Against Nausimachus and Xenopeithes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Dado que las leyes, señores jueces, permiten presentar una excepción cuando alguien, tras haber absuelto y liberado a otro de una demanda, vuelve a litigar contra él, y habiendo ocurrido ambas cosas entre mi padre y Nausímaco y Xenopithes, quienes nos han demandado, hemos presentado una excepción, tal como acaban de oír, de que la demanda no es admisible.
2
Les pediré a todos ustedes algo justo y moderado: primero, que me escuchen con benevolencia mientras hablo y, después, si les parece que estoy siendo víctima de una injusticia y que me veo obligado a defenderme de una demanda improcedente, que me ayuden como es justo. Pues la cuantía que han oído ustedes en la demanda es de treinta minas, pero el dinero por el que nos vemos demandados asciende a cuatro talentos. Siendo dos, nos han interpuesto cuatro demandas por el mismo dinero, tres mil dracmas cada una, por daños; y ahora, por una reclamación de treinta minas, nos han llevado a juicio por una suma tan elevada.
3
Conocerán, pues, la calumnia de estos individuos y con cuánta perfidia han procedido contra nosotros a partir de los hechos mismos. Se les leerán primero los testimonios de cómo absolvieron a nuestro padre de lo que le reclamaban en la tutela; pues basándonos en esto es por lo que hemos presentado la excepción de que la demanda no es admisible. Léeme estos testimonios. TESTIMONIOS.
4
Que interpusieron demandas por la tutela, que las retiraron y que poseen el dinero acordado, lo escuchan de los testimonios, señores jueces. Y que las leyes no permiten litigar de nuevo sobre asuntos ya resueltos de este modo, creo que todos ustedes lo saben, incluso si yo no digo nada al respecto, pero aun así quiero leerles la ley misma. Lee la ley. LEY.
5
Escuchan, señores jueces, a la ley decir claramente cada uno de los casos sobre los que no debe haber demandas; uno de los cuales, igual de válido que los demás, es que no se puede litigar sobre aquello de lo que uno ha absuelto y liberado a otro. Así pues, habiéndose producido la absolución ante muchos testigos y liberándonos claramente la ley, han llegado estos a tal grado de desvergüenza y audacia,
6
que, habiendo pasado catorce años desde que absolvieron a nuestro padre, y veintidós desde que se inscribieron, y habiendo fallecido nuestro padre, con quien hicieron los acuerdos, y los tutores que tras su muerte fueron responsables de nuestros bienes, y su propia madre, que sabía todo esto, y los árbitros y testigos y, por así decirlo, la mayoría de todos, considerando nuestra inexperiencia y nuestra ignorancia forzosa de lo sucedido como una oportunidad para ellos, nos han interpuesto estas demandas y se atreven a decir argumentos que no son ni justos ni equitativos.
7
Dicen, en efecto, que no vendieron los bienes paternos que recibían, ni renunciaron a lo que tenían, sino que todas las deudas, enseres y, en general, el dinero que les fue dejado, eso es suyo. Yo sé, por lo que he oído, que Xenopithes y Nausicrates dejaron toda la fortuna en deudas y que poseían muy poco dinero en efectivo; tras cobrar las deudas y vender algunos enseres, además de esclavos, los tutores compraron las tierras y las casas que estos recibieron.
8
Si no se hubiera disputado nada sobre esto anteriormente, ni se hubiera llegado a juicio por una mala gestión, otro sería el argumento; pero dado que estos, al reclamar por toda la tutela e interponer demandas, cobraron dinero, todo eso quedó absuelto entonces. Pues ni ellos, supongo, perseguían las demandas por el nombre de la tutela, sino por el dinero, ni aquellos compraban ese nombre con el dinero que pagaron, sino que compraban la extinción de las reclamaciones.
9
Que, por tanto, de las deudas que el padre cobró antes de los acuerdos o del dinero que recibió en total de la tutela, no tienen estos derecho a demandarnos, habiendo sido liberados, creo que todos ustedes lo han comprendido suficientemente por las leyes mismas y por la absolución. Pero quiero demostrar que posteriormente no es posible que se haya producido el cobro de este dinero( pues esto es lo que estos inventan y presentan).
10
Pues al padre ni siquiera podrían acusarlo de haberlo recibido( ya que falleció tres o cuatro meses después de haber llegado a un acuerdo con ellos). Y demostraré también que tampoco Demareto, el tutor que nos dejaron( pues también lo incluyeron en la acusación), pudo haberlo recibido.
