Against Aristocrates
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Que ninguno de vosotros, atenienses, piense que he venido a acusar a este Aristócrates por causa de enemistad privada alguna, ni que, al ver una falta pequeña y trivial, me haya lanzado tan prontamente a la enemistad por ello; sino que, si es que razono y observo correctamente, todo mi afán es por que conservéis el Quersoneso con seguridad y no seáis privados de él de nuevo tras haber sido engañados.
2
Es necesario, pues, que todos vosotros, si deseáis aprender correctamente sobre estos asuntos y juzgar justamente la acusación conforme a las leyes, no prestéis atención solo a las palabras escritas en el decreto, sino que observéis también lo que resultará de ellas. Pues si al oírlas fuera posible conocer de inmediato las fechorías, quizás no habríais sido engañados desde el principio.
3
Pero puesto que este es uno de los agravios, que algunos hablen y escriban de esta manera aquello que vosotros menos sospecharíais y contra lo que menos os guardaríais, no conviene sorprenderse demasiado si demostramos que este decreto también ha sido redactado de tal modo que parece otorgar a Caridemo cierta protección de su persona, pero que en realidad priva a la ciudad de la protección justa y firme del Quersoneso.
4
Con razón, atenienses, me prestaríais atención y escucharíais con benevolencia lo que digo. Pues, dado que no soy de los que os molestan ni de los que participan en la política y gozan de confianza entre vosotros, afirmo que demostraré que se ha cometido un asunto de tal magnitud si, en la medida de vuestras posibilidades, colaboráis conmigo y escucháis con entusiasmo; así, salvaréis esto y haréis que nadie vacile si alguien cree poder hacer algún bien a la ciudad. Y lo creerá, si no considera difícil obtener audiencia ante vosotros.
5
Pero ahora, a muchos que temen esto, aunque quizás no sean hábiles para hablar, pero sí mejores personas que los hábiles, ni siquiera se les ocurre observar nada de los asuntos comunes. Yo, al menos( juro por todos los dioses), sabed bien que yo mismo habría vacilado en presentar esta acusación si no considerara que es una de las mayores vergüenzas permanecer tranquilo y callado ahora, viendo a ciertos hombres preparar un asunto perjudicial para la ciudad, cuando antes, al navegar como trierarca hacia el Helesponto, hablé y acusé a algunos a quienes consideraba que os estaban agraviando.
6
No ignoro, pues, que algunos consideran a Caridemo un benefactor de la ciudad; pero yo, si puedo exponer ante vosotros lo que deseo y sé que él ha hecho, creo que demostraré que no solo no es un benefactor, sino que es el más malintencionado de todos los hombres y que se le ha tomado por todo lo contrario de lo que corresponde.
7
Si, pues, atenienses, el mayor agravio de Aristócrates fuera haber tenido tanta previsión en el decreto para alguien como yo diré que es Caridemo, hasta el punto de haberle otorgado una protección privada contra las leyes en caso de que le ocurriera algo, ya estaría intentando deciros esto, para que sepáis que él, este mismo, está lejos de ser digno de obtener el decreto. Pero ahora hay otro agravio mayor que este a través del decreto, que es necesario que primero aprendáis y os guardéis de él.
8
Es necesario, ante todo, decir y demostrar qué es lo que ha hecho que vosotros poseáis el Quersoneso con seguridad; pues al aprender esto, veréis claramente también el agravio. Esto es, pues, atenienses, que tras la muerte de Cotis, Berisades, Amádoco y Cersobleptes se convirtieron en tres reyes de Tracia en lugar de uno; pues ha resultado de esto que ellos mismos sean rivales entre sí, y que vosotros seáis cortejados y tratados con deferencia.
9
Esto, pues, atenienses, queriendo algunos ponerle fin, y derribar a los otros reyes y entregar a uno solo, a Cersobleptes, todo el poder, logran que este decreto preliminar se haga para ellos, que al oírlo parece estar separado de haber logrado algo así, pero que en la práctica es lo que más logra esto, como yo enseñaré.
10
Pues cuando murió uno de los reyes, Berisades, Cersobleptes, violando los juramentos y los tratados que había hecho con vosotros, emprendió la guerra tanto contra los hijos de Berisades como contra Amádoco; era evidente que Atenodoro ayudaría a los hijos de Berisades, y Simón y Bianor a Amádoco; pues el primero es pariente político de Berisades, y los otros lo son de Amádoco.
11
Observaban, pues, de qué manera podrían ser obligados estos a mantener la calma, y, estando aquellos desamparados, Caridemo, que gestionaba el poder para Cersobleptes, podría someterlo todo con seguridad. Primero, si alguien lo matara, que hubiera un decreto vuestro para que fuera extraditable; segundo, si Caridemo fuera elegido estratego por vosotros.
12
Pues ni Simón ni Bianor iban a tomar las armas prontamente contra un estratego vuestro, habiéndose convertido en ciudadanos y habiendo mostrado interés por vosotros; y Atenodoro, ciudadano por linaje, ni siquiera iba a deliberar; ni iban a asumir la acusación a través del decreto, que era evidente que recaería sobre ellos si algo le ocurriera a Caridemo. Y de esta manera, estando aquellos sin aliados y habiéndose dado seguridad a sí mismos, podrían expulsar fácilmente a aquellos y apoderarse del poder.
13
Y que pensaban así y que este era su plan, lo atestiguan los hechos mismos. Pues al mismo tiempo que emprendían la guerra, llegó a vosotros como embajador de ellos este Aristómaco de Alopece, quien, entre otras cosas, arengaba ante vosotros elogiando y describiendo a Cersobleptes y a Caridemo, cuán benévolos son hacia vosotros,
14
y decía que Caridemo era el único hombre capaz de recuperar Anfípolis para la ciudad, y aconsejaba elegirlo estratego. Este decreto preliminar estaba preparado y gestionado de antemano para ellos, a fin de que, si fuerais persuadidos por las promesas y esperanzas que Aristómaco presentaba, el pueblo lo ratificara de inmediato y nada se interpusiera.
15
Y, sin embargo,¿ cómo podrían unos hombres haber preparado con más astucia o maldad cómo unos reyes serían expulsados y uno solo, a quien ellos quieren, se haría con todo el poder bajo su mando, o cómo, al poner a los dos que habrían ayudado en miedo y cautela ante acusaciones falsas, que es natural esperar que recaigan sobre ellos a través de este decreto, otorgando a aquel único que gestiona el poder y prepara todo lo contrario a lo que os conviene tanta autoridad para hacer esto sin temor?
