De Lege Agraria
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Original / primary: Spanish Gemini
1.1f
una juventud imberbe
1.2f
Ocuparán Capua mediante el envío de colonos, fortificarán Atella con una guarnición, se apoderarán de Nuceria y Cumas con una multitud de los suyos, y encadenarán a las demás ciudades con guarniciones.
1.3f
Se venderá, pues, bajo el martillo del pregonero toda la Propóntide y el Helesponto; será adjudicada toda la costa de los licios y los cilicios; Misia y Frigia se someterán a la misma condición y ley.
1.4f
Los decenviros venderán el botín, los despojos, las ventas de bienes y, finalmente, el campamento de Cneo Pompeyo mientras el general esté presente.
1.1
*** Lo que se buscaba abiertamente, ahora se ataca ocultamente mediante subterfugios. Pues dirán los decenviros, lo cual es dicho por muchos y se ha dicho a menudo, que después de aquellos mismos cónsules, aquel reino pasó a ser del pueblo romano por testamento del rey Alejandro.¿ Entregaréis, pues, Alejandría a quienes la piden a escondidas, a aquellos mismos contra quienes resististeis cuando luchaban abiertamente? Esto,¡ por los dioses inmortales!,¿ os parece que son planes de hombres sobrios o sueños de borrachos, y si son pensamientos de sabios o deseos de furiosos?
1.2
Ved ahora en el siguiente capítulo cómo un glotón impuro perturba la república, cómo dilapida y disipa las posesiones legadas por nuestros antepasados, cómo es un derrochador no menos en el patrimonio del pueblo romano que en el suyo propio. Prescribe en su ley los impuestos que los decenviros deben vender, esto es, proscribe la subasta de los bienes públicos. Quiere que se compren tierras para ser repartidas; busca dinero. Evidentemente, ideará algo y lo aportará. Pues en los capítulos anteriores se violaba la dignidad del pueblo romano, el nombre del imperio era llamado al odio común del orbe terrestre, ciudades pacíficas, tierras de aliados y el estatus de reyes eran donados a los decenviros; ahora se busca dinero presente, seguro y contante.
1.3
Espero a ver qué idea el tribuno de la plebe, vigilante y agudo.' Que se venda', dice,' el bosque de Scantia'.¿ Acaso has encontrado este bosque entre las posesiones legadas o en los pastos de los censores? Si hay algo que has indagado, encontrado y sacado de las tinieblas, aunque sea injusto, consúmelo, ciertamente, lo que sea conveniente, ya que tú lo has traído;¿ pero vas a vender el bosque de Scantia siendo nosotros cónsules y con este senado?¿ Vas a tocar algún impuesto, vas a arrebatar al pueblo romano los subsidios de la guerra y los ornamentos de la paz? Entonces, ciertamente, me juzgaré a mí mismo un cónsul más inerte que aquellos hombres valerosísimos que hubo entre nuestros antepasados, porque se juzgará que los impuestos que fueron obtenidos para el pueblo romano bajo aquellos cónsules, ni siquiera pudieron ser retenidos bajo mi consulado.
1.4
Vende todas las posesiones de Italia en orden. Es ciertamente diligente en ello; pues no omite ninguna. Persigue en las tablas censorias toda Sicilia; no deja ningún edificio, ninguna tierra. Habéis oído la subasta del pueblo romano proscrita por el tribuno de la plebe, fijada para el mes de enero, y, creo, no dudáis de que por esta razón no vendieron al erario aquellos que lo ganaron con las armas y el valor, para que hubiera algo que nosotros pudiéramos vender por causa de dádivas.
