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¿ a aquellos que se han convertido en los causantes de pecar al vestir tales vestiduras? Es posible entender que los ángeles divinos son quienes reciben la orden, acampando en torno a los que temen a Dios para librarlos, de modo que ya no se sientan abatidos ni sombríos ante la adversidad presente. Además de lo dicho respecto a la narración literal, también debe considerarse lo relativo al sentido espiritual. Jesús, el gran sumo sacerdote, de quien es figura el Jesús simbólico que vive en Babilonia con los cautivos, estaba vestido con ropas sucias, los pecados de todos los hombres, sin haber pecado él mismo ni haber sido tentado por el pecado. Para despojarse y desechar el tejido del pecado que vistió por nosotros, sube a la cruz, tal como escribe el teólogo Pedro, el apóstol de Cristo:« Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia». En consonancia, Pablo,« el vaso de elección», escribe también lo siguiente:« Despojándose de los principados y las potestades, los exhibió públicamente en el madero, cancelando el documento que había contra nosotros, rompiéndolo y quitándolo de en medio», para que, habiendo triunfado con franqueza, se despoje de los principados y potestades que antes lo rodeaban. Pues,¿ cómo no se viste de ellos quien practica lo que sugieren los peores y más malvados pensamientos? Debe construirse la teoría a partir de lo contrario. Quien hace y piensa lo que enseña el Salvador, se viste de Cristo mismo, según aquello:« Vestíos del Señor Jesús», y aquello:« Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos». Quien hace y piensa lo propio de los principados y potestades malvados, contra los cuales tienen su lucha quienes compiten por la salvación, se viste de ellos, al recibir las cualidades propias de estos. De estas se despojó nuestro Señor y Salvador al asumir nuestros pecados; pues se ha dicho de él:« Él lleva nuestros pecados y sufre por nosotros», y después de otras cosas, en la profecía de Isaías se dice:« Y cargará con los pecados de muchos». Por tanto, aunque se vea a Jesús vestido con ropas sucias, estas no le pertenecen, pues no las tejió ni las fabricó. Pues, por gracia del Dios bueno, se vistió de ellas por causa de quienes las hicieron y las llevaban originalmente,« para que, habiendo gustado la muerte por todos», haga estar fuera de la muerte a aquellos por quienes la probó, habiéndola solo tocado y acercándose a ella. De hecho, incluso habiéndose vestido con las ropas sucias, permanecía ante el rostro del ángel, sin separarse en absoluto de él.¿ Y qué dice el ángel a los que están de pie ante el rostro de Jesús?« Quitad las ropas sucias de él»; pues no son suyas, sino vuestras; ya que, puesto que vosotros hacíais lo prohibido, él lleva puesta una vestidura sucia; habiéndoos arrepentido de lo que hacíais pecaminosamente, haced que él esté fuera de la suciedad de los pecados. Debe decirse también de otro modo:« Jesús, que no conoció pecado, fue hecho pecado por nosotros por parte de Dios», al aceptar la cruz,« para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él». Una vez ocurrido esto, se le quita el haber sido hecho pecado, para que ya no tenga las ropas sucias de otros. Del mismo modo, lleva puesta una vestidura sucia cuando se hace maldición por todos nosotros para que alcancemos la bendición, de la cual se despoja cuando recuperamos la bendición, la cual aceptó la maldición para que existiera, despreciando la vergüenza para que viviéramos según Dios. Habiéndose realizado la retirada de las ropas sucias, el gran y verdadero sumo sacerdote se viste con la túnica sacerdotal llamada talar, se ciñe una tiara limpia y se reviste con el manto que nosotros le damos, el cuerpo humano. Pues, al habernos convertido en los causantes de que él usara tal vestidura, nosotros lo revestimos. Pero, aunque se haya revestido con el manto mencionado al decir a Dios:« Un cuerpo me preparaste», aun así, permanece de nuevo como gran sacerdote revestido con la túnica sacerdotal, aquel talar respecto al cual el sensible
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prepararon tejedores llenos del espíritu de sabiduría. Pues todo el tabernáculo, sus utensilios y el mundo con el que se reviste el sumo sacerdote fueron preparados según el modelo mostrado en el monte al hierofante. La tiara limpia cubre la cabeza, es decir, la mente, del gran sacerdote; y tal vez la tiara sea el capítulo de la teología sobre Cristo, sin tener nada material o que ensucie, mientras que el talar es la teoría sobre su encarnación. Zac. III, 5- 7: Y el ángel del Señor estaba de pie. Y el ángel del Señor testificó ante Jesús diciendo: Esto dice el Señor Todopoderoso: Si caminas por mis caminos y guardas mis mandamientos, tú también juzgarás mi casa. Y si guardas mi atrio, te daré a los que circulan en medio de estos que están de pie. El ángel del Señor, estando de pie, testificó firmemente e inamoviblemente ante Jesús diciendo:« Esto dice el Señor Todopoderoso: Si caminas por mis caminos y guardas mis mandamientos». Los caminos del Señor resultan ser las virtudes que se cumplen según la observancia de sus mandamientos, sobre los cuales el santo dice a Dios:« Hazme conocer tus caminos, Señor, y enséñame tus senderos». Quien camina por ellos y los recorre al transitarlos continuamente, obtendrá recompensas divinas, recibiendo del Señor el« juzgar su casa y guardar su atrio divino». Por casa en estos pasajes no debe entenderse un lugar o un edificio, sino el conjunto de quienes la completan, tal como indica el Apóstol al decir:« Cristo, como hijo, sobre su casa, cuya casa somos nosotros». Y a Timoteo escribe:« Si tardo, para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad». Esta casa es juzgada por Jesús, quien pone en la Iglesia« apóstoles, profetas, pastores, maestros, para el perfeccionamiento de los santos». Pues no es al azar, sino con mucho discernimiento y distinción, que uno es puesto en el grado de apóstol, otro en el lugar de profeta, y otros en el de apacentar el rebaño de Cristo y otros en el de trabajar en la enseñanza divina para los santos preparados para aprender. Semejante a esto es lo que está en los Salmos:« Dios se puso en la asamblea de los dioses, y en medio juzga a los dioses». La casa de Dios que así se denomina, según otra interpretación, resulta ser el cuerpo de Cristo, compuesto y perfeccionado por muchos miembros; pues sus ojos son quienes han elegido la vida contemplativa, así como sus manos son los prácticos, que trabajan en las obras de la virtud, llamándose oídos de este cuerpo los oyentes inteligentes, de los cuales cada uno dirá:« La enseñanza del Señor abre mis oídos». Correspondientemente, podrían llamarse pies del cuerpo de Cristo« los que no son perezosos en la diligencia». Consecuentemente con juzgar la casa del Señor, también juzgar el cuerpo divino, para que uno, como se dijo antes, sea ojo, y otro sea mano activa que trabaja para obrar y realizar lo bueno. Armoniosamente se dirá también sobre los demás miembros. De manera similar a juzgar la casa de Dios, también guarda su atrio divino, sobre el cual el Espíritu Santo clama a los que se apresuran a pasar el tiempo en él:« Adorad al Señor en su atrio santo».¿ Y cuál es el premio del que juzga la casa de Dios y guarda su atrio? Se presenta en:« Y te daré a los que circulan en medio de estos que están de pie». Se muestra que los que están de pie son los que se establecen firmemente en la santidad, habiendo obtenido una posición permanente según la fe, a quienes el Apóstol, dirigiéndose a ellos, escribe:« Pues por la fe estáis firmes». Significando a los que están así« arraigados y cimentados» perfectamente« en el amor», el Salvador dice en el Evangelio:« Hay algunos de los que están aquí de pie». En medio de los que están así de pie, son dados a Jesús por Dios los que circulan según una conducta
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divina y la contemplación de la verdad. Entre estos hombres, que verdaderamente son según la imagen y semejanza de Dios, circuló Jesús, quien los recibió del Padre,« habiendo sido visto en la tierra para circular con los hombres», proporcionando un modelo y ejemplo a los que han elegido imitarlo. En un segundo sentido, dirás que se muestra que están de pie los ángeles que danzan, reunidos en« millares de millares y miríadas de miríadas» que alaban al Salvador, rey de todos, y le sirven. En medio de estos que están junto a su creador, son dados a circular los que después de la resurrección se vuelven iguales a los ángeles, ya no casándose ni siendo dados en matrimonio, ya no pudiendo morir, habiendo cesado la sucesión de los casados y la procreación, puesto que« lo corruptible de ellos se vistió de incorrupción y lo mortal de inmortalidad». Pues,¿ cómo no circula en medio de los ángeles inmortales que están de pie y de las otras fuerzas divinas quien logra la soltería,« preocupándose de las cosas del Señor, sin distracción», estando siempre« atento» a quien eligió servir sacerdotalmente, proponiéndose, por así decirlo, servirle noblemente? Del mismo modo, también« la virgen, santa en espíritu y cuerpo», agrada sin distracción al divino esposo, no tolerando separarse de él ni siquiera en una pequeña medida. Y, en resumen, todos los que se acercan al Salvador al participar de él circulan en medio de los que están siempre y continuamente de pie en santidad. Uno de los que circulan así, alabando al rey de todos, exclamó:« Delante de los ángeles te cantaré». Zac. III, 8- 9: Escucha pues, Jesús, el gran sacerdote, tú y tus prójimos y los que están sentados ante tu rostro, porque son hombres que observan prodigios. Porque he aquí que traigo a mi siervo, el brote, porque la piedra que puse ante el rostro de Jesús, sobre la única piedra hay siete ojos. El ángel del Señor que testifica ante Jesús, el gran sacerdote, dice esto: Escucha tú, Jesús, que eres el gran sacerdote; escuchen también tus prójimos y los que están sentados ante tu rostro, siendo hombres que observan prodigios, que yo llamo a mi siervo, el brote, porque sobre la piedra que puse ante el rostro de Jesús hay siete ojos suyos. Jesús, el gran sacerdote, se ha interpretado anteriormente como el que ejerce el sacerdocio según el orden de Melquisedec, sobre quien el Apóstol, escribiendo a los hebreos, escribe:« Por tanto, hermanos santos, participantes de la vocación celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión, Jesús, siendo fiel al que lo hizo». Y mira que los que pueden considerar cómo es fiel al que lo hizo el apóstol y sumo sacerdote de nuestra confesión son santos, participantes de la vocación celestial. Pues no es de todos contemplar cómo es fiel al que lo hizo el apóstol y sacerdote Jesús, sino solo de todo aquel que puede hablar sabiduría entre los perfectos, del que puede decir:« He visto a Jesús» con los ojos de mi corazón iluminados por la luz verdadera. Ciertamente, los que no participan de la vocación celestial, incluso a partir de esta expresión, se engañan y ellos mismos han sido engañados, diciendo que el Hijo de Dios es criatura y obra. Pero se equivocan neciamente los insensatos, tomando« el que lo hizo» en el sentido de creación y producción al ser, no queriendo esto quien escribió la epístola. Pues el ser hecho apóstol y sumo sacerdote fiel manifiesta que se demuestra como apóstol y sacerdote firme e inamovible; pues Jesús no es siempre apóstol y sacerdote, sino desde que existen aquellos a quienes es enviado y por quienes ejerce el sacerdocio, para quienes y por quienes ocurrió el descenso hasta aquí del enviado por el Padre, cuando« inclinó el cielo y descendió» hacia aquellos a quienes fue enviado y de quienes es sacerdote. Y hay muchas escrituras que significan mediante el fiel lo firme e inquebrantable; pues lo que se dice sobre Dios:« Fieles son todos sus mandamientos, establecidos por los siglos de los siglos», y aquello:« Os daré las cosas santas de David, las fieles», y además aquello:« Levantaré para mí un sacerdote fiel», denotan lo firme e inmutable, siendo fieles los mandamientos de Dios según la ley espiritual debido a lo inmutable, siendo cambiados los mandamientos según la sombra de la ley de la letra al espíritu y de la sombra a la verdad. Con esta teoría, también las cosas del verdadero David, el capaz de mano, el Salvador lo es según el hombre, cuyas cosas santas son fieles por permanecer siempre, permaneciendo sus palabras aunque el cielo y la tierra pasen; por eso también es sacerdote fiel, teniendo un sacerdocio intransferible por los siglos, siendo y habiéndose demostrado según el orden de Melquisedec. A este gran sacerdote le dice el ángel del Señor:« Escucha pues, Jesús, el gran sacerdote, tú y tus prójimos», los sacerdotes espiritualmente, los ordenados por ti que eres sumo sacerdote, a quienes también en Isaías se les dice, siendo justos:« Vosotros seréis llamados sacerdotes, ministros de Dios». Tienen esta promesa especialmente los que sirven a Dios mediante la pureza total en la soltería. Y no solo estos escuchan al ángel junto con Jesús, el gran sacerdote, sino también los que están sentados ante su rostro. Estos son los que en la regeneración según la resurrección de los muertos están sentados ante el rostro del Salvador, siendo juez y rey, juzgando a las doce tribus de Israel. Y estos que escuchan junto con Jesús las palabras divinas del ángel no son otros que los apóstoles; estando cerca de él y los que están sentados ante su rostro, no son niños ni infantes, sino hombres perfectos que han llegado al hombre perfecto de la plenitud del conocimiento del Hijo de Dios. Por eso también son observadores de prodigios, observando sabiamente las fuerzas prodigiosas del Señor, de modo que comprenden lo que se significa mediante ellas. De esta ciencia es el gran hierofante Moisés y su hermano el sumo sacerdote Aarón; pues está escrito que« Dios puso en ellos las palabras de sus señales y prodigios».¿ Y cómo no es observador de prodigios quien ha obtenido de Dios no simplemente la visión de los prodigios y señales, sino de las palabras mismas según las cuales se realizan estos? Y es posible testificar la teoría a partir de uno y otro registrados en los Evangelios; una señal y prodigio fue traer a la vista al ciego de nacimiento, habiéndose untado los ojos con barro, mezclado de la tierra y la saliva del benefactor. De esto que ocurrió paradójicamente, es observador de prodigios quien contempla el prototipo significado mediante él. Pues al pueblo de las naciones que no veía antes por haberse criado en la impiedad y la ignorancia de Dios, hay que considerarlo ciego de nacimiento, habiendo recobrado la vista entonces cuando, conociendo a Cristo según la carne, se untó los ojos con el barro que resultó de la saliva de Jesús, habiendo tenido experiencia de la encarnación del que lo llevó a ver. Además de esto, también la mujer que padecía flujo de sangre por doce años enteros, quedó fuera del flujo de la sangre impura por la cual se le impedía engendrar, por el hecho de tocar el borde del manto de Jesús. Paradójica y prodigiosamente se realizaba; quien ha obtenido el conocimiento de él es observador de prodigios, trasladando lo que ocurrió prodigiosamente en la mujer a la iglesia purificada de las naciones. Habiendo mostrado todas las cosas contempladas en los pasajes expuestos, dice:« Yo, el Señor Todopoderoso, traigo a mi siervo, el brote», llamando siervo suyo al que es del linaje de David según la carne,« al que tomó forma de siervo, vaciándose a sí mismo siendo en forma de Dios». Este siervo de Dios traído es aquel brote sobre el cual se ha dicho en el Evangelio:« El brote de lo alto, para iluminar a los que están sentados en tinieblas y sombra de muerte», no siendo otro que« la luz verdadera». Mostrando a su siervo, el Padre dice:« He aquí un hombre, brote es su nombre», llamándolo hombre por la encarnación, y brote por haber brotado, siendo sol de justicia; pues está escrito sobre él en el último de los Doce Profetas, de parte del Padre que lo envió:« Brotará para vosotros los que teméis mi nombre el sol de justicia, y sanidad en sus alas». Y dando la causa de que su siervo sea traído como brote, dice:« Porque la piedra ante el rostro» del que iluminó« tiene siete ojos».¿ Y quién es este, sino el Salvador que vino, teniendo la naturaleza clarividente de siete poderes? Pues se ha dicho en Isaías sobre él:« Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y una flor subirá de la raíz, y reposará sobre él el espíritu de Dios, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fuerza, espíritu de conocimiento y de piedad, y lo llenará el espíritu de temor de Dios». Y mira ciertamente los siete ojos del Señor sobre una piedra, de los cuales uno es espíritu de sabiduría, otro de inteligencia. Pues,¿ qué ojo es tan luminoso, contemplando todas las cosas bellas y grandes, sino el espíritu de sabiduría, y de manera similar el espíritu de inteligencia? La piedra espiritual así dotada de ojos, siendo ella misma consejo y fuerza, contempla todo deliberada y fuertemente, habiéndose llenado cognoscitivamente y piadosamente del Espíritu de Dios, entonces especialmente cuando asumió la forma de siervo. De hecho, no recibe de fuera el espíritu de sabiduría e inteligencia, de consejo y fuerza, de conocimiento y piedad que reposa sobre él; pues se ha dicho que reposa sobre él. Pues cada una de las cosas dichas le es propia y adecuada, siendo solo el espíritu de temor el que sobreviene para llenarlo. Este espíritu de temor se llama con otro nombre piedad, presente en el hombre que es de María; el Apóstol escribe sobre esto literalmente así:« Quien en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas, con fuerte clamor y lágrimas, al que podía salvarlo de la muerte, y habiendo sido escuchado por su piedad». Y tiene piedad no en cuanto es Dios, sino en cuanto es hombre. Que se llama piedra al que tiene la visión de siete poderes, se demuestra a partir de las divinas escrituras; habiendo usado el principal de los apóstoles, Pedro, el pasaje del Salmo que dice así:« La piedra que desecharon los edificadores, esta fue hecha cabeza de esquina», dice de manera muy refutadora a los maestros de Israel:« Esta es la piedra que fue despreciada por vosotros los edificadores, que fue hecha cabeza de esquina». Pues,¿ cómo no unió y formó una sola esquina los dos muros, el que se edifica de los judíos que se acercaron al evangelio y de los que creyeron de las naciones? Pues estando compuesta la Iglesia de judíos y griegos, siendo Cristo su cabeza, formó una sola esquina, estando de acuerdo finalmente según una sola fe los unidos en una sola edificación, siendo creados todos los hombres que aceptaron el divino evangelio de los dos pueblos en un solo hombre nuevo. La piedra así anunciada, siendo« angular, elegida, preciosa, la puso Dios en los cimientos de Sión, ya no avergonzándose» nadie por el pecado, habiéndose convertido en purificador todo el que cree en él. Los que se acercan al Verbo que vive inmortalmente, viviendo ellos mismos, son edificados como piedras ocultas, para que se constituya una casa espiritual y un altar inteligible, sobre el cual se ofrece el sacrificio de alabanza y todos los que son de su misma naturaleza, siendo espirituales. Lleguemos a ser también nosotros piedras vivas santas, rodando sobre la tierra de Dios, para que,« edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas de Cristo Jesús», seamos hechos templo y casa espiritual, para que Dios habite en nosotros. Zac. III, 9- 10: He aquí que yo cavo un foso, dice el Señor Todopoderoso, y
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palparé toda la injusticia de aquella tierra en un día. En aquel día, dice el Señor Todopoderoso, convocaréis cada uno a su prójimo debajo de la vid y debajo de la higuera. Cavo, dice, yo, el Señor Todopoderoso, un foso, para manifestar todas las cosas ocultas, para tocar y palpar toda la injusticia de aquella tierra, y es claro que de la que se cava, en el único día que ilumina, entonces especialmente cuando« ilumina el Señor Dios» Todopoderoso« los secretos de las tinieblas, y manifiesta los consejos de los corazones», para condenar a los que hicieron toda la injusticia. Puede llamarse un día el tiempo de la venida de nuestro Salvador, en el cual el benefactor que iluminó, siendo a la vez juez, palpa toda la injusticia de la tierra que se muestra,« quitando el pecado del mundo»; habiéndose logrado esto, habiendo quedado fuera de camino la madre de toda sedición y de toda guerra de injusticia, habrá una paz profunda, de modo que ya nadie tema, habiendo sido destruidos los demonios que levantan sediciones y guerras y las otras fuerzas contrarias, que se han llamado« gobernadores de las tinieblas de este mundo», de modo que cada uno viva sin miedo y convoque al prójimo debajo de la higuera y la vid. Describiendo esta situación pacífica y estable, también el profeta Miqueas proclama proféticamente con antelación sobre aquel día diciendo:« Convocará cada uno a su prójimo y a su hermano debajo de su higuera y de su vid, sin que haya quien espante». Pues,¿ cómo habrá todavía quien espante, habiendo sido destruidos todos los que levantan sediciones y guerras?¿ Y qué aluden las plantas mencionadas, digo la vid y la higuera, sino la vida contemplativa y la práctica? La vid, produciendo el fruto cognoscitivo y científico que causa alegría, y la higuera el práctico, siendo algo austera y áspera debido a los trabajos y sudores por la adquisición de la virtud. Sobre la higuera así interpretada dice el decreto salomónico en Proverbios:« El que planta la higuera comerá sus frutos, y el que guarda al Señor será honrado», no siendo la historia indiscutible; pues muchos que plantaron una higuera sensible ni siquiera cosecharon ni comieron sus frutos, o impedidos por la muerte, o alejados lejos de la planta que plantaron, comiendo solo todo aquel que come los frutos del árbol espiritual que plantó. Se ha dicho que la higuera es la vida práctica y activa de las cosas buenas; correspondientemente debe entenderse también la vid, la que llega a ser como sarmiento de la vid verdadera. Pues cada uno de los discípulos de Jesús es una vid, siendo sarmiento del Salvador que dice:« Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Todo sarmiento que permanece en mí lleva mucho fruto». Siendo amigos de los hermanos y amigos de los hermanos los que han cultivado los árboles mencionados, se convocan unos a otros debajo de la vid y la higuera pacíficamente, para vivir deleitándose. Cuando, pues, ves al hombre cognoscitivo apresurándose a llevar a los prójimos bajo la sabia contemplación de Dios y de sus dogmas y pensamientos, observas cómo convocó a los que ama como a sí mismo bajo su propia vid, para que se banqueteen y se alegren a la vez. Del mismo modo, el hacedor de las buenas obras lleva a los amigos bajo la higuera que plantó, la virtud práctica, para que a la vez descansen, habiendo entrado en el gozo de su propio señor. Zac. IV, 1- 3: Y volvió el ángel que hablaba en mí, y me despertó de la manera que cuando un hombre es despertado de su sueño. Y me dijo:¿ Qué ves tú? Y dije: He visto, y he aquí un candelabro de oro todo, y el vaso encima de él, y siete lámparas encima de él, y siete vertederos para las lámparas que están encima de él. Y dos olivos encima de él, uno a la derecha de su vaso, y
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uno a la izquierda. El ángel que hablaba en mí volvió de otra revelación a otra teoría, la cual, para que la contemplara, me despertó, habiéndome levantado como a un hombre que duerme, y me dice:¿ Qué ves tú? Y yo le dije a él: He visto y he aquí un candelabro de oro todo, y un vaso encima de él, y siete lámparas y vertederos en igual número que conducen aceite a las lámparas. Vi también dos olivos encima del candelabro, de los cuales uno estaba a la derecha y otro a la izquierda del vaso.¿ Y qué alude cada una de las cosas que aparecieron al profeta? Es tiempo de verlo. Me despertó, dice el santo, el ángel que volvió a mí hablando continua y sucesivamente en mí, tal vez no siendo otro que« el ángel del gran consejo». Me despertó de manera similar a un hombre que se despierta de un sueño, habiendo llegado a la sobriedad. Es loable este despertar, de modo que el que lo esperaba lo proclame con confianza:« Me despertaré al alba». Habiéndose cumplido esto mediante el resultado de lo proclamado con antelación, clama agradecido:« Me desperté porque el Señor me sostendrá». Esta voz se refiere al Salvador que se despertó de entre los muertos, habiendo dormido en cuanto se hizo hombre. Pues,¿ cómo no se despertó de un sueño cuando resucitó de entre los muertos después de pasar en el corazón de la tierra tres días y tres noches, habiendo beneficiado también a las almas en el hades, alegrándolas y llenándolas de la delicia posible allí? Dice, pues:« He saciado a toda alma sedienta, y a toda alma hambrienta he llenado», habiendo proporcionado« el vino que alegra el corazón del hombre y el pan que fortalece lo principal del que se alimentó». Y me desperté y vi la embriaguez sobria que existió para las almas que bebieron y cómo se llenaron del alimento salvífico. Por eso« me ha sido dulce el sueño», es decir,« la muerte que probé por todos por gracia» del Dios que se complació. De manera similar a este« hombre que está en llaga y sabe llevar la debilidad», habiendo despertado, el divino profeta escucha del ángel que lo despertó:«¿ Qué ves tú?», a quien el que contempló la visión que llegó para sostén a los ojos iluminados del corazón respondió:« Veo un candelabro de oro todo». Mediante el decir que el candelabro es de oro todo, manifiesta que todo él está lleno de luces, siendo un candelabro inteligible e incorpóreo. No encontramos en muchos lugares de la escritura que las cosas inteligibles se signifiquen con el nombre de oro; tal vez, pues, el candelabro inteligible sea la casa espiritual y el templo de Dios, como se dice en el Apocalipsis de Juan, cuando el que muestra la revelación al que es iniciado dice:« Las siete iglesias que viste con el ojo del alma son siete candelabros». Sobre el candelabro de oro todo, el vaso que está encima es la palabra luminosa sobre la Trinidad. De cuyo vaso encendieron sus propias lámparas las vírgenes prudentes que portaban antorchas al salir al encuentro de su divino esposo; habiendo iluminado luz de conocimiento ellas mismas, habiendo participado de la luz de Dios que existe en la cual no existe ninguna tiniebla de maldad e ignorancia, y habiendo participado también de la luz verdadera, y habiéndose hecho participantes del Espíritu Santo, danzan portando lámparas. Y así como el vaso fue visto encima del candelabro interpretado, así también siete lámparas encima de él mismo, el candelabro, aparecieron, siendo una iluminación de siete luces. Pues de la misma manera que la perfecta inteligencia luminosa se ha dicho que son siete ojos y siete columnas que sostienen la casa de la sabiduría, así también las siete lámparas están puestas sobre el candelabro, siendo de otro modo el alma y el cuerpo que el Salvador asumió durante la venida. Pues,¿ cómo no es este candelabro de oro todo, no habiendo hecho pecado ni conociéndolo, sobre el cual están puestas siete lámparas, el espíritu de sabiduría e inteligencia, el espíritu del consejo divino, y de fuerza, y de conocimiento, y de piedad, y de temor de Dios?¿ Y cómo tiene cada una de estas cosas respecto a
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Que este, al surgir de la raíz de Jesé, descansó sobre él, ha sido aclarado anteriormente cuando se propuso:« Saldrá una vara de la raíz de Jesé», y toda la sección de la profecía que anuncia acerca de esto. Esta fuerza de siete luces, que se alimenta y crece sobre las siete lámparas del candelabro, es nutrida por el aceite que fluye a través de los siete conductos que vierten el aceite que alimenta y preserva la luz. Esto no es otra cosa que el estudio del conocimiento de la verdad. Pues, mediante el estudio, cosechamos memoria y una contemplación más vigorosa. Sobre todas las cosas contempladas del candelabro, de la lámpara y de los siete conductos y las lámparas de igual número, se vieron también dos olivos sobre el candelabro, de los cuales uno yacía a la derecha y el otro a la izquierda de la lámpara. Y observa si el estudio sobre las realidades inteligibles y los dones del Espíritu Santo es el aceite que se cosecha del olivo de la derecha, mientras que el que se refiere al mundo, a su constitución y a la providencia que viene de Dios, se extrae del olivo de la izquierda. Algunos, según otra contemplación, opinan que el olivo que está a la derecha de la lámpara se refiere a la contemplación sobre el Hijo Unigénito de Dios, mientras que el que está a la izquierda nutre el discurso sobre la encarnación. Pues este también ilumina, pero no de la misma manera que la contemplación de la derecha, que es la principal. Escuché una vez a un maestro que presidía la Iglesia universal aclarar la frase propuesta diciendo que la lámpara que está sobre el candelabro es la iluminación sobre el Padre, y que los olivos a su derecha y a su izquierda son los discursos sobre el Hijo y el Espíritu Santo. Sin embargo, quien ofrece esta interpretación no ha explicado cómo uno está a la derecha y el otro a la izquierda. Dado que la contemplación propuesta sobre el candelabro no es sensible sino inteligible, mira si no es esta la que vio Moisés en el monte según el modelo que se le mostró, el cual no es otro que la llamada idea; pues la lámpara sensible fue construida según la invisible e inteligible, conforme a la instrucción del hierofante Moisés. No es inoportuno añadir a lo contemplado lo dicho en el Evangelio por Jesús:« Nadie, dice, después de encender una lámpara, la pone en un lugar oculto, ni bajo un recipiente ni debajo de una cama, sino sobre el candelabro, para que todos los que están en la casa vean la luz». Es posible entender en esto como casa a la Iglesia del Dios vivo, que es su casa, en la cual los que permanecen y habitan, estando dispuestos según sus dogmas, son iluminados por la lámpara colocada sobre el candelabro, encendida por aquel que instruye a los que viven en la casa de Dios según los preceptos, cánones y dogmas del juicio eclesiástico. Este maestro ilumina cuando, como una lámpara, levanta su propia mente, la cual no oculta bajo una cama o un recipiente, sino que la coloca sobre su discurso oral, llamado alegóricamente candelabro, teniendo una« lengua de instrucción cuando es necesario hablar». Es posible también llamar candelabro a la vida práctica sobre la cual se coloca la mente iluminada de aquel que ha encendido para sí la luz del conocimiento. Quien se detenga en esta aclaración del pasaje profético expuesto, que pruebe si debe aceptarla o buscar otra de parte de aquellos que han avanzado en inteligencia. Pues así sucede que se cosecha un entendimiento preciso.