16
No solo es evidente por esto que el decreto preliminar fue propuesto por las razones que digo, sino que también hay un testimonio muy grande en el decreto mismo. Pues si alguien mata a Caridemo, habiendo escrito y omitido decir qué es lo que hace, si nos conviene o no, ha escrito de inmediato que sea extraditable de entre los aliados.
17
Por tanto, de los enemigos, ni a nosotros ni a él vendrá nunca nadie a nuestros aliados, ni habiendo matado a aquel ni no, de modo que no ha escrito esta pena contra ellos. Pero de nuestros amigos, y enemigos de él cuando intenta hacer algo contra vosotros, de estos es alguien quien, temiendo este decreto, se guardaría de entrar en enemistad con nosotros por necesidad. Este es, pues, Atenodoro, Simón, Bianor, los reyes de Tracia, o cualquier otro que quisiera poner en el haber de sus beneficios el detener a aquel que intenta hacer algo contra vosotros.
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Estas son, pues, atenienses, las razones por las que se propuso el decreto, para que el pueblo lo ratificara engañado, y por las que nosotros presentamos esta acusación, queriendo impedirlo. Y es justo, quizás, que yo, habiendo prometido demostrar tres cosas— primero, que el decreto ha sido propuesto contra las leyes; segundo, que es perjudicial para la ciudad; tercero, que aquel para quien ha sido escrito es indigno de obtenerlo—, os dé a elegir a todos los que vais a escuchar qué es lo que deseáis escuchar primero, qué segundo y qué al final.
19
Lo que deseéis, vedlo, para que diga esto primero ante vosotros.¿ Deseáis primero sobre lo ilegal? Pues diremos esto. Lo que pido y reclamo obtener de todos vosotros es justo, al menos según me convenzo a mí mismo: que ninguno de vosotros, atenienses, por estar en desacuerdo sobre Caridemo y pensar que es un benefactor, escuche mis argumentos sobre las leyes con más dureza, ni que por ello se prive a sí mismo de emitir un voto conforme a su juramento, ni a mí de enseñaros sobre todo como deseo. Sino que haced la escucha de este modo; y observad cuán justamente hablaré:
20
cuando hable sobre las leyes, dejando de lado para quién ha sido propuesto el decreto y qué clase de persona es, observad si ha sido propuesto contra las leyes o conforme a ellas, y nada más; cuando refute los hechos y describa la manera en que habéis sido engañados por él, observad las acciones, si diré que han ocurrido o si son falsas;
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y cuando examine sobre si conviene o no a la ciudad decretar esto, dejando de lado todo lo demás, observad los razonamientos sobre estos asuntos, si los presento correctamente o no. Pues si escucháis de este modo, vosotros mismos entenderéis mejor lo que corresponde, observando cada cosa por separado y no examinándolo todo junto, y yo podré enseñar más fácilmente lo que deseo. Y los argumentos sobre todo serán breves.
22
Toma, pues, las leyes mismas y léelas, para que demuestre a partir de ellas lo ilegal de esto. LEY DE LAS LEYES SOBRE EL HOMICIDIO DEL AREÓPAGO. Que el consejo del Areópago juzgue sobre homicidio y heridas con premeditación, incendio y venenos, si alguien mata tras haberlo dado.
23
Espera. Habéis oído tanto la ley como el decreto, atenienses; y cómo me parece que entenderíais más fácilmente los argumentos sobre lo ilegal, os lo diré: si observáis en qué orden está aquel para quien ha sido propuesto el decreto, si es extranjero, meteco o ciudadano. Si decimos que es meteco, no diremos la verdad, y si, por otro lado, extranjero, no haremos justicia; pues es justo que la donación del pueblo, por la cual se ha convertido en ciudadano, sea válida para él. Como si fuera sobre un ciudadano, pues, al parecer, hay que hacer los argumentos.
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Ved, pues, por Zeus, cuán sencilla y justamente usaré el argumento, que lo pongo en este orden en el que obtendría el mayor honor, pero lo que ni siquiera para nosotros, ciudadanos por linaje, existe, no creo que deba existir para él contra las leyes.¿ Qué es, pues, esto? Lo que este ha escrito ahora. Pues está escrito en la ley que el consejo juzgue sobre homicidio y heridas con premeditación, incendio y venenos, si alguien mata tras haberlo dado.
25
Y al mencionar el que puso la ley' si alguien mata', ha hecho un juicio, sin embargo, no ha dicho antes qué debe sufrir el que ha actuado, previendo bien esto, atenienses, por la piedad de toda la ciudad.¿ Cómo? No es posible que todos nosotros sepamos quién es el homicida. Consideraba terrible creer tales cosas sin juicio si alguien lo acusa, y suponía que era necesario, puesto que nosotros castigaremos al que ha sufrido, que seamos persuadidos y aprendamos al ser enseñados cómo ha actuado; pues entonces es piadoso castigar cuando se sabe, pero antes no.
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Y además de esto, razonaba que todos esos nombres, como' si alguien mata',' si alguien comete sacrilegio',' si alguien traiciona', y todos los de este tipo, antes de que se haga el juicio son nombres de acusaciones, pero cuando alguien es juzgado y refutado, entonces se convierten en agravios. No creía, pues, que hubiera que añadir una pena al nombre de la acusación, sino un juicio. Y por esto, si alguien mata a alguien, escribió que el consejo juzgue, y no dijo lo que debe sufrir si es condenado.
27
El que puso la ley, pues, así,¿ pero el que escribe el decreto cómo?' Si alguien mata', dice,' a Caridemo'. Ha hecho la misma denominación del hecho, al escribir' si alguien mata', que el que puso la ley; pero después de esto ya no lo mismo, sino que, eliminando el' someterse a juicio', lo hizo extraditable de inmediato, y violando el tribunal determinado por la ley, lo entregó sin juicio a los que lo acusan para que hagan con él lo que quieran, a quien ni siquiera es evidente si ha hecho algo.
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Y a aquellos que lo hayan tomado les será posible torturar, maltratar, exigir dinero. Y, sin embargo, todo esto lo ha prohibido directa y claramente la ley de abajo, que ni siquiera a los que han sido condenados y declarados homicidas es lícito hacérselo. Lee para ellos la ley misma que sigue a esto. LEY. Que es lícito matar a los homicidas en el territorio patrio y detenerlos, como dice en el primer eje, pero no maltratarlos, ni exigir rescate, o pagar el doble de lo que se haya dañado. Que el que quiera lo presente ante los magistrados, de los cuales cada uno es juez. Y que la Heliea decida.
