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Against Timocrates
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Original / primary: Spanish Gemini
1
En cuanto al presente proceso, jueces, creo que ni el propio Timócrates podría decir que otro sea el responsable de él más que él mismo. Pues, deseando privar a la ciudad de no pocas riquezas, presentó una ley contra todas las leyes, que no es ni conveniente ni justa, jueces; y sobre las demás cosas que dañará y los perjuicios que causará a los asuntos públicos si llega a tener vigencia, los conoceréis pronto al escucharme punto por punto, pero no dejaré de mencionar una, que es la más importante y la que tengo más a mano para deciros.
2
Pues vuestro voto, que emitís tras haber jurado sobre todos los asuntos, lo anula y lo hace carente de valor esta ley de aquí, no para beneficiar en algo a la ciudad en común(¿ cómo podría serlo, si invalida lo que parece mantener la constitución, es decir, los tribunales, respecto a las penas pecuniarias establecidas por las leyes para los delitos?), sino para que aquellos que llevan mucho tiempo aprovechándose de vosotros y habiendo saqueado muchas de vuestras pertenencias, ni siquiera tengan que devolver lo que fueron sorprendidos robando manifiestamente.
3
Y es tanto más fácil favorecer a algunos en privado que defender vuestros derechos, que este hombre recibe dinero de aquellos y no presentó esta ley en favor de ellos antes, mientras que para mí el riesgo es de mil dracmas en vuestro nombre; tan lejos estoy de recibir nada de vosotros.
4
Suelen, pues, la mayoría de los que eligen ocuparse de los asuntos públicos decir que estos son los más importantes para vosotros y que es lo más digno prestar atención a aquellos sobre los que ellos mismos se encuentran hablando. Yo, si es que esto se ha dicho apropiadamente por alguien más, creo que también me corresponde decirlo ahora.
5
Pues de los bienes que tiene la ciudad y del hecho de que sea democrática y libre, creo que nadie podría decir que hay otra causa más importante que las leyes. Por tanto, sobre esto mismo es sobre lo que tenéis que decidir ahora: si deben ser inválidas las demás leyes que vosotros redactasteis contra quienes cometen delitos contra la ciudad y esta ser válida, o lo contrario, anular esta y dejar que las otras permanezcan en vigor. El asunto sobre el que debéis juzgar ahora, como diría alguien en resumen, es este.
6
Y para que ninguno de vosotros se extrañe de por qué yo, que he vivido moderadamente, según me convenzo a mí mismo, el resto del tiempo, ahora me veo examinado en procesos y acusaciones públicas, quiero deciros unas pocas palabras; y esto no estará fuera de lugar. Pues yo, atenienses, me enfrenté a un hombre malvado, pendenciero y odiado por los dioses, con quien al final se enfrentó toda la ciudad: me refiero a Androtión.
7
Y fui agraviado por él de forma mucho más grave que Euctemón, de modo que Euctemón sufrió daños en sus bienes, pero yo, si aquel hubiera tenido éxito en el camino que emprendió contra mí, no solo me habría visto privado de mis bienes, sino que ni siquiera viviría, ni me habría sido fácil librarme de la vida, que es algo común a todos. Pues, acusándome de lo que incluso alguien sensato dudaría en decir, que he matado a mi propio padre, me llevó a juicio tras preparar una acusación de impiedad. En este proceso, al no obtener la quinta parte de los votos, fue condenado a mil dracmas, y yo, como era justo, me salvé, primero gracias a los dioses y después también gracias a vosotros, los jueces.
8
Al que me llevó a tal situación injustamente, lo consideré un enemigo irreconciliable. Y al ver que había agraviado a toda la ciudad en común, tanto en la recaudación de las contribuciones como en la organización de las procesiones, y que poseía mucho dinero de la diosa, de los héroes epónimos y de la ciudad y no lo devolvía, fui contra él junto con Euctemón, pensando que había encontrado la ocasión oportuna para ayudar a la ciudad y, al mismo tiempo, obtener reparación por lo que yo había sufrido; y desearía tanto conseguir lo que quiero como que él sufra lo que merece.
9
Como el asunto ya no era discutible, sino que primero la Boulé lo había condenado, luego el pueblo había dedicado un día entero a estos mismos hechos, y además de esto, dos tribunales habían votado con mil un jueces, y ya no quedaba ninguna vía de escape para que vosotros no tuvierais el dinero, este Timócrates despreció tanto todos los asuntos que propone esta ley, mediante la cual priva a los dioses de los bienes sagrados y a la ciudad de los bienes públicos, invalida lo decidido por la Boulé, el pueblo y el tribunal, y ha creado impunidad para que cualquiera que quiera saquee los bienes comunes.
10
Por tanto, para todos estos hechos, encontramos que esta es la única solución: si acusamos la ley y la llevamos ante vosotros, podríamos anularla. Desde el principio, pues, expondré brevemente ante vosotros lo sucedido, para que aprendáis mejor y sigáis los delitos cometidos en torno a la ley misma.
11
Aristofonte propuso ante vosotros un decreto para elegir investigadores, y si alguien sabía que alguien poseía algo de los bienes sagrados o públicos de la ciudad, que lo denunciara ante ellos. Después de esto, Euctemón denunció que Arquebio y Lisiteides, habiendo sido trierarcas, poseían dinero de Naucratis, por un valor de treinta y nueve minas. Se presentó ante la Boulé y se redactó un decreto previo. Después de esto, al celebrarse una asamblea, el pueblo votó preliminarmente.
12
Euctemón, al levantarse, dijo muchas otras cosas y os expuso cómo la trirreme tomó el barco que transportaba a Melanopo, Glaucetes y Androtión como embajadores ante Mausolo, cómo depositaron la súplica de aquellos a quienes pertenecía el dinero, cómo vosotros votasteis entonces que no fueran amigos, y os recordó las leyes según las cuales, al haberse actuado de este modo, el dinero pasa a ser de la ciudad.
13
Os pareció a todos que decía cosas justas. Androtión, Glaucetes y Melanopo saltaron( y observad si digo la verdad) gritando, indignándose, insultando, exculpando a los trierarcas, admitiendo que poseían el dinero y exigiendo que se buscara el dinero entre ellos mismos. Tras escuchar vosotros esto, cuando por fin dejaron de gritar, Euctemón presentó una propuesta lo más justa posible: que vosotros recaudarais el dinero de los trierarcas, y que ellos tuvieran derecho a reclamar a quienes lo poseían; y si hubiera alguna disputa, que se hiciera un proceso judicial, y que el derrotado fuera quien debiera el dinero a la ciudad.
