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Commentarium in Dionysii periegetae orbis descriptionem ΕΥΣΤΑΘΙΟΥ ΠΑΡΕΚΒΟΛΑΙ. [ΕΠΙΣΤΟΛΗ.] Πρὸς τὸν πανσέβαστον δοῦκα κύριον̓ Ιωάννην, τὸν υἱὸν τοῦ πανσεβάστου σεβαστοῦ καὶ μεγάλου δρουγγαρίου, κυρίοὐ Ανδρονίκου τοῦ Καματηροῦ, Εὐσταθίου, διακόνου ἐπὶ τῶν δεήσεων καὶ μαΐστορος τῶν ῥητόρων, ἐπιστολὴ ἐπὶ ταῖς Διονυσίου τοῦ περιηγητοῦ παρεκβολαῖς. Πινδάρῳ μὲν τῷ σοφῷ πρὸς λύραν εἰπεῖν, ᾠδῆς ὀφειλέτῃ γενομένῳ καὶ τὴν ὀφειλὴν ἐπὶ μακρὸν ἀναβαλλομένῳ, η ρεσε γραφὴν λήθης ἐνστήσασθαι καθ' ἑαυτοῦ, καὶ τοίνυν ο τι τε γλυκὺ μέλος ὀφείλων ἐπιλέλαθεν, ἐκεῖνος λέγει, καὶ τὴν καρδίαν ἀναπτύσσειν ἐθέλει, ὡς α ν ε χῃ ἀναγνῶναι πῆ τῆς ἐκείνου φρενὸς ὁ α νθρωπος γέγραπται, ῳ τὰ τῆς ὀφειλῆς ὑπερέθετο.̓ Εμοὶ δέ, ω πανσέβαστε, κάλλιστε καὶ σοφώτατε, εἰ καὶ ὀφείλειν ἐπῆλθε τὸν ἐν ὑποσχέσει λόγον, καὶ εἰς ἱκανὸν ἀναβάλλεσθαι τὰ τοῦ ὀφειλήματος, ἀλλ' ου τι κατὰ πάθος λήθης· οὐχ ου τως ἐγὼ κάρον πάσχω, οὐδ' ἀπονυστάζω πρὸς α περ ε χειν ἐχρῆν πολὺ τὸ νηφάλιον. Η τίνος α ν ἐπιστραφείην ε τι, τὴν σὴν ἐν οὐδενὶ θέμενος βούλησιν, ο ς ο λην ἐκτέθεικάς μοι τὴν ψυχὴν, ὡς μηδὲν ει ναι ο περ α ν ἐμοὶ βουλητὸν, ο μὴ καὶ σοὶ θελητόν; οὐ τοίνυν ε παθον λήθην ἐφ' οι σπερ κατένευσα, οὐδὲ τὸ τῆς Λητοῦς χρῆμα καὶ τοῦ καθ' ἡμᾶς ε σχεν̔ Ερμοῦ τούτου κατακαυχήσασθαι, καὶ τὴν κατ' αὐτοῦ μάχην κρατῆσαι, καὶ τρόπαιον στήσασθαι, πάθος δέ τι κατασκῆπτον ε τερον ε ξω τῶν ὑπεσχημένων ε ρριπτέ με, καὶ τὴν κατάνευσιν ἀνεσκεύαζεν.̓ Ελογιζόμην γὰρ ὡς ἐν μικρῷ κείσεταί σοι τὸ πρᾶγμα καὶ οὐκ α ν ἐμμερίμνως διατεθείης, ἐφ' οι ς ὁ λόγος η ν ἡμῖν.̓ Ενενόουν τὴν σὴν ἐν λόγοις ἐπίδοσιν, ἐλογιζόμην τὸ μεγαλοφυὲς, τὰς τῆς καρδίας ἀναβάσεις εἰς νοῦν ἀνῆγον. Καὶ τοίνυν τὴν ου τως ἐπὶ τὰ μείζω ἐπέκτασιν συννοούμενος οὐκ ει χον ἐμαυτὸν πείθειν, ὡς α ρα μέλον ε τι σοι ε σται τοῦ λαληθέντος· οὐδὲ σὲ τὸν ἐν λόγοις η δη μάλα πλουτεῖν ἀπαρξάμενον καὶ χρέως ἐνόμιζον τούτου [τοῦ] σμικροτάτου μεμνῆσθαι. Σὺ δὲ ου τω λιχνεύεσθαι τὰ εἰς λόγους μεμάθηκας, ὡς μηδὲ τὰ βραχύτατα περιορᾶν κάτω που πίπτοντα, καὶ ου τω σοι τοῦ τῆς σοφίας πλούτου ε πεισι γλίχεσθαι, ὡς μηδὲ τὰ ἐν λόγοις οι ον ψήγματα παρατρέχειν, ο σα μὴ πάνυ τιμᾶται πολλοῦ. Αμέλει καὶ ἡμῖν οὐ θέλεις ἀφιέναι, εἰ μὴ̓ τὸ ὀφειλόμενον ἀποδώσομεν, οὐδὲ χρεωκοπίαν ἡμῖν ψηφίζῃ, ἀνελίξας δέ σου τὸ τῆς ψυχῆς λογοθέσιον, καὶ ἡμᾶς ἐγγράπτους ὀφειλέτας ἐφευρηκὼς βαρὺς ἐμπίπτεις, καὶ μικροῦ καὶ α γχεις, καὶ οὐκ ἀνήσειν φῂς, εἰ μὴ τὸ δέον ἀποτίσομεν, καίτοι βραχὺ ἐκεῖνο καὶ μικροῦ τινος τιμώμενον, καὶ ο περ α ν ἀφεθὲν οὐ πάνυ τι τὸν μὴ λαβόντα λελύπηκε. Σὺ δέ που καὶ τόκου ζήτησιν ἡμῖν ἐπιγράφεις, καὶ ου τω γίνῃ τοῦ πλείονος.̓ Αλλὰ τοῦτο μὲν ὁ γλυκὺς ἐκεῖνος λυρικὸς ει χε ποιεῖν, ο ς ἐν λόγοις παμπλούσιος ω ν, ει τα δὴ καὶ ὀφειλέτης ει ναι μαθὼν, ἐπὶ τῷ ἀρχαίῳ καὶ τόκον ἡδέως προσκατετίθετο, καὶ τὸν ὀφειλόμενον λόγον ἀποδιδοὺς προσαπεδίδου καί τινα ἐπιθήκην, καὶ ταύτην τόκον ὠνόμαζεν.̔ Ημῖν δὲ οὐ πάνυ ἐν εὐχερεῖ τὸ τοιοῦτον ε σται, οὐ γὰρ κατ' ἐκεῖνον ἡ τοῦ λόγου χρυσῖτις καὶ ἡμῖν τὰς φλέβας εἰς δαψίλειαν ὑπήνοιξε μεταλλείας ῥητορικῆς, ἀλλὰ πάνυ τι τὰ ἐς λόγους πενόμεθα.̓ Αγαπητὸν ου ν, εἰ καὶ τὸ ἀρχαῖον τῆς ὀφειλῆς ἀποτῖσαι ἡμῖν ἐγγενήσεται. Τοίνυν ε χεις ἰδοὺ, σοφωτάτη καὶ σεβασμία μοι κεφαλὴ, εἰ μὲν τό σοι ποθούμενον οὐχ ε χω εἰπεῖν (ο τι μηδὲ περιαυτολογεῖν δεῖ), τὸ χρέος δ' ου ν, ο περ αὐτὸς μὲν η δη πολλάκις ἀπῄτησας, ἡμεῖς δὲ α ρτι καταβαλλόμεθα. Καὶ οι δα μὲν ο τι πολλοῖς τισι τὸ πρᾶγμα, διὰ τὸ μὴ μεγαλεῖον ει ναί τι, οὐ πάντη δόξει εὐέντευκτον. Οὐκ ὀλίγοι γὰρ οἱ τὰ τοιαῦτα γαῦροι καὶ στρυφνοὶ καὶ μεγαλοπρεπεῖς, ἀλλ' ἐμοὶ τὰ τῆς ψήφου ἑτέρως πίπτουσι. Κρίνω γὰρ ει ναι δέον ε καστον ἐπιταχθέντα πρᾶγμά τι καλῶς ἐκεῖνο διαχειρίζεσθαι,