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Habéis oído la ley, pero observad, atenienses, y considerad cuán bien y muy piadosamente la puso el que puso la ley.' A los homicidas', dice. Primero, llama homicida a este, al que ya ha sido condenado por el voto. Pues no hay nadie bajo esta denominación antes de que, habiendo sido refutado, sea condenado.
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¿ Dónde demuestra esto? Tanto en la ley anterior como en esta. Pues en aquella, al escribir' si alguien mata', dijo que el consejo juzgue, y en esta, al mencionar al homicida, ha dicho lo que debe sufrir; pues donde el hecho era una acusación, ha dicho el juicio, y donde el condenado ha quedado sujeto a esta denominación, ha escrito la pena. Sobre los condenados, pues, hablaría.¿ Pero qué dice?
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' Que es lícito matar y detener'.¿ Acaso como a sí mismo?¿ O como quiera alguien? Está muy lejos de eso.¿ Pero cómo?' Como se ha dicho en el primer eje', dice.¿ Y qué es esto? Lo que todos vosotros sabéis. Los tesmotetes son soberanos para castigar con la muerte a los que huyen por homicidio, y el año pasado todos visteis al que fue detenido por ellos desde la asamblea.
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Como a estos, pues, dice que se detenga.¿ Y en qué se diferencia esto de llevarlo como a sí mismo? En que el que detiene, atenienses, ante los tesmotetes, hace a las leyes soberanas sobre el que ha actuado, y el que lo lleva ante sí mismo, a sí mismo. Y es, de aquel modo, como la ley ordena, someterse a juicio, y de este, como el que lo ha tomado quiere. Y, por supuesto, hay una gran diferencia entre que la ley sea soberana de la pena o que lo sea el enemigo.
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' Pero no maltratar', dice,' ni exigir rescate'.¿ Y qué es esto? El no maltratar, sé que es conocido por todos, dice no azotar, no encadenar, no hacer tales cosas, y el no exigir rescate, no exigir dinero; pues los antiguos llamaban' rescates' al dinero.
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La ley, pues, ha determinado así al homicida y al que ya ha sido condenado, cómo debe ser castigado y dónde, habiendo dicho la patria del que ha sufrido, y sobre que no de otra manera que esta ni en otro lugar excepto aquí, ha dicho directamente. Pero el que escribe el decreto, está muy lejos de haber determinado, pues ha dicho todo lo contrario a esto; pues al escribir' si alguien mata a Caridemo, que sea extraditable de todas partes'.
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¿ Qué dices?¿ No dando las leyes ni siquiera a los condenados para detenerlos excepto en el territorio patrio, tú escribes que alguien sea extraditable sin juicio de toda la alianza?¿ Y no ordenando las leyes detener ni siquiera en el territorio patrio, tú das para detener de todas partes? Y, ciertamente, al hacer extraditable, has dado todo lo que la ley ha prohibido: exigir dinero, maltratar vivo, dañar teniéndolo, matarlo tú mismo.
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¿ Cómo, pues, alguien podría ser refutado más por haber dicho cosas ilegales o cómo podría escribir cosas más terribles que de esta manera? Pues habiendo dos nombres supuestos, contra los que están bajo acusación,' si alguien mata', y contra los que han sido condenados,' si alguien es homicida', en la denominación has tomado el nombre del que tiene la acusación, pero la pena, que ni siquiera contra los refutados dan las leyes, esta la has escrito contra los que no han sido juzgados, y has eliminado el medio de estos. Pues el medio entre acusación y refutación es el juicio, que este no ha escrito en ninguna parte en el decreto.
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Lee las leyes siguientes. LEY. Y si alguien mata al homicida o es causa de homicidio, que se abstenga del ágora, de las fronteras, de los premios y de los sacrificios anfictiónicos, igual que el que ha matado al ateniense, que esté sujeto a lo mismo, y que los efetas decidan. Es necesario que aprendáis esto, atenienses, qué es lo que quería el que puso la ley; pues veréis cuán cautelosamente y legalmente lo ha determinado todo.
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' Si alguien mata', dice,' al homicida o es causa de homicidio, que se abstenga del ágora, de las fronteras, de los premios y de los sacrificios anfictiónicos, igual que el que ha matado al ateniense, que esté sujeto a lo mismo, y que los efetas decidan'.¿ Qué es, pues, esto? Aquel pensaba que al que ha huido por acusación de homicidio y ha sido condenado, si una vez huye y se salva, es justo excluirlo de la patria del que ha sufrido, pero no es santo matarlo en todas partes.¿ Observando qué? Que también a los que han huido aquí, si nosotros matamos a los que están en otro lugar, otros los matarán.
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Y si esto ocurre, la única salvación que queda para todos los infortunados será destruida.¿ Y qué es esta? Trasladarse de la de los que han sufrido a la de los que no han sido agraviados para vivir sin temor. Para que esto no sea así ni las penas de los infortunios se vuelvan interminables, escribió' si alguien mata al homicida, que se abstenga', dice,' del ágora, de las fronteras'.¿ Diciendo qué esto? De los límites del país; pues allí, según me parece, se reunían antiguamente los vecinos tanto de nosotros como de los limítrofes, de donde ha llamado ágora fronteriza.
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Y de nuevo' de los sacrificios anfictiónicos'.¿ Por qué razón excluyó también de estos al homicida? De cuantos participaba el que ha sufrido estando vivo, de estos excluye al que ha actuado, primero de la patria y de todo lo que hay en ella, tanto sagrado como santo, habiendo añadido la frontera del ágora fronteriza de la que dice que se abstenga, luego de los sacrificios entre los anfictiones; pues también de estos, si el que ha sufrido era griego, participaba él. Y de los premios.¿ Por qué? Porque los juegos que hay por toda Grecia son comunes para todos, y por la participación de todos, participaba también de estos el que ha sufrido; que se abstenga, pues, también de estos.
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De estos, pues, excluye al que ha actuado. Pero si alguien lo mata fuera de estos en otro lugar, ha dado la misma pena por él que si matara al ateniense. Pues al fugitivo no le ha aplicado el nombre de la ciudad, de la cual no tiene participación, sino el del hecho, al que se ha hecho sujeto aquel; y por esto, dice, si alguien mata al homicida. Luego, tras decir de qué abstenerse, para imponer la pena legalmente, ha nombrado el nombre de la ciudad,' que esté sujeto a lo mismo que si matara al ateniense', habiendo escrito, de manera diferente, atenienses, al que ha dicho este decreto.