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Zacarías IV, 4- 6: Y pregunté y dije al ángel que hablaba en mí:¿ Qué es esto, Señor? Y respondió el ángel que hablaba en mí y me dijo: Este es el discurso del Señor a Zorobabel, diciendo: No con gran fuerza ni con poder, sino con mi Espíritu, dice el Señor Todopoderoso. El profeta dice haber preguntado al ángel que hablaba en él, deseando saber qué son las visiones divinas que se le mostraron, es decir, todas las revelaciones, o las que están inmediatamente antes de la palabra ahora propuesta, que son sobre todo el candelabro de oro y lo que está sobre él, la lámpara y las siete lámparas de igual número, y los dos olivos, de los cuales uno estaba a la derecha y el otro a la izquierda de la lámpara. Ante la pregunta sobre la visión de estos, al no ser sensibles, el interrogado respondió inmediatamente que son el discurso de Dios de parte de Zorobabel, de lo cual se desprende que las cosas mostradas eran visiones inteligibles y que esto es verdadero. La muestra de las revelaciones ocurrió al profeta mientras aún estaba en Babilonia, donde ni la casa de Dios había sido construida, ni los utensilios que hay en ella, entre los cuales están el candelabro y lo que está sobre él. Siendo esto así contemplado, debe mantenerse la interpretación dicha sobre ellos o buscar una mayor. El discurso que el ángel dirigió al profeta no fue dicho ni manifestado con gran fuerza ni con poder de hombre o de algún otro ser creado, sino en el Espíritu del Señor. Y el Espíritu del Señor es llamado constantemente el Santo en las Escrituras, como también en otras Escrituras fuera de la presente. Pues sobre él se anuncia también lo que está en Isaías así:« El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ungió». Conforme a esto, el apóstol Pablo, escribiendo a los corintios, escribe:«¿ Quién de los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, las cosas de Dios nadie las conoce, sino el Espíritu de Dios, el cual escudriña incluso las profundidades místicas de Dios». Y aún en Isaías, el mismo creador y providente de todas las cosas dice:« Un espíritu saldrá de mí». En este Espíritu se han manifestado las cosas mostradas ante Zorobabel, y no con gran fuerza o poder de algún ser creado. Pues otra es la fuerza que se otorga junto con el Espíritu a los dignos, sobre la cual el Salvador, en los Hechos de los Apóstoles, dice a sus discípulos, al ser elevado finalmente al cielo y a su Padre:« Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros». Conforme a esto, al final del Evangelio según Lucas, el Salvador, subiendo de donde vino, habiendo dado el Espíritu Santo a los apóstoles, dice:« Vosotros, empero, quedaos en la ciudad, hasta que seáis revestidos de fuerza desde lo alto». Esta fuerza no es otra que la de Cristo, siendo él« sabiduría y fuerza de Dios», de la cual ha comenzado la predicación evangélica para los apóstoles, de los cuales uno, siendo Pablo, escribe:« Mi palabra y mi predicación no fueron con persuasivos discursos de sabiduría humana, sino con demostración del Espíritu y de fuerza», las cuales a veces se nombran a partir del Dios que las otorga, como se ha dicho de Juan en el Evangelio:« habiendo ido delante del Señor en espíritu y fuerza de Elías». Observa con precisión si tiene el mismo sentido lo anunciado a María por el santo ángel Gabriel:« El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». En el mencionado Espíritu de Dios, en los pasajes expuestos y en otros muchos, se ha hecho el anuncio ante Zorobabel y la fuerza unida a él,« y no con otra gran fuerza y poder». Pues esta es inferior, aunque sea divina y muy deseable.
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Zacarías IV, 7:¿ Quién eres tú, el monte grande delante de Zorobabel para enderezar? Y sacaré la piedra de la herencia, igualdad de gracia, gracia de ella. Como ante alguien racional y que percibe la voz divina, el profeta clarividente o el ángel que habla en él presenta una pregunta.¿ Y qué es lo que le dice?¿ Quién eres tú, oh monte que estás delante de Zorobabel para enderezar, y quién es la piedra que sacaré de la herencia, igualdad de gracia, gracia de ella? Ante esto, alguien dirá que las dos denominaciones se colocan en paralelo respecto al Salvador que ha venido. Pues muchas Escrituras lo llaman tanto monte como piedra. Pues en:« Será manifiesto el monte del Señor al final de los días», es el Hijo de Dios, en quien al final de los días habló después de haber hablado en Moisés y en los profetas. De lo mismo es indicativo también:« Sube al monte Sión, tú que anuncias buenas nuevas a Sión». Y hay otras innumerables pruebas sobre esto, que hay que dejar de citar por ahora, para que el discurso no sea más largo de lo debido, especialmente porque se ha interpretado muchas veces que el monte es el Salvador en los comentarios de los divinos Salmos y de la última visión de Isaías. Pero también se ha llamado piedra al Salvador, llamado monte, en:« La piedra que desecharon los edificadores, esta ha venido a ser cabeza de esquina». Habiendo mencionado esta frase en los Hechos de los Apóstoles, el discípulo más eminente del Salvador, Pedro, dijo de manera muy refutadora a los fariseos, escribas y saduceos que se jactaban de la enseñanza judía:« Esta es la piedra despreciada por vosotros los edificadores, que ha venido a ser cabeza de esquina». Y puesto que no solo es cabeza de la edificación divina, sino también fundamento, Dios promete sobre él diciendo:« He aquí pongo una piedra angular en los cimientos de Sión, elegida, preciosa, sobre la cual el que cree no tendrá esperanza avergonzada». Habiendo expuesto estas palabras, Pedro, el discípulo de Cristo, sobre quien la Iglesia ha sido edificada, exhorta y aconseja a aquellos a quienes escribió su epístola:« A quien acercándoos, piedra viva, sed edificados como casa espiritual en la cual se ofrecen sacrificios espirituales».¿ De qué herencia es la piedra? De aquella sobre la cual se dice en Isaías:« Hay herencia para los que sirven al Señor», y de aquella sobre la cual el salmista, cantando, dijo:« Mi herencia es la mejor para mí; tú eres el que me restituye mi herencia». Mira si la piedra es de aquella herencia que se completa de los que son piadosos uno a uno, la cual es elegida y deseada por la causa de todas las cosas, según lo anunciado por los hombres portadores del Espíritu, apóstoles y evangelistas, profetas y el gran hierofante de todas las cosas, Moisés:« Eligió para nosotros su herencia», Dios evidentemente,« la hermosura de Jacob que amó». Equivale a la voz del Salmo lo que está en la gran oda del Deuteronomio así:« Fue la porción del Señor Jacob, cuerda de su herencia Israel». Especialmente, la piedra cantada es de la herencia de la que se señala en el segundo Salmo por la misma piedra:« El Señor me dijo: Hijo mío eres tú, yo hoy te he engendrado. Pídeme y te daré las naciones como tu herencia». Además de la contemplación dada, de que el monte y la piedra se refieren en paralelo a lo mismo, debe decirse también de otra manera, que una cosa es el monte y otra la piedra. Y el monte de la rectitud es María, la que no conoció varón; y la piedra que salió de ella es el hijo que dio a luz sin varón. La Biblia del sapientísimo Daniel inicia en los misterios sobre esto. Pues se ha dicho en ella que la piedra que golpea los diversos reinos y la imagen que se completa de ellos ha sido cortada sin manos y separada de él sin la actividad acostumbrada y practicada para la generación de parte de los padres. Pues todos los hombres que tienen la generación de ambos padres, son separados de las manos de los actos matrimoniales y son cortados de las que conciben, siendo solo el nacido de la virgen que no conoció varón el que fue separado y cortado de ella sin manos. Ante Zorobabel se ha dado el que la piedra fuera cortada del monte sin manos, debido a que también de él se genealogiza Jesús. Se interpreta, pues,« movimiento de flujo» debido a que el flujo acostumbrado de los padres ha sido movido, siendo realizado solo por la virgen sin varón. Y la piedra sacada de la herencia tiene gracia de gracia, según el sentido de lo que dijo el Bautista Juan« que de su plenitud todos nosotros recibimos». Pues toda la venida del Salvador y la salvación en ella ha sido por gracia, como dice el teólogo a quienes dirige su epístola:« Por gracia sois salvos, y esto no de vosotros, es el don de Dios».
q.32
Zacarías IV, 8- 9: Y fue palabra del Señor a mí diciendo: Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos la terminarán, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti. La profecía no se dice sobre una edificación sensible de una casa visible. Pues se ha dicho ya que este profeta, estando aún en Babilonia, habiendo llegado ya el año setenta de la cautividad, fue iniciado en los misterios de las revelaciones expuestas. Pero no en Babilonia, sino en Jerusalén y después de la cautividad fue construida la casa sensible. Por lo cual la voz propuesta no es sobre ella; pues como si el templo estuviera presente y ya establecido, se dice demostrativamente sobre él:« Esta casa». Pero la casa levantada en Jerusalén después del descenso de la cautividad no está bajo la vista del que está en Babilonia. Pero aunque no se diga esto sobre la construcción sensible, al menos es manifestado por ellas el prototipo de la visible, siendo una inteligible y como una idea de la construida según su semejanza. Se ha dicho también anteriormente que así como el tabernáculo y los utensilios en él fueron construidos según el modelo del tabernáculo invisible visto en el monte, esto es, de la altura del arquetipo, así la casa corporal levantada de piedras sensibles es una imitación e imagen de la visión mostrada al profeta Zacarías, pero no por contacto de la sensibilidad. El símbolo de este arquetipo lo pusieron los cimientos las manos de Zorobabel y sus fuerzas activas lo terminarán. Lo cual, al suceder, sabrás, como aquel a quien va dirigida la promesa, que« el Señor Todopoderoso me envió a ti», para que seas iluminado y contemples científicamente lo decretado mediante la visión de Dios. Y el profeta propuesto diría también las mismas cosas que escribió Pablo, que habla en Cristo, que son así:« Vendré a revelaciones y visiones del Señor». Conforme a que Dios habla en revelaciones a los que son clarividentes según el hombre interior, el salmista en los Salmos:« Entonces hablaste en visión a tus hijos», no hablando el Dios Verbo en oídos ni con voz a los que tienen el espíritu de adopción. Pues siendo luz verdadera, ilumina la inteligencia de quienes quiere que reciban sus divinos discursos; habla más en visión que en oídos. Inmediatamente, pues, también hablando Dios así a Isaías, con:« Visión que vio Isaías», no se presentan cosas visibles, sino discursos. Pues¿ cómo es visible:« Escucha, cielo, y presta atención, tierra, porque el Señor habló: Hijos engendré y elevé, pero ellos me desecharon»? De manera equivalente también sobre el quinto de los Doce Profetas. Pues después de decir:« Visión de Abdías», no se presenta ninguna visión sensible, sino discursos, que son así:« Esto dice el Señor a Idumea: Escuché una noticia de parte del Señor, y envié una sección a las naciones: tú eres muy deshonrado», y lo siguiente.
q.33
Zacarías IV, 10: Porque¿ quién despreció hacia días pequeños? Y se alegrarán, y verán la piedra de estaño en la mano de Zorobabel; estos siete son los ojos que miran sobre toda la tierra. Porque¿ quién es el que desprecia los días pequeños? Estos son aquellos después de los cuales ocurre la restauración, de los que han llegado a Babilonia tomando el descenso por ley a la propia patria. Los días pequeños son los pocos en número, especialmente también los acortados, no permaneciendo el sol por mucho tiempo en el hemisferio sobre la tierra; debe entenderse más bien lo primero, debido a que las revelaciones fueron mostradas al profeta en el año setenta de la cautividad, como el mismo profeta dijo a Dios:«¿ Hasta cuándo no te compadecerás de Jerusalén y de las ciudades de Judá, que despreciaste este año setenta?». Concuerda con esta contemplación también lo dicho en el Evangelio por el Salvador:« Si no se hubieran acortado aquellos días, no se habría salvado toda carne». El acortarse los días de la tribulación significa que las cosas tribuladas no permanecerán por tiempo más largo, cesando rápidamente, para que dure la fuerza de los afligidos para luchar noblemente por obtener los premios y coronas. Pues no hay que creer a Taciano el hereje, que dice erróneamente que los días anteriores fueron menores que los actuales, habiéndose contraído brevemente las horas del día y la noche, debido a que el salmista anuncia a Dios:« Por tu orden permanece el día». Pero puesto que es imposible según la historia que los días sean acortados así, debe retomarse lo evangélico sobre el acortamiento de los días y lo que está sobre los días pequeños en la palabra profética. Teniendo los días inteligibles magnitud y multitud ante el sol de la justicia, y esto por la diferencia de los iluminados y no de la luz divina que los ilumina. Pues cuando el Señor dice sobre el justo que« habita en la ayuda del Altísimo»:« Lo llenaré de largura de días», no decimos que promete longevidad al justo que desea« partir para estar con Cristo», como diciendo él:«¡ Ay de mí, porque mi peregrinación se ha alargado!». Ciertamente, la historia lucha contra tal sentido, no siendo de muchos días de toda manera los que honran a los padres, habiéndose dicho a cada uno:« Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra que el Señor tu Dios te da». Pues es posible encontrar a los que guardan este mandamiento siendo de vida breve, terminando en poco tiempo fuera de la vida perecedera. Puesto que se demuestra que el pasaje no tiene el sentido que muchos piensan, lo que se dice en los Salmos sobre la largura de días y si en otro lugar de la Escritura inspirada por Dios, como es:« Vida pidió y le diste largura de días por los siglos y por los siglos de los siglos», y lo que está en Proverbios:« Los justos harán en riqueza muchos años». Que el candelabro que extiende la iluminación y la largura de días es el hierofante de las leyes divinas, Moisés, dice al que ama a Dios:« Esta es tu vida y la largura de tus días: amar al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma». Pues puesto que es luminosa la tensión hacia Dios, el amor, prepara días largos y grandes, de modo que quien participa de ella sea de muchos días y de larga vida. Comparadas con estos días, las introducciones y destellos son días pequeños; los cuales, quien no desprecia, intentará fácilmente los brillantes progresos después de las introducciones. En los cuales, quien ha llegado se alegrará con« gozo inefable y glorificado», siendo« fruto del Espíritu Santo».¿ Y qué sigue al que se ha alegrado así sino ver la piedra de estaño en la mano, esto es, en la acción, de Zorobabel, por genealogizarse de él Jesús, el de Abraham y David y finalmente de María, el que por ser luminoso a través de todo hace clarividentes a los que se acercan a él. Dijo que hay siete ojos, que miran y observan toda la tierra, entonces especialmente cuando aprendieron a hacer justicia los que habitan sobre la tierra, caminando sin mancha y obrando justicia. Que estos son observados por el Señor, se puede aprender del salmista que dice:« Los ojos del Señor sobre los justos, y sus oídos a su súplica». Siete ojos divinos tiene el que es clarividente de todo en todo; por esto, pues, también los santísimos Querubines sobre los cuales cabalga Dios, según la visión de Ezequiel, están llenos de ojos por todas partes, siendo dichos estar llenos de ojos, de modo que sus espaldas y sus rostros tienen ojos que observan las visiones sobrenaturales y grandes. Multitud de conocimiento se interpreta que son los Querubines; de lo cual se desprende que ven lo que conocen y ven lo que les incumbe. Mira si:«¿ Quién despreció hacia días pequeños?» no significa al espectador raro, sino a alguien llamado propiamente de cierta cualidad, y en otros individuo, de manera similar al pasaje apostólico que dice así:« Toda casa es construida por alguien».
q.34
Zacarías IV, 11- 14: Y respondí y dije a él:¿ Qué son estos dos olivos a la derecha del candelabro y a la izquierda? Y pregunté por segunda vez y dije a él:¿ Qué son las dos ramas de los olivos que están en las manos de los dos conductos de oro que vierten y hacen subir las lámparas de oro? Y me dijo:¿ No sabes qué es esto? Y dije: No, Señor. Y dijo: Estos son los dos hijos de la gordura que están ante el Señor de toda la tierra. Habiendo preguntado el ángel que hablaba en el profeta:«¿ Qué ves tú?», respondió y dijo interrogativamente:«¿ Qué son los dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?». No habiéndosele dado respuesta, pregunta por segunda vez sobre dos ramas de los olivos que están en las manos de los dos conductos que vierten y hacen subir las lámparas de oro. Ante quien el ángel:«¿ No conoces qué es esto?». Habiendo dicho el profeta:« No, Señor», el ángel dijo:« Estos son los dos hijos de la gordura que están ante el Señor de toda la tierra». Al que tiene el comienzo de la iniciación no le es posible aún conocer qué son los olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro; por lo cual pregunta por segunda vez sobre dos ramas de los olivos. Se ha aclarado en los discursos anteriores que son de estudio divino, llamados olivos debido a que su fruto aumenta y nutre la luz. Puesto que no es posible al que« conoce y profetiza en parte» contemplar de todo los tallos y los brotes de las plantas expuestas, presenta por segunda vez la pregunta sobre dos ramas de olivos, pues de estas apenas es posible tener conocimiento al que se acerca a la verdad« a través de un espejo y en enigma», para que, beneficiado de las partes, pueda alguna vez conocer qué son los olivos. Y puesto que una de las explicaciones, según uno de los que han interpretado el pasaje, es el que tomó los dos olivos como el discurso sobre el Hijo y el Espíritu Santo, mira si las ramas de estos olivos se toman como lo alcanzable para el que conoce en parte. Y siendo Cristo el olivo, rama sería el haberse hecho carne el Verbo; y del Espíritu Santo, su contemplación introductoria, llamada su« prenda». Sobre esto, habiendo preguntado por segunda vez, el inspirado por Dios escuchó del ángel que iniciaba:«¿ No conoces qué es esto?». Habiendo dicho él:« No, Señor»,« Estos, dice, son los dos hijos de la gordura; están ante el Señor de toda la tierra». Pues de la misma manera que a la derecha del discurso sobre el Padre, y este es la lámpara que está sobre el candelabro, como se ha interpretado poco antes, así siendo llamada gordura la contemplación sobre el Padre, hijos de ella son el discurso sobre el Hijo y el Espíritu Santo, como es posible conocer al que aún está en el cuerpo. Según otra explicación, el sentido místico de las Escrituras inspiradas por Dios es gordura de la casa de Dios según lo dicho en el trigésimo quinto Salmo al Señor Dios:« Se embriagarán de la gordura de tu casa», es evidente que« los que esperan en las alas de Dios» son hijos de hombres, siendo dos hijos por haber nacido uno de la circuncisión y el otro según el evangelio de Cristo. Observa si puedes tomar como dos hijos de la gordura que están ante el Señor de toda la tierra a los que fueron vistos en gloria con Jesús en el monte, Moisés y Elías, es decir, el discurso legal y profético. Pues así como la ley espiritual es hijo de la gordura dada, así también el discurso profético elevado. Leí en un libro apócrifo que Enoc y Elías son los dos hijos de la gordura, como es probable por haber sido trasladados más que los otros hombres.« Pues Enoc fue trasladado para no ver la muerte»,« y Elías fue arrebatado» por un carro de fuego y un caballo que lo llevaron« como al cielo». Habiendo contemplado esto según nuestra fuerza, que es breve, expongamos lo siguiente del profeta, deseando entenderlo también, si acaso« da palabra en la apertura de nuestra boca» el que ilumina al profeta mediante revelaciones.
