Against Androtion
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/demosthenes" aria-label="More works by Demosthenes">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1
Lo mismo que Euctemón, señores jueces, al sufrir injusticias por parte de Androtión, cree que debe ayudar a la ciudad y al mismo tiempo obtener justicia por sí mismo, eso mismo intentaré hacer yo, si es que soy capaz. Ha sucedido que, habiendo sido Euctemón objeto de muchos y terribles ultrajes, contrarios a todas las leyes, estos son menores que los asuntos que me han ocurrido a mí por causa de Androtión. Él, al menos, fue objeto de maquinaciones contra su dinero y para ser expulsado injustamente por ustedes; pero a mí, ni uno solo de los hombres existentes me habría acogido si se hubiera creído lo que este fabricó ante ustedes.
2
Pues habiéndome acusado de cosas que incluso alguien dudaría en decir, a menos que resultara ser semejante a él, de que yo había matado a mi propio padre, y habiendo fabricado una acusación de impiedad no contra mí, sino contra mi tío, escribiendo que él cometía impiedad al reunirse conmigo como si yo hubiera hecho tales cosas, me llevó a juicio. Si hubiera sucedido que en aquel entonces fuera condenado,¿ quién habría sufrido cosas más miserables que yo por parte de este? Pues,¿ qué amigo o extranjero habría querido jamás acercarse a mí?¿ Y qué ciudad habría permitido que en su territorio estuviera alguien que pareciera haber cometido tal impiedad? No existe ni una sola.
3
Yo, pues, me libré de estas acusaciones ante ustedes no por poco margen, sino de tal manera que ellos no obtuvieron ni la quinta parte de los votos; pero a este, junto con ustedes, intentaré castigarlo ahora y durante todo el tiempo restante. Y aunque tengo mucho más que decir sobre mis asuntos privados, lo dejaré; pero intentaré exponer brevemente sobre aquello por lo que ustedes emitirán su voto ahora y sobre lo que este, habiendo ejercido cargos públicos, les ha perjudicado no poco, cosas que Euctemón me pareció omitir, pero que es mejor que ustedes escuchen.
4
Pues yo, si viera que este tiene una defensa sencilla ante ustedes sobre aquello de lo que se le acusa, no haría mención alguna al respecto. Pero ahora sé claramente que él no tendría nada sencillo ni justo que decir, sino que intentará engañarlos inventando y presentando argumentos malintencionados para cada uno de estos puntos. Pues es, señores atenienses, un artesano de la palabra y ha dedicado toda su vida a esto. Por tanto, para que no sean engañados y persuadidos a votar de manera contraria a lo que han jurado, y para que no dejen libre a este, a quien por muchas razones es digno castigar, presten atención a lo que diré, para que, al escucharme, tengan la capacidad de comprender lo que deben ante cada una de las cosas que este dirá.
5
Pues hay un argumento que él cree que maneja con destreza sobre el asunto de la falta de probouleuma. Dice que hay una ley que establece que, si el Consejo parece haber deliberado dignamente sobre una recompensa, el pueblo debe otorgársela. Dice que el presidente preguntó esto, el pueblo votó a mano alzada y se aprobó. Dice que no hace falta un probouleuma en este caso, pues lo que se hizo estaba conforme a la ley. Yo, en cambio, opino todo lo contrario, y creo que ustedes estarán de acuerdo conmigo en que solo se deben presentar probouleumas sobre aquellos asuntos que las leyes ordenan, ya que, sobre aquello para lo que no existen leyes, ni siquiera corresponde a la magistratura proponer nada, supongo.
6
Dice, pues, que este ha obtenido de esta manera todos los Consejos que alguna vez han recibido una recompensa de ustedes, y que nunca ha existido un probouleuma para ninguno. Yo, por mi parte, creo que no dice la verdad, o más bien lo sé claramente; sin embargo, si esto fuera así en el grado máximo, y la ley dijera lo contrario, no es porque se haya cometido un error muchas veces anteriormente que por ello deba cometerse el error también ahora, sino que, al contrario, se debe empezar, como ordena la ley, a obligar a hacer tales cosas empezando por ti.
7
Tú, pues, no digas que esto ha sucedido muchas veces, sino que así es como corresponde que suceda. Pues no porque algo se haya hecho alguna vez contra las leyes, y tú hayas imitado eso, por ello podrías ser absuelto justamente, sino que mucho más bien serías condenado; pues así como si alguno de aquellos hubiera sido condenado previamente, tú no habrías propuesto esto, así, si tú ahora pagas la pena, otro no lo propondrá.
8
Sobre la ley que prohíbe expresamente que el Consejo pida la recompensa si no ha construido los trirremes, es digno escuchar la defensa que hará y observar la desvergüenza del método mediante el cual intenta hablar. Dice que la ley no permite al Consejo pedir la recompensa si no ha construido los trirremes; lo admito. Pero dice que en ninguna parte prohíbe al pueblo otorgarla. Yo, en cambio, si la otorgó cuando la pedía, he hablado contra la ley; pero si no he hecho mención de las naves en todo el decreto, sino que digo otras cosas por las cuales corono al Consejo,¿ cómo he hablado contra la ley?
