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" ha muerto", y" todos sus días están en tinieblas y en duelo"." La que se entrega al lujo", dice," estando viva, ha muerto". Si ha muerto, no es digna de ser llorada, no es necesario guardar duelo por ella. Pues vive la vida vacía, pero ha muerto al haber perdido la vida salvadora, la vida bienaventurada, como si no se hubiera entregado al lujo viviendo según su vida humana. Si también esta...
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y del que bebe. De aquello por lo que se esforzó,¿ qué es? La anagogía:" He aquí que he visto un bien, es algo hermoso". Este bien es a la vez útil y digno de alabanza; pues al mismo tiempo lo llamaba bien y hermoso. Pues lo digno de alabanza es hermoso, mientras que lo útil y deseable es bueno. Si alguien come el pan de la vida del fruto del" árbol de la vida" y las carnes de Jesús, muestra a su alma un bien y un hermoso, digo, un bien para quien se acerca a él. Y el mismo objeto que se busca poseer es un bien. Pues no todo el que es beneficiado es alabado por los hombres. Muchos, ciertamente, de los amantes de la carne no alaban ni aceptan el ser cortados y cauterizados médicamente. Es un bien, no es hermoso para el que soporta que de esto se deriven beneficios. Pues no todo bien es hermoso y deseable. Se dice hacia el... dicen que es hermoso... el ser alabado, pero no es un bien. Pues no es posible mejorar. La anagogía:" en su trabajo, con el que se fatiga bajo el sol". Se fatiga trabajando y cansándose por la adquisición de la virtud y de la ciencia divina. Y a causa de pecar, se abandona alguna vez la sabiduría... para el... simplemente y nada... lo... él. Si, pues, come y bebe algo así, se fatiga. Y según la anagogía, lo mismo sucede por el hecho de estar necesitado de alimento y bebida; si, pues, así come y tiene sed su alma de bondad. Pues cuantos manejan bien la virtud y quieren, supuestamente, ser prudentes no por el bien mismo, sino para ser considerados como alguien, comen y beben, leen y se detienen en las lecturas, pero no muestran a su alma un bien. Pues no porque sea un bien lo manejan, sino porque les reporta alabanza; no es un bien si no tienen la virtud como se debe tener. Comen y beben por estar distraídos. El número de los días de su vida, que Dios le dio, porque esa es su porción.
q.8
Esto lo dice respecto al sentido literal: por providencia fue medido el tiempo de vida para los hombres; y unos viven muchos años, otros pocos. Pues es bienaventurado el que ha tenido riqueza— hablo respecto a aquellos— disfrutar de ella en los muchísimos años que vive en esta vida; es decir, le es agradable, habiendo obtenido aquello de lo que puede" comer y beber", disfrutar de ella el" número de los días de su vida". No era para sí mismo de larga o corta vida, por juicio de Dios fueron medidos a cada uno tantos años. Esto, pues, es" su porción", el disfrutar durante la vida de las cosas agradables por las que se afana y se cansa. Esto en cuanto a la historia. Si es según la anagogía, dice esto: que si alguien se esfuerza por la adquisición de los bienes verdaderos y los tiene permaneciendo todo el tiempo de su vida, será para su bien. Pues será trasladado de la virtud a otro lugar, a otra región. Cuando en la Escritura se encuentra una vida elogiada o censurada por ser más longeva o más breve, no tomemos esto según este tiempo inmediato medido por el sol, sino que" los justos", dice," harán en abundancia años muchos". Y además:" los años de los impíos serán acortados". Esto no aparece así según la historia. Así, pues, los tomamos: si los" justos" abundan" en abundancia años muchos", esta riqueza de ellos es iluminación. Y la iluminación les mide" años", años no estos medidos por el sol sensible, sino por el" sol de justicia". Así, pues, al que" honró al padre y a la madre" dice que le va bien porque es" de larga vida" o de muchos días. Y esto no se encuentra sin excepciones en la historia. Muchos, ciertamente, honrando a sus padres, salieron de la vida prematuramente. Los que según el Evangelio resultan" justos"," en abundancia hacen años muchos", mientras que de los impíos los" años", aunque tengan una vida larga aquí," se acortan". Digo: alguien tiene riqueza en pensamientos falsos; no permanecerá iluminándole después de esto; los años del que es iluminado así fueron, pues, acortados; pues hasta la presente vida disfruta de la aparente iluminación; pero los" justos" tienen la iluminación también después de esto. Pues" resplandecerán los justos como el sol". Llama" sol" al" de justicia". Y ciertamente todo hombre a quien Dios le dio riqueza y bienes y poder en ella para comer de ella y tomar su parte y alegrarse en su trabajo, esto es don de Dios. Al hombre le fue dada riqueza para que coma y se alegre de ella, y este don lo recibió de Dios. Y muchas veces usa el don y disfruta de lo que tiene, pero a veces fracasa en esto, por una parte él mismo por mucha tacañería no gastando nada para alegrarse, por otra parte siendo impedido por enfermedad o por alguna otra circunstancia. Este es el sentido literal: si alguien recibió dinero para beneficiarse, y esto pareció ser don de Dios. Pero da... a las... de los que piden.¿ Qué es" en el trabajo"? Nos cansamos por el trabajo.¿ Si era don de Dios? Decía lo que también el apóstol dice:" que me propuse muchas veces ir a vosotros".¿ Por qué, pues?" Para que os imparta algún don espiritual". Y decía que no todos los dones dados por Dios son espirituales. Cuando alguien recibe" palabra de sabiduría"," palabra de conocimiento" y alguna otra virtud, recibió una gracia espiritual; no, sin embargo, si alguien recibe riqueza o salud o algo de tales cosas; recibió un don de Dios y una gracia, pero no espiritual. El Señor" mata y da vida". Si" da vida", alimento, vino, esto es la vida que ha proporcionado, pero no un don espiritual. El Señor" establece reyes y los depone". Las autoridades que se dan a los que gobiernan no son" dones espirituales". Y el don que está aquí, o la dádiva, no es espiritual, el sensible y humano. La anagogía:" Y ciertamente todo hombre a quien Dios le dio". Todavía me mantengo en el sentido literal. Si tiene mucho dinero, si tiene miríadas de trigo y muchos vinos, no puede comerlo o beberlo todo, sino que tiene algún don; lo que puede recibir, el alimento suficiente, hasta saciarse, y la bebida de igual modo," esto" sí" es don de Dios". Si alguien, pues, come o bebe más de lo debido, no lo tiene como don de Dios, sino como dones del placer. Pero respecto a la anagogía así: Dios da sabiduría y la" riqueza" en la sabiduría. Y los" bienes", las contemplaciones de la sabiduría, para que coma y beba el hombre de lo que recibió, el pan de la sabiduría, para que sea el" agua" de ella," la que mezcló" en la crátera" vino". Y" esto" sí" es don de Dios". Si alguien recibe lo espiritual como se debe, este don es entonces" su porción". Sabes que las porciones se dan propiamente según analogía. No todo el que tiene esta posesión, que dije, y los" bienes" alegorizados y la" riqueza", la tiene igual que otro, sino que a cada uno se le distribuye según su capacidad. Si, pues, un juez de certámenes proporciona alimentos a los atletas y a los que están en el certamen— pues tiene también otros como si fueran guardaespaldas— a cada uno según analogía se los da, a un atleta siete libras de carne— y esto es su don—, a otro cuatro; y al que no compite le da dos. Un don, pues, se da a cada uno según su capacidad y su hábito. Así también ocurrió la parábola de los talentos en el Evangelio. Ha dado a cada uno de sus siervos sus dineros de alquiler," a cada uno según su propia capacidad, a uno cinco, a otro dos, a otro uno". Y puesto que de algún modo usa una expresión más humana, sabes que hay quienes son llamados a banquetes sensibles no solo para comer, sino también para quitar las penas; y estos son, pues, los alimentos espirituales. Y alguien recibe alegrarse y toma una" porción" para que le permanezca. No solo de la breve incursión se alegra y se alimenta y bebe, sino también de modo permanente. Continúa, pues, bebiendo de la fuente y del agua que Jesús da, y le permanece. Pues tiene en sí mismo una fuente que se ha convertido en vida eterna. Y de nuevo:" Abre tus ojos y sáciate de panes". El que abre los ojos del" hombre interior"" se saciará de panes". Y los panes, pues, permanecen así como" la fuente que salta para vida eterna". Y esto ocurrió útilmente también en la historia, cuando la viuda en Sarepta de Sidón, teniendo una pequeña medida de harina, habiendo alimentado a Elías, la tuvo inagotable hasta que hubo abundancia por la lluvia. Porque no se acordará mucho de los días de su vida, porque Dios lo distrae en la alegría de su corazón. Era necesario en el día de la vida recordar mucho lo que sigue, lo que sucede después, porque a los que se esfuerzan aquí les sobrevienen algunas cosas mayores. No recuerda, pues, mucho, sino que hasta el presente tiene la esperanza diciendo:" Comamos y bebamos, que mañana moriremos".¿ Esto, pues," porque Dios lo distrae"? Lo distrae en esto, puesto que no quiere adquirir las cosas precedentes, ni se esfuerza por la recuperación de ellas. Para que el alma no se vuelva inmóvil, se le dan otras. Dije esto al principio del libro, cuando me atenía a:" Dios dio una distracción penosa". La anagogía:" Porque no recuerda mucho los días de su vida, porque Dios lo distrae en la alegría de su corazón". La vida propia y verdadera es esta, la de vivir según la filosofía y la virtud. Pero los hombres no recuerdan mucho, no hacen gran cosa por esto; solo se detienen en los que distraen y traen cosas agradables y en lo que reúnen, solo en esto se esfuerzan. Era necesario recordar mucho... de lo que hay, lo que será para su vida verdaderamente. Y aquí, pues, es común la vida según la cual sentimos, según la cual tenemos unida el alma al cuerpo y según la cual se mueven también sensiblemente los animales irracionales. Pero propia del hombre es la que es según la razón y la contemplación divina.¿ De esta no se acuerda? No se acuerda de las cosas que contribuyen a esta vida, si tiene algo vano. De nuevo aquí" corazón" es para nosotros la mente verdadera que ve a Dios. Ciertamente, el santo dice" con franqueza" a Dios:" No se me pegó corazón perverso". De nuevo otros tienen" corazones de carne, en los cuales escribe el Espíritu del Dios vivo". Y llama de carne a los dóciles, a los que reciben rápidamente la escritura del Espíritu. Puede también... si por los... según el sentido literal, de modo que alegra su propio corazón. Pues eligió tener un corazón que caza placeres. Es necesario entender las palabras según los que hablan. Si el que habla es sabio, hay que escucharlo sabiamente. Si siendo sabio se personifica y trae otra persona y adecuada a aquel hombre, hay que escuchar de nuevo la conversación de aquel. Puesto que el mismo apóstol dice:" Si comemos, si bebemos, ni nos falta ni nos sobra", como cristianos que somos o sabios o" siervos de Cristo", no tenemos adición o sustracción por comer algo más. Pero cuando dice:" Comamos y bebamos, que mañana moriremos", es el mismo el que escribe, el mismo el que habla, pero no desde su propia persona, no habla como apóstol, sino que aceptó la persona de los que dicen que más allá de esta vida presente no existe la vida después de esto. Hay una maldad que vi bajo el sol, y es mucha ante el hombre: un hombre a quien Dios le dará riqueza y bienes y gloria. Está retenido por estas maldades; y esto" vi bajo el sol" y sobre todo abunda en los hombres. Y en los animales irracionales es posible encontrar diferencia; no todos los caballos son tan apreciados como los que se presentan para los certámenes o para las guerras. Y en los asnos y perros de igual modo. Pero mucha es la diferencia respecto al hombre. Pues aquellos están de otro modo. El descansar así... es la que se enciende. Pero aquí hay una elección, una elección distraída, una elección que no puede juzgar lo que beneficia y lo que no beneficia; es un conocimiento errado el pensar que en la riqueza y la gloria puede alguien sobresalir ante los hombres, porque se hunde por lo contrario, por la falta de fama y la pobreza. Es, pues, grande, puesto que se toma según la elección. Pero parece tomar lo que ni hace bien ni hace mal; pero esta maldad, que alguien puede tomar, no la soporta. Si tiene un juicio recto, parece que el" hombre" tiene algo sobresaliente ante todo el género de los hombres. No es así la mujer como el hombre, no es así el niño como el que ha llegado a ser hombre. Si, pues, el" hombre" soporta bien esto, mucho más los inferiores al hombre." Tiene", dice," para sí riqueza y gloria", y nada más tiene de esto. Era posible tener más de esto. El sabio, si tiene" riqueza", usa la riqueza de otro modo que el hombre común; el que tiene" gloria", no se enorgullece por la gloria, sino que incluso la embellece. Tuvo alguna vez gloria José, y su propia virtud la embelleció. Y los otros sabios según nosotros hicieron esto. El que, sin embargo, está boquiabierto por las murallas y de otro modo por las cosas temporales, aunque haya pensado poco, aquel naufraga en esto; y en los naufragios no soporta bien ni la pobreza ni la riqueza ni la gloria; de donde se presenta que estas cosas son indiferentes según la propia razón. Pues si alguien puede usarlas bien y peor, según la propia razón no son ni buenas ni malas. Pueden, sin embargo, tener un uso bueno y un uso censurable, reprobable y criticado. Y no es de extrañar si nosotros decimos esto. Y aquel egipcio del que hablan, Trismegisto, dice que el sabio no resuelve el destino; no está bajo la necesidad, ni está bajo el mundo, sino que ha llegado a estar arriba del cielo, arriba ha llegado a estar la inteligencia de las cosas visibles. A los hombres gregarios, pues, dicen que están bajo él. El que, pues, ha subido por encima de la vida humana y puede decir:" No miro las cosas visibles, sino las no vistas", por ser las visibles temporales, pero eternas las no vistas, no enferma en ellas, ni la riqueza lo eleva ni la pobreza lo hunde, no parece haber adquirido un gran mal por la falta de fama. Y de la honra y la buena fama de parte de la mayoría no considera tener nada.¿ La anagogía? Hay quienes son ricos y glorificados en la" sabiduría de este siglo y de los gobernantes que son anulados". Estos no usan debidamente ni la gloria ni la prudencia. Y por esto son examinados en gran pecado. Pues el sabio, aunque le falte algo de esto, soportándolo con magnanimidad, no está bajo maldad; en absoluto enferma y está sano, según la virtud está sano." Riqueza" y" bienes" escúchalos así: en su mayor parte se llaman" bienes" las cosas móviles; las que llaman también tesoros. Y no solo esto posee este, sino también" riqueza", la que está en abundancia, la que está en posesiones, en tierras, en casas. Junto a la riqueza, pues, y los bienes, se le ha dado gloria. Pero respecto a la inteligencia se ha dicho que muchas veces alguien es glorificado en un conocimiento de falso nombre y en gloria y, enorgulleciéndose por esto, que es sabio, que parece prudente y" no es dueño en esto"; a veces fracasa en lo que quiere. Y parece que" nada le falta a su alma", piensa poseer toda" riqueza" anímica, toda" gloria", y no tiene poder para usarlas. Tómame a alguien que recibió un gran poder, pero que cayó en maldad, de modo que es inútil; no usa el poder de la autoridad. Y conocimos, ciertamente, nosotros muchas veces a tales. Pero respecto a la anagogía esto: es posible encontrar a un hombre rico, como se ha dicho según alegoría, y no tienen nada más. Nadie los acepta, nadie los alaba, no reportan beneficio. Nosotros, pues, conocimos también a tales hombres que saben muchas cosas; contemplando como se debe y nada, y aun así son desagradables. Y no es que le falte a su alma de todo lo que desea, y Dios no le dará poder para comer de ella. De lo que desea nada le acompaña. Esto dice, que Dios no le ha dado poder, aunque así quiera usarlas, porque no maneja bien el deseo. Aquí el rico mencionado con Lázaro tenía todo," bienes y riqueza y gloria". Y recibió" poder" sobre ellas aquí, después de esto, sin embargo, ha ocurrido la privación de ellas y del placer sobre ellas; y el que escuchó:" Insensato, esta noche te reclaman tu alma. Y lo que preparaste,¿ de quién será?". Otros, teniendo esto con abundancia y muy ricamente, no se les permite saciarse de ellas; son impedidos de disfrutar de ellas, ya sea por enfermedad o por otra circunstancia. Porque un hombre extraño se la comerá; y ciertamente esto es vanidad y enfermedad. Estos esfuerzos, la" riqueza" que ha reunido, los" bienes" se comerá. Y de muchos modos ocurre también esto; a veces cae en manos de ladrones y se le quita su riqueza. Muchas veces el acusado ante el rey es despojado, y sus cosas van a otros y es tiranizado por alguien, y otro disfruta de aquello por lo que él se esforzó. Según la anagogía: muchos muchas veces usan palabras que otros compusieron no siendo de su opinión y de su gloria. Muchas veces, ciertamente, los sabios encuentran libros en los que otros se esforzaron, y los usan y los otros se alimentan de ellos y son glorificados, cuando pueden ellos mismos refutarlos." Y ciertamente esto es vanidad"; vanidad es no retener y no disfrutar de lo propio. Si un hombre engendra cien, y vivirá muchos años y multitud, porque serán los días de su vida. Dijo los esfuerzos externos para los hombres," riqueza, bienes, gloria". Luego dice también sobre engendrar; esto mismo se convierte en una gran enfermedad. Y ha usado una hipérbole:" Si alguien engendra cien". No es que alguien engendre cien en absoluto. Pero concedamos que alguien puede engendrar cien de diferentes mujeres; ni esto le proporciona nada más. Los reyes, ciertamente, se hacen padres de muchos hijos, y esto no reportará beneficio. Pues no es que si tiene un hijo, fracasa totalmente; pero no tiene más de él, incluso si alguien tiene mil; pues no es que se salven totalmente en las guerras. Y vivirá muchos años. Adecuadamente dijo tales cosas," riqueza, bienes, gloria" y las otras. Y dice los bienes corporales. Aunque alguien no esté en penas y viva muchos años, puesto que su vida permaneció mucho tiempo, es vana hasta el presente vida teniendo la promesa. Por esto se esfuerza en vano.¿ La anagogía? Si alguien por la educación engendra muchos y se gloría de ser longevo en la vida en la que se esfuerza por tener, no llega a ser inmutable. Puede ser privado de los hijos; como este Arrio nuestro engendraba muchos según la enseñanza y la imitación de vida. Casi, ciertamente, todos estaban bajo él, y se desvió, y todos lo abandonaron, y no tuvo otros hombres que lo odiaran tanto como los engendrados por él. Multitud de lo que serán los días de sus años. Esto dice:" Vivió mil vueltas de años". Multitud de días han llegado a ser para ellos. Pero el ser de muchos días no le beneficiará en nada, puesto que así lo toma según este tiempo medido por el sol. Otro, en cambio," llega a ser de larga vida sobre la tierra buena", y le beneficia a este la multitud de los días. Ciertamente, se dice a modo de promesa:" Lo saciaré con largura de días". Si" es mejor partir y estar con Cristo" y se lamenta el que permaneció en el cuerpo mucho tiempo de modo que dice:"¡ Ay de mí, porque mi peregrinación se ha alargado!",¿ cómo se da a modo de bendición el ser de muchos días y la multitud de los días? Esto, pues, dice: cuantos años viva un hombre en esta vida, se delimita alguna vez; y en nada le beneficiará la multitud de los días. Pues a veces en la multitud de sus días se encuentran también más pecados suyos y las elevaciones son muchas. Pero el que tiene aquellos días multiplicados, los construidos por los amaneceres del sol de justicia, como dije hace poco, habiendo superado el estar bajo el sol sensible, tiene disfrute de las cosas de arriba. Cuanto más se ha acercado alguien a la virtud, fue iluminado por ella. Y los días llegan a ser muchos, cuanto más posee la virtud. Si se aparta de esta vida, de esta tiene multitud de días. Llamamos, pues, días aquí a los iluminados por el sol de justicia. Y así como en los días sensibles se dice multitud de...
