por el hecho de que son ossa: se declina en singular, nominativo hoc os, G. hujus ossis, D. huic ossi, A. hoc os, V. o os, A. ab hoc osse: y en plural, N. haec ossa, G. horum ossium, D. his ossibus, A. haec ossa, V. o ossa, A. ab his ossibus. Otra especie de género neutro que contiene nombres que terminan en e, como monile: nominativo hoc monile, G. hujus monilis, D. huic monili, A. hoc monile, V. o monile, A. ab hoc monili: y en plural, nominativo haec monilia, G. horum monilium, D. his monilibus, A. haec monilia, V. o monilia, A. ab his monilibus. Del mismo modo declinarás sedile sedilia, praesepe praesepia, collare collaria, ducale ducalia, molle mollia, grave gravia, vile vilia, mite mitia, suave suavia, vitale vitalia, morale moralia, lene lenia, leva levia, ancile ancilia: de lo cual Virgilio, Laevaque ancile gerebat: facile facilia, nobile nobilia, agile agilia, mare maria; pero en plural tiene solo tres casos, nominativo, acusativo y vocativo: no tiene genitivo, dativo ni ablativo: pues no decimos en genitivo horum marium, o en dativo his maribus, o en ablativo ab his maribus. Así también declinarás otros semejantes a esta forma. En esta regla el ablativo termina en i, no en e, porque el género neutro nunca tiene cuatro casos iguales, para que haga en nominativo hoc monile, y en acusativo hoc monile, y en vocativo o monile, y en ablativo ab hoc monile; sino ab hoc monili: de ahí Virgilio, Instrato saxa cubili: ab hoc cubili: así, también, Sacra mari colitur: ítem, Hortatur pater ire mari: ítem, Tenui de vimine: ítem, Crudeli vulnere: ítem, Lethali vulnere: ítem, Dulci ex ore coruscent: y cuando decimos, Nobili genere natus, no nobile. Así, pues, observarás en el nombre neutro que termina en el nominativo singular en e, que el ablativo termine en i por regla perpetua. Otras especies de género neutro que contienen nombres que terminan en al, como animal. Nominativo hoc animal, G. hujus animalis, D. huic animali, A. hoc animal, V. o animal, A. ab hoc animali: y en plural, N. haec animalia, G. horum animalium, D. his animalibus, A. haec animalia, V. o animalia, A. ab his animalibus. Según esta forma declinarás tribunal tribunalia, lupercal lupercalia, que son los ritos sagrados de aquel genio que es llamado Pan: de donde también Virgilio sobre el mismo lugar, Et gelida monstrat sub rupe Lupercal. Otra especie de neutro que contiene nombres que terminan en el, como mel: N. hoc mel, G. hujus mellis, D. huic melli, A. hoc mel, V. o mel, A. ab hoc melle. Así declinarás, N. hoc fel, G. hujus fellis, D. huic felli, A. hoc fel, V. o fel, A. ab hoc felle. Pero en número plural no corre más que por tres casos, nominativo, acusativo y vocativo. Otra especie de género neutro que contiene nombres que terminan en la sílaba en: N. hoc crimen, G. hujus criminis, D. huic crimini, A. hoc crimen, V. o crimen, A. ab hoc crimine: y en plural, N. haec crimina, G. horum criminum, D. his criminibus, A. haec crimina, V. o crimina, A. ab his criminibus. Según esta regla declinarás los semejantes, carmen carminis, numen numinis, flamen flaminis, agmen agminis, acumen acuminis, gramen graminis, flumen fluminis, stramen straminis, lumen luminis, semen seminis, liquamen liquaminis, fulmen fulminis, rumen ruminis, bitumen bituminis, gluten glutinis, legumen leguminis, fundamen fundaminis, tegimen tegiminis, munimen muniminis, levamen levaminis, specimen speciminis, pero no admite plural: ítem subtegimen subtegiminis. Otra especie de género neutro áptota, es decir, indeclinables, como genu: N. hoc genu, G. hujus genu, D. huic genu, A. hoc genu, V. o genu, A. ab hoc genu: y en plural, nominativo haec genua, G. horum genuum, D. his genibus, A. haec genua, V. o genua, A. ab his genibus. Según esta forma declinarás también hoc cornu, como dijimos arriba, cornu cornua, veru verua, que son las varas de hierro de los carniceros; de las cuales Virgilio, Verubusque trementia figunt: tonitru tonitrua. Pero la declinación de tales nombres se encuentra muy raramente. Otra especie de género neutro de la que tratamos arriba, que termina en cuatro nombres de dos mudas, c y t, como caput y sinciput, lac y alec; pero estos dos no admiten número plural. El género neutro termina también en a, pero en nombres griegos, como thema themata, toreuma toreumata, schema schemata, emblema emblemata, theorema theoremata, boethema boethemata, y otros. Ítem, recordemos que las letras individuales, tanto en griego como en latín, son de género neutro. Decimos, en efecto, unum alpha, unum beta, unum gamma, así también las otras letras, en plural duo alpha, duo beta, duo gamma: así tria alpha, tria beta, tria gamma: de ahí es aquello τρία κάππα κάκιστα, es decir, tres cappa pésimas: sobre Cornelio Sila, sobre Cornelio Cinna, sobre Cornelio Léntulo: pues estos fueron designados por tres letras en los libros sibilinos. Hay también un nombre de género neutro en a, como flumen Turia, como dijimos arriba.
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CAPÍTULO V.-- Sobre la terminación y declinación de los nombres de género común.
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El género común termina en a, como advena: se declina N. hic et haec advena, G. hujus advenae, D. huic advenae, A. hunc et hanc advenam, V. o advena, A. ab hoc et ab hac advena: en plural N. hi et hae advenae, G. horum et harum advenarum, D. his advenis, A. hos et has advenas, V. o advenae, A. ab his advenis. Según esta fórmula declinarás Trojugena, indigena, incola, agricola, convena, coelicola, sacricola, publicola, terricola, orbicola, plebicola, Numida, Dalmata, ruricola, lucifuga, Persa, Romulida, etc. En el nominativo e e i, no tiene género común, sino en o, como latro: N. hic et haec latro, G. hujus latronis, D. huic latroni, A. hunc et hanc latronem, V. o latro, A. ab hoc et ab hac latrone: y en plural, N. hi et hae latrones, G. horum et harum latronum, D. his latronibus, A. hos et has latrones, V. o latrones, A. ab his latronibus. Según esta forma declinarás homo, ganeo, degulo, caupo, fullo, nemo, helluo que también es gluto, y otros. Por u, en cambio, no tiene ninguno. En el nominativo, por tanto, el común termina en la sílaba es, como comes: N. hic et haec comes, G. hujus comitis, D. huic comiti, A. hunc et hanc comitem, V. o comes, A. ab hoc et ab hac comite: y en plural, N. hi et hae comites, G. horum et harum comitum, D. his comitibus, A. hos et has comites, V. o comites, A. ab his comitibus. Según esta forma declinarás los semejantes; como sospes, locuples, hospes, aunque Virgilio haya dicho hospitam, Hospita tellus: miles, veles, es decir, soldado de armadura ligera, interpres, ales, praepes, praes, es decir, fiador, satelles, deses, praeses, dives, haeres, coeles, coelites, que hacen su camino hacia el cielo, indiges indigetis, etc. Termina en is, como similis: N. hic et haec similis, G. hujus similis, D. huic simili, A. hunc et hanc similem, V. o similis, A. ab hoc et ab hac simili: y en plural, N. hi et hae similes, G. horum et harum similium, D. his similibus, A. hos et has similes, V. o similes, A. ab his similibus. Según esta forma se declinan agilis, facilis, fragilis, viridis, mobilis, humilis, mitis, lenis, mollis, civis, testis, hostis, tristis, fortis, suavis, frugalis, crudelis, inanis, gracilis, immanis, etc. Termina por os, como sacerdos: N. hic et haec sacerdos, G. hujus sacerdotis, D. huic sacerdoti, A. hunc et hanc sacerdotem, V. o sacerdos, A. ab hoc et ab hac sacerdote: y en plural, N. hi et hae sacerdotes, G. horum et harum sacerdotum, D. his sacerdotibus, A. hos et has sacerdotes, V. o sacerdotes, A. ab his sacerdotibus. Según esta forma se declinan custos, impos, compos, nepos. Termina también por us, como sus: N. hic et haec sus, G. hujus suis, D. huic sui, A. hunc et hanc suem, V. o sus, A. ab hoc et ab hac sue: y en plural, N. hi et hae sues, G. horum et harum suum, D. his suibus, A. hos et has sues, V. o sues, A. ab his suibus. Termina también por er, como pauper: N. hic et haec pauper, G. hujus pauperis, D. huic pauperi, A. hunc et hanc pauperem, V. o pauper, A. ab hoc et ab hac paupere: y en plural, N. hi et hae pauperes, G. horum et harum pauperum, D. his pauperibus, A. hos et has pauperes, V. o pauperes, A. ab his pauperibus. Según esta forma se declinan también otros, como acer, alacer, es decir, alegre. El común termina en ex, como opifex: N. hic et haec opifex, G. hujus opificis, D. huic opifici, A. hunc et hanc opificem, V. o opifex, A. ab hoc et ab hac opifice: y en plural, N. hi et hae opifices, G. horum et harum opificum, D. his opificibus, A. hos et has opifices, V. o opifices, A. ab his opificibus. Según esta forma declinarás aurifex, artifex, judex, carnifex, index, vindex, auspex, aruspex, signifex, y otros. El género común termina en eps, como princeps: se declina así: Nominativo hic et haec princeps, G. hujus principis, D. huic principi, A. hunc et hanc principem, V. o princeps, A. ab hoc et ab hac principe: y en plural, N. hi et hae principes, G. horum et harum principum, D. his principibus, A. hos et has principes, V. o principes, A. ab his principibus. Así se declinan manceps, particeps, municeps. Anceps, en cambio, y biceps y triceps, y quadriceps, multiceps, praeceps, estos seis nombres envían el genitivo singular contra la regla superior en la sílaba tis, no en pis, como anceps ancipitis, biceps bicipitis, triceps tricipitis, quadriceps quadricipitis, multiceps multicipitis, praeceps praecipitis. Pero terminan en la sílaba tis, no en pis, como principis, mancipis, porque vienen de la significación de capitis, mientras que aquellos superiores de la significación de capiendi. Pues princeps se dice porque toma primero, y manceps porque toma con la mano. Anceps, en cambio, se dice porque es de cabeza dudosa, o de cabeza inclinada hacia ambos lados. El género común termina en la sílaba junx, como conjunx: Nominativo hic et haec conjunx. Termina en ux, como hic et haec dux, redux. Termina en eps, que ciertamente volverá a todo género. Terminará en ebs, como caelebs. Caelebs se dice el que no tiene esposa, o