14
Se redacta el decreto; llegó ante vosotros; para abreviar, se consideró que estaba dicho conforme a las leyes y fue absuelto.¿ Qué correspondía entonces? Que la ciudad tuviera el dinero y castigar al que lo retenía; y no hacía falta ninguna ley en absoluto. Hasta aquí, pues, no habéis sido agraviados en nada por este Timócrates. Pero después de esto, él asumió todos los hechos mencionados, y apareceréis como agraviados en todo por él; pues, alquilándose y prestándose como servidor a las artimañas y villanías de aquellos, atrajo sobre sí los delitos, como os demostraré claramente.
15
Es necesario primero recordaros los tiempos y la ocasión en la que propone la ley; pues aparecerá que os ha escarnecido de forma insolente. Pues era el mes de Esciroforión en el que aquellos perdieron los juicios contra Euctemón; y habiendo alquilado a este y sin estar preparados para hacer justicia, difundían rumores por el ágora de que estaban dispuestos a pagar el dinero simple, pero que no podrían pagar el doble.
16
Esto era una emboscada con burla y una preparación para que pasara desapercibida esta ley propuesta. Y el hecho mismo atestigua que esto es así; pues en aquellos tiempos no depositaron ni una dracma del dinero para vosotros, y con una sola ley hicieron inválidas la mayoría de las existentes, y esta, la más vergonzosa y terrible de las que jamás se han propuesto ante vosotros.
17
Quiero, tras exponer brevemente sobre las leyes vigentes según las cuales se realizan tales acusaciones, hablar sobre la ley misma por la que he sido acusado; pues seréis más capaces de comprender el resto al haber escuchado esto antes. Existen, atenienses, en nuestras leyes vigentes, definidos precisa y claramente todos los procedimientos que se deben seguir respecto a las leyes que se van a proponer.
18
Y, en primer lugar, está escrito el tiempo en el que corresponde legislar; luego, ni siquiera entonces ha dado libertad para hacerlo como a cada uno le parezca, sino que ordena primero exponer ante los héroes epónimos lo escrito para que lo examine quien quiera, después de esto ordena proponer la misma ley ante todos, y además de esto, anular las contrarias, y otras cosas sobre las que quizás no os urge escuchar ahora. Y si alguien transgrede una de estas cosas, da derecho a quien quiera a presentar una acusación.
19
Si Timócrates no fuera culpable de todas estas cosas y hubiera presentado la ley contra todas ellas, uno podría hacer una acusación contra él, fuera cual fuera; pero ahora es necesario hablar punto por punto, dividiendo por separado sobre cada una. Primero, pues, diré lo que cometió primero, cómo legisló contra todas las leyes, y luego lo demás sucesivamente, lo que queráis escuchar. Y tómame estas leyes y léelas; pues aparecerá que no ha hecho nada de esto. Prestad atención, jueces, a las leyes que se leen. VOTACIÓN PRELIMINAR DE LEYES.
20
En la primera pritanía, el día once, en la asamblea, una vez que el heraldo haya orado, realizar la votación preliminar de las leyes, primero sobre las relativas a la Boulé, segundo sobre las comunes, luego las que están establecidas para los nueve arcontes, luego las de las demás magistraturas. La votación será la primera, para quienes les parezca suficientes las leyes relativas a la Boulé, y la segunda, para quienes no les parezcan; luego sobre las comunes de la misma manera. Y la votación preliminar de las leyes será conforme a las leyes establecidas.
21
Y si algunas de las leyes establecidas son rechazadas en la votación, los pritanos, bajo los cuales se realice la votación, realizarán sobre las rechazadas la última de las tres asambleas; y los presidentes, quienesquiera que sean los que presiden en esta asamblea, tratarán obligatoriamente primero, después de los asuntos sagrados, sobre los legisladores, cómo se sentarán, y sobre el dinero, de dónde lo tendrán los legisladores; y los legisladores serán de entre los que han jurado el juramento heliástico.
22
Y si los pritanos no realizan la asamblea conforme a lo escrito o los presidentes no tratan los asuntos, cada uno de los pritanos deberá mil dracmas sagradas a Atenea, y cada uno de los presidentes deberá cuarenta dracmas sagradas a Atenea. Y que haya una denuncia contra ellos ante los tesmotetes, tal como si alguien ejerciera una magistratura debiendo al erario; y los tesmotetes llevarán a los denunciados ante el tribunal conforme a la ley, o si no, subirán al Areópago, como quienes disuelven la reforma de las leyes.
23
Antes de la asamblea, el ateniense que quiera expondrá ante los héroes epónimos, habiendo escrito las leyes que proponga, para que el pueblo vote sobre el tiempo para los legisladores según la cantidad de leyes expuestas. Y el que proponga la nueva ley, habiéndola escrito en una tablilla, la expondrá ante los héroes epónimos cada día, hasta que se celebre la asamblea. Elegir también a los que defenderán junto con el pueblo las leyes, los que se anularán ante los legisladores, cinco hombres de entre todos los atenienses, el día once del mes de Hecatombeón.
24
Todas estas leyes están establecidas desde hace mucho tiempo, jueces, y han dado prueba muchas veces de que os son beneficiosas, y nadie jamás ha hablado en contra de que no sean buenas. Razonablemente; pues no ordenan nada cruel, ni violento, ni oligárquico, sino que, al contrario, todas dicen que se actúe de forma humana y democrática.
25
Y primero hicieron una votación ante vosotros sobre si debe introducirse una ley nueva o si parecen suficientes las establecidas; después de esto, si votáis introducirla, no ordenaron proponerla inmediatamente, sino que señalaron la tercera asamblea, y ni siquiera en esta dieron permiso para proponerla, sino para examinar cómo estableceríais a los legisladores. Y en este tiempo intermedio ordenaron a los que quisieran introducir leyes que las expusieran ante los héroes epónimos, para que quien quiera examine, y si ve algo perjudicial para vosotros, lo diga y hable en contra con calma.
26
Sin embargo, siendo tantas estas cosas, este Timócrates no ha hecho nada; pues ni expuso la ley, ni dio permiso si alguien quería leerla y hablar en contra, ni esperó ninguno de los tiempos establecidos en las leyes, sino que, siendo la asamblea en la que votasteis las leyes el día once del mes de Hecatombeón, presentó la ley el día doce, inmediatamente al día siguiente, y esto siendo las Cronias y por ello habiendo sido despedida la Boulé, habiendo logrado con los que conspiran contra vosotros sentar a los legisladores mediante un decreto bajo el pretexto de las Panateneas.
