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Apollodorus Against Callippus
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Original / primary: Spanish Gemini
1
No hay nada más difícil, señores jueces, que cuando un hombre que goza de reputación y tiene elocuencia se atreve a mentir y cuenta con testigos a su favor. Pues es necesario que el demandado no hable ya solo sobre el asunto en cuestión, sino también sobre quien lo acusa, argumentando que no es razonable creerle debido a su reputación.
2
Porque si establecéis la costumbre de creer más a quienes tienen elocuencia y reputación que a los más débiles, habréis instaurado esta costumbre en vuestro propio perjuicio. Os pido, pues, que si alguna vez habéis juzgado un asunto por sí mismo, sin dejaros llevar por otros, ni por los demandantes ni por los demandados, sino examinando la justicia, así también ahora dictaminéis. Os relataré el asunto desde el principio.
3
Lycón de Heraclea, señores jueces, este al que él mismo menciona, utilizaba el banco de mi padre, al igual que los otros comerciantes, siendo extranjero para Aristono de Decelia y Arquebíades de Lamptra, pero un hombre sensato. Cuando estaba a punto de zarpar hacia Libia, tras haber hecho cuentas ante mi padre en presencia de Arquebíades y Frasio, le ordenó entregar el dinero que dejaba( que eran dieciséis minas y cuarenta dracmas, como os demostraré con total exactitud) a Cefisíades, diciendo que este Cefisíades era su socio, residente en Esciro, pero que en ese momento se encontraba fuera en otro viaje comercial.
4
Le ordenó que se lo mostrara a mi padre y que lo presentara a Arquebíades y a Frasio cuando regresara de su viaje. Todos los banqueros tienen la costumbre de que, cuando un particular deposita dinero y ordena entregárselo a alguien, primero escriben el nombre del depositante y el capital del dinero, y luego añaden a quién debe entregarse; y si conocen el aspecto de la persona a la que se debe entregar, hacen solo eso, escribir a quién debe entregarse, pero si no la conocen, añaden también el nombre de quien va a presentar y mostrar a la persona que debe recibir el dinero.
5
Habiéndole ocurrido a este Lycón tal desgracia que, nada más zarpar, fue arrastrado por naves piratas cerca del golfo Argólico, donde sus bienes fueron llevados a Argos y él mismo murió al ser alcanzado por una flecha, este Calipo viene inmediatamente al banco preguntando si conocen a Lycón de Heraclea. Tras responderle Formión, aquí presente, que sí lo conocían,¿ acaso también utilizaba vuestro banco?, dijo Formión; pero¿ por qué lo preguntas?¿ Por qué?, dijo; yo te lo diré. Aquel ha muerto, y yo soy el próxeno de los heracleotas. Por tanto, exijo que me muestres los registros para saber si ha dejado algún dinero; pues es mi obligación ocuparme de todos los heracleotas.
6
Al oírlo, Formión, señores jueces, se los mostró inmediatamente en ese mismo instante. Tras mostrarle el registro, él mismo, y nadie más, lo leyó y, al ver escrito en él:' Lycón de Heraclea, mil seiscientas cuarenta dracmas; debe entregarse a Cefisíades; Arquebíades de Lamptra presentará a Cefisíades', se marchó en silencio y durante más de cinco meses no volvió a mencionar el asunto.
7
Cuando Cefisíades llegó después de esto, se acercó al banco y reclamó el dinero, estando presentes, señores jueces, Arquebíades y Frasio, a quienes Lycón había presentado a mi padre y ordenado que mostraran quién era Cefisíades cuando llegara, y estando presentes también otros, este Formión, tras contarle las dieciséis minas y cuarenta dracmas, se las entregó. Y para demostrar que digo la verdad, se os leerán los testimonios de todos ellos. TESTIMONIOS.
8
Que he dicho toda la verdad ante vosotros, señores jueces, lo habéis oído por los testimonios. Mucho tiempo después, este Calipo se acercó a mi padre en la ciudad y le preguntó si ya había llegado Cefisíades, a quien estaba escrito que debía entregarse el dinero dejado por Lycón de Heraclea. Tras responderle mi padre que creía que sí, pero que si quería bajar al Pireo lo sabría con exactitud, dijo:'¿ Sabes, Pasión, qué es lo que te pregunto?'
9
( Y por Zeus, por Apolo y por Deméter, no os mentiré, señores jueces, sino que os relataré lo que oí de mi padre).' Puedes', dijo,' hacerme un favor y que tú mismo no sufras ningún daño. Pues resulta que soy el próxeno de los heracleotas, y tú querrías, según creo, que yo recibiera el dinero antes que ese meteco que vive en Esciro y que no vale nada. Ha sucedido algo así: Lycón resulta que no tiene hijos y no ha dejado ningún heredero en su patria, según me entero'.
