Against Aphobus II
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Dado que Áfobo ha mentido mucho y gravemente ante ustedes, intentaré refutarlo primero en aquello de lo que se ha dicho que más me ha indignado. Pues dijo que mi abuelo tenía deudas con el erario público y que, por esta razón, mi padre no quiso que se arrendara el patrimonio, para no correr riesgos. Presenta esto como pretexto, pero no ha aportado ninguna prueba de que aquel muriera debiendo dinero; en cambio, esperó hasta el último día para presentar el documento de que debía, reservándolo para el discurso posterior, con la intención de poder difamar el asunto a partir de él.
2
Así pues, si lo lee, presten atención a ello; pues encontrarán que no está testificado que debe, sino que debía. Intentaré refutar esto primero, pues es en lo que más confía; lo cual es también lo que nosotros disputamos. Si entonces hubiera sido posible y no nos hubieran tendido una emboscada con el tiempo, habríamos presentado testigos de que el dinero fue pagado y que todas sus cuentas con la ciudad estaban saldadas; pero ahora demostraremos con grandes pruebas que ni debía ni corríamos riesgo alguno al tener nuestros bienes a la vista.
3
En primer lugar, Demócares, que tiene por hermana a mi madre, hija de Gilón, no ha ocultado su patrimonio, sino que financia coros, ejerce de trierarca y cumple con las demás liturgias, y no teme nada de esto. Además, mi propio padre hizo públicos tanto el resto de su patrimonio como cuatro talentos y tres mil dracmas, que ellos mismos testifican en los testamentos que fueron registrados y que ellos mismos recibieron.
4
Además, el propio Áfobo, junto con los cotutores, hizo evidente ante la ciudad la cantidad de dinero que se dejó, nombrándome jefe de la simmoria no por pequeñas fortunas, sino por unas tan grandes que debía contribuir con quinientas dracmas por cada veinticinco minas. Y, sin embargo, si algo de esto fuera cierto, no habría hecho nada de eso, sino que habría sido precavido en todo. Pero ahora, tanto Demócares como mi padre y ellos mismos aparecen haciendo públicos sus bienes y sin temer ningún peligro de ese tipo.
5
Pero lo más extraño de todo es que, diciendo que mi padre no permitía arrendar el patrimonio, no muestren por ninguna parte ese testamento, del cual se podía conocer la verdad, y que, habiendo eliminado un testimonio tan importante, crean que deben ser creídos por ustedes sin más. Pues debieron, tan pronto como murió mi padre, llamar a muchos testigos y pedir que sellaran los testamentos, para que, si surgía alguna disputa, fuera posible recurrir a esos documentos y encontrar la verdad de todo.
6
Pero ahora consideraron oportuno sellar otros documentos, en los que no estaban escritos muchos de los bienes dejados, sino que eran solo notas; pero el testamento mismo, por el cual se hacían dueños de los documentos que sellaron y de todo el resto del dinero, y por el cual quedaban liberados de la acusación de no arrendar el patrimonio, ese no lo sellaron ni lo entregaron. Es digno de confianza lo que digan sobre esto.
7
Pero yo no sé qué es esto. Mi padre no permitía arrendar el patrimonio ni hacer evidente el dinero.¿ Acaso para mí?¿ O para la ciudad? Pues ustedes aparecen haciendo lo contrario: para ella lo hicieron evidente, pero para mí lo hicieron totalmente oculto, y ni siquiera muestran aquello a partir de lo cual ustedes mismos declaraban sus fortunas para pagar las contribuciones. Pues demuestren este patrimonio: cuál era, dónde me lo entregaron y ante quién.
8
Pues los dos talentos y las ochenta minas los tomaron de los cuatro talentos y tres mil dracmas, de modo que ni siquiera declararon estas cantidades en mi nombre ante el erario público; pues eran suyas en aquellos tiempos. Pero, ciertamente, a partir de la casa, los catorce esclavos y las treinta minas que me entregaron, no es posible que la contribución fuera tan grande como la que ustedes fijaron para la simmoria.
