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Against Aphobus I
DemosthenesNesagainst 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Si Áfobo, jueces, hubiera querido hacer justicia o confiar a mis parientes los asuntos sobre los que estábamos en desacuerdo, no habría habido necesidad de juicios ni de pleitos; pues habría bastado con atenerse a lo que ellos hubieran determinado, de modo que no tendríamos ninguna diferencia con él. Pero puesto que él evitó que quienes conocían claramente nuestros asuntos decidieran nada al respecto, y ha acudido a ustedes, que no conocen con exactitud nada de lo nuestro, es necesario intentar obtener justicia de él ante ustedes.
2
Sé bien, jueces, que es difícil para alguien que es totalmente inexperto en los asuntos debido a su edad entrar en una contienda sobre todos sus bienes contra hombres capaces tanto de hablar como de prepararse; sin embargo, aunque soy muy inferior a ellos, tengo muchas esperanzas de obtener justicia ante ustedes y, al menos en lo que respecta a exponer los hechos, de hablar yo mismo de manera suficiente, de modo que ustedes no se queden sin conocer los asuntos en ningún punto ni ignoren sobre qué deberán emitir su voto.
3
Les pido, jueces, que me escuchen con benevolencia y, si les parece que he sido agraviado, que me ayuden a obtener justicia. Expondré mis argumentos de la manera más breve posible. Por tanto, intentaré enseñarles primero desde el punto donde más fácilmente aprenderán sobre estos asuntos.
4
Pues mi padre Demóstenes, jueces, dejó un patrimonio de casi catorce talentos, y a mí, que tenía siete años, y a mi hermana, de cinco, además de a nuestra madre, que había aportado cincuenta minas al hogar. Al deliberar sobre nosotros cuando estaba a punto de morir, confió todo esto a este Áfobo y a Demofonte, hijo de Demón, siendo ambos sobrinos suyos, uno por parte de hermano y otro por parte de hermana, y además a Terípides de Peania, que no era pariente por linaje, pero que era amigo suyo desde la infancia.
5
Y a aquel le dio setenta minas de mis bienes para que las disfrutara durante el tiempo hasta que yo fuera declarado mayor de edad, para que no administrara peor mis bienes por deseo de dinero; a Demofonte le dio inmediatamente a mi hermana y dos talentos para que los tuviera, y a este mismo, a mi madre y una dote de ochenta minas, y la casa para vivir y el uso de mis enseres, pensando que, si los hacía aún más allegados a mí, no sería peor tutelado con el añadido de este parentesco.
6
Pero ellos, tras tomar esto primero para sí mismos de los bienes y haber administrado todo el resto del patrimonio, y habernos tutelado durante diez años, nos han privado de todo lo demás, y la casa, los catorce esclavos y treinta minas de plata, en total casi setenta minas, es lo que nos han entregado.
7
Y este es el resumen de las injusticias, como diría alguien de la manera más concisa, jueces; pero que el volumen del patrimonio era este que quedó, ellos mismos han sido mis mayores testigos; pues se organizaron en la simmoria en mi nombre para contribuir con quinientas dracmas por cada veinticinco minas, tanto como contribuían Timoteo, hijo de Conón, y los que poseían las mayores fortunas; pero es necesario que escuchen también, uno por uno, cuáles de sus bienes eran productivos, cuáles estaban ociosos y cuánto valía cada cosa. Pues al aprender esto con exactitud, sabrán que nadie de los que han sido tutores jamás ha saqueado nuestros bienes de manera más descarada ni más evidente que ellos.
8
Primero, pues, presentaré testigos de que contribuyeron por mí con esta aportación a la simmoria, y después, que mi padre no me dejó pobre ni poseyendo un patrimonio de setenta minas, sino uno tan grande que ni ellos mismos pudieron ocultarlo ante la ciudad debido a su magnitud. Y toma esta declaración y léemela. DECLARACIÓN.