q.35
Zacarías V, 1- 4: Y volví y levanté mis ojos; y vi, y he aquí una hoz volando. Y me dijo:¿ Qué ves tú? Y dije: Yo veo una hoz volando, de longitud de veinte codos, y de anchura de diez codos. Y me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo ladrón de esto hasta la muerte será castigado, y todo el que jura en falso de esto hasta la muerte será castigado. Y la sacaré, dice el Señor Todopoderoso, y entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura en mi nombre en falso, y se detendrá en medio de su casa, y la consumirá y sus maderas y sus piedras. Habiendo vuelto de la visión anterior, levanté mis ojos, los de la inteligencia. Y veo una hoz volando, que tiene una longitud de veinte codos, y una anchura de diez codos. La cual hoz, el que muestra la visión sobre ella dice: Esta es la maldición, esto es, el castigo, que se trae sobre toda la tierra, para cortar y consumir al ladrón y al perjuro. Y observa la magnitud de la instrucción que se hace mediante revelación, manifestando de lo manifiesto lo no manifiesto, de lo sensible lo inteligible. Pues ante el juicio del juez justo que examina al justo y al impío, y da a cada uno según su acción y sus obras, los castigos que se traen contra los hombres injustos e impíos, a veces llama espada y flechas, a veces hacha y hoz. Pues cuando« los hombres malvados y magos» y junto con estos los demonios destructores son enemigos y sediciosos por la crueldad que tienen, las espadas y dardos que se traen según el mérito contra tales son llamados así, traídos por el Señor que dice en la gran oda del Deuteronomio:« Emborracharé mis flechas de sangre, y mi espada devorará de sangre de heridos», y aún:« Traeré mi espada sobre ellos, y mis flechas los consumirán». Y puesto que el castigo alcanza no solo a los que pecan sobre la tierra, sino también a los ángeles que cayeron en maldad– pues está escrito:« Dios no perdonó a los ángeles que pecaron», habiendo abandonado la morada celestial– en Isaías se dice de parte de Dios:« Mi espada se ha emborrachado en el cielo». Especialmente se conoce el juicio doloroso que se trae contra los impíos, en lo que se lleva en Amós, el segundo de los Doce Profetas, que es así:« A espada morirán todos los pecadores del pueblo». Pues la palabra profética no es sobre un instrumento sensible de enemigos, por no haber sido muertos nunca todos los que pecan del pueblo con espada visible. De manera equivalente también en el séptimo Salmo amenaza el salmista diciendo a los llamados al arrepentimiento:« Si no os volvéis, afilará su espada, tensó su arco, lo preparó y en él utensilios de muerte; sus flechas las trabajó para los que arden». Hacia el sentido de los utensilios de muerte en Jeremías se dice:«¿ Hasta cuándo cortarás, espada del Señor, hasta cuándo no descansarás? Vuelve a tu vaina». Habiendo expuesto suficientemente los instrumentos de guerra que golpean y dañan a los hombres y demonios de corazón cruel y sediciosos, veamos también lo que se anuncia con enigma sobre los árboles que no llevan buen fruto, utensilios de ira o
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« Has arrojado mis palabras a tus espaldas». Pues,¿ cómo no se habría de apartar de los mandamientos divinos, dándoles la espalda,« el que corre con el ladrón y pone su parte con los adúlteros», obrando lo mismo que los que quebrantan la ley, los que se apartan de:« No adulterarás, no robarás» y de las leyes dadas junto con estos? Sucede que desvarían y pierden el juicio quienes han dado la espalda a las palabras de Dios, como también el mismo de quien son las palabras a las que se apartaron. Pues cada uno de los que así enloquecen y desvarían, deshonra a Dios, el legislador, al transgredir lo legislado, tal como dice el Apóstol a quien finge falsa y dolosamente tener la verdad y guardar lo que Dios legisló:« Tú que te glorías en la ley,¿ deshonras a Dios mediante la transgresión de la ley?», de modo que sea dicho por el mismo Dios deshonrado a quienes han pervertido su juicio, no solo arrojando a las espaldas las palabras divinas, sino también dando la espalda a aquel de quien son las palabras, apartándose de la peor manera:« Me han vuelto las espaldas y no sus rostros», cuando debían tener hacia el autor de todos los bienes el rostro iluminado del hombre interior, de modo semejante a lo dicho por el sabio a quien le han sido reveladas todas las cosas ocultas y secretas de la sabiduría:« A ti levanté mis ojos, al que habita en el cielo»; y de nuevo:« Mis ojos están siempre hacia el Señor, porque él sacará mis pies de la red». No solo no hicieron esto los impíos, sino que también mostraron las espaldas al ojo insomne que vigila, marchando totalmente tras Baal y toda idolatría, de modo que veneran y adoran a demonios malvados, los que están establecidos en estatuas inanimadas, que se complacen con el humo y el aroma, con tortas y libaciones, quemadas sobre los altares construidos ilegal y muy impíamente.¿ De dónde les vino a los desdichados dar la espalda desvariando? Lo que sigue lo declara:« Pues endurecieron, dice, sus oídos para no escuchar, y pusieron su corazón desobediente para no escuchar la ley divina y las palabras que el Señor todopoderoso habló en su Espíritu». Pero uno endurece sus oídos, no los del cuerpo, pues esto no depende de nosotros, sino los del alma; pues por la voluntad se endurecen estos y tienen agudeza auditiva. Pues el salmista se refiere a algunos diciendo así:« Se alienaron los pecadores desde el vientre, se extraviaron desde el seno, hablaron mentiras. Como áspid sordo que tapa sus oídos, que no escuchará la voz del encantador, ni del fármaco preparado por el sabio». Pues,¿ cómo no van a ser sordos y no oyentes los que endurecen y tapan sus oídos, los que desde el vientre fueron alienados de Dios, extraviados y que hablaron mentiras desde el seno? Podría decirse esto, según la enseñanza moral, sobre los que se alienaron desde el vientre de la Iglesia que los dio a luz y se extraviaron y hablaron mentiras al salir de su seno, tapando sus oídos como el áspid; pues es una fuerza malvada y venenosa. Sobre tales personas, el sapientísimo Juan, el discípulo amado por Jesús, dice en la santa epístola que escribió:« Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; pues si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros». Pues, pareciendo ser de los apóstoles y discípulos de Cristo, y habiendo aceptado el mismo evangelio, y habiendo nacido« mediante el baño de la regeneración», han quedado fuera de la santa madre que los dio a luz y de los que, nacidos de ella, permanecieron teniendo« el espíritu de adopción».¿ Y qué siguió a su apostasía, sino tapar los oídos y endurecerlos como el áspid funesto, que de ninguna manera escucha a los que encantan las sagradas palabras de Dios y preparan un fármaco racional, capaz de adormecer y entorpecer, para que, amansada, expulse el veneno mortífero, de modo que se apaciente sobre el monte santo de Dios, habiendo salido la bienaventurada y
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santa vara de la raíz de Jesé. Pero se ha dicho más sobre esto al interpretar claramente la sección del profeta Isaías, habiendo llegado a:« Y un niño pequeño pondrá su mano sobre la guarida de áspides y no harán mal ni dañarán a nadie sobre mi monte santo, porque toda la tierra se llenó de conocer al Señor». Que es voluntario, como se ha dicho hace poco, el endurecer los oídos del hombre interior, lo atestigua la profecía de Isaías, anunciada así a los que practican esto con malicia:« Pues se engrosó, dice, el corazón de este pueblo, y con sus oídos escucharon pesadamente, y cerraron sus ojos, no sea que vean con los ojos y escuchen con los oídos, y entiendan con el corazón y se conviertan, y yo los sane». Pues, complaciéndose en permanecer en la maldad y la impiedad que eligieron, endurecieron los oídos y cerraron los ojos, habiéndose engrosado su corazón, para que, al no escuchar las palabras sobre la virtud y el conocimiento de la verdad, no se mejoren y se conviertan a aquel de quien se apartaron, que sana su sordera y ceguera. Muchos símbolos de tales curaciones se relatan en los Evangelios, y Jesús sanó esto sensiblemente; pues llevó a sordos y ciegos a escuchar agudamente y ver con agudeza, sanando« toda enfermedad y dolencia» del cuerpo y mucho más del alma. Así como en el texto de Isaías, los que se engrosaron de corazón endurecieron los oídos para no escuchar, y obraron las cosas que los envuelven para su propio daño, así también en la voz de Zacarías que tenemos delante, los que pusieron su corazón desobediente para no escuchar la ley y las palabras enviadas en el Espíritu del Señor todopoderoso, endurecieron los oídos de la inteligencia, para que no acepten las enseñanzas salvíficas y bienaventuradas y las palabras enviadas en el Espíritu del Señor todopoderoso, que es el Espíritu Santo. Sean refutados los herejes, que introducen ignorante y muy incultamente naturalezas diferentes de los hombres; pues dogmatizan que unos son incapaces de virtud, y otros no están hechos para la recepción de la maldad; a lo cual sigue que ni la ley sirve de nada, ni la amonestación, ni la refutación, ni la exhortación, ni la oración enviada a Dios. Pero aceptaron este dogma los impíos, sin haber reflexionado en absoluto sobre el Nuevo y el Antiguo Testamento. Pues en los Evangelios, como a hombres que tienen una voluntad libre y autónoma, dice:« Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame». Y de nuevo:« Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar; y tomad mi yugo y aprended de mí que soy manso». Pues el« venid» y el« tomad» y« aprended» se dirigen a los que tienen libre albedrío. De inmediato, pues, hace el comienzo de su enseñanza así, diciendo a sus conocidos:« Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado». Pues el arrepentimiento de lo hecho anteriormente ocurre en quienes tienen una voluntad libre, y no una naturaleza ajena a la virtud o a la maldad. Pues ni el vil será virtuoso, ni el bueno malo, según el discurso impío de los que introducen las naturalezas. Habiendo expuesto del Nuevo Testamento los testimonios sobre que el hombre tiene libre albedrío, es hora de traer también los del Antiguo. Y primero, ciertamente, hay que decir los mosaicos, luego los de los profetas. El primero de los diez mandamientos dichos por Dios a través de Moisés es:« No tendrás otros dioses fuera de mí»; y a continuación:« No te harás ídolo, ni semejanza de nada, de cuanto hay en el cielo arriba, y cuanto hay en las aguas debajo de la tierra». Y poco después:« Honra a tu padre y a tu madre, para que te vaya bien». Y a continuación:« No matarás, no adulterarás, no robarás». De los cuales, habiéndose beneficiado Pablo el apóstol,
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siendo versado en la ley como ningún otro, escribe:« El que roba, no robe más, sino más bien trabaje, obrando el bien». Como a seres con libre albedrío escribe también esto:« Habiendo dejado la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo». Es consecuente decir también lo proclamado por los profetas a seres con libre albedrío. Isaías dice a los que están envueltos en pecados y por esto ignoran la acción de las cosas loables:« Cesad de vuestras maldades, aprended a hacer el bien». Pues de quienes tienen una voluntad libre y no sometida es el cesar de lo que hicieron mal y aprender a hacer el bien. A tales personas, a través de Isaías, el Señor dice:« Quitad las maldades de vuestras almas ante mis ojos», pues veo lo oculto de vosotros. Por tanto, que no de palabra o en apariencia, sino en verdad, se procure la eliminación de las maldades de lo oculto de las almas. En concordancia, también Jeremías, a la que se apresura a correr hacia la maldad y desea las peores bebidas, ordena diciendo:« Aparta tu pie de camino áspero, y tu garganta de la sed. Pero ella dijo: Me fortaleceré, porque amó a extraños y marchaba tras ellos». Camino áspero es el prohibido o el lleno de espinas; y las pasiones vergonzosas y los placeres desenfrenados y« las preocupaciones de la vida» son las espinas, las cuales crecen sobre todo en los senderos de los que no obran la virtud, según el dicho proverbial que dice así:« Los caminos de los ociosos están pavimentados de espinas, pero los caminos de los valientes están trillados». Pues caminando continua e incesantemente, los que tienen fortaleza y valentía trillan los lugares por los que pasan, de modo que por el continuo tránsito no crecen espinas ni abrojos. Siendo innumerables en todos los profetas los que destruyen la impiedad mítica de los que inventaron las naturalezas, y confirman el libre albedrío de las esencias racionales, basta con lo expuesto, para que el discurso, siendo de comentario, no se alargue más de lo debido. Habiendo terminado esto, hay que atender a lo que se propone sobre« los que han dado la espalda desvariando y endurecido los oídos para no escuchar». Pues habiendo puesto, dice, su corazón desobediente para no escuchar la ley, cayeron en los pecados que los envuelven. Pues no de repente y como sucede, sin quererlo, se constituyen las cosas prohibidas, sino habiendo existido antes una disposición pésima, según la cual ponen su corazón desobediente; pues por su propia voluntad hicieron esto, sin que el destino ni ninguna otra necesidad lo haya traído, como lo declara el mismo pasaje profético diciendo:« Pusieron su corazón desobediente para no escuchar mi ley». De manera semejante, también el tirano invisible del Egipto inteligible endureció y obstinó su corazón, como en el Éxodo se ha dicho muchas veces sobre él. Quizás se endurece el corazón del despreciador y se vuelve pesado, habiendo recibido la iniquidad, comparada con un talento de plomo. Escribe el Apóstol al que desprecia a Dios, que es fuente de bondad:«¿ O desprecias la riqueza de su bondad y de su tolerancia y de su paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? Pero según tu dureza y tu corazón impenitente atesoras para ti mismo ira en el día de la ira». De este modo se endurecieron Faraón y su corazón. Pues habiendo ocurrido sucesivas fuerzas prodigiosas del que es rico en bondad, exhortando, o más bien forzando a venir al arrepentimiento, permaneciendo en la audacia y crueldad, se endurecía el impío, pesando su corazón por el talento de plomo, no siendo otro que la iniquidad, de donde, habiendo sido llamado homónimamente con el plomo de la iniquidad,« se hundió como plomo en aguas impetuosas», como se relata en el cántico de victoria contra él.
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2. 189 Puesto que, por tanto, a nadie le ha sido dado tal corazón por Dios, habiéndolo tenido los que lo poseen por sí mismos, debido a lo duro y resistente, y llamado también pétreo, ya que por nosotros mismos hemos tenido tal facultad rectora, acerquémonos así con voluntad al que extrae los corazones pétreos, para que en lugar de ellos ponga los de carne, dóciles y fáciles de guiar, para que podamos guardar sus mandamientos y preceptos, obedeciendo a la ley espiritual, transformándose nuestro corazón de desobedecer y no escuchar la ley divina a hacer con persuasión todo lo que se debe cumplir según la ley y las palabras enviadas en el Espíritu del Señor todopoderoso, y este es el Espíritu Santo, como se dijo hace poco. Concuerda con esto también lo dicho en otra parte que dice así:« Lo que ordeno en mi Espíritu a mis siervos los profetas». Interpretando cuáles son las palabras enviadas y cómo se dan y dónde, dice que se han dado« en las manos de los profetas». Y cuál es el sentido de esta expresión, se ha aclarado en lo dicho poco antes. Por tanto, para no repetir sobre lo mismo, viendo muchas veces lo mismo, habiéndonos bastado con lo dicho, expongamos la siguiente expresión del profeta. Zach. VII, 12- 14: Y hubo gran ira de parte del Señor todopoderoso. Y será de la manera que dijo y no escucharon, así clamarán y no los escucharé, dice el Señor todopoderoso. Y los arrojaré a todas las naciones que no conocieron, y la tierra será devastada detrás de ellos por el que pasa y por el que regresa; y pusieron la tierra elegida en devastación. El Señor, que da a cada uno de los hombres según su obra, se irrita grandemente con los que pecan mucho y gravemente, haciendo esto suavemente con los que fallan poco y en pocas cosas. Se ha dicho, pues, por él sobre los vasos de la ira que son castigados:« Yo me irrité poco, pero ellos se añadieron para el mal». Y los que se acusan a sí mismos por lo que hicieron transgrediendo, claman al Señor clemente y misericordioso:« No te irrites contra nosotros en gran manera». Pues de la misma manera que« siendo juez justo, fuerte y paciente, no trae ira cada día», así se irrita suavemente con los juzgados, no observando todas sus iniquidades. Entendiéndose esto así, si se dijera que ha habido gran ira de parte del Señor todopoderoso, no decimos que sea absolutamente grande;« pues no se olvidará de compadecerse aún, ni encerrará en su ira sus misericordias». Pues de estas es padre y fuente, pero la ira la trae amenazando hasta amonestar; pero si los que pecan despreciaran la amenaza, también disfrutarían del castigo por la misma experiencia. Los que tienen este piadoso juicio claman al benefactor:«¿ No te irritarás hasta el fin contra nosotros, o extenderás tu ira de generación en generación?»; y de nuevo:« Dios, tú habiéndote vuelto nos darás vida, y aparta tu furor de nosotros». Diciendo esto las Escrituras sobre Dios, no caigamos en tanta impiedad y necedad como para atribuir pasiones humanas al que dice:« No he cambiado», a quien los teólogos dicen, uno:« Tú eres el mismo», otro sobre él:« En quien no hay cambio ni sombra de variación». Pues si él es el mismo, no cambiándose, no alterándose, no teniendo cambio ni sombra de variación,¿ cómo podría desear el castigo? Pues la ira no es otra cosa que el deseo de castigo. Pero Dios no se irrita así, siendo impasible, sino trayendo las cosas dañinas para mejora a los que necesitan de este auxilio a modo de justicia, para que cese el pecado y de este las enfermedades y heridas. Pues de él es posible escuchar al que« quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad»:« Cuando haya ira de mi furor, de nuevo sanaré», de modo que el que ha experimentado la sanación mediante la penosa educación diga agradecido:« Te bendeciré, Señor, porque te irritaste conmigo;
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apartaste tu furor y te compadeciste de mí». El alma así beneficiada alaba al que la rodeó de daño diciendo:« No te alegres de mí, enemiga mía, porque he caído, y me levantaré; soportaré la ira del Señor porque pequé contra él, hasta que justifique mi juicio, y llevará mi causa, y me sacará a la luz. Veré su justicia, y verá mi enemiga, y se cubrirá de vergüenza, la que dice contra mí:¿ Dónde está el Señor tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será para ser pisoteada». La ira del Señor, que ha traído tal carga de bienes, no es dañina, sino beneficiosa, traída científicamente por el médico de las almas que« cura toda enfermedad y dolencia». Pues,¿ cómo no va a ser salvífico el ser sacado a la luz aquel contra quien se irritó el Dios clemente, de modo que finalmente contemple a la fuerza malvada que le tiene enemistad sucumbiendo a la vergüenza, cubierta ella misma por haber llegado a ser para ser pisoteada? Que el autor de todos los bienes trae las cosas desagradables y penosas a modo de médico experto, lo dice el profeta teologizando:« Y él mismo sabiamente trajo sobre ellos males, y su palabra no será anulada». Si a causa de que no sea anulada la palabra del único Dios sabio se traen las cosas dañinas, la ira de Dios que las trae no es pasión ni cambio. Se muestra que la ira del único clemente no es deseo de castigo también por lo dicho por el hierofante Moisés al que es glorificado en el cántico de victoria contra Faraón y su ejército:« Enviaste tu ira y los consumió como paja». Pero la ira que se envía para que consuma a los que por su falta de fruto han sido demostrados como paja, no es un deseo pasional que tiene su ser en el que se indigna, desapareciendo cuando está fuera del que se irrita; por eso la que se envía no es una pasión, sino una educación penosa. Habiéndose producido la gran ira de parte del Señor todopoderoso, a continuación se da la causa:« Pues será, dice, de la manera que no escucharon, transgrediendo su ley, arrojando sus palabras a las espaldas, así clamarán habiendo caído en daño y no los escucharé, dice el Señor todopoderoso». De manera semejante a esto se dice en la escritura de Moisés por el juez justo:« Ellos marcharon hacia mí de lado, y yo marcharé hacia ellos con furor de lado».¿ Y qué sufrirán los que han caído en gran ira?« Los arrojaré, dice, a las naciones que no conocieron», no habiendo tenido experiencia de su salvajismo y crueldad; pero asirios y babilonios y cuantos otros bárbaros a los que Israel, pecando e impíamente, ha sido entregado, habiendo caído en manos de ellos por la ley del cautiverio. Junto a los hombres que están así por crueldad y bestialidad, también fuerzas incorpóreas opuestas, inhumanamente enfurecidas contra los cautivos capturados, son asirios y babilonios y egipcios por anagogía. Pues no son mortales los asirios a los que gobierna el llamado gran intelecto, sobre el cual está escrito en Isaías:« Traerá el Señor sobre el gran intelecto que gobierna a los asirios». Sobre esto también en el profeta Nahum se ha dicho,– y este es el séptimo de los Doce–:«¡ Ay de ellos! Porque tus pastores se adormecieron, el rey asirio durmió a tus poderosos». Gran intelecto ha sido llamado el rey de los asirios por la malicia y la astucia de sus maquinaciones, de modo que no muchos descubren sus métodos, o solo los que pueden decir:« Pues no ignoramos sus pensamientos», sino que pueden comprenderlos y refutarlos. Pues así también el que no ignora los pensamientos del diablo, habiendo descubierto el modo sofístico de su siervo Elimas el mago, aplicando fuertemente la refutación dijo:«¡ Oh, lleno de todo engaño y de toda astucia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, no cesarás de pervertir los caminos rectos del Señor?». Este gran intelecto que domina y reina sobre los asirios según
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la alegoría, según otra concepción de maldad domina a los babilonios, y según otra a los egipcios, siendo los que según la anagogía son espiritualmente egipcios y babilonios. A tales naciones que han llegado a ser, arroja el que provee a los que son entregados a ellas; pues permaneciendo dentro de las leyes divinas, entendiéndolas interiormente y guardándolas, no eran arrojados, sufriendo esto cuando eligieron e hicieron las causas de ser arrojados y entregados; lo cual interpretó el Apóstol de muchas maneras, unas veces escribiendo:« Afirmando ser sabios se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible y de aves y de cuadrúpedos y de reptiles; por esto los entregó Dios a las pasiones de sus corazones a la impureza», otras veces:« Los cuales cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y sirvieron a la criatura antes que al creador; por esto los entregó Dios a pasiones de deshonra, para que sus cuerpos sean deshonrados entre ellos, de modo que sus varones unos con otros vergonzosa y desenfrenadamente se enfurecen, varones con varones obrando la vergüenza; de igual modo también sus hembras cambiaron el uso natural de la hembra en el que es contra la naturaleza». Una tercera entrega tuvieron« los que fueron entregados a una mente reprobada por no haber probado tener a Dios en conocimiento», de modo que siguió el« estar llenos de toda maldad» y de sus especies, las cuales enumeró a continuación el Apóstol que escribió la epístola. A estas mismas entregas cayeron los que fueron arrojados a las naciones, debido a la gran ira que ocurrió sobre ellos de parte del Señor todopoderoso. Y fueron entregados a naciones extrañas que no conocieron nunca por experiencia. Habiendo sido arrojados los que fueron objeto de la gran ira a todas las naciones que no conocieron, detrás de ellos la tierra fue devastada, habiendo sido trasladados de ella, de modo que no hay hombre que pase o regrese. No habiendo ya hombre sobre ella, también fue devastada de toda plantación, no siendo ya herbácea, ni habiendo plantación arbórea, a lo cual siguió también que no hubiera ya rebaños de animales sobre ella. Aumenta la desgracia, que fue puesta en desierto la tierra que alguna vez fue elegida por« fluir leche y miel». Junto a la historia, por alegoría, el corazón bueno y la tierra buena fue devastada, transformándose de producir buenos frutos a llevar espinas y abrojos y cizaña, de modo que ya no hay sobre ella un razonamiento recto que pase, ni que regrese a ella, puesto que fue puesta en devastación, aunque era elegida anteriormente, teniendo habitantes y agricultores y pastores. Podría decirse también esto por tropología: nuestro cuerpo es tierra elegida, teniendo templanza y pureza, de modo que pasan y regresan a ella modos templados y decorosos, debido a que fructifica los frutos de la pureza y frutos comestibles que llevan los árboles de la virtud. Sucede a veces, por una maldad intensificada, que la tierra elegida por la pureza sea puesta en devastación y desolación; lo cual esté lejos de todo el que ha emprendido la virginidad perfecta para agradar a Dios, habiendo guardado elegida su propia tierra, que es la carne loablemente mortificada,« llevando la mortificación de Jesús». Según la doble anagogía, la trópica y la alegórica, la tierra digna de elección fluye leche y miel, de las cuales se constituye el alimento y el banquete inteligible, haciéndose la miel de la abeja que prefirió la sabiduría de Dios, según el dicho proverbial que ordena así al trabajador:« Ve a la abeja y aprende cuán trabajadora es; habiendo honrado la sabiduría fue promovida, cuyos trabajos reyes y particulares ofrecen para la salud; y es deseable y gloriosa». Junto a esta dulzura también fluye leche la tierra santa, la cual el Apóstol da de beber a los niños en Cristo. Ambas cosas la santa esposa del Verbo de Dios bajo su
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lleva palabra, de modo que en alabanza hacia ella se diga:« Leche y miel bajo tu lengua». Siendo, pues, Pablo como esposa casada según el alma del divino esposo, teniendo bajo su lengua, esto es, la palabra, daba de beber leche a aquellos sobre quienes se ha dicho:« Habéis llegado a tener necesidad de leche, no de alimento sólido». Pero a los que eran perfectos les ofrecía la miel, entregándoles sabiduría diciendo:« Pero hablamos sabiduría entre los perfectos». El que ha caído de ser tierra elegida tiene aquella miel sobre la cual está escrito proverbialmente:« Miel destila de los labios de mujer ramera, que por poco endulza tu garganta, pero después la encontrarás más amarga que la hiel». A esta miel de los labios de la ramera, fluye leche adecuada de los pechos de los dragones; pero estas son fuerzas malvadas, como sobre ellas el profeta Jeremías dice así:« Y también los dragones desnudaron los pechos, amamantaron a sus cachorros. La hija de mi pueblo como gorrión en el desierto». Dicen los que se han preocupado por observar la naturaleza de los reptiles, sobre los llamados cerastas, que en el desierto arenoso, habiendo escondido todo su cuerpo, dejan los cuernos sobre la superficie, los cuales moviendo atraen a los gorriones. Pues habiendo volado hacia ellos, habiendo tomado la apariencia de gusanos, son golpeados por el veneno inyectado en su boca por los cerastas. Por eso dice el discurso que los que reciben el veneno de los que amamantan los dragones; aunque sean del pueblo de Dios, se secan« como el gorrión en el desierto», el atraído por los reptiles mencionados. Zach. VIII, 1- 3: Y hubo palabra del Señor todopoderoso diciendo: Así dice el Señor todopoderoso: He celado a Jerusalén y a Sión con gran celo, y con gran furor la he celado. Así dice el Señor: Y volveré a Sión y habitaré en medio de Jerusalén, y Jerusalén será llamada ciudad verdadera y el monte del Señor todopoderoso monte santo. Como a sentido literal se aclararía lo propuesto así: Hubo palabra del Señor todopoderoso diciendo lo siguiente: Así, dice, dice el Señor todopoderoso: He celado a Jerusalén y a Sión, habiéndola llamado de nuevo hacia mí después de haber sido arrojada y rechazada, de modo que fue ultrajada por extraños. Pero no como sucede la he celado, sino con gran furor. Y de las mujeres que conviven con hombres se tomó el ejemplo. La mujer que ha anulado los derechos conyugales, y se ha alejado del tálamo por el amor hacia extraños, no estando ya bajo la tutela del que antes convivía, es despreciada finalmente, de modo que le sea dicho por el marido anulado: No me compadeceré más de ti, ni te celaré. Pues,¿ cómo podría alguien celar o preocuparse habiéndose disuelto el matrimonio? Aunque, pues, haya sido arrojada la que ha despreciado el tálamo conyugal, teniendo lugar de arrepentimiento, habiendo vuelto hacia el que dejó, vuelve a ser objeto de celo, habiéndola aceptado con mucha bondad el que antes convivía. De lo que es según las mujeres hay que pasar a la teoría sobre Sión y Jerusalén. A Jerusalén y a Sión no digo los lugares, sino a los que habitan en ellos. Dios llevó a convivencia habiéndolos sacado de Egipto, proporcionando leyes y preceptos a modo de dote, de modo que finalmente se preocupara y se compadeciera de la llevada, y viviera en el tálamo como conviene a la esposa legítima que convive. Después de la armonía así ocurrida según las leyes, habiendo anulado las leyes conyugales, anuló al marido protector y auxiliar, como dice:« Como anula una mujer al que convive, así anuló contra mí la casa de Israel», de modo que finalmente se fuera hacia demonios impíos y espíritus inmundos, y fuera ultrajada como una ramera. Y son los que se unen a ella babilonios y asirios según la alegoría. Ocurriendo esto por mucho tiempo,
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sobre él, en cuanto a que era negro, debido a la ignorancia oscura y a la maldad que le acompañaban, como se manifiesta en el libro del arrepentimiento, llamado Pastor, y en la epístola de Bernabé. Que seamos heridos también nosotros, para nuestra salvación, por la palabra viva y eficaz, sobre la cual está escrito:« La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos», para que, habiendo muerto a la carne, seamos vivificados en el espíritu. Que seamos heridos también por la flecha elegida, enviada desde el arco tensado; pues así seremos despertados, al alcanzar ser hijos de Sión frente a los productos de los helenos. Muchos, siendo hijos e hijos de helenos, se esforzaron contra los dogmas de la piedad, hasta el punto de dejar escritos de muchos versos; pero fueron destruidos al suscitar Dios contra ellos a hombres eclesiásticos, que derribaron sus argumentos erísticos, para decirlo con confianza:« Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios». Cuando los de Sión se levanten contra los hijos de los helenos,« estará sobre ellos» el Señor que ha logrado esto, unificando a los que se levantaron con aquellos contra quienes se levantaron, de modo que reinen sobre ellos, habiendo sido perfeccionados en una sola mente y un solo parecer, creando en un solo hombre nuevo al heleno y al judío.
