Apollodorus Against Timotheus
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Que a ninguno de ustedes le resulte increíble, señores jueces, el hecho de que Timoteo, debiendo dinero a mi padre, sea ahora demandado por mí en este juicio. Pero cuando les recuerde el momento en que se contrajo la obligación, los sucesos que le ocurrieron a este en aquel tiempo y la gran penuria en la que se vio sumido, entonces considerarán que mi padre fue excelente con Timoteo, y que este no solo es un desagradecido, sino el más injusto de todos los hombres,
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quien, habiendo obtenido de mi padre todo lo que necesitó y recibido dinero del banco, estando en gran penuria y habiéndose visto en los mayores peligros por su vida, no solo no mostró gratitud, sino que me priva de lo que le fue entregado. Y, sin embargo, si él hubiera fracasado, la obligación también se habría perdido para mi padre; pues no la dio ni con garantía ni ante testigos; pero, al salvarse, la deuda quedó a su cargo, para que la devolviera cuando, habiendo recuperado su solvencia, quisiera.
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Pero, aun así, señores jueces, mi padre no valoró más la acumulación de riquezas que el ayudar a Timoteo en lo que este le pidió cuando estaba en apuros. Mi padre, pues, señores jueces, pensaba que si Timoteo se salvaba entonces de aquellos peligros y regresaba a casa desde donde estaba el Rey, al haber recuperado este su solvencia mejor de como se encontraba entonces, no solo recuperaría lo suyo, sino que también le sería posible realizar cualquier otro asunto que necesitara ante Timoteo.
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Pero como no ha sucedido como él pensaba, sino que aquello que Timoteo recibió con gratitud del banco tras pedírselo a mi padre, él, una vez fallecido aquel, lo convierte en motivo de enemistad y pleito, creyendo que debe devolverlo si se demuestra que lo debe, pero que si puede convencerlos a ustedes de que no lo debe, engañándolos con sus palabras, nos privará del dinero, me parece necesario relatarles todo desde el principio: tanto lo que se debe, como en qué gastó cada cosa, y los tiempos en los que se contrajo la obligación.
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Que ninguno de ustedes se sorprenda de que lo sepamos con exactitud; pues los banqueros acostumbran a anotar en registros tanto el dinero que entregan como para qué y quién lo deposita, para que tengan presentes tanto lo recibido como lo depositado para sus cuentas.
6
Pues bajo el arcontado de Socrátides, en el mes de Munichión, cuando este Timoteo estaba a punto de zarpar en su último viaje, estando ya en el Pireo para la partida, necesitando dinero, se acercó a mi padre en el puerto y le pidió que le prestara mil trescientas cincuenta y una dracmas y dos óbolos; pues dijo que necesitaba precisamente esa cantidad; y ordenó que se las dieran a Antimaco, su tesorero, quien entonces le administraba todo.
7
Y Timoteo fue quien tomó prestado el dinero de mi padre y ordenó que se lo dieran a Antimaco, su tesorero, pero quien recibió el dinero del banco de manos de Formión fue Autónomo, quien durante todo el tiempo estuvo ejerciendo de secretario de Antimaco.
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Una vez entregado este dinero, se registró como deudor a Timoteo, quien ordenó el préstamo, y se anotó en el registro tanto a quién ordenó que se le diera, Antimaco, como a quién envió Antimaco al banco para recibir el dinero, Autónomo, por las mil trescientas cincuenta y una dracmas y dos óbolos. Esta es, pues, la primera deuda que debe, la que recibió al zarpar cuando ejercía de estratego en su último viaje.
