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Against Theocrines
DemosthenesTheocrines 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Dado que nuestro padre, señores jueces, sufrió una desgracia ante la ciudad por culpa de este Teocrines y fue condenado a pagar diez talentos, y habiéndose duplicado esta suma de tal modo que no nos quedaba esperanza alguna de salvación, consideré que debía, para castigar a este hombre junto con ustedes, presentar esta denuncia sin tener en cuenta ni mi edad ni ninguna otra consideración.
2
Pues mi padre, señores jueces, a quien he obedecido en todo lo que he hecho, se lamentaba ante todos sus conocidos de que, si yo dejaba pasar la oportunidad en la que, gracias a que mi padre aún vive, me es posible vengarme de este hombre, escudándome en mi inexperiencia y mi juventud, permitiría que él fuera despojado de todo, mientras Teocrines, contraviniendo las leyes, presenta acusaciones y calumnia a muchos de los ciudadanos, sin tener derecho a ello.
3
Les pido, pues, a todos ustedes, señores atenienses, y les suplico que me escuchen con benevolencia, primero porque lucho en defensa de mi padre y obedeciéndole, y después porque, siendo joven e inexperto, me daría por satisfecho si, contando con su benevolencia, pudiera demostrar los actos cometidos por este hombre.
4
Además de esto, señores jueces, me veo traicionado( pues les diré la verdad) por hombres en quienes confiamos debido a nuestra enemistad con este individuo, y que, tras enterarse de los hechos y prometer que me ayudarían en el proceso, me han abandonado ahora y han llegado a un acuerdo con él en mis asuntos, de modo que no tengo ni siquiera quien hable en mi favor, a menos que alguno de mis allegados me ayude.
5
Este hombre era culpable de muchas denuncias y parecía haber infringido todas las leyes relativas a estos asuntos; pero encontramos que la más novedosa de sus acciones fue la denuncia relativa al barco, motivo por el cual mi padre redactó estos puntos y me entregó la denuncia. Primero, pues, se les leerá la ley sobre quienes presentan denuncias y no prosiguen con ellas, sino que llegan a acuerdos contraviniendo las leyes( pues creo que es por ahí por donde debo empezar mi discurso), y luego la denuncia misma que él presentó contra Micón. Lee. LEY.
6
Esta ley, señores jueces, advierte explícitamente a quienes eligen presentar acusaciones, denunciar o hacer cualquier otra cosa de las escritas en esta ley, sobre qué condiciones deben cumplirse para cada una de estas acciones. Y estas son, como han escuchado de la propia ley, que si alguien al proseguir la acusación no obtiene la quinta parte de los votos, debe pagar mil dracmas, y si no prosigue, Teocrines, otras mil, para que nadie calumnie ni, teniendo impunidad, se dedique a hacer negocios y abandone los intereses de la ciudad. Afirmo, pues, que Teocrines es culpable según esta denuncia por no haber proseguido la acusación contra Micón de Colida, sino por haber aceptado dinero y haber vendido el asunto.
7
Y demostraré esto claramente, según mi parecer. Aunque Teocrines, señores jueces, y los que están con él, no han dejado de hacer nada al acercarse a los testigos, amenazándolos unos y persuadiéndolos otros para que no testifiquen. Pero, aun así, si ustedes desean ayudarme con justicia y les ordenan, o mejor aún, si al yo obligarlos ustedes también los obligan, ya sea a testificar o a prestar juramento de ignorancia, y no permiten que se digan discursos, se descubrirá la verdad. Lee, pues, primero la denuncia y luego los testimonios. DENUNCIA.
8
Esta denuncia, señores jueces, la presentó este hombre tras citar a Micón, y la recibió Eutifemo, el secretario de los inspectores del emporio. La denuncia estuvo expuesta durante mucho tiempo ante el tribunal, hasta que este hombre, tras recibir dinero, permitió que fuera retirada cuando los magistrados lo llamaban a la instrucción. Y para demostrar que digo la verdad, llama primero al que era secretario de la magistratura, Eutifemo. TESTIMONIO.
9
Lee también el testimonio de quienes vieron la denuncia expuesta. Lee. TESTIMONIO. Llama también a los inspectores del emporio y al propio Micón, cuyo barco denunció; y lee los testimonios. TESTIMONIOS.
