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Cyril of AlexandriaMino q.1 · spanish-geminiMore by Cyril of Alexandria
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Spanish Gemini
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determinar la fealdad del asunto mismo, o incluso pensar, como algunos, que no se realizó de tal manera, ni que Gomer fue tomada para matrimonio, o sea, para una unión conyugal, donde la Sagrada Escritura dice que ocurrió una concepción, y además un alumbramiento, y menciona el nombre del niño, y dice quién es el padre de la mujer, y además de esto, el nombre de la mujer misma. Pero puesto que era necesario confesar, al elegir estar de acuerdo con la verdad de los hechos, que esto sucedió así verdaderamente, vamos a exponer las palabras de quienes acostumbran a burlarse, y entonces, a su debido tiempo, introduciremos la narración de la economía. Encontré, pues, un pequeño tratado de un hombre no desconocido que quería aclarar lo relativo a este lugar; quien no hacía una crítica moderada de la historia y de quienes decían que había sucedido así; y afirmaba que, temiendo nada en absoluto sobre este capítulo mismo, los amantes de la templanza debían gritar:« La letra mata». Pues, como si corriera contra la letra, y como si fuera cuesta abajo, componía tales argumentos:« Pues Moisés», decía,« el divino, era mandado alguna vez a sacar a Israel, redimido de la esclavitud de los egipcios, hacia la tierra santa prometida antiguamente a los padres, digo, la de la promesa; pero también el profeta Jeremías escuchó a Dios diciendo claramente:' Antes de formarte en el vientre te conocí, y antes de que salieras del seno te consagré, te puse por profeta para las naciones'.¿ Cómo, pues, no son dignos de admiración», dice,« quienes incluso rechazan un ministerio tan venerable y hermosísimo, y no se avergüenzan de la dilación? Pues uno decía:' Te ruego, Señor, designa a otro que pueda, a quien enviarás'; el otro, pretextando su juventud, intentaba disuadir a Dios. Pero también el profeta», dice,« Ezequiel, mandado a hacerse panes sobre excrementos de estiércol humano, se ha disgustado no poco, y escuchó por esto:' He aquí que te he dado estiércol de bueyes en lugar de estiércol humano, y cocerás tus panes sobre ellos'. Y además, el mismo divino Pedro, cuando bajaba el lienzo del cielo, en el que estaban escritos todos los cuadrúpedos y los animales, escuchó a Dios diciendo:' Levántate, Pedro, mata y come', se negaba», dice, diciendo así:' De ninguna manera, Señor, porque nunca comí nada común o inmundo; ni entró en mi boca carne profana'. Pero Oseas, al escuchar que debe unirse a una mujer impura y prostituida y que tiene una vida maldita, no rechaza el asunto, no admite vacilación, no presenta la súplica, pidiendo ser liberado; sino que, como uno de los más lascivos, muy prontamente y sin dilación, casi arrebata el asunto, quizás vencido por el placer hacia la mujer».
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Luego, cerrando los argumentos hacia el absurdo, añadía a esto algunas cosas frías. Pues finge defender al profeta, y dice de nuevo que habría hecho una gran negativa si supiera que Dios mandaba una unión corporal; pero puesto que lo que se hacía era algo espiritual, por mucha piedad, casi se ofrece voluntariamente a hacer lo mandado. Por otra parte, dice, el Dios de la templanza no habría querido que sucediera algo tal, como que un hombre tan grande se contaminara con uniones tan vergonzosas y abominables, digo, con una mujer, y además, lasciva y prostituida. Transformando, pues, como la fuerza de la historia en conceptos espirituales, decía que Gomer era un tipo del alma que ha elegido vivir de manera vergonzosa e indecente; y que el profeta, en cambio, cumplía la imagen del Logos de Dios que viene de arriba y del cielo, es decir, del Padre, quien, uniéndose intelectualmente a nuestras almas, infunde las semillas de la vida amante de la virtud.
q.11
Y estos son los hallazgos de su persuasión; pero me he maravillado no poco: primero, porque, habiendo despreciado los conceptos que conducen a la verdad, se ha atrevido a decir que« la letra mata»; luego, además de esto, que ha traído a los que están en torno a Moisés, y a los que mencionamos hace poco, que han contradicho lo que fue profetizado desde arriba; pero que quienes se han atrevido a mirar contra los decretos divinos no han quedado fuera de culpa, lo ha silenciado incorrectamente. Pues a Moisés, el hierofante, que se negaba y dudaba de la misión, y pretextaba la torpeza de lengua, Dios lo reprendía como débil en la fe, diciendo así:«¿ Quién dio boca al hombre?¿ Y quién hizo al sordo y al mudo, al que ve y al ciego?¿ No soy yo, el Señor Dios? Y ahora ve, y yo abriré tu boca»; y al vacilar después de esto, y seguir dudando,« se enojó», dice,« el Señor contra Moisés», y dijo:«¿ No es Aarón tu hermano? Sé que hablando hablará él por ti». Y habiendo dicho Jeremías de nuevo más audazmente:« Soy joven y no sé hablar», no menos le salía al encuentro Dios, diciendo:« No digas que soy joven, porque a todos los que te envíe irás, y hablarás todo lo que te mande». Pues no era en absoluto sin peligro decir, o incluso pensar solo, que el consejo supremo se ha equivocado en el razonamiento apropiado al llamar a un hombre joven a la profecía. Del mismo modo, el divino Pedro escuchó cuando el lienzo bajaba del cielo:« Levántate, Pedro, mata y come»; pero puesto que había gritado al modo judío:« De ninguna manera, Señor, porque nunca comí nada común o inmundo», era reprendido al instante, y como atreviéndose a oponerse a los designios divinos, escuchaba claramente:« Lo que Dios purificó, tú no lo llames común». Pues aunque el Dios del universo quería reprender suavemente, y no se irritaba excesivamente de inmediato como contra quienes han contradicho, no obstante, la negativa no los dejó fuera de culpa.
q.12
Y digo que es necesario, asignando sin dilación a los decretos de arriba el tener lo correcto e irreprochable, apresurarse a terminar lo mandado, aunque el asunto no agrade mucho a nuestras almas; por ejemplo,¿ qué digo?, el Dios del universo ha mandado a Saúl degollar a Agag, como habiendo hecho cosas impías contra los de Israel. Pero él pensó deliberar sobre él con bondad, y lo consideró digno de clemencia al condenado por los decretos. Por tanto, choca así contra Dios, y mucho. Se preocupaba, pues, de que muriera el mandado a morir, casi gritando y diciendo por el hecho mismo que Dios no hacía un decreto justo sobre él. Por esta causa, el bienaventurado Samuel se entristecía mucho y se indignaba con Dios, y él mismo degüella a Agag, exclamando las causas:« Porque tu espada dejó sin hijos a las mujeres, así tu madre quedará sin hijos entre las mujeres»; y anuncia de antemano a Saúl que será expulsado del reino y pagará amargas penas por la desobediencia. Y si es necesario traer además la narración de otras historias, está escrito en el tercer libro de los Reyes que Ader, el jefe o rey de los sirios, hacía la guerra alguna vez contra los de Israel. Estando Acab, que era rey de Israel, muy angustiado y temiendo la incursión, y esperando ser capturado en poco tiempo con todo su ejército, Dios prometía por medio de un profeta que le entregaría al enemigo; luego, habiéndolo tomado, él pedía clemencia contra lo que parecía a Dios.¿ Y qué después de esto la Sagrada Escritura?« Y un hombre de los hijos de los profetas dijo a su prójimo en palabra del Señor:' Hiéreme, te ruego'; y el hombre no quiso herirlo. Y le dijo:' Porque no escuchaste la voz del Señor, he aquí que te alejas de mí, y te herirá un león'; y se fue de él, y lo encuentra un león y lo hirió. Y encuentra a otro hombre y dijo:' Hiéreme, te ruego'; y el hombre lo hirió, hiriéndolo, y lo quebrantó. Y el profeta fue y se puso ante el rey de Israel en el camino, y se vendó los ojos con una venda»; y habiendo hablado algunas cosas pequeñas entretanto al que regresaba Acab, añadía de nuevo:« Así dice el Señor: Porque sacaste a un hombre destructor de tu mano, tu alma será en lugar de su alma, y tu pueblo en lugar de su pueblo».¿ Escuchas cómo el que se negaba a herir al profeta fue miserablemente eliminado, al encontrarse con una fiera terrible? Y sin embargo,¿ cómo no es verdad decir que era fruto de la piedad no atreverse a golpear a un santo y profeta? Pero era en palabra del Señor, y la desobediencia se convirtió en un crimen difícil de evitar. Y Acab perdonó irracionalmente a Ader, aunque Dios había mandado destruir, y él mismo es dado en lugar de su alma. Por tanto, es necesario que nosotros terminemos sin vacilación ni dilación lo que agrade a Dios; pero hacer o elegir pensar algo distinto a esto conlleva el crimen de soberbia. Pues casi han llegado a reprender a Dios, que a veces delibera incorrectamente.
q.13
Decimos, pues, a los que no ponen la historia fuera de la calumnia, y que culpan irreflexivamente:¿ Les parece, oh estos, que es feo que un profeta conviva con una mujer lasciva?¿ Qué más?,¿ no es mucho más feo que algunos sean degollados por santos profetas?¿ Cómo, pues, Samuel eliminó a Agag, y Elías a los profetas de Baal, aunque eran muchos en número?¿ Qué más, dime, y el profeta Isaías, quitándose el saco de la cintura, y andando desnudo y descalzo por Jerusalén?¿ Acaso no lo censuraría alguien de inmediato, al estar en tal figura, como indecente y fuera de sí y con la mente perturbada?¿ Y cómo es esto dudoso, si está lleno de alabanza que todo sea hecho por nosotros en el orden debido? Pero dirás que, cediendo a los impulsos divinos, hacían tales cosas entonces.¿ Qué más, dime, es digno de pensar sobre el bienaventurado Oseas?¿ Acaso viene por voluntad propia a una mujer prostituta, y la hace conviviente, tan vergonzosa, o es mandado por Dios? Y me he maravillado no menos de aquel que quiere burlarse de lo escrito sobre él, y se ha atrevido a difamar lo desagradable de la historia. Pues eliminando el asunto por lo absurdo, y afirmando muy claramente que el profeta no se ha unido a una mujer prostituta, sino que el divino Logos se une a veces a almas que se han prostituido, no ha comprendido, como es natural, en qué desatino ha caído. Pues, al parecer, quiere que el profeta sea más venerable que el Dios santísimo. Pues, dime,¿ no diría alguien que es en igual razón el que el profeta se una a una mujer malvada, y el que el Logos de Dios elija unirse a un alma impura? Pero creo que no hay diferencia alguna. O bien, pues, que eliminen también esto junto con aquello por lo absurdo, o bien que permitan que las cosas humanas sigan detrás del consejo divino. Y creo que es necesario traer también algo de las Escrituras evangélicas. Nuestro Señor Jesucristo se sentó a la mesa con publicanos y pecadores, pero los fariseos, amigos de acusar, lo reprochaban de nuevo, y se acercaban a los santos discípulos abiertamente, diciendo:«¿ Por qué vuestro maestro come y bebe con hombres pecadores?».¿ Qué, pues, ante esto Cristo?« No tienen necesidad», dice,« los que están fuertes de médicos, sino los que están mal». Que Dios, por una filantropía inmensa, admite a los que están contaminados y aún no lavados del pecado, nadie lo dudaría. Pero es necesario sobre todo no determinar la fealdad de la historia ocurrida según el bienaventurado Oseas, escribiéndonos por sí misma hermosamente que, siendo aún abominables e impuros, el divino Logos nos concede su comunión espiritual.
q.14
Dijo, pues, el Dios del universo al bienaventurado Oseas:« Ve, toma para ti una mujer de prostitución e hijos de prostitución». Y él recibe a Gomer, no haciendo del asunto un hallazgo de placer, sino cumpliendo una obra de obediencia y ministerio, y convirtiéndose en servidor del tipo, al cual diremos nosotros mismos, ciertamente, que en las cosas carnales y más terrenales se conforman, en lo posible, las cosas espirituales. Y alguien podría culpar, creo, el propósito del profeta, ya no en orden. Pues el elegir casarse, y unirse a una mujer, y amar a los hijos, el discurso de la Escritura inspirada por Dios no lo impide; más bien, lo libera de culpa y calumnia en todas partes:« Honroso es el matrimonio, y el lecho sin mancilla», según la voz del bienaventurado Pablo; y estaba permitido a quienes quieren vivir rectamente, y lograr una vida virtuosa y piadosa, aunque deseen la procreación de hijos. Pues vivió así el bienaventurado Abraham; y han sido también los que después de él, aprobados por Dios.¿ Qué, pues, dime, es lo absurdo, o cómo se difamaría en absoluto el no rechazar el matrimonio, mandando Dios escribir algo de las cosas espirituales y necesarias para provecho de los que leerán en las cosas corporales y sensibles? Y yo diría, sin temer nada, que el profeta también salvó a Gomer. Pues a una mujer tan vergonzosa y común, la convenció de estar unida a un solo hombre, y a la naturaleza misma que antes la afligía; porque no estaba sujeta a procreaciones de hijos, sino vendiendo su belleza a los placeres de los que pasaban, era un trampolín de muerte, y puerta y camino que conducía hacia la misma oscuridad profunda y última; la convenció de abstenerse de tales encantamientos y empresas tan despreciadas, y la hacía madre de hijos venerable. Y el no preocuparse mucho de las cosas propias, sino elegir más bien terminar lo útil y necesario para la salvación de otro, parecería un esfuerzo digno de lo santo y digno de admiración.¿ O no alabaremos así también con toda alabanza al bienaventurado profeta Isaías, si, despojándose de la túnica, y descalzándose también las sandalias, y considerando de muy poco valor la decencia, caminaba desnudo, para que, habiendo mostrado la figura de la futura cautividad a los de Israel, los prepare a estar unidos a Dios y los convenza de amar finalmente el cese de los pecados?¿ Qué más, dime, y nuestro sabio Pablo no decía claramente:« Pues yo mismo deseaba ser anatema de Cristo, por mis hermanos, mis parientes según la carne»?¿ Y no dice también que se ha hecho todo para todos, para salvar de todos modos a algunos, y haberse hecho para los judíos como judío, para los sin ley como sin ley, no siendo sin ley para Dios, sino bajo la ley de Cristo, para salvar a los sin ley?¿ Y qué digo aún estas cosas, dejando lo que es aún mayor? Que el mismo Logos de Dios, el Unigénito, para salvar al género humano,« no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho en semejanza de hombres, y hallado en figura como hombre, soportó la cruz, despreciando la vergüenza». No hay, pues, nada de maravilloso si, habiéndose apartado un poco de lo apropiado, el profeta salvó a Gomer, y recupera para la decencia a la mujer perdida. Y que Dios mandaba unirse a la mujer por causa de un asunto útil y necesario, lo ha asegurado de inmediato, afirmando que por esta causa mandaba aquellas cosas. Porque dice:« Porque prostituyéndose se prostituirá la tierra de detrás del Señor». Y no dice al profeta una prostitución de la tierra que será, sino la que ya ha ocurrido. Pues, en efecto, estaban las becerras en Dan y Betel, y se habían levantado los recintos de Baal, y los ritos de Israel se hacían por toda la tierra de los samaritanos. La Escritura inspirada por Dios, pues, no hace distinción según los tiempos, o, lo que es más verdadero decir, los que nos han interpretado esto; como, ciertamente, también la misma persona de Cristo es introducida por la voz de Isaías diciendo:« He dado mi espalda a los azotes, y mis mejillas a las bofetadas». Y el mismo profeta dice sobre él:« Como oveja fue llevado al matadero, y como cordero mudo ante el que lo esquila, así no abre su boca; en su humillación su juicio fue quitado».¿ Ves cómo el discurso de la profecía nos ha introducido lo que será en los tiempos como si ya hubiera ocurrido? Por tanto, el« prostituyéndose se prostituirá la tierra», debe entenderse en lugar de« se ha prostituido la tierra».¿ Y de qué manera se ha prostituido?« De detrás del Señor», es decir, habiendo rechazado el seguimiento que uno haría como hacia Dios. Pues está escrito que:« Detrás del Señor caminarás», es decir, seguirás sin volverte atrás las leyes de arriba y de parte de Dios. Se ha prostituido, pues, de detrás del Señor, no soportando seguir. Pues se ha vuelto apóstata y profana, y habiéndose añadido a los cultos de los ídolos, ha chocado contra el Señor. Por esta causa, pues, el profeta Oseas se une a Gomer, porque la tierra se ha prostituido de detrás del Señor. Pues el hecho, como dije, podría entenderse como un tipo de un asunto místico. Luego Gomer ha dado a luz:« Y dijo el Señor a él: Llama su nombre Jezreel, porque aún un poco y vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Judá, y haré cesar el reino de la casa de Israel; y será en aquel día que quebraré el arco de Israel en el valle de Jezreel». En esto el discurso nos da a luz una doble teoría. Y se trae también otra escritura entre algunos, de la cual es necesario hacer mención ahora por la exactitud; pues aprovecha no poco que hagamos mención de ambos discursos. La edición nuestra, pues, es decir, la de los setenta, dice:« Y vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Judá»; pero la otra dice:« Y vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Jehú». Y si algunos eligieran entenderlo así, es necesario hacer la narración más histórica. Y es así: Acab llegó a ser rey en Israel, el que tenía también como conviviente a Jezabel. Pero puesto que buscaba la viña de Nabot, y él salía al encuentro ante esto, diciendo:«¡ No me suceda darte la viña de mi padre!», ha sido asesinado, al encontrarse con las perversidades de Jezabel. Puesto que, pues, había sido asesinado, Acab ha heredado la viña de Nabot, y se añadía también de otro modo a los cultos de los demonios, y esto de manera extraña, el Dios del universo se indignaba finalmente. Luego mandó al profeta Eliseo ungir a Jehú, rey sobre Israel. Y habiendo enviado al joven, el profeta cumplía el decreto divino. Luego, ungido Jehú, baja a Samaria, y cumplía el furor divino sobre los que habían ofendido. Pues habiendo matado a Acab, lo arrojó en la viña de Nabot; luego después de esto a Jezabel, y eliminó también a setenta hijos de Acab, los que estaban por toda Samaria. Añadía a esto también a Baal; pues incendió sus estelas, y derribó los recintos, y degüella a los mismos sacerdotes. Por esto Dios lo acepta; y ciertamente promete, diciendo que:« hijos hasta la cuarta generación se sentarán en tu trono». Pero el así llegado a ser aprobado Jehú ha chocado no menos contra Dios. Pues no quitó las becerras, y él mismo era descubierto caminando impíamente en los pecados de Jeroboam. Luego llegó a ser de Jehú, primer hijo Joacaz, hombre también él idólatra, y adorando a las becerras. Pero en sus tiempos, dice,« se enojó con furor el Señor contra Israel, y los entregó en mano de Hazael, rey de Siria, y en mano de Ader, hijo de Hazael». Segundo de Joacaz reinó Joás; y este es un hombre malvado. Tercero Jeroboam, bajo cuyo reinado comienza la profecía de Oseas. Cuarto Azarías de Jeroboam, y él mismo idólatra; a este mató Selum. Por tanto, puesto que Jehú había sido ungido para que vengara la sangre de Nabot, que era de Jezreel; y esta es una ciudad de Samaria; y para que, habiendo quitado la idolatría de Israel, convenciera finalmente de estar unidos a Dios, luego llegó a ser él mismo adorador de las becerras, y no menos impíos han sido los hijos nacidos de él, dice:« Vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Jehú». Pues así como ha vengado de la casa de Acab por medio del reino de Jehú, así vengará también de la casa de Jehú. Pues en los días de sus hijos ha hecho la guerra Hazael, rey de Siria, y además Ader, y han vencido a Israel, y han saqueado muchísimas ciudades de las que estaban en Samaria. Nace, pues, al profeta un niño, al que también el nombre es Jezreel; como si Dios recordara de algún modo el pecado ocurrido sobre Nabot; pues de un hombre justo y piadoso asesinado injustamente,¿ cómo habría estado tranquilo el protector de los justos? Promete, pues, quebrantar el arco de Israel en el valle de Jezreel. Pues han sido vencidas, como dije, por Hazael y además por Ader las tribus de Israel. Y el discurso en esto, de las cosas hechas históricamente; pero vamos a decir también lo conveniente a la otra escritura, llevando ya hacia la teoría espiritual lo dicho por Dios. Noble es, por los padres, la sinagoga de los judíos. Pues los que están en torno al bienaventurado Abraham han servido al Dios vivo y verdadero; y además han sido cuidadores de la justicia, y coronados muy bien con todas las obras buenas, y destacando por la autenticidad; e inamovibles en la fe, y habiendo ejercitado todo tipo de equidad. Pero puesto que, habiendo sido empujados por el hambre, se mezclaron con los egipcios, luego han pasado largos tiempos allí, han llegado a ser de costumbres diferentes y de opiniones diferentes los nacidos de ellos, habiendo elegido seguir las costumbres de los que habitaban allí; y preocupándose muy poco de la piedad ejercitada y lograda excepcionalmente por los padres. Pues han adorado a la creación en lugar del creador, y a las obras de sus manos, como está escrito; y se habían dejado llevar a tal abominación y vida profana, que quizás no tenían ningún modo de vileza sin practicar. Y me parece que les ha sucedido algo tal, lo que le sucedería a una mujer sabia y noble, habiendo dejado su propio modo, y casi diciendo adiós a las prácticas para la decencia; habiendo elegido más bien ser vista en formas y figuras de prostituta. Pues de la misma manera que tal mujer llena los placeres de todos sobre sí misma, estando libre de toda dificultad, así también el alma del hombre, habiéndose desviado de los esfuerzos de la piedad, y habiendo despreciado el amor hacia Dios, y habiéndose inclinado hacia Satanás, llena los deseos de los espíritus malvados. Por tanto, se ha prostituido en Egipto intelectualmente la sinagoga de los judíos; pues se proponía, como dije, a los deseos de los demonios, llevándose fácilmente a cualquier cosa que fuera de su agrado; pero Dios visitaba y se compadecía de la así dispersada, y quería hacerla de nuevo sensata; y casi hacía conviviente a la profana el santísimo y puro, y la hacía madre de hijos, y la consideraba digna de amor, por el primogénito nacido de ella, es decir, el Jezreel, que se interpreta semilla de Dios. Mira, pues, a Oseas puesto en imagen y tipo de las cosas así sabiamente administradas por Dios. Un santo profeta se une a Gomer, una mujer prostituta. Y ella le ha dado a luz a Jezreel. Así también Dios llamaba a la familiaridad por medio del sabio Moisés a la sinagoga de los judíos, y a la comunión espiritual, por el primogénito que será de ella, es decir, Cristo, que es semilla de Dios según la verdad; pues ha sido engendrado del Padre el Hijo, aunque ha llegado a ser carne. Puesto que no podría ser de otra manera clara y muy distinta la exposición de la teoría espiritual, sin haber traído al medio las cosas ocurridas históricamente, vamos a mencionarlas de nuevo. Que Jezreel es una ciudad, nos lo ha anunciado claramente el discurso, pero como de la ciudad de Jezreel significa a Nabot. Y él mismo sería un tipo de la economía entendida en Cristo; y él mismo se interpreta:« El que viene». Y con tal nombre significa al Emmanuel muchas veces la Sagrada Escritura. Se ha dicho, pues, al bienaventurado profeta Habacuc:« Aún un poco, el que viene vendrá y no tardará»; y canta también en algún lugar David:« Bendito el que viene en nombre del Señor»; y además el mismo divino bautista envía a algunos de sus discípulos hacia nuestro Señor Jesucristo, y ciertamente preguntaba diciendo:«¿ Eres tú el que viene, o esperamos a otro?». Que era en imagen de Cristo, también esto lo sabremos claramente de lo escrito sobre él. Pues Acab deseaba adquirir su viña, y transformar en huerto de hortalizas el lugar tan excepcional. Pero él se indignaba ante esto, y como que nunca entregaría la viña del padre.
q.15
afirmaba claramente:« No me suceda a mí», dice,« entregar la viña de mi padre a ti». Pero cuando Jezabel, la odiada por Dios y profana, la que perseguía a los profetas y conspiraba contra los justos, se enteró de esto, maquinó el asesinato del justo mediante planes perversos; y, habiendo preparado su ejecución, ordenó que la heredara aquel con quien convivía, es decir, Acab. Ante esto, Dios se indignó, como era natural, y prometió vengar la sangre de Jezreel. En efecto, Acab fue asesinado por Jehú, tal como ya hemos dicho anteriormente; y a él se añadió también la malvadísima Jezabel. Vamos, pues, a referir a Cristo lo que sucedió antiguamente como en figura. Pues el profeta Isaías dice:« Una viña fue dada al amado en un cuerno, en un lugar fértil». Y la viña era el hombre de Judá,« plantación nueva, amada». Pero los jefes de Israel, de los cuales Acab reinando sería un tipo, desearon tener su viña; no para que fuera una heredad privilegiada, es decir, una viña, sino para que se convirtiera en un huerto de hortalizas abandonado, es decir, para que fuera rebajada a algo incomparablemente menor; pues hay una diferencia inmensa entre un huerto de hortalizas y una viña. Y lo que es aún mayor en esto no es difícil de ver. Pues, habiendo estado los pueblos de los judíos bajo Cristo,¿ cómo no iban a estar y parecer iguales a vides que brotan bien y, además, muy fértiles? Pero viviendo según las costumbres y modos de los fariseos, y aprendiendo doctrinas que son preceptos de hombres, no se diferenciaban en nada de las hortalizas más humildes, que caen y se marchitan con mucha facilidad. Por tanto, los maestros de los judíos anhelaban tener la viña de Cristo como heredad propia, y convertirla en un huerto de hortalizas; pero no convencían a nadie para que les entregara la viña del Padre. Entonces,¿ qué hizo la odiada por Dios, Jezabel, es decir, la multitud gregaria bajo la mano de los jefes, o mejor dicho, la Sinagoga, que se unió a las locuras de los jefes? Ataca con engaño al justo, al santo Nabot, es decir, al que había de venir, y preparó su asesinato. Pues el Emmanuel fue asesinado siendo calumniado. Pero que el asunto no es tolerable para Dios, se hace claro al decirse al profeta Oseas:« Porque aún un poco y vengaré la sangre de Jezreel sobre la casa de Judá, y haré cesar el reino de la casa de Israel». Pues ha sido vengada, como dije, la sangre de Cristo de todo Israel. Puesto que en aquel tiempo, en el que también ocurrió la profecía, eran llamados de forma dividida: Judá los que habían permanecido en Jerusalén, e Israel, a su vez, los que estaban en Samaria, para que se viera que significaba« de todo Israel», dice necesariamente que vengará la sangre de Jezreel de la casa de Judá; y que hará cesar el reino de la casa de Israel. Esto también lo anunció de antemano el divino Jacob, diciendo:« No faltará príncipe de Judá, ni jefe de sus muslos, hasta que venga aquel a quien está reservado, y él es la esperanza de las naciones». Pues al resplandecer para nosotros el Emmanuel, la esperanza de las naciones, entonces, sí, entonces también desapareció el reino de Israel. Y, en efecto, Herodes, hijo de Antípatro, el ascalonita, gobernaba la tierra de los judíos cuando nació Cristo. Y promete quebrantar también el arco de Israel en aquel día, es decir, en aquel tiempo.« Pues el arco de los fuertes se debilitó», según lo escrito, aunque suponían que dominarían al Emmanuel. Y« las espadas del enemigo faltaron hasta el fin; y se debilitaron los nervios de sus brazos; pues no han vencido al invencible». Y preparando, por así decirlo, la profundidad de la contemplación espiritual, desciende inmediatamente a los hechos realizados históricamente, diciendo que quebrantaré el arco de Israel en el valle de Jezreel. Pues allí venció Hazael, rey de Siria, al Israel que salía a su encuentro. Y puesto que considero que conviene no apartar el discurso de la necesaria contemplación espiritual, digo esto: que no hay nada que impida, según creo, entender el valle de Jezreel, es decir, de la siembra de Dios, o mejor dicho, de Cristo, como el sepulcro en el jardín, en el cual también la resurrección, que siguió a la pasión, venció de todo modo las audacias judaicas. Pues sus audacias perversas, odiosas a Dios y homicidas han sido disueltas por medio de la resurrección. Pues pensaban que podían eliminar al Hijo, para tener como heredad propia su viña. Pero, habiendo sido puesto en el sepulcro, volvió a vivir, demostrando que los planes de su conspiración eran inútiles, y casi quebrantando sus arcos, al no poder ya sufrir nada. Y los expulsa de la viña como odiados por Dios, malvados y homicidas del Señor; y la entrega a otros labradores, buenos, agradecidos y muy trabajadores, según la parábola del Evangelio.
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Y concibió aún y dio a luz una hija, y le dijo: Llama su nombre No compadecida, porque no añadiré más compadecer a la casa de Israel, sino que oponiéndome me opondré a ellos. Pero a los hijos de Judá compadeceré, y los salvaré en el Señor Dios de ellos, y no los salvaré en arco, ni en espada, ni en guerra, ni en carros, ni en caballos, ni en jinetes. Después de haber nacido Jezreel, le nació al profeta una niña de Gómer, a la cual también ordenó que se le pusiera por nombre No compadecida. Y añade inmediatamente la razón de tal nombre, y establece enseguida la causa como evidente, diciendo que Israel no sería digno de ninguna clemencia; y que se levantaría contra ellos, y se pondría en el rango de los más enemigos, y se opondría valientemente a sus éxitos, de modo que caerían en la última miseria, y soportarían una desgracia verdaderamente insoportable. Pues si Dios se opone, de ninguna parte podría venir el beneficio a los que sufren.« Pues si él cierra contra el hombre,¿ quién abrirá?», dice; y como dice el profeta:« La mano alta,¿ quién la apartará?»,¿ o quién compadecerá al condenado por la sentencia de arriba? Pues todo sigue a los asentimientos divinos. Y lo que el Señor decida realizar, esto se lleva a cabo sin demora, de todas formas y por completo, colaborando con él la creación y siguiendo las sentencias del que gobierna. Así castigó a los egipcios, transformándose las aguas en sangre, y el hollín en mosquitos, y descargando un granizo insoportable, y derramándose una oscuridad casi de tres días, y habiéndoseles infligido todas las demás cosas. Por tanto, el nombre de la niña es No compadecida, de manera útil y necesaria; para que, investigando siempre la causa del asunto, y aprendiendo los que en aquel entonces habían ofendido a Dios mediante el error politeísta, fueran persuadidos a pensar y hacer lo mejor y más decoroso, y finalmente se trasladaran a elegir sabiamente, para al menos, en segundo lugar, sacudirse la ira, habiendo hecho propicio y manso para sí al Dios de todas las cosas, que estaba ofendido. Y parece que el discurso profético nos indica de nuevo en esto las cautividades de Israel que tuvieron lugar, tanto por Teglatfalasar como por Salmanasar, reyes de los asirios, quienes trasladaron a Israel desde Samaria a los confines de los persas y medos, habiendo devastado las ciudades que estaban en Samaria. Pero no habrían caído en desgracias tan terribles si Dios hubiera querido ayudarlos; más bien, si no se hubiera, por así decirlo, opuesto y resistido en rango de enemigos. Pues dijo claramente que: Oponiéndome me opondré a ellos. Pero promete que compadecerá a los hijos de Judá, y los salvará, no por ley de guerra; esto es lo de: no en carros, ni en caballos; lo cual también se cumplió, cuando Senaquerib rodeaba Jerusalén, cuando también el Rabsaces hablaba con insolencia de la gloria divina, diciendo que Dios no podría salvar a Jerusalén ni a los que estaban en ella; y presentaba como prueba de que ellos también serían capturados de todas formas y por completo, el que los dioses de los que estaban en Samaria no habían podido librarlos, pero Judá se salvaba paradójicamente, es decir, las dos tribus que habitaban Jerusalén.« Pues salió un ángel del Señor», dice,« y mató del campamento de los asirios en una noche, ciento ochenta y cinco mil». Y cantaban así los salvados; y narraban los modos de la gran obra realizada en ellos, diciendo:« Estos en carros, y estos en caballos; nosotros, en el nombre del Señor Dios nuestro, seremos engrandecidos. Ellos fueron trabados y cayeron; nosotros nos levantamos y fuimos enderezados».
q.17
Pero digamos esto históricamente; vayamos también a otras interpretaciones, me refiero de nuevo a las que se refieren al mismo Cristo. Pues después de haber nacido Jezreel, es decir, la siembra de Dios, para que entiendas al Emmanuel, cuya sangre también prometía vengar, nace a Gómer, es decir, a la fornicaria sinagoga de los judíos, una hija, o mejor dicho, una multitud, a la cual también sería apropiado llamar No compadecida; pues ella misma mató a Jezreel, es decir, a Cristo. Por esto justamente encuentra a Dios como enemigo y muy hostil; y ha sufrido inmediatamente desgracias irreparables, siendo devastada por las fuerzas de los romanos, y habiendo soportado la famosa guerra, cuando incluso las mujeres tocaron a sus propios hijos, y como dice el profeta Jeremías:« Las manos de mujeres compasivas tocaron a sus propios niños», despreciando las leyes de la naturaleza humana, y obligándolas el hambre a descuidar el afecto invencible. Pero todo esto ha sucedido a los que han sido impíos; pero promete que compadecerá a los hijos de Judá, es decir, a los que por el aprendizaje y la regeneración a través del Espíritu se han hecho hijos de Cristo, el que es de la tribu de Judá. Pues si por medio del Evangelio nacen algunos en Cristo por los santos apóstoles,¿ cómo no más por el mismo Cristo? Sobre los cuales dice también:« He aquí yo y los niños que me dio Dios». Se salvan, pues, en Cristo, el Señor y Dios de todas las cosas, no moviendo armas terrenales y carnales, sino en el poder del que salva y derriba principados y tronos, y triunfa con su propia cruz sobre las huestes de los adversarios, y destruye las fuerzas malvadas, y da a los que le aman« pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo». Y muy bien compara a la multitud desobediente, indómita y homicida del Señor de los judíos con una mujer, me refiero a la No compadecida. Pues la mujer podría entenderse como signo de debilidad y tipo de un ánimo varonil y quebrantado, y muy claramente. Tales son todos los que no aceptaron la educación a través de Cristo, ni soportaron seguir sus divinos y santos preceptos. Y, en efecto, el profeta Oseas dice:« Vuélvete, Israel, al Señor tu Dios, porque te debilitaste en tus injusticias»; y de nuevo sobre los preceptos del Salvador el mismo dice:« Porque rectas», dice,« son las vías del Señor, y los justos caminarán en ellas; pero los impíos se debilitarán en ellas». Y el mismo Oseas dice en algún lugar sobre los que mataron a Jezreel, es decir, a Cristo:« Y será humillada la soberbia de Israel ante su rostro; e Israel y Efraín se debilitarán en sus injusticias». Y destetó a la No compadecida, y concibió aún, y dio a luz un hijo. Y dijo: Llama su nombre No pueblo mío, porque vosotros no sois pueblo mío, y yo no soy vuestro. Nace tras los pasos y no en mucho tiempo a Gómer otro niño, al cual dijo Dios que debía llamarse No pueblo mío. Y se establece inmediatamente una razón cercana para tal nombre. Pues vosotros, dice, no sois pueblo mío, y yo no soy vuestro. Pero sería claro también a partir de esto, que para reprensión de los que han pecado, y para corrección segura de los que han elegido despreciar y se han inclinado al error, se realizaban históricamente tales cosas. Pero eran tipos de lo que sucedería en los tiempos a los que, del Unigénito, y del precioso Israel por nosotros, habiéndose hecho hombre ya el que soportó la cruz. Pero si es necesario narrar lo histórico antes de lo espiritual, decimos que, habiendo sido trasladado Israel desde Samaria a los confines de los persas y medos por Teglatfalasar, rey de los asirios, y también por Salmanasar, los que aún quedaron, y el resto de los que habían estado en peligro, cayeron completamente de ser llamados pueblo de Dios, debido a que se aferraban a las mismas ocupaciones hacia la apostasía de Dios. Pues no dejaron en absoluto de estar apegados a los cultos más inmundos de los demonios. Pero entenderás de otra manera el discurso verdadero y sobre Cristo hacia la inteligencia. Pues después de aquella multitud impía, la justamente no compadecida; pues ha sido homicida del Señor; los que inmediatamente después de ellos se hicieron hijos, o que ya eran de la fornicaria Sinagoga, han caído claramente de ser y ser llamados pueblo de Dios. Pues la guerra de los romanos no consumió a toda la multitud de los judíos; sino que una multitud inmensa y superior a todo número pereció; pero los que fueron salvados de ellos, y huyeron de la red de la muerte, fueron dispersados a todo viento, según lo escrito, y fueron esparcidos en las tierras de las naciones, ya no siendo, como dije, llamados pueblo de Dios. Pues la gracia se trasladó a los de las naciones, a quienes se mezcló también el resto de Israel, es decir, los que fueron salvados por la fe en Cristo. Pues han creído también de esto no pocos en número. Y que, al haber dado coces Israel, se ha alejado también el mismo Dios de todas las cosas de la familiaridad con ellos, lo dio a entender al decir no solo que vosotros no sois pueblo mío, sino añadiendo necesariamente a esto, que también yo no soy vuestro. Pero sobre nosotros, los justificados en Cristo y santificados en el Espíritu, y que hemos enriquecido la familiaridad con él, dice por voz del profeta:« Y yo seré para ellos por Dios, y ellos serán para mí por hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso». Y a los judíos les decía Cristo, a veces:« Aún por poco tiempo estoy con vosotros», a veces:« He aquí vuestra casa os es dejada desierta»; pero sobre los de las naciones:« Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna».
q.18
Y el número de los hijos de Israel fue como la arena del mar, que no será medida, ni será numerada. Esto nos lo explica de otra manera el bienaventurado Isaías:« Y si fuere», dice,« el pueblo de Israel como la arena del mar, el resto será salvado. Pues un discurso terminando y abreviando en justicia, porque un discurso abreviado hará Dios en toda la tierra habitada». Pero ya sea que se entienda así tal vez, o de otra manera, que Israel es mucho e innumerable, y que tiene una medida igual a las arenas del mar, no es mucho el valor de ellos ante Dios, habiendo elegido ser impíos; aunque también uno solo justo y piadoso y digno de la caridad y clemencia de él es distinguido. Pues mira incluso a uno solo humilde y tranquilo y que teme sus palabras. Y esto no basta para los buenos y moderados, y que le temen, y le sirven genuinamente, sino que son capaces de beneficiar a otros, y de librar a los que han ofendido de la pena que a veces les amenaza. Y podrías tomar como prueba de tal asunto las palabras sobre los sodomitas, cuando el Dios que todo lo puede prometía perdonarles el castigo por fuego, habiéndose encontrado en ellos solo cinco justos. Y, en efecto, se salvaba Lot junto con su mujer e hijos.¿ Y qué digo cinco justos y buenos? Donde incluso habiendo amenazado con ira a Jerusalén:« Recorred», dice,« por las calles de Jerusalén, y ved y conoced y buscad en sus plazas, si encontráis un hombre, si hay quien haga juicio, y busque fe, y seré propicio a ellos, dice el Señor». Entiendes, pues, cómo se aferra incluso a un solo justo, y no descuida a toda una ciudad que intercede; pero no tiene ningún valor para él una multitud innumerable, como dije, si se ve profana e inclinada a lo vil, y salvajemente envuelta en los engaños de los demonios. Y será en el lugar donde se les dijo No pueblo mío vosotros, y ellos serán llamados hijos de Dios vivo. Muy cerca está la solución a las iras más severas de las cosas penosas, y el fin de las cosas sombrías, en lo que respecta a los discursos, no está lejos. Pues que Israel será desechado por tiempos, lo ha anunciado de antemano claramente, mediante lo que acabamos de decir; pero que no desaparecerá para siempre, y perecerá completamente, sino que habrá algún tiempo para ellos de retorno a lo antiguo, y de recuperación del amor a Dios, mediante la fe, es decir, la en Cristo, lo ha asegurado de nuevo. Pues era necesario, era necesario que los que iban a escuchar las palabras proféticas conocieran claramente todo el misterio, y no ignoraran los modos de la divina economía. Será, pues, dice, en el lugar donde se les dijo No pueblo mío vosotros, y ellos serán llamados hijos de Dios vivo. El« en el lugar»,¿ qué querría significar? Digamos con precisión. Pues los de Israel se hicieron cautivos por tiempos, y fueron llevados, como dije, a la tierra de los asirios. Pero estaban allí llorando y gimiendo y siendo inútiles respecto a la ley; y esto nos lo hacía evidente el bienaventurado David diciendo:« Sobre el río de Babilonia allí nos sentamos, y lloramos al acordarnos de Sión»; y dijo de nuevo:«¿ Cómo cantaremos el cántico del Señor en tierra extraña?». Pero habiendo regresado a Jerusalén, compadeciéndose Dios, no obstante eran y eran llamados pueblo de Dios, y continuaban en prosperidades sirviendo libremente, y realizando los sacrificios según la ley. Pues no estaba permitido en absoluto cumplir en otro lugar lo determinado, sino solo en Jerusalén y en el templo, advirtiendo claramente la ley dada por Moisés:« Guárdate, no ofrezcas tus holocaustos en todo lugar, sino en el lugar que elija el Señor tu Dios, allí será invocado su nombre, allí llevarás tus holocaustos». Por tanto, regresando por tiempos a Jerusalén, y abandonando la tierra de los extranjeros, cumplían de nuevo lo legislado por Moisés, y eran llamados pueblo de Dios; pero después de la cruz del Salvador, y la asedio y destrucción que les ocurrió, fueron dispersados con toda su casa en las ciudades y tierras de las naciones.¿ Cómo, pues, serán por tiempos pueblo de Dios?¿ Acaso regresando de nuevo a Jerusalén, y reunidos en el templo?¿ O estando en aquellos lugares donde cada uno pudiera estar esparcido?¿ Qué dice el profeta? En el lugar donde se les dijo No pueblo mío vosotros, y ellos serán llamados hijos de Dios vivo. Pues cayeron de ser pueblo de Dios, y fueron dispersados en las tierras de las naciones, lo cual uno podría ver que se conserva hasta ahora. Pero en los últimos tiempos del siglo,« cuando entre la plenitud de las naciones», entonces, sí, entonces también el mismo Israel desechado será recibido como hijos de Dios, aunque viva en lugares dondequiera que estén y se encuentren tal vez; pues nada obliga a subir a Jerusalén, y a buscar todavía el templo en piedras; porque tampoco honrará a Dios con las antiguas costumbres, me refiero a sacrificios de bueyes y matanzas de ovejas; sino que el modo de culto para ellos será la fe en Cristo, y sus preceptos, y la santificación en el Espíritu, y la regeneración por medio del santo bautismo, que procura la gloria de la adopción a los dignos de ella y llamados a esto por el Señor.
q.19
Y serán reunidos los hijos de Judá y los hijos de Israel en lo mismo, y se pondrán a sí mismos una sola jefatura, y subirán de la tierra, porque grande es el día de Jezreel. Y esto encontraremos que ha llegado a su fin histórica y espiritualmente a la vez. Pues estaban en los confines de los persas y medos tanto los que se hicieron cautivos desde Samaria, es decir, Israel, como además de estos los que estaban desde Jerusalén, es decir, Judá y Benjamín. Pero cuando Ciro, hijo de Cambises, habiendo tomado Babilonia, y habiendo trasladado a sí mismo el poder de los persas, liberó de la cautividad tanto a Israel como a Judá, y ordenó ir a casa junto con los utensilios sagrados, llegaron a Jerusalén, y habitaron ya no divididos, como también antes de la cautividad; ni tuvieron reyes propios cada uno; sino que vivían todos en unanimidad solo en Jerusalén, siendo jefe en aquel entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, quien era de la tribu de Judá, y siendo sacerdote Jesús, hijo de Josedec, el sacerdote el grande, cuando también reedificaron el divino templo, y se ocupaban de las ocupaciones hacia la casa. Serán reunidos, pues, dice, los hijos de Judá y los hijos de Israel en lo mismo, y se pondrán a sí mismos una sola jefatura, y subirán de la tierra; para que entiendas la de los extranjeros, a la cual también fueron llevados habiéndose hecho cautivos. Pero el« Porque grande es el día de Jezreel» no se ajustará al discurso de la historia. Por tanto, decimos esto: cuando Israel sea llamado pueblo de Dios, aunque por muchísima impiedad haya sido llamado No pueblo, como ya hemos dicho anteriormente, entonces serán reunidos ellos mismos y los hijos de Judá, es decir, toda la multitud de los judíos que se encuentra en los últimos tiempos, y estarán todos bajo una sola jefatura, es decir, Cristo. Y algo así ha anunciado de antemano por voz de Ezequiel el Dios de todas las cosas sobre Cristo diciendo:« Y levantaré sobre ellos un pastor uno y pastoreará a ellos, a mi siervo David, y será de ellos pastor». Y llama David al que ha nacido de la simiente de David según la carne, Cristo. Por tanto, habiendo sido llamada ya la grey de las naciones, será introducido al final Israel, y estarán todos bajo una sola jefatura, y subirán, dice, de la tierra. Y esto significa, creo, para los que entienden correctamente, o que de todas formas y por completo los que han aceptado el yugo del Salvador se apartarán de pensar en las cosas de la tierra, y serán mejores que el pensamiento carnal; pues tales son todos los que han estado bajo Cristo; y lo confirmará el bienaventurado David diciendo:« Porque los poderosos de la tierra de Dios fueron muy ensalzados»; y también Pablo:« Los de Cristo Jesús crucificaron la carne con las pasiones y los deseos»; o que alcanzarán también ellos la resurrección de los muertos. Pues dijo en algún lugar Cristo:« Amén os digo, que todo el que cree en mí, aunque muera, vivirá». Aunque,¿ cómo no es necesario decir? Pues los que no creen, dime,¿ permanecerán muertos, y no volverán a vivir junto con los demás?¿ Qué es, pues, lo que tienen de más los que han creído? Nos lo mostró el mismo Salvador diciendo así:« El ladrón no viene sino para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia». Por tanto, resucitarán todos, malos y buenos; pero no todos tienen lo que es de más. Pues los que no son de Cristo, debido a que se ven envueltos en las acusaciones de la desobediencia, tendrán en los últimos tiempos una vida más cruel que la muerte; pues rendirán cuentas tanto de las faltas como de la desobediencia. Pero los que son suyos, y que por medio del Espíritu han enriquecido la familiaridad con Dios, y son buenos en sus modos, junto con la resurrección común, y el volver a la vida, tendrán de todas formas y por completo lo que sigue, es decir, los dones, los honores, las coronas, las recompensas, el esplendor. Y testificará Pablo diciendo:« He aquí un misterio os digo: todos no dormiremos; pero todos seremos transformados, en un átomo, en un abrir y cerrar de ojos, en la última trompeta; pues tocará, y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados». Subirán, pues, dice, de la tierra, es decir, vivirán también ellos la vida de los santos. Porque grande es el día de Jezreel. Pues grande es verdaderamente el día de Cristo, en el cual resucitará a todos los muertos, y descenderá del cielo, y se sentará según lo escrito en el trono de su gloria, y dará a cada uno según sus obras. Pero si alguien quisiera entender por día el tiempo de la venida, en el cual el perdón de los pecados fue dado por Cristo a griegos y bárbaros, y a los judíos que habían pecado contra él, también este caminará directamente por los discursos de la verdad. Así también David indica el tiempo de la venida de nuestro Salvador diciendo:« Este es el día que hizo el Señor; alegrémonos y regocijémonos en él». Decid a vuestro hermano Pueblo mío, y a vuestra hermana Compadecida. Necesariamente añade también esto a lo ya dicho anteriormente. Pues puesto que ha dicho que estarán todos bajo una sola jefatura, sin que nadie ya separe o divida en discordia, sino prevaleciendo más bien la unanimidad, y reuniendo a todos en la unidad en el espíritu de la fe en Cristo, finalmente el Espíritu ha ordenado necesariamente a los que ya han enriquecido la fe, y se han hecho bajo Cristo, que no amen ya más sacudirse la paz con aquellos que justamente habían sido llamados No pueblo mío, y No compadecida. Pues habiendo recibido una vez a Israel, y habiendo obtenido el perdón, y habiéndose hecho bajo Cristo,¿ cómo era consecuente discordar todavía, y no más bien continuar en concordia los llamados a la hermandad por el único Espíritu de la adopción? Oh, pues, dice, los que habéis sido iluminados por la fe en Cristo, y habéis obtenido los orgullos de la autenticidad, a vuestro hermano que antiguamente fue llamado justamente No pueblo mío, decidle finalmente Pueblo mío; y a vuestra hermana la No compadecida, decidle Compadecida. Pues es necesario que los pueblos bajo la mano parezcan de un mismo sentir con el señor, y que deseen lo mismo que el padre los llamados a la filiación por medio de la gracia; y alegrarse más bien de que se ha salvado el resto de los de Israel, y los que antiguamente por mucha desobediencia habían sido desechados, ahora se han hecho aceptables y santificados finalmente en Cristo, por quien y con quien al Dios y Padre la gloria con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos, Amén.
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" A la manera de Moisés". Pues no fue un embajador, ni un ángel, según está escrito, sino el mismo Señor, el Logos de Dios Padre, hecho hombre como nosotros, quien presentó la Iglesia ante sí mismo y" creó a los dos" pueblos en un solo hombre nuevo, haciendo la paz y" reconciliando a ambos en un solo espíritu con el Padre", según la voz del bienaventurado Pablo. O bien, si lo prefieres, puedes interpretar lo dicho de otra manera. Pues, como dije, en otro tiempo se desposó en Egipto con la Sinagoga de los judíos; pero, por así decirlo, más bien a través de otro, no por sí mismo, me refiero al divino Moisés, a quien dijo en algún lugar:" Anda, desciende pronto de aquí; porque tu pueblo, al que sacaste de la tierra de Egipto, ha cometido iniquidad".¿ Oyes cómo le ha asignado a la desposada, es decir, al pueblo, sin considerarla aún digna de la familiaridad con él mismo? Pues, como dije, la ley, o mejor dicho, Moisés, no era capaz de unir pura y totalmente a Dios; pues esto estaba reservado, como el mejor de los logros y verdaderamente digno de Dios, para el mediador entre Dios y los hombres, es decir, Cristo, por quien y en quien nos unimos a Dios. Y es que él mismo" es nuestra paz", según las Escrituras, quien eliminó el pecado que se interponía y, habiéndonos purificado, lavado y santificado por el Espíritu, nos unió a sí mismo y, a través de sí mismo, a Dios y Padre.
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" Y te desposaré conmigo en fidelidad, en justicia y en juicio, en misericordia y en compasión, y conocerás al Señor". Explica claramente cuál sería el modo de la unión y a través de qué realidades avanzaría el misterio de la economía. Pues dice que será en justicia y en juicio, y además en misericordia y en compasión. Por tanto, parece necesario decir qué es la justicia, qué el juicio y, ciertamente, qué la misericordia. Así pues, nosotros, los desdichados, fuimos víctimas de la codicia, cuando Satanás nos arrebataba como una fiera salvaje, llevándonos al error e introduciéndonos, según le parecía, en los abismos del pecado, sin que tuviéramos fuerza para defendernos. Pues la fiera es verdaderamente cruel, violentísima y homicida. Y puesto que la condición humana fue reducida a tal miseria, los bienaventurados profetas elevaban frecuentes súplicas a quien podía socorrerlos y, revistiéndose casi del rostro común de la humanidad, imploraban que el Hijo llegara desde los cielos como ayudante y protector. Así, el divino David decía:" Levántate, oh Dios, juzga la tierra"; y de nuevo:" Oh Dios, en tu nombre sálvame, y con tu poder me juzgarás". Dios, pues, juzgó en justicia y salvó a los agraviados, mientras que ahuyentó al homicida y malvado Satanás, rechazó su codicia contra nosotros y derribó el imperio arrogante e inaccesible de los demonios. Y este misterio nos lo aclaró él mismo a través de sí mismo, cuando estaba a punto de soportar la cruz por la vida de todos:" Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí". Y ciertamente no decimos que él dijera que el juicio de este mundo ocurriría por su parte durante el tiempo de su venida. Pues, como él mismo dijo de nuevo:" Dios no envió al Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él". Dice que el juicio es la rectitud y la irreprochable administración, por así decirlo. Pues juzgó, como dije, recta y dignamente de Dios, tanto a nosotros como a aquel. Y nos salvó, atrayéndonos hacia sí; pero ha expulsado de la tiranía sobre nosotros al que nos codiciaba y destruía de diversas maneras. Hemos sido salvados, pues, por Dios, que nos tiene misericordia y compasión. Pues hemos sido justificados," no por obras de justicia que nosotros hayamos hecho, sino según su gran misericordia", como está escrito; y hemos sido llamados a la familiaridad espiritual mediante la fe; y, llamados así, hemos conocido al Dios por naturaleza. Por eso dice:" Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás al Señor". Por tanto, la fe ha precedido,
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" Y sucederá en aquel día, dice el Señor, responderé al cielo, y el cielo responderá a la tierra, y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezrael". Llama de nuevo día en esto al tiempo apropiado para la llamada; pues esta es la costumbre de la Escritura inspirada por Dios. Por tanto, insinúa enigmáticamente que Israel también estará en la participación y abundancia de todo bien, y de los dones que vienen de arriba y de parte de Dios, iluminado por la fe en Cristo. Pues dice que habrá abundancia de lluvias, cuando él asienta; pues creo que esto es" responderé al cielo"; y, ciertamente, que en la tierra de abajo se producirán los frutos más necesarios e indispensables para nosotros. Pues sin Dios y sin la voluntad de arriba, ni el cielo llovería jamás sobre los que están en la tierra, ni la tierra haría brotar su fruto a su tiempo. Y sabiendo esto, el profeta Jeremías suplicaba diciendo:"¿ Acaso hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? Y si el cielo diera su plenitud,¿ no eres tú el Dios? Y te esperaremos, porque tú hiciste todas estas cosas". Pues cuando el Creador asiente, como dije, y extiende su mano a los que están sobre la tierra, el cielo será dador de lluvia, y la tierra, a la vez, madre y nodriza de los frutos necesarios. Responderé, pues, dice, al cielo, en lugar de: asentiré a hacer descender las lluvias sobre los que están en la tierra; lo cual, una vez sucedido, ella misma responderá al trigo, al vino y al aceite, es decir, dará fruto abundante a quienes la habitan, sin que falte nada de lo que es necesario y vital. Pero esto es en sentido histórico; pero es necesario pasar de lo corporal, como de una imagen muy clara, a lo espiritual. Pues mientras Israel era aún indómito, desobediente y enemigo de Dios," la viña del Señor Sabaot"," el renuevo amado", Dios ordenaba a las nubes no hacer llover sobre ella. Por nubes hay que entender las santas y racionales potencias, las que vienen de arriba y de los cielos, a través de las cuales puede llegar a nosotros la palabra de la consolación, siendo evidente que proviene de Dios. Pues son espíritus servidores, según la voz del bienaventurado Pablo, que recorren arriba y abajo, y" son enviados para servicio, en favor de los que han de heredar la salvación". Pero puesto que ha pasado el tiempo del juicio, y el que antaño mató al Señor ha sido salvado mediante la fe, y ha sido admitido finalmente en justicia, en juicio, en misericordia y en compasión, Dios, que distribuye todo a todos con abundancia, le hizo descender las bendiciones de arriba. Pues ordenó a las nubes hacer descender la lluvia, me refiero a la consolación en la mente y en el corazón. Sin embargo, que la naturaleza misma de los ángeles no posee nada propio, sino que todo lo posee de parte de Dios, lo ha enseñado al decir:" Responderé al cielo", es decir, haré al cielo, o mejor dicho, a los que están en el cielo, es decir, a las potencias racionales y santas, llenos de lo que proviene de mí, de modo que puedan ellos mismos consolar a los que han sido compadecidos, y entonces, ciertamente, la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite; es decir, los que están sobre la tierra darán fruto de esperanza en la vida, en la alegría y en la jovialidad. Y el trigo es tipo de la vida, el vino, en cambio, de la alegría, y el aceite de la jovialidad y del bienestar; pues existe en los que han creído una esperanza buena, firme y arraigada. Y uno se aleja de la vileza, desea todo bien y somete su cuello a los yugos del Salvador, alimentado por una esperanza hermosa, indudable y verdaderamente verdadera de la vida futura, y para que se alegre mezclado con los otros santos y tenga el corazón muy jovial. Pues dijo
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en algún lugar el profeta Isaías sobre los santos, que:" Y alegría eterna sobre su cabeza; pues sobre su cabeza habrá alabanza y regocijo, y la alegría los alcanzará, el dolor, la tristeza y el gemido huyeron". Por tanto, en la esperanza de la vida y de la jovialidad, y ciertamente también de la alegría, la tierra, es decir, los hombres que habitan la tierra, responderá ciertamente a las consolaciones de arriba, es decir, a las lluvias inteligibles. Y que el fruto de la vida de los santos será también para gloria de Cristo:" Pues uno murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí mismos, sino para el que murió y resucitó por ellos"; lo ha manifestado al decir:" y ellos responderán a Jezrael"; pues a él, como dije, daremos fruto, debiéndole a él nuestra propia vida. Y se ha dicho muchísimas veces que Jezrael se interpreta como semilla de Dios, y este es el Hijo, como nacido de Dios Padre por naturaleza e inefablemente, aunque el asunto se hable corporalmente.
