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DemosthenesHalloneus 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Ciudadanos atenienses, no es posible que las acusaciones que Filipo lanza contra quienes hablan ante vosotros en defensa de la justicia impidan que seamos consejeros de lo que os conviene; pues sería terrible que las cartas enviadas por él acabaran con la libertad de expresión en la tribuna. Yo, ciudadanos atenienses, deseo en primer lugar tratar sobre los asuntos que Filipo ha comunicado por carta; y después, hablaremos también sobre lo que dicen los embajadores.
2
Filipo comienza hablando de Aloneso, diciendo que os la entrega como si fuera suya, y afirma que vosotros no se la reclamáis justamente, pues dice que, al no ser vuestra, ni la tomasteis ni la poseéis ahora. También nos decía a nosotros argumentos similares cuando fuimos en embajada ante él, alegando que se había apoderado de esta isla arrebatándosela a unos piratas y que, por tanto, le correspondía ser suya.
3
No es difícil despojarle de este argumento de que no es justo. Pues todos los piratas, al ocupar territorios ajenos y fortificarlos, hacen daño a los demás desde allí. Por consiguiente, quien castiga a los piratas y los derrota, no diría, supongo, algo razonable si afirmara que lo que ellos poseían injustamente y como propiedad ajena, eso pasa a ser suyo.
4
Porque si consentís esto,¿ qué impide que, si unos piratas ocuparan algún lugar del Ática, o de Lemnos, o de Imbros, o de Esciro, y algunos expulsaran a esos piratas, inmediatamente ese lugar, donde estaban los piratas, que es nuestro, pase a ser de quienes castigaron a los piratas?
5
Filipo no ignora que dice cosas injustas, sino que, al igual que cualquier otro, cree que vosotros podéis ser engañados por quienes gestionan aquí los asuntos como él mismo desea, incluso antes de que se lo hayan prometido, y ahora que ya están actuando. Pero, ciertamente, tampoco se le escapa que, mediante cualquiera de los dos términos que utilicéis, tendréis la isla, tanto si la tomáis como si la recuperáis.
6
Entonces,¿ qué diferencia le supone no utilizar el término justo para devolvérosla, sino haberla dado como un regalo, con el término injusto? No es para que se le contabilice algún beneficio ante vosotros( pues sería ridículo tal beneficio), sino para demostrar a todos los griegos que los atenienses se alegran de recibir territorios marítimos de manos del macedonio. Y esto, ciudadanos atenienses, no debéis hacerlo.
7
Cuando habla sobre estos asuntos diciendo que quiere someterlos a arbitraje, no hace otra cosa que burlarse de vosotros, primero al pretender que, siendo atenienses, debáis someter a arbitraje ante alguien que viene de Pella sobre si las islas son vuestras o suyas. Pues cuando vuestra fuerza, la que liberó a los griegos, no es capaz de salvaros los territorios marítimos,¿ acaso los jueces a quienes confiéis el asunto, los dueños del voto, os los salvarán, a menos que Filipo los compre?
8
¿ Cómo no habéis renunciado manifiestamente, cuando realizáis estas acciones, a todos los territorios del continente, y demostráis a todos los hombres que no vais a luchar por ninguno, si es que por los del mar, donde decís ser fuertes, no vais a luchar, sino que vais a pleitear?
9
Además, dice haber enviado ante vosotros a quienes establecerán los convenios judiciales, y que estos serán válidos no cuando sean ratificados en el tribunal de aquí, como ordena la ley, sino cuando sean remitidos ante él, haciendo que la decisión tomada por vosotros sea apelable ante él. Pues desea anticiparse a vosotros y establecer como algo aceptado en los convenios que no le reclamáis ninguna de las injusticias cometidas en torno a Potidea como si hubierais sido agraviados, sino que confirmáis que es justo que él la haya tomado y la posea.
10
Y, sin embargo, los atenienses que residían en Potidea, no existiendo guerra entre ellos y Filipo, sino una alianza y juramentos prestados, los cuales Filipo juró a los que vivían en Potidea, fueron despojados de sus posesiones por él. Él desea confirmar estas injusticias de todas formas ante vosotros, para que ni reclaméis ni consideréis que habéis sido agraviados.
11
Puesto que, en cuanto a que los macedonios no necesitan convenios judiciales con los atenienses, que el tiempo transcurrido os sirva de prueba; pues ni Amintas, el padre de Filipo, ni los otros reyes establecieron jamás convenios judiciales con nuestra ciudad.
