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y manifiesta estas fuerzas, para que, al no pasar inadvertidas, no causen un daño desmedido y para que quienes mantienen la lucha contra ellas las reconozcan; pues así es como sucede también que se las desprecia. Dios quiere que estas cosas estén fuera de las aguas, queriendo que se aparten de la maldad por un poco de tiempo, como en una iniciación a la virtud— pues quien está en la maldad, y en una tan grande, no recibe de golpe el tránsito hacia la perfección, sino que, según el progreso y cierto crecimiento, va asumiendo siempre algo de la virtud—, para que así, al dejar de estar sobre la tierra, se conviertan también en aves del cielo, según los que escuchan:« Si os acostáis en medio de los lotes, alas de paloma plateadas y sus espaldas en verdor de oro», llamando lotes a los pasos de las aguas, como en aquel:« Isaac deseó lo bueno descansando en medio de los lotes», los cuales serían el Antiguo y el Nuevo Testamento, que dan alas al que descansa en medio de ellos y une lo dicho anteriormente con el resultado de estos, de modo que tiene alas de paloma, a la cual, comparado, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús. Estas alas son intelecciones que tienen elevación y magnitud celestial, llamadas por esto también palomas, tal como la llama así la esposa el que la ha desposado, diciendo:« Paloma mía, perfecta mía». Y sobre los santos se ha dicho:«¿ Quiénes son estos que vuelan como nubes y como palomas con sus polluelos?», llamando polluelos de palomas a los que son instruidos bajo los perfectos, como Pablo, que resulta ser una paloma y tiene como polluelo a Timoteo, y Pedro al evangelista Marcos. Y también entre los antiguos se registraron algunos hijos de profetas, a quienes, si los llamaras polluelos de las palomas de los profetas, no te equivocarías. Los mismos, según una cosa y otra, son llamados polluelos y nubes; pues en cuanto llevan lluvia divina y espiritual, transmitiéndola a los otros para su beneficio, resultan ser nubes, pero en cuanto son formados según la participación del Espíritu Santo, son palomas, las cuales están plateadas, adornadas con el logos divino, instruidas por las divinas Escrituras. Pues que la plata significa el logos es evidente por:« Plata purificada, lengua de justo». Pues no es la plata sensible, sino que, puesto que la lengua es un instrumento del logos, ha sido tomada como símbolo de este. Y este ha sido purificado, ya que no trata de cosas cualesquiera, sino del fuego celestial, el cual Jesús vino a arrojar sobre la tierra, queriendo que ya se encendiera. Pero también las lenguas como de fuego que aparecieron a los apóstoles, las cuales se posaron sobre cada uno de ellos, significan el logos divino y didáctico. Y las espaldas de estos o de las palomas están adornadas con verdor de oro, significándose mediante el oro el intelecto, y mediante el verdor lo vital e inmarcesible.« Cuantos, pues, están adornados con sabiduría, según la cual Dios quiere que los seres que se arrastran sean quitados de las aguas, estos son palomas que tienen otro intelecto, elevándose con las alas de la verdad y teniendo siempre en sí mismos al Espíritu vivificante. Y Dios bendice estas mismas cosas, para que reciban crecimiento de multitud y aumento, de multitud para que muestren a otros imitadores, y de aumento para que ellos mismos tengan siempre amor por el progreso del bien perfecto. Y el“ y llenad las aguas” significaría que ya no seáis seres abisales que se ahogan con los lazos del pecado, sino que, dominándolos, continuéis avanzando por encima de ellos; o quizás, puesto que el agua tiene una plenitud y un uso propio, tanto la purificación como el regar, el ahogar y el contener, exhorta a que, apartándoos de las cosas que suceden por ella contra la intención y contra el propósito, digo, de ser contenidos y ahogados, siendo apretados por las cadenas de los pecados, avancéis hacia aquellas cosas, tanto el ser regados por agua pura y que no ahoga como el ser purificados, librándoos de toda suciedad, llenando
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estas energías del agua, siendo regados por agua inmortal y siendo purificados, pero no siendo contenidos. Y el“ Y fue tarde y fue mañana, día quinto” se igualaría así: tuvo fin para ellos el día de las cosas sensibles al avanzar hacia las inteligibles; pues el fin del día que pasó hace el principio del que le sucede. Dejando, pues, ellos las cosas sensibles, avanzan hacia lo perfecto, lo cual es significado por el número seis; pues el progreso de los cinco, según lo inmediato, son los seis. Estas cosas no hay que considerarlas por número, sino según los logos que están en los números, significando los cinco las cosas sensibles, y los seis, en el presente, la perfección. 1, 24. Y dijo Dios: Saque la tierra alma viviente según su género, cuadrúpedos y reptiles y fieras. Del mismo modo que en lo anterior debe entenderse el dijo Dios, y dijo para que la tierra saque almas vivientes, lo cual es demostrativo de que las almas de los irracionales están sembradas junto con sus cuerpos, ya que también perecen juntamente, no siendo así las humanas; pues estas permanecen incluso después de la disolución. Y en esto coinciden muchos de los que están fuera de la fe, pensando que existe el Hades, sobre el cual tienen una fantasía tenue en su totalidad... pero, sin embargo, están dispuestos a que este sea un lugar en el que habitan las almas después de la partida de aquí. La orden, pues, sobre los irracionales se da para que la tierra saque alma viviente según su género, cuadrúpedos y reptiles y fieras, sugiriendo la orden que la tierra tiene el poder de los animales irracionales que saldrán de ella, existiendo en ella de algún modo un logos seminal, o más bien en las semillas de los animales, estando este más inmediato, solo que las almas de los irracionales proporcionan a los cuerpos el movimiento fantástico e impulsivo, siendo también ellas corporales, o más bien estando en el mismo cuerpo y en la constitución de este; pues dice:“ Alma de todo animal es su sangre”. Lo común a ellos es el alimentarse, velar, dormir, cansarse. Pero la orden no es sobre toda alma, sino solo sobre los irracionales; pues el alma del hombre ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, como se conocerá más precisamente en lo que sigue. Luego, puesto que los animales que son sacados de la tierra no son todos de la misma especie, sino que están sujetos a géneros con formas diferentes, dijo el“ según su género”, significando el“ según semejanza” la especie. Común, pues, a ellos es el género; pues todos los seres animados están diferenciados por las diferencias sustanciales; pues otra es la sustancia del caballo y del buey y de los otros igualmente. Y la orden se hace a tres, a cuadrúpedos y a fieras y a reptiles, no siendo todos cuadrúpedos y fieras. Podría ser, pues, que llamara cuadrúpedos ahora a los que son mansos y serviciales a los hombres, fieras a los cuadrúpedos indómitos, y reptiles a los que son como serpientes, y de estos también las diferencias no son desconocidas para los que han investigado. 1, 24. Y fue así. Pues era necesario que el ser siguiera a la orden. Pero uno podría dudar por qué ya al“ y fue así” se añade el“ y hizo Dios”. Inmediatamente, pues, puesto que en la sucesión de los animales, en esta generación, el esperma deposita los sucesivos, y Dios forma y modela, esto se ha dicho, siendo la orden la primera, luego el que Dios perfecciona el sacar el esperma... en la distancia de tiempo según la primera creación... sino considéralo como representativo de que, según el poder de Dios, se realiza la deposición del esperma y la formación del... sobre el hombre, Dios dice a Jeremías:“ Antes de formarte en el vientre, te conozco”. Pero la diferencia de la existencia de los animales es variada, habiendo tenido unos desde el principio la generación de la tierra y de las aguas, y siendo la sucesión de otro modo; pues unos de ellos resultan ser ovíparos, de los cuales salen los huevos, y otros vivíparos, proporcionando la voluntad de Dios el modo diferente de la existencia de estos. Sobre los cuales también se ha dicho“ vio Dios que eran buenos”, no bueno; pues no era una obra, sino diferentes. Ante lo cual uno objetará diciendo que, si bien en el caso de la luz y del firmamento y del sol y de los semejantes se ha añadido consecuentemente“ que era bueno”, sobre las fieras y los reptiles venenosos,¿ cómo se ha dicho“ que eran buenos”?; pues es evidente lo que hay de gravoso en ellos. Ante lo cual dirá primero que, siendo obra de Dios, es bueno y digno de alabanza, aunque el logos preciso sobre ello esté oculto para nosotros; luego, uno podría encontrar, investigando, la utilidad de la existencia de estos, si consideras lo natural en cada animal, el de uno contribuyendo a la mansedumbre para los hombres y avergonzando al salvaje y colérico, el de otro despertando al diligente y cuidadoso al negligente, tal como la divina Escritura de los Proverbios, avergonzando a los perezosos sobre la adquisición de la virtud, muestra la exhortación a partir de los irracionales diciendo:“ Ve hacia la hormiga, oh perezoso, y hazte más sabio que ella”; y tal persona encontraría también animales irracionales que contribuyen a la templanza y al honor de los padres y, en general, a la virtud, corrigiendo al que ha sido hecho a imagen y que es negligente a partir de lo menor, al encontrarse con lo escrito sobre la naturaleza de ellos. Lo que corresponde a la interpretación literal, pues, que sea así; lo que corresponde a la teoría espiritual debe decirse. El alma que peca se encuentra bajo la efusión de las pasiones terrenales, llevando la imagen de lo terrenal y siendo toda terrenal al pensar en las cosas de abajo; pues se dice sobre los viles:“ Entrarán en las partes más bajas de la tierra”, no ciertamente de esta, sino de la que se entiende según la tropología, según la cual se ha dicho sobre algunos:“ Y os habéis profundizado en el asiento”, y:“ Extendiste tu diestra y la tierra los tragó”, aunque no fueron tragados por la tierra. A estos, pues, que están bajo tierra, el logos del arrepentimiento los saca, realizándose mediante la orden de Dios, y los hace estar fuera del pecado, para que el que desecha la imagen de lo terrenal reciba la del celestial. Sobre los que están así, el bienaventurado Pablo dice también de sí mismo:“ Nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales”, para que los que desde aquí llevan la imagen del celestial sean dignos también de la morada de estos, tal como los que se comportan de manera contraria, siendo sus modos terrenales, experimenten también un lugar correspondiente. Saca, pues, toda“ alma viviente según su género”, entendiendo nosotros por según su género“ según orden”. Pues no es que uno se apartó de la maldad y ya tiene el fin, sino que se necesita progreso para cada orden hacia la corrección perfecta, llevando de la diferente maldad hacia la virtud, para que los que son caballos según el modo, sobre los cuales se ha dicho:“ Caballos libidinosos se hicieron; cada uno relinchaba hacia la mujer de su prójimo”, desechando el ser tales, se conviertan en caballos nobles, siendo dignos de llevar el logos mediante la participación de la virtud, para que en ellos y por ellos se diga:“ Y tu cabalgadura, salvación”. Los bueyes son aquellos sobre los cuales se ha dicho:“¿ Acaso Dios se preocupa por los bueyes?¿ O dice ciertamente por nosotros que el que ara debe arar con esperanza y el que trilla con esperanza de participar?”. Cuantos, pues, pasan de tener el afán por las cosas terrenales hacia las divinas, estos serían los bueyes antes mencionados. Otros, siendo torpes y lentos a la manera de los asnos y cargando con la maldad, y por esto siendo torpes según los que dicen:“ León en los caminos, en las plazas asesinos”, son liberados por la orden del Señor de tal torpeza, de los cuales lleva símbolo el asno que es desatado por los discípulos enviados por el Señor a la aldea de enfrente, para que el Señor, habiéndose sentado sobre él, libere de las ataduras y de la irracionalidad y de la torpeza a los hombres bestiales significados por él. Pero también los camellos, según el modo, son hombres que tienen dificultad para entrar en el reino de los cielos, los cuales también son liberados al deshacerse de las cargas dañinas de la maldad, las cuales están cargando, según el profeta Isaías que dice:“ Allí... y áspides voladores que llevaban sobre asnos y camellos su riqueza”; pues es evidente que ni el áspid ni el león poseen riqueza sensible, sino que las fuerzas malvadas, llamadas simbólicamente áspides y leones, poseen la que se significa según la tropología, la cual no la depositan sobre un animal racional, ni sobre bueyes que pueden llevar un trabajo solemne y útil, sino sobre asnos y camellos, que resultan ser encorvados e inmundos. Estos, pues, son sacados de la peor disposición por el modo del arrepentimiento, como se ha dicho, ordenándolo Dios; pues no quiere la muerte del pecador como el arrepentimiento. 1, 25. Y vio Dios que eran buenos. Pues es bueno el tránsito de la maldad a la virtud. Y debe decirse que Dios ha hecho también estas cosas, reeducando