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" Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de la no compadecida, y diré al no pueblo mío: Pueblo mío eres tú, y él dirá: Señor, Dios mío eres tú". Entenderás de nuevo el" para mí" de dos maneras. Pues dice que la haré, por así decirlo, floreciente y fructífera; es evidente que a la Sinagoga de los judíos, que ya no cumple la ley que no me es grata, ni elige aferrarse obstinadamente a los tipos; sino que elige realizar lo que es más grato a Dios y lo que se considera que está bien. Por tanto, la sembraré para mí; pues recibirá mi semilla, para que entendamos los preceptos evangélicos, y ya no los de Moisés, como también al principio; pues antaño era cultivada con los tipos. O bien, puedes interpretar el" para mí" de otra manera. Pues seré yo mismo el labrador, dice, respecto al cuidado de ella, y como a una tierra fértil y fácil de arar, la sembraré no a través de otro, sino por mí mismo. Pues Dios y Padre nos ha hablado en el Hijo; aunque habiendo hablado antaño a través de los santos profetas" muchas veces y de muchas maneras". Y el mismo Salvador compara la multitud incalculable de los que han creído con las mieses que están en el campo. Y, en efecto, dijo a los santos apóstoles:"¿ No decís vosotros que hay cuatro meses, y viene la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega; y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna"; y de nuevo en otros lugares:" La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies". Por tanto, habiéndonos hecho descender el Salvador nuestro Jesucristo la lluvia inteligible, nos hemos convertido en" tierra deseable", según la voz del profeta. Pues nos sembró para sí, e Israel ha sido llamado" labranza de Dios". Pues tendrá misericordia de la No compadecida, y llamará pueblo al que antaño era No pueblo. Y él mismo, abandonando el antiguo error, conocerá al Dios verdadero, y dirá: Tú eres mi Dios, aunque antaño gritaba por una insensatez incalculable:" Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero a este no sabemos de dónde es". Por tanto, habiendo ignorado al Hijo, tampoco conocían al Padre mismo; y el mismo Salvador testificará diciendo:" Si me conocierais a mí, también a mi Padre conoceríais". Pero puesto que han sido llamados al conocimiento, y han confesado al Hijo, han visto finalmente a través de él y en él al Padre. Pues es verdad que, como dice el sabio Juan:" El que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo, confiesa también al Padre".
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" Y dijo el Señor hacia mí: Ve de nuevo y ama a una mujer que ama lo malo y es adúltera, como ama Dios a los hijos de Israel, y ellos miran hacia dioses ajenos y aman tortas con pasas". necesario. Pues creo que es necesario escudriñar tales cosas y observarlas detalladamente. Pues después de la primera, la ramera y descarada, se introduce al profeta otra mujer, sujeta a las acusaciones de adulterio.¿ Y cuál es la razón? Pues la multitud de los judíos, la anterior a la venida de nuestro Salvador, como quien va de manera más descuidada y muy fácilmente hacia el error, y adorando a las becerras de oro, y adorando y sacrificando a Baal, es decir, a Beelfegor, podría ser comparada con una ramera, y muy razonablemente, como si estuviera expuesta a todo espíritu malo e impuro, deseando satisfacer sus propios placeres; pues aceptaban los cultos de los pueblos vecinos y de la misma región, según le parecía a cada uno, impía e irreflexivamente. Pero aquella, como quien va fácilmente hacia la apostasía, era castigada justamente, siendo enviada al cautiverio y cayendo bajo los pies de los enemigos; sin embargo, Dios establecía claramente al profeta que, durante el tiempo del día de Jezrael, el verdaderamente grande, subirán de la tierra, es decir, huirán de la tierra de los extranjeros. Esto era insinuar enigmáticamente de nuevo que dejarán de ser extranjeros y advenedizos, o mejor dicho, cautivos, y que no habitarán la tierra ajena sin libertad. Pues el Salvador proclamaba" libertad a los cautivos y vista a los ciegos", según la voz del profeta. Y que serán admitidos mediante la fe en misericordia y compasión, y serán llamados pueblo de Dios, y ciertamente también compadecidos, lo ha manifestado claramente. Pues después de la venida del Salvador, y la pasión en la cruz, y la resurrección de entre los muertos, el resto ha sido salvado; pues han creído no pocos de los de Israel; pero ha permanecido de nuevo la multitud desobediente, a la que hay que comparar con una adúltera, debido a que no eligió al esposo que viene del cielo, y rechazó al que la cortejaba en la fe, y entregó la mente como a unos adúlteros, a los escribas y fariseos." Pues enseñaban doctrinas, mandamientos de hombres". Así pues, como el profeta estaba con la ramera, en tipo de Dios que soporta la fornicación de Israel, y que castiga moderadamente para la conversión, y que conduce de nuevo al conocimiento; creo que de la misma manera se nos forma de nuevo ingeniosamente el misterio a través de lo que tenemos delante. Pues el profeta, en tipo de Dios, admite a la adúltera y a la que ama lo malo; y la abriga, por así decirlo, engordándola muy bien con promesas y buenas esperanzas, y no permite que caiga en la desesperación. Pues que en esto consiste todo el misterio, lo mostró Dios al decir al profeta así: Ama a la adúltera y a la que ama lo malo, como ama Dios a los hijos de Israel; y ellos miran hacia dioses ajenos, y aman tortas con pasas. Pues aunque dice que, habiendo elegido desobedecer, y atribuyendo el amor a los dioses de nombre falso, y deseando satisfacer sus deseos, Dios ama por su bondad innata," quien quiere que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad". Y el Logos de Dios nos da a entender de alguna manera que también durante el tiempo de la venida había quizás entre los judíos muchos que aún vacilaban, y que ni se apegaban puramente a los mandamientos dados a través de Moisés, ni tampoco se habían librado por completo de las inmundicias del error, sino que miraban más bien hacia dioses ajenos, a quienes también ofrecían tortas con pasas, quizás tortas, y pasteles de miel. Pues ofrecían en sacrificio a los demonios tales tortas, y la experiencia es testigo.
q.41
" Y me la alquilé por quince de plata, y un gomor de cebada y un odre de vino, y dije hacia ella: Muchos días te sentarás conmigo, y no fornicarás ni serás de otro hombre, y yo estaré sobre ti". El profeta alquila, pues, a la mujer, y la hace sentar en casa, y le ordena abstenerse de la vileza habitual y cesar de las inmundicias del adulterio; pero promete que, si elige ser sensata y mirar solo hacia él, él mismo estará sobre ella, es decir, que la tomará como esposa, y que será uno con ella:" Pues serán, dice, los dos en una sola carne".¿ Y cuál es el enigma? Dios hace sentar a la multitud de los judíos, la desobediente y matadora del Señor, la adúltera y profana, después de que Cristo subió a los cielos, sin marido; pero si no fornicara más, es decir, si no fuera de nuevo hacia el tener que elegir honrar a dioses ajenos, promete que la unirá a sí mismo a su tiempo, habiendo sido admitida antes, evidentemente, la multitud de las naciones. Pues los de Israel habían sido puestos a la espalda, es decir, como un añadido y detrás y en los últimos lugares. Observa cómo la unión matrimonial del profeta con la adúltera y mala no ocurrió en absoluto, sino la promesa del asunto después de muchos días, si no fuera de nuevo de otro hombre, es decir, si se abstuviera de las acusaciones y inmundicias de la fornicación inteligible. Pues recibirá, como dije, a su tiempo a la multitud adúltera el esposo que viene del cielo, que no ha adorado ídolos. Pues después de la cruz del Salvador, Israel solo se apega a las leyes dadas a través de Moisés, aunque de manera muy débil y descuidada, pero no se ha inclinado a elegir honrar las falsas adoraciones de los demonios. Pero¿ cuál es el modo de vida de la que ha sido adúltera y espera a su tiempo la comunión del profeta?¿ O cuáles han sido sus salarios? Dice quince de plata y un gomor de cebada y un odre de vino. Pues Israel ha pasado el tiempo entre su última llamada, alimentándose con una palabra reprobable, y prestando atención a las enseñanzas míticas y verdaderamente propias de viejas, las de sus propios maestros; y su vida se ha vuelto propia de bestias, y su mente en embriaguez y tinieblas. Y sería un tipo muy claro, la plata de la palabra docente, según lo dicho a ellos a través de la voz de Isaías:" Vuestra plata es reprobable", y según la voz del Salvador que reprende justamente al siervo malo y perezoso y dice:" Debías haber dado mi plata a los banqueros". Por tanto, interpretarás la plata como la palabra de los que enseñan. Pero si alguien eligiera referirlo también a la ley dada a través de Moisés, dirá que quince son, o porque la ley es a la vez perfecta e imperfecta; y perfecta, si se entiende espiritualmente; pues nos habla del misterio de Cristo; pero imperfecta, a su vez, si la mente de los que son instruidos llega solo hasta la letra. Pues es como si hubiera una espesura en la mitad del conocimiento de la historia. Y el número diez es símbolo de perfección, siendo totalmente perfecto, según:" Sé sobre diez ciudades", y:" A uno le dio diez talentos"; del que no es así, se entendería el cinco; pues, como dije, te encontrarás en la mitad de lo dicho. El diez y de los diez. O también de otra manera, el número cinco es abarcador de los siete, y ciertamente también de los ocho. Y se significa siempre en la Escritura inspirada por Dios, a través del siete todo el tiempo de la ley hasta los santos profetas, debido al sábado en el séptimo día, y a través del ocho de nuevo el de la nueva alianza, según la cual la resurrección de nuestro Salvador Jesucristo, ocurrida en el octavo día. Y creo que esto es lo que significa lo dicho enigmáticamente:" Da una parte a los siete, y también a los ocho", es decir, que tengan lugar junto a ti, tanto la ley como los profetas después de ella, honrando el sábado en el séptimo día; pero que tengan también los ocho, es decir, los Apóstoles y Evangelistas después del día de la resurrección del Salvador. Y coincide con esto lo que se insinúa indirectamente a través de la voz del profeta:" Y se levantarán contra él siete pastores, y ocho golpes de hombres". Pues habiendo resplandecido sobre nosotros nuestro Salvador Cristo, se levantaron de alguna manera contra el Satanás que nos paralizaba las predicaciones legales y proféticas, y la enseñanza apostólica. Pues a través de ellas ha sido mordido de alguna manera y despojado. Y según la voz del Salvador, sus utensilios han sido arrebatados, habiendo salido de la servidumbre bajo él los que antaño estaban errantes, y habiendo conocido al Dios por naturaleza y verdaderamente, y Señor de todo. Por tanto, se levantaron contra él" siete pastores y ocho golpes de hombres", es decir, los de antes de la venida, y los de después del octavo día, llamando a la salvación a los errantes a través de las letras legales y nuevas. Israel ha pasado, pues, como dije, alimentándose con las voces reprobables de sus propios maestros, o con la letra legal desnuda, aunque contenga también las del octavo, es decir, los misterios de Cristo. Y que su vida es propia de bestias, y se ha inclinado solo hacia lo carnal, lo insinuaría muy bien el hecho de que se haya dado cebada a la adúltera como alimento. Pues el alimento es propio de bestias, y el vino sería señal de embriaguez. Y se ha dicho a ellos:" Oiréis de oído y no entenderéis; y viendo veréis y no veréis". Y estas son pasiones de los que están ebrios, y acusaciones de los que están resacosos, el no ver viendo, ni poder entender nada al oír; y tener la mente como espesa y llena de dureza.
q.42
9 Es necesario que nosotros, deseando aclarar el sentido de lo que se nos presenta, casi volvamos a retomar lo que se dijo al principio y, por así decirlo, rumiemos todo el propósito de la profecía. Por tanto, en la medida de lo posible, resumiéndolo en pocas palabras, digo esto: se produjo, en efecto,« el principio de la palabra del Señor en Oseas». Al interpretar tales cosas, decíamos razonablemente que las palabras de parte de Dios se dirigían al bienaventurado profeta Oseas, como si Él lo iniciara en los misterios y le anunciara de antemano lo que habría de suceder mediante tipos y palabras. Por esto, al principio fue tomada Gómer, y dio a luz a« No es mi pueblo» y a« No compadecida». Luego, después de ella, fue tomada una segunda mujer, adúltera y malvada, y el profeta, como dije, fue instruido sutil y precisamente sobre cada uno de estos hechos. Así pues, habiendo reunido en sí mismo la fuerza suficiente del misterio, comienza finalmente a anunciar de antemano a los que son de la sangre de Israel lo que ha de venir, y a exponer claramente la causa de la calamidad que, por así decirlo, ya está presente para ellos, y a aclarar muy bien aquello por lo que Dios se ha entristecido, para que los que son castigados sepan que sufren justamente todo lo que les sucede. Pues, dado que estaban a punto de ser capturados por los enemigos y de quedar expuestos a la burla de aquellos que tenían la mejor opinión sobre ellos, y de todas las demás naciones que consideraban a Israel como el más difícil de conquistar, para que no pensaran que la mano que los defendía y salvaba se había debilitado por sí misma, sino que más bien se arrepintieran y eligieran volver a lo mejor, comprendiendo que han ofendido por ignorancia a Aquel que sabe salvar, por esto mismo han caído bajo la ira divina. Es necesario que, incluso antes de lo que se espera que suceda, les anuncie sus crímenes, y dice:« Escuchad la palabra del Señor, hijos de Israel, porque el Señor tiene un juicio contra los habitantes de la tierra». Dios es juzgado contra los hombres, reprendiendo, no litigando, y exponiendo ante los que han sido impíos contra Él sus crímenes desnudos, quizás según aquello que se canta en los salmos:« Te reprenderé y pondré ante tu rostro tus iniquidades», para que no digan que la ira se ha descargado sobre ellos en vano, sino que, como en orden de deuda, sucede necesariamente a los que acostumbran a cometer las mayores faltas.¿ Y qué dice el que juzga, o mejor dicho, el que reprende?« No hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra». Decir que no hay verdad indicaría, y muy razonablemente, que en aquel tiempo hubo mucha calumnia, perjurio, engaño y dolo entre todos, los más vergonzosos de todos los males; y que no se amaban unos a otros, ni eran misericordiosos, sino que eran implacables, obstinados y tenían la mente endurecida, lo indicaría el hecho de que no hay misericordia; y que eran más amantes de los placeres que amantes de Dios, y que estaban totalmente entregados a los dioses de nombre falso, lo aclarará de nuevo al decir que no hay conocimiento de Dios en la tierra. Por otra parte, convendría razonablemente a los que están atrapados en tan terribles absurdos el parecer que ni siquiera conocen a Dios; si es que decimos que lo conocen, pensando rectamente, a aquellos que siguen sus divinos mandamientos. Añade a esto que« la maldición, la mentira, el asesinato, el robo y el adulterio se han derramado sobre la tierra, y mezclan sangre con sangre».¿ Oyes cómo han llegado al límite de todo mal y, de ahora en adelante, más allá de empresas impías, aquellos de quienes trata el discurso, no dejando nada de lo más extremo sin practicar? Y lo que es aún más irracional que esto, dice que« mezclan sangre con sangre». Y esto sería una señal clara de que no se introduce ninguna pausa en los males, ni los que los han cometido han llegado al arrepentimiento de lo que se atrevieron a hacer; sino que el pecado se ha extendido de manera continua y sucesiva.
q.43
Pero baste esto para una aclaración más inmediata. El bienaventurado profeta parece, de nuevo, hacernos una narración más mística y acusar a Israel por sus excesos contra Cristo y por los asesinatos contra Él y sus santos. Porque« el juicio del Señor es contra los habitantes de la tierra».¿ Por qué y contra quiénes? Porque se nos apareció nuestro Señor Jesucristo y fue enviado, como Él mismo dice,« a las ovejas perdidas de la casa de Israel», para que iluminara con la antorcha del Espíritu a los que estaban en tinieblas, para que, liberándolos de la sombra de la ley, los introdujera en los modos del verdadero culto, para que, justificando por la fe a los que estaban envueltos en pecados, los uniera a través de sí mismo con Dios y Padre. Pero no parecía pensar rectamente a los que eran de Israel; pues al que había llegado desde los cielos por estas cosas, lo expulsaron, lo rechazaron, no quisieron tener consigo la verdad, la misericordia, el conocimiento de Dios y Padre. Porque que Cristo es verdad y misericordia, creo que no hará falta un largo discurso para demostrarlo, siendo suficiente para esto la Escritura inspirada por Dios, que llama a Cristo, arriba y abajo, misericordia y verdad. Y que es también conocimiento de Dios, uno podría aprenderlo incluso sin esfuerzo, habiendo proclamado Él mismo de manera muy clara y evidente:« El que me ha visto, ha visto al Padre». El juicio, pues, dice, es del Señor contra los habitantes de la tierra; y es evidente que se refiere a la de los judíos, porque no hay en ellos la verdad, ni la misericordia, ni el conocimiento del Padre. Se juzga, pues, contra los que no tienen tales cosas; pero han escapado de ser juzgados contra Él, o mejor dicho, por Él, los que han aceptado la fe. Y esto mismo sería claro, diciendo Cristo de nuevo:« En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí tiene vida eterna y no viene a juicio».¿ Qué es, pues, lo que se ha derramado sobre la tierra? La maldición, la mentira, el asesinato, el robo y el adulterio; y mezclan sangre con sangre.¿ Y cuál es la maldición? La calumnia y el ultraje; pues las multitudes de los hebreos no han dejado en absoluto de ultrajar a Jesús, atacándolo con lengua desenfrenada y sin freno, llamándolo a veces samaritano, otras veces borracho y nacido de fornicación. Pues pensaban, según ellos, que la santa Virgen había sido adúltera; por tanto, la maldición está en esto. Pero también mentían sobre su gloria, diciendo que tenía un demonio y atribuyendo las señales divinas a los poderes de Belcebú. Y que también habían tenido una intención asesina contra Él, uno podría saberlo por el hecho de que el Emmanuel fue apedreado muchas veces por ellos; y que fue llevado hasta la misma ceja del monte para ser despeñado. Y los crímenes no terminan ahí. También se había valorado mucho el asunto del robo. Pues alquilaron contra Él al traidor Judas, el codicioso y el más ladrón. Y los fariseos, habiéndose convertido en adúlteros, por así decirlo, de la Sinagoga de los judíos, ahuyentaban de ella al esposo que venía del cielo, es decir, a Cristo; y fornicaban juntos, persuadiendo a servir a sus propios placeres. Y mezclaban sangre con sangre.¿ Cómo, o de qué manera? Pues habiendo matado a los santos profetas, añadieron a ellos al mismo Señor de los profetas. Y, en efecto, el bienaventurado Esteban en los Hechos de los Apóstoles los reprende justamente diciendo:«¿ A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, del cual ahora vosotros os habéis convertido en traidores y asesinos». Pero también el Salvador, reprendiendo a los fariseos y escribas por lo que se atrevieron a hacer, decía:« Y vosotros colmad la medida de vuestros padres».
q.44
9 Y mi pueblo es como un sacerdote contradicho, y el profeta enfermará contigo, y enfermará también el profeta contigo. 9 Observa cómo el bienaventurado Profeta expresa de otra manera lo que le ha sido dicho por Dios. Pues escuchó claramente que« muchos días se sentarán los hijos de Israel», sin rey ni gobernante, sin sacrificio ni altar, sin sacerdocio ni manifestaciones; pero, como si él mismo evitara el desenfreno de los que escuchan hacia la ira, reprende con moderación y oculta la palabra con oscuridades mesuradas. Que vivirán tiempos sin jefes ni rey, y permanecerán sin guía, lo insinúa débilmente, comparándolos con los animales sin rey. Que serán expulsados de los sacrificios y de la liturgia sagrada, lo insinúa al decir que han llegado a ser iguales a los que contradicen a los sacerdotes.¿ Y quiénes serían estos, de nuevo?¿ O quién es el sacerdote contradicho? El que tiene defecto y enfermedad corporal; por esto, también es excluido de la liturgia. Pues, ya sea por una lesión en la pierna o en los ojos, o por una fractura en el pie, o por otra causa, algunos eran excluidos de tener que ejercer el sacerdocio, aunque hubieran nacido de la tribu y sangre de Leví. Pues así lo había decretado la ley a través de Moisés. Así, pues, dice, será mi pueblo. Aunque es sagrado por los padres y digno de sacrificar, se sentará fuera de la santa tienda, fuera de la liturgia y de las cosas sagradas. Pues no ofrecerá sacrificios, ni ofrecerá olor de fragancia a Dios; pues ha enfermado ya no moderadamente en la lesión de la mente, y ha quedado mutilado en el corazón, y se ha convertido justamente en alguien ya rechazado y aborrecido. Y que a los de Israel les sucederá también el silencio de los profetas, lo ha dado a entender diciendo:« Y enfermará también el profeta contigo», según aquello que fue dicho por Dios al bienaventurado Ezequiel:« Y ataré tu lengua, y quedarás sordo, y no serás para ellos un hombre que endereza, o mejor dicho, que reprende, porque es una casa que provoca a ira». Y todo esto sucederá debido a la impiedad contra Cristo y a los crímenes contra los profetas. Sin embargo, dice que Israel no enfermará para siempre, sino por días; pues se le ha guardado un tiempo de salvación y de retorno, como en la fe.
q.45
9 He comparado a tu madre con la noche, mi pueblo ha sido comparado como quien no tiene conocimiento; porque tú has rechazado el conocimiento, y yo te rechazaré para que no seas sacerdote para mí; y te has olvidado de la ley de tu Dios, y yo me olvidaré de tus hijos. 9 El discurso es, pues, hacia la multitud desmedida e impía de los judíos. Sin embargo, llama madre de ella a la Sinagoga, tal como, sin duda, a la Iglesia de los justificados en Cristo. Por tanto, compara justamente a la Sinagoga de los judíos con la falta de luz y la oscuridad. Por eso, también el sapientísimo Pablo dice muy bien sobre sí mismo y sobre los iluminados en la fe:« No somos de la noche ni de las tinieblas, sino hijos de la luz y del día». Y dice que mi pueblo se parece a los que no tienen conocimiento, aunque ha enriquecido la guía a través de la ley. Pues ha sido llamado al conocimiento del Dios que es según la verdad, ha sido plenamente convencido a través de milagros, y no le ha faltado absolutamente nada de lo que es capaz de iluminar a los que están en tinieblas, y no es incapaz de infundir un conocimiento digno de admiración a los más instruidos. Pero puesto que has rechazado, dice, el conocimiento, es decir, a Cristo, a través de quien y en quien el Padre es a la vez accesible y conocido, serás expulsado de ahora en adelante de ser sagrado y de ofrecer sacrificios, como alguien profano. Y puesto que has caído en el olvido de las leyes divinas, sin haber comprendido espiritualmente las de Moisés, ni haber infundido una mente fuerte y bien dispuesta en las enseñanzas a través de Cristo, yo también seré llevado, por así decirlo, al olvido de tus hijos, es decir, ya no me acordaré de ellos, al menos para considerarlos dignos de piedad y cuidado; pues a aquellos de quienes Dios decide acordarse, a esos les otorga su propia filantropía. Y de otra manera se olvidó de la ley divina, y rechazó el conocimiento al idolatrar Israel.
q.46
9 Según su multitud, así pecaron contra mí; pondré su gloria en ignominia. 9 La naturaleza divina y secreta es, en sí misma, fuente y origen de toda mansedumbre, y el bien mismo; sin embargo, no tolera para siempre a los que faltan; sino que a los que van desenfrenadamente hacia esto, les aplica los castigos que les corresponden. Afirma, pues, que Israel ha llegado a tal bajeza que su desvarío ya no es soportable, y que el pecado se ve como igual en número a ellos. Pues ellos eran« como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena que está a la orilla del mar», según lo escrito; y dijo que sus faltas no se quedaban atrás de la multitud. Esto creo que es:« Según su multitud, así pecaron contra mí». Y puesto que han caído en tal miseria y falta de juicio, y no han dejado de ofender a Dios,« pondré su gloria en ignominia», es decir, por aquello en lo que han decidido enorgullecerse, por eso mismo serán avergonzados.¿ Cómo o de qué manera? Pues caerán de las jactancias que tenían por su gran multitud, consumiendo la guerra, junto con los combatientes, a toda la demás edad; pues las casas y las ciudades quedarán sin hombres. Y por esto mismo el profeta Jeremías se lamentaba de Judea diciendo:«¿ Cómo se sentó sola la ciudad llena de pueblos? La que era gobernante en las regiones, se convirtió en tributaria». Y de otra manera, ofendiendo a Dios, estaremos lo más lejos posible de toda gloria al hacer lo que no es lícito; y por aquello de lo que hay que avergonzarse, por eso mismo a veces nos jactamos y levantamos la ceja, de modo que se dice justamente también sobre nosotros:« Cuya gloria está en su vergüenza». Por tanto, también según este sentido, interpretarás de nuevo lo que se ha dicho:« Pondré su gloria en ignominia». Pues que algunos son entregados« a una mente reprobada, para hacer lo que no conviene»,¿ cómo es posible dudarlo, habiéndolo dicho claramente el bienaventurado Pablo?
q.47
9 Comerán los pecados de mi pueblo, y en sus iniquidades tomarán sus almas. Y será como el pueblo, así también el sacerdote. 9 Habiendo escrito las causas de la ira contra la multitud, traslada el discurso al orden sagrado. Y encajaría, según creo, en el discurso también lo que acabamos de decir:« Pondré su gloria en ignominia». Pues la gloria de la Sinagoga de los judíos es el sacerdocio conspicuo y el linaje que sobresale en ella y es sagrado, es decir, el levítico; pues gobernaban algunos de la tribu de Judá, pero las cosas humanas estaban en segundo lugar respecto al sacerdocio y en mucho menores. La gloria, pues, de la Sinagoga de los judíos es el linaje sagrado y elegido. Será revestido, pues, dice, de ignominia, y pasará a lo que no es hermoso.¿ Y por qué causa? Porque, despreciando lo que les era más apropiado, se desviaban hacia la apostasía. No han guardado su propio principio, no han conocido el modo del sacerdocio, no han comprendido que« comerán los pecados de mi pueblo, y en sus iniquidades tomarán sus almas». Y puesto que el discurso tiene mucha oscuridad, vamos, de nuevo, a decir, en la medida de lo posible, cómo convendría entenderlo. Un macho cabrío de las cabras era sacrificado por el pecado; y por esta causa el sacrificio era llamado también pecado. Pero al llevar el macho cabrío al altar, los sacerdotes de turno ofrecían las entrañas y la grasa, pero comían el resto ellos mismos, ordenándolo así la ley divina. Por tanto, el sacerdote es tomado como un mediador, por así decirlo, entre Dios y los hombres, recibiendo las ofrendas de los pueblos y compartiendo con el altar, como está escrito; y oficiando él mismo, por así decirlo, por las faltas del pueblo, tal como, sin duda, nuestro Señor Jesucristo. Y que es verdad lo que digo, presentaré la misma ley sobre el macho cabrío. Y dice así:« Y Moisés buscó diligentemente el macho cabrío por el pecado, y este había sido quemado. Y Moisés se enfureció contra Eleazar e Itamar, los hijos de Aarón que habían quedado, diciendo:¿ Por qué no comisteis el sacrificio por el pecado en lugar sagrado? Porque es santísimo, y esto os lo ha dado para comer, para que quitéis el pecado de la congregación y hagáis expiación por ellos ante el Señor».¿ Ves cómo median comiendo por los pecados los que están ante el divino altar, y aplacan con las más puras súplicas la ira contra los que pecan, y casi consagran sus propias almas por las faltas del pueblo como olor de fragancia a Dios? Tal como, sin duda, el divino Aarón, cuando el pueblo comenzaba a ser destruido. Pues está escrito así: tomando el incensario y poniendo el incienso,« se puso, dice, en medio de los muertos y de los vivos, y cesó la destrucción». Así, mediando también el bienaventurado Moisés, suplicaba a Dios, habiendo hecho los de Israel un becerro en el desierto; pues se ponía a sí mismo, por así decirlo, bajo la...
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Porque lo que no se ve, a menudo se establece ante los ojos mediante la experiencia. Y es mejor observar lo que es conveniente sin esperar a la experiencia. Pero si incluso de esto se llegara a fallar, al menos les quedará a quienes lo han sufrido el poder comprender, a partir de la experiencia misma, lo que es necesario y beneficioso. Por tanto, dice que Efraín no conoció, a pesar de haber encanecido, es decir, habiendo transcurrido mucho tiempo, y no siendo insuficiente para instruir y persuadir finalmente a aprender de qué manera les han sucedido tales cosas. Y porque ha tropezado con Aquel que es poderoso para salvar, han caído en males terribles e inesperados. 9Y la soberbia de Israel será humillada ante su rostro, y no se volvieron al Señor su Dios, y no lo buscaron en todo esto. 9 Explica claramente lo que dijo: pues lo que Efraín no conoció a pesar de haber encanecido, lo aclara de nuevo. Pues la soberbia de Israel, dice, es decir, la apostasía que ha contraído por arrogancia, por la cual también se ha desviado hacia dioses ajenos, deshonrando al Dios que es por naturaleza y verdaderamente Dios, se volverá contra su propio rostro. Es como si dijera: se convertirá para él en causa de soberbia y deshonra; pues esto es lo que significa que algo se vuelva contra el rostro de alguien. Pero, a pesar de haber sufrido tales cosas, de nuevo no conoció a Dios, ni tampoco hicieron mención de la conversión hacia Él, siendo duros e inflexibles, y padeciendo en gran medida la falta de amor a Dios, incluso viéndose en medio de los mismos males. Este es el cargo de la insensibilidad extrema y una prueba evidente de la necedad que ha llegado a su fin. 9Y Efraín era como una paloma sin sentido, que no tiene corazón; invocaba a Egipto y se iban hacia los asirios. Como cuando caminen, extenderé sobre ellos mi red, como a las aves del cielo los haré bajar, los instruiré en el rumor de su aflicción. 9 Es necesario recordar de nuevo lo escrito en el cuarto libro de los Reyes; pues entenderemos fácilmente así el sentido de lo que se propone. Oseas, pues, hijo de Ela, había reinado en Samaria sobre Israel. Hacia él envió mensajeros Salmanasar el asirio, exigiendo los dones habituales de manera más tiránica, y poco menos que queriendo también imponer tributos a Israel. Pero él rechazó la servidumbre y meditó más bien la resistencia, aunque eligiera quizás imponer la ley de la guerra a Israel. Luego envió embajadores a So, el tirano de Egipto, pidiendo auxilio; pues pensó que prevalecería con él sobre la mano de los asirios. Pero, al estar sumamente ofendido por esto, aquel levanta la guerra contra Israel. Luego Oseas se convirtió en su siervo, y capturado por la lanza junto con él, también el mismo Israel fue deportado de Samaria. Por tanto, Efraín se convirtió en una paloma sin sentido, no teniendo la integridad para bien. Por eso también Cristo dice:' Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas'. Pues la sencillez de costumbres y el espíritu libre podrían ser, razonablemente, dignos de toda consideración; pero faltando la prudencia, lo sencillo es perjudicial, y el asunto se convierte en necedad. Efraín es, pues, sin sentido;¿ cómo, o de qué manera? Pues invocaba a los egipcios; pero caminaban cautivos hacia los asirios, habiendo desfallecido So en el auxilio. Entonces,¿ cómo no le habría sido mejor no buscar el cuidado de los hombres, sino el de arriba y el invencible? Por eso también el Dios del universo decía por voz de Isaías:'¡ Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, los que confían en caballos y en carros!'. Y que no sin Dios desfalleció también la mano de quienes los auxiliaban, lo ha demostrado al añadir que, dondequiera que se prostituyan, los hará bajar como a gorriones, extendiendo una red o un lazo, y no permitiendo que se enorgullezcan, sino bajándolos como desde lo alto a la tierra, es decir, desde la frente demasiado alta y erguida a un espíritu lastimero y moderado, y lo que convendría a quienes han quedado bajo la mano de los enemigos. Luego dice que los instruiré en el rumor de su aflicción, queriendo significar, supongo, aquello. Pues los rumores de lo que iba a suceder se adelantaban a su experiencia,
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y un rumor espantoso aterrorizaba sin duda a los que estaban en Samaria. Por tanto, eran instruidos al oír la aflicción que estaba por llegarles. Pero si hubieran sido sabios, esto les habría bastado para la conversión; pero siendo muy insensibles, ni siquiera se han dejado conmover por la experiencia misma, teniendo una mente dura, inquebrantable y que padece mucho de desobediencia. 9¡ Ay de ellos, porque se apartaron de mí! Son miserables, porque han sido impíos contra mí. 9 Que el apartarse de Dios es para ellos el pretexto de los males, lo hace evidente para nosotros mediante esto. Pues de la misma manera que los que enferman corporalmente, habiéndose convertido en causa de la ferocidad de sus enfermedades, serían capturados si no aceptaran a los médicos y aquello mediante lo cual podría calmarse lo que aflige, así también nosotros, apartándonos del amor a Dios, no cometeremos una falta pequeña. Pues nada salva al que tropieza con Dios. Por tanto, porque han huido de Dios, por eso son miserables y malditos; y habiendo sido impíos, mediante el adorar a los dioses de nombre falso y atribuirles la veneración, estarán sujetos al' ay'.' Porque si Dios cierra contra el hombre,¿ quién abrirá?', según lo escrito. 9Yo, en cambio, los redimí, pero ellos hablaron falsedades contra mí, y sus corazones no clamaron a mí, sino que aullaban en sus lechos; por trigo y vino se cortaban. 9 Que aplica castigos de igual medida a las transgresiones de cada uno, lo insinúa de nuevo. Pues han hablado contra el Dios que los redimió y los sacó de la casa de servidumbre' con mano fuerte y brazo elevado', como está escrito, y los sacó de la codicia de los egipcios. Pero hablaron contra su gloria, atribuyendo las alabanzas por las cuales habrían recibido beneficios a los demonios inmundos y a las obras de sus propias manos, como sin duda habiendo hecho un becerro en el desierto, poco menos que injuriando impíamente al Redentor, decían por aturdimiento:' Estos son tus dioses, Israel, los que te sacaron de la tierra de Egipto'. Por tanto, es soberbia y desenfreno contra Dios, y una acusación clarísima, atribuir la veneración a esculturas y demonios, y ofrecerles las acciones de gracias, y rebajar la excelencia de la gloria suprema hacia ellos. Y no solo han hablado contra Dios, como dije hace poco, sino que también se han desviado totalmente de siquiera pensar que de Él provienen las cosas que sustentan la vida en el mundo. Pues sus corazones no han clamado a mí, dice, es decir, no han buscado nada de mí, a pesar de estar dispuestos y haber creído que soy el dispensador y dador de todo bien. Y que Dios no necesita de clamor, sino más bien de la disposición hacia la mente y el corazón, lo sabremos mediante esto. Por tanto, ni han clamado a Dios. Sino que también se han desviado desenfrenadamente hacia extrañas complacencias de la carne, hasta el punto de aullar en sus lechos. El asunto es prueba de modos vergonzosos, y de la inclinación irreprochable hacia la fornicación, y de una mente quebrada hacia los placeres. Y convendría solo a quienes han practicado forzar lo que es propio de los hombres hacia las costumbres, figuras y voces de las mujeres, deslizarse hacia una disposición tan vergonzosa y abominable. Estos son afeminados, y muy extremadamente debilitados, y han llegado al fin de la impureza entre los hombres. En cuanto a decir que se cortaban por el vino y el trigo, creo que parece indicar esto. Pues agradeciendo a sus propios ídolos por las buenas cosechas de los campos, digo del trigo y de los frutos de la vid, querían practicar las llamadas celebraciones; como entusiasmados y enloquecidos, y cortando sus pechos y ambas manos con hierro, para que quizás incluso allí mismo, poco menos que sacrificando su propia sangre a las esculturas, fueran condenados finalmente por la extrema falta de amor a Dios. A estos quizás les sonríe otro profeta diciendo:' Sacrificad hombres, pues los becerros han escaseado'. Pero tales cosas son suficientes para afligir en gran medida al Dios que tiene el poder sobre todas las cosas, a quien más bien se debía ofrecer las acciones de gracias, y no asignar la gloria que le es propia, sin juicio, a maderas y piedras. 9Fueron instruidos en mí, y yo fortalecí sus brazos, y contra mí pensaron maldades. Se volvieron hacia nada, se convirtieron como un arco tensado. 9 Añade otro modo de su ingratitud, mostrándolos como impíos y de mente corta. Pues yo, dice, a pesar de que hace tiempo no diferían en nada de las bestias irracionales y eran totalmente insensatos, los instruí con la ley, y los mostré sabios y conocedores de lo que es conveniente y de la senda de la justicia, y no ignorantes del logro de toda buena conducta, como para decir ya regocijándose en sí mismos:' Bienaventurados somos, Israel, porque lo que es agradable al Señor nos es conocido'. Y no hasta ahí llegaron las muestras de generosidad hacia ellos; sino que también los mostré valerosísimos, y capaces de poder abatir a todo el que quisiera guerrear y oponerse. Pues han vencido a naciones muchas y grandes, y esto sin esfuerzo; pero contra mí, el Dios que les dio tales cosas, se han vuelto malvados, es decir, desdeñosos y apóstatas; y el modo de su apostasía se ha convertido en nada. Pues nada es en absoluto la imagen hecha por manos de materia sensible. Pero si hubieran encontrado algo mejor, su transgresión podría tener razonablemente una justificación. Puesto que tales cosas no son nada ante Dios, sino ridiculez y estupidez y todo lo cercano a esto, no tienen ninguna razón para su apostasía que tenga una causa plausible. Por tanto, se volvieron hacia nada, y se han convertido además en como un arco tensado, no relajándose hacia el arrepentimiento, no disminuyendo la tensión que los lleva a tal vergüenza e imprudencia. Pero debe saberse que otros, al interpretar esto, han publicado:' se convirtieron como un arco invertido', para que se entienda que Israel ha hecho de nuevo algo así. Pues a quienes debían más bien, como un arco, tensarse contra los enemigos y disparar con fuerza a los que han planeado levantarse, se han engañado a sí mismos, hiriéndose amargamente como con puntas de flecha. Pues al tropezar con Dios, según los modos ya mencionados,¿ qué otra cosa podrían ser capturados haciendo, sino armando sus propias manos contra sí mismos? Pero lo propuesto podría entenderse, si a alguien le parece, también de otro modo. Pues el Dios del universo tensó de alguna manera a Israel como su propio arco, luchando contra la tiranía del diablo y oponiéndose al engaño de la idolatría; pues solo de entre todas las naciones de toda la tierra, Israel, según lo que parece en la ley, se sacudía la adoración de los ídolos y se apegaba al Señor de todas las cosas, que lo es por naturaleza y verdaderamente; pero se volvieron hacia lo contrario. Pues los que debían hacer aquello, han guerreado contra Dios por la gloria de los ídolos; se han convertido, pues, en como un arco invertido, usando el tiro de manera opuesta. 9Caerán a espada sus príncipes por la falta de instrucción de su lengua. 9 No vendrá, dice, lo que proviene de la ira solo sobre los que gobiernan, sino que alcanzará, y muy rápidamente, también a los acostumbrados a deleitarse en los honores supremos. Pues caerán a espada, y el pretexto para que sufran será el desenfreno de su lengua. Pues es verdaderamente falta de instrucción decir al leño:' Tú eres mi Dios', y a la piedra:' Tú me engendraste'. Y convendría muy bien decir tales cosas al Emmanuel, contra quien han movido su lengua sin instrucción los escribas y fariseos, a pesar de que Él los instruía y fortalecía, claro está, espiritualmente; de lo cual, no teniendo nada en cuenta, también se volvieron hacia nada. Pues se volvieron hacia' enseñanzas, mandamientos de hombres'. Y se han convertido como un arco invertido, disparando impíamente contra su propio Señor, por quien más bien debían haber luchado generosamente y apresurarse a vencer a los que estaban alineados en contra, como también los verdaderos discípulos de los que creyeron. 9Este es su desprecio en la tierra de Egipto hacia su seno. Como tierra, como águila sobre la casa del Señor, por cuanto transgredieron mi pacto y fueron impíos contra mi ley. 9 Se ha dicho esto de manera muy oscura, pues la lengua de los hebreos, como supongo, causa mucha dificultad a los que interpretan la
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dificultad; pero nosotros, siguiendo el orden de los pensamientos, diremos lo que ha llegado a la mente. Este es, pues, su desprecio, dice, en la tierra de Egipto, es decir, puesto que a mí, el que siempre salva e instruye y hace invencible a los que se oponen— pues los fortalecí—, despreciaron impíamente, rindiendo los cultos a los demonios, y confiando además en la tierra de los egipcios, y pensando que los auxilios de allí les bastarían para la prosperidad, por eso también el intento se volverá hacia su seno, y no encontrarán buenas recompensas por su propia insensatez. Y recibirán los castigos como en el seno. Pues vendrá, vendrá, dice, el que los devastará, el tirano de los asirios, teniendo una multitud de combatientes superior a todo número. Y vendrá a ellos como toda tierra y país y patria, para que uno piense que toda la tierra de los persas y medos se trasladó por completo y vino a Samaria; esto es el' como tierra'. Y vendrá también como águila sobre la casa del Señor, es decir, volará también sobre el mismo templo de Dios, agudo y terrible, y correrá sobre el reino de Judá y Jerusalén, arrebatando sin esfuerzo y llevándoselo a la suya. Pues primero fue devastado el país de los samaritanos, y en él sin duda alguna Israel, y después también fue tomada la misma ciudad famosa, sobre la cual también el profeta Jeremías se lamentaba diciendo:'¿ Cómo se sentó sola la ciudad llena de pueblos? La que era señora en los países se convirtió en tributaria'. Pues que el templo fue quemado junto con la ciudad, no es de ninguna manera discutible. Y esto les sucederá, dice, porque han transgredido el pacto divino y han sido impíos contra la ley hablada. Pues considerando de muy poco valor lo decretado por el sapientísimo Moisés, se esforzaban por vivir según sus propios deseos, y cada uno hacía lo que le parecía, tanto en modo de religión como en ley. 9Clamarán a mí:' Dios, te hemos conocido'; porque Israel se apartó de los bienes, persiguieron al enemigo. 9 Los que se cortaban por trigo y vino, y celebraban las fiestas a los demonios inmundos, los que no han clamado a sus corazones hacia Dios, ni tampoco han conocido al dispensador y rector de toda su alegría, ni tampoco han honrado con las acciones de gracias debidas, puesto que en la amplitud de la prosperidad lo han ignorado, al menos sabrán habiendo sufrido lo que es necesario, y llegando al fin amargo y detestable de su propia mala voluntad, clamarán e invocarán apenas, habiendo caído en calamidades terribles e incurables. Y habiendo recibido como consejera la experiencia misma de los males, acusarán entonces su propia necedad, diciendo aquello:' Israel se apartó de los bienes'. Pues siendo posible tenerlos, y esto abundantemente, apoyados en Dios, y esforzándose muy bien por llevar a cabo lo que le parece a Él, persiguieron al enemigo, es decir, poco menos que ellos mismos han corrido voluntariamente hacia los enemigos, y han quedado bajo la mano de los que los odiaban, habiendo afligido con las apostasías al Dios que siempre salva y hace mejores que los que se oponen. Es, pues, sapientísimo y verdaderamente beneficioso no esperar la experiencia de los males; sino más bien evitarla mientras aún está ausente, y apresurarse antes de ella a observar lo que es conveniente. 9Se han reinado a sí mismos y no por mí, han gobernado y no me han conocido, su plata y su oro hicieron para sí ídolos, para que sean exterminados. 9 Niega el reino tanto el de Jeroboam como el de los que reinaron sucesivamente sobre Israel en Samaria, a pesar de que Él mismo ha dicho explícitamente:' Porque de mí ha sucedido esta palabra'; habiendo amenazado también al mismo Salomón, que siguió los pensamientos de las mujeres extranjeras y dedicó impíamente recintos y altares a las veneraciones de aquellas, que:' Romperé tu reino y lo daré a tu siervo'.¿ Qué diremos entonces?¿ Que el Dios del universo es falso? Que no sea; sino que nos volveremos más bien a la necesidad de pensar rectamente, considerando aquello. Pues está escrito:'¿ Habrá mal en la ciudad que el Señor no haya hecho?'. Y llama mal
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a la aflicción. Pues las cosas de los hechos las realiza Él según su propia voluntad, pero otras permite que sucedan, castigando a algunos, aunque se realice de alguna manera sin ser deseado por Él. Puesto que pudiendo impedir, permite que algo suceda a menudo por economía, como si Él mismo fuera el hacedor, también se dice de estas. Por ejemplo: ya vamos hacia el mismo Salomón; pues le dio a él construir el templo de piedras en Jerusalén, lo hizo sabio y distinguido por una sabiduría incomparable; esto es obra de su voluntad. Ha permitido que su reino se rompa, no llevando Él mismo las cosas hacia esto según su propia voluntad, sino callando como si fuera, y ante lo no deseado, debido a la indignación hacia él. Por tanto, aunque haya reinado Jeroboam y los sucesivos, no es de ninguna manera con el asentimiento de Dios. Pues las cosas que suceden por la ira hacia algunos como en castigo, tienen otro modo, y no se entenderían tales quizás, como lo serían las que son verdaderamente según la voluntad. Por tanto, se han reinado a sí mismos, y no por mí. Y puesto que han gobernado, poco menos que sin que Dios lo supiera; pues lo que es contra la voluntad parece que ni siquiera se sabe; el gobierno se ha vuelto débil y vulnerable, e insuficiente para la resistencia, y no capaz de salvar a los que están sujetos.' Pues por Él reinan los reyes y los tiranos por Él dominan la tierra'. Y que padecen mucha insensibilidad por esto, y usaron lo dado por Dios para la aflicción contra Él, más bien incluso para la perdición de sus propias almas, lo enseñó diciendo: su plata y su oro hicieron para sí ídolos, para que sean exterminados. Pues de donde podían tener éxito compadeciéndose de los hermanos, de ahí tropiezan con Dios, y trasladan el modo de la salvación imprudentemente hacia el tener que perecer por Él mismo. 9Limpia tu becerro, Samaria, se ha irritado mi ira contra él;¿ hasta cuándo no podrán ser purificados en Israel? Y lo hizo un artesano, y no es Dios, porque el becerro tuyo, Samaria, era engañador. 9 Qué bien dice' limpia', como ante una mancha y contaminación y la extrema impureza. Pues esto es verdaderamente el asunto de la idolatría, abominable y maloliente, y que hace que el alma del hombre sea despreciada ante Dios. Aconseja, pues, como compasivo y bueno, trasladarse hacia lo mejor, y deshacerse de la ira, y restringir finalmente las causas de lo que sucederá, y detener los males con los arrepentimientos, aunque sea despertando tarde. Pues dice que se ha irritado contra el mismo becerro, mostrando que a veces, siendo filántropo, perdona las faltas por la debilidad humana, pero castiga totalmente la apostasía, y hace insoportable la desviación de los que injurian, hacia el tener que adorar a los demonios. Pues¿ hasta cuándo, habiendo estado en impureza, permaneceréis sin cambiar?¿ Qué tiempo os bastará para el despojo de la necedad? Pues lo que hizo un artesano, creéis que es Dios; y lo que no beneficia en nada, sino que lleva más bien a la perdición y ruina, lo consideráis venerable y digno de ser tomado; pues el becerro engaña, y nada más. 9Porque sembraron cosas destruidas por el viento, y su destrucción los esperará; gavilla que no tiene fuerza para hacer harina, y si la hiciera, extraños la comerán. 9 Como por semejanza de los que se esfuerzan en vano en la agricultura, insinúa lo infructuoso de la mala voluntad que hay en ellos y del afán por las cosas vanas. Pues el elegir esforzarse en ellas, y a veces adorar diligentemente, honrar con ofrendas y sacrificios, no sería otra cosa que recoger la semilla destruida por el viento, no pudiendo beneficiar en nada al que se esfuerza. Pues¿ qué recompensa hay del afán por la idolatría?¿ O qué beneficio de las esculturas?¿ O de qué manera alegrarán a alguien las cosas que deben llegar sin duda a la destrucción? Se parecen, pues, los que acostumbran hacer tales cosas y atribuyen el afán a las honras de los ídolos, a los que siembran cosas destruidas por el viento, y a una gavilla de espigas
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que no tiene trigo, y no hecha para la necesidad de harina. Y si algo sucediera de ellos, es decir, aunque parezcan de alguna manera ser diligentes y genuinos en las obras del engaño, también esto sucederá para extraños de ellos, y no alegrará a Dios de ninguna manera. Y llama extraños a los dioses de nombre falso. Es, pues, totalmente sin recompensa también nuestro afán en las cosas que afligen a Dios, y los modos de la benevolencia serán en todo y por todo reprobados ante Él, escapando de la caza del bien.
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/* DEL MISMO SOBRE EL PROFETA OSEAS, TOMO QUINTO*/ Israel fue tragado, ahora se convirtió en las naciones como un vaso inútil, porque ellos subieron hacia los asirios; Efraín floreció por sí mismo, amó los dones, por esto serán entregados a las naciones. Dice que Israel ha sido tragado, como habiendo sufrido un naufragio lastimero, y ahogado en las olas de sus propios pecados, y como destrozado por alguna roca por los movimientos de la ira divina. O también de otro modo, dice que ha sido tragado, como por un dragón terrible e insaciable, Nabucodonosor; pues dijo así también otro de nuestros santos profetas, revistiéndose de la persona de Israel, siendo ya conquistado por la lanza y sirviendo a los que lo tomaron:' Me devoró, me dividió, me alcanzó una oscuridad tenue, Nabucodonosor rey de Babilonia me tragó como un dragón, llenó su vientre de mi deleite'. Pero es verdad también de otro modo, cómo traga de alguna manera a los que caen del amor a Dios, y hace su propio alimento el dragón de muchas cabezas, al cual también la voz del que canta dice que ha sido dado como alimento a los pueblos etíopes.' Pues tú, dice, quebraste la cabeza del dragón; lo diste como alimento a los pueblos etíopes'. Pues los que tienen la mente muy negra en sí mismos y sin luz, los etíopes podrían ser razonablemente entendidos y llamados tanto por nosotros mismos como por Dios. Estos alimentan al dragón de muchas cabezas, y ellos mismos lo comen a su vez. Israel ha sido tragado, pues, y se ha convertido en las naciones como un vaso inútil. Pues habiendo sido llevado a los asirios y medos, se volvió totalmente inútil, quizás obligado a pensar lo que les parecía a aquellos. O bien, porque se convirtió en un vaso inútil, por eso también fue tragado, y habiendo abandonado a la que lo trajo, se trasladó a las naciones. Tal cosa dice el Señor de todos también por voz de Jeremías sobre uno de los que reinaron en Samaria sobre Israel:' Fue deshonrado Jeconías como un vaso del cual no hay necesidad, porque fue arrojado y echado a una tierra que no conocía. Tierra, tierra, escucha la palabra del Señor, escribe a este hombre como hombre proscrito'. Israel se volvió inútil, pues. Pues¿ qué necesidad tiene Dios de un alma que se extravía, y es amante del pecado y corre fácilmente hacia cualquier cosa de lo extraño y, lo que está más allá de todos los males, la apostasía de la servidumbre bajo Dios?¿ Cuál es, pues, la causa de que Israel sufra tales cosas? Porque ellos subieron hacia los asirios. Pues poco menos que dice: han corrido como desertores hacia los enemigos.¿ Cómo o de qué manera? Pues temiendo la incursión de aquellos, no buscaban más bien el auxilio de Dios arrepintiéndose, sino que con dones han persuadido a calmarse un poco. Luego, tal pensamiento, como si fuera para ellos vano e inútil, lo ridiculiza de alguna manera, diciendo sobre los que reinaron de la tribu de Efraín, que también enviaron dones a los tiranos de los asirios, Efraín floreció por sí mismo. Es como si dijera: estando a punto de ser cortado como un tronco el que reinó de la tribu de Efraín
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y como marchitarse por el fuego de la ira divina, floreció por sí mismo, es decir, sin mí, y no teniendo mi aliento, pensó, dice, que vivirá y dará raíz hacia lo profundo, y no se deslizará de sus propios tronos. Pues compró una postergación temporal y pequeña del mal, habiendo amado los dones; no recibir más bien, sino dar.¿ Y qué resulta de esto? Ningún provecho, sino que serán entregados a las naciones, y mediante ellos mismos, de los que sucederán, aprenderá que nadie florecería por sí mismo; ni beneficiaría a los que tropiezan con Dios el dar dones a los enemigos. Pues estarán sujetos, y no dentro de mucho, al castigo. 9Ahora los recibiré, y descansarán un poco de ungir rey y príncipes. 9 De toda, por así decirlo, la vileza de Israel han sido causa los que reinaron sobre ellos de la tribu de Efraín. Pues el primero, el maldito Jeroboam, se convirtió en inventor de la apostasía, levantándoles becerras de oro, y estableciendo sacerdotes de los llamados lugares altos, es decir, de los recintos en montes y colinas, no de la tribu de Leví, sino cuantos más bien' llenaban su mano', según lo escrito. Luego, después de aquel, esperándose a los asirios, en tiempo del reino de Manahem, enviaron dinero, persuadiendo a abstenerse de la tierra. Por eso justamente ha sucedido la amenaza divina contra el reino que ha existido de la tribu de Efraín sobre Israel. Pues ahora los recibiré, dice, no como teniendo un modo bueno, ni como habiendo elegido vivir de manera excelente, ni tampoco deseando la conducta según la ley, sino como instructor, y pidiendo cuentas, y llamando ya a juicio. Pues dejé pasar por mansedumbre hacia la postergación las cosas de la ira divina, en el tiempo ya pasado, pero ahora los recibiré, dice, para que mediante la experiencia de los males aprendan apenas que están también bajo un Señor, y no fuera de mi mano. Y que no es para postergación lo que proviene de la ira, lo ha confirmado diciendo el' ahora'. Habiendo sido recibidos, pues, para que sean instruidos, cesarán finalmente de ungir rey y príncipes. Pues sirviendo a los asirios y medos,¿ qué tiempo habrían tenido para cumplir las obras de la apostasía? Quienes continuaban lamentándose, y lloraban la calamidad inesperada. Pero debe saberse que después de que Ciro, hijo de Cambises, liberó a Israel de la cautividad, ya no ungieron en Samaria a los de la tribu de Efraín, sino que todos quedaron bajo un solo yugo, reinando en Jerusalén los de la tribu de Judá. Pues ya no habitaron divididos, sino todos en Jerusalén. Y comienza el primero después de los tiempos de la cautividad del reino sobre ambos, digo del de Israel y del de Judá, o mejor dicho de todas las doce tribus en absoluto, Zorobabel, hijo de Salatiel, de la tribu de Judá, dirigiendo los rangos levíticos y desempeñando el servicio del sumo sacerdocio Jesús, hijo de Josedec, el gran sacerdote. 9Porque multiplicó Efraín altares para pecados, se convirtieron para él altares amados; escribiré para él multitud y sus leyes. Hacia altares ajenos fueron considerados para él los altares amados. 9 Explica la causa por la cual aplica justamente a los que reinan el tener que caer del poder finalmente. Pues muchísimos altares se han hecho para pecados para Efraín. Y el discurso se dirige también al primer Jeroboam, el que reinó de la tribu de Efraín, y después de aquel a los sucesivos, quienes levantando altares en todo monte y colina a los demonios, persuadían a sacrificar a los de Israel. Luego, debiendo afligirse por intentos tan extraños; multiplicaron altares para pecados; los hicieron, dice, también amados, y además de esto fueron considerados para él como ajenos; es claro que para Efraín; los altares amados. Y significa sin duda los que estaban en la antigua tienda, o en Jerusalén, en el templo divino. Y eran dos estos; uno de los holocaustos en la primera tienda, y el otro del incienso, el de oro, en la segunda y más interior. Muchos, por tanto, de los de
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nombra a Israel. Y, en efecto, se ha dicho en algún lugar por voz de Jeremías a la Sinagoga de los judíos, como en persona de Dios:"¿ No me llamaste como a casa y padre y guía de tu virginidad?". Se horroriza, pues, por la magnitud del estupor y por la exageración de las empresas absurdas. Pues dice que han llegado hasta tal punto de impiedad, como para clavar una falsa adivinación en la casa del Señor, es decir, para cometer falsas profecías y transgredir lo prohibido por las leyes divinas. Y dice bien" clavaron"; pues no se detuvo tras ser osado una sola vez, sino que, por así decirlo, el asunto de la impiedad quedó fijado y arraigado. Pues Israel no dejó de tener falsos adivinos y falsos profetas. Y puesto que se han atrevido a tales cosas, razonablemente, al exigírseles cuentas de lo que hicieron, fueron destruidos en los días del monte. Pues se acordará de su injusticia y vengará todos sus pecados. Y qué es esto de" fueron destruidos en los días del monte", vamos a recordarlo brevemente. Está escrito algo así en el libro de los Jueces; haré la narración de forma apresurada, en la medida de lo posible, y resumiré lo que es más largo." En aquellos días", dice," no había rey en Israel, cada uno hacía lo que era recto ante sus ojos". Y sucedió que un joven de Belén, del pueblo de Judá, era levita, y este residía allí. Y el hombre partió de Belén, la ciudad de Judá, para residir donde encontrara lugar, y llegó hasta el monte de Efraín, y hasta la casa de Micaía, para seguir su camino. Y le dijo Micaía:"¿ De dónde vienes?". Y le dijo el levita:" Soy de Belén de Judá, y voy a residir donde encuentre lugar". Y le dijo Micaía:" Quédate conmigo, y sé para mí padre y sacerdote, y yo te daré diez siclos de plata al día, y un vestido de ropas y lo necesario para tu vida". Y el levita fue y comenzó a residir con el hombre. Y el joven llegó a ser para él como uno de sus hijos. Y Micaía llenó la mano del levita, y llegó a ser para él sacerdote, y estaba en la casa de Micaía. Micaía era, pues, idólatra, pero contrataba al que era de la sangre de Leví, y lo hacía servidor de una escultura, y lo destinaba a las necesidades de los ídolos.¿ Y qué sucedió después de esto? Dijo de nuevo así la Sagrada Escritura:" Y en aquellos días la tribu de Dan buscaba para sí una heredad para habitar, porque no le había caído hasta aquel día una heredad en medio de las tribus de Israel". Luego, eligiendo a cinco hombres, los persuaden para que se adelanten y exploren la tierra que pudieran tomar y hacer suya como heredad. Y llegaron, dice," hasta el monte de Efraín, hasta la casa de Micaía, y pasaron la noche allí". Estando ellos en la casa de Micaía, reconocen al levita como de su misma estirpe, debido a que usaba la lengua que ellos hablaban. Pues siendo hebreos, hablaba como hebreo. Preguntando la causa y enterándose de cómo Micaía contrataba al que era de la tribu de Leví y lo había designado sacerdote de sus propios objetos de culto, en lugar de compadecerse de él como de un cautivo, engañado y errante, cayeron inmediatamente en los lazos del engaño y le pidieron que hablara, preguntando al ídolo si la empresa les saldría según su intención, es decir, la de apoderarse de la tierra que habían ido a observar. Y él habló lo que parecía, como si fuera de parte de Dios. Y los enviados, tras observar la tierra, informaron a los que los habían enviado que era buena y fértil, y que no se podía tomar sin esfuerzo. Y cuando los de la tribu de Dan se enteraron de tales palabras, seiscientos en número, estando armados, subieron. Y llegaron también ellos hasta la casa de Micaía." Y respondieron", dice," los cinco hombres que fueron a explorar la tierra de Lais y dijeron a sus hermanos:¿ Sabéis que hay en esta casa un Efod y Teraphim y una escultura y una fundición? Y ahora sabed qué haréis". El Efod se interpreta como redención, y Teraphim, a su vez, como descanso o sanador".