9
No es difícil para ustedes responder justamente a esto, diciendo que, en primer lugar, los que presidían el Consejo y el presidente que sometía esto a votación preguntaban y daban la oportunidad de votar a mano alzada sobre quién cree que el Consejo ha deliberado dignamente sobre una recompensa y quién no; y, sin embargo, a quienes no piden ni consideran digno recibir, ni siquiera corresponde preguntarles.
10
Además de esto, hay cosas que, cuando Meidias acusaba al Consejo y otros, los consejeros saltaban y suplicaban que no les quitaran la recompensa. Y esto no hace falta que ustedes, los jueces, lo averigüen de mí, sino que ustedes mismos, al estar presentes, saben lo que sucedió en el pueblo. De modo que, cuando él diga que el Consejo no pide, comprendan esto; pero que la ley tampoco permite al pueblo otorgar si no han construido las naves, también demostraré esto.
11
Pues por esto, señores atenienses, la ley tiene esta forma, que no es lícito al Consejo pedir la recompensa si no ha construido los trirremes, para que ni siquiera pueda ocurrir que el pueblo sea persuadido o engañado. Pues el que estableció la ley no creyó que debiera dejar el asunto al poder de los oradores, sino que lo que era justo y a la vez beneficioso para el pueblo, debía estar ordenado por ley.¿ No has construido los trirremes? Entonces no pidas la recompensa. Y donde no permite pedir,¿ cómo no prohíbe rotundamente otorgar?
12
Es digno, pues, señores atenienses, examinar también esto: por qué razón, si el Consejo delibera bien en todo lo demás y nadie tiene nada que reprochar, pero no ha construido los trirremes, no es lícito pedir la recompensa. Pues encontrarán que esto es algo fuerte establecido en favor del pueblo. Pues creo que nadie podría contradecir que todos los bienes o males que alguna vez han ocurrido a la ciudad o que existen ahora, para no decir nada malo, han ocurrido por la posesión o la ausencia de los trirremes.
13
Por ejemplo, uno podría decir muchas cosas, tanto antiguas como nuevas; pero lo que es más conocido para todos, esto, si quieren: aquellos que construyeron los propileos y el Partenón y adornaron los otros templos con los despojos de los bárbaros, por lo cual todos nos sentimos orgullosos con razón, saben por oídas que, al abandonar la ciudad y encerrarse en Salamina, por el hecho de tener trirremes, salvaron todos sus bienes y la ciudad al vencer en la batalla naval, y fueron causa de muchos y grandes bienes para los otros griegos, cuya memoria ni el tiempo puede arrebatar.
14
Está bien; pero aquello es antiguo y pasado. Pero lo que todos han visto, saben que hace poco ayudaron a los eubeos en tres días y enviaron a los tebanos bajo tregua.¿ Habrían hecho esto tan rápidamente si no hubieran tenido naves nuevas con las que ayudaron? No habrían podido. Uno podría decir muchas otras cosas que han sido bienes para la ciudad por haber construido estas adecuadamente.
15
Está bien;¿ y cuántos males por haberlo hecho mal? Dejaré la mayoría; pero en la guerra de Decelia( pues recordaré uno de los hechos antiguos, que todos conocen mejor que yo), habiendo ocurrido muchos y terribles infortunios a la ciudad, no se detuvieron en la guerra hasta que su flota se perdió.¿ Y qué necesidad hay de decir cosas antiguas? Pues conocen la última guerra contra los lacedemonios, cuando no parecía que pudieran enviar naves, cómo estaba la ciudad; saben que los altramuces estaban a la venta. Pero cuando las enviaron, obtuvieron la paz que quisieron.
16
De modo que justamente, señores atenienses, teniendo los trirremes tanta influencia en ambos sentidos, han puesto este límite al Consejo, si debe recibir la recompensa o no. Pues si administrara bien todo lo demás, pero no construyera aquello por lo que desde el principio obtuvimos esto y ahora lo conservamos, me refiero a los trirremes, no hay beneficio alguno de aquello; pues la salvación de todo debe estar preparada primero para el pueblo. Este, pues, ha llegado a tal punto de creer que le es lícito decir y proponer todo lo que quiera, que, habiendo deliberado el Consejo sobre lo demás como ustedes escuchan, pero no habiendo construido los trirremes, ha propuesto otorgar la recompensa.
17
Y que esto no es contrario a la ley, ni él podría decirlo ni ustedes podrían ser persuadidos; pero escucho que él dirá un argumento ante ustedes, que el Consejo no ha sido la causa de que no se hayan construido las naves, sino que el tesorero de la construcción de trirremes huyó llevándose cinco talentos, y que el asunto ha sido un infortunio. Yo, en primer lugar, me asombro de esto mismo, si consideraba digno coronar al Consejo por los infortunios; pues yo creía que tales honores estaban definidos para las obras logradas; y después, quiero decirles también esto otro.
18
No digo que sea justo hablar de ambas cosas, tanto de que la recompensa no se ha dado contra la ley, como de que no es por el Consejo que no están los trirremes. Pues si corresponde otorgar incluso si no ha construido,¿ qué necesidad hay de decir por quién no se han construido? Y si no es lícito,¿ por qué, si demuestra que no se han construido por culpa de tal o cual, le correspondía a aquel recibirla?
