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Against Aphobus III
DemosthenesIII 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Si no fuera porque, antes de que se celebrara mi juicio contra Áfobo,¡ oh, jueces!, yo sabía que él había mentido sobre cosas mucho mayores y más graves que estas, y que lo había refutado fácilmente debido a la evidencia de sus injusticias, me habría preocupado extraordinariamente por si ahora no fuera capaz de demostrar cómo os engaña en cada uno de estos puntos. Pero ahora, con la ayuda de los dioses, si os mostráis jueces imparciales y neutrales con nosotros, tengo muchas esperanzas de que reconoceréis la desvergüenza de este hombre no menos que quienes juzgaron anteriormente. Y si esto requiriera algún discurso o artificio, yo mismo habría dudado, reprochándome mi propia edad; pero ahora solo es necesario enseñar y relatar lo que este hombre ha hecho contra nosotros; y a partir de esto, creo que para todos vosotros será fácil reconocer cuál de nosotros es el malvado.
2
Sé, pues, que este hombre ha entablado este juicio no porque confíe en refutar que alguien haya testificado falsamente contra él, sino porque cree que, debido a la cuantía de la condena que le fue impuesta, yo sentiré cierta envidia y él, en cambio, compasión. Y por esto se defiende ahora sobre el juicio ya celebrado, sobre el cual en aquel momento no tuvo nada justo que decir. Pero yo,¡ oh, jueces!, si hubiera ejecutado este juicio contra él o no hubiera querido concederle nada razonable, aun así no habría cometido ninguna injusticia al ejecutar contra él lo que vosotros habéis dictaminado; sin embargo, alguien podría haber dicho que, siendo pariente, lo he expulsado de toda su fortuna de manera demasiado cruel y amarga.
3
Pero ahora ocurre lo contrario: este hombre me ha privado de todos mis bienes paternos junto con los cotutores, y ni siquiera habiendo sido refutado abiertamente ante vosotros cree que deba hacer nada razonable, sino que, tras haber dispuesto de la fortuna y entregado la casa de alquiler a Aisio y el campo a Onétor, me ha causado pleitos y problemas con ellos, mientras que él mismo, tras tomar los enseres de la casa, sacar a los esclavos, romper el depósito, arrancar las puertas y casi incendiar la casa misma, se ha mudado a Mégara y allí se ha registrado como meteco. De modo que, por estos actos, sería mucho más justo que lo odiarais a él antes que condenar en mí alguna falta de equidad.
4
Sobre la codicia y la vileza de este hombre, me parece que debo tratar ante vosotros más adelante; y ahora ya habéis escuchado lo esencial; pero sobre lo que ha sido testificado, que es verdadero, y sobre lo cual emitiréis vuestro voto, intentaré ahora instruiros. Y os pido,¡ oh, jueces!, una petición justa: que nos escuchéis a ambos por igual. Esto es también en vuestro propio interés; pues cuanto más precisamente conozcáis los hechos, más justo y conforme a vuestro juramento será el voto que emitáis sobre ellos.
5
Demostraré que este hombre no solo ha reconocido que Milías es libre, sino que lo ha hecho evidente con sus actos, y además de esto, que ha evitado las pruebas más precisas mediante la tortura sobre ellos, y que no ha querido demostrar la verdad a partir de estas, sino que, actuando con malicia, presentando testigos falsos y ocultando con sus palabras la verdad de los hechos, lo ha hecho con pruebas tan grandes y evidentes que todos vosotros sabréis claramente que nosotros decimos la verdad y que él no ha dicho nada sano. Comenzaré desde donde vosotros podáis aprender más fácilmente y yo pueda enseñar más rápidamente.
6
Pues yo,¡ oh, jueces!, entablé juicios contra Demofonte, Terípides y este hombre, al haber sido privado de todos mis bienes por la tutela. Y al celebrarse mi juicio contra él en primer lugar, demostré claramente a los jueces, tal como os demostraré a vosotros, que este hombre, junto con aquellos, me había privado de todos los bienes que nos fueron dejados, sin haber testificado falsamente.
