Jerome

Reader

Read texts in the original and in translation.
Settings
Not signed in
Find in Jerome
You can also type short locations such as 1, 1.1, 1:2, or 1-3 inside the current work.
Against Olympiodorus
DemosthenesOlym 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
Choose a text id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/demosthenes" aria-label="More works by Demosthenes"> —
⋯
More
Original / primary: Spanish Gemini
1
Es necesario quizás, señores jueces, que incluso aquellos que no están acostumbrados ni son capaces de hablar comparezcan ante un tribunal cuando son víctimas de una injusticia por parte de alguien, y más aún cuando se trata de personas de quienes menos corresponde recibirla, tal como me sucede a mí ahora. Pues, sin querer, señores jueces, litigar contra Olimpiodoro, siendo como es pariente mío y teniendo yo a su hermana, me he visto obligado a ello debido a las graves injusticias que he sufrido por su parte.
2
Si, por tanto, no fuera víctima de una injusticia, señores jueces, sino que estuviera haciendo algo de esto alegando alguna falsedad contra Olimpiodoro, o si no quisiera confiar en los amigos comunes míos y de Olimpiodoro, o si me apartara de cualquier otro de los derechos, sabed bien que me avergonzaría profundamente y me consideraría un hombre despreciable; pero ahora, no siendo perjudicado en poco por Olimpiodoro, ni evitando a ningún mediador, ni tampoco, por el gran Zeus, queriéndolo yo, sino todo lo contrario, muy a mi pesar, me he visto obligado por él a litigar en este juicio.
3
Os pido, pues, señores jueces, que tras escuchar a ambos y convertiros vosotros mismos en jueces del asunto, nos enviéis de vuelta, preferiblemente después de habernos reconciliado, y que os convirtáis en bienhechores de ambos; pero si no lográis esto, que, de lo que queda, añadáis vuestro voto a favor de quien dice lo justo. Primero, pues, se leerán los testimonios de que yo no soy el responsable de comparecer ante el tribunal, sino él mismo. Lee los testimonios. TESTIMONIOS.
4
Que, por tanto, señores jueces, hice propuestas moderadas y apropiadas a Olimpiodoro, ha sido testificado por los presentes. Como él no quiere hacer nada de lo que es justo, es necesario hablar ante vosotros sobre las injusticias que sufro por parte de Olimpiodoro. El discurso es breve.
5
Pues había, señores jueces, un tal Comón de Halai, pariente nuestro. Este Comón murió sin hijos tras haber estado enfermo muy poco tiempo; vivió muchos años y era anciano cuando murió. Y yo, cuando me di cuenta de que no era posible que sobreviviera, hice llamar a este Olimpiodoro, para que estuviera presente y se ocupara junto con todos nosotros de lo que correspondía. Y este Olimpiodoro, señores jueces, cuando vino a verme a mí y a su hermana, mi esposa, se encargó de todo junto con nosotros.
6
Estando nosotros en estos asuntos, de repente este Olimpiodoro me propone que también su madre era pariente del difunto Comón, y que sería justo que él también recibiera su parte de todo lo que Comón dejó. Y yo, señores jueces, sabiendo que mentía y que intentaba ser desvergonzado, y que no había nadie más cercano a Comón por parentesco que yo, al principio me enfadé y me indigné tanto como pude ante la desvergüenza de su discurso, pero luego razoné conmigo mismo que no era el momento de enfadarse, y le respondí que en el presente correspondía enterrar al difunto y hacer lo demás que está establecido, y que cuando nos hubiéramos ocupado de todo esto, entonces hablaríamos entre nosotros.
7
Y él, señores jueces, estuvo de acuerdo con esto y dijo que yo hablaba bien. Cuando nos retiramos e hicimos todo lo establecido, con tranquilidad, tras convocar a todos los parientes, hablamos entre nosotros sobre lo que él pretendía que fuera suyo. Pues bien, señores jueces, sobre todo lo que discutimos entre nosotros al hablar de esto,¿ qué ganaría yo relatándolo o causándoos molestias a vosotros o molestándome a mí mismo?