27
Quiero leeros el decreto mismo que ganó, para que veáis que, habiendo organizado todo, nada de esto lo hicieron por azar. Toma el decreto para ellos y léelo tú. DECRETO. En la primera pritanía de la tribu Pandiónida, el día once de la pritanía, Epicrates dijo: para que se sacrifiquen los sacrificios sagrados y la administración sea suficiente y si falta algo para las Panateneas se administre, que los pritanos de la Pandiónida sienten a los legisladores mañana, y que los legisladores sean mil uno de entre los que han jurado, y que la Boulé legisle también conjuntamente.
28
Considerad, al leerse el decreto, cuán hábilmente el que lo redactó, anteponiendo la administración y la urgencia de la fiesta, eliminando el tiempo de las leyes, escribió él mismo que legislaran mañana, no, por Zeus, para que algo de lo relativo a la fiesta fuera lo mejor posible( pues no quedaba nada pendiente ni sin administrar), sino para que, sin que nadie se diera cuenta ni hablara en contra, se propusiera y llegara a ser válida para ellos esta ley que ahora está en juicio.
29
Y una prueba: pues estando sentados los legisladores, sobre estos asuntos, la administración y las Panateneas, nadie presentó ninguna ley ni peor ni mejor, pero sobre lo que ni el decreto ordenaba ni las leyes permiten, este Timócrates legislaba con mucha tranquilidad, habiendo considerado más válida la ley del decreto que el tiempo dicho en las leyes, y sin temer en absoluto que, celebrando todos vosotros una festividad sagrada, y estando establecida una ley de no agraviarse unos a otros ni en privado ni en público en este tiempo, ni tratar asuntos que no sean sobre la fiesta, él mismo aparecerá agraviando no a uno cualquiera, sino a toda la ciudad.
30
Y sin embargo,¿ cómo no es terrible, conociendo las leyes, de las cuales todos escuchasteis hace poco que son válidas, y conociendo que no permiten que ninguna otra ley ni decreto, aunque sea legal, sea más válido que la ley, escribir y proponer una ley ante vosotros conforme a un decreto, que él mismo sabía que estaba dicho contra las leyes?
31
¿ O cómo no es indignante que la ciudad misma haya dado a cada uno de nosotros seguridad de no sufrir nada desagradable o terrible en este tiempo por celebrar una festividad sagrada, y ella misma no haya obtenido esta seguridad de Timócrates, sino que en la misma festividad sagrada haya sido agraviada de la forma más grave? Pues,¿ qué mayor agravio podría cometer un ciudadano que disolver las leyes de ella, mediante las cuales se gobierna?
32
Que no ha hecho nada de lo que correspondía y ordenan las leyes, uno podría saberlo mirando lo dicho anteriormente. Y que no solo en esto agravia, si al transgredir el tiempo de las leyes y eliminar por completo el que vosotros deliberarais y examinarais sobre esto, legislaba siendo festividad sagrada, sino también en aquello, que ha presentado una ley contraria a todas las leyes existentes, lo aprenderéis ahora mismo con precisión. Léeme, tomando esta primera ley, que expresamente no permite presentar ninguna ley contraria, y si alguien presenta, ordena acusar. Lee. LEY.
33
De las leyes establecidas no sea lícito anular ninguna, a menos que sea ante los legisladores. Entonces sea lícito al ateniense que quiera anular, proponiendo otra en lugar de la que anule. Y los presidentes realizarán una votación sobre estas leyes, primero sobre la establecida, si parece conveniente para el pueblo ateniense o no, luego sobre la que se propone. Y la que voten los legisladores, esta sea válida. Y no sea lícito proponer una ley contraria a ninguna de las leyes establecidas. Y si alguien, tras anular alguna de las leyes establecidas, propone otra no conveniente para el pueblo ateniense o contraria a alguna de las establecidas, las acusaciones serán contra él conforme a la ley que está establecida si alguien propone una ley no conveniente.
34
Habéis escuchado la ley; y habiendo muchas leyes bien establecidas en la ciudad, no considero que esta haya sido escrita menos digna de elogio. Pues observad cuán justamente y muy en favor del pueblo está establecida. No permite presentar una ley contraria a las leyes existentes, a menos que anule la anterior establecida.¿ Por qué motivo? Primero, para que os sea lícito votar lo justo con piedad.
35
Pues si hubiera dos leyes contrarias, y algunos litigantes compitieran ante vosotros sobre asuntos públicos o privados, y cada uno pretendiera ganar no mostrando la misma ley, no es posible, supongo, votar a ambos;¿ cómo podría serlo? Ni votar a uno de ellos manteniendo el juramento; pues la decisión resulta contra la ley contraria, siendo igualmente válida.
36
Esto, pues, protegiendo en vuestro favor, lo previó, y además de esto, queriendo estableceros como guardianes de las leyes; pues sabía aquello, que las otras salvaguardas que ha escrito de ellas se pueden eludir de muchas maneras. A los defensores que elegís, alguien podría persuadirlos de callar. Ordena exponer para que todos lo sepan de antemano; quizás, si ocurriera, los que hablarían en contra, si no se dieran cuenta de antemano, pasarían desapercibidos, y otros que no prestan atención podrían leerlo.
37
Pero, por Zeus, se puede acusar a cada uno, lo que yo mismo he hecho ahora; y aquí, si alguien aparta al que se opone, la ciudad ha sido engañada.¿ Cuál es, pues, la única salvaguarda, justa y firme, de las leyes? Vosotros, la mayoría; pues ni uno solo de vosotros podría dejar de conocer y juzgar para elegir lo mejor, ni, habiendo apartado y corrompido, persuadir para establecer la ley peor en lugar de la mejor.
38
Por todas estas razones, sale al paso de cada camino de los delitos, impidiendo y no permitiendo caminar a los que conspiran contra vosotros. Todas estas cosas, Timócrates, estando tan bien y justamente establecidas, las hizo desaparecer, las borró, en cuanto dependía de él, y presentó una ley contraria a casi todas las existentes, sin haber leído antes, sin haber anulado, sin haber dado opción, sin haber hecho nada más de lo que correspondía.