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Zacarías IX, 14- 15: Y saldrá como un relámpago su saeta, y el Señor Todopoderoso tocará la trompeta y marchará en el torbellino de su amenaza. El Señor Todopoderoso los protegerá. Habiendo tensado Dios a Judá como un arco, la saeta saldrá como un relámpago, hiriendo y golpeando hacia el amor divino, para que la perfecta alma o la gloriosa Iglesia, capaz de decir:« Estoy herida de amor», llegue a ser luz del mundo. Que no solo aquí las saetas enviadas desde el arco divino resultan luminosas, también en Habacuc se dice a Dios:« Tus saetas saldrán a la luz, al resplandor del relámpago de tus armas». No difiere el decir en plural o en singular; pues tomamos en general una saeta que saldrá como un relámpago, de la cual las saetas particulares son muchas especies. La palabra que hiere hacia el deseo a quienes asumen las virtudes según su especie y los dogmas particulares, es una saeta en general, siendo específicas las palabras sobre cada virtud y cada dogma, y por esto llamadas saetas en plural. Sin embargo, también la única saeta sale como un relámpago y las muchas hacia la luz según Habacuc, por ser todas brillantes las flechas enviadas desde el arco tensado por Dios. Y esto es Judá. Se ha aclarado antes que esto se anuncia sobre el Salvador que brotó de la tribu de Judá. Habiendo salido como un relámpago la saeta divina para iluminar al hombre interior y los ojos del corazón, el Señor Todopoderoso tocará la trompeta, despertando también el oído interior, de modo que quien ha recibido la percepción del beneficio ocurrido exclame con gratitud:« La instrucción del Señor abre mis oídos», puesto que me ha dado oído para escuchar. Y mira si, según una y otra concepción, lo que es dado por Dios es trompeta y relámpago. Pues en cuanto son audibles las cosas anunciadas clara, penetrante y fuertemente, se asemejan a una trompeta; en cuanto iluminan la mente, que es el ojo del alma, se asemejan a un relámpago. Y así como para los beneficiados por su libre albedrío y por lo que depende de nosotros, todas las cosas divinas son luminosas y de gran voz, así la amenaza se vuelve contra los que se comportan con negligencia; de donde razonablemente se añade a la saeta que sale como un relámpago, y al tocar la trompeta el Señor Todopoderoso, que el benefactor se agite en la amenaza, presentándose mucha bondad por el hecho de que Dios marche en la amenaza en un torbellino, para que no quede fuera por completo, siendo corregida alguna vez la amenaza, como sucedió en el caso de los ninivitas. Pues al decir el que amenaza:« Aún tres días y Nínive será derribada», no en castigo, sino en amenaza, pareció agitarse y trasladarse, para que, dado lugar al arrepentimiento, hiciera fuera de la amenaza a los que cesaron de lo que antes hacían. Por esto también Adán, al oír la voz de la mujer engañada por la serpiente, recibió la percepción de la agitación del legislador, al decir:« Oí tu voz» de los pasos« caminando», percibiendo al que estaba presente y conversaba antes de la transgresión. Y ciertamente, no apartándose de los judíos cuando guardaban genuinamente la ley y servían al que la había dado, ni abandonándolos del todo, ha marchado en amenaza en un torbellino, diciendo sobre ellos:« He abandonado mi casa, he dejado mi heredad». Claramente se presenta el abandono, diciendo Jesús en el Evangelio:« He aquí vuestra casa os es dejada». Se muestra el propósito y el fin hacia el bien de los abandonados, por el hecho de que a:« Y el Señor Todopoderoso marchará en la amenaza de su torbellino», se añade:« El Señor Todopoderoso los protegerá». Pues cuando pareció apartarse en amenaza, entonces ayudó, proyectando sobre ellos su escudo invencible, sobre el cual se dice en los Salmos al beneficiado:« Su verdad te rodeará con un escudo». Puesto que se ha dicho hace poco que el Señor Todopoderoso, como tocando la trompeta, conduce penetrante y fuertemente las bendiciones que vienen de él, hay que reunir testimonios escriturarios sobre esto. El Espíritu Santo ordena al heraldo de la verdad elevar su voz como una trompeta, para que la enseñanza que propone despierte a los que militan para Dios hacia los que están formados en batalla, pero también para convocar a las fiestas solemnes. Se encuentran las cosas sobre esto en los oráculos inspirados por Dios, a veces con enigma, a veces con narración histórica. Y para mostrar que el tocar la trompeta significa manifestación, es suficiente lo dicho por Jesús a los que quieren hacer ostentación con el beneficio al prójimo:« Tú, dice, cuando hagas limosna, no toques la trompeta delante de ti». Pues desea sobremanera que esta virtud se realice ocultamente, debido a que la ambición y el amor a la alabanza brotan cuando se realiza manifiestamente, pero también se transgrede el mandamiento que ordena:« Lo que odias, no se lo hagas a otro». Pues el hacer ostentación con la desgracia de los necesitados, por decirlo así, no es grato al beneficiado, a lo cual sigue que también el que da haga lo que no quiere padecer. Cuando, pues, el Señor Todopoderoso ilumina a los beneficiados por él, manifestando lo que concede, toca la trompeta, protegiendo a los bien dispuestos, de modo que permanezcan sin ser acechados ni heridos, rodeándolos con el escudo invencible, habiéndose revestido de toda la armadura del que los gobierna y reina sobre ellos. Que también nosotros seamos capaces de« revestirnos de las armas de la luz» y de« tomar el escudo de la fe», para decir con franqueza:« Tú eres mi ayudador y mi protector; Dios mío, no te demores».
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Zacarías IX, 15- 16: Y los consumirán y los sepultarán con piedras de honda y beberán su sangre como vino y llenarán como copas el altar. Y los salvará el Señor en aquel día, como ovejas a su pueblo, porque piedras santas ruedan sobre su tierra. Habiendo tensado Dios a Judá como un arco, y habiendo despertado contra los hijos de los helenos a los hijos de Sión, la victoria será de ellos, siendo consumidos los productos helénicos por los que se levantaron contra ellos, como excelentes honderos que lanzan certeramente las piedras, de modo que los llamados piedras sean sepultados, siendo bebida su sangre muy voluntariamente por los que lanzan con honda y llenando como copas los altares. Cuando los hijos de los helenos padezcan lo expuesto, el ser sepultados en piedras y el ser bebida su sangre, entonces salvará el Señor a los que son protegidos, habiéndose convertido en su pueblo como ovejas, puesto que las piedras capaces de ser edificadas sobre el fundamento divino se volverán móviles, de modo que rueden sobre la tierra de Dios, volviéndose ligeras y móviles por el que quita de ellas la carga y la dureza de piedra. Pues así, rodando sobre la tierra santa de Dios, se edificarán a sí mismos, siendo colocados armoniosamente en los muros de la ciudad santa y en la edificación del templo de Dios. Qué quiere decir el ser sepultados con piedras de honda los que son consumidos por los protegidos por Dios Todopoderoso, debe ser considerado. Las palabras de reprensión que censuran, como piedras lanzadas certeramente por una honda, consumirán a los pecadores, de modo que ya no sean enemigos de Dios, habiendo sido consumida la maldad por la cual se oponían a las gracias de Dios, puesto que fueron ocultados por las piedras de la honda que se volvieron contra ellos. Pues así como« el amor cubre multitud de pecados» y no permite que existan ya los pecados que cubrió, desapareciendo por completo, así las palabras de reprensión y censura que vienen contra quienes son lanzadas, los sepultarán convirtiéndose en su cubierta, siendo bebida su sangre a modo de vino, de modo que alegren y dilaten en gran manera a los que beben, de modo que finalmente los altares se conviertan en copas, vasos servidores de la alegría.¿ Pues cómo no participa de la bebida divina el que sacrifica sacrificio de alabanza y justicia? Pues así como los que no realizan el servicio sagrado como deben cubren con lágrimas el altar del que habla de manera muy censuradora hacia ellos:« Cubríais con lágrimas mi altar;¿ es aún digno mirar a vuestro sacrificio, o recibir regalo de vuestras manos?». Esto, pues, dígase a los que sacrifican con impiedad; pero para los que realizan el servicio sagrado piadosamente, de modo que sus sacrificios sean aceptables, los altares serán copas productoras de alegría, para que así, santificados, sean salvados, habiendo sido mostrados en un estado luminoso, siendo un día inteligible, cuando serán salvados como ovejas al ser transformadas en pueblo de Dios. Pues la primera condición de los que comienzan bien y como deben es ser conducidos a modo de rebaño por el excelente pastor, para que después de esto, habiendo sido mostrados como pueblo a partir de ovejas, sean gobernados por el que antes se convirtió en su pastor, quienes, después de ser llamados pueblo del Todopoderoso, serán también partes de la ciudad edificada por el Señor de los ejércitos. Piedras santas rodando sobre la tierra de Dios por haberse vuelto ligeras y livianas, siendo colocadas finalmente sobre el fundamento inamovible, las piedras que se han vuelto tales, edifican, el preeminente de los apóstoles Pedro escribe:« A quien acercándoos, piedra viva, rechazada ciertamente por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios, también vosotros como piedras vivas sois edificados casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por Jesucristo». Si sobre tales cosas los que glorifican:« Si estos callaran, las piedras gritarán», por la santidad y la tierra de Dios, que toda canta al que le ha adorado, según lo escrito en los Salmos, donde por una parte:« Cantad al Señor, toda la tierra», donde por otra:« Toda la tierra te adore y te cante»... tomando el« beberán como vino»... lo crudo y hacia matanzas... fueron los consumidos... lanzando con el dicho... en la batalla y sedición... en siete libros sobre la... al hombre sabio.
q.104
Zacarías IX, 17: Porque si hay algo bueno, es suyo; y si hay algo hermoso, es de él, trigo para los jóvenes y vino que perfuma a las vírgenes. Lo que es propiamente el bien elegible... y lo indiscutiblemente loable... se dice; concuerda con el profético... en la epístola según él:« Toda dádiva buena y todo don perfecto desciende de lo alto del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación». Por lo cual solo él... da« cosas buenas a los que le piden»... de él resulta, y... de él, como el deseo... que despierta el alma... al Señor« que sacia de bienes tu deseo». Hay que considerar... la fe y el conocimiento... de lo bueno que se da de él... del logro. Como... la concepción bueno y... y útil es el bien... se llama hermoso. Al salmista decir:« Haz el bien»... al de gran voz Isaías aprended a hacer el bien... al Apóstol, retener lo hermoso... con voz apostólica:« Examinadlo todo, retened lo hermoso, absteneos de toda especie de mal».« Porque si hay algo bueno, es suyo; y si hay algo hermoso, es de él», armoniosamente...« trigo para los jóvenes y vino que perfuma a las vírgenes»... de trigo sensible y disponible... se dice esto. Pues no es espiritual y del hombre psíquico, además de no recibir las cosas del espíritu, considerándolas locura por estar dañados los sentidos del hombre interior.¿ Pues cómo no se dañó el olfato y el gusto del que no ha gustado al Señor según lo dicho:« Gustad y ved que el Señor es bueno», y el que percibe el aliento sagrado de su nombre, según aquello:« Ungüento derramado es tu nombre, por eso las doncellas te amaron»?
q.105
Zacarías X, 1- 3: Pedid lluvia al Señor en tiempo tardío y temprano; el Señor hizo fantasías y lluvia invernal, dará a ellos a cada uno hierba en el campo. Porque los que hablan dijeron fatigas, y los adivinos visiones falsas, y los sueños hablaban vanidades, consolaban en vano; por esto se secaron como ovejas y fueron maltratados, porque no había curación. Contra los pastores se irritó mi ira, y sobre los corderos visitaré. Prevaleciendo la maldad, ocurre a menudo la sequía al juzgar Dios, por lo cual apaciguar en tales casos al que se indigna contra los que han caído así en la impiedad... como en lugar de Dios propiciar a los demonios... de donde apaciguar, como para recibir adivinaciones y sueños de ellos. Tal inducción existió para los hebreos en los tiempos de Elías el gran profeta, no habiendo ocurrido lluvia sobre la tierra durante tres años y seis meses, de modo que faltó todo producto, de modo que los hombres estuvieron cerca de la muerte y los otros animales llegaron a ella por la escasez de lo necesario. Prevaleciendo este maltrato, era consecuente que Israel, habiendo sido beneficiado a menudo en tales cosas, se aferrara a Dios y pidiera de él lluvia para que hubiera abundancia. Esto no lo ha hecho, habiendo prevalecido el engaño de que los ídolos podían asentir a los que piden de ellos lo que no pueden proporcionar. Y ocurrió el trastorno mental por Jezabel, mujer del que reinaba sobre los hebreos, que idolatraba sobremanera, de modo que se dejó llevar con ella también el marido. Multiplicábanse, pues, en sus días los profetas de Baal, siendo estatua de los sidonios, adivinos y los que hablaban y esto mismo soñadores de sueños, encantando siempre audazmente con caminos supuestamente pronosticadores, mintiendo diversamente al sobrevenir la prosperidad, de modo que ya no pedir que conceda lluvia« al que hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos». Puesto que, pues, en tal ignorancia han caído los que por... mí inducidos, Dios, teniendo compasión de los así inducidos, propuso al profeta decir:« Pedid lluvia» a su tiempo en la hora adecuada« al que hace subir las nubes desde el extremo de la tierra y hace relámpagos para la lluvia», según lo anunciado proféticamente en Jeremías. Infundiendo ánimo la palabra a los que exhorta a... pedir lluvia a su tiempo, añadió:« El Señor hizo fantasía y lluvia invernal»; y no una vez... a menudo desde arriba, si no fuera porque la impiedad que prevaleció sobre los hebreos los dispuso de tal modo que los hizo indignos de los dones enviados por Dios. Puesto que, pues, Dios siempre riega la tierra por causa de los hombres, conviene apaciguarlo cuando ocurre sequía, y no prestar atención a los falsos adivinos, de la pronosticación... malvada y fatigas en... la preanunciación... hablar fatigas los que... y sueños desvirtuar... a los engañados, de... que hace. Esto prevaleció... como ya se dijo en Elías... habiendo hablado Dios, durante el tiempo mencionado, hasta... pues entonces entonces ocurrió lluvia... como escribe Santiago... se dirigió en la epístola, diciendo:« Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras y oró para que no lloviera y no llovió tres años y seis meses», habiendo sobrevenido la sequía, a lo cual añadió:« Mucho puede la oración del justo obrando». De las cosas así hechas siempre... a Dios hay que refugiarse cuando sobrevienen las divinamente enviadas... y no prestar atención a demonios... que fingen la verdad de los cuales ha ocurrido la prueba... al que apaciguó a Dios, lo cual sabrá claramente el que con... en las historias reales. Suficientemente, como creo, habiendo sido dicha la palabra de Zacarías al pie de la letra, hay que considerar también la anagogía. Lluvia espiritual se ha llamado la enseñanza dada por Dios en lo escrito así:« Las nubes destilen justicia», a las cuales se da orden de no dar lluvia cuando... siendo según alegoría viñedo... fructificar por ángeles... de las nubes resulta... por causa de espinas y abrojos... a modo de... los hombres bienaventurados... hay que escuchar la enseñanza del...« Espérese como lluvia mi dicho y descienda como rocío mis palabras, y como lluvia sobre la hierba»... y cada uno de los de Dios... el rocío espiritual... los apóstoles y profetas puestos en la Iglesia, maestros y evangelistas... según el antiguo testamento... las enseñanzas evangélicas y apostólicas. Tardía... es sobre la cual hay que presentar petición a Dios, para que... al que también dio la temprana, para que cada uno... fructifique habiendo dado Dios hierba... de los anagogizados. El Apóstol en Cristo, siendo también él por anagogía nube, escribe a los hebreos: Tierra, dice... a menudo viniendo sobre ella lluvia hierba... como la voz apostólica:« Porque la tierra que bebe la lluvia que a menudo viene sobre ella y produce hierba útil para aquellos por quienes también es cultivada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinas y abrojos es reprobada y cerca de maldición, cuyo fin es para ser quemada». Para que nadie piense que ha escrito esto según la historia, añadió armoniosamente:« Pero estamos persuadidos de vosotros, amados, las cosas mejores y que pertenecen a la salvación», habiendo fructificado manifiestamente por haber bebido lluvia temprana y tardía, no llevando fruto perfecto los que recibieron solo una de las dos. Los de la circuncisión que recibieron solo la temprana no aceptaron el evangelio, no creyendo en el Salvador; como a su vez los heterodoxos después de la venida del Salvador, habiendo participado solo de la tardía, no habiendo disfrutado en absoluto de la temprana, aparecieron ellos y su enseñanza imperfectos, llevando frutos perfectos, dulces y comestibles solo la Iglesia apostólica por tener el riego perfecto de ambas lluvias. Esta teoría la propone también la profecía de Oseas que dice así:« Sigamos para conocer al Señor, como aurora preparada lo encontraremos, y vendrá a nosotros como lluvia temprana y tardía a la tierra». Hay que tomar según otra intelección que la lluvia temprana es la palabra sobre la encarnación del Salvador, la tardía la sobre su teología. Los que han disfrutado de ambos riegos dicen:« La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad». Esta intelección tiene también lo escrito por Pablo a los corintios:« Aunque hemos conocido a Cristo según la carne, pero ahora ya no lo conocemos». Para la anterior respuesta sobre los dos testamentos hay que usar conjuntamente:« Pablo siervo de Jesucristo, apartado para el evangelio de Dios, que prometió antes por sus profetas en las santas escrituras sobre su Hijo, nacido del linaje de David según la carne, que fue definido Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad». Dígase también una tercera intelección: las cosas que en este siglo« se conocen y profetizan en parte» tómense como lluvia temprana, siendo la tardía la que se verá« cara a cara» en el siglo venidero. Con afán dígase también esto: la educación que corrige las costumbres y la virtud práctica adecuada sea riego temprano, siendo tardía la palabra sobre el conocimiento de los misterios de Dios. Existirá esta doble lluvia, proporcionándola Dios, cuando marchemos para conocer al Señor mediante súplicas e investigación de las escrituras inspiradas por Dios y el ejercicio correspondiente a la teoría insuperable; pues habiéndose realizado esto antes,« como aurora preparada» se encontrará el Señor buscado, convirtiéndose en lluvia temprana y tardía para la tierra que ha recibido la semilla de Jesús. Pues así fructificará lo que se manifiesta a continuación, resurrección, vida, conocimiento perfecto, como lo manifiesta lo dicho presentado así:« Pues vendrá, dice, a nosotros como lluvia temprana y tardía a la tierra. Y resucitaremos y viviremos y estaremos delante de él y conoceremos». Lleno de estos bienes inspirados por Dios, el que ha buscado al Señor se abstendrá de las cosas malvadas de los falsos adivinos que sueñan más que ven algo en realidad. Resultan tales los que han establecido las herejías en el cristianismo« no entendiendo ni lo que dicen ni sobre qué aseguran»,« prestando atención a espíritus engañadores y a enseñanzas de demonios, en hipocresía de mentirosos, que tienen cauterizada su propia conciencia». Están sujetos a los sueños falsos los que han perdido el velar y ser sobrios, siendo llevados por el sopor como si durmieran de noche y se embriagaran; pues sobre los que sueñan y desean dormir siempre se escribe aquello:« Los que duermen, de noche duermen y de noche se embriagan», privados de la luz verdadera. Por lo cual, aunque alguna vez prometan consuelo, consuelan en vano; pues no de su supuesta preanunciación mántica habrá pasto que alimente y hierba. Por lo cual se secan como ovejas que no tienen pasto, sobre el cual dijo el santo:« El Señor me pastorea, y nada me faltará; en lugar de pastos, allí me hizo descansar». Se encuentra este pasto herboso para el que entra y sale, no siendo otra la puerta que la del Salvador que dice:« Yo soy la puerta. Si alguno entra por mí, entrará y saldrá y hallará pasto». Privados de esto, los que prestan atención a sueños y adivinos falsos se secarán a modo de ganado que no tiene pastos, de modo que ya no hay curación en ellos al ser maltratados sobremanera, irritándose la ira de Dios contra los malos pastores por la negligencia sobre el rebaño, de modo que los corderos intentaron la ira de Dios junto con los pastores, llegando la visitación hasta ellos, siendo reprendidos y maltratados los corderos que tienen gordura, de modo que también ellos se secaron junto con las ovejas que se agrupan. Existió, pues, daño al rebaño por causa de los jefes de rebaño que cayeron en la impiedad, sobre los cuales Dios mismo dice:« Los pastores impiaban contra mí, y marchaban tras lo inútil», prestando atención a los que hablan y a los adivinos y a los que prometen sueños falsos, de modo que también las ovejas se dañaron sufriendo perdición. Se dijo, pues, por el que cuida de todos de manera muy censuradora:« Ovejas perdidas se convirtió mi pueblo, sus pastores los expulsaron», de modo que también los mismos corderos fueron maltratados, no teniendo ya el beneficio del pasto gordo. Sin embargo, aunque así se dispusieron por sí mismos, pero por la bondad del buen pastor, fue sacrificado por« quitar el pecado del mundo el cordero de Dios», sobre el cual la profecía:« Como oveja al matadero fue llevado y como cordero delante del que lo esquila mudo», al cual señalando con el dedo el Bautista, teniendo más que profeta, dijo:« He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Habiendo sido quitado el pecado del mundo, ya no tiene sequía o maltrato afín las ovejas beneficiadas, ni los corderos que visitó el que dice:« Y contra los pastores se irritó mi ira». Debemos esforzarnos también nosotros por estar bajo el buen jefe de rebaño, el que hace descansar en lugar de pastos a los pastoreados bajo él, para que entrando y saliendo, aplicando interior y exteriormente las palabras divinas, probemos la vida bienaventurada y eterna.