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a ellas para que las fieras que alguna vez fueron venenosas, habiéndose librado de la ferocidad, pasen a la mansedumbre. Y así como, si digo que el alfarero hace el barro, no declaro que se afana en que el barro permanezca de la misma manera, sino para que se convierta en un vaso de arcilla, habiendo tomado consistencia y no siendo ya algo disuelto, así hizo las fieras según la alegoría, no para que sigan siendo fieras, sino para que pasen de la ferocidad según la maldad a la virtud más mansa. Y puesto que los caracteres de los hombres son diferentes, por esto se ha dicho en plural:“ Y vio Dios que eran buenos”. Que los caracteres de los hombres son significados mediante animales irracionales se muestra a partir del libro de los Hechos de los apóstoles, cuando unos hombres llegaron ante el principal de los apóstoles llamándolo a predicarles el evangelio, siendo ellos de otro linaje. Pues habiendo subido él a la azotea a orar, apareció un vaso como un lienzo bajado por cuatro puntas desde el cielo a la tierra, en el cual había todos los cuadrúpedos y los reptiles y las fieras de la tierra, y una voz vino del cielo hacia él diciendo:“ Levántate, Pedro, mata y come”. Él dijo:“ De ninguna manera, Señor, porque nunca comí nada común e inmundo”. Y una voz de nuevo por segunda vez vino hacia él:“ Lo que Dios purificó, tú no lo llames común”. Cuya visión de los animales que aparecieron en el lienzo, interpretándola el mismo Pedro, cuando llegó ante los que lo llamaban, dice:“ También a mí me mostró Dios no llamar a ningún hombre común o inmundo”, llevando hacia los hombres los cuadrúpedos y fieras que aparecieron, purificados por haber desechado la maldad. 54 Y esto también debe decirse, que al decir“ Saque”, no se contentó con la orden, sino que hizo; pues Dios no solo exhorta a la virtud, sino que ya también colabora; pues al que elige el bien, también Dios coopera para el bien, para que, habiéndose propuesto realizar la orden, puedan llevar a término lo que se afanan. Pues aunque uno use su propio impulso hacia la virtud, resulta necesitado de Dios, quien concede el resultado y el fin bueno de ella. Esto es lo que el Salvador muestra también en los milagros, exigiendo la voluntad de los que son sanados, donde diciendo:“¿ Qué queréis que os haga?”, y donde escuchando del leproso que está dispuesto a la fe:“ Si quieres, puedes limpiarme”. 1, 26– 28. Y dijo Dios: Hagamos al hombre a imagen nuestra y según semejanza, y que dominen sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre toda la tierra y sobre todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. Y hizo Dios al hombre, a imagen de Dios lo hizo, varón y hembra los hizo. Y los bendijo Dios diciendo: Creced y multiplicaos y llenad la tierra y dominadla y señoread sobre los peces del mar y las aves del cielo y todos los ganados y toda la tierra y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. El hombre significa también el animal compuesto que consiste de alma y cuerpo y, sobre todo, el alma. El oculto, pues, del
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corazón, hombre lo llama el principal de los apóstoles Pedro al alma, y el bienaventurado Pablo:“ Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior”, esto es, según el intelecto, según el alma. Cuando se dice:“ Había un hombre en la tierra de Ausitis”, y:“ Sucedió cuando los hombres comenzaron a ser muchos”, significa el conjunto. Si, pues, tomamos sobre el sentido literal, el hombre compuesto significa el“ y dijo Dios: Hagamos al hombre”. Y no solo sobre el compuesto, sino que hasta el que aparece y es sensible, esto es, el cuerpo, el bienaventurado Pablo quiere extender la denominación de hombre diciendo:“ Aunque nuestro hombre exterior se corrompe, el interior se renueva día a día”. Y según una primera aplicación, cada uno de nosotros consiste de alma y cuerpo, pero hay quienes dicen que el hombre consiste de tres, de alma y cuerpo y espíritu, lo cual también construyen usando el dicho apostólico que dice:“ El Dios de la paz os santifique por completo y vuestro espíritu y alma y cuerpo sean guardados íntegros”, no considerando consecuente que se haya dicho sobre el Espíritu Santo para que sea íntegro, el cual ni siquiera es capaz de llegar a la debilidad. De esto, pues, presentan como demostrativo otro dicho que dice así:“ El mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu”; pues nuestro espíritu, dicen, es otro distinto al Espíritu Santo, siendo testificado por el Espíritu Santo, cuando está bien. Y el de Daniel:“ Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor”, piensan que es representativo de lo mismo. Los que no quieren que el espíritu sea otro distinto al alma dicen que significa la opinión mediante el espíritu o que también al alma misma la ha manifestado con la denominación del
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espíritu. Los que niegan esto dicen que, al haber usado una conjunción copulativa, el“ y” en“ espíritus y almas de los justos”, manifiesta que el alma es otra distinta al espíritu. Como constructivo de que el hombre consiste de alma y cuerpo presentan lo que se dice expresamente en el evangelio:“ No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno”. Si lo uno lo matan los hombres, y lo otro no, dos son el cuerpo y el alma. Decíamos, pues, hombre también al cuerpo solo, pero no simplemente, sino hombre exterior con adición, y al alma sola no hombre simplemente, sino hombre interior, y al compuesto simplemente hombre, sin añadir nada. Búsquese, pues, aquí sobre lo que se dice por el Dios del universo:“ Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”. No según el compuesto, pues, el hombre ha sido hecho a imagen de Dios; pues Dios no tiene forma humana. Y esto lo confirma la enseñanza divina; pues se dice que Dios es espíritu y luz, y la luz y el espíritu no tienen forma de hombre. Pero también la Escritura declara que Dios tiene siete ojos que contemplan toda la tierra, y el hombre tiene dos; no será, pues, encontrado el hombre a imagen de Dios, según nosotros consideremos. Decimos esto no como si Dios tuviera siete ojos sensibles, sino buscando cómo el hombre es a imagen de Dios; pues el logos manifestó mediante el heptenario su poder perfecto de inspección y mediante las virtudes que tiene el número siete, como ya se ha dicho anteriormente. De nuevo, se dice que Dios tiene alas, tal como dice el santo:“ Bajo el refugio de tus alas me protegerás”, y el hombre es un animal sin alas, y lo que no tiene alas no es capaz de tener imagen y semejanza de Dios, no tomando nosotros las alas de Dios sobre cosas sensibles, sino sobre intelecciones que sobrepasan y llevan hacia arriba a los que desean esto. Debe investigarse, pues, cómo el hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. Pues también el sapientísimo Pablo, usando este nombre sobre el
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Cristo:“ Hasta que Cristo sea formado en vosotros”, enseñando que la intelección verdadera sobre Cristo, al nacer en el alma, la caracteriza y la representa según él.“ Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”; imagen de Dios es su Hijo unigénito; Pablo enseña esto escribiendo:“ Quien es imagen de Dios invisible”, y una imagen sustancial e inmutable; pues“ el que me ha visto, ha visto al Padre”. Si, pues, se ha dicho por Dios:“ Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”, no hay que tomar las imágenes como diferentes; pues no resulta ser una del Padre y otra del Hijo; pues si el que ha visto al Hijo ha visto también al Padre y el Hijo es carácter de la hipóstasis de Dios según el bienaventurado Pablo, no hay que pensar en otra imagen. Pues nada de lo engendrado representa y caracteriza a Dios según la sustancia. Por lo cual no se ha dicho: Hagamos al hombre imagen, sino a imagen, lo cual es ser representado a partir de aquella y haber imitado a esta; pues el hombre fue construido capaz de la imagen. Y hay que considerar que son dos cosas las que Dios dice que suceden al decir:“ Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra”; pues creo que la semejanza sobresaliente manifiesta una semejanza inmutable, de modo que la semejanza es una exageración de la imagen, pero no que la imagen esté siempre tan precisada como para tener una semejanza inmutable. Así como, pues, la imagen sería un principio y preludio de la semejanza. Primero, pues, debe ser hecho a imagen, luego según semejanza, y lo primero no debe tomarse por tiempo y sobre todo cuando era la primera creación del hombre, sino según el concepto. Y que esto es así, lo añade el Espíritu escritor:“ Y hizo Dios al hombre, a imagen de Dios lo hizo”, no añadiendo ya el según semejanza. Pues el intelecto, al acercarse a la piedad, es formado según la imagen de Dios, pero después, mediante el progreso de la
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« Te ordené que no comieras solo de este, y comiste de él». Y dijo Adán:« La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol y comí». Siendo Dios fuente de bondad, incluso después de las faltas nos vuelve a llamar, sin borrar del intelecto el conocimiento pleno del bien, aunque nosotros, a causa del pecado, nos apartemos de la virtud. Esto mismo hace Dios con Adán en el presente, llamándolo mientras se oculta y diciéndole:«¿ Dónde estás?». Pues él había sido establecido por Dios para trabajar y guardar el paraíso, habiendo recibido de Él este lugar propio; pero al apartarse de este por la desobediencia, escucha consecuentemente de parte de Dios:«¿ Dónde estás?». Que el orden que a uno se le confía se llama« lugar», se puede aprender de los Hechos de los Apóstoles, cuando los apóstoles, queriendo designar a un discípulo en lugar de Judas, el que traicionó a Jesús, elevando una oración a Dios decían:« Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra a uno para que tome el lugar de este ministerio». Y siguió a Adán, por haber transgredido el orden divino, el caer también del lugar apropiado del orden; pues ha sido expulsado del paraíso. Podría ser también un reproche el«¿ Dónde estás?»; pues yo te puse en la virtud,¿ y ahora dónde estás? Reflexiona y avergüénzate. Hay quienes, al concebir la esencia incorpórea según el primer sustrato del alma y, por ello, al considerar que le corresponde estar fuera de todo lugar, piensan que, al haber experimentado un cuerpo por sí misma, escucha con reproche:«¿ Dónde estás?