10
Que Teocrines denunció el barco de Micón, que la denuncia estuvo expuesta durante mucho tiempo y que, al ser llamado a la instrucción, no compareció ni prosiguió con ella, lo han escuchado de quienes más corresponde que lo sepan. Y que no solo es culpable de las mil dracmas, sino también de detención y de las demás penas que esta ley ordena sufrir a quien calumnia a los mercaderes y a los capitanes de barco, lo sabrán fácilmente por la propia ley.
11
Pues el legislador, deseando que ni los mercaderes que delinquen queden impunes ni que los demás tengan problemas, prohibió simplemente a tales personas presentar denuncias, a menos que alguien confíe en demostrar ante ustedes los hechos sobre los que presenta la denuncia; y si alguien actúa en contra de esto, entre los calumniadores, que haya denuncia y detención contra ellos. Mejor aún, lee la ley misma; pues enseñará mucho más claramente que yo. LEY.
12
Escuchan de la ley lo que ordena sufrir al calumniador, señores jueces. Por tanto, si Teocrines ha hecho algo de lo que escribió en la denuncia que Micón había hecho, ha abandonado el asunto y ha llegado a un acuerdo con el hombre, los agravia a todos ustedes y justamente debe las mil dracmas. Pero si denuncia y cita a juicio a alguien que navegó justamente adonde debía( pues que sea lo que él quiera), calumnia a los capitanes de barco y ha infringido no solo la ley anterior, sino también la que acaba de ser leída, y ha testificado contra sí mismo que no dice ni hace nada sano.
13
Pues,¿ quién, habiendo podido obtener legalmente la parte de los bienes según la ley, querría, tras llegar a un acuerdo, ganar poco y exponerse a estas leyes, pudiendo, como dije hace poco, obtener la mitad de lo denunciado? Nadie, señores jueces, a menos que sea consciente de que está calumniando.
14
Estas son, pues, dos leyes que ha infringido quien acusa a otros de ilegalidades; y hay una tercera, que ordena igualmente que cualquier ciudadano que lo desee pueda presentar denuncias contra quienes deben dinero al erario, y si alguien debe a Atenea o a alguno de los otros dioses o a alguno de los héroes epónimos. Lo cual se verá que este hombre debe y no ha pagado setecientas dracmas, que fue condenado a pagar en las rendiciones de cuentas al epónimo de su propia tribu. Y léeme esto mismo de la ley. LEY.
15
Espera.¿ Escuchas, tú, qué dice? O a alguno de los epónimos. Lee, pues, el testimonio de los miembros de la tribu. TESTIMONIO. Rápidamente, señores jueces, este hombre se preocuparía por pocas personas o por las que pasan la mayor parte del tiempo navegando, como Micón, quien ni temió ni se avergonzó de los miembros de su tribu presentes, habiendo administrado los bienes comunes de tal manera que ellos lo condenaron por robo, y habiendo sido condenado y conociendo con precisión las leyes que le prohíben presentar acusaciones hasta que pague, forzando la situación y creyendo que, mientras los demás que deben dinero no deben participar en nada común, él está por encima de las leyes.
16
Dirá, pues, que el abuelo, y no él mismo, es quien está escrito en el registro, y dirá muchas cosas sobre esto, como que es él. Yo, por mi parte, no puedo decir con exactitud cuál de los dos es; pero si es como él dirá, considero mucho más justo que ustedes lo condenen, si las cosas son así.
17
Pues si, debiendo el abuelo desde hace tiempo, y ordenando la ley que este herede lo de aquel, no habiendo correspondido que él presentara acusaciones desde hace tiempo, se presentaba, y por esto creerá que debe salir absuelto porque es un malvado de tercera generación, no dirá cosas justas, señores jueces. Como, pues, incluso por el propio Teocrines se admite que esta es la deuda y se comprometió ante los miembros de la tribu en nombre suyo y de su hermano, y para quienes desean cumplir sus juramentos no es correcto desestimar esta denuncia, toma para mí el decreto que dijo Escironides ante los miembros de la tribu.
18
Al acercarse, este Teocrines admitió que debía y que pagaría ante los miembros de la tribu, cuando se dio cuenta de que nos acercábamos y queríamos obtener copias de lo escrito en el registro. DECRETO. Mucho, señores Leóntidas, habrían alabado a quienes obligaron a Teocrines a devolver las siete minas más que a este.