9
Es evidente, pues, también por esto el volumen del patrimonio. Pues tres talentos es la valoración de quince talentos; esta era la contribución que consideraban justo aportar. Y conocerán aún con más exactitud el patrimonio al escuchar sobre él mismo; pues mi padre, jueces, dejó dos talleres, cada uno de un oficio no pequeño: treinta y dos o tres fabricantes de cuchillos, de cinco y seis minas cada uno, y otros no menos valiosos que tres minas, de los cuales obtenía treinta minas netas de renta al año, y veinte fabricantes de camas, valorados en cuarenta minas, que le aportaban doce minas netas, y dinero prestado hasta un talento al uno por ciento, cuyos intereses ascendían cada año a más de siete minas.
10
Y dejó estos bienes productivos, como ellos mismos admitirán; de los cuales el capital principal asciende a cuatro talentos y cinco mil dracmas, y el rendimiento de ellos es de cincuenta minas cada año. Además de esto, marfil y hierro, que estaban trabajando, y madera para camas por valor de ochenta minas, agallas y bronce comprados por setenta minas, además una casa de tres mil, y muebles, copas, objetos de oro y vestidos, el adorno de mi madre, todo esto valorado en diez mil dracmas, y ochenta minas de plata en casa.
11
Y esto es lo que dejó en casa, pero setenta minas en negocios marítimos, una entrega en manos de Juto, dos mil cuatrocientas en el banco de Pasión, seiscientas en el de Pílades, y mil seiscientas en manos de Demomeles, hijo de Demón, y cerca de un talento disperso en préstamos de doscientas y trescientas dracmas. Y el capital de este dinero asciende a más de ocho talentos y cincuenta minas. Y al examinarlo, encontrarán que todo suma catorce talentos.
12
Y este era el volumen del patrimonio que quedó, jueces. Pero cuánto de él ha sido robado, cuánto ha tomado cada uno en privado y cuánto nos privan todos en común, no es posible decirlo en una sola sesión, sino que es necesario desglosar cada cosa por separado. Lo que Demofonte o Terípides tienen de mis bienes, bastará con decirlo cuando presentemos las demandas contra ellos; pero sobre lo que ellos mismos demuestran que este tiene y yo sé que ha tomado, sobre esto haré ahora mis argumentos ante ustedes. Primero, pues, les mostraré cómo tiene la dote, las ochenta minas, y después de esto, también sobre lo demás, de la manera más breve que pueda.
13
Pues este, inmediatamente después de la muerte de mi padre, entró a vivir en la casa según su testamento, y tomó los objetos de oro de mi madre y las copas que habían quedado. Y esto lo tuvo por valor de unas cincuenta minas, y además recibía los precios de los esclavos que eran vendidos por Terípides y Demofonte, hasta que completó la dote, las ochenta minas.
14
Y cuando la tuvo, a punto de zarpar hacia Córcira como trierarca, declaró esto ante Terípides, teniéndolo él mismo, y admitió haber recibido la dote. Y primero, Demofonte y Terípides, los cotutores de este, son testigos de esto; además, también de que él mismo admitió tener esto, Democares de Leuconoe, que tiene a mi tía, y otros muchos han sido testigos.
15
Pues como este no daba sustento a mi madre, teniendo la dote, ni quería arrendar la casa, sino que pretendía administrarla junto con los otros tutores, Democares habló sobre esto. Y este, al oírlo, no negó tenerla ni se indignó como si no la hubiera recibido, sino que lo admitió y dijo que aún discutía un poco con mi madre sobre unos pequeños objetos de oro; que, una vez aclarado esto, haría lo mismo respecto al sustento y lo demás para que todo estuviera bien para mí.
16
Y sin embargo, si resulta que ha admitido esto ante Democares y ante los demás que estaban presentes, y que ha recibido de Demofonte y Terípides los precios de los esclavos para la dote, y que él mismo ha declarado ante los cotutores que tiene la dote, y que ha vivido en la casa tan pronto como murió mi padre,¿ cómo no se descubrirá, al ser el asunto admitido por todos, que ha recibido claramente la dote, las ochenta minas, y que niega muy descaradamente haberla recibido?
17
Pero, en efecto, para demostrar que digo la verdad, toma las declaraciones y léelas. DECLARACIONES. Pues bien, ha recibido la dote de esta manera. Y como él no se casó con mi madre, la ley ordena que la dote se deba al nueve por ciento, pero yo la calculo solo al uno por ciento. Y resulta, si uno suma el capital y el rendimiento de los diez años, casi tres talentos.