la que no tiene marido: tales son las divinidades en el cielo que están sin cónyuge, si no atendemos a las agapetas. Nominativo hic et haec caelebs, G. hujus caelibis, D. huic caelibi, A. hunc et hanc caelibem, V. o caelebs, A. ab hoc et ab hac caelibe: y en plural, N. hi et hae caelibes, G. horum et harum caelibum, D. his caelibibus, A. hos et has caelibes, V. o caelibes, A. ab his caelibibus. Termina también en yx, como Phryx: Nominativo hic et haec phryx, G. hujus phrygis, D. huic phrygi, A. hunc et hanc phrygem, V. o phryx, A. ab hoc et ab hac phryge: y en plural, Nominativo hi et hae phryges, G. horum et harum phrygum, D. his phrygibus, A. hos et has phryges, V. o phryges, A. ab his phrygibus. Y termina en us, como Ligus, que es un nombre local, similar a Phryx. Nominativo hic et haec ligus, G. hujus liguris, D. huic liguri, A. hunc et hanc ligurem, V. o ligus, A. ab hoc et ab hac ligure: y en plural, N. hi et hae ligures, G. horum et harum ligurum, D. his liguribus, A. hos et has ligures, V. o ligures, A. ab his liguribus. El género común termina en il, como vigil: Nominativo hic et haec vigil, G. hujus vigilis, D. huic vigili, A. hunc et hanc vigilem, V. o vigil, A. ab hoc et ab hac vigile: y en plural, N. hi et hae vigiles, G. horum et harum vigilum, D. his vigilibus, A. hos et has vigiles, V. o vigiles, A. ab his vigilibus. Según esta regla declinarás hic et haec pugil. Termina en ul, como exsul: N. hic et haec exsul, G. hujus exsulis, D. huic exsuli, A. hunc et hanc exsulem, V. o exsul, A. ab hoc et ab hac exsule: y en plural, N. hi et hae exsules, G. horum et harum exsulum, D. his exsulibus, A. hos et has exsules, V. o exsules, A. ab his exsulibus. Según esta forma declinarás praesulem, hic et haec praesul: puesto que es masculino, como consul. Termina en ur, como fur: Nominativo hic et haec fur, G. hujus furis, D. huic furi, A. hunc et hanc furem, V. o fur, A. ab hoc et ab hac fure: y en plural, Nominativo hi et hae fures, G. horum et harum furum, D. his furibus, A. hos et has fures, V. o fures, A. ab his furibus. Según esta forma declinarás augur, hic et haec augur. El género común termina en or, como major, memor. Pero memor, si es otra regla, no admite género neutro en jus, cuando major admite en neutro majus. Nominativo hic et haec memor, G. hujus memoris, D. huic memori, A. hunc et hanc memorem, V. o memor, A. ab hoc et ab hac memore: y en plural, Nominativo hi et hae memores, G. horum et harum memorum, D. his memoribus, A. hos et has memores, V. o memores, A. ab his memoribus. Admite también neutro, pero no en la regla de todo género, como hoc memor, de donde también Virgilio: Tum si quod non aequo foedere amantes Curae numen habet, justumque memorque precatur. No admite plural, de ahí que no sea de todo género. Pues no decimos memora o memoria numina. Del mismo modo declinarás auctorem en el nominativo singular, hic et haec auctor, como dice Juno, Auctor ego audendi: hi et hae auctores.
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CAPÍTULO VI.-- Sobre la terminación y declinación de los nombres de todo género.
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Todo género termina en ax, en ex, en ix, en ox, en ux, ans, ens, ons, ar, ers, ors, en us, es. En ax, como hic et haec et hoc pertinax, G. hujus pertinacis, D. huic pertinaci, A. hunc et hanc pertinacem, et hoc pertinax, V. o pertinax, A. ab hoc et ab hac et ab hoc pertinaci: y en plural Nominativo hi et hae pertinaces, et haec pertinacia, G. horum et harum et horum pertinacium, D. his pertinacibus, A. hos et has pertinaces, et haec pertinacia, V. o pertinaces, et o pertinacia, A. ab his pertinacibus. Según esta forma declinarás efficax, tenax, pervicax, dicax, sequax, rapax, mordax, capax, furax, emax, fallax, mendax, nugax, vivax. Todos estos y los semejantes envían el ablativo singular en i. Asimismo, todo género termina en ex, según el orden de las reglas ordenadas arriba, como simplex: Nominativo hic et haec et hoc simplex, G. hujus simplicis, D. huic simplici, A. hunc et hanc simplicem, et hoc simplex, V. o simplex, A. ab hoc et ab hac et ab hoc simplici: y en plural, Nominativo hi et hae simplices, et haec simplicia, G. horum et harum et horum simplicium, D. his simplicibus, A. hos et has simplices, et haec simplicia, V. o simplices, et o simplicia, A. ab his simplicibus. Según esta forma se declinan duplex, triplex, quadruplex, quintuplex, sextuplex, septuplex, excluyendo la m, pues septemplex también es latino, el cual se declina como el anterior. Según la regla en ix, como felix, que se declina así: Nominativo hic et haec et hoc felix, G. hujus felicis, D. huic felici, A. hunc et hanc felicem, et hoc felix, V. o felix, A. ab hoc et ab hac et ab hoc felici, por el sonido del género neutro (de los nombres propios termina en e, ab hoc felice, y es de género masculino): y en plural, Nominativo hi et hae felices, et haec felicia, G. horum et harum et horum felicium, D. his felicibus, A. hos et has felices, et haec felicia, V. o felices et o felicia, A. ab his felicibus. Según esta regla se declina pernix, que significa veloz. Según la regla en ox, como ferox, se declina así: Nominativo hic et haec et hoc ferox, G. hujus ferocis, D. huic feroci, A. hunc et hanc ferocem, et hoc ferox, V. o ferox, A. ab hoc et ab hac et ab hoc feroci: y en plural, Nominativo hi et hae feroces, et haec ferocia, G. horum et harum et horum ferocium, D. his ferocibus, A. hos et has feroces, et haec ferocia, V. o feroces, et o ferocia, A. ab his ferocibus. Según esta forma se declinarán atrox, velox. Según la regla en ux, hay un nombre, como trux: Nominativo hic et haec et hoc trux, G. hujus trucis, D. huic truci, A. hunc et hanc trucem, et hoc trux, V. o trux, A. ab hoc et ab hac et ab hoc truci, por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae truces, et haec trucia, G. horum et harum et horum trucium, D. his trucibus, A. hos et has truces, et haec trucia, V. o truces et o trucia, A. ab his trucibus. Según la regla ans, como praestans: Nominativo hic et haec et hoc praestans, G. hujus praestantis, D. huic praestanti, A. hunc et hanc praestantem, et hoc praestans, V. o praestans, A. ab hoc et ab hac et ab hoc praestanti, y por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae praestantes, et haec praestantia, G. horum et harum et horum praestantium, D. his praestantibus, A. hos et has praestantes, et haec praestantia, V. o praestantes, et o praestantia, A. ab his praestantibus. Según esta forma se declinan amans, clamans, cantans, luctans, constans, prostans, regnans, pugnans, mirans, minans, miserans, aestuans, versans, y semejantes. Según la regla ens, como amens: N. hic et haec et hoc amens, G. hujus amentis, D. huic amenti, A. hunc et hanc amentem, et hoc amens, V. o amens, A. ab hoc et ab hac et ab hoc amenti, igualmente por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae amentes, et haec amentia, G. horum et harum et horum amentium, D. his amentibus, A. hos et has amentes, et haec amentia, V. o amentes et o amentia, A. ab his amentibus. Según esta forma se declinan demens, potens, impotens, praepotens, prudens, imprudens, pudens, impudens, frequens, infrequens, sedens, haerens, moriens, moerens, tenens, egens, ferens, cedens, saeviens, serviens, sapiens, incipiens, decipiens, y semejantes. Según la regla ons, como sons, que significa nocivo: N. hic et haec et hoc sons, G. hujus sontis, D. huic sonti, A. hunc et hanc sontem, et hoc sons, V. o sons, A. ab hoc et ab hac et ab hoc sonti, por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae sontes, et haec sontia, G. horum et harum et horum sontium, D. his sontibus, A. hos et has sontes, et haec sontia, V. o sontes et o sontia, A. ab his sontibus. Según esta regla se declina insons, esto es, inocente. Y estos dos son solo de todo género. Según la regla ar, como par: N. hic et haec et hoc par, G. hujus paris, D. huic pari, A. hunc et hanc parem, et hoc par, V. o par, A. ab hoc et ab hac et ab hoc pari, por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae pares, et haec paria, G. horum et harum et horum parium, D. his paribus, A. hos et has pares, et haec paria, V. o pares et o paria, A. ab his paribus. Según esta forma se declinan impar y suppar, que son los únicos tres de todo género. Según la regla ers, como iners: N. hic et haec et hoc iners, G. hujus inertis, D. huic inerti, A. hunc et hanc inertem, et hoc iners, V. o iners, A. ab hoc et ab hac et ab hoc inerti: y en plural, N. hi et hae inertes, et haec inertia, G. horum et harum et horum inertium, D. his inertibus, A. hos et has inertes, et haec inertia, V. o inertes et o inertia, A. ab his inertibus. Según la regla ors, como vecors: N. hic et haec et hoc vecors, G. hujus vecordis, D. huic vecordi, A. hunc et hanc vecordem, et hoc vecors, V. o vecors, A. ab hoc et ab hac et ab hoc vecordi, por el género neutro: y en plural, N. hi et hae vecordes, et haec vecordia, G. horum et harum et horum vecordium, D. his vecordibus, A. hos et has vecordes, et haec vecordia, V. o vecordes et o vecordia, A. ab his vecordibus. Según esta regla se declinan excors, concors, discors, dissors. Pero estos dos, esto es, consors y dissors, tienen tis en el genitivo singular, como consortis, dissortis. Dissors, por su parte, se dice de quien tiene una suerte distinta. Según la regla us, como vetus: se declina, sin embargo, así: N. hic et haec et hoc vetus, G. hujus veteris, D. huic veteri, A. hunc et hanc veterem, et hoc vetus, V. o vetus, A. ab hoc et ab hac et ab hoc veteri, por el sonido del género neutro: y en plural, N. hi et hae veteres, et haec vetera, G. horum et harum et horum veterum, D. his veteribus, A. hos et has veteres, et haec vetera, V. o veteres et o vetera, A. ab his veteribus. Este es el único nombre en us que es de todo género. Es, como teres, que es redondo; se declina, hic et haec et hoc teres: teres, además, se dice por terendo (desgastando). Según la regla, es ἄπτωτον (indeclinable), nequam; pues todos los casos se declinan con un solo sonido a través de todos los géneros.
