On the Treaty with Alexander
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Es digno de elogio, atenienses, que se insista tanto en cumplir los juramentos y los tratados, siempre que quienes lo hacen estén realmente convencidos de ello; pues creo que nada conviene tanto a quienes viven en democracia como esforzarse por la igualdad y la justicia. Por tanto, quienes exhortan insistentemente a ello no deben limitarse a usar las palabras para molestar, sino que deben hacer todo lo posible por actuar; y, tras someterse ahora al examen, o bien persuadiros de que sigan ocupándose de estos asuntos, o bien retirarse y dejar que aconsejen quienes exponen con mayor veracidad lo que es justo.
2
Para que, o bien soportéis voluntariamente ser tratados injustamente y concedáis este mismo favor al que os agravia, o bien, habiendo decidido valorar la justicia por encima de todo, utilicéis vuestra ventaja sin reproches contra todos, sin seguir dudando. A partir de los propios tratados y juramentos sobre la paz común, es posible ver ya quiénes son los que los han infringido. Y, puesto que se trata de asuntos importantes, os lo explicaré brevemente.
3
Si alguien preguntara, atenienses, ante qué os indignaríais más si alguien os obligara, creo que, si los Pisistrátidas vivieran en este tiempo y alguien intentara traerlos de vuelta aquí, tomaríais las armas y soportaríais cualquier peligro antes que aceptarlos, o al menos antes que dejaros esclavizar por ellos en lugar de por los comprados con dinero; y tanto más cuanto que nadie mataría voluntariamente a un esclavo, mientras que es posible ver cómo los que viven bajo tiranía son ejecutados sin juicio, al tiempo que se ultraja a sus hijos y mujeres.
4
Pues bien, al haber traído Alejandro a Mesene a los hijos de Filíades, que son tiranos, contraviniendo los juramentos y los tratados escritos en la paz común,¿ acaso se preocupó por la justicia, o más bien actuó según su carácter tiránico, despreciando poco a vosotros y al acuerdo común?
5
No es posible, pues, que si alguien os obliga a esto, os indignéis al máximo, pero si ha ocurrido en otro lugar contraviniendo los juramentos hechos ante vosotros, no estéis alerta, y que mientras a nosotros se nos exija aquí cumplir los juramentos, se deje esa potestad a quienes los han destruido de forma tan notoria.
6
Pero no puede ser así si queréis aplicar la justicia; pues además está escrito en los tratados que es enemigo de todos los que participan en la paz quien haga lo mismo que Alejandro, así como su territorio, y que todos deben hacerle la guerra. Por tanto, si cumplimos lo pactado, trataremos como enemigo a quien los ha traído.
7
Pero estos tiranos podrían decir que los hijos de Filíades ya tiranizaban a los mesenios antes de que se hicieran los tratados, y que por eso Alejandro los trajo. Pero es ridículo el argumento de expulsar a los tiranos de Lesbos, como los de Antisa y Ereso, por ser el régimen una injusticia, y haber tiranizado antes de los acuerdos, y en Mesene no considerar que haya diferencia alguna, existiendo la misma molestia.
8
Además, el tratado ordena desde el principio que los griegos sean libres y autónomos. Por tanto,¿ cómo no es absurdo considerar que lo principal de los tratados es ser autónomos y libres, y no pensar que quien ha llevado a otros a la esclavitud ha cometido actos contrarios a los acuerdos comunes? Por consiguiente, es necesario para nosotros, atenienses, si hemos de cumplir los tratados y los juramentos y hacer justicia, a lo que os exhortan, como acabo de decir, tomar las armas y hacer la guerra contra los que han infringido los acuerdos junto con quienes lo deseen.
9
¿ O pensáis que la ocasión tiene fuerza alguna vez para hacer lo conveniente sin la justicia? Pero ahora, cuando la justicia, la ocasión y la conveniencia han coincidido en un mismo punto,¿ esperaréis acaso otro momento para recuperar vuestra propia libertad y la de los demás griegos?
10
Paso a otro punto de justicia según los tratados. Pues está escrito que, si alguien derroca las constituciones que había en cada lugar cuando juraron los juramentos sobre la paz, será enemigo de todos los que participan en la paz. Observad, atenienses, que los aqueos del Peloponeso vivían en democracia, pero el macedonio ha derrocado la democracia en Pelene, expulsando a la mayoría de los ciudadanos, ha entregado sus bienes a los esclavos y ha instalado como tirano al luchador Querón.