1.5
Ved ahora hacia dónde dirigen su camino más abiertamente que antes. Pues en la parte superior de la ley indiqué cómo atacaban a Pompeyo; ahora ellos mismos se indicarán. Ordenan vender las tierras de los atalenses y de los olimpenses que Publio Servilio, hombre valerosísimo, añadió al pueblo romano por su victoria, luego las tierras reales en Macedonia que fueron ganadas en parte por el valor de Tito Flaminino y en parte por el de Lucio Paulo, quien venció a Perseo, luego la tierra corintia, excelente y muy fructífera, que fue añadida a los impuestos del pueblo romano por el mando y la fortuna de Lucio Mumio, y después las tierras en Hispania, cerca de Cartago Nova, poseídas por el extraordinario valor de los dos Escipiones; entonces, ciertamente, venden la misma Cartago antigua, que Publio Africano, tras despojarla de techos y murallas, consagró, ya sea para señalar la calamidad de los cartagineses, ya sea para testificar nuestra victoria, o bien por alguna religión ofrecida, para eterna memoria de los hombres.
1.6
Vendidas estas insignias y diademas del imperio con las que nuestros antepasados nos entregaron adornada la república, ordenan vender aquellas tierras que el rey Mitrídates poseyó en Paflagonia, el Ponto y Capadocia.¿ Acaso no parece que persiguen casi con la lanza del pregonero al ejército de Cneo Pompeyo, al ordenar vender esas mismas tierras en las que él todavía hoy libra la guerra y se encuentra?
1.7
¿ Y qué clase de cosa es esta, que no definen ningún lugar para la subasta que establecen? Pues por ley se permite a los decenviros el poder de vender en los lugares que a ellos les parezca. A los censores no les está permitido arrendar impuestos sino a la vista del pueblo romano;¿ a estos les estará permitido vender incluso en las tierras más remotas? Pero esto lo hacen incluso los hombres más viles, una vez consumidos sus patrimonios, para subastar en atrios de subastas antes que en encrucijadas o en encrucijadas de caminos; este permite en su ley a los decenviros que puedan vender los bienes del pueblo romano en las tinieblas que les convenga y en la soledad que deseen.
1.8
¿ No veis ya cuán amarga, cuán temible y cuán lucrativa será en todas las provincias, reinos y pueblos libres esa correría decenviral? Por causa de herencias que debían ser gestionadas, para las cuales les disteis legaciones, quienes salieron tanto como privados y para un negocio privado, no dotados de grandes recursos ni de suma autoridad, sin embargo, habéis oído ciertamente cuán graves suelen ser sus llegadas para nuestros aliados.
1.9
Por lo cual,¿ qué pensáis que se cierne sobre todas las naciones con esta ley de terror y mal, cuando se envían al orbe terrestre decenviros con el máximo poder, con la máxima avaricia y con una infinita codicia de todas las cosas? Cuyas llegadas serán graves, cuyos fasces serán temibles, y entonces, ciertamente, su juicio y potestad serán insoportables; pues les estará permitido juzgar como público lo que les parezca, y vender lo que hayan juzgado. Incluso aquello que los hombres santos no harían, como aceptar dinero para no vender, sin embargo, eso mismo les estará permitido por ley. De aquí,¿ qué expoliaciones, qué pactos, qué mercadeo de derecho y de fortunas pensáis que habrá en todos los lugares?
1.10
Efectivamente, lo que en la parte superior de la ley estaba prefijado,' bajo los cónsules Sila y Pompeyo', eso lo han hecho de nuevo libre e infinito. Pues ordena a los mismos decenviros imponer un gran impuesto sobre todas las tierras públicas, para que puedan tanto liberar las tierras que les convenga como hacer públicas las que les plazca. En cuyo juicio no se puede percibir si será más amarga la severidad o más lucrativa la benignidad. Hay, sin embargo, en toda la ley dos excepciones no tan injustas como sospechosas. Pues exceptúa al imponer el impuesto la tierra Recentórica siciliana, y al vender tierras, aquellas sobre las que se haya precavido por tratado. Estas están en África, que son poseídas por Hiempsal.
1.11
Aquí pregunto, si a Hiempsal se le ha precavido suficientemente por tratado y la tierra Recentórica es privada,¿ qué ha importado exceptuarlas? Pero si ese tratado tiene alguna duda y se dice que la tierra Recentórica es a veces pública,¿ quién pensáis que creerá que se han encontrado dos causas en el orbe terrestre a las que perdonar gratuitamente?¿ Acaso parece que hay alguna moneda tan oculta en algún lugar que los arquitectos de esta ley no hayan olfateado? Agotan provincias, ciudades libres, aliados, amigos y, finalmente, reyes; acercan sus manos a los impuestos del pueblo romano.