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CAPÍTULO VII.-- Sobre los nombres de género epiceno y la diferencia de este género respecto al común.
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El género epiceno es aquel en el que el sexo se comprende bajo un solo artículo; por ejemplo, hic passer (este gorrión), pues bajo el único artículo que suena hic, se incluye también la hembra: se declina, N. hic passer, G. hujus passeris, D. huic passeri, A. hunc passerem, V. o passer, A. ab hoc passere; y en plural, N. hi passeres, G. horum passerum, D. his passeribus, A. hos passeres, V. o passeres, A. ab his passeribus. Pero también haec aquila (esta águila), bajo el único artículo que suena haec, entendemos allí también el masculino: así también haec tigris (esta tigresa), bajo cuyo sonido se entiende también el macho. Así también haec hirundo (esta golondrina), allí entiendes también al macho; así también hic struthio (este avestruz), allí entiendes a la hembra; así sorex (musaraña), stellio (lagartija), musca (mosca). Por tanto, esta es la diferencia entre el género común y el epiceno: que en el género común hay tanto hombres como animales, mientras que en el epiceno solo animales; que en el género común ambos artículos, es decir, hic y haec, se comunican con el nombre, como hic et haec canis (este y esta perro/a); en cambio, el epiceno comunica el nombre femenino con un solo artículo masculino, como cuando digo hic passer, bajo el mismo artículo que suena hic, se entiende también la hembra. Así en el artículo del género neutro, que es hoc pecus (este ganado): bajo el artículo que suena hoc, se entiende también la hembra, como dice Virgilio: Lenta salix feto pecori (el sauce flexible para el ganado preñado). Y en pecus, aunque sea género neutro, se escucha allí también el género femenino, cuando dijo feto pecori, es decir, gravido (preñado).
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CAPÍTULO VIII.-- Sobre los nombres de número singular o plural solamente.
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Ahora debemos hablar de los nombres que son solo de número singular o solo de número plural, como cancelli (rejas), manes (espíritus de los muertos), penates (penates). En femenino solo plural, como thermae (termas), exsequiae (exequias), insidiae (emboscadas), divitiae (riquezas), nundinae (mercados); en los nombres de ciudades, Amyclae, Thenae, Athenae, Syracusae, Thebae, Tubunae, Saldae, Abiturae, Macomades, Cales, Carreasi, Relares, Furnitum, que se llaman lugares turnos, y otros similares; en neutro solo singular, como aurum (oro), argentum (plata), plumbum (plomo), stannum (estaño), piper (pimienta), triticum (trigo), oleum (aceite), hordeum (cebada), vinum (vino). Aunque Virgilio usó vina, y Cicerón más raramente, por licencia poética lo dio en plural, como Serite hordea campis (sembrad cebadas en los campos); se declina, sin embargo, solo el nominativo. En neutro solo plural, castra (campamento), moenia (murallas), arma (armas), exta (entrañas), es decir, vísceras; Bactra, que es una ciudad de Partia: por tanto, esta ciudad también es de género neutro y de número solo plural. Ciertamente, hay nombres bajo doble enunciación, como tribunus militum (tribuno militar), praefectus urbis (prefecto de la ciudad), praefectus fundis (prefecto de los fondos), praefectus annonae (prefecto de la annona), praefectus vigilibus (prefecto de los vigilantes), plebiscitum (plebiscito), senatus consultum (senadoconsulto): de cuyos nombres una parte se declina y la otra no; por ejemplo, praefectus vigilibus, el nominativo mismo se flexiona por casos, praefectus, praefecti, praefecto, praefectum, praefecte, a praefecto; vigilibus permanece así y no se flexiona. Como senatus consultum, hoc consultum, hujus consulti, huic consulto, hoc consultum, o consultum, ab hoc consulto. Senatus, en cambio, es genitivo, este no se flexiona. Sobre el nombre, en la medida en que convenía a un principiante, hemos expuesto más plenamente; ahora debemos hablar del pronombre, que es la segunda parte de las ocho partes de la oración.
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CAPÍTULO IX.-- Sobre el pronombre.
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Se llama pronombre porque desempeña la función de un nombre: como ille (aquel), iste (ese), ipse (él mismo). Pues así como al decir un nombre explicamos la persona, como Virgilio; así los pronombres son propiamente de la misma potestad, cuando, omitiendo el nombre, decimos: Hic fecit (este lo hizo), iste fecit (ese lo hizo). Los pronombres son finitos, infinitos o menos que finitos. Finitos son los que señalan a una persona cierta, como ego (yo). Infinitos, como quis (quién), quisque (cada uno), quicumque (quienquiera), quaecumque, qui (quien), aliqui (alguno), quae, aliquae. Menos que finitos son los pronombres que no definen a la persona de tal modo que no necesiten un demostrador, como cuando decimos ego; pues el mismo Tu (tú) no está plenamente definido, a menos que dirijas el dedo hacia la persona. Así pues, estos deben llamarse menos que finitos. Tienen, en efecto, una cierta designación de significación no plena, como ego: por ejemplo, supongamos que hay una multitud, sin embargo, tu no se dice de manera significativa en la multitud como cuando, de la multitud, uno dice: Ego; sino que, para significar a uno de muchos a quien buscamos, o añadimos el nombre o señalamos con el dedo, para que aparezca con mayor certeza a quién llamamos. Por tanto, tu, ille, iste y otros que pueden definir a la persona en parte, deben llamarse menos que finitos.
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CAPÍTULO X.-- Sobre la declinación de los pronombres de primera, segunda y tercera persona.
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La primera persona se llama ego: tanto en número singular como en plural cuando decimos Nos (nosotros), no tiene caso vocativo, porque nadie se llama a sí mismo "o yo", "o nosotros". Por tanto, se declina así en número singular: N. ego, G. mei, D. mihi, A. me, A. a me; y en plural, N. nos, G. nostrum, D. nobis, A. nos, A. a nobis. El vocativo, como dije, no lo tiene, tanto en singular como en plural. Nominativo tu, G. tui, D. tibi, A. te, V. o tu, A. a te; y en plural, N. VOS, G. vestrum, D. vobis, A. VOS, V. o VOS, A. a vobis. Ciertamente, la primera y la segunda persona, es decir, ego y tu, son de todo género: pues tanto el hombre dice ego, como la mujer ego, y el esclavo ego. Así tu: tanto al hombre le decimos tu, como a la mujer y al esclavo; así en plural es de todo género, como nos, vos. De la tercera persona, esta es la declinación en género masculino número singular: N. ille, G. illius, D. illi, A. illum, V. o ille, A. ab illo; y en plural, N. illi, G. illorum, D. illis, A. illos, V. o illi, A. ab illis. En género femenino, N. illa, G. illius, D. illi, A. illam, V. o illa, A. ab illa; y en plural, N. illae, G. illarum, D. illis, A. illas, V. o illae, A. ab illis. En género neutro número singular, N. illud, G. illius, D. illi, A. illud, V. o illud, A. ab illo; y en plural, N. illa, G. illorum, D. illis, A. illa, V. o illa, A. ab illis. Iste, y de manera similar ipse, los declinarás siguiendo la forma anterior, tanto en géneros como en números. Ciertamente, hay una cuestión sobre este pronombre ipse: por qué, cuando decimos istud e illud en género neutro, decimos ipsum, como dice Virgilio: Atque ipsum corpus amici (y el mismo cuerpo del amigo); no dijo ipsud. Pero esta cuestión se resuelve de este modo: los antiguos decían más bien ipsus en el nominativo singular del género masculino que ipse. Atendiendo a esta razón de la antigüedad, los escritores de gramática trasladaron este pronombre a la forma del nombre: de modo que, como en el nombre decimos justus, justa, justum, y perfectus, perfecta, perfectum; así también se pronunciará este pronombre: ipsus, ipsa, ipsum; no ipsud, como istud e illud.
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CAPÍTULO XI.-- Sobre la declinación de los indefinidos.
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Nominativo quis, G. cujus, D. cui, A. quem, V. o qui, A. a quo: y en plural. N. qui, G. quorum, D. quis o quibus (como Virgilio: Quîs ante ora patrum), A. quos, V. o qui, A. a quibus. En género femenino, N. quae, G. cujus, D. cui, A. quam, V. o quae, A. a qua: y en plural, N. quae, G. quarum, D. quis, A. quas, V. o quae, A. a quibus. En género neutro, N. quod, G. cujus, D. cui, A. quod, o quod, A. a quo: y en plural, N. quae, G. quorum, D. quîs (aunque ahora según el uso decimos quibus), A. quae, V. o quae, A. a quibus. Los antiguos dijeron quis en género común: N. hic et haec quis, G. hujus quis, D. huic qui, A. hunc et hanc quem, V. o quis, A. ab hoc et ab hac qui. De ahí viene el ablativo que termina en -bus. Pero el ablativo plural quis proviene del ablativo que termina en -o, tal como en la regla el ablativo, cuando termina en -o, envía el dativo plural a -is, como de justo, justis; de docto, doctis; de perfecto, perfectis; de fortunato, fortunatis. Por tanto, como dije arriba, los antiguos dijeron hic et haec quis, y al igual que en los nombres hic et haec similis, hic et haec agilis, hic et haec facilis, así en los pronombres, hic et haec quis, ab hoc et ab hac qui. De ahí que Virgilio, al hablar de la compañera de Camila, dijera: Quicum partiri curas: es decir, cum qua partiri curas. Asimismo, hay otros indefinidos que son interrogativos y se declinan: Nominativo, uter, G. utrius, D. utri, A. utrum, V. o uter, A. ab utro: y en plural, N. utri, G. utrorum, D. utris, A. utros, V. o utri, A. ab utris. Luego, añadida la sílaba -que en composición, forma uterque, y significa ambos; y, sin embargo, tiene sonido singular, pero significación dual. Pues cuando Virgilio dijo: Constitit in digitos extemplo arrectus uterque, se significaron dos al decir uterque; pero al decir arrectus, no quiso que se esperara la pluralidad, para que estuviera en plural utrique. Pero esta es la diferencia: aunque uterque signifique dos, solo significa dos; en cambio, utrique significa dos, pero de tal modo que en cada uno haya muchos: si dices utrique exercitus, significo dos, pero quiero que se entienda una multitud en cada uno. Estas cosas están ciertamente distinguidas, pero también están confundidas por la autoridad. Pues cuando Virgilio dice: Super utraque quassat tempora, lo confundió; pues debió decir: super utrumque tempus; hablaba de dos sienes solamente, para lo cual el acusativo utrumque tempus era suficiente, para decir: utrumque quassat tempus. Por tanto, como declinamos el pronombre masculino, así declinaremos el femenino: utra mulier, utrius mulieris, utri mulieri, utram mulierem, o utra mulier, ab hac utra muliere; y en plural, N. utrae mulieres, G. utrarum mulierum, D. utris mulieribus, A. utras mulieres, V. o utrae mulieres, A. ab his utris mulieribus. Así en neutro: utrum mancipium, utrius mancipii, utri mancipio, utrum mancipium, o utrum mancipium, ab hoc utro mancipio; y en plural, N. utra mancipia, utrorum mancipiorum, utris mancipiis, utra mancipia, o utra mancipia, ab his utris mancipiis. Así declinaremos su contrario, que es neuter. En masculino neuter, en femenino neutra, en género neutro hoc neutrum mancipium. De donde el uso ya ha tomado que digamos generis neutri, cuando deberíamos decir neutrius, al igual que utrius. Añadida la conjunción -que, el pronombre mismo se declina según la regla mencionada arriba. En los masculinos, uterque; en los femeninos, utraque; en los neutros, utrumque. Así en plural: en los masculinos, utrique; en los femeninos, utraeque; en los neutros, utraque mancipia. Hay también otro pronombre, ullus, ullius, ulli, ullum, o ullus, ab ullo; en plural, ulli, ullorum, ullis, ullos, o ulli, ab ullis. Femenino, ulla, ullius, ulli, ullam, o ulla, ab ulla; en plural, ullae, ullarum, ullis, ullas, o ullae, ab ullis. Neutro, ullum, ullius, ulli, ullum, o ullum, ab ullo; así en plural, ulla, ullorum, ullis, ulla, o ulla, ab ullis. Según esta forma declinarás también nullus, nulla, nullum; así alius, hujus alius, huic alii; así alter, hujus alterius, huic alteri; así totus, hujus totius, huic toti; así solus, hujus solius, huic soli; así unus, hujus unius, huic uni; de donde Virgilio: Forsitan huic uni potui succumbere culpae.
