De Thucydidis idiomatibus
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/dionysius-of-halicarnassus-2" aria-label="More works by Dionysius of Halicarnassus (dionysius-of-halicarnassus)">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1
Yo, por mi parte, suponía haber expuesto suficientemente el carácter de Tucídides, tras haber examinado los rasgos más importantes y fundamentales que le son propios, en los cuales me pareció que él sobresalía especialmente sobre los oradores y escritores anteriores a él, primero en los comentarios sobre los antiguos oradores redactados para tu nombre, y hace poco tiempo en el escrito compuesto sobre el propio Tucídides, al dirigirme a Elio Tuberón, en el cual he desarrollado, según mis propias fuerzas, todo lo que requería una explicación con sus respectivas pruebas. Pero como tú suponías que las descripciones estaban menos precisadas, puesto que, tras exponer primero todos los rasgos que corresponden al carácter, ofrezco entonces las pruebas sobre ellos, y considerabas que la exposición de los rasgos del carácter sería más precisa si colocara las palabras del escritor junto a cada una de las proposiciones, lo cual hacen quienes se ocupan de las artes y las introducciones a los discursos, habiéndome propuesto no omitir nada, he hecho también esto, adoptando el método didáctico en lugar del demostrativo.
2
Para que el discurso te resulte fácil de seguir, tras haber expuesto palabra por palabra todo lo que he dicho anteriormente sobre el escritor, retomaré de pasada cada una de las proposiciones y ofreceré las pruebas, tal como exigías. A lo escrito sobre Heródoto le sigue lo que ha de exponerse a continuación. Pues Tucídides, al ocuparse de este hombre y de los otros que mencioné antes, y al comprender las virtudes que cada uno de ellos poseía, se esforzó por introducir en la obra histórica un género de carácter propio, que no es ni prosaico en sentido absoluto ni métrico de forma acabada, sino algo común y mixto de ambos. En la elección de los términos, adopta a menudo el lenguaje metafórico, arcaizante, anticuado y extraño en lugar del común y habitual para los hombres de su tiempo; y en cuanto a las figuras, en las que más quiso sobresalir sobre sus predecesores, aportando una gran labor, a veces convierte el verbo en nombre, y otras veces reúne el discurso en un nombre; y ahora expresa lo verbal de forma nominal, y otras veces hace del nombre un verbo; e incluso invierte los usos de estos mismos, para que lo nominal se convierta en apelativo, y lo apelativo se diga de forma nominal, y los verbos pasivos en activos, y los activos en pasivos; cambiando las naturalezas de los plurales y singulares y predicando estos unos de otros, uniendo femeninos con masculinos, masculinos con femeninos y neutros con algunos de ellos, de donde la secuencia natural se extravía; invirtiendo las declinaciones de los nombres o participios, a veces desde lo significado hacia el significante, y otras desde el significante hacia lo significado; y en las partículas conectivas y prepositivas, y aún más en las que articulan las fuerzas de los nombres, ejerce su autoridad al modo de los poetas. Se podrían encontrar en él muchísimas figuras, alteradas por inversiones de personas, intercambios de tiempos y metáforas de expresiones figuradas, que adquieren apariencias de solecismos; así como cuántas cosas se convierten en cuerpos en lugar de realidades, o cuerpos en lugar de realidades, y en qué entimemas y pensamientos las inserciones intermedias, al hacerse numerosas, arrastran la secuencia a lo largo de un largo trecho, y las formas tortuosas, complejas, de difícil desarrollo y otras afines a estas. Uno podría encontrar no pocas de las figuras teatrales presentes en él, me refiero a las parisosis, paromoisis, paronomasias y antítesis, en las que abundaron Gorgias de Leontinos y los seguidores de Polo y Licimnio y muchos otros que florecieron en su época. Lo más evidente y característico de él es el intento de significar el mayor número de cosas con el menor número de palabras, y de condensar muchos pensamientos en uno, y dejar algo que el oyente aún espera escuchar, por lo cual lo breve se vuelve oscuro. Para decirlo en resumen, hay cuatro instrumentos, por así decirlo, del estilo de Tucídides: lo poético de los nombres, la variedad de las figuras, la aspereza de la armonía, la rapidez de la significación; y los colores de este son lo denso, lo amargo, lo compacto, lo austero, lo grave, lo terrible y temible, y por encima de todo esto, lo patético. Tal es, pues, Tucídides según el carácter de su estilo, por el cual sobresalió sobre los demás.