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ellos. Pues era un ídolo que tenía la falsa suposición sobre sí mismo de poder sanar a algunos. Pues los hijos de los helenos revisten a veces con tales opiniones a las obras hechas por manos humanas. Habiendo aprendido esto los de Dan, toman la escultura y persuaden también al que era de la sangre de Leví a que los siguiera, apartándose de Micaía. Y habiéndose formado en batalla, vencido y tomado bajo su mano la tierra, edificaron una ciudad, a la que llamaron Dan, inscribiendo en ella el nombre del antepasado. Pues eran de la tribu y de la sangre de Dan, como dije. Y habiendo erigido también el ídolo en ella, ofrecían sacrificios, y junto con la tierra adquirieron un dios. Por esto mismo Dios se indignaba; este pensamiento de insensatez se les atribuyó. Por lo tanto, y muy razonablemente, como alguien ultrajado. Luego, siendo necesario que todos los de Israel consideraran enemigos y los más hostiles a los de Dan, y exigieran cuentas por la impiedad hacia Dios, tal vez incluso se unieron y decidieron alabarlos, como si no hubieran pecado en nada en absoluto.¿ Y cuáles fueron para ellos los salarios de tal negligencia? Vamos a decirlo a continuación. Habiendo permanecido Israel sin rey, cierto hombre levita, que residía en los flancos del monte de Efraín, tomó como conviviente a una de las de Belén. Y cuando la mujer huyó hacia su padre, el levita la siguió; y la persuade de nuevo a regresar con él y a estar finalmente en casa. Habiendo sucedido esto, yendo a mitad del camino, junto con la mujer se alojó en Gabaa, que se interpreta como monte. Habitaban Gabaa, o sea el monte, los de la tribu de Benjamín. Y cuando se alojaba con cierto anciano, llegando a mitad de la noche hombres de la tribu de Benjamín, transgresores, como está escrito, querían forzar para la lascivia tanto al levita, como a él mismo y a otros. Pero, avergonzados apenas por la exageración de la atrocidad, toman a la concubina del levita y, en efecto, la matan, siendo lascivos con la mujer durante toda la noche. Él, habiendo dividido el cuerpo en miembros, los distribuyó a los de la tribu de Israel, dejando patente la falta de los de la tribu de Benjamín hacia los extranjeros y su desenfreno hacia la lascivia; y que han imitado las faltas de los sodomitas. De ahí, indignado, se reunió todo Israel y guerrearon contra la tribu de Benjamín en Gabaa, es decir, en el monte; y así la destruyeron, aunque era muy poblada, de modo que unos pocos que se salvaron apenas pudieron huir al desierto. Y perecieron también de todo Israel los combatientes, en número incontable. Pero Dios no habría permitido que los de Israel se enfrentaran entre sí, si los de Dan no hubieran honrado la escultura de la casa de Micaía, y los de las otras tribus no hubieran permanecido absurdamente en calma. Algo así sucedió también cuando Dios se ofendió por las becerras de oro. Pues se enfrentaron entre sí las dos tribus de Judá y las diez de Efraín; y como en los días del monte, cayeron innumerables, y los derrotados fueron aniquilados junto con los vencedores, llamando a esto la ira divina. Esto se realizó reinando Amasías sobre Judá, pero Joás sobre Israel, quien tomó Jerusalén de tal manera que incluso derribó una parte del muro de cuatrocientos codos." Como uva en el desierto encontré a Israel, y como higo temprano en la higuera vi a sus padres; ellos entraron a Beelfegor, y se alienaron para vergüenza, y los amados se volvieron como los abominados". Que no en vano les sucedió el ser destruidos, sino con justicia, intenta enseñar a continuación. Pues yo, dice, los elegí, como habiendo encontrado una uva en el desierto, y como habiendo arrebatado un higo maduro de una higuera; pues los saqué de la tierra de los egipcios, que era toda idólatra y extraviada, y que padecía una gran carencia de todo bien.¿ Qué, pues, los elegidos, los arrebatados por mi mano? Se han inclinado ante Beelfegor, salieron de la familiaridad conmigo hacia la vergüenza. Esto es lo que significa" se alienaron para vergüenza". Y llama vergüenza al
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Beelfegor. Pues estaba en una forma muy poco hermosa, más que los otros, y era indecente de ver. Por tanto, amando el estar con Dios, y honrándolo como a quien nos llamó y eligió, y como a quien nos arrebató de la condición en este mundo, como de un desierto y tierra espinosa, habiendo amado como a uva y a higo temprano, preservaremos inquebrantable la unión con él, es decir, claro está, la espiritual. Pero si ocurriera alguna desviación hacia lo feo y hacia lo que le entristece, ya no nos diferenciaremos en nada de las naciones. Pues seremos los amados como los abominados, que también han sido justamente odiados. Pues la justicia, dice, del justo, no lo librará en el día en que peque. Y muy sabiamente escribe el bienaventurado Pablo:" Así que el que cree estar firme, mire que no caiga"." Efraín como ave voló". Cuantas aves no son mansas ni domésticas, al ser capturadas son guardadas y deleitan a quienes las tienen. Pero si ocurriera algún momento para escapar, se aleja sin demora y es llevada con rápido vuelo hacia su morada habitual. Por tanto, Israel había sido cazado de alguna manera por medio de Moisés como un ave, y había sido llevado a Dios, y estaba en el bien de la prosperidad, siendo educado por la ley y disfrutando del cuidado y la protección de lo alto. Pero voló de nuevo hacia lo que era al principio, casi escapando de la mano del que lo tomó. O también entenderás lo dicho de otra manera. Muchas de las aves, al no soportar los inviernos locales, se trasladan a otras tierras, teniendo sin ser enseñadas el conocimiento de lo conveniente, según lo que parece al que las creó. Pero de igual manera también Efraín, temiendo las desgracias de la guerra, voló hacia los egipcios." Sus glorias de partos y dolores y concepciones; porque incluso si crían a sus hijos, serán privados de hijos de entre los hombres; porque también hay ay para ellos". Israel huyó hacia los egipcios, abandonando a la que lo trajo, y pedía al gobernante de la tierra que lo defendiera.¿ Acaso como si Dios fuera débil y no fuera capaz de salvarlos? De ninguna manera; pues el poder divino es omnipotente y no es incapaz de alejar la guerra de los asirios. Pero sucedió que los de Efraín, o sea Israel, padecieron tales cosas porque, abandonando a Dios que salva, y burlándose como de algo anticuado de lo que se enorgullecían en él y solo en él, pensaron que llegarían a ser terribles e invulnerables para los enemigos por sí mismos, debido a que se habían extendido en una gran multitud y tenían una prole innumerable. Pues sus mujeres daban a luz según la promesa, y en orden de bendición, habiendo dicho Moisés:" No habrá estéril ni estéril entre los hijos de Israel". Pero era muy insensato, debido a la multitud de cuerpos, despreciar la ayuda de Dios; y debían haber pensado más bien, siendo de recto juicio, que con él y por medio de él" uno perseguirá a mil, y dos moverán diez mil". Se enorgullecen, pues, dice, no tanto en Dios, sino que hacen su gloria de los partos, las concepciones y los dolores de sus mujeres. Sepan, pues, que aunque dieran a luz hijos, aunque se esforzaran criando hijos, se arrepentirán trabajando en vano. Pues llorarán total y absolutamente la falta de hijos. Y les bastará la espada babilónica para consumir fácilmente todo lo que es su linaje. Porque también hay ay para ellos. Es como si dijera, lanzando Dios sobre ellos el ay,¿ quién dará la alegría?" Pues si él cierra contra el hombre,¿ quién abrirá?", según lo escrito.¡ Es terrible, pues, caer en manos del Dios vivo! Y es necesario apaciguarlo cuando está entristecido con la benignidad, y buscar de él la salvación, no confiando en nada, sino proclamando más bien:" Me gloriaré en Dios mi salvador; el Señor Dios es mi fuerza"." Mi carne de ellos". Amenazando Dios, y en efecto diciendo sobre Efraín, o sea todo Israel, que perecerá incluso de raíz, y llorará la falta de hijos, y trabajará en vano en la crianza de los hijos, el profeta se retira de la justicia y reza para estar fuera de la ira diciendo:" Mi carne de ellos". Y entenderás" de ellos" en lugar de
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lejos de ellos. Pues dice que yo mismo, y todo mi linaje, estemos fuera de ellos y muy lejos. Pues la carne significa a veces también el linaje. Pues entenderemos así también lo dicho correctamente por la voz de Pablo. Pues escribió así:" A vosotros digo, a los gentiles: por cuanto yo soy apóstol de los gentiles, glorifico mi ministerio, por si de alguna manera provoco a celos a mi carne y salvo a algunos de ellos". Es costumbre de los santos profetas, cuando ven muchas veces terribles e insoportables las acusaciones de algunos, apartar finalmente lo que les concierne de la abominación de aquellos. Y, en efecto, el profeta Jeremías, viendo a los judíos caídos en muchísimas acusaciones y habiendo ofendido a Dios, dice:" Señor todopoderoso, no me senté en el consejo de los que juegan, sino que me guardaba ante tu rostro; me sentaba solo, porque me llené de amargura". Es necesario, pues, admirar al bienaventurado Pablo cuando nos escribe diciendo:" Consérvate puro y no participes en pecados ajenos". Y diría razonablemente todo piadoso sobre los que ofenden a Dios y que pronto serán castigados:" Mi carne de ellos"." Efraín, de la manera que vi, puso a sus hijos para la caza, y Efraín para sacar a sus hijos a la estocada". El profeta lamenta también ahora a Efraín, o sea a Israel, y dice que él mismo es responsable de la falta de hijos y de la desgracia incurable. Pues como he visto también por tus palabras, oh Soberano, dice, y por los mismos hechos, el mismo Efraín puso a sus propios hijos para la caza y la estocada. Y ya no culparía a otros, ni se quejaría de la ira divina, si eligiera pensar lo razonable; sino que culpará más bien su propia insensatez y apostasía. Pues puesto que ha entristecido no moderadamente al Dios que defiende y salva, casi con su propia mano entregó voluntariamente su propia semilla a la ferocidad de las naciones, y la puso para la deportación y el cautiverio. Pues esto es" para la caza", y además" para la estocada", que es para la matanza; pues a unos los mataron los babilonios de entre los de Israel; y a otros los llevaron a la suya. Cuando, pues, cometemos faltas nosotros, nos culparemos más bien a nosotros mismos pensando rectamente, y no a la ira divina. Pues hemos despreciado lo conveniente y hemos sido negligentes respecto a lo que agrada a Dios. Y es necesario que sea castigado el que ultraja y se desboca, y casi diciendo al Soberano de todos:" Apártate de mí, no quiero conocer tus caminos"." Dales, Señor;¿ qué les darás? Dales matriz estéril y pechos secos". Si, pues, han de no conocer a Dios los de Israel, y alejarse más bien hacia una esperanza inútil y sin provecho, y pensar que prevalecerán sobre los enemigos por la multitud de hijos, y que es mucho entre ellos el linaje combatiente, y por esta causa no es necesario para ellos ser ayudados por tu mano,¡ que no den a luz en absoluto sus mujeres! Pues esto es la matriz estéril. Y aunque dieran a luz, que críen, es decir, que se consuman antes de tiempo, y antes de llegar a la pubertad, que caiga el linaje. Pues siendo cortada así la soberbia que hay en ellos de ahí, y habiendo sido destruida finalmente la esperanza en la multitud de los combatientes, recurrirán a tu protección, y te inscribirán como Salvador y redentor. Por amor a Dios dice también ahora tales cosas el profeta. Y al mismo tiempo busca la gloria de su propio Soberano, y la conversión como por necesidad de los de la sangre de Israel, si no tienen el fruto de una buena elección. Y la matriz estéril y los pechos secos convendrían intelectualmente también a los obreros de las cosas viles, y a todo el que engaña y aparta del camino recto a los que acostumbran a caminar rectamente, en la fe, digo," y enderezan en sus caminos". Pues no naciendo nada de ellos en la mente, ni palabra falsa, ni teoría bastarda, ni aunque criaran en el error a sus propios hijos, digo en cuanto a la enseñanza, y teniendo secos los pechos las iglesias de los que obran mal, no llegarían a ser madres de los engañados." Todas sus maldades en Galgal, porque allí los odié por las maldades de sus prácticas; de mi casa los echaré, no añadiré amarlos". Comienza de nuevo el Dios de todo a enumerar las acusaciones, y recuerda a Galgal. Esta es una ciudad en la que se daba culto de manera muy terrible y extraña a las obras hechas por manos humanas. Y es lo que dice algo así de nuevo. Pues son abominables de muchas maneras los de Israel; y uno podría ver la exageración de la vileza que hay en ellos, habiendo pensado en Galgal. Allí he visto toda su maldad, allí los he odiado, no por el lugar; pues es insensato; sino habiendo detestado más bien lo que sucedió en él. Por tanto, dice, los desterraré, y los alejaré de mi atrio, y los echaré de la familiaridad. Habiendo odiado justamente, me mantendré finalmente, y ya no cambiaría para elegir amar alguna vez a los que han cometido tales faltas. Pero creo que alguien dirá:¿ Cómo, pues, los trajo de vuelta a Judea desde los asirios, o cómo los liberó del cautiverio?¿ Acaso no habiéndose transformado hacia la mansedumbre, y habiéndolos hecho dignos de protección y amor? Sí, diría yo también que el razonamiento es verdadero. Pues han sido compadecidos por mansedumbre, confesadamente. Pero los que fueron objeto del discurso se fueron al cautiverio, y han muerto en la justicia, habiendo pasado mucho tiempo. Y así como prometía por medio de Moisés en Egipto a los de Israel introducirlos a todos en la tierra que juró a sus padres, y no entraron algunos desobedientes," cuyos miembros cayeron en el desierto", y la tierra fue heredada más bien por los que nacieron de ellos; así también entenderás aquí. Pues han muerto los que fueron objeto del discurso, y regresaron a su tiempo los que nacieron de ellos a Judea, habiendo liberado apenas Ciro, cuando el año setenta se les había cumplido viviendo en tierra extranjera. Serán echados de la casa de Dios, o más bien han sido echados, y los que se atrevieron a las cosas terribles contra Cristo, y a impiedades más allá de toda palabra, y los que lanzaron contra él la lengua amarga y blasfema, sufrirán también la ira inmutable. Pues no han pecado contra uno de los profetas, sino contra el mismo Soberano de todos. Habiendo callado, pues, las otras faltas que han cometido contra sí mismos, uno podría ver toda su maldad y la exageración de la vileza, y cómo en los hechos ocurridos solo contra Cristo." Todos sus príncipes desobedientes. Efraín se esforzó; sus raíces se secaron, fruto ya no dará; porque incluso si engendran, mataré los deseos de su vientre. Los rechazará Dios, porque no escucharon, y serán errantes entre las naciones". Dice que no se ha encontrado en ellos a nadie bueno, es decir, obediente y dócil, ni pequeño, ni grande, ni gobernante, ni el que está bajo mano y sometido. Por esto mismo, que deben perecer totalmente, como arrancados de raíz, lo afirma muy bien, y que han llegado a estar finalmente igual que los árboles que se secan y son golpeados, que solo necesitan el corte, confesando abiertamente, por así decirlo, la esterilidad. Y que a los árboles estériles les conviene ser cortados, lo enseñó también el mismo Salvador, ordenando que la higuera que no tiene fruto, como en figura de la Sinagoga de los judíos, sea cortada:"¿ Por qué, dice, también inutiliza la tierra?". Habiendo sido encontrado, pues, estéril Israel, dice, sería cortado razonablemente; pues no dará fruto. Pero aunque esto sucediera, dice, destruiré lo que nació de ellos. Y esto es los deseos de su vientre. Y creo que es necesario observar también aquello, qué es el asunto del discurso;¿ por qué dice que todos sus príncipes son desobedientes?¿ Pues qué necesitaba en absoluto de la sumisión de los príncipes? El discurso tiene, pues, referencia a cierta historia de los más antiguos.¿ Y cuál es esta, diré de nuevo? Israel hizo un becerro en el desierto, estando ausente Moisés; pues había subido al monte Sinaí, para recibir la ley.
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luego, al bajar, se entristeció mucho por la falta, destruyó el becerro, y apaciguaba al Dios indignado de alguna manera con su propia autenticidad y virtud. Pues se postraba y suplicaba diciendo:" Si perdonas su pecado, perdónalo; y si no, bórrame también a mí de este libro tuyo, que escribiste". Y Dios asentía al profeta la mansedumbre hacia todos, y en efecto decía:" Soy propicio a ellos según tu palabra".¿ Ves cuánto aprovechó a Israel la piedad del que estaba al frente, y uno solo bastó por todos para persuadir a Dios, mediante la sumisión y la obediencia? Culpa, pues, razonablemente, como habiendo Israel declinado totalmente. Luego, no teniendo a ninguno de los que están entre ellos como gobernante, al que reprenda a los que fallan, al que aparte del error, o al que pueda apartar la ira con su propio brillo según el modo y la virtud, habiendo sido rogado Dios, como ciertamente sucedió en los tiempos de Moisés, por tanto, dice, serán expulsados y serán errantes entre las naciones. Esto sucedió que padecieron también entonces, al ser llevados a los asirios, y ahora no menos, al ser detestados por las ofensas contra Cristo. Pues los de Israel continúan en el mundo sin hogar y extranjeros, y sin tener ciudad." Pues los aventaré a todo viento", decía Dios por medio de los santos profetas. Si, pues, tenemos cuidado y consideración de la familiaridad con Dios, sometamos a él el cuello, y acerquémonos como de buena obediencia al Cristo que dice:" Venid a mí todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros". Pues seremos así fructíferos e invictos, no secándose nuestra raíz, no cayendo el fruto en la nada, no errantes y lejos de Dios, sino cerca de él y con él, y teniendo como ciudad la de arriba y en los cielos, la madre de los primogénitos, la nodriza de los santos, la pura morada de los espíritus de arriba." Vid frondosa Israel, su fruto floreciente; según la multitud de sus frutos multiplicó altares, y según los bienes de su tierra edificó estelas. Dividieron sus corazones, ahora serán destruidos; él derribará sus altares, se afligirán sus estelas". Habiendo dicho que las raíces de Efraín han sufrido, y que será también estéril e igual a los que no han dado a luz en absoluto, consumiendo la ferocidad de los asirios lo que nace, muestra necesariamente también en lo que estaba antes, y que ha llegado a ser fructífero, cuando se ocupaba sabiamente de la vida en la ley. Pues como una vid hermosa y frondosa vista por los vecinos de las naciones, era razonablemente admirada. Y sobre ella dice en algún lugar el bienaventurado David en el libro de los salmos al Dios Salvador de todo:" Vid de Egipto trasladaste, echaste naciones y la plantaste; hiciste camino delante de ella. Extendió sus sarmientos hasta el mar, y hasta los ríos sus renuevos". Pues había sido plantada" en cuerno" y" en lugar fértil", según la voz del profeta. Pero no dio uva, sino que trajo más bien espinas. Pues con la multitud de los bienes que le fueron dados, mostró una injusticia concomitante, por así decirlo, e igual; claro está, la que es contra Dios. Pues multiplicó altares y edificó estelas; y cuanto más enriquecía con los bienes de lo alto, tanto más estaba dispuesta a la profanación, mediante el adorar a los demonios y levantar altares y dividir, por así decirlo, su propio corazón hacia el error politeísta. Pero dice que tales cosas no serán así;¿ de dónde? Pues él mismo derribará sus altares, y se afligirán sus estelas, siendo quebrantadas, claro está, y derribadas. Y entenderás" él mismo" sensatamente, ya sea hacia el Dios que tiene poder sobre todo, o hacia la persona del babilonio, como ya se ha mostrado muchas veces. Pues sucedió que en las ciudades de Samaria se quemaron también los templos y fueron saqueados los ídolos. Es necesario, pues, que nosotros, por lo que tengamos de parte de Dios, alegres encendamos las acciones de gracias, y no con la amplitud
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de modo singular, esperando la salvación de los enemigos no de otro, sino solo de él. Esto es lo que, cumpliendo bien, la Iglesia de entre las naciones dice acerca del Salvador de todos en el Cantar de los Cantares:" En su sombra deseé y me senté". Que el divino David también proclame a los que acostumbran hacer esto diciendo:" El sol no te quemará de día, ni la luna de noche". Esto era realizado para los antiguos por Dios, cuando una nube los cubría en el desierto y prefiguraba bellamente la tienda que viene de arriba y de Dios. Y es muy acertado que diga también" se sentarán", para que a través de esto se entienda lo firme y lo establecido con seguridad en la voluntad de los que se convierten." Vivirán y se embriagarán de trigo". Estos son dones dignos de recibir de la conversión y de la estabilidad. Pues dice que serán partícipes de la vida eterna y en abundancia de fuerza, y es evidente que también de la espiritual. Pues creo que esto es lo que significa" se fortalecerán con trigo". Está escrito que" el pan fortalece el corazón del hombre". Pues los cuerpos se deleitan con los alimentos adecuados, pero el alma del hombre es fortalecida por la palabra divina que viene de arriba. Pues,¿ cómo es posible dudar de que el que se convierte del error al conocimiento de Dios pasaría de la debilidad a la fuerza, y saltando vigorosamente de los pozos de la vileza hacia el deseo de la virtud? Si es verdaderamente un crimen de debilidad el recaer en la pereza, en los placeres mundanos y en el apego a amar los cultos a los ídolos; mientras que se considera un logro brillante de la fuerza espiritual el elegir con entusiasmo hacer el bien, considerar además de esto que nada es mejor que el amor a Dios, y caminar sin tropiezos con un ánimo diligente por este sendero." Y florecerá como la vid su memoria, como el vino del Líbano para Efraín". Dios dijo en algún lugar a la madre de los judíos, es decir, a la Sinagoga:" Yo te planté como vid fructífera, toda ella verdadera". Y el divino David canta en algún lugar sobre ella:" Arrancaste una vid de Egipto, expulsaste a las naciones y la plantaste; preparaste el camino delante de ella. Extendió sus sarmientos hasta el mar, y hasta el río sus renuevos". Por tanto, Israel era una vid de buenos sarmientos; pero puesto que ha ofendido de muchas maneras:" El Señor quitó su vallado, la han vendimiado todos los que pasan por el camino. La ha dañado el jabalí del bosque, y la ha devorado la bestia salvaje". Pues ha sido puesta como para ser pisoteada por los que desean hacer el mal, como pasto para cerdos y asnos, es decir, para placeres e irracionalidades. Por eso se ha marchitado. Sin embargo, su memoria ha reflorecido en Cristo, y es evidente que la de Israel; y dice" memoria" porque no todos han creído, sino que el remanente ha sido guardado como su memoria. Y la gracia de Dios ha llegado a Efraín, es decir, a Israel, como vino del Líbano, es decir, fragante y que cede poco al incienso en cuanto a buen olor. Tal es la palabra que viene de Cristo, y sobre ella dice el bienaventurado David:" El vino alegra el corazón del hombre", al cual la palabra sagrada nos incita a acercarnos con mucho entusiasmo; pues dice así:" Comed y bebed, y embriagaos, oh prójimos". Pues las cosas que vienen a través de Cristo no son repugnantes para los santos, y tomadas hasta la embriaguez son más útiles."¿ Qué tiene él ya que ver con los ídolos?". Pues si llegara a estar en plenitud y participación de bienes tan venerables y venidos de arriba, se apartará totalmente de querer errar y de apegarse a las obras de sus propias manos. Pues,¿ de qué bienes estando aún necesitado, buscará los de otro?¿ O es acaso tal búsqueda totalmente inútil para los que han errado? Pues,¿ qué les otorgará la materia inanimada? A quienes justamente se les decía por parte de Dios:" Haced el bien y haced el mal, y sabremos que sois dioses". Pero ni siquiera podrían dañar a los hombres las obras de manos humanas; pues,¿ cómo o de dónde? Ni tampoco podrían darles nada bueno o provechoso. Por tanto, escuchando, y con mucha razón:" Los dioses que no hicieron el cielo y la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de este cielo". Por lo tanto, señala lo firme y lo arraigado en el amor a Dios al decir:"¿ Qué tiene él ya que ver con los ídolos?"." Yo lo humillé, y yo lo fortaleceré". Dice: Yo puedo castigar a quienes vea que descuidan los modos de la autenticidad hacia mí; pero de nuevo fortalezco a quienes elijan alcanzar la virtud y conocer a Dios natural y verdaderamente. Por tanto, ni el castigo, es decir, el debilitarse de Israel, venía de aquellos; ni tampoco el cambio hacia la capacidad podría entenderse como un don de los demonios, sino que es un bien dado por Dios, tal como, sin duda, el debilitarse era el resultado de los movimientos de la ira. Por tanto, sabiamente y con amor a Dios, el gran David nos canta:" El Señor es mi fuerza y mi alabanza"." Yo como enebro frondoso, de mí se ha hallado tu fruto". El enebro es una planta, pero tan espesa y frondosa que parece ser una techumbre hecha por manos humanas, que no cede el paso ni a los rayos del sol, ni tampoco a las caídas de las lluvias, aunque sean torrenciales las que se derramen sobre la tierra. Por tanto, que al estar bajo Dios tendrán una protección invulnerable, es decir, el auxilio, lo insinúa al decir:" Yo como enebro frondoso". Y que toda fructificación de los que están bajo Dios no podría suceder de otra manera que en Cristo y a través de Cristo, lo confirmará al decir él mismo en los decretos evangélicos:" Sin mí no podéis hacer nada". Que se diga, pues, con razón a cada uno de los que han creído, si es que alguno fuera brillante y digno de admiración, y en los alardes de la virtud:" De mí se ha hallado tu fruto"."¿ Quién es sabio y entenderá estas cosas?¿ O prudente y las conocerá? Porque los caminos del Señor son rectos, y los justos caminarán en ellos; pero los impíos se debilitarán en ellos". Dice muy bien que el que entiende esto es sabio y muy prudente. Pues la comprensión de las palabras divinas no está expuesta para que la tomen fácilmente quienes lo deseen, y ni siquiera podría alguien entender" la parábola y el discurso oscuro, las sentencias de los sabios y los enigmas", según lo escrito, si no es a través de la iluminación de arriba, con Cristo haciendo descender a la mente y al corazón, como un rayo brillante, la gracia que viene de él. Enseña que el poder atravesar el camino recto y que agrada a Dios es totalmente sin esfuerzo para los amantes de la decencia; pero el asunto no es nada áspero para los que no tienen tal disposición. Pues a unos los fortalece el deseo y el entusiasmo por cualquier bien, y los persuade a ser llevados por una carrera incontenible hacia el querer ser aprobados; a otros, la inclinación y la tendencia hacia la vileza y el pecado los volvería cobardes y pusilánimes, y sin tener de Dios el poder alcanzar la virtud, porque no han honrado esto desde el principio, ni el objetivo ha sido mirar hacia esto. Por tanto, si somos de mente aguda y sabios, pediremos a Dios el poder hacer lo que conviene, y él lo otorgará ciertamente, siendo filántropo, y llenará de fuerza espiritual a través de Cristo, por quien y con quien al Dios y Padre es la gloria, con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
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1. 287 EXPLICACIÓN DEL MISMO SOBRE EL PROFETA JOEL. 1 El divino Joel profetiza en tiempos, al parecer, en los que podrían entenderse también los que fueron ordenados antes que él, me refiero a Oseas, y ciertamente también a Amós. Pues a los hebreos les parece que no debe estar ordenado después de Miqueas, sino con aquellos. Y denuncia, al menos como me parece a mí, a los de Israel, y hace una gran denuncia de ellos, como si hubieran llegado a tal punto de arrogancia, estupidez e insensibilidad, que no fueran frenados en absoluto por ninguno de los males, ni tampoco derrotados por las calamidades tan frecuentes, y casi diría que traídas una tras otra
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acostumbran, aunque no haya pasado tiempo alguno en el que pudiera aparecer un respiro del mal, aunque fuera breve. Y encontraremos también al bienaventurado profeta Isaías pasando por palabras similares. Pues dijo:" Y el Señor de los Ejércitos se enfureció con ira contra su pueblo, y puso su mano sobre ellos y los golpeó; y los montes se irritaron, y sus cadáveres fueron como estiércol en medio del camino. En todo esto no se apartó su ira, sino que su mano aún está alta". Entiendes cómo han sufrido esto y aquello, y la mano del que golpea ha permanecido alta, como si estuviera a punto de traerles otras heridas. Pues de la misma manera que las enfermedades incurables a veces no necesitan una sola incisión, sino muchas más; así también la mente humana, al llegar al límite de la insensibilidad, necesita una herida más frecuente, que apenas los traiga de vuelta a poder aprender a apresurarse hacia lo que resulta en provecho. Por tanto, el bienaventurado profeta Joel parece, como si Israel hubiera permanecido sin ser amonestado tras muchísimas heridas, hacer sabiamente la reprensión, y aconsejar al mismo tiempo que, dejando las cosas más vergonzosas, elijan pasar a lo que agrada a Dios. Sin embargo, añade también la promesa de las cosas que les son más queridas, si eligen arrepentirse; y da confianza de que encontrarán al Señor bueno y muy manso. Este es, pues, el objetivo de toda su profecía; y diremos cada una de las cosas siguientes por partes, siguiendo las teorías de lo que se propone." Palabra del Señor que fue dirigida a Joel, hijo de Batuel". El Profeta dice que la palabra del Señor fue dirigida a él, para que atribuyamos fe a la profecía, estando firmemente dispuestos y confiados en que, de todas formas y maneras, se cumplirán las cosas anunciadas. A esto nos fortalece al decir el mismo Salvador:" El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Pues la verdad no es una cosa que dice falsedades, y lo que Dios diga será ciertamente exacto. Pues él es quien" establece las palabras de su siervo, y hace verdadera la voluntad de sus ángeles". Por tanto, muy hábil y sabiamente exige la fe a los oyentes, porque no sería alguien que dice falsedades, o que presenta lo que le parece desde el corazón, sino que habla desde la boca del Señor en el espíritu, habiendo hablado muy claramente. Y se añade necesariamente Batuel, para que no se entienda a otro Joel que no sea él. Pues muchos quizás, o más bien sin duda, eran llamados con tal nombre; pero no todos han nacido de Batuel. Por tanto, por causa de la seguridad, según creo, se ha añadido de nuevo Batuel." Escuchad esto, ancianos, y prestad atención todos los que habitáis la tierra:¿ ha sucedido tal cosa en vuestros días, o en los días de vuestros padres? Contad esto a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a otra generación". Remite a la antigüedad de los tiempos y de la memoria a los que han envejecido, y ha ordenado reflexionar sobre cuándo, en efecto, y sobre quiénes han visto cosas iguales, traídas por la ira divina sobre sus padres o sobre los que aún están detrás, y dijo que debían reflexionar si los relatos no son extraños y desacostumbrados, y quizás no conocidos por nadie de los antiguos; sin embargo, dice que también conviene que los otros entiendan muy bien si tales cosas han sucedido en su tiempo; y que será un tema de relatos interminables que no se extienden a una sola, ni tampoco a dos o tres generaciones, sino que atraviesan más bien, y mucho más allá. Pues así como decimos que los relatos brillantes son dignos de ser escuchados por muchos, y a los que quizás debería seguir el alegrarse; así también parecen ser dignos de memoria los que llegan al límite de la calamidad y los sufrimientos. Pues casi fuerzan de alguna manera el olvido, y teniendo un ataque más pesado por una desvergüenza excesiva, merecen ser recordados, y compiten con las opiniones de las cosas más dulces; y así como las cosas buenas tienen una memoria no sin provecho, así creo que también las cosas malas y sombrías. Pues unas incitan a los oyentes al deseo de la virtud; las otras enseñan a evitar la experiencia de los males antes del ataque; y a través de las cuales otros han sido castigados, a través de estas mismas no permite que algunos busquen caer en lo mismo." Lo que quedó de la oruga lo comió la langosta, y lo que quedó de la langosta lo comió el saltón, y lo que quedó del saltón lo comió el pulgón". El discurso de los santos Profetas está oculto de alguna manera, y al exponer con renuencia las cosas muy sombrías de los relatos, debido a las iras indomables de los oyentes, las ocultan con las oscuridades posibles, y al inventar enigmas y parábolas benefician no poco. Y el discurso les llega a veces a través de ejemplos útiles; como es el que está puesto en el sapientísimo Ezequiel:" El águila grande, de grandes alas, larga en extensión y llena de garras, que tiene el mando de entrar en el Líbano, y tomó los elegidos del cedro, arrancó las puntas de la ternura, y las llevó a la tierra de Canaán". Pues indicaba bellamente al gobernante de la tierra de los babilonios, al que esquila lo excepcional de los de Israel, y traslada a casa lo arrebatado. Y que han sucedido carestías de campos, necesidades de los frutos maduros, y hambres muchas veces crueles y largas en la tierra de los judíos, lo dijo la escritura sagrada. Pues ya algunos, bajo la presión del hambre, han llegado a tal necesidad, que compraban una cabeza de asno por cincuenta siclos. Y la ferocidad de la necesidad en los tiempos la mostrarían las mujeres que lucharon por sus hijos. Pues como las dos habían devorado al uno, pedían juzgar sobre el vivo ante los gobernantes. Por tanto, si el discurso profético nos indica en esto carestías de campos y destrucción de frutos, el asunto se entendería también así como insoportable; pues el ser castigado sucesiva e inmediatamente con muchísimas y graves heridas,¿ cómo no es totalmente insoportable, y no carece de ser digno de memoria? Pero si los teoremas nos llevan a otras ideas ocultas por las más evidentes, el Profeta parece indicarnos que la oruga y la langosta, el saltón y el pulgón, y los daños terribles e insoportables que de ahí se derivan, son las devastaciones en cada tiempo, y aludir a los modos de las cautividades; por las cuales han sido consumidos y han perecido, como si los que han realizado los ataques los hubieran devorado y destruido casi como a las mieses en el campo. Muchas, pues, han sido las levantamientos por partes de la tierra de los judíos, y de las naciones vecinas que a veces hacían la guerra, y de los que reinaban en Egipto. Pues mientras Roboam gobernaba el honor real en Jerusalén, subió Susacim, rey de Egipto, y tomó los palacios, y habiendo vaciado todos los tesoros que había en ellos, y tomando las lanzas de oro y los escudos que había hecho Salomón, regresaba a casa brillante y victorioso, y ciertamente también Azael el sirio les trajo heridas no moderadas; y también Fula, rey de los babilonios, tomó las tribus de más allá del Jordán; y además de esto, Necao Faraón, rey de Egipto, reinando Josías, hizo la guerra contra Samaria, y sometió la tierra a tributos; pues exigió cien talentos de oro. Por tanto, muchísimas son las cosas que han sucedido en los tiempos; pero cuatro han sido las devastaciones terribles y dignas de ser escuchadas: pues reinando en Samaria Oseas, hijo de Ela, subió Salmanasar el asirio, y deportó a Israel a los límites de los persas y medos. Luego, avanzando un poco el tiempo, y profetizando Jeremías, Nabucodonosor tomó por la fuerza a Jerusalén, y apenas fue liberado Israel a través de Ciro, hijo de Cambises, habiéndose cumplido los setenta años. Luego sucedió en los tiempos Antíoco, el llamado Epífanes. Este, habiendo llegado a Judea, incendió el templo divino, tomó los utensilios que había en él, y obligaba a los que estaban por toda Judea a descuidar las costumbres de los padres; cuando también sucedió que ocurrieron
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los brillantes y admirables logros de los Macabeos. Y la cuarta guerra que vino sobre los de Israel fue la de los romanos, cuando también fueron esparcidos a todo viento. Parece, pues, que el Profeta, de manera poco clara y tenue, y como en forma de ejemplos a través de tales relatos, quiere llevar a cabo su propio discurso; indicando oblicuamente a través de la oruga, la langosta, el saltón y también el pulgón, ya sea las guerras mismas que vuelven sobre uno, o a los que dirigen los ejércitos, de los cuales también hace poco hemos hecho memoria. Pero si alguien quisiera registrar también un relato más moral en esto, no se equivocaría de lo que conviene; pues si se viera a un alma siendo mordida por sufrimientos frecuentes y sucesivos, y como perdiendo cada virtud poco a poco, y añadiendo esto a aquello por pereza,¿ cómo no es exacto decir sobre ella:" Lo que quedó de la oruga lo comió la langosta, y lo que quedó de la langosta lo comió el saltón, y lo que quedó del saltón lo comió el pulgón"? Pues a semejanza del pulgón y de los otros males, las fuerzas malvadas e impuras, al caer en la mente y acostumbradas a consumir con dientes insaciables, devoran de alguna manera los bienes que hay en nosotros. Por tanto, es buena la seguridad; y ciertamente nos beneficia no poco el que escribió los Proverbios al decir:" Si el espíritu del que gobierna subiere sobre ti, no dejes tu lugar, porque la cura hará cesar grandes pecados". Pues los sufrimientos, al ser reprendidos desde el principio, se calman y son frenados; pero si toman un progreso amplio y sin amonestación hacia lo peor, se apoderan de toda el alma por completo, y no soportan el razonamiento que castiga." Despertad los que os embriagáis con su vino y llorad; lamentad todos los que bebéis vino hasta la embriaguez, porque la alegría y el gozo han sido quitados de vuestra boca". Sin esfuerzo, pues, de nuevo desde aquí, creo que alguien lamentaría claramente cuán sabio era en gran medida el divino Pablo, al proclamar y decir a los que han sido pescados para la salvación a través de la fe en Cristo, a veces que:" Despierta tú que duermes y levántate de los muertos y te alumbrará Cristo"; a veces también persuadiendo a amar la paciencia en los trabajos, por eso diciendo también:" Si soportáis la disciplina, Dios se os presenta como a hijos; pues,¿ qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?". Pues Dios golpea de alguna manera a los que pecan, aunque siendo filántropo, no queriendo, sino como por necesidad convirtiéndolos, y haciendo del asunto una forma de auxilio para ellos. Tal como, sin duda, los expertos en medicina aplican a los enfermos incluso los medicamentos que muerden mucho, haciendo de la necesidad de doler una cura para la enfermedad. Pues mira cómo, habiendo premostrado los azotes y preanunciado los resultados de la ira, casi" con freno y cabestro aprieta sus mandíbulas", según lo escrito, y ordena avanzar humanamente, trasladando la mente hacia el elegir hacer lo que era mejor y más decoroso. Pues dice:" Despertad los que os embriagáis con su vino".¿ Escuchas cómo reprende a los hijos que se han extraviado y que ya de alguna manera están embriagados, como si hubieran despertado desde el principio, habrían bastado para castigo para ellos incluso las cosas de la sola oruga; pero puesto que han permanecido insensibles a la primera ira que les fue traída, se ha añadido también la segunda, y después de aquella la tercera, y ha avanzado hasta la cuarta. Sin embargo, aunque sea tarde, al despertarse y volver en sí, y como soltando una embriaguez de la mente, la complacencia y el elegir errar de manera extraña, ordena finalmente llegar a la percepción de lo sucedido, llorando y lamentándose por sus propios pecados. Y debe saberse que también para cada uno de nosotros el vino es como una especie de particular, el que embriaga el corazón. Pues dividimos, por así decirlo, los sufrimientos, y uno de nosotros se ha inclinado desenfrenadamente hacia la avaricia además de padecer otras cosas; otro, a su vez, ha pensado en las cosas del mundo, y ha enfermado de amor a la carne, apegado totalmente a los placeres y complacencias; y otro ha huido hacia cualquier otro
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pecado. Y nos lanzamos hacia los sufrimientos tan abominables y odiados por Dios, unos no muy afanosamente, otros usando todas las fuerzas, y teniendo una inclinación de la mente sin amonestación. Por eso dice el Profeta:" Despertad los que os embriagáis con su vino"; y aconseja que conviene lamentarse a los que beben vino hasta la embriaguez. Pues como dije hace poco, algunos no detienen los placeres hasta la saciedad y la suficiencia, sino que beben hasta la embriaguez, y se extienden más allá de toda medida; de estos dice que han sido quitadas de la boca tanto la alegría como el gozo. Pues es verdad Cristo, que los que ahora lloran serán consolados; pero a los que acostumbran a complacerse les seguirá el tener que derramar lágrimas, porque el fin de la arrogancia será llanto y lamento, y hace descender al abismo del Hades a los que la aman. Y es verdad también David, cuando dice a Dios:" No hay en la muerte quien se acuerde de ti; en el Hades,¿ quién te confesará?"; y de nuevo:" Porque los muertos no te alabarán, Señor, ni todos los que descienden al Hades; pero nosotros los vivos te bendeciremos, Señor". Pero si se entendiera la fuerza de lo propuesto de manera más terrenal, si han sido consumidas a través de la oruga y de los otros las causas de la alegría, ciertamente junto con los frutos perecerá también la alegría y el gozo de los que han sufrido. Pues es necesario entristecerse por las cosas que suceden dolorosamente y que acostumbran a causar dolor y no sin capacidad, digo, de derretir el corazón con una tristeza amarga e insoportable." Porque una nación fuerte e innumerable ha subido sobre mi tierra, sus dientes son dientes de león, y sus muelas de cachorro; ha puesto mi vid en desolación, y mis higueras en quebrantamiento; escudriñando ha escudriñado y ha arrojado, ha blanqueado sus sarmientos". Queriendo competir de alguna manera con lo sucedido, o con lo que se espera que suceda y que está a punto de estar presente, la lágrima por los arrepentimientos, narra detalladamente las cosas que sucederán, y casi poniendo ante la vista el ataque de las cosas sombrías, da algo a los golpeados y un lamento, y enseña como un canto lastimero a los que han sido ordenados a lamentarse, y los persuade a decir finalmente:" Porque una nación ha venido sobre mi tierra, fuerte e innumerable, y ha llegado a la agudeza de los dientes, cediendo poco a los leones y a los cachorros". El asunto es verdadero, aunque se entienda quizás sobre la langosta, el saltón y la oruga. Pues el asunto es invencible, y el ataque de tales cosas es totalmente incontrastable, y capaz de destruir por completo lo que hay en los campos, digo los frutos y la hierba; destruir las higueras y las vides, y hacer que el aspecto de la tierra sea malo y sin belleza. Pero si el discurso se volviera de nuevo hacia la inhumanidad de los que han devastado, y la desolación total de la tierra, no insinuaría otra cosa, sino que toda la tierra ha perecido para ellos, y han sido consumidos también los que sobresalen entre ellos, superando en gloria y riqueza la medida de los rebaños; como para ser entendidos en orden de higuera y de vid; antes de soportar el marchitamiento; tal como, sin duda, se entiende sobre las vides sensibles mismas, si sucediera que cayeran en los dientes de las langostas; pues al beber la humedad que hay en las plantas, y al absorber toda la fuerza que les da vida, no tardan en marchitarse, y por eso hacen que se vean blancas. Por tanto, los dientes de los enemigos que consumen han consumido por completo a los que están en orden de vides, o en forma de higueras, y los han enviado a la inutilidad total, ya sea golpeándolos con espadas o sometiéndolos a los yugos de la esclavitud. Y alguien esperará, si elige entender también espiritualmente, tales cosas de nuevo sobre los hombres pecadores; en quienes, a la manera de la langosta, del saltón y también de la oruga, se introducen de alguna manera siempre los demonios malvados, y los sufrimientos mismos multiformes y de muchas maneras, y hace que se vean inútiles y muy feos, habiendo perdido la flor de la piedad, y no teniendo nada en sí mismos de justicia
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hombre, para que, inundando con los bienes de lo alto lo que está bajo el cielo, se encontrara para aquellos que creen en él como un río de paz, como un torrente de delicias, como lluvia temprana y tardía, y como dador de toda fecundidad inteligible. Entonces, sí, entonces, también para los más insensatos, a quienes se llama bestias del campo, brotó una hierba inteligible: la palabra de los que enseñan; entonces florecieron los campos del desierto. Y llama desierto a la Iglesia, según lo dicho sobre ella en los profetas:" Alégrate, desierto sediento, regocíjate, desierto, y florece como el lirio". Sus campos serían los que guían a los pueblos y saben cómo educarlos, quienes llevan una mente que, por así decirlo, rebosa y está muy bien florecida con los dones divinos y celestiales, que exhala un dulce aroma con las flores de los dogmas y está coronada como con una hierba recién aparecida. Estos alimentan la mente de los que se han embrutecido, para que también asciendan a una inteligencia propia del hombre. Dijo también que el árbol dio su fruto, y que la vid y la higuera entregaron su propia fuerza, refiriéndose, creo, a la sólida palabra de los maestros, en la cual hay dulzura y, además de esto, también la capacidad de alegrar, comparándola con los frutos de la higuera y la vid. Y convendría muy razonablemente que aquellos que aún tienen la mente más tosca y una torpeza propia de las bestias, se alimenten de una enseñanza más humilde, la que crece como en forma y potencia de hierba en aquellos que enseñan las cosas pequeñas; mientras que para los que ya son perfectos, se alimenten de lo que se entiende en lo alto, y que ha florecido como árboles hermosos, es decir, el fruto sobre la santa y consustancial Trinidad, o bien de la educación moral, la que se contempla como en la altura de las especulaciones. Por tanto, llama a aquellos bestias, pero a los más perfectos los llama hijos de Sión, a quienes ordena alegrarse en el Señor su Dios. Pues toda nuestra alegría es Cristo, de quien y por quien proviene toda plenitud de bienes y la abundante provisión de dones celestiales para los que le aman, entendida como en frutos tempranos y tardíos, y como en el trigo que llena la era, y como en el vino que rebosa del lagar, y como en el aceite que desborda. Cabe saber que, según el modo de la plenitud mística, la promesa es verdadera. Pues se nos ha dado, como en lluvia, el agua viva del santo bautismo; como en trigo, el pan de vida; y como en vino, la sangre; y se ha añadido también la necesidad del aceite, que contribuye a la perfección de los justificados en Cristo mediante el santo bautismo." Y os compensaré por los años que comieron la langosta, el saltón, el pulgón y la oruga, mi gran ejército que envié contra vosotros; y comeréis comiendo y os saciaréis, y alabaréis el nombre del Señor vuestro Dios, que hizo maravillas con vosotros". En cuanto a lo que concierne a la palabra adecuada a las historias, promete una generosidad igual en fuerza y en medida a los ataques anteriores de la langosta, y dice que la provisión de alimentos será más amplia que el daño que les ocurrió entonces. Pero si se entiende espiritualmente el sentido de la profecía, decimos que, habiéndonos devorado Satanás, y habiendo corrompido los espíritus malignos, como en orden de oruga, langosta y también pulgón, de manera insoportable mediante múltiples formas de pasiones, hemos permanecido secos y estériles, desnudos y despojados de todo bien, sin tener virtud moral en la mente, sin ser iluminados por la teoría dogmática, sino corrompidos como por el hambre y, en suma, privados de toda fecundidad. Pero puesto que hemos enriquecido por Cristo el deber de tener confianza— pues hemos vencido al mundo con él, y" nos ha dado hollar sobre serpientes y escorpiones"—, entonces, sí, entonces hemos tenido las lluvias espirituales, temprana y tardía, es decir, la educación legal y la exhortación evangélica; entonces también hemos florecido hacia la justicia y hemos tenido frutos de vida; entonces también, habiendo comido, nos hemos saciado y glorificamos como Señor a nuestro propio Salvador Cristo,
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proclamándolo como hacedor de maravillas y como quien otorga a los que le aman cosas que están más allá de la palabra y de la esperanza. Y no hemos conocido a nadie más que a él. Hemos sido enseñados a decir con buena disposición:" Señor, fuera de ti no conocemos a otro; invocamos tu nombre". Observa cómo el Dios del universo casi se ríe y se burla de las cosas humanas, llamando gran fuerza suya a la oruga, que dice haber enviado contra ellos. Y ciertamente no decimos que la oruga sea verdaderamente una fuerza de Dios, y además grande, sino que dice aquello a los que no soportaron el castigo a través de ella:"¡ Oh, terribles y arrogantes, que no tienen en cuenta el ofenderme! No he enviado fuego sobre vosotros desde el cielo, no he lanzado un trueno o granizo, ni he traído ninguna otra de las cosas que están elevadas en lo alto y que son muy apropiadas para la gloria de Dios. Una miserable multitud de gusanos insignificantes se levantó contra el país, y os habéis turbado por ella, habéis lamentado y habéis perecido; tal vez la oruga sea muy grande, y la consideraré también una gran fuerza mía". El discurso es, pues, en tono de burla, y casi como si Dios se mofara de los que acostumbran a despreciar, de modo que, si decidiera castigarlos, una oruga bastaría para ello en lugar de una fuerza numerosa e invencible. No se rían ampliamente los herejes, ni calumnien la gloria del Unigénito, como si la oruga fuera llamada una gran fuerza, ni si él mismo fuera llamado fuerza de Dios, se escriba al mismo nivel que el gusano. Pues los miserables se han atrevido a deslizarse incluso a esta miseria de pensamientos." Y mi pueblo no será avergonzado para siempre; y conoceréis que yo estoy en medio de Israel, y yo soy el Señor vuestro Dios, y no hay otro fuera de mí; y todo mi pueblo no será avergonzado nunca más para siempre". Promete claramente el modo de la economía con carne, y que convivirá con los que están en la tierra, habiéndose rebajado a sí mismo en una kénosis, y habiéndose hecho como nosotros, es decir, hombre. Pues entonces estuvo en medio de Israel, y escapamos de la vergüenza y nos libramos de la confusión, habiendo caído la muerte, habiendo sido destruido el pecado, habiendo sido introducido el conocimiento verdadero. Pues ya no adoramos" a la criatura en lugar del Creador", y no hemos aceptado absolutamente ningún otro Dios sobre él. Por tanto, hemos enriquecido, como en esperanza firme, la vida, la gloria y la conducta hacia una vida larga en santificación y santidad." Y sucederá después de esto, que derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, y vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones; y aun sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi espíritu". He aquí que promete claramente conceder el derramamiento del Espíritu Santo, es decir, una abundante provisión, no a un profeta elegido aquí y allá, tal vez uno o dos, sino a todos los que son dignos de recibirlo. Lo cual decimos que se ha cumplido habiendo resucitado Cristo y habiendo disuelto el poder de la muerte. Pues, como primicia de esta gracia venerable y digna de ser amada, la infundía en los santos discípulos, soplando y diciendo:" Recibid el Espíritu Santo". Pues era necesario, era necesario que los mistagogos de la Iglesia, y los que iban a ser educadores bajo el sol, fueran embellecidos antes que los demás con el don del Espíritu Santo, y que, habiéndose convertido en una primicia de los llamados a la santificación mediante la fe, fueran dorados con la gracia divina y celestial. Y en los días de Pentecostés, habiéndose reunido los discípulos en una casa y ofreciendo las acostumbradas súplicas a Dios, hubo" de repente un estruendo del cielo, como de un viento impetuoso", y he aquí que se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, y se posó sobre cada uno de ellos, y" comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen". Y hablaban profetizando, es decir, comprendiendo y
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diciendo los testimonios a través de los santos profetas sobre Cristo, y aquellos mediante los cuales era probable que los oyentes, habiendo sido persuadidos, entraran fácilmente a la obediencia, como que ya ha llegado el tiempo de la benevolencia, y lo anunciado antiguamente a través de la ley y los profetas sobre Cristo llega ya a su fin. Por tanto, profetizaban, hablando en toda lengua, anunciando esto de antemano Dios a través de la voz de los santos. Pues está escrito:" Que en lenguas extrañas y en labios de otros hablaré a este pueblo, y ni aun así creerán". Comprendiendo esto, el divino Pablo decía que la poliglosia había sido dada como señal a los judíos. Y que, habiendo descendido el Espíritu Santo desde los cielos, eran muy numerosos los que se llenaban con el espíritu de profecía, lo aclarará Pablo escribiendo:" Los profetas hablen dos o tres, y los otros juzguen. Y si a otro que está sentado le es revelada alguna cosa, calle el primero. Porque podéis todos profetizar uno a uno". Pues antiguamente, por la mucha perversidad de Israel que se desviaba, decía Dios:" He aquí que envío hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino hambre de oír la palabra del Señor; y correrán de oriente a occidente buscando la palabra del Señor, y no la hallarán". Y además al bienaventurado Ezequiel:" Y ataré tu lengua y quedarás sordo, y no serás para ellos hombre que reprende, porque es una casa rebelde". Pero puesto que, según la voz del salmista:" Dios es el Señor, y se nos ha aparecido"; pues nos ha iluminado nuestro Señor Jesucristo, perdonando las faltas y librando de las acusaciones, y cerrando la boca del pecado; se ha dado, pues, el derramamiento del Espíritu Santo, alegrando Dios a la naturaleza humana, y coronándola con la gloria de lo alto y de los principios, y devolviéndola filantrópicamente a aquello en lo que estaba al principio, antes de que el pecado fuera introducido. Pues no encontraremos a Adán, que aún no había transgredido el mandamiento divino, desprovisto del espíritu profético; sino que estaba como firme y aún apoyado, y resplandecía con los bienes de la naturaleza. Y, en efecto, cuando Dios, habiendo formado a la mujer, la llevó ante él, aunque no había oído de nadie quién era, de dónde venía, ni de qué manera había brotado, exclamó inmediatamente:" Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada mujer", o según la versión de los hebreos, varona," porque fue tomada de su varón". Pero la gracia dada al hombre quedó inactiva, aunque fue renovada en Cristo, que es el segundo Adán.¿ Y de qué manera fue renovada? En cuanto es Dios y el Hijo por naturaleza de Dios; pues ha nacido verdaderamente de Dios y del Padre; el Espíritu es suyo, y está en él y de él, tal como, sin duda, se entiende también en el mismo Dios y Padre; en cuanto se hizo hombre y apareció como nosotros, se dice que tiene el Espíritu como algo añadido. Pues descendió sobre él en forma de paloma, cuando, habiéndose hecho como nosotros, como dije, era bautizado económicamente como uno de nosotros. Entonces también se dice que su propio Espíritu le fue dado de lo alto, debido a lo humano, y esto es la kénosis. Y se entendería de esta manera, y no de otra:" Por nosotros se hizo pobre siendo rico, para que nosotros con su pobreza enriqueciéramos". Pues el Espíritu fue dado, como dije, a Adán al principio, pero no permaneció en la naturaleza humana; pues se inclinó hacia lo erróneo y resbaló hacia el pecado, y toda clase de impureza enfermó. Pero puesto que el Unigénito se hizo pobre siendo rico, como dije, y recibió con nosotros como hombre el Espíritu propio como algo añadido," permaneció sobre él"; pues así dijo el bienaventurado Juan el Evangelista; para que también en nosotros habite en adelante de forma permanente, como habiendo permanecido ya en la primicia segunda de nuestro linaje, es decir, Cristo; pues por esto ha sido llamado también segundo Adán, mediante el cual hemos sido reconfigurados hacia lo incomparablemente mejor, y ganamos muy bien la regeneración mediante el Espíritu, no teniendo ya la primera, la que digo según la carne, la que lleva a la corrupción y al pecado;" Porque el sentir de la carne es muerte", según lo escrito; sino la de lo alto y segunda, la que es de Dios mediante el Espíritu, si es verdad que" No de sangre, ni de voluntad de varón, sino de Dios hemos nacido". Era necesario, pues, era necesario que los clasificados entre los hijos de Dios se enriquecieran con la gracia del Espíritu Santo. Y Cristo ha obrado también esto en nosotros, y lo confirmará el divino Pedro diciendo:" Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís". Pues recibe como hombre del Padre lo que le pertenece naturalmente; pero lo derrama abundantemente sobre nosotros, porque es también Dios por naturaleza, aunque se haya hecho carne. Y lo derrama sobre toda carne. Y esto es claro, que no solo sobre los de la circuncisión, sino sobre todos los que son llamados mediante la fe, aunque fueran de la errancia helénica, aunque fueran pequeños y grandes, esclavos y libres, bárbaros y escitas. Pues la gracia de la salvación en Cristo está propuesta a los que están bajo todo el cielo, porque él mismo es" la esperanza de las naciones". Y si algunos, hablando sin freno, dijeran que también las bestias son llamadas carnes, desvariando, ya de alguna manera escuchen que el objetivo de la profecía se dirige solo al género humano, y no"¿ se preocupa Dios por los bueyes?", tal como dijo el sabio Pablo. Y dice que profetizarán hijos e hijas, indicando mediante esto la abundancia de la gracia y que es igual para todos. Pues no sería el género femenino desechable ante Dios, si hiciera con prontitud lo que le agrada, y además eligiera pensar, ni tampoco sin honor, o privado de santificación, si mediante la fe y la bondad en las obras fuera a ser aprobado;¿ de dónde? Pues ha sido dignificado también él con gracia y misericordias, y" recibe las arras del Espíritu" de Dios, y ha sido contado entre los hijos. Pues dice que los ancianos soñarán sueños, y que los jóvenes verán visiones, llamando, según creo, edad anciana a la que sobresale y está por encima en cuanto a la cantidad de la virtud, y está como encanecida con logros brillantes, y destaca por la prudencia más perfecta y es admirada, tal como era el divino Pablo, quien vio en sueños a un hombre de los de Macedonia, suplicándole y diciendo:" Pasa a Macedonia y ayúdanos"; pues está escrito así en los hechos de los sabios apóstoles. Y un tal Ananías, de los probados en la fe, vio una visión sobre el mismo bienaventurado Pablo. Pues cuando llegó a Damasco, habiéndosele aparecido Cristo en el camino, luego fue privado de la vista por el resplandor de la luz, y fue curado mediante Cristo. Y está escrito así de nuevo:" Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, y el Señor le dijo en visión: Ananías". Y él dijo:" Heme aquí". Y el Señor le dijo:" Levántate, ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso".¿ Oyes cómo habló en visión a Ananías? Pues era tal vez firme en la fe, y joven en la disposición, y teniendo la voluntad vigorosa hacia el bien, inquebrantable en fuerza, claro está que en la espiritual. Pero al bienaventurado Pablo le parecía que el macedonio ofrecía las súplicas mientras dormía; pues era anciano en la mente, viejo en el pensamiento, y lleno de la sabiduría de lo alto. Y el sabio Juan también llamaba a los santificados en Cristo mediante la fe:" Os escribo, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes y habéis vencido al maligno". Promete, pues, el derramamiento del Espíritu Santo a los que le sirven.¿ Y quiénes serían tales personas de nuevo? Sino aquellos ciertamente que someten el cuello de la mente a los decretos evangélicos, habiéndose alejado de la adoración en figura, y habiendo cesado de la errancia helénica, según el que dice:
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" Y daré prodigios en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y vapor de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes de que venga el día del Señor, grande y manifiesto". Ante las impiedades de los judíos, es decir, las que han ocurrido contra Cristo, incluso la naturaleza de los elementos se ha afligido, y la creación ha lamentado como viendo ultrajado a su propio Señor, y el divino templo casi se rasgaba al mismo tiempo que los que lloraban; pues está escrito que" el velo del templo se rasgó de arriba abajo"; y el sol, habiendo detenido su propio resplandor y recogido su rayo, no consideraba digno brillar más para los que están en la tierra. Pues hacía tinieblas desde la hora sexta hasta la hora novena, y las rocas se rasgaban, y tal vez también sobre el círculo de la luna ocurría algo inusual, de modo que parecía haberse transformado también ella en sangre. Se ha callado, pues, tal cosa entre los santos Evangelistas, pero la fe es suficiente a partir de la profecía. Y que las señales no ocurrieron solo en el sol por los asentimientos del Creador, sino que toda la creación se transformó hacia lo feo e inusual para ella, sería claro diciendo Dios a través de la voz de Isaías:" Y vestiré el cielo de tinieblas, y pondré como saco su vestidura". Y cuando dice cielo, dice ciertamente todo lo que está en el cielo y que está vestido como con un saco de tinieblas, lamentando y doliéndose, y como gritando con la forma. Señales en el cielo, pues, diría que son estas; pero las que son hacia la tierra, sangre y fuego y vapor de humo, indicarían, creo, las calamidades de los judíos, que les acumuló la guerra muy cruel, la que fue a través de la mano de los romanos. Pues toda su tierra era rociada con sangre. Y estaba a punto de quemarse junto con las ciudades el mismo templo famoso, y las casas humear que habían sido derribadas. Y que tales cosas sucederán a los judíos antes del día grande y manifiesto, en el cual el tribunal divino de Cristo se presentará a todos dando a cada uno según sus obras, lo ha indicado diciendo:" antes de que venga el día del Señor, grande y manifiesto". Y debe notarse, además de esto, que el mismo Señor nuestro, siendo preguntado por los sabios apóstoles sobre las cosas del fin del siglo y sobre la destrucción de Jerusalén, mezcló las señales, de modo que tal vez ya se ignorara qué cosas sucederán." Y sucederá que todo el que invoque el nombre del Señor, será salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén habrá salvación, tal como dijo el Señor, y los que evangelizan a quienes el Señor ha llamado". Que sucederán, pues, en todas partes y de todas formas las señales y los prodigios en el cielo y en la tierra ante las impiedades de los judíos, dice. Pero que, aun así, se les propondrán las cosas de la benignidad de Dios, es decir, la salvación mediante la fe, la justificación en Cristo, las arras del Espíritu, la santificación, la esperanza del reino de los cielos, habiendo perdonado Dios incluso las acusaciones contra Cristo sin guardar rencor. Y, en efecto, el divino Pedro reprendía mucho a las multitudes de los judíos, habiendo gritado explícitamente que han matado colgando en un madero al Salvador y redentor del universo, y" negaron al santo y justo", y" pidieron que se les concediera un hombre homicida". Pero añadía a esto:" Y ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Arrepentíos, pues, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre del Señor Jesús, y recibiréis el don del Espíritu Santo; porque para vosotros son las promesas, y para vuestros hijos". Por tanto, aunque ocurran, dice, señales y prodigios, será salvo todo el que se inscriba como señor al Señor del cielo y de la tierra. Y que la palabra de la salvación iba a ser hablada en la misma y primera Jerusalén, asesina del Señor, y que iba a ser llevada así también a todas las naciones a través de los santos Apóstoles, sería claro, diciendo el Profeta:" En el monte Sión y en Jerusalén habrá salvación, y evangelizando a quienes el Señor ha llamado"; pues como escribe el divino Pablo:" Nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado por Dios". Han sido llamados, pues, por elección de entre todos los bienaventurados discípulos, y no vinieron por propia voluntad a la misión, como aquel fariseo desquiciado, es decir, legalista, que, lanzándose a las jactancias del discipulado, añadía diciendo:" Señor, te seguiré a donde quiera que vayas". Por esto mismo, el mismo Salvador rechazaba al que molestaba en vano, y que no estaba ni cerca de decir los ejercicios evangélicos, diciendo:" Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza"; pero a los que estaban aptos para la misión, exclamaba diciendo:" Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres". A Mateo, sin embargo, lo levantó de los mismos talleres de la codicia, ordenándole seguir; pero ha llamado, según su propia voluntad, a quienes era probable que fueran muy capaces para poder llevar a cabo, y muy juvenilmente, lo que le parecía, aunque el inventor de la ilegalidad y padre arrebató al traidor." Porque he aquí que yo en aquellos días, y en aquel tiempo, cuando haga volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, reuniré a todas las naciones y las haré descender al valle de Josafat, y entraré en juicio con ellos allí por mi pueblo y mi heredad Israel, a quienes dispersaron entre las naciones, y repartieron mi tierra, y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños a las rameras, y vendieron a las niñas por vino y bebían". De las diez tribus que se desgajaron del reino de Roboam, y habiendo sido divididas ellas y todo Israel, tanto en Efraín como en Judá, han sido los bienaventurados profetas. Y han hablado las cosas de ambos, extendiéndose todo su reino hasta los tiempos de la cautividad. Pero después del regreso desde allí a Jerusalén, y el retorno que ocurrió por tiempos, profetizaron sobre Israel Ageo y Zacarías y también Malaquías; y parece que también Esdras, habiendo anunciado de antemano algunas pocas cosas de las que ocurrieron en aquel tiempo y en sus propios tiempos. Menciona, pues, el discurso de las cosas propuestas, no de un asunto ocurrido en tiempo de los profetas antiguos, sino cuando apenas, habiendo dejado ir Ciro al pueblo, regresaron a Judea. Y qué es el asunto digno de ser oído, y qué sucedió que ocurriera, diremos como es posible, trayendo el escrito de Esdras como prueba. Por tanto, puesto que regresaron apenas a Judea, y habiendo respirado de los tributos y de los trabajos de la esclavitud los de Israel, se entregaron a la pereza, y no eran observadores y guardianes seguros de lo decretado a través de Moisés. Pues prohibiendo la ley que algunos se acostaran con las hijas de los extranjeros, habiendo cuidado poco de lo que les fue profetizado por Dios, se mezclaban con mujeres extranjeras. Y habiéndose afligido mucho por esto Esdras, rasgaba su vestidura, lamentaba a los de Israel, y exhortaba a apartarse de las mujeres extranjeras. Y ellos se persuadían de hacer esto, temiendo tal vez las cosas de la ira, y de lo que les sucedería, si no eligieran honrar la ley, hacían la experiencia de lo ocurrido anteriormente como maestra. Pero puesto que la multitud de mujeres extranjeras había sido expulsada y se había alejado de Jerusalén, en adelante, necesariamente, se amargaban hacia la ira los vecinos de las naciones, como habiendo sido ultrajados no moderadamente a través de esto, y además de esto, tal vez razonaban también aquello entre ellos mismos. Pues puesto que reconstruían Jerusalén, pero se esforzaban también en levantar el mismo templo divino, se encendían hacia la ira con las flechas de la envidia, e intentaban impedir, pensando aquello, según lo probable, que si Israel volviera a estar en las potencias de antes, y tuviera las ciudades amuralladas, y al Dios del universo ayudando, como estando
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Imitan la vileza y la dureza de corazón de sus propios padres ante Cristo; recuerda claramente la fabricación del becerro en el desierto y dice sobre el sapientísimo Moisés:" Este es el que estuvo en la iglesia en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí y con nuestros padres, quien recibió palabras vivas para dárnoslas, a quien nuestros padres no quisieron obedecer, sino que lo rechazaron y se volvieron en sus corazones a Egipto, diciendo a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; pues a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le ha sucedido. Y fabricaron un becerro en aquellos días y ofrecieron sacrificio al ídolo, y se regocijaban en las obras de sus manos. Pero Dios se apartó y los entregó a rendir culto al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas:¿ Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto durante cuarenta años, casa de Israel, dice el Señor? Antes bien, tomasteis la tienda de Moloc y la estrella de vuestro dios Refán, las figuras que hicisteis para adorarlas, y os deportaré más allá de Babilonia". Observa, pues, que también el divino Esteban, hombre lleno del Espíritu Santo, ha testificado que fabricaron un becerro, pero que también se inclinaron a rendir culto al ejército del cielo; y recuerda también la voz del Profeta. De donde se puede entender que, además del becerro, también tomaron la tienda de Moloc. Pues, habiendo construido una tienda, erigieron un ídolo y lo llamaron Moloc, es decir, Molcom; este es un ídolo de los moabitas, que tiene una piedra transparente y distinguida en la parte superior de la frente, a modo de lucero del alba. Y Moloc se interpreta como su rey; pues así lo han traducido Áquila y Teodoción; sin embargo, lo que se fabricaba era una representación del lucero del alba. Por tanto, dice:" Tomasteis la tienda de Moloc", es decir, de vuestro rey.¿ Y quién era este rey? La estrella de vuestro dios Refán. Y Refán se interpreta como oscurecimiento o ceguera. Adoraban, pues, al lucero del alba como si fuera el que precede al resplandor del sol y el que trae el comienzo del día a los que están sobre la tierra; pero para los que lo adoran, se ha convertido en Refán, es decir, en oscurecimiento o ceguera. Y no es que la estrella haya obrado en ellos la ceguera, sino que el culto a esto se ha convertido para ellos en causa de oscurecimiento. Y puesto que, dice, habéis emulado la locura de los moabitas y de la vecina Damasco, por eso mismo os iréis más allá de Damasco y de los que están aún más lejos, me refiero a los babilonios. Pues la versión de los Setenta dice" más allá de Damasco", pero el divino Esteban dijo" más allá de Babilonia".¿ Qué diremos entonces a esto? El bienaventurado Esteban habló según la versión de los hebreos. Pues parece que a ellos les parecía que el" más allá de Damasco" designaba a los babilonios. Ya que, quizás, extendiéndose el reino de los damascenos, es decir, de los sirios, hasta los confines de las ciudades orientales y hacia el sol naciente, la región y tierra de los babilonios es inmediatamente limítrofe.