19
Hay, pues, una cuarta ley( pues admito haber examinado la mayoría de las acciones de este hombre) según la cual este Teocrines debe quinientas dracmas, al no haber pagado su padre las que fue condenado a pagar además por haber arrebatado a la esclava de Cefisodoro para la libertad, sino por haber llegado a un acuerdo con Ctesicles el logógrafo, quien estaba a cargo de los asuntos de los adversarios, de modo que ni pagó ni fue llevado a la acrópolis.
20
Las cuales creo que Teocrines debe ahora no menos según la ley. Pues si Ctesicles el meteco llega a un acuerdo con él, malvado con malvado, para no ser entregado a los ejecutores el que debe además según la ley, no por ello la ciudad debe ser privada de las penas impuestas por las leyes, sino que corresponde que los adversarios, en cuanto a lo privado, como ellos mismos se convenzan, se arreglen entre sí, pero en cuanto a lo que es ante el público, como las leyes ordenen.
21
Y léeme tanto la ley que ordena que la mitad de la tasación se deba al erario a quien sea considerado que no arrebató justamente para la libertad, como el testimonio de Cefisodoro. LEY. TESTIMONIO. Lee también aquella ley que ordena deber desde aquel día en que sea condenado, tanto si está registrado como si no. LEY.
22
Entonces,¿ de qué otra manera, señores jueces, corresponde que quien acusa justamente demuestre que este Teocrines ha sido denunciado correctamente, y que no solo es culpable de la denuncia según las mil dracmas por las que ha sido denunciado, sino también de muchas otras deudas? Yo, por mi parte, no lo creo en absoluto. Pues no hay que esperar que Teocrines mismo admita que debe al erario de ustedes y que diga que ha sido denunciado justamente, sino que, por el contrario, dirá cualquier otro discurso y presentará todas las excusas, que es víctima de una conspiración, que por las acusaciones de ilegalidad ha llegado a esto.
23
Pues esto es lo que les queda a los que son desenmascarados en los mismos hechos, encontrar excusas y pretextos que los hagan a ustedes, olvidándose del asunto presente, prestar atención a los discursos ajenos a la acusación. Yo, señores jueces, si viera escrito en las leyes leídas que esto es válido sobre los calumniadores, a menos que Teocrines, al ser denunciado, quiera acusar a Tucídides o a Demóstenes o a algún otro de los que participan en la política, guardaría silencio. Pero ahora no veo que ninguna de estas excusas sea admisible en las leyes, ni nueva, de modo que presten atención ahora al escucharla por primera vez, sino que ha sido dicha miles de veces por los juzgados.
24
Escucho también de los más ancianos, señores jueces, que corresponde en general que no haya perdón alguno para nadie que infrinja las leyes, y si acaso debe haberlo, no para los que son continuamente malvados ni para los que abandonan las leyes por dinero( pues no es razonable), sino para quienes, por su propia inactividad, infrinjan involuntariamente algo de lo escrito. De los cuales nadie, supongo, dirá que es este Teocrines, sino que, por el contrario, no es inexperto en nada de lo que está en las leyes.
25
Por eso hay que vigilarlo, sin mirar mis discursos ni los que serán dichos por él. Pues no es justo que quienes están sentados en defensa de las leyes presten atención a largos discursos y acusaciones, sino a aquellos que todos ustedes podrían seguir fácilmente, y por medio de los cuales parecerá a todos los que están en la ciudad que han juzgado esta denuncia dignamente de las leyes, preguntando claramente:¿ qué dices, Teocrines, y todos los que comparten lo mismo que él?¿ Nos piden, habiendo jurado juzgar según las leyes, votar en contra de ellas debido a sus discursos?
26
Habiendo testificado para nosotros Micón, contra quien este Teocrines presentó la denuncia y no prosiguió, y habiéndose hecho responsable ante ellos, y admitiendo el secretario haber recibido la denuncia de él, y habiendo hecho el testimonio que fue leído poco antes que él sea responsable; y además, habiendo los inspectores del emporio, difícilmente, pero aun así, testificado lo mismo que ellos; y además de esto, habiendo los que vieron la denuncia expuesta y se acercaron a los magistrados testificado, como escucharon poco antes; pero no es justo, señores jueces.
