1.ARGUMENTUM
Con motivo del cisma de Novaciano, para disuadir a sus cartagineses, que por lo demás no le tenían mucha aversión, a causa de Novato y de algunos otros sacerdotes de su Iglesia que fueron los autores de toda la tragedia, Cipriano escribió este libro. Y en primer lugar, después de haber exhortado al pueblo llano a la constancia contra sus intrigas, enseña que la causa de la herejía es que no se busca la cabeza de la Iglesia, se desprecia el primado de Pedro, y se abandona la cátedra y la Iglesia Una y el episcopado único. Luego prueba la unidad de la Iglesia tanto en las Escrituras como en las figuras del Antiguo y Nuevo Testamento. Además, la ambición de Novaciano de invadir el episcopado romano, actuando como otro[ obispo de roma] seguido de unos pocos, se derrumba en gran medida, y no es por su escasez para hacer algo contra la Iglesia que Mat. 18:" Donde había dos o tres reunidos en mi nombre, etc.; ni el martirio podría beneficiarlos fuera de la Iglesia. Después de esto enseña que no deben sorprenderse de que florezcan las herejías, ya predichas por Cristo( las cuales, por cierto, aparecen entre los cismáticos); ni que ciertos confesores romanos estuvieran de acuerdo con el cisma, ya que nadie es bendito antes de la muerte, y en la misma compañía de los Apóstoles surgió Judas el traidor: por eso es necesario evitar las reuniones con cismáticos y herejes. Finalmente, exhorta mediante las Escrituras a la paz y la unanimidad.
1.1
CUANDO el Señor amonesta y dice: Vosotros sois la sal de la tierra( Mt 5, 13), allí nos está pidiendo que seamos sencillos hasta la inocencia, sencillos, pero prudentes.( Ib 10, 16),¿ qué más, Amadísimos hermanos, nos corresponde hacer, sino discernir y vigilar con corazón solícito, para entender al mismo tiempo las astutas conspiraciones del enemigo, y cuidarnos de que no resultemos menos capaces para conservar la salvación, nosotros, los que estamos revestidos de Cristo, sabiduría de Dios Padre? Porque la persecución no es lo único que se debe temer, sino también los que avanzan con agresión directa para socavar y hacer caer a los siervos de Dios. La cautela es más fácil cuando hay miedo evidente, y la mente se alista mejor para el combate cuando advierte claramente al adversario. El enemigo más temible, del que más debemos cuidarnos, es el que se infiltra en secreto. El que, engañando con apariencia pacífica, se cuela serpenteando por una rendija, de donde recibe el nombre de“ serpiente”. Esa es siempre su astucia: el engaño ciego y sigiloso con que rodea al hombre. Así, desde el principio del mundo fue causa de tropiezo y, halagándo con palabras mentirosas, engañó a las almas ignorantes en su imprudente credulidad. Tratando de tentar al mismo Señor se le acercó con engaño, como acechándolo por la espalda para hacerlo caer. Sin embargo, fue descubierto y rechazado; y así quedó postrado, porque fue reconocido y expuesto.
1.2
Hemos recibido este ejemplo para así huir del camino del hombre viejo y seguir las huellas del Cristo viviente; para que no seamos tomados otra vez desprevenidos en el lazo de la muerte, sino que, estando preparados para el peligro, tomemos posesión de la inmortalidad. Pero,¿ cómo podemos alcanzar la inmortalidad, si no guardamos los mandamientos de Cristo, quien advirtió y dijo: Si quieres vivir, guarda los mandamientos( Mateo 19: 17)? Y otra vez: Si hacéis lo que os mando, ya no os llamaré esclavos, sino amigos( Juan 15, 14, 15). Finalmente dice que estos son fuertes y estables, los que ponen su cimiento sobre una sólida masa de roca. Estos se solidifican contra todas las tempestades y tempestades del Siglo con una firmeza inamovible e inquebrantable. El que oye mis palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre sabio que edificó su casa sobre una roca. Cayó la lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos y atacaron aquella casa, y no cayó; porque fue fundada sobre una roca( Mateo 7: 24, 25). Por lo tanto, debemos aprender y hacer todo lo que enseñó e hizo para permanecer en sus palabras. Además,¿ cómo puede decir que cree en Cristo el que no hace lo que Cristo le mandó hacer?¿ O de dónde obtendrá la recompensa de la fe el que no guarda la fe del mandamiento? Sin duda va a vacilar y vagar, y, llevado por el espíritu del error, soplado como polvo sacudido por el viento, sin que su andar lo acerque a la salvación, él, que no guarda la verdad del camino salvífico.