q.203
"¡ Ay de los que desprecian a Sión y de los que confían en el monte de Samaria!". El discurso reprende de nuevo no solo a los de Efraín, es decir, a las tribus de Samaria, sino también a los de Judá y Benjamín. Habiendo demostrado de antemano que también los que les precedieron tuvieron una mente podrida y siempre inestable; pues fabricaron un becerro y tomaron la tienda de Moloc; demuestra, por tanto, que actúan como sus padres, y siguiendo las huellas de la impiedad ancestral, provocan contra sí mismos al Señor del universo. Y dice que los de Judá y Benjamín desprecian a Sión. Pues, habiendo permanecido en Jerusalén y teniendo el templo divino, no han tenido en nada el respeto y el amor hacia Dios, sino que, como dice la Sagrada Escritura:" Sacrificaban en los lugares altos, debajo de encinas, álamos y árboles frondosos". Y rendían culto al ejército del cielo. Y, ciertamente, Dios del universo, no poco afligido, dijo a Jeremías:" Y tú no ores por este pueblo, ni pidas que sean compadecidos, ni te acerques a mí por ellos con súplica y oración, porque no te escucharé". Luego añade la causa del rechazo diciendo:"¿ O no ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? Sus hijos recogen leña, sus padres encienden el fuego y sus mujeres amasan la harina para hacer tortas a la reina del cielo; y derramaron libaciones a dioses ajenos para provocarme a ira". Por tanto, los que están en Jerusalén han despreciado a Sión. Por eso, apropiadamente les ha aplicado el" ay". Y tal voz convendría también a los que confían en el monte de Samaria, es decir, a los que habitan en Samaria y confían en sí mismos. Pues pensaban que, incluso sin Dios, prevalecerían sobre sus enemigos, y que estarían en una buena posición de prosperidad, y que cualquier cosa de lo más agradable tendría para ellos un asiento inamovible. Es, pues, amargo y verdaderamente detestable caer en tal insensatez, hasta el punto de atreverse a no tener en nada el amor hacia Dios, y entregarse a lo absurdo y hacer lo que no es lícito, y afligirlo, y pensar que, sin que Él lo dé, habrá algo bueno para nosotros;" Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces"; por tanto, es bueno entregarse a Él y hacer de Él nuestra esperanza y auxilio. Desprecian a Sión, es decir, a la Iglesia, también los que presiden doctrinas impías, y los que se confían en su propia elocuencia, y los que acostumbran a enorgullecerse de los hallazgos de sus silogismos impíos y de la sabiduría mundana. Y les convendría a ellos, antes que a otros, el" ay".
q.204
"¡ Ay de los que desean el día malo, los que se acercan y tocan sábados falsos!". Decía que"¡ Ay de los que desprecian a Sión y de los que confían en el monte de Samaria!". Y puesto que hacía mención de dos cosas, de los que desprecian a Sión y de los que confían en el monte de Samaria, investigando necesariamente la fuerza de los conceptos, aplicamos nosotros a los de Judá y Benjamín la causa de despreciar a Sión, y a los de Efraín el confiar en el monte de Samaria. El discurso vuelve, pues, como hacia atrás, y enumera de nuevo los cargos de ambos, aplicándoles el" Ay". Y es costumbre de la divina escritura aplicar la voz del" Ay" contra la caída recta; como digo, por ejemplo:"¡ Ay de los que desean el día del Señor!"; y de nuevo:"¡ Ay de los que se levantan de mañana y persiguen la sidra!".¡ Ay, pues, dice, de los que desean el día malo, es decir, de los que están en Jerusalén. Pues el no soportar arrepentirse, ni tampoco recibir el temor por lo que se ha anunciado que sucederá, es casi como desear caer en el día de la perdición. Como si alguien dijera de alguno de los amantes del pecado, por ejemplo:" Desea morir", aunque aquel no quiera sufrir esto,¿ de dónde? Sino que, en cuanto a querer hacer, y esto incesantemente, lo que no concuerda con las leyes, casi ama también el castigo y la justicia que siempre se debe de alguna manera a los amantes del pecado. Por tanto, al no soportar arrepentirse, casi desean caer en el día malo y caer en las calamidades ya anunciadas de antemano, los que se acercan y tocan sábados falsos. Pues el templo y los altares que había en él aún estaban en pie. Y ofrecían a Dios los sacrificios según la ley, y cumplían los descansos en los sábados, pero no de manera precisa en todo, sino muy descuidadamente y con mucha pereza. Y, ciertamente, los acusaba por voz de los profetas, como si no hubieran guardado los sábados.¡ Ay, pues, dice, de los que fingen acercarse a Dios por el hecho de fingir honrar aún las cosas de Moisés, y tocar sábados falsos.¿ Ves cómo ha reprochado el que no guardan el descanso que conviene al sábado de manera recta o cuidadosa? Por otra parte, pues creo que es necesario decir también algo de lo más necesario sobre esto; sábados falsos son los que están entre los judíos; si es que la ley es sombra, y tipo según la verdad lo que fue a través de Moisés. Pero el tipo no es la verdad, sino que introduce más bien una formación de la verdad. Por tanto, también el divino Pablo escribe a los hebreos y dice sobre los más antiguos:" Por tanto, queda un reposo sabático para el pueblo de Dios". Pues Jesús no los hizo descansar, ni tampoco han entrado en el reposo de Dios; pero nosotros descansamos espiritualmente en Cristo, destruyendo y apartándonos del pecado, y cesando de toda cosa corruptible y terrenal. Como escribe el bienaventurado Pablo:" Pues el que entró en su reposo, también él descansó de todas sus obras, así como Dios de las suyas".
q.205
" Los que duermen en lechos de marfil y se deleitan en sus camas, y comen corderos de los rebaños y becerros de en medio del establo, tiernos; los que aplauden al son de los instrumentos, los consideraron como permanentes y no como pasajeros; los que beben el vino filtrado y se ungen con los primeros perfumes, y no sufrían nada por la ruina de José".¡ Ay, de nuevo, en común para los que duermen en lechos de marfil, que acostumbran a hacer esto y aquello. Y reprende mucho a los más brillantes en gloria en Samaria, y a los que se han elevado sobre los demás por la abundancia de riquezas, como si estuvieran casi embriagados por la mucha prosperidad, y llevados por la amplitud del lujo hasta el punto de no ver en absoluto ninguna de las cosas terribles, ni tampoco pensar que el Dios del universo se irritaría alguna vez contra los que están así dispuestos, y aplicaría castigos a los amantes del pecado. Y explica con precisión su relajación y abandono a los lujos. Pues dice que sus lechos son de marfil, las camas costosas y blandas, y los manjares son los escogidos de los corderos y becerros lactantes, y los cantos y melodías, y todo lo que acompaña a los lujos a través de los instrumentos, y las fiestas y los aplausos, y lo que es aún más pesado, que consideraron tales males como permanentes y no como pasajeros. Pues, en general, tales cosas vuelan, y el engaño mundano no tiene lo que está establecido. Pues se disuelve igual que las sombras, y" pasa la figura de este mundo", según lo escrito; y el lujo termina absolutamente con los muertos. Pero en el caso de los que están en Samaria, el sentido de lo dicho podría entenderse también de otra manera. Pues, puesto que iban a ser capturados, y no dentro de mucho, llama pasajeros y no permanentes a las cosas que han encontrado para su lujo de manera perecedera, como si estuvieran a punto de pasar. Aplauden, pues, con instrumentos, bebiendo vino quizás el de buen aroma, y muy finamente filtrado; y se ungen con perfume, componiendo los escogidos, y no tienen en cuenta en absoluto el que José está a punto de ser arruinado. Como dije hace poco, aunque habían previsto la calamidad que estaba a punto de suceder, y la captura de Samaria, y la ruina que iba a suceder a los de José, no descuidaban el lujo al que estaban acostumbrados. Es, pues, verdaderamente terrible que los que han sido elegidos para gobernar regiones, ciudades o pueblos sean vencidos por el lujo corporal. Pues siendo necesario más bien usar muy bien las sobriedades que corresponden, observar las cosas convenientes, y llevar a los que están bajo su mando directamente hacia lo que es apropiado, y apaciguar por todos los medios a Dios afligido,¿ cómo no es totalmente insensato caer en lujos, y no considerar nada mejor que la profana complacencia de la carne? Sobre tales personas dice quizás por voz de los santos:"¡ Oh pastores que dispersáis y destruís las ovejas de mi pasto!". Pues que el súbdito estará en peligro por la pereza de los pastores, se haría claro, diciendo de nuevo Dios claramente:" Porque los pastores se han vuelto insensatos, y no buscaron al Señor; por eso todo el pasto no entendió, y fueron dispersados".
q.206
" Porque el Señor juró por sí mismo que yo abomino toda la soberbia de Jacob, y he odiado sus regiones". Declara la inmutabilidad de la ira, mostrando a Dios habiendo jurado que ha odiado la soberbia de Jacob. Y no decimos, por supuesto, que el discurso divino haga una acusación contra nuestro antepasado Jacob; pues es totalmente ingenuo pensar así, que Dios amó a Jacob desde el vientre, y lo hizo escogido incluso estando en el embrión; pero Jacob llama de nuevo a los que son de Jacob, cuya maldita arrogancia; pues es costumbre de la divina escritura llamar soberbia a la altivez; dice que la ha odiado.¿ O acaso no es soberbia, por fin, el rechazar el culto hacia Dios, y atribuir a los ídolos la gloria que le es más propia, y además de esto, no dignarse a escuchar lo que Él elegiría manifestar a través de los santos profetas, y hacer de la amenaza como un juguete, y confiando en la multitud de aliados, despreciar totalmente la compasión y el auxilio que viene de Él? Luego,¿ cómo es esto dudoso? Juró, pues, por sí mismo, dice, el Señor del universo. Y por sí mismo, porque" no tenía a nadie mayor por quien jurar".¿ Y qué es lo jurado? Que" abomino toda la soberbia de Jacob", es decir, la altivez de Jacob," y he odiado todas sus regiones". Pues no estaba en ellas el que cumple los deseos divinos; no estaba el que eleva el culto a Él, y se distingue en los alardes hacia la justicia. Pues Dios no se habría apartado, si hubiera algunos, aunque fueran pocos, entre ellos, para quienes fuera importante agradarle. Y, ciertamente, dijo por voz de Jeremías:" Recorred las calles de Jerusalén, y ved y buscad en sus plazas, si encontráis un hombre, si hay quien haga juicio y ame la verdad, y seré propicio a ella, dice el Señor". Puesto que las regiones de Jacob han llegado a la carencia de todo hombre bueno y amante de Dios, por eso han sido entregadas a la desolación, y las ciudades han perecido junto con los que las habitan. Es, pues, grande la necesidad de los santos; pues salvan ciudades, y libran a las regiones de la calamidad que se cierne, interrumpiendo con la brillantez de su vida el ardor hacia la pereza, aunque el ánimo esté hirviendo, y como refrenando los movimientos que corren hacia algunos por la ira divina.
q.207
" Y exterminaré la ciudad con todos los que la habitan. Y sucederá que si quedan diez hombres en una casa y morirán, y quedarán los restantes, y sus parientes tomarán y se esforzarán por sacar sus huesos de la casa, y dirá a los que presiden la casa:¿ Aún queda contigo? Y dirá: Ya no; y dirá: Calla, para no nombrar el nombre del Señor". Puesto que ha odiado sus regiones, y abomina toda la soberbia de Jacob, es decir, su arrogancia, por eso dice que las ciudades que están entre ellos han perecido con sus habitantes. Y explica minuciosamente cómo sucederá cada cosa a los que han pecado de esa manera. Pues exterminaré, dice, la ciudad que yo quiera, y la haré como si no existiera junto con sus habitantes. Y si sucediera que diez de los que son de una misma casa escaparan de la espada de los enemigos, y entraran en los rincones y en las partes más internas de la casa, morirán, temiendo quizás incluso asomarse un poco de los rincones en los que están. Sucederá, pues, a la mano que golpea, dice, el hambre, y matará a los escondidos. Y habiéndose retirado los enemigos, vendrán algunos de los que son de su sangre y parientes según la disposición, y se esforzarán por sacar sus huesos.¿ Y a quiénes obligarán reuniendo los restos de los muertos? A sí mismos, evidentemente. Pues es verdaderamente pesado e insoportable tocar cuerpos que ya se están pudriendo y corrompiendo, y creo que no se necesita una nariz que no esté perforada para los que se atreven a tales cosas; pues no habría nada peor que una fetidez tan terrible. Se obligarán, pues, a sí mismos, concediendo a los que han partido y perecido por el hambre la compasión, a través de dignificarlos con sepulcros y mortajas. Y los que hacen esto, dice, investigarán entonces al que conoce la casa, no sea que haya alguien más después de ellos, o que viva aún quizás y se esconda en los rincones, o que haya muerto ya y huela. Y él responde diciendo:" Ya no". Y esto no es otra cosa que una prueba evidente de la desolación total. Pero si los que presiden la casa dijeran esto, escucharán en respuesta, dice, del que hace la pregunta:" Calla, para no nombrar el nombre del Señor". Y qué es esto, es necesario verlo. Algunos, pues, piensan y dicen que, estando los que presiden la casa a punto de jurar, los que preguntan los hacen callar, para que no juren por el nombre del Señor. Y añaden que hacia esto se deslizó la mente de los de Efraín hacia la última impiedad, hasta el punto de no soportar a algunos, si eligieran de alguna manera nombrar al Dios del universo. Y creo que tal discurso es totalmente podrido y tiene lo desagradable. Pues que los de Efraín se apartaron del amor hacia Dios de todas las maneras, nadie lo dudaría. Pero habiendo estado en el golpe y el azote, es natural, supongo, más bien temer un poco y apartarse entonces hacia el tener que querer algo de lo más necesario, no desde los contrarios enfurecerse así salvajemente contra la piedad hacia Dios. Por otra parte, pues añadiría a lo dicho también esto:¿ qué necesidad había para los que presiden la casa?
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incontenente hacia la lascivia de quienes la poseen, como si existiera por necesidad; pero también perecerán los hijos, habiéndose convertido en obra de la espada. Y, además de esto, tu tierra será medida con cordel, es decir, estará bajo tributo y pagará impuestos al que la ha conquistado. Tú, por tu parte, que ahora crees habitar una tierra santa, Betel, y tener el santuario del rey, marcharás como cautivo y morirás en medio de los males, sin regresar jamás; pues¿ cómo o de dónde? Permanecerás muerto en una tierra extranjera e impura de los enemigos. Y también Israel mismo, que te eligió a ti como profeta y guía de las cosas santas, se irá cautivo. Es, pues, grave contradecir los designios divinos e ir imprudentemente a reprender a veces a los santos que interpretan lo que agrada a Dios, a quienes Él mismo ha dicho:« El que os toca, es como el que toca la niña de su ojo». Observa cómo el propósito de los santos es único y digno de admiración: digo, el deber de servir sin vacilaciones a las palabras de Dios y no hacer caso de las cosas humanas, aunque algunos les traigan guerras y aflicciones. Pues el bienaventurado Amós, despreciando por completo la perversidad de Amasías, no solo no calló, sino que incluso denunció su conducta con valentía; y los divinos discípulos, cuando los escribas y fariseos les ordenaron callar, dijeron abiertamente:« Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque nosotros no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído».
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« Así me mostró el Señor, y he aquí un cesto de pajarero. Y dijo:¿ Qué ves tú, Amós? Y dije: Un cesto de pajarero. Y dijo el Señor hacia mí: Ha llegado el fin sobre mi pueblo Israel, no volveré a pasar por alto más. Y aullarán los artesonados del templo en aquel día, dice el Señor; mucho es el caído en todo lugar, lanzaré silencio».
q.216
El discurso vuelve de nuevo al Profeta siguiendo el curso, y habiendo tomado la narración lo que una vez se introdujo como suficiente para sí misma, el orden de las visiones se dirige hacia el propósito que le es propio. Ha contemplado, pues, la multitud de los asirios como una invasión matutina de langostas, y con ellos a Gog, es decir, a Senaquerib, descrito bajo la forma de un saltamontes, debido a que el animal salta vigorosamente por la tierra en gran número. Tal es, en cierto modo, el arrogante, que salta siempre hacia lo alto y rehúsa convivir con los humildes. Ha contemplado también el juicio llamado como en fuego, y además a Israel, el diamante, colocado en medio por el que está sobre el muro adamantino. Luego,¿ qué más? El cesto era de pajarero. Lo que dije al principio, lo diré de nuevo: como el Profeta fue criado de manera más rústica, Dios revela los misterios a través de las cosas que se hacen sobre todo en el campo. Pues los pajareros, y lo que es cazado por ellos, es decir, las aves, no convendrían tanto a los hombres urbanos, sino a aquellos cuyo oficio y propósito de vida son los campos y lo que hay en ellos. Que será cazado total y absolutamente para la matanza, como por mano de los acostumbrados a cazar aves, tanto el rebaño común como el linaje selecto de los que están en Samaria, digo, el de los arrogantes y los que se han ejercitado en elevarse a lo alto igual que las aves, lo indicó enigmáticamente la fuerza de las visiones. Pues el cesto que se veía era de pajarero. Por tanto, dice el Dios del universo, que ha llegado el fin sobre mi pueblo Israel, y que ya no pasará por alto sus acusaciones; y que será incendiado el templo mismo, el que tiene la becerra de oro en Betel, lo ha manifestado al decir que aullarán los artesonados del templo en aquel día. Y suele llamar artesonados al techo, o a lo que lo rodea, decorado con gran arte por la destreza de los carpinteros, según lo que está en el Cantar de los Cantares:« Nuestras vigas son cedros, nuestros artesonados son cipreses». Y dice que aullarán los artesonados; no emitiendo una voz articulada, sino más bien como en estruendos y los crujidos al quebrarse. Y puesto que, dice,« mucho será el caído en todo lugar, lanzaré silencio». Pues habiendo sido llevado todo lugar a la desolación, y no teniendo habitantes, será grande el silencio, es decir, la quietud, tal como en los desiertos y tierras inaccesibles. No se verá, pues, en modo alguno sin recursos el Dios del universo si decide educar a los que han pecado, sino que será grande y variado el modo de su castigo, y nadie se opondrá al que inflige penas al provocador, pero escapará, ciertamente, el que sacude la ira mediante el arrepentimiento, transformándose a sí mismo hacia la mansedumbre ante el Señor, que es bueno y misericordioso.
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Un fariseo preguntó una vez a nuestro Señor Jesucristo qué mandamiento consideraba el primero y grande en la Ley, y escuchó en respuesta que el primer mandamiento es:« Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu fuerza; y el segundo, semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Y uno podría ver al divino Pablo casi despojando al amor de toda especie de virtud, y atreviéndose a decir que es mayor que la fe y la esperanza, y confesando claramente que nada es quien no lo tiene, aunque entregue sus bienes a los necesitados, y aunque entregue su propio cuerpo para ser quemado. Por tanto, todo lo que hay en nosotros de grande y digno de ser escuchado será, sin duda, fruto del amor a Dios y a los hermanos. Pero si alguien se alejara por completo de las leyes del amor y fuera visto como carente de sus flores, él mismo será totalmente inútil, y se entendería razonablemente que está dominado por la maldad en todo sentido, pues dondequiera que el bien no sea practicado, allí, sin duda, florecerá la falta. Mira, pues, la economía de todo el discurso. Pues habiendo acusado previamente a Efraín, es decir, a Israel, de impiedad, y habiéndolo declarado adorador de becerras, y que no tiene amor hacia el único Dios por naturaleza, debido a su afición por amar las obras de sus propias manos, demuestra además que es verdaderamente impío también hacia los hermanos, y que ha descuidado por completo el amor al prójimo. Realiza la reprensión de manera general y muy clara, y aunque todavía en pocas palabras, enumera los crímenes. Por eso dice:« Escuchad esto, los que oprimís al pobre por la mañana y tiranizáis a los necesitados de la tierra». Es como si dijera: A vosotros va dirigido el discurso, a quienes les importa mucho borrar de la tierra al débil y al pobre y tiranizar por la mañana. Pues los amantes de la mansedumbre según Dios, al despuntar el día, ofrecen a Dios acciones de gracias, adoran, oran y dirigen sus esfuerzos hacia cualquier cosa loable; pero los que solo miran cómo tiranizar a algunos, y consideran que no hay nada que iguale al deseo de obtener ganancias, hacen su tarea más importante levantarse del lecho apenas comienza la aurora, y caminar hacia su habitual maldad, y a quienes puedan explotar, culpando casi a la noche que se les pasa y está por llegar, porque no les da el tiempo suficiente para la codicia. Estos dicen:«¿ Cuándo pasará el mes y venderemos?». Esta es la oración de los prestamistas y de los que se enriquecen rápidamente, viles y de manos sucias, que siempre ansían el fin del mes, para que, recogiendo poco a poco, hagan más grandes sus negocios, y acumulando impíamente intereses sobre intereses, oprimen a los más débiles, a pesar de que la ley dice claramente:« Si prestas dinero a tu prójimo, no serás apremiante con él, no le impondrás interés». Pero unos dicen:«¿ Cuándo pasará el mes y venderemos?». Otros, dominados por las mismas o incluso peores enfermedades, y vencidos por ganancias vergonzosas, dicen de nuevo:«¿ Cuándo pasarán los sábados y abriremos los tesoros, para hacer pequeña la medida, y agrandar los pesos, y hacer balanza injusta?». Y qué es esto, o qué paso de sábados buscan para abrir tesoros y hacer pequeña la medida, y agrandar los pesos, es necesario decirlo. Está escrito, pues, en el Deuteronomio:« Al cabo de siete años harás remisión, y así es el precepto de la remisión: perdonarás toda deuda propia que te deba tu prójimo, y no exigirás a tu hermano, porque se ha proclamado remisión al Señor tu Dios. Al extranjero exigirás lo que tengas de él; a tu hermano le harás remisión de tu deuda». Y después de otras cosas, de nuevo:« Si hubiera en ti un necesitado de tus hermanos en una de tus ciudades en la tierra que el Señor tu Dios te da, no volverás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado; abriendo abrirás tus manos a él, le prestarás lo que necesite y en cuanto le falte». Y advierte además diciendo:« Guárdate de que haya palabra oculta en tu corazón, iniquidad, diciendo: Se acerca el séptimo año, año de la remisión, y tu ojo será malvado con tu hermano necesitado, y no le des, y clamará contra ti al Señor, y será para ti gran pecado». Puesto que la ley ha ordenado hacer condonaciones de deudas, como si fueran años sabáticos; pues ha ordenado que se cumplan en el séptimo año; y luego advierte que no se debe ser malvado, sino prestar más bien a los necesitados, aunque no parezca lejano el año de la remisión, los que tienen muchos y abundantes tesoros, cerrando la mano, se esforzaban por esperar los sábados de los años que ya estaban a las puertas, y luego prestaban, para que la deuda no cayera en los tiempos de la remisión. Estos dicen:«¿ Cuándo pasarán los sábados?». Es evidente que los de los años;« y abriremos los tesoros». Y no termina ahí la impiedad, sino que, saltando sin amor sobre la pobreza de los que han actuado miserablemente, hacían la entrega con medidas pequeñas, y recibían a cambio pesos no iguales, sino aún mayores, y mucho más pesados que los primeros, a pesar de que Dios dice a través del sapientísimo Moisés:« No habrá en tu bolsa peso y peso, grande y pequeño; no habrá en tu casa medida y medida, grande y pequeña. Peso verdadero y justo tendrás, y medida verdadera y justa tendrás, para que seas de larga vida sobre la tierra que el Señor tu Dios te da en heredad, porque es abominación para el Señor tu Dios todo el que hace esto, todo el que hace injusticia». Pero para ellos no hay discurso de justicia; mirando solo a la codicia, oprimían a los pobres, casi adquiriendo a los miserables, y tratándolos como sandalias;« pues los pobres son pasto de los ricos», según lo escrito. Pero nos aprovecha no poco el autor de los Proverbios diciendo:« El corazón del hombre piense cosas justas, para que sus pasos sean dirigidos por Dios. Pues delante de los ojos de Dios están los caminos del hombre, y Él observa todas sus sendas». Como Dios observa, pues, y escudriña minuciosamente cada una de nuestras acciones, es necesario que los verdaderamente buenos y sensatos hagan rectos sus caminos, y no consideren nada que iguale al amor a Dios y a los hermanos. Y el amor a Dios tiene la autenticidad en la fe y la incorruptibilidad; el amor a los hermanos, en cambio, está unido a las glorias de la justicia. Pues es verdad que« el amor no hace mal al prójimo». Digo que los que han elegido sobresalir, y tienen una vida muy conforme a la ley, deben vestirse de« entrañas de misericordia», dominar fuertemente la maldita codicia y ofrecer los bienes comunes a los necesitados. Pues habiendo guardado así la ley del amor, será brillante y digno de envidia ante Dios y los hombres. Pues está escrito que« repartió, dio a los pobres, su justicia permanece por los siglos de los siglos».
q.218
Dios presenta una acusación de soberbia a los de Jacob, por haber descuidado las leyes divinas y despreciado por completo los mandamientos del Señor, y haber pisoteado incluso el amor a los hermanos. Jura, pues, por la soberbia de Jacob. Y no decimos de ninguna manera que el Dios del universo haga un juramento por la soberbia de algunos; sino que jura contra ella, es decir, determinando su justo castigo.¿ Y qué es lo que jura en absoluto? Que ya no pasará por alto los crímenes, y que no lo soportará hasta el fin. Pues esto creo que es« para siempre», lo que corre hasta el final y hasta la victoria. Luego dice que, habiendo sido eliminada la memoria de sus impíos pecados,¿ cómo no se llenaría la tierra de tumulto, al invadirla los enemigos, y ellos mismos llorarán habiendo sufrido una calamidad terrible e ineludible?¿ Y cuál es esta de nuevo? Pues se hará subir sobre ellos la consumación, dice, como río de Egipto, cubriéndolo todo, e inundando con muchas e invencibles corrientes toda la tierra de Samaria; y bajará de igual modo arrastrando todo lo que se interponga, y no perdonando nada en absoluto. Pues subió contra ellos Senaquerib con ejércitos de miles de hombres, como un río que inunda la tierra, y poniéndolo todo bajo sí; y se fue de nuevo a la suya, arrastrando una cautividad inmensa e innumerable. Cuando, pues, despreciamos a Dios, encontraremos contra nosotros mismos las fuerzas opuestas, de modo que, estando en tumulto y penas, seamos en cierto modo saqueados por ellas y, como por necesidad, caigamos en una servidumbre propia de esclavos. Pues serán contra nosotros como agua invencible que arrastra a la perdición y hunde en la ruina.« Los ríos no nos encerrarán», según lo escrito, ni tampoco« nos tragará el abismo», ni siquiera una tempestad podría hundir a los que desean agradar a Dios. Pues entonces, sí, entonces, habiendo despojado varonilmente las codicias de los demonios, y habiendo cuidado muy poco de su perversidad, diremos gozosos:« Si no hubiera sido porque el Señor estaba con nosotros, diga Israel, si no hubiera sido porque el Señor estaba con nosotros, cuando se levantaron los hombres contra nosotros, vivos nos habrían tragado»; y de nuevo:« Pasó nuestra alma el torrente; pasó nuestra alma el agua insoportable». Pues si bien el agua de la insidia diabólica es insoportable e inexpugnable para nuestras mentes, es decir, la inundación a través de las pasiones, pero en Cristo podremos. Pues pasaremos, como un torrente, la incursión de su perversidad.
q.219
« Y será en aquel día, dice el Señor Dios, y se pondrá el sol al mediodía, y se oscurecerá sobre la tierra la luz en el día; y convertiré vuestras fiestas en duelo, y todos vuestros cantos en lamento, y haré subir sobre toda cintura cilicio, y sobre toda cabeza calvicie, y pondré a Jacob como duelo de un amado, y a los que están con él como día de amargura».
q.220
Esto da a luz un doble sentido. Pues es costumbre de los santos profetas, especialmente al final de sus discursos, recordar a Cristo y hacer la narración del misterio que le concierne, todavía velado por oscuridades. Vamos, pues, mirando a ambos, digamos lo razonable. Expondremos primero lo que sigue a lo dicho, y luego trasladaremos el sentido de lo dicho a la explicación sobre Cristo. En aquel día, pues, en que la consumación se irá sobre toda la tierra de los samaritanos como el río de Egipto, sobre todos, por así decirlo, los que la habitan, se derramará una oscuridad terrible y profunda, poniéndose en cierto modo el sol, y esto al mediodía. Y no decimos, por supuesto, que se puso la luz del sol en la realidad, sino que la calamidad de la guerra se convirtió en oscuridad para los que habitan Samaria. Pues una pena grande y enorme enturbia la mente cuando se levanta, y las cosas que suceden contra toda esperanza y de forma inesperada oscurecen el corazón, y la amargura de las cosas tristes produce una neblina y una niebla, por así decirlo, en los corazones de los que sufren. Por tanto, verán oscuridad, dice, aunque el sol esté quizás en el mediodía. Y los que antes celebraban brillantemente, usando siempre cuerdas, liras y los sonidos más agudos de los cantos, se abstendrán de tales ocupaciones, y más bien gemirán, y harán de los cantos un lamento, y tomarán la figura de los que están de duelo, digo, el cilicio y la calvicie. Y es muy deshonroso raparse la cabeza. Y, de hecho, el divino Job se rapó el cabello al haber perdido a sus hijos. Y pondré, dice, a Jacob como duelo de un amado, es decir, así se entristecerán por él los que lo vean, como si una madre o un padre estuvieran ante un hijo único y amado; y a los que están con él, como día de amargura, es decir, los vecinos Judá y Benjamín, los que junto con Efraín habían adorado ídolos, y habían estado con él de esta manera, por supuesto, como teniendo un día de amargura, y se encontrarán como en dolores de parto; y digo dolores de parto, los que provienen de temores, penas y dolores. Pues habiendo devastado Samaria, Senaquerib tomó todas sus ciudades. Luego envía a Rabsaces desde Laquis a Jerusalén, quien amenazó con cosas terribles a los que estaban en el muro. Y quebrantó de tal modo en el desánimo a los que estaban en Jerusalén, que esperaban perecer inmediatamente junto con los de Samaria. Entonces, sí, entonces, estando el rey Ezequías muy apesadumbrado, envía a alguien al profeta Isaías diciendo:« Día de aflicción, de oprobio, de reprensión y de ira es el día de hoy, porque ha llegado el dolor a la que da a luz, y no tiene fuerza para dar a luz». Por tanto, llama día de amargura a los dolores y al abatimiento como de parto. Han estado, pues, en día de amargura, esperando perecer los que estaban en Jerusalén, los que habían estado con Efraín en cuanto al modo de la idolatría. Y esto lo dije como algo probable y apropiado para los que en aquel tiempo provocaban contra sí mismos al Señor del universo. Pero uno podría aplicar estas mismas cosas, no menos, a los que han sido impíos contra el mismo Emmanuel, en el tiempo de la encarnación. Pues ellos son« los que oprimen al pobre por la mañana», es decir, los que se esfuerzan por no elegir vivir conforme a la ley, y no avanzando en ninguna otra cosa quizás, sino en corromper la justicia, y atreverse a no hacer caso de lo que está muy bien definido por los mandamientos divinos y explotar sin freno a quienes elijan de los más débiles. Ellos mismos serían los que dicen:«¿ Cuándo pasará el mes y venderemos? Y los sábados, y abriremos los tesoros para hacer pequeña la medida, y agrandar el peso, y hacer balanza injusta». Pues que los escribas y los fariseos eran muy amantes del dinero y codiciosos, podríamos saberlo de muchas maneras, apoyando la mente en los escritos evangélicos. Pues Cristo aconsejaba a los amantes de la mansedumbre según Dios que se mostraran mejores que las ganancias vergonzosas y que se liberaran de toda codicia, y los exhortaba a ir aún más lejos, y a ayudar a los necesitados y repartir los bienes. Pero,¿ qué dice el Evangelista?« Escuchaban esto también los escribas y los fariseos, siendo amantes del dinero, y se burlaban de él». Por tanto, también sobre ellos se podría decir con razón:« El Señor jura por la soberbia de Jacob:¿ Se olvidará para siempre vuestras obras?». Pues es verdadera soberbia el que ellos hayan descuidado las leyes divinas, y lo que es aún más pesado que esto, el haber ultrajado al mismo Cristo. Por eso, pues, sus pecados no se irán al olvido; y la consumación ha subido sobre ellos, y como un río que inunda, la guerra de los romanos. Y puesto que entregaron a la cruz al Señor del universo, se puso el sol para ellos, y se oscureció también la luz. Pues hubo« oscuridad desde la hora sexta hasta la hora novena». Y esta fue para los judíos la señal evidente de que las almas de los que crucificaron se oscurecieron intelectualmente.« Pues el endurecimiento ha ocurrido en parte a Israel; y como escribe el divino Pablo: Hasta hoy, cuando se lee a Moisés, un velo está puesto sobre su corazón». Y el bienaventurado David también los maldecía, diciendo por su amor a Dios:« Oscurézcanse sus ojos para que no vean, y encorva su espalda continuamente». Y que también han lamentado, transformando como las fiestas en tristeza, se haría claro al decir el mismo Cristo a las mujeres que lloraban por él, cuando era llevado ya a la cruz:« Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos». Pues han lamentado al perecer junto con la ciudad y el mismo templo divino, y al incendiar los romanos todo. Pondré, pues, dice, a él; es evidente que al Emmanuel; como duelo de un amado, y a los que están con él como día de amargura. Pues los que habían creído lloraron a Jesús crucificado, y mujeres que gemían estaban de pie desde lejos, María Magdalena y María, la de Santiago, y otras con ellas; y la creación misma lloraba a su propio Señor. Pues el sol se oscurecía, se rasgaban las piedras, y el templo mismo cumplió la figura de los que están de duelo, rasgándose el velo« de arriba abajo». Y algo así nos señalaba Dios a través de la voz de Isaías diciendo:« Y vestiré al cielo de oscuridad, y pondré cilicio como su vestidura». Ha ocurrido, pues, el duelo por él como de un amado. Y han sido puestos también los que están con él, es decir, los discípulos, en día de amargura. Pues que ellos también han lamentado,¿ cómo es posible dudarlo? Pues estando en dolores, las mujeres anunciaban la resurrección de Cristo; entonces, sí, entonces, habiendo apenas levantado la cabeza, corrían al sepulcro. Y quizás el profeta Isaías dice en espíritu a estas mujeres que anuncian la resurrección:« Mujeres que venís de ver, venid; pues no es un pueblo que tenga entendimiento»; el de los judíos, por supuesto;« por eso no se compadecerá de ellos el que los hizo, y el que los formó no tendrá misericordia», dice.« He aquí vienen días, dice el Señor, y enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír la palabra del Señor. Y se agitarán las aguas hasta el mar, y desde el norte hasta el oriente correrán buscando la palabra del Señor, y no la encontrarán». Está escrito:« Señor, en la aflicción nos acordamos de ti, en la aflicción pequeña es tu educación para nosotros». Y es excelente que el asunto sea verdaderamente provechoso, conociendo la aflicción también el divino David, a veces decía:« En la aflicción invoqué al Señor», y cuando de nuevo:« Bueno para mí que me hayas humillado, para que aprenda tus mandamientos». Pues las aflicciones nos hacen más sensatos, y nos sacan de los lazos de la pereza, persuadiéndonos a amar los modos de la mansedumbre, y al que es duro y difícil de manejar, como por necesidad y temor, a los de la santidad y la obediencia.
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ordenó que Israel, junto con los objetos sagrados, regresara a casa y reconstruyera el templo en Jerusalén. Pues entonces, como si escaparan de la oscuridad y de cadenas irrompibles, llegaron a la luz, compadeciéndose Dios de ellos, y fueron elevados de algún modo a la libertad que les era más propia desde arriba, sintiéndose liberados y regocijados.« Yo, pues», dice,« pondré mis ojos en el Señor», aunque sea muy tarde y después de haber experimentado lo que debía evitar. Sin embargo, dice que pondrá su esperanza en Dios y que esperará la salvación que viene de Él, y que se mantendrá firme, porque, siendo amante de los hombres, escuchará sus lamentos y acogerá sus súplicas. Y creo que el principio de la salvación podría entenderse como el apartar por un tiempo la mente del antiguo engaño, elegir en adelante pensar rectamente y considerar que el Señor de todas las cosas es el dispensador y guía de la salvación, y no esperar que un bien tan excepcional provenga de las ayudas de los hombres, o, lo que es más insensato e ignorante, que sea un regalo de la impotente multitud de los ídolos. Pues antiguamente descendían hacia los egipcios y se marchaban hacia los asirios, comprando con innumerables riquezas las alianzas y ayudas de ambos. Y se acercaban también a ídolos inanimados, ofreciendo sacrificios y, además, elevando súplicas por sí mismos. Pero ahora dicen que pondrán sus ojos en el Señor y que esperarán en Él, es decir, aguardarán la salvación y la gracia que viene de Él, y ciertamente que serán escuchados por Él, dirigiendo sus súplicas manifiestamente a Él y ya no a otros. Esto era, como dije, el despertar de Sión, que ya miraba hacia lo que debía hacer: sacudirse aquel antiguo error, cambiar de parecer hacia lo mejor y elegir hacer lo útil.
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« No te alegres de mí, enemiga mía, porque he caído, y me levantaré; porque si me siento en la oscuridad, el Señor será mi luz. Soportaré la ira del Señor porque he pecado contra Él, hasta que Él juzgue mi causa; y hará mi juicio y me sacará a la luz, y veré su justicia». Me parece que el discurso de Sión está trazado de manera muy elegante contra la ciudad cruel, insolente y arrogante, es decir, la de los babilonios, que se burlaba de la tierra de los judíos como si estuviera devastada. Pues dice:« No te jactes de que estoy caída. Porque has vencido, no tanto por haber sido tú más fuerte, sino por haberme derribado a mí, que estaba enferma por haber ofendido a Dios y, por eso, caída. Pero llegará el tiempo en que también yo me levantaré, aunque haya estado», dice,« en la oscuridad». Diciendo al leño:« Tú eres mi Dios», y a la piedra:« Tú me engendraste», y profiriendo el discurso sobre los becerros; pues dije, dije por locura:« Estos son tus dioses, Israel, los que te sacaron de la tierra de Egipto». Pero, aun así, estaré también en la luz, reconoceré al Señor, al que salva, al que ayuda, al dispensador de la fortaleza; soportaré lo que ha sucedido y sufriré los males, pero de ninguna manera gritaré como si Dios fuera injusto, sino que me dispondré más bien como quien ha dictado una sentencia justa sobre mí, aunque me haya enviado al cautiverio. Pues he pecado y soporto lo que viene de la ira, hasta que Él juzgue mi causa, es decir, hasta que, habiendo medido el castigo igual a las faltas, se compadezca finalmente y haga brillante a la que antes estaba oscurecida por la niebla del error, al hacer que ella misma, por el conocimiento del Dios verdadero y por naturaleza, se encuentre como en la luz; y que sea admirada, dice, razonablemente, al mostrar en mí la sinceridad de su justicia. Pues así como no castigaba a la que pecaba sin justicia, así también, en igual medida, tendrá en cuenta el cuidar y compadecerse de la que ya ha sufrido y se arrepiente. Por tanto, el Señor de todas las cosas es bueno, y a los que se vuelven a Él les distribuye sin demora la misericordia, y los alegra muy ricamente con los bienes que provienen de la mansedumbre, perdonando sin rencor las faltas pasadas.« Y verá mi enemiga y se cubrirá de vergüenza, diciendo:¿ Dónde está el Señor tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será pisoteada como el lodo en los caminos; el día de tu castigo será el día de la destrucción de tu ladrillo».
q.301
La tierra de los judíos fue capturada, e Israel fue llevado cautivo a Babilonia y a los medos en su momento, no porque los que los dominaron fueran superiores por sus propias fuerzas, sino porque el Dios que los salvaba los rechazaba por haber pecado, y los ponía, por así decirlo, bajo la mano de los enemigos, debido a que habían elegido adorar ídolos inanimados, sacudirse la ley establecida antiguamente por medio de Moisés y, en suma, inclinarse hacia cualquier tipo de perversidad, sin dejar ningún modo de bajeza sin practicar. Luego, los babilonios, al ver esto y atribuyendo la victoria a sus propias fuerzas, se ensoberbecieron contra la misma gloria divina, y pensaron que dominarían Judea, incluso si el Dios de todas las cosas decidiera salvarlos; y, habiendo tomado bajo su mano a los que habían pecado, los castigaron con dolores terribles e insoportables, imponiéndoles una dura esclavitud. Y, de hecho, Dios dijo en algún lugar por la voz de Jeremías a la multitud impía de los asirios, es decir, a Babilonia:« He aquí que yo estoy contra ti, la insolente», y también sobre los mismos de Israel:« Yo los entregué en tus manos, pero tú no les diste misericordia; sobre el anciano hiciste pesado el yugo en gran manera, y dijiste: Seré señora para siempre». Pues no había misericordia en ellos, ni respeto por la edad, ni pudor por la vejez, ni entrañas de compasión. Por tanto, son entregados justamente a manos de los persas y de los medos, bajo el mando de Ciro, quien tomó Babilonia. Y sobre ellos, tal vez, dice el profeta Jeremías:« Te atacarán, y serás tomada, Babilonia, y no lo sabrás; fuiste hallada y capturada, porque te resististe al Señor. El Señor abrió su tesoro y sacó los instrumentos de su ira». Y llama instrumentos de su ira a los que la devastaron. Por tanto, sucedió que la tierra de los babilonios fue tomada por Ciro, y que Israel fue liberado del cautiverio. Por eso dicen los redimidos que« verá mi enemiga y se cubrirá de vergüenza». Pues cuando vea a sus propios hijos tendidos en la tierra, habiendo perecido de manera lastimosa e inesperada, mientras que los que estaban bajo su mano se regocijan y se sienten liberados, y finalmente regresan a casa,¿ cómo no se cubrirá total y absolutamente de vergüenza, a pesar de haber dicho alguna vez:«¿ Dónde está el Señor tu Dios?». Pues la veré como lodo en los caminos, arrojada y pisoteada bajo los pies de los enemigos. Luego, el discurso le dice a ella, a Babilonia:« El día de tu destrucción es aquel día», en lugar de decir:« El tiempo en el que te encuentres bajo los pies de los enemigos», es decir, Ciro pisoteando y oprimiendo como lodo a la arrogante e insolente.
q.302
En cuanto a lo que se refiere a entender estas cosas históricamente, el discurso ha sido elaborado de manera suficiente y adecuada. Pero no menos podría uno aplicarlas también a la Sión inteligible, es decir, a la Iglesia que domina a los enemigos, pisa a los perseguidores y se burla de la impotencia de los que acostumbran a combatirla, incluso si a veces parecen prevalecer y dominar. Pues son muchos los que rechinan los dientes contra ella impíamente, afilan sus iras y traman todo tipo de intrigas: por un lado, los hijos de los griegos, luchando no poco con sus propios inventos insensatos y defendiendo en general el engaño de los ídolos; por otro, los herejes que asesinan especialmente a los santos, y que quizás se enfurecen más cruelmente contra los que han elegido pensar rectamente que aquellos que ni siquiera han aceptado la fe. Pues, como el Dios que todo lo puede ejercita a veces a los santos, permitiendo que caigan en tentaciones y probando como en el fuego a los verdaderos adoradores, los miserables levantan su ceja arrogante contra ellos y, al verlos sufrir, gritan neciamente:«¿ Dónde está el Señor tu Dios?». Pero la sabia, purísima y santa virgen, la que no tiene mancha ni arruga, dirá razonablemente:« Yo pondré mis ojos en el Señor, esperaré en Dios mi Salvador; mi Dios me escuchará; y pisoteará a los que se le opusieron como lodo de los caminos». Y que los que acostumbran a tentarla no se alegrarán de ella para siempre, aunque sea sacudida de algún modo,¿ cómo es posible dudarlo? Pues ha sido fundada sobre la roca, y su apoyo es Cristo, cimiento inamovible y seguridad continua, Salvador y Redentor.
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Podría decir, creo, el« No te alegres de mí, enemiga mía, porque he caído», y todo lo que se ajusta a esto, también el alma humana que, habiendo pecado y siendo condenada, se inclina de algún modo hacia la necesidad de arrepentirse y espera la gracia de la salvación a través de Cristo. Pues dirá como a una enemiga al pecado que la ha tiranizado:« No te alegres de mí; pues he caído confesadamente, al quebrantar lo que le parece a Dios y al haber hundido mi mente en placeres mundanos. Pero no estoy lejos de la esperanza de que también me levantaré, aunque haya estado de algún modo en la niebla y en la oscuridad; pues también yo encontraré a Cristo como luz, y el sol de la justicia, al levantarse en mi mente, la hará aparecer blanqueada. Soportaré la ira del Señor, porque he pecado contra Él». Pues si he estado, dice, un poco lejos de su rostro, y he sido entregada a una mente reprobada, aun así seré sabia y, habiendo sufrido justamente el rechazo, conoceré el juicio, y ciertamente digo que ha sido justo; pues no he sido castigada en vano. Y puesto que he pagado el castigo más apropiado,« veré su justicia».¿ Y cuál sería la justicia de Dios y Padre, sino Cristo? Pues así nos lo llama Dios y Padre diciendo:« Se acerca pronto mi justicia, y mi misericordia será revelada». Luego, habiendo reflexionado como es debido sobre la gracia de la justicia en Cristo y la destrucción del pecado, tal alma exclamará sabia y agudamente:« Y verá mi enemiga y se cubrirá de vergüenza la que me dice:¿ Dónde está el Señor tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será pisoteada como lodo en los caminos; el día de tu castigo será el día de tu destrucción». Pues desde que Cristo ha venido, justificando por la fe a los que han pecado, la boca de la iniquidad ha sido cerrada, y su inventor ha sido avergonzado. Y él ha sido expulsado y ha caído del dominio sobre nosotros, mientras que ella ha sido pisoteada como lodo en los caminos, habiendo sido sometida, por así decirlo, a los pies de los santos. Y el día de Cristo ha sido para ella también una destrucción, mediante el cual hace puro a cada uno de los que se acercan a Él de las antiguas acusaciones a través del santo bautismo, y los sella con el Espíritu para la santificación, y los inscribe como hijos de Dios.« Y aquel día se apartarán las leyes; y tus ciudades llegarán a la nivelación y al reparto de los asirios, y tus ciudades fortificadas al reparto desde Tiro hasta el río, y desde el mar hasta el mar, y desde el monte hasta el monte. Y la tierra será para desolación junto con los que la habitan, por los frutos de sus acciones».