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Y, sin embargo,¿ cómo no es terrible si, a aquellos a quienes la ley ha dado, si se abstienen de lo que he dicho, vivir con seguridad huyendo, alguien escribe que sean entregados, y quita lo provechoso del perdón, que es natural que exista para los infortunados por parte de los que están fuera de las acusaciones, siendo incierto para quién de todos está reservado, no siendo evidente la suerte que viene para cada uno? Y ahora, al que ha matado a Caridemo, si es que esto ocurre, si algunos lo matan tras haberlo tomado entregado, habiendo huido y absteniéndose de lo legal, ellos mismos estarán sujetos a las leyes sobre homicidio, y tú estarás sujeto;
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pues también está escrito' si alguien es causa', y tú serás causa al haber dado la autoridad a través del decreto. Por tanto, si permitimos que vosotros, habiendo ocurrido esto, no estaremos juntos con los que no están limpios; pero si procedemos, seremos obligados a hacer lo contrario a lo que nosotros mismos hemos decidido.¿ Acaso es pequeño o trivial el asunto por el que debéis anular el decreto?
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Lee, pues, la ley que sigue a esto. LEY. Y si alguien a alguno de los homicidas que han salido, cuyos bienes son sujetos a pena, lo conduce más allá de la frontera o lo lleva o lo trae, que pague lo mismo que si lo hiciera en el territorio patrio. Esta es otra ley, atenienses, puesta humana y bellamente, que al violar, este aparecerá igual.
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' Si alguien a alguno de los homicidas', dice,' que han salido, cuyos bienes son sujetos a pena'. Habla de los que se han trasladado por homicidio involuntario.¿ Por qué es esto evidente? Por haber dicho' que han salido', pero no' que huyen', y por determinar' cuyos bienes son sujetos a pena'; pues los bienes de los que han actuado con premeditación han sido confiscados.
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Sobre los involuntarios, pues, hablaría.¿ Pero qué dice?' Si alguien más allá de la frontera', dice,' lo conduce o lo lleva o lo trae'.¿ Y qué es esto, lo de más allá de la frontera? Hay para todos los homicidas un límite de abstenerse de la patria del que ha sufrido. De esta, pues, permite conducir y llevar, pero más allá de estas no permite hacer ninguna de las dos cosas. Y si alguien hace contra esto, ha dado la misma pena por él que si agraviara al que permanece en casa, habiendo escrito que pague lo mismo que si lo hiciera en casa.
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Si, pues, alguien preguntara a este Aristócrates( y no penséis que la pregunta es ingenua), primero si sabe si alguien matará a Caridemo, o si morirá de alguna otra manera, no creo que diría que sí. Supondremos, pues, que lo matará. De nuevo,¿ sabes, voluntaria o involuntariamente, y si será extranjero o ciudadano el que hará esto?
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No es posible decir que lo sabes. Por tanto, esto, por supuesto, correspondía escribirlo:' si alguien mata', escribiendo,' involuntaria o voluntariamente, injusta o justamente, extranjero o ciudadano', para que, para quienquiera que se haya hecho el hecho, para este existieran las leyes justas, no, por Zeus, habiendo dicho el nombre mismo de la acusación, añadir' que sea extraditable'.¿ Pues qué límite has dejado en este escrito, diciendo la ley claramente así que no se conduzca más allá de las fronteras, tú que das para llevar de todas partes?
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La ley no permite conducir más allá de las fronteras, sino que ni siquiera permite llevar. Pero de tu decreto, el que quiera llevará al que ha matado involuntariamente, habiéndolo tomado entregado, a la patria del que ha sufrido por la fuerza.¿ Acaso no confundes todas las cosas humanas, y quitas el pretexto con el que cada uno de los hechos es bello o vergonzoso?
50
Pues veis que en todos los casos, no solo en los de homicidio, esto es así.' Si alguien golpea a alguien', dice,' ejerciendo manos injustas', como si, si se hubiera defendido, no agravia.' Si alguien habla mal', ha añadido' lo falso', como si, si fuera lo verdadero, correspondiera.' Si alguien mata',' con premeditación', como si, si fuera involuntariamente, no fuera lo mismo.' Si alguien daña a alguien',' voluntariamente injustamente'. En todas partes encontraremos el pretexto que confirma el hecho. Pero no para ti, sino simplemente,' si alguien mata a Caridemo, que sea llevado', aunque sea involuntariamente, aunque sea justamente, aunque sea defendiéndose, aunque sea sobre lo que dan las leyes, aunque sea de cualquier manera.
51
Lee la ley que sigue a esto. LEY. Que no haya juicios de homicidio en ninguna parte contra los que denuncian a los que huyen, si alguien entra donde no es lícito. La ley es esta de Dracón, atenienses, y las otras cuantas he copiado de las leyes sobre homicidio; es necesario observar lo que dice.' Contra los que denuncian', dice,' a los homicidas que entran donde no es lícito, que no haya juicios de homicidio'. Aquí demuestra dos cosas justas, que este ha dicho en ambos casos el decreto, que da para denunciar al homicida y no que se vaya habiéndolo tomado extraditable, y que, si alguien entra donde no es lícito, también da esto mismo, no donde alguien quiera.
52
¿ Y dónde no es lícito? De la ciudad de la que alguien huye.¿ Dónde demuestra esto también claramente?' Si alguien entra', dice. Esto no es posible aplicarlo a otra ciudad excepto a la que alguien huye; pues de donde alguien ni siquiera ha sido expulsado, no es posible, por supuesto, entrar en ella. La ley, pues, ha dado denuncia, y esta, si entra donde no es lícito; pero el que ha escrito' que sea extraditable' también de allí, donde ninguna ley prohíbe huir.
53
Lee otra ley. LEY. Si alguien mata en juegos involuntariamente, o en el camino habiendo derribado o en guerra habiendo desconocido, o por esposa o por madre o por hermana o por hija, o por concubina que tenga por hijos libres, por causa de estos que no huya el que ha matado. Habiendo muchas leyes, atenienses, contra las que se ha dicho el decreto, contra ninguna más que contra esta leída ahora se ha dicho. Pues dando la ley claramente así y diciendo sobre qué es lícito matar, este ha pasado por alto todo esto, y ha escrito, sin mencionar cómo, si alguien mata, la pena.
54
Y, sin embargo, observad cuán santamente y bellamente ha dividido cada cosa el que ha dividido esto desde el principio. Si alguien mata a alguien en juegos, ha determinado que este no agravia.¿ Por qué? No ha observado lo que ha ocurrido, sino la intención del que ha actuado.¿ Y qué es esta? Vencer vivo y no matar. Y si aquel era más débil para soportar el esfuerzo por la victoria, se ha considerado a sí mismo causa del hecho, por lo cual no ha dado pena por él.
