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Against Zenothemis
DemosthenesZenothemis 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Señores jueces, deseo, habiendo presentado una excepción de inadmisibilidad de la demanda, hablar primero sobre las leyes conforme a las cuales presenté dicha excepción. Las leyes ordenan, señores jueces, que los litigios sean para los armadores y los mercaderes respecto a los contratos hechos en Atenas o desde Atenas, y sobre aquellos asuntos para los que existan contratos escritos; y si alguien litiga contraviniendo esto, que la demanda sea inadmisible.
2
Pues bien, que este Zenotemis no tenía ningún contrato ni documento escrito conmigo, él mismo lo admite en la querella; pero afirma haber prestado dinero a Hegéstrato, el armador, y que, al perecer este en alta mar, nosotros nos apropiamos del flete; esta es la querella. Pues bien, a partir de este mismo argumento aprenderán que la demanda es inadmisible y verán toda la intriga y la maldad de este hombre.
3
Les pido a todos ustedes, señores jueces, que si alguna vez prestaron atención a otro asunto, también presten atención a este; pues escucharán la audacia y la maldad de un hombre que no es cualquiera, si es que yo soy capaz de contarles a ustedes muchas veces lo que él ha hecho. Y creo que lo soy.
4
Porque este Zenotemis, siendo subordinado de Hegéstrato el armador, quien él mismo escribió en la querella que pereció en alta mar( cómo, no lo escribió, pero yo lo diré), tramó con él un delito como este. Este y aquel pedían dinero prestado en Siracusa. Aquel admitía ante quienes le prestaban a él, si alguien preguntaba, que había mucho grano en la nave para este, y este, ante quienes le prestaban a aquel, que él tenía la carga propia de la nave; y siendo uno el armador y el otro el pasajero, creían razonablemente lo que decían el uno del otro.
5
Recibiendo el dinero, lo enviaban a casa, a Marsella, y no cargaban nada en la nave. Y existiendo los contratos, como es costumbre en todos, de devolver el dinero si la nave se salvaba, para defraudar a los prestamistas, planearon hundir la nave. Hegéstrato, pues, cuando se alejaron de tierra dos o tres días de navegación, bajando de noche a la sentina, cortaba el fondo de la nave. Este, como si no supiera nada, pasaba el tiempo arriba con los otros pasajeros. Al producirse un ruido, los que estaban en la nave se dan cuenta de que algo sucede en la sentina y acuden abajo.
6
Cuando Hegéstrato fue sorprendido y supuso que tendría que rendir cuentas, huye y, siendo perseguido, se arroja al mar, y al fallar el bote por ser de noche, se ahogó. Aquel, pues, como merecía, pereció miserablemente de forma miserable, sufriendo él mismo lo que tramó hacer a los demás.
7
Este, su socio y cómplice, al principio, inmediatamente en la nave ante los delitos, como si no supiera nada, sino que él mismo estaba aterrorizado, convencía al proel y a los marineros de subir al bote y abandonar la nave lo más rápido posible, como si la salvación fuera desesperada y la nave fuera a hundirse de un momento a otro, para que, lo que habían planeado, eso se cumpliera y la nave pereciera y defraudaran los contratos.
8
Al fracasar en esto, y habiéndose opuesto el que navegaba con nosotros y habiendo prometido grandes salarios a los marineros si salvaban la nave, habiéndose salvado la nave en Cefalonia gracias a los dioses sobre todo, y luego gracias a la virtud de los marineros, de nuevo, junto con los masaliotas, los conciudadanos de Hegéstrato, tramaba que la nave no navegara hacia Atenas, diciendo que tanto él como el dinero son de allí, y que el armador y los que habían prestado eran masaliotas.
9
Al fracasar también en esto, y habiendo decidido los magistrados en Cefalonia que la nave navegara hacia Atenas, de donde había zarpado, a donde nadie pensaría que se atrevería a venir habiendo tramado y hecho tales cosas, este, señores atenienses, ha superado tanto en desvergüenza y audacia que no solo ha venido, sino que, habiendo disputado con nosotros sobre nuestro grano, ha presentado una demanda adicional.
10
Entonces,¿ cuál es la causa, y alentado por qué este ha venido y ha presentado la demanda? Yo se los diré, señores jueces, afligido, por Zeus y los dioses, pero obligado. Hay talleres de hombres malvados reunidos en el Pireo; a quienes ni ustedes desconocerán al verlos.