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Zacarías X, 3- 5: Y visitará el Señor Dios Todopoderoso su rebaño la casa de Judá, y los pondrá como su caballo hermoso en la guerra. Y de él miró, y de él puso, y de él el arco en ira; de él saldrá todo el que conduce en él. Y serán como guerreros que pisan barro en los caminos en la guerra y formarán, porque el Señor está con ellos. El que después de irritarse provechosamente cura a los que han caído bajo la indignación, siendo el Señor Dios Todopoderoso, visitará su rebaño, resultando ser la casa de Judá, esto es, del que confiesa; pues Judá se interpreta como el que confiesa. Visita su rebaño el Señor Dios Todopoderoso; sobre el cual también en Miqueas se ha dicho:« Y se mantendrá y verá y pastoreará su rebaño con fuerza el Señor», siendo salvador. Que el Señor Dios Todopoderoso es el Hijo Unigénito de Dios, se ha demostrado en lo anterior. Pues siendo la Trinidad consustancial, siendo el engendrado consustancial al que engendró, de Señor Dios Todopoderoso es Señor Dios Todopoderoso el Salvador.¿ Pues cómo no es Señor Dios« el que estaba en el principio con Dios»? Y así como« por él fueron hechas todas las cosas», así también es sostenido y gobernado, de modo que es por esto Todopoderoso. Este, pues, el que es teologizado, habiendo venido para encontrar y salvar al género de los hombres, siendo oveja extraviada del centenar de los seres racionales, como excelente pastor« puso su alma» por las ovejas que ha venido a salvar, de modo que finalmente él visita su rebaño, siendo casa de Judá, sobre el cual se ha dicho:« Judá, te alabarán tus hermanos». Y puesto que ocurre un cambio rápido por el progreso a los beneficiados, pondrá a los que completan su rebaño, como un caballo hermoso,« estando todos perfeccionados en una sola mente y un solo parecer», de modo que a partir de pastor se convierta en excelente auriga que cabalga salvíficamente. Existió este bien habiendo enviado embajada los que tienen el deseo de su venida, diciendo:« Súbete sobre los caballos, y tu cabalgadura es salvación».
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Desde la casa de Judá, habiendo nacido de un rebaño de caballos hermosos, Él miró y dispuso de ella un arco, desde el cual envía flechas, las palabras sobre el castigo y la amenaza; sobre las cuales dijo quien dispuso el arco:« Emborracharé mis flechas de sangre», y de nuevo:« Mis flechas los consumirán». Se ha dicho también en los pasajes anteriores que los castigos, por una razón profunda, son llamados flechas. En el séptimo Salmo, en efecto, sobre el juez de todas las cosas, tanto de los vivos como de los muertos, se ha dicho:« Tensó su arco y lo preparó, y en él preparó instrumentos de muerte; sus flechas las dispuso para los que arden».¿ Y qué será cuando el Señor Dios, el Todopoderoso, mire desde Judá y disponga de ella un arco de guerra, o el hecho de que aquellos que han sido bien tratados por Él se conviertan en combatientes experimentados en la guerra, a partir de los de Judá? Saldrá en el mismo el que avanza preparado para la guerra, como para hollar el lodo de los caminos, cayendo muchos de modo que el lodo se convierta en sangre. Esto sucede a los que vencen, pero no a los vencidos. Pues los que se han vuelto a la huida son perseguidos y apremiados, mientras que los que corren tras ellos y los apremian hollan, como si fuera lodo, la sangre de los degollados, apresurándose como jinetes que avanzan. Una vez que estos logros han tenido lugar, el Señor Dios de ellos estará luchando por ellos y en torno a ellos, de modo que digan con gratitud:« El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro protector es el Dios de Jacob», y además:« En Dios haremos proezas y Él aniquilará a los que nos afligen». Teniendo a Dios consigo, se formarán confiadamente contra aquellos con quienes tienen la lucha y la guerra, de modo que cada uno diga con gratitud:« El Señor es mi luz y mi salvador;¿ a quién temeré? El Señor es el defensor de mi vida;¿ de quién me amedrentaré? Al acercarse contra mí los malvados para comer mis carnes, mis afligentes y mis enemigos, ellos mismos enfermaron y cayeron; si un campamento se forma contra mí, no temerá mi corazón; si se levanta contra mí una guerra, en esto yo espero». Teniendo la misma valentía, también el que canta el tercer Salmo se atrevió a decir:« No temeré a las miríadas de pueblo que me rodean». A los que así están formados, la palabra, animándolos, dice:« Uno de vosotros perseguirá a mil y dos moverán a miríadas», no solo de hombres combatientes, sino también de invisibles. Contra ellos tienen la lucha los que militan para Cristo y, habiéndose revestido de su armadura completa, dicen:« No es nuestra lucha contra sangre y carne, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas y contra las huestes espirituales de maldad». Pues, rodeados todos estos combatientes, el que confía en la invocación de Dios como en un escudo invencible dice:« Cercándome me cercaron, y en el nombre del Señor los rechacé». Lo mismo grita victoriosamente el profeta a este respecto:« He aquí que el Señor me ayuda;¿ quién me hará daño?». Zac. X, 5– 7: Y serán avergonzados los jinetes de caballos. Y fortaleceré la casa de Judá y salvaré la casa de José y los haré habitar, porque los he amado, y será de la manera en que no los rechacé, porque yo soy el Señor Dios de ellos y los escucharé. Y serán como los combatientes de Efraín, y se alegrará su corazón como con vino; y sus hijos verán y se alegrarán, y se regocijará su corazón en el Señor. Los que confían grandemente en la formación de caballería, cuando las cosas de la guerra suceden contra lo previsto, sufren vergüenza, aprendiendo por experiencia que« el caballo es falaz para la salvación». Sobre los que así guerrean, el coro de los santos dice:« Estos en carros y estos en caballos, pero nosotros en el nombre del Señor nos gloriaremos; ellos fueron trabados y cayeron, pero nosotros nos levantamos y fuimos enderezados». De manera semejante a estos, el tirano de Egipto y todos los que guerreaban con él
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fueron avergonzados cuando fueron hundidos en el mar Rojo, de modo que se cantara contra ellos un epinicio que comienza con:« Cantemos al Señor, pues gloriosamente ha sido glorificado; caballo y jinete arrojó al mar». Sobre estos jinetes se menciona también en uno de los Salmos:« Por tu reprensión, Dios de Jacob, se adormecieron los que subieron a los caballos». Quiénes son estos, hay que considerarlo. Entendiéndose por caballos los cuerpos humanos debido a su carácter saltarín y rebelde, los jinetes resultan ser las almas que no doman de manera ordenada ni científica los caballos sobre los que suben; por eso también sufren vergüenza al ser aguijoneadas, como dice el dicho profético:« Serán avergonzados los jinetes de caballos». Según otra interpretación, entiéndanse por caballos los hombres jactanciosos y sofistas, sobre los cuales suben fuerzas malvadas que se llevan desordenadamente, sin saber refrenar, sino llevándose con ímpetu desordenado, las cuales, por apresurar sin arte las pasiones de cuatro patas, serán avergonzadas; se dirigen hacia abismos por adormecerse y dormir, no soportando los que cabalgan salvíficamente las cosas de los que son avergonzados; pues el alma que mortifica y esclaviza el cuerpo que la rodea no es un jinete que sube, ni un jinete, sino un caballero que doma potros científicamente. Del mismo modo, ciertas fuerzas divinas, subiendo con arte ecuestre, se llevan ecuestremente a los hombres excelentes, llevadas por el ímpetu de la enseñanza divina, teniendo como guía y jefe a aquel cuya cabalgadura es la salvación, a quien se ha dicho:« Súbete a tus caballos y tu cabalgadura es salvación». Un sabio de los antiguos distinguió al caballero del jinete, y dijo que uno es censurable y el otro encomiable; pues el que monta sin arte, sin refrenar al caballo, es un jinete, como el sabio antes mencionado expuso, siendo llamado con justicia caballero el que monta según el arte de domar potros. De hecho, al ser arrebatado el gran profeta Elías, Eliseo el vidente grita diciendo:« Padre, padre, carro de Israel y su caballero». Pues debía ser caballero y no jinete el que montaba excelentemente, habiendo refrenado su propio vehículo. Existiendo esta diferencia entre caballero y jinete, no los caballeros sino los jinetes serán avergonzados, adormeciéndose al estar subidos a los caballos, mientras que los que cabalgan con arte conducen sobria y vigilantemente; por eso también, demostrándose victoriosos, se llevan la victoria, siendo avergonzados los jinetes de los caballos censurables. Los de Judá se fortalecen y la casa de José vive y será salvada por el Rey de todo, Dios; en paralelo, José y Judá es el Salvador que se hizo hombre, ya que brotó de Judá y alimentó con grano a los que estaban abrumados por el hambre y la falta de alimento, de modo que finalmente se mostró lleno de panes, habiendo sucedido una gran prosperidad; se ha dicho, en efecto, sobre el parto de María cómo se llenaron de bienes los que antes pasaban hambre por descuidar el alimento espiritual, del cual su José inteligible los alimentó con grano. Hasta tal punto de abundancia llegó que incluso en el desierto alimentó hasta la saciedad a multitudes de hombres con muy pocos panes. Habiendo fortalecido la casa de Judá y salvado la de José, Dios promete hacerlos habitar, no por otra razón sino porque los amó.¿ Y cuándo será esto, sino cuando reciban las promesas que Él prometió, sobre las cuales se escribe así:« Ojo de hombre no vio, ni oído de mortales oyó, ni ha subido al corazón, cuanto preparó Dios para los que le aman»? Y serán para ellos las cosas prometidas de la manera en que no los rechacé, sino que los miro y los observo, siendo el Señor« Dios de ellos». Los escucharé, en efecto, cuando den fruto abundantemente según Efraín, que se interpreta como fructificación, de modo que se deleite y se alegre su parte intelectiva como con vino cosechado de la
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vid verdadera, sobre lo cual ya ha habido claridad muchas veces.¿ Y qué resultará de la bebida del vino divino, sino el alegrarse por contemplar los misterios del reino de los cielos y todo lo demás que tiene una alta contemplación, tras la cual uno verá a Dios al acercarse« al carácter de su hipóstasis», de modo que el mismo que es« imagen» y carácter« del Dios invisible» diga:« El que me ha visto, ha visto al Padre»? Y no solo estos mismos a quienes se dirigen las promesas disfrutarán de las visiones sagradas, sino también los hijos mismos que engendraron mediante la enseñanza divina y la imitación de una vida excelente. El Apóstol en Cristo, en efecto, escribe a los corintios y a los gálatas, a unos:« Mediante el evangelio yo os engendré», a otros:« Hijos míos, a quienes de nuevo doy a luz hasta que Cristo sea formado en vosotros». Y Pedro, el principal de los apóstoles, escribe como a hijos suyos la carta que trazó:« Como hijos de obediencia, no conformándoos según la anterior conducta». Y Bernabé, él mismo también, habiendo sido establecido con Pablo como apóstol para la incircuncisión, habiendo enviado una carta a los fieles según el evangelio, la dirige como a hijos e hijas. Y el salmista también se dirige a los que nacen de él según la virtud:« Venid, hijos, escuchadme, el temor del Señor os enseñaré.¿ Quién es el hombre que desea vida y ama ver días buenos?». Los hijos de los antes mencionados verán y se alegrará su mente, llamada corazón, no en otro sino en el Señor Dios de ellos, que dice a cada uno de los que viven según el divino Evangelio:« Entra en el gozo de tu Señor». Zac. X, 8– 10: Les haré una señal y los recibiré, porque los redimiré, y se multiplicarán tal como eran muchos; y los sembraré entre los pueblos, y los que están lejos se acordarán de mí. Criarán a sus hijos y volverán. Y los haré volver de la tierra de Egipto y de los asirios los recibiré, y a la tierra de Galaad y al Líbano los introduciré, y no quedará de ellos ni uno solo. Proponiéndose el Señor recibir a los que fueron alienados a modo de cautiverio, no hace esto de golpe, sino habiendo señalado el beneficio a los que lo recibirán. Esta contemplación se encuentra sobre todo en los Evangelios; pues queriendo Jesús dar descanso a las almas, dice:« Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os daré descanso a vuestras almas; y tomad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; pues mi yugo es suave y mi carga ligera»....... al juzgar recibirlos hacia sí para que tomen su yugo, que es suave, y la carga ligera, les señala diciendo:« Venid a mí y yo os daré descanso». Esta exhortación divina se encuentra también en Isaías, gritando el Espíritu Santo:« Ilumínate, ilumínate, Jerusalén, pues ha llegado tu luz sobre ti, y la gloria de tu Dios sobre ti ha amanecido. He aquí que tinieblas y oscuridad cubrirán la tierra sobre las naciones; pero sobre ti aparecerá el Señor». Pues habiendo señalado cómo conviene ser iluminado por el Salvador, que es la luz verdadera, añadió:« Pero sobre ti aparecerá el Señor, y la gloria de tu Dios sobre ti será vista», de modo que las almas reales, de las cuales se apodera el Rey de todo, caminen con la luz del que recibe también a las naciones llamadas al evangelio con el resplandor de la gloriosa Iglesia, siendo Jerusalén por anagogía, puesto que ve« la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento» debido a la altura perfecta y la superioridad real.¿ Y por qué razón señala y los recibe? Armoniosamente añade diciendo:« Porque los redimiré y los multiplicaré tal como eran muchos». Los redime de tiranos crudos e inflexibles que, por ley de cautiverio, los apartan de su propia conducta. Se encuentra en otras escrituras el modo y cómo ha existido la restauración hacia
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la libertad. Uno de los santos, en efecto, grita al que lo benefició:« Mi regocijo, redímeme de los que me persiguen»; y además:« Me redimiste, Señor Dios de la verdad». Manifiesta el rechazo de los que fueron rescatados de la anterior maldad el jefe de los discípulos de Cristo, Pedro, escribiendo a los fieles:« No con cosas corruptibles, con oro o plata, fuisteis redimidos de vuestra vana conducta transmitida por los padres, sino con la sangre preciosa de un cordero sin mancha y sin defecto, Cristo». Habiendo redimido, el Salvador que prometió esto añade necesariamente:« Los multiplicaré tal como eran muchos», no tanto en multitud y número como en la superioridad según el valor, de manera semejante a la bendición dicha a Abraham por Dios:« Lo haré crecer, y lo multiplicaré, y lo bendeciré, y será bendito, mostrándose padre de muchas naciones por don de Dios». Y se hace padre de muchas naciones no solo según la carne, sino según lo inteligible, es decir, de sus hijos e hijos por hacer sus obras y tener la fe. El mismo Salvador, en efecto, refutando enérgicamente a los que se jactan de tener a Abraham por padre según la carne, dijo:« Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham». Con esta inteligencia,« el vaso de elección», el apóstol Pablo, escribe a la Iglesia, aclarando cómo el santo patriarca es padre de las naciones, diciendo:« Cuantos son de la fe, son hijos de Abraham, siendo bendecidos con él». La misma contemplación sugiere aquel pasaje profético que se encuentra en Isaías:« El pequeño será en millares, y el mínimo en nación grande». Tomadas estas cosas sobre lo sensible, mueven a risa, no engendrando en absoluto muchos santísimos; Elías, en efecto, y Eliseo y el bautista Juan, del cual nadie es mayor según la acción encomiable y el conocimiento santo, de ninguna manera engendraron, de modo que conviene entender espiritualmente el multiplicarse los que tienen tales promesas« tal como eran muchos». Pues no comenzaron aquí los justos a multiplicarse y a ser muchos según la inteligencia dada; pues eran muchos incluso antes de la presente vida. A estos que eran muchos, como semillas, los sembró en los pueblos para que participen de su virtud. Pues de la misma manera que las semillas arrojadas a la tierra transforman el suelo adyacente para que se convierta en productos y fruto, así los que son sembrados en los pueblos y en las naciones llevan a su propia calidad a aquellos en quienes fueron sembrados, para que sean imitadores de su virtud. No se equivocaría nadie al decir que fueron sembrados por Jesús los que escucharon:« Id, haced discípulos a todas las naciones»; y además a los mismos en el evangelio según Juan:« Por esto os puse», es decir, determiné y demostré,« para que vayáis y llevéis más fruto», y vuestro fruto será glorificado. Considero que de esta manera los santos son cautivados junto con los pueblos incluso en la misma Babilonia y Asiria, para que, habiendo compartido su propia virtud, a modo de semillas salvíficas, los muestren como espigas y productos. A esto seguirá armoniosamente acordarse del Señor los que se alejaron de Él por pecados e impiedades. Sobre todo, estas promesas se ajustan a los que creyeron de entre las naciones. Se ha dicho, en efecto, sobre ellos en el vigésimo primer Salmo:« Se acordarán y se volverán al Señor todos los confines de la tierra, y adorarán delante de Él todas las familias de las naciones, porque del Señor es el reino y Él domina sobre las naciones».¿ Pues cómo no gobierna y domina a los que se acordaron de Él y se volvieron a Él, de modo que adoren y glorifiquen al benefactor que los domina?¿ Y qué seguirá a los que se acordaron del Rey de todo, sino el estar en el recuerdo« de la ciudad del Dios vivo», que resulta ser celestial, según lo dicho:« Los que estáis lejos, acordaos del Señor,
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y que Jerusalén suba a vuestro corazón»? Los beneficiados por el Salvador, siendo ellos mismos padres de muchos hijos y numerosos según la anagogía, criarán a sus hijos mediante la transmisión de alimento inteligible, de modo que sobre cada uno se anuncie según la escritura de los divinos Proverbios:« Bien cría un padre justo». Además de la anagogía, también según la historia puede haber sucedido; pues siendo un padre justo, Zacarías crió bien al bautista Juan, que resultaba ser su hijo, como también Abraham a Isaac, e Isaac a Jacob; y el mismo padre, el divino Pablo, provechosamente y de manera encomiable criaba a los que engendró mediante el evangelio. Se puede escuchar, en efecto, a él escribiendo a los corintios:« Leche os di a beber». Conforme, también Pedro escribe a los fieles en la dispersión:« Renacidos no de semilla corruptible, sino incorruptible mediante la palabra del Dios vivo y que permanece, como niños recién nacidos, desead la leche racional, para que en ella crezcáis para salvación». De esta manera también el evangelista Juan, habiendo engendrado mediante la enseñanza a los que fueron discípulos suyos, escribe a toda la Iglesia:« Hijos, guardaos de los ídolos». Además de criar a sus hijos, los padres entregados también los harán volver mediante exhortaciones y amonestaciones divinas, para que ya no estén con los malvados en tierras de impíos, concediendo esto Dios, como Él mismo dijo:« Los haré volver de Egipto, y de los asirios los recibiré», para que ya no sean abrumados por el tirano espiritual de Egipto, ni retenidos por el gobernante de los asirios, llamado« gran mente» debido a la astucia y la perversidad de los pensamientos, que los que ocurren no refutan, sino solo los que dicen teosóficamente:« Pues no ignoramos sus pensamientos». Es posible decir que el mismo tirano, según una y otra energía, es gobernante de egipcios y asirios; pero si también se significaran diferentes fuerzas malvadas mediante los variados nombres, no molesta; pues no es imposible tal cosa, siendo muchos los« principados y potestades de este mundo de tinieblas, pero también los dominadores y las huestes espirituales de maldad». Habiendo liberado el dispensador de los grandes dones de Egipto y Asiria a los que crían bien a sus propios hijos y a los padres que los engendraron, promete introducirlos en la tierra de Galaad y en el Líbano, sin que nadie más moleste, rey malvado. Y mira si introduce en la tierra de Galaad a los que se esfuerzan por tener la migración del testimonio, la que es de la maldad a la virtud; pues migra el que se arrepiente de la maldad a la justicia, de la impiedad a la piedad, siendo migrados de otro modo los justos de la introducción de la enseñanza al progreso siguiente, y de aquel al que le sucede, hasta el mismo fin, tras el cual no hay otro bien, resultando ser el último deseable. De esta manera, sobre los que son migrados, el salmista dice:« Irán de fuerza en fuerza». Son migrados también de la sombra de la ley a su verdad los que han subido por encima de la letra que mata y se han convertido en el Espíritu que da vida. Hay que considerar si también del conocer y profetizar en parte sucede una migración; testimonio de la migración o residencia será, indiscutiblemente, la que se realiza por sí misma, teniendo en sí misma la demostración. Los introducidos por Dios en la tierra de Galaad son introducidos también en el Líbano, habiendo sido divinizados; pues divinidad significa el Líbano en lo dicho por el divino esposo a la divina esposa que convive con él, que resulta ser alma divina y« gloriosa Iglesia» fuertemente santificada de modo que« ya no tenga mancha ni arruga ni nada de tales cosas»:« El olor de tus vestidos como olor del Líbano». Se diría esto a cada uno de los divinizados por la participación de la palabra de Dios, sobre los cuales ha sido dicho por el Salvador:
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« A aquellos llamó dioses a quienes vino la palabra de Dios».« El olor de tus vestidos como olor del Líbano». En plural, los vestidos son las virtudes según la especie, con las cuales se engalana« la reina que está a la derecha» del esposo Rey de todo. Se ha dicho a hombres sabios que significa divinidad lo que los magos ofrecieron al niño nacido de María junto con oro y mirra, incienso, con tal pensamiento: puesto que Dios a la vez y hombre, pero también Rey es el nacido de la virgen, según el que confiesa su divinidad es posible llevar incienso como regalo, y oro junto con este incienso ofrecer debido a confesar que es Rey. Se ha dicho, en efecto, en el septuagésimo primer Salmo, y que Rey es el que ha llegado y oro se le ofrece, así:« Dios, da tu juicio al Rey», y después de otras cosas:« Y vivirá y se le dará del oro de Arabia». En verdad y no en apariencia, habiendo sido hombre el que es glorificado por ser mortal y estar a punto de« por gracia de Dios probar la muerte por todos», también mirra fue ofrecida entre los regalos. Significa este regalo el haber sido sepultado el que murió por todos. De hecho, los que estaban con José y Nicodemo embalsamaron con mirra el cuerpo de Jesús bajado de la cruz. Habiendo introducido el Dios de grandes dones a los redimidos de Faraón y del asirio en la tierra de Galaad y el Líbano, nadie más de los enemigos queda, no por no ser ya,– pues es imposible que una esencia racional se destruya en el no ser, aunque cometa todos y grandes pecados e impiedades–, sino en el no ser ya enemigo y opuesto a los redimidos por Dios. Sobre todo esto sucederá cuando« Dios sea todo en todos», pues« habiendo llegado todos al varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo»,« perfeccionados con la misma mente y el mismo parecer», habiendo existido lo que dijo el Hijo al Padre:« Dales para que sean uno en nosotros, como yo y tú uno somos». Todos, es decir, habiendo recibido la plenitud de la divinidad, nadie más queda dividido de la unión como para estar fuera y por sí mismo.« Habiendo huido entonces toda tristeza, dolor, gemido», huirá también la multitud según el número, habiendo llegado todos a un solo varón. Zac. X, 11– 12: Vendrán en mar estrecho y golpearán en el mar olas, y se secarán todos los profundos de los ríos, y será quitada toda soberbia de los asirios, y el cetro de Egipto será quitado. Y los fortaleceré en el Señor Dios de ellos, y en su nombre se gloriarán, dice el Señor. Continuamente en las palabras divinas, el modo sobre la tierra y la conducta mundana es llamada mar. La parábola evangélica sobre la red, en efecto, no insinúa nada sensible, declarando todo hacia la anagogía; pues la red que se lanza a la vida humana para la pesca de los peces que hay en ella, llamados así alegóricamente, es la escritura inspirada por Dios, tejida de múltiples formas por« la multiforme sabiduría de Dios». Mar es la condición que nos rodea, ensanchándose y dilatándose para los amantes del placer y los amantes de las pasiones, situados cerca de lo inmóvil; pues ni voz emite el pez, ni tiene una imaginación clara, puesto que tampoco tiene una sensación precisa. Aunque los peces que nadan en ella no tienen nada evidente, debido a la carencia del alma y de su sensación, sin embargo, los hombres santos, siendo pescadores y cazadores de los peces, hacen trabajo incluso en la multitud del agua del mar. Sobre ellos, en efecto, está escrito en los himnos divinos:« Los que descienden al mar en naves haciendo trabajo en muchas aguas, ellos vieron las obras de Dios y sus maravillas en el abismo». Descienden al mar lleno de oleaje, tormenta y salinidad, la vida de los hombres, en naves, los cuerpos humanos, las almas, para hacer
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trabajo en muchas aguas, pescando, gobernando; pues cada uno de los inteligentes tiene gobierno, siendo uno de los dones del Espíritu Santo. Se ha dicho, en efecto, que« la ayuda y el gobierno» es don del Espíritu Santo. Además de ser gobernante, el inteligente es también pescador, teniendo aquel arte sobre el cual Jesús dijo a los conocidos:« Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Los que hacen trabajo en muchas aguas, las obras del Señor y sus maravillas ven en el abismo, considerando en la medida de lo posible los juicios de Dios, que resultan ser un abismo profundo. Pues aunque son inescrutables, sin embargo, teniendo el Espíritu de Dios que escudriña sus profundidades, ven en el abismo las maravillas y obras de Dios. Mira también otra obra de los que descendieron al mar, anunciada en el profeta Isaías:« Volarán, dice, en naves de extranjeros, saquearán el mar a la vez», llamando naves extranjeras a los cuerpos debido a ser de otra naturaleza que las almas que navegan en ellos, siendo esencias racionales y creadas esto mismo a imagen y semejanza de Dios. Saquean estos el mar, despojando al dragón que hay en él, tomando de él las almas que engañó con enseñanza erística y engañosa. Que el dragón habita en el mar, el salmista en el centésimo tercer Salmo lo exclama diciendo:« Este mar grande y espacioso, allí naves transitan, animales pequeños con grandes, este dragón que formaste para jugar con él». Hay que considerar que aquí, en efecto, grande y espaciosa es el mar para los que habitan con el dragón, pero estrecha para los que se apresuran a estar fuera de él. Pues de la misma manera que para los justos es estrecha la puerta y angosto el camino para los que buscan en el vivir rectamente la vida eterna, siendo puerta ancha y camino espacioso para los viles y amantes del placer, de modo que muchos caen en la perdición, así el mar alegorizado se encuentra estrecho« para los que en todo son atribulados» debido a la piedad« y no angustiados», de modo que con confianza digan:« Que mediante muchas tribulaciones debemos entrar en el reino». Son golpeadas las olas del mar interpretado por el que lo domina y el que lo posee, a quien cantando dicen los santos:« Tú dominas el poder del mar y el oleaje de sus olas calmas». Esto logró sensible e inteligiblemente Jesús, habiendo reprendido al mar que espumaba contra el vaso apostólico y al viento que levantaba sus olas, de modo que al instante se hizo calma y cielo despejado, calmándose el agua y el aire. Además de ser reprendidas las olas del mar alegóricamente, fueron desolados también los profundos de los ríos, sobre los cuales, jactándose, el rey de Egipto, llamado dragón debido a lo venenoso y mortífero, jactándose dijo:« Míos son los ríos, y yo los hice». Los que tuvieron experiencia del mar estrechado, habiendo sido golpeadas sus olas, y de los profundos de los ríos secados, habiéndose acercado al que logró estas cosas, envían con gratitud un himno, diciendo así:« El que convierte el mar en tierra seca, en río pasarán a pie», habiendo sido desolados sus profundos, es decir, y habiendo sido golpeadas las olas del mar. Habiendo sido golpeadas las olas del mar y desolados todos los profundos de los ríos, la soberbia de los asirios perecerá, y el cetro de Egipto será quitado, no reinando ya, y la soberbia de los asirios...... tiene. Pues de ambas maneras se ensoberbecían, por una parte siendo maldicientes, por otra parte siendo arrogantes y ensoberbeciéndose por orgullo. Habiendo sido destruidos los opuestos, son fortalecidos por el Señor Dios de ellos los que caminan en mar estrecho, de modo que cada uno diga con gratitud:« Mi fuerza y mi»