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CAPÍTULO XII.-- Pronombres de cualidad.
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Existen también pronombres de cualidad, hic et haec qualis, hujus qualis, de género común: por el género neutro, hoc quale, hujus qualis: en plural haec qualia, horum qualium. Existen también de cantidad, como quantus, tantus; quanti, tanti: se declinan como justus, justi. En femenino, como quanta, tanta, se declinan como justa. En neutro, quantum, tantum, se declinan como justum. Asimismo, el pronombre del masculino, quotus, totus: del femenino quota, tota: del neutro, quotum, totum. En plural del masculino, quoti, toti: del femenino, quotae, totae: del neutro, quota jugera, quotorum jugerum. Existen relativos que se refieren al que pregunta, como ¿quis est? se responde, is est: y se declinan del masculino, is, ejus, ei, eum, o is, ab eo: en plural ii, eorum, eis, eos, o ei, ab eis. Del femenino, ea, ejus, ei, eam, o ea, ab ea. Del neutro, id, ejus, ei, id, o id, ab eo. Por tanto, cuando hablamos de un viaje, debe decirse per id iter; no, per eum iter: porque eum, en el caso acusativo, es de género masculino: en plural, ea itinera, ab eis itineribus. Asimismo, per id nostrum, per id tectum, per id caput: no per eum, a menos que sea solo en género masculino.
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CAPÍTULO XIII.-- Sobre el verbo.
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Entendemos los verbos de cuatro maneras: de la primera manera, cuando tomamos los verbos como engaños, cuando decimos, "le dio verbos" (verba dedit), es decir, lo engañó: de donde Terencio dijo: "A quien es difícil engañar". De la segunda manera, decimos verbos por el discurso, como "Cicerón pronunció discursos en la curia". De la tercera manera, llamamos verbos a las sentencias vulgares que se llaman proverbios, como dijo Terencio: "Es verdad aquel dicho vulgar que suele decirse...". De la cuarta manera, llamamos verbos a aquellos que declinamos con tiempos y personas, como clamo, clamas, clamat. Aquí también hay tres personas, como clamo yo, clamas tú, clama él; y el tiempo es presente. Luego en plural, clamamos nosotros, clamáis vosotros, claman ellos. En tiempo pretérito imperfecto, clamaba yo, clamabas tú, clamaba él: y en plural, clamábamos nosotros, clamabais vosotros, clamaban ellos. En tiempo pretérito perfecto, en número singular, clamé yo, clamaste tú, clamó él. En tiempo pretérito pluscuamperfecto, donde significamos no solo que hemos hecho algo, sino que lo hicimos hace tiempo, y decimos en número singular, había clamado yo, habías clamado tú, había clamado él: y en plural, habíamos clamado nosotros, habíais clamado vosotros, habían clamado ellos. En tiempo futuro en número singular, clamaré yo, clamarás tú, clamará él: clamaremos nosotros, clamaréis vosotros, clamarán ellos. Hasta aquí el modo indicativo, todo esto que hemos dicho es propio de quien indica. Se llama imperativo porque tiene el sonido de mandar. Pero este modo no tiene primera persona, porque nadie se manda a sí mismo, sino que habla a la segunda y a la tercera persona. En número singular, a la segunda clama, y a la tercera clame: y en plural, a la segunda clamad, a la tercera clamen. En tiempo futuro, a la segunda clamad, a la tercera de igual modo clamad. Pero la razón de por qué hace lo mismo en la segunda y en la tercera, debe omitirse ahora. Y para no pasar a otras cosas, volvamos a la cosa plural. A la segunda persona clamad, a la tercera clamen. Así llamamos al optativo, porque habla al modo del que desea: primera persona en tiempo presente, ojalá clamara yo, a la segunda ojalá clamaras tú, a la tercera ojalá clamara él: y en plural a la primera persona, ojalá clamáramos nosotros, a la segunda ojalá clamarais vosotros, a la tercera ojalá clamaran ellos. En tiempo pretérito, a la primera persona, ojalá hubiera clamado yo, a la segunda ojalá hubieras clamado tú, a la tercera ojalá hubiera clamado él: y en plural, ojalá hubiéramos clamado nosotros, ojalá hubierais clamado vosotros, ojalá hubieran clamado ellos. En tiempo futuro, primera persona, ojalá clame yo, ojalá clames tú, ojalá clame él: y en plural, ojalá clamemos, claméis, clamen. Se llama subjuntivo porque necesita alguna cosa para completar su sentido, como por ejemplo cuando digo "cuando clame, clames, clame"; este sentido queda pendiente y necesita alguna cosa para que la sentencia se complete: como si dijera, "cuando clame, ¿por qué dices que me calle?". Por eso se llama modo conjuntivo, porque se le conjuga algo para que el sentido de la locución sea pleno. Por tanto, declinemos este modo como los anteriores. Se declina mediante tres personas: primera persona del tiempo presente cuando clame, segunda persona cuando clames, tercera cuando clame: y en plural primera persona cuando clamemos, segunda cuando claméis, tercera cuando clamen. En tiempo pretérito imperfecto, primera persona cuando clamara, segunda cuando clamaras, tercera cuando clamara: y en plural primera persona cuando clamáramos, segunda cuando clamarais, tercera cuando clamaran. En tiempo pretérito perfecto, primera persona cuando haya clamado, cuando hayas clamado, cuando haya clamado: y en plural primera persona cuando hayamos clamado, cuando hayáis clamado, cuando hayan clamado. En tiempo pluscuamperfecto, primera persona cuando hubiera clamado, cuando hubieras clamado, cuando hubiera clamado: y en plural primera persona cuando hubiéramos clamado, cuando hubierais clamado, cuando hubieran clamado. En tiempo futuro, primera persona cuando hubiere clamado, cuando hubieres clamado, cuando hubiere clamado: y en plural primera persona cuando hubiéremos clamado, cuando hubiereis clamado, cuando hubieren clamado. Se llama infinitivo este modo porque los anteriores definen las personas, la primera, la segunda y la tercera; este modo, en cambio, es sin personas y tiene solo el tiempo predefinido, presente, pretérito y futuro: como por ejemplo, clamare (clamar), es presente: clamasse (haber clamado), pretérito: clamatum ire (ir a clamar), futuro. Mira cómo designa solo los tiempos, no las personas. Pues en clamare, y clamasse, y clamatum ire, no se conoce la persona, a menos que quieras añadir y decir: "él debe clamar": entonces se vuelve casi finito. Si no añades él o este o aquel, se vuelve lo que se llama modo infinitivo: pues también en número singular o plural es infinito. Cuando digo, clamare, clamasse, no está definido si hablo de uno o de dos. Estos son, pues, los modos a través de los cuales corren todos los verbos.
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CAPÍTULO XIV.-- De la primera conjugación.
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Ahora, siguiendo la forma del verbo que estamos analizando, recorramos los demás verbos: de manera similar, clamo clamas clamat, amo amas amat, canto cantas cantat, pulso pulsas pulsat, freno frenas frenat, armo armas armat, impugno impugnas impugnat, capto captas captat, paro paras parat, separo separas separat, accuso accusas accusat, mando mandas mandat, gravo gravas gravat, lavo lavas lavat, genero generas generat, creo creas creat, ligo ligas ligat, alligo alligas alligat, sanctifico sanctificas sanctificat, cito citas citat, vulnero vulneras vulnerat, macero maceras macerat, lacero laceras lacerat, aro aras arat, calco calcas calcat, lanio lanias laniat, memoro memoras memorat, calceo calceas calceat, investigo investigas investigat, vallo vallas vallat, domo domas domat, circumvallo circumvallas circumvallat, curvo curvas curvat, medico medicas medicat, consulto consultas consultat, intimo intimas intimat, insinuo insinuas insinuat, frequento frequentas frequentat, celebro celebras celebrat, ministro ministras ministrat, palpo palpas palpat, sono sonas sonat, socio socias sociat, muto mutas mutat, postulo postulas postulat, quasso quassas quassat, eviscero evisceras eviscerat, denso densas densat, enervo enervas enervat, verbero verberas verberat, macto mactas mactat, fugo fugas fugat, elimino eliminas eliminat, caelo caelas caelat, signo signas signat, ventilo ventilas ventilat, contristo contristas contristat, sereno serenas serenat, y otros similares. A todos estos se les añade la letra r y se vuelven pasivos, como clamor clamaris clamatur, amor amaris amatur, pulsor pulsaris pulsatur, secor secaris secatur, curor curaris curatur. Así recorrerás todo a través de los modos que mencionamos anteriormente: indicativo, imperativo, optativo, subjuntivo, infinitivo. Ciertamente, a partir de este sonido con el que hemos ordenado los verbos activos, es decir, con el que hemos significado que realizamos algo, hay sonidos similares, pero que pertenecen a los verbos neutros. Pero para que no te inquiete por qué se llaman neutros, la razón es esta: porque ni realizan algo ni lo padecen, como es sto, jaceo, cubo, sedeo. Estos no están en ninguna acción ni en ninguna pasión. Otros neutros se dicen por abuso, los cuales tienen acción pero ninguna pasión: como certo; tiene acción, pero no decimos certor, como curro. De este sonido hay muchos que, aunque terminan en o, no admiten or, como estos verbos: pugno pugnas pugnat, bello bellas bellat, coeno coenas coenat, nato natas natat, ambulo ambulas ambulat, navigo navigas navigat, commeo commeas commeat, aestuo aestuas aestuat, regno regnas regnat, gelo gelas gelat, dico dicas dicat, exsulo exsulas exsulat, sacrifico sacrificas sacrificat, cachinno cachinnas cachinnat. Todos estos son de la primera conjugación, los cuales envían la segunda persona de todos estos verbos a la sílaba as, como amo amas, canto cantas, pulso pulsas, freno frenas, armo armas, impugno impugnas, salto saltas, curvo curvas, pugno pugnas. Por tanto, has escuchado la primera conjugación; debes saber que la segunda persona del verbo termina en la sílaba as. Pues de ahí se dice conjugación, porque conjuga muchas cosas para sí en un solo sonido. Los griegos llaman a estas conjugaciones συξυγίας. Así también recorres todas las cosas similares encontradas aquí.