1.3
Pero debemos cuidarnos, amados hermanos, no solo de las cosas que son abiertas y manifiestas, sino también del engaño astuto y sutil.¿ Qué podría ser más astuto, o más sutil, que, una vez que el enemigo fue expuesto y postrado tras la venida de Cristo, después que la luz ha venido a los gentiles y ha brillado una luz saludable a la gente desconfiada, para que los sordos pudieran recibir el clamor de la gracia espiritual, los ciegos pudieran abrir sus ojos a Dios, los débiles pudieran ser restaurados a la salud eterna, los cojos pudieran correr a la Iglesia, los mudos oraran a gran voz, viendo que los ídolos eran olvidados y los templos paganos eran abandonados por un pueblo que creía demasiado en Dios, ideó un nuevo truco para engañar a los incautos bajo el mismo nombre de“ cristiano”? Inventó herejías y cismas, por los cuales subvertiría la fe, corrompería la verdad y dividiría la unidad. A los que no pueden ser retenidos en la ceguera del camino antiguo[ paganismo], los enreda y los engaña con el error del camino nuevo[ herejía y cisma]. Secuestra a los hombres de la Iglesia misma; y mientras ven que la luz ya se ha acercado a ellos y que la noche del mundo ha pasado, vuelve a infundir nuevas tinieblas a los incautos: así esos que no están con el Evangelio de Cristo y con la observancia de ella y de la ley, igualmente se hacen llamar cristianos, y caminando en tinieblas creen tener la luz, por los tropiezos y engaños del adversario, el cual, según la voz del Apóstol, se transfigura en ángel de luz( II Cor. 11: 14), y trata de asemejar a sus servidores con los servidores de la justicia, tomando la noche por día, la perdición por salvación, la desesperación bajo el manto de la esperanza, la perfidia como pretensión de fe, el anticristo bajo el nombre de Cristo; de modo que, mintiendo con estas teorías, frustran la verdad mediante su sutileza. Esto sucede, mis amados hermanos, si no retornamos al origen de la verdad, y no buscamos la cabeza, y no observamos la enseñanza del maestro celestial.
1.4
Si uno considera y examina estas cosas, no hay necesidad de largas discusiones y tratados. La evidencia para la fe es hacer un resumen simple de la verdad. El Señor le habla a Pedro: Te digo, dijo, porque tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ataste en la tierra, también será atado en los cielos; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado también en el cielo( Mateo 16: 18, 19). Y nuevamente después de su resurrección le dice: Apacienta mis ovejas( Juan 21: 15). Él edifica su Iglesia sobre él solo, y ordena que sus ovejas le sean alimentadas. Y aunque da igual autoridad a todos los apóstoles después de la resurrección y dice: Como me envió el Padre, así os envío yo: recibid el Espíritu Santo; si perdonáis los pecados a quienes perdonéis, serán perdonados; si los retenéis, serán retenidos( Juan 20: 21- 23), sin embargo, para manifestar la unidad, estableció un sola sola Cátedra, puso, por su autoridad, un mismo origen de unidad, en una sola persona. Este fue ciertamente el caso con el resto de los apóstoles, como lo fue Pedro, dotado de una misma combinación de honor y poder; pero la fundación( de la Iglesia) procede de la unidad, y la primacía se le da a Pedro, para que la iglesia y la cátedra de Cristo se manifiesten siendo una sola cosa. Y todos( los apóstoles) son pastores, y vemos un solo rebaño, que es apacentado por los apóstoles con el consentimiento unánime de todos, para que la Iglesia de Cristo se manifieste como una. En el Cantar de los Cantares, el Espíritu Santo, en la persona del Señor, designa como una sola Iglesia dice: Mi paloma es una, mi paloma perfecta, una es con su madre, escogida con su madre biológica( Cant. 6, 9).). Quien no tiene esta unidad de la Iglesia,¿ se cree que tiene la fe? El que resiste y resiste a la Iglesia, el que abandona la silla de Pedro, sobre quien se fundó la Iglesia,¿ confía en que está en la Iglesia? cuando incluso el bienaventurado Apóstol Pablo enseñó lo mismo y mostró el sacramento de la unidad, diciendo: Un cuerpo y un espíritu, una esperanza de vuestro llamamiento, un Señor, una fe, un Bautismo, un Dios( Efesios 4: 4- 6).
1.5
¡ Qué unidad debemos sostener y reivindicar firmemente, especialmente los obispos que presidimos la Iglesia, para que podamos también demostrar que el episcopado mismo es uno e indivisible! Que nadie engañe la fraternidad con mentiras, que nadie corrompa la verdad de la fe con una transgresión pérfida. El episcopado es uno, del que cada individuo es una parte sólida. La Iglesia es también una, aunque se extiende como una multitud con crecimiento fecundo. Como el sol tiene muchos rayos, pero una sola luz; y las ramas del árbol son muchas, pero una fuerza se basa en una raíz tenaz; y cuando muchas corrientes fluyen de una fuente, aunque la multitud pueda parecer dispersada por la generosidad de la abundancia desbordante, la unidad se conserva en el origen. Quita separa al rayo y al sol: ya no captamos cómo se distribuye la unidad de la luz, arranca una rama de un árbol, ya no puede brotar cuando se rompe; interrumpe uno de los flujos de la vertiente: con la interrupción se seca. Así la Iglesia del Señor, impregnada de luz, extiende sus rayos por todo el mundo; sin embargo, esta es una sola luz que se difunde por todas partes, siempre que la unidad del cuerpo no se separe. Extiende abundantemente sus ramas por toda la tierra, y ensancha las corrientes de los ríos; sin embargo, hay una cabeza y un origen, y una madre abundante en la riqueza de su fecundidad. Nacemos como feto suyo, somos alimentados por su leche, somos animados por su espíritu.
1.6
La esposa de Cristo no puede adulterarse: es incorrupta y casta. Conoce una sola casa, guarda la santidad de una sola habitación con casta vergüenza. Este Dios nos preserva, este asigna al reino a los hijos que ha engendrado. Quien se aparta de la Iglesia, se une al adulterio, se aparta de las promesas de la Iglesia: el que deja la Iglesia de Cristo no alcanzará las recompensas de Cristo. Es un extraño, es profano, es un enemigo. Ya no puede tener a Dios pos padre quien no tiene a la Iglesia por madre. Si ninguno pudo escapar estando fuera del arca de Noé, tampoco lo podrá hacer estando fuera de la Iglesia. El Señor advierte y dice: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama( Mateo 12: 30). El que quebranta la paz y la armonía de Cristo, actúa contra Cristo. El que reúne en otro lugar además de la Iglesia, se dispersa(“ se desparrama”) de la Iglesia de Cristo. El Señor dice: Yo y el Padre uno somos( Juan 10: 30). Y otra vez está escrito sobre el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo: Y estos tres son uno( 1 Juan 5: 7).¿ Y quién cree que esta unidad, que proviene de la firmeza divina y está unida por los sacramentos celestiales, puede dividirse en la Iglesia y separarse por el divorcio de voluntades enfrentadas? El que no guarda esta unidad, no guarda la ley de Dios, no guarda la fe del Padre y del Hijo, no guarda la vida y la salvación.