7
Y una prueba muy grande: pues habiéndose leído más de muchísimos testimonios en el juicio, y de estos, unos testificando que dieron algo de mis bienes a este hombre, otros que estuvieron presentes cuando los recibía, y otros que, tras comprárselos a él, le pagaron los precios, no ha emprendido acciones legales contra ninguno de estos falsos testimonios, ni se ha atrevido a perseguirlos, excepto contra este único, en el cual no podría mostrar que se haya testificado ni un dracma.
8
Y, sin embargo, el cálculo de los bienes de los que fui privado no lo hice sumando a partir de este( pues no hay dinero), sino calculando uno por uno a partir de aquellos sobre los cuales este no emprendió acciones. Por lo cual, quienes escucharon entonces no solo lo condenaron a él, sino que también valoraron la condena de los que estaban inscritos.¿ Por qué, pues, dejó pasar aquellos y emprendió acciones contra este? Yo también enseñaré esto.
9
De los testimonios, cuantos testificaban que él tenía bienes, sabía claramente que sería refutado tanto más por tenerlos cuanto más tiempo se le concediera para hablar sobre cada uno. Y esto iba a ocurrir en el juicio por falso testimonio; pues lo que entonces acusamos en una pequeña parte del tiempo total junto con lo demás, ahora íbamos a demostrarlo ante todo el tiempo, por sí mismo.
10
Pero al emprender acciones contra una respuesta, pensaba que, tal como entonces lo admitió, así de nuevo, negándolo, esto sucedería en su favor. Por esto persigue este. Quiero, pues, demostrar claramente a todos vosotros que este es verdadero, no a partir de conjeturas ni de discursos inventados para la ocasión, sino a partir de lo que, según creo, os parecerá justo a todos vosotros. Observad, pues, al escuchar.
11
Pues yo,¡ oh, jueces!, sabiendo que el litigio sobre el testimonio escrito en la tablilla era para mí, y sabiendo que vosotros emitiríais el voto sobre esto, pensé que no debía hacer nada antes que esto, sino desafiarlo a él para refutarlo.¿ Y qué hago? Quise entregarle un esclavo que sabía escribir para que lo torturara, quien estaba presente cuando este lo admitió y escribía el testimonio, sin que nosotros le ordenáramos cometer ninguna malicia, ni escribir una cosa y omitir otra de lo que este había dicho sobre esto, sino simplemente escribir todo lo verdadero y lo que le fue dicho a él.
12
Y, sin embargo,¿ qué habría sido mejor que torturar al esclavo para refutar que nosotros mentíamos? Pero él sabía mejor que nadie en el mundo que lo que se había testificado era verdadero; por eso evitaba la tortura. Pero, ciertamente, no uno ni dos saben esto, ni el desafío se hizo bajo cuerda, sino en medio del ágora, estando presentes muchos. Y llámame a los testigos de esto. TESTIGOS.
13
Así pues, este hombre es un sofista y finge con tanto empeño ignorar lo justo, que, persiguiendo por falso testimonio, y estando vosotros a punto de emitir el voto sobre esto y habiendo jurado, evitaba la tortura sobre el testimonio, sobre el cual le correspondía más que a nadie hablar, mientras que sobre otros dice que los exige, mintiendo.
14
Y, sin embargo,¿ cómo no es extraordinario afirmar que él mismo ha sufrido males terribles si no recibió al hombre libre, como os demostraré claramente, y no considerar que los testigos sufren males terribles, entregando al que es admitidamente esclavo sobre lo que testificaron, sin que este quiera recibirlo? Pues no es posible decir esto, que sobre algunos de los que él quiere la tortura es clara, y sobre otros, en cambio, no es clara.
15
Además, pues,¡ oh, jueces!, este testimonio lo testificó el hermano de este, Aisio, quien ahora lo niega compitiendo a su favor, pero entonces testificó esto junto con los demás, no queriendo ni perjurar ni ser condenado inmediatamente en el acto. A quien, ciertamente, si yo estuviera preparando un falso testimonio, no habría inscrito entre los testigos, viendo que trata con Áfobo más que nadie en el mundo, sabiendo que le ayudará en el juicio y, además, que es mi adversario; pues no tiene sentido no inscribir como testigo a alguien que es su propio pariente y hermano de este, si el testimonio no fuera verdadero.