55
De nuevo,' si en guerra', dice,' habiendo desconocido', también que este sea limpio. Bien; pues si yo he destruido a alguno de los enemigos pensando que era, no es justo que me someta a juicio, sino que obtenga perdón. O' por esposa', dice,' o por madre o por hermana o hija, o por concubina que tenga por hijos libres', y al que mata por causa de estos lo hace inocente, de la manera más correcta, atenienses, absolviendo a este.¿ Por qué razón?
56
Porque por causa de aquellos por los que luchamos contra los enemigos, para que no sufran nada insolente ni desenfrenado, por causa de estos también a los amigos, si contra la ley los insultan y destruyen, ha dado matar. Pues puesto que no es el linaje lo que hace amigos y enemigos, sino que los hechos realizados producen cada uno de estos, la ley ha dado castigar a los que hacen cosas enemigas en calidad de enemigo. Por tanto, es terrible si, habiendo tantas cosas por las que es lícito matar a los demás, solo de los hombres no será lícito matar a aquel ni siquiera por estas cosas.
57
Vamos, si ocurre algo tal como quizás ya a otro, que se aleje de Tracia, y habiendo ido a una ciudad viva en algún lugar, no siendo ya soberano de la autoridad por la que hace muchas de las cosas prohibidas por las leyes, y intentando hacer estas cosas por costumbres y deseos,¿ habrá que dejar que Caridemo, callado, se deje insultar? Pues no es seguro matarlo ni obtener la pena que da la ley, por este decreto.
58
Y, sin embargo, si alguien supone aquello,¿ dónde ocurriría esto?¿ Qué impide que yo también diga, quién mataría a Caridemo? Pero no observemos esto; sino puesto que el decreto que huye no es sobre un hecho ya ocurrido, sino sobre tal que nadie sabe ni siquiera si ocurrirá, que lo del futuro sea común para ambos, y habiendo puesto ante esto humanamente las esperanzas, observemos así, como pronto, si ocurriera, también ocurriendo estas y aquellas cosas.
59
Habiendo anulado, pues, el decreto, si es que ocurre que le pase algo a aquel, existen las penas conforme a las leyes por él; pero si lo dejan, si es que aquel vivo agravia a alguien, ha sido eliminada para los que son insultados la justicia conforme a las leyes. De modo que en todas partes el decreto es contrario a las leyes y conviene anularlo.
60
Lee la ley que sigue a esto. LEY. Y si alguien al que lleva o trae por la fuerza injustamente, defendiéndose de inmediato mata, que muera sin pena. Estas son otras cosas por las que es lícito matar.' Si al que lleva o trae por la fuerza injustamente, defendiéndose de inmediato mata', ordena que muera sin pena. Ved por Zeus cuán bien; al mencionar, sobre qué es lícito matar, al añadir' de inmediato' ha eliminado el tiempo de deliberar algún mal; y al escribir' defendiéndose' demuestra que da la autoridad al que sufre, no a otro. La ley, pues, ha dado matar al que se defiende de inmediato, pero este no ha dicho nada, sino simplemente' si alguien mata', aunque sea como dan las leyes.
61
Pero,¡ por Zeus!,¿ acaso estamos calumniando el asunto? Pues,¿ a quién va a llevar o traer por la fuerza injustamente Caridemo? A todos los hombres. Pues sabéis, sin duda, que todos los que tienen un ejército, de quienes creen que serán más fuertes, llevan y traen exigiendo dinero. Entonces,¿ no es terrible, oh Tierra y dioses, y manifiestamente ilegal, no solo contra la ley escrita, sino también contra la ley común de todos los hombres, que no me sea lícito defenderme contra quien lleva o trae por la fuerza lo mío en calidad de enemigo? Si ni siquiera de este modo será lícito matar a Caridemo, sino que, si injustamente lleva y trae por la fuerza saqueando los bienes de alguien, el que lo mate será sujeto a detención, mientras que la ley concede, si es por estos motivos, que sea inocente.
62
Lee la ley que sigue a esto. LEY. Quienquiera que sea magistrado o particular que sea causa de que este decreto sea anulado, o lo altere, que sea infame, y sus hijos infames, y sus bienes. Habéis oído a la ley diciendo claramente, oh hombres atenienses, que quienquiera que sea magistrado o particular que sea causa de que este decreto sea anulado, o lo altere, que sea infame, y sus hijos y sus bienes.¿ Acaso os parece que el que estableció la ley tuvo una previsión pequeña o insignificante para que sea válida y ni sea anulada ni, a su vez, alterada? Pero este Aristócrates, habiendo tenido poco cuidado de ella, la altera y la anula. Pues,¿ qué otra cosa es alterar sino cuando alguien, fuera de los tribunales establecidos y de los límites de los que debe abstenerse, impone los castigos y, eliminando la oportunidad de ser escuchado, hace entregas?¿ Y qué otra cosa es anular sino cuando alguien escribe así, sucesivamente, todo lo contrario de lo que está escrito en las leyes?
63
Por tanto, no solo estas leyes, oh hombres atenienses, ha transgredido, sino también otras muchas que no hemos transcrito debido a su cantidad. Pero lo digo en resumen: todas las leyes que existen sobre los tribunales de homicidios, que ordenan convocar, testificar, prestar juramento los litigantes o cualquier otra cosa, todas estas las ha transgredido y contra todas ellas ha hablado este decreto. Pues donde no hay citación, ni juicio, ni testimonio de quien tiene conocimiento, ni juramento, sino que el castigo está escrito directamente a partir de la acusación, y este mismo que las leyes prohíben,¿ qué otra cosa podría decir uno? Y, sin embargo, todo esto sucede ante cinco tribunales ordenado por las leyes.
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¡ Por Zeus!, quizás alguien diría:« Pero esto no vale nada ni ha sido hallado justamente, mientras que lo que este escribió es justo y noble». Pero, al contrario, no sé si ha habido alguna vez algo más terrible entre vosotros que este decreto, mientras que de todos estos tribunales que existen entre los hombres, ninguno parecerá ni más venerable ni más justo. Quiero decir brevemente lo que trae también cierto orgullo y honor a la ciudad al ser mencionado, y estaréis más contentos al escucharlo. Y comenzaré desde donde mejor aprenderéis, volviendo a la donación que se le ha dado a Caridemo.