10
Además de esto, cuando fue llevado a Argos herido, entregó el dinero que fue llevado con él al próxeno de los heracleotas, el argivo Strameno. Por tanto, considero que yo también tengo derecho a recibir lo que está aquí; pues creo que es justo que lo tenga. Tú, pues, si es que no lo ha recibido, di que yo reclamo el dinero, por si acaso viene Cefisíades. Pero si es que lo ha recibido, di que yo, teniendo testigos, exigía que se hiciera patente el dinero o quién lo había recibido, y si alguien quiere quitármelo, que se le quite a quien es próxeno.
11
Cuando terminó de hablar, mi padre dijo:' Calipo, quiero complacerte( pues estaría loco si no lo hiciera), pero de tal manera que yo mismo no parezca peor y que no sufra ningún perjuicio por este asunto. Decirle esto a Arquebíades y a Aristono, y al propio Cefisíades, no supone ninguna diferencia; pero si ellos no quieren hacerlo cuando yo se lo diga, habla tú mismo con ellos'.' No te preocupes', dijo él,' Pasión, si tú quieres, los obligarás a hacerlo'.
12
Lo que este habló con mi padre, y aquel con Arquebíades y Cefisíades a petición de este y para complacerlo, es esto, a partir de lo cual poco a poco se ha urdido este juicio; sobre lo cual yo estaba dispuesto a darle a este la mayor garantía que pudiera existir, a saber, que yo lo oí de mi padre.
13
Pero este, que exige que se le crea como si dijera la verdad, tras dejar pasar tres años desde que mi padre habló por primera vez con Arquebíades y los demás allegados de Cefisíades, quienes dijeron que no prestarían atención a Calipo ni a lo que decía,
14
cuando se dio cuenta de que mi padre ya estaba débil, que apenas subía a la ciudad y que su vista le fallaba, le interpuso una demanda, no por dinero, por Zeus, como ahora, sino por daños, acusándolo de perjudicarlo al entregar a Cefisíades el dinero que Lycón de Heraclea había dejado en su poder, alegando que había acordado no entregarlo sin él. Tras interponer la demanda, retiró el registro del árbitro y lo desafió a someterse a Lisiteides, amigo suyo, de Isócrates y de Afareo, y conocido de mi padre.
15
Tras someterse mi padre, mientras vivió, Lisiteides, a pesar de tener una relación cercana con ellos, no se atrevió a cometer ninguna injusticia contra nosotros. Y sin embargo, algunos de los allegados de este son tan desvergonzados que se atrevieron a testificar que Calipo ofreció prestar juramento a mi padre, y que mi padre no quiso jurar ante Lisiteides, y creen que os convencerán de que Lisiteides, siendo allegado de Calipo y actuando como árbitro, se habría abstenido de fallar inmediatamente en contra de mi padre, cuando mi padre mismo no quería ser su propio juez.
16
Y para que veáis que yo digo la verdad y ellos mienten, que esto sea para vosotros la primera prueba: que Lisiteides habría fallado en su contra, y que yo ahora estaría defendiéndome de una demanda de expulsión, y no de una de dinero; además de esto, os presentaré testigos de los que estaban presentes cada vez que mi padre se reunía con este, reuniones que tenían lugar ante Lisiteides. TESTIGOS.
17
Que no desafió a mi padre a jurar entonces, y que ahora, habiendo muerto aquel, miente y presenta a sus propios allegados para que testifiquen falsamente contra mí con facilidad, es fácil para vosotros saberlo tanto por las pruebas como por este testimonio. Y que yo, en nombre de mi padre, quise darle la garantía que la ley ordena, si alguien demanda al heredero reclamando algo a un difunto,
18
que no me parece que mi padre admitiera ante este que entregaría el dinero que dejó Lycón, ni que él fuera presentado a mi padre por Lycón, y que Formión, a saber, hiciera cuentas ante Arquebíades con Lycón y se le ordenara entregar el dinero a Cefisíades, y que Cefisíades le mostrara a Arquebíades,
19
y que cuando Calipo se acercó por primera vez al banco, diciendo que Lycón había muerto y que él mismo exigía ver los registros, por si el extranjero había dejado algún dinero, a saber, que tras mostrarle él mismo inmediatamente los registros, al ver escrito que debía entregarse a Cefisíades, se marchó en silencio, sin reclamar nada ni protestar por el dinero, se os leerán tanto los dos testimonios como la ley. TESTIMONIOS. LEY.
20
Vamos, pues, señores jueces, os demostraré que Lycón ni siquiera utilizaba a Calipo; pues creo que esto también me sirve contra la arrogancia de este, que afirma que este dinero le fue dado como regalo por Lycón. Pues aquel, habiendo hecho una inversión de cuarenta minas en Aque a Megaclides de Eleusis y a Trasilo, su hermano, al cambiar de opinión y no querer navegar allí ni arriesgarse, tras reclamar algo a Megaclides sobre los intereses, alegando haber sido engañado, tuvo una disputa y un pleito, queriendo recuperar la inversión.
21
Habiendo surgido una gran gestión por tanto dinero, Lycón nunca llamó a Calipo, sino a Arquebíades y a los amigos de Arquebíades; y quien los reconcilió fue Arquebíades. Y para demostrar que digo la verdad, os presentaré al propio Megaclides como testigo. TESTIMONIO.