3
Son términos arcaizantes, anticuados y de difícil comprensión para la mayoría:' akraphnes'( puro),' epilogismos'( cálculo),' periophé'( observación),' anakoché'( tregua) y otros similares. Son poéticos:' kolyme'( impedimento),' presbeusis'( embajada),' kataboe'( clamor),' achthédon'( pesar),' dikaiosis'( justificación) y otros parecidos. La novedad y polimorfía en las figuras y el cambio del uso habitual, en lo cual consideramos que él más difiere de los demás, se hace evidente en las siguientes obras:
4
Cuando, pues, expresa una sola palabra, ya sea nominal o verbal, mediante varios nombres o verbos para parafrasear el mismo pensamiento, hace el estilo de esta manera:' Pues Temístocles fue quien demostró con mayor firmeza la fuerza de su naturaleza y fue digno de admiración de manera sobresaliente más que cualquier otro'. Y ciertamente en el Epitafio ha escrito:' Ni tampoco, por pobreza, teniendo algún bien que hacer a la ciudad, se ha visto impedido por la oscuridad de su rango'. Pues también en estos casos hace el discurso breve de tal modo, como lo ha puesto en el caso del lacedemonio Brásidas, cuando, luchando cerca de Pilos, cayó herido desde la nave:' Al caer él, dice, hacia la parte exterior de los remos, el escudo se desprendió'. Pues quiere significar:' Al caer él fuera de la nave sobre las partes salientes de los remos hacia el mar'.
5
En los casos en que configura nominalmente las partes verbales del discurso, hace la frase de esta manera: El corintio dice esto ante los atenienses en el primer libro:' Tenemos, pues, estas justificaciones ante vosotros, y esta exhortación y petición de gratitud'. Pues los verbos' parainein'( exhortar) y' axioûn'( pedir) se han convertido en los nombres' parainesis'( exhortación) y' axiôsis'( petición). De esta idea son también la' no fortificación'( apoteichisis) de Plemirio en el séptimo libro y el' lamento'( olophyrsis) que puso en el primer libro en un discurso público. Pues ha configurado nominalmente los verbos' apoteichisai'( fortificar) y' olophyrasthai'( lamentar) como' apoteichisis' y' olophyrsis'.
6
Cuando, tras invertir la naturaleza de cada uno de estos, hace de los nombres verbos, expresa el estilo de este modo, como escribe en el primer libro sobre la causa de la guerra:' La causa más verdadera, aunque la menos manifiesta de palabra, creo que fue que los atenienses, al hacerse grandes, obligaron a guerrear'. Pues quiere significar que los atenienses, al hacerse grandes, proporcionaron la necesidad de la guerra; pero ha hecho de' ananke'( necesidad) y' polemos'( guerra), que son nombres, los verbos' anankasai'( obligar) y' polemein'( guerrear).
7
Cuando cambia las formas de los verbos de pasivas a activas, configura el discurso así:' Pues ni esto impide las treguas ni aquello'. Pues el verbo' kôlyei'( impide), siendo activo, ha sido tomado en lugar de' kôlyetai'( es impedido), que es pasivo; y el significado de la palabra era tal:' Pues ni esto es impedido por las treguas ni aquello'. Y además lo que se dice en el proemio:'( al no haber comercio, ni mezclándose sin temor unos con otros)'. Pues también en estos casos, el verbo' epimignyntes'( mezclándose), siendo activo, ocupa el lugar de' epimignymenoi'( siendo mezclados), que es pasivo.