8
Pero el final que ocurrió, eso es necesario que lo escuchéis. Pues yo mismo juzgué con él, y él conmigo, que cada uno de nosotros tomara la mitad de lo que dejó Comón, y que no hubiera más desavenencias. Y preferí, señores jueces, voluntariamente compartir con él antes que entrar en un tribunal y arriesgarme contra este, que es pariente mío, y decir algo desagradable, siendo hermano de mi esposa y tío de mis hijos, y escuchar de él algo inapropiado.
9
Considerando todo esto, accedí a ello. Y después de esto redactamos un contrato entre nosotros sobre todo, y juramos juramentos firmes el uno al otro, de que ciertamente dividiríamos los bienes que eran manifiestos de manera justa y equitativa, y que ninguno de los dos se aprovecharía del otro de lo que dejó Comón, y que buscaríamos todo lo demás en común, y que actuaríamos deliberando juntos sobre lo que fuera necesario en cada momento.
10
Pues sospechábamos, señores jueces, que vendrían otros a disputar los bienes de Comón; como mi hermano de padre, pero no de madre, que estaba fuera, y si alguien más quería disputar, no podíamos impedirlo; pues las leyes ordenan que quien quiera dispute. Previendo todo esto, redactamos el contrato y juramos los juramentos, para que ni voluntaria ni involuntariamente tuviéramos ninguno de nosotros la facultad de hacer nada por nuestra cuenta, sino que, deliberando en común, hiciéramos todo entre nosotros.
11
Y tomamos como testigos de esto, primero a los dioses que juramos el uno al otro, y a nuestros propios parientes, y luego a Androclides de Acarnas, ante quien depositamos el contrato. Quiero, pues, señores jueces, leer tanto la ley según la cual redactamos el contrato entre nosotros, como el testimonio de quien tiene el contrato. Lee la ley primero. LEY. Lee también el testimonio de Androclides. TESTIMONIO.
12
Cuando juramos el uno al otro y el contrato estaba depositado ante Androclides, yo dividí dos partes, señores jueces. Una parte era la casa en la que vivía el propio Comón y los esclavos tejedores de sacos, y la otra parte era otra casa y los esclavos farmacéuticos. Y el dinero que Comón dejó manifiesto en el banco de Heráclides, casi todo eso se gastó en el entierro y en lo demás establecido y en la construcción del monumento.
13
Habiendo dividido yo estas dos partes, di a elegir a este Olimpiodoro cuál de las partes quería tomar, y él eligió a los farmacéuticos y la casita; yo tomé a los tejedores de sacos y la otra casa. Y esto es lo que cada uno de nosotros tenía.
14
En la parte de este Olimpiodoro había uno de los farmacéuticos, a quien Comón consideraba el más fiel a él; el nombre del hombre es Mosquión. Este sirviente sabía casi todo lo demás de Comón, y ciertamente el dinero que había, el que estaba guardado dentro para Comón.
15
Y, en efecto, engañó a Comón, siendo anciano y habiendo confiado en él, sustrayendo el dinero este sirviente, Mosquión. Y primero sustrae mil dracmas que estaban guardadas aparte del resto del dinero, luego otras setenta minas. Y haciendo esto, engañaba a Comón. Y todo este dinero lo tenía el hombre por sí mismo.
16
No mucho tiempo después, señores jueces, de que dividiéramos las partes, surgió una sospecha y conocimiento sobre este hombre; y a partir de esta sospecha, nos pareció a mí y a este Olimpiodoro torturar al hombre. Y el hombre, señores jueces, se delató a sí mismo, antes de ser torturado, que había sustraído mil dracmas de Comón, y dijo que tenía consigo lo que no se había gastado; sobre el resto del dinero no dijo nada en aquel momento; y devuelve unas seiscientas dracmas.
17
Y de este dinero, que devolvió el hombre, bien y justamente según los juramentos que juramos y según el contrato depositado ante Androclides, la mitad la tomé yo, y la mitad este Olimpiodoro.
18
Después de esto, no mucho tiempo después, a partir de esta sospecha sobre el sirviente respecto al dinero que devolvió, encadenó al hombre y lo torturó él mismo por su cuenta, sin llamarnos, habiendo jurado buscar y actuar en común conmigo en todo. Y el hombre, señores jueces, siendo estirado por la tortura, confesó también haber tomado las setenta minas sustrayéndolas de Comón, y devuelve todo este dinero a este Olimpiodoro.
