Pro Q. Roscio Comoedo
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Original / primary: Spanish Gemini
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se creyera que era malicia de la naturaleza. Este, por supuesto, un hombre excelente y dotado de una lealtad singular, intenta usar en su propio juicio sus propios libros de cuentas y testigos. Los que han registrado una deuda en los libros de un hombre honesto suelen decir:'¿ Acaso pude yo corromper a un hombre tal para que, por mi causa, registrara una falsedad en su códice?'. Espero a ver cuán pronto Chaerea use este discurso:'¿ Acaso pude yo impulsar esta mano, llena de perfidia, y estos dedos míos a que escribieran un nombre falso?'. Pero si él presenta sus libros, Roscius también presentará los suyos. En los libros de aquel aparecerá este nombre, pero en los de este no aparecerá.
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¿ Por qué se creerá más a aquel que a este?¿ Habría escrito aquel si no hubiera registrado la deuda por orden de este?¿ No habría escrito este lo que él mismo ordenó que se registrara como deuda? Pues, del mismo modo que es vergonzoso escribir lo que no se debe, es deshonesto no registrar lo que se debe. Pues los libros de cuentas condenan por igual al que no registró lo verdadero y al que escribió lo falso. Pero yo, confiado en la abundancia y la capacidad de la causa, mira hasta dónde llego. Si C. Fannius presenta sus libros de ingresos y gastos, escritos para su propio beneficio y a su propio arbitrio, no me opongo a que dicten sentencia a su favor.
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¿ Quién concede esto a un hermano, quién a un hijo, para que, cualquier cosa que haya registrado, se tenga por válida? Roscius lo tendrá por válido; preséntalo; lo que te haya convencido a ti, convencerá a este; lo que te haya parecido probado a ti, le parecerá probado a este. Hace poco pedíamos los libros de M. Perpenna y P. Saturius, ahora exigimos los tuyos, C. Fannius Chaerea, los únicos, y no nos oponemos a que el litigio se resuelva según ellos;¿ por qué no los presentas?
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¿ No lleva libros de cuentas? Al contrario, con la mayor diligencia.¿ No registra las pequeñas partidas en sus códices? Al contrario, todas las sumas.¿ Es esta una partida leve y tenue? Son 100. 000 sestercios.¿ Cómo es que una suma tan grande de dinero extraordinario yace ahí?¿ Cómo es que 100. 000 sestercios no están en el códice de ingresos y gastos?¡ Por los dioses inmortales!¿ Es posible que haya alguien dotado de tanta audacia que se atreva a reclamar lo que teme registrar en sus libros, que no dude en jurar en el litigio lo que no quiso registrar sin juramento en su códice, y que intente persuadir a otro de lo que no puede probarse a sí mismo!
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Dice demasiado pronto que me indigno por los libros; confiesa que no tiene este nombre registrado en el códice de ingresos y gastos, pero sostiene que aparece en sus borradores.¿ Hasta tal punto te estimas y te miras con magnificencia como para reclamar dinero no de tus libros, sino de tus borradores?¿ Es arrogancia citar el propio códice en lugar de un testigo; y no es locura presentar borradores de sus propias anotaciones y tachaduras?
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Pero si los borradores tienen la misma fuerza, diligencia y autoridad que los libros,¿ qué sentido tiene instituir un códice, escribirlo, conservar el orden y transmitir a la memoria la antigüedad de los documentos? Pero si, porque no damos crédito alguno a los borradores, instituimos la escritura de un códice,¿ lo que es leve y débil ante todos será considerado grave y sagrado ante el juez?¿ Por qué escribimos los borradores con negligencia?
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¿ Por qué llevamos los libros con diligencia?¿ Por qué causa? Porque estos son mensuales, aquellos son eternos; estos se borran al instante, aquellos se guardan sagradamente; estos abarcan la memoria de un corto tiempo, aquellos la fe y la religión de una reputación perpetua; estos están dispersos, aquellos están redactados en orden. Por eso nadie presentó borradores en el juicio; presentó el códice, leyó los libros. Tú, C. Piso, adornado con tal lealtad, virtud, gravedad y autoridad, no te atreverías a reclamar dinero basándote en borradores.
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No debo hablar más tiempo de lo que es claro por costumbre; pero pregunto aquello que atañe vehementemente al asunto:¿ hace cuánto tiempo, Fannius, registraste este nombre en los borradores? Se sonroja, no sabe qué responder, no tiene qué inventar al instante. Dirás que hace ya dos meses. Aun así, debió registrarse en el códice de ingresos y gastos.¿ Hace más de seis meses?¿ Por qué yace este nombre tanto tiempo en los borradores?¿ Qué si, finalmente, hace más de tres años?¿ Cómo es que, cuando todos los que llevan libros transfieren casi mensualmente las cuentas a los libros, tú permites que este nombre yazca en los borradores durante más de tres años?
