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On the Trierarchic Crown
DemosthenesCrow 1 · spanish-geminiMore by Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Si el decreto ordenara, miembros del Consejo, otorgar la corona a aquel por quien más personas hablaran a favor, habría sido una insensatez por mi parte pretender recibirla, pues solo Cefisodoto habló en mi favor, mientras que por ellos lo hicieron muchísimos. Pero, en realidad, el pueblo ordenó entregarla al tesorero que primero tuviera lista la trirreme, y eso es lo que yo he hecho; por tanto, sostengo que debo ser yo quien sea coronado.
2
Me asombra también de ellos que, habiendo descuidado el trirreme, hayan preparado a los oradores, y me parece que han errado en todo el asunto, y que creen que ustedes no deben estar agradecidos a quienes hacen lo que es necesario, sino a quienes lo dicen, sin haber comprendido sobre ustedes de la misma manera que yo. Y precisamente por esto mismo tendrían razones para mostrarse más favorables hacia mí, pues resulta que yo los considero mejores de lo que ellos lo hacen.
3
Hubiera sido necesario, atenienses, y habría sido justo que quienes creen que deben recibir la corona de manos de ustedes demostraran ser dignos de ella, y no difamarme a mí. Pero puesto que, dejando esto de lado, hacen aquello, demostraré que ambos mienten, tanto en lo que se han elogiado a sí mismos como en lo que nos han calumniado, a partir de los hechos mismos realizados por cada uno.
4
Pues habiendo ustedes aprobado un decreto según el cual quien no trasladara su nave al dique antes del día de la luna vieja y nueva debía ser encadenado y entregado al tribunal, y habiendo ratificado esto, yo sí la trasladé y por ello recibí una corona de ustedes, mientras que ellos ni siquiera la botaron al agua, por lo que han incurrido en la pena de prisión.¿ Cómo, pues, no cometerían el acto más absurdo si ustedes aparecieran coronando a aquellos que permitieron que se impusiera contra sí mismos tal sanción?
5
En cuanto al equipo que la ciudad debe proporcionar a los trierarcas, yo lo sufragué de mis propios recursos y no tomé nada del erario público, mientras que ellos han utilizado los vuestros y no han aportado nada de lo suyo para este fin. Y, ciertamente, tampoco podrían decir que ellos hicieron las pruebas de navegación antes que yo; pues, antes incluso de que ellos hubieran tocado la trirreme, la mía ya estaba equipada, y todos vosotros visteis cómo realizaba las pruebas de navegación.
6
Además, obtuve el servicio más excelente, habiendo pagado una suma de dinero mucho mayor. Si ellos hubieran tenido uno peor que el nuestro, no habría nada grave; pero ahora no han contratado ni siquiera uno cualquiera, disputando por el que es mayor. Y, sin embargo,¿ cómo es justo que compensen esto más tarde, y ahora, como si hubieran sido los primeros en prepararse, reciban la corona?
7
Considero, pues, que me coronaríais con toda justicia, y que vosotros mismos lo sabéis incluso sin que yo lo diga; pero quiero demostrar que la cuestión de la corona no se limita solo a estos puntos.¿ De dónde resultará esto más evidente? De lo que ellos mismos han hecho; pues, tras examinar al que quería ejercer la trierarquía con el menor gasto posible, han subcontratado la liturgia. Y, sin embargo,¿ cómo no es injusto rehuir los gastos y, al mismo tiempo, pretender participar de los honores que se derivan de ellos?¿ Y cómo es posible culpar entonces al subcontratado por no haber mantenido el barco en el puerto, y ahora pedir que vosotros les estéis agradecidos por los servicios bien realizados?
8
Es necesario, pues, atenienses, que no solo consideréis lo justo a partir de estos hechos, sino también a partir de lo que vosotros mismos hicisteis anteriormente cuando otros cometieron las mismas acciones que estos. Pues cuando fuisteis derrotados en la batalla naval contra Alejandro, considerasteis que los trierarcas que habían arrendado sus trierarquías eran los máximos responsables de lo sucedido y los entregasteis en prisión, tras haber votado que habían traicionado las naves y abandonado su puesto.
9
Aristofonte actuaba como acusador y ustedes como jueces; y si no hubieran contenido su ira ante la maldad de aquellos, nada habría impedido que fueran ejecutados. Sabiendo, pues, que estos han cometido los mismos actos que aquellos,¿ no les causa horror estar ante ustedes por lo que merecen sufrir, sino que, por el contrario, arengan contra otros y piden que se les otorgue una corona? Consideren, sin embargo, qué clase de resolución parecería que han tomado si, por el mismo motivo, resultara que a unos los condenaron a muerte y a otros los coronaron.
10
Y, ciertamente, no solo parecería que cometerían un error si hicieran esto, sino también si no castigaran a quienes hacen tales cosas, teniendo la oportunidad. Pues no es cuando permiten que algo de lo suyo se pierda cuando deben enfurecerse, sino mientras sus posesiones están a salvo y ven que los responsables, por una codicia vergonzosa, no se ocupan de su salvaguarda como es debido. Y que nadie de ustedes censure este discurso, considerándolo amargo, sino más bien a quienes han cometido el acto mismo; pues es por causa de ellos que es así.
11
Me pregunto, por mi parte, por qué razón estos castigan y multan a los marineros que abandonan su puesto, de los cuales cada uno recibe solo treinta dracmas, mientras que ustedes no hacen lo mismo con los trierarcas que no se embarcan, de los cuales cada uno ha recibido treinta minas para la expedición;¿ o es que si alguien, siendo pobre, comete una falta por necesidad, quedará sujeto a las penas más severas, pero si alguien, siendo rico, hace lo mismo por codicia, obtendrá el perdón?¿ Y dónde se manifiesta la igualdad para todos y el gobierno democrático, si ustedes administran estos asuntos de esta manera?