9
Pero es una gran necesidad que ustedes tengan todo lo que se dejó, que es mucho más que esto, y al ser refutados de que evidentemente lo han saqueado, se atreven a inventar tales cosas. Y a veces se remiten unos a otros, y otras veces testifican unos contra otros que lo han recibido. Y, afirmando no haber recibido mucho, han presentado cuentas de grandes gastos.
10
Y todos ustedes, habiéndome tutelado en común, después de esto cada uno trama por su cuenta. Y han hecho desaparecer el testamento, del cual se podía conocer la verdad sobre todo, y aparecen sin decir nunca lo mismo unos de otros. Toma, pues, los testimonios y léelos todos seguidos ante ellos, para que, recordando tanto lo testificado como lo dicho, puedan juzgar con mayor precisión sobre ellos. TESTIMONIOS.
11
Esto es lo que ellos declararon en mi nombre ante patrimonios de quince talentos; y siendo tres, no me han entregado un patrimonio que valga ni setenta minas. Lee los siguientes. TESTIMONIOS. Esta dote es la que los tutores testifican que él recibió, y otros ante quienes admitió tenerla. Esta ni la ha devuelto él mismo ni el grano. Toma los otros y léelos. TESTIMONIOS.
12
Tras administrar el taller durante dos años, devolvió el arrendamiento a Terípides; pero a mí, habiendo recibido los ingresos de dos años, treinta minas, no me ha devuelto ni el dinero ni el negocio. Toma otro y léelo. TESTIMONIO. Este ha contabilizado tantos gastos por estos esclavos que tomó para sí, y por los otros que fueron hipotecados con ellos para nosotros, pero ningún ingreso en absoluto de ellos, y ha hecho desaparecer a las personas mismas, que aportaban doce minas netas cada año. Lee otro. TESTIMONIO.
13
Habiendo vendido este marfil y el hierro, dice que ni siquiera fueron dejados, sino que también me priva del precio de estos, al menos un talento. Lee esto. TESTIMONIOS. Esto es lo que él tiene: tres talentos y mil dracmas, aparte de lo demás. Por tanto, del capital, cinco talentos que ha recibido; y con los negocios, si uno calcula solo al uno por ciento, tiene más de diez talentos. Lee los siguientes. TESTIMONIOS.
14
Esto es lo que ellos testifican que fue registrado en los testamentos y que ellos mismos recibieron unos de otros. Pero él, aunque dice que fue llamado por mi padre y que fue a la casa, dice que no entró a ver a quien lo llamó, ni admitió nada sobre esto, sino que escuchó a Demofonte leyendo un documento y a Terípides diciendo que aquel dispuso esto, habiendo entrado antes y habiendo acordado todo con mi padre, tal como aquel dejó escrito.
15
Pues mi padre, jueces, al darse cuenta de que no escaparía de la enfermedad, convocó a estos tres y, sentando a su lado a su hermano Demón, puso nuestros cuerpos en sus manos llamándolo depósito, dando a mi hermana a Demofonte con dos talentos de dote inmediatamente, y prometiéndole a ella como esposa, y depositándome a mí ante todos en común junto con el dinero, y encargándoles que arrendaran el patrimonio y conservaran mi fortuna para mí,
16
dando al mismo tiempo a Terípides las setenta minas, y prometiendo a este mi madre con las ochenta minas, y poniéndome a mí en las rodillas de este; de lo cual este, el más impío de todos los hombres, no hizo caso alguno, habiéndose convertido en dueño de mis bienes bajo estas condiciones, sino que, habiéndome privado de todo el dinero junto con los cotutores, pretenderá ahora ser compadecido por ustedes, habiendo devuelto él mismo, siendo tres, menos de setenta minas, y luego habiendo conspirado contra esto mismo.