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¿ Tienes el resto de los nombres ordenados en el códice de ingresos y gastos o no? Si no,¿ cómo llevas los libros? Si sí,¿ por qué, cuando registrabas en orden los demás nombres, dejabas en los borradores este nombre durante más de tres años, que era uno de los principales?¿ No querías que se supiera que Roscius te debía dinero?¿ Por qué lo escribías?¿ Te habían pedido que no lo registraras?¿ Por qué lo tenías escrito en los borradores? Pero, aunque veo que estos puntos son firmes, no puedo estar satisfecho conmigo mismo si no tomo testimonio del propio C. Fannius de que este dinero no se le debe. Es grande lo que intento, difícil lo que prometo; si Roscius no tiene al mismo como adversario y como testigo, no quiero que gane.
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Se te debía una cantidad de dinero cierta, que ahora se reclama a través del juez, en la cual se ha hecho una apuesta por la parte legítima. Si aquí reclamaste más de un sestercio de lo que se te debía, perdiste la causa, porque una cosa es el juicio y otra el arbitraje. El juicio es sobre dinero cierto, el arbitraje sobre dinero incierto; al juicio venimos de tal modo que o ganamos o perdemos todo el litigio; al arbitraje acudimos con la intención de no obtener ni nada ni tanto como pedimos. Las propias palabras de la fórmula son testimonio de este hecho.
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¿ Qué hay en el juicio? Directo, áspero, simple: si consta que se deben dar 1. 000 sestercios... Aquí, si no hace patente que se le deben 1. 000 sestercios al céntimo, pierde la causa.¿ Qué hay en el arbitraje? Benigno, moderado: cuanto sea justo y bueno que se dé. Sin embargo, aquel confiesa que reclama más de lo que se debe, pero dice que tiene suficiente y más que suficiente con lo que le sea adjudicado por el árbitro. Por tanto, uno confía en su causa, el otro desconfía.
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Siendo esto así, te pregunto por qué hiciste un compromiso sobre este dinero, sobre estos mismos 1. 000 sestercios, sobre la fe de tus libros, y elegiste un árbitro sobre cuánto sea justo y bueno que se dé y se prometa si consta.¿ Quién fue el árbitro en este asunto?¡ Ojalá estuviera en Roma! Está en Roma.¡ Ojalá estuviera presente en el juicio! Está presente.¡ Ojalá estuviera sentado en el consejo de C. Piso! El mismo C. Piso es.¿ Elegías al mismo como árbitro y como juez?¿ Al mismo le remitías una largueza infinita y al mismo lo encerrabas en la estrechísima fórmula de la apuesta?¿ Quién ha obtenido jamás de un árbitro tanto como pidió? Nadie; pues pidió cuanto fuera más justo que se le diera.¡ Sobre el nombre por el que acudiste al árbitro, sobre ese mismo has venido al juez! Los demás, cuando advierten que su causa se tambalea ante el juez,
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se refugian en el árbitro,¡ este se ha atrevido a venir del árbitro al juez! Quien, al elegir un árbitro sobre este dinero basándose en la fe de sus libros, juzgó que no se le debía dinero. Ya dos partes de la causa están terminadas; niega haberlo entregado, no dice haberlo registrado como gasto, pues no lee los libros. Queda que diga que ha estipulado; pues, de lo contrario, no encuentro cómo pueda reclamar una cantidad de dinero cierta. Has estipulado...¿ dónde, qué día, a qué hora, ante quién?
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¿ Quién dice que yo he prometido? Nadie. Si aquí pusiera fin a mi discurso, parecería haber hecho suficiente por mi lealtad y diligencia, suficiente por la causa y la controversia, suficiente por la fórmula y la apuesta, suficiente incluso por el juez para que deba juzgarse a favor de Roscius. Se ha reclamado una cantidad de dinero cierta; se ha hecho una apuesta por la tercera parte. Este dinero es necesario que haya sido entregado, registrado como gasto o estipulado. Fannius confiesa que no fue entregado, los códices de Fannius confirman que no fue registrado como gasto, y el silencio de los testigos concede que no fue estipulado.¿ Qué es, entonces?
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Puesto que el demandado es aquel para quien el dinero ha sido siempre de la menor importancia y la reputación de la mayor santidad, y el juez es aquel de quien quisiéramos que pensara tan bien de nosotros como que juzgara a nuestro favor, y la defensa es aquella que, por su extraordinario esplendor, debemos temer como a un solo juez, hablaremos como si en esta fórmula estuvieran concluidos y comprendidos todos los juicios legítimos, todos los arbitrajes honorarios, todos los deberes domésticos. Aquel discurso anterior fue necesario, este será voluntario; aquel ante el juez, este ante C. Piso; aquel en favor del reo, este en favor de Roscius; aquel preparado por causa de la victoria, este por causa de la buena reputación.