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Se ha puesto en medio la persona de Sión, es decir, de Jerusalén, que ya se ha vuelto de algún modo hacia el arrepentimiento y ha puesto su esperanza en Dios, dispuesta a que será redimida y verá pisoteada a la de los babilonios, a pesar de que le dice con desprecio:«¿ Dónde está el Señor tu Dios?». Pero el sentido de lo que se propone podría aplicarse no tanto a los que están en medio, sino a los que están un poco atrás;¿ cuáles eran, pues, estas cosas? Lo recordaremos en pocas palabras. Pues ordenó que no debían confiar en amigos, ni esperar en gobernantes. Revelaba que incluso una mujer despreciará a su marido, y un hijo no hará caso a su padre, y las hijas no tendrán consideración por sus madres, llamándolas a esto los temores de la guerra. Pues donde el miedo a sufrir parezca correr por igual contra todos, allí, sin duda, para cada uno la preocupación más urgente será su propia vida, descuidando totalmente la del otro. En aquel tiempo, pues, dice, o en aquel día, en el que los hijos se vuelvan negligentes con el afecto hacia sus padres, y las hijas a su vez con el de sus madres, se apartarán las leyes, es decir, se debilitará también el discurso de lo que es apropiado; pues no será momento para que un padre reprenda al hijo por haber descuidado las leyes de la naturaleza, ni una madre afligida someterá a su hija a los castigos del deber, estando pendiente otra preocupación, o más bien la destrucción y los males extremos. Pues las ciudades se irán a la desolación, y al reparto y a la destrucción. Pues unos de aquella, otros de la vecina, y otros de la limítrofe, harán la guerra y recorrerán toda la tierra desde el monte hasta el monte, desde el oriente hasta el occidente, como desde el norte hasta el sur, de modo que toda la tierra sea devastada simplemente, desde Tiro hasta el río y desde el monte hasta el monte. Y es probable que llame leyes en esto a las fiestas establecidas por costumbre en los recintos de los ídolos, es decir, a los sacrificios. Pues, habiendo sido destruidas sus ciudades, sus casas y todo lo que había en ellas saqueado,¿ quién cumplirá aún lo establecido y llevará la veneración a los asientos y templos de los ídolos? Y el discurso podría ir, y muy razonablemente, también contra los mismos que piensan diferente, los que se creen sabios y distorsionan los rectos dogmas de la Iglesia. Pues fueron capturados como ciudades y han llegado al reparto de los enemigos; es evidente que de los gobernantes del mundo de este siglo; y se han convertido en porciones de zorras, según lo escrito, repartiéndose la impiedad, los modos de blasfemia y la negación de la verdad. Y esto ha sucedido también a los pueblos de los judíos, cuando, habiendo ultrajado impíamente al Emmanuel, lo expulsaron fuera de la viña, según lo escrito, y lo entregaron a la cruz, a pesar de decir y saber que Él es el heredero. Por tanto, han sido devastados y han perecido ignominiosamente, no por otra razón que por los frutos de sus acciones. Pues, siendo necesario admirar al Creador por su amor al mundo, porque« dio a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna», esto no lo hacían;¿ de dónde? Inflándose hacia la arrogancia, mataron al Señor, devolviéndole males por bienes, según lo escrito, y practicando impíamente todo tipo de impiedad. Escuchen, pues:« Caminen a la luz de su fuego y a la llama que encendieron», y también:« Coman los frutos de sus propias acciones».
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" Porque el cedro es su estatura". Esta ciudad soberbia, la que habita con esperanza, la que dice en su corazón:" Yo soy y no habrá otra después de mí".¿ Cómo ha llegado a la desaparición, a ser pasto de fieras? Todo el que pase por ella silbará y moverá sus manos. Como siempre elegida para pensar en grande, Nínive ha sido difamada como altanera y arrogante. Y esto era verdad, levantando la ceja suprema contra toda nación y todo poder, y considerando de muy poco valor la fuerza de los demás. De esto ha dado testimonio también el profeta Habacuc sobre el rey de los asirios, diciendo:" Y él se burlará de los reyes, y los tiranos serán sus juguetes, y él se reirá de toda fortaleza". Que la metrópoli de los caldeos es, por tanto, excesivamente soberbia, levantada en alto y muy dada a la insolencia, lo aclara de nuevo al compararla con la estatura de un cedro y llamarla soberbia. Esto podrías aprenderlo, dicho de manera correcta y veraz, de las palabras de Rapsaces, quien, cuando llegó a Judea y luego atacó a los que estaban en el muro, se burlaba de la gloria suprema. Pues decía:" Así dice el rey: No os engañe Ezequías con palabras, que no podrán libraros, y no os diga Ezequías que el Dios os librará". Y poco después:"¿ Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su propia tierra de la mano del rey de los asirios?". Esta, pues, es la ciudad soberbia, la que habita y dice:" Yo soy y no habrá otra después de mí". Puesto que, por tanto, suele tener por motivo de brillante jactancia una arrogancia tan vergonzosa y maldita, por esto mismo terminará en tal miseria que habrá que decir sobre ella:"¿ Cómo has llegado a la desaparición, a ser pasto de fieras?". El" cómo" no sería de alguien que pregunta y desea aprender, sino más bien de alguien que se admira ante el cambio más allá de toda esperanza. Pues las grandes e inesperadas desgracias no están exentas de asombro, y suelen pasmar a los que las ven o a los que se han enterado. Así también silbará todo el que pase por ella y moverá sus manos, juntándolas, como creo, y aplaudiendo por el asombro, y emitiendo un sonido desde la boca, el que se hace al silbar y que es más inarticulado. Escribe, por así decirlo, para nosotros también a través de esto, muy bien, al que está como pasmado ante desgracias inesperadas." Dios, pues, se opone a los soberbios". Y digo que es sabio y digno de ser aceptado el precepto:" No te ensalces a ti mismo, para que no caigas", y de nuevo:" El que hace alta su propia casa, busca su ruina". Pues de la misma manera que las construcciones que se elevan a gran altura y más allá de la medida son más proclives a la inestabilidad y padecen una gran sospecha de que se van a desmoronar sobre sí mismas, así también el alma humana, hinchada hacia la soberbia por la vanidad de sus razonamientos, es frágil, fácil de derribar y fácil de caer. Y si, además, se hace tal cosa contra Dios, entonces ya no hay nada que se oponga.
q.388
"¡ Oh, la ilustre y redimida, la ciudad paloma!". Pasa inmediatamente al recuerdo de los judíos, me refiero a Jerusalén, a la que, una vez que los asirios la tomaron, han pagado sus deudas. Han sido castigadas también las demás naciones por burlarse de la gloria de Dios, y se entristece como si ella misma hubiera sufrido lo inesperado, y no atribuye las causas de la desgracia irreparable a otro más que a ella misma, y dice que ella misma ha sido la que se ha buscado su propia ruina. Se lamenta, pues, y dice:"¡ Oh, la ilustre y redimida, la ciudad paloma!". Pues,¿ por qué, dice, te has vuelto toda ella despreciable, miserable y cautiva, tú que eras tan brillante y resplandeciente, tú que dominaste a toda nación y venciste sin esfuerzo a los que se oponían, dura siempre y difícil de enfrentar para los que deseaban enfrentarse y estaban armados con la ley de la guerra? Tú, que fuiste redimida con muchas señales y prodigios de la servidumbre de los egipcios y liberaste tu cuello de la insoportable codicia; por cuya causa los ríos se convirtieron en sangre, y el granizo y la oscuridad dañaron la tierra de los egipcios, con la cual también el mar se alió, ahogando a los que perseguían, y otras innumerables cosas dignas de ser escuchadas que ocurrieron además de estas.¡ Oh, la ciudad paloma!, es decir, la más hermosa. Pues la Escritura inspirada por Dios acepta siempre al ave para representar la belleza; tal como, sin duda, el esposo quería enaltecer con el nombre de paloma a la novia que se describe en el Cantar:" Levántate, dice, ven, mi compañera, mi hermosa, mi paloma". Jerusalén es sumamente hermosa, debido a que ha sido iluminada por la ley divina y a que se ve distinguida por los honores del sacerdocio, y a que practica la justicia, y adora a Dios según la naturaleza, y le rinde los cultos. Esto es belleza espiritual. Podrías entender también de otra manera que Jerusalén sea llamada paloma. Pues es costumbre siempre de esta ave, aunque alguien la aleje muchísimo de su nido más querido, y luego le dé tiempo para el vuelo, volver a casa de nuevo y regresar a lo propio. Lo cual encontraremos que ha sucedido también con la misma Jerusalén. Pues, teniendo la piedad desde sus antepasados, descendió a Egipto; pero al salir, como si fuera de la adoración de sus padres, adoró allí a los ídolos; pero fue llamada a través de Moisés, y voló, en cierto modo, de la seducción en Egipto, regresando hacia Dios. Pero, en efecto,¿ cuál es la causa, dice, de que haya sido tomada por completo y de que la redimida haya caído de nuevo bajo otros?
q.389
" Sus gobernantes en ella son como leones rugientes". Enumera los crímenes y presenta las causas por las que, con razón, se ha movido y se ha inclinado hacia la ira, para que parezca, finalmente, que castiga con justicia a los que han sido impíos y han caído en tal bajeza, de modo que el asunto se ha vuelto ya, en cierto modo, insoportable incluso para el mismo Dios. Eran, pues, dice, sus gobernantes como leones.¿ Y qué hacen ellos? Cuando el hambre los aguijonea y los llama al deseo de alimento, recorren con fuerza montes y valles, rugiendo algo terrible y estridente; y si ven algo de lo necesario para comer, como si hicieran resonar un trueno, llevan a tal temor que parece que uno se queda paralizado, y como si estuviera sujeto por cepos, espera al comensal. Esto hacían algunos de los gobernantes en Israel, infligiendo a veces la muerte definida por la ley a los que transgreden, sin amenazar nada a los que cometen faltas, a menos que elijan hacer lo que les es grato y querido, y cediendo a otros, o incluso despojando a los mismos que juzgan de sus propias posesiones. Pues registra tales males de ellos también a través de otro profeta, diciendo: Este es Miqueas:" Pensaban trabajos y obraban males en sus lechos, y al llegar el día los consumaban, porque no levantaron sus manos hacia Dios. Y codiciaban campos, y arrebataban huérfanos, y oprimían casas, y arrebataban al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad". Rugen también, como los que han elegido vivir en la fe sencilla, los inventores de las herejías, y abriendo una boca odiosa a Dios, casi devoran a los que no saben nada, haciéndolos más ignorantes, e introduciéndoles pensamientos fríos y distorsionados, fabulando así, y persuadiéndolos a pensar lo que ellos mismos han supuesto que es bueno, de modo que parece que los que han caído en las redes de ellos, tal vez ya han muerto, y ceden poco a las piedras insensibles, a las cuales uno podría exclamar, y con mucha razón:" Despierta tú que duermes y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo". Sin embargo, como dice el bienaventurado David:" Dios quebrantará los dientes de ellos en su boca, las muelas de los leones quebró el Señor"." Sus jueces son como lobos de Arabia, no dejaban nada para la mañana". Dicen que los lobos en Arabia van más allá de toda fiera en cuanto a salvajismo, y que padecen una gran insaciabilidad en cuanto a alimento, y que son tan rápidos en la carrera que se alejan fácilmente de todo el que los persigue. Pues dijo en algún lugar también a través de otro profeta sobre los caballos de Babilonia:" Más rápidos que los lobos de Arabia". Acepta, pues, para el presente la insaciabilidad de los lobos como una representación de los jueces, que con toda la boca y dientes insaciables consumen a los juzgados, al exigir muchísimas cosas y más allá de sus fuerzas a cambio de la perversión de la justicia, y para que lo que parece conforme a la ley divina se encamine impíamente hacia lo que agrada a otros. Pero hubiera sido mejor que pensaran que, como dice el proverbio:" Al que recibe regalos en el seno, no le prosperan los caminos"." Pues los regalos ciegan los ojos de los sabios y dañan las palabras justas", según lo escrito. Pues,¿ qué es, en absoluto, lo superfluo de la soborno?¿ Y qué aprovechará a los que lo aman el vergonzoso lucro? Más bien,¿ qué daño no les causaría? Pues es verdadero el bienaventurado Pablo al decir:" Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchas codicias insensatas y dañosas, que hunden a los hombres en la ruina y la perdición". Es preferible, pues, un buen nombre que muchas riquezas, y es verdaderamente sabio y muy veraz el discurso.
q.390
" Sus profetas son hombres portadores de espíritu, despreciadores". Bien dicho lo de" suyos" respecto a los profetas aquí, porque no han llegado a ser de Dios, hablando peligrosamente" de su propio corazón y no de la boca del Señor", según lo escrito. El discurso ironiza al llamarlos portadores de espíritu; no como si aquellos hubieran llegado a participar verdaderamente del Espíritu Santo, sino como si se atrevieran a fingir el asunto de la profecía, y no dudaran en decir que están llenos del Espíritu Santo. Queriendo, pues, ser profetas y portadores de espíritu, y revistiendo sus propias cabezas con un nombre tan solemne, se han convertido en tales despreciadores que ni siquiera saben qué es la mansedumbre, y además pierden a otros, a quienes hablaban de su corazón, y esto por pequeñas y muy viles ganancias, los desgraciados, y como dice el profeta Ezequiel:" por un puñado de cebada y un trozo de pan". Y cayeron en tal locura que decían que sus propias decisiones eran consejos de la gloria inefable, y que las palabras que brotaban de su propia opinión eran discursos divinos. Y, ciertamente, decía sobre ellos por voz de Jeremías:" No enviaba a los profetas, y ellos corrían; ni hablaba a ellos, y ellos profetizaban". Y el mismo profeta gritaba claramente y decía:"¡ Oh, Señor Soberano, he aquí que sus profetas profetizan y dicen: No veréis espada y no habrá hambre entre vosotros, porque daré verdad y paz sobre la tierra y en este lugar!". Casi gritaba también en contra el Dios de todo diciendo:" Los profetas profetizan falsedad en mi nombre, no los envié y no les mandé y no hablé a ellos; porque visiones falsas y adivinaciones y agüeros y propósitos de su corazón ellos profetizan a vosotros". Si son profetas, y si hay palabra del Señor en ellos, que me salgan al encuentro.¿ Qué es la paja frente al trigo? Así mis palabras, dice el Señor.¿ No son mis palabras como fuego que quema, dice el Señor, y como hacha que corta la piedra?". Pues la palabra que viene de Dios llega hasta lo profundo de la mente y casi desgarra el corazón de los que escuchan; pero es fría y sin fuerza la que proviene de la opinión humana, tal como era la de los impíos falsos profetas." Sus sacerdotes profanan las cosas santas y son impíos contra la ley". No ha quedado sin reproche ni siquiera el linaje elegido, es decir, el de la tribu de Leví; pues dice que ellos también profanan las cosas santas y son impíos contra la ley. Pues está escrito:" Porque los labios del sacerdote guardarán el juicio, y buscarán la ley de su boca". Pero, como dice él mismo de nuevo el Soberano de todo:" Los sacerdotes no dijeron:¿ Dónde está el Señor?". Pues el no querer aclarar la ley a los que no la conocen, ni apresurarse a conducir a los pueblos bajo su mano hacia lo que agrada a Dios, esto creo que es ser impío contra la ley. Y los crímenes de ellos no llegan hasta aquí; sino que dice también que profanan las cosas santas. Pues la ley dada a través de Moisés tiene mucha vigilancia respecto a los sacrificios y a la ofrenda, cuándo y de qué manera debe realizarse cada uno; pero ellos, como era de esperar, ofrecían los sacrificios, pero sin vigilancia y sin cuidado, sin dignarse observar el tiempo ni las formas, y ni siquiera purificados tal vez, ni vestidos con sus ropas de manera sagrada y realizando los ritos con orden, sino despreciando como algo inútil una liturgia tan venerable y digna de admiración. Hay que vigilar, pues, los ministros sagrados de la Iglesia, para no profanar las cosas santas; y el modo de la profanación no es uno, sino diverso y múltiple. Pues es necesario estar purificados tanto en alma como en cuerpo, y rechazar todo tipo de placer abominable, y estar más bien resplandecientes con los esfuerzos hacia la beneficencia, recordando lo que dice el divino Pablo:" Caminad en el Espíritu, y no cumpliréis la codicia de la carne".
q.391
" El Señor es justo en medio de ella y no hará injusticia; mañana a mañana dará su juicio, y no a victoria la injusticia". Es incompatible siempre lo justo con lo injusto, y no podría ir por el mismo camino lo puro con lo profano."¿ Pues qué comunión podría haber entre la luz y las tinieblas?". Pues luchan tales cosas, y uno podría verlas muy alejadas de la amistad mutua. Habiendo amado, pues, la justicia y no conociendo la injusticia el Dios que domina todo,¿ cómo iban a prevalecer siempre, o a llevarse a cabo hasta el final, los crímenes de los judíos, que no eran frenados en absoluto? Y parece que hay una especie de modo de injusticia, el no someter al malvado a castigos, y el no pedir cuentas al que ha elegido vivir de manera licenciosa e impía, y que no se ha preocupado de las leyes en absoluto, y que se ha inclinado tanto hacia la injusticia que no considera nada como mejor, y hace motivo de jactancia brillante aquello por lo que era de esperar que se viera sonrojado. Puesto que, por tanto, el Señor es justo en medio de ella y no hará injusticia; pues no soportaría a los que suelen cometer injusticias; mañana a mañana hará su juicio, es decir, al amanecer y manifiestamente y como en el día, ya no conteniendo lo que proviene de la ira, sino sacándolo a la luz, y haciéndolo manifiesto, y poniéndolo como a la vista lo que se había anunciado. Pues no dejará que la injusticia corra hacia la victoria. Y el" hacia la victoria", significa hacia la superación, es decir, hacia el final. Pues, castigados los que han sido impíos, cesará ciertamente también el modo de la injusticia; pues ya no tiene a quienes la realicen. Es necesario, pues, que los que son verdaderamente sensatos consideren que el Soberano es amante de la justicia, y no soportaría a los que cometen faltas sin medida. Pero si alguien va hacia el arrepentimiento, y derrama una lágrima por sus propias faltas, encontrará a uno muy manso, y pedirá la amnistía, y escapará de las redes y de la necesidad de ser castigado. Pero si alguien fuera inflexible, y tuviera la mente difícil de cambiar hacia el deber de elegir lo más apropiado, se hundirá en sus propias caídas, o más bien perecerá finalmente, y estará bajo el movimiento soberano, porque no soporta a los que cometen faltas hasta el final." En corrupción derribé a los soberbios, desaparecieron sus esquinas; desolaré sus caminos por completo para que no transiten; faltaron sus ciudades, por no haber nadie ni habitar". Pues, como dije, los sacerdotes profanaban las cosas santas, y algunos eran impíos contra la ley misma," el Señor es justo en medio de ella, mañana a mañana hará su juicio".¿ Y cuál es este? Derribó a los soberbios en corrupción, es decir, entregó a la corrupción a los arrogantes y ultrajadores.¿ O acaso no son arrogantes los que suelen luchar contra Dios, y casi oponiendo su propia voluntad a los decretos dados a través de Moisés; y preocupándose muy poco de las leyes divinas, inclinándose hacia lo excesivamente insolente y diciendo al Señor:" Apártate de mí, no quiero conocer tus caminos?". Entonces,¿ cómo podría dudar alguien si es pobre en espíritu y humilde de corazón, según lo escrito, el que es brillante y dócil y mira mucho hacia la obediencia, a quien también dignifica con su mirada? Y, ciertamente, dijo a través de uno de los santos profetas el Dios de todo:"¿ Y sobre quién miraré, sino sobre el humilde y tranquilo y que tiembla ante mis palabras?". Por tanto, fue derribado hacia la corrupción el linaje soberbio, y desaparecieron también sus esquinas. Y creo que por esquinas se llaman ahora los muros, y los recintos de las ciudades. Pues son siempre altas las esquinas, teniendo torres muy brillantes. Es, pues, semejante, tal vez, como si dijera de nuevo:" Sus ciudades estarán desiertas de muros". Amenazó, además de esto, con desolar sus caminos, es decir, los de Israel, para que no transiten en absoluto. Y me parece que quiere indicar algo así: la ley dada a través de Moisés ordenaba que, si se celebraba a su tiempo la fiesta de los tabernáculos, se subiera desde toda la tierra de los judíos a Jerusalén, y se cumplieran allí las cosas prescritas. Cuando, pues, fueron sacudidas las ciudades, perecieron los que estaban en ellas, entonces decimos también que los caminos fueron desolados, como si nadie viniera ya por ellos, y además para cumplir la fiesta que les estaba ordenada, como también antes, pasaban. Pues han caído en tal miseria los órdenes de los judíos, que no hay quienes celebren la fiesta, ni pueden estar en bienestar los que apenas se han salvado y han quedado del resto de la guerra. Y, ciertamente, el profeta Jeremías hacía parte de los lamentos el asunto diciendo:" Los caminos de Sión lloran por no haber quienes vengan a la fiesta". Que el discurso es veraz, lo aclarará de nuevo para nosotros lo que está ante nosotros; pues añade inmediatamente:" Faltaron las ciudades por no haber nadie ni habitar".¡ Es terrible, pues, caer en manos del Dios vivo!. Pues al incitarlo a elegir cometer faltas, y esto sin medida, entonces sí, y muy justamente, envueltos como por los crímenes de la soberbia, somos derribados hacia la corrupción, y estaremos desnudos del revestimiento de arriba, y encontraremos el corazón en nosotros mismos como vulnerable y sin muros, y además de esto no encontraremos los caminos de la justicia; pero se apartaría fácilmente de tales males el que ha elegido seguir los deseos soberanos, y ofreciéndole el cuello del alma con ternura.
q.392
" Dije: Al menos temedme y aceptad la instrucción, y no seréis exterminados de sus ojos, todo lo que vengué sobre ella". Que de nuevo ellos mismos, al derramar sobre sus propias cabezas lo que proviene de la ira, serían tomados, intenta enseñar. Pues ha amonestado muchas veces que es necesario vivir en el temor de Dios, habiendo ordenado, y que conviene aceptar la instrucción, es decir, la que es a través de la ley y los profetas. Pues era así, y no de otra manera, como se podía rechazar la ira y rechazar lo que había sucedido. Pero puesto que Israel era inflexible, duro y difícil de guiar, y ha caído de la instrucción, es decir, ha quedado fuera de ser sabio, ha sido exterminado como de sus ojos, aunque debía habitar en todo lo que está siempre dispuesto para los que son educados con las buenas enseñanzas, y para todo lo que agrada a Dios. Pues era posible así, dice, evitar todo lo que vengué sobre ella. Cuando, pues, expulsamos de nuestra propia mente el temor divino, cuando rechazamos la instrucción, y consideramos de muy poco valor el ser sabios, entonces ciertamente sufriremos aquello que convendría a los que suelen despreciar; entonces también Dios vengará, y pedirá cuentas de la impiedad. Es necesario, pues, recordar lo que dice alguien, que" el temor del Señor hace la vida"." El temor del Señor es gloria y jactancia". Es también" puro", es decir, purificador," permaneciendo por los siglos de los siglos", según la voz del que canta." Prepárate, madruga, se ha corrompido toda su uva". Pues puesto que no aceptaste, dice, la instrucción que viene de mí, y rechazaste y has odiado también el vivir en el temor y en la mansedumbre, prepárate para la huida y para sufrir ya lo que podías evitar, si hubieras sido amante de la virtud y sabio. Ordenó, sin embargo, madrugar, mostrando que el tiempo de la desgracia está a las puertas, y como si fuera a llegar mañana, y que estará presente ciertamente, al comenzar la aurora. Esto era cortar la esperanza de la demora, y no dejar pensar que habrá alguna tregua y aplazamiento y que pasará un largo tiempo intermedio, enviando tal vez a los descendientes lo que proviene de la ira. Por tanto, como ante un asunto necesario, prepárate a ti mismo y madruga para la huida. Pues te irás cautivo hacia los enemigos, y dejando la tierra que te dio a luz, serás miserable entre otros. Luego, el Dios de todo dice al Profeta, casi entristeciéndose también por los vencidos:" Se ha corrompido toda su uva".
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¿ Acaso no mostró a los extraviados el camino de la corrección? Y, ciertamente, veremos que esto sucedió de inmediato. Pues dijo:« Subid al monte, cortad madera y edificad la casa, y seré glorificado de nuevo en ella, y me complaceré», es decir, aceptaré y elogiaré los esfuerzos y el celo de quienes se han afanado en esto. Por tanto, es bueno y grato a Dios apresurarse a cumplir todo lo que parezca útil y necesario para la constitución de la Iglesia y para su edificación. Haremos esto, y con mucha prudencia, recogiendo como materia muy necesaria, y cortando como de un bosque, las contemplaciones espirituales que están en la Escritura inspirada por Dios; mediante las cuales uno podría hacer segura y firme la gloria o intelección en Dios, y manifestaría de manera excelente el modo de la economía con la carne, que está bien dispuesto y realizado; y, además de esto, conducirá al conocimiento preciso de la destreza espiritual y de la equidad que se entiende en el carácter y en las costumbres. Por medio de esto, decimos que se edifica la casa de Dios y se realiza la constitución de la Iglesia. Diré, además, que cada uno de nosotros podría ser considerado un templo y casa de Dios. Pues Cristo ha habitado en nosotros por medio del Espíritu; y somos templos del Dios vivo, según las Escrituras. Por tanto, que cada uno de nosotros edifique su propio corazón mediante la fe recta, y tenga como fundamento al Salvador de todas las cosas, Cristo, el verdaderamente precioso; y añada a esto otra materia, digo la obediencia, y la docilidad ante cualquier cosa, la valentía, la paciencia, la templanza. Pues, siendo ensamblados así« por toda coyuntura de la provisión», subiremos a un templo santo y a« morada de Dios en el Espíritu». Pero los lentos para la fe, o incluso los que, habiendo creído, son todavía algo perezosos para apartarse de las pasiones, del pecado y del placer mundano, por esto mismo casi gritan:« No ha llegado el tiempo de edificar la casa del Señor»; por esto mismo caen en la carencia de los bienes celestiales y en esterilidades intelectuales, marchitándose la mente en ellos, como una tierra que no tiene trigo, es decir, fuerza, ni tampoco vino, que es símbolo de alegría. Pues está escrito que« el pan sostiene el corazón del hombre, y el vino alegra el corazón del hombre».
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« Por esto, dice el Señor Todopoderoso: Por cuanto mi casa está desierta, y vosotros corréis cada uno a su propia casa, por esto el cielo retendrá el rocío, y la tierra retendrá sus frutos sobre vosotros. Y traeré la espada sobre la tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que produce la tierra, sobre los hombres, sobre el ganado y sobre todos los trabajos de sus manos». No permite que quienes se descuidan de las cosas divinas se ocupen desmedidamente de las suyas propias en mejores condiciones, ni que antepongan a las cosas de su gloria las más terrenales; más bien, los persuade a pensar que, si no están bien dispuestas las cosas incomparablemente superiores, nunca seguiría el estar bien a las menores, ni en aquellas en las que desean estar. Por esto dice:« Por cuanto mi casa está desierta, y vosotros corréis cada uno a su propia casa, por esto sucederá esto y aquello», mediante lo cual se marchitarían de inmediato las cosas en los campos, al no dejar caer ya el cielo el rocío, y al retener la tierra su propia fuerza, y, ciertamente, al ser traída la espada, es decir, la ira, secándose a la vez los sembrados y las viñas, y consumiéndose además los hombres y el ganado. Por tanto, para los que se resisten a cumplir lo que es para gloria de Dios, y aquello mediante lo cual se vería constituida su casa, que es la Iglesia, no habría rocío espiritual, es decir, el consuelo que desde el cielo lubrica las almas y los corazones; ni tampoco la fructificación de la tierra, es decir, los logros mediante el cuerpo; ni trigo, ni vino, ni uso de aceite. Pues serán débiles en todo y por completo, y lejos de alegrarse, no serían lubricados de ninguna manera con el aceite intelectual, el de la alegría, y
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y, sencillamente, permanecerán sin probar y sin participar de la bendición que es por medio de Cristo; y, además de esto, serán sometidos a la espada, y sufrirán un trabajo totalmente sin recompensa, aunque alguien practique para ellos un modo de equidad. Pues nadie es coronado« si no compite legítimamente», según lo escrito. Por tanto, consideremos como algo muy deseable y de lo más venerable el celo por las cosas mejores; y que lo que nos concierne sea puesto en segundo lugar, y vaya detrás de las cosas para gloria de Dios. Y no solo los hogares, las riquezas y las cosas para gloria vana, sino también los linajes, los hermanos y los padres. Pues así dice también Cristo:« El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí».« Y oyó Zorobabel, hijo de Salatiel, de la tribu de Judá, y Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y todos los restos del pueblo, la voz del Señor su Dios y las palabras de Ageo el profeta, según como lo envió el Señor su Dios a ellos, y temió el pueblo ante la presencia del Señor». Que no hace en vano las amenazas, y que el temor es algo no inútil para los que están acostumbrados a la pereza, uno podría verlo fácilmente también desde aquí. Pues he aquí, he aquí que, puesto que se enteraron de las palabras divinas, se vuelven de inmediato a la laboriosidad, y ceden finalmente a los que han recibido el mando, digo a Zorobabel y a Josué, y con toda la reverencia posible hacen las palabras del profeta, y se han sentido avergonzados por la misión, aunque antes consideraban el asunto digno de palabras muy pequeñas. Por tanto, se ve también por los mismos hechos que es verdad que« al que ama el Señor, disciplina; y azota a todo hijo que recibe». Pues el temor a ser castigado cambia a veces la mente hacia las cosas mejores; y la llegada de las cosas sombrías nos traslada al temor divino; y es veraz lo que está en el libro de los Proverbios, que« el que teme al Señor, este goza de salud», y de nuevo:« El temor del Señor es para vida del hombre». Y de igual modo la Sabiduría:« El temor del Señor es gloria y orgullo», y« el temor del Señor alegrará el corazón, y dará además alegría, gozo y larga vida». Mira cómo nos golpea Dios de manera suave y como le convendría a Él. Pues no trae de inmediato las cosas de la ira sobre los cuerpos humanos, sino que más bien atemoriza con los temores externos y pequeños, y con las pérdidas de los alimentos nos transforma hacia lo mejor y hacia elegir finalmente trabajar en sus cosas.« Y dijo Ageo, el ángel del Señor, al pueblo: Yo estoy con vosotros, dice el Señor». Mira cómo la filantropía acompaña de inmediato a las transformaciones hacia lo mejor. Pues el Dios de todas las cosas se traslada, por así decirlo, a los que han elegido arrepentirse, y promete estar con ellos,¿ qué podría haber que iguale esto? Pues estando Dios presente, todo daño se alejará de nosotros, y entrarán totalmente los bienes, y aparecerán de inmediato los modos de la prosperidad, y sucederá cualquier cosa de las más dulces. Pero si el escrito sagrado llama ángel del Señor a Ageo, que nadie piense que él es ángel por naturaleza, sino que nació como hombre entre nosotros de mujer; pues es totalmente disparatado pensar así; pensaremos más bien, si estamos en buen juicio y con una mente que mira a la verdad, que se le ha dicho y llamado ángel por el hecho de anunciar. Puesto que no hay nada que moleste, ni siquiera al salirnos a otra absurdidad, el confesar que son ángeles por naturaleza también los que anunciaron a Job lo sucedido en los campos por parte de los jinetes, y también que sus hijos han muerto al derrumbarse la casa. Se ha dicho también del Verbo de Dios:« Ángel del gran consejo». Pues nos anunció la voluntad de Dios y Padre. Por tanto, ángel por el hecho de anunciar, y no necesariamente, si la denominación se dijera de los hombres, por el hecho de ser por naturaleza lo que no somos nosotros.
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« Y despertó el Señor el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, de la tribu de Judá, y el espíritu de Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y el espíritu de los restos de todo el pueblo, y entraron e hicieron las obras en la casa del Señor Todopoderoso, su Dios, el veinticuatro del sexto mes». Han temido los de Israel ante la presencia del Señor. Pero observa conmigo de nuevo cómo no han procedido antes a elegir hacer lo que es grato a Dios, si no ha sucedido también con ellos, y despertó su espíritu. Sabremos, pues, también desde aquí, que aunque alguien eligiera el obrar voluntariamente hacia el bien, y aunque estuviera en tales celos, no terminará nada en absoluto, si no está con él Dios, despertándolo hacia la audacia, afilándolo hacia la resistencia y cortando la pereza en las labores. Por tanto, también el divino Pablo dice sobre los que han sido confiados con la predicación divina:« He trabajado más que todos ellos»; pero añadió con toda sabiduría:« Pero no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo». Y ciertamente el mismo Salvador dice a los santos apóstoles:« Sin mí, no podéis hacer nada». Pues Él mismo es nuestro deseo y nuestro celo hacia cualquier cosa de los bienes, Él mismo es la fuerza, y estando con nosotros seremos aprobados, edificándonos a nosotros mismos« en templo santo, en morada de Dios en el Espíritu»; pero si se aleja y se aparta,¿ cómo podría alguien dudar de que también seremos inactivos, vencidos por la pereza y la cobardía, y rechazando el trabajo como sin provecho? Pero mira a los que antes, por mucha desobediencia, cayeron bajo la ira, entrando finalmente en la casa del Señor y trabajando, estando con ellos Zorobabel y Josué, el sumo sacerdote. El asunto sería un tipo, de nuevo, de la llamada de Israel que sucederá en los últimos tiempos del siglo; quienes desobedecieron al principio, y por esto han permanecido estériles, sin rocío, ni trigo, ni vino, y ciertamente sin aceite; y han caído bajo la espada. Pero puesto que han temido finalmente ante la presencia del Señor, y se han sentido avergonzados por las palabras de los santos profetas, tendrán consigo al Dios de todas las cosas, y su espíritu será despertado, y ellos mismos trabajarán en las cosas para el templo del Señor, es decir, la Iglesia. Y estas cosas están en Cristo; pues se prefigura como en Zorobabel y Josué; pues a la vez es rey como Dios, y sumo sacerdote de nuevo como hombre, y mediador de Dios y de los hombres; pues el sacerdote media. Se ha añadido necesariamente también:« El veinticuatro del sexto mes», para manifestar muy bien la prontitud de la intención de los de Israel. Pues la palabra llegó a ellos por mano de Ageo en el segundo año del rey Darío, el sexto mes, el primero del mes, pero se lanzaron a los trabajos en el templo el veinticuatro del sexto mes; de modo que los días entre la postergación, es decir, la deliberación, fueron veintitrés en número.
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Pues aquel era muy brillante y construido con mano ambiciosa, hermoso con ofrendas de oro y plata; pero este es sin belleza, necesitado de todo adorno y carente de la ambición de la riqueza. Pues a aquel primero, los que reinaron en Jerusalén en diferentes momentos, y antes que los demás Salomón, lo embellecían abundantemente mientras aún abundaban en riqueza; pero a este, apenas habiendo revivido, y sudando todavía el sudor del cautiverio, y no teniendo absolutamente nada en sus casas, se les ordenaba edificar. Nadando y angustiados con tales razonamientos, trabajaban, pero eran sorprendidos siendo de nuevo desganados y perezosos. Por esto Dios fortalece a los débiles, y les presenta la pregunta más útil, si es que hay alguien entre ellos que haya visto el templo antiguo en su gloria anterior. Y eran muy pocos y ancianos. Pues el templo había sido saqueado por Nabucodonosor, e Israel estaba cautivo, y apenas fue liberado tras haber pasado setenta años. Por tanto, es difícil de encontrar y muy anciano el que estaba incluso antes del saqueo, y vivió en el cautiverio, y regresó de nuevo a Jerusalén. Por esto dice:«¿ Quién será de vosotros el hombre que vio esta casa en su gloria anterior, y luego verá la que será y nueva, como si no existiera en absoluto?». Y hay reproche en la pregunta, como si no hubieran pensado que, aunque ellos fueran muy estrechos y estuvieran en carencia de riquezas, Dios no habría desfallecido, y Él mismo bastará de nuevo para mostrar su propio templo como muy loable y glorioso.« Y ahora, esfuérzate, Zorobabel, dice el Señor, y esfuérzate, Josué, hijo de Josadac, el sumo sacerdote, y esfuércese todo el pueblo de la tierra, dice el Señor, y haced, porque yo estoy con vosotros, dice el Señor Todopoderoso, y mi palabra que dispuse con vosotros cuando salisteis de la tierra de Egipto, y mi espíritu está en medio de vosotros.¡ Ánimo!». No permite ser sacudidos hacia el desánimo, ni ser vencidos por los temores que llevan a la pereza; más bien, ensancha hacia la laboriosidad, y produce en ellos un celo vigoroso; y a la vez los ejercita hacia la fe, y los muestra firmes, diciendo que deben tener ánimo, y promete estar con ellos lo que es aún más allá de esto y verdaderamente lo más deseable; y¿ de qué manera?, añadía diciendo:« Mi espíritu está en medio de vosotros.¡ Ánimo!». Nadie de los que tienen buena mente y un juicio firme dudaría de que a los que trabajan en general para la edificación del templo divino, es decir, de la Iglesia, les otorga fuerza y les da el tener ánimo, porque estará con ellos por medio del Espíritu Santo, y terminará para ellos todo mediante lo cual podrían hacer brillante y loable su propia vida. Así también nuestro Señor Jesucristo, a los santos apóstoles que iban a edificar la Iglesia y a reunir en templo santo a los que han creído, les decía necesariamente:« He aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo». Y que iba a estar de nuevo con ellos por medio del Espíritu, lo aclarará Él mismo de nuevo, diciendo a veces:« No os dejaré huérfanos, vengo a vosotros»; y a veces haciendo evidente el modo de la llegada, al decir de nuevo:« Os conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a vosotros; pero si me voy, lo enviaré a vosotros». Por tanto, está con los que edifican su casa, pero se aleja y se aparta totalmente de los que la sacuden. Y estos serían de nuevo los que dicen en Belcebú:« Anatema a Jesús», y distorsionan todas las cosas rectas, y vierten el veneno de la perdición en las almas de los más sencillos.« Porque así dice el Señor Todopoderoso: Una vez más, yo sacudo el cielo y la tierra y el mar y la tierra seca, y sacudiré a todas las naciones, y vendrán las cosas elegidas de todas las naciones, y llenaré esta casa de gloria, dice el Señor Todopoderoso; mío es la plata y mío es el oro, dice el Señor Todopoderoso».
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Traslada la palabra a la Iglesia de las naciones, y a los tiempos de la venida de nuestro Salvador. Entonces promete que sacudirá el cielo mismo, la tierra y, ciertamente, el mar, y además de esto todavía a todas las naciones. Pues dijo:« Una vez más sacudo». Y esto parece insinuar un sentido tal, según lo que me parece bien. Por tanto, cuando pensaba liberar a Israel, que había servido a los ídolos y había sido criado en las costumbres y leyes de los egipcios, y quería trasladarlo al conocimiento de la verdad, se ve que sacudió casi todas las cosas, transformándose las aguas en sangre, el cielo dejando caer granizo, cortándose el mar y congelándose las olas en él en forma de muros, el cielo destilando el maná. Y el salmista insinúa algo así diciendo:« Dios, al marchar tú delante de tu pueblo, al pasar tú por el desierto, la tierra fue sacudida, pues los cielos destilaron». Decimos que la tierra fue sacudida entonces, no por haber soportado el temblor habitual, sino como habiéndose hecho notable la salida de los hijos de Israel, y sin haber pasado desapercibida para nadie de los que están sobre la tierra. Dice que sucederá un temblor tal de nuevo en el tiempo de la venida de nuestro Salvador, de modo que nadie dejará de conocer los logros mediante ella. Pues el cielo conoció el misterio, y testigo de esto es Pablo diciendo:« Para que sea conocida ahora a los principados y a las potestades en los lugares celestiales, por medio de la Iglesia, la multiforme sabiduría de Dios, según el propósito de los siglos que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor». Y conoció de igual modo toda la tierra, y el mar, es decir, las islas. Pues¿ quién se ve que haya carecido del conocimiento de esto?¿ Qué mar, qué nación, qué parte de lo que está bajo el cielo? Se ha predicado« el evangelio en todas las naciones», según la voz del Salvador. Por tanto, dice todavía:« Una vez más yo sacudo el cielo y la tierra, y entonces vendrán las cosas elegidas de todas las naciones y llenaré esta casa de gloria». Pues muchísimos, brillantes y selectos, han llegado a ser los que han creído de toda nación, y como en orden de brillantes ofrendas han sido reunidos en la casa de Dios, y le añaden gloria mediante esto, haciéndola gloriosa y célebre, y siendo glorificados por Cristo. Pues han aprendido a orar y a decir:« Y sea la brillantez del Señor nuestro Dios sobre nosotros», y de nuevo:« Benditos nosotros por el Señor, que hizo el cielo y la tierra». Y que Dios no necesita materia inanimada, sino belleza intelectual, lo insinúa diciendo:« Mío es la plata y mío es el oro, dice el Señor Todopoderoso». Pues es semejante a si dijera: No penséis que el templo es sin gloria porque carezca de oro, plata y de la brillantez de la riqueza. No necesito tales cosas;¿ de dónde? Pues toda la plata es mía y mío es el oro, dice el Señor Todopoderoso; busco más bien adoradores genuinos, con la brillantez de tales cosas doraré mi templo. Pues así como, cuando apartaba a Israel de los sacrificios según la ley, decía necesariamente:« No aceptaré de tu casa becerros, ni de tus rebaños machos cabríos; pues mías son todas las fieras del campo, el ganado en los montes y los bueyes»; así también aquí, rechazando el adorno de materia, y buscando más bien el intelectual, dice:« Mío es la plata y mío es el oro», es decir, estoy satisfecho, lleno y no necesito nada de tales cosas; que venga más bien el que tiene fe recta, el que destaca con los orgullos de la virtud, el que está embellecido con el amor hacia mí, el puro de corazón, el pobre en espíritu, el compasivo y bueno. Pues reunidos así en mi templo, es decir, la Iglesia, la harán gloriosa y notable.
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9 Y alcé mis ojos y vi, y he aquí un hombre y en su mano una cuerda de medir. Y le dije:¿ Adónde vas tú? Y me dijo: A medir Jerusalén, para ver cuál es su anchura y cuál es su longitud. Y he aquí que el ángel que hablaba conmigo estaba de pie, y otro ángel salía a su encuentro, y le dijo hablando: Corre y habla a aquel joven diciendo: Jerusalén será habitada como una tierra fértil por la multitud de hombres y ganado que hay en medio de ella; y yo seré para ella, dice el Señor, un muro de fuego alrededor y seré gloria en medio de ella. 9 Que los cuernos no se irritaron contra Israel, sino más bien contra aquellos que capturaron y saquearon tanto a Jerusalén como, ciertamente, a Judea, la visión siguiente lo mostrará, y muy fácilmente. Pues el Profeta alza de nuevo los ojos, y no ciertamente los del cuerpo— pues tales visiones no son visibles para los ojos de la carne—, sino más bien los interiores y espirituales, es decir, los que están en el corazón y en la mente. Luego dice haber visto a alguien con figura de hombre, que tenía una cuerda de medir, y preguntó de nuevo adónde iba y cuál era su propósito. Y al decir él:" A medir Jerusalén, para ver cuál es su anchura y cuál es su longitud", otro ángel ordenaba a otro ángel que fuera y le anunciara que" Jerusalén será habitada como una tierra fértil por la multitud de hombres y ganado que hay en medio de ella". Pues, dado que Jerusalén estaba desolada, habiendo sido incendiado el templo divino mismo, y habiendo sido derribadas las casas y ciudades por toda Judea, la esperanza de que pudiera levantarse de nuevo había sido, en cierto modo, eliminada. Pero Dios muestra que, habiéndose irritado los cuernos, es decir, las naciones,
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o mejor dicho, los reinos, y habiendo trabado la guerra entre sí, Israel será liberado, y habitará de nuevo una Jerusalén ensanchada y fortificada por el poder divino, y como ceñida por una llama invencible con las benevolencias de lo alto. El ángel corre, pues, a medir Jerusalén, y como a definirla ancha y muy extensa. Y esto es en cuanto a la historia; pero yo diría que la visión podría entenderse razonablemente también respecto a la Iglesia misma de Cristo. Pues Satanás había tiranizado sobre todos los que existen en la tierra, y nos habíamos convertido en cautivos, sometidos a sus yugos. Pero la gracia del Salvador debilitó su cuerno y quebrantó su soberbia. Pues ha triunfado sobre los principados y potestades del gobernante del mundo y sobre las fuerzas adversas. Nos rescató y nos liberó de sus cadenas; levantó para nosotros la Iglesia, la ciudad verdaderamente santa y célebre, la ancha y muy extensa, que hemos habitado fructíferamente hombres y ganado, es decir, los que ya han sido contados, y los que aún no han llegado a esa medida, pero que están en camino y siendo iniciados; y hemos habitado una ciudad que Cristo mismo amuralla, consumiendo con poderes inefables a los que se han opuesto, y llenándola de su propia gloria, y como estando en medio de los que la habitan; pues prometió diciendo:" He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". De esta santa ciudad se acordó también en algún lugar el profeta Isaías, diciendo:" Tus ojos verán a Jerusalén, ciudad rica, tiendas que no serán sacudidas, ni sus estacas serán movidas, ni sus cuerdas serán rotas", y a ella misma le dice:" Ensancha el lugar de tu tienda y de tus cortinas; fija, no escatimes, extiende aún más a la derecha y a la izquierda". Pues la Iglesia de Cristo se ensancha y se extiende a una medida inmensa, recibiendo siempre a innumerables personas que lo adoran. 9¡ Oh, oh, huid de la tierra del norte, dice el Señor, porque de los cuatro vientos del cielo os reuniré, dice el Señor; salvad a Sion, los que habitáis en la hija de Babilonia! 9 Se entristece, por así decirlo, por los que sufrieron el cautiverio, como quienes soportan una miseria insoportable, y ordena que se aparten ya de la tierra de los caldeos, como si ya fuera posible para ellos hacer esto, sin que nadie se lo impida, siendo él mismo quien reúne de todo lugar a los que fueron dispersados por el ataque de la guerra. Y llama" hija de Babilonia" y" tierra del norte" al país de los caldeos. Pues las metrópolis son puestas en orden de madres para las otras, que actuarían bajo ellas. Y el país de los caldeos está situado de alguna manera más al norte y hacia el oriente. Y esto baste para nosotros, en cuanto a lo que proviene de la historia. Pero el discurso pasa a la teoría espiritual, y se introduce ya de alguna manera la persona del Salvador, afligiéndose en cierto modo, y casi llorando por los que están en la tierra, debido a que todos han caído bajo el culto del tirano Satanás, y han soportado una esclavitud tan dura, que se ven cargados por sus voluntades. Exhorta, pues, a huir como de la tierra del norte, es decir, como de una tierra congelada, para que a través de esto entendamos indirectamente una disposición y un estado de costumbres mundanas, que si alguien tuviera, y se viera habitándola, no estaría ardiendo en el espíritu, ni tendría como morada en sí mismo la palabra ardiente de Dios. Pues el bienaventurado David canta en algún lugar a Dios:" Tu palabra está muy encendida, y tu siervo la ha amado". Y él mismo dijo en algún lugar al bienaventurado profeta Jeremías:"¿ No son mis palabras como fuego que arde, dice el Señor, y como un martillo que corta la piedra?". Por lo tanto, el que no tiene la palabra ardiente y encendida de Dios, estaría congelado y muerto. Pues el bienaventurado Pablo también dijo que el amor de muchos se enfriaría debido a que la iniquidad abundará. Y la" hija de Babilonia" será llamada el pecado, y muy razonablemente, si es
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verdad que Babilonia se interpreta como confusión; y el obrar mal sería una obra, no de una mente establecida y firme, sino más bien confundida, y como embriagada por las inclinaciones hacia la vileza. Es necesario, pues, apartarse de tales cosas y, como de una tierra extraña, la disposición congelada y muerta de la mente, pasar a Sion, es decir, a la verdad, para que entendamos la Iglesia de Cristo, en la cual, habiendo llegado, contemplaremos lo que le parece bien a Dios, y examinaremos los discursos sobre la santa y consustancial Trinidad, y encontraremos al mismo Cristo reuniéndonos de toda manera y uniéndonos espiritualmente en una misma alma. Pues dijo en algún lugar sobre nosotros que:" Tengo otras ovejas que no son de este redil, y a esas también debo traer, y serán un solo rebaño, un solo pastor". 9 Porque así dice el Señor Todopoderoso: Tras la gloria me ha enviado a las naciones que os saquearon, porque el que os toca es como el que toca la niña de su ojo. 9 Que Cristo defendía y redimía también a los pueblos antiguos, nadie lo dudaría, si tuviera una mente amante de la verdad. Pues si él mismo era la roca que daba de beber a Israel sediento en el desierto, y él mismo es aquel por quien todo proviene de Dios y Padre,¿ cómo es posible dudar de que por él se realizaba también toda redención en su momento, y todo modo de auxilio? Sin embargo, en esto decimos que él se dirige a los justificados en la fe y santificados en el Espíritu, y señala el modo de la encarnación. Pues dice haber sido enviado" tras la gloria". Y no mentiría de ninguna manera. Pues si, existiendo en forma de Dios y Padre, el Dios Verbo que es de él y en él," no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse", como está escrito, sino que descendió también a la forma de siervo, y se humilló a sí mismo, haciéndose como nosotros,¿ cómo no ha venido tras la dignidad que le es sumamente propia?¿ Cuál es, pues, la razón de que tuviera que sufrir la deshonra temporal? Pues llegó saqueando a los que habían saqueado y sometido a sus propios yugos a los que están en la tierra, es decir, a nosotros, a quienes las fuerzas malvadas y adversas saqueaban sin freno. Pero ahora son saqueados, mientras el Salvador de todos nosotros, Cristo, nos recoge a través de la fe hacia sí mismo, y establece como adoradores suyos a los que estaban cargados por las codicias de aquellos, y nos ofrece tal seguridad que, quien quiera hacernos daño, es casi como si tocara su propia niña del ojo; pues el resultado de las cosas siempre se vuelve de alguna manera hacia todo lo contrario. A los que persiguen a la Iglesia se les podría decir en cada caso lo que está en los salmos:" Cavó un hoyo y lo excavó, y caerá en la fosa que hizo; su dolor volverá sobre su cabeza, y sobre su coronilla descenderá su injusticia". Toca, pues, a sí mismo, dice, el que conspira contra las almas de los que han creído en mí. Esto es lo que dice también a través de la voz del salmista:" No toquéis a mis ungidos y no hagáis mal a mis profetas". Pues si somos" cuerpo de Cristo y miembros en particular",¿ cómo abandonaría a su propio cuerpo a los amantes del pecado?¿ O cómo será posible llenar de mal a los miembros de Cristo? Más bien,¿ cómo no pagarían el castigo extremo los que conspiran impíamente contra los que han llegado a estar bajo él? 9 Porque he aquí yo traigo mi mano sobre ellos, y serán botín para los que les sirvieron, y sabréis que el Señor Todopoderoso me envió. 9 Pues Cristo tocó a los gobernantes de este mundo, y con mano insoportable quebrantó las cabezas del dragón homicida, y nos dio" hollar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo". Y los que antes eran terribles y muy penosos, y tenían un ataque insoportable, se han convertido en botín para los que les habían servido. Pues nosotros, los que antes éramos tiranizados por los pecados, hemos sido justificados en Cristo, y hemos llegado ya a tal fuerza espiritual, que podemos sobresalir a través de toda virtud, y realizar la vida en
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Cristo y evangélica, luego llenarnos de los dones que provienen de él, y recibir autoridad contra los espíritus inmundos, y reprender a los demonios impíos, mientras Cristo subyuga y quebranta bajo los pies de los santos al mismo Satanás y a las fuerzas malvadas que están bajo él. Y de otra manera también uno podría saquear a los que antes habían dominado. Pues cuando luchamos contra nuestras propias pasiones, y consideramos digno de todo discurso el dominar las pasiones mundanas y carnales, y toda codicia extraña y abominable, entonces hemos vencido a los que antes habían dominado. Y si nos vemos habiendo llegado a esto, entonces, sí, entonces sabremos, incluso por la experiencia misma, que siendo Dios el Verbo, fue enviado con carne a este mundo por Dios y Padre, y ha venido tras la gloria no por otra razón, sino para atar lo que ha sido quebrantado, fortalecer lo que ha enfermado, levantar lo que ha sido derribado, hacer fuerte al débil, sanar al enfermo, para salvar lo que se había perdido. 9 Alégrate y regocíjate, hija de Sion, porque he aquí yo vengo y habitaré en medio de ti, dice el Señor. Y muchas naciones se refugiarán en el Señor en aquel día, y serán para él un pueblo, y habitarán en medio de ti, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti. Y el Señor tomará posesión de Judá, su porción sobre la tierra santa, y elegirá aún a Jerusalén. 9 Y de aquí podrías aprender que la presencia del Salvador será el motivo de la mayor alegría para los que están en la tierra. Pues ha ordenado necesariamente que se alegre y regocije la Sion inteligible," que es la Iglesia del Dios vivo", o mejor dicho, la multitud más sagrada de los salvados por la fe. Y prometía que vendría y que estaría ciertamente en medio de ella. Pues el divino Juan nos dice:" En el mundo estaba, y no se apartaba de sus propias criaturas, siendo Dios el Verbo, sino que él mismo era quien daba vida a los que participan de la vida, y sostenía todas las cosas para que existan y vivan; pero el mundo no lo conoció"; pues había adorado a la creación en lugar de a él. Pero vino a estar con nosotros cuando, habiendo tomado la semejanza nuestra, nació a través de la santa virgen; entonces también" en la tierra fue visto y convivió con los hombres"; y el divino David testificará diciendo:" Dios vendrá manifiestamente, nuestro Dios, y no callará"; entonces se convirtió también en refugio para las naciones. Pues ya no solo el linaje de Israel era instruido a través de aquel antiguo mandamiento; sino que el mundo bajo el cielo era más bien dorado con las predicaciones evangélicas, y" grande su nombre" llegó a ser en toda nación y en todo país. Pues él mismo era la" espera de las naciones", según la voz del profeta, y ante él" se doblará toda rodilla, de los celestiales, de los terrestres y de los subterráneos, y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre". Pues han corrido juntos a través de la fe hacia él, y con él han habitado en la santa y inteligible Sion, los que vienen de los confines de la tierra, y han conocido claramente que" de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna". Pues el Padre nos envió desde el cielo al Hijo, Salvador y redentor, para que, habiendo creído en él, admiremos en él al Padre y, viendo como imagen exacta del que lo engendró al que es de él por naturaleza, entendamos al arquetipo. Entonces, sí, entonces Judá se convirtió también en heredad de Cristo, es decir, todo el que lo confiesa y glorifica; pues Judá se interpreta como confesión; pues como dice Pablo:" No es judío el que lo es en lo manifiesto, ni la circuncisión la que es en lo manifiesto en la carne, sino que el judío es el que lo es en lo secreto, y la circuncisión del corazón en espíritu, no en letra, cuya alabanza no proviene de los hombres, sino de Dios". Cuantos, pues, hemos enriquecido la circuncisión en espíritu a través de Cristo, nos hemos convertido en su heredad sobre la tierra santa, para que entendamos la ciudad de arriba, la inteligible
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Jerusalén," cuyo artífice y creador es Dios", quien la hace amada y elegible. Pues dice que elegirá aún a Jerusalén. Y no es inverosímil, de nuevo, si alguien eligiera pensar que Jerusalén es llamada ahora también la Iglesia, a la que el divino David llama también ciudad de Dios diciendo:" Como oímos, así vimos en la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios". 9 Que toda carne tema ante la presencia del Señor, porque se ha levantado de sus santas nubes. 9 Este es un epifonema bueno y provechoso, y una buena invitación para los que desean sobresalir, si proviene del mismo Cristo, o como de la persona del Profeta. Sin embargo, hay que considerar esto. Pues como si fueran a perecer total y absolutamente los que no creyeran en él, ha ordenado temer. Esto mismo proclamaba también Cristo a los que de Israel no aceptaban la fe en él:" En verdad, en verdad os digo, si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados". Y de nuevo:" El que cree en el Hijo no es juzgado, pero el que no cree ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo de Dios". Por esto también Cristo ha sido llamado" piedra de tropiezo y roca de escándalo". Pues así como es confesadamente bueno y salvador coronarlo con la fe, así también es causa de perdición no temer al que por nosotros se hizo en lo que es nuestro, y no por otra razón, sino para salvar lo que se había perdido, hacer volver al que se extravía, dar vida al que se ha corrompido, iluminar al que está en tinieblas, hacer puro de faltas al que es culpable de pecados, hacer sano y fuerte al que ha enfermado. Y consideraremos que se ha levantado de sus santas nubes, de nuevo, como habiendo llegado desde la calma y el silencio de antes a un movimiento de la preocupación por nosotros, habiendo llegado de la simiente de los santos Abraham, Jesé y David, y de los que son genealogizados con ellos, a quienes llama también nubes, debido a que la mente de los santos se lleva a lo alto, y rechaza las cosas que están en la tierra y la mentalidad derribada, y busca más bien las cosas de arriba y las que están en los cielos, y ciertamente también el que, en orden de nubes, riega a otros con lluvias inteligibles. Y que la resurrección, en esto digo, es el movimiento hacia la preocupación de la naturaleza inefable, no es inverosímil entenderlo, lo confirmará de nuevo el mismo Salvador, a través de la voz del salmista diciendo así:" Por la miseria de los pobres y por el gemido de los necesitados ahora me levantaré, dice el Señor". Se ha levantado, pues, es decir, se ha movido ya hacia el auxilio de los que han actuado miserablemente en la tierra. Y él mismo es la liberación de todos, y el fin de la antigua maldición, y el principio de todo bien, y dador de la esperanza para el siglo venidero. 9 Y me mostró el Señor a Jesús el gran sacerdote de pie ante la presencia del ángel del Señor, y el diablo estaba de pie a su derecha para oponerse a él. Y dijo al diablo:¡ Que el Señor te reprenda, diablo, y que el Señor te reprenda, el que ha elegido a Jerusalén!¿ No es este como un tizón arrebatado del fuego? 9 La narración es una visión, pero tiene un sentido histórico, que irrumpe enigmáticamente, y como en imagen de nuevo prefigurado en Jesús. Y debe saberse que, de las cosas que han llegado a su fin en las visiones, el Profeta hace discursos sobre ellas, y no habla en vano de ninguna manera, ni viene después de los resultados y nos amontona una multitud de relatos superfluos; sino que, como dije al principio, lo que ha visto antes de los hechos, eso mismo se ocupa de anunciarlo, haciendo a Israel sabio y seguro, para que, al no caer en los mismos tropiezos, no sea capturado por segunda vez, sabiendo que ha sido salvado con esfuerzo, y que casi se ha convertido en preocupación, redención y gracia incluso para los que están en el cielo. Dijo, pues, que ha visto al ángel de pie ante ellos, y ante su presencia también a Jesús, el hijo de Josedec, el gran sacerdote; y el ángel estaba de pie como imagen y tipo de Cristo; pero el sacerdote podría entenderse en lugar de todo el pueblo; pues así es tomado en las divinas
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Escrituras. Y, de hecho, Dios dijo en algún lugar a Moisés:" Y yo, he aquí, he tomado a los levitas en lugar de todos los hijos de Israel, son dados como regalo a mí". El discurso llega, pues, a nosotros no sin un propósito apropiado, al aceptar al sacerdote en lugar de todo el pueblo. Pues dado que Israel se había alejado de la presencia de Dios, habiendo servido a ídolos, y habiendo deshonrado la ley dada a través de Moisés, luego, habiendo sido colmada la justa ira sobre él, ha sido compadecido por Dios, y ha sido llamado de nuevo a su presencia. Y esto creo que es, enigmáticamente, el estar el sacerdote ante la presencia del ángel del Señor. Pues en la ira se aparta y retira los ojos de los que acostumbran despreciar; pero compadeciéndose, mira y visita. Y, de hecho, el divino salmista oraba diciendo:" No apartes tu rostro de mí, y no te desvíes con ira de tu siervo". Y de nuevo:" Mírame y ten piedad de mí". Pero el Dios que es bueno y amante de la misericordia por naturaleza liberaba a Israel del pecado; pero el diablo, que lo había arrojado a él, estaba de pie de nuevo oponiéndose y contradiciéndolo, y acusando aún, y en cuanto a lo que dependía de su voluntad, no permitiendo que fuera compadecido, como estando en faltas, y sujeto a las acusaciones de impiedad, y no teniendo nada a la derecha. Pues estaba de pie, dice, a su derecha, de alguna manera paralizando lo que es derecho; pues no lucha contra nuestras cosas torcidas, sino contra las derechas y loables. Esto es lo que el bienaventurado David maldecía que le sucediera a uno de los que habían sido impíos contra Cristo, diciendo así:" Y que el diablo esté a su derecha". Satanás se oponía, pues, pero era reprendido a través de la voz del ángel; pues escuchaba diciendo:"¡ Que el Señor te reprenda, diablo, y que el Señor te reprenda, el que ha elegido a Jerusalén!". Observa, pues, cómo mostró inmediatamente que era un enemigo de Dios, y que se oponía impíamente a los decretos de lo alto. Pues mientras Dios se compadecía y liberaba ya a Israel de la falta, y lo había aceptado y lo hacía ya como elegido a Jerusalén, él no cesa de acusar, y se atreve a condenar a los que han sido compadecidos. Por lo tanto, demuestra que es insaciable en sus iras al decir:"¿ No es este como un tizón arrebatado del fuego?". Similar a como si dijera, tal vez: Israel ha faltado, confesadamente, y se ve atrapado por tus críticas. Sin embargo, ha pagado castigos no moderados, ha soportado las calamidades, y ha sido arrebatado apenas, como un tizón medio quemado del fuego; pues aún no se había borrado el daño del cautiverio; apenas y con dificultad había escapado de la llama de la miseria incurable. Cesa, pues, de acusar a los que han sido compadecidos:" Pues Dios es el que justifica,¿ quién es el que condena?". 9 Y Jesús estaba vestido con ropas sucias, y estaba de pie ante la presencia del ángel. Y respondió y dijo a los que estaban de pie ante su presencia diciendo: Quitad las ropas sucias de él. Y dijo a él: He aquí he quitado tus iniquidades. Y vestidlo con una túnica larga, y poned una mitra limpia sobre su cabeza. Y lo vistieron con ropas, y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza. 9 Habiendo sido aceptado una vez en la persona de todo el pueblo el que había obtenido el sacerdocio, basta ya, como creo, decir tanto, que las ropas sucias serían un símbolo no poco evidente de la impureza del pueblo. Pues, habiendo estado vestidos como con sus propios pecados, y teniendo la mancha de la impiedad difícil de lavar, permanecían en cautiverio, sometidos a castigos, y pagando las penas de lo que habían cometido impíamente. Pero dado que Dios se compadecía, ordenó que se apartaran del pecado, que se liberaran de las ropas sucias, y que se cambiaran de ropa, por así decirlo, con la gracia que justifica. Y les concede el fin del esfuerzo y la liberación de lo que había sucedido. Pues donde hay perdón de pecados, seguirá ciertamente también el tener que apartarse de lo que se había traído a causa de él. Por lo tanto, en figura de Dios, el bienaventurado ángel ordenó a los que estaban de pie y le servían que quitaran de ellos la vestidura sucia, y ciertamente dice: He aquí
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diciéndome:« Esta es la palabra del Señor para Zorobabel: No por gran fuerza ni por poder, sino por mi Espíritu, dice el Señor Todopoderoso». 9. Que la mente de las potencias inteligibles es superior y más sagrada que la razón que hay en nosotros, y que supera a lo nuestro por excelencias incomparables, podrías aprenderlo también de aquí:« El ángel regresó», como dice el Profeta,« y lo despertó, del mismo modo que cuando un hombre es despertado de su sueño». Pues si alguien decidiera comparar la medida de la razón humana con la mente que reside en las potencias superiores, la hallaría tan deficiente como se podría concebir que lo son los fantasmas inactivos de nuestros sueños respecto a la razón de los que están despiertos. El Profeta ha sido despertado, pues, a la sobriedad, pero aun estando así y muy agudizado, no es menos lento para poder, digo, comprender lo que se le muestra. Por esto, y muy razonablemente, pregunta y pide aprender del ángel que le instruye. Y este, al ver que no comprendía, lo interroga casi como si estuviera asombrado de que no supiera la verdad; y cuando aquel confiesa abiertamente su ignorancia y no se avergüenza de su dificultad para aprender, aclara entonces el enigma de la visión y, como a partir de una imagen manifiesta y visible, interpreta el propósito que en ella yacía oculto.« Esta es la palabra del Señor para Zorobabel», dice,« diciendo: No por gran fuerza ni por poder, sino por mi Espíritu, dice el Señor Todopoderoso». Es como si la mente de la visión y el propósito de lo mostrado dijeran, por así decirlo, proclamando lo que viene de Dios para Zorobabel, y al emitir voz, dice que todas estas cosas visibles llegarán a su fin a su debido tiempo, no logradas por fuerza humana ni por poder carnal, sino como por el poder del Espíritu Santo y como por designios divinos. Pues el Unigénito se hizo hombre como nosotros; sin embargo, no guerreó carnalmente para levantar la Iglesia en el mundo como si fuera un candelabro; no movió armas sensibles ni falanges de combatientes para presentarse a sí mismo los dos pueblos, ni puso los candelabros inteligibles sobre el candelabro, sino que, en el poder de su propio Espíritu, ha ordenado en las iglesias« primero apóstoles, segundo profetas y evangelistas» y a toda la demás asamblea de los santos, llenándolos de dones divinos y nutriéndolos ricamente con la efusión del Espíritu. Por tanto, lo que viene de Cristo no es por gran fuerza ni por poder carnal, sino como por el poder del Espíritu: Satanás era despojado, caían con él las huestes de las potencias adversas, y eran llamados al conocimiento de Dios mediante la fe tanto los de Israel como los que antiguamente habían servido a la creación en lugar del Creador. Y se mostraban también en las iglesias los candelabros, es decir, los santos, resplandeciendo junto con el candelabro, me refiero a Cristo. Pues han llegado a ser, como escribe el sapientísimo Pablo,« luminares en el mundo, portadores de la palabra de vida». Y que no salvó lo que está bajo el cielo con mano humana, sino con sus propias fuerzas como Dios, el Emmanuel lo atestiguó diciendo también por voz de Oseas. Pues dice así:« Tendré misericordia de los hijos de Judá y los salvaré en el Señor su Dios, y no los salvaré con arco, ni con espada, ni en guerra, ni en carros, ni en caballos, ni en jinetes». Y el discurso era muy apropiado para Zorobabel, el de la tribu de Judá, que entonces gobernaba los tronos del reino en Jerusalén. Pues para que, al anunciársele logros tan brillantes y admirables, no pensara que se organizarían guerras y batallas a su debido tiempo, lo aparta necesariamente de tales pensamientos ruines y humanos, y le ordena más bien estar dispuesto a entender que la acción es digna de Dios y que el poder de Cristo, que lleva a cabo tales cosas, no es humano. Recordamos que también decíamos que el propio Zorobabel, como de la tribu de Judá y rey, prefiguraba en sí mismo a Cristo, estando unido también Jesús, hijo de Josedec, para que en el mismo se entendiera a la vez rey y
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sumo sacerdote el Emmanuel. 9.«¿ Quién eres tú, gran monte, ante Zorobabel para lograrlo? Y sacaré la piedra de la herencia, igualdad de gracia, gracia de ella». 9. Es algo sumamente difícil de alcanzar lo que se propone; sin embargo, diremos lo que nos parece que es lo mejor y lo correcto. El discurso parece, pues, casi reprender al gran monte, es decir, a Satanás, que se levanta y se opone a Cristo con el poder de su propia perversidad, lo cual también se nos describía enigmáticamente más arriba. Pues el Profeta dijo haber visto a« Jesús, el gran sacerdote, de pie ante el ángel del Señor, y al diablo de pie a su derecha para oponérsele». Pues que, en la medida en que le fue posible y estuvo en su mano, guerreó y se levantó terriblemente contra las economías del Salvador, que llamaba a la salvación a lo que está bajo el cielo, nadie lo dudaría, al considerar que primero se acercó a él mientras ayunaba en el desierto y, al ver que salvaba lo que está bajo el cielo, quería hacerlo su propio adorador, mostrándole« todos los reinos del mundo» y diciéndole que todo sería suyo si decidiera postrarse y adorarlo. Luego, además de esto, arrebató al traidor de entre el mismo coro de los santos apóstoles, persuadiéndolo de convertirse en instrumento de la maldad de los judíos. El discurso lo reprende, pues, y dice:«¿ Quién eres tú, gran monte, ante Zorobabel para lograrlo?». Y el«¿ Quién eres tú?» debe entenderse no como si quisiera aprender quién es y de dónde viene— pues no lo ignoraría siendo Dios—, sino como si lo menospreciara y no lo considerara digno de mención, aunque el monte sea grande y difícil de enfrentar, y se interponga como obstáculo para Cristo, que quiere lograr tales cosas, de quien Zorobabel es figura, como ya hemos dicho antes. Pues aunque el dragón apóstata tiene una perversidad incomparable, ha sido hollado por Cristo sin esfuerzo ni sudor. Pues era Dios por naturaleza, el que vence todas las cosas. O bien, abordaremos lo dicho de alguna manera así, o también de otra si parece bien. Pues dijimos que las cosas para la vida no se lograrán en el mundo por poder humano. Y el candelabro se mantendrá, teniendo el candil, es decir, a Cristo; resplandecerán también los candelabros, y ciertamente a la derecha y a la izquierda del candil se mantendrán los dos olivos, significando los dos pueblos. Luego, como si alguien preguntara y dijera:«¿ Quién eres tú, pues, el que promete lograr cosas tan grandes sin guerra alguna y sin esfuerzo?», Dios y Padre responde diciendo:« Yo soy el gran monte ante Zorobabel para lograrlo», es decir, yo soy la naturaleza que supera todas las cosas, la que se lanza con elevaciones dignas de Dios hacia la gloria que está más allá de todo, la que a su debido tiempo bastará para el logro de lo prometido ante Zorobabel. Pues Cristo no ignoraba a su propio Padre, sino que lo hacía como colaborador de sus propios logros diciendo:« No hago nada por mí mismo, sino que el Padre que me envió, permaneciendo en mí, hace él las obras». Pues obraba como por el poder propio del Hijo, por quien también en los principios, al haber traído todas las cosas a la existencia, es razonablemente admirado. Recordamos que en el sapientísimo Daniel, Dios y Padre nos es nombrado de nuevo como monte, de donde también« fue cortada una piedra sin manos, que desmenuzó el oro, la plata, el bronce, el hierro», y esto también era figura de Cristo. Pues habiendo nacido del Dios Padre inefablemente y más allá de la mente, el Hijo aplastó todos los reinos, para que el poder se le atribuya a él en adelante.« Pues toda rodilla se doblará ante él, y toda lengua confesará que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre». Por tanto, como piedra angular y elegida cortada del monte de Dios y Padre, el Hijo ha llegado a ser nuestra herencia. Pues hemos sido llamados a la adopción por medio de él, y hemos llegado a ser herederos del Dios vivo, ganando igualdad de gracia por gracia.¿ Y qué es esto? Se ha dado gracia a Israel, aquella antigua y famosa. Pues fueron rescatados de Egipto carnalmente, se sacudieron la esclavitud que les amenazaba por codicia, fueron pasados a través del mar, comieron el maná en el desierto, cruzaron ríos a pie; pues así cruzaron el Jordán; fueron introducidos en la tierra de la promesa. Esta es, pues, la primera gracia. Pero en igualdad y semejanza de aquella antigua gracia, se nos ha dado otra gracia por Cristo, quien ha llegado a ser para nosotros piedra, como cimiento, es decir, angular, y herencia de nuevo; pues hemos llegado a ser por medio de él herederos de Dios.¿ Cómo, pues, la segunda está en igualdad con la primera gracia? Pues lo que se hacía en aquellos carnalmente, es decir, sensiblemente, eso lo ha perfeccionado Cristo en nosotros espiritual e intelectualmente. Nos libró de la esclavitud diabólica, como del barro y la fabricación de ladrillos, nos liberó de las pasiones del mundo y de las impurezas carnales, nos hizo pasar como a través del mar. Pues hemos dejado atrás el oleaje de la vida presente y lo amargo de la preocupación en ella, hemos comido el pan que viene del cielo; el discurso es místico; hemos cruzado el Jordán, hemos tenido la circuncisión en el Espíritu, hemos heredado la ciudad de arriba, la tierra verdaderamente santa, de la cual el mismo Cristo hacía mención diciendo:« Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra». Y creo yo que también el sapientísimo evangelista Juan quiere manifestar esto mismo si dice sobre Cristo:« Porque de su plenitud todos nosotros hemos recibido y gracia por gracia; porque la ley fue dada por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo». Pues Moisés fue ministro y mediador de aquella antigua gracia; pero Cristo es el dispensador de la segunda, que tiene semejanza con aquella— pues eran tipos respecto a la verdad, es decir, que presagiaban la belleza de la verdad—, pero mejor y superior en la medida en que lo inteligible supera razonablemente a lo sensible. Y Pablo testificará al escribir que« Jesús ha llegado a ser fiador de un pacto mejor». 9.« Y vino a mí palabra del Señor diciendo: Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa y sus manos la terminarán, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti». 9. He aquí que de nuevo nos describe lo inteligible en cosas sensibles, y pone como tipo de lo realizado paradójicamente por Cristo lo que fue llevado a cabo a su debido tiempo por mano de Zorobabel. Pues habiendo sido tomada Babilonia por los persas y Ciro, los de Israel fueron liberados de las cadenas de la esclavitud, y ciertamente regresaron a Jerusalén, cuando Darío gobernaba ya el imperio de los caldeos, o mejor dicho, el reino, Dios exhortaba a los que habían regresado a reconstruir inmediatamente el templo divino, siendo Zorobabel rey, pero siendo Jesús, hijo de Josedec, el gran sacerdote, el que ejercía el sacerdocio. Y se pusieron manos a la obra, y ciertamente el trabajo estaba en los primeros cimientos; los muros ya se habían levantado en alto, luego, en medio, al impedirlo algunos y al haberse interpuesto la envidia de las naciones vecinas, hubo una pausa y un aplazamiento de los esfuerzos en las obras. Pero al permitirles Dios de nuevo poder lograrlo, el templo fue terminado apenas, siendo Jesús el sacerdote, pero Zorobabel el que estaba al frente y reinaba. Pero en esto ha concluido el relato de la historia. Y puesto que Zorobabel, de la tribu de Judá, ha sido tomado por nosotros como figura de Cristo, digamos cómo y de qué manera comenzó él mismo a edificar la casa del Señor; y cómo la ha terminado intelectual y espiritualmente. Pues estableció en los principios una casa como una especie de morada digna de Dios para él y para el Padre, la Sinagoga de los judíos. Pues así la llamaba, diciendo por medio del sapientísimo Moisés:« Si hay un profeta de ustedes para el Señor, en visión me daré a conocer a él, y en sueño hablaré con él, no así como mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa; boca a boca hablaré con él, en apariencia y no por enigmas».