8
Cuando toma el pasivo en lugar del activo, configura el modo de esta manera:' De nosotros, cuantos ya se han cambiado a los atenienses'. Pues quiere significar:' De nosotros, cuantos ya han cambiado a los atenienses', pero ha tomado' enellagêsan'( se han cambiado), que es pasivo, en lugar del activo' synêllaxan'( han cambiado). Y lo que sigue a esto:' a los que habitan más en el interior'. Pues en lugar del verbo activo' katôikêkotas'( que han habitado), ha tomado el pasivo' katôikêmenous'( que están habitados).
9
Además de las diferencias entre singulares y plurales, cuando intercambia el orden de cada uno de ellos, expresa los singulares en lugar de los plurales así:' Y si a alguien se le ocurrió que el siracusano, pero no él mismo, es enemigo del ateniense'. Pues quiere decir los siracusanos y los atenienses, pero ha hecho singular cada uno de los nombres. Y en lo que dice:' Y tendremos al enemigo más terrible, no siendo fácil para él de nuevo la retirada'. Pues ha configurado a los enemigos en singular, no en plural. Y toma el plural en lugar del singular de esta manera, alterando la frase habitual; la palabra se encuentra en el proemio del Epitafio:' Hasta aquí los elogios son tolerables dichos sobre otros, en la medida en que cada uno crea ser capaz de hacer algo de lo que ha oído'. Pues' hekastos'( cada uno) y' êkousen'( ha oído) son singulares, pero lo que sigue a estos se ha expresado en plural:' Pues envidiando al que le supera, ya no creen que se diga sobre uno solo, sino sobre muchos'.
10
Las transposiciones de masculinos, femeninos y neutros que se salen de las figuras habituales son tales como estas, cuando llama' tarachos'( alboroto) al desorden, expresando el femenino en masculino, y' ochlon'( multitud) a la molestia, y llama' boulomenon'( lo que quiere) y' dynamenon'( lo que puede) a la voluntad y al poder; como lo ha puesto en el caso de los atenienses, cuando enviaban la expedición a Sicilia:' Los atenienses no fueron privados de lo que querían por lo molesto de los preparativos', y en lo que ha dicho sobre los tesalios:' De modo que si los tesalios no usaran más la dinastía que la isonomía en lo local'. Pues también aquí ha hecho neutro el femenino; y el significado de la palabra era tal:' De modo que si los tesalios no usaran más la dinastía que la isonomía local'.
11
En los casos en que altera las declinaciones de los nombres, apelativos, participios y los artículos unidos a ellos respecto a lo habitual, configura la frase así:' Pues las ciudades, habiendo tomado sensatez y seguridad de lo que se hacía, avanzaron hacia la libertad directa, no prefiriendo la equidad podrida de los atenienses'. Pues los que configuran la frase conforme a la costumbre común habrían unido el artículo femenino al género femenino del apelativo, y habrían puesto la declinación del participio en acusativo en lugar del genitivo de este modo:' Pues las ciudades, habiendo tomado sensatez y seguridad de lo que se hacía, avanzaron hacia la libertad directa, no habiendo preferido la equidad podrida de los atenienses'. Pero los que unen los masculinos con los femeninos, como él ha hecho, y toman los genitivos en lugar de los acusativos, diríamos nosotros que cometen solecismos. Y además tales como:' Y no habiéndose asustado por la multitud de ellos'. Pues no convenía configurar la palabra en dativo, sino en acusativo:' Y no habiéndose asustado por la multitud de los enemigos'. Pues tampoco se diría que alguien se asusta por la ira de los dioses, sino la ira de los dioses.