11
Estos son, pues, nuestros mayores testigos( pues no aparecerá en ninguna parte que hayan interpuesto una demanda estando vivo Demareto); sin embargo, alguien que examine y observe el asunto mismo vería no solo que no lo recibió, sino que ni siquiera le era posible recibirlo. Pues la deuda estaba en el Bósforo, y Demareto nunca llegó a ese lugar;¿ cómo, pues, la cobró? Por Zeus, diría alguien, envió a alguien a cobrarla.
12
Consideren esto de esta manera. Hermónax debía cien estateras tras haberlas recibido de Nausicrates para estos. Aristaichmos fue tutor y guardián de estos durante dieciséis años. Por tanto, el dinero que Hermónax liquidaba por sí mismo, siendo estos hombres, no lo devolvió cuando eran niños; pues no iba a pagar dos veces lo mismo.¿ Existe, pues, alguien tan absurdo entre los hombres como para devolver voluntariamente a quien envió una carta sin ser el responsable, aquello que se negó a pagar a los responsables durante tanto tiempo? Yo no lo creo.
13
Pero, en efecto, para demostrar que digo la verdad, y que el padre falleció inmediatamente después de los acuerdos, y que estos nunca interpusieron una demanda contra Demareto por este dinero, ni aquel zarpó nunca ni viajó allí, toma los testimonios. TESTIMONIOS.
14
Que, por tanto, ni el padre cobró el dinero después de la absolución, ni nadie lo habría dado voluntariamente si Demareto hubiera enviado a alguien, ni él mismo navegó ni llegó allí, ha quedado claro para ustedes por las fechas y los testimonios. Quiero, pues, demostrar también que ellos mienten en todo el asunto. Pues estos han escrito en la acusación que ahora persiguen, que nosotros debemos el dinero porque el padre lo cobró y les entregó esta deuda que se debía en la cuenta de la tutela. Léeme la acusación misma, tomándola. ACUSACIÓN.
15
Escuchan escrito en la acusación que Aristaichmos me entregó la deuda en la cuenta de la tutela. Cuando, por tanto, demandaban al padre por la tutela, escribieron lo contrario de esto; pues aparecen reclamando entonces como si no hubiera rendido cuentas. Lee la acusación misma que entonces interpusieron contra el padre. ACUSACIÓN.
16
¿ En qué cuenta reclaman ahora que lo entregó, Xenopithes y Nausímaco? Pues entonces interponían demandas y cobraban dinero como si no hubiera rendido cuentas. Y si les va a servir para calumniar en ambos sentidos, y unas veces cobraron dinero por no haber entregado, y otras veces demandan como si lo hubiera entregado, nada impide considerar también una tercera cosa después de esto, por la que volverán a litigar. Pero las leyes no dicen esto, sino que las demandas sobre los mismos asuntos contra la misma persona deben ser una sola vez.
17
Para que sepan, pues, señores jueces, que no solo no son víctimas de una injusticia ahora, sino que litigan contra nosotros contraviniendo todas las leyes, quiero decirles también esta ley, que dice expresamente que, si pasan cinco años y no litigan, ya no hay demanda para los huérfanos sobre las reclamaciones de la tutela. Y se les leerá la ley. LEY.
18
Escuchan, señores jueces, a la ley decir claramente que, si no litigan en cinco años, ya no hay demanda. Por tanto, interpusimos demandas, dirían. Y además llegaron a un acuerdo, así que no tienen ustedes demandas de nuevo. O sería terrible si, por un lado, la ley no concede a los huérfanos demandas contra los tutores no absueltos después de cinco años por las injusticias iniciales, y, por otro lado, ustedes ahora, en el vigésimo año, nos exigen una condena a nosotros, los herederos de aquellos, sobre asuntos de los que ustedes mismos los absolvieron.
19
Oigo, pues, que ellos van a eludir los argumentos justos sobre los hechos mismos y las leyes, y que se han preparado para decir que se les dejó mucho dinero y que fueron privados de él, y que usarán como prueba de esto la magnitud de las demandas que interpusieron desde el principio, y que se lamentarán de su orfandad y expondrán la cuenta de la tutela; y que esto y cosas similares son en lo que han confiado y mediante lo cual creen que los engañarán a ustedes.
20
Yo, por mi parte, considero que la magnitud de las demandas interpuestas entonces es una prueba mayor de que mi padre era calumniado, que de que ellos eran privados de mucho. Pues teniendo ochenta talentos que demostrar, nadie habría aceptado tres y se habría retirado; y al verse demandado por una tutela de tanto dinero, no hay nadie que no hubiera dado tres talentos, comprando el riesgo y las ventajas que naturalmente tenían entonces estos. Pues eran huérfanos, jóvenes y, cualesquiera que sean, eran desconocidos; y todos dicen que esto tiene más fuerza ante ustedes que los grandes argumentos justos.