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mientras la tierra es rodeada muchas veces y... muchas veces el círculo solar, así... con la virtud... por sí mismas. Y esto es: de la vida con virtud se vuelve longevo, de larga vida y bienaventurado. Si de estos días se esfuerza en la virtud, ya no desea otros años. Si la vanidad se aparta de la vida, puesto que tiene la esperanza en Dios, se vuelve mortificación de todas ellas y es vano para él vivir muchos años. Pues los muchos años están delimitados, pero la vida bienaventurada es de larga duración, es eterna. 171 Quiero traer a colación lo apostólico que a algunos parece ser según la historia:" La piedad", dice," es útil para todo, pues tiene promesa de la vida presente y de la venidera". Cuando dice:" de la presente", no dice de esta, sobre la cual el apóstol dice:" si en esta vida solamente hemos esperado", sino la que puede existir aquí según la virtud, sobre la cual alguien diría que es" en parte". Que los bienaventurados poseen esta vida desde aquí, se muestra claramente por:" el que cree en mí tiene vida eterna", y" esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a quien enviaste, Jesucristo". La promesa de la piedad no tiene solo esta vida, el vivir aquí bienaventuradamente, el pasar aquí la vida práctica y contemplativa, sino que también la sucede la vida, como lo" en parte" acoge lo todo, como lo" a través de un espejo" lo" cara a cara", si alguna es eterna, si alguna es de larga duración; pero a esta vida temporal no la sucede otra vida, me refiero a aquellos que pensaron que solo esta existe." Pues en esta vida solamente hemos esperado", dijeron:" comamos y bebamos". Pero si algo sucede así, no es la vida de larga duración." Al lago de fuego", al menos, se van y" sufren el castigo del fuego" grande, donde han llegado a la parte de la muerte, dando cuentas, evidentemente, de esta vida. Y su alma no se saciará de la bondad, y ni siquiera hubo sepultura para él. Como cosas que han sucedido, dice" riquezas, posesiones y gloria". De estas no se sacia. Como el que ama la plata quiere tener aún más dinero y las otras cosas, así también el que quiere vivir abundantemente. Pues todavía no quiere imaginarse la muerte. Y su anagogía es esta: quien es glorificado supuestamente como sabio, teniendo una" falsa ciencia", quiere ser glorificado aún más. Si vive supuestamente según la" falsa ciencia", quería estar siempre así. Y ni siquiera hubo sepultura para él. 172 Dice que" vivió muchas vueltas de años". Ocurrieron mil años, está lleno de todas las cosas placenteras, no fracasa en nada; y muchas veces es arrojado sin sepultura." Mejor es el aborto que este", para quien no existía nada placentero; el aborto no tenía ni riquezas ni posesiones ni fue glorificado, y es mejor que este, porque no ha experimentado en absoluto estas cosas. Esto en cuanto a la letra. En cuanto a la anagogía, esto, que se ha enriquecido en muchas de esas cosas, no encontró la sepultura que delimita la vida anterior. Dice, pues:" De la casa de tu Dios exterminaré las imágenes talladas y fundidas; pondré tu sepultura". Algunos puntuaron así, que" pondré tu sepultura a las imágenes talladas", y no" exterminaré" estas. Y cuando a tu alma le convenga, entonces pongo tu sepultura. Pues bautizas y sepultas juntamente con los exterminados. Sin duda, después de" pondré tu sepultura", dice:" celebra, Judá, tus fiestas". Por lo tanto, se encuentra en fiesta para esforzarse en oraciones. El que antes estaba lleno de imágenes talladas y fundidas fue sometido a sepultura para" ser sepultado juntamente con Cristo". Por lo tanto, ha llamado a celebrar la fiesta, a hacer el bien. Pues la fiesta no es otra cosa que hacer lo que es debido, y nosotros añadimos también el trabajar en esto o aquello. Por tanto, hacia la anagogía: se esforzó mucho y se enriqueció, como pensaba en una opinión falsa, no lleno de una ciencia virtuosa," y no hubo sepultura para él". Dije que el aborto es mejor que él, porque vino en vanidad y camina en tinieblas. Según la letra, es mejor que el que se enriqueció en toda posesión, quien no deja nada de sus excedentes,
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ni mueble, ni inmueble, ni gloria, ni dignidad; y habiendo muerto, si se encuentra fuera de todas estas," dije que el aborto es mejor que este", que es el que no ha experimentado en absoluto esta vida. Pero hacia la anagogía debe tomarse así, como también se decía poco antes:" bueno le era si no hubiera nacido". Es mejor, pues, que ambos, los que llevan una vida todavía y los que han muerto, el que aún no ha nacido. Porque vino en vanidad y camina en tinieblas. Los otros hombres, cuando han nacido bien y han sido bien criados, habiendo usado mal lo dado, tuvieron aquí la vanidad; pero el aborto tuvo incluso la misma generación vanamente; fue concebido no para que viva, no para que se convierta en embrión, sino para que el germen se corrompa inmediatamente, inmediatamente cuando ocurre la concepción. En tinieblas, pues, de nuevo, no vino a los hombres, no fue conocido, porque" vino en vanidad y camina en tinieblas". No hizo nada ni entendió ni, habiendo conocido algo de lo humano, tuvo que conocer. Y por esto, como vino con ignorancia y por no haber experimentado estas cosas, así de nuevo se marcha. Es mucho sobre lo que trata el discurso y es buscado por muchos que dudan que, si las concepciones ocurren para que nazcan hombres, si también está en Dios dar un hijo o no, y el ser de larga vida o de corta vida,¿ cómo es que algunos no llegan a término en las concepciones, no nacen, y otros– y esto habiendo ocurrido– viven dos o tres horas, supongamos, que también diez años?¿ No ocurren estas cosas sin juicio?¿ No son estos" juicios" semejantes a" un abismo grande"? Solo en general sabemos que no ha ocurrido en vano; aunque tuvo vanidad por no haber nacido ni haber sido criado, sobre todo nuestro generador no hace estas cosas en vano.¿ Por qué aquello no es conocido? Porque tenemos razonamientos de hombres. Pero también esto ocurre para la salvación, que Dios da a cada uno. Resuelve todas estas cosas el que su alma no dé la misma cuenta. Pues si se siembra, todas estas cosas son vanas. Pero las concepciones ocurren por juicio de Dios; y Dios dice dar hijos. Y si alguna vez, al menos, algunos piden hijos a él, los dones de Dios son juicios. Si alguien ha obtenido de ellos de muchas maneras, ora con razón, y con la razón de la sabiduría y del conocimiento, tiene dones.... el discurso, la secuencia... Hacia la anagogía, por lo tanto, que nacieron– algunos supuestamente o los nacimientos de la enseñanza divina– concebidos para que nazcan, y fueron dañados inmediatamente. Así, pues, se anagogeó también lo dicho en el evangelio. Viniendo una gran tribulación, dice:"¡ Ay de las que están encinta y de las que crían!". La que está encinta, habiendo recibido la tribulación y no habiéndola soportado, aborta. Y aquello fue concebido en vanidad. Algunas, sin embargo, nacieron, pero 174 no llegaron a ser perfectas, sino que llevaban la... y de nuevo, habiéndose vuelto rápidamente el alma a la tribulación, fueron dañadas, teniendo una virtud recién establecida, encontrándose en la primera catequesis. Es posible también tomar esto como si fuera historia: habiendo sobrevenido aquella tribulación mencionada en el evangelio, había necesidad de huida. Tomando el todo según la letra: las que estaban encinta eran impedidas de usar una carrera rápida y eran capturadas. Y tranquilamente alude también a la guerra de los romanos contra los hebreos. La que está encinta no puede sufrir penalidades ni en el huir ni en el no ser alimentada como la otra mujer, la que cría. Alude, pues, a la intensificación del hambre y a las grandes maldades en las lamentaciones, que incluso" mujeres compasivas" comieron" a sus propios hijos". Pues permitía que otras, no siendo compasivas, usaran simplemente como alimento lo que se encontraba, aunque fuera su propio hijo; pero significa la intensificación del mal y de la escasez de lo necesario. Las que se disponían, pues, no solo hacia los hijos, sino también hacia los otros, habiendo cocido a sus propios hijos, los comieron. Tal se menciona en aquella Mariamme en los asuntos sobre la toma de Jerusalén. Esta era amante de los hijos– pero solo era un niño– y era de los acomodados y de los muy ricos. Mucho, creo, de su riqueza consumió en alimento; a veces compraba una cabra o algún cabrito. Y bajo
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los que saqueaban en la sedición y peor por los asuntos de guerra, hubo escasez. Habiendo tomado, pues, a su propio hijo– era como de tres años– le dio algunas palabras, en las cuales decía también esto, que" es mejor que seas comido por mí que cambiar a un mal y soportar la esclavitud de parte de los enemigos. Ve, pues, y conviértete en mi alimento". Y habiéndolo sacrificado, lo asó. Poco después entraban los sediciosos y no les impidió entrar, sino que les decía:" Venid, comed la mitad". Y como si los hubiera vencido. Y en tinieblas su nombre será cubierto, y ni siquiera vio el sol y no conoció descanso, a este mejor que a aquel. Esto dice, que este no es nada en absoluto. Pero" tinieblas" significa 175 lo desconocido, el" nombre", la ignorancia sobre él por el no haber sido conocido. Vino a nosotros ni sensible ni anagogeado en un camino de tinieblas. Lo de: y ni siquiera vio el sol. Ni usó de la sensación ni tuvo otro descanso. Pues el sol se puede contemplar con la vista. No vio, pues, este; pero si no tuvo percepción de esta sensación, es evidente que tampoco de las otras. No digo esto en general;" a este mejor que a aquel", al que, a diferencia del que pensó tener" riquezas y gloria" y haber tenido muchos hijos y una vida de larga duración, puesto que habiendo experimentado estas cosas ha quedado fuera de todas y ni siquiera fue digno rápidamente. El aborto no tuvo nada de estas cosas, aquel no ha sufrido ni las mismas que él.... la anagogía:" y ni siquiera conoció el sol". Conforme de nuevo tomas la anagogía, que muchos habiendo experimentado de las cosas placenteras que persiguen la gloria, otro ni siquiera experimentó el principio de ellas. Este es mejor que aquel. Pues aquel, por lo que se esforzó y tuvo," dará cuenta" y será castigado. Este, en cambio, no sufre esto ni siquiera habiendo sido avergonzado al principio del hombre... o habiendo tenido experiencia de ellas. De nuevo, no considera que el hombre que muere en ignorancia sea mejor que todo, sino el que juzgó tener todo en la falsa ciencia.... Pedro alude en la segunda epístola:" Mejor les era no haber conocido el camino de la justicia que, después de haberlo conocido, volver atrás del santo mandamiento que les fue entregado". Pues no dice que sea bueno en absoluto no haber conocido el camino de la justicia, sino que es mejor no haber conocido que, habiendo conocido, despreciarlo. No ha dicho otras cosas como sobre Judas, como el Salvador:" Bueno le era si no hubiera nacido". Bueno le era si no hubiera sido llamado; si no hubiera sido llamado, no habría traicionado. No habría sido bueno de otra manera para Saúl, si no hubiera reinado; pues no habría caído en los males en los que cayó habiendo reinado.¿ Y qué vivió mil años de vueltas, y no vio la bondad? Si vivió mil años de vueltas, entonces era padre de mil hijos;" si un hombre engendra cien". Toma, pues, el vivir como un nombre conforme al nacimiento. Pero no ocurriría una concepción de esperma y de feto no ocurriendo su siembra; así no ocurrirían estas cosas no habiendo descendido un alma. Según la constitución que ha ocurrido, las causas son dos: del cuerpo el matrimonio, del alma la" descensión". Según tales cosas también esto. De nuevo dicen así" vueltas", periodos de años. Cada año tiene algún principio, al que llamamos su" descensión". Aunque alguien se haya vuelto longevo por la multitud de años, cayeron en la vida que tuvo, la muy codiciada, que hace miserables a los que la persiguen; no gana nada de esto para que sea igual el nacer mil años al vivir mil años de vueltas; aquí para que sea periodo.... como según la letra y es inverosímil e imposible; no es inverosímil ni imposible; se ha dicho por modo de hipérbole. Pero las cosas dichas por hipérbole no son inverosímiles e imposibles– imposibles a veces, pero no inverosímiles. Pues alguien dirá así: si un hombre puede engendrar diez, puede también engendrar cien, y vivir tantos años, si vivió cincuenta. Pues cerca de los mil vivieron los anteriores, Matusalén. Es, pues, un discurso de hipérbole por causa de énfasis