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« Y un solo gobernante será de todos ellos como rey, y no serán más dos naciones, ni volverán a dividirse nunca más en dos reinos». Y después de otras cosas:« Y los purificaré, y ellos serán para mí un pueblo, y yo seré para ellos un Dios. Y mi siervo David será gobernante en medio de ellos, y un solo pastor será de todos, porque caminarán en mis preceptos y guardarán mis juicios y los cumplirán. Y habitarán sobre la tierra de ellos, la cual yo di a mi siervo Jacob». Y después de poco:« Y David, mi siervo, será gobernante de ellos para siempre. Y estableceré con ellos una alianza de paz, una alianza eterna será con ellos; y pondré mis cosas santas en medio de ellos para siempre. Y mi morada estará en ellos, y yo seré para ellos Dios, y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor, el que los santifica, al estar mis cosas santas en medio de ellos para siempre». Habiendo aparecido la concordancia del enigma profético con la división del único principado en dos reinos y la restauración de estos en un solo principado según la profecía de Oseas, es consecuente, después de la historia, entender de manera elevada lo referente a las dos varas que tomó para sí el hijo del hombre. Pues debe considerarse que por ellas se significan las llamadas de los dos pueblos, el de las naciones y el de la circuncisión, unidos en un solo cetro de reino, según el sentido de la escritura apostólica, que dice así:« Él es nuestra paz, el que hizo de ambos uno y rompió el muro divisorio de la cerca, para crear en sí mismo a los dos en un solo hombre nuevo», el griego y el judío. Pues cuando uno judaizaba y el otro helenizaba, existían dos varas y dos hombres divididos por la diferente religión, de modo que no estaban bajo un solo rey. Pero cuando resplandeció el verdadero guía, ante quien los santos dicen:« Tu reino es reino de todos los siglos», entonces todos los hombres fueron demostrados como un solo pueblo, llamados bajo un solo Dios y rey,« anunciando la paz a los que estaban lejos y paz a los que estaban cerca», para que en espíritu ambos sean constituidos como un solo reino, existiendo bajo el único Dios y rey. Y el pueblo llamado de entre las naciones es la vara sobre la cual se escribió Judá, el que confiesa, y el de la circuncisión es el cetro que está reservado para José. Cada uno de los detalles en el enigma de las dos varas podría ser aclarado minuciosamente y por sí mismo en los comentarios a Ezequiel, si Dios, por su propia bondad, llamara a hablar también sobre ellos, pero en cuanto a la necesidad presente, hablamos alegóricamente. De las dos autoridades que llegaron a ser una sola vara, una fue levantada por el Padre, la que según la carne fue levantada por Dios de David, quien, habiéndose convertido en pastor y rey eterno según la encarnación, visto como árbitro de una alianza pacífica y eterna, reinará estable y pacíficamente sin fin por los siglos, no terminando nunca su reino. Conviene a tal estado pacífico que se den en medio de los gobernados las cosas santas de Dios, siendo misterios del reino por parte del mismo que, siendo generoso, mora en medio de los que son salvados y santificados, cumpliéndose tan grande y tal bien en el tiempo de la encarnación, cuando el Verbo, hecho carne, habitó entre los suyos, para que, progresando aún más, contemplen« su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad». No inoportunamente se ha aclarado, en la medida de lo posible, con una digresión, lo referente a los dos cetros que tomó para sí el hijo del hombre, para que, habiéndolos unido y apretado, demuestre una sola vara. Pero este bien existirá perfectamente cuando,« habiendo entrado la plenitud de las naciones» en la máxima bienaventuranza,« todo Israel sea salvo». Zac. XI, 15– 16: Y dijo el Señor hacia mí: Toma todavía para ti utensilios pastoriles de un pastor inexperto. Porque,
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« he aquí que yo levanto un pastor sobre la tierra; al que desfallece no visitará, y al dispersado no buscará, y al quebrantado no sanará, y al íntegro no enderezará, y comerá las carnes de los elegidos y retorcerá sus tobillos». Habiendo llegado las ovejas racionales, por su propia elección, a mucho error y daño, el excelente pastor declaró:« No os pastorearé». A los rebaños que así quedaron sin protección por su propia elección, entregados a los deseos de sus corazones a la impureza, a pasiones de deshonra y a una mente reprobada, Dios levanta un pastor que entrega a los preanunciados, que no apacienta con conocimiento ni con ahorro a los que ha recibido, demostrando ser más bien causa de daño para ellos de lo que ellos mismos eligieron, no preocupándose por el que desfallece, se extravía y se ha desviado de la congregación y de la restauración hacia el rebaño divino del cual ha quedado fuera por error, ni tampoco apartando otro daño. Pues no busca al dispersado, no sana al quebrantado, no endereza al íntegro, teniendo como objetivo y afán ser causa de males y no de bienes; en todo caso, hace todo por codicia y por lo que le es grato; en todo caso, devora las carnes y retuerce los tobillos de los que están bajo él. Pero los pastores expertos no son tales, dados por don de Dios a los rebaños, como para que el Dios de toda utilidad diga:« Os daré pastores según mi corazón, que apacienten con conocimiento».¿ Pues cómo no van a ser buenos pastores aquellos de quienes gobierna el que da« su alma» por« las ovejas», siendo el« buen pastor»? Sobre esto, el primero de los apóstoles escribe a los que gobiernan la asamblea de los fieles:« A los presbíteros que están entre vosotros exhorto a apacentar el rebaño que está entre vosotros, no por fuerza sino voluntariamente, para que, manifestado el archipastor, recibáis la corona inmarcesible de la gloria». De los que así apacientan las ovejas que recibieron, nadie se enseñorea de las porciones que recibió, pues los que hacen esto devoran las carnes de las ovejas, buscando lo agradable de ellas, creyendo tener gloria en la vergüenza y en las obras que la traen, divinizando por su glotonería su propio vientre, de modo que sirven a él y no al Señor Jesús, de modo que por el mismo Apóstol se escribe igualmente sobre tales que« no sirven al Señor Jesús sino a su propio vientre». Teniendo tal opinión los falsos maestros y falsos pastores, los excelentes pastores tienen como salario de la enseñanza solo alimento sencillo y sin adornos, obedeciendo al que los condujo a esto, que dice:« Digno es el obrero de su alimento», de modo que con más franqueza dicen y escriben:« Nos contentamos con lo presente», es decir, con alimentos y vestidos. Por lo tanto, también a sus imitadores los conducen a esto diciendo:« Nada trajimos al mundo, porque tampoco podemos sacar nada. Teniendo sustento y abrigo, con esto estaremos contentos». Los que así tienen virtud, declarando con franqueza anuncian:« Plata y oro no tenemos». Los maestros que así son útiles no codician las carnes de los apacentados, teniendo deseo de su espíritu,« esforzándose» con ellos« por mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». Por lo cual tampoco retuercen sus tobillos, sino que los enderezan y los despiertan, para que corran en los caminos rectos del Señor y hagan lo debido, teniendo sanos también los tobillos de las manos. Y dije esto de que son tobillos de las manos, habiendo aprendido esto del sapientísimo Daniel. Lo mismo quizás puede ser igual a la torsión de los tobillos o equivalente a lo dicho por el gran profeta Elías a los indecisos que subían por dos caminos:
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«¿ Hasta cuándo cojearéis sobre ambas corvas? Si el Señor es Dios, id en pos de él; pero si Baal, id en pos de él». Clara y manifiestamente, el que a modo de amenaza dijo levantar un pastor sobre la tierra que no visita a la oveja que desfallece, ni busca al dispersado, que no venda ni sana al quebrantado, que no se afana por enderezar al íntegro para que esté aún más sano, ordena al profeta tomar utensilios pastoriles de un inexperto, que no tiene arte ni experiencia de un buen pastor, para que haga entender a aquellos a quienes profetiza cuál es la fuerza de lo que se le ordenó. Pues los que no entienden los discursos se fijan en las obras realizadas por el maestro. Puesto que, por tanto, había que entender sobre un pastor inexperto y que no tiene arte pastoral, el santo arrebatado por Dios tomó sensiblemente los utensilios dichos, para que, al ser preguntado por los que veían qué utensilios pastoriles tomó, no de un experto sino de un inexperto, diga sobre ellos qué significan. Muchas cosas así administradas se encuentran en los profetas, especialmente en Ezequiel. No es inverosímil que se haya preanunciado sobre el Anticristo lo referente a un pastor tan destructor, como se encuentra en más escrituras. Dijo ovejas elegidas cuyas carnes devora, no las que son absoluta y verdaderamente elegidas, sino las que elige como queridas y cercanas el que devora sus carnes. Zac. XI, 17:¡ Oh pastores que apacientan lo vano y los que han abandonado las ovejas! Espada sobre su brazo y sobre su ojo derecho; su brazo secándose se secará, y su ojo derecho cegándose se cegará. Acusa, o más bien amenaza, la palabra divina a los falsos pastores, que se han apartado y abandonado las ovejas, cazando lo vano, es decir, las codicias y el devoramiento de las carnes de los animales que se les confiaron, como si fuera sobre cada uno de ellos o como si fuera sobre uno todos por estar endurecidos en la misma maldad:« Espada sobre el brazo», esto es, su obra. Muchas veces se ha demostrado que el brazo significa alegóricamente la obra.¿ Qué espada es la que está sobre el brazo y el ojo del pastor culpable, sino la palabra castigadora sobre la cual en Isaías Dios dice a los que reciben la ley:« Si queréis y me escucháis, comeréis los bienes de la tierra; pero si no queréis ni me escucháis, la espada os devorará»? Sobre esta espada defensiva, en Jeremías, Dios dice de nuevo:« Extenderé mi mano sobre todos los que habitan la tierra», para que sufran estas cosas penosas. Según otra intelección, la espada puede ser la divina, la palabra que separa de los peores a los que están enredados en ellos. Por lo tanto, en los Evangelios, el Salvador dice:« No penséis que vine a traer paz a la tierra, sino espada». Pues la enseñanza evangélica no prepara para estar en paz con las cosas terrenales y la tierra, sino que separa de ella a los que piensan en las cosas terrenales y llevan la imagen de lo terrenal. Esta espada, a modo de oráculo, fue dada a Abraham, para que lo separe« de la tierra y de su parentela y de la casa de su padre», entendiéndose por tierra el cuerpo que lo rodeaba, por parentela los que practican las mismas cosas y se criaron juntos, y por casa del padre de la mente, el discurso proferido, como uno de los sabios interpretó sobre la educación mosaica. Equivalen a lo dicho a Abraham las palabras dichas por el divino esposo, o más bien por su padre:« Escucha, hija, y mira e inclina tu oído, y olvida tu pueblo y la casa de tu padre, porque el rey deseó tu belleza, y él es tu Señor». Pues es lo mismo que alguien olvide su propio pueblo y la casa del padre que el salir de la parentela y de la casa del padre el que fue exhortado a esto. La espada castigadora preanunciada
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que ha llegado sobre el brazo y el ojo, esto es, sobre la facultad práctica y la teórica, seca el brazo del pastor que debe ser castigado, quitando toda humedad y untuosidad censurable para que sea muerto. Cegará también el ojo, cegará el que al que lo tiene le parece derecho, pero no siendo tal en verdad, sino torcido e izquierdo y cualquier cosa más vil. Podrían entenderse también estos dichos sobre el Anticristo, que promete tener un brazo fuerte y vivo por las señales y prodigios que obra, siendo de mentira, y un ojo derecho, participando de la visión del rey inteligible de los asirios, sobre quien el mismo Señor dijo:« Traeré sobre la mente grande, sobre el rey de los asirios», que se jactó arrogantemente:« Saquearé la fuerza de las naciones y con la sabiduría de la inteligencia quitaré los límites de las naciones, tomaré toda la tierra habitada con la mano». Habiéndose jactado este soberbio:« No hay quien me escape o me contradiga», siendo hijo según la impiedad, el Anticristo se jactó de tener un brazo fuerte y un ojo derecho, brazo que secó la espada preinterpretada, y cegó el ojo cortando su visión pésima. Sobre esto escribe literalmente Pablo a los Tesalonicenses:« Hasta que venga el inicuo, a quien el Señor Jesús consumirá con el espíritu de su boca y anulará con la aparición de su presencia». Se considera ojo derecho de este a cada uno de los herejes que profesan la ciencia falsamente llamada tal; y brazo suyo a todo mago que pretende hacer fuerzas prodigiosas; pero ambos, el uno como brazo se seca, y el otro como ojo se ciega por la espada mencionada. Hay testimonios claros de esto que se pueden traer del libro de los Hechos de los Apóstoles. Un tal Elimas de nombre, mago, haciendo obras de hechicería y proponiendo enseñanza, distorsionando como pensaba a los que habían aceptado la fe, era considerado hacedor de prodigios y clarividente de mente, pensando mucho sobre lo que creía tener; ante este, acercándose con fuertes pruebas y energía divina, el divino Pablo dijo:«¡ Oh lleno de engaño y de toda astucia, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, no cesarás de distorsionar los caminos rectos del Señor? He aquí la mano del Señor sobre ti, y serás ciego y no verás el sol hasta un tiempo». La misma imagen de la impiedad que Elimas tenía también Simón el mago, a quien también Pedro demostró por el poder de Dios, al no quedar nada, habiéndose secado su brazo derecho y habiéndose cegado su ojo derecho. Suficientemente, según creo, habiendo sido aclarado según nuestra capacidad lo referente al pastor malvado inexperto, hay que exponer lo siguiente del profeta comenzando desde otra región. Zac. XII, 1– 3: Lema de palabra del Señor sobre Israel; dice el Señor que extiende el cielo y fundamenta la tierra y forma el espíritu del hombre en él: He aquí que yo pongo a Jerusalén como umbrales que se tambalean para todos los pueblos alrededor, y en Judea, y habrá asedio sobre Jerusalén. Y será en aquel día que pondré a Jerusalén como piedra pisoteada por todas las naciones; todo el que la pise, burlándose, será burlado, y se reunirán contra ella todas las naciones de la tierra. Los sucesos en Judea y Jerusalén y en los que habitan después de la cruz de Jesús preanuncia el profeta Zacarías, habiendo recibido palabra por el creador de todo, que extendió el cielo y fundamentó la tierra y formó el espíritu del hombre en él. Se ha dicho antes que los profetas se vuelven poseídos, dándoseles palabra según la cual preanuncian las cosas que serán. Pero para que no se anuncien muchas veces las mismas cosas, hay que contentarse con lo ya dicho.
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Dios extiende el cielo y fundamenta la tierra, llevando del no ser al ser estas criaturas más coherentes en las cuales también existe lo demás, como dice el hierofante:« Y se terminó el cielo y la tierra y todo el mundo de ellos». Por lo tanto, comenzando la Cosmogonía, dijo claramente:« En el principio hizo Dios el cielo y la tierra», esto es, extendió el cielo y fundamentó la tierra. Muchas veces ya se ha contemplado cuál es el modo de la extensión del cielo y de estar fundamentada la tierra, aclarándose las palabras que así son, por parte de Dios diciendo:« Yo solo extendí el cielo», y por parte del salmista sobre el creador:« Fundamentó la tierra sobre su seguridad, no se inclinará por los siglos de los siglos». El que desplegó el cielo mediante extensión y asentó en fundamentos la tierra, también creó al hombre,« formando en él su espíritu», esto es, entrelazando y uniendo como es posible al cuerpo, para que un solo animal compuesto de alma y cuerpo sea completado. No se forma de una vez el espíritu del hombre, sino en él; pues no es de naturaleza corporal sino racional. Se forma primeramente el cuerpo del hombre, según lo dicho por Moisés:« Formó Dios al hombre, polvo de la tierra». Conociendo este modo de la creación, el magnánimo y valerosísimo Job exclamó hacia el creador:« Acuérdate de que me formaste barro, y a la tierra me devuelves de nuevo». Pero también sobre la generación del compuesto de alma y cuerpo dice:« Tus manos me hicieron y me formaron», habiéndose formado el cuerpo, habiéndose hecho el alma, la cual, llamada espíritu, formó en el hombre, participando de la composición de la facultad sensitiva, para que todo el hombre, animado, sensitivo, animal, sea demostrado. Además de lo así contemplado, podría decirse de otro modo: el espíritu del hombre que se forma en él es aquel sobre el cual el Apóstol escribe:«¿ Quién de los hombres sabe las cosas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él?», siendo otro distinto al alma racional, llamado« hombre oculto del corazón». La formación de él no es como la del cuerpo, sino aquella que el santo salmista ruega que sea realizada en su corazón diciendo:« Corazón puro crea en mí, oh Dios». Se forma un corazón puro, el que es modelado según la virtud y la otra santidad, para que clara y rítmicamente actúe y piense. Siendo esta la opinión de la valerosísima Judit, la que mató al crudo tirano Holofernes, los sapientísimos ancianos, alabándola, dijeron hacia ella:« Buena es la formación de tu corazón». Es homónima la formación y el modelado con los del cuerpo; pues estos se oponen a lo que se forma, significando que existe un sustrato material, mientras que la formación del espíritu, mediante el modelado de conceptos y fantasías racionales, lo presenta. El que extendió el cielo y fundamentó la tierra y formó el espíritu del hombre en él amenaza con asolar y derribar la ciudad y región de los judíos por lo osado contra el Salvador que se presentó por parte de los que hicieron cosas impías, pues con cruz y azotes rodearon al que dio su alma como rescate, al que quitó el pecado del mundo, aunque vino para la salvación de todos.¿ Y qué es lo que preanuncia como penoso contra los que mataron a Cristo?« He aquí que pongo, dice, a Jerusalén como umbrales que se tambalean y a Judea para todos los pueblos alrededor», de modo que no tenga ya ninguna sede y seguridad, abandonada por el que la fundamentó y protegía, cumpliéndose lo preanunciado a modo de amenaza en Isaías:« Será abandonada la hija de Sión», y en Jeremías hacia el mismo que la apartó por la impiedad que prevaleció, diciendo:« Abandoné mi casa, dejé mi heredad, di a mi amada
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alma en manos de sus enemigos». Pues antes del abandono y la entrega, casa y heredad y alma amada era la que se dice esto, del que dijo después por la impiedad hacia él:« He aquí que se os deja vuestra casa desierta». Y bien que no las puertas sino los pórticos serán puestos; pues no toda la seguridad ha sido sacudida, sino la que está según la sombra y la letra, siendo entrada de las cosas externas de la ley, que se ha dicho« justificaciones de la carne impuestas hasta el tiempo de la corrección». Puesto que las cosas penosas amenazadas tocaron también a la Judea sensible y a su metrópoli, pues fue derribada de modo que ya no quedaba piedra sobre piedra, los pueblos de alrededor de las naciones extranjeras, no permitiéndoseles entrar para pisotear el suelo sagrado, la pisan, como si pisaran una piedra común y corriente, subiendo con pies sin lavar. Este aspecto sombrío, contemplándolo de lejos con mirada profética, Jeremías, lamentándose y gimiendo por la ciudad que cayó en tal desgracia, exclamó lastimeramente:«¿ Cómo se sentó sola la ciudad llena de pueblos, fue considerada como viuda la llena de naciones?». Que estas cosas sucederían a Jerusalén, acercándose a ella el Salvador dijo:« Jerusalén, Jerusalén, si conocieras también tú las cosas para la paz; pero ahora se ocultaron de tus ojos; pues vendrán tus enemigos y te rodearán, rodeándote de estacada», como abandonada para ser arrasada hasta la tierra, habiendo llegado alrededor tuyo todas las naciones enemigas, de modo que aparezcas desierta:« Pues cuando, dice, veáis a Jerusalén rodeada de campamentos, sabed que se acercó su desolación». Estas cosas le han sucedido por experiencia a los que mataron al Señor, cuando los romanos los dominaron y derribaron sus ciudades y los esclavizaron, apartados por ley de cautiverio, o más bien arrancados de la que los crió, de modo que ya no tienen tierra o región propia, vagando por todas partes de la tierra. Sobre la ira que así llegó hasta el fin a Judea y a los que habitan en ella, un escritor propio de los que sufrieron redactó una composición de muchos libros de ellos y de sus lugares, de modo que se ve sin duda cumplido lo que dijo el Salvador y lo que Zacarías proféticamente declaró comenzando desde:« Pongo a Jerusalén como umbrales que se tambalean». Habiendo sido puestos sus umbrales para tambalearse y habiendo asedio que la rodea, todas las naciones extranjeras, habiendo subido, la pisan despreciativamente como piedra impura, no viniendo ya como a un templo y suelo sagrado, sin vigilancia y no con las purificaciones y pre- santificaciones debidas. Por lo cual, burlándose, se burlan de ella como de una ruina, subiendo todos finalmente para« arar como un campo». Además de lo literal, podría decirse también lo referente al sentido: todos los herejes, por lo que piensan mal y hacen,« edifican a Sión en sangres y a Jerusalén en injusticias».¿ Pues cómo no edifican en sangres a Sión escandalizando y derramando la sangre de los que engañan? Por lo cual también en injusticias edifican a Jerusalén. Que los engañados son tratados injustamente por los engañadores, lo declara clarísimamente sobre tales la escritura de los divinos Proverbios, diciendo así:« De su impiedad se llenarán; pues por lo que hacían injusticia a los niños, serán asesinados, y el examen destruirá a los impíos». De la ciudad pésimamente edificada, la palabra de Dios pone los umbrales que se tambalean, para que con fuertes pruebas sean derribados, de modo que sean pisoteados por los pueblos de alrededor que pisan a la Jerusalén falsamente llamada así, demostrada como piedra impura, de modo que, burlándose, se burlen de la ciencia falsamente llamada así los que han conocido lo impuro y sucio de ella, profesando la verdad y los misterios del reino de los cielos. Y puesto que no pocos burlándose se burlan, sino todas las naciones, a la que cayó en vileza
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razonablemente se ha dicho que se reunirán contra ella todas las naciones. Es pisoteada como piedra Jerusalén cuando, habiendo salido el sol de la justicia, prepara un día inteligible digno de ser cantado, que muchas veces ya se ha mencionado. Zac. XII, 4: En aquel día, dice el Señor todopoderoso, golpearé a todo caballo con éxtasis y a su jinete con desvarío; pero sobre la casa de Judá abriré mis ojos; y a todos los caballos de los pueblos golpearé con ceguera. En lo preconocido del profeta, sobre los caballos y sus jinetes de muchas maneras ha habido claridad; de donde la mayor parte de ellos ahora hay que callar, mencionando solo para la necesidad presente lo así contemplado. Los hombres engañadores que se constituyen con discursos contenciosos son« caballos falsos para la salvación», teniendo como jinetes y pasajeros a los espíritus errantes y a los demonios falsos en hipocresía cuya enseñanza profesan, proponiendo« la sabiduría de este siglo y de sus gobernantes». A los que así tienen caballos, Dios los golpea en el día que él hace, según lo dicho a modo de bendición hacia el que es iluminado:« El Señor será para ti luz eterna». Pero Dios golpea a los caballos censurables no para que no existan de ninguna manera, sino para que no entiendan sobre lo que dicen y aseguran, perdiéndose su sabiduría y siendo anulada su inteligencia; sucediendo esto, el jinete de cada caballo tal desvariará. Habiéndose realizado esta administración, Dios abrirá sus ojos sobre la casa de Judá, siendo« Iglesia del Dios vivo», reinando en ella el Salvador que salió de la tribu de Judá, ante quien los sabios en Dios dicen:« Judá, a ti te alaben tus hermanos; tus manos sobre la nuca de tus enemigos, y te adorarán los hijos de tu padre». Sobre la casa de este Judá abre los ojos, sus facultades supervisoras y de inspección, el benefactor, de modo que cada uno de los que participan de la iluminación y de la gracia diga a modo de oración:« Mira hacia mí y ten piedad de mí». Disfrutan del don todos los justos, teniendo el rey de todos« sus ojos sobre ellos y sus oídos hacia su súplica». Además de ser golpeado con éxtasis el caballo entregado y con desvarío su jinete, también todos los caballos de los pueblos son golpeados por el providente de todo con ceguera. Estos son los que son aguijoneados adúltera y fornicariamente, sobre quienes la profecía dice:« Caballos lujuriosos se hicieron, cada uno relincha hacia la mujer de su prójimo». Para bien es golpeado con ceguera el animal relinchador, para que no tengan ya vista aguda hacia la lascivia. Pues sucederá a esta privación de los ojos del alma una recuperación de la templanza, de modo que rectamente vean lo que deben hacer y lo que conviene trabajar. Por lo tanto, el mago Elimas, que veía mal, fue cegado hasta un tiempo, perdiendo la visión de la hechicería, para que, habiendo recuperado la vista después, contemple« al sol de la justicia». Pues no en vano se añade el hasta un tiempo, no viéndose el sol, que será visto entonces cuando la visión que ve la luz suceda a la ceguera. Zac. XII, 5: Y dirán los jefes de mil de Judá en sus corazones: Encontraremos para nosotros a los que habitan en Jerusalén en el Señor todopoderoso, Dios de ellos. Del loable Judá ante quien se ha dicho:« Judá, a ti te alaben tus hermanos», siendo rey de todos y habiendo asumido el poder de todos, sus jefes de mil son los que militan bajo él, los que fueron demostrados« desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra», es decir, los apóstoles de Cristo. Hay que considerar si también todos los hombres portadores del espíritu, profetas y cuantos otros se someten a Judá, maestros, evangelistas, los jefes de mil así entregados, buscan para encontrar
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No otros que aquellos que habitan Jerusalén, la que contempla« la paz que sobrepasa todo entendimiento» y la ciudad celestial de Dios, sobre la cual escribe Pablo, el que habla en Cristo,« el vaso de elección»:« Os habéis acercado al monte de Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial». Quien completa esta ciudad hermosa, el ciudadano excelente y legítimo, siendo firme en la santidad y en la restante virtud divina, permanece inamovible, según lo dicho en uno de los cánticos de las subidas:« El que habita en Jerusalén no será conmovido para siempre». Y habita en ella el que permanece para siempre bajo aquel que reina sobre ella. Los mencionados jefes de mil encuentran a los que habitan la ciudad divina,« cuyo arquitecto y constructor es Dios», como hijos y discípulos para sí mismos; como Pablo encontró a Silvano, a Timoteo, al evangelista Lucas y a los otros conocidos de quienes se hace memoria en sus epístolas y en los Hechos de los Apóstoles. De manera semejante, Pedro, el genuino discípulo del Salvador, encontró a Marcos el evangelista y a otros muchos. Del mismo modo, Juan, el discípulo amado por el Señor. Se mencionan aquellos a quienes encontró habitando Jerusalén en el libro de sus Hechos. Y todos los que presiden la Iglesia apostólica, mediante la recta enseñanza, encuentran a los que profesan la misma fe, siendo ciudadanos de la verdadera y espiritual Jerusalén, por lo cual habitan en ella. De los jefes de mil mencionados, el Señor Todopoderoso es quien los domina y reina sobre ellos.