9
Pero cuando fue destituido por ustedes de su cargo de estratego por no haber circunnavegado el Peloponeso, y fue entregado al pueblo para ser juzgado tras haber sido acusado de la mayor falta, y se pusieron contra él Calístrato e Ifícrates, capaces tanto de actuar como de hablar, y de tal manera los dispusieron a ustedes acusándolo, tanto ellos mismos como quienes hablaban en su favor,
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que a Antimaco, siendo tesorero y estando en la mayor confianza con él, lo condenaron en la asamblea y lo ejecutaron, confiscando sus bienes, mientras que a este mismo, a pesar de que todos sus amigos y allegados, e incluso Alcetas y Jasón, que eran aliados suyos, pedían su liberación, apenas si se convencieron de dejarlo libre, aunque lo destituyeron de su cargo de estratego—
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estando en tales calumnias y en gran penuria de dinero( pues todo su patrimonio estaba hipotecado, y había mojones en él, y otros lo controlaban; el campo en la llanura estaba establecido como garantía para el hijo de Eumélides, y el resto de su patrimonio estaba hipotecado a sesenta trierarcas que habían zarpado con él, siete minas a cada uno, las cuales él, siendo estratego, los obligó a distribuir como alimento para los marineros;
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y cuando, tras ser destituido, declaró en su discurso que él mismo había entregado de los fondos militares esas siete minas para las naves en aquel entonces, temiendo que los trierarcas testificaran en su contra y se demostrara que mentía, toma prestadas privadamente de cada uno de ellos las siete minas y les hipoteca su patrimonio, de las cuales ahora los priva y ha arrancado los mojones),
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estando en apuros por todas partes y en el mayor peligro por su persona debido a que a la ciudad le habían ocurrido tales asuntos, que el ejército se había disuelto sin paga en Calauria, que los aliados en el Peloponeso estaban siendo sitiados por los lacedemonios, y que Ifícrates y Calístrato lo acusaban de ser el causante de la desgracia presente, y además los que llegaban del ejército anunciaban en la asamblea la penuria y apuros presentes, y en parte por cartas que cada uno averiguaba de sus allegados y amigos sobre cómo estaban( de lo cual, al oírlo ustedes en la asamblea entonces, recuerden cómo cada uno tenía su opinión sobre él;
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pues no desconocen lo que se decía), estando, pues, a punto de regresar para el juicio, en Calauria toma prestadas mil dracmas de Antífanes de Lamptra, quien navegaba como tesorero de Filipo el naviero, para distribuirlas entre los trierarcas beocios, a fin de que permanecieran hasta que se celebrara su juicio, y para que ustedes no se enfadaran más con él si las trirremes beocias se disolvían antes y los soldados se marchaban.
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Pues los ciudadanos soportaban las penalidades y permanecían; pero los beocios dijeron que no permanecerían si alguien no les daba el alimento diario. Entonces, viéndose obligado, toma prestadas las mil dracmas de Antífanes, quien navegaba como tesorero de Filipo el naviero, y se las da al comandante beocio de las naves.
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Cuando llegó aquí, tanto Filipo como Antífanes le reclamaban las mil dracmas que tomó prestadas en Calauria, y estaban indignados porque no las recuperaban rápidamente. Temiendo este a sus enemigos, no fuera que se enteraran de que, las mil dracmas que declaró en su discurso haber entregado a las naves beocias de los fondos militares,
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esas mismas, habiéndolas prestado Filipo, se le privaba de ellas, y temiendo al mismo tiempo a Filipo, no fuera que testificara en su contra en el juicio, se acercó a mi padre y le pidió que saldara la deuda con Filipo y le prestara a él las mil dracmas, para que pudiera pagárselas a Filipo. Al ver mi padre la magnitud del juicio en el que se encontraba este, y lo apurado que estaba, y compadeciéndose de él, lo llevó al banco y ordenó a Formión, que estaba sentado en el banco, que entregara mil dracmas a Filipo y que registrara a Timoteo como deudor.
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Y que esto es verdad, les presentaré como testigo a Formión, quien entregó el dinero, una vez que les haya relatado también sobre la otra obligación, para que, al escuchar el testimonio sobre toda la deuda, sepan que digo la verdad. Llamo también ante ustedes a Antífanes, quien le prestó el dinero, las mil dracmas, en Calauria, y que estuvo presente cuando Filipo recibió el dinero de mi padre aquí.
19
Pues me engañó para que no presentara el testimonio ante el árbitro, diciendo que siempre testificaría por mí en el día decisivo; pero cuando fue el arbitraje, al ser citado desde su casa( pues no estaba visible), abandonó el testimonio persuadido por este. Al depositar yo la dracma por la falta de testimonio según la ley, el árbitro no dictó sentencia, sino que se marchó tras haber concluido el arbitraje de este, siendo ya de noche.
20
Ahora he interpuesto una demanda privada por daños contra Antífanes, porque ni testificó por mí ni prestó juramento según la ley. Y exijo que suba y diga ante ustedes, tras haber jurado, primero si prestó a Timoteo mil dracmas en Calauria, y segundo si Filipo recibió de mi padre este dinero aquí.