19
Además de esto, me parece que tales argumentos les dan a elegir si creen que deben escuchar excusas y argumentos de quienes los perjudican o poseer naves. Pues si aceptan esto de él, será evidente para todos los Consejos que deben encontrar una excusa convincente ante ustedes, no construir trirremes; y por esto, el dinero se gastará y ustedes no tendrán naves.
20
Pero si, como dice la ley y deben hacer los que han jurado, eliminan amarga y sencillamente las excusas, y aparecen habiendo quitado la recompensa porque no han construido las naves, todos, señores atenienses, les entregarán los trirremes construidos, al ver que todo lo demás ante ustedes ha resultado ser más débil que la ley. Que, por tanto, ningún otro hombre es causa de que no se hayan construido las naves, esto se los demostraré claramente; pues el Consejo, al eliminar la ley, lo eligió a él mismo.
21
Además, intenta hablar sobre la ley de prostitución, diciendo que nosotros ultrajamos y hacemos difamaciones que no corresponden contra él. Y dice que debemos, si creyéramos que esto es verdad, acudir ante los tesmotetes, para que allí corriéramos el riesgo de mil dracmas si resultáramos estar mintiendo; pero que ahora engañamos haciendo acusaciones y reproches vacíos, y molestamos a ustedes que no son jueces de esto.
22
Yo, en cambio, creo que ustedes deben considerar primero esto ante ustedes mismos, que el reproche y la acusación están muy separados de la prueba. Pues la acusación es cuando alguien, usando solo palabras, no aporta fe de lo que dice, pero la prueba es cuando alguien, de lo que dice, muestra también la verdad. Es necesario, pues, que los que prueban o muestren indicios mediante los cuales revelen la fe ante ustedes, o digan lo verosímil, o aporten testigos; pues no es posible establecer testigos presenciales de algunas cosas, pero si alguien muestra algo de esto, ustedes consideran justamente que tienen una prueba suficiente de la verdad en cada caso.
23
Nosotros, pues, no a partir de palabras verosímiles ni indicios, sino de aquel de quien más se puede obtener justicia, mostramos esto: habiendo aportado un hombre un documento en el que está lo vivido por este, quien al hacerse responsable testifica esto. De modo que, cuando él diga que esto es reproche y acusación, comprendan que esto es prueba, y lo que él hace, eso es reproche y acusación; y cuando diga que correspondía que nosotros denunciáramos ante los tesmotetes, comprendan esto, que también haremos eso y que ahora hablamos adecuadamente sobre la ley.
24
Pues si estuviéramos acusando esto mientras tú estuvieras en otro juicio, te indignarías justamente; pero si el juicio que ahora está en curso es por ilegalidad, y las leyes no permiten hablar ni hacer cosas legales a los que han vivido así, y nosotros demostramos no solo que él ha hablado ilegalmente, sino que también ha vivido ilegalmente,¿ cómo no corresponde hablar sobre esta ley mediante la cual se prueba esto?
25
Y, ciertamente, también deben aprender esto, que el que estableció estas leyes, Solón, y la mayoría de las otras, no siendo en nada semejante a este, no dio una sola manera para que los que quisieran obtuvieran justicia de los que cometen injusticias, sino de muchas maneras. Pues sabía, creo, esto, que no todos los que están en la ciudad serían igualmente hábiles, audaces o moderados. Si, pues, estableciera las leyes como bastará para que los moderados obtengan justicia, creía que muchos malvados estarían con impunidad; y si como para los audaces y capaces de hablar, los particulares no podrían obtener justicia de la misma manera que ellos.
26
Y creía que nadie debía ser privado de obtener justicia, como cada uno pueda.¿ Cómo será esto, pues? Si da muchos caminos a través de las leyes contra los que han cometido injusticias, como en el caso del robo.¿ Eres fuerte y confías en ti mismo? Llévatelo; el riesgo es de mil dracmas.¿ Eres más débil? Denúncialo ante los magistrados; ellos harán esto.¿ Temes también esto? Acúsalo.
27
¿ Te reprochas a ti mismo y, siendo pobre, no podrías pagar mil dracmas? Juégate el robo ante un árbitro y no correrás riesgo.¿ No quieres ninguna de estas dos cosas? Acúsalo.¿ Dudas también de esto? Denúncialo. Ninguna de estas cosas es la misma. En el caso de la impiedad, es lo mismo llevarse, acusar, litigar ante los Eumólpidas, denunciar ante el rey. Sobre todas las demás cosas, casi de la misma manera.
28
Si, pues, alguien no dijera que no es un malvado, o que no es impío, o lo que sea por lo que fuera juzgado, y por esto pretendiera escapar, si hubiera sido llevado, porque le era lícito elegir un árbitro o debía acusar, y si se defendiera ante un árbitro, porque debías llevarlo para que corrieras el riesgo de mil dracmas, sería una risa, supongo. Pues no debe el que no ha hecho nada contradecir sobre la manera en que debe dar justicia, sino demostrar que no ha hecho nada.
29
De la misma manera, Androtión, también tú no creas que por esto te corresponde no dar justicia si propones habiendo sido prostituido, porque también tenemos denuncia ante los tesmotetes; sino o demuestra que no has hecho esto, o paga la pena por lo que has propuesto siendo tal; pues no te es lícito. Y si no te castigamos por todos los caminos que dan las leyes, ten gratitud por lo que omitimos, no pretendas por esto no dar justicia de ninguna manera.