18
Y esto es lo que les demuestro que ha recibido y admitido tener ante tantos testigos; pues bien, tiene otras treinta minas, tras haber tomado la renta del taller, y ha intentado privarme de ellas de la manera más desvergonzada. Mi padre me dejó treinta minas de renta de ellos; y habiendo vendido ellos la mitad de los esclavos, me correspondía recibir quince minas según el cálculo.
19
Terípides, pues, tras ocuparse de los esclavos durante siete años, declaró once minas al año, calculando cuatro minas menos cada año de lo que correspondía. Y este, tras ocuparse los dos primeros años, no declara nada en absoluto, sino que a veces dice que el taller estuvo ocioso, y a veces que él no se ocupó de ellos, sino que el tutor Milias, nuestro liberto, los administró, y que me corresponde pedir cuentas a aquel. Si, pues, dice ahora también alguno de estos argumentos, será fácilmente refutado por mentiroso.
20
Si, pues, dice que estuvo ocioso, él mismo ha presentado una cuenta de gastos no para el sustento de los hombres, sino para trabajos, el marfil para el oficio y mangos de cuchillos y otras reparaciones, como si los artesanos estuvieran trabajando. Además, calcula haber pagado el salario a Terípides por tres esclavos que él tenía en mi taller. Y sin embargo, al no haber habido trabajo, no correspondía ni que aquel recibiera salario ni que a mí se me calcularan estos gastos.
21
Y si, por otra parte, dice que hubo trabajo, pero que hubo falta de ventas de los productos, debe, supongo, aparecer habiéndome entregado los productos, y presentar testigos ante quienes los entregó. Y si no ha hecho nada de esto,¿ cómo no tiene la renta de dos años del taller, las treinta minas, habiéndose realizado los trabajos tan claramente?
22
Y si, por otra parte, no dice nada de esto, sino que dice que Milias administró todo,¿ cómo hay que creerle, cuando dice que él mismo ha realizado los gastos, más de quinientas dracmas, pero que si ha habido algún ingreso, lo tiene aquel? Pues a mí me parece que ocurriría lo contrario, si Milias se ocupaba de ellos, que aquel habría realizado los gastos y este habría tomado los ingresos, si hay que conjeturar según su otro carácter y su descaro. Toma, pues, estas declaraciones y léelas ante ellos. DECLARACIONES.
23
Tiene, pues, estas treinta minas del taller, y el rendimiento de ellas de ocho años; lo que si uno calcula al uno por ciento solamente, encontrará otras treinta minas. Y esto lo ha tomado él solo en privado; lo cual, sumado a la dote, asciende a casi cuatro talentos junto con los capitales. Y lo que ha saqueado en común con los otros tutores, y lo que algunos ni siquiera ha admitido que hayan quedado, esto se lo mostraré ahora uno por uno.
24
Primero, pues, sobre los fabricantes de camas, que mi padre dejó y ellos hacen desaparecer, valorados en cuarenta minas y siendo veinte en número, les mostraré cuán descarada y evidentemente me privan de ellos. Pues todos admiten que estos quedaron en casa con nosotros, y dicen que las doce minas de cada año correspondían a mi padre; pero ellos no declaran ningún ingreso de ellos en diez años para mí, ni siquiera pequeño, y este calcula un capital de gastos para ellos de casi mil dracmas; a tal punto de descaro ha llegado.
25
Pero a los hombres mismos, en quienes dice haber gastado esto, no me los han entregado en ninguna parte, sino que dicen el argumento más vacío de todos, que el que empeñó los esclavos a mi padre es el más malvado de los hombres y ha dejado muchas deudas y ha quedado muy endeudado, y han llamado a no pocos de estos como testigos contra aquel. Pero quién es el que tomó los esclavos, o cómo salieron de la casa, o quién los arrebató, o en qué juicio han sido derrotados sobre ellos, no pueden decirlo.