22
De esta manera tan cercana parece que Lycón trataba a Calipo, señores jueces, que ni lo llamaba para sus asuntos ni se alojaba nunca en su casa; y esto mismo es lo único que los allegados de este no se han atrevido a testificar, que aquel se alojaba en su casa, sabiendo bien que, mediante la tortura de los esclavos, la prueba sería inmediata si mintieran en algo así.
23
Quiero deciros también una prueba tan grande, con la que os quedará claro, según creo, que ha mentido en todo ante vosotros. Pues para Lycón, señores jueces, si es que apreciaba a este y tenía una relación cercana, como él dice, y quería darle como regalo,
24
si le pasaba algo, el dinero,¿ qué era mejor, dejar el dinero directamente en manos de Calipo, que, de salvarse, habría recuperado correcta y justamente de un amigo y próxeno suyo, y si le pasaba algo, habría dado por hecho que se lo había regalado, como él quería, o dejarlo en el banco? Pues yo creo que aquello es más justo y más generoso. No parece, pues, haber hecho nada de esto, así que que esto también os sirva de prueba, sino que lo escribió y ordenó entregárselo a Cefisíades.
25
Además, considerad también esto, señores jueces: que Calipo era ciudadano vuestro y no incapaz de hacer ninguna de las dos cosas, ni el mal ni el bien, mientras que Cefisíades era meteco y no podía nada, de modo que mi padre no habría preferido, contra la justicia, favorecer a Cefisíades antes que hacer justicia a este.
26
Pero, por Zeus, quizás diría que mi padre, ganando algo personalmente, prefería favorecer a aquel antes que a este. Entonces, primero,¿ cometía una injusticia contra quien podría hacerle un daño doble al beneficio, y luego, aquí era un codicioso, pero en las contribuciones, liturgias y regalos a la ciudad, no?
27
¿ Y no cometía ninguna injusticia contra ninguno de los extranjeros, pero sí contra Calipo?¿ Y este, como si fuera un hombre honrado y que no mentiría, le prestaba juramento, como dice, pero ahora habla de él como si fuera un malvado que borra los depósitos?¿ Y aquel, ni queriendo jurar, como dice este, ni entregando el dinero, no habría sido condenado inmediatamente?¿ Para quién es esto creíble, señores jueces?
28
Yo creo que para nadie. Y Arquebíades ha llegado a tal bajeza que, siendo Calipo de su mismo demo, participando en la política y no siendo un particular, testifica en su contra, y dice que nosotros decimos la verdad y que este miente, y esto sabiendo que, si este quiere denunciarlo por falso testimonio y no hacer otra cosa que someterlo a juramento, será necesario que preste la garantía que este ordene.
29
Luego, para que Cefisíades tenga el dinero, un hombre meteco, o Formión, de quien este dice que ha borrado algo del dinero,¿ os convenceréis de que Arquebíades juraría en falso? No por lo razonable, señores jueces. Pues no es justo condenar a Arquebíades de ninguna maldad ni a nuestro padre; pues sabéis que era mucho más ambicioso que propenso a hacer algo malo o vergonzoso, y que no tenía tal relación con Calipo como para despreciarlo y cometer una injusticia contra él.
30
Pues no me parece que pueda ser tan despreciable, él que es tan fuerte, que el año pasado, al interponerme esta demanda y desafiarme a someterla a Lisiteides, yo, aunque despreciado por él, al menos deliberé correctamente( pues me sometí según las leyes y lo llevé ante la magistratura), pero este convenció al árbitro, que había sido llevado según las leyes, para que arbitrara sin juramento, a pesar de mis protestas de que arbitrara habiendo jurado según las leyes, para que él pudiera deciros que también Lisiteides, hombre noble y bueno, dictaminó sobre ellos.
31
Pues Lisiteides, señores jueces, mientras mi padre vivía, quizás no lo habría perjudicado ni sin juramento ni con juramento; pues se preocupaba por él. Pero de mí, sin juramento no se preocupaba en absoluto, y con juramento quizás no me habría perjudicado por su propio interés; por eso se pronunció sin juramento. Y para demostrar que digo la verdad, os presentaré a los testigos que estuvieron presentes. TESTIGOS.
32
Que Calipo puede conseguir lo que quiere tanto contra las leyes como contra la justicia, señores jueces, lo habéis oído por el testimonio. Os pido, tanto por mí mismo como por mi padre, recordando que os he proporcionado testigos, pruebas, leyes y garantías de todo lo que he dicho, y que a este le demuestro que, pudiendo, si es que le correspondía algo del dinero, acudir a Cefisíades, quien admite haber recibido y tener el dinero,
33
y habiendo recibido de nosotros garantías no menores, no acude, sabiendo que el dinero no está en nuestro poder, os pido que votéis a mi favor. Y al hacer esto, primero habréis votado lo justo y conforme a las leyes, y luego, algo digno de vosotros mismos y digno de mi padre; pues yo preferiría que tomarais todos mis bienes antes que pagar injustamente por una calumnia.

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