¿ Existes en un lugar, tú que eres libre de todo lugar por ser incorpórea, lo cual no guardaste, sino que, al unirte a un cuerpo, has llegado a estar en un lugar?». Pero también quien tiene su ciudadanía en el cielo y tiene el corazón en el cielo por haber tesaurizado allí y estar allí, no está en un lugar, habiéndose vuelto supramundano. Puesto que Adán también estaba así, pero transgredió, así escucha el«¿ Dónde estás?». Tú, además, observa que se añade« Señor» aquí a« Dios»; pues se dice:« Y dijo el Señor Dios». Pues cuando se trataba de la creación, se había dicho:« En el principio creó Dios el cielo y la tierra»; pero cuando siguió la transgresión, entonces se añade también el nombre de Señor; pues al Señor le sigue el actuar contra los que descuidan sus disposiciones. Pues también se necesitaba una reprensión, la cual proviene apropiadamente de un señor, que mezcla la reprensión con la bondad; por esto se ha dicho:« Y llamó el Señor Dios». Esto mismo canta David diciendo:« Cantaré misericordia y juicio a ti, Señor»; pues junto con el tener misericordia, el juzgar unido manifiesta una muestra de filantropía. Pues incluso al reprender, tiene misericordia; pues aplica los castigos para el provecho. Veamos también la respuesta:« Oí tu voz mientras paseabas en el paraíso». Pues cuando alguien, al estar en pecado, necesita una leve percepción para recibir solo la noción de Dios a través de la creación en la que pasea, habiendo impuesto el orden de todas las cosas a cada uno de los seres, entonces también se vuelve y reconoce que Él vigila todas las cosas y las administra, y así queda fuera del desprecio. Pues cuando contempla el curso ordenado del sol, el movimiento de los cielos, los cambios de la luna, las salidas de los astros según las estaciones, y reflexiona que el auriga y jefe de todo este conjunto es el creador de todas las cosas, paseando por todas ellas escucha la voz de Dios, no ocurriendo de manera sensible, sino formándose en el intelecto, que nada escapa a Dios, sino que todo está bajo su administración. Y así, avergonzado, se oculta; pues el que peca, peca al no tener a Dios ante sus ojos. De percepción es también el decir:« Oí tu voz mientras paseabas en el paraíso y tuve miedo, porque estoy desnudo». Pues el miedo mismo es de quien aún tiene la noción de que la maldad es vergonzosa y debe ser castigada. Y dice que la causa del miedo es la desnudez, la cual proviene de haber perdido la virtud, que era un manto; pues la virtud es un vestido divino. Así también Pablo exhorta:« Vestíos del Señor Jesucristo», y« Vestíos de entrañas de misericordia», que es: Adornaos de manera misericordiosa y con la conducta según Cristo, y de nuevo:« Vistámonos las armas de la luz» para prepararnos a combatir contra los adversarios. Puesto que estaba privado de estos vestidos por la transgresión, y era reprendido por la conciencia, no tenía franqueza para mirar a Dios; por esto dice:« Tuve miedo, porque estoy desnudo»; pues como quien ha hecho cosas indebidas, si es buscado, se oculta ante el gobernante por temor a lo hecho, así también Adán, al no guardar la conciencia de sí mismo el pecado con franqueza. Ante lo cual, con corrección, el Señor de todo, despertando de nuevo su intelecto, dice:«¿ Quién te anunció que estás desnudo, si no es que comiste del árbol del cual te ordené que no comieras solo de este?». Filantrópico es el discurso; pues de nuevo Dios se aferra al que pecó, mostrándole el razonamiento del mandato. Pues era necesario participar de todo, tanto del bien conocido como del mal, y no solo de uno. Pues, como se ha dicho antes, la agudeza humana sin la actividad de la virtud es sumamente dañina, pero con todo es provechosa; lo cual también Dios ordenó a modo de buen médico, proporcionando un brebaje sumamente útil para la salud, que mezclado aprovecha, pero separado daña, como se ha dicho sobre la llamada triaca. Algo así enseña el Señor en los evangelios diciendo:« Sed prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas». Pero Adán, culpando a la mujer ante Él, dice:« La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol y comí». La maldad es propensa a culpar, y es propio de los que pecan no confesar rápidamente el pecado, sino inventar causas de la falta. Pues algunos de los hombres, al atribuir la vida al destino, creen que desde él se es forzado al pecado, y otros, al decir que todo sucede al azar y como sea, piensan que también esto ocurre así; pero el primer formado, al desobedecer el mandato, dice:« La mujer que me diste por compañera». Pero debía haber reflexionado que, primero, al recibirla de Dios, la recibió debidamente y para su provecho, y luego, no la recibió como maestra, sino como seguidora. Y esto lo hemos señalado en lo anterior a partir de la respuesta de Eva a la serpiente, diciendo ella a esta:« Del fruto del árbol del paraíso comeremos, pero del fruto del árbol que está en medio del paraíso dijo Dios: No comeréis de él ni lo tocaréis, para que no muráis», pues Dios no había ordenado sobre el tocar, sino que esto, como si lo hubiera aprendido de Adán que la instruía a ser más cautelosa, siendo ella débil, escuchó de él el no tocarlo siquiera.¿ Cómo, pues, el maestro y guía fue llevado al engaño por la que aprendía? Hay quienes se disculpan en favor de Adán a partir de lo dicho por él; pues dice:« La mujer que me diste por compañera»; pues dado que dijo que la diste conmigo, sabiendo que por la desobediencia sería expulsado, dicen que no la siguió por transgresión, sino para su provecho; pues a menudo los maestros descienden a los más débiles para, a partir de esto, obrar en ellos un retorno. Y esto lo fortalecen a partir de lo dicho por Pablo, que refirió a Cristo y a la Iglesia:« Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, ha caído en transgresión». Es propio de un inteligente, al referirse la mujer a la Iglesia y Adán a Cristo, salvar el hilo de la alegoría y considerar si acaso el género de los hombres, del cual se completa la Iglesia, al usar la transgresión, se convirtió en causa de la venida del Salvador, para que use la administración, por la cual ha habido maldición y pecado, no siendo él estas cosas, sino asumiéndolas por nosotros. III, 13. Y dijo el Señor Dios a la mujer:¿ Qué es esto que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó y comí.
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Tres personas son introducidas bajo reproche aquí: el hombre, la mujer, la serpiente. Y el hombre tuvo que disculparse diciendo que la mujer le fue corresponsable de comer del árbol prohibido, del cual supo que está desnudo, y la mujer culpa a la serpiente diciendo:« La serpiente me engañó y comí»; pues Dios exigió de ellos la causa de la falta; pero no se registra tal pregunta hacia la serpiente. Pues no tenía a quién trasladar la causa de la maldad, habiendo sido él mismo su engendrador. Pues esto mismo enseña el Señor en los evangelios diciendo sobre él:« Cuando habla mentira, habla de lo suyo, porque es mentiroso y su padre», es decir, el padre de la mentira; pues el diablo no tiene padre según los que han pensado de manera mítica. Pero todos los que usan la maldad, excepto él, no vienen a esto de lo suyo, sino de su malicia, escuchando él de parte del Logos:« Tú dijiste en tu mente: Subiré al cielo» y lo siguiente. Pues nadie más le sugirió la soberbia, sino él mismo a sí mismo; por lo cual tampoco se le da discurso de defensa.¿ Qué es, pues, dice, esto que has hecho?¿ Acaso no fuiste puesto para esto, para convertirte en causa de falta para el hombre? Y dijo:« La serpiente me engañó». Pues esto ha ocurrido por engaño. Pues habiendo ella presentado lo del mandato, él usó inversamente el precepto, junto con prometerles algo jactancioso y capaz de seducir;« Pues sabía», dice,« Dios que el día que comáis de él, se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal». Confiesa ahora el engaño razonablemente; pues al percibir a Dios, reconoce lo sucedido. Pues es costumbre de los engañados, después del resultado, darse cuenta del mal; pues al principio, al ocultar el placer la percepción, no hay conocimiento. Y el« dijo» debe decirse así de nuevo, que la conversación ocurrió en la mente de la mujer de parte de Dios, y esto no es desconocido; pues cuando, al pecar nosotros, ocurre un razonamiento que derriba el pecado, hay que pensar que Dios está presente en la mente y habla. Allí también alegorizamos el orden según lo anterior; pues el placer, que es la serpiente, ocurre primero en la percepción, que llamamos mujer, y luego así sirve al intelecto, que se ha dicho que es el hombre. III, 14. Y dijo el Señor Dios a la serpiente: Porque hiciste esto, maldita seas entre todos los animales y entre todas las fieras de la tierra; sobre tu pecho y tu vientre caminarás y comerás tierra todos los días de tu vida. Lo que Dios dijo a Adán y a Eva, diciendo a cada uno de ellos:«¿ Qué es esto que has hecho?», de quienes también escuchó al causante de la maldad, culpando Adán a la mujer, y la mujer a la serpiente, ya no dijo nada a la serpiente; pues este es el autor del mal y no tiene a quién trasladar la causa. Por lo cual, inmediatamente, en lugar de«¿ por qué hiciste esto?», añade la reprensión diciendo:« Porque hiciste esto, maldita seas entre todos los animales y entre todas las fieras de la tierra». Es claro que Dios no dirige la reprensión a este reptil; pues ni siquiera tiene la naturaleza de proferir el discurso del engaño, a partir del cual provocará que Dios haga la reprensión contra sí mismo. Pablo, al menos, escribiendo a los corintios, sabiendo que no era un animal irracional sobre el que escribía, dice:« Temo que, como la serpiente engañó a Eva en su astucia, se corrompan vuestros pensamientos de la...». Pues Pablo compara el engaño que ocurre por parte de hombres malvados y astutos, que se habían infiltrado, diciendo que no hay resurrección de muertos ni que el Salvador nació de una virgen, quienes también engañaban a los niños en Cristo en Corinto, que no tenían los sentidos del corazón ejercitados para el discernimiento del bien y del mal, con el engaño de la serpiente contra Eva, lo cual muestra que él no es un reptil, sino una energía contraria, a la que es costumbre de la Escritura
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llamar diablo. Pues no se dice simplemente« serpiente», como también se dijo sobre aquellos:« Serpientes, prole de víboras», sino la serpiente, lo cual lo señala a él, el diablo, que aunque se convirtió en causa de maldad para otros; pues obra en los hijos de la desobediencia, y es obrado, infundiendo lo suyo en ellos con engaño sofístico. Por lo cual también recibe la reprensión que sobrepasa; pues dice:« Maldita seas entre todas las fieras de la tierra». Pues como causa de maldad, razonablemente también está sujeto a la reprensión por encima de todos los que han tenido de él el ser serpiente y animales de esa manera y fieras de la tierra, contra los cuales el Salvador da la autoridad a sus propios discípulos diciendo:« He aquí os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo». Y al que habita en la ayuda del Altísimo se le añade:« Sobre áspid y basilisco pisarás y hollarás al león y al dragón». Y a todos estos, que tienen la ferocidad de la maldad, el diablo, llamado serpiente, los sobrepasa y es condenado consecuentemente por encima de todos. Se añade a la reprensión también el« Sobre tu pecho y tu vientre caminarás»; puesto que, al parecer tener una inteligencia elevada y fingiendo tener grandes alimentos, engañaba, el discurso interpreta su caída diciendo que la tierra será su alimento, al no tener nada divino o elevado, sino arrastrándose sobre las cosas terrenales, al haber caído su parte rectora, significa el pecho, que ya no engendra nada divino o celestial debido a que la fuerza generativa, que se significa a través del vientre, tiene su afán en la materia y las cosas terrenales. Que el vientre se entiende así, se puede aprender de lo contrario, cantando el bienaventurado David:« Y tu ley en medio de mi vientre», lo cual no significa el miembro sensible, sino una fuerza del alma. Sin duda, los hombres que han llegado al arrepentimiento, sabiendo que su inteligencia, que debía participar de alimentos celestiales, fue arrojada a la tierra, dicen:« Se ha pegado a la tierra nuestro vientre», habiéndose vuelto totalmente terrenal al