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CAPÍTULO XV.-- De la segunda conjugación.
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La segunda conjugación, por su parte, es la que se busca de manera similar en la segunda persona y termina en es, como teneo tenes, praebeo praebes, moneo mones, doleo doles, tergeo terges, arceo arces, egeo eges, terreo terres, mulceo mulces, impleo imples, compleo comples, repleo reples, suppleo supples, mordeo mordes, spondeo spondes, y otros similares. Y a estos se les añade la letra r y se vuelven pasivos: teneor teneris, mordeor morderis, arceor arceris, mulceor mulceris, impleor impleris. Declinadas estos pasivos a través de los modos, tiempos y personas. A través de los modos, como dije, indicativo, imperativo, optativo, subjuntivo, infinitivo; esto es lo que dije a través de los modos. A través de los tiempos, es decir, pretéritos, presentes o futuros. Y dije personas, primera, segunda y tercera, como teneor teneris tenetur; y en plural tenemur tenemini tenentur. Observarás esto tal como dije. Pero, como dije anteriormente, la primera conjugación que termina en as, como amo amas, también toma verbos neutros, como certo certas, nato natas, en los cuales no se admite la letra r; pues no decimos certor, nator: así en esta segunda conjugación, que termina en eo, es, como moneo mones, doceo doces, hay muchos que no admiten la letra r en la primera persona, como algeo alges, scateo scates: pues algeor no es latín: así ferveo ferves, torpeo torpes, pendeo pendes, invideo invides: aunque el poeta Horacio haya dicho invideor, pero por una nueva usurpación: así emineo emines, y no decimos emineor. Estas dos conjugaciones, la primera y la segunda, que dijimos que terminan en as y en es, como amo amas, moneo mones, envían siempre el tiempo futuro a la sílaba bo, como amabo, monebo.
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CAPÍTULO XVI.-- De la tercera y cuarta conjugación.
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Así observarás dondequiera que envíes el tiempo futuro a la sílaba bo, porque hay otras dos conjugaciones que envían el tiempo futuro a la sílaba am, no a bo, y esas mismas conjugaciones se llaman tercera abreviada y tercera alargada. La tercera abreviada es la que envía el modo imperativo a una e breve, como scribe, tolle, carpe, occide, sere, lege. Por tanto, has visto que el imperativo termina así. La tercera conjugación es, pues, la abreviada, que siempre envía el tiempo futuro a am, nunca a bo, como scribam, legam, tollam, carpam: porque no es latín si alguien dijera scribebo, legebo, tollebo, carpebo. La tercera conjugación alargada se deduce de manera similar del mismo modo imperativo. Pues cuando el modo imperativo termina en la letra i, la tercera conjugación es alargada, como audi, nutri, senti, muni, sarci, leni, y otros similares. De manera similar, estos también envían el tiempo futuro a am, como muniam, leniam, nutriam, audiam. Pero la tercera abreviada tiene en el modo infinitivo una e breve antes de la última sílaba, como scribere, legere, tollere, y otros similares: la tercera alargada, en cambio, tiene en la penúltima sílaba del infinitivo una i, que se alarga, como munire, lenire, audire, sarcire, sentire, venire. De donde en todos los verbos se observan estas conjugaciones: los que terminan en as y en es envían el tiempo futuro a bo, como he dicho más a menudo. Los que terminan en is, en cambio, envían el tiempo futuro a am, nunca a bo, a menos que sea por autoridad presumida: pues el arte lo prohíbe. Pero ponemos algunos verbos de la tercera conjugación abreviada, de los cuales puedes deducir otros. Son, pues, estos: lego, tollo, erigo, carpo, cognosco, capio, fugio, mergo, sero, arguo, accipio, pono, sumo, accendo, expono, incipio. Estos aceptan la letra r y forman verbos pasivos legor, carpor, capior, etc. Bajo esta forma están los neutros, que no aceptan la letra r, como cado: pues no decimos cador. Asimismo ruo, pues tampoco decimos ruor: facio, pues tampoco decimos facior. Asimismo fulgesco, nitesco, fervesco, algesco, torpesco, compesco, nigresco. Todos estos no tienen la letra r y se llaman verbos neutros que terminan en sco. Por tanto, recuerda que los neutros nunca admiten la letra r.
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CAPÍTULO XVII.-- Sobre el verbo común, de dónde se dice, y sobre su conjugación.
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Quedan otros dos verbos que se llaman comunes y deponentes. Pero se llaman comunes porque mantienen conjuntamente bajo un solo sonido el activo y el pasivo. Como en los nombres se dice género común el que mantiene tanto el masculino como el femenino bajo un solo sonido, como sacerdos, homo, hace sacerdos y hace sacerdos, hace homo y hace homo; así también se llaman verbos comunes: y nunca deponen la letra r, para que no dejen de ser latinos. Como osculor, si quitas la letra r y dices osculo, no es latín. Y decimos cuando actuamos, osculor te; mientras que cuando padecemos y somos afectados por otro, decimos osculor a te: así criminor te, no crimino, cuando significamos acción, es decir, cuando imputamos un crimen, decimos criminor te; cuando, en cambio, se nos imputa un crimen, decimos criminor a te, es decir, escucho el crimen de ti, y es una significación pasiva. Estos verbos se declinan, como los anteriores, a través de modos, tiempos y personas. Tiempos: presente singular criminor criminaris criminatur, y plural criminamur criminamini criminantur. Pretérito imperfecto singular criminabar criminabaris criminabatur, y plural criminabamur criminabamini criminabantur. Pretérito perfecto singular criminatus sum, criminatus es, criminatus est: y plural criminati sumus, criminati estis, criminati sunt. Pretérito pluscuamperfecto singular criminatus eram, eras, erat: y plural criminati eramus, eratis, erant. Futuro singular criminabor criminaberis criminabitur: y plural criminabimur criminabimini criminabuntur. El modo imperativo, en cambio, siempre termina en re en los verbos, como si dijeras criminare illum, es decir, imputarle un crimen. En modo optativo así: utinam criminarer criminareris criminaretur: y plural utinam criminaremur criminaremini criminarentur. Pretérito perfecto singular utinam criminatus essem, criminatus esses, criminatus esset: y plural utinam criminati essemus, criminati essetis, criminati essent. Futuro singular utinam criminer crimineris criminetur: y plural criminemur criminemini criminentur. En modo subjuntivo singular cum criminer crimineris criminetur. Pretérito imperfecto singular cum criminarer criminareris criminaretur. Pretérito perfecto singular cum criminatus sim, criminatus sis, criminatus sit: y plural cum criminati simus, criminati sitis, criminati sint. Pretérito pluscuamperfecto singular cum criminatus essem, criminatus esses, criminatus esset: y plural cum criminati essemus, criminati essetis, criminati essent. Tiempo futuro singular cum criminatus ero, eris, erit: y plural cum criminati erimus, eritis, erunt. En modo infinitivo, que dijimos que no significa personas, hace en presente, criminari; en pretérito, criminatum esse; en futuro, criminatum iri. Bajo esta forma declinarás los verbos comunes así: hortor, jaculor, osculor, nidificor, tutor, consolor, scrutor, moror, feneror, amplector, y furor, de donde es furor furaris furatur, comitor, recordor, reminiscor, percunctor, minor, gestor, piscor, odoror, aucupor, venor, contemplor, speculor, sector, veneror, dignor, precor, miseror, vador, es decir, fidedico, calumnior, y otros similares que nunca deponen la letra r: pues si la deponen, no son latinos. ¿Quién diría reminisco, o recordo, o digno, o secto? Por tanto, recuerda pronunciar estos siempre con la letra r.
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CAPÍTULO XVIII.-- Sobre el verbo deponente.
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Resta el verbo deponente, que se llama así porque depone algo de la cantidad del verbo común. Pues aunque el verbo común tiene cuatro participios: presente, como criminans; futuro, criminaturus; pretérito, criminatus; futuro, criminandus: de la significación pasiva criminandus, esto no lo tiene el verbo deponente. Y por eso se llama deponente, porque depone un participio de tiempo futuro del verbo pasivo, que termina en la sílaba dus, como por ejemplo opinor o minor son verbos deponentes. Viene del participio de tiempo presente, y hace minans, en tiempo futuro hace minaturus, en pretérito hace minatus. En futuro, de la significación del pasivo, no hace minandus: así opinans opinaturus opinatus, opinandus no hace: o si dijeras moriens moriturus mortuus, no hace moriendus, porque no es latín. Por tanto, también este verbo deponente recorre así los modos, tiempos y personas. Como se dijo arriba, el verbo común sin deponer la letra r es latín, pero deponiéndola no es latín: así también los deponentes cuando han perdido la letra r, no son latinos. Por tanto, añado ahora algunos verbos deponentes, el uso latino enseñará los demás. Son, pues: opinor, minor, grator, gratulor, arbitror, gratificor, auspicor, misereor, lenocinor, meditor, luctor, conor, suffragor, vescor, laetor, morior, stomachor, hariolor, lezor, es decir, colore pingor, argutor, paciscor, complector, adversor, angor, queror, de la significación de querella, macior, ratiocinor, argumentor, blandior, fabulor, nitor, labor de la significación de caída, vagor, rusticor, concionor, es decir, ad populum loquor, mercor, vociferor, nanciscor, que es invenio, suspicor, y otros. Recuerda, como ya dije, pronunciar con la letra r: pues nadie dice blandio, o pacisco. Así todos estos se declinan según la forma de declinación del verbo común, que dije criminor.
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CAPÍTULO XIX.-- Sobre los neutro-pasivos e impersonales.