11
De estos, a uno, cuando este tramaba cómo la nave no navegaría hacia aquí, lo tomamos como embajador del consejo, alguien conocido, y sin saber qué era, sufrimos una desgracia no menor, si es posible decirlo, que la de habernos mezclado desde el principio con hombres malvados. Este enviado por nosotros( su nombre es Aristofonte), quien también ha tramado los asuntos de Micalión( pues esto escuchamos ahora), ha trabajado por su cuenta y se ha ofrecido a este, y en general es este quien hace todo; y este lo ha aceptado con gusto.
12
Pues como fracasó en destruir la nave, no pudiendo devolver el dinero a los prestamistas(¿ cómo iba a hacerlo? lo que desde el principio no cargó), reclama lo nuestro, y dice haber prestado a Hegéstrato para este grano que el que navegaba con nosotros compró. Los prestamistas, engañados desde el principio, viendo para sí mismos en lugar del dinero a un hombre malvado y deudor, y nada más, teniendo la esperanza de recuperar lo suyo de lo nuestro tras ser ustedes engañados por este, a quien saben que miente sobre esto contra nosotros, se ven obligados a litigar junto a él por su propio interés.
13
El asunto sobre el cual emitirán su voto, pues, para decirlo en resumen, es así. Pero deseo presentarles primero a los testigos de lo que digo, y después de esto, enseñarles también lo demás. Y léeme los testimonios. TESTIMONIOS.
14
Cuando la nave llegó aquí, habiendo decidido los cefalonios, oponiéndose este, que la nave navegara hacia donde zarpó, los que habían prestado sobre la nave tuvieron la nave inmediatamente desde allí, y el que la había comprado tuvo el grano; y este era el que nos debía el dinero. Después de esto vino este con el embajador enviado por nosotros, Aristofonte, y disputaba sobre el grano, diciendo haber prestado a Hegéstrato.
15
¿ Qué dices, hombre? Inmediatamente Proto( pues este era el nombre del que introdujo el grano, el que nos debía el dinero)¿ tú has dado dinero a Hegéstrato, con quien has engañado a los demás, para que pida prestado, y diciéndote muchas veces que el dinero se perderá para los que lo entregan?¿ Tú, pues, escuchando esto, lo habrías entregado? Dijo que sí y fue desvergonzado. Entonces, si dices la verdad, dijo uno de los presentes, tu socio y conciudadano, Hegéstrato, al parecer, te ha engañado, y por esto él mismo, habiéndose condenado a muerte, ha perecido.
16
Y que él es cómplice de todo aquello, dijo uno de los presentes, les diré una señal: pues antes de intentar cortar la nave, este y Hegéstrato establecen un contrato ante uno de los que navegaban. Y sin embargo, si lo diste por confianza,¿ por qué antes del delito harías las cosas seguras? Y si resultaba que desconfiabas,¿ por qué no, como los demás, tomabas las garantías en tierra?
17
¿ Para qué diría uno muchas cosas? Pues no había ninguna ventaja para nosotros diciendo esto, sino que se aferraba al grano. Proto y el socio de Proto, Fértato, lo sacaban; pero este no era sacado, ni decía que sería sacado explícitamente por nadie, a menos que yo mismo lo saque.
18
Después de esto, Proto y nosotros lo desafiábamos ante la magistratura de los siracusanos, y si él aparece habiendo comprado el grano y los impuestos están a su nombre y él es quien paga los precios allí, consideramos que este, siendo malvado, sea castigado, y si no, recuperar también los intereses y tomar un talento adicional, y renunciamos al grano. Desafiando él esto y diciéndolo, y nosotros, no había ninguna ventaja, sino que había una elección: o sacarlo o haber perdido lo nuestro, habiéndose salvado y estando presente.
19
Pues Proto, a su vez, testificaba que lo sacara, asegurando querer navegar de vuelta a Sicilia; si nosotros, queriendo él esto, le entregamos el grano a este, a él no le importa nada. Y que digo la verdad sobre esto, y que ni decía que sería sacado, a menos que fuera por mí, ni aceptaba lo que desafiaba sobre navegar de vuelta, y que estableció el contrato en la navegación, léeme los testimonios. TESTIMONIOS.
20
Puesto que no quería ser sacado por Proto ni navegar de vuelta a Sicilia conforme a justicia, y parecía prever todo lo que Hegéstrato cometía, nos quedaba a nosotros, que habíamos hecho el contrato desde aquí y habíamos recibido el grano del que justamente lo había comprado allí, sacarlo.
21
¿ Qué otra cosa íbamos a hacer? Pues nadie de nosotros, los socios, supuso todavía que ustedes decidirían alguna vez que el grano era de este, el cual este convencía a los marineros de abandonar para que pereciera al hundirse la nave. Lo cual es también la mayor señal de que no le pertenece en nada. Pues¿ quién convencería a los que quieren salvar su propio grano de entregarlo?¿ O quién no navegaría aceptando el desafío a Sicilia, donde era posible probar esto claramente?