11
Nosotros participamos de la paz que ordena considerar enemigos a quienes hacen esto. De esto,¿ obedecemos los mandatos comunes tratando a estos como enemigos, o alguien se indignará diciendo que no, estos que cobran sueldo del macedonio, los que se han enriquecido a costa vuestra?
12
Pues nada de esto les es oculto; sino que han llegado a tal grado de insolencia que, escoltados por los ejércitos del tirano, os exhortan a cumplir los juramentos infringidos, como si aquel fuera el dueño absoluto del perjurio, mientras os obligan a violar vuestras propias leyes, liberando a los condenados en los tribunales y forzándoos a cometer otras muchas ilegalidades similares.
13
Es natural; pues quienes se han vendido a sí mismos contra los intereses de la patria no pueden preocuparse por leyes ni juramentos; sino que, usando solo sus nombres, engañan a los que asisten a la asamblea de forma superficial y no con espíritu crítico, y creen que la tranquilidad momentánea no será nunca causa de una perturbación extraña y grande.
14
Yo, por mi parte, ordeno, como dije al principio, obedecer a quienes dicen que es necesario cumplir los acuerdos comunes, a menos que piensen que, cuando dicen que hay que cumplir los juramentos, no dicen que no se debe sufrir ninguna injusticia, y creen que nadie se dará cuenta de que se están estableciendo tiranías en lugar de democracias y que se están derrocando las constituciones.
15
Y algo aún más ridículo: pues en los tratados está escrito que los que se reúnen en consejo y los encargados de la vigilancia común deben cuidar de que en las ciudades que participan de la paz no haya muertes ni exilios contrarios a las leyes establecidas en las ciudades, ni confiscaciones de bienes, ni redistribuciones de tierras, ni cancelaciones de deudas, ni liberaciones de esclavos para provocar cambios políticos. Pero ellos están tan lejos de impedir nada de esto que incluso ayudan a llevarlo a cabo;¿ cómo no es justo que perezcan? Pues preparan tales calamidades en las ciudades, que, por su magnitud, se les ordenó no pasar por alto, siendo ellos tantos.
16
Y mostraré otro punto que ha roto los tratados. Pues está escrito que, de las ciudades que participan de la paz, no es lícito que los exiliados partan para llevar armas en son de guerra contra ninguna ciudad de las que participan de la paz; de lo contrario, la ciudad desde la que partan quedará fuera de la alianza. Pues bien, el macedonio ha llevado las armas con tanta facilidad que ni siquiera las ha depuesto nunca, sino que todavía ahora las lleva consigo por donde puede, y tanto más ahora que antes, cuanto que por orden suya ha llevado a otros a otros lugares y al maestro de gimnasia a Sición.
17
Por tanto, si hay que obedecer los acuerdos comunes, como dicen estos, estas ciudades que han hecho esto están fuera de la alianza para nosotros. Si hay que ocultar la verdad, no hay nada que decir sobre que son las macedonias; pero si los servidores del macedonio contra vosotros no dejan de ordenar que se cumpla lo que está en los acuerdos comunes, obedezcámosles, ya que dicen lo que es justo, y, como ordena el juramento, habiéndolos declarado fuera de la alianza, deliberemos sobre cómo debemos tratar a quienes se comportan de manera despótica y desenfrenada y que, hasta el final, unos conspiran y otros ordenan, y se burlan de la paz común.
18
¿ Por qué, pues, no dirán estos que debe ser así?¿ O pretenden que el acuerdo que va contra la ciudad sea firme, pero no permitirán el que la salva?¿ Es justo que esto ocurra? Y si hay algo en los juramentos a favor de los enemigos contra la ciudad,¿ harán que esto sea siempre fuerte; pero si hay algo nuestro contra ellos que sea a la vez justo y conveniente,¿ creerán que nunca deben dejar de luchar contra ello?
19
Y para que sepáis aún más claramente que ninguno de los griegos os acusará nunca de haber infringido algo de lo acordado en común, sino que incluso os agradecerán que hayáis sido los únicos en desenmascarar a quienes hacen esto, repasaré brevemente estos puntos, aunque son muchos. Pues está escrito en los tratados que los que participan de la paz pueden navegar por el mar, y que nadie debe impedírselo ni llevarse un barco de ninguno de ellos; y si alguien hace lo contrario, será enemigo de todos los que participan de la paz.
20
Por tanto, atenienses, habéis visto muy claramente que esto ha sido hecho por los macedonios; pues llegaron a tal grado de arrogancia que llevaron todos los barcos del Ponto a Ténedos, y, manipulándolos, no los soltaron hasta que vosotros votasteis equipar cien trirremes y botarlas inmediatamente entonces, y nombrasteis a Menesteo como estratego al mando de ellas.