30
Es digno, pues, señores atenienses, examinar también al que estableció la ley, Solón, y observar cuánta previsión tenía en todas las leyes que establecía para la constitución, y cuánto más se esforzaba por esto que por el asunto sobre el que establecía la ley. Por muchas partes, pues, uno podría ver esto, y no menos por esta ley, que no es lícito hablar ni proponer a los que han sido prostituidos. Pues veía esto, que, pudiendo la mayoría de ustedes hablar, no hablan, de modo que no consideraba esto nada grave, y tendría muchas cosas, si quisiera castigarlos, más difíciles de establecer.
31
Pero no se esforzó por esto, sino que prohibió esto en favor de ustedes y de la constitución. Pues sabía, sabía que para los que han vivido vergonzosamente, la constitución más contraria es aquella en la que es lícito a todos hablar de las vergüenzas de aquellos.¿ Y cuál es esta? La democracia. Por tanto, no consideraba seguro, si alguna vez sucediera que hubiera muchos hombres en los mismos tiempos hábiles para hablar y audaces, pero llenos de tales vergüenzas y males;
32
pues el pueblo, inducido por ellos, cometería muchos errores, y aquellos intentarían destruir al pueblo por completo( pues en las oligarquías, aunque haya algunos que han vivido más vergonzosamente que Androtión, no es lícito hablar mal de los gobernantes), o los promoverían para que fueran lo más malvados posible, para que sean lo más semejantes a ellos. Por tanto, prohibió desde el principio a tales personas participar en el consejo, para que el pueblo, no engañado, no cometiera ningún error. De los cuales, este hombre, el noble y bueno, no solo creyó que debía hablar y proponer sin ser lícito, sino también hacer esto contra las leyes.
33
Sobre la ley, pues, según la cual, habiendo sido condenado su padre a pagar dinero al tesoro público y no habiéndolo pagado, no es lícito a este hablar ni proponer, podrían decir justamente los mismos argumentos, si dice que debemos denunciar. Pues entonces haremos esto, no, por Zeus, no ahora, cuando debes dar cuenta de otras cosas por las que cometes injusticias, sino cuando sea el momento según la ley, y ahora también demostramos que la ley no te permite proponer, ni lo que es lícito a los otros.
34
Como no fue condenado tu padre, demuestra esto, o que no huyó de la cárcel, sino que pagó el dinero. Y si no tienes esto para demostrar, has propuesto sin ser lícito; pues la ley te establece heredero de la atimia de tu padre, y siendo atimos no te correspondía hablar ni proponer. Y sobre las leyes que hemos citado, creo que ustedes deben, si este intenta engañar y desviar, comprender esto que he expuesto.
35
Hay también otros argumentos suyos bien planeados para engañarlos, sobre los cuales es mejor que ustedes escuchen de antemano. Pues hay uno suyo así, que no deben quitar la recompensa a quinientos de ustedes ni envolverlos en vergüenza; que ese es el juicio, no el mío. Yo, en cambio, si solo fueran a quitarles esto a ellos, y no fuera a beneficiar en nada más a la ciudad, no pretendería que ustedes se esforzaran mucho; pero si al hacer esto incitarán a más de diez mil otros ciudadanos a ser mejores,¿ cuánto más hermoso es preparar a tantos hombres buenos que favorecer injustamente a quinientos?
36
Y que el asunto no es de todo el Consejo, sino de algunos, que son los causantes de los males, y de Androtión, puedo decirlo. Pues,¿ para quién es vergüenza si, callando él y no proponiendo nada, y quizás ni siquiera entrando mucho en el consejo, el Consejo no recibiera la corona? Para nadie, supongo, sino para el que propone y ejerce cargos públicos y persuade al Consejo de lo que quiere; pues por causa de estos ha deliberado cosas indignas de ser coronado.
37
Sin embargo, si fuera el caso de que el juicio es de todo el Consejo, observen cuánto más les conviene condenar que no. Si absuelven, el consejo estará en manos de los que hablan, pero si condenan, en manos de los particulares; pues la mayoría, al ver que por la maldad de los que hablan el Consejo ha sido privado de la corona, no dejarán los asuntos a estos, sino que ellos mismos dirán lo mejor. Y si esto sucede y se libran de los oradores habituales y confabulados, verán, señores atenienses, que todo lo que corresponde sucede. De modo que, si no es por otra razón, por esto deben condenar.
38
Lo que, pues, otro punto que no debe escaparles, escuchen. Quizás subirá y hablará en favor del Consejo Filipo y Antígenes y el escriba y algunos otros, que allí tenían el consejo por sí mismos junto con este y son causantes de estos males. Deben, pues, todos ustedes saber que para estos la excusa de la defensa es ayudar al Consejo, pero en realidad lucharán por sí mismos y por las rendiciones de cuentas que les corresponde dar por lo realizado.