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Reclamas dinero, Fannius, a Roscius.¿ Cuál? Dilo audaz y abiertamente.¿ Aquel que se te deba por la sociedad, o aquel que haya sido prometido y ostentado por la liberalidad de este? De los cuales uno es más grave y odioso, el otro más leve y fácil.¿ Aquel que se deba por la sociedad?¿ Qué dices? Esto ya no puede ser tolerado levemente ni defendido con negligencia. Pues si hay juicios privados de la mayor reputación y, casi diría, de la vida misma, son estos tres: de confianza, de tutela, de sociedad. Pues es igualmente pérfido y nefando romper la lealtad que sostiene la vida, defraudar al pupilo que ha llegado a la tutela, y engañar al socio que se ha unido en un negocio. Siendo esto así,
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consideremos quién es el que ha defraudado y engañado a su socio; pues la vida vivida nos dará ya tácitamente un testimonio firme y grave en una u otra dirección.¿ Q. Roscius?¿ Qué dices?¿ Acaso, como el fuego arrojado al agua se extingue y enfría inmediatamente, así el falso crimen, al ser vertido sobre una vida purísima y castísima, no se desmorona y se extingue al instante?¡ Roscius defraudó a su socio!¿ Puede este pecado adherirse a este hombre? Quien, por los dioses, lo digo audazmente, posee en sí más lealtad que arte, más verdad que disciplina, a quien el pueblo romano considera mejor hombre que actor, quien es tan digno de la escena por su artificio como digno de la curia por su abstinencia.
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Pero¿ por qué yo, necio, hablo de Roscius ante Piso? Por supuesto, recomiendo a un hombre desconocido con muchas palabras.¿ Hay alguien entre todos los mortales de quien pienses mejor tú?¿ Hay alguien que te parezca más puro, más pudoroso, más humano, más servicial y más liberal?¿ Qué? Tú, Saturius, que vienes contra él,¿ piensas de otro modo?¿ Acaso, cuantas veces en la causa has tropezado con su nombre, tantas veces no has dicho que este es un hombre bueno y lo has llamado por causa de honor? Lo cual nadie acostumbra a hacer si no es con el más honesto o con el más amigo.
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En lo cual me has parecido ridículamente inconstante, al herir y alabar al mismo, y decir que es un hombre excelente y un hombre muy deshonesto.¿ Al mismo lo llamabas por causa de honor, decías que era un hombre de primera clase y argumentabas que había defraudado a su socio? Pero, según creo, atribuías la alabanza a la verdad, concedías el crimen a la gratitud; predicabas sobre esto, como pensabas, llevabas la causa al arbitrio de Chaerea.¡ Roscius defraudó! Esto es, ciertamente, absurdo para los oídos y los ánimos de todos.¿ Qué si, finalmente, hubiera encontrado a alguien tímido, demente, rico, inerte que no pudiera defenderse?
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Aun así sería increíble. Pero veamos a quién defraudó.¡ Roscius defraudó a C. Fannius Chaerea! Os ruego y suplico a los que los conocéis, comparad la vida de ambos entre sí; los que no los conocéis, considerad el rostro de ambos.¿ Acaso la propia cabeza y esas cejas profundamente afeitadas no parecen oler a malicia y gritar astucia?¿ No parece, desde las plantas de los pies hasta la coronilla, si la figura silenciosa del cuerpo aporta alguna conjetura a los hombres, que está hecho todo de fraude, falacias y mentiras? Quien por eso tiene siempre la cabeza y las cejas afeitadas, para que no se diga que tiene ni un pelo de hombre bueno; cuyo personaje Roscius acostumbra a representar brillantemente en la escena, y sin embargo no se le devuelve igual gratitud por el beneficio. Pues cuando representa a aquel Ballio, el alcahuete más deshonesto y perjuro, representa a Chaerea; ese personaje sucio, impuro, odioso, está expresado en las costumbres, naturaleza y vida de este. Por qué ha considerado a Roscius semejante a sí mismo en fraude y malicia, apenas me parece, a menos que sea porque advierte que él mismo lo imita brillantemente en el personaje del alcahuete.
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Por lo cual, considera una y otra vez, C. Piso, quién se dice que ha defraudado a quién.¡ Roscius a Fannius!¿ Qué es esto?¿ El probo al improbo, el pudoroso al impúdico, el casto al perjuro, el inexperto al astuto, el liberal al ávido? Es increíble. Del mismo modo que, si se dijera que Fannius defraudó a Roscius, parecería verosímil por el personaje de ambos, tanto que Fannius lo hizo por malicia como que Roscius fue engañado por imprudencia, así, cuando se argumenta que Roscius defraudó a Fannius, es increíble tanto que Roscius haya deseado algo por avaricia como que Fannius haya perdido algo por bondad.
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Los principios son de este modo; veamos el resto. Q. Roscius defraudó a Fannius por 1. 000 sestercios.¿ Por qué causa? Saturius sonríe, un veterano, como le parece a él; dice que por los mismos 1. 000 sestercios. Lo veo; pero aun así pregunto por qué codició tan vehementemente los mismos 1. 000 sestercios; pues para ti, M. Perpenna, para ti, C. Piso, ciertamente no habrían sido tanto como para defraudar a un socio. Busco la causa de por qué fueron tanto para Roscius.¿ Estaba necesitado? Al contrario, era rico.¿ Debía? Al contrario, se manejaba con su propio dinero.¿ Era avaro? Al contrario, incluso antes de ser rico, siempre fue el más liberal y munificente.