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Zacarías XII, 6- 7:« En aquel día pondré a los jefes de Judá como un tizón de fuego entre leña y como una antorcha de fuego en gavilla, y devorarán a derecha e izquierda a todos los pueblos de alrededor, y Jerusalén habitará todavía por sí misma. Y el Señor salvará las tiendas de Judá como desde el principio, para que no se engrandezca la jactancia de la casa de David ni la altivez de los que habitan Jerusalén sobre Judá». En el tiempo que llamó día por su luminosidad, los jefes de Judá encuentran para sí a los que habitan Jerusalén, siendo puestos por Dios como un tizón de fuego entre leña y como una antorcha de fuego en gavilla, para que a derecha e izquierda sean devorados todos los pueblos de alrededor. Como tizón entre leña y antorcha en gavilla son puestos los jefes del Judá inteligible, para que en la palabra ardiente y luminosa devoren las disposiciones infructuosas y materiales. Pues los árboles que no dan buen fruto, al ser cortados y arrojados al fuego, son leña entregada al castigo, para que su pésima cualidad sea consumida, así como los que son como paja, siendo rastrojo y no trigo, son consumidos por el fuego. Pues se ha dicho en el Evangelio que, habiendo limpiado Jesús la era con el bieldo que tiene en su mano, el trigo es introducido en el granero de las promesas— estos son los hombres justos—, pero la paja será quemada con fuego inextinguible, consumiéndose la pésima disposición de aquellos que, contrariamente a su propia voluntad, fueron hallados infructuosos. Sobre tales personas se dice en el profeta Miqueas por parte del Salvador:«¡ Ay de mí!, porque he llegado a ser como quien recoge rastrojo en la siega y como quien rebusca en la vendimia, no habiendo racimo para comer las primicias». Habiendo dicho con enigma la infructuosidad que existía, la manifiesta en lo siguiente diciendo:«¡ Ay de mí, alma!, porque ha perecido el piadoso de la tierra, y no existe quien obre rectamente entre los hombres; todos se juzgan para derramar sangre, cada uno oprime a su prójimo con opresión. Preparan sus manos para el mal».¿ Pues cómo no han de ser castigados, siendo consumidos por el fuego del tormento, aquellos que están sujetos a las maldades mencionadas? A uno de los jefes de mil interpretados, el Señor dice:« He puesto mis palabras en tu boca como fuego, y a este pueblo como leña, y serán devorados» por la infructuosidad que eligieron tener.
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De este sentido existe también lo que se profetiza en Isaías:« Y la luz de Israel será como fuego, y devorará como hierba la materia, y devorará desde el alma hasta las carnes», esto es, desde la opinión pésima hasta las acciones viles; pues mediante el alma aludió a la opinión, y mediante las carnes a las acciones. Los jefes de mil puestos como tizón de fuego ejecutan lo mismo que el carbón tomado del altar espiritual y celestial con tenazas por uno de los serafines; el cual, acercándolo a la boca del profeta, quitó de él sus iniquidades y purificó sus labios. Qué es lo que consumen el tizón y la antorcha de fuego a derecha e izquierda, es momento de decirlo. Las cosas que son conocidas por sí mismas como impiedades y pecados resultan ser siniestras y a la izquierda; pero las que se disfrazan falsamente de virtud se consideran a la derecha. Por tanto, prohibiendo ambas, la palabra divina dice:« Haz sendas rectas para tus pies, y endereza tus caminos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda», ni hacia los excesos ni hacia las carencias; pues ambas son maldades. Siendo la liberalidad— esta es la disposición social— una virtud, una desviación a la izquierda es la tacañería, considerándose a la derecha la disipación, que es consumidora de bienes no en lo que se debe y como se debe, sino en la caza de placeres vergonzosos. Puesto que tanto el tacaño como el disipado deben ser reprendidos, el tizón de fuego y la antorcha se apoderan de ambos. Por muchos medios se nos ha demostrado que, siendo las virtudes términos medios, sus carencias y excesos resultan ser maldades, en el discurso que escribimos sobre las virtudes. Lo dicho sobre la derecha y la izquierda, al encontrarse casi en todos los hombres, se ha dicho que están en el círculo de todos los pueblos. Cuando los pueblos que rodean la ciudad santa disfruten del castigo, entonces ella habitará por sí misma, custodiada por quien la edificó y eligió, según lo dicho sobre su seguridad:« Montes alrededor de ella, y el Señor alrededor de su pueblo». Sobre tal custodia se menciona también en el profeta en cuestión que el Señor Todopoderoso será« como muro de fuego» alrededor de ella, lo cual ha sido aclarado al principio de Zacarías, al ser Jerusalén habitada por sí misma, habiendo sido ahuyentados los que la rodearon bélicamente, según lo dicho por quien la habita:« Todas las naciones me rodearon, y en el nombre del Señor los rechacé», y lo siguiente.¿ Y qué se añade armoniosamente al hecho de que la ciudad santa habite por sí misma, sino que el Señor salve las tiendas de Judá como al principio, no siendo otras que las virtudes específicas? Sobre estas, el decreto proverbial declara:« Las tiendas de los que obran rectamente se establecerán». Sobre lo amable que les pertenece, el salmista canta diciendo:«¡ Cuán amables son tus tiendas, Señor de los ejércitos!».¿ Pues cómo no han de ser deseables, estando llenas de los que celebran fiestas? Pues la voz de regocijo y confesión del sonido de los que celebran no se canta en otro lugar sino en las tiendas de los justos. Y el Señor salva las tiendas de Judá como al principio, antes de que la maldad y la impiedad se apoderaran de los hombres. Es posible decir que las tiendas que se salvan como desde el principio son los cuerpos que nos rodean. Y la salvación ocurrirá cuando nuestro cuerpo corruptible, el despreciable y débil, se revista de incorrupción, gloria y poder, convirtiéndose de cuerpo psíquico en cuerpo espiritual. En muchos lugares se ha expuesto que las tiendas son los progresos— pues estas son las casas de los que están de camino—, estas se salvan divinamente como desde el principio, al sobrevenir la condición perfecta y la virtud. Existirán los bienes mencionados divinamente, para que, jactándose cada uno de los que se salvan en el Señor, no arrojándose ya nada sobre sí mismo sino sobre la causa de los bienes perfectos, la jactancia de la casa de David ya no se engrandezca ni la altivez de los que habitan Jerusalén, cantando todos:« Es mejor confiar en el Señor que confiar en el hombre; es mejor esperar en el Señor que esperar en un príncipe».
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Preparando esta virtud en la humildad, Dios ordena en Jeremías:« No se jacte el sabio en su sabiduría, ni se jacte el fuerte en su fuerza, ni el rico se jacte en su riqueza, sino que en esto se jacte el que se jacta: en entender al Señor, y en hacer juicio y misericordia en medio de la tierra». Las mismas cosas exclamó con gratitud la madre de Samuel, habiendo dado a luz paradójicamente, solo intercambiando« el sabio en su sabiduría», proponiendo en su lugar:« No se jacte el prudente en su prudencia». Toda jactancia prohibida resulta ser censurable y perjudicial, como escribió Santiago sobre todas en general en su epístola:« Toda jactancia tal es malvada», trayendo vergüenza y oprobio, de modo que Jeremías dice de manera muy reprobatoria a los que se enorgullecen:« Avergonzaos de vuestra jactancia y de vuestro oprobio» todo el día. A alguien sujeto a tal vanidad y ambición, la palabra dice:«¿ Por qué te jactas en la maldad, oh fuerte, en la iniquidad todo el día?». Y se engrandece la jactancia de la casa de David y la altivez de los que habitan Jerusalén sobre el Salvador que brotó de Judá. Esto sucede cuando los que parecen ser eclesiásticos creen obrar por propia fuerza y no por la gracia de aquel que dijo:« Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón». Zacarías XII, 8:« Y será en aquel día que el Señor protegerá a los que habitan Jerusalén, y el que es débil entre ellos en aquel día será como la casa de David, y la casa de David como casa de Dios, como ángel del Señor delante de ellos». En el día en que ocurrieron las proezas de los jefes de Judá, el Señor protegerá magníficamente a los que habitan Jerusalén, cumpliéndose en cada uno de ellos lo dicho sobre« el que habita en la ayuda del Altísimo»:« Con escudo te rodeará su verdad». Y en otro salmo, el Señor protegerá a los que le temen, de modo que cada uno diga:« Porque tú eres mi protector, en tus manos encomendaré mi espíritu». Existirá para los que habitan la Jerusalén espiritual el tomar y revestirse de la armadura de Dios, habiendo ceñido los lomos en la verdad y los pies asegurados con el calzado en la preparación de la paz digna de Dios, más aún, habiéndose revestido de la coraza de la justicia, sobre todo tomar el escudo de la fe con el cual se apagarán los dardos encendidos del maligno. Protegiendo el Rey de toda la creación con su propio escudo a los que habitan la gran ciudad Jerusalén, habrá fuerza y poder, de modo que el que antes era débil entre ellos recobre el vigor de la casa de David, siendo la« Iglesia del Dios vivo» templo de Dios, de modo que cada uno de los que tienen conocimiento y virtud eclesiástica clame a modo de himno:« Mi fuerza y mi alabanza es el Señor, y se convirtió para mí en salvación». Y puesto que los que dicen esto, caminando sobre la tierra, tienen una ciudadanía celestial, siendo casi iguales a los ángeles al resucitar de entre los muertos, razonablemente la casa de David, el que se interpreta como capaz de fuerza, será ángel de Dios, habiendo tenido el don y la preeminencia por parte del nacido de la inmaculada virgen María, llamado« ángel del gran consejo», como Isaías, que muchas veces preanunció su venida aquí, dijo de parte del coro de los santos:« Un niño nos ha nacido y un hijo nos ha sido dado y se llama su nombre ángel del gran consejo». Hay que atender a la precisión de la profecía que nos manifiesta haber nacido el bebé de María, y haber sido dado el Hijo, el Unigénito de los senos del Padre. Pues no fue dado un hijo, no habiendo nacido para nosotros un niño según los docetas que piensan impíamente, ni tampoco ha nacido el hijo de la virgen, no habiendo dado el Padre al Hijo Unigénito, según Pablo de Samosata y Fotino el gálata y los que impíamente pensaron lo mismo sobre ellos, Artemas y Teodoto. Aquellos, pues, fueron expulsados de la Iglesia por haber sido vistos como totalmente impíos; nosotros, manteniendo el antiguo sentir de la asamblea de los fieles, confesamos que el Dios Verbo ha venido, habiendo asumido al hombre perfecto de alma, cuerpo y espíritu. Y que el Padre dio al Hijo para que naciera el niño, lo declara muy claramente Juan el evangelista al decir que él mismo, el que se hizo hombre, dijo sobre sí:« De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él tenga vida eterna». Este sentido tiene lo enviado a los romanos por el portador de Cristo, Pablo, que dice así:« Dios envió a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado, para condenar el pecado en la carne». Estas cosas me han sido necesarias decirlas debido al mencionado Fotino y a su maestro Marcelo, que dicen que la carne es el hijo enviado, no llamándose de ninguna manera al Dios Verbo Hijo. En otros lugares ha sido mayor nuestro reproche de su conocimiento falsamente llamado, cuando se trataba de hablar sobre el Hijo de Dios, digo, sobre el Dios Verbo y su encarnación. Es posible, según otra teoría, decir que la casa del capaz de fuerza, el creador de todas las cosas, es el nacido de María, siendo ángel delante de los beneficiados que habitan la santa Jerusalén; y ángel delante de ellos ha llegado a ser, manifestando el gran consejo de Dios.
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Zacarías XII, 9- 10:« Y será en aquel día que buscaré destruir a todas las naciones que vienen contra Jerusalén. Y derramaré sobre la casa de David y sobre los que habitan Jerusalén espíritu de gracia y de compasión». En el día que se acercó después de progresar la noche de la ignorancia y la maldad, sobre la cual el Apóstol escribe diciendo:« La noche ha avanzado, y el día se ha acercado; como en el día caminemos decorosamente», el benefactor Señor busca destruir a todas las naciones que vienen de manera sediciosa y bélica contra la ciudad del gran rey Jerusalén, esta es Jerusalén. Busca destruir a todas las naciones que se han alienado de la verdad y de la piedad, no para que los hombres ya no existan— pues es imposible—, sino para que ya no sean malos y perversos. Pues si quisiera destruir por completo a la humanidad, no buscaría hacer esto, pudiendo de repente reducir el todo a la nada. Pues si del no ser al ser ha traído y llamado a los seres, mucho más capaz era de destruir su existencia, pero esto no es deseable para él. Pues se ha dicho sobre él por parte del sapientísimo Salomón:« Creó para que existan todas las cosas, y salvadoras son las generaciones del mundo; no hay en ellas medicina de destrucción». Así como habiendo venido nuestro Señor y Salvador a buscar a nuestro género perdido, lo salvó, así buscando destruir a todas las naciones que vienen contra Jerusalén, las salva, habiendo hecho desaparecer las causas del daño que existía en ellas por acciones ilícitas y pensamientos extraños, de modo que, habiendo prevalecido la paz, las naciones ya no vengan contra la divina Jerusalén, habiendo abandonado el modo sedicioso y la disposición amante de la guerra. Y el verbo venir significa que los que suben son enemigos y extranjeros, como dice el dicho proverbial al que vive pacíficamente:« Cuando duermas, dormirás dulcemente, y no temerás las acometidas de los impíos que vienen». Y que la destrucción de las naciones buscada por el Salvador, providente de todas las cosas, se realiza, se ha añadido que en el día preanunciado derrama el que promete los bienes sobre la casa de David y los que habitan Jerusalén espíritu de gracia y de compasión, siendo« Padre de las compasiones» y dador del Espíritu Santo. Pues esto se demuestra por las Escrituras inspiradas por Dios. Pues sobre este don, Pablo escribe:« El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado». Salomón en la Sabiduría que se le atribuye dice:«¿ Quién escudriñará las cosas en los cielos, si tú no hubieras dado sabiduría y enviado tu Espíritu Santo desde las alturas? Y así fueron enderezadas las sendas de los que están en la tierra, y los hombres fueron enseñados en lo que te es agradable». Y el dispensador del Espíritu mismo en Isaías dice a alguien:« He dado mi espíritu sobre ti», y de nuevo sobre tal cosa dice a otros:« He dado mi espíritu sobre él». Manifestando el don abundante, el que lo ofrece dice:« Derramaré espíritu de gracia y de compasión», como también se puede aprender de otros pasajes; pues diciendo Dios:« Derramaré de mi espíritu sobre toda carne», significa el don rico, como también:« El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones». Se presenta por voz apostólica que el Espíritu de gracia es el Santo, escribiendo así:« El que despreció la ley de Moisés sin compasión muere ante dos o tres testigos;¿ cuánto pensáis que será digno de peor castigo el que pisoteó al Hijo de Dios y tuvo por común la sangre de la alianza, e insultó al Espíritu de gracia en el cual fue santificado?». Concuerda con que el Espíritu Santo sea de gracia lo que se menciona en otra palabra del Apóstol así:« Hay repartimientos de dones, pero el mismo Espíritu», y aún:« Pues a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría, a otro palabra de conocimiento, a otro fe en el mismo Espíritu», y los enumerados a continuación diversos dones. El Espíritu de gracia y de compasión es, dispensado por« el Padre de las compasiones». Se ha dicho sobre este pasaje en otros comentarios que el Padre de las compasiones del Dios Verbo y dador del Espíritu Santo es el Dios de todas las cosas. Habiendo conocido por lo escrito quién es el que da abundantemente el Espíritu de gracia y de compasión, consecuentemente sabremos quién es la casa de David y los que habitan Jerusalén. Ambos pueden significar la Iglesia, siendo Jerusalén y la casa de David, como se aclaró hace poco.
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Zacarías XII, 10:« Y mirarán hacia mí por lo que se burlaron, y se lamentarán por ellos con lamento como por un amado, y se dolerán con dolor como por un primogénito». Habiendo caído en gran desgracia, los judíos que mataron al Señor han sido retenidos intensamente por lamento y dolor, lamentándose como por un amado muerto y doliéndose por un hijo primogénito,« habiendo llegado sobre ellos la ira hasta el fin», de modo que su patria fue arrasada y ellos, esclavizados, se convirtieron en vagabundos por toda la tierra. Que a esto fueron sometidos por decreto de la providencia de Dios debido a la mancha que cometieron al someter a la cruz al Salvador de todos, se puede aprender del mismo pasaje en cuestión. Pues el que sufrió por ellos dice:« Mirarán hacia mí por lo que se burlaron».¿ O no se burlaban impía y profanamente cuando, estando Jesús colgado del madero, escarneciendo decían:«¡ Vaya!, el que destruye el templo de Dios y en tres días lo levanta. A otros salvó, a sí mismo no puede salvarse».« Si eres Hijo de Dios,¡ baja de la cruz!»? Estas y otras cosas escarneciendo los malvados, el evangelista escribe que se cumplió la profecía que dice así:« Mirarán al que traspasaron», siendo la misma, diferenciándose solo en palabras de:« Mirarán hacia mí por lo que se burlaron». Pues dicen los que han perfeccionado el dialecto hebreo que la voz expuesta de Zacarías fue trasladada a la evangélica, o bien habiéndola trasladado el evangelista, pues era hebreo, o habiéndola tomado de otro que la interpretó, ya sea Áquila o Teodoción o algún otro que trasladó la palabra hebrea a la lengua griega. Fuimos inducidos a decir esto porque algunos preguntan dónde se ha dicho en los profetas:« Mirarán al que traspasaron», no encontrándose en ninguna parte de los publicados del Antiguo Testamento. Probablemente se cree que el lamento por un amado y el dolor por un primogénito es de los que mataron al Señor, puesto que les sobrevinieron los males al matar a Jesús, siendo Hijo primogénito y amado. Se ha observado muchas veces que amado significa dos cosas, tanto el digno de ser amado como el Hijo Unigénito. Y ambas cosas existen en Jesús el Cristo, siendo Hijo de amor, es decir, de Dios, sobre quien está escrito:« Dios es amor», pero también unigénito, pues también del Padre es el único Hijo unigénito y de la santa virgen María.