alimentarse de cosas terrenales y engendrar cosas terrenales. Pues como el vientre es un recipiente de alimentos, así también es un taller de lo que se forma. Los que engendran cosas viles, pues, caminan arrastrándose sobre la tierra, mientras que los que engendran cosas divinas dicen:« Por tu temor concebimos en el vientre y tuvimos dolores y dimos a luz»; el mismo fruto del intelecto es también alimento. Bien también el que se añada:« Y comerás tierra todos los días de tu vida»; pues no dijo simplemente« vida», sino la tuya, que elegí de tu propia inclinación, como si alguien dijera también al que no vive como corresponde: Todos los días de la vida que elegiste tener serás vil, el pecado será tu alimento en todos los días que elegiste como viles. Pues cada uno, al apartarse de la vida debida, se procura una vida según su propio modo. A esto es semejante lo dicho al rico:« Recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro de igual modo los males». Y observa que del vil dijo bienes indiferentes; puesto que él mismo los consideraba como bienes y esperaba en ellos, por esto también dijo« tus bienes»; pero en el caso de Lázaro no se dijo sus males; pues no sufría por su propia intención, aunque los soportaba noblemente. Y Job también, al ser privado de los placeres, puesto que no los consideraba bienes suyos, sino conociendo su naturaleza, como fueron dados por Dios, los usaba, no dijo:« Si recibimos mis bienes», sino« Si recibimos los bienes de la mano del Señor». Pues los bienes que él elegía eran las virtudes, y los que siguen, indiferentes por juicio de Dios, los usaba como convenía, proveyendo a los necesitados; así, al menos, dijo:« Mi puerta estaba abierta a todo el que venía». III, 15. Y pondré enemistad entre ti y entre la mujer, y entre tu simiente y entre la simiente de ella; él te acechará la cabeza, y tú acecharás su calcañar. Cuando el más sencillo está con el malvado, no tiene pequeño el daño; pues el malvado
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se acerca y sugiere los daños, y el alma más sencilla los recibe como provechosos. Es necesario, pues, que haya una separación de estos y que se llegue a la enemistad y a lo no comunicable, para que el que se ha vuelto más sencillo, según el mandato salvador, sea prudente al decir sobre el diablo:« Pues no ignoramos sus pensamientos». A menudo, al menos, al ver también la amistad de una mujer hacia un hombre que ocurre con sencillez, de la cual sigue el engaño de que tales personas obren vergonzosamente, nos esforzamos no por odio a la paz, que es fruto del Espíritu, sino por rechazo de la paz, contra la cual el Salvador viene a traer espada diciendo:« No vine a traer paz, sino espada» que divide y corta a los que desean aprovecharse de los que intentan dañar. Siendo, pues, Dios bueno, planta enemistad a los que la paz y la unión son enemigas. Pues cuando alguien, por ignorancia del mal, al encontrarse con él aprende que es destructivo y perjudicial, cosecha un provecho no pequeño. Consecuentemente, hace también a la simiente enemiga de la simiente y a él mismo de ella. Y puesto que lo dicho no es sobre una serpiente sensible, tampoco debe entenderse la simiente de ella como sensible, sino a los que han sido formados y moldeados y engendrados según él, o razonamientos que distorsionan de la verdad y enseñanzas ajenas a ella, y simiente de la mujer, de igual modo, a los virtuosos que provienen de ella– pues ocupa el tipo de la Iglesia–, o las enseñanzas de la divina instrucción, contra las cuales la malicia del adversario hace sus intentos. La diferencia entre simiente e hijo también se ha dicho en los evangelios, diciendo los judíos:« Somos simiente de Abraham», y el Salvador, aunque les concede esto, les prohíbe ser hijos de Abraham al decir:« Si fuerais hijos de Abraham, haríais las obras de Abraham». Pues el que es hijo también es simiente, no siendo la simiente e hijo totalmente al ser abortado y no ser perfeccionado. Podría ser esto también según el discurso de la anagogía. Pues muchos que comenzaron, según Himeneo y Alejandro, al naufragar en la fe, no fueron perfeccionados como hijos. Todo tiene también lo de la frase de manera ordenada. Pues no la serpiente hacia la simiente, sino hacia ella, ni la simiente de la serpiente hacia ella, sino la simiente de ella. Pues los males extremos tienen la lucha contra los bienes que sobrepasan, y los menores contra los de igual peso. Pues Dios da también el resultado de poder soportar, no permitiendo que la tentación contra alguien sea desmedida;« Si el Señor no hubiera estado en nosotros, nos habrían tragado». Como bueno, el Señor de todo también denuncia las asechanzas del adversario y enseña los ataques contra él, acechando el diablo los progresos del hombre y sus pasos hacia la virtud, los cuales se significan a través del calcañar, y acechando el hombre la cabeza de la maldad; pues al ser destruida esta, se destruye también el todo. Observa cómo el discurso pasó de un género a otro género; pues como hacia la mujer se decía todo aquello:« Pondré enemistad entre ti y la mujer» y lo siguiente, ahora dice:« Él acechará tu cabeza y tú su calcañar». Pues era necesario que sobre la más débil se dijera« pondré enemistad», para que lo no mezclado no sea lugar ni siquiera de engaño, y sobre el hombre, al no haber sido engañado según la voz apostólica, se dijera:« Él acechará tu cabeza». Pues siendo fuerte, es también más apto para combatir y guardar los intentos del adversario, no permitiéndose a sí mismo presentar un principio de engaño como a Eva, a quien, como hemos dicho antes, siguió, puesto que también él dijo:« La mujer que me diste por compañera», a quien tampoco dejó por su utilidad. Pues ha sido expulsado junto con ella no por sí mismo, como también a los que eran llevados cautivos a Babilonia seguían los santos sin haber hecho nada digno de cautiverio, sino para que sean médicos de los géneros cautivados, como Daniel y Ezequiel y los
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tres jóvenes en el horno. Lo dicho, pues, a la serpiente« él acechará tu cabeza» manifestaría que, aunque engañaste a la mujer como más débil, el hombre combatirá contra ti acechando la cabeza de tu maldad, que es la impiedad, lo cual el sabio expulsa, no alcanzando el diablo la cabeza del sabio, sino si acaso el calcañar, que serían las extremidades de los que contribuyen a la virtud. Pues a menudo, al no poder combatir algo de lo principal, acecha en las necesidades humanas, para que a través de estas haga tropezar. Esto mismo se dice también en los salmos:« Ellos acecharán mi calcañar»; y este guardar significa lo mismo que el acechar en el presente; pues significa vigilar, no ignorando nosotros que las palabras también están puestas para el preservar y cubrir, como en« Tú, Señor, nos guardarás y nos preservarás», y en« Padre santo, guárdalos». III, 16– 19. Y a la mujer dijo: Multiplicando multiplicaré tus dolores y tu gemido; con dolores darás a luz hijos, y hacia tu marido será tu retorno, y él se enseñoreará de ti. Y a Adán dijo: Porque escuchaste la voz de tu mujer y comiste del árbol del cual te ordené que no comieras solo de este, comiste de él, maldita sea la tierra en tus obras; con dolores comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y abrojos te hará brotar, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás tu pan, hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste tomado, porque tierra eres y a la tierra irás. No es inverosímil tomar también las historias sobre estas palabras. Pues parece que la mujer es presionada por dolores frecuentes y continuos y gemidos, soportando no pequeño trabajo tanto en las concepciones y partos como también en las crianzas, según lo que dice también el bienaventurado Job:« Ha sido borrado tu recuerdo de la tierra, hijos e hijas, dolores y penas de mi vientre, por los que trabajé en vano con fatigas», y cómo todo lo llevó hacia el hombre más fuerte que el señor, esperando de él las órdenes, y el hombre consumido por obras y cuidados, continuando en penas y sudores durante toda la vida. Pues no es ajeno a los dolores de la mujer, y él mismo está sujeto particularmente a penas durante todo el vivir, trabajando y fatigándose en cuerpo y alma en unas cosas tras otras; pues también las cosas de casa no le son sin cuidado, la crianza de los hijos, y de estos a menudo penas diversas o por ser presionados por enfermedades o por ser prevenidos por la muerte, de todas las cuales habría una aflicción que sobrepasa y una pena sumamente suficiente, y mucho habría que decir, que es evidente para todos. Veamos también lo de cada una de las cosas dichas. A la serpiente se ha dicho:« Maldita seas tú», pero a Adán no así, sino« Maldita sea la tierra en tus obras», y razonablemente; pues no transgredió al ser vencido por el pecado, sino al seguir a la mujer según lo que se nos ha dado antes sobre« La mujer que me diste por compañera», cuando citábamos el discurso apostólico:« Pues Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, ha caído en transgresión». Pero también a la mujer se dan las amenazas ante su rostro:« Multiplicando multiplicaré tus dolores». Y al añadir también el« Tierra eres y a la tierra irás», muestra lo propio de la esencia corporal; pues el alma no tiene el principio de la tierra, para que también se disuelva en esta según los que introducen que es corruptible. Puesto que en lo anterior el paraíso se tomaba para nosotros en alegoría como un lugar, morada divina de potencias bienaventuradas, deben tomarse correspondientemente también las cosas sobre el hombre y la mujer. Tenemos, pues, del bienaventurado Pablo principios que llevan a la anagogía, diciendo:« Este misterio es grande, pero yo digo hacia Cristo y hacia la Iglesia». La Iglesia, pues, da a luz hijos con dolores, pues el dolor de la virtud precede y con dolor, obrando un arrepentimiento para la salvación sin arrepentimiento; y los da a luz a través de
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el nombre lo indica; y el pasaje" Vosotros, en cambio, etíopes, sois mis heridos de espada" expresa la misma idea; pero también lo que se dice en el Éxodo por parte de los oprimidos por el Faraón a Moisés y Aarón:" Que Dios vea y juzgue, para poner una espada en las manos del Faraón", donde, mediante el nombre de la espada, indican la aflicción que se ha descargado sobre ellos. Con esto concuerda también:" Si no os volvéis, él afilará su espada"; y se dice que esta se vuelve, para que, una vez que el hombre se ha vuelto de la maldad a la virtud, ella misma también se vuelva, proporcionando la entrada. Por tanto, la custodia en la que han sido puestos la espada y los querubines, como se ha dicho antes, sería para beneficio, a fin de que, si alguien sintiera deseo de entrar, la guía se produzca a través de ellos, significando los querubines el conocimiento de la verdad, del cual debe participar quien desea entrar, y la espada, la laboriosa disciplina; pues, como está escrito, es a través de muchas aflicciones como se puede alcanzar la entrada al reino. Que la espada, el castigo expuesto por Dios, se vuelve y no se ejecuta necesariamente, lo enseñan los acontecimientos relativos a los ninivitas, quienes impidieron la ira mediante el arrepentimiento; para ellos, las amenazas se volvieron. Pero también los santos, conociendo el juicio relativo a los querubines y que no es posible entrar en el paraíso sin la economía de Dios respecto a ellos, dicen:" Tú que estás sentado sobre los querubines, manifiéstate", como un auriga que los monta y, con tu voluntad, abre o cierra la entrada, porque los que están fuera, obedeciendo tus mandamientos, desean entrar. Pero también otros, sabiendo que es él mismo quien ha sentenciado contra el hombre:" Tierra eres y a la tierra irás", le suplican diciendo:" Tú que estás sentado sobre los querubines, que la tierra sea sacudida", para que, habiéndose producido un cambio respecto a la tierra, le diga al ladrón:" Hoy estarás conmigo en el paraíso".