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Hemos tratado, pues, los verbos activos, que se llaman así por actuar: hemos tratado los neutros, que reciben tal nombre porque ni actúan ni padecen; como dijimos, sto, jaceo, sedeo, cubo, y otros. Hemos tratado también otros neutros, que actúan, pero no padecen, y se llaman casi semineutros: como nato, curro. Otros que padecen y no actúan: como vapulo, pendeo, sudo, algeo, aestuo, ferveo, febrio, somnio, meridio, rigeo, frigeo, tumeo, langueo, oleo, rubeo, fulgeo, stupeo, y otros. En todos estos, tanto en los que de ninguna manera actúan ni padecen, como también en los que actúan y no padecen, y en los que padecen algo pero no actúan, nunca se añade la letra r, pues empiezan a no ser latinos. Hemos tratado asimismo los comunes, expusimos de dónde se llaman comunes, porque mantienen en sí la acción y la pasión. Hemos tratado los deponentes, y expusimos por qué se llaman deponentes, porque deponen el participio de tiempo futuro de la significación pasiva, que termina en dus, porque moriendus, gloriandus, blandiendus, y otros que vienen de verbos deponentes, no los decimos. Ciertamente, los escritores de artes añadieron otra especie de verbo, a la que llamaron neutro-pasiva, pero este género nuevo de verbo lo encontró la eufonía, y está en pocos verbos, como gaudeo. Puesto que era duro que dijéramos en tiempo pretérito gavisi, cambiaron ellos el sonido del tiempo pretérito del verbo pasivo, gaudeo gavisus sum, así audeo ausus sum, soleo solitus sum, así fido fisus sum. Pero de este nuevo género hay muy pocos. Hay también otros pocos verbos que se llaman impersonales, y terminan en las sílabas et, tur: Pudet, taedet, decet, libet, poenitet, patet, piget, miseret, liquet: y de ahí se llaman impersonales, porque carecen de dos personas, la primera y la segunda, y solo tienen la tercera persona. Pues ni decimos pudeo pudes, ni deceo deces, ni libeo libes, ni pigeo piges, ni misereo miseres, ni poeniteo poenites, ni pateo pates, ni liqueo liques. Debes saber, sin embargo, que patet y liquet significan esto que decimos, es decir, es manifiesto. Como si dijeras: Et si patet te hoc dixisse, injuriam fecisti: esto significa et liquet, es decir, es manifiesto. Taedet, en cambio, significa ser tedio, como piget, casi significa pereza. Pues cuando decimos, piget me fecisse; es decir, mi ánimo no se levanta a aprobar lo que hice. Todos estos verbos, sin embargo, se declinan así: Pudet me, piget me, miseret me, poenitet me. Además de estos, libet y licet, patet y liquet. Pues a estos les unimos el caso dativo, como libet mihi, licet mihi, patet mihi, liquet mihi. La otra especie, en cambio, que termina en tur, también es de verbos impersonales, como itur, curritur, certatur, pugnatur: no tienen primera ni segunda persona: pues no se dice eor iris, ni curror curreris, ni pugnor pugnaris, ni certor certaris. Y estos verbos se declinan: itur a me, a te, ab illo: pugnatur a me, a te, ab illo. Así en pretérito imperfecto ibatur a me, a te, ab illo: pugnabatur a me, a te, ab illo: certabatur a me, a te, ab illo. Así en pretérito perfecto, itum est a me, a te, ab illo: cursum est a me, a te, ab illo: pugnatum est a me, a te, ab illo: certatum est a me, a te, ab illo. Así en pretérito pluscuamperfecto itum erat a me, a te, ab illo: cursum erat a me, a te, ab illo: pugnatum erat a me, a te, ab illo: certatum erat a me, a te, ab illo. Así en tiempo futuro ibitur a me, a te, ab illo: curretur a me, a te, ab illo: pugnabitur a me, a te, ab illo: certabitur a me, a te, ab illo: así el plural a nobis, a vobis, ab illis. En modo imperativo, eatur a me, a te, ab illo; a nobis, a vobis, ab illis. En modo optativo, utinam iretur a me, a te, ab illo; a nobis, a vobis, ab illis. En pretérito perfecto y pluscuamperfecto, utinam itum esset a me, a te, ab illo: y en plural a nobis, a vobis, ab illis. En tiempo futuro, utinam eatur a me, a te, ab illo: en plural a nobis, a vobis ab illis. En modo subjuntivo en tiempo presente, cum curratur a me, a te, ab illo: y en plural a nobis, a vobis, ab illis. En pretérito imperfecto, cum curreretur a me, a te, ab illo: en plural a nobis, a vobis, ab illis. En pretérito perfecto, cum cursum sit a me, a te, ab illo: en plural a nobis, a vobis, ab illis. En pretérito pluscuamperfecto, cum cursum esset a me, a te, ab illo: en plural a nobis, a vobis, ab illis. En futuro, cum cursum erit a me, a te, ab illo: en plural a nobis, a vobis, ab illis. En modo infinitivo, curri debet a me, a te, ab illo: y en plural a nobis, a vobis, ab illis. En tiempo pretérito, cursum esse debuit a me, a te, ab illo: y en plural a nobis, a vobis, ab illis. En tiempo futuro, cursum iri debet a me, a te, ab illo: y en plural a nobis, a vobis, ab illis.
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CAPÍTULO XX.-- Sobre los verbos incoativos, frecuentativos y desiderativos.
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Hay otros verbos que se llaman incoativos, y nacen de una afección repentina, y terminan en la sílaba sco, como ardeo ardesco, caleo calesco, candeo candesco, labo labasco, tepeo tepesco, ferveo fervesco, vireo viresco, algeo algesco, dormio dormisco, y el resto. Todos estos no tienen pretérito: pues puede hacer calui y fervi, y no calesco o fervesco caluifecit o fervifecit: sino a ferveo fervi, a caleo calui, pues calescui, fervescui y virescui no son latinos. Y por eso se dice que los incoativos no tienen tiempo pretérito: porque lo que comenzamos, aún no está perfecto. Y todos estos que dije que terminan en sco, siempre son neutros, y no aceptan la letra r, y por eso advertí que son neutros. Y que no te perturben ciertos verbos que terminan en scor y, sin embargo, admiten tiempo pretérito, como obliviscor oblitus sum, paciscor pactus sum, adipiscor adeptus sum: también estos, mientras son neutros, en los cuales dijimos que los tiempos pretéritos cesan. Además, otros que se llaman frecuentativos, con los cuales se significa que algo se hace con más frecuencia, como a dicto dictito, a lego lectito, a scribo scriptito, a clamo clamito, a cio cito, que significa frecuentemente vocito, de donde ahora decimos que algunos son citados por la voz del pregonero, es decir, frecuentemente llamados, y otros. Hay también otros muy pocos que se llaman desiderativos, como esurio, es decir, deseo comer; parturio, deseo parir; y como se dijo por Cicerón sobre los filósofos, morituriunt, desean morir. Pero estos, como dije, son pocos, los cuales han sido introducidos en el sonido de la latinidad.
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CAPÍTULO XXI.-- Sobre el adverbio.
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El adverbio se dice así porque se adhiere al verbo: y la fuerza del verbo no puede sonar más significativamente, a menos que se le una el adverbio: como por ejemplo el verbo es dico, navigo, valeo, curro, y otros: estos no son de significación plena, a menos que se añadan adverbios, como bene, male, docte, feliciter: como bene dicit, imperite dicit, prospere navigat, infeliciter navigat, integre valet, debiliter valet, agiliter currit, tardius currit. Ves que la significación plena de los verbos no puede ser, a menos que se hayan unido adverbios. Así otros adverbios se unen para completar la significación del verbo, como son los adverbios de lugar, los adverbios de tiempo: como hic dico, hic habito, intro eo, intus sum, foras eo, foris sum, hinc navigo. Así sobre el tiempo: cras navigo, hodie navigo: y otros, que se han dicho en otras artes, y son claros de entender, por eso no quise ponerlos aquí, porque para el fastidio de hablar, la brevedad es oportuna. Ciertamente, en los adverbios debemos observar esto, cuándo terminan en e, cuándo en la sílaba te, esto lo enseña el caso ablativo. Pues cuando el ablativo termina en o, el adverbio envía a e, como a docto docte, a justo juste, a perfecto perfecte, a pio pie, a valido valide, a fortunato fortunate, a magno magne, ab amplo ample, a minimo minime, y otros. Cuando, en cambio, el adverbio termina en la sílaba ter, de manera similar, como dije, lo enseña el ablativo: ab agili agiliter, ab humili humiliter, ab acri acriter, a forti fortiter, a levi leviter, a gravi graviter, a jugi jugiter. Pero hay algunos que, como sonaban ásperamente, fueron descartados, y no deben tratarse según esta regla, como a miti mititer no decimos, a tristi tristiter no decimos. Tales, para que no sonaran ásperamente, perdieron la última sílaba, como a sapienti sapienter, no sapientiter, a prudenti prudenter, no prudentiter, a praestanti praestanter, no praestantiter. Así, pues, observemos, para no aplicar la eufonía a la regla, o rechazar la eufonía. Pues la eufonía, es decir, la suavidad de sonar bien, ha sido admitida en el discurso latino, para templar lo áspero: y se ha retirado del arte por razón, donde la aspereza ofendía al oído. Así dice Cicerón: Se ha obtenido de la razón que fuera lícito pecar por causa de la suavidad. Pero, sin embargo, la eufonía ha sido admitida en pocos casos. Pues la razón es rica y para los hombres más latinos. Ciertamente, en torno a estas reglas la autoridad se ha atrevido, y en pocos casos ha presumido, como que Cicerón dijera humaniter, cuando debió decir humane: y Terencio, Vitam parce ac duriter agebat, en lugar de dure. Pero, sin embargo, los mismos autores han presumido pocas cosas contra la regla más modestamente y con cierta vergüenza. Pues también dijeron falso en lugar de false, y necessario en lugar de necessarie, y sedulo en lugar de sedule, y raro en lugar de rare, y crebro en lugar de crebre, y tuto en lugar de tute: así también otros, sin embargo pocos, no licenciosamente, sino vergonzosamente han sido usurpados. Ciertamente hay adverbios que terminan también por otras sílabas, como a fundo funditus, a coelo coelitus, a radice radicitus, a penetralibus locis penitus, a stirpe stirpitus. Asimismo en im, como a vico vicatim, ab ostio ostiatim, a viris viritim. Asimismo a nimio nimis; como, Ne quid nimis. Terminan en ens, como recens, es decir, en tiempo reciente. Virgilio: Sole recens orto: es decir, en tiempo reciente. Por tanto, todos estos adverbios son sin diferencia. Asimismo entre intro e intus hay esta diferencia: intro es en movimiento, intus es en situación: como intro eo, intus sum. Pues es movimiento, eo: sum, es situación. Hay también cierta oscuridad en los adverbios, sobre secundo, tertio, quarto, quinto, sexto: y secundum tertium, quartum, quintum, sextum: como por ejemplo secundo factus est consul, y secundum factus fuit consul. Secundo, en cambio, pertenece al orden, secundum al número: como por ejemplo cuando digo, Secundo factus est consul; pertenece, como dije, al orden, que primero otro fue hecho, y así otro en segundo lugar. Cuando, en cambio, decimos secundum consul, o tertium, o quartum, o quintum, o sextum, pertenece al número que seis veces fue cónsul. De ahí Cicerón sobre Mario dice así: Sextum consul, es decir, quien mereció seis consulados, y septimum consul, que es, septimum consulatum meruit. Esto lo distinguió Varrón en los libros de los Números. Y lo demás ya es claro en los adverbios, y de cualesquiera artes fácil de entender.