27
Pues no supondrán que los testimonios leídos son falsos debido al carácter y la vida del acusado. Pues mucho más claramente se demuestra por el carácter que Teocrines es tal que por lo dicho. Pues,¿ qué no ha hecho este hombre de lo que haría un hombre malvado y calumniador?¿ No fue debido a la maldad de este que su hermano, siendo tesmótetas y usando a este como consejero, pareció ante ustedes ser tal hombre, que no solo él mismo fue destituido cuando hubo las votaciones de confirmación, sino que hizo que toda la magistratura lo fuera? Y si no fuera porque, al rogarles y suplicarles, y decir que Teocrines ya no se acercaría a la magistratura, ustedes fueron persuadidos y les devolvieron los honores,¿ no habrían sufrido los colegas de magistratura lo más vergonzoso de todo?
28
Y de esto no necesito presentarles testigos; pues todos saben que los tesmótetas bajo el arcontado de Lisias fueron destituidos en el pueblo por culpa de este. Recordando esto, deben suponer que este hombre es el mismo antes y ahora. No mucho tiempo después de la destitución, habiendo muerto su hermano de muerte violenta, se comportó de tal manera respecto a él que, tras buscar a los autores y enterarse de quiénes eran, aceptó dinero y se retiró.
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Y la magistratura que aquel ejercía cuando murió, siendo hieropeyo, la ejercía este contraviniendo las leyes, sin haber sido sorteado ni haber sustituido a nadie; y por lo que sufrió aquel, hasta ese punto andaba lamentándose y diciendo que citaba a Democares al Areópago, hasta que llegó a un acuerdo con los que tenían la culpa. Es honesto, fiel y está por encima del dinero. Ni él mismo lo diría. Pues dicen que no necesita tanto quien va a administrar los asuntos comunes justa y moderadamente, sino estar por encima de todo esto por medio de lo que gastan en sí mismos lo que reciben.
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Y lo que ha hecho respecto a su hermano es tal; pero lo que ha administrado al acercarse a la ciudad( pues dirá que los ama a ustedes después de sus allegados) es digno de escuchar. Empezaré por lo que ha hecho respecto a nosotros. Pues al acusar a mi padre, señores jueces, cuando lo perseguía con la acusación de ilegalidad, decía que el niño sobre quien estaba escrito el decreto, en el que mi padre escribió la manutención para Caridemo, hijo de Isómaco, había sido objeto de una conspiración,
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diciendo que, si el niño regresaba a la casa paterna, habría perdido toda la fortuna que Esquilo, quien lo adoptó como hijo, le dio, mintiendo; pues a nadie jamás, señores jueces, le sucedió esto de los adoptados. Y dijo que el causante de todo esto había sido Polieucto, quien tenía a la madre del niño, deseando él tener la fortuna del niño. Habiéndose enfadado los jueces por lo dicho, y habiendo considerado que el decreto mismo y la donación eran según las leyes, pero que en realidad el niño iba a ser despojado de los bienes, condenaron a mi padre a diez talentos como si hiciera esto junto con Polieucto, y creyeron a este como si hubiera ayudado al niño.
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Y lo que sucedió en el tribunal fue tal y parecido a esto; pero cuando este honesto hombre se dio cuenta de que los hombres estaban enfadados y que se le creía como si no fuera del todo impío, tras citar a Polieucto, presenta una acusación contra él por maltrato ante el arconte y entrega la demanda a Mnesárquides, el asesor; y tras recibir doscientas dracmas de Polieucto, y vender estos actos terribles por una pequeña ganancia después de que a mi padre lo condenaron a diez talentos, se retiró y retiró la acusación, traicionando al huérfano. Y llámame a los testigos de esto. TESTIGOS.
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Si, pues, mi padre fuera acomodado, señores jueces, y capaz de proporcionar mil dracmas, se habría librado por completo de la acusación de ilegalidad; pues tanto le pedía este hombre. Y llámame a Filípides de Peania, ante quien decía esto este Teocrines, y a los demás que saben que este decía esto. TESTIGOS.
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Que Teocrines, pues, señores jueces, si alguien le diera las mil dracmas, habría retirado la acusación contra mi padre, creo que todos ustedes lo creen, incluso si nadie hubiera testificado. Y que ha citado y acusado a muchas otras personas y las ha abandonado, y se retira aceptando poco dinero, llamo a quienes dieron, para que no le crean cuando dice que él mismo vigila a los que escriben ilegalidades, y que, cuando las acusaciones de ilegalidad son retiradas, el pueblo se disuelve; pues esto es lo que los que venden todo están acostumbrados a decir.