26
Y sin embargo, si dijeran algo sensato, no presentarían testigos contra la maldad de aquel, de la cual no me corresponde preocuparme, sino que se ocuparían de esto y demostrarían quiénes los tomaron y no habrían omitido nada de ello. Pero ahora, siendo los más crueles de los hombres, admitiendo que quedaron y habiendo tomado a los hombres para sí mismos y habiendo disfrutado de ellos diez años, hacen desaparecer por completo todo el taller. Y para demostrar que digo la verdad, toma las declaraciones y léelas. DECLARACIONES.
27
Que Moiríades no era insolvente, pues, ni que este contrato por los esclavos fue hecho estúpidamente por mi padre, lo conocerán por una prueba muy grande; pues Áfobo, tras tomar este taller para sí mismo, como han oído a los testigos, y debiendo él, si alguien más quería invertir en esto, impedirlo al ser tutor, él mismo prestó quinientas dracmas a Moiríades sobre estos esclavos, las cuales ha admitido haber recibido de aquel justa y rectamente.
28
Y sin embargo,¿ cómo no es terrible si a nosotros, además de no haber tenido ningún ingreso de ellos, se han perdido los mismos bienes empeñados, nosotros que invertimos primero, mientras que al que prestó sobre nuestros bienes y durante tanto tiempo ha actuado, se le han devuelto tanto los intereses como los capitales de nuestros bienes y no ha habido ninguna insolvencia? Pero, en efecto, para demostrar que digo la verdad, toma la declaración y léela. DECLARACIÓN.
29
Consideren, pues, cuánto dinero roban estos a los fabricantes de camas, cuarenta minas el capital mismo, y el rendimiento de ellos de diez años, dos talentos; pues yo recibía doce minas de renta de ellos cada año.¿ Acaso es algo pequeño y fácil de ocultar y de falsear? Pero no,¿ no han saqueado descaradamente casi tres talentos de esta manera? De los cuales, habiendo sido saqueados en común, me corresponde haber recibido la tercera parte de este.
30
Y en efecto, jueces, también han hecho algo parecido a esto respecto al marfil y al hierro que quedaron; pues tampoco declaran esto. Y sin embargo, poseyendo tantos fabricantes de camas y poseyendo fabricantes de cuchillos, no es posible que no dejara también hierro y marfil, sino que es necesario que esto existiera; pues¿ qué habrían trabajado si esto no hubiera existido?
31
Al que poseía, pues, más de cincuenta esclavos y se ocupaba de dos oficios, de los cuales un taller gastaba fácilmente dos minas al mes de marfil para las camas, y el taller de cuchillos no menos que otro tanto junto con el hierro, dicen que no dejó nada de esto; a tal punto de descaro han llegado.
32
Que no dicen cosas creíbles, pues, es fácil de aprender también por esto mismo; pero que aquel dejó tal cantidad que no solo era suficiente para trabajar para sus propios artesanos, sino también para quien quisiera comprar de los demás, es evidente por el hecho de que él mismo vendía en vida y Demofonte y este, ya muerto mi padre, vendían de mi casa a quien quería.
33
¿ Y cuánto hay que considerar que era lo que quedó, cuando resulta que bastaba para talleres tan grandes y, además, era vendido por los tutores?¿ Acaso poco, y no mucho más de lo reclamado? Toma, pues, estas declaraciones y léelas ante ellos. DECLARACIONES. Pues bien, de este marfil hay más de un talento, el cual ni él mismo ni su rendimiento me declaran, sino que también hacen desaparecer esto por completo.
34
Además, jueces, según el cálculo que presentan, de lo que ellos mismos admiten haber tomado, les mostraré que ellos tres tienen más de ocho talentos de mis bienes, y en privado Áfobo ha tomado tres talentos y mil dracmas, calculando aparte los gastos y restando lo que ellos han entregado, para que sepan que sus intentos no son de poco descaro.
35
Pues admiten haber tomado de mis bienes este, ciento ocho minas, aparte de lo que demostraré ahora que tiene, Terípides dos talentos, y Demofonte ochenta y siete minas. Esto es cinco talentos y quince minas. De esto, lo que no se tomó de golpe, son casi setenta y siete minas, la renta de los esclavos, y lo que tomaron inmediatamente estos, casi cuatro talentos; a lo cual si añaden el rendimiento al uno por ciento solamente de los diez años, encontrarán que asciende a ocho talentos junto con los capitales y mil dracmas.