1.12
No es suficiente. Oíd, oíd vosotros que, por el juicio más amplio del pueblo y del senado, tuvisteis ejércitos y librasteis guerras:¡ lo que haya llegado a cada uno del botín, de los despojos, del oro coronario, que no haya sido consumido en un monumento ni ingresado en el erario, ordena que sea referido a los decenviros! Con este capítulo esperan mucho; preparan a su juicio una investigación contra todos los generales y sus herederos, pero piensan que arrebatarán la mayor cantidad de dinero a Fausto. La causa que los jueces jurados no quisieron emprender, esta la han emprendido estos decenviros: por eso quizás piensan que fue omitida por los jueces, porque estaba reservada para ellos mismos.
1.13
Luego, también para el tiempo restante, sanciona diligentemente que lo que cada general tenga de dinero, lo refiera inmediatamente a los decenviros. Aquí, sin embargo, exceptúa a Pompeyo de manera muy similar, según me parece, a como en aquella ley por la que los extranjeros son expulsados de Roma se exceptúa a Glaucipus. Pues no es uno afectado por el beneficio con esta excepción, sino que uno es privado de la injusticia. Pero a quien perdona los despojos, en sus impuestos invade. Pues ordena que el dinero, si alguno se recibe después de nosotros como cónsules de nuevos impuestos, lo usen los decenviros. Como si no entendiéramos que piensan vender estos impuestos que Cneo Pompeyo añadió.
1.14
Veis ya, padres conscriptos, el dinero decenviral construido y acumulado por todas las cosas y modos. Se disminuirá la envidia de este dinero; pues se consumirá en las compras de tierras. Muy bien.¿ Quién, pues, comprará esas tierras? Los mismos decenviros; tú, Rulo— pues dejo de lado a los demás—, comprarás lo que quieras, venderás lo que quieras; ambas cosas las harás por el precio que quieras. Pues el hombre óptimo se cuida de no comprar a quien no quiere. Como si no entendiéramos que comprar a quien no quiere es injurioso, y a quien no quiere es lucrativo.¿ Cuánta tierra te venderá, por omitir a otros, tu suegro, y, si yo conozco bien su ecuanimidad, venderá no sin querer? Harán lo mismo los demás gustosamente, para cambiar la envidia de la posesión por dinero, acepten lo que desean, den lo que apenas pueden retener.
1.15
Ahora percibid la infinita e intolerable licencia de todas las cosas. Se ha reunido dinero para comprar tierras; estas, además, no serán compradas a quienes no quieran. Si los poseedores se ponen de acuerdo en no vender,¿ qué sucederá?¿ Se devolverá el dinero? No está permitido.¿ Se exigirá? Lo prohíbe. Pero sea; no hay nada que no pueda ser comprado, si das tanto como quiera el vendedor. Expoliemos el orbe terrestre, vendamos los impuestos, vaciemos el erario, para que, enriquecidos los poseedores, ya sea por envidia o por pestilencia, las tierras sean compradas de todos modos.
1.16
¿ Qué entonces?¿ Cuál será la deducción a esas tierras, cuál la razón y descripción de todo el asunto?' Se deducirán', dice,' colonias'.¿ Cuántas?¿ De qué hombres?¿ En qué lugares? Pues,¿ quién no ve que en las colonias hay que considerar todo esto?¿ Pensaste, Rulo, que nosotros y esos maquinadores tuyos de todas estas cosas íbamos a entregarte toda Italia indefensa, para que la confirmarais con guarniciones, la ocuparais con colonias, y la tuvierais encadenada y constreñida con todos los vínculos? Pues,¿ dónde se precave que no constituyáis una colonia en el Janículo, para que no podáis presionar y urgir esta ciudad con otra ciudad?' No lo haremos', dice. Primero no lo sé, luego temo, finalmente no permitiré que podamos ser salvados por vuestro beneficio más que por nuestro consejo.