21
Casi el mismo admitió ante el árbitro que mi padre pagó las mil dracmas a Filipo, aunque dice que no se las prestó a él, sino al navarca beocio, y dice que este hipotecó bronce por este dinero. Cómo no decía la verdad, sino que él mismo lo tomó prestado y ahora se niega a pagar, se los enseñaré una vez que les haya relatado también sobre las otras cosas que debe, una por una.
22
Pues cuando llegaron Alcetas y Jasón a verlo en el mes de Maimacterión, bajo el arcontado de Asteyo, para el juicio de este, para ayudarlo, y se alojaban en la casa del Pireo, en la de Hipodamia, siendo ya de noche, al no tener cómo recibirlos, envió a Esquirión, su criado, a ver a mi padre y le pidió que le prestara mantas, vestidos y dos copas de plata, y que le prestara una mina de plata.
23
Al escuchar mi padre de Esquirión, el criado de este, quiénes habían llegado y la necesidad para la que pedía, le prestó aquello para lo que había venido, y le prestó la mina de plata que pedía. Al haber sido absuelto de la acusación, le sobrevino después una gran penuria de dinero tanto para sus necesidades privadas como para las contribuciones públicas, lo cual, al verlo mi padre, no se atrevía a reclamarle inmediatamente el dinero;
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pues no creía que, habiendo recuperado su solvencia, este le fuera a hacer una injusticia, ni que él mismo, estando este en apuros, tuviera de dónde cobrarle. Cuando, pues, se marcharon Alcetas y Jasón, Esquirión, su criado, devolvió las mantas y los vestidos, pero no devolvió las dos copas, que pidió cuando también pidió las mantas y tomó prestada la mina de plata, al llegar Alcetas y Jasón a verlo.
25
Estando, pues, a punto de partir hacia el Rey, y habiendo logrado zarpar hacia el Rey para ejercer de estratego en la guerra contra Egipto, para no dar cuenta aquí de su mando, hizo llamar a mi padre al Paralio y le agradeció los servicios prestados anteriormente,
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y le pidió, tras presentarle a Filondas, un hombre de origen megarense, pero que residía en Atenas, y que estaba en confianza con él y le servía en aquel tiempo, que cuando llegara Filondas de Macedonia, a quien este presentaba a mi padre, trayendo madera que le había sido entregada por Amintas, que pagara el flete de la madera y permitiera llevar la madera a su propia casa, la del Pireo; pues decía que la madera era suya.
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Junto con la petición, dijo unas palabras a las que sus actos actuales no corresponden; pues decía que, aunque no obtuviera lo que pedía a mi padre, no se enfadaría como cualquier otro al fracasar, sino que, de aquello en lo que le había servido cuando se lo pidió, devolvería el favor si alguna vez podía. Al escuchar esto mi padre, se alegró por sus palabras y lo elogió por recordar el bien recibido, y prometió hacer todo lo que le pedía.
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Y este, después de esto, hizo su partida hacia los estrategos del Rey, mientras que Filondas, a quien le presentó a mi padre para que, cuando llegara trayendo la madera, pagara el flete, hizo su viaje hacia Macedonia. Y estos tiempos fueron alrededor del mes de Targelión, bajo el arcontado de Asteyo.
29
Al año siguiente, cuando llegó Filondas de Macedonia trayendo la madera, estando este ausente ante el Rey, y se acercó a mi padre y le pidió que pagara el flete de la madera para saldar la deuda con el naviero, tal como este había pedido cuando zarpaba y le presentó a Filondas, mi padre lo llevó al banco y ordenó a Formión que pagara el flete de la madera, mil setecientas cincuenta dracmas.
30
Y Formión contó el dinero; y registró a Timoteo como deudor( pues este era quien había pedido a mi padre que pagara el flete de la madera, y era suya), y anotó en el registro tanto la necesidad para la que se tomó el dinero como el nombre de quien lo recibió. Y este tiempo fue bajo el arcontado de Alcístenes, el año siguiente a aquel en que partió hacia el Rey.
31
Por aquel mismo tiempo llega también Timóstenes de Egilia, que viajaba por su propio comercio. Siendo Timóstenes amigo y socio de Formión, cuando zarpaba, le da a guardar a Formión, junto con otros bienes, dos copas de estilo licio. Por azar, el criado entrega estas copas, sin saber que eran ajenas, a Esquirión, el criado de este, cuando fue enviado a mi padre por este, y pidió las mantas, los vestidos y las copas, y tomó prestada la mina de plata, al llegar Alcetas y Jasón a verlo.