1.7
Este sacramento de unidad, este vínculo inseparablemente cohesivo de armonía, se manifiesta cuando, en el Evangelio, la túnica del Señor Jesucristo de ninguna manera se rasga o se divide, sino que echan suertes por la vestidura de Cristo(¡ la túnica que revestía a Cristo!) y toma todo el vestido, obteniendo la túnica incorrupta y sin división. Habla la divina Escritura y dice: Y acerca de la túnica, porque no tenía costura en la parte superior, sino que era toda de una sola hechura, se decían unos a otros: No la rasguemos, sino determinemos por suertes de quién será( Juan 19, 23, 24). Ella tenía esa unidad venida de la parte superior, es decir, venida del cielo y del Padre, una Unidad que no podía separarse de la túnica, al contrario, ella recibía una firmeza sólida e inseparable. No puede poseer la vestidura de Cristo quien parte y divide a la Iglesia de Cristo. Por otra parte, cuando Salomón estaba muriendo, su reino y su pueblo estaban divididos, el profeta Ajías, al encontrarse con el rey Jeroboam en el campo, rasgó su manto en doce pedazos, diciendo: Toma para ti diez pedazos, porque así dice el Señor: He aquí que arrancaré el reino de la mano de Salomón, y a vosotros os daré diez cetros, y dos cetros serán para él por amor a mi siervo David y por amor a Jerusalén, la ciudad que he escogido para pon mi nombre allí( 3 Reyes 11, 31, 32, 36). Cuando Israel se dividió en doce tribus, el profeta Ajías rasgó su manto. Pero en verdad, porque el pueblo de Cristo no puede ser dividido, su túnica está tejida por completo y no es dividida por quienes la poseen. Los individuos, acoplados y conectados, muestran la armonía cohesiva de nuestro pueblo que se reviste de Cristo. El manto es signo y sacramento que señala la unidad de la Iglesia.
1.8
¿ Quién, pues, es tan criminal y traicionero, que está tan afectado por la locura de la discordia, que acerca de la unidad de Dios, de la vestidura del Señor y la Iglesia de Cristo cree que es posible dividirlas o se atreve a intentarlo? Cristo mismo advierte en su Evangelio y enseña, diciendo: Y habrá un solo rebaño y un solo pastor( Juan 10: 16).¿ Y alguien piensa que puede haber muchos pastores o muchos rebaños en un mismo lugar? El apóstol Pablo, proponiendo esta misma unidad, nos ruega y exhorta, diciendo: Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos digáis una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones. Pero compóngase en el mismo sentido y en la misma oración( 1 Cor. 1, 10). Y de nuevo dice: Sosteniéndose unos a otros en el amor, haciendo lo suficiente para conservar la unidad del espíritu en la conjunción de la paz( Ef. 4, 2, 3).¿ O crees que es posible sostenerse y vivir, apartándote de la Iglesia, edificándote otras y diferentes moradas? Mira que se le dijo a Rahab, en la cual se prefiguraba la Iglesia: Reunirás a tu padre y a tu madre y a tus hermanos y a todos los de la casa de tu padre junto a tí en tu casa, y cualquiera que salga de la puerta de tu casa, será reo de ello( Josué II, 18, 19). Además, el sacramento de la Pascua en la ley del Éxodo no contiene nada más que el cordero, que se inmola a imagen de Cristo, y que debe ser comido juntos en la casa. Dios habla, diciendo: Se comerá solo en la casa, no echarás la carne fuera de la casa( Éxodo 12: 46). La carne de Cristo y la santidad del Señor no pueden desecharse, ni hay otra casa para los creyentes sino una sola Iglesia. Esta casa, esta casa de la unanimidad, es designada y anunciada por el Espíritu Santo en los Salmos, diciendo: Dios, que haces habitar en la casa a los de un mismo sentir( Sal 67, 7). En la casa de Dios, en la Iglesia de Cristo, viven unánimes, se mantienen armoniosos y sencillos.
1.9
Por eso el Espíritu Santo vino en la paloma: animal sencillo y feliz, no un animal amargo por su veneno, ni cruel por sus mordeduras, ni violento por sus garras desgarradoras, sino amante de la hospitalidad humana, conocedor de la unidad de una casa; cuando engendran, comen junto a sus hijos, luego que comen juntos, se juntarse en la huida voladora: gastan su vida en unión amistosa, reconocen la concordia de la paz con un beso de la boca, cumplen la ley de la unanimidad en todas las cosas. Esta sencillez debe ser conocida en la Iglesia, esta es la caridad en que se debe perseverar, para que imitemos el amor fraterno de las palomas, para que igualemos la mansedumbre y la mansedumbre de los corderos y las ovejas.¿ Qué hace en el pecho cristiano la ferocidad de los lobos y la furia de los perros y el veneno letal de las serpientes y la ferocidad sangrienta de las fieras? Debemos ser felicitados cuando tales personas son separadas de la Iglesia, para que las palomas y las ovejas de Cristo no sean presa de su vicioso y venenoso contagio. No se puede unir y conjugar la amargura con la dulzura, la niebla con la luz, la lluvia con la serenidad, el conflicto con la paz, la esterilidad con la fecundidad, la sequía con los manantiales, la tormenta con la tranquilidad. Nadie piensa que los bienes puedan apartarse de la Iglesia: el viento no se lleva el trigo, ni la tempestad derriba un árbol fundado sobre una raíz sólida; la paja vacía es arrojada por la tormenta, los árboles débiles son arrancados de raíz por el embate de la tormenta. El Apóstol Juan maldice y reprende a éstos, diciendo: Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, ciertamente habrían permanecido con nosotros( 1 Juan 2: 19).