12
Además, me parece absurdo que, mientras que quien propone algo contrario a las leyes, si es condenado por tercera vez, sufre la pérdida de una parte de sus derechos civiles, aquellos que no han cometido un discurso, sino un acto ilegal, no paguen ninguna pena. Y, ciertamente, atenienses, todos ustedes dirán que mostrarse indulgentes ante tales hechos equivale a enseñar a otros a cometer injusticias.
13
Deseo, pues, ya que he subido a la tribuna, exponerles también las consecuencias que se derivan de tales prácticas. Porque cuando alguien, tras haber alquilado una trierarquía, zarpa, saquea y arrebata todo lo que encuentra, y mientras se beneficia personalmente de las ganancias, cualquier ciudadano de entre ustedes paga las penas por estos actos; y solo a ustedes les resulta imposible viajar a ninguna parte sin un heraldo debido a las capturas de personas y a los embargos que estos han provocado.
14
De modo que, si uno examina la verdad, descubriría que tales trirremes no han zarpado en favor de ustedes, sino en contra suya. Pues no se debe esperar que el trierarca que actúa en nombre de la ciudad se enriquezca a costa de los fondos públicos, sino que, si es que ha de hacerse algo de lo que ustedes necesitan, repare los asuntos de la ciudad con sus propios recursos. Sin embargo, cada uno zarpa habiendo decidido lo contrario; y, en efecto, corrigen los errores de su propia conducta mediante los perjuicios que les causan a ustedes.
15
Y nada de esto carece de razón. Pues habéis dado a quienes desean cometer injusticias la posibilidad de quedarse con lo obtenido si pasan inadvertidos, y de obtener perdón si son descubiertos; así pues, para quienes no se preocupan por su reputación, ha quedado expedito el camino para hacer lo que deseen. A los particulares que aprenden solo después de haber sufrido un daño los llamamos imprudentes; pero a vosotros, que ni siquiera habiendo sufrido ya muchas veces os ponéis en guardia,¿ cómo podría alguien llamaros?
16
Vale la pena, pues, hablar también de quienes han hablado a favor. Pues algunos creen que tienen tal libertad para hacer y decir ante ustedes lo que quieran, que a quienes entonces acusaban junto con Aristofonte y eran implacables con quienes habían alquilado las trierarquías, ahora algunos piden que se les corone; y con ello se delatan a sí mismos en una de estas dos cosas: o bien que entonces calumniaban injustamente a aquellos, o bien que ahora defienden a estos a cambio de un pago.
17
Y les piden que concedan el premio como si se tratara de un regalo, y no de una victoria en un concurso de oratoria, o como si mediante tales acciones estuvieran haciendo un favor a quienes los descuidan, en lugar de otorgar lo que es debido a quienes sirven como corresponde. Además, son tan indiferentes a la apariencia de rectitud y consideran que todo lo demás es secundario frente al lucro, que no solo se atreven a pronunciar discursos contrarios a lo que ellos mismos dijeron antes, sino que ahora ni siquiera son coherentes consigo mismos, pues afirman que los marineros deben ser miembros de la tripulación del trirreme que obtendrá la corona, mientras que, respecto a los trierarcas, piden que se corone a aquellos que se han desentendido de su liturgia.
18
Y dicen que ninguno de ellos se preparó antes, pero nos piden que los coronemos conjuntamente, aunque el decreto no dice tales cosas. Yo, por mi parte, estoy tan lejos de conceder esto como de haber alquilado la trierarquía; pues ni soportaría esto ni hice aquello. Pretenden, pues, defender la justicia, pero se esfuerzan más que si alguno de ustedes actuara gratuitamente, como si les correspondiera hacer algo digno del salario, y no expresar una opinión.
19
Y luego, como si no participaran de una comunidad política común y, por ello, no tuvieran la posibilidad de hablar quien lo desee, sino que ellos mismos poseyeran un sacerdocio privado, si alguien habla ante vosotros en defensa de lo justo, se sienten ultrajados y dicen que es un insolente. Y han llegado a tal grado de insensibilidad que creen que, con solo llamar desvergonzado a quien ha hablado, ellos mismos serán considerados hombres de bien durante toda su vida.
20
Y, sin embargo, aunque por causa de los discursos de estos hombres la situación es mucho peor, no todo está perdido gracias a quienes consideran necesario defender la justicia. Habiéndose procurado, pues, tales defensores para sí mismos, y sabiendo cuánta infamia pesaba sobre ellos para quienes quisieran decir algo malo, aun así se dignaron a entrar en debate y se atrevieron a hablar mal de alguien, cuando para ellos habría sido suficiente con no sufrir daño.
21
De que estos sean injustos y audaces, nadie es más responsable que ustedes; pues, en lugar de observar por ustedes mismos, se informan sobre qué clase de persona debe considerarse a cada uno a través de quienes hablan, a quienes saben que hacen esto por dinero. Y, sin embargo,¿ cómo no es absurdo considerar a estos mismos como los más depravados de los ciudadanos, y al mismo tiempo creer que aquellos a quienes ellos elogian son hombres de bien?
22
Pues, en efecto, lo hacen todo por sí mismos y casi venden los asuntos públicos al pregón; ordenan coronar a quien les parece y no coronar a quien no, constituyéndose en autoridades superiores a vuestros propios decretos. Yo, por mi parte, atenienses, os exhorto a no permitir que la ambición de quienes desean gastar dinero se ponga al servicio de la codicia de los oradores. De lo contrario, enseñaréis a todos a administrar lo que vosotros ordenáis de la manera más barata posible, mientras que a quienes mienten descaradamente ante vosotros sobre estos asuntos, los contrataréis por el precio más alto.

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