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llamados así porque allí caen frecuentes rayos. En torno a ellos se encuentra también la metrópolis de la Nueva Epiro, la que antaño se llamaba Epidamno, es decir, Dirraquio, que manifiesta por tal nombre la aspereza del lugar; pues es« dusrachion»( de difícil acceso), lo cual es de difícil salida. Al cambiar la s por la r, se pronuncia más eufónicamente Dirraquio, tal como sucede con Tirseno y Tirreno, tarso y tarro( el cestillo), pirso y pirro, y otros. El principio de los montes Ceraunios es el del mar Adriático y el Jónico, los cuales, aunque tienen una boca común, difieren en su posición. Pues el golfo Jónico es el que está inmediatamente después de la boca, que recibe su nombre de alguien que gobernó esos lugares, o bien de Ío; el Adriático, en cambio, es el que está dentro hasta el fondo, llamado así, como se dijo antes, por Adria, una ciudad ilustre, o por un río homónimo. Allí se encuentra, como una tercera parte, el golfo Aquileo, como dijo más arriba Dionisio. Existen también, hacia el norte del Cáucaso septentrional, unos montes Ceraunios. Dicen que los ilirios, como pueblo, fueron llamados así por Ilirio, hijo de Cadmo y Harmonía. 391 Que en torno al golfo que está junto a los montes Ceraunios podrías ver el túmulo de Cadmo y de su esposa Harmonía, al cual también duplica mediante una repetición y lo llama« de gran gloria». Sobre ellos existe un mito, dice, según el cual, tras una brillante vejez, habiendo llegado allí desde Tebas, se transformaron en el sinuoso linaje de las serpientes, puesto que Cadmo mató una vez en Tebas al dragón de Ares, el guardián de Dirce. El relato manifiesta que, habiendo llegado allí desde Grecia, aquellos cambiaron la bondad de costumbres helénica y cayeron desde la equidad propia de los helenos en costumbres sinuosas y, por así decirlo, serpentinas y bárbaras, al haber sufrido una desgracia en su vejez en cuanto a la transformación del carácter. Y el hecho de que se transformaran en serpientes es, por así decirlo, el haberse metamorfoseado en ferocidad. Sin embargo, los mitos dicen que Cécrope hizo lo contrario, al pasar de serpiente a hombre, puesto que él, al llegar a Grecia y abandonar el bárbaro estilo egipcio, adoptó costumbres humanas y políticas. Dice también Dionisio que en torno a tal tierra hay dos rocas enfrentadas que se apoyan desde ambos lados, y estas, cuando surge algún principio de mal para los que allí están, se juntan y, agitándose, chocan entre sí, según las míticas Planctas, y esto es para los nativos una señal de que habrá guerra. El término« ereredatai» manifiesta que están apoyadas y arraigadas firmemente; es jónico y proviene de la tercera persona del singular« ereirestai», por la pérdida de la s y la adición de la sílaba da; tal como« onomastai» y« onomadatai»,« pephrastai» y« pephradatai», y todos los de este tipo. Hay que saber que el mito genealogiza a Harmonía, la que convivió con Cadmo, como hija de Ares y Afrodita. Arriano, en cambio, la considera asiática y hermana de Dárdano. Pues dice que Cadmo, enviado por su padre en busca de su hermana Europa y errante, se encontró con Harmonía, la hermana de Dárdano, y tras raptarla y embarcarla en las naves, arribó a la tierra de los beocios, donde se convirtió en jefe de los tebanos, siendo reputado por su riqueza y por su otra sabiduría. 