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CAPÍTULO XXII.-- Asimismo sobre el adverbio.
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El adverbio es una parte de la oración que, añadida al verbo, explica y completa su significación: como scribo bene, lego optime. Al adverbio le ocurren significación, figura, grado. Los adverbios o nacen de sí mismos, como heri, nuper; o pasan de otros, como docte, sapienter, de lo que es doctus y sapiens. Las significaciones de los adverbios son muchas. Pues son o de tiempo, como heri, nuper; o de persona, como mecum, tecum; o de lugar, como hic, isthic. Y adverbios locales interrogativos, como unde, ubi, qua. Responsivos, illinc, hinc, illo. Son de doble forma, como intus intro, foris foras. Cuya observación es tal, foris e intus en lugar, como intus est, intus fuit, futurus est; intus erat, futurus erat; foris erat, fuerat, futurus erat. De lugar, intus venio, foris venio. Foras, en cambio, e intro significan hacia el lugar, como foras eo, foras venio; intro eo, intro venio; foras ieram, intro ieram. Estos se figuran de cuatro modos, por el lugar, hacia el lugar, en el lugar, desde el lugar. Por el lugar, como, Hac iter Elysium nobis. Hacia el lugar como, Huc ades, o Galatea. En el lugar, como, Hic et Narycii posuerunt moenia Locri. Desde el lugar, como, Hinc me digressum vestris deus appulit oris. Hay los que significan igualmente en el lugar y desde el lugar, como intus sum, intus venio. Hay los que en el lugar y hacia el lugar y desde el lugar, como penitus sum, eo, venio. Hay adverbios que tienen significación de número, como semel, bis, ter. De demostración, como en, ecce. De afirmación, como quidem, quippe. De exhortación, como eia. De interrogación, como cur, quare. De semejanza, como sic, quasi. De comparación o prelación, como magis, potius. De duda, como fortasse. De asentimiento, como plane, sane. De discreción, como seorsum, segregatim. De deseo, como utinam. De llamar, como heus. De responder, como he. De derogar, como nequaquam, frustra. De jurar, como Aedepol, Aecastor. De prohibir, como ne. De negar, como non, haud, minime. De congregar, como una, simul. De ordenar, como deinde, denique. De admirar, como papae. De alabar, como euge. De exclamar, como proh. De doler, como heu. De elegir, como vah. De gemir, como hei. Pero estos, porque significan el afecto del ánimo, son llamados por muchos Interjecciones, porque quieren que la interjección sea separada del adverbio, y alguna parte de la oración por eso, porque es propio del adverbio que puede añadirse al verbo. Los griegos, en cambio, no separan la interjección del adverbio: por eso porque asignan los movimientos del ánimo a la cualidad, y piensan que todos estos son adverbios bajo el género de cualidad. Hay adverbios de cantidad, como longe, late. De cualidad, como bene, male. Los adverbios no solo pasan de apelaciones, esto es, de nombres apelativos, como a pulchro, pulchre; sino de propios, como Tullius Tulliane. También de pronombres, a meo, tuo, meatim, tuatim: también de verbos, como a curro cursim. Se descubren de ambos, como pedetentim de pede y tento, es decir, de nombre y verbo a la vez. Hay también adverbios que es incierto si pasan de nombre o de verbo, como furtim. Pues es incierto si pasa de fure, que es nombre, o del verbo furor furaris. Algunos no quieren de participios; pero se encuentran, como a decente decenter.
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CAPÍTULO XXIII.-- Los adverbios derivados de nombres tienen seis terminaciones. Regla común.
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Los adverbios derivados de nombres se terminan de seis maneras: o en e, como docte, pulchre, honeste; o en r, como velociter; o en im, como ubertim, singillatim; o en us, como radicitus, mordicus; o en u, como noctu, diu; o en i, como domi, humi, vesperi. Los adverbios de cualidad que terminan en la letra e deben ser largos. Sin embargo, discrepan aquellos que vacilan en el grado comparativo o superlativo, como bene, male; o aquellos que no pasan de la apelación, como impune, saepe. Por lo demás, facile y difficile, que se usan como adverbios, son nombres de los cuales nacen estos adverbios: faciliter, difficiliter; pero el uso los ha reivindicado como si fueran adverbios. Cualesquiera nombres de cualidad o cantidad que, en el caso ablativo singular, terminan en la letra o, envían adverbios en e larga: como de justo, juste. Pero los antiguos los usaron indistintamente, como humaniter, duriter. Los que terminan en la letra i, envían en la sílaba ter: como agili, nobili, audaci, difficili; agiliter, nobiliter, audaciter, difficiliter. Pero de estos, algunos los decimos mediante síncopa por causa de la eufonía, como audacter, difficulter, sapienter y constanter. Hay adverbios comunes con otras partes de la oración. Son comunes a los nombres, como dice Salustio: Falso queritur de natura sua genus humanum: por false. Virgilio: Et pede terram crebro ferit: y, Multa Jovem manibus supplex orasse supinis. A la conjunción, como cuando el adverbio está con ella, significa varias cosas. Semejanza así: Ut quondam Creta fertur Labyrinthus in alta. Tiempo así: Ut regem aequaevum, etc. Ut vidi, ut perii; ut me malus abstulit error. Cualidad: ut, Trojanas ut opes et lamentabile regnum. Cantidad: ut, Quibus Hector ab oris Exspectate venis? ut te post multa tuorum Funera.... Significa conjunción así: Ut faciem mutatus et ora Cupido, Pro dulci Ascanio. A la preposición, como pro. Pero la figura en los adverbios o es simple, como docte, prudenter; o compuesta, como indocte, imprudenter. Los grados ocurren en los adverbios tantas veces como se comparan las apelaciones de donde pasan, como docte, doctius, doctissime. Reciben también disminución, como meliuscule. Aunque reciben comparación y disminución, también las reciben los que nacen de sí mismos, como nuper, nuperrime. A todos los adverbios no se les debe añadir una preposición por separado, aunque se haya leído ab hinc, en Terencio: Interea mulier quaedam ab hinc triennium. Y en Virgilio: Exinde per altum mittimur Elysium. Y dehinc: ut, Dehinc talia fatur: y, Deinde feraces plantae immittuntur: todas las cuales, y si hay otras similares, como proinde, se decidió que el acento se pronunciara contra la regla, para que las preposiciones añadidas por separado no parezcan adverbios.
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CAPÍTULO XXIV. Sobre los participios. Regla común.
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Esta parte de la oración recibe parte del verbo y parte del nombre: pues de ahí se llama participio. Esta parte de la oración termina en el tiempo presente en las sílabas ans y ens, como legens y amans. En tiempo futuro en rus, como legens lecturus, amans amaturus. En pasado lectus, amatus. Futuro legendus, amandus. Ves que esta parte de la oración es a través de los tiempos: todas estas cosas las toma prestadas del verbo. Pues los tiempos convienen al verbo. Pero el hecho de que se decline por casos, esto lo toma prestado del nombre. Pues la declinación casual pertenece al nombre, como hic legens, hujus legentis, huic legenti, hunc legentem, o legens, ab hoc legente. Por tanto, porque esta parte de la oración corre ya sea por tiempos o por casos, se llama participio, porque toma parte del nombre y parte del verbo. No es una parte laboriosa de la oración, sino fácil de entender. Pues la del tiempo presente termina en ans y en ens, como amans, legens. La del futuro con significación de acción en rus, como amaturus, lecturus. La de significación de padecimiento en tus y en dus, como amatus, legendus. Ciertamente, el tiempo pasado mismo se termina en tres sílabas. En tus, como lectus, scriptus; en sus, como occisus, visus; en xus, como fixus: no encontrarás más. Por tanto, como dijimos, presente en ens y en ans, futuro en rus, pasado en tus, futuro siempre en dus. Ciertamente hay nombres que por su sonido se piensan participios, pero son nombres. Pues aquellos son participios que vienen de los verbos, como de lego, legens lecturus lectus legendus. Tunicatus y galeatus y clypeatus y tropaeatus son nombres, no participios, porque no vienen de un verbo. Hay un participio de tiempo pasado en uus, que debió terminar con una sola u, no con dos. Pues donde la letra u está geminada en el nominativo, es nombre, no participio, como fatuus, ingenuus, arduus, carduus, exiguus, belluus, como dijo Cicerón. En us, como talium contra la regla de los participios, mortuus se piensa que es participio, pero se ha convertido en la fuerza y regla del nombre.
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CAPÍTULO XXV.-- Sobre la conjunción.
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La conjunción es una parte de la oración que une y ordena el pensamiento. A la conjunción le ocurren figura, orden y potestad. La figura es la que aparece como figura simple. Pero, ciertamente, también aparece el orden, la que solo puede anteponerse, como nam; la que puede posponerse, como que; la que puede anteponerse y posponerse, como igitur. La potestad de las conjunciones se divide en cinco especies. Pues son copulativas: et, que, ast, at, atque. Disyuntivas: aut, vel, ve, nec, neque, neve, an, utrum. Expletivas: quidem, equidem, autem, tamen, porro, videlicet, proinde, denique, utique. Causales: si, etsi, tametsi, etiamsi, siquidem, quando, equidem, quin, quinetiam, sin, sinetiam, quanquam, quamvis, sinautem, seu, sive, namque, nisi, nisi si, enim, etenim, sed, ut, praeterea, interea, quamobrem, quare, praesertim, item, itemque, caeterum, alioquin. Racionales: ita, itaque, enim, enimvero, quapropter, quippe, quoniam, quoniamquidem, ergo, igitur, ideo, idcirco, scilicet, praeterea. De estas, et, copulativa, significa muchas cosas. A menudo, sin embargo, pasa a otra especie de potestad. A veces a expletiva, como: Et quae tanta fuit Romam tibi causa videndi? Por cualidad y cantidad, como: Timeo Danaos et dona ferentes. Y, a veces por disyuntiva, como: Et quisquam numen Junonis adoret Praeterea, aut supplex aris imponat honorem? A veces se pone por causal, como: Quorum Iphytus aevo Jam gravior, Pelias et vulnere tardus Ulyssi; por, etiam vulnere tardus. A veces se acepta por adverbio de orden, como: Corpusque lavant frigentis et ungunt: por, deinde ungunt. Asimismo, aut, conjunción, significa muchas cosas. Pues a veces se acepta por adverbio de discreción, como: Ante urbem pueri et primaevo flore juventus Exercentur equis, domitantque in pulvere currus, Aut acres tendunt arcus, aut lenta lacertis Spicula contorquent. A veces significa tiempo, como: Aut ante ora deum pingues spatiatur ad aras, Instaurat donis epulas: es decir, ahora ante ora deum spatiatur ad aras. Asimismo: Aut agmina curru Proterit, aut raptas fugientibus ingerit hastas. Las figuras de las conjunciones son dos: simple, como nam; compuesta, como namque. El orden de las conjunciones está en esto, porque o son conjunciones prepositivas, como at, ast; o subjuntivas, como que; o comunes, como et, igitur. Hay también dicciones que es incierto si llamamos preposiciones o adverbios, que sin embargo todas se distinguen fácilmente. Pues también se encuentran conjunciones puestas por otras conjunciones, con la potestad cambiada.