36
El sustento, pues, debe calcularse de las setenta y siete minas que resultaron del taller. Pues Terípides daba siete minas cada año para esto, y nosotros admitimos haber recibido esto. De modo que, habiendo gastado ellos el sustento de estos en los diez años de setenta minas, añado a ellos lo que sobra, las setecientas, y he calculado más de esto. Pero lo que me entregaron cuando fui declarado mayor de edad y lo que han aportado a la ciudad, esto debe restarse de los ocho talentos y lo que queda.
37
Entregaron, pues, este y Terípides treinta y una minas, y calculan haber aportado contribuciones de dieciocho minas. Yo, exagerando esto, lo haré treinta minas, para que ni siquiera puedan contradecir esto. Por tanto, si restan el talento de los ocho talentos, quedan siete, y esto, de lo que ellos mismos admiten haber tomado, es necesario que ellos lo tengan. Esto, pues, aunque nieguen tener todo lo demás, correspondía devolverlo, admitiendo al menos haber tomado esto de mis bienes.
38
Pero ahora,¿ qué hacen? No declaran ningún rendimiento de los bienes, sino que dicen haber gastado todos los capitales junto con las ochenta y siete minas; y Demofonte incluso me ha registrado como deudor suyo.¿ No es esto una desvergüenza grande y evidente?¿ No es esto un exceso de terrible codicia?¿ Qué es, pues, lo terrible, si no parecerá esto teniendo tales excesos?
39
Este, pues, admitiendo haber tomado por su parte ciento ocho minas, tiene tanto estas como el rendimiento de diez años, casi tres talentos y mil dracmas. Y para demostrar que digo la verdad, y que en las cuentas de la tutela cada uno admite haber tomado este ingreso y calcula haberlo gastado todo, toma las declaraciones y léelas. DECLARACIONES.
40
Considero, pues, jueces, que han aprendido suficientemente sobre esto, y cuánto roban y malversan cada uno de ellos; y conocerían aún con más exactitud si ellos hubieran querido entregarme los testamentos que dejó mi padre. Pues en ellos estaba escrito, como dice mi madre, todo lo que dejó mi padre, y de dónde debían tomar ellos lo dado, y cómo arrendarían la casa.
41
Pero ahora, cuando yo los reclamo, admiten que quedaron, pero no los declaran. Y hacen esto no queriendo hacer evidente el volumen del patrimonio que quedó, que ellos han saqueado, y para que no parezca que tienen las donaciones, como si no fueran a ser refutados fácilmente por el asunto mismo. Pero toma para ellos las declaraciones ante quienes respondieron, y léelas. DECLARACIONES.
42
Este dice que se hizo un testamento, y testifica que los dos talentos fueron dados a Demofonte y las ochenta minas a este; pero dice que las setenta minas que tomó Terípides no fueron escritas, ni el volumen del patrimonio que quedó, ni cómo arrendarían la casa; pues no le conviene admitir esto. Toma, pues, la respuesta de este. DECLARACIÓN.
43
Este, a su vez, dice que el testamento se hizo, y que el dinero del bronce y las agallas fue entregado a Terípides, lo cual aquel niega, y los dos talentos a Demofonte; pero sobre lo que le fue dado a él, dice que fue escrito, pero que él no lo admitió, para que no parezca que lo tomó. Pero el volumen del patrimonio tampoco este lo declara en absoluto, ni el arrendamiento de la casa; pues tampoco a este le conviene admitir esto.
44
Es evidente, pues, no menos el volumen de lo que quedó, aunque ellos hagan desaparecer el patrimonio de los testamentos, de los cuales dicen que se dieron tantos bienes unos a otros. Pues quien de cuatro talentos y tres mil dracmas ha dado a unos tres talentos y dos mil como dote, y a otro setenta minas para disfrutar, es evidente para todos, supongo, que no de un patrimonio pequeño, sino de más del doble del que me dejó, sustrajo esto.
45
Pues no es que quisiera dejarme a mí, su hijo, pobre, y deseara hacer a estos, que ya eran ricos, aún más ricos, sino que, debido al volumen de lo que me dejaba, dio a Terípides tanto dinero y a Demofonte los dos talentos, cuando aún no iba a casarse con mi hermana, para que disfrutaran, para que lograra una de dos cosas: o que por lo dado se sintieran impulsados a ser mejores en la tutela, o, si se volvían malvados, que no obtuvieran ningún perdón de ustedes, si, habiendo sido considerados dignos de tanto, cometieran tales injusticias contra nosotros.