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Nosotros, oh hombres atenienses, hicimos ciudadano a Caridemo, y mediante esta donación le hicimos partícipe tanto de lo sagrado como de lo santo y de lo legal y de todo aquello de lo que nosotros mismos participamos. Muchas cosas hay, ciertamente, entre nosotros que no hay en otros lugares, pero una, la más peculiar de todas y la más venerable, es el tribunal en el Areópago, sobre el cual hay tantas cosas hermosas transmitidas y legendarias, y de las cuales nosotros mismos somos testigos, tantas como sobre ningún otro tribunal; de las cuales, como por ejemplo, es digno escuchar una o dos.
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Esto, pues, es lo antiguo, según se nos ha transmitido escuchar: en este único tribunal los dioses consideraron digno tanto dar como recibir justicia por homicidio y convertirse en jueces cuando estaban en conflicto entre sí, según se dice: recibirla Poseidón por Halirrotio, su hijo, de Ares, y juzgar las Euménides y a Orestes los doce dioses. Y esto es, ciertamente, lo antiguo; pero lo posterior, este único tribunal no se ha atrevido a quitárselo ni un tirano, ni una oligarquía, ni una democracia, las causas de homicidio, sino que todos consideran que ellos mismos encontrarían una justicia más débil sobre estos asuntos que la justicia hallada ante estos. Además de ser tales, aquí nadie jamás, ni el acusado condenado ni el acusador derrotado, ha demostrado que lo juzgado fuera juzgado injustamente.
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Esta salvaguarda, pues, y los castigos legales en ella, al transgredirlos el que escribe este decreto, ha escrito para Caridemo, mientras vive, la facultad de hacer lo que quiera, y si le sucede algo, ha dado a sus allegados una calumnia. Pues consideradlo así. Sabéis, sin duda, todos esto, que en el Areópago, donde la ley concede y ordena juzgar el homicidio, primero prestará juramento sobre su propia destrucción y la de su linaje y su casa aquel que acusa a alguien de haber cometido algo tal,
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luego, ni siquiera un juramento cualquiera hará esto, sino uno que nadie jura por ninguna otra cosa, de pie sobre las víctimas de un jabalí, un carnero y un toro, y habiendo sido sacrificados estos por quienes deben y en los días que corresponde, de modo que tanto por el tiempo como por los que los manipulan, todo, cuanto es santo, se haya realizado. Y después de esto, el que ha prestado tal juramento aún no es creído, sino que si se demuestra que no dice la verdad, habiéndose llevado el perjurio a sus propios hijos y a su linaje, no tendrá nada más.
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Y si parece que reclama lo justo y condena al autor del homicidio, ni aun así se vuelve dueño del condenado, sino que las leyes son dueñas de castigar a aquel y a quienes se les ha ordenado, y al que ha visto dar justicia, le es lícito, la que ordenó la ley, al condenado, pero nada más allá de esto. Y al acusador le corresponden estas cosas, y al acusado las mismas del juramento, pero le es lícito al que ha hablado primero retirarse, y ni el acusador ni los que juzgan ni ningún otro hombre es dueño de impedirlo.
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¿ Por qué, pues, oh hombres atenienses, esto es así? Porque los que dispusieron estas leyes desde el principio, quienesquiera que fueran, ya sean héroes o dioses, no se ensañaron con las desgracias, sino que humanamente aliviaron, en la medida en que era correcto, las calamidades. Sin embargo, el que escribe este decreto parece haber transgredido todas estas cosas que están tan bien y legalmente dispuestas; pues no hay ni una sola de estas cosas en el decreto de este. Y, en primer lugar, el decreto ha sido dictado fuera de este único tribunal y contra las leyes escritas y las costumbres no escritas.
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Y en segundo lugar, aparecerá anulando otro tribunal, el de los homicidios involuntarios, el del Paladio, y transgrediendo las leyes que hay en él. Pues también aquí subyace, primero, el juramento, segundo, el discurso, tercero, el conocimiento del tribunal, de los cuales no hay nada en el decreto de este. Y si es condenado y parece que ha cometido el hecho, ni el acusador es dueño del autor ni ningún otro excepto la ley.
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¿ Qué ordena, pues, la ley? Que el condenado por homicidio involuntario se retire en ciertos tiempos establecidos por un camino determinado, y que se exilie hasta que se reconcilie con alguno de los parientes del que ha sufrido. Y entonces ha concedido volver de cierta manera, no de la que suceda, sino que también ha prescrito sacrificar y purificarse y otras cosas que es necesario hacer, diciendo correctamente, oh hombres atenienses, todas estas cosas la ley.
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Pues es justo establecer un castigo menor para los involuntarios que para los voluntarios, y es correcto ordenar exiliarse habiendo proporcionado seguridad para retirarse, y que el que regresa se santifique y se purifique con ciertas costumbres, y que las leyes sean dueñas de todo, y todas estas cosas están bien. Estas cosas, pues, todas ellas, habiendo sido dispuestas tan justamente por los que legislaron desde el principio, las ha transgredido al escribir el decreto este. Estos dos tribunales, tan grandes y tales, y costumbres transmitidas desde todo el tiempo, los ha saltado tan descaradamente.
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Y tercero, además de estos, otro tribunal, que de todos estos es el más sagrado y el más temible, si alguien confiesa haber matado, pero dice haberlo hecho legalmente. Este es el del Delfinio. Pues me parece, oh hombres jueces, que los que definieron lo justo sobre estos asuntos en el principio buscaron esto primero de todo: si no debe considerarse santo ningún homicidio o si debe considerarse santo alguno, y razonando que Orestes, habiendo confesado haber matado a su madre, al obtener jueces dioses, es absuelto, consideraron que hay algún homicidio justo; pues los dioses no habrían votado lo que no es justo. Y como consideraron esto, escriben ya y definen claramente en qué casos es lícito matar.
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Pero este no quitó nada, sino que, simplemente, si alguien mata a Caridemo, aunque sea justamente, aunque sea como las leyes conceden, lo hace entregable. Y, sin embargo, todos los asuntos y discursos tienen dos añadidos, el de lo justo y lo injusto; los cuales, a la vez, ninguna cosa ni ningún discurso podría tener( pues,¿ cómo podrían ser a la vez lo mismo justo y no justo?), pero cada uno, teniendo uno de los dos, es juzgado, y si parece el injusto, es juzgado como malvado, y si el justo, como bueno y noble. Tú, pues, no añadiste ninguno de estos al escribir si alguien mata; sino que, habiendo dicho la causa sin definirla, y después de esto, habiendo añadido inmediatamente que sea sujeto a detención, muestra que has transgredido este tercer tribunal y sus costumbres.