39
Pues es así. Si absuelven esta acusación, todos están libres y nadie dará ninguna justicia; pues,¿ quién condenaría ya a aquellos, habiendo ustedes coronado al Consejo que estos dirigían? Pero si condenan, en primer lugar habrán votado conforme a lo jurado, y luego, al tomar a cada uno de estos en las rendiciones de cuentas, al que les parezca que comete injusticia, lo castigarán, y al que no, entonces lo dejarán. No escuchen, pues, como si hablaran en favor del Consejo y de la mayoría, sino indignense como si estuvieran engañándolos en favor de sí mismos.
40
Además, creo que Arquias de Colargos( pues también este estaba en el consejo el año pasado) suplicará como hombre decente y hablará en favor de ellos. Yo, en cambio, creo que deben escuchar a Arquias de esta manera, preguntándole sobre aquello de lo que se ha acusado al Consejo, si le parece que está bien o mal; y si dice que bien, no presten más atención como si fuera decente, y si mal, preguntenle de nuevo por qué permitió esto diciendo ser decente.
41
Y si dice que contradecía, pero que nadie le hacía caso, es absurdo, supongo, hablar ahora en favor del Consejo que no le hacía caso en lo mejor; y si callaba,¿ cómo no comete injusticia si, pudiendo disuadir a los que iban a cometer errores, no hacía esto, y ahora se atreve a decir que se debe coronar a los que han hecho tantos males?
42
Creo, pues, que él no se abstendrá tampoco de aquellos argumentos, que todo esto ha sucedido por las recaudaciones, que dirá que pocos han recaudado mucho dinero desvergonzadamente sin pagar en favor de ustedes. Y acusará a estos, asunto fácil, supongo, de los que no pagan las contribuciones, y dirá que habrá total impunidad para no pagar las contribuciones si lo condenan.
43
Ustedes, en cambio, señores atenienses, consideren primero esto, que no han jurado juzgar sobre esto, sino si propuso el decreto conforme a las leyes, y luego que es terrible, haciendo una acusación de que algunos perjudican a la ciudad, pretender él mismo no dar justicia por cosas mayores de las que comete; pues es mucho mayor injusticia proponer contra las leyes que no pagar la contribución.
44
Que, por tanto, ni siquiera si fuera evidente que, al ser condenado este, nadie pagaría ni querría recaudar, ni aun así deben absolver, lo sabrán por lo siguiente. De las contribuciones desde Nausinico, de quizás trescientos talentos o un poco más, el déficit es de catorce talentos, de los cuales este recaudó siete, y yo pongo todo. Pues para los que pagan voluntariamente no necesitan a Androtión, sino para los que faltan.
45
Deben, pues, ustedes ahora considerar si valoran tanto la constitución y las leyes establecidas y el cumplir lo jurado; pues si absuelven a este que ha hablado tan evidentemente contra las leyes, parecerá a todos que han elegido este dinero en lugar de las leyes y el cumplir lo jurado. Lo cual, ni aunque alguien les diera de su propio dinero, es digno de recibir, y menos aún para recaudar a otros.
46
De modo que, cuando diga esto, recuerden los juramentos y consideren la acusación, que ahora no es sobre la realización de contribuciones, sino si las leyes deben ser soberanas. Y sobre esto, la manera en que buscará engañarlos alejándolos de la ley, y lo que corresponde que ustedes recuerden para no permitirlo, aunque tengo mucho más que decir, y considerando que esto es suficiente, lo dejaré.
47
Quiero también examinar las actuaciones de este noble y bueno, mediante las cuales aparecerá que no ha dejado de cometer ninguna de las cosas más terribles; pues demostraré que es desvergonzado, audaz, ladrón, arrogante y todo menos apto para actuar en una democracia. Y primero, sobre lo que más se enorgullece, examinemos su recaudación de dinero, no prestando atención a su arrogancia, sino observando el asunto tal como ha sucedido en verdad.
48
Este, habiendo dicho que Euctemón tiene sus contribuciones y que demostraría esto o lo pagaría de su propio bolsillo, habiendo disuelto con un decreto una magistratura elegida por sorteo con esta excusa, se infiltró en la recaudación. Haciendo un discurso ante el pueblo sobre esto, que hay tres opciones, o cortar los objetos de las procesiones o volver a contribuir o recaudar a los que deben,
49
al elegir ustedes justamente recaudar a los que deben, manteniéndolos con promesas y teniendo poder por la coyuntura que había entonces, no creyó que debiera usar las leyes establecidas sobre esto, ni, si no creía que estas eran suficientes, establecer otras, sino que propuso decretos ante ustedes terribles e ilegales, mediante los cuales se lucraba y ha robado mucho de lo suyo, escribiendo que los Once lo acompañen.
50
Luego, teniéndolos, los llevaba a sus casas. Y a Euctemón, a quien él mismo decía que recaudaría o pagaría las contribuciones, no tenía nada que reprocharle sobre esto, pero recaudaba a ustedes, como si no hubiera llegado a esto por la enemistad hacia Euctemón, sino por la de ustedes.
51
Y que nadie suponga que digo que no debían recaudar a los que deben. Pues debían.¿ Pero cómo? Como ordena la ley; por causa de los otros; pues esto es democrático. Pues no tanto, señores atenienses, se han beneficiado de tanto dinero recaudado de esta manera, cuanto se han perjudicado al introducirse tales costumbres en la constitución. Pues si quieren examinar por qué razón alguien elegiría más vivir en una democracia que en una oligarquía, encontrarían esto como lo más evidente, que todo es más suave en una democracia.