46
Este, pues, incluso él mismo, además de la dote y habiendo tomado esclavas y viviendo en la casa, cuando debe dar cuentas de esto, dice que hace sus propios asuntos; y ha llegado a tal punto de codicia que incluso ha privado a los maestros de sus salarios y hay algunas contribuciones que no ha pagado, pero me las calcula a mí. Toma, pues, también estas declaraciones para ellos y léelas. DECLARACIONES.
47
¿ Cómo, pues, podría alguien demostrar más claramente que lo han saqueado todo y que no se han abstenido ni de lo pequeño, que demostrándolo de esta manera con tantos testigos y pruebas? Que admitió haber tomado la dote y la declaró ante los tutores, y que él mismo ha disfrutado del taller y no declara la renta.
48
Y de lo demás, que ha vendido unas cosas y no ha entregado los precios, y otras las ha tomado para sí mismo y las ha hecho desaparecer, y además, contra el cálculo que él mismo entregó, roba tanto, y además de esto, ha hecho desaparecer el testamento, ha vendido los esclavos, ha administrado todo lo demás de tal manera que ni siquiera los peores enemigos lo administrarían; yo no sé cómo alguien podría demostrarlo más claramente.
49
Se atrevió, pues, ante el árbitro a decir que de los bienes ha pagado muchísimas deudas en mi nombre a Demofonte y Terípides, los cotutores, y que ellos tomaron muchos de mis bienes, sin tener nada que demostrar de esto. Pues ni demostró que mi padre me dejó endeudado en los documentos, ni ha presentado testigos a quienes dijo haber pagado esto, ni tampoco ha referido la cantidad de dinero a los cotutores tanto como él mismo parece haber tomado, sino con mucho menos dinero.
50
Y al ser preguntado por el árbitro sobre esto uno por uno, y si administró su propio patrimonio gastando de los rendimientos o de los capitales, y si, habiendo sido tutelado, habría aceptado este argumento de los tutores o habría considerado justo recuperar los capitales junto con los rendimientos que se hubieran producido, no respondió nada a esto, sino que me desafió a querer demostrarme que el patrimonio era de diez talentos; y si faltara algo, dijo que él mismo lo añadiría.
51
Y al pedirle yo ante el árbitro que demostrara esto, no lo demostró, ni cómo lo entregaron los cotutores( pues no habría fallado en su contra), sino que presentó una declaración tal, sobre la cual intentará decir algo. Si, pues, incluso ahora dice que yo lo tengo, pregúntenle quién lo entregó, y consideren justo que presente testigos uno por uno.
52
Y si dice que lo tengo de esta manera, calculando lo que hay en cada uno de los tutores, resultará diciendo que tengo el doble de menos, y sin demostrar que lo tengo más. Pues yo, tal como he refutado que este tiene tanto, así demostraré que cada uno de aquellos tiene no menos que esto. De modo que no es esto lo que debe decir, sino cómo lo entregaron él o los cotutores. Y si no demuestra esto,¿ cómo deben ustedes prestar atención a este desafío? Pues no demuestra en absoluto que yo lo tenga.
53
Habiendo estado, pues, muy apurado ante el árbitro sobre todos estos asuntos, y siendo refutado uno por uno como ahora ante ustedes, se atrevió a mentir lo más terrible de todo, que mi padre me dejó cuatro talentos enterrados y que hizo a mi madre dueña de ellos. Dijo esto para que, si incluso ahora esperara que él lo dijera, yo perdiera el tiempo defendiéndome de ello, debiendo acusarlo de otras cosas ante ustedes; y si lo omitiera como si no fuera a ser dicho, lo dijera él ahora, para que, pareciendo ser rico, fuera menos compadecido por ustedes.