1.17
Pero que quisierais llenar toda Italia con vuestras colonias,¿ pensasteis que ninguno de nosotros iba a entender qué clase de cosa era? Pues está escrito:' A qué municipios y a qué colonias quieran los decenviros, deduzcan los colonos que quieran y asígnenles tierras en los lugares que quieran', para que, cuando hayan ocupado toda Italia con sus soldados, no nos quede a nosotros esperanza no solo de retener la dignidad, sino ni siquiera de recuperar la libertad. Y esto es argumentado por mí con sospechas y conjeturas.
1.18
Ya se eliminará todo error de todos, ya mostrarán abiertamente que les desagrada el nombre de esta república, la sede de la ciudad y del imperio, finalmente este templo de Júpiter óptimo máximo y esta fortaleza de todas las naciones. Quieren que se deduzcan colonos a Capua, oponer de nuevo aquella ciudad a esta ciudad, piensan llevar allí sus riquezas y trasladar el nombre del imperio. Aquel lugar, que por la fertilidad de las tierras y la abundancia de todas las cosas se dice que ha engendrado soberbia y crueldad, allí serán colocados nuestros colonos elegidos para todo crimen por los decenviros, y, creo, en la ciudad en la que los hombres nacidos en antigua dignidad y fortuna no pudieron soportar moderadamente la abundancia de las cosas, en ella esos satélites vuestros contendrán modestamente su insolencia.
1.19
Nuestros antepasados eliminaron en Capua magistrados, senado, consejo común, finalmente todas las insignias de la república, y no dejaron en la ciudad otra cosa que el nombre vacío de Capua, no por crueldad— pues,¿ qué hubo más clemente que ellos, que incluso a los enemigos externos vencidos les devolvieron muy a menudo lo suyo?—, sino por consejo, porque veían que, si algún vestigio de la república se contuviera en aquellas murallas, la ciudad misma podría ofrecer un domicilio al imperio; vosotros, a menos que desearais derribar la república y prepararos una nueva dominación, creo, no veríais cuán pernicioso sería esto.
1.20
¿ Qué hay que precaver en la deducción de colonias? Si el lujo, Aníbal mismo fue corrompido por Capua; si la soberbia, parece que esta nació allí por el fastidio de los campanos; si la guarnición, esa colonia no se antepone a esta ciudad, sino que se opone. Pero,¡ cómo se arma, dioses inmortales! Pues en la guerra púnica, todo lo que pudo Capua, lo pudo por sí misma; ahora todas las ciudades que están alrededor de Capua serán ocupadas por colonos a través de los mismos decenviros; pues por esta causa la misma ley permite que los decenviros deduzcan colonos a todas las ciudades que quieran, a quienes quieran. Y ordena que a estos colonos se les reparta la tierra campana y el campo Estelate.
1.21
No me quejo de la disminución de los impuestos, no del escándalo de este gasto y daño, omito aquello de lo que no hay nadie que no pueda quejarse gravísima y verdaderamente, que nosotros no hemos podido conservar la cabeza del patrimonio público, la posesión más hermosa del pueblo romano, el subsidio de la annona, el granero de la guerra, puesto bajo el signo y los cerrojos de la república, y que finalmente hemos concedido a Publio Rulo aquella tierra, que por sí misma había resistido tanto a la dominación de Sila como a la dádiva de los Gracos; no digo solo que este es el único impuesto en la república que, perdidos otros, permanece, interrumpidos no descansa, en paz brilla, en guerra no se vuelve obsoleto, sustenta al soldado, no teme al enemigo; omito todo este discurso y lo reservo para la asamblea; hablo del peligro de la salud y la libertad.