398 Que hacia el sur, muy lejos, bajo Tracia y en torno a Oricia, se apoya el principio de Grecia. Y nota que llama Oricia a la tierra que está junto a los molosos y tesprotos, en torno a la cual hay también una ciudad, Órico, como se ha escrito antes, y un puerto, Órico, según Heródoto, tesprótico o epirota. Tomó como límites de Grecia a Tracia y a Oricia, la parte oriental, es decir, Tracia, y la occidental, Oricia. 400 Que Grecia está ceñida por un doble mar, el Egeo y el Siciliano, cada uno de los cuales obtuvo un viento hacia el que mira: el Siciliano, el viento occidental, y el Egeo, el Euro. Dice que el viento occidental se llama también Céfiro, incitándonos, por así decirlo, a la búsqueda de etimologías. Pues Céfiro es, en cierto modo, lo mismo que viento occidental, como si viniera de« zophos», que es el poniente, y« ouros», es decir, viento. 401 Mira que, debiendo decir« a cada uno»( ekateron) por el Egeo y el Siciliano— pues« ekateros» se dice de dos de forma colectiva—, dijo« cada una»( hekaste), lo cual suele decirse de una pluralidad. Hará esto también en lo que sigue, y hay algo similar en Hermógenes. 403 Que la isla de Pélope es propiamente un quersoneso, sin embargo, se llama isla por ser casi tal junto al istmo, es decir, el cuello de pocos estadios, y por estar, según Dionisio, ceñida por golfos marinos por todas partes; lo cual es lo mismo que« amphialos»( rodeada de mar). Y mira« estemmenē»( ceñida) en lugar de« kykloumenē»( rodeada). Y es mejor decir aquí así, tal como dijo más arriba sobre Grecia, al decir que estaba ceñida por dos mares. Y por esto se llama isla. Se dice de Pélope porque el frigio o lidio Pélope se apoderó alguna vez de allí, tras emparentar con Enómao. Se dice no solo de forma compuesta Peloponeso con dos n, como Hecatonesos, las islas de Hécate, es decir, de Apolo, sino también de forma simple, es decir, no compuesta, a veces como tierra pelópica, como se encuentra en Eurípides, y a veces como isla, como hace el propio Dionisio en el discurso sobre los arcadios, tal como al agua que está antes del Euxino la llama simplemente boca y, de forma compuesta, boca del Ponto; así también encontramos las Termópilas llamadas simplemente Puertas. El Peloponeso es continuo a la base de Grecia junto al istmo. Pues aquel lugar se une a Grecia y se parece a la hoja de un plátano que termina en punta, es decir, que se estrecha y se adelgaza como la cola de un ratón, junto al pecíolo extremo, es decir, junto al tallo del que cuelga la hoja. Y el istmo del Peloponeso, dice, de cuarenta estadios, estrecho por estar confinado, se parece al pecíolo extremo de la hoja, siendo septentrional y apoyando una huella común sobre Grecia, como si Grecia estuviera situada inmediatamente en continuidad, como se ha dicho, después del istmo. El perímetro del interior del continente se parece a la hoja de muchos giros, al tener muchas inflexiones, curvas y entrantes, por semejanza con la hoja del plátano. Por eso Píndaro llama al Peloponeso« fondo de muchos giros»; y los antiguos dicen que el Peloponeso es la acrópolis de Grecia. 