52
Que, por tanto, este ha sido más desenfrenado que la oligarquía que ustedes quieran, lo omitiré. Pero,¿ cuándo han ocurrido las cosas más terribles en nuestra ciudad? En la época de los Treinta, todos dirían. Entonces, pues, como se puede escuchar, no hay nadie que fuera privado de salvarse, quien se escondiera en su casa, sino que acusamos a los Treinta de que llevaban injustamente a los que estaban en el ágora. Este, pues, hizo tal exceso de su propia vileza que, actuando en una democracia, convertía la casa privada de cada uno en una cárcel, llevando a los Once a las casas.
53
Y, sin embargo, señores atenienses,¿ qué creen cuando un hombre pobre o incluso rico, habiendo gastado mucho y quizás de alguna manera no teniendo dinero, saltaba al techo hacia los vecinos, o se metía debajo de una cama para no ser capturado y arrastrado a la cárcel, o hacía otras cosas vergonzosas que son obras de esclavos, no de libres, y esto era visto por su propia mujer, a quien tomó como libre y ciudadana de la ciudad, y el causante de esto fuera Androtión, a quien ni siquiera se le permite obtener justicia por lo realizado y vivido, y mucho menos por la ciudad?
54
Y, sin embargo, si alguien le preguntara,¿ las contribuciones deben pagarlas los bienes o los cuerpos?, diría que los bienes, si quisiera decir la verdad; pues de estos contribuimos.¿ Por qué, pues, habiendo dejado de confiscar los campos y las casas y registrar esto, atabas y ultrajabas a ciudadanos y a los miserables metecos, a quienes has tratado más ultrajantemente que a tus propios esclavos?
55
Y, ciertamente, si quieren considerar qué diferencia hay entre ser esclavo o libre, encontrarían esto como lo más grande, que para los esclavos el cuerpo es responsable de todas las injusticias, pero para los libres, aunque sufran las mayores desgracias, esto al menos se puede salvar; pues corresponde obtener justicia sobre la mayoría de las cosas de estos en dinero. Pero él, al contrario, hizo los castigos sobre los cuerpos, como si fueran esclavos.
56
Y tan vergonzosa y ventajosamente se comportó con ustedes que creía que su propio padre, habiendo sido encarcelado públicamente por dinero en la cárcel, no habiendo pagado esto ni habiendo sido juzgado, huyó, pero que los otros ciudadanos que no podían pagar lo suyo desde casa debían ser arrastrados a la cárcel. Luego, por esto, como si le fuera lícito hacer cualquier cosa, embargó a Sinope y a Fanóstrata, mujeres prostitutas, que, sin embargo, no debían contribuciones.
57
Y, sin embargo, si a algunos les parece que aquellas eran dignas de sufrir, pero el asunto no es digno de suceder, que algunos se sientan tan importantes por la coyuntura como para ir a las casas y llevarse los enseres de hombres que no deben nada. Pues uno podría ver a muchos que son dignos de sufrir y que han sufrido. Pero esto no dicen las leyes, ni las costumbres de la constitución, que ustedes deben guardar; sino que hay piedad, perdón, todo lo que corresponde a los libres.
58
De todas estas cosas, este hombre, como es natural, no participa ni por naturaleza ni por educación; pues ha sido ultrajado y vejado muchas veces al convivir con personas que no lo aprecian, sino que solo pueden pagarle un salario; de quienes te correspondía a ti no descargar tu ira contra un ciudadano cualquiera ni contra las prostitutas que ejercen el mismo oficio, sino contra quien te educó de esta manera.
59
Que esto no es grave y contrario a todas las leyes, este hombre no podrá decirlo; y es tan desvergonzado que, en la asamblea, preparando siempre argumentos previos para este juicio, se atrevía a decir que por ustedes y gracias a ustedes se ha atraído enemigos y que ahora se encuentra en los mayores peligros. Pero yo, atenienses, quiero demostrarles que este hombre no ha sufrido ni el más mínimo daño ni está a punto de sufrir nada por lo que haya hecho en nombre de ustedes, sino que, debido a su propia vileza y a su odio a los dioses, no ha sufrido nada hasta el día de hoy, pero lo sufrirá si ustedes hacen justicia.
60
Consideren esto de la siguiente manera.¿ Qué les prometió este hombre y qué les eligieron ustedes para hacer? Recaudar dinero.¿ Y qué otra cosa hace además de esto? Absolutamente nada. Vamos, les recordaré la recaudación caso por caso. Este hombre recaudó de Leptines, el de Coile, treinta y cuatro dracmas; de Teóxeno, el de Alopece, setenta dracmas y un poco más; y de Calícrates, hijo de Eufiro, y del joven hijo de Telestes— pues no puedo decir el nombre—; y casi todos a quienes recaudó, para no hablar de cada uno, no sé si alguno debía más de una mina.
61
¿ Creen ustedes que cada uno de ellos lo odia y le hace la guerra por esta contribución, o más bien porque, ante todos ustedes en la asamblea, dijo que uno era esclavo e hijo de esclavos y que le correspondía pagar la sexta parte junto con los metecos, que a otro sus hijos eran de una prostituta, que el padre de otro se había prostituido, que la madre de otro había sido prostituta, que otro ocultaba lo que había robado desde el principio, que otro esto y otro aquello, y en suma, todos los males decibles e indecibles, uno tras otro?