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Cuando Timóstenes reclamó las copas a Formión, al llegar, estando Timoteo ausente ante el Rey, mi padre lo convence de recibir el valor de las copas, lo que valían las copas, doscientas treinta y siete. Y a Timóstenes le pagó el valor de las copas, y registró a este como deudor suyo, junto con la otra deuda que este le debía, la cual pagó a Timóstenes por las copas.
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Y que todo esto es verdad, les leerá los testimonios, primero de los que entregaron el dinero que este ordenó desde el banco y que estaban presentes entonces, luego del que recibió el valor de las copas. TESTIMONIOS. Que no les miento sobre lo que he dicho, lo han escuchado al leerse los testimonios. Y que este mismo me admitió que la madera traída por Filondas fue llevada a su propia casa, la del Pireo, les leerá el testimonio de esto. TESTIMONIO.
34
Que la madera que trajo Filondas era suya, él mismo me lo ha testificado; pues admitió ante el árbitro que fue llevada a su propia casa, la del Pireo, como les ha sido testificado por quienes lo oyeron. Además, intentaré enseñarles mediante indicios que digo la verdad.
35
¿ Creen ustedes, señores jueces, que mi padre, si la madera no fuera de Timoteo y este no le hubiera pedido, tras presentarle a Filondas, cuando partía hacia los estrategos del Rey, que pagara el flete, habría permitido alguna vez, estando la madera como garantía del flete, que Filondas llevara la madera desde el puerto, y no habría puesto a alguno de sus criados a vigilar y cobrar el valor de la madera vendida, hasta haber recuperado lo suyo, si es que la madera fuera de Filondas y hubiera sido traída por comercio?
36
Además,¿ a quién de ustedes le parece verosímil que, sin haberlo ordenado este, mi padre confiara en Filondas y permitiera llevar la madera desde el puerto a la casa de este, tras pagar el flete de la madera que le había sido entregada por Amintas?¿ O cómo es posible que Filondas trajera la madera por comercio, como dice este, y que este, al llegar, gastara la madera en su propia construcción?
37
Consideren también esto, que muchos y buenos ciudadanos, siendo allegados suyos, se ocupaban de sus asuntos, estando Timoteo ausente ante el Rey; de los cuales ninguno se ha atrevido a testificar por él, ni que Filondas no recibió el flete de la madera del banco, ni que, habiéndolo recibido, lo devolvió, ni tampoco que alguno de ellos pagó el flete por la madera que trajo Filondas, entregada a este por Amintas; pues consideran que es más importante para ellos parecer hombres de bien que hacerle un favor a Timoteo testificando falsedades.
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Sin embargo, tampoco dijeron que testificarían en su contra la verdad; pues es un allegado suyo. Siendo así que ninguno de sus allegados y de los que se ocupaban de sus asuntos, cuando este estaba ausente ante el Rey, se ha atrevido a testificar ni que Filondas no recibió el flete de la madera del banco ni que alguno de ellos lo pagó,¿ cómo no es verosímil que ustedes consideren que digo la verdad?
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Y, ciertamente, tampoco se atreverá a decir que alguien más pagó el flete por la madera que trajo Filondas, aparte de mi padre. Y si se sirve de ese argumento, exíjanle que les presente también el testimonio de quien pagó el flete por la madera. Pues él mismo admite que estaba ausente ante el Rey, y a Filondas, a quien envió por la madera y presentó a mi padre, lo encontraste muerto al llegar del Rey.
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Es necesario, pues, que alguno de los otros allegados y amigos, a quienes dejaste al partir para que se ocuparan de tus asuntos, sepa de dónde obtuvo Filondas el flete de la madera para pagar al naviero, si es que no dices que mi padre se lo presentó, ni que Filondas recibió de mi padre el flete de la madera.
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No tienes, pues, testimonio que presentar de ninguno de tus allegados de que no se recibió el flete de la madera del banco mientras estabas ausente, sino una de dos: o no usas ni confías en ninguno de tus allegados, o, sabiendo con exactitud que Filondas recibió el flete de la madera de mi padre, a quien se lo presentaste cuando zarpabas, crees que debes privarnos, si puedes, para sacar ventaja.