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Llámame a Aristómaco de Critodemo de Alopece. Pues este dio, o mejor dicho, en la casa de este se dieron tres medias minas a este incorruptible por el decreto que Antimedonte escribió para los tenedios. TESTIMONIO. Lee también los testimonios de los demás sucesivamente de este tipo, y el de Hiperides y Demóstenes. Pues esto es el colmo, que de quienes nadie se atrevería a aceptar, este acepte de ellos gustosamente vendiendo las acusaciones. TESTIMONIOS.
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Este, pues, dirá inmediatamente que por esto ha ocurrido la denuncia contra él, para que no prosiga contra Demóstenes la acusación que presentó contra él, ni contra Tucídides; pues es hábil para mentir y no decir nada sano. Nosotros, señores jueces, también hemos examinado esto, y les demostraremos que la ciudad no es perjudicada en nada, ni por Zeus si el decreto de Tucídides se vuelve válido ni si se vuelve inválido. Aunque no es justo presentar tales defensas a quienes han jurado juzgar según las leyes; pero aun así, por la propia acusación sabrán inmediatamente que la acusación es un pretexto para la denuncia. Lee estas acusaciones. ACUSACIONES.
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De estos decretos, señores jueces, ya sea que permanezcan en vigor o que sean anulados( pues a mí no me importa en absoluto),¿ qué gana o pierde la ciudad? Yo, por mi parte, creo que nada. Pues dicen que los enios ni siquiera prestan atención a la ciudad, y que esto ha ocurrido por culpa de este Teocrines. Pues siendo calumniados en aquellos tiempos por este, en los que unos eran filipistas y otros aticistas entre ellos, y enterándose de que se había escrito el decreto de ilegalidad que Carino escribió anteriormente, este sobre la contribución, que Tucídides dijo, y no resultando nada de los asuntos,
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sino que el pueblo permitía dar la contribución a los enios tanta como permitieron a Cares el estratega, y este abominable, al aceptar actuar igual que Carino el traidor, lo que era necesario para ellos, eso hicieron; pues eligieron de los males presentes los menores. Aunque,¿ qué hay que pensar que sufren por los que son acusados aquí, a quienes les era más preferible recibir una guarnición y obedecer a los bárbaros, apartándose de ustedes? Pero creo que la maldad de estos solo ustedes pueden soportarla, y nadie más de los griegos.
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Que, pues, ni por las acusaciones leídas ni por ninguna otra causa es digno, contraviniendo todas las leyes sobre las denuncias, absolver a Teocrines, es casi evidente incluso por lo dicho. Yo, señores jueces, creo que sus pretextos, sus acusaciones y estas enemistades fingidas no les pasan desapercibidas a ustedes.
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Pues no pocas veces los han visto en los tribunales y en la tribuna decir que son enemigos entre sí, pero en privado hacer lo mismo y compartir las ganancias, y a veces insultarse y lavarse los secretos, pero poco después conspirar con estos mismos y participar de los mismos sacrificios. Y de esto quizás no sea digno de extrañarse; pues son malvados por naturaleza, y ven que ustedes aceptan tales pretextos, de modo que,¿ qué impide que, usándolos, intenten engañarlos?
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En general, creo que ustedes, señores jueces, deben, tras examinar el asunto mismo, si digo cosas justas y según las leyes, ayudarme, sin tener en cuenta si no es Demóstenes quien acusa, sino un joven, ni creer que deben ser más válidas las leyes si alguien, tras entrelazar bien los nombres, se las presenta a ustedes, que los que hablan como sea, sino las mismas, y tanto más ayudar a los inexpertos y a los jóvenes, cuanto menos podrían engañarlos.
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Puesto que que es lo contrario, y no este, sino yo he sido objeto de conspiración, y habiendo dicho algunos que me ayudarían en el proceso, he sido traicionado debido a las asociaciones de estos, de esa manera les será evidente. Que el heraldo llame a este Demóstenes; no subirá. Y la causa es, no que yo, persuadido por algunos, haya denunciado a este, sino que este y el que acaba de ser llamado han llegado a un acuerdo. Y que esto es verdad, obligaré a testificar a Cleinómaco, quien los reunió, y a Eubúlides, quien estuvo presente en Cinosargo;
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no obstante, les presentaré una señal no menor que esta, sino mayor, de que esto es verdad, lo cual todos al escuchar admitirán. Pues este Teocrines, persiguiendo a este por ilegalidad, al abominable, como dirá inmediatamente, y causante de sus males actuales, lo absolvió abiertamente de la acusación, por la cual había fijado diez talentos como tasación.¿ Cómo? No haciendo nada nuevo, sino lo que otros de los parecidos a este. Alguien presentó un juramento de enfermedad por Demóstenes cuando se llamaba la acusación, el que anda por ahí insultando a Esquines; pero a este, al enemigo, lo dejó, y ni entonces presentó juramento contrario ni después ha denunciado.¿ Acaso no engañan manifiestamente a ustedes, los que prestan atención a estos como enemigos? Lee los testimonios. TESTIMONIOS.
