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Al fin has triunfado y has irrumpido, queridísimo Paulo, en los secretos de mis musas, que la oscuridad de sus inicios ocultaba; aunque no eres un profano, pues, si bien no te considero parte de ese vulgo al que Horacio prohíbe la entrada, cada cual tiene sus propios ritos, y no son los mismos para Ceres que para Líbero, incluso bajo los mismos devotos. Has obligado a salir a la luz a mis poemas, que había compuesto de forma rudimentaria e inacabada para mi alumna, como consuelo de un canto doméstico, cuando permanecían ocultos sin temor y disfrutaban de una seguridad secreta. Sin duda has codiciado el despojo de mi pudor, o bien has querido que se revelara, incluso contra mi voluntad, cuánto poder tienes sobre mí. Ciertamente has superado la obstinación de Alejandro de Macedonia, quien, al no poder desatar las correas del yugo fatal, las cortó, y penetró en la cueva de la Pitia el día en que no estaba permitido el acceso. Úsalos, pues, como si fueran tuyos, con igual derecho, pero con distinta confianza: los tuyos, ciertamente, no tienen por qué temer al público; de los míos, incluso dentro de mí mismo, me avergüenzo. Adiós.
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PREFACIO Como quisiste, Paulo, tienes todos los versos de Bissula, que compusimos en favor de la jovencita sueva, fomentando más el ocio que buscando la gloria. Tú, molesto insistidor, lee estos molestos versos; lo que has amasado, debes comértelo: así lo ordena el viejo proverbio, que el propio artesano lleve las cadenas que él mismo fabricó.
2
AL LECTOR DE ESTE LIBRILLO Tú que vas a leer este pequeño libro de versos sin pulir, deja a un lado la altivez y juzga los poemas serios con el ceño fruncido: nosotros seguimos a Timéle. En este escrito se cantará a Bissula, no a Erasino: te advierto, bebe antes, no escribo nada para los ayunos; quien me lea después de unas copas, este será sabio. Pero será más sabio aún si duerme y piensa que estos sueños le han sido enviados a él.
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DÓNDE NACIÓ BISSULA Y CÓMO LLEGÓ A MANOS DE SU SEÑOR Bissula, nacida más allá del gélido Rin, por linaje y hogar, testigo del nacimiento del Danubio, capturada por la mano, pero liberada por la mano, reina en las delicias de aquel de quien fue botín de guerra. Privada de madre, necesitada de nodriza, ella que desconoce el imperio de una señora, y que ella misma gobierna la casa de su señor, que no sintió ninguna afrenta de la fortuna ni de la patria, libre desde el principio de una servidumbre inexperta, transformada así por los bienes latinos, de modo que permaneciera germana en su rostro, de ojos azules y cabellos rubios. La lengua la hace una niña ambigua, y a veces su forma: esta proclama que nació en el Rin, aquella que en el Lacio.
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DE LA MISMA BISSULA Delicia, caricias, juego, amor, placer, bárbara, pero alumna que supera a las muñecas latinas, Bissula, nombre rústico para una tierna niña, no áspero para los acostumbrados, sino encantador para su señor.
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AL PINTOR SOBRE LA IMAGEN DE BISSULA Bissula, inabarcable por la cera ni por ningún tinte, no presta su belleza natural al arte fingido. Albayalde y minio, imitad a otras muchachas: esta armonía del rostro no la conoce la mano; por tanto, vamos, pintor, mezcla rosas purpúreas y lirios, y el color que resulte de ellos, que sea el de su rostro.
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AL PINTOR SOBRE CÓMO PINTAR A BISSULA Si te propones, pintor, retratar a nuestra alumna, que tu arte emule a las abejas cecropias.