1.10
Por lo tanto, las herejías han ocurrido y están ocurriendo con frecuencia, ya que una mente perversa no tiene paz, y la pérfida discordia no mantiene la unidad. Pero el Señor permite y soporta que estas cosas sucedan, quedando al arbitrio de su propia libertad, para que, mientras examina nuestros corazones y nuestras mentes con el juicio de la verdad, resplandezca con luz brillante la fe de los santos. El Espíritu Santo advierte por medio del Apóstol y dice: Es necesario que haya herejías, para que sean probadas en vosotros( 1 Cor. 11: 19). Así se prueba a los fieles, así se descubre a los infieles. Así, antes del día del juicio, también aquí las almas de los justos y de los injustos ya están divididas, y la paja está separada del trigo. Estos son los que presiden asambleas temerarias sin el mandato divino, los que se nombran a sí mismo superiores sin hacer caso de ningún rito de ordenación, los que, sin que nadie les confiera el episcopado( mediante el rito de ordenación), asumen para sí el nombre de“ obispo”; a ellos el Espíritu Santo designa en los Salmos como sentados en la Cátedra de la Pestilencia( Sal. 1: 1), enfermedad y perdición de la fe, engañosos con boca de serpientes, y hacedores de una verdad corruptora, arrojando venenos mortales de sus perniciosas lenguas; cuyo discurso se propaga como un cáncer( 2 Tim. 2: 17), cuyo tratamiento infunde un veneno mortal en el pecho y el corazón de cada uno.
1.11
Contra tales clama el Señor, se abstiene de ellos y llama a su pueblo errante, diciendo: No escuchéis las palabras de los falsos profetas, porque las visiones de sus corazones los engañan.“ Hablan, pero no de la boca del Señor. Dicen a los que rechazan la palabra de Dios: Paz a vosotros y a todos los que andan en su propia voluntad. Al que anda en el error de su corazón, no le sobrevendrá mal. Yo no les hablé, y ellos profetizaron. Si hubieran conocido mi secreto, y hubieran oído mis palabras, y si hubieran enseñado a mi pueblo, yo los habría apartado de sus malos pensamientos”( Jer. 23, 16- 17, 21- 22). A estos mismos el Señor los designa y caracteriza de nuevo, diciendo:“ Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y se han cavado cisternas que no pueden llevar agua”( Ibíd. 2, 13). Cuando no puede haber otro bautismo excepto uno, piensan que pueden bautizarse a sí mismos. Prometen la gracia del agua que da vida y salva vidas en el desierto; pero los hombres no se lavan allí, sino que se ensucian; ni se purgan sus ofensas, sino que las acumulan. Ese nacimiento no es para Dios, sino para el diablo que engendra hijos. Habiendo nacido en la mentira, no reciben las promesas de la Verdad, habiendo nacido en la perfidia, pierden la gracia de la fe. No pueden venir a la recompensa de la paz quienes quebrantaron la paz del Señor con el furor de la discordia.
1.12
No se engañen algunos con la vana interpretación de lo que dijo el Señor:" Dondequiera que estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy con ellos"( Mateo 18: 19, 20). Los corruptores del Evangelio y los falsos intérpretes ponen los límites y luego los sobrepasan, recordando una parte y suprimiendo sutilmente otra parte; como ellos mismos están separados de la Iglesia, así desgarran la determinación de un grupo. Sin embargo el señor con sus discípulos recomendó la paz y la unidad:“ Yo les digo, que si dos de vosotros os reunís sobre la tierra, de cualquier cosa que pidierais, obtendríais de mi Padre que está en el Cielo”. Porque dondequiera que dos o tres se reúnan en mi nombre, yo estoy con ellos( ibid.), demostrando que soy muy dado, no a la cantidad, sino a la unidad de los que suplican. Si, dice él,“ dos de vosotros os ponéis de acuerdo sobre la tierra”: puso primero la unanimidad, antepuso la concordia de la paz, tal como corresponde. Y así nos lo enseñó fiel y firmemente. Pero,¿ cómo puede Él estar unido con alguien que no se une al cuerpo mismo de la Iglesia y a todos los hermanos?¿ Cómo pueden reunirse en el nombre de Cristo dos o tres que están claramente separados de Cristo y de su Evangelio? Porque no nos apartamos de ellos, sino ellos de nosotros. Así, cuando surgen herejías y cismas, cuando aparecen diversas asambleas y grupúsculos, abandonan la cabeza y origen de la verdad. Pero el Señor habla de su Iglesia, y habla a los que están en la Iglesia, para que si ellos mismos están de acuerdo, si, de acuerdo con lo que él mandó y advirtió, dos o tres se reúnen y oran unánimemente. esos dos o quizá tres, puedan obtener de la majestad de Dios lo que piden. Dondequiera que estén dos o tres reunidos en mi nombre, yo, dice, estoy con ellos, es decir, con los sencillos y pacíficos, con los que temen a Dios y guardan los mandamientos de Dios. Dijo que podía estar con estos dos o tres, así como había fuego en el hogar con los tres niños( Dan. iii), y porque continuaban siendo sencillos en Dios y de la misma mente entre ellos, los animó en medio de las llamas circundantes con el espíritu del rocío. Del mismo modo los dos apóstoles fueron encerrados en la cárcel( Hch 5), pero por ser simples, porque eran de un mismo sentir, Él mismo estaba presente, él mismo, habiendo desatado los barrotes de la cárcel, los volvió mandar al foro, para que siguieran dando a la multitud la Palabra que predicaban fielmente. Cuando, por tanto, lo pone en sus preceptos y dice:“ Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy con ellos”, Cristo no contempla una separación entre los hombres y la Igleisa, Él, que fundó e instituyó la Iglesia. Sino que, reprobando la perfidia de la discordia, y felicitando de viva voz a los que permanecen fieles a la paz, muestra que para Él es mucho mejor tener a dos o tres orando en unidad que una multitud de disidentes, y más se puede obtener con la oración de unos pocos, pero unidos unidos, que por la oración de muchos, pero discordantes.