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18, 1- 2. Adán conoció a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: He adquirido un hombre por medio de Dios. Y añadió dar a luz a su hermano Abel. Y Abel se convirtió en pastor de ovejas, mientras que Caín era labrador de la tierra. Consecuentemente, después de la expulsión del paraíso y la confección de las túnicas de piel, se dice: Adán conoció a Eva, su mujer, llamándose conocimiento en lugar de experiencia y de la unión con la mujer; pues la conocía según el significado de saber; así, en efecto, dijo al verla:" Este es ahora hueso de mis huesos". Según el conocimiento con el que Adán conoció a Eva, su mujer, se dice también en los Libros de los Reyes:" Elcaná conoció a Ana, su mujer". Así se dice también sobre Rebeca:" Era virgen, ningún hombre la conoció", y no es que no fuera conocida por ningún hombre, sino que es evidente que se dice así porque aún no se había unido a un hombre. Y es bueno también el decir:" Era virgen, ningún hombre la conoció"; si no se entiende con sensatez, sería una redundancia, pero el texto ha hablado así queriendo indicar que ella era purísima tanto en cuerpo como en intención. De manera más divina, María decía:"¿ Cómo será esto, puesto que no conozco varón?". Pues siendo veraz respecto a la visión de un hombre, se turbó al ver al ángel, si él mismo no le hubiera quitado el temor; y es plausible también que, siendo conocedora de la ley, pensara si acaso el que se le apareció era uno de los ángeles transgresores, de los que se dice que habían deseado a las hijas de los hombres." Y concibió y dio a luz a Caín". Se describe otro modo de generación de los hombres; pues Adán fue formado del polvo, y Eva fue construida tras ser tomada del costado del hombre, pero este que ahora nace de ambos progenitores salió primero, siendo la generación según el Salvador la que se produjo solo de una virgen. Pues no es inoportuno señalar esto, para que todos los modos de la generación de los hombres sean enumerados, conservando nosotros lo dicho anteriormente sobre el polvo, como indicativo de la sustancia corporal, siendo el cuerpo, evidentemente, adecuado para la estancia en el paraíso. Se dice aquí" concibió" y es evidente que estos son de semillas; pero, consecuentemente, dado que no ha eliminado por completo el discurso sobre la providencia, dijo:" He adquirido un hombre por medio de Dios"; pues si bien sirvieron como padres en el parto, el todo está dispuesto por la guía de Dios. Y" por medio de Dios" debe entenderse de manera más sencilla como" de parte de Dios"; pues así también dijo José:"¿ No es de parte de Dios la interpretación de ellos?", en lugar de" de parte de Dios"." Y añadió dar a luz al hermano de Caín, a Abel". Filón, por su parte, quiere que sean gemelos de una sola concepción; por eso, dice, se añade a" dio a luz a Caín" el" añadió dar a luz a su hermano Abel". Si esto es correcto o no, lo juzgarás tras haber reflexionado, siendo posible también que hayan nacido en tiempos diferentes; pues, si a alguien le place consultar el libro de la alianza, encontrará en él también cuánto tiempo uno aventajó al otro. Cuanto dijo Filón alegorizando sobre esto, lo sabrá el amante de la belleza, pero hay que decir sobre esto lo que esté a nuestro alcance. El alma, pues, cuando cae en un descuido y un error, engendra frutos viles, pero si el intelecto, tras haber recobrado el juicio, tiene un cierto retorno, entonces, ciertamente, comienza a rechazar aquellos y a dar a luz una introducción a la virtud, lo cual es aceptable; creciendo poco a poco mediante el progreso, llegará algún día a la perfección; lo contrario, en cambio, es detestable: que, habiendo comenzado primero la virtud, se añada maldad al haberse desviado el razonamiento noble. Es bueno también que se hayan registrado sus ocupaciones; pues dice que" Abel se convirtió en pastor de ovejas, mientras que Caín era labrador de la tierra", lo cual, en cuanto a la historia, tiene una observación nada despreciable, y nosotros observamos el orden. Pues en la generación antepuso a Caín, obligándolo el tiempo, pero en las ocupaciones antepone al justo. Pues las cosas de Abel son nobles y más valiosas que las que Caín se afanaba en hacer; pues los seres animados difieren de los inanimados según el principio de la naturaleza. Y en esto, Filón dijo bien que los que van a hacerse cargo del principio, tanto de los demás como de sí mismos, deben ser preeducados en el pastoreo. Pero de Caín no se dijo que fuera agricultor, sino labrador de la tierra; pues no era noble según Noé, quien es llamado agricultor, no labrador. En cuanto a la alegoría, Abel es pastor de animales, es decir, de los sentidos, conduciéndolos bajo el conocimiento como un excelente pastor, poniendo al razonamiento como auriga y jefe de fila sobre la parte irascible y la concupiscible. Pero Caín, enredado en la tierra y en las cosas terrenales, no es llamado agricultor– pues de lo contrario habría buscado también orden en ellas–, sino labrador de la tierra simplemente, siendo alguien amante del cuerpo, sin tener ningún principio ni orden, quien diría apropiadamente para sí mismo:" Comamos y bebamos, pues mañana moriremos", mientras que el que hace esto con conocimiento divino lo hace según lo dicho:" Ya sea que comáis, ya sea que bebáis, o cualquier cosa que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios", y no resulta ser un labrador de la tierra. Estos, como se ha dicho antes, serían modos diferentes del alma que actúan en tiempos diferentes.
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18, 3- 5. Y sucedió después de unos días que Caín trajo de los frutos de la tierra un sacrificio al Señor, y Abel trajo también él de los primogénitos de sus ovejas y de sus grasas. Y Dios miró a Abel y a sus dones, pero a Caín y a sus sacrificios no prestó atención; y Caín se entristeció mucho y su rostro decayó. Conviene que el virtuoso sea intenso y sin vacilaciones, de modo que no solo él mismo esté más dispuesto para la acción de la virtud, sino que, incluso si otros lo impiden, desee arriesgarse por ella, como la bienaventurada Susana y José el más valeroso; pues, intentando como aferrarse a la templanza, se procuran resistencia. Pues los que incitaban al pecado parecían ser dueños de envolverlos en esto; sin embargo, no cedieron, sino que eligieron mantener la autenticidad hacia Dios, aunque fuera a costa de la muerte; así se aferraban con un deseo ardiente de pureza, y el fin mostró también a los incrédulos el juicio de ellos y la prueba salvadora de Dios, al haber aceptado a ellos por su virtud. Pero Caín no es así, sino que es introducido como alguien que posterga; pues" después de unos días trajo de los frutos de la tierra", como si recordara a Dios tras un cierto arrepentimiento. La divina Escritura, censurando esto, enseña:" No te abstengas de hacer el bien al necesitado, cuando tu mano tenga poder para ayudar. No digas: Vuelve y regresa, y mañana daré, siendo capaz de hacer el bien". Sobre Abel no se dice que fuera" después de unos días", sino:" Y Abel trajo también él"; y qué trajo, lo señala el texto, aludiendo a lo propio y valioso de ellos:" de los primogénitos de sus ovejas y de las grasas". Y dado que Caín había hecho la ofrenda con descuido, y Abel con autenticidad," Dios miró a Abel y a sus dones, pero a Caín y a sus sacrificios no prestó atención". Pues la autenticidad de Abel resplandece; pues ofreció primogénitos, juzgando que debía asignar a Dios lo más valioso, de lo cual son también las grasas, como también Caín debía haber hecho, ofreciendo de las primicias. Pues es necesario ofrecer primicias principalmente a Dios, lo cual hace espiritualmente el bienaventurado David diciendo:" Desde la noche mi espíritu madruga hacia ti, oh Dios", nada es preferible para mí que el refugio hacia ti; aunque a ti, Dios, se te asignan los deberes antes que cualquier asunto. Un don de sacrificio difiere en esto: que el don se ofrece de animales, y el sacrificio no; y es evidente cuánto más valiosos son por naturaleza los animales que los inanimados.¿ Y qué es el" Dios no prestó atención", por lo cual Caín se entristeció y su rostro decayó, podría decir alguien, o cómo supo Caín que Dios no aceptaba, para que incluso se entristeciera? A lo cual diría uno lo que proviene del libro de la alianza, en el que está escrito cómo el fuego que descendía del cielo aceptaba los sacrificios que se ofrecían debidamente, de lo cual es probable que Caín supiera, al no haber descendido el fuego sobre los suyos, habiendo sido consumidos los de Abel por él. Esto sucedía también en el Levítico; pues los que llevaron fuego extraño sobre el altar sufrieron un castigo no pequeño, y Elías, el gran profeta, luchando contra los sacerdotes de Baal, mostró cómo el fuego descendía del cielo sobre sus sacrificios, siendo él santo. Esto, pues, ofrece la narración del texto; pero el sentido de la anagogía sería el siguiente: los que fingen la virtud por no mostrar la apariencia externa no por una intención auténtica sino por causa de otro, son unos postergadores y reprobados, no ofreciendo primicias a Dios; y la primicia de la virtud es la que proviene de la intención; el movimiento hacia ella nace de allí. Esto enseña David diciendo:" Sino que su voluntad estaba en la ley del Señor"; pero los hipócritas, no teniendo voluntad de virtud, fingen las cosas de la virtud o por causa de una ganancia vergonzosa, como se ha dicho, o por gloria. Siendo de esta parte, Caín ofreció después de unos días, pero Abel, sin postergar, ofrece animales primogénitos y grasas; pues el virtuoso, al ofrecer primicias, no considera que ninguna acción suya sea suya si no es la que conviene a Dios, tal como dice el bienaventurado Pablo:" No yo, sino la gracia de Dios conmigo", y el Salmista:" Si el Señor no edificare la casa, en vano trabajaron los que la edifican". Abel, pues, habiendo amansado las posesiones vitales e irracionales con el razonamiento y habiéndolas hecho estables, las ofrecía a Dios como propias de él y no de las pasiones. La tristeza ocurre a los que no usan las cosas del modo que deben, siendo el juicio de la conciencia como un fuego que reprende y muestra, aunque la maldad todavía esté adherida, lo inapropiado de las acciones, de lo cual también decae el rostro del alma, de donde también los rasgos corporales reciben el abatimiento. Que hay un rostro del alma, lo dice el texto:" La sabiduría del hombre iluminará su rostro", y" Con rostro descubierto contemplamos la gloria del Señor", significándose el rostro sensible en" el rostro de un corazón alegre es jovial, pero cuando está en penas se entristece", lo cual le sucedió a Caín al ser reprendido por la conciencia.