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Cuarto, pues, otro además de estos, el del Pritaneo.¿ Y qué es este? Si una piedra o un palo o un hierro o algo tal, habiendo caído, golpea, y alguien desconoce al que lo lanzó, pero sabe y tiene lo que ha cometido el homicidio, ante estos se presenta la demanda. Si, pues, de las cosas inanimadas y que no participan de la razón no es santo dejar nada sin juzgar, teniendo tal causa,¿ cómo no va a ser impío y terrible hacer entregable sin discurso ni voto a quien no comete ninguna injusticia, si sucede, pero pondré que comete injusticia, sino que es un hombre y ha participado por azar de la misma naturaleza que nosotros, por tal causa?
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Además, pues, observad qué quinto tribunal otro ha transgredido, el de Freato. Pues aquí, oh hombres atenienses, ordena la ley someterse a juicio si alguien, habiendo huido por homicidio involuntario, sin que aún se hayan reconciliado los que lo expulsaron, tiene una acusación de otro homicidio voluntario. Y no, porque no le sea posible venir aquí, lo pasó por alto el que ordenó cada una de estas cosas, ni porque antes hizo algo tal, y ya hizo la misma acusación creíble contra él,
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sino que encontró cómo será lo piadoso, y no le privó a aquel de discurso y juicio.¿ Qué hizo, pues? Llevó a los que iban a juzgar a donde le era posible acercarse a él, habiendo señalado un lugar de la tierra llamado Freato junto al mar. Entonces, el que se acerca en un barco habla sin tocar la tierra, y los otros escuchan y juzgan en la tierra; y si es condenado, dio justicia por los homicidios voluntarios, y si es absuelto, es liberado de esta como inocente, pero se somete al exilio por el homicidio anterior.
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Entonces,¿ por qué motivo se ha trabajado tanto en estas cosas? Consideraba el que divide estas cosas que es igual impiedad dejar al que comete injusticia y entregar al inocente antes de juicio. Y, sin embargo, si sobre los homicidas ya juzgados hay tanto esmero para que obtengan discurso y juicio y todo lo que es justo sobre las acusaciones posteriores,¿ cómo no va a ser terribilísimo escribir que debe ser entregado a los que reclaman sobre quien ni ha sido condenado ni se sabe si ha cometido o no y si involuntaria o voluntariamente?
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Además, pues, hay un sexto castigo además de todos estos, que igualmente al transgredirlo ha escrito el decreto este. Si alguien desconoce todas estas cosas, o han pasado los tiempos en los que era necesario hacer cada una de estas cosas, o por alguna otra razón no quiere perseguir de estos modos, y ve al homicida paseando por los templos y por el ágora, es lícito detenerlo y llevarlo a la prisión, no a casa ni a donde quiera, como tú has concedido. Y allí, habiendo sido detenido, no sufrirá nada antes de ser juzgado, sino que si es condenado, será castigado con la muerte, y si el que detuvo no obtiene la quinta parte de los votos, pagará mil dracmas.
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Pero este no escribió estas cosas, sino que el inocente sea acusado, y el no juzgado sea entregado inmediatamente. Y si alguien de los hombres o incluso toda una ciudad, al ser anuladas tantas costumbres como he expuesto, y al ser destruidos tantos tribunales como he dicho, que los dioses mostraron y después de esto los hombres usan todo el tiempo, ayuda y libera al que es ultrajado y contra quien se actúa ilegalmente, escribió que sea expulsado de la alianza, y ni a este le ha hecho discurso ni juicio, sino que también a este castiga inmediatamente sin juicio.¿ Cómo podría haber un decreto más terrible o más ilegal que este?
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¿ Acaso nos queda todavía alguna ley? Muéstrala. Esta. Lee esta. LEY. Si alguien muere por muerte violenta, que para este sea para los allegados la toma de hombres, hasta que o den justicia por el homicidio o entreguen a los que mataron. Y que la toma de hombres sea hasta tres, pero no más. De muchas leyes que están bien, oh hombres atenienses, no sé si hay alguna que esté menos bien y justamente que esta ley. Pues considerad cuán legalmente y muy humanamente está establecida.
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Si alguien muere por muerte violenta, dice. Primero, pues, al añadir esto, violentamente, ha hecho un símbolo por el que conocemos que, si es injustamente, dice. Sobre este dice que para los allegados sea la toma de hombres, hasta que o den justicia por el homicidio o entreguen a los que mataron. Observad cuán bien. Primero exige dar justicia, y después de esto, si no quieren esto, ordenó entregar; y si no quieren ninguna de estas dos cosas, dice que la toma de hombres sea hasta tres, pero no más. Pues contra toda esta ley se ha hablado el decreto.
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Pues, en primer lugar, si alguien mata, al escribir, no añadió injustamente ni violentamente ni nada en absoluto. Luego, antes de exigir dar justicia, escribió inmediatamente que sea sujeto a detención. Además de esto, la ley, si no dan justicia ante quienes haya ocurrido el hecho, ni entregan a los autores, ordena que contra estos sea la toma de hombres hasta tres;
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pero este dejó pasar a estos como inocentes, y ni siquiera ha hecho discurso alguno sobre ellos, sino que a los que han acogido al que ya ha huido( pues pondré que es así) según la ley común de todos los hombres, que está establecida de acoger al que huye, escribe que sean expulsados de la alianza, si no entregan al suplicante. Por tanto, también al no añadir cómo, si mata, y al no decir ningún juicio, y al no pedir justicia, y al conceder por todas partes tomar, y al castigar a los que acogieron, pero no ante quienes haya ocurrido el hecho, y en todo, así, manifiestamente y contra esta ley ha hablado.
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Lee, pues, la que sigue. LEY. Que no sea lícito establecer una ley sobre un hombre, si no la misma sobre todos los atenienses. Esta ley que acaba de ser leída ya no es de las de homicidio, oh hombres jueces, pero no por ello está menos bien, si es que alguna otra lo está. Pues así como de la otra constitución participa igual cada uno, así pensaba que debían participar igual de las leyes todos el que la estableció, y por esto escribió que no sea lícito establecer una ley sobre un hombre, si no la misma sobre todos los atenienses. Cuando, pues, se acuerda que los decretos deben escribirse según las leyes, el que escribe privadamente para Caridemo algo tal que no será para todos y para vosotros, claramente habría hablado también contra esta ley. Pues, sin duda, lo que ni siquiera es lícito legislar, si alguien lo escribe en un decreto, habría hablado legalmente.