62
Yo sé bien que todos aquellos a quienes este hombre injurió consideraban que la contribución era un gasto necesario, pero que, al ser así deshonrados y vejados, lo han llevado con dificultad. Y también sé esto: que ustedes lo eligieron para recaudar dinero, no para reprochar y echar en cara a cada uno sus desgracias personales. Pues, aunque fueran ciertas, no debías decirlas( ya que cada uno de nosotros no hace lo que quiere); y si inventabas cosas que no venían al caso,¿ cómo no habrías de sufrir justamente cualquier castigo?
63
Además, sabrán con mayor precisión por esto que cada uno lo odia no por la recaudación, sino por lo que fue ultrajado e injuriado. Pues Sátiro, el superintendente de los astilleros, no recaudó siete talentos para ustedes, sino treinta y cuatro de estas mismas personas, de quienes tomó los aparejos para las naves que zarparon; y ni aquel dice que nadie sea su enemigo por esto, ni ninguno de los recaudados le hace la guerra. Pues él, creo, cumplía lo ordenado, mientras que tú, por tu propia precipitación y audacia, al obtener autoridad, creíste que debías cubrir con falsos y graves reproches a hombres que habían gastado mucho en la ciudad, mejores que tú y de mejores familias.
64
¿ Y luego estos van a estar convencidos de que haces esto por ellos, y van a asumir sobre sí mismos las obras de tu insensatez y maldad? Más bien, por esto, tienen más derecho a odiarte que a salvarte. Pues quien actúa en nombre de la ciudad debe imitar el carácter de la ciudad, y a ustedes, atenienses, les corresponde salvar a tales personas y odiar a los que son como este. Como quizás ya sepan esto, aun así lo diré: a qué clase de personas parezcan ustedes apreciar y salvar, a esos parecerán ser semejantes.
65
Que, en absoluto, ni siquiera la recaudación misma la ha hecho en nombre de ustedes, también se lo dejaré claro ahora mismo. Pues si alguien le preguntara si le parece que perjudican más a la ciudad los que cultivan la tierra y ahorran, y que por la crianza de los hijos, los gastos domésticos y otras liturgias han dejado de pagar la contribución, o los que roban y malgastan el dinero de quienes quisieron contribuir y lo que toman de los aliados, no llegaría, supongo, a tal grado de audacia, a pesar de ser desvergonzado, como para decir que perjudican más los que no pagan lo suyo que los que sustraen lo común.
66
¿ Por qué entonces, oh vil, habiendo pasado más de treinta años desde que te dedicas a la política, y en este tiempo habiendo muchos estrategas que han perjudicado a la ciudad, y muchos oradores que han sido juzgados ante estos, de los cuales unos han muerto por lo que hicieron y otros han huido al exilio, nunca has sido visto como acusador ni indignado por lo que sufre la ciudad, siendo tan audaz y hábil para hablar, sino que apareciste como protector precisamente donde debías haber hecho mucho daño?
67
¿ Quieren, atenienses, que les diga la causa de esto? Que de algunas cosas de las que otros los perjudican, ellos participan, mientras que de lo recaudado, ellos sustraen; y por su insaciable carácter, se aprovechan de la ciudad por ambos lados. Pues no es más fácil enemistarse con muchos que perjudican poco que con pocos que perjudican mucho, ni es más democrático, supongo, ver los delitos de los muchos que los de los pocos. Pero esta es la causa que yo digo. De los unos, sabe que es uno de ellos, de los que delinquen, mientras que a ustedes los consideró indignos de nada; por eso usó este método con ustedes.
68
Pues si se admitiera que la ciudad es de esclavos y no de quienes se consideran dignos de gobernar a otros, no habrían tolerado, atenienses, las insolencias de este hombre, las que cometía en el ágora contra metecos y atenienses por igual: deteniendo, arrestando, gritando en las asambleas sobre la tribuna, llamando esclavos e hijos de esclavos a hombres mejores que él y de mejores familias, preguntando si la cárcel se construyó en vano. Yo diría que sí, si tu padre salió de allí bailando con las mismas cadenas en la procesión de las Dionisias. Y otras muchas insolencias que ha cometido, nadie podría enumerarlas; tantas son en cantidad. De las cuales, es justo que, habiéndolo castigado hoy, sirva de ejemplo a los demás, para que sean más moderados.
69
Pero, por Zeus, tal vez sea así en lo que respecta a su política, pero hay otras cosas que ha gestionado bien. Pero también en todo lo demás se ha acercado a ustedes de tal manera que es en lo que menos merece ser odiado por lo que han oído.¿ Qué quieren que diga?¿ Cómo reparó los objetos de la procesión, la eliminación de las coronas o la hermosa fabricación de las copas? Pero por esto, incluso si no hubiera perjudicado en nada más a la ciudad, aparecerá como merecedor de morir tres veces, no una; pues es culpable de sacrilegio, impiedad, robo y todos los crímenes más graves.