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¡ Por la fe de los dioses y de los hombres!¿ Aquel que no quiso obtener 100. 000 sestercios— pues ciertamente pudo y debió ganar 100. 000 sestercios, si Dionysia puede ganar 200. 000—, ese buscó 1. 000 sestercios mediante el mayor fraude, malicia y perfidia? Y aquel dinero fue inmenso, este pequeñito, aquel honesto, este sórdido, aquel agradable, este amargo, aquel propio, este colocado en la causa y en el juicio. En estos diez últimos años pudo haber ganado 6. 000. 000 de sestercios muy honestamente; no quiso. Aceptó el trabajo de la ganancia, rechazó la ganancia del trabajo; no ha dejado de servir al pueblo romano hasta ahora, hace tiempo que dejó de servirse a sí mismo.
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¿ Harías tú esto alguna vez, Fannius? Y si pudieras recibir estas ganancias,¿ no estarías al mismo tiempo actuando y muriendo?¡ Di ahora que has sido engañado por Roscius por 1. 000 sestercios, quien ha repudiado tantas y tan infinitas sumas de dinero no por inercia de trabajo, sino por magnificencia de liberalidad!¿ Qué diré ahora de aquellas cosas que sé con certeza que os vienen a la mente?¡ Roscius te defraudaba en la sociedad! Hay leyes, hay fórmulas establecidas sobre todas las cosas, para que nadie pueda errar ni en el género de la injuria ni en la razón de la acción. Pues las fórmulas públicas han sido expresadas por el pretor a partir del daño, dolor, incomodidad, calamidad e injuria de cada uno, a las cuales se acomoda el litigio privado.
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Siendo esto así, pregunto por qué no llevaste a Q. Roscius a un arbitraje por la sociedad.¿ No conocías la fórmula? Era muy conocida.¿ No querías experimentar con un juicio grave?¿ Por qué?¿ Por la antigua familiaridad?¿ Por qué entonces hieres?¿ Por la integridad del hombre?¿ Por qué entonces acusas?¿ Por la magnitud del crimen?¿ Es así, en verdad?¿ A quien no pudiste engañar mediante un árbitro, de quien no era propio el juicio sobre ese asunto, a este lo condenarás mediante un juez, de quien no hay arbitraje sobre ese asunto?¿ Por qué no lanzas este crimen donde es lícito actuar, o no lo arrojes donde no es oportuno? Aunque ya por este testimonio tuyo el crimen ha sido eliminado. Pues en el tiempo en que no quisiste usar aquella fórmula, indicaste que este no había hecho nada de fraude en la sociedad. Pues dime,¿ tienes los libros o no? Si no los tienes,¿ cómo es el pacto?
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Si los tienes,¿ por qué no los nombras?¡ Di ahora que Roscius te pidió que eligieras a su familiar como árbitro! No lo pidió.¡ Di que hizo un pacto para ser absuelto! No pactó.¡ Pregunta por qué fue absuelto! Porque era de la mayor inocencia e integridad.¿ Qué pasó, pues? Viniste voluntariamente a casa de Roscius, diste satisfacción; lo que cometiste temerariamente, al denunciar a juicio, pediste que perdonara; dijiste que no estarías presente, gritaste que no se te debía nada por la sociedad. Este denunció al juez; fue absuelto.¿ Aun así te atreves a hacer mención de fraude y hurto? Persiste en la impudicia.' Pues', dice,' había hecho un pacto conmigo'. Por eso, evidentemente, para no ser condenado.¿ Qué causa había para que temiera ser condenado? El asunto era manifiesto, el hurto era abierto.
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¿ De qué asunto se había hecho el hurto? Comienza con gran expectación a exponer la sociedad del viejo actor.' Panurgus', dice,' era de Fannius; este se hace común con Roscius'. Aquí Saturius se quejó por primera vez, no levemente, de que se hubiera hecho común gratis con Roscius, lo que por precio habría sido propio de Fannius. Fannius, hombre liberal y disoluto y rebosante de bondad, se lo regaló a Roscius, por supuesto. Así lo creo.
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Puesto que aquel se detuvo aquí un poco, también para mí es necesario detenerme un poco. Tú, Saturius, dices que Panurgus era propio de Fannius. Pero yo sostengo que era totalmente de Roscius.¿ Qué era de Fannius? El cuerpo.¿ Qué de Roscius? La disciplina. No era el rostro, era el arte lo que era precioso. De la parte que era de Fannius, no era de 100. 000 sestercios, de la parte que era de Roscius, era de más de 200. 000; pues nadie lo miraba desde el tronco del cuerpo, sino que lo valoraba desde el artificio cómico; pues aquellos miembros por sí mismos no podían ganar más de doce ases, la disciplina que había sido transmitida por este se alquilaba por no menos de 200. 000 sestercios.