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Por tanto, es justo, señores jueces, que ni ustedes quieran escuchar a los que dicen que quieren ayudar a Teocrines debido a la enemistad con Demóstenes, sino que les ordenen, si es que verdaderamente son enemigos de Demóstenes, acusar a aquel mismo y no permitirle escribir ilegalidades. Pero también estos son hábiles, y son más creídos ante ustedes. Pero no harán esto.¿ Por qué? Porque dicen que luchan entre sí sin luchar.
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Sobre la enemistad de estos, ustedes podrían exponerla más precisamente que yo a ustedes. Pero me gustaría preguntar a Teocrines ante ustedes, si fuera a responderme justamente, qué habría hecho, puesto que dice que está destinado a impedir a los que escriben ilegalidades, si alguien, tras hablar en el pueblo a todos los ciudadanos y persuadirlos, hubiera escrito que es permitido a los privados de derechos y a los que deben al erario presentar acusaciones, denunciar, simplemente hacer todo lo que ahora la ley prohíbe hacer,
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si habría acusado de ilegalidad al que dijo esto, o no. Pues si dice que no habría acusado,¿ cómo hay que creerle cuando dice que vigila a los que escriben ilegalidades? Y si habría acusado,¿ cómo no es terrible que, habiendo escrito otro, impediría que el decreto tenga fin, para que no todos hagan esto, y habiendo presentado una acusación, tras haber contradicho claramente las leyes, impediría el asunto,
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mientras que ahora él mismo, sin haber persuadido al pueblo ni haber hecho el asunto común, presenta acusaciones prohibiéndoselo las leyes( y dirá inmediatamente que sufre cosas terribles si no le es permitido hacer esto, y expondrá las penas de las leyes, a las que será culpable si es condenado) y no se preocupa de las leyes, sino que pretende que se le haya dado tal donación por ustedes,¡ que nadie se ha atrevido ni siquiera a pedir!
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Que, pues, sobre la denuncia no tendrá nada justo que decir ni Teocrines ni nadie de los que hablan en favor de este, creo que casi todos ustedes lo saben. Pero creo que intentarán decir que ni siquiera hay denuncias de estos cuantos no están registrados en la acrópolis, ni es justo suponer que deben aquellos de quienes nadie entregó los nombres a los ejecutores,
49
como si ustedes fueran a ignorar la ley, que ordena deber desde aquel día en que sea condenado o infrinja la ley o el decreto,¿ o no es evidente para todos que de muchas maneras deben al erario y pagan los que desean obedecer a las leyes, y esto es evidente por la propia ley? Y tómame de nuevo esta ley. LEY.¿ Escuchas, abominable bestia, qué ordena? Desde que sea condenado o infrinja la ley.
50
Escucho, pues, que ellos también van a mostrarles aquella ley que ordena borrar a los registrados de la deuda según lo que paguen, y que preguntarán cómo borrarán a los que ni siquiera están registrados, como si no estuviera establecida esta para los registrados, y para los no registrados pero que deben, aquella que ordena deber desde aquel día en que sea condenado o infrinja la ley o el decreto.
51
Entonces,¿ por qué no me acusa de no registro, dirá, al que debe y no está registrado? Porque la ley no ordena que las acusaciones de no registro sean contra los que deben y no están registrados, sino contra quienes, habiendo sido registrados y no habiendo pagado a la ciudad la deuda, sean borrados. Y tómame la ley y léela. LEY.
52
Escuchan de la ley, señores jueces, que dice explícitamente que, si alguno de los que deben al erario, sin haber pagado la deuda a la ciudad, es borrado, que haya contra él acusaciones ante los tesmótetas de no registro, y no contra el que debe y no está registrado, sino que ordena que haya denuncia y otras penas contra estos. Pero tú,¿ qué me enseñas todos los modos por los que debo castigar a los enemigos, y no te defiendes de este por el que he entrado?