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Por tanto, la casa ha sido cimentada como por Cristo; pero ha sido derribada en medio. Y ciertamente el profeta Jeremías se lamentaba de ella como caída y sacudida diciendo:« La casa de Israel ha caído, no hay quien la levante»; pues porque han cometido desvaríos contra Cristo, por eso ha caído y ya no había quien la levantara; sin embargo, ha sido levantada por Cristo y transformada hacia lo mejor, al haber sido introducidas en ella las naciones y al haber sido manifestada en el mundo la Iglesia,« que es casa del Dios vivo», de cuya belleza se ha hecho amante el Señor y Dios de todas las cosas. Pues que el templo levantado en los últimos tiempos, es decir, la Iglesia, es incomparablemente mejor que el primero, lo ha confirmado diciendo por voz del profeta Ageo:«¿ Quién hay entre ustedes que vio esta casa en su gloria anterior?¿ Y cómo la ven ustedes ahora, como si no existiera ante ustedes?». Y después de otras cosas:« Porque grande será la gloria de esta última casa por encima de la primera, dice el Señor Todopoderoso». Pero que entender tales cosas históricamente es un desatino, nadie lo dudaría, al considerar cómo podría entenderse que la gloria del templo divino en los últimos tiempos sea superior a la primera, si aquel lo quemó y saqueó el babilonio Nabucodonosor; y el levantado después de aquel, tras el tiempo del cautiverio, no menos lo quemaron los romanos, devastando con él la misma Jerusalén y toda la tierra de los judíos. Por tanto, la interpretación de la historia no basta para la verdad; pero la última gloria es mejor y superior a la primera, al haber sido tomada la Iglesia« como templo santo, como morada de Dios en el Espíritu». Pues somos sobreedificados« sobre el fundamento de los apóstoles y profetas», siendo ensamblados y unidos por toda coyuntura de la provisión según la energía de cada miembro, y como si estuviéramos en armonía unos con otros como en unidad de fe y amor por medio del Espíritu hacia un templo santo. Pues somos piedras vivas. Y ciertamente el divino Pablo llamaba a la multitud de los que han creído, a veces« labranza de Dios», y a veces también« edificación de Dios»; y« como sabio arquitecto puso el fundamento»; y este es Jesucristo; sobre quien todos nos hemos apoyado, por quien también nos mantenemos y somos llamados templos, teniéndolo a él en la mente y en el corazón, habitando y morando por medio del Espíritu. 9.« Porque,¿ quién despreció los días pequeños? Y se alegrarán y verán la piedra de estaño en la mano de Zorobabel; estos siete son los ojos del Señor que miran sobre toda la tierra». 9. La visión no es sobre lo que sucederá inmediatamente, sino más bien sobre lo que se llevará a cabo, como en los tiempos de la venida de Cristo, el Salvador de todos nosotros, que ocurrió en los últimos tiempos del siglo presente; pero no muchos años después de la profecía que tenemos ante nosotros, es decir, de la construcción del templo levantado por mano de Zorobabel. Si alguien, pues, despreciara los días pequeños e intermedios y considerara breve el aplazamiento, sin desanimarse por esto, estará completa y absolutamente lleno de toda alegría. Pues se alegrará y verá la piedra de estaño en la mano de Zorobabel. Y llamó piedra de estaño a Cristo. Y si alguien quisiera aprender la causa, diría inmediatamente lo que parece a algunos, y lo que también entre nosotros mismos se ha asumido como correcto. Pues algunos dicen que el estaño tiene la mezcla de bronce y plomo; y por esta causa no está totalmente libre de ser duro, ni tampoco rehúsa tener suavidad; y nosotros también componemos al Emmanuel de tal manera, de la divinidad inquebrantable y de la humanidad, por así decirlo, sensible. Y debe saberse que dicen que la piedra de diamante se rompe fácilmente con plomo, aunque no soporta sufrir esto por otra materia. Decimos, pues, que aunque Cristo es muy bondadoso y todopoderoso, y no tiene la dureza como Dios, rompe al Satanás como a un diamante, sobre quien está escrito:« Su corazón está endurecido como piedra, y está como yunque inamovible». Parece, sin embargo, a otros que el estaño, o simplemente el plomo, es necesariamente tomado para la purificación por fuego de la otra materia, y especialmente para los que acostumbran a trabajar la plata, la cosa es útil y necesaria. Y ciertamente dijo Dios en algún lugar por voz de Jeremías, manifestando esto mismo enigmáticamente:« Faltó el fuelle por el fuego, faltó el plomo, en vano el platero trabaja la plata, sus maldades no se derritieron». Con estaño, pues, o plomo, compara a Cristo, como el que derrite las impurezas, como el que libera de lo superfluo, como el que purifica intelectualmente. Si alguien, pues, menospreciara la irrupción de los tiempos intermedios y no considerara nada los días pequeños de en medio, se alegrará y verá la piedra de estaño en la mano de Zorobabel.¿ Y qué es, pues, lo que está en la mano de Zorobabel? La escritura inspirada por Dios acepta la mano tanto para poder como para autoridad. En el poder, pues, o mejor dicho, en la autoridad de Zorobabel, es decir, de Cristo, verá la piedra de estaño. Pues Zorobabel, como dije, siendo de la tribu de Judá, ha reinado sobre Israel. De la misma manera, también nuestro Señor Jesucristo brotó de la sangre y de la tribu de Judá según la carne, y ha reinado también él sobre Israel, no en el orden que nosotros, es decir, teniendo el reino medido y limitado en el tiempo, sino como Dios verdaderamente y extendiéndose hacia siglos interminables. Y testificará diciendo el bienaventurado Gabriel a la santa virgen sobre él, que también dará a luz un hijo, y llamará su nombre Jesús. Añadiendo que« y le dará el Señor Dios el trono de David su padre y reinará sobre la casa de Israel por los siglos y de su reino no habrá fin». En la mano, pues, de Zorobabel, es decir, como en el poder y la autoridad de Zorobabel, será vista a su debido tiempo la piedra de estaño. Y añade a esto inmediatamente el discurso de la profecía:« Estos siete son los ojos del Señor que miran sobre toda la tierra».¿ Y quiénes podrían ser estos de nuevo? O bien ha llamado ojos del Señor a los siete candelabros, que ha visto junto con el candil, para que entendamos a los santos, por quienes toda la tierra es iluminada y, habiendo sido considerada digna de la visitación, aparece la que viene de Dios; o bien, creo que indica aquello que diremos, que el Dios y Padre de todas las cosas no descuidaría sus propias criaturas; sino que, como observando todo con muchos ojos insomnes, otorgará a los que están en la tierra la piedra de estaño, es decir, a Cristo, por quien ha llegado a ser para nosotros también el modo de la visitación, o mejor dicho, de la mirada.« Pues nos visitó el oriente desde lo alto», según lo escrito. Y si somos« cuerpo de Cristo y miembros en particular», no creo que sea absurdo decir que los santos mistagogos han sido puestos en el orden de ojos, como superiores y que sobresalen a los demás, y por esto también llamados obispos, como creo. Y a través de ellos observa a los que creen en él nuestro Señor Jesucristo. La piedra de estaño, sin embargo, podría entenderse de otra manera nuestro Señor Jesucristo. Pues el estaño une hacia la unidad lo que está dividido, teniendo una naturaleza adhesiva. Y ha hecho algo así también hacia nosotros Cristo, si es verdad que« crea en un solo hombre nuevo a los dos pueblos, haciendo la paz y reconciliando en un solo cuerpo a ambos», hacia la unidad por el Espíritu. De donde también ha sido llamado piedra angular, uniendo hacia la unidad a los dos pueblos, como dije. Y unió también a los ángeles con los que están en la tierra; pero también a nosotros por medio de sí mismo con Dios y Padre, al haber derribado el pecado que yacía en medio y que antiguamente separaba.
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« Y respondí y le dije:¿ Qué son estos dos olivos, los de la derecha del candelabro y los de la izquierda? Y pregunté por segunda vez y le dije:¿ Qué son las dos ramas de los olivos, las que están en las manos de los dos tubos de oro que vierten y conducen las copas de oro? Y me dijo:¿ No sabes qué es esto? Y dije: No, Señor. Y dijo: Estos son los dos hijos de la unción que están ante el Señor de toda la tierra». 9. La mente de los santos es muy amante de aprender. Por tanto, el Profeta no deja pasar nada de lo que se muestra en la visión, sino que es muy curioso y pregunta minuciosamente sobre cada cosa qué querría significar. Era necesario, pues, para alguien que tenía tal disposición de ánimo, que se aclarara por medio de la voz del Profeta de qué sería símbolo la posición de los olivos a la derecha y a la izquierda del candil. Por esto investiga y pide aprender. Y observa cómo añade la segunda pregunta, y ciertamente transforma de alguna manera hacia la verdad el modo de la pregunta. Pues al principio llamaba a dos olivos; pero al introducir el ojo de la mente más sutilmente en lo que se veía, ya no llamaba olivos, sino más bien ramas de olivos. Al que pregunta, pues, hábilmente le responde entonces el bienaventurado ángel y dice:« Estos son los dos hijos de la unción que están ante el Señor de toda la tierra». Y por hijos de la unción, dijo sin duda a los dos pueblos, tanto al de Israel como al de las naciones, como traídos hacia la unción espiritual. Por esto dice también que han sido puestos en los tubos de los candelabros como alegrándose y deleitándose con el aceite que viene de Cristo, y siendo nutridos ricamente con la gracia del Espíritu. Pues hemos sido compadecidos,« siendo justificados gratuitamente» por medio de la fe, y habiendo sido manifestados como partícipes de su naturaleza divina, por medio de participar del Espíritu Santo. Por tanto, en el aceite y en los candelabros está el establecimiento y la posición de los dos pueblos. Pues en la luz está nuestra llamada, y como en el aceite que viene de Dios; si es verdad decir que hemos sido compadecidos, habiendo sido liberados de la muerte y del pecado y habiendo soltado el cuello de la esclavitud más antigua; y hemos sido iluminados, reconociendo al único y por naturaleza Dios, y habiendo salido de la oscuridad del error politeísta. Pero¿ cuál sería también el motivo de la observación, y qué es lo que ha persuadido al bienaventurado Profeta a no deber llamarlos ya olivos, sino más bien ramas de olivos? Vamos, vamos a examinarlo. La Sinagoga de los judíos ha sido llamada olivo cultivado, pero la multitud de las naciones, olivo silvestre. Pues así hace mención de ellos también el bienaventurado Pablo, diciendo a los que creyeron de entre las naciones:« Pues si tú fuiste cortado del olivo silvestre por naturaleza y contra naturaleza fuiste injertado en el olivo cultivado, cuánto más estos que son por naturaleza serán injertados en su propio olivo». Por tanto, la Sinagoga es olivo cultivado, como dije hace poco; pero la grey de las naciones es olivo silvestre. Pues aquellos, teniendo la educación por medio de la ley, no permanecían sin fruto; pero estos eran moradas de avispas silvestres, teniendo la mente llena de demonios y siendo totalmente sin fruto. Sin embargo, ni toda la Sinagoga de los judíos aceptó la fe en Cristo, ni tampoco toda la multitud de las naciones. Pero muchos, habiendo sido arrancados como de cada una, han sido compadecidos y han sido llamados por medio de la fe hacia la iluminación por el Espíritu. Ramas de olivos, pues, los que han sido arrancados podrían entenderse razonablemente, los cuales también han sido compadecidos por medio de la gracia, y han llegado a estar como en la luz del candil, es decir, de Cristo, y de los siete candelabros que resplandecen juntos, es decir, de la multitud de los santos. Y observa cómo el divino ángel acepta el candil como imagen y prefiguración del Emmanuel. Pues habiendo sido puestos los olivos a su derecha y a su izquierda; a los cuales también llamó dos hijos de la unción; dice que ellos están ante el Señor de toda la tierra, lo cual significa muy bien la familiaridad espiritual y la prontitud de la voluntad para tener que estar sujetos y servirle. Pues así se entendería a Cristo habiendo presentado ante sí a la Iglesia reunida de dos pueblos. Según
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habiendo disuelto el muro y creado a los dos pueblos en un solo hombre nuevo, haciendo la paz y reconciliando a ambos en un solo Espíritu con el Padre. Por esto dice que serán como un jefe de mil en Judá, es decir, que avanzarán hasta tal punto de autenticidad, me refiero a la que se da en la fe y en la benignidad, que incluso de entre ellos surgirán jefes de Judá. Y también estará Ecrón, es decir, el extranjero, el que es de la tierra de los filisteos, como el jebuseo, es decir, de nuevo como el mismo pueblo habitante de Jerusalén. Pues Jerusalén era llamada Jebús en los orígenes; por tanto, aquí se entiende por jebuseo al habitante de Jerusalén. Muchos jefes de mil, es decir, caudillos y dirigentes de pueblos, han surgido también de entre las naciones, y ahora los hay por toda la tierra habitada. Y entenderás lo de' en Judá' referido a los que acostumbran a alabar, es decir, a nosotros, los llamados en la fe, que estamos acostumbrados a coronar con doxologías incesantes a Cristo, quien nos ha llamado. 9Y me estableceré sobre mi casa como un baluarte para que no pasen ni vuelvan, y no vendrá más sobre ellos quien los expulse, porque ahora he visto con mis ojos. 9 He aquí que claramente llama baluarte y muro a Cristo, por quien y en quien hemos sido fortificados, ciertamente según la benevolencia y voluntad de Dios y Padre. Pues la casa inteligible y la edificación de Dios, según la voz de Pablo, somos nosotros, los que hemos creído, si es verdad que Él habita en nuestros corazones por medio del Espíritu y se aloja en los que le aman. Pues Él mismo dijo por la voz del profeta:' Habitaré en ellos y caminaré entre ellos, y seré su Dios y ellos serán mi pueblo'. Por tanto, el baluarte es Cristo, levantado por consejo del Padre para la Iglesia, para que ya no, como antaño, algunos transiten y vuelvan entre nosotros, haciendo de arriba abajo, pisoteando como un camino baldío y llenando nuestros corazones de todo daño. Pues dijo en algún lugar sobre los de Israel, que era la antigua viña del Amado, que:' Quitaré su vallado y será para saqueo, y derribaré su muro y será para ser pisoteado'. Pero para nosotros, los que hemos conocido su manifestación, el mismo Emmanuel ha sido levantado como muro y vallado, rodeándonos con poder inefable y ahuyentando de nuestras mentes a los demonios inmundos, y no permitiendo que sean holladas por sus pies. Por eso también el profeta le dice:' Y serás llamado constructor de vallados y detendrás los caminos que hay en medio'. Pues así como los que acostumbran a vallar viñas baldías detienen los caminos que hay en medio, no permitiendo que sean pisoteadas por los pies de los que hacen de arriba abajo, así también nuestro Señor Jesucristo, habiéndose ceñido a sí mismo para nosotros como un muro inquebrantable y vallándonos con fuerzas angélicas, hizo que estuviéramos fuera de ser pisoteados. Dijo además que ya no vendrá más sobre ellos quien los expulse. Pues antaño éramos muy vulnerables y fáciles de llevar, yendo fácilmente hacia cualquier cosa extraña, mientras Satanás nos arrastraba y llevaba, y nos expulsaba de unas cosas a otras. Pero Cristo puso fin también a esto. Pues no vendrá contra nosotros el que saquea; no expulsará como antes, al menos según lo que a él le parece. Pues hemos sido fijados en Cristo, hemos tenido el corazón seguro y establecido, ya no siendo sacudidos hacia lo que no conviene; no saliendo hacia el politeísmo; no siendo expulsados hacia el error, sino como habiendo entrado en la fe y en el amor hacia Dios, de modo que, alegrándonos por esto, decimos:' Y puso mis pies sobre una roca'. Y al decir:' Porque ahora he visto con mis ojos', señaló claramente el tiempo de la visitación, el de la venida del Salvador.' Pues nos visitó el oriente desde lo alto', y como dice David:' El Señor miró desde el cielo sobre la tierra', aunque antaño, por el pecado que había en nosotros, no nos consideraba dignos de su mirada, ni de su clemencia o amor, ni de ninguna otra cosa semejante, sino que estaba como vuelto de espaldas; por esto estábamos turbados. Y
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dará testimonio diciendo el bienaventurado David:' Al apartar tú tu rostro, se turbarán, y volverán a su polvo'. Pero puesto que ahora, es decir, en el tiempo de la venida, ha visto con sus ojos, hemos sido salvados y hemos recibido misericordia,¿ y qué es lo que no hemos ganado, cosas verdaderamente inefables y dignas de admiración?
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/* TOMO III. AL PROFETA ZACARÍAS. TOMO CUARTO.*/ 9Alégrate mucho, hija de Sión, proclama, hija de Jerusalén; he aquí que tu rey viene a ti, justo y salvador, él mismo manso y montado sobre un asno y un pollino nuevo. 9 Manifiestamente proclama en esto la revelación de nuestro Salvador, de modo que nada parece ser ya difícil. Pues ordenó necesariamente alegrarse a la Sión inteligible, ya que toda nuestra tristeza ha sido eliminada. Pues¿ dónde está ya la tristeza, y sobre qué podría haber lamentos por nuestra parte, habiendo sido desterrado el pecado, pisoteada la muerte, llamada la naturaleza humana a una dignidad libre, coronada con la gracia de la adopción filial y embellecida con los dones de arriba y del cielo? Observa que, al anunciar la presencia de nuestro Salvador, llama inmediatamente hija a Sión. Por tanto, ordenó que debía alegrarse mucho, y exhorta a proclamar a Jerusalén que ya estará presente y será revelado con carne su rey, justo y salvador. Pues Cristo nos ha justificado en la fe y endereza el camino de la salvación para los que se acercan a Él. Además, es manso, no ofreciendo una severidad legal, ni castigando con la muerte a los que transgreden el mandamiento, sino salvando más bien por su benignidad y levantando a los que han resbalado, y si alguien peca, convirtiéndose Él mismo en abogado ante Dios y Padre. Y leímos que' la letra mata, pero el espíritu vivifica'. Pues la letra es la ley que castiga, la sombra y el tipo; pero el espíritu vivificante es Cristo, pues hemos sido enseñados a adorar en espíritu y en verdad mediante la enseñanza evangélica. Y que también ha montado sobre un pollino nuevo, y así entró en Jerusalén, no hará falta un largo discurso para la convicción; pues nos basta para la fe el divino evangelista que escribió tales cosas. Pues Cristo estaba sentado sobre el pollino, pero le seguía la que lo dio a luz; y lo que sucedía era para nosotros señal de un asunto muy necesario. Pues Cristo descansó sobre el nuevo pueblo, es decir, el llamado al conocimiento de la verdad y que antes adoraba ídolos. Pues era como un pollino, aún no domado, ni tampoco sabía caminar rectamente; pues no había sido educado por la ley divina. Pero el que guía a todos hacia la destreza espiritual, se puso a sí mismo el pollino. Y seguirá que, según los tiempos, también la Sinagoga de los judíos, dada a entender por la asna que sigue, aunque en el tiempo de la llamada tenía la primogenitura; pues había sido llamada antes por medio de Moisés y los profetas. Pero puesto que ha chocado contra el Rey viviente; pues no aceptó la fe; por esto justamente viene detrás del pollino apenas, y se ha convertido en cola, es decir, en un apéndice y detrás de los de las naciones, y la primera se ha convertido en última. Observa cómo mostró que la naturaleza humana había sido llevada a la última insensatez, el que conoce los riñones y los corazones. Pues la Sinagoga de los judíos es comparada con un asno, animal sumamente irracional, y también la multitud de las naciones. Pues los que habían servido a la creación en lugar del Dios creador, y los que deshonraban la ley pedagoga, se han quedado fuera de la mente y del buen juicio, y
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inclinados hacia todo tipo de vileza,' fueron comparados con las bestias irracionales, y se han hecho semejantes a ellas', según la voz del salmista. Y el asno es también de otro modo símbolo de impureza; pues el animal es impuro y tiene la reprobación de la ley. Y tales son todos los que se extravían y son amantes del pecado. 9Y exterminará los carros de Efraín y el caballo de Jerusalén, y será exterminado el arco de guerra, y la multitud y la paz de las naciones, y dominará las aguas desde el mar hasta el mar y los ríos hasta los confines de la tierra. 9 Que el Unigénito, al hacerse hombre, iba a someter a los pies de los que le aman los principados y las potestades y a los gobernadores del mundo de estas tinieblas, es decir, las abominables huestes de los demonios, y a someterles todo enemigo visible e invisible, y a aplastar todo mal, y a alegrar con los bienes de la paz, nos lo indica enigmáticamente el discurso profético. Pues venían en los tiempos contra Jerusalén los babilonios, y también otros de las naciones vecinas montados en caballos y carros,' y disparando con arcos', según lo escrito, y así se apoderaban y lanzaban amargos dolores. Pues a partir de lo que solía suceder, manifiesta el esplendor de los logros mediante Cristo. Pues el Rey salvador, dice, el justo y mansísimo, llegará, y no dentro de mucho; pero no escoltado por una gran multitud de escuderos, ni teniendo diez mil que sepan de táctica; sino habiendo ejercitado tanto la moderación en su carácter, que apenas se sentó sobre un pollino desnudo. Pero será tan grande en virtud, y beneficiará de tal modo a los que confían en Él, que quitará los carros de Efraín, apartará también el caballo de Jerusalén, exterminará el arco de guerra y extenderá una paz profunda, la de todas las naciones. Y llama Efraín a las diez tribus que estaban en Samaria, y Jerusalén a los que habitaban en ella, y estos son Judá y Benjamín. Por tanto, el discurso profético nos trae una promesa de seguridad y de paz. Pues no podría ser, dice, fácil de invadir para los que desean hacer el mal la ciudad santa, es decir, la Sión inteligible, o sea Jerusalén,' que es la Iglesia del Dios vivo', y endereza de tal modo su propio reino el que la salva, que dominará toda la Judea, desde el mar hasta los ríos. Pues estos son los confines de la tierra, es decir, los extremos. Y canta también en algún lugar el divino David, como hablando sobre la viña de la Sinagoga de los judíos:' Extendió sus sarmientos hasta el mar, y hasta los ríos sus renuevos'. Pues el territorio de los judíos está limitado por el mar hacia el sur y el Índico, y por el llamado Mesopotamia. Pero el reino de Cristo no está en estos límites; ni mucho menos; sino que el discurso se desliza como desde un ejemplo parcial hacia lo general y más universal. Pues ha reinado no solo de Judea, sino más bien de toda la que está bajo el cielo, y desde los extremos hasta los extremos se endereza su autoridad. 9Y tú, en la sangre de la alianza, enviaste a tus cautivos fuera de la fosa que no tiene agua. Os sentaréis en una fortaleza, cautivos de la sinagoga, y en lugar de un día de tu estancia, te devolveré el doble. 9 El discurso pasa ya al mismo Rey justo y salvador, y además manso, es decir, Cristo; y hace evidentes los brillantes y admirables logros de su venida. Pues se despojó a sí mismo voluntariamente, al hacerse hombre, el unigénito Verbo de Dios; y soportó también la cruz, despreciando la vergüenza, y puso su propia alma como rescate por la vida de todos, y adquirió para Dios y Padre la que está bajo el cielo en la sangre de la alianza eterna, de la cual era tipo la que fue rociada a los antiguos por medio del sapientísimo Moisés. Pues habiendo tomado, dice, Moisés la sangre,' roció el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios estableció con vosotros'. Pero aquello eran tipos y una formación de la verdad; pero esta es ya la verdad, Cristo, el que nos compró a todos
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en la sangre de la alianza. Pues hemos sido redimidos, como dice su discípulo,' no con plata o oro corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto'. Tú, pues, dice, oh Rey justísimo y mansísimo, en la sangre de la alianza a los que se convirtieron en tus cautivos; es decir, a los que apretaste con los lazos del amor, y a los que persuadiste claramente a someter y encadenar a tus yugos el cuello de la mente; los enviaste, es decir, los sacaste o los hiciste salir o los hiciste subir de la fosa que no tiene agua; y decimos que significa mediante esto o el Hades, que no tiene vida; pues recibiremos el agua como tipo de vida, y de hecho es vivificante; o bien catalogamos como fosa, y muy correctamente, el engaño sobre los dioses falsos. Pues el asunto es verdaderamente un pozo, en el cual, si alguien se deslizara del todo, carecerá de la vida para el siglo venidero. Y que Cristo, al morir, vació el Hades y liberó a los espíritus que estaban en prisión de las puertas de abajo, es claro para todos. Y dijo en algún lugar el Dios del universo por la voz de Jeremías sobre los de Israel, que le habían abandonado y se habían vuelto neciamente hacia el engaño idólatra:' El cielo se asombró por esto, y se estremeció mucho más, dice el Señor; porque dos cosas malas hizo mi pueblo: me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí fosas agrietadas que no podrán retener agua'. Pues así como la recta y sin error sabiduría sobre Dios es vivificante y fuente de vida; así las cosas de la idolatría y el error sobre Él podrían entenderse como fosas sin agua y como agrietadas. Luego dialoga con los mismos cautivos, y los estimula hacia buenas esperanzas, diciendo:' Os sentaréis en una fortaleza, cautivos de la sinagoga'. Y por fortaleza, según creo, llama a la Iglesia como amurallada en Cristo y que permanece inquebrantable; y por sentarse dice lo que está como establecido en la fe. Pues está escrito sobre Dios:' Porque tú estás sentado por los siglos', es decir, que tienes una naturaleza establecida e inamovible. Estaréis, pues, en seguridad, dice, teniendo lo que está firme en la fe, oh cautivos de mi sinagoga; y estos serían la santa multitud de los justificados en Cristo. Y que no tendrán sin recompensa la paciencia en todos los bienes, y además el estar arraigados en el amor hacia Dios, lo señala diciendo:' Y en lugar de un día de tu estancia, te devolveré el doble'. Y algo así es lo que quiere decir. Pues todos los santos son extranjeros y peregrinos sobre la tierra, y la vida en el cuerpo de todo hombre es muy breve, y si alguien la comparara con el siglo venidero, la vería como totalmente corta, de modo que tal vez podría compararse con un solo día. Por tanto, en lugar de un día de tu estancia, dice, es decir, en lugar del tiempo breve y restringido de la vida en el cuerpo, te devolveré las recompensas dobles y en abundancia. Y dijo también Cristo en algún lugar que:' Una medida buena, apretada, sacudida y rebosante darán en vuestro regazo'. Pues no esperamos recompensas equivalentes a lo que pudiéramos hacer, sino con mucha añadidura; pues es generoso el que da. 9Porque tensé para mí Judá como arco, llené a Efraín. 9 De qué manera será llamada y entrará por la fe el rebaño de las naciones, y sufrirá también el que antes se deleitaba, es decir, Satanás, siendo expulsado de los adoradores que se había procurado por codicia, lo aclara de nuevo en esto. Sin embargo, dirige el discurso como a los santos apóstoles, o sea, a los maestros de Israel, quienes también recorriendo el territorio de las naciones, llamaban al conocimiento de la verdad y han pescado a los que estaban en él. Oh Judá, pues, dice, tensé para mí Judá como arco, es decir, por medio de ti dispararé contra los adversarios; y a ti, oh Efraín, te llené. Y qué es esto, lo diré de nuevo. Pues cuando los expertos en el tiro llevan la cuerda al pecho y el hierro del arco cerca, entonces se dice que llenan el arco, y disparan así algo terrible
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e ineludible y que salta y vuela con impulsos incontenibles el dardo, es decir, la flecha. Es, pues, algo expresado de diversas maneras. Dice: te he hecho arco, oh Judá, y te llené también a ti, oh Efraín. Y Judá y Efraín es todo el linaje de Israel. Por tanto, ha hecho como un arco a los que de entre los judíos han creído antes que los demás, y han avanzado en su propósito hasta esto, como para educar a las naciones, y ahuyentar de los extraviados a las huestes de los demonios, y aplastar a Satanás y, en una palabra, a los que se oponen a los dogmas divinos y luchan contra las iniciaciones que se dan por medio de ellos. Así dice también en algún lugar el divino David al Salvador Dios del universo:' Tus flechas afiladas, poderoso; los pueblos caerán debajo de ti en el corazón de los enemigos del rey'. Pues las' flechas del poderoso', es decir, de Cristo, golpean a los enemigos de Dios y Padre en el corazón y en los riñones. Y sus flechas son, a su vez, los iniciadores, que golpean a los extraviados y a los que no conocen al Dios natural y verdadero, no para la muerte, sino llevándolos al amor que está en Cristo, para que también caigan debajo de Él. Tal es la novia que se escribe en el Cantar de los Cantares, diciendo claramente:' Porque estoy herida de amor'. Y que los divinos discípulos se han hecho valerosísimos y fuertes, lo acreditará diciendo sobre ellos el sapientísimo salmista en el Espíritu:' Como flechas en mano de un poderoso, así son los hijos de los sacudidos'. Pues llama sacudidos a los de Israel, como habiendo caído de la gracia divina por haber embriagado contra Cristo. Pero los hijos de entre ellos se han hecho flechas enviadas como de la mano de un poderoso. Y dijo también en algún lugar Habacuc como al mismo Emmanuel sobre los santos apóstoles:' Pues tus dardos irán hacia el resplandor del relámpago de tus armas'. 9Y levantaré a tus hijos, Sión, contra los hijos de los griegos, y te manejaré como espada de guerrero. 9 He aquí que claramente llama arco propio a los iniciadores de entre los judíos. Pues¿ cuáles son los hijos de Sión que se levantan contra los hijos de los griegos, sino los divinos discípulos, y los que dirigen las iglesias en cada tiempo, y cortan rectamente la palabra de la verdad? Pues la Sión inteligible,¿ cómo podría entenderse otra que la Iglesia? Y luchan contra los hijos de los griegos, y hacen la guerra a los extraviados, habiéndolos puesto Dios como espada de guerrero. Así también el divino Pablo se ve embelleciendo al soldado que se entiende en Cristo. Pues le pone la coraza de la justicia en Cristo; y también el yelmo de la salvación. Luego da la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Con esta espada, pues, habiendo usado contra los hijos de los griegos, cortan la mentira que brota en ellos, y llevándoles la palabra de Dios, que es cortante, la cual es viva y eficaz, cortan el espíritu maligno e inmundo, para que puedan ya, con mente pura y libre y liberada de la codicia de los demonios, recibir la palabra del verdadero conocimiento de Dios. 9Y el Señor estará sobre ellos, y saldrá como relámpago su dardo. 9 Que el Señor Dios también estará con ellos, y les ayudará, y castigará junto con ellos a los que se han opuesto, lo indica mediante esto; pues dice que el Señor estará sobre ellos, siendo claro que sobre los que han planeado levantarse contra los que administran su evangelio. Y cada dardo, es decir, iniciador o apóstol; pues compara de nuevo a ellos con una flecha o dardo que Dios envía; dice que correrá como un relámpago, siendo claro que iluminando, y cayendo sin esfuerzo ante los ojos de todos. Pues se han hecho tan brillantes los divinos discípulos, y los heraldos de los evangelios del Salvador, y los que después de ellos dirigen a los pueblos y presiden las iglesias, que nadie ignora el resplandor de la virtud que hay en ellos. Y esto lo decía el mismo Salvador:' Nadie que enciende una lámpara la cubre con un recipiente o la pone debajo de una cama',
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' sino sobre un candelero, para que los que entran vean la luz'. Y en otro lugar:' Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos'. 9Y el Señor Todopoderoso tocará la trompeta y marchará en el torbellino de su amenaza. El Señor Todopoderoso los protegerá; y los consumirán, y los sepultarán con piedras de honda, y beberán su sangre como vino, y llenarán como copas el altar. Y los salvará el Señor en aquel día como ovejas a su pueblo. 9 El discurso presenta claramente al Dios que domina el universo como protector y compañero de armas de ellos, ordenándose de tal modo y habiendo elegido luchar junto a ellos, que parece ya estar preparado para la guerra, y, como si fuera a ir contra los enemigos, usar todo su poder y las fuerzas que hay en Él. Sin embargo, dice que hace la guerra muy bien, no contra los que son pescados por la fe para la justificación, sino contra los que se han opuesto impíamente al divino anuncio, a quienes también Pablo nos señalaba diciendo:' Pues se me ha abierto una puerta grande y eficaz, y hay muchos adversarios'. Tocará, pues, dice, el Señor la trompeta. Pues Cristo ha hablado el anuncio evangélico, atravesando toda la que está bajo el cielo, pues el misterio de Cristo es audible para todos en todas partes. Pues Moisés era de voz débil y lento de lengua; por tanto, apenas era escuchado solo en Judea; pero el discurso que viene de Cristo no es en absoluto así. Pues ha resonado como una trompeta larga y muy sonora, y enviando a los oídos de todos el sonido penetrante. Y marchará como en el torbellino de su amenaza, y protegerá de tal modo a sus propios escuderos, que los que se oponen sean consumidos como por fuego, y casi los sepulten con hondas golpeándolos valientemente. Y beberán también su sangre, es decir, como fieras que saltan, se apoderarán fácilmente, y los dejarán muertos. Y llevarán al altar copas llenas con la sangre de los caídos, como una libación. Pues la muerte de los que no permiten que se salven los extraviados es para Dios un aroma y un sacrificio aceptable; pues si no es digno compadecer a los asesinos de los cuerpos; sino más bien soportar las penas, sufriendo lo mismo,¿ qué podría decir uno sobre los que han sido destructores y corruptores de almas? Y estos serían de nuevo los selectos de los griegos, y los que se han aferrado a la gloria de la sabiduría en el mundo, los que llaman dioses y diosas de arriba abajo, y persuaden a adorar a la creación en lugar del creador, y atribuyen a cada uno de los elementos la gloria que corresponde a Dios. Estos han extraviado a la que está bajo el cielo, y no solo durante el tiempo de la vida en el cuerpo; sino también para los tiempos siguientes. Pues innumerables son los que han perecido en cada tiempo vencidos por su falsa elocuencia, y habiendo prestado atención a mitos fríos y de viejas. Han sido eliminados, pues, tales personas. Pues se ha ido la profanación de sus escritos, los mitos son ineficaces, y su sangre ha sido como bebida, y siendo golpeados con los dogmas de la verdad como con piedras de honda, son sepultados y se ha convertido, como dije, en aroma para Dios la perdición de su palabrería. Y el Señor ha salvado a su pueblo como ovejas. Pues puesto que Él mismo es el creador del universo, su pueblo podría llamarse con razón también a los que antes se extraviaban; pero como a un rebaño desterrado por ladrones, Cristo ha salvado, expulsando a los falsos pastores, y poniendo bajo su propia mano al linaje humano. Pues Él mismo es el buen pastor, el que ha puesto su alma por las ovejas. 9Porque piedras santas ruedan sobre su tierra. Porque si hay algo bueno de Él y si hay algo bello de Él, trigo para los jóvenes y vino que perfuma para las vírgenes. 9 Pues decimos que han sido llamadas piedras santas las que ruedan en la tierra de Dios, los santos que hay en las iglesias en cada tiempo, los cuales serían iniciadores y maestros.
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Pues se han hecho conformes a la piedra elegida, angular y preciosa, puesta por Dios y Padre como cimiento de Sión; y si la piedra es el cimiento, los que se ensamblan y ajustan, y se levantan como templo santo para Dios, son llamados piedras con toda razón según él. Dice, además, que ruedan muy bien, significando con ello, según creo, que los santos son, por así decirlo, flexibles y ágiles ante cualquier cosa. Pues los que son redondos, es decir, esféricos entre las piedras, son de algún modo mejores que la pereza y más dispuestos al movimiento si alguien decidiera moverlos; y la mente de los santos es muy dócil a lo que agrada a Dios. Estando las piedras así dispuestas, convendría que nosotros estuviéramos también firmes. Porque si hay algo bueno en él y si hay algo hermoso de él, es evidente que proviene de Dios, quien nos distribuye todas las cosas para la piedad y la vida.¿ Y cuáles son estas? Trigo para los jóvenes y vino que perfuma a las vírgenes. Pues a los que se esfuerzan y se inclinan con ánimo juvenil hacia lo que a él le agrada, y eligen cumplir el bien, se les dará de su parte una fuerza aún mayor, entendida como trigo. Pues el pan fortalece el corazón del hombre. En cambio, a los que ya han sido purificados y tienen la mente sin mancha, quienes podrían compararse razonablemente con vírgenes solemnes y santas, se les dará vino inteligible, es decir, la clara e incorruptible sabiduría sobre Dios, que alegra el corazón del hombre. Por tanto, los jóvenes y las vírgenes, según las palabras que acabamos de exponer, serán llamados razonablemente a una amplia y generosa participación de los bienes de arriba, y ciertamente escucharán a Dios decir:« Comed y bebed, y embriagaos, los cercanos». Pues cercanos son tales personas a Dios; y no por relaciones locales— pues es una necedad pensar o decir tal cosa—, sino por la disposición de la mente, la más valiente, y por el deseo y el amor hacia él en todo lo que es excelente. Pues así como la maldad nos aparta y, por así decirlo, nos lleva lejos, así la virtud nos acerca a Dios, haciendo que desaparezca lo que nos separa y se interpone, me refiero al pecado.
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« Pedid lluvia al Señor a su tiempo, temprana y tardía». Pues así como no habría trigo en los campos sin trabajo, ni viñedo con buenos racimos y buen vino, así tampoco podría haber en nosotros fruto espiritual si Dios no hiciera descender, como lluvia, sus palabras sobre la mente y el corazón. Él nos infunde, por así decirlo, la revelación y el conocimiento tanto de la antigua como de la nueva escritura, es decir, de la ley y del evangelio; pues tales serían la lluvia temprana y la tardía. Y que el conocimiento y la contemplación espiritual de la ley no son inútiles para el provecho, sino que más bien nos guían a través de tipos y sombras hacia el misterio de Cristo, lo confirmará el mismo Salvador diciendo a las multitudes de los judíos:« No penséis que yo os acusaré ante el Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien habéis puesto vuestra esperanza. Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí; pues él escribió sobre mí». Y dijo también en algún lugar sobre los escribas y fariseos, como llamados desde la instrucción legal hacia lo mejor, es decir, la evangélica:« Por eso, todo escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas». Por tanto, pidiendo a Dios tanto la ciencia legal como la evangélica, y presentándonos dignos de recibir, recibiremos ciertamente, y llenaremos los tesoros internos de la mente, recogiendo lo viejo y lo nuevo, y llenando la mente de la mayor abundancia de fruto espiritual.
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« El Señor hizo fantasías, y dará lluvia invernal a ellos, a cada uno hierba en el campo. Porque los que hablaban dijeron fatigas, y los adivinos hablaban visiones falsas y sueños mentirosos, consolaban en vano; por eso se secaron como si no tuvieran lluvia, y fueron maltratados como ovejas; porque no había curación». El pasaje presente encierra un sentido oculto, que creo necesario aclarar con claridad, pues así los amantes de la ciencia comprenderían el propósito de las palabras del Profeta. Pues su discurso era sobre los santos, a quienes llamaba piedras santas, y afirmaba que el trigo les conviene sobremanera, como a los que se esfuerzan, es decir, a los jóvenes, y también vino fragante, debido a que son vírgenes, es decir, puros e inmaculados.« Pues los de Cristo Jesús crucificaron la carne con sus pasiones y deseos», como dice el divino Pablo. Y les ha ordenado pedir lluvia temprana y tardía; luego, al introducir en medio el recuerdo de los que se extravían, da, por así decirlo, la causa en esto, de que no tienen ni trigo ni vino, y ni siquiera son regados por las lluvias inteligibles, de modo que por ello no tienen hierba en el campo. Y el discurso está hecho como sobre cosas sensibles; pero la contemplación en ellas es muy sutil y tiene mucho de pureza. Pues dice que Dios hace fantasías, es decir, relámpagos, y derrama sobre la tierra la lluvia invernal, que es útil, y además da hierba a cada uno, es decir, a las bestias del campo; pero a aquellos los han extraviado los que hablaban, es decir, los que dicen falsedades y los falsos guías y los que dicen adivinaciones desde su propio corazón; estos han hablado fatigas, es decir, no lo que conduce al descanso de los que les creen, sino aquello por lo que era necesario fatigarse, ofendiendo a Dios y siendo despreciados; y los adivinos y los sueños mentirosos consolaban, susurrándoles, ciertamente, lo que les agradaba, y engordándolos con esperanzas vanas, sin decir nada verdadero; sino llevándolos al engaño y al extravío, y sin mostrarles en absoluto al dador y proveedor de los bienes espirituales; persuadiéndoles más bien a pedir la prosperidad a los dioses de falso nombre. Por eso dice:« Se secaron como si no tuvieran lluvia y fueron maltratados como ovejas». Pues no había hierba, no había curación. Pues no estaba entre ellos el que venda lo quebrantado, el que levanta lo desgarrado, el que recupera lo maltratado. Hay que prestar atención, pues, no a los que hablan cosas vanas, falsos oradores, bufones y soñadores; sino más bien a Dios, que hace brillar en nuestra mente la luz del verdadero conocimiento de Dios, y derrama lluvias inteligibles, es decir, las consolaciones a través del Espíritu Santo, y hace brotar hierba a los que están en el campo, es decir, de nuevo, distribuyéndonos como una hierba muy florida, el conocimiento inmaculado de la escritura inspirada por Dios.« Pues el hombre, estando en honor, no comprendió, fue comparado con las bestias irracionales y se hizo semejante a ellas»; pero si decidiera de algún modo llevar a la mente el conocimiento de los divinos oráculos, y participara del alimento espiritual, entonces, sí, entonces, desechando la torpeza, estará de nuevo en honor, gobernado por un juicio sensato, y recuperando la mente que conviene al hombre.