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superando lo verdadero. Cuando se dice la altura de las ciudades construidas por los que poseían la tierra antes de Israel, que" vimos allí ciudades amuralladas, cuyos muros llegaban hasta el cielo", se dijo hiperbólicamente. Pero el apóstol conoce también el discurso de la hipérbole y el uso del nombre." Y todavía por hipérbole os muestro un camino; si tengo toda la ciencia y conozco todos los misterios, pero no tengo amor, nada me aprovecha". Pues no conviene conocer la ciencia y todos los misterios sin amor divino." Si tenemos toda la fe de modo que traslademos montañas no teniendo amor, también la magnitud de la fe no es nada". Dice que el amor es mayor que la fe; y da que él diga trasladar las montañas; no miente esto, aunque supere lo verdadero, de modo que alcance incredulidad. Y dice de nuevo:" Y era Asael ligero de pies como una gacela en el campo". Era rápido. Y según la alegoría, muchas veces la vida de los hombres y su conducta es llamada mar. Puede aquí significar olas los acontecimientos que le ocurren al hombre. Y dice que... de los juicios que le ocurren" sube hasta los cielos" y" baja hasta los abismos".... no es... En el tiempo siguiente... al hombre...¿ qué exceso para el hombre?... por lo tanto, en general habla sobre el hombre, no... y no son en general... de las cosas... del año y del ciclo... Cuando... a la... de... Cuando... aquí, en cambio, sobre... en general... los judíos más fuertes... a los dueños los oráculos de Dios y..." su parte". Fueron llamados, en cambio, los que creyeron de entre los griegos... los judíos aquí siendo parte... ciudadanía santa y las otras cosas, pero inferiores... las cosas... llamadas sobre las cuales fueron llamados... según esto, pues," qué exceso" es decir, si primero alguien es llamado y... lo ha alcanzado... alguna vez... ventaja... de la vida... sobre la conducta y vida de aquí habla: este vivir lo tenemos estando con carne y todavía pasando en esta. Está bajo tiempo, está bajo número de días. Pero el vivir verdaderamente es eterno; y es eterna e interminable tal vida. Sobre la vida de aquí, la material, habla. Y las hizo en sombra; porque¿ quién anunciará al hombre qué será después de él bajo el sol? La vida de los hombres, que aquí cuidan, es sombría. Tienes en el evangelio lo dicho por el Salvador:" Buscad", dice," primero la justicia y el reino de Dios, y todas estas cosas se os añadirán". Es imposible que sea sombra no preexistiendo un cuerpo. Debe haber un cuerpo, para que así siga una sombra. La vida, pues, de aquí es sombra siendo 194 una vida precedente, de la cual es consecuencia la que ocurre aquí. Por estas cosas se dice en alguna parte:" nuestros días como sombra". Y todavía decía Job antes:" sombra es la vida de los hombres sobre la tierra". La vida sobre la tierra o la vida material, la temporal, la que es con carne, esta es" sombra" de la vida de arriba. Es una cosa generada, movible, fácil de desviar. Así también el apóstol, queriendo mostrar la vida sombría, decía:" si en esta vida solamente hemos esperado, somos más miserables que todos los hombres". Sea, pues, alguien teniendo esperanza en una sombra de un ayudante que aparece, en un espejo alguien contemplando el rostro de un rey que no está presente, si le aprovechará la sombra o lo que aparece. Pues no puede serle proporcionado lo que puede serle proporcionado por un rey verdadero, el que gobierna según las leyes. Nuestra vida, pues, es sombría. Es amable, habiendo conocido esto, que esta vida es sombría, prestar atención a ella como cosa no permanente, como bastándose de otra parte, y esto considerar, que otra es la vida, a la cual sigue la sombría, y según aquella vivir y actuar. Pues así" alguien puede agradar a Dios". Por medio de" quién anunciará al hombre" qué le sigue estando todavía bajo el sol, se anula desde aquí toda adivinación, toda previsión humana. Pues no en vano
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está añadido" bajo el sol". Pues los que han subido por encima de este sol y se han acercado al sol de la justicia de modo que se diga sobre ellos que" brillarán como el sol en el reino de su padre", pueden anunciar" qué será después", qué les sucede. Y lo que dije, también ahora diré: decíamos que tenemos ignorancia de los juicios de Dios, puesto que resultan" inescrutables. Los juicios de Dios son un abismo grande". Pero el abismo es incomprensible o difícil de comprender. Y decía que supongamos que algunos fueron condenados por un rey justísimo en una isla, cada uno según su pecado, y todos sabemos que fueron condenados justamente, pero no por qué este tal. Así también aquí podemos decir. 195 Y a la inversa, de gobernantes muchos se volvieron a la vida privada. Este mismo Eclesiastés dice:" vi esclavos sobre caballos y gobernantes caminando", y no podemos decir por qué este tal tiene esto. Pero podemos decir esto en general, que las cosas de los hombres fallan. Pero si, superando estas cosas, llegamos arriba, ya no observando las temporales y aparentes, entonces nos colgaremos a Dios, pudiendo entonces conocer lo que sigue a esto después. Cada uno, en cambio, recibe salario según la acción y según el trabajo. Se ha dicho esto a Dios por el salmista:" tú pagarás a cada uno según sus obras". Aunque las obras sean manifiestas, pero no sabemos con qué disposición las realizan...." y las hizo en sombra".¿ La anagogía? Dice esto:" los que brillaron como el sol en el reino de su padre" pasaron en los días verdaderos. Pues a modo de promesa dijo sobre alguien:" con largura de días lo llenaré". Estos días largos que ocurren ante la luz de la verdadera no son sombríos, son prototipos; sombríos, en cambio, son los días que podemos recibir todavía estando revestidos de carne. Entonces alguien conoce" en parte", cuando todavía" no ha llegado lo perfecto", cuando se encuentra en" prenda del espíritu" y de la luz de la verdadera." Hizo, pues, estos días en sombra" alguien, pero no sabe qué será después de él, si superará la sombra o caerá sobre ella. Y para que tomemos la teoría de otro ejemplo: los judíos han estado en sombra" en sombra" de días, no en los mismos días. Pues Moisés interpreta los días precedentes y verdaderos diciendo:" esta es tu vida y esta es la largura de tus días, amar al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma". Pero el amor hacia Dios que ocurre" de toda alma y de toda disposición" no produce aumento de estos días. Pues muchos hombres estudiosos y temerosos de Dios fueron trasladados rápidamente de la vida, y otros, muy viles, fueron longevos. Porque¿ quién anunciará al hombre qué será después de él bajo el sol? 196 Siendo ambigua la palabra, hay que tomarla de ambas maneras, para que esto sea" qué le será anunciado bajo el sol" y" quién, estando todavía bajo el sol, puede anunciar". Pero ambas cosas son verdaderas....¿ la anagogía? Esta es la anagogía: y al hombre que se esfuerza en tener las cosas verdaderamente placenteras para él,"¿ quién le anunciará qué será después de él bajo el sol?". Puede decirse aquí las cosas que brillan, las que conducen desde la sombra, las que guían desde las temporales hacia las eternas. Es posible también entender esto sobre la" sombra" de la justicia, que"¿ quién le anuncia qué será de ellas bajo el sol?", todavía acercándose a la justicia. Pues ya no está bajo el" sol de la justicia" este mismo que ha superado la sombra y habiéndose vuelto en la misma verdad, viéndola" cara a cara". 196 Mejor es el buen nombre que el ungüento y el día de la muerte que el día de su nacimiento. Exhorta a cuidar de la buena fama. Pues se ha dicho:" la buena fama engorda los huesos". Y solemos decir que es bueno poseer un buen nombre los que cuidan de la virtud y malo
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el que vive de manera vil recibe un nombre. Por tanto, se exhorta a cuidar la reputación. Pues este nombre es un bien superior al aceite que parece agradable. Pregunta:¿ Es claro el dicho? Parecen dignos de lástima los que viven bien en la vida; pero esto es tenerlo junto con una mala reputación; tal como era el rico mencionado junto a Lázaro, quien al oír:" Insensato, esta noche te reclaman el alma. Lo que has preparado,¿ de quién será?", prefieren y anteponen el buen nombre a este aceite que parece tal. Es posible asumir el buen nombre, el nombre elegible de Dios, para que no sea un nombre vacío; el buen nombre se constituye según la virtud. Y esto lo adquiere uno con fatiga, esfuerzo y sudor. Pero lo que se produce al instante, agradable, a menudo llega sin esfuerzo y fuera de su propio afán. Esto es lo que rechaza el santo diciendo:" Que el aceite de los pecadores no unja mi cabeza", lo que ellos consideran agradable para sí mismos y con lo que se ungen, que no me pertenezca. Pues no toda reputación es digna de alabanza. 197 El nombre aquí equivale a reputación. Muchos son los que gozan de buena fama, quienes pueden oprimir a otros porque son ricos, porque son gobernantes. Por tanto, este nombre no es superior al aceite. Pues tampoco es otra cosa que misericordia. Pero lo verdaderamente elegible y[ valioso] que aporta al que lo posee es superior a los placeres de la vida. Del mismo modo habla sobre el día, que los que verdaderamente llevan los premios según el hombre interior y los que llevan una" vida sin mancha" tienen un buen nombre. Y esto es lo que está por encima del aceite, por encima de los placeres. Algunos, sin embargo, adquieren este nombre no por obras, no por la vida, sino por[ la astucia] y el afán de algunos. Ese nombre no es más elegible que el aceite. Uno debe tener misericordia de sí mismo; y si con esta misericordia logra rectificar la vida, el nombre verdadero es más elegible, debe ser antepuesto. Y el día de la muerte es superior al día de su nacimiento. El día del nacimiento es el comienzo de la aflicción y de la mala fortuna. El día del nacimiento introduce al hombre en la vida, donde hay muchas cosas malas y perversas; pero el día de la muerte pone fin a la vida penosa. Por tanto, el que no se apega a las cosas temporales ni piensa en ellas como algo grande, sino que sabe que" es mejor partir para estar con Cristo", prefiere el día de la muerte al día del nacimiento. Pues aquel es el comienzo de muchos males, mientras que este es el fin y la delimitación de los males. Y aquí llamamos males a las cosas penosas, a las indiferentes: la pobreza, la mala reputación y lo relacionado con esto. Es mejor ir a una casa de duelo que ir a una casa de banquete. No hay ligereza de carácter donde hay duelo. Pues allí se apartan de alegrarse y reír; esta desgracia no permite que esto suceda. A veces, incluso por respeto a los que son desdichados y sufren la desgracia, nos guardamos de ser vistos siquiera alegres. En la casa del banquete sucede lo contrario, y la danza y los cantos que traen reproche, siendo símbolos de una vida vulgar. Es" mejor", pues, para el sabio" ir a una casa de duelo que a una casa de banquete". Este beber juntos, cuando no conlleva un mal, tampoco aporta un bien. Pregunta:¿ Para que no recibamos un" duelo" censurable? Aquel que el Salvador declara bienaventurado. Y respecto al dicho, dijimos que estar con los que sufren una desgracia no daña. La casa de duelo hace una recordación total de nuestra naturaleza, declarando que no somos ni los primeros ni los únicos desdichados que tenemos duelo; pues el duelo es común. Pregunta: La anagogía. Es casa de duelo donde están las doctrinas morales de los pecados y los castigos por ellos. Pues al oír esto, los hombres[ se lamentan] y se duelen y se afligen por sí mismos. Por tanto,¿ qué es un buen duelo? Pues trae bienaventuranza. Pues" bienaventurados los que lloran ahora, porque ellos serán consolados". El duelo es el preludio y el comienzo del consuelo. Pero el Salvador no declara bienaventurados a los que lloran de cualquier manera. Pues a veces ellos mismos son culpables, diciendo la palabra:" No lloréis al muerto ni le hagáis duelo; llorad con llanto al que sale de la presencia del Señor, porque ya no volverá". Este es digno de llanto. No se debe llorar al muerto, sino al
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muerto que ha caído de la vida bienaventurada y eterna. Por tanto, de muchas maneras uno puede llorar por sí mismo al haberse encontrado en pecados, si se percata. Y es bienaventurado el que se llora a sí mismo por haber hecho cosas dignas de duelo y haber caído de la vida bienaventurada, para que sea consolado. Y llora también por otros cuando es amante de los niños. Así, pues, decía Pablo:" No sea que al entrar llore por muchos". Por" muchos" dice a los que" no se han arrepentido". Este que llora no se llora a sí mismo, sino a los otros que han muerto, ya sea que se hayan convertido en hijos suyos por educación o de cualquier otra manera. La casa significa una cierta condición y conducta, no un lugar. Conoció este fin de todo hombre, y el que vive dará un bien a su corazón. El que va a una" casa de duelo" sabe que el" fin de todo hombre" es morir. Y si sabe que morirá, no pensará en grande ni considerará que tiene algo muy digno de afán, si tiene tales cosas que puede perder al morir: riqueza, gloria, dignidad, conforme a" no temas cuando un hombre se enriquece y cuando se multiplica la gloria de su casa, porque al morir no se llevará todo". Y el que vive dará un bien a su corazón. 199 Es propio del que vive buscar el bien que le parece tal. Y esto es lo agradable. Pues el que ha muerto y sufre cosas dignas de ser lloradas no" da un bien en su corazón". Pero si un hombre bueno y noble es arrancado de la vida, encuentra el verdadero" bien" al" entrar en el gozo de su Señor". Pero si es vil, también allí sufre" llanto"." Pues allí es el llanto y el crujir de dientes". Es posible también decir del que vive:" el que vive según Dios". Como eran los que estaban con Abraham, sobre quienes se ha dicho:" Dios no es de muertos, sino de vivos". El que verdaderamente vive, el que tiene la vida bienaventurada, encuentra un bien para su propia alma. Pregunta: La anagogía:" Conoció este fin de todo hombre". El vil es llamado hombre según otra acepción, como se ha dicho:" Pero vosotros, ciertamente, como hombres morís", y:" Pues donde hay envidia y celos entre vosotros,¿ no sois hombres?". El que ha perdido esta vida, según la cual es un hombre censurable, es llorado bienaventuradamente. Pero el que vive cuidando tal conducta y vida busca para sí lo agradable, no busca la salvación posterior, la que se logra con mucho esfuerzo." Pues a través de muchas aflicciones debemos entrar en el reino de los cielos", y:" en todo atribulados"; estos no tienen nada agradable. Por tanto, el que ha llorado" conoció el fin de todo hombre". Así, pues, llora como si su vida pública hubiera sido delimitada. Por tanto, el que vive no dará el bien simplemente, sino a" su propio corazón" que es amante de los placeres. Mejor es el enojo que la risa, porque en la malicia del hombre se hará bueno. Y de lo que tenemos entre manos es posible ver esto: si alguien tiene subordinados, como hijos o esclavos, cuando se irrita y se enoja con ellos de tal manera que impide su malicia, este" enojo" es" bueno", no el enojo en absoluto, sino el del padre hacia el hijo, el del tutor hacia los que son asistidos." Porque en la malicia del hombre se hará bueno" el que busca la risa, el que se encuentra allí donde están los bufones; pero el que tiene" enojo" contra los que hacen tales cosas también se enojará consigo mismo, cuando le venga un razonamiento o un hecho tal, como decía hace poco, que se enoja contra sí mismo atribuyendo el enojo a la malicia del hombre. Pregunta:¿ Cómo respecto a la anagogía? Al leer las divinas escrituras y saber cómo Dios se indigna contra los pecadores y que" despierta enojo", el cual el santo, rechazándolo, decía:" No me reprendas en tu enojo, ni me castigues en tu ira"— este enojo no es mejor que vivir con virtud; pero como es digno de ser castigado, es más elegible ser reprendido por medio del enojo y ser castigado por el mismo castigo. Pues se enoja el que puede castigar antes de castigar.¿ Acaso no oímos en la escritura que hay una amenaza reservada contra los pecadores? Si el enojo es lo que se anuncia, es una amenaza; pero el enojo está en la amenaza, no en