16
De esto, pues, hay muchos testigos, y además no menos pruebas que los testigos. Primero, pues, si realmente no hubiera testificado esto, no lo negaría ahora, sino entonces, inmediatamente en el tribunal, cuando se leía el testimonio, cuando le habría beneficiado más que ahora. Segundo, no habría estado tranquilo, sino que me habría entablado un juicio por daños, si yo lo hacía responsable de falso testimonio contra su hermano sin razón, en el cual los hombres se arriesgan tanto a perder dinero como a la pérdida de derechos civiles.
17
Además, buscando refutar el hecho, me habría exigido al esclavo que escribía los testimonios, para que, si yo no lo entregaba, pareciera que no decía nada justo. Pero ahora, tanto le faltó hacer algo de esto, que ni siquiera cuando yo lo entregaba, una vez que este lo negó, quiso recibirlo, sino que aparecen evitando las torturas también sobre esto.
18
Y que digo esto como verdadero, y que Aisio, habiendo testificado entre los testigos, no negó esto en el tribunal estando junto a este mientras se leía el testimonio, y que yo entregaba al esclavo para torturarlo sobre todo esto y ellos no quisieron recibirlo, os presentaré a los testigos uno por uno. Y llámame a ellos aquí. TESTIGOS.
19
Lo que, pues,¡ oh, jueces!, creo que os diré como la mayor señal de todas las dichas de que este respondió esto, quiero exponerlo. Pues cuando me exigía al hombre que había admitido lo que se ha testificado, queriendo también entonces refutarlo a él por sus artificios,¿ qué hago?
20
Lo llamo a testificar contra Demón, siendo su tío y partícipe de las injusticias, y tras redactar esto, le ordenaba testificar lo que ahora persigue por falso testimonio. Y este, al principio, se mostraba descarado, pero al ordenar el árbitro que testificara o que prestara juramento, testificó con mucha dificultad. Y, sin embargo, si el hombre fuera esclavo y no hubiera sido reconocido de antemano por este como libre,¿ qué le llevó a testificar, en lugar de prestar juramento y librarse del asunto?
21
Pero, ciertamente, también sobre esto quise entregar al esclavo que escribía el testimonio, quien iba a reconocer su propia escritura y recordaba que este testificó esto con precisión. Y quise esto no por falta de testigos que estaban presentes( pues los había), sino para que no acusara a estos de testificar falsamente, sino que la confianza para estos proviniera de la tortura. Y, sin embargo,¿ cómo es digno condenar a los testigos por esto, quienes son los únicos de todos los que han litigado un juicio ante vosotros que muestran al que lo persigue como testigo de estos mismos hechos? Pero, ciertamente, para que veáis que digo la verdad, toma el desafío y el testimonio. DESAFÍO. TESTIMONIO.
22
Habiendo evitado, pues, tales pruebas justas, y demostrando a partir de tantas señales que es un sicofante, pretende que creáis a sus propios testigos, mientras calumnia a los míos y dice que no testifican la verdad. Quiero, pues, hablar también sobre esto a partir de lo verosímil. Sé, pues, que todos admitiríais que quienes testifican falsamente querrían hacer algo así o bien incitados por ganancias debido a la necesidad, o por amistad, o incluso por enemistad hacia los adversarios.
23
De esto, pues, no podrían haber testificado para mí por ninguna de estas razones. Pues ni por amistad(¿ cómo, si ni siquiera están en los mismos círculos ni por edad, no ya conmigo, sino ni siquiera entre ellos mismos?), ni por enemistad hacia este; pues esto también es evidente; pues el hermano es su coabogado, Fano es su allegado y miembro de la misma tribu, y Filipo no es ni amigo ni enemigo, de modo que nadie podría presentar justamente esta acusación.
24
Y, ciertamente, nadie diría que por necesidad; pues todos poseen tal fortuna que incluso realizan liturgias para vosotros con entusiasmo y hacen lo que se les ordena. Además de esto, no son desconocidos para vosotros ni conocidos por ser peores, sino hombres moderados. Y, sin embargo, si no son necesitados, ni enemigos de este, ni amigos míos,¿ cómo es necesario tener alguna sospecha contra ellos de que testifican falsamente? Pues yo, al menos, no lo sé.