1.13
Por eso, cuando estaba dando los lineamientos de la oración, añadió, diciendo: Y cuando os pongáis de pie para orar, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone los pecados( Marcos 11: 25). Y llama del altar a los que vienen al sacrificio con desacuerdo, y les ordena ponerse de acuerdo primero con su hermano, y luego ofrecer un regalo a Dios cuando regresen en paz( Mateo 5: 24), porque Dios no miró por los dones de Caín( Gén. 4: 5): porque no podía haber aplacado a Dios, él, que no tenía paz con su hermano a causa de los celos.¿ Qué clase de paz, entonces, se prometen los enemigos de los hermanos?¿ Qué sacrificios creen celebrar los que simulan ser sacerdotes?¿ Piensan los que están reunidos fuera de la Iglesia de Cristo que Cristo está con ellos cuando se reúnen?
1.14
Incluso si tales hombres fueran asesinados en la confesión del Nombre, esa mancha no se lava con sangre: la culpa irreparable y grave de la discordia no se limpia con la pasión. No puede ser mártir quien no está en la Iglesia: no podrá llegar al Reino quien abandona lo que propio del Reino. Cristo nos dio la paz, nos ordenó ser concordes y unánimes, y ordenó que las alianzas de amor y caridad se mantuvieran incorruptas e inviolables. No puede presentarse como mártir quien no ha mantenido la caridad fraterna. El Apóstol Pablo enseña esto y contesta, diciendo: Y si tengo fe para mover montañas, pero no tengo caridad, nada soy. Y si reparto todo lo que tengo para la comida de los pobres, y si doy mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo caridad, de nada me sirve. La caridad es magnánima, la caridad es bondadosa, la caridad no rivaliza, no hace el mal, no se envanece, no se irrita, no piensa mal, ama todas las cosas, cree todas las cosas, espera todas las cosas, soporta todas las cosas. La caridad nunca falta( 1 Cor. XIII, 2, 5, 7, 11). La caridad nunca se ausenta, dice. Por eso, siempre estará en el Reino, y permanecerá para siempre con los que permanecen en unión fraterna. La discordia no puede llegar ni al reino de los cielos ni a las recompensas de Cristo, que dijo: Este es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he amado( Juan 15: 12); alcanzar estas cosas no será posible para quien haya violado el amor de Cristo por una pérfida disputa. El que no tiene amor no tiene a Dios. La voz del bendito apóstol Juan es: Dios, dice, es amor; y el que permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios permanece en él( 1 Juan 4: 16). Aquellos que no querían ser de un mismo sentir en la Iglesia de Dios no pueden permanecer con Dios. Aunque ardan con llamas y fuegos, o pongan sus almas como objetos a las fieras, eso no será la corona de la fe, sino el castigo de la infidelidad; ni el resultado glorioso de la virtud religiosa, sino la destrucción de la desesperación. Esa persona puede ser asesinada, pero no puede ser coronada. Esa persona profesa ser cristiano, del mismo modo en que el diablo muchas veces finge ser Cristo, cosa que advierte el mismo Señor cuando dice: Vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán( Mc 13, 6). Así como no es Cristo, aunque engañe en su nombre, así tampoco puede ser visto como cristiano el que no continúa en la verdad de su Evangelio y de su fe.
1.15
Porque profetizar y expulsar demonios y realizar grandes virtudes en la tierra es ciertamente cosa elevada y admirable, pero quien tiene todo esto no alcanza el reino de los cielos, a menos que observe el camino recto y justo. El Señor dice: Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor,¿ no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos grandes obras? Y entonces les diré: Nunca os conocí; Apartaos de mí, vosotros que obráis la iniquidad( Mateo 7: 22- 23). Hace falta justicia para merecer un buen juicio por parte de Dios: debemos obedecer sus mandamientos y advertencias, para que nuestros méritos reciban la recompensa. El Señor en su Evangelio, cuando quiere dirigir el camino de nuestra esperanza y de nuestra fe, lo resume así: El Señor vuestro Dios, dice, es un solo Dios; y: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Este es el primer mandamiento; y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Toda la ley y los profetas dependen de estos dos mandamientos( Marcos 12: 29- 31). Enseñó la unidad y el amor con su enseñanza, y resumió todos los profetas y toda la ley en dos preceptos. Pero¿ qué unidad conserva, qué amor guarda o piensa quien, en la locura de la discordia, divide a la Iglesia, destruye la fe, perturba la paz, quebranta la caridad, profana el sacramento?