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18, 6- 7. Y dijo el Señor Dios a Caín:¿ Por qué te has entristecido y por qué ha decaído tu rostro? Si ofreces rectamente, pero no divides rectamente, pecaste. Mantente en calma. Hacia ti es su retorno y tú te enseñorearás de él. Se muestra la filantropía de Dios, que sobrepasa a todas, porque dialoga incluso con los que se equivocan, no permitiendo que se hundan en los pecados, sino despertándolos para que, al darse cuenta, vuelvan a la virtud, lo cual sucede también ahora con Caín, diciéndole Dios según el resonar en la mente:"¿ Por qué te has entristecido?", te has hecho causa de esto para ti mismo y no otro ha sido el pretexto del pecado. Sugiere también el modo del error diciendo:" Si ofreces rectamente, pero no divides rectamente, pecaste". Pues cuantos consideran que la providencia está sobre todas las cosas y llevan a cabo sus asuntos ofreciendo gratitud, lo hacen adecuadamente, pero los que la usan con descuido, de modo que guardan para sí lo valioso y ofrecen lo vil, estos han usado mal la división. Haciendo esto mismo Israel, el discurso profético dice de manera censuradora y correctiva:"¿ No es malo? Ofrécelo a tu jefe". Pero también Ananías y Safira en los Hechos de los Apóstoles, ofreciendo muchos para las necesidades de los necesitados, ellos mismos prometieron el precio de una propiedad, de la cual, habiendo sustraído la mitad, ofrecieron la otra, usando mal la división, lo cual, reprendiendo el principal de los apóstoles movido por el espíritu, decía:"¿ No te quedaba a ti y, vendido, estaba en tu poder?¿ Por qué pusiste en tu corazón hacer este asunto?", lo cual también aquí es dicho a Caín por Dios:"¿ Por qué te has entristecido y por qué ha decaído tu rostro? Si ofreces rectamente, pero no divides rectamente, pecaste". Pues pecan cuantos ofrecen como si Dios estuviera necesitado, ignorando lo dicho en los Salmos por el mismo Dios:"¿ Comeré carne de toros, o beberé sangre de machos cabríos?" y además:" Mías son todas las fieras del campo, los ganados en los montes y los bueyes"; pues vosotros tenéis de mí todo lo que es fácil de obtener, pero yo tengo todas las cosas, de modo que no ordenó por estar necesitado, sino instruyendo simbólicamente a partir de esto que no conviene usar la virtud con descuido, sino con perfección e integridad. Luego, para que el mal no progrese, exhorta a estar en calma, para que, al no ser frotado, no produzca un daño peor. Así también se dice a Sión, que se mueve desordenadamente– pues tal es el nombre–:" Detente, Sión". Puesto que el animal racional es activo, actuando ya sea maldad o virtud, es razonable que, cuando hace maldad, sea propio de él detenerla, para que así la virtud encuentre el lugar que le corresponde. Esto es lo que también exhorta David diciendo:" Apártate del mal y haz el bien"." Mantente en calma", pues, dice, no progreses en el mal, no pienses a través del abatimiento que tu sacrificio no fue aceptado como debía. Pues muchos a menudo, equivocándose ellos mismos y por eso no teniendo luego al Dios colaborador consigo, se disgustan con la providencia, lo cual impide Dios en el caso de Caín diciendo:" Mantente en calma". Añade también:" Hacia ti es su retorno y tú te enseñorearás de él", enseñando que cuantas cosas se ofrecen a Dios no según lo que conviene, estas no se ofrecen a él, sino que son del que las ha dado, retornando hacia él por no haber encontrado lugar en Dios. Así también los que dan limosna para ser vistos por los hombres retienen para sí mismos la recompensa, no teniendo nada de Dios; pues no hicieron esto con un propósito divino. Toda la narración del texto es, pues, muy provechosa para la moral y tomada así simplemente, enseñando a hacer las ofrendas auténticamente y no con descuido; pero dado que en lo anterior hemos elevado lo dicho a modos del alma, es necesario hacerlo también ahora. El discurso de Dios, que existe según las nociones comunes y está presente en la conciencia, reprende paternalmente a los que se equivocan, lo cual también ahora se presenta. Pues los hipócritas, en cuanto a mostrar que la virtud es valiosa, aunque no la elijan, parecen hacer algo correcto; pero dado que usan mal la división, llevando el movimiento desde el fondo de la mente hacia sus propios placeres, y fingiendo hacer el don de la apariencia externa por medio de Dios, es razonable que no sean aceptables, limpiando lo de fuera del vaso y vistiéndose por fuera con piel de oveja, pero siendo por dentro lobos rapaces; a tales personas, reprendiéndolas, decía el Señor:"¿ Por qué os parecéis a sepulcros blanqueados? Por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia". Pero los virtuosos, siendo totalmente de Dios tanto en disposición como en acción, incluso las cosas humanas, que ciertamente ves que son para ellos por necesidad corporal, incluso esas las realizan sabiamente, usan rectamente la ofrenda hacia Dios, cuidando la pureza tanto del cuerpo como del alma, de los cuales Abel es un tipo, poniendo a Dios como gobernante y protector de sus acciones. Pues esto es propio del virtuoso, mientras que la acción del hipócrita retorna hacia él; pues Dios, viendo el fondo de la mente, no acepta las cosas realizadas por tal persona.
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18, 8. Y dijo Caín a Abel, su hermano: Pasemos al campo; y sucedió que, estando ellos en el campo, Caín se levantó contra Abel, su hermano, y lo mató. El progreso poco a poco de la maldad, si no se impide, llega a la desmesura, y el pecado oculto en la mente, cuando no es impedido por el razonamiento, consumará las acciones, aunque parezca esperar por un breve tiempo. Esto mismo se refiere en los Hechos de los Apóstoles; pues habiendo escuchado el gobernador muchísimas cosas de Pablo sobre la enseñanza divina y habiéndose llenado de temor, le acosaba de nuevo la pasión de la avaricia; pues dice el Espíritu escritor que dijo a Pablo:" Cuando tenga tiempo te llamaré", esperando al mismo tiempo recibir dinero de él. Algo así padece también el malvado Caín; pues después de haberse turbado un poco, alimentando la envidia en la mente, dice al hermano con engaño:" Pasemos al campo"; y habiendo pasado, no dejó la ira, sino que, atacando, mata al hermano. Algunos, queriendo investigar también esto, dicen:¿ Con qué arma usó para matar a Abel? Pero no hay ninguna dificultad; pues, incluso si no fue con hierro, al menos con una piedra o con un palo era posible que esto sucediera, lo cual también el libro de la alianza ha insinuado. La Escritura llama, sin embargo, matanza a la eliminación que se produce de cualquier modo, como se indica en la carta de Juan:" Como Caín mató a su hermano, porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas". Y el" Caín se levantó contra Abel" indica tanto el ataque como el impulso voluntario. Esto, pues, contiene el discurso de la historia; pero dado que decíamos que Caín es un modo hipócrita según el discurso de la anagogía, tales serían también las cosas actuales. Hermano del hombre que aparece fuera es el hombre oculto y en la mente; pues conviene que el diligente cuide de ambos, razonando rectamente y[ teniendo] un adorno propio para los...