12
Y, sin embargo, las relaciones entre nosotros eran más frecuentes entonces que ahora; pues Macedonia estaba bajo nuestro dominio y nos pagaban tributos, y nosotros utilizábamos los mercados de allí y ellos los nuestros más entonces que ahora, y no existían juicios comerciales precisos, como ahora, los mensuales, que hacen que no necesiten convenios judiciales quienes están tan alejados unos de otros.
13
Pero, a pesar de no existir nada de esto entonces, no resultaba rentable establecer convenios judiciales para navegar desde Macedonia a Atenas a recibir justicia, ni para nosotros hacia Macedonia, sino que nosotros utilizábamos las leyes de allí y ellos las nuestras para obtener justicia. No ignoréis, pues, que estos convenios se hacen para dar cabida a que ni siquiera podáis reclamar razonablemente Potidea.
14
Sobre los piratas, dice que es justo proteger en común a quienes cometen fechorías en el mar, tanto vosotros como él, no pretendiendo otra cosa que ser establecido por vosotros en el mar, y que admitáis que, sin Filipo, no sois capaces de proteger ni siquiera la vigilancia en el mar,
15
y además que se le conceda esta licencia, para que, navegando alrededor y anclando en las islas bajo el pretexto de la vigilancia de los piratas, corrompa a los isleños y los aparte de vosotros, y no solo haber llevado a los exiliados de su parte a Tasos a través de vuestros generales, sino también apropiarse de las otras islas, enviando a quienes navegarán junto con vuestros generales como si fueran a participar de la vigilancia en el mar.
16
Y, sin embargo, algunos dicen que él no necesita el mar. Pero él, sin necesitarlo, construye trirremes, edifica cobertizos para naves, desea enviar expediciones y gastar no pocos gastos en los peligros en el mar, a los cuales no da ninguna prioridad.
17
¿ Creéis, ciudadanos atenienses, que Filipo habría pretendido que le concedierais esto si no os despreciara y si no confiara en aquellos a quienes ha elegido tener aquí como amigos? Quienes no se avergüenzan de vivir para Filipo y no para su propia patria, y al recibir los regalos de aquel, creen recibirlos en casa, vendiendo lo que es de casa.
18
Sobre la enmienda de la paz, que los embajadores enviados por él nos dieron para enmendar, sobre que la hemos enmendado, lo cual es admitido por todos los hombres como justo, que cada parte tenga lo suyo, él disputa no haberlo concedido ni que los embajadores hayan dicho esto ante vosotros, no estando convencido de otra cosa que por estos, a quienes utiliza como amigos, de que vosotros no recordáis lo dicho en la asamblea.
19
Pero esto es lo único que no es posible que olvidéis; pues en la misma asamblea los embajadores que venían de su parte hablaban ante vosotros y el decreto fue redactado. De modo que no es posible, habiéndose dicho las palabras al momento y leyéndose inmediatamente el decreto, que hayáis votado la opinión que calumnia a los embajadores; así que esto no lo ha enviado contra mí, sino contra vosotros, como si hubierais respondido y enviado la opinión sobre asuntos que no habéis escuchado.
20
Y los propios embajadores, sobre quienes el decreto mentía, cuando les respondíais leyéndolo y los invitabais a la hospitalidad, no se atrevieron a salir, ni a decir que mentís sobre nosotros, ciudadanos atenienses, y decís que hemos dicho lo que no hemos dicho, sino que se fueron en silencio. Deseo, ciudadanos atenienses( pues Pitón gozó de buena reputación ante vosotros en su discurso, el que entonces era embajador), recordaros los mismos argumentos que decía; pues sé que os acordáis.
21
Eran parecidos a los que ahora ha enviado Filipo; pues, al quejarse de nosotros, los que difamamos a Filipo, también os reprochaba que, habiéndose él apresurado a haceros bien y habiendo elegido teneros como amigos por encima de los griegos, vosotros mismos lo impedís, aceptando las palabras de los sicofantes y de quienes le piden dinero y lo difaman; pues, cuando escucha que se dicen tales palabras, que él tenía mala fama, y vosotros las aceptabais, él cambia de opinión, cuando parece indigno de confianza para aquellos de quienes ha elegido ser benefactor.
22
Ordenaba, pues, a los que hablan en la asamblea que no critiquen la paz; pues no es digno romper la paz; pero si algo no está bien escrito en la paz, que se enmiende, pues Filipo hará todo lo que vosotros votéis. Pero si difaman, pero ellos mismos no redactan nada mediante lo cual habrá paz y Filipo dejará de ser desconfiado, que no prestéis atención a tales hombres.