19
Yo, señores jueces, cuando me enteré de la tortura del hombre y de que había devuelto el dinero, pensaba que este me devolvería la mitad del dinero, tal como antes devolvió de las mil dracmas. Y al principio no le molestaba mucho, pensando que él mismo lo sabría y lo gestionaría tanto para mí como para sí mismo, para que cada uno de nosotros tuviera lo justo según los juramentos y el contrato que hicimos entre nosotros sobre repartir por igual todo lo que Comón había dejado;
20
pero como se demoraba y no hacía nada, hablé con este Olimpiodoro, y exigía recibir mi parte del dinero. Pero este Olimpiodoro siempre ponía alguna excusa y hacía dilaciones. Y en este momento otros reclamaron la herencia de Comón, y Calipo regresó de su viaje, mi hermano de padre; y este reclamó inmediatamente la mitad de la herencia.
21
Y para este Olimpiodoro esta fue también una excusa para no devolverme el dinero, ya que eran muchos los que disputaban, y dijo que yo debía esperar hasta que tuvieran lugar los juicios. Y para mí era necesario aceptar esto, y lo acepté.
22
Después de esto, deliberamos tanto yo como este Olimpiodoro en común, tal como juramos, de qué manera mejor y más segura nos enfrentaríamos a los que disputaban. Y nos pareció, señores jueces, que este Olimpiodoro disputara la herencia completa, y yo la mitad de la herencia, ya que también Calipo, mi hermano, disputaba solo la mitad de la herencia.
23
Y cuando fueron examinadas ante el arconte todas las disputas y había que litigar en el tribunal, estábamos totalmente desprevenidos para litigar en ese momento, yo y este Olimpiodoro, debido a que de repente nos habían caído muchos disputantes; y de lo que teníamos, examinamos en común si de alguna manera pudiera haber una dilación en el presente, para prepararnos con tranquilidad para el juicio.
24
Y por casualidad y destino, vosotros fuisteis persuadidos por los oradores para enviar soldados a Acarnania, y era necesario que este Olimpiodoro también hiciera campaña, y se fue haciendo campaña con los demás. Y había sucedido, como pensábamos nosotros, esta excelente dilación, estando él ausente por servicio público.
25
Cuando el arconte llamaba al tribunal a todos los disputantes según la ley, presentamos una declaración jurada de que este Olimpiodoro estaba ausente por servicio público. Habiendo presentado la declaración, los adversarios presentaron una contra- declaración, y calumniando a este Olimpiodoro, hablando después de nosotros, persuadieron a los jueces de votar que este estaba ausente por causa del juicio y no por servicio público.
26
Habiendo votado esto los jueces, el arconte Pitodoto canceló según la ley la disputa de este Olimpiodoro. Habiendo sido cancelada esta, por necesidad también tuve que abandonar la disputa de la mitad de la herencia. Habiendo ocurrido esto, el arconte adjudicó a nuestros adversarios la herencia de Comón; pues esto es lo que las leyes le obligaban a hacer.
27
Cuando se adjudicaron, inmediatamente yendo al Pireo se apoderaron de todo lo que cada uno de nosotros tenía dividido en su parte. Y yo, estando presente, entregué( pues era necesario obedecer a las leyes), pero las cosas de Olimpiodoro, estando él ausente, se las llevaron todas, excepto el dinero que él tenía del sirviente al que torturó; pues no tenían dónde apoderarse del dinero.
28
Y esto fue lo que ocurrió durante la ausencia de Olimpiodoro, y esto es lo que yo disfruté de la sociedad con él. Cuando regresó él y los demás soldados, este Olimpiodoro se indignó, señores jueces, por lo sucedido, y consideraba que había sufrido cosas terribles. Cuando estuvo lleno de indignación, examinamos de nuevo y deliberamos en común yo y este Olimpiodoro, de qué manera recuperaríamos algo de esto.