54
Y no presentó ninguna declaración de esto el que se atrevió a decir tal cosa, sino que usó un argumento vacío como si fuera a ser creído por medio de aquellos. Y cuando alguien le pregunta en qué de mis asuntos ha gastado tanto dinero, dice que ha pagado deudas en mi nombre y busca hacerme pobre allí; cuando quiere, rico, al parecer, si es que aquel dejó tanto dinero en casa. Y que no es posible que diga la verdad, sino que es imposible que ocurra algo de esto, es fácil de aprender por muchas razones.
55
Pues si mi padre desconfiaba de ellos, es evidente que ni les habría confiado lo demás ni les habría dicho que dejaba esto así; pues es una locura terrible decir lo oculto, no yendo a nombrar tutores de lo evidente. Y si confiaba, no les habría confiado la mayor parte del dinero, ni los habría hecho dueños de lo otro. Ni habría dado a mi madre esto para guardarlo, y a ella misma la habría dado en matrimonio a uno de estos tutores; pues no tiene sentido buscar salvar el dinero a través de mi madre, y hacer a uno de los desconfiados dueño tanto de ella como del dinero.
56
Además, si algo de esto fuera verdad,¿ creen que ella no lo habría tomado habiendo sido dado por el padre? Él, que ya teniendo la dote de ella, las ochenta minas, como para casarse con ella, se casó con la hija de Filonides de Melite; habiendo cuatro talentos dentro, y teniéndolos ella, como dice este,¿ no creen que él habría corrido incluso para llegar a ser dueño de ellos junto con ella?
57
¿ O el patrimonio evidente, que muchos de ustedes sabían que quedó, lo saqueó tan vergonzosamente con los cotutores, y de lo que ustedes no iban a ser testigos, se habría abstenido pudiendo tomarlo?¿ Y quién creería eso? No es así, jueces, no es así, sino que el dinero, todo lo que dejó mi padre, se lo entregó a ellos, y este, para que yo sea menos compadecido por ustedes, usará estos argumentos.
58
Tengo, pues, muchas otras cosas que acusar de este; pero diciendo un resumen sobre todo, disolveré todas sus defensas. Pues a este le era posible no tener nada de estos asuntos, habiendo arrendado la casa según estas leyes. Toma las leyes y léelas. LEYES. Según estas leyes, a Antidoro, de tres talentos y tres mil dracmas, en seis años se le entregaron seis talentos y más por el arrendamiento, y esto algunos de ustedes lo vieron; pues Teógenes de Probalinto, el que arrendó su casa, contó este dinero en el ágora.
59
Y a mí, de catorce talentos en diez años, según el tiempo y el arrendamiento de aquel, correspondía que se produjera más del triple según lo razonable,¿ por qué no hizo esto? Pregúntenle. Pues si dice que es mejor que la casa no sea arrendada, que demuestre que no se ha producido el doble ni el triple para mí, sino que se me han devuelto todos los capitales. Y si de catorce talentos no me han entregado ni setenta minas, y él incluso me ha registrado como deudor suyo,¿ cómo es justo aceptar algo de lo que dicen estos? De ninguna manera, supongo.
60
Habiendo quedado, pues, para mí un patrimonio tan grande como el que oyeron desde el principio, y rindiendo la tercera parte de él una renta de cincuenta minas, pudiendo estos, los más insaciables de dinero, incluso si no querían arrendar la casa, de estos ingresos, dejando las cosas como estaban en su lugar, tanto alimentarnos como administrar los asuntos de la ciudad, y lo que sobraba de ellos.
61
añadir esto a mis bienes, y habiendo hecho productivo el resto del patrimonio, que era el doble de esta cantidad, tanto para ellos mismos, si deseaban dinero, tomar una parte moderada de él, como para mí, junto con el capital original, hacer que la hacienda fuera mayor gracias a las rentas; sin embargo, no hicieron nada de esto, sino que, vendiéndose unos a otros los esclavos de mayor valor y haciendo desaparecer por completo a los demás, me privaron incluso de la renta existente y se procuraron para sí mismos no pocas ganancias a costa de mis bienes.
62
Y habiendo tomado también todo lo demás de esta manera vergonzosa, todos ellos disputan en común que no quedó ni siquiera la mitad del dinero, y han presentado cuentas de que el patrimonio era de solo cinco talentos, partiendo de una cantidad tan grande, no demostrando que no hubo renta de ellos, sino mostrando los capitales como evidentes, sino afirmando descaradamente que el capital original se había gastado de esa manera. Y ni siquiera se avergüenzan de atreverse a decir esto.