1.22
¿ Qué pensáis que quedará intacto para vosotros en la república o en la retención de vuestra libertad y dignidad, cuando Rulo y aquellos a quienes teméis mucho más que a Rulo, con toda la banda de indigentes y malvados, con todas las tropas, con toda la plata y el oro, hayan ocupado Capua y las ciudades alrededor de Capua? A estas cosas, padres conscriptos, resistiré vehemente y agudamente, y no permitiré que los hombres expongan siendo yo cónsul lo que han pensado durante mucho tiempo contra la república.
1.23
Os habéis equivocado, Rulo, vehementemente, tanto tú como algunos de tus colegas que esperasteis que vosotros, contra el cónsul, pudierais ser considerados populares por la verdad, no por la ostentación, al derribar la república. Os desafío, os llamo a la asamblea, quiero usar al pueblo romano como juez. Efectivamente, para que examinemos todo lo que es grato y agradable al pueblo, no encontraremos nada tan popular como la paz, como la concordia, como el ocio. Me habéis entregado una ciudad inquieta por la sospecha, suspendida por el miedo, perturbada por vuestras leyes, asambleas y deducciones; habéis mostrado esperanza a los malvados, habéis inyectado miedo a los buenos, habéis eliminado la fe del foro, la dignidad de la república.
1.24
Con este movimiento y esta perturbación de los ánimos y de las cosas, cuando la voz y la autoridad del cónsul haya brillado de repente ante el pueblo romano en tantas tinieblas, cuando haya mostrado que no hay nada que temer, ningún ejército, ninguna banda, ninguna colonia, ninguna venta de impuestos, ningún imperio nuevo, ningún reino decenviral, ninguna otra Roma ni otra sede del imperio bajo nuestro consulado, y la suma tranquilidad de la paz y el ocio, habrá que temer, creo, que esa vuestra ilustre ley agraria parezca ser más popular.
1.25
Cuando, ciertamente, haya mostrado los crímenes de vuestros planes, el fraude de la ley y las insidias que son hechas al mismo pueblo romano por los tribunos de la plebe populares, temeré, creo, que no se me permita estar en la asamblea contra vosotros, especialmente cuando tengo deliberado y constituido ejercer el consulado de la única manera que puede ejercerse grave y libremente, de modo que no pretenda ni provincia, ni honor, ni ornamento alguno o comodidad, ni cosa alguna que pueda ser impedida por un tribuno de la plebe.
1.26
Dice en el senado frecuentísimo el cónsul en las calendas de enero que él, si este estado de la república permanece y no surge algún negocio que honestamente no pueda eludir, no irá a la provincia. Así me comportaré en este magistrado, padres conscriptos, que pueda coercer al tribuno de la plebe irritado con la república, y despreciar al irritado conmigo. Por lo cual,¡ por los dioses inmortales!, uníos, tribunos de la plebe, abandonad a aquellos por quienes, si no prevéis, en breve tiempo seréis abandonados, conspirad con nosotros, consentid con los buenos, defended la república común con común estudio y amor. Muchas son las heridas ocultas de la república, muchos los planes perniciosos de ciudadanos nefarios; no hay peligro externo, no hay rey, no hay nación alguna, no hay pueblo que temer; el mal está incluido, es intestinos y doméstico. A este, cada uno de nosotros debe querer sanarlo por sí mismo y todos curarlo.
1.27
Os equivocáis si pensáis que el senado aprueba lo que es dicho por mí, pero que el pueblo está en otra voluntad. Todos los que quieran estar a salvo seguirán la autoridad del cónsul, suelto de codicias, libre de delitos, cauto en los peligros, no tímido en las contiendas. Pero si alguno de vosotros es llevado por la esperanza de que puede, mediante un método turbulento, velar por su honor, primero que desista de esperar eso siendo yo cónsul, luego que me tenga a mí mismo como documento, a quien ve cónsul nacido de lugar ecuestre, qué camino de vida conduce más fácilmente a los hombres buenos al honor y la dignidad. Pero si vosotros me profesáis vuestro estudio, padres conscriptos, para defender la dignidad común, lograré ciertamente, lo que la república desea más, que la autoridad de este orden, que estuvo entre nuestros antepasados, parezca ahora, después de un largo intervalo, restituida a la república.