29
Y nos pareció, deliberando, convocar a los que se habían adjudicado según la ley, y que de lo que teníamos, lo más seguro era que no hiciéramos ambos el peligro ante los disputantes en el mismo juicio, sino cada uno por separado, y que este Olimpiodoro reclamara toda la herencia, como antes, y litigara por su cuenta, y yo la mitad de la herencia, ya que también Calipo, mi hermano, disputaba solo la mitad de la herencia,
30
para que, si este Olimpiodoro lograba el juicio, yo según el contrato y los juramentos volviera a tomar la parte de él, y si por casualidad fracasaba y los jueces votaban lo otro, él recibiera de mí las partes bien y justamente, tal como juramos el uno al otro y acordamos. Cuando deliberamos esto y nos pareció lo más seguro tanto a mí como a Olimpiodoro, fueron convocados todos los que tenían los bienes de Comón según la ley. Y léeme la ley según la cual se hizo la convocatoria. LEY.
31
Según esta ley, señores jueces, se hizo la convocatoria, y registramos las disputas de la manera que le pareció a este Olimpiodoro. Y después de esto el arconte nos examinó a todos los disputantes, y tras examinar, nos llevó al tribunal. Y este Olimpiodoro litigó primero, y decía lo que quería, y presentaba los testimonios que le parecían; y yo, señores jueces, me senté en silencio en el otro estrado. Habiendo sido preparado el juicio de esta manera, ganó fácilmente.
32
Habiendo ganado y habiendo realizado todo lo que queríamos en el tribunal, y habiendo recuperado de los que antes se habían adjudicado todo lo que ellos habían tomado de nosotros, teniendo todo esto y el dinero que tomó del hombre que fue torturado, no ha querido hacer nada de lo justo conmigo, sino que lo tiene todo él, habiendo jurado y habiendo hecho un contrato conmigo de que ciertamente repartiríamos por igual. Y este contrato todavía hoy está depositado ante Androclides, y él mismo ha testificado ante vosotros.
33
Quiero también sobre todo lo demás que he dicho presentaros testimonios, primero desde el principio, que yo y él, juzgando entre nosotros, dividimos por igual cada uno de nosotros la propiedad manifiesta que dejó Comón. Y toma este testimonio primero, luego lee todos los demás. TESTIMONIO.
34
Toma también para mí la convocatoria que le hice sobre el dinero que tomó del hombre que fue torturado. CONVOCATORIA. Lee también el otro testimonio, de que, cuando nuestros adversarios se adjudicaron, se apoderaron de todo lo que nosotros teníamos, excepto el dinero que Olimpiodoro tenía del hombre torturado. TESTIMONIO.
35
De qué manera, señores jueces, desde el principio dividimos la propiedad manifiesta de Comón yo y Olimpiodoro, lo habéis escuchado tanto en el discurso como ha sido testificado ante vosotros, y cómo él tomó el dinero del sirviente, y que los que se adjudicaron tomaron lo que nosotros teníamos, hasta que este volvió a ganar en el tribunal.
36
Y sobre lo que dice para no devolverme y no querer hacer nada de lo justo, prestad atención ahora, señores jueces, para que no os engañen pronto los oradores que este ha preparado contra mí. Él nunca dice lo mismo, sino lo que le ocurre en cada momento, y yendo de un lado a otro aporta algunas excusas absurdas y sospechas y acusaciones falsas, y sobre todo el asunto es un hombre injusto.
37
Muchos le han escuchado decir, unos que en absoluto tomó el dinero del hombre; cuando esto es refutado, vuelve a decir que tiene el dinero del hombre suyo, y que no me compartirá ni del dinero ni de ninguna de las otras cosas que dejó Comón.
38
Cuando alguno de sus amigos y míos le pregunta por qué no devolverá, habiendo jurado repartir por igual y estando el contrato todavía hoy depositado, dice que yo he violado el contrato, y que he hecho cosas terribles, y dice que he continuado diciendo y haciendo cosas contrarias a él. Y estas son las excusas que pone.
39
Lo que dice, pues, señores jueces, son sospechas inventadas y excusas injustas y maldades para privarme de lo que le corresponde devolverme. Pero lo que yo diré ante vosotros, que él miente, esto no será ninguna sospecha, sino que mostraré claramente su desvergüenza, diciendo pruebas verdaderas y conocidas por todos, y presentando testigos sobre todo.