1.16
Este mal, fieles hermanos, ya había comenzado hace mucho tiempo; pero ahora crece el nefasto desastre de este mal, y comienza a surgir y a brotar más la destrucción envenenada de la perversión herética y de los cismas, porque era necesario que suceda en el tiempo final, como nos lo anuncia el Apóstol y lo advierte el Espíritu Santo: En los postreros días, dice, vendrán tiempos angustiosos, y los hombres serán egoístas, soberbios, envanecidos, avaros, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, sin afecto, sin respetar la palabra, calumniadores, incontinentes, despiadados, que no aman el bien, traidores, insolentes, hinchados de acedia, interesados en los placeres más que en Dios, teniendo una religión deformada, y negando su virtud. Son de los que entran sigilosamente en las casas, y se aprovechan de las mujercitas cargadas de pecados, que se dejan llevar por diversos deseos, siempre aprendiendo y nunca llegando al conocimiento de la verdad. Y así como Jamnes y Mambres resistieron a Moisés, también ellos resisten a la Verdad y no avanzan mucho. Porque su iniquidad será manifiesta a todos, así como fue la de ellos( II Tim. 3: 1- 9). Todas las cosas que han sido predichas se cumplirán, y a medida que se acerca el fin del Siglo, serán probados tanto los hombres como los tiempos. El furioso adversario intenta cada vez más hacernos caer en el error: nos llena de acedia, nos incendia de envidia, nos ciega de avaricia, nos desfigura mediante la impiedad, nos infla la sobrerbia, nos endurece en discordias y nos precipita a la ira.
1.17
Sin embargo, no nos dejemos conmover ni turbar por la perfidia excesiva y abrupta de muchos, sino más bien fortalezcamos nuestra fe ya que fue pre- anuncianda la verdad del asunto. Como algunos han comenzado a obrar de tal manera, porque estas cosas ya habían sido anunciadas, entonces el resto de los hermanos cuídense de ellos, porque también estas cosas han sido dicho antes, como nos instruía el Señor, diciendo: Pero tú, mira, he aquí, yo les he predicho todas las cosas( Marcos 12: 23). Os ruego, hermanos, que evitéis a tales personas, y guardéis vuestras compañías y vuestros oídos de conversaciones destructivas que contagian la muerte, como está escrito: Tapaos los oídos con espinas, y no escuchéis la mala lengua( Eclesiastés 28: 28). Y otra vez: Las buenas mentes son corrompidas por las malas habladurías( 1 Cor. 15: 33): El Señor nos enseña y nos advierte que nos apartemos de esas personas. Los ciegos, dice, son los líderes de los ciegos. Pero el ciego guiando al ciego, juntos caen en el hoyo( Mateo 15: 14). El que está separado de la Iglesia debe ser apartado y evitado. Es de esta clase de perversos y peca, y es condenado por sí mismo( Tito 3: 11).¿ Parece estar con Cristo quien obra contra los sacerdotes de Cristo, quien se separa de la unidad de su clero y pueblo? Toma las armas contra la Iglesia, lucha contra las disposiciones de Dios. Enemigo del altar, rebelde al sacrificio de Cristo, infiel a la fe, sacrílego a la religión, siervo desobediente, hijo impío, hermano enemigo, que desprecia a los obispos y abandona a los sacerdotes, se atreve a establecer otro altar, a hacer otra oración con palabras ilícitas, profanando la verdad de la entrega del Señor con falsos sacrificios, sin comprender que el que se opone a los mandatos de Dios, por la audacia de la temeridad, es castigado con el reproche de Dios.
1.18
De modo que Coré, Datán y Abirón, que a Moisés y al sacerdote Aarón intentaron quitarles la autoridad de sacrificar, fueron inmediatamente castigados por sus intentos( Núm. 16: 27). La tierra, rompiendo su estructura, se abrió en un profundo abismo, y devoró a estos que estaban vivos y de pie en una sola brecha abierta. Y la ira del Dios indignado no sólo hirió a los que habían sido responsables, sino también a los otros doscientos cincuenta que participaron del mismo furor y a sus compañeros, que se habían unido a ellos en esa audacia. Salió del Señor un fuego que realizó la retribución, advirtiendo y mostrando que actúa contra Dios cualquier impío que por su propia voluntad humana trate de destruir la organización establecida por Dios. Así también sucedió con el rey Ozías, cuando llevaba un turíbulo( II Paral. 26, 19), y reclamó violentamente el sacrificio para sí mismo contra la ley de Dios: se resistió al sacerdote Azarías, no le obedeció y ni cedió: por eso fue confundido por la divina indignación y quedó manchado en la frente con una variedad de lepra( IV Reg., 5), en la parte del cuerpo marcada por la ofensa al Señor donde se sellan los que merecen al Señor. Y los hijos de Aarón, que habían puesto un fuego ajeno en el altar, que el Señor no había mandado, fueron vengados instantáneamente en la presencia del Señor.