22
Y ciertamente tampoco íbamos a condenarlos a ustedes a esto, a que decidirán que la demanda es admisible para este sobre este dinero, el cual este intentaba de muchas maneras que no fuera admisible aquí, primero cuando convencía a los marineros de abandonarlo, luego cuando en Cefalonia tramaba que la nave no navegara hacia aquí.
23
¿ Cómo no sería vergonzoso y terrible si los cefalonios, para que el dinero se salvara para los atenienses, decidieron que la nave navegara hacia aquí, y ustedes, siendo atenienses, decidieran dar lo de los ciudadanos a los que quisieron hundirlo, y lo que este tramaba que no navegara hacia aquí en absoluto, decidieran que es admisible para él? Que no sea así, Zeus y dioses. Léeme qué he presentado como excepción. EXCEPCIÓN. Léeme la ley. LEY.
24
Que he presentado la excepción de que la demanda es inadmisible conforme a las leyes, creo haberlo demostrado suficientemente; pero escucharán la técnica del sabio que ha compuesto todo esto, Aristofonte. Pues como no veían nada justo para ellos en los hechos, envían emisarios a Proto y convencen al hombre de entregarles los asuntos, tramando esto, al parecer, desde el principio, como ahora nos ha quedado claro, pero no pudiendo convencerlo.
25
Pues Proto, mientras pensaba que el grano traería ganancia, se aferraba a él, y prefería ganar él mismo y devolvernos lo justo, antes que, compartiendo con estos, hacerlos partícipes de la utilidad y perjudicarnos a nosotros; pero al llegar él aquí y tratar sobre esto, el grano volvió, y tomó inmediatamente otra opinión.
26
Y al mismo tiempo( pues se dirá toda la verdad ante ustedes, señores atenienses) también nosotros, los que habíamos prestado, chocábamos con él y estábamos amargados, recayendo sobre nosotros el daño sobre el grano y acusándolo de habernos traído un sicofante en lugar de dinero. De esto, no siendo el hombre bueno por naturaleza, es evidente que se inclina hacia estos y permite perder la demanda en rebeldía, la cual este le presenta entonces, cuando todavía no pensaban lo mismo.
27
Pues si hubiera dejado a Proto, habría sido desenmascarado inmediatamente calumniándonos; pero estando presente, aquel no permitía perderla, para que si hacen lo que han acordado..., y si no, presentar una contrademanda por rebeldía. Pero¿ qué es esto? Pues si lo que este ha escrito en la querella lo hiciera, me parece a mí que Proto no debería perder un juicio justamente, sino morir. Pues si en males y tormenta bebía tanto vino que era semejante a la locura, qué no es digno de sufrir.
28
¿ O si robaba documentos?¿ Si los abría? Pero ustedes mismos decidirán entre ustedes cómo es esto; pero a mi juicio no traigas nada de aquello. Si Proto te ha perjudicado diciendo o haciendo algo, tienes, al parecer, un juicio; nadie de nosotros lo impedía, ni ahora lo rehúsa. Si has calumniado, no nos entrometemos.
29
Por Zeus, pero el hombre está fuera de alcance. Por ustedes, para que deje nuestros testimonios, y ahora ustedes digan lo que quieran contra él. Pues si la demanda no se volvía desierta por ustedes, a la vez lo citaría y lo entregaría al polemarco, y si te hubiera presentado los fiadores, se vería obligado a quedarse, o tendrías listos a aquellos de quienes tomarás justicia, y si no los hubiera presentado, iría a la cárcel.
30
Pero ahora, habiendo compartido el asunto, uno piensa que por ti no nos devolverá la carencia ocurrida, y tú, acusándolo a él, te harás dueño de lo nuestro. Y una prueba: pues yo lo citaré, pero tú ni lo entregaste ni ahora lo citarás.
31
Además, hay otra esperanza para ellos de engañarlos y burlarlos. Acusarán a Demóstenes, y dirán que yo, confiando en él, saco a este, suponiendo que, al ser orador y conocido, él tiene una acusación convincente. Pero Demóstenes es pariente mío, señores atenienses( y juro por todos los dioses que diré la verdad).
32
Habiéndome acercado a él y pidiéndole que estuviera presente y ayudara si podía, dijo: Demón, yo haré como tú ordenes( pues sería terrible). Sin embargo, es necesario considerar lo tuyo y lo mío. Me ha sucedido, desde que comencé a hablar sobre los asuntos públicos, no haberme acercado a ningún asunto privado; sino que incluso de la política misma me he apartado de tales cosas.

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