40
Primero, pues, señores jueces, digo que por esto no quiso confiar en sus parientes y amigos y en los míos, los que saben exactamente cómo están todos estos asuntos y los han seguido desde el principio; pues sabía exactamente que inmediatamente sería refutado por ellos si mentía en algo; pero ahora quizás cree que mintiendo pasará desapercibido ante vosotros.
41
Vuelvo a decir que no es coherente que yo haga cosas contrarias a ti, Olimpiodoro, y que gaste en común contigo en lo que fuera necesario, ni que yo abandonara la disputa voluntariamente cuando tú estabas fuera, ya que la tuya fue cancelada por parecer que estabas ausente por causa del juicio y no por servicio público. Pues me era posible adjudicarme la mitad de la herencia para mí; pues nadie me contradecía, sino que los propios adversarios lo aceptaban.
42
Pero al hacer esto, inmediatamente habría sido perjuro; pues juré y acordé contigo actuar en común en todo lo que nos pareciera mejor a mí y a ti deliberando. Así que son más que absurdas las excusas y acusaciones por las que dices que no harás nada de lo justo por mí.
43
Además de esto,¿ crees que yo te confiaría, Olimpiodoro, en el último juicio sobre la herencia, o que lo que decías ante los jueces lo dirías así al azar, o que sobre lo que presentaste los testimonios los presentarías así, si no estuviera litigando en común contigo?
44
Pues este, señores jueces, decía lo que quería en el tribunal, y utilizó ante los jueces que yo había alquilado de él la casa que tomé en mi parte, y que el dinero que tomé, la mitad de las mil dracmas del sirviente, lo había tomado prestado de él. Y no solo decía esto, sino que también presentaba testimonios sobre esto. Y yo no contradecía nada de esto, ni nadie escuchó mi voz, cuando él litigaba, ni pequeña ni grande, sino que aceptaba que era verdad todo lo que él quería decir. Pues litigaba en común contigo, tal como nos pareció a mí y a ti.
45
Pues si no es verdad lo que digo,¿ por qué no acusé entonces a los testigos que testificaban esto, sino que guardé mucho silencio?¿ O por qué tú, Olimpiodoro, nunca me reclamaste un juicio de alquiler por la casa que decías que me habías alquilado como tuya, ni hiciste nada de esto sobre el dinero que decías ante los jueces que me habías prestado? Así que,¿ cómo podría un hombre ser más refutado mintiendo y diciendo cosas contrarias a sí mismo y acusando de cosas que nunca ocurrieron?
46
Y lo que es más importante de todo, señores jueces, por lo que conoceréis que este es un hombre injusto y codicioso; pues debía, si fuera verdad algo de lo que dice, decir esto primero y demostrarlo, antes de que ocurriera el juicio y de probar a los jueces qué decidirán, y habiendo tomado muchos testigos, exigir anular el contrato ante Androclides como si yo lo violara y hiciera cosas contrarias a él y el contrato ya no fuera válido para mí y para él, y protestar ante Androclides, que tiene el contrato, que él ya no tiene nada que ver con este contrato.
47
Esto debía hacer él, señores jueces, si fuera verdad algo de lo que dice, y solo acercándose a Androclides protestar y con muchos testigos, para que tuviera muchos que lo supieran. Que no hizo nada de esto nunca, se leerá el testimonio del propio Androclides, ante quien está depositado el contrato. Lee el testimonio. TESTIMONIO.
48
Y otra cosa, señores jueces, considerad lo que ha hecho. Pues yo le convoqué y le exigí que me acompañara ante Androclides, ante quien está el contrato, y que habiendo redactado nosotros el contrato de nuevo, lo selláramos, y pusiéramos las copias en la urna, para que no hubiera ninguna sospecha, sino que vosotros, habiendo escuchado todo bien y justamente, decidáis lo que os parezca más justo.
49
Al convocarle yo a esto, no quiso hacer nada de esto, sino que ha filosofado tanto que no podáis vosotros escuchar el contrato de los documentos comunes. Y que yo convocaba a esto, se leerá ante vosotros el testimonio de aquellos ante quienes convocaba. Lee el testimonio. TESTIMONIO.