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¡ Oh, sociedad captiosa e indigna, donde uno aporta 100. 000 sestercios y otro 200. 000 a la sociedad! A menos que te moleste porque tú sacabas 100. 000 sestercios de la caja, y Roscius sacaba 200. 000 de la disciplina y el artificio.¡ Qué esperanza y expectación, qué estudio y qué favor trajo consigo Panurgus a la escena, porque fue discípulo de Roscius! Los que amaban a este, favorecían a aquel; los que admiraban a este, aprobaban a aquel; los que, finalmente, habían oído el nombre de este, consideraban a aquel erudito y perfecto. Así es el vulgo; estima poco por la verdad, mucho por la opinión.
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Muy pocos advertían qué sabía aquel, todos preguntaban dónde había aprendido; consideraban que de este no podía salir nada torcido y perverso. Si viniera de Statilius, aunque superara a Roscius en artificio, nadie podría mirarlo; pues nadie consideraría que, al igual que de un padre deshonesto puede nacer un hijo probo, de un pésimo actor puede hacerse un buen comediante. Porque venía de Roscius, parecía saber incluso más de lo que sabía. Lo cual también ocurrió recientemente con el comediante Eros; quien, después de que fue expulsado de la escena no solo con silbidos sino también con insultos, se refugió como en un altar en la casa, la disciplina, el patrocinio y el nombre de este: así, en muy poco tiempo, quien ni siquiera estaba entre los últimos actores, llegó a los primeros comediantes.
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¿ Qué cosa lo elevó? La única recomendación de este; quien, sin embargo, recibió en su casa a aquel Panurgus, no solo para que se dijera que fue discípulo de Roscius, sino que también lo educó con el mayor trabajo, disgusto y miseria. Pues cuanto más hábil e ingenioso es alguien, más iracunda y laboriosamente enseña; pues cuando ve que lo que él mismo captó rápidamente es percibido lentamente, se atormenta. Mi discurso se ha extendido un poco más lejos por esta causa, para que conocierais diligentemente la condición de la sociedad.
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¿ Qué ocurrió después?' Panurgus', dice,' este esclavo común, fue asesinado por un tal Q. Flavius Tarquiniensis. Para este asunto', dice,' me diste como cognitor. Contestada la litis, constituido el juicio por daño injusto, tú decidiste con Flavio sin mí'.¿ Por la mitad o por todo el asunto? Lo diré más claramente:¿ por mí o por mí y por ti? Por mí; pude hacerlo por ejemplo de muchos; es lícito; muchos lo hicieron por derecho; no te hice ninguna injuria en ese asunto. Reclama tú lo tuyo, exige y llévate lo que se debe; que cada uno posea y persiga su parte de derecho.' Pero tú gestionaste bien tu negocio'. Gestiona tú también el tuyo bien.' Decidiste tu mitad por mucho'. Decide tú también tu parte por mucho.' Te llevaste 100. 000 sestercios'. Que sea así, en verdad llévate tú 100. 000 sestercios.
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Pero esta decisión se puede aumentar con el discurso y la opinión de Roscius, encontraréis que en realidad y en verdad es mediocre y tenue. Pues recibió un campo en aquellos tiempos en que los precios de las propiedades estaban por los suelos; campo que no tenía villa ni fue cultivado en ninguna parte; que ahora vale mucho más de lo que valía entonces. Y eso no es extraño. Pues entonces, debido a las calamidades de la república, las posesiones de todos eran inciertas, ahora, por la benignidad de los dioses inmortales, las fortunas de todos son ciertas; entonces el campo estaba inculto sin techo, ahora está muy cultivado con una villa excelente.
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Pero, sin embargo, puesto que por naturaleza eres tan malvado, nunca te liberaré de esa molestia y cuidado. Roscius gestionó brillantemente su negocio, se llevó un fundo muy fructífero;¿ qué te importa a ti? Decide tu mitad, como quieras. Este cambia la razón e intenta fingir lo que no puede probar.' Decidiste', dice,' sobre todo el asunto'. Por tanto, toda la causa se reduce a esto: si Roscius hizo el pacto con Flavio sobre su parte o sobre toda la sociedad. Pues yo, a Roscius,
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si tocó algo en nombre común, confieso que debe responder ante la sociedad. Redimió sus litigios, no los de la sociedad, cuando recibió el fundo de Flavio.¿ Por qué no dio garantía de que nadie más reclamaría ni un as? Quien decide sobre su parte, deja intacta la acción para los demás; quien transige por los socios, da garantía de que ninguno de ellos reclamará después.¿ Por qué no se le ocurrió a Flavio protegerse? Evidentemente no sabía que Panurgus estaba en la sociedad. Lo sabía. No sabía que Fannius era socio de Roscius. Brillante; pues aquel tenía la litis contestada con él.
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¿ Por qué entonces decide y no estipula que nadie más reclamará?¿ Por qué cede sobre el fundo y no es absuelto por juicio?¿ Por qué actúa tan ignorantemente que ni ata a Roscius con una estipulación ni se absuelve a sí mismo de Fannius por juicio?