39
Que, pues, ha quedado culpable de la acusación, habiendo presentado una ley contraria a las leyes existentes, creo que todos vosotros os habéis dado cuenta; y para que sepáis ante qué leyes presentó la que presentó, se os leerá primero su ley, luego las otras a las que esta es contraria. Lee. LEY. En la primera pritanía de la tribu Pandiónida, el día doce de la pritanía, Timócrates dijo: y si a alguno de los que deben al erario se le ha impuesto conforme a ley o conforme a decreto prisión o en el futuro se le imponga, sea lícito para él o para otro en su nombre presentar garantes de la deuda, a quienes el pueblo elija, que jurarán que pagará el dinero que debe. Y los presidentes someterán a votación obligatoriamente, cuando alguien quiera presentar.
40
Y al que presentó los garantes, si devuelve a la ciudad el dinero por el que presentó los garantes, sea absuelto de la prisión. Y si no paga el dinero ni él ni los garantes en la novena pritanía, el que fue liberado bajo fianza sea encarcelado, y de los garantes sea pública la propiedad. Sobre los que compran los impuestos y los que garantizan y recaudan, y los que alquilan los bienes alquilables y garantizan, las ejecuciones sean para la ciudad conforme a las leyes establecidas. Y si en la novena o décima pritanía debe, que pague en la novena pritanía del año siguiente.
41
Habéis escuchado la ley, y recordad de ella para mí primero el y si a alguno de los que deben se le ha impuesto prisión o en el futuro se le imponga, luego que, excepto sobre los recaudadores de impuestos y sobre los que alquilan, y cuantos garantizan esto, ordena usar la ley. Pues es totalmente contraria a todas las existentes, pero especialmente estas; y conoceréis las leyes al escucharlas. Di. LEY.
42
Diocles dijo: las leyes establecidas antes de Euclides en democracia y cuantas fueron establecidas en tiempos de Euclides y están registradas, sean válidas. Las establecidas después de Euclides y las que se establezcan en el futuro sean válidas desde el día en que cada una fue establecida, a menos que se haya escrito para alguna el tiempo que debe regir. Y que el secretario de la Boulé añada a las ahora establecidas treinta días; y en el futuro, quien sea secretario, que añada inmediatamente que la ley es válida desde el día en que fue establecida.
43
Estando bien las leyes, jueces, las existentes, esta ley ahora leída como que definió y las hizo más firmes. Pues ordena que cada una sea válida desde el día en que fue establecida, a menos que se haya escrito tiempo para alguna, y para esta que rija el tiempo escrito.¿ Por qué? Porque a muchas de las leyes se había añadido que la ley sea válida desde el que sigue al arconte actual. Pero después, al escribir el que propone sobre esto esta ley leída, no consideraba justo que las mismas leyes registradas después de que fueron establecidas fueran válidas para retrotraer al día desde el que fueron establecidas, y hacerlas válidas antes de lo que el que propuso cada una pretendió.
44
Sin embargo, con esta ley observad cuán contraria es la que este ha propuesto. Pues aquella ordena que el tiempo escrito o el día desde el que sea establecida sea válido; pero este escribió y si a alguno se le ha impuesto, hablando de los hechos pasados. Y ni siquiera esto definió, añadiendo el arconte desde el cual, sino que ha hecho válida la ley no solo antes del día en que fue propuesta, sino también antes de que naciera alguno de nosotros; pues ha incluido todo el tiempo pasado indefinido. Y sin embargo, debías, Timócrates, o no escribir esta o anular aquella, no, para que suceda lo que tú quieres, trastornar todos los asuntos. Di otra ley.
45
LEY. Ni sobre los privados de derechos, cómo deben ser restituidos, ni sobre los que deben a los dioses o al pueblo ateniense sobre la remisión de la deuda o el aplazamiento, a menos que, habiendo votado los atenienses la impunidad primero, no menos de seis mil, a quienes les parezca votando en secreto. Entonces sea lícito tratar sobre lo que parezca a la Boulé y al pueblo.
46
Esta es otra ley, que no permite hablar sobre los privados de derechos ni sobre los que deben, ni tratar sobre la remisión de las deudas o el aplazamiento, a menos que se haya dado la impunidad, y esta habiendo votado no menos de seis mil. Pero este escribió abiertamente, y si a alguno de los que deben se le ha impuesto prisión, sea la remisión habiendo procurado los que garanticen, no habiéndose propuesto nada sobre esto, ni habiéndose dado impunidad para hablar.
47
Y la ley, ni siquiera cuando alguien ha obtenido la impunidad, dio permiso para actuar como quiera, sino como parezca a la Boulé y al pueblo; pero a este no le bastó agraviar solo en esto, si sin haberse dado la impunidad habla y presenta una ley sobre esto, sino que además, sin haber dicho nada sobre esto ante la Boulé ni ante el pueblo, en un rincón, estando despedida la Boulé y los demás celebrando la festividad sagrada, presentó la ley a escondidas.
48
Y sin embargo, debías, Timócrates, conociendo esta ley que leyó, si querías hacer algo justo, primero presentar una propuesta ante la Boulé, luego hablar ante el pueblo, y luego así, si a todos los atenienses les parecía, escribir y legislar sobre esto, y entonces esperar los tiempos de las leyes, para que, actuando de este modo, si alguien intentaba demostrar que la ley no era conveniente para la ciudad, al menos no parecieras conspirar, sino haber fallado por error de juicio.
49
Pero ahora, al introducir la ley a escondidas, rápidamente y contra las leyes en las leyes y no establecerla, te has privado de toda disculpa; pues los que cometen errores involuntariamente tienen derecho a disculpa, no los que conspiran, lo cual has tomado haciendo ahora. Pero hablaré de esto enseguida. Ahora lee la ley siguiente.
50
LEY. Y si alguien suplica ante la Boulé o ante el pueblo sobre asuntos que un tribunal o la Boulé o el pueblo ha condenado, si el mismo condenado suplica antes de pagar, sea denuncia contra él, tal como si alguien que debe al pueblo fuera a juicio; y si otro suplica en nombre del condenado antes de pagar, sea pública toda su propiedad. Y si alguno de los presidentes da a alguien la votación, o al mismo condenado o a otro en su nombre, antes de pagar, sea privado de derechos.