70
Omitiré, pues, la mayoría de las cosas con las que los engañaba al hablar; pero, habiendo dicho que las hojas de las coronas se caían y estaban podridas por el tiempo, como si fueran violetas o rosas y no de oro, convenció para fundirlas. Y luego, en las contribuciones, dispuso que estuviera presente el funcionario público, como si fuera justo, para que cada uno fuera interventor de los que contribuían; pero en las coronas que destruía, no aplicó esta misma justicia, sino que él mismo se convirtió en orador, orfebre, tesorero e interventor.
71
Y, ciertamente, si pretendieras que todo lo que haces para la ciudad se te confiara a ti, no parecerías un ladrón de la misma manera; pero ahora, habiendo definido lo que es justo en las contribuciones, que la ciudad no debe confiar en ti, sino en sus propios esclavos, cuando haces otra cosa y mueves dinero sagrado, del cual algunas partes ni siquiera fueron dedicadas en nuestra generación, al no añadir la misma vigilancia que muestras respecto a las contribuciones,¿ no es evidente por qué hiciste esto? Yo, al menos, lo creo.
72
Y, ciertamente, atenienses, consideren también a lo largo de todo el tiempo qué hermosas y envidiables inscripciones de la ciudad eliminó y qué impías y terribles ha vuelto a inscribir. Pues creo que todos ustedes ven, bajo las coronas, en las abrazaderas, escrito desde abajo:' Los aliados al pueblo por su valentía y justicia', o' Los aliados como premio de honor a Atenea', o' Por ciudades, tales personas al pueblo, salvados por el pueblo', como los eubeos, al ser liberados, coronaron al pueblo, de nuevo Conón tras la batalla naval contra los lacedemonios; pues tales eran las inscripciones de las coronas.
73
Estas cosas, pues, que tenían gran envidia y orgullo para ustedes, han desaparecido al ser retiradas las coronas; y en las copas que, en lugar de aquellas, fabricó para ustedes este prostituto, se ha inscrito:' Hechas bajo la supervisión de Androtión'; y aquel cuyo cuerpo se ha prostituido, a quien las leyes no permiten entrar en los templos, su nombre está escrito en los templos sobre las copas.¿ Es acaso esto semejante a las inscripciones anteriores, o tiene el mismo orgullo para ustedes?
74
Tres cosas, pues, se podrían ver como las más graves cometidas por ellos. Pues han saqueado las coronas de la diosa; han hecho desaparecer el orgullo de la ciudad que provenía de las obras, de las cuales las coronas eran un recordatorio; y han privado a los que las dedicaron de una gloria no pequeña, la de parecer querer recordar de quiénes recibieron beneficios. Y habiendo cometido tantos y tales males en cantidad, han llegado a tal grado de insensatez y audacia que recuerdan esto como si lo hubieran gestionado bien, de modo que uno cree que será salvado por ustedes gracias a él, y el otro se sienta al lado y no se hunde por lo que ha hecho.
75
Y es tan desvergonzado no solo con el dinero, sino también torpe, que no sabe esto: que las coronas son un signo de virtud, mientras que las copas y cosas similares lo son de riqueza, y que toda corona, aunque sea pequeña, tiene el mismo orgullo que la grande, mientras que las copas o los incensarios, si superan en cantidad, han manchado a sus poseedores con una cierta reputación de riqueza, pero si alguien se enorgullece de cosas pequeñas, está tan lejos de obtener algún honor por ello que parece ser de mal gusto. Este hombre, pues, al eliminar los objetos de gloria, ha hecho los de riqueza pequeños y no dignos de ustedes.
76
Y ni siquiera vio esto: que el pueblo nunca se ha esforzado por la adquisición de dinero, sino por la gloria como por ninguna otra cosa. Y una prueba: pues habiendo tenido alguna vez la mayor cantidad de dinero de los griegos, lo gastó todo por orgullo, y contribuyendo de lo suyo, nunca se apartó de ningún peligro por la gloria. De lo cual le quedan posesiones inmortales: por un lado, el recuerdo de las obras, y por otro, la belleza de las ofrendas erigidas por ellas, estos propileos, el Partenón, los pórticos, los astilleros, no dos ánforas ni tres o cuatro piezas de oro, que cada una pesa una mina, las cuales, cuando te parezca, volverás a escribir para fundirlas.
77
Pues no diezmándose a sí mismos, ni haciendo lo que sus enemigos maldecirían, cobrando dobles contribuciones, dedicaron esto, ni se gobernaron usando consejeros como tú, sino venciendo a los enemigos y, lo que todo hombre sensato desearía, llevando a la ciudad a la concordia, han dejado un gloria inmortal de sí mismos, apartando del ágora a quienes practican lo que tú has vivido.
78
Y ustedes, atenienses, han sido llevados a tal grado de ingenuidad y negligencia que, ni siquiera teniendo tales ejemplos, los imitan, sino que Androtión es para ustedes el reparador de los objetos de la procesión,¡ Androtión, oh tierra y dioses!¿ Y consideran esto un sacrilegio menor que qué? Pues yo creo que quien entra en los templos y va a tocar las jofainas y las cestas, y quien va a ser el encargado del cuidado hacia los dioses, no debe purificarse por un número de días predeterminado, sino haber purificado su vida de tales prácticas como las que este ha vivido.