1.19
Es a ellos a quienes imitan y siguen los que, despreciando la tradición de Dios, desean doctrinas extrañas e introducen enseñanzas humanas. A éstos el Señor increpa y reprende en su Evangelio, diciendo: Rechazáis el mandato de Dios de establecer vuestra tradición( Marcos 7: 9). Se nota claramente que este crimen es peor que el de los cristianos que sacrificaron a los ídolos durante la persecución imperial y hoy se arrepienten de haberlo hecho( los llamados“ lapsi”); ellos, hacen penitencia por su crimen e imploran a Dios, obteniendo plena satisfacción. Este caso es lo que la Iglesia busca y pide que suceda, pero en el primer caso( los inventores de herejías) la Iglesia se opone. En este caso( lapsi) pudo haber sido por necesidad, pero en el primero( herejía) la voluntad se mantiene en el crimen. Aquí el que ha caído sólo se ha hecho daño a sí mismo, y allí el que ha tratado de crear una herejía o un cisma ha engañado a muchos arrastrándolos a la perdición junto con él. Aquí se condena el alma de uno, pero allí está en peligro la de muchos. Aquí ciertamente comprende que ha pecado, y se lamenta y llora; allí, el inventor de herejías se hincha el pecho, y se complace en sus propias transgresiones, separa a los niños de su madre, inquieta a las ovejas del pastor, perturba los sacramentos de Dios: y cuando el“ lapsus” ha pecado una vez, el hereje peca todos los días. Y en fin: el“ lapsus”, después de alcanzar el martirio, puede recibir las promesas del reino; pero el que ha sido asesinado fuera de la Iglesia, no puede alcanzar las recompensas de la Iglesia.
1.20
Que nadie se sorprenda, amados hermanos, de que incluso algunos de los confesores(“ quienes confesaron públicamente ser cristianos durante la persecución imperial”) hagan estas cosas, y cometan pecados tan impíos y graves. Porque la Confesión de la Fe no hace inmune a las asechanzas del demonio, ni protege contra las tentaciones y peligros y ataques del mundo con seguridad perpetua. Además, nunca más veríamos en los confesores fraudes, violaciones y adulterios, que ahora vemos en algunos, por lo cual gemimos y nos afligimos. Quienquiera que sea ese confesor, no es mayor ni mejor que Salomón, ni más amado por Dios: quien, sin embargo, mientras anduvo en los caminos del Señor, mantuvo la gracia que había obtenido del Señor; pero después de abandonar el camino del Señor, también perdió la gracia del Señor. Y por eso está escrito: Guarda lo que tienes, no sea que otro tome tu corona( Apoc. 3: 11). El Señor ciertamente no amenazó con quitar la corona de la justicia, excepto que, cuando se retara la justicia, la corona también se debe retirar.
1.21
La confesión es el comienzo de la gloria, no es el mérito de una corona; ni completa la alabanza, sino que da inicio a la dignidad. Y mirad que está escrito: El que persevere hasta el fin, ése será salvo( Mateo 10: 22), lo que hubo antes del fin es un peldaño por el cual se asciende al pináculo de la salvación, no un límite por el cual el pináculo del se celebra la cumbre.¿ Él es un confesor? Pero después de la confesión el peligro es mayor, porque el Adversario está más provocado.¿ Él es un confesor? Entonces debe estar aún más con el Evangelio del Señor a través de la gloria obtenida del Señor. Porque dice el Señor: A quien mucho se le da, mucho se le exige; y a quien se atribuye más dignidad, más servidumbre se le exige( Lc 12, 48). Que nadie perezca por el ejemplo del confesor, que nadie aprenda injusticia, ninguna insolencia, ninguna traición por el comportamiento del confesor.¿ Es un confesor? Que sea humilde y tranquilo, que sea modesto en su conducta y disciplina; para que el que se llama confesor de Cristo imite al Cristo a quien confiesa. Porque cuando dice: El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido( Lc 18, 14), y él mismo fue ensalzado por el Padre, porque se humilló en la tierra por la Palabra y la Virtud y la Sabiduría de Dios Padre,¿ cómo puede amar la exaltación quien nos mandó la humildad por su ley, y él mismo recibió del Padre un gran nombre como premio de la humildad? Es un confesor de Cristo si la majestad y la dignidad de Cristo no son luego blasfemadas por su causa. La lengua que confiesa a Cristo no debe ser maledicente, no debe ser tumultuosa, no debe ser escuchada blasfemando con acusaciones y disputas, no debe lanzarse contra los hermanos y sacerdotes de Dios, ni en busca de palabras de alabanza, veneno de serpientes. Además, si el confesor después se ha hecho culpable y detestable, si ha disfrazado su confesión con mala conducta, si ha manchado su vida con repulsiva abominable, si, finalmente, abandonando la Iglesia donde se hizo confesor, y rompiendo la armonía de la unidad, ha cambiado su fe primera en perfidia posterior: en ese caso ya no puede darse halagos por su confesión, como si hubiera sido elegido para el premio de la gloria, cuando por esta actitud los castigos del pecado han aumentado más para él.
1.22
Porque el Señor también escogió a Judas entre los Apóstoles, y sin embargo, Judas más tarde traicionó al Señor. Sin embargo, no por eso decayó la fe y la constancia de los Apóstoles, porque el traidor Judas se apartó de su compañía. Incluso aquí, la santidad y la dignidad de los confesores no fueron destruidas porque la fe de algunos haya sido quebrantada. El bienaventurado Apóstol Pablo habla en su Epístola:¿ Pues qué, si algunos de ellos se apartaren de la fe?¿ Su incredulidad anuló la fe de Dios? El está fuera. Porque Dios es veraz, pero todo hombre es mentiroso( Rom. 3, 3, 4). La mayor y mejor parte de los confesores permanece en la fuerza de su fe y en la verdad de la ley y disciplina del Señor; ni se apartan de la paz de la Iglesia quienes, habiendo obtenido la gracia en la Iglesia, se acordaron de la condescendencia de Dios; y por esto mismo obtienen la mayor alabanza de su fe, porque separados de su perfidia los que estaban unidos en la confesión, se han apartado del contagio del crimen, los vencedores de la reunión.