q.65
decían:« 6Y estábamos delante de ellos como langostas» 6. Testifica que ellos eran de gran cuerpo. Y si se ha dicho acertadamente que los demonios usaban a los hombres apasionados como instrumentos, alguien podría decir que, para refutación de su disposición más corporal, nacieron para ellos seres de tal envergadura, quienes además eran llamados« 6famosos» 6« 6desde antiguo» 6, indicando el término« 6desde antiguo» 6 que el discurso sobre ellos como seres de gran cuerpo se ha transmitido durante mucho tiempo. Pero si también llamaras gigantes a aquellos que son llamados así debido a la bajeza de su disposición, no estaría fuera de razón lo que se dice, pues ellos, según su maldad, engendraban a los que estaban bajo ellos, incitándolos a una magnitud de bajeza. Y si lo que sigue en el pasaje presente, además del tiempo, indica también lo que sucede después de que el espíritu se separó de ellos, sobre el cual dijo Dios:« 6No permanecerá mi espíritu en estos hombres por ser ellos carne» 6, considérese también: pues entonces, al haberse alienado de su participación, ya fueran hombres o también otros, tenían engendros que se levantaban contra la voluntad de Dios, no solo pensamientos, sino también hombres. 5– 7. Viendo el Señor Dios que se multiplicaron las maldades de los hombres sobre la tierra y que cada uno piensa en su corazón diligentemente en las cosas malvadas todos los días, se arrepintió Dios de haber hecho al hombre sobre la tierra, y reflexionó y dijo Dios: Borraré al hombre que hice de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el ganado y desde los reptiles hasta las aves del cielo, porque me indigné de haberlos hecho. En consecuencia, aunque los animales irracionales no hacían nada por libre albedrío, perecen junto con el hombre, por causa del cual también fueron hechos para cumplir sus necesidades, dejándose un rescoldo junto con Noé y de ellos mismos. En consecuencia, también perecen los hombres, al haberse multiplicado la maldad sobre la tierra, porque pecaban junto con el mal al pensar, no de manera secundaria, sino« 6diligentemente» 6 usando los pecados. Examinemos diligentemente lo dicho, comenzando desde arriba:« 6Viendo» 6, dice,« 6el Señor Dios que se multiplicaron las maldades de los hombres sobre la tierra» 6.¿ Acaso no veía antes sus maldades? Pero es evidente que ahora las ha contemplado para el castigo. Pues cuando no quiere enviar un castigo a los que pecan, se dice que no los ve, y hay veces en que duerme, mientras que en otras se dice que está despierto. Se dice, por tanto, por alguien:« 6Se despertó sobre mis impiedades» 6, y al ser probado por muchas impiedades de la longanimidad de Dios, habiendo pasado las penosas, dice:« 6Se despertó sobre mis impiedades» 6. Y otro santo dijo:« 6Se despertó como el que duerme el Señor, como un fuerte que ha despertado de la embriaguez del vino» 6; pues habiendo sido muy longánimo, trae excesiva y repentinamente los castigos a los que así lo necesitan, lo cual, debido a lo repentino y a la multitud, se llama despertar y embriaguez del vino. Pues es propio de un buen médico usar los padecimientos en el momento oportuno, lo cual se indica mediante« 6Viendo el Señor Dios» 6. Y si se añade« 6cada uno piensa en su corazón en las cosas malvadas» 6, aun cuando Noé no estaba así, no hay que extrañarse; pues se ha dicho así como algo que ocurre en la mayoría de los casos, tal como« 6todo hermano engañará con el talón y todo amigo caminará con engaño» 6; pero es posible, dado que Noé no era un hombre en absoluto— pues había superado la condición de los hombres—, que esto se haya dicho como si él no estuviera sujeto a la generalidad de los hombres, siendo un dios, según se ha dicho:« 6A aquellos llamó dioses a quienes llegó la palabra de Dios» 6. Similar a esto es también:« 6Yo dije en mi éxtasis: todo hombre es mentiroso» 6; pues era un dios, como hemos expuesto, quien decía estas cosas. Pues si no fuera así y el hombre fuera mentiroso, ya no sería verdad que« 6todo hombre es mentiroso» 6; pero dice la verdad y no es él mismo un hombre el que ha superado por la virtud la denominación de hombre, según se ha dicho:« 6Donde hay envidia y contienda,¿ no sois hombres y camináis como tales?» 6. Pues la maldad no era realizada por ellos como sucedía, sino« 6diligentemente» 6 y deliberadamente; pues esto indica« 6en el corazón» 6. Del mismo modo,« 6desde la juventud» 6 podría entenderse de dos maneras: o bien que desde pequeña edad son incitados a la maldad, o bien que nadie de los que están bajo el hombre descrito es anciano, aunque por naturaleza lo sea, al anteponer las cosas novedosas y superficiales;« 6Pues la vejez venerable no es la de larga duración ni se mide por el número de años; pues la canicie es la prudencia para los hombres y la vejez una vida sin mancha» 6. No de manera impropia interpretarás también« 6no te acuerdes de los pecados de mi juventud y de mis ignorancias» 6 diciendo que no te acuerdes de todo lo que hice con carácter malvado. Habiéndose dicho esto así, es digno observar qué se indica por« 6se arrepintió Dios de haber hecho al hombre sobre la tierra y reflexionó» 6 y« 6me indigné de haberlos hecho» 6, lo cual equivale a« 6me arrepentí de haber ungido a Saúl como rey» 6. Hay que decir que se habla de Dios de manera antropopática y no como son las palabras y el entendimiento. Pues si en la Escritura se traslada sobre manos, pies, ojos y oídos, no hay que pensar que Dios está configurado humanamente, sino que es evidente que sus manos son potencias activas, sus ojos lo inevitable, y así cada cosa la interpretaremos como una potencia de Dios, aunque según otra inteligencia sus ojos sean los que disciernen en la iglesia, sus manos los prácticos, y los demás de igual manera. Pues, en verdad, en el caso de los seres sensibles, cada uno de los nombres mencionados significa solo algo como madera, pero en el caso de Dios, al decirse más nombres, los cuales propone que se entiendan mediante la razón, las diversas cosas sobre él; pues así Dios es llamado espíritu y fuente, y de nuevo se dice que tiene manos y pies; pero de ninguna manera, si fueran algo sensible, serían tantos sus nombres; pues la luz, el espíritu o la fuente no tienen manos. Y en el caso de reflexionó y se arrepintió, entenderemos como si fuera sobre un ser inmutable. Pues de la misma manera que también los hombres, queriendo mostrar la impresión a los que son enseñados por ellos de que se equivocaron grandemente en un pecado y que son indignos de las enseñanzas, dicen: Me arrepentí de haberte entregado tales cosas, llevándolo al conocimiento de la falta, de la misma manera también se dice que Dios se arrepiente, no sufriendo una pasión, sino por impresión de la magnitud del pecado. Pues no ignoraba que serían tales, sino que con bondad observaba si de alguna manera, a partir de las leyes inscritas según la inteligencia. Usaremos una imagen para que no sea una pasión de Dios, sino de los que cambian. Sea alguien sabio... poniendo, si sucediera que algunos... y por esto desheredados, no él mismo cambió en los que cambiaron de opinión, habiendo llegado la abundancia solo a los justos; pues este propósito tenía desde el principio. Bien se dice« 6borraré al hombre que hice de sobre la faz de la tierra» 6; pues no lo lleva a la inexistencia, ni lo borra según el alma, sino de la tierra. Y no es esta la única obra de Dios, al haber proliferado la maldad, destruir a los hombres, sino que también mediante un símbolo destruye al que habita en la tierra siendo malvado; pues el malvado es habitante de la tierra, mientras que el santo no es habitante, sino extranjero. Así, por tanto, también en Jeremías se dice:« 6Se quemarán los males sobre los que habitan en la tierra» 6, los que echaron raíces en la tierra, lo cual, no sufriéndolo, el santo dice agradeciendo:« 6Por poco me consumieron en la tierra» 6, y en el Apocalipsis también se dice:« 6¡ Ay de los que habitan la tierra!» 6, no los que son extranjeros; pues el propósito de Dios es arrancar al hombre de las cosas terrenales, aunque él mismo se aferre a las terrenales.
q.66
Noé halló gracia ante el Señor Dios. Grande y celestial es hallar gracia ante Dios, y esto se logra a partir de la complacencia hacia él, a lo cual sigue también complacer a los hombres, no complaciendo el que complace a los hombres necesariamente a Dios. Mira, pues, lo que dice el bienaventurado Pablo:« 6Si complaciera a los hombres, no sería siervo de Cristo» 6, y el salmista:« 6El Señor dispersó los huesos de los que complacen a los hombres» 6; pero los que tienen la gracia de Dios dicen:« 6Quien nos agració con el amado» 6, a la vez que María escucha del ángel:« 6Alégrate, agraciada, el Señor está contigo» 6. Pues esta es la gracia, tener consigo al Señor; y tiene consigo al Señor el que por virtud y acciones virtuosas dice:« 6Si buscáis una prueba del que habla en mí, Cristo» 6. Pues él mismo da gracia y paz; pues esto desea el santo diciendo:« 6Gracia a vosotros y paz de parte de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo» 6. Pero Dios da este don, proporcionando nosotros la ocasión de recibirlo. Se ha dicho, por tanto, en Proverbios:« 6Gracia y amistad libera, las cuales guárdate para ti, para que no seas vituperable» 6; pues está en el poder de la propia voluntad guardarlas y lograrlas. Así, pues, también Noé, a partir de su propia preparación, halló gracia ante el Señor Dios, habiéndose agraciado a sí mismo mediante las obras de la virtud y habiendo recibido de esto gracia de parte de Dios; pues a lo que es logrado y realizado por nosotros, el Dios del universo, añadiendo colaboradores, lo embellece y lo lleva a la magnitud del bien. Sabiendo esto mismo, los discípulos del Salvador, habiendo ya logrado por sí mismos la fe en él, le decían, sabiendo que también la fe es dada por Dios:« 6Auméntanos la fe» 6. Pues así como se da palabra de sabiduría mediante el espíritu y palabra de conocimiento según el espíritu, así también la fe en el mismo espíritu. Pues es imposible recibir la fe dada por gracia de parte de Dios sin tener la que consiste en lo que depende de nosotros. Pues esto mismo se indica a partir de« 6Auméntanos la fe» 6; pero, en efecto, también Isaías, de parte del hombre del Señor, y sea también de la suya propia, dice:« 6Me añadió un oído para escuchar y la disciplina del Señor abre mis oídos» 6; pues la audición y la disciplina dadas por parte de Dios abre también estos oídos para que la inteligencia escuche más divinamente. Así también entenderemos« 6gracia sobre gracia» 6, entendiendo la que proviene de Dios sobre la que se añade a partir de lo que depende de nosotros. Bien se ha dicho también« 6halló» 6, para que se muestre que, habiendo buscado debidamente, halló, mientras que los que no buscan de la manera que deben no hallan; pues dice:« 6Me buscarán los malos y no hallarán» 6. De aquí se reconoce que buscó bien a partir del juicio y la dádiva de Dios, cuando él mismo, como sellando, da la gracia; pues« 6no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia» 6, y« 6Si el Señor no edificare la casa, en vano trabajaron los que la edifican» 6.
q.67
Estas son las generaciones de Noé. Noé, hombre justo, siendo perfecto en su generación, agradó a Dios Noé. La genealogía del justo no es tanto de hombres como de virtudes; pues estos son sus engendros principales. Esto es lo que enseña el espíritu de la escritura; pues estando propuesto decir las generaciones de Noé, añadió:« 6Noé, hombre justo, siendo perfecto en su generación, agradó a Dios» 6. Veamos qué se indica por« 6perfecto en su generación» 6. Y según una primera interpretación, podría decir que, habiéndose entregado los hombres de su tiempo a una maldad sin medida, a partir de la comparación con ellos era perfecto, lo cual no resulta gran cosa si se comparara con desesperados, pudiendo tal vez decirse que, de los que entraron con él en el arca, siendo diferente, era llamado perfecto; pues es verosímil que ellos fueran tales a partir de la costumbre con el santo. Podría decirse también así: la generación del justo es la semejanza de modo, y esto se significa a partir de« 6Esta es la generación de los que lo buscan» 6; pues habiendo dicho« 6¿ Quién subirá al monte del Señor o quién estará en su lugar santo? Inocente de manos y puro de corazón» 6 y lo siguiente, añadió:« 6Esta es la generación de los que lo buscan» 6, llamando una generación a los que están adornados con la misma virtud. A esto, según lo contrario, es análogamente similar lo que se dice:« 6Los hijos de este siglo son más prudentes que los hijos de la luz en su propia generación» 6; pues generación de tales es la condición y conducta semejante. Pero hay que entender perfecto como entre los hombres, lo cual Pablo dijo conocer en parte, diciendo sobre lo perfecto:« 6Cuando venga lo perfecto, lo que es en parte será anulado» 6; toda la perfección lograda entre los hombres es en parte respecto a lo perfecto en el siglo venidero. Y sea claro lo dicho mediante un ejemplo: el que es perfecto en las primeras letras es imperfecto respecto al que escucha los discursos gramaticales. Y el mismo Apóstol, diciendo« 6En parte conocemos y en parte profetizamos» 6, dice sobre sí mismo y los semejantes:« 6Cuantos, pues, somos perfectos, pensemos esto» 6, y« 6Hablamos sabiduría entre los perfectos» 6; pues respecto al conocimiento en el venidero, como dijimos, siendo« 6cara a cara» 6, la conducta aquí es imperfecta, aunque llegue a la cima. Pero hay que tomar a la vez lo justo, lo perfecto y el agradar a Dios que se dice sobre Noé, aunque las palabras tengan orden; pues siendo« 6justo» 6 y« 6perfecto» 6, tenía la complacencia hacia Dios; pero se preconcibe a la complacencia lo perfecto y justo; pues no es que por haber agradado se hizo justo y perfecto, sino que por haber aparecido justo y perfecto, se ha demostrado que agrada a Dios. Y si, siendo de tal condición, Noé ha sido llamado hombre, no hay que extrañarse, habiendo observado nosotros muchas veces que el nombre de hombre significa más cosas; pues no solo sobre el censurable, como se ha dicho:« 6Pues donde hay envidia y contienda entre vosotros,¿ no sois hombres y camináis según el hombre?» 6, y sobre el diablo que siembra malos pensamientos se ha dicho:« 6Un hombre enemigo hizo esto» 6; pero aquí, además de indicar la naturaleza, significa también al hombre propiamente dicho, al que guarda la« 6imagen» 6. Bien también« 6siendo perfecto agradó a Dios» 6; pues habiendo ya alcanzado la perfección agradó a Dios, no agradando todo el que agrada a Dios, sino a veces, y a hombres justos y de otra manera a hombres; pues si se alaba al que agrada al justo, es después de agradar a Dios.