q.143
Zacarías XII, 11- 14:« Y será en aquel día que se engrandecerá el lamento en Jerusalén como lamento de granado en el campo siendo cortado, y se lamentará la tierra por tribus y tribus, tribu por sí misma y sus mujeres por sí mismas, la tribu de la casa de David por sí misma y sus mujeres por sí mismas, la tribu de la casa de Natán por sí misma y sus mujeres por sí mismas, la tribu de la casa de Leví por sí misma y sus mujeres por sí mismas, la tribu de Simeón por sí misma y sus mujeres por sí mismas, todas las tribus que quedan, tribu por sí misma y sus mujeres por sí mismas». Los árboles llamados alegóricamente en la Escritura, siendo dotados de libre albedrío, a veces dan buen fruto por elección, y a veces venenoso y dañino. Ciertamente, el pueblo israelita, plantado por Dios como« vid fructífera toda verdadera, convertida en vid de amargura», llegó a ser, de modo que finalmente fue digno de ser cortado, puesto que trajo« uva de hiel y racimo de amargura», según lo escrito:« Todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego». Así pues, como la vid portadora de buenos frutos cambió a dar los peores frutos, así las plantas de granado, habiéndose convertido de buenas en malas, sufrieron lamento al ser cortadas, como manifiesta la palabra presente. Pues se dice sobre plantas domésticas que dan fruto comestible en el Cantar de los Cantares por parte del esposo Cristo:« Bajé a ver en el fruto del torrente, a ver si floreció la vid, si florecieron los granados». Pues habiendo bajado a la tentación de la vida, llamada torrente por anagogía, vio la vid y los granados teniendo el principio de fructificación, lo cual se significa mediante la flor. Después de la flor, habiéndose demostrado el fruto perfecto, tuvo deseo la esposa del Verbo, la Iglesia que se desposó con él, de saciarse de la bebida que ofrece el esposo. Por eso le dice:« Me darás de beber del vino aromático, del jugo de mis granados». El jugo de los granados no solo cura la sed, sino que, ofrecido como ayuda, mejora al que lo toma. El fruto de esta planta, estando bajo la cáscara, tiene mucha composición ordenada rítmicamente y compactada según armonía, de modo que el esposo dice a la conviviente:« Como cáscara de granada es tu mejilla, esposa», apareciendo en ti el rojo por pudor y el fruto bajo la cáscara teniendo mucho orden y composición. Los árboles así interpretados, convertidos por su propia pereza, son cortados, estando« el hacha junto a la raíz de ellos», de manera semejante a las vides que no dan fruto loable y útil, de modo que el Salvador dijo:« Todo sarmiento que no permanece en mí es cortado y arrojado al fuego». Y no en otro lugar se engrandecerá el lamento del granado sino en el campo siendo cortado. Habiendo ocurrido esto perjudicial, se lamentarán las tribus de la tierra con llanto y gemido por la conversión a la maldad de las plantas de granado. Y homónimamente debe tomarse el lamento, sufriéndolo los árboles al ser cortadas sus propias raíces, lamentándose las tribus de la tierra de otra manera, llevando las manos contra el pecho con golpe. Esto ordena hacer la palabra, habiéndose separado las mujeres de los hombres; pues era falta de compasión, y no sintiendo el mal que los posee, el cohabitar los convivientes para la sucesión de hijos con la amenaza pendiente, cuando es el tiempo de oración. Y aun sin cólera pendiente, el portador de Cristo, el Apóstol, prohíbe las uniones de hombres con mujeres en los tiempos de oración, escribiendo a los que están en matrimonios que entonces sobre todo se abstengan de uniones conyugales cuando hay que orar y suplicar a Dios, diciendo:« Privaos el uno al otro por un tiempo», de la unión habitual, se entiende,« para que os dediquéis a la oración». Si, pues, esto se hace por causa de la pureza y en tiempo en que nada temible está pendiente, mucho más debe buscarse la pureza estando pendiente el peligro. Pues se ha cuidado esto también en la enseñanza anterior a la venida del Salvador. Inmediatamente, pues, estando las naciones bélicamente pendientes contra Israel para saquear y esclavizar, la palabra divina exhorta a que los sujetos a la incursión de los enemigos se dediquen a la abstinencia y a la templanza, diciendo:« Santificad ayuno, proclamad curación», y después de otras cosas:« Salga el esposo de su alcoba y la esposa de su tálamo. Entre el pórtico del altar llorarán los sacerdotes y dirán: Perdona, Señor, a tu pueblo y no entregues tu heredad al oprobio de que las naciones se enseñoreen de ellos, no sea que digan las naciones:¿ Dónde está su Dios?». Y mira cómo era disonante e inapropiado permanecer en la misma alcoba y tálamo los convivientes cuando se esperan males, lamentándose los sacerdotes entre el pórtico del altar. Conforme a esta profecía se declara también en la historia antigua: habiendo sido construido por Noé según mandato del que cuida de todas las cosas el arca debido a la temible lluvia para que Noé y su casa fueran guardados fuera de todo daño, estando ya pendiente la caída de la lluvia, dice el Señor al justo:« Entra tú y tus hijos y tu mujer y las mujeres de tus hijos», para que dentro en el arca los hombres estén por sí mismos y aparte las mujeres, no realizándose unión conyugal en la corrupción del género de los hombres, fluyendo todo sin las cuatro parejas que entraron en el arca, no permaneciendo ya en división los hombres y las convivientes cuando, habiéndose secado la tierra y habiendo cesado el diluvio, salen fuera del arca, habiéndose dado mandato por Dios de« salir Noé y su mujer con él, y sus hijos y las mujeres de ellos»; pues habiéndose impedido la amenaza contra los hombres, se devuelven las convivencias, para que aumente la sucesión de los hombres a partir de la procreación. De manera semejante a lo así observado sobre Noé y lo del profeta Joel, y ahora estando pendiente el mal, la palabra que exhorta al lamento quiere que los hombres por sí mismos y de igual modo las mujeres se lamenten al sentir la calamidad pendiente. Y mira la precisión del mandato que no solo distingue las diversas tribus por sí mismas, sino también a los hombres de la misma tribu de las mujeres y viceversa; pues dice:« tribu por sí misma y sus mujeres por sí mismas». Llama tribu de la casa de David a los que resultan ser así por actuar real y capazmente con la fuerza práctica. Y puesto que no solo según la historia los hombres se diferencian de las mujeres por el hecho de que unas dan a luz y otros engendran, sino también por anagogía, las almas que siembran enseñanzas a otras almas a modo de enseñanza sean llamadas hombres en justicia, siendo llamados alegóricamente mujeres los que reciben las enseñanzas de otros, pero no engendran por sí mismos. De igual modo también sobre Natán y Leví y Simeón y las otras tribus que quedan, la diferencia de los hombres y las mujeres permanezca hacia lo literal y el sentido. La tribu de Natán y la de Leví son las proféticas
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5. 144 De manera similar a la caída de los caballos, también caerán las mulas, llamadas así por la esterilidad del alma. Sobre ambos animales, la palabra divina dice a los hombres:« No seáis como el caballo y la mula, que no tienen entendimiento». Y así como se llama caballos a los que están locos por las mujeres y son promiscuos, así podría llamarse alegóricamente mula a la virgen que conserva su cuerpo incorrupto, pero que no es santa en el espíritu. Debido a tal esterilidad, también el que ha sido castrado no por el reino de los cielos, sino por complacer a los hombres, es llamado mula. Tras la caída, los caballos y mulas restituidos, al levantarse, tendrán montado sobre ellos a aquel de quien dijeron los santos:« Súbete a tus caballos y tu cabalgadura será salvación». Del mismo modo, también la mula, habiendo experimentado la transformación interpretada, tendrá a David, es decir, al Salvador, sentado y cabalgando sobre ella de manera real. De la manera restituida caerán y se levantarán los camellos, los asnos y todas las demás bestias que se encuentren en aquellos campamentos, es decir, en los apropiados. Según la caída de los caballos y de los mencionados a continuación, los camellos son, por tropología, los hombres que estudian supuestamente la ley divina, sin distinguir lo que debe hacerse de lo que no debe hacerse. Pues, si bien realizan la rumia« adelgazando» y alisando« como pelusa» el alimento previamente depositado, levantando discursos de estudio de la ley, no tienen la pezuña hendida ni poseen la uña partida, resultando impuros, al no distinguir lo que debe hacerse de lo que no. Tales son los judíos según la carne, que no separan el espíritu de la letra, la verdad de la sombra, ni siquiera lo que se realiza virtuosamente de lo que se obra por maldad, de donde viene que sean considerados como« nación pecadora y pueblo lleno de pecados», no siendo suficiente para la pureza el estudiar en vano, es decir, inútilmente, según lo dicho sobre ellos:« Pueblos estudiaron cosas vanas». Pues, habiéndose alejado de la enseñanza del que« los engendró y los exaltó», escucharon todos como uno solo:« El hijo que descuida guardar la instrucción del padre estudiará palabras malas». Siendo los israelitas según la carne camellos, por tener en parte el testimonio de los puros y en parte el de los impuros, los idólatras, siendo impuros, son asnos desenfrenados e inclinados hacia abajo, rebuznadores por su falta de sentido y su irracionalidad. Y puesto que estos llegaron por sí mismos a este estado, tienen la capacidad de caer de él, para que, al levantarse, llevando imágenes, entren de nuevo en la Jerusalén espiritual tantas veces mencionada. Pues cuando la asna estaba atada con el pollino que estaba con ella en la aldea de enfrente, es decir, frente al paraíso de donde fue expulsado el hombre que transgredió el mandamiento de Dios, era una bestia de carga y poseía mucha falta de sentido e irracionalidad; pero cuando Jesús se montó en ella para entrar en Jerusalén llevando imágenes, pasa de asna a la forma racional del Logos, de modo que se diga del Salvador que« ata a la vid su asna». Esto sucedió cuando creó al griego y al judío en un solo hombre nuevo. Pues la vid era el pueblo de la circuncisión, sobre el cual se ha dicho a Dios:« Arrancaste una vid de Egipto, expulsaste naciones y la plantaste», a la cual dijo el plantador:« Yo te planté como vid fructífera, toda ella verdadera». A tal vid ató al pueblo de las naciones, que era insensato antes de la llamada y pollino por haber sido llamado recientemente. Considera si también, según otra teoría, el género humano, siendo él mismo una vid verdadera, fue reunido y atado, para que... acercándose a la vid... de esta atadura...« El que se une al Señor, un solo Espíritu es». De manera similar a los caballos, mulas y los demás mencionados que provienen de aquellos campamentos, habiendo experimentado la misma transformación, son amansados y conducidos a la racionalidad.« Según esta caída», dice, es decir, la que ha sido interpretada.
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Zac. 14, 16: Y sucederá que todos los que queden de todas las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán cada año a adorar al Rey, el Señor Todopoderoso, y a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Los que han quedado de todas las naciones, habiéndose levantado y acercado a ella, suben cada año a adorar al Rey, el Señor Todopoderoso, en el tiempo de la fiesta llamada de los Tabernáculos, la cual los judíos celebran según la historia y la letra, mientras que los hombres justos celebran esta, al igual que las otras fiestas. Y veamos primero la letra para que sea comprensible y sirva para la alegoría. Habiéndose alejado de Egipto el pueblo de los hebreos, tras dividirse el mar Rojo y ser hundidos el Faraón y todo su ejército, la traslación de los ayudados por Dios no ocurrió directamente a la tierra santa, de modo que pasaron cuarenta años enteros en el desierto, donde no había ni ciudad, ni aldea, ni casas; y puesto que no era posible que los que iban a pasar a la tierra santa estuvieran totalmente sin vivienda, los que salieron de Egipto levantaron tiendas para refugio y habitación, para que así también tuvieran memoria del beneficio recibido al levantar tiendas cada año. De este afán es testimonio seguro la ley dada. Pues dice:« Si te preguntare tu hijo mañana diciendo:¿ Qué son estas tiendas?, le dirás: Tras habitar nosotros mucho tiempo en Egipto, Dios nos llevó de allí a este desierto, y por esto levantamos las tiendas santas, para que, al ser vistas cada año, no haya olvido de la buena dádiva». Debe decirse cómo y cuándo se celebraba la fiesta de las tiendas.« En el séptimo mes, dice, el día quince, tomad fruto hermoso de árbol, y ramas de palmeras, y ramas frondosas, y ramas de sauce y de agnocasto del torrente para alegraros». Qué significaría cada una de estas cosas para una anagogía consecuente, hay que decirlo. El progreso según la virtud y la sabiduría es llamado tienda, siendo refugio para los que están de camino. La teoría se manifiesta en el salmo cuarenta y tres, del que se apresura hacia la casa de Dios diciendo:« Pasaré por el lugar de la tienda admirable hasta la casa de Dios». Pues el que pasa hacia la casa de Dios necesita un lugar de tienda y de progreso, habitando, pero no viviendo ya en tienda, el que tras mucho progreso ha llegado al fin, como para decir con disposición alegre:« Habitar en la casa del Señor por la largura de los días», y de nuevo:« Una cosa pedí al Señor, esta buscaré: habitar yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y visitar su templo». Concuerda con el sentido dicho lo que comienza en el salmo ochenta y tres...«¡ Cuán amables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma desea y desfallece por los atrios del Señor», y poco después:« Bienaventurados todos los que habitan en tu casa, por los siglos de los siglos te alabarán». Pues la himnodia se consuma por los siglos de los siglos para los que, tras todo progreso, han llegado a la casa que Dios fundó. Sobre tales tiendas inteligibles canta el sabio y dice:« Voz de júbilo y de salvación en las tiendas de los justos». Y el autor de los proverbios dice:« Las casas de los justos permanecen»;« las tiendas de los que han triunfado se mantendrán». Pues es necesario que el progreso se detenga alguna vez, al sucederle el fin, llamado casa. Pues no es posible ni decoroso progresar siempre sin llegar nunca a una condición final, llamada casa, en la que los genuinos servidores de Dios, realizando los cultos espirituales, alaban y glorifican por los siglos de los siglos, con gratitud, a Dios por los derechos perfectos y completísimos que han existido. De las tiendas restituidas, conviene coronar decorosamente cada una de las cosas legisladas a continuación, fruto hermoso de árbol, y ramas de palmeras, y ramas de árbol frondosas, y de agnocasto y de sauce. Y mira si el fruto hermoso es el de la sabiduría, llamada árbol de vida, de la cual dice el dicho proverbial que« es árbol de vida para todos los que se acercan a ella y se apoyan en ella como en el Señor seguro». Se manifiesta también con otro nombre, siendo vid verdadera que lleva fruto hermoso, racimo y uva de la cual se exprime« el vino que alegra el corazón». Junto a este fruto, debe tomarse para coronar la casa portátil... la tienda, ramas de palmeras, del que tiene el corazón siempre arriba, existiendo siempre el follaje. Las ramas tomadas de la palmera colaboran para la limpieza, tomadas a modo de escoba, con la cual, habiéndola usado la mujer que perdió una de las diez dracmas, expulsó la basura de la casa y encontró la moneda escondida, que lleva la imagen del Rey de reyes, no siendo otra que la que fue hecha a imagen y semejanza de Dios. Sobre la palmera, cuyas ramas conviene tomar para el adorno de la tienda, la novia canta en el Cantar de los Cantares:« Dije: Subiré a la palmera, me agarraré de sus alturas». Junto a las ramas de la palmera, deben tomarse también ramas frondosas que tengan mucho fruto, siendo frondosas por la continuidad y densidad de los brotes y frutos. Las ramas frondosas son las virtudes prácticas y contemplativas según su especie y los dogmas fructíferos de la piedad. Deben tomarse para el adorno de las tiendas tejidas también ramas de agnocasto y de sauce. A algunos les pareció decir que agnocasto y sauce son lo mismo, significando ambos nombres una sola planta, que es símbolo de castidad e incorrupción, pues al triturarse su flor mezclada con agua, castra a los que la han bebido, como también se ha observado en otros lugares. El que celebra la fiesta de las tiendas inteligible sube y hace esto, como manifiesta el profeta propuesto, llevándola abajo y en lo humilde los que celebran según la letra y la sombra de la ley. Y puesto que la basura y la paja de la sombra cubren el espíritu y la verdad, conviene tomar ramas de palmeras, para que, habiendo barrido lo que el Apóstol llamó« basura», tengamos el sentido espiritual de la legislación también sobre esta fiesta, habiendo subido a su altura; pues así es posible« adorar» en espíritu y verdad« al Rey, el Señor Todopoderoso». Junto al sentido manifestado, debe entenderse de otra manera la fiesta de las tiendas. Nuestros cuerpos humanos son llamados así. De hecho, el santísimo Pedro, de los discípulos de Cristo, escribe:« El Señor Jesucristo me ha manifestado que es inminente la deposición de mi tienda». Conforme a esto, también el divino Pablo:« Los que estamos en la tienda gemimos agobiados, pues no queremos desnudarnos, sino revestirnos, para que lo mortal sea absorbido por la vida». La fiesta de las tiendas es celebrada principalmente y sobre todo por los que prometen« alegrarse», no solo hombres con mujeres no contaminadas, sino también mujeres que se apresuran a tener santidad en espíritu y cuerpo. Además de esto, adornan sus tiendas también los que viven en matrimonio honroso, siendo castos y manteniendo su lecho sin mancha. Y aún más arriba se celebra la festividad de las tiendas, siendo coronadas y resplandecientes en el tiempo esperado de la resurrección, al levantarse el cuerpo corruptible incorruptible y levantarse el cuerpo psíquico espiritual.¿ O no se convierte en tienda divina el cuerpo sembrado en debilidad e ignominia, para que resucite en poder y gloria? Es digno de notar cómo esta fiesta espiritual se celebra el quince del séptimo mes. Pues es necesario que el que celebra, habiendo superado por las tiendas interpretadas el mundo creado en seis días, habiendo descansado de toda obra de culto, sabatizando según el« descanso restituido al pueblo de Dios», que solo Jesús asegura diciendo:« Yo os haré descansar a todos los que venís», y además:« Encontraréis descanso para vuestras almas». En el día quince de este séptimo mes celebran los que« han dado una parte a los siete y también a los ocho», habiendo aceptado el antiguo y el nuevo testamento; pues mediante los siete se significa el antiguo por el sabatizar, mientras que mediante los ocho, la resurrección de Cristo tras la cruz, ocurrida en el día octavo, el dominical.
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Zac. 14, 17: Y sucederá que cuantos no suban de todas las tribus de la tierra a Jerusalén a adorar al Rey, el Señor Todopoderoso, también estos se añadirán a aquellos. Estando situada en lo alto la Jerusalén espiritual según la filosofía del Apóstol que escribe, donde dice:« La Jerusalén de arriba», y donde:« Os habéis acercado al monte Sión y a la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial», solo suben a ella los que pueden decir:« Nuestra ciudadanía existe en los cielos», y de nuevo:« Nos resucitó», Dios evidentemente,« y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús», siendo las tribus de la tierra las que aún« llevan la imagen del terreno» y« piensan en las cosas terrenales» y no suben a la ciudad hermosa situada en lo alto que mira a la paz. Los que no suben se añadirán a los que no subieron de todas las naciones, sufriendo lo mismo que ellos. No subiendo los que piensan en las cosas terrenales por ser arrastrados hacia abajo por el peso de las obras terrenas, los que se apresuraron a subir a la ciudad que tiene fundamentos inquebrantables por el« artífice y creador de ella, el Señor», adorarán al Rey, el Señor Todopoderoso, junto con los ángeles. Pues está escrito:« Le adorarán todos los ángeles de Dios». Siendo el Rey adorado el Señor y Todopoderoso, no se manifiesta el Padre sin el Hijo ni el Hijo sin el Padre. Pues una sola es la realeza y señorío, la misma y todopoderosa fuerza de la Trinidad es la misma. Por lo cual, si nos entra el deseo de adorar a la Trinidad como Rey, Señor Todopoderoso, no permanezcamos tribus de la tierra, sino habiendo atesorado en el cielo, tengamos allí el corazón, para que, estando en la Jerusalén, adoremos junto con toda la creación racional,« doblando toda rodilla ante el Rey de los celestiales, terrestres e infernales, para gloria de Dios Padre, confesando toda lengua que el Señor es Jesús».
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Zac. 14, 18– 19: Y si la tribu de Egipto no subiere ni viniere allí, también sobre estos será la caída que el Señor herirá a todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos; este será el pecado de Egipto y el pecado de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. Se ha dicho antes de qué poder y superioridad es celebrar anagógicamente en Jerusalén la fiesta de las tiendas, de lo cual se hace evidente de qué magnitud es subir a la festividad expuesta y qué caída sufren los que se privan a sí mismos de esta magnitud. No solo los egipcios, sino también todas las demás naciones serán heridas y caerán por economía de Dios, para que, habiéndose dado cuenta de que son malos, cobren deseo de« establecer fiesta en los que dan sombra», es decir, la de las tiendas. Teniendo esta fiesta dos sentidos, que ya se han dicho antes, hay que esforzarse intensamente con amor divino por realizar los progresos según la virtud« en voz de júbilo y de salvación», para que, mediante estos, habiendo subido a la casa que fundó el Salvador de todos, alabemos por los siglos de los siglos al que, tras muchos progresos, nos llevó a ella, de modo que cada uno diga fiel y científicamente:« Señor, amé la hermosura de tu casa y el lugar de la tienda de tu gloria». Pues así es posible decir a modo de himnodia:« Rodé en su tienda y sacrifiqué sacrificio de júbilo». El que ha alcanzado esta bienaventurada y santa conducta, aunque sea egipcio y provenga de otra nación, cesará, como también antes de la caída, convirtiéndose en jerosolimitano según el hombre interior a partir de la virtud más plena y perfecta. Y dice la palabra sagrada que es un gran pecado no subir a la festividad de las tiendas restituida. Habiéndose interpretado de diversas maneras en los dichos anteriores la fiesta de las tiendas espiritual, según todos los modos debe subir a ella todo egipcio y nación, como se ha dicho antes. Pues se convertirá verdaderamente en israelita sin engaño, siendo judío en secreto según el hombre interior.
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Zac. 14, 20– 21: En aquel día habrá sobre el freno del caballo santidad al Señor Todopoderoso, y los calderos en la casa del Señor serán como copas ante el rostro del altar, y todo caldero en Jerusalén y en Judá será santidad al Señor Todopoderoso. En el día interpretado de la santa fiesta de las tiendas, a la cual conviene subir y celebrar para adorar al Rey, el Señor Todopoderoso, lo que está sobre el freno del caballo será llamado santidad al Señor Todopoderoso.¿ Y qué es esto sino el Logos que contiene a las almas desenfrenadas, privadas de entendimiento y de la demás virtud, cuyo aguijón y desenfreno prohibiendo, el sabio ordena a los aguijoneados:« No seáis como el caballo y la mula, que no tienen entendimiento, con freno y cabestro apretarás sus mandíbulas de los que no se acercan a ti». Pues¿ cómo no se le aplica al jinete espiritual« el caballo loco por las mujeres que relincha hacia la mujer del prójimo» aguijoneado por pasiones vergonzosas, para que, habiendo sido contenida la carrera desenfrenada por el domador, se vuelva manso para que se demuestre útil para la guerra, de modo que se diga sobre él proverbialmente:« El caballo se prepara para el día de la guerra, pero del Señor es la ayuda». Junto con este caballo, de manera espiritual, también el estéril, siendo mula por alegoría, se amansa, siendo apretadas sus mandíbulas con freno y cabestro hacia el mejor jinete, para que, cediendo a la conducción del freno, lleven ordenadamente al jinete. Esto se compara con el dicho del Salmo, como escribió el bienaventurado Santiago en la epístola que lleva su nombre, el contener la lengua inconstante que se desenfrena por la locuacidad diciendo lo que no debe. Y así es su palabra:« Ponemos el freno en la boca de los caballos, y trasladamos todo su cuerpo», para que haya carrera recta y paso estable.¡ Cuánto más conviene refrenar la lengua, es decir, el Logos, para que no se precipite hacia un abismo, sino que permanezca inofensivo, de modo que el freno mismo sea consagrado al Señor Todopoderoso! Habiéndose santificado el freno del caballo, los calderos en la casa del Señor en los que se cocerán las carnes de los sacrificios ante el rostro del altar serán como copas en las que se realizan las libaciones sacerdotalmente, de modo que la misma energía, según una y otra concepción, tenga caldero y copa, del mismo modo libación y sacrificio. Pues no es como en los sensibles, otra libación y otro sacrificio... el caldero y la copa, así también en los inteligibles... siendo el sujeto, difieren en energía y concepción. De hecho, el Salvador, siendo verdadero sumo sacerdote, es llamado también cordero y pastor, no pudiendo en los sensibles el cordero que lo ofrece a Dios ser el sumo sacerdote y el pastor que lo apacienta ser el mismo. Pues otro es el sumo sacerdote distinto de la víctima, y el pastor distinto de la oveja. Y si esto es así, también el caldero por alegoría es lo mismo que la copa. Sobre las copas espirituales en el Cantar de los Cantares, la novia divina dice sobre su amado:« Mi amado bajó a su jardín a las copas de aroma para apacentar en los jardines y recoger lirios».¿ Quiénes son las copas de aroma a las que ha bajado el amado de la que dice esto, sino las escrituras inspiradas por Dios, o más bien las divinas inteligencias de ellas en las que el que bajó apacienta en los jardines y recoge lirios, las flores que llevan fragancia inteligible llamadas lirios? Cuando los calderos ante el rostro del altar espiritual se conviertan en copas de aroma, entonces todo caldero en Jerusalén la santa y en Judá será santo al Señor Todopoderoso. Por Jerusalén y en estos debe entenderse la Iglesia gloriosa, y Judá a quien alaban sus hermanos y adoran los hijos de su padre. Quién es este, se ha dicho en los textos leídos anteriormente del profeta.
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Zac. 14, 21: Y vendrán todos los que sacrifican y tomarán de ellos y cocerán en ellos. Y no habrá cananeo ya en la casa del Señor Todopoderoso en aquel día. Todos los que ofrecen sacrificio de justicia y sacrifican sacrificio de alabanza, realizando el culto, vendrán hacia el que es adorado y a quien sirven, para glorificarlo, exhortándolos él a esto. Pues dice:« Sacrificio de alabanza me glorificará». Vendrán hacia sí mismos con unánime propósito para realizar juntos los actos del sacerdocio, tomando de los calderos santificados que están alrededor del altar... para cocer en ellos las carnes de las víctimas, como ya se ha dicho. Y puesto que con Logos y teoría científica se realizan las cosas de los calderos propuestos, razonablemente se han llamado copas. Pues que esta especie significa Logos, se anuncia en el Cantar de los Cantares. La novia, manifestando la belleza y hermosura del amado a quien amó en su alma, dice:« Sus mejillas son como copas de aroma que producen ungüentos». La mejilla manifiesta el Logos que, a modo de fuente, fluye y produce ungüentos. Realizándose este culto místico inteligible por los que han venido a realizar el culto espiritualmente, cociendo en los santos calderos las carnes tomadas por anagogía de becerros y carneros, ya no habrá cananeo en la casa del Señor Todopoderoso en el día en que ha ocurrido la restauración de los... Cananeo es el extraño de vientre, como estando fuera de la piedad; y no estará, ya sea transformándose en Israel« el verdadero que no tiene engaño», o siendo expulsado de la casa del Señor Todopoderoso. Debe aceptarse cananeo alegóricamente también al que ha llegado fuera de la condición israelita. Tal era uno de los ancianos que enloquecieron contra Susana, ante quien el sapientísimo Daniel dice:« Simiente de Canaán y no de Judá, la belleza te engañó, y la concupiscencia pervirtió tu corazón; así hacíais a las hijas de Israel, y ellas, temiendo, hablaban con vosotros, pero ninguna hija de Judá soportó vuestra iniquidad». Concuerda también lo que está en Oseas sobre los libertinos como siendo cananeos, que dice así:« Efraín se puso a sí mismo tropiezo, partícipe de ídolos. Eligieron a los cananeos; fornicando fornicaron». Y puesto que el libertino es por tropología cananeo, es expulsado de la santa casa del Señor Todopoderoso, para que ya no esté en ella. Cumpliendo esto, el divino apóstol Pablo escribe a la Iglesia de los Corintios:« Se oye entre vosotros fornicación, y tal fornicación que ni siquiera entre las naciones, de modo que uno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis hinchados, y no más bien hicisteis duelo, para que sea quitado de en medio de vosotros el que hizo esta obra». Y ha sido expulsado de la asamblea de los fieles, para que, habiéndose dado cuenta de a qué mal ha llegado por su propia voluntad, reciba el salario de la falta, lo cual también ocurrió, de modo que... arrepintiéndose mucho. Pues así el que abandonó el modo fornicario fue introducido en la casa de Dios, la Iglesia. Que no siendo nadie malo por naturaleza, como opinan algunos de los heterodoxos, ocurre una transformación voluntaria, se demuestra por el Evangelio, transformándose la mujer cananea de perra en mujer, llamándose hija del que la salvó, habiendo dicho esto:« Hija, tu fe te ha salvado». Quizás por esto era perra antes de la fe, porque era una mujer libertina... pues para la cópula y la adulación vergonzosa... perra; de hecho, se prohíbe con salario de fornicación, diciendo la ley:« No traerás el perro ni el salario de ramera a la casa del Señor tu Dios». Guardándose esto, no hay cananeo en la casa del Señor Todopoderoso en el día iluminado por el sol de la justicia, la luz verdadera, el Hijo Unigénito de Dios. Habiendo llegado al fin el profeta Zacarías propuesto para la claridad, también nosotros cesamos de la composición de los comentarios sobre él.