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hacia el conocimiento de la verdad, y apartándolos del extravío hacia el camino recto. Pues así como era consecuente imponer a los que los habían dañado el castigo que corresponde a las injusticias; así, de nuevo, el juicio filantrópico sobre los que han sufrido no carecería en absoluto de la mansedumbre divina y del decreto justo. Pues era necesario, era necesario salvar a los que habían sido dañados, olvidando Dios las ofensas y liberando de castigo a los que quizás, incluso involuntariamente, habían sido arrastrados por la codicia de aquellos.« Y visitará el Señor Dios Todopoderoso su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo hermoso en la guerra, y de él miró, y de él ordenó, y de él el arco en la ira, y de él saldrá todo el que sale en él. Y serán como guerreros pisando barro en los caminos en la guerra, y se formarán, porque el Señor está con ellos». De qué manera traerá los efectos de la ira sobre los pastores, pero visitará y salvará a los corderos, lo hace evidente. Pues habiendo mostrado de entre los judíos a los mistagogos del mundo, los santos apóstoles y evangelistas, venció a través de ellos a los sabios de los griegos, y rescató a los corderos de la verborrea de aquellos y, liberándolos de las trampas del engaño, los trasladó al conocimiento de Dios verdadero e inmaculado. Visitará, pues, dice, su rebaño, la casa de Judá. Y lo hará como un caballo hermoso y muy guerrero, sobre el cual, inteligiblemente, casi montado, hará la guerra contra la lengua de los griegos, como dije, y denunciará lo feo e inútil de la sabiduría que hay en ellos. Pues que en las dispersiones de los griegos los divinos se han convertido en discípulos como unos caballos, casi relinchando contra la verborrea y el engaño odioso a Dios que hay en ellos,¿ cómo podría alguien dudarlo? Diciendo Cristo sobre el bienaventurado Pablo a Ananías:« Ve, porque este me es un instrumento de elección para llevar mi nombre ante las naciones y reyes e hijos de Israel». Y dijo también en algún lugar Habacuc como al mismo Señor nuestro Jesucristo que« Subirás sobre tus caballos y tu caballería es salvación». Por tanto, lo ordenará, dice,« como caballo hermoso en la guerra y de él miró». Es como si dijera: Observó como Dios a los aptos para el ministerio de las predicaciones evangélicas, pero hizo selectos a los de Judá, y de él ordenó; pues los eligió para ser siervos y ministros de sus propios deseos, y como mediadores y diáconos de la gracia que proviene de él. Y es, dice, también de él, es evidente que de Judá, el arco que se tensa con ira contra los que están en contra. Y de él, de nuevo, saldrá también el que sale en él. Y al que sale, según creo, llama al que saquea y toma cautivo. Y esto lo han hecho también los divinos discípulos, arrebatando a los de los griegos y llevándolos al gran rey, me refiero a Cristo, para que estuvieran bajo él y eligieran pensar lo suyo, habiéndose sacudido tarde y con dificultad el yugo de la codicia del diablo. Y se hicieron tan valientes los divinos discípulos contra los sabios que hay entre los griegos, que ya parece que pisan barro arrojado en las encrucijadas. Pues el Señor estaba con ellos, el que hace« grandes e inescrutables, gloriosas y extraordinarias, de las cuales no hay número». Y proclamaba también en algún lugar Cristo a los que creyeron en él:« He aquí os he dado hollar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo». Hay que saber que nosotros, tejiendo una contemplación espiritual, decimos tales cosas; pero a los judíos no les parece que el asunto sea así, sino que lo aceptan más bien históricamente, y dicen que, después de los tiempos del cautiverio, luchó contra ellos el llamado ilustre Antíoco, habiendo traído una gran multitud de combatientes de la tierra de los griegos y, además, enorgulleciéndose de las ayudas de aquellos; pero, como ellos dicen, Israel venció y obtuvo la mejor gloria de la perversidad de aquel. Pues entonces
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sucedió también que los que dieron testimonio de entre los Macabeos se ciñeron la corona de la aprobación. Y aportan como prueba de lo que les parece tanto lo que acabamos de decir, como también lo que sigue poco después, y son así:« Porque tensé para mí el arco, Judá, llené a Efraín, y levantaré a tus hijos, Sión, contra los hijos de los griegos, y te palparé como espada de guerrero, y estará el Señor sobre ellos, y saldrá como relámpago el dardo, y el Señor Todopoderoso tocará la trompeta y caminará en el torbellino de su amenaza. El Señor Todopoderoso los protegerá».« Y serán avergonzados los jinetes de caballos, y fortaleceré la casa de Judá, y salvaré la casa de José, y los haré habitar, porque los he amado». Dicen de nuevo los que están de acuerdo con las narraciones judaicas que, habiéndose trabado la batalla contra los griegos, los jinetes de aquellos perecieron, pero han vencido los de la sangre de Israel, de modo que habitaron la tierra, es evidente que Judea, libres de todo temor, y sin que nadie en absoluto fuera deportado, es decir, hecho cautivo. Nosotros, esforzándonos por hacer la interpretación de los significados coherente y hermana de las primeras, decimos que los jinetes de caballos avergonzados no son otros que los que presiden los dogmas griegos y acostumbran a luchar por el engaño odioso a Dios, a quienes, habiendo sido derrotados, ha vencido Judá, y se ha salvado también la casa de José. Y se señala a través de esto la sangre y el linaje de Israel, es decir, la multitud de los justificados en Cristo y los que llevan en la mente y el corazón al judío, y han obtenido la circuncisión en el espíritu, y tienen una mente que ve a Dios; pues así se interpreta Israel. Y puesto que han sido amados por Dios, por eso también fueron hechos habitar, es decir, han tenido una permanencia firme en todos los bienes. Pues está escrito que« Dios hace habitar a los solitarios en casa». Y dijo también en algún lugar el divino Isaías sobre el que practica la vida distinguida:« El que camina en justicia, hablando el camino recto, odiando la iniquidad y la injusticia, y apartando las manos de los regalos, cerrando los oídos para no oír juicio de sangre, cerrando los ojos para no ver la injusticia, este habitará en una cueva alta de roca fortificada». Y no es inverosímil decir también que la Iglesia ha sido dada como casa por Dios a los santos, es decir, las moradas de arriba; y ciertamente el bienaventurado David considera el asunto digno de toda maravilla, diciendo así al Salvador y Dios de todos:« Bienaventurados todos los que habitan en tu casa, por los siglos de los siglos te alabarán». Y de nuevo:« Porque mejor es un día en tus atrios que mil; elegí ser arrojado en la casa de mi Dios más que habitar yo en las tiendas de los pecadores».« Y será de la manera que no los rechacé, porque yo soy el Señor su Dios, y los escucharé, y serán como guerreros de Efraín». Habiendo sido avergonzados los sabios de entre los griegos, a quienes también se llamó jinetes, promete fortalecer y hacer habitar a los que han sido compadecidos, añadiendo:« Porque los he amado». Y qué ganarán de ser amados por Dios, lo interpreta de nuevo. Pues así como, dice, no los rechacé. Pues no los descuidé del todo, sino que visité a los que estaban en peligro, porque yo soy el Señor su Dios; pues no es Dios solo de los judíos, sino también de las naciones, como Creador y Señor de todos. Por eso dice también que los escucharé, es decir, haré aceptables las súplicas de ellos. Y serán como guerreros de Efraín. Es como si dijera de nuevo: Los que antes, por debilidad de mente y juicio, estaban como abandonados y postrados, serán llevados a tal fuerza espiritual que ya parecen estar colocados en igualdad con los que han sido aprobados de Efraín, es decir, con los apóstoles y evangelistas de entre los judíos. Pues tales se han convertido en guerreros inteligibles, venciendo a los enemigos, lanzando contra los adversarios, y venciendo a principados, potestades y dominaciones, y a las
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propósito; pues el discurso tiene mucho de verosimilitud; pues fueron sembrados, por así decirlo, en muchas naciones y en toda tierra y ciudad, los divinos discípulos y los predicadores de los divinos evangelios, e hicieron que los que estaban más lejos de Dios debido al pecado y al engaño que se interponía, se acordaran de él y llevaran a la mente al Salvador y creador de todos, aunque antiguamente atribuían el culto a la creación, y por eso se habían alejado de la familiaridad con Dios. Y, de hecho, el divino Pablo se dirigía a los llamados a través de él al conocimiento de Cristo diciendo:« Pero ahora vosotros, los que antes estabais lejos, habéis sido hechos cercanos». Vendrán, pues, acordándose de Dios. Y algo así nos insinúa el bienaventurado profeta Jeremías diciendo como a Israel:« Los que estáis lejos, acordaos del Señor, y que Jerusalén suba a vuestro corazón». Y si se acordaran en absoluto del Dios según la naturaleza, entonces, sí, entonces, caminarán hacia esto con fuerza espiritual, de modo que ellos mismos se conviertan en padres de hijos, y críen a sus propios hijos con palabras de piedad, y se gloríen en esto mismo. Y escribe también en algún lugar el divino Pablo a los criados a través de él y que han subido al hombre perfecto, y han llegado a la medida de la edad en Cristo, unas veces:« Alegría y corona mía», otras veces de nuevo:« Por vuestra gloria, hermanos, que tengo en Cristo Jesús».« Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, según lo escrito; y gloria de los hijos son sus padres».« Y los haré volver de la tierra de Egipto y de los asirios los recibiré, y los introduciré en la Galaaditis y en el Líbano, y no quedará de ellos ni uno». Cuando Nabucodonosor destruyó Judea con fuerza, y fue quemado el divino templo, y la misma Jerusalén, entonces también todo Israel sufrió. Pues unos, hechos cautivos, eran llevados a los asirios y medos; otros, habiendo estado fuera de la crueldad de aquellos y habiendo podido huir, temiendo y rechazando caer en lo mismo, iban como desertores hacia los egipcios, y se habían sometido al yugo de la servidumbre bajo ellos, indeseado, pero arrojado por necesidad. Por tanto, puesto que prometía reunirlos de todas partes, se acuerda también de los lugares a los que fueron llevados; unos, hechos cautivos, como dije, otros, empujados por temores insoportables hacia lo que no querían. Y puesto que conviene a los más amantes de la contemplación y espirituales ocuparse de la interpretación espiritual, decimos que promete sacarlos de la tierra o mano de los enemigos invisibles, y liberarlos de todo temor; y siendo cautivos, y estando como bajo otros, casi transformarlos hacia la libertad. O también, de otra manera, dice que se verán libres de la oscuridad y la confusión. Pues Egipto se interpreta como Oscuridad, y Babilonia como Confusión. Y el discurso no hace distinción muchas veces, clasificando a los asirios y babilonios en una sola nación, debido a que estaban bajo un solo cetro, y se había establecido sobre ellos un solo reino. Habiéndolos redimido, pues, de la mano de los que los oprimían, promete introducirlos en la Galaaditis; y esta es la parte de la tierra de los judíos más fértil y fructífera; y además en el Líbano, y este es también un monte grande y lleno de madera, situado en los límites de la tierra de los judíos y fenicios. Y se señala a través de ambos aquello, según creo. Pues habiendo liberado nuestro Señor Jesucristo como de Egipto y de los asirios, es decir, de la codicia de los que los hicieron cautivos; pues estos son demonios malvados e inmundos; los ha introducido como en una tierra llena de madera y muy fértil, la Iglesia, en la que es muy grande el fruto de los que son aprobados, y no son contables las cabezas de los santos, levantadas en alto por la virtud, y han florecido como en orden de cedros, y sobre ellos se diría también muy razonablemente lo que se dijo a través de la voz de David al Dios de todos:« Los cedros del Líbano que plantaste». Dios
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" He aquí que yo pongo a Jerusalén como umbral que se tambalea para todos los pueblos alrededor, y en Judá habrá un cerco sobre Jerusalén. Y será en aquel día que pondré a Jerusalén como piedra pisoteada por todas las naciones; todo el que la pisotee, burlándose, será burlado, y se reunirán contra ella todas las naciones de la tierra". En lo ya anunciado anteriormente, se ha dicho claramente la guerra contra Judea que ocurrirá a través del ejército de los romanos. Y, de hecho, decía:" Voz de pastores que se lamentan, porque su grandeza ha sido devastada"; y después de otras cosas, de nuevo:" Por esto no perdonaré más a los que habitan la tierra, dice el Señor; y he aquí que yo entrego a los hombres, a cada uno en manos de su prójimo y en manos de su rey. Y cortarán la tierra, y no me libraré de su mano". Pero en lo que tenemos delante, narra claramente las persecuciones que han ocurrido contra la Iglesia. Pues han combatido contra los que creen en Cristo; pues antes que todos los demás, los que dirigen la Sinagoga de los judíos, ordenando a los santos apóstoles no hablar en el nombre de Cristo, azotándolos en los concilios, preparando que sean apedreados,¿ y qué es lo que no hacían y decían de lo más impío? Pero puesto que el discurso sobre Cristo se ha extendido también en las regiones de las naciones, y los que están en ellas se han hecho oyentes de las predicaciones evangélicas, han ocurrido otras persecuciones a través de los que han dominado según los tiempos y según los países, quienes, esforzándose por defender la profana y abominable idolatría y habiéndose convertido en ministros de la impiedad diabólica, han matado a los santos, llamándolos a los combates por los martirios. Y pareció que la Iglesia sufría fácilmente, sin que nadie la defendiera, y que se asemejaba a umbrales que se tambalean y caen, o incluso a una piedra pisoteada. Pues aunque el Salvador del universo es poderoso y puede calmar fácilmente toda guerra, o más bien apartarla por completo de los que le veneran, y hacerlos superiores a toda tentación y a la mano de los enemigos que se engrandece, permitió por economía que fueran glorificados a través de los sufrimientos, para que, habiéndose hecho conformes a él, fueran glorificados y reinaran juntamente con él. Pues si sufrimos juntamente," también reinaremos" con él, según lo escrito, y si somos" partícipes de los sufrimientos", también lo seremos de la gloria. He aquí, pues, dice, pongo a Jerusalén como umbral que se tambalea. Y si esto ocurriera, y se estableciera alrededor de ella el cerco, es decir, el asedio por parte de todos, y cuando parezca ser como una piedra pisoteada, entonces todo el que se burla es burlado. Y esto se ha cumplido, como dije hace poco, en las persecuciones que han ocurrido según los tiempos. Pues se adherían a los santos, atormentándolos de muchas maneras, y tal vez incluso sonriendo ante los que morían, los miserables. Pues no conocían, como es natural, la gloria que proviene de sufrir, y que el dolor será, sin duda, para su alegría continua. Observa, pues, cómo no dice que sea obra de la fuerza de las naciones el que la Iglesia sea pisoteada; sino que, permitiéndolo su voluntad, como dije, los suyos son perfeccionados a través de los sufrimientos. Pues he aquí, dice, yo pongo a Jerusalén como umbral que se tambalea para todos los pueblos alrededor. Semejante a esto creo que es aquello que fue dicho muy claramente por la voz del Salvador a Pilato:" No tendrías ninguna autoridad contra mí, si no te hubiera sido dado de arriba"; y la Jerusalén inteligible, es decir, la Iglesia, podría decir razonablemente al mundo que la persigue: No tendrías contra mí ninguna autoridad, si no te hubiera sido dado de arriba.
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" En aquel día, dice el Señor Todopoderoso, heriré a todo caballo con estupor y a su jinete con locura; pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y heriré a todos los caballos de los pueblos con ceguera". Que también calmará toda guerra, y hará inútiles las incursiones de los perseguidores, da a entender al decir que herirá al caballo y al jinete con estupor y locura, y además con ceguera. Y creo que es lo mismo sufrir el estupor que soportar la locura. Pues el estar fuera de sí, se entendería como estupor, y muy razonablemente. Lo cual, habiendo ocurrido y habiéndoles sucedido a los que matan, les quedará sin duda a los santos decir sobre los que han combatido contra ellos:" Nuestros enemigos son insensatos", y además:" Estos en carros y estos en caballos, pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios nos engrandeceremos. Ellos fueron trabados y cayeron, pero nosotros nos levantamos y fuimos enderezados". Y podría volverse loco de otra manera el que salta impíamente sobre la longanimidad de los santos, y soportará el estupor inesperado, es decir, el asombro, al ver que vencen en las desgracias, y son coronados al caer, y aunque parezca que han sido derrotados, entonces es cuando más vencen; si es verdad que, en el hecho mismo de sufrir, se ven gloriosos, y tienen la gracia de arriba acompañando la magnitud de los dolores. Entonces,¿ cómo no habrían de asombrar a los que han combatido a los bienaventurados mártires, venciendo incluso al mismo Satanás, y reprendiendo a los espíritus malos e inmundos; y vertiendo gran parte del asombro de la gloria que hay en ellos, a veces incluso a los mismos que los han matado? Por tanto, promete herir al jinete y al caballo a la vez; para que entendamos las falanges de los enemigos, las que están contrapuestas a la mansedumbre de los santos. Y sobre la casa de Judá, dijo, abriré mis ojos. Y llama en esto Judá a Cristo, que ha aparecido de la raíz de Jesé y de la tribu de Judá; y casa suya a la Iglesia, es decir, a la santa multitud de los justificados en la fe. Y la apertura de los ojos creo que significa que los mirará con una mirada muy abundante y, por así decirlo, total; y esto sería una señal clara de la benevolencia hacia ellos y, además, de la compasión y el amor. Pues está escrito que" los ojos del Señor están sobre los justos". Y a quienes mira, a esos los declara sin duda tres veces bienaventurados, si es posible decir sin engaño, que castiga con el apartamiento al insolente y al pecador, pero alegra con sus visitas al piadoso y amante de la virtud. Y, de hecho, el divino David, haciendo evidente tanto el daño que proviene del apartamiento como la ganancia que proviene de la visita, a veces decía:" No apartes tu rostro de mí, y no te desvíes con ira de tu siervo"; y a veces, de nuevo:" Mírame y ten piedad de mí". Pues la ira y lo que de ella resulta seguirán sin duda a los apartamientos; pero al mirar, el hecho de recibir la misericordia.
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" Y dirán todos los jefes de mil de Judá en sus corazones: Encontraremos para nosotros a los que habitan en Jerusalén en el Señor Todopoderoso, su Dios". Decimos que los jefes de mil de Judá son llamados los santos apóstoles, los que han sido designados por Cristo como en orden de generales, y a quienes les ha tocado dirigir a Judá, es decir, a los llamados a la confesión y a la alabanza. Pues Judá se interpreta como alabanza. Y estos serían todos los que son de las naciones, a quienes el divino salmista ordena que glorifiquen al Emmanuel diciendo en el espíritu:" Alabad, naciones, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza". Judá, por tanto, en esto son los llamados por la fe a la alabanza y a la confesión; los jefes de mil, en cambio, los que están puestos sobre ellos, los jefes de orden y los líderes, los divinos discípulos. Es, pues, posible verlos gritando y diciendo a los adoradores del Salvador, como a unos soldados:" Estad, pues, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de la justicia, y calzados los pies con la prontitud del evangelio de la paz, tomando en todo el escudo de la fe, con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios". Y que debemos ser vistos brillantes y realizando la vida digna de aprobación, también lo dijo el divino Pablo:" A través de las armas de la justicia de las diestras y las siniestras", y además de esto, casi señalando a las falanges de los contrarios, diciendo:" Por lo demás, fortaleceos en Cristo y en el poder de su fuerza. Porque no es nuestra lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales". Jefes de mil, pues, y muy razonablemente, los divinos discípulos, quienes también dirán, dice, en sus corazones: Encontraremos para nosotros a los que habitan en Jerusalén en el Señor Todopoderoso, su Dios. Pues los divinos discípulos deseaban ver a la verdaderamente santa Jerusalén, es decir, la Iglesia, llena de adoradores, y ser honrada muy bien por una multitud numerosa de los que habitan en ella, como una ciudad ilustre y famosa. Y, de hecho, proclamaban la fe, evangelizaban a Jesús, sellando con señales y prodigios las palabras que venían de ellos. Pero no convencieron a Israel; ha permanecido duro e inflexible y como un caballo sin riendas. Por esto, finalmente, buscaban para sí a los que habitan la santa ciudad en el Señor Todopoderoso, su Dios, es decir, en Cristo, y, de hecho, se volvieron hacia las naciones, diciendo a las multitudes de los judíos:" A vosotros era necesario que se hablara primero la palabra de Dios; pero puesto que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí que nos volvemos a las naciones, pues así nos ha mandado el Señor". De allí buscaron a los ciudadanos de la Iglesia, de la cual también el divino David hace memoria diciendo:" Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios". Y habiendo buscado, se han enriquecido, y han reunido una multitud superior a todo número, y, de hecho, dicen a la santa ciudad:" Ensancha el lugar de tu tienda y de tus cortinas, fija, no perdones, alarga tus cuerdas, y fortalece tus estacas, extiende aún más a la derecha y a la izquierda". Y ella se alegra por la multitud de los que habitan en ella, y casi maravillándose de la asamblea de sus propios hijos, dice:" Yo, en cambio, estéril y viuda,¿ quién me ha engendrado a estos, y dónde estaban estos?".
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" En aquel día pondré a los jefes de mil de Judá como un tizón de fuego en leña y como una antorcha de fuego en paja, y devorarán a la derecha y a la izquierda a todos los pueblos alrededor". Llama jefes de mil de Judá, como ya dije antes, a los santos apóstoles, o también simplemente a todos los que dirigen las santas iglesias; y dijo que la palabra que viene de ellos, es decir, la iniciación en los misterios, se impondrá de tal manera sobre el corazón de las naciones, que parecerá que un tizón ha caído en leña, y una antorcha en paja fácil de quemar. Pues dice que devorarán a todos los pueblos a la derecha y a la izquierda alrededor, es decir, dondequiera que deseen ir, allí podrán hacerlo por todas partes y de todas formas, llamando a la percepción y, como con un fuego divino e inteligible, calentando a los que se han enfriado. Dijo algo así el Dios del universo también al bienaventurado profeta Jeremías:" He aquí que he puesto mis palabras en tu boca como fuego, y a este pueblo como leña, y los devorará", en lugar de: Llamará a la percepción y a los enfriados en el pecado, los hará calientes de nuevo con el espíritu. Pues el corazón de los que se extravían se ha enfriado, y tienen la mente muerta, adorando" a la criatura en lugar del Creador Dios", atribuyendo la veneración a maderas y piedras. Pero cuando reciban la palabra divina, se hacen, como dije, hirvientes con el espíritu, calientes hacia la justicia; pues hemos sido bautizados, como dice el divino Juan," con Espíritu Santo y con fuego" inteligible, que acostumbra a consumir, como si fuera algún desperdicio, el pecado que se ha asentado en nuestras almas y a derretir las inmundicias de la afición a la carne. Se ha dicho, pues, a alguien también a través de la voz de Isaías:" Porque tienes carbones de fuego, siéntate sobre ellos, estos serán para ti ayuda"; y además él mismo dice sobre sí mismo:" Y fue enviado a mí uno de los serafines, y en su mano tenía un carbón de fuego, que tomó con las tenazas del altar, y tocó mi boca y dijo: He aquí que esto ha tocado tus labios, y quitará tus iniquidades, y purificará tus pecados". Llamando, tal vez, como es natural, carbón al divino y santísimo Cristo que derrite los pecados. Por tanto, los divinos discípulos se han hecho como un tizón de fuego en leña y como antorchas de fuego en paja y devoraron a las naciones alrededor; pero no consumiendo para la destrucción, sino quemando más bien los dogmas inmundos y profanos de la falsa ciencia que hay en ellos, y derritiendo la inmundicia del antiguo engaño, y no permitiendo que la mente de los que han creído una vez se enfríe más hacia consejos inútiles, de modo que, saltando de alegría por ellos mismos, digan al Salvador del universo, Cristo:" Tu palabra ha sido probada en gran manera, y tu siervo la ha amado". Pues que la palabra de Dios es caliente y muy cortante, sería claro, diciéndolo él mismo a Jeremías:"¿ No son mis palabras como fuego que quema, dice el Señor, y como un martillo que corta la piedra?". Pues el omnipotente Verbo de Dios tiene, y muy adecuadamente, la capacidad de reavivar la mente enfriada hacia el pecado, y de abrir fácilmente lo que está como endurecido y comprimido; pues es" viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es discernidora de los pensamientos e intenciones del corazón"; y se ha dicho en algún lugar a través de la voz de los profetas al implacable e inflexible judío:" Circuncidaos para nuestro Dios, y quitad la dureza de vuestros corazones, hombres de Judá y los que habitan en Jerusalén"." Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos".
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" Y habitará Jerusalén aún por sí misma, y el Señor salvará las tiendas de Judá como desde el principio, para que no se engrandezca la jactancia de la casa de David y la altivez de los que habitan en Jerusalén sobre Judá". No dice que la Iglesia estará siempre en disturbios, ni que soportará persecuciones sin fin; sino que descansará según los tiempos, y habitará por sí misma, es decir, a solas, sin que nadie la moleste, sin que nadie le traiga aflicción, sin que nadie le infunda miedo, sin que nadie acumule las tristezas que provienen de las tentaciones; pues el Señor salvará las tiendas de Judá como desde el principio. Pues el Señor del universo, es decir, Cristo, protegerá de tal manera a sus propias iglesias, o mejor dicho, a sus propias tiendas, como para concederles el mismo cuidado que el dado antiguamente a los redimidos de Egipto, los de Israel. Pues el Dios del universo sacó a Israel de la casa de servidumbre, y" del horno de hierro", como está escrito, y de una codicia insoportable," con mano fuerte y con brazo alto", cuando también hundió a los que los perseguían en el mar Rojo; el abismo los cubrió, y se hundieron como plomo en aguas impetuosas, y los redimidos fueron pasados. Y una columna de fuego los guiaba por la noche, señalando el camino, y una nube los cubría durante el día. Luego han comido el pan del cielo, evitaron en el desierto las mordeduras de las serpientes, fueron superiores a los enemigos, pasaron el Jordán, fueron circuncidados con cuchillos de piedra, entraron en la tierra de la promesa. Estas cosas concederá Cristo a los que buscan sus tiendas, es decir, la Iglesia; así también los salvará, habiéndolos librado de la servidumbre, digo la que está bajo el diablo, y habiéndolos sacado de la codicia demoníaca, y habiéndolos pasado como a través del mar de los afanes y la confusión vana en este mundo, y habiéndose propuesto a sí mismo como columna y fundamento brillante para ellos, iluminando a los que están en tinieblas, y como una nube regando con los rocíos inteligibles; y habiéndose hecho para ellos pan de vida, y habiendo hecho inútiles y sin fuerza las mordeduras de las serpientes inteligibles, y habiéndolos pasado el Jordán, y declarándolos puros con la circuncisión a través del Espíritu, y llevándolos también al reino de los cielos. Estas cosas concederá a sus propios adoradores, y los salvará según tales modos, para que no se engrandezca la jactancia de la casa de David, es decir, los que dirigen a los judíos; ni tampoco haya altivez, es decir, motivos de altivez, para los que habitan en Jerusalén la sensible y terrenal contra Judá. Pues pensaban grandes cosas y se envanecían mucho de los que han creído en Cristo, y contra el mismo Emmanuel, proponiendo arriba y abajo lo dado a través de Moisés a los más antiguos, y alegando la compasión concedida a sus padres. Y, de hecho, decían a veces:"¿ Qué señal haces tú, para que veamos y creamos en ti?¿ Qué haces? Nuestros padres comieron el maná en el desierto", como está escrito:" Pan del cielo les dio a comer"; y a veces, de nuevo:" Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés, pero a este no sabemos de dónde es". Hará, pues, prodigios también sobre nosotros el Dios del universo, aunque no manifiestamente, como sin duda también entonces, sino inteligiblemente, y así nos salvará a los que estamos en sus propias tiendas, para que no se enorgullezcan contra nosotros los judíos, es decir, los que dirigen entre ellos. Pues esto creo que significa la jactancia de la casa de David.
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" Y será en aquel día que el Señor protegerá a los que habitan en Jerusalén; y el que es débil entre ellos en aquel día será como la casa de David, y la casa de David como la casa de Dios, como el ángel del Señor delante de ellos". Dios y Padre nos ha coronado con un arma de benevolencia. Pues nos ha dado a su propio Hijo como protector y defensor, a través del cual también hemos sido salvados, escapando fácilmente de toda tentación; y acostumbrados a ser superiores a la guerra de parte de los enemigos, y a la perversidad de los que persiguen. Pero en lo que tenemos delante se manifiesta algo así, aunque alguien podría ver el discurso oscurecido por mucha oscuridad. Pues dijo que el Dios del universo protegerá a los que habitan en Jerusalén, y no más bien a los que habitan junto a ella. Y se entiende, ciertamente, que Jerusalén en esto es la Iglesia de Cristo. Pero habita junto a ella el que no es muy seguro, sino que se tambalea y es muy fácil de llevar hacia lo que no está bien, o también es perezoso para el amor al aprendizaje; pero habita en ella el que ha avanzado y se ha apoyado en el amor que está en Cristo, y siempre está aplicado a los beneficios de las enseñanzas divinas, de modo que puede decir lo que está a través de la voz de David:"¡ Cuán dulces son a mi paladar tus palabras; más que la miel y el panal a mi boca!". Protegerá, pues, dice, a los que habitan, y el que es débil entre ellos en aquel día será como la casa de David. Y decimos que la casa de David en esto son llamados los más honorables entre los judíos. Pues de la tribu de Judá, de la cual eran Jesé y David, reinaban según los tiempos en Jerusalén. Y dice que es débil de los que habitan la santa ciudad, la Jerusalén inteligible, que es la Iglesia, tal vez el que todavía está siendo catequizado, que aún no ha sido bautizado, sino que está enfermo como todavía cargado con la carga del pecado, y no ha sido liberado de las antiguas enfermedades, es decir, de las pasiones. Pero incluso estando así, porque solo ha creído, y se ha apartado de la sombra legal, y se ha inclinado totalmente a elegir cumplir la vida en el espíritu y las glorias de la vida en Cristo, será, dice, como la casa de David, es decir, en nada inferior en inteligencia al sabio y muy honorable entre los judíos. Alude a algo así también el sapientísimo Pablo, hablando a las multitudes de los judíos. Pues dijo así:" Cuando los gentiles que no tienen ley hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, no teniendo ley, son ley para sí mismos, quienes muestran la obra de la ley escrita en sus corazones". Y de nuevo:" Pues la circuncisión aprovecha, si haces la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión se ha hecho incircuncisión. Si, pues, la incircuncisión guarda los preceptos de la ley,¿ no será su incircuncisión contada por circuncisión? Y la incircuncisión que es por naturaleza, cumpliendo la ley,¿ no juzgará a ti, que con la letra y la circuncisión eres transgresor de la ley? Porque no es judío el que lo es en lo manifiesto, ni la circuncisión en lo manifiesto en la carne, sino el judío en lo secreto, y la circuncisión del corazón en el espíritu, no en la letra; cuya alabanza no es de los hombres, sino de Dios". El que, pues, ha rechazado como rancia la circuncisión en la carne, y ha amado más bien la que es en el espíritu, y lleva consigo al judío en lo secreto," cuya alabanza no es de los hombres, sino de Dios",¿ cómo no habría de ser mejor y en nada inferior a los doctores de la ley y a los más honorables entre los judíos, aunque tuviera tal vez algún resto de debilidad, como no habiendo sido aún bautizado? Pues por la parte sana de su propio corazón, es decir, por la fe, se diferenciará sin duda del que no acepta la fe. Pero si alguien de la casa de David, es decir, de los brillantes y honorables entre ellos, aceptara la fe y, entendiendo muy bien el misterio de Cristo, se hiciera su adorador, este será también como casa de Dios y como ángel del Señor delante de ellos. Algo así se encuentra diciendo el mismo Salvador; pues dijo que" por esto todo escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un hombre padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas". Pues el que ya tiene atesorado en sí mismo el conocimiento de la ley, si añade el evangélico, será rico en inteligencia, contemplaciones nuevas y viejas, como...
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de los depósitos, presentándolos a los amantes del saber; tal como era el divino Pablo, que a veces intentaba consolidar la doctrina sobre Cristo con demostraciones legales, y otras veces, mediante iniciaciones superiores a la ley, arrastraba de algún modo a los oyentes a elegir la necesidad de glorificarse en la fe en él. Pues a veces decía:« Decidme, los que queréis estar bajo la ley,¿ no escucháis la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre. Pero el de la esclava ha nacido según la carne, y el de la libre, mediante la promesa; lo cual es alegórico; pues estas son dos alianzas, una del monte Sinaí, que engendra para la esclavitud, la cual es Agar; pues el Sinaí es un monte en Arabia, y corresponde a la actual Jerusalén, pues sirve con sus hijos. Pero la Jerusalén de arriba es libre, la cual es madre nuestra». Y otras veces, sobre el Hijo:« El cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su hipóstasis, y llevando todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo realizado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra del trono de la majestad en las alturas».¿ Entiendes, pues, cómo con enseñanzas antiguas y nuevas a la vez beneficia las almas de los iniciados?« Será, pues— dice—, la casa de David como casa de Dios, como ángel del Señor delante de ellos. Y será en aquel día que buscaré exterminar a todas las naciones que vienen contra Jerusalén, y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén espíritu de gracia y de compasión, y mirarán hacia mí». El propósito— dice— será exterminar a todas las naciones que han combatido contra la ciudad santa, es decir, contra la Iglesia; pero envolver con gracia y compasiones a la casa de Judá y a los habitantes de Jerusalén, es decir, a los ciudadanos de la Iglesia, y a los que están ordenados entre los que deben alabar; y estos serían, a su vez, los que adoran a Cristo y han elegido seguir los decretos evangélicos, logrando una vida gloriosa e irreprochable. Pues que los enemigos de la verdad iban a enfermar de cobardía total y absoluta, lo aclara el mismo Salvador diciendo:« Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». Y llama puertas del Hades a los que desean perseguirla, como si fueran destructores y corruptores, acostumbrados a arrastrar al abismo del Hades a los que se les acercan. Por tanto, desfallecerán, o más bien serán exterminados, los que han combatido contra ella, y se irán a la perdición.« Pues muchas son, ciertamente, las tribulaciones de los justos; pero de todas ellas los librará el Señor». Y es verdad que« todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo serán perseguidos». Sin embargo, Cristo considera inútiles y débiles los planes y las mismas empresas de los que conspiran, él que nos ha dado« hollar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo el poder del enemigo», y nos anima diciendo:« Tendréis tribulación en el mundo, pero confiad, yo he vencido al mundo». Por tanto, los que se levantan contra la Iglesia en diferentes momentos son exterminados, pero sobre los que están en ella, es decir, los que han creído, se derrama abundantemente espíritu de gracia y de compasión. Pues Dios y Padre nos corona con los bienes de arriba y nos llena de dones espirituales, para que, elevando hacia él el ojo de la inteligencia, tengamos en él toda esperanza. Pues esto es, creo, lo que significa« mirarán hacia mí». Y estando así dispuestos, nos alegramos en nosotros mismos, y decimos entonces, glorificando a Dios:« Bendice, alma mía, al Señor, el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades, el que rescata de la corrupción tu vida, el que te corona en misericordia y compasiones, el que llena de bienes tu deseo».« En lugar de lo que se burlaron, se lamentarán por ellos con un lamento como por un amado, y se dolerán con dolor como por un primogénito». La versión hebrea comienza el capítulo propuesto con« Y mirarán hacia mí»; pero no coincide con la tradición e interpretación de los setenta. Pues los hebreos dicen« Verán» en lugar de« Mirarán», y en lugar de« Se burlaron»,« A quien traspasaron». Sin embargo, no decimos en absoluto que ni la de los hebreos ni la de los setenta yerre de lo conveniente; pues los judíos se burlaron de Cristo, y además de esto, también lo traspasaron. Pues los soldados de Pilato atravesaron su costado, como está escrito. Por tanto, atribuyamos con razón a la persona de Cristo el dicho sobre esto. Pero decimos que aquello quiere significar« Verán a quien traspasaron», es decir, de quien se burlaron,« y se lamentarán por ellos con un lamento como por un amado, y se dolerán con dolor como por un primogénito». Pues habiendo clavado al templo divino en el madero, los que crucificaron permanecieron alrededor, escarneciendo impíamente. Pues unos decían:« El que destruye el templo y en tres días lo edifica, sálvate a ti mismo»; otros, a su vez:« A otros salvó, a sí mismo no puede salvarse». Pero puesto que por nosotros entregó su propia alma, y predicó también a los espíritus en el Hades, y resucitó de nuevo, habiéndose producido un terremoto, los que estaban junto al sepulcro se maravillaban diciendo:« Verdaderamente este era Hijo de Dios»; y mucha fue la conversión entre muchos. Pero cuando la guerra de los romanos les sobrevino, siendo devastada su tierra, e incendiadas las ciudades, y desoladas las casas, y estando sitiada ya la misma Jerusalén, y el hambre consumiéndolos desde dentro, algunos eran llamados a la conciencia, apenas, de los atrevimientos contra Cristo, y conocían finalmente las causas de ser maltratados, y que sus impiedades contra él se habían convertido en pretexto para padecer. Por tanto, puesto que se burlaron,« se lamentarán por ellos con un lamento como por un amado, y se dolerán con dolor como por un primogénito». Pues siempre, de algún modo, se derrama una lágrima incontenible para los que han engendrado, por un hijo primogénito yacente y amado, y los lamentos y llantos no soportan llegar a su fin, y el dolor es ciertamente largo y como continuo, consumiendo el alma con acometidas agudas e insoportables. Y que los judíos iban a llegar a la experiencia de tales males, lo anunció de antemano Cristo a las mujeres que lloraban por él, reprendiéndolas y diciendo:« Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras y por vuestros hijos».« En aquel día se engrandecerá el lamento en Jerusalén como el lamento de un granado en el campo siendo cortado, y se lamentará la tierra por tribus y tribus; la tribu por sí misma, y sus mujeres por sí mismas; la tribu de la casa de David por sí misma, y sus mujeres por sí mismas; la tribu de la casa de Natán por sí misma, y sus mujeres por sí mismas; la tribu de la casa de Leví por sí misma, y sus mujeres por sí mismas; la tribu de Simeón por sí misma, y sus mujeres por sí mismas. Todas las tribus que han quedado, la tribu por sí misma, y sus mujeres por sí mismas». Siendo devastada toda Judea en diferentes momentos por la expedición de los romanos, y estando sitiada la misma Jerusalén, dice que tal será el lamento por parte de los que están en ella, cual lo haría un labrador de un granado siendo cortado. Pues la planta es florida, y emite desde la raíz frecuentes ramas rectas y muy largas. Y si además se embellece con los frutos, entonces es cuando más se encuentra en gran admiración. Pues el granado es una cosa digna de ser amada, destacando por una belleza natural y desprendida de los brotes, y teniendo el aspecto de las cubiertas teñido con los granos interiores. Pero es terrible, como dije, y doloroso, ser cortada la planta junto con los frutos. Pero era algo así lo que se veía suceder a los judíos. Pues en lo que respecta a los honores según la ley, los que sobresalían entre ellos podrían ser comparados razonablemente con granados fructíferos; pues los de la tribu de Judá, que administraban los tronos de la realeza, habían sido puestos en una suerte de gloria entre ellos, y los de la tribu de Leví, muy bien coronados con los orgullos del sacerdocio, eran brillantes y famosos;¿ y qué diría yo
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jueces y letrados y los adornados con los otros honores? Pero puesto que han actuado desenfrenadamente contra Cristo, han sido entregados a los enemigos, devastando su tierra Vespasiano y Tito, y estando sitiada Jerusalén, y todo lo que había en ella consumiéndose por el hambre, todo estaba lleno de llanto y lamento. Y testificará también Josefo, pues componiendo los libros de la Toma, dijo en algún lugar sobre Jerusalén con estas mismas palabras:« Había lamentos por toda la ciudad, gritos penetrantes y un llanto instado». Y así como llamaba al Líbano y al bosque, diciendo:« Abre, Líbano, tus puertas, y que el fuego devore tus cedros. Que aúlle el pino, porque el cedro ha caído, porque los magnates han sufrido grandemente; aullad, encinas de Basán, porque ha sido arrancado el bosque frondoso»; así también llama granado al que es cortado. Y confirmará el dicho también el divino Juan, habiendo proclamado a las multitudes de los judíos:« Ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; todo árbol, pues, que no produce buen fruto es cortado y arrojado al fuego, y es quemado». Será, pues, dice, tan grande el lamento en ella, cual sería el lamento de un granado, habiendo florecido en él, evidentemente, el fruto y siendo cortado inesperadamente.« Y se lamentará la tierra por tribus y tribus, y sus mujeres por sí mismas». Y no decimos en absoluto que el bienaventurado Profeta quiera significar que estuviera por una parte el varón en cada tribu, y por otra parte, a su vez, la hembra, y harán el lamento; pues el asunto es, al parecer, superfluo y de juicio vano; sino que enseña más bien que cada tribu, con las mujeres que hay en ella, tendrá una causa propia del llanto. Por eso dice que la tribu de la casa de David por sí misma y sus mujeres por sí mismas. Y pues, digamos, si es posible, el dolor de cada una. Pues los de la tribu de David, o sea de Judá, cayendo de la realeza, se lamentarán inconteniblemente, como privados de una gloria tan ilustre; los que, ciertamente, de la de Leví, siendo expulsados de los honores del sacerdocio, harán el lamento junto con las mujeres. Y los de la tribu de Natán; pues este era profeta, y no del todo verdadero; se lamentarán de nuevo. Pues ya no les era posible profetizar injusticias y hablar lo que viene del corazón, y vender a los insensatos como de parte de Dios sus propias palabras, y recoger de ahí ganancias deshonestas. Y la tradición tiene que los judíos recibían a los jueces que eran establecidos en diferentes momentos de la tribu de Simeón, puesto que tenía hombres muy inteligentes y conocedores de la ley, y mucho más sobresalientes que los otros en cuanto a elegir vivir legalmente. Por eso dice que la tribu de Simeón se lamentará por sí misma. Y es propio también de estos el llanto. Pues no juzgaban rectamente, ni tampoco, cediendo a las leyes divinas, se esforzaban en llevar a cabo lo que parece bien a Dios, sino que eran más bien amantes de la ganancia y muy viles, y como dice el profeta:« Sus jueces como lobos de Arabia». Y era necesario de algún modo que se lamentaran junto con estas también las otras tribus, puesto que eran expulsadas de las costumbres y lugares más dulces para ellas, más aún, estando colgada la misma muerte sobre sus cabezas, y adelantándose como el acero de los enemigos y la misma hambre.« En aquel día habrá todo lugar abriéndose en la casa de David y en los habitantes de Jerusalén, tanto para la mudanza como para la aspersión». Recorre el discurso lo que sucederá de nuevo después a los que« han amado la aparición» de Cristo. Pues los que han ultrajado con las desobediencias estarán en asedios, dice, y se lamentarán por sus propios males. Pero en la Jerusalén inteligible y santa según la verdad, y en la casa de David, es decir, la Iglesia de Cristo, que ha aparecido de la simiente de David según la carne, todo lugar estará abriéndose, es decir, una gran amplitud y una vida como desahogada, muy deseada y sin dolor alguno. Y debe saberse que los hebreos han expuesto el pasaje de nuevo de otra manera. Pues en lugar de« Habrá todo lugar abriéndose», dijeron ellos que habrá toda fuente
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brotando. Y es muy probable, y que el propósito de la interpretación de los setenta tiende a esto mismo, aunque el modo de la pronunciación de las palabras sea de otra manera, para que sea algo así lo significado. Pues la Jerusalén desobediente y desenfrenada, la malvada y apóstata,« la que mata a los profetas y apedrea a los enviados a ella», pagará las penas correspondientes a sus propios atrevimientos; pues será cortada a modo de granado. Pero para los que habitan la Jerusalén inteligible, o sea la casa de Judá, es decir, de Cristo, habrá todo lugar abriéndose, es decir, en todo lugar una fuente, brotando el agua de la purificación, es evidente que del santo bautismo, de modo que sea útil a los que han creído tanto para la mudanza como para la aspersión.¿ Y qué es la mudanza? De los judíos, de la conducta legal a la ciudadanía en Cristo, de la sombra a la verdad, del tipo y la letra a la adoración espiritual; para los griegos, la mudanza es una venida de la incredulidad a creer en Cristo, de la ignorancia primera al conocimiento puro del que es Dios según la verdad, de las tinieblas a la iluminación; y una mudanza común, conveniente ya para todo el que ha sido llamado mediante la fe, judío y griego: de pensar las cosas de la carne a elegir vivir santa y puramente, y caminar en el Espíritu, según la voz del bienaventurado Pablo; de honrar las cosas del mundo a amar las cosas supramundanas. Y que recibiendo el bautismo divino y sagrado somos rociados con la sangre de Cristo para la purificación del pecado,¿ cómo podría alguien dudarlo? Por tanto, el camino hacia la mudanza y hacia la aspersión para los que están en la casa de Judá es el bautismo salvador, o sea, todo lugar abriéndose, es decir, toda fuente ensanchándose y brotando el agua de la purificación.« Y será en aquel día, dice el Señor, exterminaré los nombres de los ídolos de la tierra, y ya no habrá memoria de ellos; y a los falsos profetas y al espíritu inmundo los arrancaré de la tierra». Todo ha cambiado hacia lo mejor en Cristo, y son nueva creación las cosas en él, habiendo arrojado la mancha de la antigua podredumbre. Y que el dicho sobre esto es verdadero, uno podría verlo también de los mismos hechos si quisiera. Pues antes de los tiempos de la venida, no habiendo sucedido aún el Unigénito según nosotros, ni tampoco iluminando todo con la luz divina, había aún bruma y tinieblas en los corazones de las naciones. Pues servían a los ídolos, y habían caído en tal desatino, que atribuían la adoración a maderas y piedras, y rendían a los demonios inmundos los honores convenientes a Dios. Y estos son, ciertamente, los cargos de la necedad de los que se extravían, pero en Israel, que era también elegido y« porción del Señor, según lo escrito, y cuerda de su heredad», había tal degeneración de costumbres y modos, que apenas se consideraba digno de mención, aunque se les había dado para su auxilio la ley, y no siendo incapaz para la pedagogía en cuanto a tener que vivir rectamente, sino que se inclinaban más bien a tener que ser arrastrados sin juicio a los extravíos de las naciones, y deslizarse en las supersticiones de los vecinos. Pues se apegaban, y muy extrañamente, a los vaticinios de los falsos profetas. Pues los servidores de los ídolos, sentándose junto a templos profanos, eran oraculeros y mentirosos; y los otros, teniendo en la lengua« Vive el Señor», y fingiendo ser piadosos, y como cubriendo al lobo con piel de oveja, poniéndose a sí mismos el nombre de profecía, los infelices, y arrebatando impíamente la gloria por esto, eructaban lo que les parecía, y decían que los pensamientos de sus propios corazones eran voluntad divina. Sobre los que acostumbraban atreverse a tales cosas, también el profeta Jeremías decía al Dios que domina sobre todas las cosas:« El que es, Señor, he aquí que sus profetas profetizan y dicen: No veréis espada, y no habrá hambre entre nosotros, porque daré verdad y paz sobre la tierra y en este
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lugar». Y además de esto, Dios:« Falsamente— dice— profetizan los profetas en mi nombre, no los envié y no les mandé y no hablé a ellos, porque visiones falsas y adivinaciones y agüeros y propósitos de sus corazones, ellos profetizan a vosotros». Y de nuevo:« No enviaba a los profetas, y ellos corrían; ni hablé a ellos, y ellos profetizaban». Pues eran mentirosos, como dije, y, vencidos por ganancias deshonestas, hablaban a los oyentes« lo que viene de sus corazones, como está escrito, y no de la boca del Señor». Luego, debiendo los judíos indignarse por esto, por el contrario los hacían venerables, y se esforzaban en coronarlos con los honores más altos. Pero puesto que finalmente ha aparecido a nosotros el Unigénito Verbo de Dios, se ha ido a todas partes y es exterminado totalmente el frío y pueril jugueteo de la idolatría, y ha sido arrancado junto con él también el extraño e impío ejercicio de los falsos profetas, que estaban llenos de espíritu malvado e inmundo, y que, padeciendo un extravío hermano y vecino al de los servidores de los ídolos, podrían ser descubiertos, y muy rectamente. Pues uno es para ambos el jefe de la impiedad, es decir, Satanás. Arrancaré, pues, dice, de la tierra los nombres de los ídolos y no habrá memoria de ellos en aquel día, es decir, en aquel tiempo, en el cual brille la luz divina y celestial, y en los corazones de los que se extravían nazca el lucero inteligible, según lo escrito, y resplandezca también el día, habiendo sido expulsada la antigua noche y las cosas hechas en ella; para que, habiendo sido arrancada la antigua inmundicia, los verdaderos y santos adoradores aparecieran finalmente adornados con los orgullos de la conducta piadosa, y honrando la vida en Cristo.« Y será si profetiza un hombre aún, y le dirá su padre y su madre los que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado falsamente en nombre del Señor; y lo atarán su padre y su madre, los que lo engendraron, al profetizar él». Tal será, dice, la reverencia hacia lo divino de los de entonces, y se preocuparán tanto de la máxima equidad y de la vida digna de ser amada, que incluso a sus propios hijos se impondrán, si eligieran imitar a los mentirosos fingiendo profetizar, y pronunciaran algo de lo que viene del corazón, como si Dios hubiera hablado. Pues lo atarán, dice, es decir, lo encadenarán como a un demente y loco, y no tardando nada, determinarán también su muerte, si hiciera persistente y descarada la enfermedad sobre esto. Pues les basta para tener que determinar toda pena al hijo el hecho de que ha hablado falsamente en nombre del Señor. Observa cómo es verdadero el dicho, y la preanunciación tiene lo firme para la fe. Pues¿ quién de los de nuestro tiempo resistiría en el tiempo actual si alguien profetizara?¿ O cómo no consideraría inmediatamente a tal persona como fuera de sí, y estando así de juicio, cómo no lo haría detestable?¿ Qué padre dejará irreprochable a un hijo, si cayera en tales faltas terribles? Una prueba, pues, ciertamente, y muy clara, podría ser, creo, esto, de que hay que pensar firmemente que la naturaleza de las cosas de nuestro tiempo ha cambiado mucho hacia lo mejor, transformando Dios hacia lo que le parece y hacia lo que está bien, más que antes. Y ciertamente las cosas antiguamente honradas y por muchos dignas de ser amadas, ahora son detestables y malditas y para los equitativos no tolerables y que no han carecido de tener que ser castigadas.« Y será en aquel día se avergonzarán los profetas, cada uno de su visión al profetizar él, y se vestirán de piel velluda en lugar de lo que mintieron. Y dirá: No soy profeta yo, porque un hombre me engendró desde mi juventud. Y diré hacia él:¿ Qué son estas heridas en medio de tus manos? Y dirá: Las que fui herido en la casa de mi amado». Que también dignas de castigo y juicio han sido puestas entre nosotros las cosas antiguamente admiradas, también de la noción de lo propuesto es fácil de ver. Pues profetizaban, como dije, en Israel los mentirosos y embaucadores, y acostumbrados a extraviar« por un puñado de cebada y un trozo de pan», según lo escrito. Luego, a los que se atreven a tales cosas, nadie los reprendía, ni quería apartarlos como habiendo elegido ser impíos, sino que los infelices consideraban digno coronarlos más bien con alabanzas y con los honores más altos. Por eso también aquellos iban hacia lo peor, alimentándose como en ellos la enfermedad mediante la ligereza de los que los admiraban. Pero en el tiempo actual dice que se avergonzarán, no siendo admitida, evidentemente, la falsa profecía, sino siendo reprendida más bien, y exigiendo las penas de la insensatez de los mismos que acostumbraban atreverse a tales cosas, como habiendo sido descubiertos inmediatamente y apartarse del mal, y vestirse de piel velluda en lugar de lo que mintieron, es decir, lamentarse por el mal y gemir por la falta, arrepintiéndose, porque cayeron en pensamientos de tal ignorancia, que mintieron contra Dios, y sonrojándose en absoluto de confesar la falta y pedir perdón, diciendo claramente:« No soy profeta yo, porque un hombre me engendró desde mi juventud», es decir, he sido hijo de hombre. Y la naturaleza es muy débil y muy fácil de ser arrastrada hacia lo que no está bien, y de algún modo más dispuesta a las faltas. Y estas serían las voces de los que se arrepienten. Pero si quisiera preguntarle, dice:«¿ Qué es el asunto de las heridas vistas en las manos, o sea llagas?». Responderá de nuevo que:« Las que fui herido en la casa de mi amado», habiéndolo atado, evidentemente, padre y madre, y habiendo exigido las penas de la temeridad. Pues casa amada es para cada uno de los de nuestro tiempo, la de los que han engendrado. Mira, pues, cuánta es la diferencia de las cosas de antes y de ahora. Pues eran admirados los falsos profetas de entre ellos, y estaban en gloria y buena opinión, y haciendo esto ni siquiera se arrepentían; pero en el tiempo presente, si de algún modo algunos eligieran seguir las locuras de aquellos, son reprendidos, se avergüenzan, son castigados con los votos de los que han engendrado, se arrepienten como habiendo faltado y se lamentan y lloran, piden perdón confesando la debilidad de la naturaleza humana y lo fácil de deslizarse hacia el pecado. Pues ha sido destruido« el espíritu inmundo de la tierra», por el poder y autoridad de nuestro Salvador Jesucristo.« Espada, despiértate contra mi pastor y contra el hombre ciudadano suyo, dice el Señor todopoderoso, heriré al pastor y se dispersarán las ovejas, y traeré mi mano sobre los pastores». Ha entregado por nosotros a su propio Hijo Dios y Padre, habiendo permitido económicamente, aunque siendo Dios y habiendo sido engendrado de él por naturaleza inefablemente, y descender a la forma de siervo, y hacerse hombre según nosotros, y soportar la cruz, para que salve al mundo y aparte de la codicia contra todos a Satanás, y derribe también la profana idolatría, y anule adivinaciones, falsas profecías y los engaños del corazón, y arranque también« el espíritu inmundo de la tierra», y además de esto, para que adquiera lo que está bajo el cielo, trasladando al conocimiento de Dios a los extraviados, persuadiendo a elegir la conducta piadosa y decorosa, y a ser vistos honrando todo tipo de virtud. Por esta causa, pues, soportó voluntariamente la muerte en el madero, aunque teniendo mucho de deshonroso,« despreciando la vergüenza», así pareciéndole también al mismo Dios y Padre. Y algo así nos insinúa diciendo el mismo Hijo:« Porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió, que todo lo que me ha dado, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero». Pues como escribe el bienaventurado Pablo:« Por esto Cristo murió y vivió, para que también de muertos y vivos se enseñoree». Ha puesto, pues, voluntariamente por
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nuestra alma, y casi entregándolo él mismo como hombre por el propio impulso de Dios y Padre, y como si lo permitiera, como dije, para comprar con su sangre preciosa la vida de todos. Y, en efecto, el Salvador, ante Pilato, quien pensaba tener autoridad sobre él, le respondió diciendo:« No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te hubiera sido dada de arriba». Habiendo, pues, narrado de antemano por medio de la voz del Profeta que habrá una gran conversión de los asuntos humanos hacia lo mejor, una vez que él haya sufrido la muerte en la carne, casi se apresura a mostrar el tiempo en el que esto sucederá, y ordena que se ejecute el misterio del sufrimiento, exhortando a la misma espada y diciendo:« Despierta, oh espada, contra mi pastor y contra el hombre que es mi conciudadano, dice el Señor Todopoderoso». Y decimos que en esto se manifiesta la espada como una forma de cuchillo, es decir, la tentación, o incluso el mismo sufrimiento infligido al Emmanuel por la insensatez de los judíos. Pues parece que el justo Simeón comprendió esto y también lo dijo cuando la santa virgen presentaba al niño Jesús de ocho días:« Y una espada atravesará tu propia alma». Pues casi era atravesada por una espada al ver crucificado al que nació de ella, según la carne, digo. Por tanto, dice:« Oh espada, despierta contra mi pastor», es decir, que se ejecute ya el sufrimiento salvador y que llegue el tiempo de la manifestación de los bienes. Pues Cristo ha sido puesto sobre nosotros como archipastor, y bajo él estamos todos los que hemos creído, aunque no fuera de la mano de Dios y Padre. Pues él gobierna sobre nosotros en el Hijo, y por él y en él hemos sido salvados y hemos obtenido el acceso mismo. Y, en efecto, decía el Salvador:« Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, es mayor que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre; yo y el Padre uno somos». Por tanto, el Hijo es el pastor propio de Dios y Padre, no apacentando rebaños ajenos, sino más bien los suyos y los del Padre, no considerándose como suyos a los pastores mercenarios, quienes sacrificaban a las ovejas, sin ninguna compasión, y decían al venderlas:« Bendito sea el Señor, y nos hemos enriquecido». Los conciudadanos, es decir, los allegados y conocidos del buen pastor, son los que están bajo él, y antes que los demás, los divinos discípulos, quienes, al ser golpeado el pastor, se dispersaron y huyeron. Pues cuando llegaron los servidores de los judíos, y con ellos el traidor junto con la cohorte para arrestar a Jesús,« todos, abandonándolo, huyeron». Pues así lo decía el texto evangélico. Y que Dios y Padre, al entregar a su propio Hijo a la muerte por nosotros, se dice que lo golpea de alguna manera, al permitir totalmente que sufra, lo confirmará el mismo Hijo, a través de la voz del salmista sobre los que cometieron actos impíos contra él, es decir, los judíos:« Porque al que tú golpeaste, ellos lo persiguieron, y añadieron al dolor de mis heridas; añade iniquidad a su iniquidad». Por tanto, el sufrimiento, como dije, lo hizo voluntario, para que se manifiesten los logros derivados de su padecimiento. Y que el asunto será causa de ruina para los que lo crucificaron, y que los que inician tal designio y tales empresas caerán bajo los males de la ira divina— y estos eran los jefes de los pueblos—, lo aclara diciendo:« Y llevaré mi mano sobre los pastores». Pues han destruido su viña, según la voz del profeta,« han convertido su porción deseable en un desierto intransitable, se convirtió en desolación de perdición». Dios lleva su mano sobre los pastores como golpeando la espada y exigiendo las penas de la impiedad, no solo porque ellos mismos han actuado con desenfreno contra Cristo, sino porque, además de esto, se han convertido en principio y camino de la furia incontenible. Pues, como dice el bienaventurado evangelista Mateo, habiendo propuesto Pilato a los judíos a Cristo y a Barrabás, y habiendo preguntado:«¿ A quién queréis que os suelte de los dos?»,« los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes para que pidieran a Barrabás y para que destruyeran a Jesús», y además de esto, los incitaban a gritar:«¡ Crucifícalo, crucifícalo!». Por tanto, es verdad lo dicho por la voz del profeta:« Porque los pastores se han vuelto insensatos y no han buscado al Señor; por eso todo el rebaño no comprendió y fueron dispersados». Pues así como la sobriedad de los buenos pastores beneficia al rebaño, así la negligencia lo corrompe, y lo que está bajo su mano sigue totalmente los pasos de los pastores.