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Este es el primer argumento, tanto por la condición del derecho como por la costumbre de la caución, el más firme y grave, que yo abarcaría con más palabras si no tuviera en la causa otros testimonios más ciertos y claros. Y para que no predigas por casualidad que he prometido esto en vano, a ti, te digo, Fannius, te haré comparecer desde tus bancos como testigo contra ti mismo.¿ Cuál es tu acusación? Que Roscius decidió con Flavio por la sociedad.¿ En qué tiempo? Hace quince años.¿ Cuál es mi defensa? Que Roscius transigió con Flavio por su parte. Tú prometes a Roscius hace tres años.¿ Qué? Lee esa reestipulación más claramente. Atiende, te ruego, Piso; obligo a Fannius, reacio y tergiversando aquí y allá, a decir testimonio contra sí mismo. Pues,¿ qué grita la reestipulación?' Lo que obtenga de Flavio, prometo pagar a Roscius la mitad de ello'. Es tu voz, Fannius.
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¿ Qué puedes llevarte tú de Flavio, si Flavio no debe nada?¿ Qué reestipula ahora este, además, lo que él mismo ya exigió hace tiempo?¿ Qué es lo que Flavio te va a dar, quien pagó a Roscius todo lo que debía?¿ Por qué en un asunto tan antiguo, en un negocio ya terminado, en una sociedad disuelta, se interpone esta nueva reestipulación?¿ Quién es el escritor, testigo y árbitro de esta reestipulación? Tú, Piso; pues tú, por el trabajo y esfuerzo de Q. Roscius, porque había sido cognitor, porque había comparecido a los vadimonia, pediste que diera a Fannius 100. 000 sestercios con la condición de que, si él hubiera exigido algo de Flavio, pagara a Roscius la mitad.¿ La propia reestipulación no te parece decirte abiertamente que Roscius decidió por sí mismo?
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Pero quizás te venga a la mente que Fannius prometió a Roscius, si exigía algo de Flavio, la mitad, pero que no exigió nada en absoluto.¿ Qué entonces? No debes mirar el resultado de la exigencia, sino el inicio de la promesa. Y, si él no juzgó que eso debía exigirse, no juzgó, en lo que dependía de él, que Roscius había redimido sus litigios, no los de la sociedad.¿ Qué si, finalmente, hago patente que después de la antigua decisión de Roscius, después de esta reciente promesa de Fannius, Fannius obtuvo 100. 000 sestercios de Q. Flavius en nombre de Panurgus?¿ Aun así se atreverá a burlarse más tiempo de la reputación de un hombre excelente, Q. Roscius?
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Hace poco preguntaba, lo cual atañía vehementemente al asunto, por qué causa Flavius, al hacer el pacto sobre todo el litigio, no recibió garantía de Roscius ni fue absuelto por juicio de Fannius; ahora, en verdad, lo cual es extraño e increíble, pregunto:¿ por qué causa, cuando había decidido sobre todo el asunto con Roscius, pagó 100. 000 sestercios por separado a Fannius? En este punto, Saturius, deseo saber qué te preparas a responder; si que Fannius no obtuvo en absoluto 100. 000 sestercios de Flavius ni en nombre de Panurgus ni de nadie.
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Si por otra causa,¿ qué razón había mediado entre tú y él? Ninguna.¿ Estaba adicto a ti? No. Pierdo el tiempo en vano.' En absoluto', dice,' obtuvo 100. 000 sestercios de Flavius ni en nombre de Panurgus ni de nadie'. Si hago patente que después de esta reciente estipulación de Roscius obtuviste 100. 000 sestercios de Flavius,¿ hay alguna causa para que no te vayas del juicio derrotado vergonzosamente?¿ Con qué testigo, pues, haré patente esto?
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Había llegado, según creo, este asunto a juicio. Ciertamente.¿ Quién era el peticionario? Fannius.¿ Quién el reo? Flavius.¿ Quién el juez? Cluvius. De estos, uno debe ser producido por mí como testigo que diga que el dinero fue entregado.¿ Quién es de estos el más grave? Sin controversia, el que fue aprobado como juez por el juicio de todos.¿ A quién, pues, de estos tres esperarás como testigo de mi parte?¿ Al peticionario? Es Fannius; nunca dirá testimonio contra sí mismo.¿ Al reo? Es Flavius. Este murió hace tiempo; si viviera, oiríais sus palabras.¿ Al juez? Es Cluvius.¿ Qué dice él? Que Flavius pagó 100. 000 sestercios a Fannius en nombre de Panurgus. Si lo miras por el censo, es caballero romano, si por la vida, es un hombre ilustrísimo, si por la fe, elegiste a un juez, si por la verdad, dijo lo que pudo y debió saber.