51
Es una tarea, jueces, si vamos a hablar sobre todas las leyes a las que este ha presentado una contraria; pero es digno, si sobre alguna otra, también exponer sobre esta que acaba de leer. Pues el que propuso esta ley, atenienses, conocía vuestra humanidad y vuestra mansedumbre, y debido a esto veía que sobre muchos asuntos vosotros, queriendo, habíais sido ya alguna vez gravemente perjudicados.
52
Deseando, pues, no dejar ningún pretexto para que los asuntos comunes vayan mal, no creía que los que, mediante juicio y tribunal, han sido condenados por no actuar justamente, debieran disfrutar de vuestra ingenuidad, teniendo el suplicar y suplicar con desgracia como recurso, sino que prohibió totalmente ni a él ni a nadie ni suplicar ni hablar en favor de tales personas, sino hacer lo justo en silencio.
53
Si, pues, alguien os preguntara a quiénes haríais razonablemente cualquier cosa, a los que suplican o a los que ordenan, sé que diríais que a los que suplican; pues lo primero es obra de hombres buenos, lo segundo de hombres cobardes. Por tanto, todas las leyes ordenan lo que se debe hacer, pero los que proponen las súplicas suplican. Si, pues, no es lícito suplicar,¿ acaso presentar una ley que tiene una orden? Yo no lo creo. Pues es vergonzoso permitir que se hagan contra vuestra voluntad, por lo que algunos quieren, asuntos sobre los que ni siquiera habéis supuesto que se deba conceder. Lee la siguiente después de esta.
54
LEY. De cuantos asuntos hubo juicio antes o rendición de cuentas o proceso sobre algo en tribunal, o en privado o en público, o el pueblo vendió, no introducir sobre esto ante el tribunal ni someter a votación ninguno de los arcontes, ni acusar permitiendo lo que no permiten las leyes.
55
Timócrates, pues, como atestiguando lo que agravia al escribir, inmediatamente al comenzar la ley puso lo contrario a esto. Pues aquella no permite tratar de nuevo sobre asuntos sobre los que un tribunal ha juzgado una vez; pero este escribió, y si a alguno se le ha impuesto conforme a ley o conforme a decreto, que el pueblo trate sobre esto, para que lo que juzgó el tribunal sea anulado, y el condenado presente garantes. Y la ley dice que ninguno de los arcontes someta a votación contra esto; pero este escribió a los presidentes obligatoriamente, si alguien presenta, que lo lleven, y añadió cuando alguien quiera.
56
Di otra ley. LEY. Los juicios y los arbitrajes, cuantos ocurrieron conforme a las leyes en la ciudad democrática, sean válidos. Timócrates dice que no, al menos cuantos se les haya impuesto prisión. Di. LEY. Cuantos asuntos se hicieron bajo los Treinta o juicio se juzgó, o en privado o en público, sean inválidos.
57
Espera. Dime,¿ qué diríais todos que es lo más terrible al escuchar, y qué desearíais más evitar?¿ No son estos mismos asuntos los que ocurrieron bajo los Treinta que no hubieran ocurrido? Yo creo que sí. Al menos esta ley, cuidándose, como me parece, de tal cosa, prohibió que lo ocurrido bajo aquellos fuera válido. Este, pues, ha condenado la misma ilegalidad de los hechos realizados bajo la democracia que vosotros los de aquellos; al menos, de igual modo, los hace inválidos.
58
Y sin embargo,¿ qué diremos, atenienses, al dejar que esta ley llegue a ser válida?¿ Que los tribunales, que bajo la democracia se llenan de los que han jurado, cometen los mismos delitos que los de bajo los Treinta?¿ Y cómo no es terrible?¿ O que se ha votado justamente?¿ Por qué motivo diremos que se propuso la ley que anulará esto? A menos que alguien diga esto: que se volvieron locos; pues no se puede decir otra cosa.
59
Lee otra ley. LEY. Que no sea lícito proponer una ley contra un individuo, a menos que se proponga la misma para todos los atenienses, y a menos que lo decidan al menos seis mil ciudadanos mediante votación secreta. No permite proponer una ley que no sea la misma para todos los ciudadanos, hablando de manera noble y democrática. Pues, así como cada uno participa por igual del resto de la constitución, así también exige que cada uno participe por igual de estas. Por tanto, sobre aquellos a quienes este introducía, ustedes no saben menos que yo; pero, aparte de estos, él mismo admitió no haber propuesto la misma para todos, salvo que añadió a la ley que se aplicara respecto a los recaudadores de impuestos, a los arrendatarios y a sus fiadores. Por consiguiente, puesto que hay algunos a quienes excluyes, ya no habrías propuesto la misma para todos.
60
Y, ciertamente, tampoco podrías decir aquello, que los recaudadores de impuestos son quienes más cometen las mayores injusticias entre aquellos a quienes se les impone una pena de prisión, de modo que solo a ellos no se les deba hacer partícipes de la ley. Pues, sin duda, cometen injusticias mucho mayores quienes traicionan algo de los bienes comunes, quienes maltratan a sus padres, quienes no tienen las manos limpias y, sin embargo, entran en el ágora. A todos ellos, las leyes vigentes les prescriben prisión, mientras que la tuya permite que sean liberados. Pero aquí, de nuevo, delatas a favor de quiénes la proponías; pues, debido a que ellos no debían dinero por haber recaudado impuestos, sino por haber robado, o más bien por haber arrebatado los fondos, por eso, creo, no te preocupaste por los recaudadores.
61
Uno podría señalar todavía muchas leyes que están bien, a todas las cuales es contraria la que este ha propuesto. Pero quizás yo, si hablo de todas, seré expulsado por decir que la ley no es en absoluto conveniente para ustedes, y a ustedes les parecerá igualmente culpable ante la acusación, incluso si es contraria a una sola de las leyes existentes.¿ Cómo me parece entonces? Dejar las otras y, tras haber examinado la ley que este mismo propuso anteriormente, pasar ya a esa parte de la acusación, sobre cómo, al volverse vigente, dañaría gravemente a la ciudad.
62
Por tanto, haber introducido una ley contraria a las de los demás es grave, pero requiere de otro acusador; pero haber propuesto lo contrario a una ley establecida anteriormente por él mismo, esto ya hace que él mismo se haya convertido en su propio acusador. Para que, pues, sepan que esto sucede, se les leerá la ley que este mismo propuso; yo, por mi parte, guardaré silencio. Lee.