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Yo, pues, señores jueces, además del testimonio que les he presentado de quienes entregaron el dinero que este ordenó y que estaban sentados en el banco entonces, he querido añadir una garantía, que les leerá. JURAMENTO. No me dejó, pues, mi padre, señores jueces, solo las deudas anotadas, sino que también decía, estando enfermo, qué se le debía a cada uno, y a quién, y para qué se tomó el dinero, y a mi hermano. Y que digo la verdad, léeme el testimonio de mi hermano. TESTIMONIO.
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Que Timoteo nos dejó debiendo el dinero por el que lo demando, y que la parte me corresponde a mí, tanto mi hermano me lo ha testificado como Formión, quien entregó el dinero, y yo he querido añadir una garantía de esto. Y habiéndome desafiado este ante el árbitro y ordenado traer los registros del banco y pidiendo copias, habiendo enviado a Frasierides al banco, le entregué a Frasierides para que buscara los registros y copiara todo lo que este debía, y que este admitió haber recibido las copias, léeme el testimonio. TESTIMONIO.
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Al llevar yo los registros ante el árbitro, estando presentes Formión y Eufrayo, quienes entregaron el dinero que este ordenó, lo refutaban en los tiempos en que tomó prestado cada cosa, y quién recibió el dinero, y en qué lo gastó. Él, sobre las mil trescientas cincuenta y una dracmas y dos óbolos, que tomó prestadas primero en el mes de Munichión cuando estaba a punto de zarpar bajo el arcontado de Socrátides, que ordenó dar a Antimaco, su tesorero, dijo que mi padre se las prestó privadamente a Antimaco y que no las tomó él mismo.
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Y que dice la verdad, no ha presentado ningún testigo, sino que se sirve de palabras, para no parecer que él mismo se niega a pagar, sino que Antimaco tomó prestado. Y, sin embargo, señores jueces, les diré un gran indicio de que mi padre no prestó este dinero a Antimaco, sino a Timoteo, que estaba a punto de partir. Pues,¿ qué creen que habría sido más fácil para mi padre, habiendo sido confiscados los bienes de Antimaco, haber reclamado sobre el patrimonio de aquel este dinero que se le debía, si es que se lo hubiera prestado a Antimaco,
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o esperar a cobrarlo de este cuando recuperara su solvencia, quien no tenía muchas esperanzas de salvación en aquel tiempo? Y, ciertamente, al reclamar, ni le habría faltado dinero para la fianza ni habría sido desconfiado por ustedes( pues todos saben que mi padre no deseaba injustamente los bienes públicos, sino que gastaba con entusiasmo los suyos para ustedes, en lo que ordenaran),
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y además siendo amigo suyo Calístrato, quien confiscó los bienes de Antimaco, de modo que no se opondría en nada. Así que,¿ qué habría querido mi padre al registrar a Timoteo como deudor, si es que no debía este dinero, más que haberlo cobrado reclamando sobre los bienes confiscados de Antimaco?
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Sobre las mil dracmas que tomó prestadas de Antífanes en Calauria, para distribuirlas entre los trierarcas beocios, estando a punto de regresar para el juicio, que pagó a Filipo el naviero aquí tras recibirlas de mi padre, dice que el navarca beocio las tomó prestadas y que hipotecó bronce a mi padre por este dinero.
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Y que no dice la verdad, les diré un gran indicio. Primero, porque en Calauria aparece este tomando prestadas las mil dracmas y no el navarca beocio, luego porque Filipo le reclamaba aquí a este las mil dracmas y no al navarca beocio, y este las pagó, y no el navarca beocio; pues correspondía al comandante beocio recibir de este el alimento para los que estaban en las naves; pues de las contribuciones comunes era la paga para el ejército; y tú recaudaste todo el dinero de los aliados, y tú debías dar cuenta de ello.
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Luego, al disolverse las naves beocias y marcharse los soldados, para el navarca beocio no había peligro por parte de los atenienses, ni estaba en ningún juicio; pero tú estabas en el mayor. Y, estando muy asustado, creías que sería una gran ayuda para tu defensa si las trirremes beocias permanecían hasta que se celebrara tu juicio. Luego,¿ por qué amistad habría prestado mi padre al navarca beocio las mil dracmas, a quien no conocía?