63
Y, sin embargo,¿ qué me habría pasado a manos de ellos si hubiera estado bajo tutela durante más tiempo? No podrían decirlo. Pues, donde después de transcurridos diez años he recibido tan poco de ellos, y además estoy inscrito como deudor,¿ cómo no es motivo de indignación? Y es del todo evidente: si me hubieran dejado con un año de edad y me hubieran tenido bajo su tutela durante seis años más, ni siquiera habría recibido de ellos estas pequeñas cantidades. Pues si aquello se gastó correctamente, nada de lo que se me entregó ahora habría bastado para el sexto año, sino que o me habrían alimentado ellos mismos o me habrían dejado morir de hambre.
64
Y, sin embargo,¿ cómo no es terrible que otros patrimonios, dejados en uno o dos talentos, se hayan duplicado o triplicado al ser arrendados, de modo que se les considere dignos de realizar liturgias, mientras que el mío, acostumbrado a sufragar trierarquías y a pagar grandes impuestos, no podrá ni siquiera pagar los pequeños debido a la desvergüenza de estos?¿ Qué exageraciones les quedan por decir? Ellos, que incluso hicieron desaparecer el testamento para que no se descubriera, y han administrado sus propios patrimonios a partir de los frutos y han hecho que el capital original de sus bienes sea mucho mayor que el mío, mientras que de mi patrimonio, como si hubieran sido gravemente perjudicados por nosotros, han destruido todo el capital.
65
Y ustedes, incluso cuando condenan a alguien de los que han cometido faltas contra ustedes, no les han confiscado todos sus bienes, sino que, apiadándose de sus mujeres o de sus hijos, les han dejado una parte; pero estos difieren tanto de ustedes que, habiendo recibido además regalos de nuestra parte para que ejercieran la tutela con justicia, han cometido tales ultrajes contra nosotros. Y ni siquiera se avergonzaron, si no de compadecerse, de mi hermana, si, habiendo sido considerada por mi padre digna de dos talentos, no obtendrá nada de lo que le corresponde, sino que, como si hubieran sido dejados como los peores enemigos, y no como amigos y parientes, no se preocuparon en absoluto por el parentesco.
66
Pero yo, el más desdichado de todos, me encuentro en apuros por ambas cosas: cómo casar a esta y de dónde administrar lo demás. Y se me exige además que la ciudad me pida pagar impuestos, y con razón; pues mi padre me dejó un patrimonio suficiente para ello. Pero estos han tomado todo el dinero que se dejó.
67
Y ahora, al intentar recuperar lo que es mío, me he visto envuelto en el mayor peligro. Pues si este me gana el juicio, lo que no quiera el cielo, tendré que pagar la epobelia de cien minas. Y para él, si lo condenan, la multa es tasable, y no la pagará con su propio dinero, sino con el mío; pero para mí esto es inestimable, de modo que no solo estaré privado de la herencia paterna, sino que además estaré privado de mis derechos civiles, a menos que ahora ustedes se apiaden de nosotros.
68
Les ruego, pues, hombres del jurado, y les suplico y les imploro que, recordando tanto las leyes como los juramentos que prestaron al juzgar, nos ayuden a obtener justicia y no den más importancia a las súplicas de este que a las nuestras. Es justo que se apiaden no de los hombres injustos, sino de los que sufren desgracias inmerecidas, y no de los que despojan tan cruelmente de lo ajeno, sino de nosotros, que durante mucho tiempo hemos estado privados de lo que nuestro padre nos dejó y, además, ultrajados por estos y ahora en peligro de perder nuestros derechos civiles.
69
Y creo que nuestro padre se lamentaría profundamente si se enterara de que, por causa de las dotes y los regalos que él mismo les dio, su propio hijo, yo, corre el riesgo de pagar la epobelia, y que mientras otros ciudadanos ya han casado a las hijas de parientes e incluso de amigos que estaban en apuros con sus propios recursos, Áfobo ni siquiera quiere devolver la dote que recibió, y esto en el décimo año.

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