23
Y vosotros, al escuchar estas palabras, las aceptabais, y decíais que Pitón decía cosas justas; y eran justas. Pero decía estas palabras, no para que se deshiciera de la paz lo que era conveniente para él y por lo que había gastado mucho dinero para que sucediera, sino pre- enseñado por los maestros de aquí, quienes no creían que hubiera quien redactara lo contrario al decreto de Filócrates, el que destruye Anfípolis.
24
Yo, ciudadanos atenienses, no me atreví a redactar nada ilegal, pero en el decreto de Filócrates no era ilegal redactar lo contrario, como demostraré; pues el decreto de Filócrates, según el cual destruíais Anfípolis, era contrario a los decretos anteriores, según los cuales habíais adquirido este territorio.
25
Este decreto, pues, el de Filócrates, era ilegal, y no era posible que quien redacta lo legal redactara lo mismo que el decreto ilegal. Pero al redactar lo mismo que aquellos decretos anteriores, los que son legales y salvan vuestro territorio, redacté cosas legales y desenmascaré a Filipo, que os engañaba y no quería enmendar la paz, sino hacer indignos de confianza a quienes hablan en vuestro favor.
26
Y que, habiendo dado la enmienda, ahora la niega, todos lo sabéis. Dice que Anfípolis es suya; pues vosotros votasteis que era suya, cuando votasteis que él tuviera lo que tenía. Pero vosotros votasteis ese decreto, pero no, ciertamente, que Anfípolis fuera suya; pues es posible tener también lo ajeno, y no todos los que tienen, tienen lo suyo, sino que muchos poseen también lo ajeno; de modo que esta astucia suya es estúpida.
27
Y recuerda el decreto de Filócrates, pero se ha olvidado de la carta que os envió cuando sitiaba Anfípolis, en la que admitía que Anfípolis era vuestra; pues decía que, tras tomarla por asedio, os la devolvería, como siendo vuestra y no de quienes la tenían.
28
Y aquellos, al parecer, los que vivían antes en Anfípolis antes de que Filipo la tomara, tenían el territorio de los atenienses, pero cuando Filipo la ha tomado, no tiene el territorio de los atenienses sino el suyo; ni Olinto, ni Apolonia, ni Palene, no posee territorios ajenos sino los suyos.
29
¿ Os parece que envía todo con cautela ante vosotros, para que parezca que dice y hace lo que ante todos los hombres se admite que es justo, y no que os ha despreciado profundamente, él que dice que el territorio que los griegos y el rey de los persas votaron y admitieron que era vuestro, es suyo y no vuestro?
30
Sobre la otra enmienda, que vosotros enmendabais en la paz, que los demás griegos, cuantos no participan de la paz, sean libres y autónomos, y si alguien hace campaña contra ellos, que ayuden los que participan de la paz,
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considerando que esto es justo y humano, no solo que nosotros y nuestros aliados y Filipo y sus aliados mantengamos la paz, y que los que no son ni nuestros ni aliados de Filipo queden en medio y sean destruidos por los más fuertes, sino que también para estos, gracias a vuestra paz, exista salvación, y que realmente mantengamos la paz habiendo depuesto las armas,
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esta enmienda, admitiendo en la carta, como escucháis, que es justa y que la acepta, ha despojado a los fereos de su ciudad y ha establecido una guarnición en la acrópolis, para que, ciertamente, sean autónomos, y hace campaña contra Ambracia, y las tres ciudades en Casopia, Pandosia, Buceta y Elatea, colonias de los eleos, tras quemar el territorio y forzar las ciudades, las entregó a Alejandro, su cuñado, para que las esclavice. Desea profundamente que los griegos sean libres y autónomos, como demuestran sus obras.
33
Sobre las promesas que continúa prometiéndoos de que os beneficiará grandemente, dice que yo miento al difamarlo ante los griegos; pues dice que nunca os ha prometido nada. Tan desvergonzado es el que ha escrito en la carta, que está ahora en el consejo, que decía que nos amordazaría, a los que le contradicen, si la paz se hace, que os hará tantos bienes; los cuales redactaría ya, si supiera que la paz se hará, es evidente que estando los bienes ya preparados y listos, los cuales íbamos a recibir una vez hecha la paz.