q.68
Engendró Noé tres hijos, a Sem, a Cam, a Jafet. Engendró tres hijos y padre de tantos llegó a ser Noé; pues ni antes de esto se ha dicho que tuviera otro hijo. Y el sentido literal es claro; pero si alguien mirara hacia la anagogía, podría decir que el que engendra dos sería símbolo de una disposición material, pues los dos son propios de la materia; pues esta es divisible; pero el que engendra tres es llamado perfecto, siendo el primer par que lleva imagen del creador, pues es activo, y además la sustracción de un número de él hace una díada, como que evidentemente por adición han llegado a ser tres; pero a las cosas humanas, que se indican mediante los dos, si se añadiera la razón, ya no permanecen materiales o humanas, participando de rectitud; pues no hay que actuar simplemente, sino también con razón recta, para que tenga la alabanza. Pero alguien puede también, tropológicamente, tomar esto hacia la perfección del alma; pues es necesario que primero nazca en el alma una pasión, luego así se haga una disposición, y así lanzarse hacia la acción; y decimos pasión no lo que se censura, sino la como impresión del alma hacia un impulso virtuoso; y esto sucede también a partir de lo contrario. Tres, pues, son estos engendros del hombre virtuoso; pues déjese ahora la propasión como teniendo inclinación hacia las cosas indiferentes. Y si alguien, aplicándose a las interpretaciones, pudiera hallar algo útil, debe observarse. Sem, pues, se interpreta perfecto, Jafet extensión o belleza, y Cam audaz o precipitado o calor o dilatación.¿ Qué otros engendros convenían al justo como la perfección, la extensión y la belleza, que son todas señales de la virtud? Pues la belleza, uniéndose con la extensión, hace estar fuera del camino ancho, que lleva a la perdición; pero si porque Cam se interpreta audaz o precipitado o calor o dilatación, podría ser que, respecto al hijo malvado, tomándose para censura, sean propios de su modo, pero respecto al perfecto, se han tomado diligentemente para el uso; pues el virtuoso es muy impetuoso, puesto que también los violentos arrebatan el reino; pero también es audaz tal hombre contra las potencias contrarias según el bienaventurado Pablo que dice:« 6No es nuestra lucha contra sangre y carne» 6 y lo siguiente; y este es precipitado como también audaz, no adquiriendo la precipitación para mal, sino habiendo tenido éxito hacia la virtud, siendo cálido y ferviente en el Espíritu, de lo cual también se excede de las cosas humanas.
q.69
Se corrompió la tierra ante el Señor y se llenó la tierra de injusticia. Y vio el Señor Dios la tierra, y estaba corrompida, porque toda carne corrompió su camino sobre la tierra. Corrupción de la tierra no indica la destrucción hacia el no ser de tan bello elemento, sino la exageración de los pecados de los hombres, llamando tierra a los hombres de manera metonímica, tal como también el salmista dice:« 6Toda la tierra te adore y te cante» 6, y de nuevo« 6Cantad al Señor toda la tierra» 6; pues cuando se dice« 6Fueron terminados el cielo y la tierra» 6, se significa este elemento, y« 6Brote la tierra» 6. Y tanta ha llegado a ser la maldad de los hombres, quienes son llamados tierra, que Dios la vio, él que por mucha bondad pasa por alto también las grandes faltas; pues se ha dicho:« 6Si observaras las iniquidades, Señor, Señor,¿ quién subsistirá?» 6. No trae, pues, ira cada día, pero cuando se producen las faltas moderadas, como para decirse tal como en el profeta Jonás:« 6Subió el clamor de la maldad ante Dios» 6, y sobre Sodoma:« 6El clamor de Sodoma y Gomorra se ha multiplicado, y sus pecados son muy grandes» 6, como también aquí lo semejante:« 6Y se llenó la tierra de injusticia» 6 y lo demás. Ve, no ignorando antes, sino indicando la potencia inspectora para el castigo, tal como en« 6Y vio Dios la tierra, y estaba corrompida» 6. Y llama corrupción a la maldad y al castigo por ella, indicándolo así muchas veces la Escritura en lo dicho por Pablo:« 6Si alguien corrompe el templo de Dios, Dios lo corromperá a él» 6; pues el que peca mediante el libertinaje, obrando la corrupción del templo de Dios, hallándose bajo castigo, es corrompido, siendo indicado ahora el castigo por la corrupción. Y corrupción es también el ser entregado a una mente reprobada; pues este es el castigo extremo. Y no hay que pensar, según los maniqueos, que la materia sin cualidad que queda al rodar obra la corrupción de la tierra; pues esto haría irreprensibles a los hombres, si lo que no pudo ser ordenado por Dios obrara el daño; sino que la maldad de los modos se indica mediante la corrupción de la tierra, tal como se ha dicho antes, habiendo corrompido los hombres el camino de él, de Dios, que habían recibido para caminar bien hacia la bienaventuranza. Tales son los que escucharon las palabras de Jesús y no las hicieron. Y si también carne indica al hombre, como se ha dicho en muchos lugares, hay que observar si« 6Toda carne corrompió su camino» 6 indica que cada hombre se desvió de su propia voluntad. Que la carne se dice en lugar del hombre, es claro a partir de« 6Derramaré de mi espíritu sobre toda carne» 6, y« 6Él es juzgado contra toda carne» 6. Todos, pues, los que en la generación de Noé, habiendo llegado a ser terrenales y carnales, desviaron« 6su camino» 6 cada uno, el cual había recibido; pues así se dice que el camino es de él por haberlo recibido, y de Dios por haber sido dado. Corrompieron, pues, su propio camino o el de Dios; pues de ambas maneras es posible.
q.70
Y dijo Dios a Noé: El tiempo de todo hombre ha llegado ante mí, porque la tierra se llenó de injusticia por ellos. Muchas de las cosas escritas tienen la historia más útil para la mayoría. Pues estos, viviendo por sensación y opinión, no alcanzan las cosas verdaderamente grandes y provechosas. Y sea lo dicho mediante un ejemplo. Jesús sanó a un ciego de nacimiento y a Lázaro, teniendo cuatro días en el sepulcro, lo sacó solo con una orden, y de nuevo levantó al que permanecía en treinta y ocho años en mucha parálisis. Estas cosas, además de cumplirse sensiblemente, eran también simbólicas, indicando el ciego de nacimiento la recuperación de la vista del alma que nunca había visto por haber sido criado desde tierno en pecado e ignorancia, y de nuevo el que ya hedía y tenía la esperanza desesperada, habiendo caído de la vida bienaventurada, al llegar simbólicamente a ella mediante Jesús se mostraba, y el que estaba atrapado por la parálisis y luego salvado indicaba la conversión del alma que había caído en la insensibilidad. Y estas cosas son más admirables y mayores que la sanación de los cuerpos, en tanto que la esencia del alma es más valiosa que el cuerpo, pero esto es lo que la mayoría ignora. El que, pues, narra así las cosas paradójicas a ellos, hace algo más útil, y en las cosas expuestas ahora, las de la historia tienen mucha y más fácil de ver utilidad para la mayoría.¿ Pues qué dice?« 6El tiempo de todo hombre ha llegado sobre la tierra» 6, y dice también Pedro que el diluvio fue traído por la longanimidad de Dios, para que se dé arrepentimiento. Pues se ha indicado antes que en cien años se hacía la construcción del arca, para que, viendo los hombres y preguntando la causa, recibieran tiempo de arrepentimiento. Y no hay que pensar aquí que tiempo es el llamado por algunos horóscopo; pues ni el destino domina las cosas, sino que todo sucede por decreto de Dios. Por lo cual hay que pensar que« 6El tiempo de todo hombre ha llegado sobre la tierra» 6 significa la como plenitud de los pecados de los hombres, según la cual la traída del castigo debe ser aplicada, tal como se dice:« 6Pues aún no se han llenado los pecados de los amorreos hasta ahora» 6, en lugar de aún no han pecado tanto como para desesperarse de su arrepentimiento. Pues Dios no trae ira cada día, aunque se produzcan pecados, pero hace esto proporcionando lugar de arrepentimiento y dando tiempo a los que pecan para que se condenen a sí mismos; cuando así se terminan sus cosas de modo que ya no tienen tiempo de arrepentirse, llegó el tiempo de que ellos padezcan. Y una vez hecha la mención de llenarse el pecado, hay que señalar esto, que no es lo mismo que un hombre se llene de pecados y todo un pueblo; pues en la mayoría es posible que se hallen todos los pecados, como que uno sea, digamos, pródigo, otro tacaño, uno audaz, otro cobarde, y de nuevo uno libertino, otro necio; pero en un solo hombre es imposible que se hallen estas maldades contrarias, siendo exageraciones y carencias. Pues es posible que todas las virtudes estén en un hombre, pues se siguen unas a otras, pero las maldades no es posible por lo dicho antes. Y esto como digresión, volvamos a lo del principio:« 6El tiempo de todo hombre ha llegado» 6. Nadie tiene tales pecados como para que le sean perdonados; y así como un excelente médico establece el tiempo para que el enfermo reciba alimento, aunque sea de noche, según tal condición de la enfermedad, así también lo dicho ahora. Pues estando los hombres de tal manera que llegan al extremo de pecado, por los cuales se trae el diluvio, esto sucede a los que hacen cosas imperdonables. Y no hay que pensar que es falso que el tiempo de todo hombre ha llegado, aunque ocho se salvaron en el arca; pues aquí lo general se ha tomado en lugar de en la mayoría de los casos. Y si según« 6Pues donde hay envidia y contienda entre vosotros,¿ no sois hombres?» 6 dice« 6de todo hombre» 6, Noé no está sujeto a esto, superando la condición de hombre; y así es verdad lo de todo.