12
La frase que se sale de lo adecuado respecto a los tiempos de los verbos es de este tipo:' Aunque si quisiéramos arriesgarnos más por indolencia que por ejercicio de trabajos, y no con leyes más que con costumbres de valentía, nos resulta no fatigarnos de antemano por los dolores futuros y, al llegar a ellos, no parecer más cobardes que los que siempre se esfuerzan'. Aquí, el verbo' etheloimen'( quisiéramos) es indicativo de tiempo futuro, y' perigignetai'( resulta) del presente. Habría sido consecuente si hubiera unido a' etheloimen' el' periestai'( resultará).' Pues considero que el lugar es nuestro por su dificultad de acceso, el cual, mientras permanecemos, se convierte en aliado; pero al retirarnos, aunque es difícil, será transitable'. Pues' gignetai'( se convierte) es del presente, y' estai'( será) es indicativo de tiempo futuro. También se ha producido una configuración inadecuada respecto a las declinaciones; pues ha expresado el nombre participial' menontôn'( mientras permanecemos) y el pronominal' hêmôn'( nosotros) en genitivo, pero' hypochôrêsasin'( al retirarnos) en dativo; habría sido más apropiado que también este se hubiera expresado en la misma declinación.
13
Cuando hace la inversión desde lo significado hacia el significante o desde el significante hacia lo significado, configura el discurso así:' El pueblo de los siracusanos estaban en gran disputa entre sí'. Pues, habiendo añadido el nombre singular' el pueblo', invirtió el discurso desde este hacia la realidad significada, que es plural, los siracusanos. Y de nuevo:' Pues los leontinos, tras la partida de los atenienses de Sicilia después del acuerdo, inscribieron a muchos ciudadanos y el pueblo pensaba repartir la tierra'. Pues desde el nombre plural' los leontinos' invirtió el discurso hacia el nombre singular' el pueblo'.
14
Las realidades se convierten en personas en él, como ha ocurrido en el discurso de los corintios ante los lacedemonios; pues el corintio, al pedir a los que estaban al frente del Peloponeso que guardaran su dignidad ante las ciudades exteriores, tal como la recibieron de sus padres, dice esto:' Deliberad bien sobre esto, y tratad de no dirigir el Peloponeso con menos fuerza de la que vuestros padres os entregaron'. Pues ha puesto' exêgeisthai'( dirigir) ahora en el sentido de hacer avanzar fuera al Peloponeso mientras ellos lo dirigen; esto era imposible que ocurriera con el territorio, pero posible con la gloria y las realidades que existen en torno a él, y esto es lo que quiere significar. Las realidades se convierten en cuerpos de esta manera por él; lo dice el embajador de los corintios ante los lacedemonios comparando las cosas de los atenienses y las de los lacedemonios:' Ellos, en efecto, son innovadores y rápidos para concebir y ejecutar de hecho lo que deciden; vosotros, en cambio, para conservar lo que existe, no concebir nada y, de hecho, ni siquiera alcanzar lo necesario'. Hasta aquí, pues, la figura del estilo mantiene la secuencia, como si estuviera puesta sobre ambas personas. Después, el discurso se invierte hacia una de las partes, y la realidad se convierte en cuerpo en lo que respecta a los lacedemonios, cuando dice:' De nuevo, ellos son audaces incluso más allá de sus fuerzas y arriesgados incluso más allá de su juicio, y en los peligros tienen buenas esperanzas; lo vuestro, en cambio, es actuar con falta de fuerza y, en cuanto al juicio, no confiar ni siquiera en lo seguro'. Pues' to hymeteron'( lo vuestro) ha sido tomado en lugar de' hymeis'( vosotros), siendo una realidad en lugar de un cuerpo. En los entimemas y pensamientos, las inserciones intermedias que se producen numerosas y apenas llegan al final
15
por las cuales la frase se vuelve difícil de seguir, son muchísimas a lo largo de toda la historia; bastarán dos tomadas solo del proemio, la que explica la debilidad de las realidades de la antigua Grecia y la que da las causas:' Pues al no haber comercio, ni mezclándose sin temor unos con otros ni por tierra ni por mar, y repartiéndose cada uno lo suyo solo para subsistir y no teniendo excedente de dinero, ni plantando la tierra, siendo incierto cuándo alguien vendrá y, al mismo tiempo, al estar sin murallas, otro se lo quitará; y pensando que en todas partes podrían obtener el alimento necesario de igual manera, no se trasladaban con dificultad'( si hubiera añadido' no se trasladaban con dificultad' al primer periodo y lo hubiera configurado así:' Pues al no haber comercio, ni mezclándose sin temor unos con otros ni por tierra ni por mar, y repartiéndose cada uno lo suyo solo para subsistir, no se trasladaban con dificultad', habría hecho más clara la intención; pero con la inserción de muchas realidades intermedias, lo ha hecho oscuro y difícil de seguir), y esta sobre la expedición de Euristeo contra el Ática:' Habiendo muerto Euristeo en el Ática a manos de los Heráclidas, y siendo Atreo hermano de su madre, y habiendo confiado Euristeo, cuando hacía la expedición, Micenas y el mando a Atreo según lo familiar; y resulta que él huía de su padre por la muerte de Crisipo; y como Euristeo ya no regresó, queriendo también los micenios por miedo a los Heráclidas, y al mismo tiempo pareciendo ser capaz y habiendo atendido a la multitud de los micenios y de cuantos Euristeo gobernaba, Atreo tomó el reino'.