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el cumplimiento de la amenaza. Pregunta:¿ En el castigo no es mayor el enojo? Pero no llama a esto bueno, si alguien lo experimenta, sino si el enojo impide aumentar los pecados, para que siga el castigo. Pregunta: El" bien", pues," es el enojo más que la risa". Más que complacerse en los males." Porque en la malicia del hombre se hará bueno". La risa se hace buena en la malicia del hombre; y el bufón trae malicia para sí mismo y para otros. Por tanto, se hace bueno en la malicia del hombre el que busca placeres, el que prefiere la ligereza a la vida austera. El rostro de esta risa parece alegrarse en la malicia. Pero si decimos esto sobre el que se enoja, que la malicia es la que aparece en la amenaza, no una malicia que se opone a la virtud, sino la que castiga a los que se equivocan, sobre la cual también está escrito en el profeta Amós:"¿ Si hay malicia en la ciudad, que el Señor no haya hecho?". No hay condición que cause mal en la ciudad que suceda sin Dios. El corazón de los sabios está en la casa de duelo y el corazón de los insensatos en la casa de alegría. 201 He aquí que mostró cómo el rostro del" enojo" es más elegible que el de la" risa" a partir de los que eligen; pues el corazón de los sabios se inclina más a la casa de duelo que a la casa de banquete y risa. La anagogía que se compara para elegir unas cosas y huir de otras sucede de muchas maneras, de las cuales una es la de los que eligen. El sabio elige la virtud, la piedad," agradar a Dios", afanarse por la piedad, aunque sea necesario morir. Pero el hombre común, el insensato, no elige esto. Y de los que eligen se antepone la virtud, porque los sabios la eligen, no el vulgar, no el disoluto, no el insensato. Y de las cosas, a su vez, se toma la comparación, la teoría dicha a partir de los que juzgan y comparan. Lo debido se toma cuando decimos que es más elegible el alma que el cuerpo y que conviene cuidarla más a ella que al cuerpo. De la cosa, hacia la cual se hace la elección y la comparación, tomamos lo valioso, puesto que el alma es más valiosa. El que se ahorra y se cuida a sí mismo, se cuida de lo valioso y superior según la verdad. Pero hay veces en que la preferencia se hace también a partir de las consecuencias. Así, no se debe preferir el vivir al morir de manera absoluta. Pues aunque alguien prefiera el vivir al morir ante un tirano o un juez o cualquier otro que persiga el cristianismo y la verdad, es por poco tiempo. Pues aunque no muera por el que mata, a veces una enfermedad que sobreviene lo aparta de la vida; solo en el tiempo tiene la diferencia, que el que está sujeto al instante a la ira de un juez morirá, pero el corromper la vida por enfermedad es incierto cuándo; sin embargo, esto no es al infinito, sino que puede permanecer por más tiempo. Y aquí el juicio se hace a partir de la permanencia o rapidez de la cosa. 202 Es mejor oír la reprensión del sabio que el hombre que oye el canto de los insensatos. A muchos les parece que la reprensión del sabio debe ser rechazada, especialmente cuando son amantes del pecado. Pues el que tiene deseo de complacerse y pecar rechaza al que impide esto. El que no tiene nada de juicio se alegra con los aduladores; prefiere oír cantos de adulación que palabras de reprensión. Pues es propio del sabio amar al que reprende. Pues se ha dicho en los proverbios: el impío y el malvado odia al que reprende. Dice, pues, que:" el que reprende al impío se injuriará a sí mismo". Pues se injuria a sí mismo el que" reprende al impío". Pues el impío debe ser desaprobado y prohibido. Y así como un médico que somete a los que no pueden ser curados por incisión o cauterización a esto, más bien no es médico, no es un médico experto, así el que somete a los incorregibles a reprensión se censura más bien a sí mismo. Pues incita a aquellos a hablar contra él. Y muestra que este, al tener injuria, no sabe a quién reprender y a quién no. Y así es la reprensión del sabio superior al canto de los insensatos. Los aduladores de alguna manera cantan. Aunque digan palabras morales, quieren más deleitar que beneficiar a los que oyen. Y el canto es una palabra que despierta deleite, mientras que la reprensión, corrigiendo y persuadiendo a cesar de las obras anteriores, habiéndolas mostrado, evidentemente las que
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deben ser rechazadas y prohibidas. Pregunta:¿ Del sabio que reprende o del que es reprendido? De la reprensión del sabio, no la que él mismo sufre, sino la que él mismo ordena a otros. Pero si también así quieres tomarlo, que" la reprensión del sabio", la que él mismo soporta, es violento lo que se dice, sin embargo, dice esto: el sabio al recibir reprensión se corrige a sí mismo, desecha aquellas cosas por las cuales la reprensión le ha sucedido. Y esto es bueno para él. Pero no quiere esto, sino la que él mismo aplica a los que son dignos de reprensión, para que sea semejante a esto lo que se dice:" el que profiere sabiduría de sus labios, golpea con vara al hombre sin corazón". 203 Que como el sonido de las espinas bajo la olla, así es la risa de los insensatos. Y ciertamente esto es vanidad. Las espinas, cuando son quemadas bajo la olla, producen un estruendo de gran ruido. Y la risa de los insensatos es tal hasta el punto de producir estruendos y ruidos, no con el fin de alegrar el alma. Y si el alma no se ríe, no llegaba hasta el punto de reprender. Pero en muchos lugares de las escrituras la olla significa el castigo." Pues desde el rostro del norte se encenderá sobre los que habitan la tierra". Cuando el pueblo vio al profeta, se rió. Los insensatos no se ríen hasta el punto de hacer descansar el alma, sino de hacer sonar y ruidos; más bien son bufones. Y así como las espinas, esas plantas que están quemadas bajo la olla, emiten ruido, así su risa es la que sale de la malvada alma quemada de ellos. Pregunta: La anagogía:" Es mejor oír la reprensión del sabio". La palabra divina de las escrituras es sabia y cada uno de los que la guardan es sabio según Dios, es teósofo. Por tanto, cuando tal persona reprende,¿ es bueno el afán o no? Y reprende bien. Muchos reprenden también por no hacer bufones a algunos, por no bailar y hacer tales cosas. Pero el sabio profiere una reprensión que impide el pecado. Y tal reprensión del sabio, siendo mejoradora, aunque no se mejore el que es mejorado, es un bien superior al canto de los insensatos, la palabra aduladora y que no reprende. Y aunque un hombre sea dañado por el canto de los insensatos, no solo si fuera mujer o niño. Las espinas, pues, son las preocupaciones mundanas, los deseos vergonzosos, los placeres desenfrenados. Y esto dice que tales cosas, que se consideran que hacen los que se ríen agradablemente, son espinas, que traen castigo y que vienen. Y esto mismo es vanidad. Pues no ganarán nada de la risa; como si dijeras al que vive mal: es vanidad para ti. Que la calumnia perturba al sabio y destruye la firmeza de su corazón. 204 El" perturba" es así: a menudo alguien calumnia al sabio y encuentra muchos que lo siguen. Y si no fuera muy firme y perfecto, a veces incluso se tambalea. La sabia alma de Susana, no habiendo sido perturbada, fue calumniada por adulterio. Y la calumnia no se decía por uno o dos falsos acusadores: los gobernantes del pueblo y los jueces de tales acusaciones eran los que acusaban. Todo el pueblo les prestaba atención como a jueces y gobernantes del pueblo. Y casi no había ni uno que falsificara la difamación. Por tanto, cuando la teósofa consideró que en vano serían para ella las cosas de la defensa— pues no encontrará al que oiga—, se refugió en Dios y con la palabra proferida guardaba silencio, pero con el pensamiento gritaba:" Dios eterno, conocedor de los secretos, el que sabe todas las cosas antes de su nacimiento, tú sabes que testifican falsamente contra mí". La calumnia no la perturbó ni la puso en miseria, sino que la confirmó en la templanza. Y José del mismo modo. Y en el tiempo especialmente de las persecuciones muchos fueron calumniados y no fueron perturbados. Por tanto, aquí no llama sabio al perfecto, sino al que tiene el comienzo, al recién plantado. Y así hemos entendido también el" reprende al sabio y te amará". El sabio perfecto no está sujeto a algunas reprensiones. Pues cuando dice:" los sabios no se desvían de la boca del Altísimo", aquí dice a los perfectos. Muchos, pues, sacrificaron sin tener siquiera la intención" habiendo perecido la firmeza de su corazón". Pues es suficiente esfuerzo
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expulsar una intención pesada que no es del todo omnipotente. Es mejor el fin de las palabras que su comienzo, es mejor el paciente que el altivo de espíritu. El fin de las palabras tiene más bien ya algo bueno por encima del comienzo de las palabras. El que comienza una palabra, para que tomes aquí la palabra activa, la práctica, está en la incertidumbre si terminará la palabra, si actuará según la palabra. Pero el que ya ha llegado al fin mismo de las palabras— el fin de la palabra, 205 por el cual se hace, no hacia el cual es la palabra. Se dice una palabra para que se haga una cosa o para que... por tanto, el fin de los que oyen es... la palabra prohíbe el fin... Se ha dicho:" de tus palabras serás justificado, y de tus palabras serás condenado", de modo que el ser justificado... el fin de las palabras censurables... ser. Por tanto, de la introducción... pues sucede que el que ha comenzado... ser, por el cual son las palabras. Es mejor el paciente que el altivo de espíritu. Llama altivo de espíritu al arrogante... del cual dijo el Salvador... muchas veces se dijo que espíritu significa la intención según la santa virgen en cuerpo y espíritu; por eso amar... es orgulloso en espíritu... el paciente no se vuelve altivo de espíritu, no es orgulloso. Muchas veces, pues, al educar a alguien que no es agudo según el entendimiento, aplica la enseñanza pacientemente; y al reprender hace lo mismo. No prohíbe a partir de una reprensión o de una segunda, sino que de otra manera aplica la salud. Por tanto, este paciente es mejor que el de cuello erguido y" altivo de espíritu". Muchos, pues, al decir a algunos una enseñanza, si dice más lentamente, dicen:" Ah, basura, vete, no puedes nada". Pregunta:¿ La anagogía? Es una anagogía. Pero puesto que quieres esto: paciente es el que cree en el Salvador desde las naciones, pero altivo de espíritu es el pueblo de la circuncisión que dice:" no tenemos rey sino al César";" somos discípulos de Moisés". De este altivo de espíritu, el pueblo de los hebreos, el que se vuelve paciente desde las naciones por haber conocido las cosas respecto a sí mismo, que" no teniendo esperanza y sin Dios en el mundo", debe ser preferido a aquel. No te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo descansa en el seno de los insensatos. 206... del espíritu así aquel... aquel en espíritu peca... Pues hay de lo que se presenta... y habiendo constituido y... procuran o por placer... no te apresures con razonamiento a enojarte... porque Dios se enoja y me dice... el hombre está compuesto de alma y cuerpo... de la sola alma... la sabiduría es la presencia del espíritu, este... así gratificando piensa... y si algo enviado por Dios... el" hombre psíquico" no recibe esto mismo... se dice así también el" no recibe las cosas del espíritu"; no naturaleza... considera" locura" las cosas del espíritu. Pues parece no querer ser un necio. No recibe las cosas el necio, como cree, demostrando. Por tanto, este hace todo en el alma; pero el que ha superado esto y actúa con razonamiento divino o simplemente con razonamiento, este actúa en espíritu. Por tanto, llamo a esta ciencia no siendo propiamente ciencia, sino la que parece a los que la usan ser dañada. Que el enojo descansa en el seno de los insensatos. El que no es insensato, sino sabio y que se cuida de la prudencia, aunque alguna vez apareciendo algo o siendo oído o moviendo el enojo, llega hasta la pre- pasión. Pues en muchos lugares de las divinas enseñanzas el seno significa lo hegemónico, como si dijera:" esta deshonra de ellos en la tierra de Egipto en su seno". Así también en otros se dice.