17
Pues cuando estaba a punto de presentar estas demandas contra ellos, prepararon un intercambio de bienes contra mí, para que, si yo aceptaba el intercambio, no me fuera posible litigar contra ellos, como si estas demandas pertenecieran al que intercambia, y si no hacía nada de esto, para que, ejerciendo una liturgia con un patrimonio pequeño, fuera totalmente arruinado. Y esto se lo facilitó Trasíloco de Anagira; a quien, sin pensar en nada de esto, acepté el intercambio, pero me negué para obtener un proceso judicial; al no obtenerlo, estando los plazos próximos, para no ser privado de las demandas, pagué la liturgia hipotecando la casa y todo lo mío, deseando presentar ante ustedes las demandas contra estos.
18
¿ Acaso no he sido gravemente perjudicado desde el principio, y gravemente perjudicado ahora por ellos al buscar obtener justicia?¿ Quién de ustedes no envidiaría justamente a este y nos compadecería a nosotros, al ver que a él, además del patrimonio entregado, se le ha añadido el mío, que es de más de diez talentos, mientras que nosotros no solo hemos perdido el patrimonio paterno, sino que también hemos sido privados de lo que ahora se nos entregó debido a la maldad de estos?¿ A dónde podríamos acudir si ustedes votaran otra cosa sobre ellos?¿ A los bienes hipotecados a los prestamistas? Pero pertenecen a los acreedores.¿ A los bienes que les quedan? Pero esto le corresponde a él, si perdemos la demanda de la epobelia.
19
De ninguna manera, jueces, sean ustedes causa de tantos males para nosotros; ni permitan que mi madre, yo y mi hermana suframos cosas indignas, a quienes mi padre no dejó con estas esperanzas, sino a una para que viviera con Demofonte con una dote de dos talentos, a la otra con ochenta minas con este, el más detestable de todos los hombres, y a mí para que fuera su sucesor ante ustedes en las liturgias.
20
Ayúdennos, pues, ayúdennos, tanto por la justicia como por ustedes mismos, por nosotros y por mi padre fallecido. Salven, compadezcan, ya que estos, siendo parientes, no me compadecieron. Hemos recurrido a ustedes. Suplico, ruego por sus hijos, por sus esposas, por los bienes que poseen. Así puedan disfrutar de ellos, no me abandonen, ni hagan que mi madre, privada de las esperanzas restantes para su vida, sufra algo indigno de ella;
21
quien ahora cree que, al obtener justicia ante ustedes, me recibiré y podré casar a mi hermana; pero si ustedes deciden otra cosa, lo que no suceda,¿ qué ánimo creen que tendrá, cuando me vea no solo privado del patrimonio paterno, sino también deshonrado, y sin tener esperanza alguna de que mi hermana obtenga algo de lo que le corresponde debido a la pobreza que vendrá?
22
No soy digno, jueces, ni de no obtener justicia ante ustedes, ni de que este retenga injustamente tanto dinero. Pues de mí, aunque aún no hayan tenido prueba de qué clase de hombre seré ante ustedes, es razonable esperar que no seré peor que mi padre. Pero de este tienen prueba, y sepan claramente que, habiendo recibido un gran patrimonio, no solo no ha hecho nada por ambición ante ustedes, sino que ha demostrado privar a otros de lo suyo.
23
Considerando esto y recordando lo demás, voten de la manera que es justa. Tienen pruebas suficientes de los testigos, de los indicios, de las probabilidades, a partir de las cuales ellos, admitiendo haber recibido mis bienes en conjunto, dicen haberlos gastado sin haberlos gastado, sino que ellos mismos lo tienen todo.
24
Al reflexionar sobre esto, es necesario que tengan alguna consideración por nosotros, sabiendo que yo, habiendo recuperado lo mío a través de ustedes, razonablemente querré ejercer liturgias, debiendo gratitud porque me devolvieron justamente el patrimonio, pero este, si lo hacen dueño de mis bienes, no hará nada de eso. Pues no crean que él, por lo que ha negado haber recibido, querrá ejercer liturgias para ustedes, sino que más bien se ocultará, para que parezca que ha escapado justamente.