63
LEY. Timócrates dijo: cuantos atenienses, por denuncia ante el Consejo, estén ahora en la prisión o sean encarcelados en el futuro, y cuya condena no sea entregada a los tesmótetas por el secretario de turno según la ley de denuncias, que los nomotetas decidan que los Once los lleven al tribunal en el plazo de treinta días desde que los reciban, a menos que algo lo impida públicamente, y si no, cuando sea posible lo antes posible. Que acuse cualquier ateniense que lo desee, entre aquellos a quienes les está permitido. Y si es condenado, que la Heliea dicte sobre él lo que considere que merece sufrir o pagar. Y si es condenado a una multa en dinero, que sea encarcelado hasta que pague lo que se le haya sentenciado.
64
Escuchan, señores jueces,¿ verdad? Lee esto mismo para ellos de nuevo. LEY. Y si es condenado a una multa en dinero, que sea encarcelado hasta que pague. Basta.¿ Es posible, pues, que alguien proponga dos cosas más contrarias que el que los condenados sean encarcelados hasta que paguen, y el establecer a esos mismos como fiadores, en lugar de que deban estar presos? Esto, pues, es lo que Timócrates acusa a Timócrates, no Diodoro, ni ninguno de ustedes, siendo tantos en número.
65
Y, sin embargo,¿ de qué ganancia les parece a ustedes que se abstendría o qué dudaría en hacer por lucro, quien se atrevió a legislar cosas contrarias a sí mismo, sin que las otras leyes lo permitieran? Pues a mí, por causa de su desvergüenza, me parece que tal hombre haría cualquier acción sin dudar. Así pues, señores atenienses, como las leyes ordenan castigar sin juicio a los que confiesan ser malhechores en otros asuntos, así es justo que también a este, puesto que ha sido sorprendido cometiendo un delito contra las leyes, lo condenen sin darle la palabra ni querer escucharlo; pues ha admitido, al proponer esta ley frente a la otra anterior, que está cometiendo una injusticia.
66
Que, por tanto, ha propuesto la ley tanto contra estas leyes como contra las mencionadas anteriormente, y casi diría contra todas las que existen en la ciudad, creo que es evidente para todos ustedes. Pero me pregunto qué se atreverá a decir sobre esto. Pues no podrá demostrar que la ley no es contraria a las otras, ni podrá convencer de que esto le pasó por inexperiencia al ser un particular; pues hace tiempo que se le ve cobrando, escribiendo y proponiendo leyes.
67
Y, ciertamente, tampoco le queda aquello, admitir que el asunto es un delito pero pedir obtener perdón; pues no parece haber propuesto la ley involuntariamente, ni a favor de personas desafortunadas, ni a favor de parientes y allegados, sino voluntariamente a favor de quienes les han causado grandes injusticias a ustedes, sin que tengan ninguna relación con él, a menos que diga que considera parientes a quienes lo contratan.
68
Que, por tanto, no ha introducido una ley conveniente ni beneficiosa para ustedes, intentaré demostrarlo ahora mismo. Creo, pues, que todos ustedes estarían de acuerdo en que una ley que está bien y que pretende ser beneficiosa para la mayoría debe, en primer lugar, estar redactada de forma sencilla y comprensible para todos, y no que uno piense que significa esto y otro aquello. En segundo lugar, que las acciones que deben realizarse a través de la ley sean posibles; pues si, por un lado, estuviera bien, pero indicara algo imposible, realizaría la función de un deseo, no de una ley.
69
Además de esto, que no parezca dar ninguna facilidad a ninguno de los que cometen injusticias. Pues si alguien ha supuesto que es democrático que las leyes sean suaves, que examine para quiénes lo son, y si quiere observar correctamente, encontrará que lo son para los que están a punto de ser juzgados, no para los que ya han sido declarados culpables; pues en los primeros es incierto si alguien ha sido calumniado injustamente, mientras que a los segundos no les queda ni siquiera el argumento de no ser malvados.
70
De estas cosas que he expuesto ahora, no aparecerá que esta ley tenga absolutamente nada, sino todo lo contrario. Por muchas partes uno podría enseñar esto, pero sobre todo examinando la ley misma que ha propuesto. Pues no es que una parte de ella esté bien establecida y otra errada, sino que toda ella, desde el principio, desde la primera sílaba hasta la última, está establecida contra ustedes.
71
Toma para ellos la acusación misma y lee la ley hasta la primera parte; pues así yo enseñaré muy fácilmente y ustedes aprenderán lo que digo. LEY. En la primera duodécima parte de la pritanía de la tribu Pandiónida, presidió Aristocles de Mirrinunte, Timócrates dijo: y si a alguno de los que deben dinero al erario se le ha impuesto una pena de prisión según la ley o según un decreto, o se le imponga en el futuro, que le sea lícito a él o a otro en su nombre establecer fiadores.
72
Detente; pues leerás punto por punto inmediatamente. Esto, señores jueces, es casi lo más grave de todo lo escrito en la ley. Pues creo que ningún otro hombre se habría atrevido, al introducir una ley para que los ciudadanos la usen, a intentar anular los juicios que ya se han llevado a cabo según las leyes vigentes anteriormente. Esto, pues, lo ha hecho este Timócrates desvergonzadamente y sin siquiera ocultarlo, al escribir expresamente: y si a alguno de los que deben dinero al erario se le ha impuesto una pena de prisión según la ley o según un decreto, o se le imponga en el futuro.
73
Sobre los asuntos futuros, si hubiera convencido a ustedes de algo justo, no habría cometido una injusticia; pero sobre los asuntos que un tribunal ya ha juzgado y han tenido un final,¿ cómo no comete actos graves al introducir una ley mediante la cual estos serán anulados? Sería como si alguien, dejando vigente la ley de este, escribiera otra tal como: y si algunos, habiendo sido condenados a pagar dinero y habiéndose impuesto una pena de prisión, establecieron fiadores según la ley, que no sea válida la fianza para ellos, ni que en el futuro nadie pueda ser fiador.
74
Pero nadie en su sano juicio haría esto, creo, y tú, al anular aquellos, cometías una injusticia. Pues debías, si considerabas que el asunto era justo, proponer la ley para los casos que ocurrieran después, y no, al reunir en lo mismo los asuntos futuros con los pasados y los inciertos con los delitos evidentes, escribir luego la misma opinión para todos. Pues,¿ cómo no es grave haber considerado dignos de los mismos derechos a los que han sido declarados culpables de cometer injusticias contra la ciudad anteriormente y a aquellos de los que ni siquiera es seguro si harán algo digno de juicio?