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¡ Niega, niega ahora que deba creerse a un caballero romano, a un hombre honesto, a tu juez! Mira a su alrededor, se agita, niega que vayamos a leer el testimonio de Cluvius. Lo leeremos. Te equivocas; te consuelas con una esperanza vana y tenue. Lee el testimonio de T. Manilius y C. Luscius Ocrea, dos senadores, hombres ilustrísimos que oyeron de Cluvius. Testimonio de T. Manilius y C. Luscius Ocrea.¿ Dices que no debe creerse a Luscius y Manilius, o incluso a Cluvius? Lo diré más clara y abiertamente.¿ Luscius y Manilius no oyeron nada sobre los 100. 000 sestercios de Cluvius, o Cluvius dijo una falsedad a Luscius y Manilius? En este punto estoy tranquilo y sereno, y no me preocupa mucho hacia dónde recaiga tu respuesta; pues la causa de Roscius está fortificada con los testimonios más firmes y sagrados de hombres excelentes.
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Si ya tienes deliberado a quiénes abrogar la fe del juramento, responde.¿ Niegas que deba creerse a Manilius y Luscius? Dilo, atrévete; es la voz de tu contumacia, arrogancia y vida entera.¿ Qué esperas, cuán pronto diré yo que Luscius y Manilius son senadores por orden, ancianos por edad, santos y religiosos por naturaleza, ricos y adinerados por los recursos de su patrimonio? No lo haré; no me quitaré nada a mí mismo, al retribuir a aquellos el fruto que merecieron por su edad avanzada. Mi juventud necesita más la buena reputación de ellos que su severísima vejez desea mi alabanza.
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A ti, en verdad, Piso, te queda mucho por deliberar y digerir si debes creer más a Chaerea sin juramento en su propio litigio, o a Manilius y Luscius jurados en el juicio de otro. Queda que sostenga que Cluvius dijo una falsedad a Luscius y Manilius. Pero si hace eso, con qué impudicia,¿ desaprobará al testigo a quien aprobó como juez?¿ Negará que deba creerse a aquel a quien él mismo creyó?¿ Debilitará la fe del testigo ante el juez, a cuyo testigo comparó por la fe y religión del juez? Si yo lo presentara como juez, no debería rehuirlo,¿ se atreverá a reprenderlo cuando lo produzca como testigo?
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' Pues dice', dice,' sin juramento ante Luscius y Manilius'. Si dijera jurado,¿ creerías? Pero¿ qué diferencia hay entre un perjuro y un mentiroso? Quien acostumbra a mentir, acostumbra a perjurarse. A quien yo puedo inducir a que mienta, podré fácilmente rogarle que se perjure. Pues quien una vez se desvió de la verdad, no acostumbra a ser llevado al perjurio con mayor religión que a la mentira. Pues¿ quién es movido por la deprecación de los dioses, no por la fe de la conciencia? Por eso, la misma pena que está establecida por los dioses inmortales para el perjuro, está establecida para el mentiroso; pues no por el pacto de las palabras con las que se comprende el juramento, sino por la perfidia y malicia mediante las cuales se tienden trampas a alguien, los dioses inmortales acostumbran a enfurecerse y enojarse con los hombres.
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Pero yo sostengo lo contrario: la autoridad de Cluvius sería más leve si dijera jurado, de lo que es ahora, cuando dice sin juramento. Pues entonces quizás parecería demasiado codicioso a los malvados, al ser testigo sobre el asunto del que había sido juez; ahora, para todos los que no son inicuos, es necesario que parezca castísimo y constantísimo, al decir a sus familiares lo que sabe.
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Di ahora, si puedes, si el asunto, si la causa lo permite,¡ que Cluvio ha mentido!¿ Ha mentido Cluvio? La verdad misma me ha echado mano y me ha obligado a detenerme y demorarme un poco.¿ De dónde ha sido extraída y fraguada toda esta mentira? Roscio es, evidentemente, un hombre astuto y versado. Empezó a pensar esto al principio:' puesto que Fannio me reclama 100. 000 sestercios, reclamaré a C. Cluvio, caballero romano, hombre ilustrísimo, que mienta por mi causa, que diga que se ha hecho un acuerdo que no se ha hecho, que Flavio ha entregado a Fannio 30. 000 sestercios que no han sido entregados'. Este es el principio de un ánimo perverso, de un ingenio miserable, de una falta total de juicio.
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¿ Qué sigue entonces? Después de haberse confirmado espléndidamente, acudió a Cluvio.¿ A qué hombre?¿ A uno voluble? Al contrario, a uno muy serio.¿ A uno inconstante? Al contrario, a uno muy constante.¿ A un amigo íntimo? Al contrario, a un completo extraño. Después de saludarlo, empezó a pedirle, por supuesto, de manera amable y refinada:' miente por mi causa, ante hombres excelentes, tus amigos, presentes, di que Flavio ha llegado a un acuerdo con Fannio sobre Panurgo, quien no ha transigido nada; di que ha entregado 30. 000 sestercios, quien no ha entregado ni un as'.¿ Qué respondió él?' Ciertamente mentiré con entusiasmo y de buena gana por tu causa, y, si alguna vez quieres que perjure, para que te ahorres un poco de esfuerzo, sabe que estaré dispuesto; no había razón para que te tomaras tanto trabajo y vinieras a verme; por medio de un mensajero podías haber resuelto esto que era tan sencillo'.