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Lee la ley que sigue a esto.¿ O son todas estas? LEY. Que ningún decreto ni del consejo ni del pueblo sea más válido que la ley. Déjalo. He considerado muy pequeño para mí el discurso, oh hombres jueces, y que es fácil sobre el haber hablado contra esta ley el decreto. Pues quien, existiendo tantas leyes, habiendo transgredido todas estas, ha escrito y encerrado un asunto privado en un decreto,¿ qué otra cosa dirá uno que hace sino pretender que un decreto sea más válido que la ley?
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Quiero, pues, mostraros también uno o dos decretos de los escritos para los verdaderamente benefactores de la ciudad, para que sepáis que es fácil escribir lo justo, cuando alguien escribe por este mismo motivo, el de honrar a alguien y hacerle partícipe de lo que tenemos, y no quiere mediante el parecer hacer estas cosas, hacer el mal y engañar. Lee estos decretos. Pero para que no sea largo para vosotros escuchar, de cada uno de los decretos se ha extraído esto mismo sobre lo que acuso a este. Lee. DECRETOS.
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Veis que todos, oh hombres atenienses, han escrito de la misma manera. Que sea, dice, sobre él el mismo castigo como si matara a un ateniense, dejando válidas las leyes que existen entre vosotros sobre estos asuntos, y mostrándolas venerables, los que hicieron en calidad de donación el hacerle partícipe de esto. Pero no Aristócrates, sino que ultraja en cuanto puede a estas( como si no valieran nada, se esforzó en escribir algo privado), y hace pequeña también aquella donación con la que habéis dado la ciudadanía a Caridemo. Pues quien, como si vosotros amarais esto y le debierais gratitud, ha escrito y para que vosotros lo guardéis a él, para que sin miedo haga lo que quiera,¿ cómo no se lleva a cabo esto que digo?
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No desconozco, pues, oh hombres atenienses, que como no ha escrito manifiestamente el decreto contra las leyes Aristócrates no podrá mostrar, pero lo que es más terrible de todo, el no haber hecho ningún juicio en todo el decreto para tal acusación, esto intentará quitar. Yo, sobre esto mismo, no creo que deba decir mucho, pero a partir del decreto mismo mostraré claramente que ni siquiera este mismo considera que hay juicio alguno para el que tiene la acusación.
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Pues ha escrito: si alguien mata a Caridemo, que sea sujeto a detención, y si alguien lo libera, ya sea ciudad o particular, que sea expulsado de la alianza, no si no presenta a juicio al liberado, sino totalmente inmediatamente. Y, sin embargo, si concediera juicio y no fuera liberado, entonces habría añadido el castigo contra los que liberaron, cuando no presentaron a juicio al que sacaron.
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Creo, pues, que él dirá también ese discurso, y muy fuertemente buscará engañaros con él, que el decreto no es válido; pues es un probouleuma, y la ley ordena que los decretos del consejo sean anuales, de modo que aunque ahora votéis en contra de él, la ciudad no sufrirá nada malo según este decreto.
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Yo, ante esto, creo que debéis suponer aquello, que este decreto lo escribió este no para que, siendo inválido, no os ocurra nada desagradable( pues desde el principio le era lícito no escribirlo, si es que quería mirar por lo mejor para la ciudad), sino para que, habiendo sido engañados vosotros, algunos llevaran a cabo lo contrario a lo que os conviene. Y los que escribieron y causaron tiempos y por quienes es inválido, somos nosotros. Sería extraño, pues, si aquello por lo que es natural que tengamos gratitud, esto sirviera a estos para su salvación.
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Además, pues, ni siquiera esto es tan simple como alguien piensa. Pues si no hubiera nadie más que fuera a escribir de la misma manera que este, habiendo despreciado lo que os conviene, quizás sería esto; pero ahora, existiendo no pocos, no está bien que no anuléis el decreto para vosotros. Pues,¿ quién no escribirá confiado de nuevo, cuando esto haya sido absuelto?¿ Y quién no lo someterá a votación?¿ Y quién acusará? Por tanto, no hay que considerar esto, si esto es inválido por los tiempos, sino aquello, que con el voto sobre esto, ahora si votáis en contra, daréis seguridad de nuevo a los que quieren haceros injusticia.
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Por tanto, ni siquiera aquello se me oculta, oh hombres atenienses, que Aristócrates no tendrá una defensa simple ni justa ni ninguna que decir, sino que dirá algunas desviaciones tales, como que ya han ocurrido muchos decretos tales para muchos. Pero esto no es, oh hombres atenienses, señal de que este haya hablado legalmente; pues muchas son las excusas por las que a menudo habéis sido engañados.
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Por ejemplo, si alguno de los decretos condenados entre vosotros no fue escrito, sin duda sería válido; y, sin embargo, habría sido hablado contra las leyes. Y si alguno, habiendo sido escrito, o por haber desistido los acusadores o por no haber podido enseñar nada, fue absuelto, tampoco esto impide que sea ilegal.¿ Acaso no juran bien los que lo juzgaron? Sí.¿ Cómo? Yo lo enseñaré. Han jurado juzgar con la opinión más justa, y la opinión de la opinión surge de lo que escuchen; cuando, pues, emitieron el voto según esta, son piadosos.
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Pues todo el que, ni por enemistad ni por benevolencia ni por ninguna otra excusa injusta, emite el voto según lo que opina, es piadoso; pues si desconoció algo al ser enseñado, no debe dar justicia por no entender; pero si alguien, sabiéndolo, los ha traicionado o engaña, este es responsable de la maldición. Por lo cual maldice en cada asamblea el heraldo, no si algunos fueron engañados, sino si alguien engaña diciendo al consejo o al pueblo o a la heliea.
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No permitáis, pues, que os diga esto, que ha ocurrido, sino que es justo que ocurra, ni que otros juzgando validaron aquello, sino que considerad digno enseñaros a vosotros mismos que dicen cosas más justas que nosotros sobre esto. Y si no podrán esto, no creo que sea bueno para vosotros hacer la engaño de otros más válido que vuestra propia opinión.
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Además, pues, me parece a mí también muy descarado tal discurso, que ha ocurrido también antes para otros tales decretos. Pues no porque alguna vez se haya hecho algo no según las leyes, y tú hayas imitado esto, por esto te corresponde ser absuelto, sino al contrario, mucho más ser condenado por esto. Pues así como, si alguno de aquellos fue condenado, tú no habrías escrito esto, así, si tú ahora eres condenado, otro no escribirá.
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Que no ha escrito manifiestamente el decreto contra todas las leyes Aristócrates, no creo que él pueda decir; pero ya vi a alguien, oh hombres atenienses, luchando en una acusación de ilegalidad, siendo condenado por las leyes, intentando decir que ha escrito cosas que os convienen y forzando con esto, un discurso ingenuo, creo, o más bien descarado.