75
Y, ciertamente, también desde ahí uno podría ver cuán grave ha hecho el proponer la ley sobre los asuntos pasados, si reflexionara consigo mismo qué es aquello en lo que una ley difiere de una oligarquía, y por qué razón los que quieren ser gobernados por leyes son considerados sensatos y buenos, mientras que los que son gobernados por oligarquías son considerados cobardes y esclavos.
76
Pues uno encontraría que esto es verdaderamente lo más evidente: que en las oligarquías cada uno es dueño de anular lo que se ha hecho y de ordenar sobre los asuntos futuros lo que le parezca, mientras que las leyes indican lo que debe suceder respecto a los asuntos futuros, habiendo sido propuestas tras haber convencido de que serán beneficiosas para quienes las usan. Timócrates, pues, al legislar en una ciudad gobernada democráticamente, trasladó la injusticia de la oligarquía a su propia ley, y se consideró a sí mismo más dueño sobre los asuntos pasados que los jueces que dictaron la sentencia.
77
Y no solo ha hecho esto de manera insolente, sino que también está escrito: o si en el futuro a alguien se le impone una pena de prisión, que al haber establecido los fiadores, bajo la promesa de que pagará, sea liberado. Y, sin embargo, debía, si consideraba que estar preso era grave, no imponer una pena de prisión a nadie que estableciera fiadores ante ustedes, sin haber esperado a que ustedes hubieran dictado la prisión ni haber predispuesto al condenado con hostilidad hacia ustedes, y entonces realizar la fianza. Pero ahora, como demostrando que, incluso si a ustedes les parece que alguien debe estar preso, él mismo lo liberará, de esta manera introdujo la ley.
78
¿ Acaso, pues, les parece que es beneficiosa para la ciudad una ley tal que será ella misma más dueña que la decisión de un tribunal, y ordenará anular las decisiones de los que han jurado a los que no han jurado? Yo, por mi parte, no lo creo. Resulta, pues, que la ley de este tiene ambas cosas. De modo que, si a cada uno de ustedes le importa algo la constitución y cree que su propia decisión debe ser soberana sobre aquello que, habiendo jurado, vote, esta ley debe ser anulada y no permitida que sea soberana ahora.
79
No le bastó, pues, con hacer nulos los juicios de las penas adicionales, sino que tampoco lo que él mismo definió como justo en la ley y ordenó a los condenados, ni siquiera eso aparecerá escrito de forma sencilla ni sin engaño, sino como alguien que desea engañar y confundir a ustedes al máximo. Pues observen cómo ha escrito. Dice: Timócrates dijo: y si a alguno de los que deben dinero al erario se le ha impuesto una pena de prisión según la ley o según un decreto, o se le imponga en el futuro, que le sea lícito a él o a otro en su nombre establecer fiadores, a quienes el pueblo elija, bajo la promesa de que pagará.
80
Observen desde el tribunal y la condena hacia dónde se saltó: hacia el pueblo, escabullendo al que ha cometido la injusticia y su entrega a los Once. Pues,¿ qué magistratura entregará al condenado?¿ Quién de los Once lo recibirá? Siendo que este ordena en el pueblo establecer los fiadores, y siendo imposible que el mismo día haya asamblea y tribunal, y no ordenando en ninguna parte que lo guarden hasta que establezca los fiadores.
81
Y, sin embargo,¿ qué era aquello por lo que dudó en añadir claramente que la magistratura guardara al condenado hasta que establezca los fiadores?¿ Acaso no era justo? Sé bien que todos dirían que sí.¿ Pero era esto contrario a alguna ley? No, sino solo según las leyes.¿ Qué era, pues? Uno no encontraría otra cosa sino que no buscaba cómo pagarán por lo que ustedes condenen, sino cómo no.
82
Luego,¿ cómo está escrito después de esto? Establecer los fiadores bajo la promesa de que pagará el dinero que debe. Aquí, de nuevo, ha sustraído la décima parte de los fondos sagrados, y de los públicos, de los cuales en la ley se duplican, la mitad.¿ Cómo hace esto? Al escribir, en lugar de la multa, el dinero, y en lugar de lo que resulta, lo que debe.
83
Pero,¿ qué diferencia hay? Si hubiera escrito establecer los fiadores bajo la promesa de que pagará la multa que resulta, habría incluido las leyes según las cuales algunas deudas se duplican y otras incluso se decuplican; de modo que, a partir de esto, era necesario para los condenados pagar lo escrito y abonar las penas que se añaden según las leyes. Pero ahora, al escribir que la constitución de los fiadores es bajo la promesa de que pagará el dinero que debe, hace que el pago sea a partir de la demanda y de los documentos sobre los cuales cada uno fue llevado a juicio, en los cuales está escrito en todos el dinero simple que cada uno debe.
84
Después de esto, pues, habiendo eliminado un asunto tan grande en el cambio de las palabras, añadió que los presidentes deben someter a votación obligatoriamente, cuando alguien quiera establecerlos, pensando que debe salvar, contra toda la ley, al que ha cometido la injusticia y al que ha sido condenado ante ustedes. Pues, al haberle dado la constitución de los fiadores cuando él quiera, ha hecho que dependa de él no pagar nunca ni ser encarcelado.
85
¿ Quién, pues, no conseguirá hombres viles, a quienes, cuando ustedes los rechacen en la votación, él se librará? Pues si alguien, como si no estuviera estableciendo los fiadores, exige que sea encarcelado, él dirá que sí está estableciendo y que establecerá, y mostrará la ley de este, que ordena establecer cuando quiera, pero no dice que lo guarden hasta entonces, ni, si ustedes rechazan a los fiadores, ordena que sea encarcelado, sino que, en verdad, es como un antídoto para los que desean cometer injusticias.
86
Y dice: al que haya establecido los fiadores, si devuelve a la ciudad el dinero. De nuevo aquí persistió en el delito que dije hace poco, y no se olvidó, ni escribió la multa que resulta, sino el dinero que debe, si lo devuelve, ser liberado de la prisión.
87
Y si no paga el dinero, ni él ni los fiadores, en la novena pritanía, que el que ha sido liberado bajo fianza sea encarcelado, y que la propiedad de los fiadores sea pública. En este último punto, aparecerá que él mismo se ha convertido en su propio acusador de que comete una injusticia. Pues no prohibió que alguien de los ciudadanos sea encarcelado por considerar que es vergonzoso o grave, sino que, habiendo escabullido el momento en el que era posible tomar al que ha cometido la injusticia estando presente, dejó el nombre del castigo para ustedes, los que sufren la injusticia, pero arrebató el hecho. Y dio la liberación, incluso contra la voluntad de ustedes, a quienes pretenden tener lo suyo por la fuerza, y poco faltó para que añadiera que es lícito presentar una demanda contra los jueces que impusieron la pena de prisión.