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Pero dice que hipotecó bronce.¿ Cuánto y de qué tipo?¿ Y de dónde salió ese bronce para el navarca beocio?¿ Si fue traído por comercio o si fue obtenido de botín? Luego,¿ quiénes fueron los que llevaron el bronce a mi padre?¿ Jornaleros o criados?
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O,¿ quién de nuestros criados lo recibió? Pues debía, si los criados lo llevaron, entregar a los que lo trajeron, y si fueron jornaleros, reclamar a quien recibió y depositó el bronce de nuestros criados; pues no creo que sin pesarlo fuera a recibirlo quien aceptaba la hipoteca, ni que fuera a entregarlo quien hipotecaba el bronce, ni tampoco que mi padre fuera a pesar el bronce o a guardarlo, sino que tenía criados que recibían las garantías de los préstamos.
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Y yo me pregunto por qué razón habría hipotecado el bronce a mi padre el navarca beocio, debiéndole mil dracmas a Filipo.¿ Acaso porque Filipo no habría recibido gustoso el interés, si el dinero estaba prestado con seguridad y con garantía?¿ O porque Filipo no tenía dinero? Así que,¿ por qué debía pedir a mi padre que prestara las mil dracmas al navarca beocio y pagárselas a Filipo, en lugar de hipotecar el bronce a Filipo?
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Pero ni se hipotecó el bronce, señores jueces, ni el navarca beocio tomó prestadas las mil dracmas de mi padre, sino este Timoteo, que estaba en gran penuria; y la necesidad para la que gastó el dinero, se la he dicho. Pero en lugar de mostrar gratitud por lo que se le confió y recibió de mi padre, cree que debe privarnos también de lo antiguo, si puede.
55
Sobre las copas y la mina de plata, que tomó prestada de mi padre enviando a su criado Esquirión de noche a ver a mi padre, le pregunté ante el árbitro si Esquirión seguía siendo esclavo, y exigí que diera la prueba bajo tortura. Al responderme este que era libre, desistí de la exigencia, pero le exigí que presentara el testimonio de Esquirión como libre.
56
Pero él ni presentó testimonio de que Esquirión fuera libre, ni exigió que se hiciera la prueba bajo tortura entregando a Esquirión como esclavo, temiendo que, si presentaba testimonio de que era libre, yo, al interponer una demanda por falso testimonio y demostrar que Esquirión había testificado falsamente, procediera contra él por maquinaciones según la ley, y si, por otro lado, lo entregaba para torturarlo, no fuera que Esquirión dijera la verdad.
57
Y, sin embargo, le habría sido bueno, si no hubiera podido presentar testigos de las otras recepciones de dinero, demostrar al menos esto mediante Esquirión, que no se tomaron las copas ni la mina de plata, ni Esquirión fue enviado por él a mi padre, y usar este indicio ante ustedes de que yo también miento en lo demás que le reclamo, puesto que aquel a quien digo que recibió, siendo su criado, las copas y la mina de plata, no aparece habiéndolas recibido al ser torturado.
58
Si, pues, este hubiera sido un indicio fuerte para él ante ustedes de que entregaba a Esquirión, a quien digo que fue enviado por él y recibió las copas de mi padre y tomó prestada la mina de plata, que sea también para mí un indicio ante ustedes de que, sabiendo que le reclamo la verdad, no se atreve a entregar a Esquirión.
59
Hará, pues, su defensa diciendo que en los registros bancarios, bajo el arcontado de Alcístenes, estaba registrado tanto haber recibido el flete de la madera como el valor de las copas, que mi padre pagó a Timóstenes por él, y que él mismo en ese tiempo no estaba presente, sino que estaba ante el Rey. Sobre esto quiero enseñarles claramente, para que sepan con exactitud cómo están los registros del banco.
60
Pues este, en el mes de Targelión, bajo el arcontado de Asteyo, estando a punto de partir hacia el Rey, presentó a Filondas a mi padre; y al año siguiente, bajo el arcontado de Alcístenes, llega Filondas trayendo la madera de Macedonia, y recibió el flete de la madera de mi padre, estando este ausente ante el Rey. Registraron, pues, cuando entregaron el dinero, que este era deudor, no cuando presentó a Filondas a mi padre estando presente.