1.23
En verdad, espero, amadísimos hermanos, y también aconsejo y recomiendo que, si es posible, ninguno de los hermanos perezca, y que el cuerpo del pueblo que consiente sea abrazado por una madre gozosa en su seno. Sin embargo, si algunos de los líderes de los cismas y los autores de la disensión, permaneciendo en una locura ciega y obstinada, no pudieron ser llamados con seguridad al camino de la salvación por medio del consejo, los demás, sin embargo, lo tomaron con sencillez, o llevados al error, o engañados por alguna astucia engañosa, liberaos de las trampas del engaño, librad los pasos errantes de los errores, reconoced el camino recto del camino celestial. Es la voz del Apóstol opuesto: Os mandamos, dice, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todos los hermanos que andan desordenadamente y no conforme a la tradición que recibieron de nosotros( II Tes. 3: 6). Y de nuevo dice: Que nadie os engañe con palabras vanas. Por eso la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes de ellos( Efesios 5, 6, 7). Es necesario apartarse de los transgresores, o más bien huir de ellos, para que, mientras uno se junta con los que andan mal, y anda por los caminos del error y del crimen, desviándose del camino del verdadero camino, él mismo es retenido al mismo delito. Dios es uno, y Cristo es uno, y su iglesia es una, y la fe es una, y el pueblo es uno, unidos en la sólida unidad del cuerpo por el pegamento de la concordia. No se puede dividir la unidad, ni se puede separar el cuerpo por una sola ruptura del entramado, desgarrado por el desgarro de las vísceras, en vano partido. Todo lo que ha dejado la matriz, no puede vivir y respirar por separado, pierde la sustancia de la salvación.
1.24
El Espíritu Santo nos advierte y dice:¿ Quién es el hombre que quiere la vida y ama ver los mejores días? Guarda tu lengua del mal, y tus labios no hablen con engaño. Apartaos del mal y haced el bien, buscad la paz y seguidla( Sal. 33, 13- 15). Un hijo de paz debe buscar y seguir la paz, debe refrenar su lengua del mal de la discordia 203 quien conoce y ama el vínculo de la caridad. Entre sus mandamientos divinos y enseñanzas saludables, el Señor añadió al sufrimiento ya próximo, diciendo: La paz os dejo, mi paz os doy( Jn 14, 27). Él nos ha dado esta herencia, todos los dones de su promesa y las recompensas que ha prometido para el mantenimiento de la paz. Si somos coherederos con Cristo, permanezcamos en la paz de Cristo. Si somos hijos de Dios, debemos ser pacíficos. Bienaventurados, dice, los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios( Mateo 5: 9). Los hijos de Dios deben ser pacíficos, mansos de corazón, sencillos de palabra, armoniosos en el afecto, unidos fielmente por lazos de unanimidad.
1.25
Esta unanimidad existió una vez bajo los apóstoles. Así el nuevo pueblo de creyentes, guardando los mandamientos del Señor, mantuvo su caridad. La divina Escritura prueba lo que dice: Pero la multitud de los que habían creído obraba juntamente en alma y mente( Hechos 4: 32). Y otra vez: Y perseveraban todos unánimes en la oración con las mujeres y con María, que había sido la madre de Jesús y de sus hermanos( Hechos 1: 14). Y por lo tanto, porque oraron con oraciones eficaces, pudieron obtener con confianza todo lo que pidieron de la misericordia del Señor.
1.26
Entre nosotros, sin embargo, la unanimidad ha disminuido tanto que la generosidad de la operación se ha roto. Entonces vendieron casas y haciendas, y atesorando para sí tesoros en el cielo, ofrecieron los precios a los apóstoles para ser distribuidos para el uso de los necesitados. Pero ahora no damos diezmos del tesoro; y cuando el Señor nos manda vender, más bien compramos y aumentamos. Así se marchitó en nosotros el vigor de la fe, así se marchitó la fuerza de los creyentes. Y por eso el Señor, mirando hacia nuestros tiempos, dice en su Evangelio: Cuando venga el Hijo del hombre,¿ creéis que hallará fe en la tierra( Lc 18)? Vemos que lo que él predijo se ha cumplido. No hay fe en el temor de Dios, en la ley de la justicia, en el amor, en el trabajo: nadie piensa en el temor del futuro; Nadie considera el día del Señor y la ira de Dios y los castigos que vendrán a los incrédulos y los tormentos eternos establecidos de los pérfidos: que nuestra conciencia temería si creyéramos; porque no cree en nada, ni tiene miedo. Pero si creía y tenía cuidado: si tenía cuidado, escaparía. Despertémonos lo más que podamos, amados hermanos, y, habiendo roto el sueño de la antigua inactividad, vigilemos para observar y cumplir los mandamientos del Señor. Seamos tal como él nos mandó que fuéramos, diciendo: Cíñense vuestros lomos, y ardan las lámparas en vuestras manos; y sois semejantes a hombres que esperan a su señor cuando vuelve de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran. Bienaventurados los siervos a quienes el Señor que viene halló velando( Lucas 12: 35- 37). Debemos estar ceñidos, no sea que, cuando llegue el día de la campaña, nos sorprenda estorbados y confundidos. Que nuestra luz brille y brille en las buenas obras, para que nos conduzca a la luz del brillo eterno de la noche de este mundo. Esperemos siempre con ansia y cautela la repentina venida del Señor, para que, cuando llame, se despierte nuestra fe y recibamos del Señor el premio de la vigilancia. Si se observan estos mandamientos, si se guardan estas advertencias y preceptos, no podemos ser oprimidos mientras dormimos por el diablo engañador, reinaremos como siervos y centinelas de Cristo como gobernante.