88
Lo que, siendo muchas y graves las cosas que ha propuesto en la ley, es lo más digno de indignarse, quiero decírselo a ustedes. Pues a través de toda la ley habla al que ha establecido los fiadores, pero al que no establece, ni mejor ni peor, ni siquiera prestando atención a ustedes, no ha añadido ninguna demanda ni castigo, sino que ha creado tanta impunidad como es posible que exista. Pues incluso el tiempo que definió, la novena pritanía, lo dice para el que ha establecido los fiadores.
89
Y uno podría saberlo desde ahí: añadió que la propiedad de los fiadores sea pública, si alguien no paga; pero para el que no ha establecido, no puede haber, sin duda, fiadores. Y a los presidentes, que sentados por sorteo son de ustedes, les hizo obligatorio, cuando alguien establece, recibir; pero a los que cometen injusticias contra la ciudad no les añadió ninguna obligación, sino que, como si fueran benefactores, les dio la elección de si deben pagar por el delito o no.
90
Y, sin embargo,¿ cómo podría una ley ser más perjudicial para ustedes que esta o estar peor? Que, en primer lugar, ordena sobre los juzgados del tiempo pasado cosas contrarias a lo que ustedes han decidido, y en segundo lugar, al ordenar a los jueces que han jurado imponer penas adicionales sobre los que van a ser juzgados, hace nulas las penas adicionales, y además de esto, establece como ciudadanos con plenos derechos a los que deben dinero y no pagan lo que corresponde, y en general demuestra que ustedes juran, imponen penas, juzgan, se enfurecen y hacen todo en vano. Pues yo, si Critias, el que fue uno de los Treinta, introdujera la ley, no creo que la hubiera escrito de otra manera que esta.
91
Que, por tanto, la ley confunde toda la constitución y anula todos los asuntos, y elimina muchas ambiciones de la ciudad, también creo que aprenderán esto fácilmente. Pues saben, sin duda, que nuestra ciudad se salva a menudo gracias a las expediciones, tanto las navales como las terrestres, y muchas y hermosas cosas han realizado ya a menudo, salvando a algunos, castigando y reconciliando.
92
Entonces,¿ cómo es necesario administrar tales cosas? Mediante decretos y leyes, ordenando a unos contribuir, a otros mandar trirremes, a otros navegar, y a otros hacer cada una de las cosas que son necesarias. Por consiguiente, para que esto suceda, llenan los tribunales y condenan a prisión a los que no cumplen. Observen, pues, la ley de este hombre noble y bueno, cómo daña y corrompe esto.
93
Pues está escrito, sin duda, en su ley: y si a alguno de los que deben dinero se le ha impuesto una pena de prisión o se le imponga en el futuro, que al haber establecido fiadores, bajo la promesa de que en la novena pritanía pagará el dinero, sea liberado de la prisión.¿ Qué recurso habrá, pues?¿ De qué manera será enviada la expedición?¿ Cómo recaudaremos los fondos, si cada uno, al ser condenado, establece fiadores según la ley de este, en lugar de hacer lo que corresponde?
94
Diremos, por Zeus, a los griegos: hay una ley de Timócrates entre nosotros; esperen, pues, a la novena pritanía; luego entonces saldremos; pues esto es lo que queda. Pero si fuera necesario defenderse por ustedes mismos,¿ acaso creen que los enemigos esperarán las evasiones y delitos de los malvados que hay entre nosotros?¿ O que la ciudad, si propone leyes que se obstaculizan a sí misma y dice cosas contrarias a lo que es beneficioso, podrá hacer algo de lo necesario?
95
Pero sería suficiente, señores atenienses, si, estando todo bien para nosotros y no existiendo ninguna ley tal, venciéramos a los enemigos y pudiéramos seguir las urgencias y los momentos de la guerra y no quedarnos atrás en nada. Pero, ciertamente, si resulta que has propuesto una ley tal que daña aquellas cosas por las cuales la ciudad se ha vuelto noble y brillante ante todos,¿ cómo no merecerías justamente sufrir cualquier cosa?
96
Además, señores atenienses, anula la administración, tanto la sagrada como la pública. Y cómo, yo lo diré. Tienen ustedes una ley soberana, bien establecida si alguna otra lo está, que los que tienen los fondos sagrados y públicos los entreguen en el Consejo, y si no, que el Consejo los recaude usando las leyes de los recaudadores de impuestos.
97
A través de esta ley, pues, se administran los asuntos comunes; pues los fondos que se gastan en las asambleas, los sacrificios, el Consejo, los caballeros y el resto, esta es la ley que hace que se obtengan recursos adicionales. Pues no siendo suficientes los fondos de los impuestos para la administración, los llamados pagos adicionales se entregan por miedo a esta ley.
98
Entonces,¿ cómo no es necesario que se anulen todos los asuntos de la ciudad, cuando los pagos de los impuestos no son suficientes para la administración, sino que faltan muchos, y ni siquiera estos se pueden obtener sino al final del año, y los pagos adicionales no es soberano el Consejo ni los tribunales para obligar a los que no los entregan, sino que establecen fiadores hasta la novena pritanía?
99
¿ Y qué haremos con las ocho? Dime, Timócrates:¿ no nos reuniremos y deliberaremos si algo es necesario?¿ Y seguiremos siendo una democracia?¿ No juzgarán los tribunales los asuntos privados y públicos?¿ Y qué seguridad tendrán los que sufren injusticias?¿ No entrará el Consejo y administrará según las leyes?¿ Y qué nos queda sino estar anulados? Pero, por Zeus, haremos esto sin paga.¿ Y cómo no es grave si, debido a la ley que tú propusiste tras recibir una paga, el pueblo, el Consejo y los tribunales estarán sin paga?
100
Pues debías, Timócrates, añadir esto a la ley, donde hacías las recaudaciones contra los recaudadores de impuestos y los fiadores según las leyes vigentes, y si contra algunos en alguna otra ley o decreto se han dicho las mismas recaudaciones de lo que deben que las que se dicen sobre los recaudadores, también contra estos sean las recaudaciones según las leyes vigentes.

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