53
Moirocles, pues, señores jueces, quien escribió el decreto contra los que agravian a los mercaderes, y persuadió no solo a ustedes sino también a los aliados a hacer una vigilancia de los malhechores,¿ no se avergonzará inmediatamente de hablar en favor de Teocrines contrariamente a sus propios decretos,
54
sino que se atreverá a persuadirlos de que es necesario absolver y no castigar al que tan manifiestamente ha sido desenmascarado haciendo denuncias injustas contra los mercaderes, como si por esto hubiera escrito que el mar esté limpio, para que, salvados los que navegan del mar, paguen dinero a estos en el puerto, o si importa algo a los mercaderes si, tras huir de una larga navegación, se encuentran con Teocrines.
55
Yo creo que de lo que ocurre durante la navegación no son ustedes, sino los estrategas y los que están a cargo de los barcos largos los responsables, pero de lo que ocurre en el Pireo y ante las magistraturas, ustedes, que son dueños de todo esto. Por eso hay que vigilar más a los que aquí infringen las leyes que a los que fuera no se atienen a los decretos, para que no parezca que ustedes mismos soportan suavemente lo que ocurre y que son cómplices de lo que hacen.
56
Pues no es posible que a los melios, Moirocles, según tu decreto, les hayamos cobrado diez talentos ahora, porque acogieron a los piratas, y a este lo absolveremos, que ha infringido tanto tu decreto como las leyes, por las que habitamos la ciudad; y a los que habitan las islas les impediremos delinquir, contra quienes hay que llenar trirremes para obligarlos a hacer justicia,¿ y a ustedes, los abominables, a quienes hay que castigar sentados aquí según las leyes, los dejaremos? No, si tienen sensatez. Lee la estela. ESTELA.
57
Sobre las leyes y el asunto no sé qué más decir; pues me parece que han aprendido suficientemente. Pero quiero, tras pedirles que las cosas justas en favor de mí mismo y de mi padre, bajar y no molestarlos. Pues yo, señores jueces, creyendo que debía ayudar a mi padre y considerando que esto es justo,
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presenté esta denuncia, como dije desde el principio, no ignorando ni a los que quieren blasfemar, que encontrarán discursos que calumnien mi edad, ni a los que me alabarán y me considerarán sensato si elijo castigar al enemigo de mi padre, sino creyendo que esto sucederá como sea ante los que escuchan, pero que para mí lo ordenado por mi padre, y más siendo justo, eso es lo que hay que hacer.
59
¿ Pues cuándo, si no, debo yo acudir en su ayuda?¿ Acaso no es cuando el castigo se ajusta a las leyes, cuando yo mismo me encuentro compartiendo la desgracia de mi padre y cuando mi padre ha quedado solo? Esto es precisamente lo que ha sucedido ahora. Pues, además de las otras desgracias, nos ha ocurrido esto, señores jueces: todos nos incitan, dicen que comparten nuestro dolor por lo sucedido, afirman que hemos sufrido una injusticia y que este hombre es culpable de la denuncia, pero ninguno de los que así hablan quiere colaborar, ni dice querer enemistarse abiertamente; así de poco vale la justicia para algunos frente a la libertad de expresión.
60
Siendo muchas, señores jueces, las desgracias que nos han sobrevenido en no poco tiempo por causa de este Teocrines, ninguna es menor que la que ahora ocurre: que, habiendo cometido Teocrines actos terribles y contrarios a las leyes, mi padre, que es quien los ha sufrido y quien podría exponerlos ante vosotros, se ve obligado a guardar silencio( pues así lo ordenan las leyes), mientras que yo, que llego después de todo esto, debo hablar; y, mientras que en otros casos de esta magnitud los padres ayudan a sus hijos, este, en cambio, tiene puestas ahora en mí sus esperanzas.
61
Puesto que luchamos tal combate, les pedimos que nos auxilien y demuestren a todos que, ya sea un niño, un anciano o alguien de cualquier edad que acuda a ustedes conforme a las leyes, este obtendrá toda la justicia. Pues es noble, señores jueces, no someter ni las leyes ni a ustedes mismos a quienes hablan, sino someter a aquellos a ustedes, y juzgar por separado a quienes hablan bien y con claridad de quienes dicen lo justo; pues sobre esto han jurado emitir su voto.