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CAPÍTULO XXVI.-- Sobre la preposición. Preposiciones acusativas, ablativas y de ambos casos.
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Todas las preposiciones se dicen generalmente. Pero estas son las especies: unas acusativas, otras ablativas, otras de ambos. Las acusativas se enuncian mediante el caso acusativo, como ad, apud, ante, adversus, cis, citra, circum, circa, contra, erga, extra, intra, infra, juxta, ob, penes, per, prope, propter, praeter, post, pone, secundum, supra, trans, ultra. En estas preposiciones se deben observar los géneros de los nombres, es decir, masculino, femenino, neutro, común. Se deben observar también los números, como por ejemplo en masculino singular, ad agrum: plural, ad agros. Femenino singular, ad villam, o ad possessionem. Plural, ad villas, o ad possessiones. Así neutro singular, ad templum, ad Capitolium: plural, ad templa, ad Capitolia. Así en género común en número singular, ad civem, ad hostem, ad sacerdotem: plural, ad cives, ad hostes, ad sacerdotes. Así, pues, observarás todas las preposiciones, conservados, como dije, los géneros, conservados los números singular y plural. Conservados de manera similar los pronombres según los géneros: masculino, ad hunc: plural, ad hos: femenino, ad hanc: plural, ad has. Neutro, ad hoc templum vado: plural, ad haec templa. Así en género común, ad hunc et ad hanc sacerdotem: plural, ad hos et ad has sacerdotes: así ad hos et ad has hostes. En estas atienden al ablativo tanto en singular como en plural, conservados los géneros y números: por ejemplo, a, ab, abs, cum, coram, clam, de, e, ex, pro, prae, palam, sine, absque, tenus. Masculino singular, como a fratre, plural a fratribus. Femenino singular, a sorore, o a sororibus, o a civitate, a civitatibus. Ab singular masculino, ab amico, plural ab amicis, ab agro, ab agris. Femenino singular ab urbe, plural ab urbibus. Neutro singular ab templo, plural ab templis. A común singular a cive, plural a civibus, ab hoste, ab hostibus. Conserva esta declinación en todas estas preposiciones ablativas según los géneros y el número. Queda la tercera especie de preposiciones, que se dicen de ambos, que tienen tanto el caso acusativo como el ablativo.
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CAPÍTULO XXVII.-- Doble género de preposiciones que se dicen de ambos casos.
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Pero a muchos se les escapa la razón de estas preposiciones, por cuya distinción se entienda, para que no parezca expuesto lo suyo. Esta diferencia está en el movimiento y en la situación. Pero algunos pensaron que el movimiento tiene solo el acusativo: sin embargo, tiene ambos, pero con una razón cierta. Pues el movimiento tiene el caso acusativo cuando significamos que nos movemos de unos lugares a otros, como curro in forum, o in campum. Y si decimos que corremos desde otro lugar in forum o in campum, tenemos el caso acusativo. Pero si en uno y el mismo lugar, el ablativo: como curro in foro, curro in campo: así ambulo in foro, y ambulo in campo. Si caminamos desde otro lugar in forum, tenemos el acusativo. Si caminamos en el mismo lugar, tenemos el ablativo, como ambulo in foro: así, cadit in forum, y cadit in foro. Virgilio: Ingrediturque solo, et caput inter nubila condit. Como es, In arvis altius ingreditur, es decir, camina: ves que hay movimiento, y sin embargo se reivindica el ablativo; pero en el lugar, como dije, no de un lugar a otro. Así lapsum in piscinam, y decimos lapsum in piscina. Si se resbala desde otro lugar in piscinam, es acusativo: si en verdad se resbala in eadem piscina, es ablativo. Venio, sin embargo, siempre es acusativo, porque uno viene de un lugar a otro. En el lugar, sin embargo, cuando ya está cada uno, cesa el movimiento. Asimismo, movimiento de un lugar a otro, volvo o evolvo: Reperire viam qua evolvere posset In mare se Xanthus: es decir, desde el cauce in mare. En el mismo, sin embargo, volvi, tiene el ablativo: ut, Fundo volvuntur in imo. Así, sub, el movimiento de un lugar a otro tiene el acusativo. Sobre la lanza Virgilio dice así: Sub pectus, sub illam rem. Asimismo sub con ablativo. Trojae sub moenibus altis contigit oppetere, es decir, caer o yacer. Trojae, dice, sub moenibus altis. Asimismo de un lugar a otro: Sive sub incertas zephyris mutantibus umbras. Y añadió, succedimus, donde hay movimiento de un lugar a otro. Super movimiento: Super Garamantas et Indos proferet imperium, es movimiento. En el lugar, sin embargo: Geminae super arbore sidunt. Asimismo subter, de un lugar a otro: ut, Angusti subter fastigia tecti ingentem Aeneam duxit. En el lugar, sin embargo: Omnes Ferre libet subter densa testudine casus. Así sub, si se hace movimiento de un lugar a otro, tiene el acusativo: ut, sub speluncam curro. Si, sin embargo, puesto sub ipsa spelunca corrieras, tiene el ablativo: ut, sub spelunca curro. Así super, si se hace movimiento de un lugar a otro, tiene el acusativo, super tectum curro. Si, sin embargo, alguien puesto super tectum corriera, tiene el ablativo: super tecto curro. Así, subter fluctus mergo, si se hiciera movimiento desde la orilla en la inmersión, es acusativo, como mergo subter fluctus; si, sin embargo, alguien estuviera ya in fluctibus, subter fluctibus mergitur. Pero ayudan mucho a esta locución y observación dos adverbios de lugares, quo y ubi. Quo, es movimiento in locum; ubi, es situación in loco: ut, quo venit telum? in hostem: ubi haesit? in hoste. Quo voluit Catilina telum dirigere? in consulis corpus; ubi voluit defigi? in consulis corpore. Así, en efecto, dice sobre la daga: Ut eam putes in consulis corpore defigere. Así cuando decimos, quo fugimus? es decir, in locum. Ubi latet? in loco. Por tanto, como dijimos, estos dos adverbios ayudan a la confusión de distinguir las preposiciones de ambos casos. Así, en efecto, sobre esta razón de los adverbios se purga también aquello en las Verrinas: Quod ille in caput ab hostium duce acceperat. Había recibido, pues, una herida dirigida in caput, recibida in capite. ¿Acaso decimos, Quo accipis vulnus? de ninguna manera: sino, Ubi accipis. Y Virgilio, Quo ire jubes? significa in locum. In loco, sin embargo, ubi ponere sedes? La situación, en verdad, tiene el ablativo, porque es contrario al movimiento. Pues el nombre mismo significa una cierta sesión, como por ejemplo, sum in foro, eram in foro, fui in foro, futurus sum in foro. Así simplemente sedeo, jaceo, cubo, sto, consisto, haereo. Todas estas cosas pertenecen a la situación. Deben, pues, meditarse y llevarse al uso, para que ya en esta forma de preposiciones, hablando correcta y sin ninguna vacilación, indiquemos que hemos estudiado más diligentemente.
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CAPÍTULO XXVIII.-- Sobre la interjección.
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La interjección no es parte de la oración, sino un signo de la afección del ánimo que irrumpe en la voz: y significa o alegría, como evax; o amargura, como heu, entre los griegos, φεῦ. Por tanto, cuantos son los movimientos del ánimo perturbado, tantas voces devuelven: y se llaman interjecciones, porque interrumpen la oración, como es aquello: Hic inter densas corylos modo namque gemellos Spem gregis, mox interjección mediante la letra a, ah! silice in nuda connixa reliquit. En medio de la oración está interpuesta la letra a.
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CAPÍTULO XXIX.-- Epílogo. Y sobre los nombres de los números.
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Todas las partes de la oración han sido recorridas por nosotros, las cuales basten para compendio, ya sea para los ocupados o para los negligentes. Ciertamente, lo que omitimos, lo devolvemos en el tratado del nombre. Pues debemos saber que los nombres de los números desde cuatro hasta cien son indeclinables (ἄπτωτα), y de todo género: como quatuor viri, quatuor feminae, quatuor mancipia. Así a través de todos los casos, decimos quatuor: como por ejemplo virorum quatuor, mulierum quatuor, mancipiorum quatuor. Así en dativo viris quatuor, feminis quatuor, mancipiis quatuor. Así en acusativo viros quatuor, feminas quatuor, mancipia quatuor. Así en vocativo o viri quatuor, o feminae quatuor, o mancipia quatuor. Así en ablativo a viris quatuor, a feminis quatuor, a mancipiis quatuor. Pero por eso dije que desde cuatro hasta cien son indeclinables, porque dos se declinan: duorum, duobus, duos o duo, o duo, ab his duobus. Así se declinan y corren a través de los casos: N. hi et hae tres, G. horum et harum trium, D. his tribus, A. hos et has tres, V. o tres, A. ab his tribus. Del género neutro, haec tria, horum trium, his tribus, haec tria, o tria, ab his tribus. De esta forma, pues, entendemos cómo declinamos: hic duumvir, como si fuera uno de dos hombres. Así triumvir, uno de tres hombres. Por tanto, este admitió el genitivo. Ya donde cuatro es indeclinable, decimos quatuorviri, o quinqueviri, o sexviri. De donde Lucano: Septemvirque epulis: puso por genitivo, septem. Desde doscientos hasta novecientos se declinan los nombres de los números, como hi ducenti, hae ducentae, neutro ducenta: mille, es declinable.

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