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« Porque entra en el seno de los injustos». Lo que dice es lo siguiente: que cuando se apodera de sus males, lleva el daño y el golpe contra su propio principio rector. 207 De nuevo, si el santo dice:« mi oración se volverá a mi seno», el hombre virtuoso pide aquellas cosas, elevando su oración a Dios, que le conviene recibir y que a Dios le corresponde dar. Y su oración regresa a su seno, trayendo lo que pidió. Pues no pide nada más, ni fuerza corporal, ni riqueza, sino aquello que mejora la mente. Por tanto, si obtiene lo que pide, dado que lo dado no permanece fuera de él, sino en su disposición y en su principio rector, su oración se vuelve a su seno. No digas:«¿ Qué ha sucedido para que los días anteriores fueran mejores que estos?». Esto es mejor que estos, no solo al decirlo, sino también al razonarlo; el que comienza en la virtud y en« la iluminación del conocimiento» y en ser iluminado por el« sol de la justicia», siempre recibe la iluminación; y, como el virtuoso,« me extiendo hacia el premio de la vocación de arriba». Ha dejado atrás lo dado, olvidándose de aquello que ha dejado atrás, al no volver ya ni regresar;« extendiéndose hacia lo que está delante», se aleja de lo que ha dejado atrás el que ha comenzado a ser iluminado por el« sol de la justicia» y siempre recibe la iluminación, de modo que no diga que« los días anteriores eran mejores que estos». Y lo decimos a la ligera, aunque quizás diciendo la verdad; pero de alguna manera nos acusamos a nosotros mismos de que antes de esto vivíamos bien y prestábamos atención a nosotros mismos; temíamos a Dios. No suceda, dice, tal cosa, puesto que hay que iluminar los días siguientes.¿ Pregunta el que no sabe? Esto, que«¿ qué me ha sucedido para que los días anteriores a esto fueran buenos?», lo dice dudando de sí mismo. Porque no preguntó sobre esto con sabiduría. La pregunta era con sabiduría:¿ por qué, si he recibido esto? Me he vuelto mejor que yo mismo, he recibido cosas mayores en lugar de menores. Esto, pues, es un elogio, siendo lo mismo que« prosigo hacia la meta por el premio de la vocación de arriba», para que en días mayores te encuentres ante las promesas de la« buena tierra»;« y serás de larga vida sobre la tierra». Hay que interpretar estos días así:« esta es tu vida y esta es la longitud de tus días: amar al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu fuerza 208 y con toda tu alma». Esta es la vida eterna de los días, la longitud. Al que es introducido aquí le dice: buena es la sabiduría con una herencia y una abundancia para los que contemplan el sol. Esto dice que, si esta ha llegado a mejorar el alma, la que viene a ser sabia, es buena, si tiene la herencia. Y digo:« nadie, dice, llama Señor a Jesús si no es en el Espíritu Santo», aunque muchos lo llaman Señor, pero no de manera efectiva, no verdaderamente. Pues les dice:«¿ Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos». Este, pues, es el que verdaderamente llama Señor a Jesús por la participación del Espíritu Santo. El que está formado según el Espíritu Santo hace la sabiduría de Jesús. Y este verdaderamente llama Señor a Jesús. Así pues, como« nadie llama Señor a Jesús si no es en el Espíritu Santo», así nadie es bueno en sabiduría si no tiene su herencia, el que la practica como sucede. Pues hay quienes parecen prudentes hasta el punto de decir, no hasta el punto de hacer. La sabiduría con herencia, pues, es la que hace y la que trae la promesa divina de que el sabio sea poseído. Y abundancia para los que contemplan el sol.[...] herencia. Algo abundante sucede a los que contemplan el sol, este sol sensible. No ven el sol como los otros hombres, sino que« por su grandeza y belleza» reciben una representación y un conocimiento, y llegan a partir del conocimiento de nuevo a comprender quién es el sol de la justicia. Pero es posible también para los que contemplan el sol recibir algo más del mismo sol de la justicia. Y esto es lo mismo que la sabiduría.
q.22
« Porque en su sombra la sabiduría es como la sombra de la plata». La sombra de la sabiduría es la de este mundo. Y para usar también un teorema científico, la sombra de la ciencia geométrica son las figuras. Pues aquellas teorías sensibles guían hacia la ciencia. Pero al decir sombra en esto, no se refiere a una figura realizada a partir de un cuerpo que está aquí, sino a la que está antes de los tipos de la imagen. La sombra de una imagen es una especie de escorzo enigmático. El que va a recibir plata, pues, recibe una sombra; no digo sensible, sino el logos. Pues en muchos lugares también se demuestra esto, que la plata es elogiable y censurable según lo que se dice a la ligera y según la« lengua del justo». Pues cuando se dice:« plata purificada, lengua de justo», llama a la lengua del justo su plata. Cuando[...] y la energía[...] recibir el espíritu[...] plata[...] De otro modo, los que tienen plata son llamados de manera censurable;« plata», pues, dice,« desechada llamadlos, porque el Señor los desechó». Y de nuevo:« la plata dada con engaño debe considerarse como un tiesto». Si esto es así, presenta un engaño sabio, no teniéndolo« purificado siete veces» ni santificado, no formado según él, como el que tiene tal logos purificado. Pues este no presenta un logos terrenal y que tiene su naturaleza de la tierra sobre la sabiduría[...] que se tiene. Primero, pues, tomó una naturaleza terrenal. Pues la sabiduría humana está en la sombra y sobre la tierra[...] es del[...] dice que su sombra está en la sabiduría, como la sabiduría de la plata, porque la sabiduría está en su propia sombra. Si, pues, la sabiduría fuera elogiable, también su sombra es óptima.¿ Pregunta: entonces,« en la sombra de la sabiduría»? El que dice estar en la sombra del evangelio,¿ está en el evangelio prototipo o el que está en la sombra de la ley? Y la abundancia del conocimiento de la sabiduría vivificará al que está junto a ella. Y esto es bueno, el recibir siempre en los progresos teorías de la sabiduría.« Vivificará al que está junto a ella». Por esto es preferible y buena, porque hace vivir al que participa de ella–« al que está junto a ella», llama al sabio según ella–, pues la sabiduría es causa de vida. Nunca trae la muerte al alma. Mira las obras de Dios; porque¿ quién podrá adornar al que Dios tuerza? Muchos también entre los griegos se opusieron a los que dicen que el mundo se ha constituido por sí mismo, como es Epicuro, y según algunos, Demócrito. 210 Pues ellos piensan que este mundo no ha sido hecho por Dios, puesto que no establecen una providencia. Puesto que toda necesidad requiere que el que provee se preocupe de sus propias obras, y Dios es el que provee, se preocupa del mundo, que él mismo hizo. Da las otras cosas; el que él mismo construyó, este también lo guarda por providencia, para que tenga rectitud. Algunos, pues, acusan diciendo:« si el mundo fue hecho óptimo,¿ cuál es la utilidad de que existan basiliscos? Si en absoluto se concede que existe la utilidad, se necesita tanto el basilisco como las otras cosas, como el rinoceronte». Y agrada más al que sigue a Epicuro que se produzca una censura que un elogio. Por estas razones, en general, elimina la providencia. Pero hay quienes contradicen a los que creen en esta doctrina atea.¿ Quién podría haber dicho al mundo que una parte del mundo necesita rectitud?¿ Cómo podría haber sido hecho de otro modo?¿ Cómo podría haberlo logrado?¿ Cómo podría el mundo existir sin partes? Si esto es así,¿ cuáles son las partes? Pues ni siquiera se muestran como superfluas y excesivas, si el mundo puede constituirse a partir de ellas. Decimos, con una demostración persuasiva, que es posible que la causa sea que incluso las cosas salvajes fueron creadas para necesidades. Y esto contribuye también a la caza. En primer lugar, con un recto logos común, es posible decir que todas las cosas son para los hombres. Muchas de estas cosas contribuyen a la ayuda de aquellos y[...] tomando[...] y a punto de[...] tomar. A partir de esto puede significar el origen según el cual han sido hechas, para que solo
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las usemos, para que no examinemos ya otro logos más elevado, que también estas cosas han sido hechas a causa de los hombres. Dios, pues, conoce las causas de las cosas que han sucedido y sabe por qué las ocultó. En general, solo dice esto:« No digas:¿ para qué esto? o¿ para qué esto? Pues todas las cosas serán buscadas en su tiempo». Y:« No digas:¿ para qué esto? o¿ para qué esto? Pues todas las cosas fueron creadas para su necesidad». Mira las obras de Dios. Presta atención a las obras de Dios– pues este« mira» dice esto–, presta atención también a su existencia y al logos según el cual son, y, si es posible, también a la causa.« Porque¿ quién podrá adornar?». Muchas son las cosas que contribuyen al conocimiento perfecto, y no todas pueden existir para todos; por ejemplo, por decir algo, digo que existe Dios o que existe el mundo. Me basta con saber solo el« que existe» y qué significa el nombre puesto sobre él. Pero el« cómo» no es para que todos lo sepan, y ni siquiera para el que sabe todo es posible decir el« cómo». El« puede» es para aquel que tiene logos y conocimiento. Pues también el[...] de las cosas contempladas[...] el que sabe por qué existe y que existe y cómo existe. Y en esto, no todo el que sabe que existe sabe también cómo existe y por qué.« Mira», pues,« las obras de Dios», presta atención a ellas, conoce qué es cada una de ellas y que existe y cuál es el nombre puesto sobre esto y cómo se presentaron y por qué. Pues aún no tendrás un conocimiento suficiente de las obras de Dios si te tropiezas con ellas sin estar de acuerdo. Presta atención, pues, a las obras de Dios; las que a otros causaron tropiezo, te darán a ti el conocimiento tanto del que hace como de las cosas hechas. Porque¿ quién podrá adornar? Mencioné el mundo porque lo acusan. Y el que culpa a esto lo considera posible; contra esto es posible decir:¿ por qué acusas a algunas partes del mundo?[...] ellas mismas son el mundo[...] para que el mundo no tenga acusaciones[...] sobre todo estas cosas se arrastran hacia lo que está bajo la providencia. Pues no solo las criaturas son obras de Dios, sino también las cosas que están bajo su juicio en la providencia[...] decíamos que el que acaba de[...] parece al creador del mundo que provee que el haber nacido[...] morir[...] sino que[...] y de nuevo murió. Y la multitud lo censura. Le decimos a él:«¿ Cómo debería haber sido hecho? Adorna lo que crees que está torcido». Nadie, pues, puede decir esto. Y en todo caso es así refutar sin decir las construcciones. Pero después de la construcción está la refutación, aunque el hombre que ha nacido no diga con el logos la construcción de la readornación. Pero, en cualquier caso, la naturaleza es así. Al que Dios tuerza. En el Levítico se ha establecido una ley sobre las lepras. Y el principio de esta ley es este: si alguna vez alguien recibía la sensación de que su cuerpo estaba leproso, se acercaba al sacerdote, y por una señal aquel demostraba si era leproso o si no era verdaderamente leproso, sino que se sospechaba. Y dice que el sacerdote, al señalar y encontrar que es lepra,« lo contaminará», no porque él mismo actúe el« contaminar», sino porque demostró que es tal. Pero si no cae bajo ella, lo separa por algunos días. Y después de aquellos regresa; si permanece leproso, el sacerdote lo contaminará. Y un médico, pues, observa en alguien una afección, si el cuerpo se señala. Y lo que dice, lo hace intratable, demuestra que es incurable. No significa, pues, en absoluto que el hacer sea el actuar, sino a veces el demostrar. Tienes, pues, también en el evangelio lo dicho por los judíos, que« tú, siendo hombre, te haces Dios». Pues no dicen esto:« te construyes a ti mismo Dios siendo hombre», sino« por lo que anuncias y prometes hacer, demuestras que tú mismo eres Dios». Así hay que entender también el« haciéndose igual a Dios», puesto que« llama a Dios su propio Padre». Iguales son los engendrados al que engendró y, por el hecho de decir en verdad que este tiene a Dios como su propio Padre, te demuestras a ti mismo Dios. Del mismo modo hay que tomarlo cuando dice:« Dios tuerce». Pues tuerce no actuando así, sino que demuestra
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que él es tal, como« entrega a alguien a una mente reprobada», no actuando él mismo. El ser entregados estando ellos en la mente reprobada demuestra que ellos mismos se han vuelto tales ante sí mismos. Cuando, pues, se dice que Dios tuerce a alguien, demuestra que entonces está torcido. Al que Dios, pues, ha desechado y ha demostrado que está torcido,«¿ quién podrá adornar?».« A los que se desvían», dice,« hacia las torceduras, el Señor los llevará con los que obran la iniquidad». Pues no es que él mismo los lleve sin querer con los que obran la iniquidad, sino que, al desviarse ellos por su propia elección, demostró que ellos mismos eran tales. En el día de la bondad vive en el bien y en el día de la malicia, mira, y también esto es conforme a esto.« En el día de la bondad». Es día de bondad cuando está presente la virtud. Y esta es proveedora de vida. Así, pues, ten el vivir como bueno, como participante de la vida; sé bienaventurado entre los bienaventurados. Sé el que tiene la disposición vivificante. Sé viviendo en ella.¿ Pregunta:« en el día de la bondad»? La condición del que tiene. Pues a menudo también las condiciones son significadas con el nombre de tiempos y momentos. En el día de la malicia. 213 Como es a partir del« día de la bondad» como en el bien, así en el día de la malicia es vivir malvadamente. Pero calló el malvadamente, para que el logos no sea demasiado forzado. Esto es conforme a aquello, como a partir de la prudencia el ser prudente y a partir de la insensatez el ser insensato, tienen analogía, no la semejanza. Esto, pues, concuerda con aquello según la analogía, no según la cualidad o la cantidad ni de las cosas que acompañan. Dios hizo sobre el hablar, para que el hombre no encuentre nada detrás de él. Todo lo vi en los días de mi vanidad. Dios hizo tal logos en las cosas que existen, para que el hombre no encuentre nada de las cosas que estarán después de él. Aquí elimina la presciencia humana; el hombre no encuentra nada de las cosas que le sucederán. Pero habla de las cosas humanas. Pues que el sabio sabe que le sucederá una condición bienaventurada, es claro para todos. Si no, si la denominación de hombre puesta al lado sugiriera otra idea, y no llamara hombre al animal racional mortal, sino al que« camina según la carne» y los placeres, tal hombre, en cuanto es tal, no distinguirá nada de las cosas que le sucederán, ya que vive solo por la sensación. Pues la sensación juzga las cosas presentes. Puesto que tal hombre es todo de la sensación, caminando« según la carne» y los placeres y las otras malicias, no conoce las cosas« de atrás», las que sucederán. Pues es de la mente conocer esto. En mis días, pues, de mi vanidad, vi todo. Y llama días de vanidad a los días de esta vida, en la que no debe esperar. Pues hace miserables a los que esperan. Hay un justo que perece en su justicia; y hay un impío que permanece en su malicia. Hay un justo simplemente y hay un justo de alguien. Cuando, pues, el logos divino ordena« perseguir justamente lo justo», no dice a cada uno que« persigue justamente tu justicia», sino lo justo simple y propiamente. Pero puesto que todo hombre parece justo a sí mismo y« hay caminos que parecen rectos al hombre, cuyos finales miran al fondo del Hades», no hay que permanecer en aquel justo. Pues este destruye al que lo tiene, corrompe al que lo tiene. Hay, pues, un justo que perece en su propia justicia. Pero los que son justos según la verdad, sobre los cuales se ha escrito mucho, como:« los justos harán muchos años en la riqueza», estos no permanecen en su propia justicia, no confían en su propia justicia. Por lo cual no perece en la justicia, como dice el salmista:« en tu justicia viviré». Pablo, pues, siendo un gran hombre y estando en Cristo, a quien ha sucedido la revelación de la verdad, dice:« no tengo conciencia de nada, pero no por esto he sido justificado». Pues cabe que yo no tenga lo verdaderamente justo y que no por esto, porque no tengo conciencia de nada de las cosas que dañan, haya sido justificado. Y de nuevo el santo David dice:« si contemplaba iniquidad en mi corazón, que el Señor no me escuche».