25
Esto, pues, sabiéndolo este, y sabiendo mejor que nadie que ellos han testificado la verdad, sin embargo, es un sicofante y dice no solo que no dijeron esto,¿ lo cual cómo podría alguien refutar mejor que habiéndolo dicho?, sino también que el hombre es esclavo en realidad. Quiero, tras hablar brevemente ante vosotros, refutar también que él miente sobre esto. Pues yo,¡ oh, jueces!, también sobre esto quise entregarle a este para torturar a las esclavas, quienes, al morir mi padre, recuerdan que este fue liberado entonces.
26
Y además de esto, mi madre, contra mí y mi hermana, quienes somos sus únicos hijos, por quienes vivió en viudez toda su vida, quiso prestar juramento tras presentar al hombre, que mi padre liberó a este cuando moría, y que este sea considerado libre entre nosotros; lo cual que ninguno de vosotros piense que ella querría jurar contra nosotros, si no supiera claramente que juraría conforme a la verdad. Pero, ciertamente, para que veáis que digo la verdad y que estábamos dispuestos a hacer esto, llámame a los testigos de esto. TESTIGOS.
27
Teniendo nosotros, pues, tantas cosas justas que decir y queriendo refugiarnos en las mayores pruebas sobre lo que ha sido testificado, este hombre, habiendo evitado todo esto, cree que, calumniando sobre el juicio ya celebrado y acusándome a mí, el testigo, os convencerá para que votéis en contra, habiendo preparado, creo, el asunto más injusto y codicioso de todos.
28
Pues él mismo ha preparado testigos falsos sobre esto, teniendo como coadjutor a Onétor, el pariente político, y a Timócrates; nosotros, en cambio, no previéndolo, sino pensando que el litigio sería sobre el testimonio mismo, no hemos preparado ahora a los testigos sobre el dinero de la tutela. Pero, sin embargo, aunque este se haya mostrado tan sofista, al exponer los hechos mismos creo que os demostraré fácilmente que este ha perdido el juicio de la manera más justa de todas,
29
no porque impidiera torturar a Milías, ni porque este admitiera que era libre, y estos testigos testificaran, sino porque se refutó que había tomado muchos de mis bienes y no arrendó la casa, ordenándolo las leyes y habiéndolo escrito mi padre en el testamento, como os demostraré claramente; pues esto era para que todos lo vieran, las leyes y la cantidad de dinero que estos habían saqueado; pero a Milías nadie sabía ni quién era. Y reconoceréis a partir de las acusaciones que esto es así.
30
Pues yo,¡ oh, jueces!, entablé el juicio contra este por la tutela no sumando una sola cantidad, como si alguien intentara ser un sicofante, sino inscribiendo cada cosa y de dónde la tomó y cuánto era la cantidad y de quién, y en ninguna parte inscribí a Milías como si supiera algo de esto.
31
Es, pues, el comienzo de la acusación: esto acusa Demóstenes a Áfobo: Áfobo tiene dinero mío proveniente de la tutela, ochenta minas, que tomó como dote de mi madre según el testamento de mi padre. Esto es lo primero de los bienes de los que digo haber sido privado.¿ Y qué ha sido testificado por los testigos? Testifican haber estado presentes ante el árbitro Notarco, cuando Áfobo admitió que Milías era libre, habiendo sido liberado por el padre de Demóstenes.
32
Observad, pues, entre vosotros mismos, si algún orador, sofista o embaucador os parece tan extraordinario y hábil para hablar, que a partir de este testimonio pueda enseñar a alguien que Áfobo tiene la dote de su propia madre.¿ Y diciendo qué, por Zeus?¿ Admitió que Milías era libre?¿ Y qué más por tener la dote? Ciertamente, no parecería por esto.
33
Pero,¿ de dónde se demostró esto? Primero, Terípides, siendo su cotutor, testificó que se la dio; segundo, Demón, siendo tío, y los demás presentes testificaron que este admitió que daría alimento a mi madre por tener la dote. Y contra estos no emprendió acciones, es evidente que sabiendo que testificaban la verdad. Además, pues, mi madre quiso prestar juramento contra mí y mi hermana tras presentar al hombre, que este tomó la dote de ella según el testamento de mi padre.