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¡ Por la fe de los dioses y de los hombres!¿ Habría pedido esto alguna vez Roscio a Cluvio, si tuviera en litigio cien millones de sestercios, o habría accedido Cluvio a la petición de Roscio, si fuera partícipe de todo el botín? Apenas, por los dioses, Fannio, te atreverías a pedir esto a Ballión o a alguien parecido a él, y podrías obtenerlo. Esto, además de ser falso según la verdad, es también increíble según la razón; pues olvido que Roscio y Cluvio son hombres principales; finjo que son malvados por causa del momento.
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¡ Roscio ha sobornado a Cluvio como testigo falso!¿ Por qué tan tarde?¿ Por qué cuando debía pagarse la segunda cuota, y no cuando la primera? Pues ya antes había liquidado 100. 000 sestercios. Además, si ya se había persuadido a Cluvio para que mintiera,¿ por qué dijo que Flavio entregó a Fannio 30. 000 sestercios en lugar de 90. 000, cuando por la estipulación la mitad de ello era de Roscio? Ya entiendes, C. Pisón, que Roscio reclamó solo para sí, y nada para la sociedad. Puesto que Saturio siente que esto es evidente, no se atreve a resistir y oponerse contra la verdad, y encuentra otro desvío de fraude y engaños en el mismo camino.
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' Confieso', dice,' que Roscio reclamó su parte a Flavio, concedo que dejó la de Fannio vacía e íntegra; pero sostengo que lo que exigió para sí se hizo en común para la sociedad'. No se puede decir nada más capcioso ni más indigno. Pues pregunto si Roscio pudo reclamar su parte de la sociedad o no. Si no pudo,¿ cómo la obtuvo? Si pudo,¿ cómo no la exigió para sí? Pues lo que se reclama para uno mismo, ciertamente no se exige para otro.
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¿ O es así: si hubiera reclamado lo que pertenecía a toda la sociedad, lo que entonces se hubiera recaudado se repartiría equitativamente entre todos; ahora, cuando reclamó lo que era de su parte,¿ no exigió solo para sí lo que entonces obtuvo?¿ Qué diferencia hay entre quien litiga por sí mismo y quien es nombrado representante legal? Quien contesta a un litigio por sí mismo, reclama solo para sí; nadie puede hacerlo para otro, a menos que haya sido nombrado representante legal.¿ Es así realmente? Si hubiera sido tu representante legal, lo que hubiera ganado en el juicio, lo llevarías tú; cuando reclamó en su propio nombre,¿ lo que obtuvo lo exigió para ti y no para sí?
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Pero si alguien puede reclamar para otro sin haber sido nombrado representante legal, pregunto,¿ por qué, cuando Panurgo fue asesinado y se entabló el litigio contra Flavio por daño injusto, te hiciste tú representante legal de Roscio en ese litigio, especialmente cuando, según tu discurso, lo que reclamabas para ti lo reclamabas para él, y lo que exigías para ti, eso recaía en la sociedad? Pero si a Roscio no le llegara nada de lo que tú obtuvieras de Flavio, a menos que te hubiera nombrado representante legal en su litigio, a ti no debería llegarte nada de lo que Roscio exigió por su parte, puesto que no fue nombrado tu representante legal.
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¿ Qué podrás responder a esto, Fannio? Cuando Roscio transigió con Flavio sobre su parte,¿ te dejó tu acción o no? Si no la dejó,¿ cómo exigiste después 30. 000 sestercios de él? Si la dejó,¿ por qué reclamas a este lo que debes perseguir y reclamar por ti mismo? Pues la sociedad es muy similar y casi gemela a la herencia; así como el socio tiene una parte en la sociedad, el heredero tiene una parte en la herencia. Así como el heredero reclama solo para sí y no para los coherederos, así el socio reclama solo para sí y no para los socios; y así como cada uno reclama por su parte, así liquida por su parte, el heredero por la parte en que aceptó la herencia, el socio por la que contrajo la sociedad.
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Así como Roscio pudo condonar su parte a Flavio en su propio nombre, para que tú no la reclamaras, así, cuando exigió su parte y te dejó la reclamación íntegra, no debe compartirla contigo, a menos que, por una costumbre perversa, lo que no puedes arrebatar a otro por ser de este, puedas arrebatárselo a él. Saturio persiste en su opinión de que todo lo que un socio reclama para sí, se vuelve de la sociedad. Pero si es así,¿ qué estupidez, por todos los demonios, tuvo Roscio, que por consejo y autoridad de los expertos en derecho estipuló diligentemente de Fannio que le pagara la mitad de lo que hubiera exigido a Flavio, si es que, sin caución ni promesa, Fannio debía eso no obstante a la sociedad, es decir, a Roscio?