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Hecha la paz, los bienes que íbamos a recibir están fuera de alcance, y la destrucción de los griegos ha sido tanta como vosotros sabéis. Pero a vosotros, en la carta actual, os promete que, si creéis a sus amigos y a los que hablan en su favor, y castigáis a nosotros, los que lo difamamos ante vosotros, os beneficiará grandemente.
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Sin embargo, los beneficios serán tales: ni os devolverá lo vuestro( pues dice que es suyo), ni los regalos estarán en el mundo habitado, para que no sea difamado ante los griegos, sino que aparecerá algún otro territorio y algún otro lugar, al parecer, donde se os darán los regalos.
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Sobre los territorios que ha tomado en la paz, teniéndolos vosotros, violando el tratado y rompiendo la paz, puesto que no tiene qué decir, sino que es desenmascarado cometiendo injusticias abiertamente, dice estar dispuesto a someter estos asuntos a un tribunal igual y común; sobre los cuales solo no hace falta arbitraje, sino que es el número de días el que juzga. Pues todos sabemos en qué mes y en qué día se hizo la paz.
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Y así como sabemos esto, sabemos también aquello, en qué mes y en qué día fueron tomados el muro de Serreo, Ergiske y el Monte Sagrado. No son, pues, desconocidos los asuntos realizados así, ni necesitan juicio, sino que es conocido por todos cuál mes es anterior, en el que se hizo la paz o en el que fueron tomados los territorios.
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Dice también haber devuelto a nuestros prisioneros, cuantos fueron tomados en la guerra; él, que al caristio, el cónsul de nuestra ciudad, por quien vosotros enviasteis tres embajadores reclamándolo, a este hombre él deseaba tanto complaceros, que lo mató y ni siquiera dio permiso para recogerlo, para que fuera enterrado.
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Sobre el Quersoneso, es digno examinar lo que os escribe, y además también lo que hace, y saber esto. Pues todo el territorio fuera de Ágora, como si fuera suyo y no os correspondiera en nada, lo ha dado para que lo disfrute Apolónides el cardiano. Y, sin embargo, los límites del Quersoneso son, no Ágora, sino el altar de Zeus el fronterizo, que está entre Pteleo y Leuke Akte, donde iba a estar la excavación del Quersoneso,
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como demuestra la inscripción en el altar de Zeus el fronterizo. Es esta: Los habitantes establecieron este altar bellísimo para el dios, poniendo el límite entre Leuke y Pteleo, señal del territorio; y el mismo señor de los bienaventurados, el Cronida, es el mediador de la parte.
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Este territorio, sin embargo, siendo tan grande como la mayoría de vosotros sabéis, como si fuera suyo, una parte la disfruta él mismo, y otra la ha dado como regalo a otros, y hace que todas vuestras posesiones estén bajo su mando. Y no solo se apropia del territorio fuera de Ágora, sino que también a los cardianos, que viven dentro de Ágora, les escribe en la carta actual que debéis someter a arbitraje— a los cardianos que viven en vuestro territorio— si tenéis alguna disputa con ellos.
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Y disputan con vosotros, considerad si por algo pequeño. Dicen que habitan el territorio siendo suyo y no vuestro, y que vuestras posesiones son como en territorio ajeno, y las suyas como en territorio propio, y esto lo redactó un ciudadano vuestro en un decreto, Calipo de Peania.
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Y esto dicen la verdad; pues lo redactó, y habiéndolo yo acusado de ilegalidad, vosotros lo absolvisteis; por tanto, os ha dejado el territorio en disputa. Y cuando os atreváis a someter a arbitraje ante los cardianos sobre esto, si el territorio es vuestro o de ellos,¿ por qué no será el mismo derecho ante los otros quersonesitas?
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Y os ha tratado de forma tan insultante que dice que, si los cardianos no quieren someterse a arbitraje, él mismo los obligará, como si vosotros no pudierais obligar a los cardianos a hacer nada por vosotros; puesto que vosotros no podéis, él dice que obligará a ellos a hacerlo.¿ Acaso no parece que os beneficia grandemente?
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Y esta carta algunos dijeron que estaba bien escrita, quienes serían mucho más justamente odiados por vosotros que Filipo. Él, ciertamente, ganando gloria para sí mismo, hace todo tipo de grandes bienes contra vosotros; pero cuantos, siendo atenienses, no muestran benevolencia a la patria, sino a Filipo, corresponde que perezcan miserablemente por vuestra mano, si es que lleváis el cerebro en las sienes y no pisoteado en los talones.
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Me queda aún redactar ante esta carta que está bien y ante las palabras de los embajadores la respuesta, que considero que es justa y conveniente para vosotros.

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