34
Estas ochenta minas,¿ diremos que las tiene o no?¿ Y si las perdió por estos testigos o por aquellos? Pues yo creo que por la verdad. Estas, pues, habiéndolas disfrutado diez años, y sin haberse atrevido a devolverlas ni siquiera habiendo perdido el juicio, dice que ha sufrido males terribles y que ha perdido el juicio por estos testigos. Y, sin embargo, ninguno de estos testificó que él las tuviera.
35
Sobre la entrega, los fabricantes de camas, el hierro, el marfil que nos fue dejado y la dote de mi hermana, que este abandonó para tener él mismo lo que quisiera de mis bienes, escuchad, y observad cuán justamente perdió el juicio y que no había nada que torturar a Milías sobre esto.
36
Pues sobre lo que abandonaste, hay una ley que ordena expresamente que pierdas el juicio igual que si tú mismo lo tuvieras; de modo que,¿ qué tiene que ver la ley y la tortura? Y sobre la entrega, habiendo compartido con Juto y repartido el dinero y destruido los contratos, y habiendo preparado todo de la manera que quisisteis, y habiendo corrompido los documentos, como Demón testificó contra vosotros, engañáis e intentáis engañar a estos.
37
Sobre los fabricantes de camas, si tú, tras tomar dinero y ganar mucho privadamente prestando con mis bienes, a quien también correspondía impedir a los demás, luego los has hecho desaparecer,¿ qué te hagan los testigos? Pues estos no han testificado que admitieras prestar con mis bienes y tomar los esclavos como tuyos, sino que tú escribiste esto en el discurso, y los testigos testificaron contra ti.
38
Pero, ciertamente, sobre el marfil y el hierro, digo que todos los criados saben que este los vendía, y quise entregárselo tanto entonces como ahora para que torturara a quien quisiera de ellos. Si, pues, dirá que yo, sabiendo que no quería entregarlos, entregaba a los que no sabían, parecerá mucho más que le correspondía a él recibirlos; pues si aquellos a quienes yo entregaba como sabiendo, decían que él no tenía nada de esto, se habría librado, ciertamente, de la acusación.
39
Pero no es así, sino que habría sido refutado claramente vendiendo y habiendo recibido el precio. Por eso, pasando por alto a los que eran admitidamente esclavos, exigió torturar al libre, a quien ni siquiera es santo entregar, no buscando llevar el asunto a refutación, sino queriendo parecer decir algo al no recibirlos. Sobre todo esto, pues, primero sobre la dote, luego sobre lo que abandonó, luego sobre lo demás, se leerán las leyes y los testimonios, para que sepáis. LEYES. TESTIMONIOS.
40
No solo a partir de esto sabríais que no ha sufrido ningún mal terrible por no haberle entregado yo a alguien para torturar, sino también si consideráis el asunto mismo. Pues supongamos que Milías es torturado en la rueda, y observemos qué desearía decir sobre todo.¿ No que no sabe que este tenga nada de dinero? Y, ciertamente, lo dice.¿ Por esto, pues, no lo tiene? Lejos de eso; pues yo presenté a los testigos que sabían y estaban presentes. Y una señal y prueba es, no si alguien no sabe que este tiene algo( pues muchos podrían serlo), sino si alguien lo sabe.
41
Habiendo testificado, pues, tantos testigos contra ti,¿ contra cuál de los falsos testimonios emprendiste acciones? Muéstralo. Pero no podrías mostrarlo. Y, sin embargo,¿ cómo no te refutas claramente a ti mismo, que mientes al afirmar que has sufrido males terribles y que has perdido el juicio injustamente al no recibir al hombre, quien tiene a los que testificaron que tú tienes y tomaste, sobre lo cual, como si no hubieran sido dejados, exigías a Milías, y has dejado libres a los de falso testimonio? A quienes habría sido mucho mejor perseguir, si hubieras sido injustamente tratado. Pero no habiendo sido injustamente tratado, eres un sicofante.
42
Por muchas partes, pues, podría uno ver tu maldad, pero sobre todo si escuchara sobre el testamento. Pues habiendo escrito mi padre,¡ oh, jueces!, todo lo que fue dejado en el testamento, y cómo arrendarían la casa, esto no lo entregó, para que yo no encontrara la cantidad de dinero a partir de él, pero admitió poseer esto, lo cual era imposible negar debido a la evidencia.