62
Pues nadie podrá convencerlos de que tales oradores van a faltar, ni de que por ello la ciudad será peor gobernada. Al contrario, según oigo decir a los más ancianos, la ciudad prosperó mejor cuando hombres moderados y sensatos se ocupaban de la política.¿ Acaso podría alguien encontrar en ellos buenos consejeros? No dicen nada ante el pueblo, sino que se dedican a denunciar a los de allá para obtener dinero.
63
Lo cual es asombroso, que viviendo de la sicofantía digan que no reciben nada de la ciudad; y antes de acercarse a vosotros no tenían nada, mientras que ahora, siendo ricos, ni siquiera os están agradecidos, sino que van por ahí diciendo que el pueblo es inconstante, difícil y desagradecido, como si vosotros fuerais ricos gracias a ellos, y no ellos gracias al pueblo. Pero, en realidad, es natural que digan esto al ver vuestra indolencia. Pues no habéis castigado a ninguno de ellos como merece su maldad, sino que toleráis que digan que la salvación del pueblo depende de quienes presentan acusaciones y practican la sicofantía; de los cuales no hay linaje más pernicioso.
64
¿ Pues qué utilidad podría encontrar alguien en ellos para la ciudad?¿ Acaso, por Zeus, castigan a los que cometen injusticias y gracias a ellos son menos esos individuos? De ninguna manera, señores jueces, sino que son incluso más; pues, sabiendo quienes desean cometer alguna fechoría que deben dar una parte de sus ganancias a estos, se ven obligados a elegir arrebatar más a los demás, para tener qué gastar no solo para sí mismos, sino también para ellos.
65
Y en cuanto a los demás que, al cometer fechorías, perjudican a quienes se encuentran con ellos, es posible protegerse de los que han establecido vigilancia en sus casas, o evitar sufrir daño alguno de los que permanecen dentro durante la noche, o bien, mediante algún método de precaución, rechazar las asechanzas de quienes desean hacer algún mal; pero, en cuanto a estos sicofantes,¿ adónde hay que acudir para obtener seguridad frente a ellos? Pues los refugios contra los demás delitos son para estos sus lugares de trabajo: las leyes, los tribunales, los testigos, las plazas públicas; en ellos exhiben su fuerza, considerando amigos a quienes les pagan y enemigos a los pacíficos y ricos.
66
Recordad, pues, señores jueces, tanto la maldad de estos hombres como la de nuestros antepasados, de quienes mi abuelo Epicares, al vencer en la carrera de estadio infantil en Olimpia, coronó a la ciudad y murió gozando de una reputación honorable ante vuestros propios antepasados; nosotros, en cambio, por culpa de este enemigo de los dioses, hemos sido privados de esta ciudad.
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En favor de la cual Aristócrates, hijo de Escelio, tío de Epicaros, mi abuelo, cuyo nombre lleva este hermano mío, tras realizar muchas y nobles hazañas mientras la ciudad estaba en guerra contra los lacedemonios, al demoler la Eetionea, en la que los partidarios de Critias se disponían a acoger a los lacedemonios, no solo derribó la fortificación, sino que también restauró la democracia, arriesgándose él mismo no a peligros como estos, sino a aquellos en los que es noble incluso sufrir algún daño, y puso fin a quienes conspiraban contra vosotros.
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Por cuya causa, si resultáramos ser iguales a este Teocrino, con razón nos salvaría, sin necesidad de que fuéramos mejores que él y dijéramos cosas justas. Pues no les molestaremos a menudo diciendo estas cosas; ya que este hombre nos ha dejado en tal estado que, como dije desde el principio, no nos queda ni una sola esperanza de participar de la libertad de expresión que incluso se concede a los extranjeros.
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Para que, pues, si no por otra cosa, al menos tengamos este consuelo, el de ver a este hombre manteniendo la calma, ayudadnos, compadeceos de quienes han muerto por nuestra patria, obligadle a defenderse por la propia acusación y sed con él jueces de sus palabras tales como él fue acusador nuestro.
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quien, tras engañar a los jueces, no quiso proponer una pena moderada para mi padre, a pesar de que yo se lo supliqué mucho y le rogué abrazado a sus rodillas, sino que, como si hubiera traicionado a la ciudad, propuso para mi padre una pena de diez talentos. Os lo pedimos, pues, os lo suplicamos: votad lo que es justo. Ayúdanos, fulano, si tienes algo que decir, y habla en nuestro favor. Sube.

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