21
Que, por tanto, ni siquiera soportarían ustedes razonablemente nada sobre la tutela, creo que también lo demostraré. Pues si alguien concediera que han sido víctimas de la mayor injusticia posible y que van a decir todo lo que es verdad sobre esto ahora, creo que todos ustedes estarían de acuerdo en que ha sucedido que algunos han sido víctimas de injusticias mayores que las que se producen por dinero; pues también ocurren homicidios involuntarios, ultrajes a quien no se debe y muchas injusticias de este tipo. Pero, sin embargo, el límite y la solución para todos estos casos para los que los han sufrido está establecido en que, tras ser persuadidos, absuelvan.
22
Y esto es tan válido en todo lo justo que, si alguien, tras haber acusado de homicidio involuntario y haber demostrado claramente que no es puro, después se compadece y absuelve, ya no tiene autoridad para expulsar al mismo.¿ Entonces, sobre la vida y los asuntos más importantes es tan válido y permanece la absolución, y sobre el dinero y reclamaciones menores será inválido? De ninguna manera. Pues no es que si yo no obtengo justicia ante ustedes sea esto lo más terrible, sino que un asunto justo, definido desde siempre, sea ahora destruido.
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No arrendaron nuestra casa, quizás dirán. Pues su tío Xenopithes no quería, sino que, tras la denuncia de Nicides, convenció a los jueces para que le permitieran administrarla; y esto lo saben todos. Aquellos saquearon mucho de lo nuestro. Por tanto, de lo que fueron persuadidos, ya tienen la satisfacción de ellos, y supongo que no deben volver a recibirla de mí.
24
Y para que ni siquiera piensen que esto es algo, no es igual(¿ cómo iba a serlo?) litigar contra los que han llegado a un acuerdo que acusar a los que no saben, sin embargo, Xenopithes y Nausímaco, si suponen que estos argumentos justos son grandes y maravillosos, terminen devolviendo los tres talentos. Pero de aquello por lo que cobraron tanto dinero para no acusar, hasta que devuelvan eso, es justo que guarden silencio, y no acusar y poseer; pues esto es ya el colmo de las cosas.
25
Quizás, pues, hablen también de trierarquías y de cómo han gastado sus bienes en ustedes. Pero dejaré de lado que mentirán, y que, habiendo perdido mucho de lo que tenían, habiendo participado poco la ciudad, no tendrán derecho a exigir recibir de ustedes un favor que no es justo ni se ha producido. Pero yo mismo exijo, señores jueces, que exista algún favor de ustedes para todos los que realizan liturgias.¿ Y para quiénes el mayor? Para los que hacen lo que es útil a la ciudad y no se dedican a lo que todos dirían que es vergonzoso y un oprobio.
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Los que, al realizar liturgias, han arruinado sus propios bienes, dejan a la ciudad la mala fama en lugar de la utilidad( pues nadie se ha acusado nunca a sí mismo, sino que dice que la ciudad le ha quitado lo que tenía); pero los que hacen con entusiasmo lo que ustedes ordenan, y conservan sus bienes con moderación en lo demás, no solo podrían aventajar razonablemente a aquellos en que han sido y serán útiles, sino en que esto les llega a ustedes sin oprobio. Nosotros, pues, apareceremos ante ustedes siendo todos así; pero a estos los dejaré, no sea que digan que hablo mal de ellos.
27
No me extrañaría, pues, que intentaran llorar y hacerse parecer dignos de lástima. Pero yo exijo que ante esto todos ustedes consideren que es vergonzoso, o más bien ni siquiera justo, haber consumido sus bienes y haberlos gastado vergonzosa y malamente con Aristócrates y Diogneto y otros similares, y ahora, para recibir lo ajeno, llorar y gemir. Por aquello que hacían, llorarían justamente. Pero ahora no deben llorar, sino demostrar que no absolvieron, o que hay demandas de nuevo sobre lo que absolvieron, o que es justo litigar en el vigésimo año, habiendo dado la ley cinco años de plazo; pues esto es sobre lo que estos litigan.
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Y si no pueden demostrar esto, como no podrán, nosotros les pedimos a todos ustedes, señores jueces, que no nos abandonen a estos, ni que les den una cuarta fortuna a quienes han gestionado mal otras tres, la que recibieron de los tutores voluntarios, la que cobraron por las demandas, la que hace poco quitaron a Aisios tras ganar la demanda, sino que nos dejen tener lo nuestro, como es justo; lo cual es para ustedes de mayor utilidad estando en nuestras manos que en las de ellos, y es más justo, supongo, que tengamos nosotros lo nuestro que ellos. No sé qué más decir; pues creo que ustedes no ignoran nada de lo dicho. Vacía el agua.