43
Y esto era lo que dice estar escrito en el testamento: que Demofonte tomara dos talentos inmediatamente, y mi hermana cuando tenga edad( esto iba a ocurrir en el décimo año), y este ochenta minas y vivir con mi madre y en la casa, y Terípides, tras tomar setenta minas, disfrutarlas hasta que yo fuera hombre. Y lo demás que me fue dejado aparte de esto, y el arrendar la casa, lo ocultaba del testamento, no creyendo conveniente para él que esto fuera demostrado ante vosotros.
44
Puesto que, pues, fue admitido por este mismo que mi padre, al morir, dio tanto dinero a cada uno de estos, los jueces hicieron entonces de estas admisiones una señal de la cantidad de dinero; pues quien, de lo que había, dio cuatro talentos y tres mil minas como dote y regalo, era evidente que no de una pequeña fortuna, sino de más del doble de lo que me dejó, quitó esto.
45
Pues no parecería que quisiera dejarme a mí, su hijo, pobre, y desear hacer a estos, siendo ricos, aún más ricos, sino que, debido a la cantidad de lo que me fue dejado, dio a Terípides las setenta minas y a Demofonte los dos talentos, sin que aún fuera a casarse con mi hermana, para que los disfrutaran. Este dinero, pues, no aparecía entregado en ninguna parte, ni menos en pequeñas cantidades; sino que decía haber gastado unas cosas, otras no haberlas tomado, otras no saber, otras que las tiene tal persona, otras que están dentro, y podía decir cualquier cosa antes que dónde las entregó.
46
Sobre que el dinero no fue dejado dentro, quiero demostraros claramente que miente. Pues este discurso lo dejó caer, puesto que el dinero ha aparecido siendo mucho, y no tiene cómo demostrar que lo ha devuelto, para que, a partir de lo verosímil, no parezca que nos corresponde recibir lo que está en nuestro poder.
47
Si, pues, mi padre desconfiaba de estos, es evidente que ni les habría confiado lo demás, ni les habría dicho que dejaba aquello así; de modo que,¿ de dónde lo saben? Y si confiaba, ciertamente no les habría entregado la mayor parte del dinero, ni los habría hecho dueños de lo que no. Ni habría entregado esto a mi madre para que lo guardara, y a ella misma la habría prometido en matrimonio a uno de estos tutores; pues no tiene sentido buscar salvar el dinero a través de ella, y hacer dueño de ella y de aquello a uno de los que no se confía.
48
Además, pues, este, si algo de esto fuera verdadero,¿ creéis que no la habría tomado habiendo sido dada por mi padre? Quien, teniendo ya su dote, las ochenta minas, como para casarse con ella, se casó con la hija de Filonides de Melite por codicia, para que, además de lo que tenía de nosotros, tomara otras ochenta minas de él; y habiendo cuatro talentos dentro y teniéndolos ella, como dice este,¿ no creeríais que él habría corrido para ser dueño de ellos junto con ella?
49
O la fortuna evidente, que muchos de vosotros sabíais que fue dejada, la saqueó tan vergonzosamente junto con los cotutores,¿ y se habría abstenido de lo que vosotros no ibais a ser testigos, pudiendo tomarlo?¿ Y quién lo creería? No es así,¡ oh, jueces!, no es así; sino que el dinero, cuanto dejó mi padre, era enterrado aquel día que llegó a manos de estos, y este, no pudiendo decir dónde devolvió algo de esto, para que, pareciendo ser rico, no reciba ninguna compasión de vosotros, usa estos discursos.
50
Muchas cosas, pues, tengo yo también que acusar de este; pero no me es posible, estando el testigo del peligro sobre la pérdida de derechos civiles, hablar sobre lo que yo mismo he sido injustamente tratado. Pero quiero leeros un desafío; pues sabréis al escucharlo que lo testificado es verdadero, y que Milías ahora dice exigir sobre todo, pero al principio exigía solo sobre treinta minas, y además no es castigado según el testimonio en nada.
51
Pues yo, queriendo refutarlo por todas partes, e intentando hacer evidentes ante vosotros sus artificios y sus maldades, le pregunté cuánto era la cantidad de dinero, según la cual exigió a Milías como sabiendo; y este, mintiendo, dijo que sobre todo. Sobre esto, pues, dije yo, te entregaré al que tiene las copias de lo que tú me desafiaste.