16
En los casos en que la construcción de los entimemas se vuelve tortuosa, compleja y de difícil desarrollo, tiene esta forma en él; la frase se encuentra en el Epitafio:' Habiendo tomado la venganza de los enemigos como algo más deseable que ellos mismos y, al mismo tiempo, habiendo considerado este peligro como el más hermoso, quisieron vengarse de aquellos y aspirar a estos, confiando lo invisible del éxito a la esperanza, pero de hecho decidiendo confiar en lo que ya estaba a la vista para ellos mismos; al preferir sufrir en la defensa antes que salvarse cediendo, evitaron la vergüenza del discurso, pero soportaron la realidad con el cuerpo y, en el momento más breve de la fortuna, al mismo tiempo que en el apogeo de la gloria, se liberaron más que del miedo'. Tales son también las cosas dichas sobre Temístocles por el escritor en el primer libro:' Pues Temístocles fue quien demostró con mayor firmeza la fuerza de su naturaleza y fue digno de admiración de manera sobresaliente más que cualquier otro. Pues por su propia inteligencia, y sin haber aprendido nada antes para ella ni haber aprendido después, fue el mejor juez de lo inmediato mediante el consejo más breve y el mejor conjeturador de lo que iba a suceder en el futuro; y lo que tenía entre manos, era capaz de explicarlo; y de lo que era inexperto, no estaba falto de capacidad para juzgar; y lo mejor o lo peor lo veía de antemano cuando aún estaba en lo invisible. Y para decirlo en resumen, por la fuerza de su naturaleza, y por la brevedad de su ejercicio, este fue el mejor para improvisar lo necesario'.
17
Las configuraciones pueriles de las antítesis, paromoisis y parisosis, en las que los seguidores de Gorgias abundaron especialmente, que en absoluto convienen a este carácter, que tiene una conducción austera y está muy alejado de lo elegante, son tales en el escritor:' Pues parece que la ahora llamada Grecia no estaba habitada con firmeza hace mucho tiempo'. Y además:' Ellos, en efecto, son audaces incluso más allá de sus fuerzas y arriesgados incluso más allá de su juicio; lo vuestro, en cambio, es actuar con falta de fuerza y, en cuanto al juicio, no confiar ni siquiera en lo seguro, y no pensar nunca que se verán liberados de los peligros'; y en los casos en que examina las desgracias que se apoderaron de Grecia debido a las facciones, escribiendo así:' Pues la audacia irreflexiva fue considerada valentía leal; y la vacilación prudente, cobardía decorosa, y lo sensato, pretexto de cobardía, y lo inteligente para todo, inútil para todo'. Uno podría encontrar muchas cosas tales dichas a lo largo de toda su historia, pero estas son suficientes para servir de ejemplo. Tienes, querido Ameas, las observaciones examinadas sobre cada uno de ellos a partir de la obra común, tal como buscabas.