61
Pues cuando lo presentó, la madera aún no había llegado, sino que Filondas estaba a punto de hacer el viaje por ella; pero cuando llegó trayendo la madera, este estaba ausente, y Filondas recibió el flete de la madera tal como este ordenó, y la madera fue llevada a su casa, la del Pireo. Que este no estaba en apuros cuando zarpó de aquí, lo saben ustedes mismos, a quienes les había hipotecado su patrimonio, a quienes ahora priva; pero para que sepan que incluso sin garantías debía a algunos ciudadanos, no teniendo qué hipotecar de valor, léeme el testimonio. TESTIMONIO.
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Sobre las copas, que pidió en el mes de Maimacterión Esquirión, su criado, bajo el arcontado de Asteyo, estando este presente, cuando recibió a Alcetas y Jasón, y estando registrado que este debía el valor bajo el arcontado de Alcístenes, mi padre pensaba que este devolvería las copas que pidió; pero cuando este se marchó y no había devuelto las copas, ni las copas de Timóstenes estaban depositadas ante Formión, y al llegar el dueño reclamó las copas, pagó el valor de las copas a Timóstenes, y mi padre registró a este como deudor suyo junto con la otra deuda.
63
Así que, si se sirve de esta defensa, de que no estaba presente en los tiempos en los que está registrado que debía el valor de las copas, insinúenle que las recibiste estando presente; pero como no las devolvías, y estabas ausente, y no estaban las copas que el dueño reclamaba, se registró que debías su valor, el cual fue pagado por las copas.
64
Pero,¡ por Zeus!, dirá quizás, mi padre debería haberle reclamado las copas. Pero te veía en apuros. Y entonces,¿ respecto a la otra deuda confiaba en ti y creía que, cuando tuvieras recursos, la recuperaría de ti, pero respecto a las copas iba a desconfiar?¿ Y te prometió, cuando se lo pediste, proporcionarte el flete de la madera cuando zarpabas hacia el rey, pero respecto a las copas, siendo dos, iba a desconfiar de ti?¿ Y no te reclamaba la otra deuda al verte en apuros, pero las copas sí pensaba reclamártelas?
65
Quiero, pues, hablarles también sobre la propuesta de juramento que él y yo nos hicimos mutuamente. Pues, al haber depositado yo un juramento en la urna, él exigía también haber quedado libre tras prestar juramento él mismo. Yo, si no supiera claramente que él ha perjurado muchos y grandes juramentos tanto ante ciudades como ante particulares, le habría prestado este juramento; pero ahora me parecía, existiendo testigos para mí de que recibí el dinero del banco a quienes él ordenó entregárselo, y siendo evidentes las pruebas, que era terrible prestar el juramento a este hombre, quien no solo no se preocupará de jurar en verdad, sino que ni siquiera por respeto a los propios dioses se ha abstenido de la codicia.
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Sería largo enumerar los casos particulares en los que este hombre ha perjurado fácilmente; pero les recordaré aquellos juramentos que ustedes mismos saben perfectamente que ha violado. Pues saben que este hombre juró ante el pueblo e invocó la ruina sobre sí mismo si no acusaba a Ifícrates de extranjería, y consagró su propio patrimonio. Pero, tras jurar esto y prometerlo ante el pueblo, no mucho tiempo después, por su propio interés, entregó a su hija al hijo de aquel.
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Aquel que, pues, no tuvo vergüenza de engañarles a ustedes al prometerlo, existiendo leyes que establecen que, si alguien engaña al pueblo tras haber hecho una promesa, debe haber una acusación pública contra él, ni tuvo miedo tras jurar ante los dioses e invocar la ruina sobre sí mismo, a quienes perjuró,¿ cómo no es natural que yo no quiera prestarle juramento? Además, no hace mucho tiempo desde que volvió a jurar ante el pueblo que no tenía recursos suficientes para su vejez, poseyendo tal fortuna; así de insaciable y codicioso es su carácter.
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Me gustaría saber si ustedes se indignan con los banqueros que han quebrado. Pues si se indignan justamente con aquellos porque les perjudican,¿ cómo no es natural ayudar a quienes no perjudican a nadie? Y, ciertamente, por culpa de estos hombres los bancos quiebran, cuando, estando en apuros, piden prestado y creen que deben ser considerados dignos de confianza por su reputación, pero cuando tienen recursos no devuelven, sino que defraudan.
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De todo aquello, jueces, de lo que pude presentarles testigos, han testificado a mi favor; y además, mediante pruebas, les he demostrado cómo Timoteo debe el dinero a mi padre. Les pido, pues, que me ayuden a cobrar de quienes deben lo que mi padre me dejó.