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Tomó como señal de tener o no tener iniquidad el ser escuchado por Dios o no ser escuchado. Pero es posible también tomar esto de otro modo según una segunda exégesis: es posible que alguien perezca por su propia justicia; al parecer alguien que es justificado en su propia justicia, si[...] conoce que no es esto lo justo verdadero y principal, se aparta de esto y perece de su propia justicia. Pero esta perdición no corrompe. Pues así como decimos que el que ha caído de la virtud ha perecido a la virtud, así decimos que el que ha pasado de la suposición que tenía antes ha perecido de aquella suposición. Y hay un impío que permanece en su malicia. Viviendo en la malicia, no juzgando su malicia, aunque el que parecía justo había juzgado al hombre justo antes de que fuera justificado.¿ Pregunta: entonces, la misma mente? Aquel, aunque estando en la justicia, pero menor que la verdaderamente justa, se destruye a sí mismo de aquella, para que tenga la verdaderamente justa. Por ejemplo, que alguien tenga una suposición errónea o que alguien tenga una suposición no errónea, pero no con logos, no con precisión. Si conoce la precisión, se destruye a sí mismo, para que de aquella intención alcance la mejor.¿ Pregunta: cómo dice la torsión? El demostrar que él es tal, el torcido; por ejemplo, muchos encuentran las escrituras y las entienden como no deben. Y nadie más los torció que su propia pereza. Cuando alguien, pues, demuestra a tal persona, que« no le prestes atención; dice erróneamente lo que dice», lo mostró torcido, lo demostró tal. No seas justo mucho y no te hagas sabio en cosas excesivas, no sea que te quedes atónito. No seas impío mucho y no te hagas duro, para que no mueras en tiempo no tuyo. Y a menudo se nos ha dicho que las virtudes son términos medios, y las exageraciones y deficiencias de estas son malicias. Decíamos que la prudencia ha llegado a ser el medio de la astucia y de la maldad de la insensatez. Y la astucia es una exageración de la prudencia. Pero la astucia es elogiada en la escritura, mientras que entre los griegos es censurada. Y la escritura llama a la astucia censurada, malicia:« oh, lleno de engaño y de toda malicia, hijo del diablo». Pero en su mayor parte también el nuevo testamento censura la astucia:« pues temo que, como la serpiente engañó a Eva en su astucia...», y además:« pero siendo astuto, os tomé con engaño». Y además sobre los heréticos dice que« caminan en astucia engañando el logos del Señor». Y la insensatez es la deficiencia de la prudencia. Y sobre todas las virtudes a menudo hemos contemplado esto. Decimos, pues, que la superstición exagera la piedad, y el impío es deficiente de ella. Y aquí, pues, quiere decir esto: no seas muy justo; no vayas fuera de la justicia; busca repartir según el mérito, cuida de la igualdad. No te hagas muy justo; muchos, pues, suelen decir: no seas excesivamente justo, no busques algo más de lo justo. Pero es posible también tomarlo así, para que sobre todo se entienda según la voluntad del cristianismo. Si se propusiera ser dañado o dañar, no seas muy justo entregando lo justo, puesto que no dañas. Desea ser dañado más que dañar. No seas, pues, muy justo para no ser dañado, sino entrégate más bien. Pues así ni tú dañarás ni aquel con quien tienes. Y no te hagas sabio en cosas excesivas, no sea que te quedes atónito. Decimos al mismo: no te hagas sabio más allá de lo debido, no vayas fuera de lo permitido a los hombres. Tales son los que dicen que conocemos a Dios como él mismo se conoce. Estos se hacen sabios en cosas excesivas. Por lo cual también se quedan atónitos, se vuelven fuera de sus cabales, se encuentran fuera de la teoría racional. No te hagas sabio en cosas excesivas. 216 Pero esto puede decirse también de nuevo siguiendo la teoría racional, que hay veces que se discute sobre no disolver la comunión, hasta que lleguemos a un recto[...] glorioso y discutir con él. Pero si alguien al hacerse sabio parece alcanzar, no debe permanecer en el hacerse sabio.« No te hagas sabio en cosas excesivas», no te salgas de ser sabio y te quedes atónito. No seas impío mucho, no te hagas duro.
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Dijimos que hay algo del conocimiento de Dios que, si intentamos alcanzarlo, cometemos impiedad. Pero aquello que Dios nos ha revelado, si lo conocemos y deseamos poseerlo, no sufrimos daño. Si, en cambio, deseamos comprender también aquellas cosas que nos son inalcanzables, nos quedamos atónitos y cometemos una gran impiedad. Es posible decir también esto: si alguna vez algo de lo demás nos parece difícil y arduo de encontrar, y emprendes una investigación sobre ello, no causa daño; hay que emprender la investigación en ambos sentidos. Pero cuando el discurso es sobre Dios y quien desea saber sobre Dios se dirige hacia aquellas cosas que no puede, comete impiedad al avanzar mucho más allá de lo debido. Por ejemplo, las estrellas son una multitud. Toda multitud es o impar o par. El número par se divide en dos, mientras que el impar tiene la otra parte excediendo en uno. Si queremos emprender una investigación sobre las estrellas y decir si son impares o pares, no cometemos una gran impiedad. Habría que no emprender investigaciones sobre lo que no sabemos. Sin embargo, no cometemos una gran impiedad. Pues hacemos esto porque el cielo es esférico y se divide en dos hemisferios iguales al trazar una línea recta como diámetro. Y puesto que el cielo está estrellado por todas partes, alguien dirá que, siendo iguales los semicírculos, en cada semicírculo hay tantos como en el otro. Y a partir de esto establecemos que son pares. Y no cometemos impiedad, tanto si es así como si no lo es. La investigación se ha hecho por ejercicio. Por otra parte, puesto que quienes han tratado sobre los números dicen que el impar es más fuerte— pues es activo—, mientras que el par es más material— pues está sujeto a la materia; y la materia es divisible; pues la primera división ocurre en el par; por esto dicen también que la materia es una díada—, decíamos que los seres visibles superiores debían estar sujetos al número superior, y a partir de esto establecemos que son impares. No cometemos impiedad en ninguno de los dos casos. Sin embargo, si alguien dijera que investigaremos si Dios es sin principio o no sin principio, la otra parte de la argumentación conlleva una gran impiedad. Ciertamente, el mismo discurso de la dialéctica dice que no todos los problemas son dialécticos. Pues aquello a lo que sigue un castigo no es dialéctico. Pues los problemas dialécticos se investigan en ambos sentidos. Nadie quiere investigar si Dios existe o no existe, o si se deben guardar las leyes o no; pues estas cosas conllevan un castigo que sigue a uno de los miembros de la contradicción. Pues trae una mala fama al que sostiene uno de los miembros de la contradicción. Y no te vuelvas duro. Se vuelve duro quien elige la maldad. Pues hace duro al que la posee." Pues según tu dureza y tu corazón impenitente, atesoras para ti mismo ira en el día de la ira". Ves: al tener un corazón impenitente, se encuentra duro. Y así se vuelve también el corazón del Faraón, lo cual se registró muchas veces, al endurecerse." No te hagas sabio en exceso, no te vuelvas duro, para que no mueras antes de tu tiempo". Es posible aplicar esto a todo; dice según toda intención:" No te vuelvas muy duro; no te vuelvas, no..." fue tomado. Es bueno que te aferres a esto, y además no sueltes tu mano de esto. En cada una de las cosas dichas has oído:" No te vuelvas justo en exceso; aférrate a esto". Ha dicho:" No te hagas sabio en exceso". En todas las cosas dichas, como en un solo género, aférrate. Por tanto, de esto que dije, que también hay que aferrarse, no dejes tu práctica. Persevera en ellas, como dice el apóstol:" Medita estas cosas, sé en ellas, para que tu progreso sea manifiesto", en las virtudes. Al meditar estas cosas, hay que permanecer en ellas, no avanzar más allá de ellas. Pues en las otras disciplinas que son según la ciencia y conducen de manera ordenada, no es bueno permanecer en ellas. Y para que la demostración se haga a partir de un ejemplo sencillo, tomemos el aprendizaje de las primeras letras. No es bueno permanecer en el aprendizaje de los caracteres, sino pasar rápidamente a la siguiente progresión. Pero en el caso de las virtudes, la meditación trae progreso; medita la templanza, permanece en la templanza; medita lo justo, permanece en ello; pues así puedes ser demostrado como alguien virtuoso.
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Que el que teme a Dios saldrá de todo. Incluso si tienes ayuda en exceso— ayuda para salir—, no dice que te vuelves fuera de todo. Pero el salir indica el fin y el desenlace, como si dijéramos que las santas voces que se dieron sobre el descenso del Salvador han alcanzado su desenlace. Y esto es:" para que se cumpla lo dicho". Pues los que provienen de los heterodoxos, malintencionadamente o por ignorancia, piensan que el" cumplirse" se toma así: cumplirse para que no estén vacías. Y dicen que el Antiguo Testamento estaba vacío por sí mismo; necesitaba un cumplimiento desde fuera. Pero no es esto, sino que habla sobre el desenlace; por esto María dio a luz," para que se cumpla: he aquí que tendrá en el vientre". Por esto el Salvador fue crucificado, por el" horadaron mis manos y mis pies". El que teme a Dios no está fuera de ellos, sino que llega al fin de ellos. Esto es semejante a lo apostólico que dice:" No es del que corre ni del que quiere, sino de Dios que se compadece". Por tanto, el que teme a Dios" sale de todo"." Pues el temor del Señor superó todo". Y si superó todo," nada hay por encima de él". Pues el temor no se dice el del castigo, sino aquel sobre el cual decimos:" No hay carencia para los que le temen". Y" él" es Dios. Pues dice:" Santificad al Señor mismo y él es tu temor". Como el que quiere la sabiduría según Cristo se vuelve sabiduría Cristo y justicia del justo según Cristo, así se vuelve también temor. La sabiduría ayudará al sabio por encima de diez que ejercen autoridad en la ciudad. Dijimos que el que convoca a la asamblea abarca a la vez todas las cosas que benefician y las que parecen tales a la mayoría, siendo humanas. Pues según el verdadero discurso, puesto que todas las cosas son administradas por la providencia de Dios, incluso las que parecen suceder humanamente son dadas por Dios. Es humano tener riqueza, pero" el Señor enriquece"; tener autoridad, pero el Señor" establece reyes y los depone". Sin embargo, cuando dividimos las cosas que se realizan por la providencia en sí mismas, decimos: algunas de estas son enviadas por Dios y dignas de Dios, y otras son humanas. Y puesto que el que dice estas cosas es sobre todo un rey, y exhorta a la prudencia en todo, dice esto: que incluso si hay diez que ejercen autoridad en la ciudad, incluso si son muchos los que ayudan, incluso si superan en multitud y en poder a los adversarios, si no tienen sabiduría, no pueden ayudar a la ciudad. Por tanto, busca siempre el poder del estratega en su sabiduría más que en la multitud de la formación." La sabiduría, pues, ayudará al sabio por encima de diez que ejercen autoridad en la ciudad". Según lo sencillo, se nos ha dado según la historia. Si una ciudad tiene muchos poderosos, pero falta la sabiduría, aquellos no pueden ayudar en nada a la ciudad. Pero hacia la anagogía, se llama ciudad al mundo, el lugar que nos rodea. Si no se da la sabiduría enviada por Dios, nadie puede conducir sin daño. Si la sabiduría no ayuda, los que ejercen autoridad no pueden nada, aunque digas ángeles o varones santos. Si la sabiduría no ayuda, la ciudad no se salva. Pero también el alma de cada uno puede llamarse ciudad. Si, ciertamente, alguien tiene innumerables razonamientos humanos capaces de ayudar a esta ciudad, pero la sabiduría enviada por Dios no la ayuda y la conduce hacia el buen orden y la guarda, no puede ser ayudada. Y observa, ciertamente," a los que están en la ciudad". Sabes que muchos a menudo reciben autoridad desde fuera. Y tienes en las historias de las Escrituras que a menudo algunos... contra Israel y sus reyes contrataron a otros reyes. Pero los contratados desde fuera no contribuyen tanto a ayudar a la ciudad como los autóctonos. Ciertamente, cuando ven que el asunto se debilita, se retiran y se reconcilian con los adversarios." A los que están, pues, en la ciudad"; aunque sean ricos, aunque tengan buena disposición hacia ella, aunque estén preparados para esto mismo de ayudar a la ciudad, estando ausente la sabiduría, no pueden lograr lo que se busca. Que el hombre no es justo en la tierra. No dijo absolutamente que no hay hombre justo, sino en la tierra. Y según lo sencillo, no hablo hacia la historia, sino hacia la educación moral como hacia la tropología; digo esto,
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que aquel es hombre sobre la tierra el que" camina según la carne", según el" vosotros, en cambio, como hombres morís". Este está sobre la tierra no solo con el cuerpo, sino también con el corazón." Piensa en las cosas de la tierra"," se profundiza a sí mismo en el asiento". Ninguno de tales es justo. Y digo hombre no simplemente, sino el que no siendo sobre la tierra puede ser justo." Alguien que camina sobre la tierra, si tiene en el cielo la ciudadanía", es sabio no sobre la tierra. Por esto no se le ha prohibido ser llamado por el nombre de la justicia a partir de ella.¿ Preguntas: cómo no se sostiene hacia la historia? Si quieres tomarlo hacia la historia, te diriges al dogma de que no hay hombre nacido sobre la tierra sin pecado. Pero dije que esto nos trae fatiga sobre Juan y sobre Jeremías, a menos que tomes aquel pecado según el cual se ha dicho:" Todos pecaron". Y sabes que lo dividí alguna vez y decía que no todo pecado trae daño al que actúa, cuando también he usado tal imagen: que sea un pintor aprendiendo el arte; pinta muchas imágenes no bien, y este no es el pecado que trae reproche. Por esto no pinta bien, para que aprenda a pintar bien. Pero hay que hacer muchas cosas pecaminosamente para que así alguien logre fácilmente el objetivo de la obra que tiene. Dicen también sobre los inventores que los inventores no eran tales como los que han existido antes o ellos mismos cuando permanecieron. Los pintores antiguos, ciertamente, se dice que pintaban cosas tan diferentes a las formas prototípicas que la imagen resultaba mejor que la pintura. Así, pues, podrías decir que todo el que nace sobre la tierra tiene este pecado, no el que se opone a la virtud, sino el que conduce hacia la virtud. Ciertamente, al que se esfuerza por pintar una imagen, pero ha comenzado el arte, a veces pintando mal, decimos que pinta mejor que el que ya ha pasado tiempo en el arte, si aquel por pereza pinta descuidadamente; y si comparas la obra con la obra, la del descuidado es mejor; pero si miras hacia la intención, pintó mejor aquel que pintó peor. Así, pues, también tomamos según la analogía de la cantidad. Al que puede aprender diez versos, pero habiendo aprendido doce, decimos: aprendió mucho; pero al que puede cincuenta, pero habiendo aprendido cuarenta, decimos que no ha aprendido nada. Quien hará el bien y no pecará. Tal hombre no es hombre sobre la tierra, quien hará el bien y no pecará. Quiero tomar una intención más elevada; pero no me atribuyáis falta de gusto. Solo sobre Jesús se ha dicho:" Antes de que elija lo malo, elegirá lo bueno". Solo el niño según Jesús, el que" no conoció pecado", la intención de las cosas malas, eligió lo bueno, pero todos los demás después de conocer la maldad, esta que es honrada, no la reprochable, sino la que es introducida." No hay, pues, hombre que hará el bien y no pecará". Después del pecado todos tienen el bien, pero el pecado, el dicho, el que preexiste a la virtud. Mira, muchos que parecen tener agudeza de mente y habiéndose entregado a su agudeza creen saberlo todo; y cuando comienzan a retomar aquellas cosas que creen saber, se encuentran en tal ignorancia que desisten del aprendizaje. Y por la experiencia sabemos: a menudo pensé sobre un libro que es fácil de entender, y pareció más difícil que todo para el que presta atención a la mente de cada uno. Esta ignorancia está antes de la ciencia; y no es contraria a la ciencia, sino antes de la ciencia. Ciertamente, el que cree saber algo, si no se encuentra a sí mismo como que no sabe nada, no puede recibir conocimiento. Solo, pues, uno hay sobre el cual se ha dicho esto:" Antes de que elija lo malo, eligió lo bueno". Y aunque no parezca así a Apolinario y a los que están con él, su dogma es destruido." Antes de elegir lo malo": nunca podía pecar, porque al llegar hasta la pre- pasión no extiende esta hacia la disposición. Puede, pues, ser conducido hacia lo mismo, pero puede también entenderse de otra manera, que en el templo, en el hombre, se ha hecho el Dios Logos. Pero el Dios Logos