52
Y habiendo prestado yo juramento de que el hombre, como admitiste, era libre y testificaste contra Demón, si prestas juramento de lo contrario a esto contra la hija, te libero de todo sobre lo que aparezcas haber exigido al principio torturando al esclavo, y que la condena sea menor en tanto de lo que perdiste, según lo que exigiste a Milías, para que no seas castigado en nada contra los testigos.
53
Habiendo yo desafiado esto estando presentes muchos, dijo que no lo haría. Y, sin embargo, quien él mismo evitó juzgar esto,¿ cómo es necesario que vosotros, los que habéis jurado, creyéndole a este, condenéis a los testigos, en lugar de considerar que este es el más descarado de todos los hombres? Pero, ciertamente, para que veáis que digo la verdad, llámame a los testigos de esto. TESTIGOS.
54
No es que yo estuviera dispuesto a esto, y los testigos no tuvieran la misma opinión que yo, sino que ellos, tras presentar a los hijos, sobre quienes testificaron, quisieron prestar juramento contra ellos. Pero él no consideró digno prestar el juramento ni a ellos ni a mí, sino que, habiendo establecido el asunto sobre discursos inventados y testigos acostumbrados a no testificar la verdad, espera engañaros fácilmente. Toma, pues, también este testimonio para ellos. TESTIMONIO.
55
Entonces,¿ cómo podría alguien refutar más claramente que somos víctimas de una sicofantía, que lo testificado es verdadero y que el juicio fue perdido justamente, que demostrándolo de esta manera? El esclavo que escribía el testimonio no queriendo este torturarlo sobre los mismos hechos testificados; Aisio, su hermano, habiendo testificado esto, que él dice que es falso;
56
este mismo habiendo testificado lo mismo que los testigos a quienes persigue para mí contra Demón, siendo su tío y cotutor; las esclavas no queriendo torturarlas sobre que el hombre era libre; mi madre queriendo prestar juramento sobre esto contra nosotros; de los otros criados no queriendo recibir a ninguno, sabiendo todos más que Milías; de los testigos que testificaron que él tenía dinero, no habiendo emprendido acciones contra ninguno de los falsos testimonios;
57
no habiendo devuelto el testamento, ni arrendado la casa ordenándolo las leyes; habiendo yo y los testigos prestado juramento para que este fuera liberado del dinero según lo que exigió a Milías, no habiendo creído que fuera necesario; por los dioses, yo no podría demostrar esto más precisamente que de esta manera. Así pues, mintiendo tan claramente sobre los testigos y no siendo castigado por los hechos y habiendo perdido el juicio justamente, sin embargo, es descarado.
58
Y si no hubiera hecho estos discursos incluso ante sus propios amigos y ante el árbitro, habiendo sido reconocido de antemano que cometía injusticias, habría sido menos digno de asombro; pero ahora, habiéndome convencido de confiar en Arqueneo, Dracóntides y Fano, este que ahora es perseguido por él por falso testimonio, los liberó tras escuchar de ellos que, si juzgaban esto bajo juramento, condenarían la tutela, y habiendo ido ante el árbitro sorteado y no teniendo nada con qué librarse de las acusaciones, perdió el arbitraje.
59
Los jueces, al escuchar, ante quienes apeló, dictaminaron lo mismo que los amigos de este y el árbitro sobre ellos y valoraron la condena en diez talentos, no, por Zeus, porque admitiera que Milías era libre( pues esto no era nada), sino porque, habiéndome sido dejada una fortuna de quince talentos, no arrendó la casa, y habiendo gestionado diez años junto con los cotutores, para la simmoria, siendo yo un niño, acordó contribuir cinco minas, tanto como contribuía Timoteo, hijo de Conón, y los que poseían las mayores fortunas,
60
y habiendo gestionado durante tanto tiempo este dinero, sobre el cual él mismo consideraba digno contribuir tal contribución, no me entregó ni lo que valía veinte minas, y junto con aquellos me ha privado de todos los capitales y los frutos. Habiendo, pues, puesto los jueces a todo el dinero no el interés por el que arriendan las casas, sino el que era mínimo, encontraron que ellos me privaban en total de más de treinta talentos; por lo cual valoraron la condena de este en diez talentos.

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