50
Entonces,¿ cómo podría ser más evidente un hombre, que no quiere hacer nada justo conmigo, y cree que me privará de lo que me corresponde tomar, diciendo excusas y alegando acusaciones, y el contrato, que dice que yo he violado, no creyó que debierais escucharlo? Yo entonces, ante los testigos presentes, le convoqué, pero ahora, ante vosotros los jueces, vuelvo a convocarle, y exijo que él acepte, y yo acepto, que se abra el contrato aquí en el tribunal, y que vosotros escuchéis, y que se vuelva a sellar ante vosotros.
51
Y este Androclides está presente. Pues yo le ordené venir teniendo el contrato. Y acepto, señores jueces, que se abra en el discurso de este, o en el anterior o en el posterior; pues no me importa nada. Pero quiero que vosotros escuchéis el contrato y los juramentos que juramos el uno al otro yo y este Olimpiodoro. Y si acepta, que sea así, y escuchad vosotros, cuando a él le parezca; pero si no quiere hacer esto,¿ no será ya evidente, señores jueces, que es el más desvergonzado de todos los hombres, y que justamente no deberíais aceptar nada de lo que dice como si fuera algo sano?
52
Pero,¿ por qué me esfuerzo tanto en esto? Pues ni él mismo ignora esto, que me hace una injusticia, y hace una injusticia a los dioses que juró, y comete perjurio. Pero está corrompido, señores jueces, y está loco. Me duele, pues, y me avergüenzo, señores jueces, de lo que voy a decir ante vosotros, pero por necesidad tengo que decirlo, para que vosotros, los que tenéis el voto, habiendo escuchado todo, deliberéis lo que os parezca mejor sobre nosotros.
53
De lo que voy a decir, él es el responsable al no querer reconciliarse conmigo sobre esto entre los parientes, sino siendo desvergonzado. Pues este Olimpiodoro, señores jueces, nunca se casó con una mujer ciudadana según vuestras leyes, ni tiene hijos ni los tuvo, sino que, habiendo liberado a una cortesana, la tiene dentro, y esta es la que nos corrompe a todos y hace que este se vuelva más loco.
54
Pues,¿ cómo no está loco quien cree que debe, lo que acordó y pactó voluntariamente con quien también quería y juró, no hacer nada de ello, y esto esforzándome yo no solo por mí mismo, sino también por su hermana de padre y madre, que vive conmigo, y por su sobrina, hija mía? Pues estas son las que son perjudicadas no menos que yo, sino incluso más.
55
Pues,¿ cómo no son perjudicadas o cómo no sufren cosas terribles, cuando ven a su cortesana más allá de lo que es correcto y teniendo muchas joyas y hermosos vestidos, y saliendo con salidas brillantes, y ultrajando con nuestros bienes, mientras ellas mismas están más necesitadas en todo esto,¿ cómo no son ellas más perjudicadas aún que yo? Y este,¿ cómo no está claramente loco y fuera de sí, deliberando tales cosas sobre sí mismo? Y para que no diga, señores jueces, que digo esto por calumnia por causa de este juicio, se leerá ante vosotros el testimonio de sus parientes y míos. TESTIMONIO.
56
Este Olimpiodoro es tal hombre, no solo injusto, sino que parece estar melancólico ante todos sus parientes y conocidos por su elección de vida, y lo que dice Solón el legislador, loco como ningún hombre estuvo nunca loco, obedeciendo a una mujer prostituta. Y Solón legisló que son nulas todas estas cosas que alguien haga obedeciendo a una mujer, y más aún a tal mujer.
57
Sobre esto, pues, el legislador se ocupó bien, pero yo os pido, y no solo yo, sino también mi esposa, hermana de este Olimpiodoro, y mi hija, sobrina de este Olimpiodoro, os suplicamos y os imploramos, señores jueces, todos nosotros( pues considerad que ellas están presentes aquí)
58
preferiblemente persuadir a este Olimpiodoro de no hacernos una injusticia, y si por casualidad no quiere ser persuadido, que vosotros, recordando todo lo dicho, votéis lo que os parezca mejor y más justo. Y haciendo esto, conoceréis lo justo y lo conveniente para todos nosotros, y no menos para este mismo Olimpiodoro.

Intertext edge

Open linked passage

Note