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y es sabiduría, y de esta intención es toda mejora. Pero puesto que digo las cosas de la economía, esto debe mostrarse aquí. Siendo niño no decía aquellas cosas que dijo habiéndose vuelto hombre perfecto. Progresaba, pues, el progreso. Así debe tomarse: un maestro u otro que tiene de manera semejante el hábito de la educación, habiendo llegado alumnos y deseando la ciencia, desciende y dice aquellas cosas que los introducidos pueden oír, no las que él puede, y se conforma a la ignorancia de los introducidos, y los educa como si él mismo supiera solo lo que dice. Cuanto, pues, progresa el niño, progresa también el maestro; pero el niño progresa por la recepción de lecciones, mientras que el maestro progresa por la manifestación de la potencia que hay en él. Y toma para mí el sol habiendo llegado al horizonte, este sensible; pero que un velo que corre por debajo impida a la vista incidir rápidamente, como si no estuviera el velo. Cuanto ocurre una manifestación ante la vista, entonces también del sol ocurre tanta. Y digo que el sol progresa, no por recepción de luz, sino por poder finalmente iluminar al que antes no podía ser iluminado así. El velo, pues, del alma es el pecado. Si, pues, no elige la maldad, la luz se muestra a sí misma más manifiestamente. Así, pues, digo que el maestro progresa en sabiduría, no por recepción de sabiduría, sino por manifestación de más sabiduría. En el ser y todo progreso era impedido, si, supongamos, santos pares siendo visibles podían actuar y conocer tanto. Si habiéndose vuelto hombres han hecho y han dicho grandes cosas, esto es para el progreso de la virtud y la manifestación. Y además, a todos los discursos que hablarán, no des tu corazón, para que no oigas a tu siervo maldiciéndote, porque muchas veces obrará mal. Y además, hacia muchos discursos que hablarán los hombres, hay alguna ignorancia y pecado... de los que comienzan los descubrimientos de las ciencias. Y diciendo:" No des tu corazón", pasa hacia una lección moral. Sabes que los... los pecados y las injusticias que ocurren contra alguien, lo irritan hacia la indignación. Si, pues, ordenas y los siervos son perezosos sobre las cosas ordenadas, no" des tu corazón" a esto, puesto que te dañas tú y aquel. Si, pues, un siervo te maldice... lo observes, si hace lo ordenado o no lo hace, no cómo lo hace o no lo hace. Pues después quieres saber esto, para que honres la libertad, para que le des lo que antes no tenía. Observa, pues, también tú a ti mismo, si no pecaste alguna vez. Pues esto escribe también el apóstol exhortando a los siervos a estar sujetos a los señores" no por servilismo ocular"," sino como siervos de Cristo". Dice:" Y vosotros, los señores, tenéis la igualdad hacia los siervos". El que tiene la igualdad hacia los siervos no se impone y observa sus disposiciones, sino la obra, qué ha ocurrido; y no usaremos inoportunamente. Traemos, pues, en algunos evangelios: una mujer, dice, fue condenada por los judíos por pecado y era enviada a ser apedreada al lugar donde solía ocurrir. El Salvador, dice, habiéndola visto y observado que están listos para apedrearla, dijo a los que iban a arrojarle piedras:" Quien no pecó, tome una piedra y arrójela él mismo". Si alguien tiene conciencia consigo mismo de no haber pecado, tomando una piedra, golpéela. Y nadie se atrevió; habiéndose detenido a sí mismos y sabiendo que también ellos son responsables ante algunos, no se atrevieron a golpear a aquella. Porque muchas veces obrará mal." Muchas veces obrará mal" de hacer daño. Pero no observes tú esto. Hasta la voluntad se detiene el asunto para él. Pero si alguna vez realmente pareciera tal, habiéndose atrevido él verdaderamente, entonces hay que impedirlo, entonces hay que supervisar, a los que dice sus voluntades. Y muchas veces con descensos dañará tu corazón, porque como también tú maldijiste a otros." Muchos descensos" dice, a los que viene muchas veces. Pero el que muchas veces... no actúa. Y cuando digo sobre alguien que: muchas veces... indico que no golpeé. Hasta el maldecir tu corazón... Porque como también tú maldijiste
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a otros." Todas las cosas que queréis que los hombres hagan a vosotros, también vosotros hacedles"." Lo que odias, no lo hagas a otro". Como odiabas, cuando muchas veces maldecías, también tú odia maldecir. Y el hacer que el siervo sea conocido y en esto... exige; de ti mismo toma el perdón. Todas estas cosas probé en la sabiduría; dije: me haré sabio, y ella se alejó de mí lejos más de lo que era. En la sabiduría dada a mí, siendo enviada por Dios, probé estas cosas yo, el que convoca a la asamblea, yo, el sabio, el educador de las ciencias, el que así conduce los discursos, como es útil a los que aprenden. Para que tomemos la prueba, como la llaman los prudentes, esta es una investigación de prueba y un silogismo de prueba, cuando tomamos las premisas de las opiniones del que dialoga. Por ejemplo, si decimos si la riqueza es buena o no buena, no tomamos las premisas de las opiniones de este, ante quien tenemos el discurso, sino no de lo universal. Y decimos que es posible usar la riqueza debidamente. Es posible beneficiar a los prójimos, alimentar a hombres sabios, los que dijo el apóstol:" compartiendo con las necesidades de los santos". Y a partir de esto establecíamos que es posible usar bien la riqueza. El otro, el que dice que no es buena, dice: muchos por la riqueza se han vuelto disolutos, fueron vistos adúlteros, y que el rico se entrega a borracheras, que a menudo será objeto de intrigas. Pues de las opiniones del que responde hacemos las investigaciones, aunque otros no opinen así, sino él solo. Y se llama este silogismo de prueba; pues se introduce por causa de la prueba. Y tiene semejanza con lo dicho por los geómetras como pseudografía; a los que aprenden y pueden o alguna vez se manifiesta que puede ser conocido... de la ciencia o no. El geómetra hace una pseudografía y... dos falsedades y se las da a aquel para resolver. Si en la resolución... encontró si también mostró la prueba de la perfección. Este es... pues el que pone premisas entre las premisas pone aquellas... dije: me haré sabio. El" dije" aquí no significa solo hablar, sino el consentir de tal manera como el" nadie dice: Señor, Señor, si no en el Espíritu Santo". El decir aquí es confesar propiamente, el decir fácticamente que él es Señor sirviéndole. Y aquí" dije": me propuse esto de hacerme sabio. El ejemplo dicho hace poco se vuelve manifiesto; en esto, pues, cuanto creía tener la sabiduría, no decía:" me haré sabio"; ahora, en cambio, en lugar de decir que:" me falta la sabiduría", digo que:" me haré sabio; ella, en cambio, se vuelve lejos de mí, más de lo que era". Creía que ella no estaba del todo lejos de mí, y por esto me esforcé por hacer todo para ahora recibirla. Cuando he hecho esto, se ha vuelto lejos de mí. Pero en realidad no se ha vuelto lejos de mí, sino que a mí me pareció lejos más allá de la distancia... alejar. Y un abismo profundo;¿ quién la encontrará? En lugar de: no hay quien la encuentre.¿ Preguntas: no dices anagogía:" no des tu corazón"? Son morales. Pero debe tomarse esto: el cuerpo es siervo del alma. Esto, pues, dice:" no des tu corazón" a prestar atención a los movimientos viles del cuerpo. Por ejemplo, si alguna vez presta atención, que el cuerpo es suficiente para levantarse contra el alma por deseos, por pasiones. No des, pues, esto para saber qué dice, qué decía. Hay que observar su ocasión. Este discurso daña, es una maldición. Y si el discurso es una maldición, es una oración de males." El que golpea el cuerpo y lo esclaviza" no le da a él el conocer su corazón como espía. Yo rodeé y mi corazón para conocer y para observar y buscar la sabiduría y el cálculo. El corazón a menudo ya se ha dicho que significa la mente. Pero la mente no va oblicuamente ni en línea recta, sino que gira sobre sí misma. Ciertamente, incluso algunos de los de fuera han dicho que las intelecciones son como ruedas y círculos que giran. Pues cuando la mente se extiende hacia las cosas de fuera y quiere recibir fantasía de los sensibles, no está sobre sí misma, no gira sobre sí misma. Pero cuando entiende y a sí misma
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al estar presente, él mismo es tanto lo que piensa como lo que es pensado. Pues la mente en acto posee siempre el pensar, y no hay momento en que se vierta hacia lo exterior.¿ Qué significa" yo y mi corazón"? Las cosas compuestas de muchas partes o concebidas como tales se dicen cada una respecto del todo. El hombre está constituido de alma, cuerpo y espíritu, como si dijera" vuestro espíritu, alma y cuerpo sean guardados íntegros", sin decir que son cosas distintas del hombre. Cada una es distinta de él, pero todas juntas son el hombre. Esto mismo ha hecho el apóstol respecto del cuerpo, aunque le mezcló algo inteligible:" si todo", dice," fuera ojo y si todo fuera oído,¿ dónde estaría el cuerpo?". Y dice que cada miembro es por sí mismo, pero que todos juntos son el cuerpo. Y de manera superficial es posible ver lo mismo. El nombre de" voto" aquí significa número. Muchos son los pensamientos; lo múltiple constituye una teoría grandísima. Y podría decirse que voto es como un número. Pero si alguien quisiera tomar también el voto como lo que se dijo:" al ser eliminados ellos, emitió un voto", es decir, el testimonio, y así quiso" conocer la sabiduría y el voto". Si la sabiduría es el conocimiento de las cosas divinas y humanas y de sus causas, debe conocer cada una, y cómo tiene computado todo el conocimiento. Y el conocer la insensatez, la molestia y la agitación del impío. Es grande conocer las cosas peores, pero no hacerlas. Es imposible apartarse de la maldad sin haberla conocido. De otro modo decimos que no se conoce el pecado por quien no peca, en el sentido de" no tiene experiencia del pecado". Así pues, Jesús no" conoció el pecado", es decir, no lo experimentó. Pero el que desea realmente abstenerse de la maldad la conocerá, porque es vil, porque causa maldad al que la practica, porque" hace descender a la muerte" y porque es electiva y puede ser disuelta por nosotros. No existe existiendo por esencia, no es puesta en movimiento por la acción de los astros. Si, pues, conozco esta insensatez del insensato, me aparto de ella, la arrojo. Y el conocer la alegría a través del impío. Esto dice: si conozco quién es el impío y me abstengo de él, conozco la alegría. Pues el" a través de alguien" debe entenderse así:" pues por medio de la ley es el conocimiento del pecado". El que conoce la ley conocerá por ella el pecado, y evidentemente también la virtud; pero la una para hacerla, la otra para huir de ella. Y la molestia y la agitación. La insensatez son la impiedad y la molestia. Sin duda, incluso el filósofo externo ha llamado a las sofisterías molestias. Y hay que saber sobre la agitación, que es necesario agitar estas cosas, no tenerlas como permanentes. Y si alguna vez se establecen en el alma, no hay que retenerlas, sino agitarlas y apartarlas.
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Y encuentro yo que ella es más amarga que la muerte, la mujer, que es redes. Encuentro yo a ella, la molestia agitada," más que la muerte", en el sentido de que, cuando la experimento, muero; la considero más que la muerte. Pero si alguien la considera muerte y perdición del alma, la rechazará, cesará de ella. La mujer, que es redes. Puede también a esta misma opinión pésima, que arroja, que vio que no causaba otra cosa que la muerte, haberla llamado mujer. Pues en muchos lugares de las enseñanzas divinas las opiniones y el hábito son llamados mujeres, de los que los tienen, ya sean loables o censurables, como si dijera:" la Sabiduría engendra para el hombre prudencia" y" tu mujer como vid floreciente, tus hijos como renuevos de olivos". De esta mujer nacen frutos masculinos, nutritivos de fuego y luz. Pues la bendición de estas plantas nutre el fuego y la luz. Pero de manera censurable se dice de nuevo:" no prestes atención a mujer vil; miel", dice," destila de los labios de una mujer ramera, que por poco tiempo endulza tu garganta. Sin embargo, después la encontrarás más amarga que la hiel". Luego, después de poco, añade:" los pies de la insensatez"; llamó a la mujer insensatez. Por eso también la distinguió de la sabiduría. Dice que esta mujer, a la que llamó agitación, que tenía molestia, es una red, no algo que es cazado. Es posible también decir esto, que alguien se ocupa de la maldad, no como algo manso, sino como una fiera salvaje que se atrae hacia sí. Es posible también, respecto al sentido literal, tomarla por causa de la enseñanza ética según la historia, significando a la mujer vil. Sabes que los pecados son adecuados a algunos. En la mayoría de los casos, el pavonearse, el jactarse sofísticamente es propio del hombre, y de la mujer el provocar en la incontinencia. Dice, pues, que esta mujer, a la que llama ramera, a la que llama" sentada en un trono" y" que llama a los que pasan", es una red.
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Es un cebo, incluso si tomas estas cosas según la opinión, la opinión astuta y maliciosa, y sofística o incluso herética; es una mujer vil. Y sus redes son su corazón, un lazo en sus manos; el bueno ante el rostro de Dios será librado de ella, y el pecador será atrapado en ella. Quiere atrapar con red a los que se acercan. Y la red de ella es contraria a la que Jesús lanzó al mar. Pues el tejido de la enseñanza divina y de la doctrina evangélica es" una red lanzada al mar y que recoge de todo género". Y puesto que la red no es sensible, tampoco lo son las cosas atrapadas. Si, pues, dice que" de todo género", dice esto:" de todo carácter humano que ha caído en la vida acuática". Y sobre el diablo se dice en uno de los doce profetas– este es Habacuc–:"¿ callarás al tragar el impío al justo? Y harás a los hombres como los peces del mar y como los reptiles que no tienen guía". Pues dice:" en el anzuelo los sacó hasta el fin y los reunió en su red. Por esto sacrificará a su red y ofrecerá sacrificios a su atarraya.¿ Por siempre lanzará su atarraya y no perdonará al matar naciones?". De diversas maneras, pues, caza también el enemigo, tal como" el Logos de la salvación". Pues así como Jesús" lanzó" una red" al mar", y" se ordena a Pedro lanzar". Pero las enseñanzas son parciales, mirando hacia uno que es llamado propiamente el cual de cada uno. Pues cuando reúne diversos pueblos con la red, es:" por siempre no perdonará al matar naciones". Y puesto que los precursores de las falsas doctrinas los divinizan, como si con algún arte divino o como a algún dios les ofrecen incienso. Esta mujer, pues, de la que se dijo que tiene redes en su corazón por incitar y atraer a los hombres de múltiples maneras, es la red del diablo. Aquí queremos entender lo de Job, para que de aquel y de este tomemos la teoría. Dice que" todo lo que nada y se reúne no traerá una sola piel de su cola, ni las naves de los pescadores su cabeza". Luego dice:"¿ quién descubrirá el vestido de su rostro?¿ Y quién entraría en el pliegue de su coraza?". Nadie puede descubrir su rostro. Es polifacético, imita al Proteo marino; pues aquel no tiene en absoluto un rostro ordenado. Esto, pues, dice en Job:"¿ quién descubrirá el vestido de su rostro?". No puedes decir que este es su rostro. Si quitas su rostro con la razón o el pensamiento, se encuentra otra cosa peor. Luego también está envuelto por todas partes:" en el pliegue de su coraza" nadie puede entrar. Y si entras, de nuevo está envuelto. Así también aquí la malhechora llamada mujer aquí– ya sea que quieras tomarlo literalmente o según la opinión– no tiene una sola red. Cuando crees haber escapado de una, te somete a otra. Un lazo en sus manos. Al que se acerca lo ata inmediatamente. Y llama mano suya a la acción y a la energía. El que actúa según ella no solo es cazado y atrapado en la red, sino que también cae en un lazo; lo declara prisionero. El bueno ante el rostro de Dios será librado de ella. El bueno ante el rostro de Dios no es tal por esencia, sino el que se apresura a tener virtud, para que ante Dios sea bueno. Este, pues, no cae en ella, no es cazado, no es atrapado en la red. Pero el malo, al" no caer el bueno en sus trampas" o en sus lazos, es entregado a ella. Y el ser entregado se interpreta muchas veces: después de prohibir muchas veces, cuando ya no prohíbe al persistir aquel en el mal, se produce la entrega a él. Y el pecador será atrapado en ella. Nadie sin pecado es atrapado por ella. El principio de ser atrapado es el pecar. Se acerca, pues, incluso a los santos; pero puesto que no pecan, no son atrapados por ella, sino que están fuera de ella, la pisan.¿ Qué significa" la anagogía:¿ he rodeado yo para conocer?"? Toda es anagogía; decíamos esto. No está lejos de lo dicho, que, puesto que" por la grandeza de la belleza y de las criaturas se contempla al creador de ellas", el que rodea todo el cosmos y todas las cosas visibles que hizo Dios, las ve que" son buenas en gran manera". Pero si no rodea, sino que toma una por una, no ve la belleza del que las hizo. Así pues, si alguien no rodea todos los dogmas y todas las virtudes y encuentra la interdependencia de ellos y toda la creación y a través de esa criatura conociera al creador, de qué poder es. A veces también, habiendo tomado todo proporcionalmente en el pensamiento y como habiendo rodeado, encuentra la verdadera sabiduría. Mira, esto encontré, dijo el Eclesiastés, una a una para encontrar el razonamiento, que buscó mi alma, y no encontré. El Eclesiastés es el maestro de la asamblea pública. Esto encontró el Eclesiastés; el" encontrar" aquí es el" comprender".¿ Qué significa" cuál"? Esto mismo, que la mujer que es una red tiene redes en su corazón y tiene un lazo en su mano. Del Eclesiastés es conocer esto. Pues esto contribuirá a los que escuchan al Eclesiastés." Una a una", puesto que aquí habla en plural; pues no se dice sobre una sola que" una a una". Decimos ya sea sobre sus redes; dice que estas trampas suyas y sus redes encuentran y dan el razonamiento malo. Sin duda, incluso estas mujeres se alcahuetean unas a otras y promueven no el encontrar un razonamiento bueno, sino el actuar con astucia.¿ Qué significa"¿ no dijo una arriba?"? No es unigénito el mal, sino que es de muchas formas y multiforme. Hay que sobreentender que no habla sobre una mujer específica, sino sobre toda la que tiene tal afán" una a una para encontrar el razonamiento". Pero si lo tomas sobre las redes, dices que también las redes parecen tener concordancia. Pues también los que tienen falsas doctrinas intentan decir que sus falsas opiniones concuerdan. Que buscó mi alma, y no encontré. El razonamiento de ellos buscó mi alma, y no encontré. Es difícil de cazar. Es semejante a lo dicho:"¿ no ignoramos sus pensamientos?";"¿ quién entraría en el pliegue de su coraza?".¿ Qué significa"¿ cuál es, pues, el" encontré" en lo anterior?"? Aquí, pues, dice:" una a una para encontrar el razonamiento". Este razonamiento quise descubrir, para también huir de ellas. Y" no encontré" puede decirse también según tal razón como" no es del que quiere ni del que corre, sino del Dios que se compadece". Por mí mismo no encontré nada. Pero Dios me manifestó, me mostró la astucia de este razonamiento. Pues no dice que el que corre y el que quiere no logra nada.