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« Y sucederá en aquel día, dice el Señor, que las dos partes serán exterminadas y desaparecerán, y la tercera parte quedará en ella; y haré pasar a la tercera parte por el fuego, y los purificaré como se purifica la plata, y los probaré como se prueba el oro; él invocará mi nombre, y yo le escucharé, y diré: Este es mi pueblo, y él dirá: El Señor es mi Dios». Habiendo sido llevada la mano divina sobre los impíos falsos pastores, que han destruido la viña del Señor, dice que tampoco estarán libres de castigo y juicio aquellos que se han unido imprudentemente a sus impíos designios, es decir, las multitudes de los judíos y la muchedumbre del rebaño que estaba bajo su mano. Pues han sido consumidos por la guerra, y las ciudades han perecido junto con sus habitantes, y las aldeas junto con sus hombres, ardiendo en una destrucción total, y apenas se ha salvado el remanente, considerado como una tercera parte de toda la multitud, pues no todo Israel ha sido exterminado, ya que Dios se compadece por causa de los padres. Esto mismo dice el bienaventurado Isaías:« Y si el Señor Sabaot no nos hubiera dejado una semilla, habríamos sido como Sodoma y nos habríamos asemejado a Gomorra». Sin embargo, dice que hará pasar por el fuego a la tercera parte, es decir, al remanente, esto es, a los que creyeron de la sangre de Israel, y los purificará como a la plata y al oro. Pues la vida de los santos no está exenta de esfuerzo; es verdad que« todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo serán perseguidos». Y los divinos discípulos han resultado ser los más probados, y todos los que fueron sus colaboradores en aquel tiempo, y han trabajado juntos oficiando el evangelio de Cristo a las naciones. Pues han sido llamados a la prueba de muchas aflicciones y persecuciones, y casi han sido purificados, siendo probados a través de tentaciones, de modo que pueden decir con franqueza:« Porque nos has probado, oh Dios, nos has purificado como se purifica la plata».¿ Cuál es, pues, el beneficio de esto?¿ O cuál será la recompensa para los que han trabajado y han sido probados de esta manera? Se han hecho allegados de Dios, conocidos y amados. Pues han sido contados en« nación santa, sacerdocio real» y en« pueblo para posesión», para que« anuncien las virtudes del que los llamó de las tinieblas a su luz admirable», y siendo antes no pueblo, se han convertido en pueblo. Y alguna vez escuchaban:« Cuando extendáis vuestras manos hacia mí, apartaré mis ojos de vosotros; y si multiplicáis la oración, no os escucharé»; pero ahora dice que él invocará mi nombre y yo le escucharé y diré: Este es mi pueblo. Por tanto, se han convertido en heredad propia de Dios y Padre, y han sido dados al Hijo; pues él gobierna conjuntamente todas las cosas con el que lo engendró; y tienen al Creador y Señor de todas las cosas como benevolente y propicio.
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/* TOMO V. TOMO SEXTO.*/« He aquí que vienen días del Señor, y tus despojos serán repartidos en medio de ti, y reuniré a todas las naciones para la guerra contra Jerusalén, y la ciudad será tomada, y las casas serán saqueadas, y las mujeres serán violadas, y la mitad de la ciudad saldrá en cautiverio». Al anunciar el venerable y salvador sufrimiento en la cruz, decía hace poco:« Oh espada, despierta contra mi pastor y contra el hombre que es mi conciudadano, dice el Señor Todopoderoso, golpea al pastor y que las ovejas sean dispersadas». Y que la multitud de los judíos será sometida a los castigos extremos, y con mucha razón, pues la audaz multitud ha matado al Señor; enseñaba añadiendo:« Y llevaré mi mano sobre los pastores, y sucederá en aquel día, dice el Señor, que las dos partes serán exterminadas y desaparecerán, y haré pasar a la tercera parte por el fuego, y los purificaré como se purifica la plata, y los probaré como se prueba el oro». De qué manera se entenderían tales cosas, y no fuera de lo razonable, lo hemos dicho según lo posible. Y el objetivo de lo expuesto se ha vuelto ahora hacia Jerusalén, que ha actuado impíamente sin freno, y nos señala el modo de la toma. Pues dice:« He aquí que vendrán días del Señor», es decir, los que él mismo trae con juicio justo y decreto santo. Pues es verdad lo que dice también por otro profeta:«¿ Habrá mal en la ciudad que el Señor no haya hecho?». Pues no sucedería nada de lo que tiene poder para dañar a toda una ciudad, que no digamos que sucede permitiéndolo él, y queriendo exigir las penas de las transgresiones a los que se lanzan hacia lo malo con impulsos incontenibles. Por tanto, dice que los días son suyos, debido a que son traídos por su ira. Pues han actuado con desenfreno, ya no soportablemente, habiendo matado a los profetas y añadiendo a esto también al Hijo.¿ Y qué es lo que sucederá en aquellos días? Lo aclara diciendo:« Y tus despojos serán repartidos en medio de ti», habiéndose reunido, evidentemente, todas las naciones y saqueando las casas, y arrastrando a las mujeres junto con los niños. Entonces, dice, también la mitad de la ciudad saldrá en cautiverio. Pues dicen que los romanos, al tomar la ciudad y despreciar las desvergüenzas de los que luchaban contra ellos, quemaron el templo mismo y las casas de la ciudad. Pero perdonaron a los que se les acercaban, los que habitaban la ciudad alta y el templo. Mira cómo dice que los vencedores llegarían a tal audacia, que, habiendo saqueado las casas, no se retirarían inmediatamente junto con los botines, y harían el reparto tranquilamente habiendo llegado a sus propias tiendas, sino que lo harían en la misma ciudad tomada, lo cual no habría sucedido si hubiera habido alguien que ayudara a los que habían actuado miserablemente y luchara contra los que saqueaban. Y dice que las mujeres serán violadas, siendo arrastradas involuntariamente por otros y cayendo de las costumbres de la dignidad, y a menudo a la vista de los que convivían con ellas según las leyes. Tales son los sufrimientos de la guerra, y calamidades muy apropiadas para los que han sido capturados una vez y están totalmente sin ayuda.
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« Y los restos de mi pueblo no serán exterminados de la ciudad». Esto, creo, no es otra cosa que lo que dije hace poco, que hubo cierta clemencia con los que habitaban la ciudad alta, y se salvó una parte de Jerusalén. Pues los generales romanos contenían los ánimos de los que luchaban, si es que veían a algunos llorando, postrándose y acercándose sin luchar. Por tanto, o llama restos de su pueblo a los que estaban en la parte salvada de la ciudad, o quizás a los que han creído en el Salvador de todas las cosas, Cristo, sobre quienes dice que no serían exterminados de la ciudad. Pues serán siempre ciudadanos de la Iglesia, aunque cayeran de la Jerusalén terrenal y exterminada, pero tienen la ciudad de arriba, sobre la cual escribe también el divino Pablo:« La Jerusalén de arriba es libre, la cual es nuestra madre». Y parece que el bienaventurado David insinúa algo parecido, diciendo de alguna manera:« No será conmovido para siempre el que habita Jerusalén». Pues si la Iglesia es inquebrantable, y« las puertas del Hades no prevalecerán contra ella», según la voz del Salvador, pues tiene a él mismo como fundamento, es necesario de toda manera que los que la habitan sean vistos en adelante como superiores a la perdición, y contados en el pueblo de Dios, unidos a los genuinos.
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« Y saldrá el Señor y luchará contra aquellas naciones, como en el día de su lucha en el día de la guerra. Y sus pies se posarán en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá, la mitad hacia el oriente y la mitad hacia el mar, un abismo muy grande; y la mitad del monte se inclinará hacia el norte y la mitad hacia el sur; y el valle de mis montes será obstruido, y el valle de los montes se unirá hasta Asael, como fue obstruido en los días del terremoto, en los días de Ozías, rey de Judá». El discurso ha sido hecho como sobre uno de los más valientes generales, que incita a la batalla a los que se escudan, y levanta a los combatientes contra las falanges de los enemigos; sin embargo, se entiende como sobre Dios, casi presente y luchando junto con las naciones que saquean Judea, y que han devastado la misma Jerusalén. Recordamos que también en las parábolas evangélicas dice algo parecido. Pues el rey que celebraba las bodas de su hijo envió a sus siervos a reunir a los invitados. Pero ellos, habiendo ultrajado impíamente a los que llamaban a la fiesta y habiéndolos matado, finalmente se encargaron de matar al hijo. Luego,¿ qué dice el discurso de la parábola?« El rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos y quemó su ciudad». Por tanto, dice que será igual a los que se levantan valientemente en el día de la batalla y consumen a los enemigos. Y esto es prueba de la ira que llega a su fin y de los movimientos de lo más alto, y que trae una justicia igualada a los que han actuado con desenfreno contra él. Pues han matado, como dije, al autor de la vida. Y puesto que las cosas que superan la razón y el asombro convendrían que solo ella, la naturaleza reina de todas las cosas, pudiera realizarlas, por eso dice que sus pies, es decir, los de Cristo, se posarán en aquel día sobre el monte de los Olivos; y este sufrirá cuatro rupturas, dos hacia el oriente y hacia el occidente, es decir, hacia el mar; pues así acostumbra la Escritura inspirada por Dios llamar al lugar del occidente; las otras dos inclinándose de alguna manera, una hacia el norte y el septentrión, y la otra hacia el clima del sur. Y dijo que las cumbres mismas se derrumbarían, de modo que llenarían los valles intermedios, inesperadamente sacudidos hasta Asael; y esta es una aldea situada, según se dice, en los confines del monte. Sin embargo, compara el terremoto aquí descrito con el ocurrido en tiempos de Ozías, también llamado Azarías. Pues como gobernaba los tronos del reino en Jerusalén, siendo de la tribu de Judá, se atrevió a tocar ilegalmente las funciones del sacerdocio, fue leproso inmediatamente, y Dios, manifestando entonces la ira por esto, la tierra de los judíos y la misma Jerusalén fueron sacudidas terriblemente, y dicen que el monte Sión sufrió tal temblor que se partió en dos partes y las cumbres se hundieron en los valles adyacentes. Parece que a través de esto el Profeta nos insinúa el terremoto que, según dicen los oficiantes de las predicaciones evangélicas, ocurrió en la cruz preciosa. Pues el Profeta menciona más ampliamente en esto lo sucedido; pero el sapientísimo Mateo, resumiendo la narración, dice así:« Jesús, habiendo gritado de nuevo con gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí que el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo, y la tierra tembló, y las rocas se partieron, y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de los santos que habían dormido resucitaron». Y puesto que es necesario aplicar un discurso convincente a lo sucedido, parece que el partirse las rocas y el obstruirse los valles insinúan la dureza de los judíos y la conversión hacia lo mejor de los que habían adorado a los ídolos. Pues los que adoraron a la creación en lugar del creador, han tenido el corazón como de piedra, duro e insensible, y semejante a rocas que no tienen fruto alguno. Pero,¿ qué dijo Dios sobre ellos por la voz de Ezequiel?« Y arrancaré su corazón de piedra de su carne, y les daré un corazón de carne para que sepan que yo soy el Señor». Por tanto, los corazones de los extraviados se partieron, abriéndolos Dios, para que pudieran recibir la palabra de la predicación salvadora. Y algo así insinúa por la voz de Jeremías diciendo:«¿ No son mis palabras como fuego que quema, dice el Señor, y como un hacha que corta la piedra?». Pues« viva es la palabra de Dios y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu». Por tanto, como dije, el haberse rasgado las rocas sería una señal, y muy clara, de la conversión hacia lo mejor de los extraviados. El haberse obstruido los valles, insinúa, como dije, la dureza de los judíos. Pues dijo algo parecido también el divino Isaías:« Y sucederá en aquel día que el Señor obstruirá desde el canal del río hasta los rinoceronte», es decir, será obstruida la mente de todos los que están en toda Judea, para que« viendo no vean, y oyendo no oigan, ni comprendan». Pues« un velo yace sobre su corazón, como está escrito, en la lectura del antiguo testamento». Y el que la tierra fuera sacudida, insinuaría, creo, el paso de una cosa a otra. Y, en efecto, el divino David clamaba diciendo:« El que está sentado sobre los querubines, que la tierra sea conmovida». Y no decimos que pide que sea sacudida física y sensiblemente la que está bajo el cielo; pues el asunto es necio y no nos produce ningún beneficio; sino que el inspirado por el Espíritu pedía más bien que la tierra se trasladara de adorar ídolos a conocer finalmente al que es Dios por naturaleza y verdaderamente, de pensar en las cosas de la carne a querer vivir espiritualmente, y en una palabra, de las cosas terrenales a las celestiales. Y si dice que los sepulcros de los que habían dormido se abrieron, decimos que también era necesario ver a la muerte misma vencida, habiendo muerto Cristo en la carne por nosotros por economía,« para que señoree tanto a muertos como a vivos».« Y vendrá el Señor mi Dios, y todos los santos con él. En aquel día no habrá luz, y habrá frío y hielo por un día, y aquel día será conocido por el Señor, y no será día ni noche, y hacia el atardecer habrá luz». Habiendo dicho de pasada las impiedades de los judíos contra el Salvador de todos nosotros, Cristo, y la toma de Judea y de la misma Jerusalén, llega finalmente al fin del presente siglo, y narra útilmente el descenso del Emmanuel desde el cielo. Pues descenderá con los santos ángeles en la gloria de Dios y Padre, para« juzgar al mundo con justicia»; pues como escribe el divino Pablo:« Es necesario que todos nosotros seamos manifestados ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que hizo en el cuerpo, sea bueno o malo». Vendrá, pues, vendrá, dice, y todos los santos con él, es decir, la purísima multitud de sus propios ángeles, escoltándolo de alguna manera y aportando la presencia ministerial. Pues el Emmanuel es Señor de todas las cosas, y es glorificado por todos como Dios y gobernando conjuntamente con el que lo engendró. Y si alguien dijera que también los santos mismos estarán presentes con él, arrebatados« en las nubes para su encuentro en el aire», después de la resurrección de entre los muertos, como también le parece al sapientísimo Pablo, no carecería en absoluto de la búsqueda de lo apropiado. Pues dijo algo parecido también el divino Isaías sobre ellos:« Allí se encontraron los ciervos y vieron los rostros de los demás; pasaron en número, y ni uno de ellos pereció, el uno no buscó al otro, porque el Señor les ordenó y su Espíritu los reunió». Y canta también el divino David para nosotros, anunciando de antemano el descenso desde el cielo del Salvador de todos nosotros, Cristo:« Porque el Señor no rechazará a su pueblo, y no abandonará su heredad, hasta que la justicia vuelva al juicio, y todos los rectos de corazón se acerquen a ella». Pues llama justicia a Cristo, y dice que él volverá al juicio. Pues fue arrebatado habiendo pisoteado la muerte, y subió al Padre y Dios que está en los cielos; pero volverá en los tiempos al juicio, y con él todos los rectos de corazón, es decir, los santos, como dije hace poco. Y que en el tiempo del fin habrá otra constitución de la creación visible, y ella misma será trasladada hacia lo mejor, renovándose a través de Cristo, lo confirmará el Profeta diciendo:« En aquel día no habrá luz, y habrá frío y hielo por un día, y aquel día será conocido por el Señor». Pues ahora el día y la noche están distinguidos, y han repartido los tiempos por los impulsos del que los hizo, y sale la luz del día, luego le sucede la noche. Pero cuando llegue el Juez, el que transforma todas las cosas según le parece, la creación recibirá otra disposición, como dije; pues ya no habrá luz y frío y hielo por un día. Y a través de la luz significa el día, y a través del hielo y el frío la noche, pues se ha considerado el día y la noche como un solo día. Es como si dijera quizás: En aquel tiempo, en el que, habiendo llegado de los cielos, transforme todas las cosas y las disponga hacia lo mejor, como Creador, no habrá luz ni noche, en un solo día. Dice algo parecido también el bienaventurado profeta Isaías:« Y el sol no será para ti luz del día, ni el resplandor de la luna te iluminará la noche; sino que el Señor será para ti luz eterna, y tu Dios tu gloria». Y que el uso mismo de los elementos dejará de funcionar en los tiempos, lo confirmará el mismo Cristo diciendo:« Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor». Pues bastará Cristo como luz eterna para nosotros, y él mismo será un día largo y continuo. Y dice que aquel día es conocido por el Señor. Pues solo Dios y Padre conoce el día del fin. Y nos confirma en esto el mismo Hijo diciendo así:« Pero sobre aquel día o la hora, nadie sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre». Pues en cuanto se entiende como hombre según nosotros, no sabría las cosas que están en el Padre; pero en cuanto es Dios por naturaleza, y ha aparecido de él, sabe de alguna manera totalmente también el día final, aunque diga que no sabe debido a lo humano. Y el Profeta, interpretándonos y haciendo más claro lo que dijo, añade a esto:« Y no será día ni noche, sino que hacia el atardecer habrá luz», es decir, en tiempo de noche habrá luz de nuevo la que es a través de Cristo y resplandecerá sobre lo que está bajo el cielo, habiendo sido destruida totalmente la oscuridad, y ya no prevaleciendo sobre los ojos de los santos. Y tiene el discurso razonable el pensar que la creación misma es reajustada hacia lo mejor, y el discípulo del Salvador es digno de crédito al decir que vendrá el día del Señor como un ladrón, en el cual los cielos pasarán con estruendo, y los elementos ardiendo serán disueltos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas todas, y esperamos nuevos cielos y nueva tierra y sus promesas. Sin embargo, también caminaremos hacia esto desde razonamientos necesarios. Pues si todo estará en novedad de vida según nosotros, necesitábamos también una nueva creación. Pues como escribe el divino Pablo,« la creación misma será liberada en los tiempos de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios».« En aquel día saldrá agua viva de Jerusalén, la mitad hacia el mar primero, y la mitad hacia el mar último, y en verano y en primavera será así. Y el Señor será rey sobre toda la tierra». Nos explica de nuevo enigmáticamente que la del Santo es muy grande y abundante.
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La efusión del Espíritu será distribuida a los santos, especialmente en aquel tiempo en el que sean trasladados a una vida santa e inmarcesible, me refiero a la que es como en el siglo venidero. Pues ahora, mediante la fe en Cristo, hemos sido enriquecidos con las primicias del Espíritu Santo como en calidad de arras; pero después de la resurrección de entre los muertos, habiendo sido destruido el pecado por completo, el Espíritu divino no estará ya en nosotros en calidad de arras y en medida, sino que, como dije, disfrutaremos rica y abundantemente, y ya de manera perfecta, de los dones a través de Cristo. Llama, pues, agua viva al Espíritu, el cual dice también que saldrá de la Jerusalén de arriba. Pues dado que la Escritura inspirada por Dios dijo que el Dios del universo habita en los cielos, aunque está en todas partes y ha llenado todas las cosas, por eso mismo dice que el Espíritu vivificante saldrá del cielo. Y que es costumbre en las Sagradas Escrituras comparar el Espíritu divino con aguas, lo acreditará el mismo Dador de este, es decir, el Hijo:" El que cree en mí, como dijo la Escritura, de su seno correrán ríos de agua viva". Y al interpretar esto el divino evangelista y hacerlo evidente, dice:" Dijo esto acerca del Espíritu que habían de recibir los que creían en él". Pues dado que el Espíritu es vivificante, por eso se compara con el agua. Y que se compara con el vivificador de los cuerpos de los santos, y con mucha razón. Que los dignificados con la vida tendrán a su disposición rica la necesidad de participar de la provisión del Espíritu Santo, y de llenarse como de aguas vivificantes, lo insinúa al decir que del agua que se espera que salga por tiempos desde Jerusalén, la mitad irá hacia el mar primero, y la mitad hacia el mar último.¿ Y qué es esto? La divina Escritura compara a menudo a las muchas naciones de los hombres y a la multitud superior a todo número con mares y aguas. Así dice en alguna parte por uno de los santos profetas:" Porque toda la tierra se llenó de conocer al Señor, como mucha agua que cubre los mares". Y dijo también en alguna parte el divino Daniel, previendo lo que sucedería en los últimos tiempos a los que están por toda la tierra habitada:" Yo, Daniel, miraba, y he aquí que los cuatro vientos del cielo embestían contra el mar grande, y cuatro bestias grandes subían del mar, diferentes entre sí". Y haciendo esto más claro, el bienaventurado David canta diciendo:" Este mar grande y espacioso, allí hay reptiles, de los cuales no hay número, animales pequeños con grandes; allí navegan naves, este dragón que formaste para jugar con él". Pues¿ qué decimos que es en el mar sensible el dragón formado para ser objeto de juego por parte del Dios que domina todas las cosas? Es costumbre, pues, en las Sagradas Escrituras, comparar también a todo el mundo con mares y, a veces, a una gran multitud de hombres. Que, por tanto, en igual medida será distribuida por Dios la gracia del Espíritu tanto a los que creyeron de Israel como a los de las naciones, lo insinúa al decir acerca del agua vivificante, que la mitad saldrá hacia el mar primero, y la otra mitad hacia el mar último. Llama mar primero a Israel; y último, a la multitud de los que creyeron después de ellos, es decir, a las naciones. Y no decimos de ninguna manera que el Espíritu Santo esté dividido, y que vaya a ser incompleto en ambos por el hecho de entenderse la mitad; lejos de eso; pensaremos más bien que el Profeta quiere indicar que la distribución será otorgada a estos y a aquellos en igualdad de gracia. Pues el mitad y mitad será significativo de la generosidad de igual peso y de la igualdad. Y que la gracia es continua, y la participación en todo tiempo, es fácil de ver, por el hecho de decir de nuevo que será así tanto en verano como en primavera. Hay que saber que, en lugar de" En primavera", la versión de los hebreos dice" En invierno". Será, pues, dice, según esto, y de la misma manera la efusión de las aguas inteligibles,
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" en invierno y en verano", es decir, en todo tiempo. Y no molesta en nada decir también" primavera" en lugar de" invierno", según la versión de los setenta; pues está puesto como en participación de invierno y de verano, de modo que, aunque alguien lo atribuyera a los tiempos del invierno, no ofenderá el razonamiento de lo verosímil, o incluso de lo que es correcto. Pero si alguien quisiera entender de otra manera lo que se dice acerca del agua inteligible, cómo saldrá la mitad de ella hacia el mar primero y la mitad de ella hacia el mar último, y que será así tanto en verano como en primavera, admitirá una concepción tal de lo propuesto. Pues llama mar primero, quizás, al que está situado hacia el oriente, me refiero al que está más allá de los confines de toda la tierra; y último, al que está hacia las mismas extremidades del occidente; pues el oriente se define como una especie de rostro y principio de la tierra habitada. Y creo que llama verano a las partes cálidas y meridionales de la tierra habitada, y primavera, a su vez, a las septentrionales y frías. Pues así también el divino David, queriendo señalar los cuatro climas de debajo del cielo, exclamaba hacia Dios:" Tú hiciste el verano y la primavera", y de nuevo:" Tú creaste el norte y el mar". Saldrá, pues, dice, el agua viva en igualdad y gracia que reparte por igual tanto hacia el mar primero, como ciertamente también hacia el último, es decir, hacia el oriente y el occidente, y en verano y en primavera, es decir, de nuevo, hacia el sur y hacia el norte. Pues se llenará la tierra habitada de los dones a través de Cristo, y el don permanecerá totalmente en los que lo recibieron. Entonces, sí, entonces" Y será el Señor rey sobre toda la tierra". Pues estaremos bajo él solo, y él dominará sobre todas las cosas, habiendo sido anulados por completo los gobernadores del mundo de este siglo, y habiendo sido triunfada toda autoridad malvada, y habiendo sido expulsados de nosotros la codicia y el mismo Satanás y las fuerzas malvadas que están con él." En aquel día será el Señor uno y su nombre uno, rodeando toda la tierra y el desierto desde Gabel hasta Remmón hacia el sur de Jerusalén. Y Rama permanecerá en su lugar, desde la puerta de Benjamín hasta la puerta primera, y hasta la puerta de las esquinas y hasta la torre de Anameel, hasta los lagares del rey; habitarán en ella, y no habrá anatema ya, y habitará Jerusalén confiadamente". Siempre es de algún modo oscuro el discurso de los santos profetas, y esto, creo, es administrado sabiamente por Dios, para que no se arrojen las cosas santas a los perros; ni tampoco sea ultrajada la perla verdaderamente preciosa, arrojada descuidadamente ante los pies de los cerdos. Sin embargo, Cristo revela en el Espíritu el conocimiento a los dignos, y hace evidentes las fuerzas del siglo venidero. Y se representa por lo general, como en las cosas sensibles, lo oculto e inteligible, y lo manifiesto se convierte, por así decirlo, en cuerpo de lo más invisible. Dijo, pues, que en aquel día, es decir, el tiempo, habiendo sido trasladados los que son nuestros a la novedad de vida, y habiendo sido reconfigurada la misma creación hacia algo mejor que antes," será el Señor uno y su nombre uno, rodeando toda la tierra". Pues siempre fue, es y será el Señor uno, el Dios de todas las cosas por naturaleza y verdaderamente, y el que trajo al ser lo que no existía alguna vez. Pero dado que el inventor del pecado, es decir, Satanás, ha extraviado a la tierra habitada, los desgraciados hemos sido arrastrados a un culto falso y profano, y continuábamos en el mundo ciegos y necios, llamando señores a los que nos extraviaron, y atribuyendo ignorantemente el nombre de la divinidad a los demonios inmundos. Y hemos sido llamados al conocimiento de la verdad también en este mundo a través de Cristo, pero habiendo pasado y habiendo llegado ya a su fin el siglo presente, entonces, sí, entonces, habiendo sido eliminada de nosotros toda insensatez, y habiendo sido puestos ya los enemigos bajo los pies de Cristo, el Señor será uno en adelante sobre toda la tierra, sin que nadie arrebate sobre él la gloria de la señoría. Y de otra manera será el Señor uno, Cristo, al quedar sin efecto toda soberanía terrenal, y al atribuir la tierra habitada el poder sobre todas las cosas a él solo. Y dijo algo tal también el sapientísimo Daniel. Pues narrando los modos de las visiones, dice:" De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra sin manos, y desmenuzó el barro, el hierro, el bronce, la plata, el oro; el Dios grande dio a conocer al rey lo que debe suceder después de esto, y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación". Por tanto, será uno y solo, y llenará de su propia gloria la ciudad santa, es decir, la Jerusalén inteligible, cuya anchura y longitud muestra de nuevo como en tipo en la Jerusalén terrenal, diciendo que se ensanchará desde Gabel hasta Remmón. Y Gabel, o Gabel, es una aldea y heredad de la tribu de Benjamín; y dicen que está situada en las partes más septentrionales de Jerusalén. Y Remmón, a su vez, es una roca, hacia el desierto meridional. Por tanto, la anchura de Jerusalén es desde Gabel hasta Remmón. Y se define también la longitud diciendo:" Desde la puerta de Benjamín hasta la puerta primera, hasta las puertas de las esquinas y hasta la torre de Anameel, hasta los lagares del rey". Y la puerta primera y, ciertamente, la puerta de las esquinas; así estaban llamadas algunas en Jerusalén; y había también una torre en medio llamada Anameel, después de la cual inmediatamente los lagares del rey; lugares estos que señalan la longitud de Jerusalén como en tipo. Pues así como el Dios de todas las cosas ordenaba al bienaventurado profeta Ezequiel medir con caña la casa, extendiéndose aquí y allá, insinuando que hay muchas moradas junto al Padre, y que son innumerables las estancias de los santos; así me parece también aquí que la Escritura nos describe mediante lugares manifiestos la anchura y la longitud de la Jerusalén inteligible, es decir, de la Iglesia de Cristo, hacia la cual exclamaba también el divino Isaías diciendo:" Ensancha el lugar de tu tienda y tus cortinas, fija, no escatimes, alarga tus cuerdas, y fortalece tus estacas, aún a la derecha y a la izquierda despliega". Habiendo sido ensanchada, pues, la ciudad santa, y extendiéndose en longitud como le corresponde, habitarán los santos, y dice que no habrá anatema ya, es decir, de ninguna manera será alienada de Dios; pues le otorgará una seguridad firme; y no caerían ya en ofender a Dios, habiendo sido eliminada, como dije, la culpa por completo, y el Satanás que tienta." Pues no habrá allí león, ni ninguna de las bestias malvadas subirá a ella, ni será hallada allí". Habitarán, por tanto, confiadamente. Y dado que se ha puesto entre medias" Y Rama permanecerá en su lugar", decimos de nuevo aquello, interpretando las intenciones de lo propuesto, en la medida de lo posible. Rama es una pequeña ciudad, o aldea, heredad de los de la tribu de Aser; y hay otra junto a esta, Rama de los de la tribu de Neftalí. Y menciona también el santo Profeta o una de estas, o la otra Rama. Pues dijo que:" Voz en Rama fue oída, lamento y llanto y gemido; Raquel llorando por sus hijos, y no quería ser consolada, porque no existen". Decimos que tal cosa sucedió cerca de Belén, habiendo ordenado Herodes que los niños en ella fueran asesinados. Rama, pues, llama a Jerusalén, debido a que en ella hubo mucho lamento por la toma. El profeta Jeremías la ha introducido, por así decirlo, llorando y gimiendo por sus propios hijos perdidos. Pues dijo que:" Llorando lloró en la noche, y sus lágrimas sobre sus mejillas".¿ Y cuál era el lamento?" Mis vírgenes y mis jóvenes fueron en cautiverio; en espada y en hambre mataste, en el día de tu ira cocinaste, no perdonaste". Pero si alguien quisiera que la llamada se hubiera puesto contra la Jerusalén inteligible, es decir, la Iglesia, y que ella fuera llamada Rama ahora, decimos que el discurso tiene mucha razón. Pues muchos son los que lloran en las iglesias, y tienen la" tristeza según Dios, que obra arrepentimiento para salvación sin arrepentimiento". Y acepta a tales el mismo Cristo,
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diciendo así:" Bienaventurados los que lloran ahora, porque ellos serán consolados". Y de nuevo:" Bienaventurados los que lloran ahora, porque reiréis". Por tanto, aunque se dijera Rama a través de la voz del Profeta la Iglesia, el discurso llevará también así lo verosímil. Sin embargo, dice que permanecerá en su lugar, es decir, no será sacudida. Pues está apoyada, como dije, y es inamovible la Iglesia de Cristo." Y esta será la caída que herirá el Señor a todos los pueblos cuantos hicieron campaña contra Jerusalén; se derretirán sus carnes estando ellos sobre sus pies, y sus ojos se derretirán de sus cuencas, y su lengua se derretirá en su boca"." Tendréis aflicción en el mundo", ha proclamado Cristo a los que han creído en él; sin embargo, los hace más valientes, añadiendo útilmente:" Pero confiad, yo he vencido al mundo"." Pues os he dado hollar sobre serpientes y escorpiones y sobre toda la fuerza del enemigo".¿ Quiénes son, pues, los escorpiones y quiénes las serpientes, sino evidentemente las abominables y sanguinarias huestes de los demonios malvados, y de los que persiguen a los santos, que se han convertido en ministros de la desenfrenada locura de los espíritus en el mundo, que recorren también todo esto, conspirando de múltiples maneras contra los santos, aunque triunfados a través de Cristo, que clavó en su propia cruz el acta contra nosotros, para librarnos de la codicia de aquellos? Por tanto, dado que dijo que habitará confiadamente Jerusalén, que es la Iglesia del Dios vivo, y esto era, y con mucha razón, esperar que se consumara al ser destruidos los enemigos, y al haber sido derribados los que acostumbraban perseguirla, hace necesaria también para nosotros la narración de esto. Pues esta será, dice, la caída que herirá el Señor a todos los pueblos cuantos hicieron campaña contra Jerusalén; sus carnes se derretirán, y se derretirán también los ojos, derritiéndose también la lengua. Pues esta muerte común y contra la naturaleza derrite las carnes de todos, y vacía los ojos, y pudre las lenguas; pero sería razonablemente terrible la desgracia que llega a su fin, que estando vivos y en pie todavía, se derritan las carnes, y fluyan los ojos, y sean castigadas las lenguas. Y dice muy bien que tales cosas sucederán a los que han practicado una vida odiada por Dios y maldita. Pues pagarán penas, no solo por lo que han delinquido contra los santos, sino también por la afición a la carne que han tenido en este mundo; la cual se ha convertido para ellos en causa de no haber aceptado la fe, ni tampoco haber elegido vivir piadosamente, y amar la gloria de la vida en Cristo. Pues se han convertido, como dije, en desviados desenfrenadamente hacia placeres extraños; y han tenido ojos incontinentes, bebiendo, por así decirlo, a grandes tragos las codicias sobre cada una de las cosas vistas. Pues afilaron también la lengua contra Cristo, y han hecho impía la difamación de los dogmas sagrados de la Iglesia. Razonablemente, pues, han tenido el castigo en las carnes, los ojos y las lenguas. Pues así como la mujer que bebía el agua de la prueba y mentía en el juramento era castigada en el muslo, alrededor del cual podrían ocurrir también las acusaciones de la fornicación;" Pues será cortado, dice, y caerá su muslo"; de la misma manera creo que también para los que persiguen a la ciudad santa, el castigo es en las carnes, los ojos y las lenguas; pues las aficiones a la carne son para ellos placeres y, además de esto, las acusaciones a través de los ojos, y las voces de una lengua ignorante." Y será en aquel día éxtasis del Señor sobre ellos grande; y agarrará cada uno de la mano de su prójimo, y se entrelazará su mano con la mano de su prójimo. Y Judá combatirá en Jerusalén, y reunirá la fuerza de todos los pueblos alrededor, oro y plata y vestiduras en gran multitud". Llama éxtasis en esto al miedo, es decir, al estupor, de nuevo. En aquel tiempo, pues, dice, en el que los enemigos de la Iglesia se contemplen unos a otros, cayendo bajo castigos tan terribles, se asombrarán con los temores, y habiendo dejado así en adelante el atreverse a perseguir todavía a la ciudad santa, se irán como fugitivos, y poco menos que agarrándose de las manos, y buscando inútilmente las ayudas de unos a otros, serán lastimosos y arrojados y bajo los pies de los santos. Pero Judá, dice, es decir, los que han sido justificados mediante la fe en Cristo y llevan consigo al judío inteligible, y han sido enriquecidos con la circuncisión en el Espíritu Santo, combatirán en Jerusalén, es decir, harán campaña contra los enemigos, se mostrarán valientes contra los que se han opuesto, hollándolos como escorpiones, y pisando sobre áspid y basilisco, habiendo despreciado por completo al león y al dragón; y serán brillantes y admirables, recogiendo la riqueza de tales logros como oro y plata y vestiduras. Pues que el sentido de la profecía no está en las cosas sensibles,¿ cómo podría alguien dudarlo? Pues la riqueza de los santos no es la corruptible y terrenal, sino la inteligible y celestial y continua, que recogen para sus propias almas los que enseñan y tienen éxito de otras maneras en las iglesias. Pues saquean, por así decirlo, la fuerza de todos los pueblos, acercando mediante la fe a Cristo lo sobresaliente de las naciones. Pues así dijo también él mismo haber saqueado los utensilios del fuerte. Pero si alguien dijera que Judá reúne la fuerza de todos los pueblos alrededor, oro y plata y vestiduras, para que entendamos que también recogiendo la sabiduría en el mundo se iluminan a través de ella, luchando por los dogmas de la piedad, el sentido tendría el razonamiento verosímil. Pues saquearon alguna vez a los egipcios las sabias mujeres de los de Israel, habiendo pedido prestado" al vecino y al compañero de tienda de ellos utensilios de oro y de plata y vestiduras". Por tanto, como en las cosas sensibles y como en las materias vistas, se significa el brillo de los bienes para la mente. Y la riqueza de los maestros son sobre todo los discípulos. Y ciertamente el divino Pablo exclamaba a los salvados y creyentes a través de él diciendo:" Por vuestra jactancia, hermanos, que tengo en Cristo Jesús"; y llamaba de nuevo corona y alegría suya." Y esta será la caída de los caballos y de las mulas y de los camellos y de los asnos y de todos los animales que están en aquellos campamentos según esta caída". Habiendo definido ya los modos del castigo, que soportarán total y absolutamente en los tiempos los que han hecho campaña contra la ciudad santa, habiéndose convertido en perseguidores e injuriadores, abominables y litigiosos, y hablando injusticia contra Dios, y levantando también hasta la altura el cuerno, según la voz del que canta, añade útilmente que" Esta será la caída de los caballos y de las mulas y de los camellos y de los asnos y de todos los animales". Y por las bestias de carga indica a los que van montados en ellas. Pues se adherían a los judíos y a los mismos jerosolimitanos los que estaban más lejos y los pueblos vecinos; unos montados en caballos, babilonios y sirios y ciertamente los pueblos de los egipcios; otros habiendo uncido camellos y asnos y mulos, como los moabitas, y los nómadas del desierto, de los cuales menciona también el profeta Isaías diciendo:" En la aflicción y en la estrechez león y cachorro de león, de allí también áspides y crías de áspides voladoras, que llevaban sobre asnos y camellos su riqueza". Y dice haber visto también en otra parte:" un jinete de asno y un jinete de camello". Describe, pues, a los enemigos de la verdad como en tipo a las naciones, que siempre han combatido a la Jerusalén terrenal, para que de ellos entendamos a los enemigos visibles e invisibles contra nosotros, contra los cuales es nuestra lucha. Pero si alguien quisiera también referir a los modos de los enemigos de la Iglesia las peculiaridades de los animales, no hay nada que impida decir y entender eso; como que unos se han convertido en impetuosos y audaces, como caballos quizás; y alguien podría atribuirles también muy verosímilmente lo amante del placer y lo desenfrenado; otros, a semejanza de las mulas, salvajes y crueles,
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y es costumbre llamarlas más salvajes también a los poetas de los griegos; otros, parecidos a los camellos en cuanto a la disposición, es decir, desiguales y arrogantes, teniendo la mente levantada a lo alto por estupidez; otros, que no difieren en nada de los asnos, han padecido la última de todas las irracionalidades; pues el asno es perezoso y lento para la percepción, e imagen de la última irracionalidad. Y debe notarse que a los que han combatido a la Iglesia no los compara con ninguno de los animales mansos y puros, como digo oveja y buey, sino que los compara más bien con los abominables y salvajes, que también por las voces de la ley eran condenados como profanos e inmundos." Y será que cuantos fueren dejados de todas las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año a adorar al Rey Señor todopoderoso Dios y a celebrar la fiesta de las cabañas. Y será que cuantos no suban de todas las tribus de la tierra a Jerusalén a adorar al Rey Señor todopoderoso Dios, también estos serán añadidos a aquellos". Habiendo dicho que los que han combatido a las iglesias, y han levantado contra la santa Jerusalén la ceja alta y arrogante, resbalarán hacia los castigos que les corresponden, predice la adoración de los que han quedado después de ellos, es evidente que la que es en Cristo mediante la fe. Pues él mismo es la esperanza de las naciones según la voz del patriarca. Y ha sido puesto también" para luz de las naciones, y para pacto de linaje, para abrir los ojos de los ciegos, y sacar de las cadenas a los encadenados y de la casa de cárcel a los que están sentados en tinieblas". Que, por tanto, habiendo dejado la niebla de la idolatría, y habiendo roto las cadenas de la perversidad del diablo, los de las naciones vendrán a la luz de la verdad, y se someterán al yugo del Salvador, lo aclarará diciendo que los restantes de los castigados, es decir, de los que han combatido a las iglesias; y estos son superiores en número; subirán de año en año a adorar al Señor todopoderoso Dios y a celebrar la fiesta de las cabañas. Pues la ley a través de Moisés ordenaba celebrar la fiesta de las cabañas el quince del séptimo mes, habiéndose reunido en los graneros la cosecha de los campos. Por eso llama a la fiesta de salida, como habiendo terminado ya los trabajos en los campos. Y ordenaba tomar" bellezas de palmeras y fruto de árbol hermoso, y ramas de árbol frondoso y sauces y ramas de agnocasto", y beber agua de torrente, y alegrarse en ella. Y la ley ponía como pretexto de la fiesta el habitar en tiendas a Israel, habiendo sido sacado de la codicia de los egipcios. Pero el asunto era, en realidad, tipo de misterio de lo que es según Cristo. Pues hemos sido sacados también nosotros mismos de la codicia del diablo, y hemos sido llamados, como dije, a la libertad a través de Cristo, y hemos llegado a estar bajo él, el Rey y Dios de todas las cosas, habiendo despreciado la perversidad de los que dominaban antiguamente. Celebramos la verdadera fiesta de las cabañas, es decir, el día de la resurrección de Cristo, cuando los cuerpos de todos están, por así decirlo, fijados en él, aunque disueltos por la corrupción y dominados por la muerte. Pues él mismo es la resurrección, él la vida, como primicia de entre los muertos y" primicias de los que durmieron"; el que nos llena de cosechas inteligibles, y nos prepara, por así decirlo, para amontonar en los graneros de arriba los trabajos recogidos de los campos. Él mismo nos devolverá la vida y el disfrute en el paraíso, es evidente que espiritual, habiendo vencido al pecado, exhalando fragancia inteligiblemente, teniendo el fruto hermoso y digno de ser amado de la vida evangélica, habiendo vivido pura y santamente. Y señal de esto sería de nuevo el tener las bellezas de palmeras y el fruto de árbol hermoso junto con las otras ramas atadas. Él mismo es el torrente del disfrute que nos ha dado a beber el Dios y Padre; él la fuente de la vida, y el río de la paz, el que se ha inclinado hacia nosotros los llamados de las naciones"
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orugas. Pues aún no quería herir con mano firme, sino casi incluso disuadir con temores y movimientos todavía moderados para que eligieran hacer lo que es provechoso y amar a Dios, tanto por naturaleza como en verdad. Pero puesto que para ellos no había razón ni siquiera para ser heridos moderadamente, y se habían entregado desenfrenadamente a todo tipo de impureza, los envió al cautiverio y dispuso que cayeran bajo la mano de los babilonios. Y cuando fueron llamados de nuevo a Judea, compadeciéndose Dios, reconstruyeron la muralla de la ciudad y reedificaron el templo, pero de nuevo se volvieron a la negligencia, no cumpliendo los votos, no siguiendo los preceptos de la ley, no ofreciendo diezmos ni primicias; sino que, perezosos y acudiendo apenas a sacrificar, degollaban los animales cojos, ciegos y enfermos, y aun haciendo esto de manera extravagante, Dios no dejaba de educarlos con hambre y esterilidad. Ellos, sin embargo, aunque debían, si fueran buenos y conocedores de lo que conviene, sanar con el retorno a lo mejor al Dios de todas las cosas que se había entristecido, hacían insensata la queja. Pues cuando veían a las naciones vecinas, aunque no conocían a Dios, sino que adoraban más bien a las esculturas y padecían el extravío extremo, estando en bienestar y deleites, decían insensatamente:« Es vano el que sirve a Dios,¿ y qué más da que hayamos guardado sus mandamientos? Nosotros, en efecto, dicen, los que guardamos la ley, estamos en carestías y azotes, y nos hemos ido incluso cautivos, aunque siempre nos postramos y nos hacemos suplicantes ante el Señor Todopoderoso; ellos, en cambio, sin hacer nada de esto, no tienen azotes ni dolor. Por tanto, felicitamos a los extraños, y se edifican haciendo cosas ilegales, se opusieron a Dios y fueron salvados». Pues se oponen en verdad a la gloria de Dios de muchas maneras los que se extravían, ofreciendo sacrificios a los fundidos y diciendo al leño:« Tú eres mi Dios», y a la piedra:« Tú me engendraste». Esto, dice, lo murmuraron los que temen al Señor. La blasfemia es de nuevo el crimen, y una prueba evidente de las enfermedades extremas. Pues cuando la mente está enferma y el intelecto ebrio, es un vómito odioso para Dios decir algo contra Él. Que escucha tales palabras no como algo secundario, sino con diligencia, lo ha asegurado diciendo:« Y el Señor prestó atención y escuchó; porque el Espíritu del Señor ha llenado la tierra, y lo que mantiene todas las cosas tiene conocimiento de la voz». Y si en algún lugar surgiera una palabra contra su divina gloria, esta será grave y como insoportable, aunque Él esté acostumbrado a ser muy paciente; por eso mismo decía:« Habéis agravado contra mí vuestras palabras». Es necesario, pues, que, aunque estemos en dolores, educándonos Dios útilmente, no nos desalentemos demasiado, ni tampoco pensemos que quien es tan amante de la virtud ha dejado de ser generoso con los bienes; sino que más bien debemos examinar aquello por lo que hemos ofendido, aplacarlo así y pedir misericordia. Y si algunos de los amantes del pecado estuvieran en bienestar mundano, teniendo el disfrute de lo temporal, es consecuente atribuir los discursos a las inefables economías de la paciencia que tiene para con ellos.
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« Y escribió un libro de memoria ante Él para los que temen al Señor y reverencian su nombre. Y serán para mí, dice el Señor Todopoderoso, para el día que yo hago para adquisición, y los elegiré de la manera que un hombre elige a su hijo que le sirve bien». Mientras los de Israel se burlaban de Él y desvariaban cosas impías contra Él,« prestó atención y escuchó». Luego, debiendo imponer a los que habían pecado el castigo apropiado y exigir cuentas por las palabras de desenfreno, perdona, sin embargo, como Dios, sin guardar rencor, incluso esto; y escribe un libro de memoria para los que le temen, sobre los cuales creo que el mismo David decía al que escribe el libro:« Y en tu libro todos serán escritos». Encontraremos al mismo Señor nuestro Jesucristo diciendo a los santos discípulos:« No os alegréis de que los demonios se os sometan; alegraos más bien de que vuestros nombres fueron escritos en el cielo». Y el divino David maldice también, y con mucha razón, a las multitudes de los judíos que mataron a Cristo, diciendo así:« Sean borrados del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos». Se escribe, pues, el libro de memoria para los que temen a Dios, a quienes dice que serán suyos y muy conocidos en el tiempo de la adquisición, cuando Cristo se siente en el trono de su gloria, escoltado por ángeles, y pondrá a las ovejas a la derecha y a los cabritos a la izquierda, y dirá a los de la derecha:« Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo». Entonces, en efecto, los elegirá, es decir, los hará elegibles, no cediendo en nada en afecto a los padres de entre nosotros, que se regocijan con sus propios hijos cuando son sobremanera sabios y dóciles, y tienen en la mayor estima a quienes los engendraron.
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« Porque he aquí que viene el día ardiendo como un horno, y los quemará, y serán todos los extranjeros y todos los que hacen cosas ilegales como rastrojo, y los encenderá el día que viene, dice el Señor Todopoderoso, y no quedará de ellos raíz ni rama». Pues es consecuente pensar que el día del juicio será en fuego,« en el cual los cielos pasarán con estruendo, y los elementos ardiendo se disolverán, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas todas. Pero esperamos cielos nuevos y tierra nueva según sus promesas», dijo así uno de los santos discípulos. Vendrá, pues, dice, como un horno el día del Señor, y quemará a todos los extranjeros, y añadirá a estos también a los que hacen cosas ilegales; pues será una sola la justicia contra ambos. Observa cómo muy elegantemente menciona ahora a los extranjeros. Pues puesto que los felicitaban diciendo:« Y ahora nosotros felicitamos a los extraños, y se edifican haciendo cosas ilegales, se opusieron a Dios y fueron salvados», por eso mismo dice que serán quemados, como quienes han combatido contra la gloria de Dios y han elegido adorar a la creación en lugar del Creador. Pensamos también que se llaman extranjeros de otra manera los idólatras y los que de algún otro modo se han alienado del linaje sagrado y elegido, como digo, por ejemplo, los herejes, sobre quienes se podría decir, y con mucha razón:« Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; pues si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros». Estos, habiendo desechado la nobleza divina y apartándose del linaje sagrado y elegido que ha sido hecho para adquisición; mediante la fe, evidentemente, la que está en Cristo; tales personas, pues, serán alimento del fuego devorador. Y en igual suerte estarán ante Dios también los que hacen cosas ilegales, aunque quizás se cuenten entre los creyentes y elegidos, y los que conocen al Dios que es por naturaleza y en verdad. Pues no les basta esto para el lavado del pecado, si es verdad que« la fe sin obras está muerta». Pues la fe en Cristo justifica y libera de la mancha de las faltas anteriores. Pero si alguien después de esto se encontrara negligente y relajado, e inclinado a las pasiones de la carne y del mundo, ha muerto como quien dice en sí mismo la fe, no añadiendo nada de lo elogiado, sino volviendo más bien a la antigua torpeza de la vida. Sobre tales personas dice también el divino discípulo:« Pues mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que, habiéndolo conocido, volver atrás del santo mandamiento que les fue entregado; pues les ha sucedido lo del verdadero proverbio: El perro que vuelve a su propio vómito, y la cerda lavada al revolcadero de cieno». Por tanto, en igual condición que los extranjeros están también los que hacen cosas ilegales, quienes serán rastrojo, y serán quemados así como si se les aplicara fuego. Pues el trigo se recoge en el granero, como dice también el Salvador sobre los santos segadores; pero la paja se quema con fuego inextinguible. Y no quedará de ellos raíz ni rama, es decir, no tendrán ninguna esperanza de volver a brotar para la vida, y digo vida la que es digna de ser amada y como en la gloria que está ante Dios, la que se entiende como en santificación y bienaventuranza. Pues no habiéndose cortado la raíz por completo, ni tampoco habiéndose arrancado la rama como desde el fondo, se conserva alguna esperanza de volver a brotar;« pues hay esperanza para el árbol», según lo escrito;« pues si se corta, volverá a florecer, y su renuevo no faltará». Pero si desde abajo y desde la misma raíz, como dije, fuera arrancado, y soportara la poda salvaje de los brotes, perecerá con él absolutamente toda esperanza de poder volver a brotar para la vida. Por tanto, como por semejanza de la de las plantas, dice que ha sido arrancada toda esperanza de los amantes del pecado. Y esto lo anuncia claramente el divino Isaías diciendo:« Su gusano no morirá, y su fuego no se apagará, y serán para visión de toda carne».
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« Y os nacerá a vosotros los que teméis mi nombre el sol de justicia, y sanidad en sus alas; y saldréis y saltaréis como becerros liberados de ataduras. Y hollaréis a los impíos, porque serán ceniza debajo de vuestros pies en el día que yo hago, dice el Señor Todopoderoso». Resplandeció el unigénito Verbo de Dios al ser visto en este mundo, revistiendo nuestra semejanza;« pues se hizo, dice, carne el Verbo y habitó entre nosotros»; y estando en tinieblas y oscuridad, como un sol, resplandece con sus propios fulgores, y al introducir el rayo brillante del verdadero conocimiento de Dios en los corazones de los que creen, los hizo puros, sabios y conocedores de toda obra buena. Nos mostró en sí mismo al Padre, mediante la inefable iniciación a los misterios, haciéndonos muy hábiles y sabios, y teniendo la mente llena del conocimiento sobre Él. Sin embargo, aun habiendo sido llevados a tal esplendor y enriquecidos, como dice el bienaventurado Pablo,« en toda palabra y en todo conocimiento y en toda sabiduría»,« vemos ahora en espejo y en enigma, y conocemos en parte». Pero llegará a su tiempo lo perfecto, y estaremos entonces en el conocimiento más pleno, resplandeciendo Cristo de nuevo para nosotros desde el cielo, y anulando el conocimiento en parte y en enigma, resplandeciendo como para los más perfectos, y llenando la mente de una luz divina e inefable, y alegrando con la efusión del Espíritu Santo. Pues dijo el divino Pablo:« Ya sea que las profecías se anularán, ya sea que los conocimientos cesarán». Decimos que no caminaremos desde el conocer en parte hacia el no saber nada en absoluto, ni mucho menos. Pues¿ de qué manera el tiempo de la esperanza futura no será para daño de las almas de los santos, si es necesario que se deslicen de lo que posean, no ganando lo mejor, no lanzando la mente hacia algo de lo que está por encima; sino vendiendo más bien incluso lo que ya se ha adquirido, no sin esfuerzo a veces? Pero se anulan las profecías, y cesará también el conocimiento, al introducirse evidentemente en nuestras almas el que está sobremanera por encima. Pues como si alguien, brillando una lámpara en la casa y emitiendo un resplandor moderado en los que la ven, introdujera una antorcha, es toda necesidad que casi incluso el fuego de aquella quede inactivo cediendo a la inmensidad del mayor; y como cuando el sol ilumina lo que está bajo el cielo, la brillantez de las estrellas ha quedado ya como inactiva; así, habiéndose introducido en nosotros un conocimiento más brillante, se anulará de alguna manera el menor. Dijo también en algún lugar Cristo a los santos apóstoles:« Estas cosas os he hablado en proverbios; viene la hora en que ya no os hablaré en proverbios; sino que en franqueza os anunciaré sobre el Padre». Por tanto, para los santos, que también han temido mucho el nombre de Dios, y han sido cuidadores de toda virtud en este mundo, Cristo resplandecerá, como un sol de justicia introduciendo los rayos del conocimiento más perfecto, y liberándolos de toda enfermedad psíquica, y poniendo la antigua aflicción lo más lejos posible. Pues esto es:« Sanidad en sus alas»; como dicho sobre un águila y sus polluelos, según aquello que en todo caso fue dicho por el sapientísimo Moisés sobre Dios y los redimidos de Egipto:« Como un águila cubrirá su nido, extendiendo sus alas, los recibió». Habrá, pues, dice, también sanidad en sus alas. Pues en este siglo son de alguna manera terribles en nosotros los saltos de la carne; pues afila la mente hacia placeres extravagantes, y se enfurece en nuestros miembros la ley del pecado, aunque sea vencida quizás mediante la mansedumbre de los santos, ayudando Cristo. Pero la mente está como embriagada, y siendo tentada de otro modo por las pasiones; pues sobrevienen arrogancias, y ambiciones mundanas, y cóleras, y codicias, y las otras cosas de los males. Pero puesto que hemos sido enriquecidos con la prenda del Espíritu mediante Cristo, nos hemos acostumbrado también a dominar las pasiones, aunque no sin sudor, pero en el siglo venidero, teniendo el rayo lleno del conocimiento de Dios, y enriqueciéndonos con la perfección del don del Espíritu Santo, y habiéndonos despojado de la corrupción y de las pasiones de la carne, serviremos a Dios de todo modo, no dividiéndonos hacia el pecado, ni tampoco siendo molestados por alguna de las antiguas pasiones, sino viviendo en igual orden que los santos ángeles la vida pura e inofensiva. Pues está escrito sobre los santos que se olvidarán de su aflicción, y no subirá a su corazón; y habrá, dice,« también alegría eterna sobre su cabeza, pues sobre su cabeza alabanza y alegría y regocijo los alcanzará, huyó el dolor y la tristeza y el gemido». Por eso mismo dice el Profeta, o mejor dicho Dios, el hacedor y dador de estas cosas, que también saldréis y saltaréis como becerros liberados de ataduras. Pues como los becerros lactantes al ser liberados de las ataduras retozan por los campos, saltando y mugiendo en la hierba florida; así a su tiempo los santos, casi liberados de las ataduras de la aflicción y el cuidado en esta vida, del sudor y los trabajos, saldrán hacia la alegría apropiada a los santos, hollan a los impíos, no luchando ya y oponiéndose, sino habiendo caído ya y siendo vencidos, y como estando bajo los pies, por haber sido destruida por completo la guerra que venía de ellos.« Pues no habrá allí león, ni ninguna de las fieras malvadas subirá allí», según lo escrito;« sino que habrá más bien un camino puro, y camino santo será llamado». Pues sin guerra y libre de toda mancha será la vida de los santos en aquel tiempo sobre todo.
q.555
« Y he aquí que yo os envío a Elías el tesbita antes de que venga el día del Señor grande y manifiesto, el cual restaurará el corazón del padre hacia el hijo y el corazón del hombre hacia su prójimo, para que no venga y hiera la tierra de raíz». Prueba de la mansedumbre y paciencia de Dios es que también Elías el tesbita resplandezca para nosotros a su tiempo, cuando ya esté presente el Juez, anunciando de antemano a los que están por toda la tierra. Pues descenderá como juez en la gloria de Dios y Padre el Hijo, escoltado por ángeles, y se sentará« en el trono de su gloria», juzgando la tierra en justicia, y devolverá absolutamente a cada uno según su obra. Pero puesto que estamos en muchísimos pecados, se adelanta útilmente el divino profeta, llevando a la unanimidad a los que están sobre la tierra, para que todos, habiendo sido llevados a la unidad mediante la fe, y cesando de los afanes hacia la maldad, elijan cumplir el bien, y así sean salvados al descender el Juez. Habiendo llegado, pues, el bienaventurado Bautista Juan, se adelantó« en espíritu y poder de Elías». Pero como él mismo proclamaba diciendo:« Preparad el camino del Señor, haced rectas sus sendas», así también el divino Elías proclama entonces que está cerca, y que no tardará en estar presente, para que juzgue la tierra en justicia. Y ahora quizás algunos disienten, y está dividido el padre hacia el hijo, y el hijo hacia el padre. Pues el uno ha creído en Cristo, el otro está contado entre los incrédulos, otros se han separado del amor mutuo, delimitados hacia la enemistad y cóleras incesantes, y las contiendas sobre cualquier cosa de las que hay en el mundo. Restaurará, sin embargo, el profeta, reuniendo en una sola fe a los que antes estaban divididos, y restaurando al hombre hacia su prójimo, para que no venga, dice, y hiera la tierra de raíz, es decir, de todo modo y por completo.¿ Ves, pues, la mansedumbre del Señor de todos? Persuade de antemano a los que están sobre la tierra, y casi protesta mediante la voz de Elías, que estará presente como juez, para que, corrigiendo su propia vida con los retornos hacia lo mejor, los que viven entonces sobre la tierra no se encuentren con el juez amargo, que envía hacia la llama y hacia las tinieblas exteriores; sino que escuchen más bien:« Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo».
q.556
« Acuérdate de la ley de Moisés mi siervo, conforme a lo que le mandé en Horeb para todo Israel preceptos y juicios». Persuade de nuevo a pensar a los que se encontrarán con las palabras del Profeta, que no ha ocurrido un anuncio nuevo o inusual sobre Cristo, ni tampoco anunciado de antemano solo con las voces de Malaquías; sino que desde arriba y desde el principio, y desde los primeros, por así decirlo, tiempos, durante los cuales Israel ha sido llamado al conocimiento de Dios, cuando Dios dictó las leyes en Horeb mediante Moisés. Pues descendió el Dios de todas las cosas en forma de fuego sobre el monte Sinaí, y aparecían humos y llamas disparándose hacia lo alto, y causando mucho temor a los que veían; y había oscuridad, y tiniebla, y tempestad, y« la voz de la trompeta sonaba fuerte». Entonces, sí, entonces, habiéndose vuelto temerosos los hijos de Israel, se acercaban diciendo al mediador y pedagogo; este era Moisés:« Habla tú con nosotros, y no nos hable Dios, para que no muramos». Y, en efecto, ante esto Dios:« Correctamente, dice, todo lo que hablaron; Profeta les levantaré de entre sus hermanos como tú, y pondré mis palabras en su boca, y les hablará conforme a todo lo que le mande».¿ Ves cómo desde los largos tiempos de arriba anunciaba de antemano a Cristo la letra sagrada? Pero incluso las mismas sombras de la ley, si alguien quisiera examinarlas, encontrará que se escribe a Cristo, y el misterio sobre Él. Y, en efecto, decía a los judíos:« Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, pues sobre mí escribió él». Pues plenitud de la ley y de los profetas es Cristo, por quien y con quien al Dios y Padre la gloria con el Espíritu Santo ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

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