21
¿ Cómo no es absurdo que, siendo tantos y tan grandes los errores cometidos por otros, sus amigos aquí no disuadan a los que infringen los acuerdos, sino que os aconsejen a vosotros cumplir los que han sido tan despreciados? Como si estuviera escrito también que a unos les es lícito delinquir y a otros ni siquiera defenderse.
22
¿ Y cómo no violaban la ley y eran insensibles al mismo tiempo aquellos que infringieron los juramentos en tal medida, que por poco les hace perder justamente la hegemonía en el mar? Y todavía ahora nos han cedido este derecho sin reproches, cuando queramos actuar; pues el hecho de que hayan dejado de cometer errores no significa que hayan dejado de infringir los acuerdos comunes.
23
Pero tienen suerte de que se aprovechen de vuestra indolencia, que ni siquiera elige disfrutar de lo que es justo. Lo cual resulta también de lo más insultante, si los demás griegos y todos los bárbaros temen la enemistad hacia vosotros, pero estos nuevos ricos son los únicos que os obligan a despreciaros a vosotros mismos, persuadiendo en unas cosas y forzando en otras, como si gobernaran en Abdera o Maronea, y no en Atenas.
24
Y al mismo tiempo hacen que lo vuestro sea pequeño y lo de los enemigos fuerte, y a la vez no se dan cuenta de que admiten que la ciudad es invencible, al exhortar a no proteger la justicia de manera justa, como si, al elegir usar la conveniencia, pudiera haber vencido fácilmente a los enemigos.
25
Y es natural que les haya pasado esto; pues mientras sea posible ser dueños indiscutibles de lo que ocurre en el mar, en lo que respecta a la tierra, además de la fuerza existente, es posible encontrar otras defensas más fuertes, sobre todo cuando la fortuna ha detenido a los que son escoltados por los ejércitos tiránicos, y unos han perecido y otros han sido desenmascarados como indignos de nada.
26
El macedonio infringió los tratados en lo referente a los barcos tanto como en lo ya dicho; pero lo más insultante y arrogante de los macedonios es lo que ocurrió hace poco, el atreverse a entrar en el Pireo contraviniendo los acuerdos comunes que tenemos con ellos. Y esto, atenienses, no debe considerarse pequeño porque fuera un solo trirreme, sino porque fue un intento, por si lo pasábamos por alto, para que pudieran hacer esto con más barcos, y porque no se preocuparon de los decretos comunes, al igual que de lo ya dicho.
27
Puesto que esto era una infiltración poco a poco y un hábito de que soportemos tales entradas, es evidente también por lo siguiente: pues el que entró entonces en el barco, al que debisteis haber ejecutado inmediatamente junto con el trirreme,¿ cómo no es evidente que, al pedir construir pequeños barcos en nuestros puertos, tramaban estar dentro en lugar de entrar? Y si soportamos barcos pequeños, poco después trirremes; y si primero pocos, poco después muchos.
28
Pues no se puede decir que en Atenas abunden las maderas para la construcción naval, que apenas se traen de lejos, y que en Macedonia se hayan agotado, donde se establecen de forma muy barata para los demás que lo desean, sino que pensaban construir aquí y equipar en el puerto mencionado, estando prohibido en los acuerdos comunes admitir nada parecido, y que esto sería posible hacerlo cada vez más.
29
Así, desde todos los puntos, nos desprecian y tratan a la ciudad debido a los maestros de aquí que les dictan lo que deben hacer; y así han sentenciado, junto con ellos, una relajación y debilidad indescriptible de la ciudad, y que no hay previsión sobre el futuro, ni cálculo alguno sobre cómo el tirano utiliza los acuerdos comunes.
30
A los cuales exhorto, atenienses, a obedecer, como he explicado, y aseguraría que, a mi edad, esto nos permitirá utilizar la justicia sin reproches y las ocasiones de la manera más segura para apresurarnos hacia lo conveniente. Pues además está escrito en los tratados, si queremos participar de la paz común; y el' si queremos' es a la vez lo contrario, si es que alguna vez hay que dejar de seguir vergonzosamente a otros, o ni siquiera recordar ninguna ambición de las que, desde la antigüedad, nos pertenecen más que a nadie. Por tanto, si lo ordenáis, atenienses, redactaré, como ordenan los tratados, hacer la guerra a los que han infringido los acuerdos.