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Y encontré a un hombre de mil, y a una mujer en todas estas no encontré. Muchos ejemplares tienen" hombre";" a una mujer en todas estas no encontré". Y puedes tomarlo literalmente, que apenas un hombre de mil se encuentra diligente, y a una mujer en todas estas no es posible encontrarla diligente. O así: encontré a un hombre, uno de mil, un razonamiento de un hombre de muchos, pero a una mujer no, debido a lo difícil de cazarla, debido a lo difícil de comprenderla.¿ Qué significa"¿ dice haber encontrado esto?"? Puesto que es redes. Otra cosa es conocer a un sofista, y otra comprender sus sofismas. Pues el que se guarda a sí mismo, para no caer en sofismas, conoció que tiene que vérselas con un sofista; pero no necesariamente puede también resolver sus sofismas. Pero el encontrar verdaderamente es decir: descubrir su arte, manifestar su engaño. Sin embargo, mira, esto encontré, que hizo Dios al hombre recto, y ellos buscaron muchos razonamientos. El capítulo del teorema es este: Dios hizo al hombre recto, es decir, bello y bueno, sin tener nada torcido o desviado. Pero ellos encontraron muchos razonamientos. Según esos razonamientos son estas diferencias: el" ser una red", el" una a una para encontrar el razonamiento", el" ser insensato" alguien. Decía que es multiforme el enemigo, cuando mencioné a Proteo. Pero ciertamente tiene algún rostro semejante a sí mismo según el cual es Satanás, según el cual es diablo. Este rostro suyo solo pueden verlo aquellos que dicen" pues no ignoramos sus pensamientos". Saben qué rostro fingido tiene y que se pone desde fuera y cuál es su rostro como según su naturaleza. Y según su naturaleza su rostro es el profundizar en la maldad. Y encuentras muchas veces también a hombres sofistas que se ponen miles de rostros, y tienen un solo propósito que se oculta. Ese es, pues, su rostro. Así pues, en estos pasa a los loables, hay algún rostro del hombre, según el cual es hombre, no según el cual es hombre malvado o astuto. Este es el que llegó a estar en honor;" hombre que está en honor no comprendió" como el hombre y" a imagen y semejanza" de Dios hecho. Y este es su rostro principal, que si alguien lo contempla, ha encontrado al hombre. Pero ellos no se ejercitaron en un razonamiento, sino en muchos. Pues multiforme es la maldad. Y recuerdo haber dicho alguna vez una imagen sobre el cálculo, que todos los que aciertan encuentran el mismo número, pero los que se equivocan no el mismo. Tiene, pues, rostro el hombre, según el cual es racional, según el cual actúa todo con razón y como decía que el juez; el juez verdaderamente es justicia animada; no mira otra cosa que los asuntos de los juzgados, no si son amigos o enemigos o parientes. Pues se corrompe lo recto del juicio. Y contempla, que no dijo" fue comparado a una bestia", sino" a las bestias". Y una es la forma del hombre que lo asemeja a Dios, pero muchas, en las que cae. Cuando se vuelve astuto, lleva rostro de zorro. Cuando es venenoso y dañino, de serpiente; cuando es salvaje, de león; cuando es incontinente y amante de los placeres y adulador, de perro. Y en general, del único hombre y de la única forma se hace multiformidad y polimorfismo. Y de nuevo habrá un propósito, aunque a algunos no les parezca, según el cual se hace el despojo de todas las formas, para llevar aquello que hizo Dios, para que se manifieste. Cuando, pues, permanecía en la identidad, tenía un razonamiento. Y como se dice en uno de los salmos:" Dios hace habitar a los solitarios en casa", los que habitan piadosa y virtuosamente y eclesiásticamente son solitarios," ajustados con la misma mente y con la misma opinión", de modo que cada uno sea solitario. Pero según una segunda razón dirás que todos tienen un modo. Sobre los que tienen así la opinión se dice que de los" creyentes había una sola alma y un solo corazón", no en número, sino en identidad. Y esta identidad es la primera condición. Y nosotros, sin duda, a veces somos discordantes con nosotros mismos diciendo:¿ acaso es esto, o aquello? Pero esto es de quien no ha comprendido. Por esto se dice:" el que escuchó descansó". Cuando ya no es llevado a muchas cosas, sino que conoce aquello que declara el que anuncia, descansa, ya no se turba. Sin duda, aquel filósofo llama a la insensatez turbación:" pues que no nos turben las partes de las esencias".¿ Quién conoce a los sabios?¿ Y quién conoce la resolución de un dicho? La sabiduría del hombre iluminará su rostro. Es raro el que conoce a los sabios. Pues es posible saber científicamente quién es sabio. Pero el que contempla así al sabio, quién es, también conoce la sabiduría. Nadie puede conocer a un constructor de naves sin considerar el arte según el cual construye las naves. Y nadie puede conocer a un pintor, quién es, si no conoce el arte de la pintura. Y así como es imposible conocer un cuerpo blanco sin saber qué es el color blanco, y es imposible conocer alguna ciencia sin saber qué es la ciencia, así no es posible conocer a un sabio sin haber conocido la sabiduría según la cual este ha sido cualificado y de la cual es nombrado. Sin duda, unos conocen a otros y otros no conocen a otros. Las resoluciones, pues, de los dichos de los sabios, las gnómicas,¿ quién las conoce? Es raro también el que conoce estas cosas, el que puede ser inteligente y por ser inteligente conocer la parábola y el dicho oscuro, la sentencia de los sabios y los enigmas. Las resoluciones de los dichos enigmáticos no las conoce cualquiera, sino el que es sabio según la sabiduría según la cual se pronuncian los dichos. La sabiduría del hombre iluminará su rostro. Esto dice, que la sabiduría del hombre muestra su rostro luminoso, no el rostro del cuerpo, no el miembro de la carne, sino el rostro del hombre interior, sobre el cual dicen los sabios:" se señaló sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor". Y si la luz que hace sabio y hace sabios y prepara iluminados es la luz de tu rostro– pues tu palabra es tu imagen, el carácter–, se ilumina el que participa de esta luz y se vuelve iluminado. Así pues, Jesús dice a los que se acercaron a él:" que brille vuestra luz delante de los hombres". Y dice a todos:" vosotros sois la luz del mundo". Pero los apóstoles no son luz sensible del mundo, es decir, que aparece a la multitud de los hombres, sino del mundo verdadero. Jesús no encontró el pecado del que se reconcilió en Cristo con Dios. Este, pues, es el rostro del hombre interior que es iluminado por la sabiduría. Y lo mismo son sabiduría y luz y palabra y verdad y las otras concepciones que se dicen sobre Cristo.
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Y el descarado ante su rostro será odiado. Guarda la boca del rey y sobre la palabra del juramento de Dios no te apresures. El descarado que no tiene franqueza por la luz y la sabiduría ausente será odiado como digno de castigo. Y esto existe sobre todo en los sofistas que quieren sofisticar la verdad. Pues por mucha desfachatez contradicen a la verdad. Interpretan las cosas de tal manera que no tienen naturaleza. Es odiado, pues, aunque alguna vez se oculte por astucia y no sea odiado, pero al menos es odiado. Y es odiado el que es digno de ser odiado, aunque nadie lo odie. La maldad, sin duda, si alguna otra, es odiable; el placer tiene a muchos que lo aman. Muchos son los seducidos; y no es posible que no sea odiable el mal. Guarda la boca del rey. Guarda la boca del rey verdadero, observa su palabra, según su palabra vive y piensa. Pues la boca muchas veces nos ha sido demostrada que significa la palabra. Presta atención a la palabra de Dios, que es llamada su boca de rey, y así actúa, así piensa, así vive. Y sobre la palabra del juramento de Dios no te apresures. Y entre las leyes externas es odiable tal cosa. Proporciona sospecha de perjurio el que se apresura a jurar, a menos que por el gobernante le sea impuesto un juramento al no haber algún testimonio y sea obligado a jurar sobre esto. Por esto, pues, dijo:" no te apresures", no tengas un impulso voluntario a jurar; no manejes la fe sin demostración. Si puede proporcionarse fe, no te apresures sobre un juramento. El que jura a su prójimo y no falta a su palabra, el que así dice la verdad para no faltar, no es odiado. De su rostro te irás, no te detengas en palabra malvada; porque¿ no hará lo que quiera, como rey que tiene autoridad? Puede decirse según un hipérbaton sobre el descarado que" de su rostro te irás". Sal de la presencia del descarado. Pero estas cosas pueden referirse también al mismo diablo y a toda potencia malvada. Pues las cosas que se dicen sobre los hombres como malvados, como perversos, podrían decirse también sobre los demonios y el diablo. Pues las cosas que se dicen sobre los hombres como animales mortales no se refieren ni al diablo ni al demonio. Es posible también que se haya dicho sobre el rey, de cuya presencia hay que vivir rectamente:" de su rostro te irás" como enviado por él, según lo que decimos que significa: tal persona vino de parte del rey.
q.36
No te detengas en palabra malvada. Esto dice: aunque alguna vez suceda por ignorancia decir algo malvado, como una mentira dañina, no te detengas en ella, no persistas en ella. Pero sobre los dichos y palabras divinas escribe Pablo que:" persiste en ellos". Persiste en las palabras de Dios, en las irreprochables, en las sanas. Porque¿ no hará lo que quiera?¿ El descarado de rostro no hará lo que quiere? Por eso huye de su rostro. Pero si fuera también sobre Dios como rey, lo que quiere hacer, no pienses que escaparás de él por pecar, por perjurar escapas de su conocimiento. Como rey que tiene autoridad. El rey que tiene autoridad no es impedido por nadie, nadie le hace frente, sino que todo lo que quiere, lo hace. Toma, pues, estas cosas según ambos sentidos. Ya sea sobre el rey verdadero, Dios. Pues lo que quiere, lo hace; nadie se le opone. Aunque hable sobre el descarado, de nuevo nos infunde miedo de huir de él. Ha dicho esto; pero verdaderamente el rey es el sabio. Los estoicos, sin duda, dicen que solo el sabio es rey, solo sacerdote. Pues si rey es el que gobierna legítimamente, y solo el sabio conoce esto, solo este es rey. Inmediatamente, pues, a Abraham, siendo un particular en su fortuna, le fue dicho por los clarividentes:" tú eres rey de parte de Dios entre nosotros". Aunque de otros otros, pero de parte de Dios tú eres. Pues" rey de reyes" es Dios. Pero si el discurso fuera sobre el rostro descarado, también él como rey tiene autoridad sobre los que se someten bajo su embajada." Que no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal"." La muerte que reinó desde Adán hasta Moisés" tiene autoridad sobre los que están bajo su poder y su mando.¿ Y quién le dirá: qué haces? El que guarda el mandamiento no conocerá palabra malvada. Y sobre Dios es verdadero decir que nadie le dice:"¿ qué haces?". Y sobre el rey descarado y audaz. Y quizás este descarado puede llevar el rostro del Anticristo. Pues allí, en la profecía sobre él de Elías, cierta joven que resucitó lo reprendió así llamándolo descarado. El que guarda el mandamiento no conocerá palabra malvada. Mira: el que conoce el bien inmediatamente conoce también el mal. Pero el conocer aquí no significa usar, sino solo saber. Pues si se da un mandamiento para que" nos apartemos del mal y hagamos el bien", hay que conocer también el mal, para que nos apartemos de él y elijamos el bien. Sobre tales cosas escribe el apóstol diciendo:" examinadlo todo, retened lo bueno; absteneos de toda forma de mal". Ves cómo el que examina todo conoce lo bueno, y que es elegible y debe guardarse, y lo malo, que debe evitarse; que conviene alienarse. Si, pues, el que conoce el bien conoce también el mal y viceversa,¿ cómo aquí dice que el que guarda el mandamiento no conoce palabra malvada? Aunque el mandamiento es una palabra buena. Pero el que conoce la palabra buena conoce también la palabra malvada; pero dice que el que guarda el mandamiento no conoce palabra malvada, es decir, no dice que no sabe, sino que no usa, que no conoce de tal manera, como:" ni Jesús conoció el pecado". Así el que guarda el mandamiento no conoce palabra malvada. Pero que el no conocer palabra sea desobediencia o el no escuchar la palabra como debe escucharse. El que escucha la palabra como debe la conoció, tiene experiencia de ella. Pero el que guarda el mandamiento, puesto que no tiene experiencia de la contrariedad del mandamiento, no conocerá la palabra malvada. Pero muchas veces se dice palabra en lugar de la cosa misma. Sin duda, María, al escuchar la palabra del ángel, dice:" he aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Así me sucederá, como tu palabra declara. Y no diré algo paradójico. Pues también" en el alma" hay palabra;" el pensamiento sin decir la verdad o mentir, a veces ya en el que es necesario que exista lo uno", o decir la verdad o mentir. Mira, el pensamiento es llamado palabra, puesto que cae bajo su definición de conocimiento:" pues palabra es lo que significa tiempo", y palabra es en la que es posible decir la verdad o mentir.