406 Mira que« apoyando la huella» se dijo como sobre la base de un pie. Se ha dicho cómo acompaña a« isla de Pélope»; pues son consecuentes entre sí el acompañar y el apoyar la huella. Se dice también que es casi igual en longitud y en anchura, unos mil cuatrocientos estadios, y que su perímetro en círculo, sin entrar en los golfos, es de cuatro mil estadios o algo más, y entrando en los golfos, más de cinco mil seiscientos. 409 Que hacia el Céfiro del Peloponeso está la tierra de Trifilia, parte de Élide, por donde viaja el más encantador de los ríos, el Alfeo, separándose del Eurotas mesenio. Ambos brotan de una sola fuente, la llamada Asea. Por eso los manuscritos escriben más correctamente:« y ambos brotan de Asea las corrientes», y el Alfeo corta la tierra de los eleos, y el Eurotas, la de los amicleos. Y el Geógrafo dice también que Asea es una aldea de Megalópolis, que tiene dos fuentes de las que fluyen el Eurotas y el Alfeo, los cuales, tras ir bajo tierra, surgen después de muchos estadios, y tras mostrar la corriente, uno se vuelve laconio y el otro es conducido a la tierra pisátide, es decir, a la celebrada Pisa, que se escribe con una sola sigma, y tiene el nombre de la fuente Pisa. Esta fuente se llama así por ser como una« pistra», es decir, abrevadero, derivado de« piso»( beber), cuyo uso está en Píndaro. Entre medias está tal Pisa, de los montes Osa y Olimpo peloponesios, homónimos de los macedonios o tesalios de Homero. Dicen que hay agua en torno al Alfeo que cura los« alphoi»( manchas blancas), de donde quizás el río fue llamado así, por pleonasmo del diptongo« ei», como en« adelpheios» y otros similares. Tal agua es buena también para las manchas blancas y los líquenes; dicen que Melampo usó estas aguas para la purificación de las hijas de Preto cuando enloquecieron. Dionisio llama al Alfeo« encantador» por el mito del amor de la Aretusa siciliana, de la cual dicen que, por el deseo de ella, el dulce amante surge desde el Peloponeso, manteniendo la corriente sin mezclarse con la sal del mar. El Geógrafo dice que también el Hades es suficientemente honrado allí.
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Se cuenta por cierta emulación que también entre los nicenos un río fue llamado Alfeo, y unos montes, Olimpos, y que se celebraba un certamen olímpico, a imitación de los de Élide. Se llama Trifilia y tierra trifilia a la que está junto a Élide porque está habitada por tres tribus, entre las cuales están los pilios nativos y los minias advenedizos; o por un hombre llamado Trífilo. Mesenia es esta región laconia, de la cual es colonia la Mesenia siciliana, aquella que antaño se llamaba Zancle, pero que cambió el nombre a Mesenia, como cuenta Heródoto. Entre los antiguos se escribe con dos ss, y por esto se dice que el Eurotas es mesenio. Élide, de donde son los eleos, se divide según el espíritu; pues se aspira por« halizō», reunir, porque muchos se reúnen allí en el certamen de los Olímpicos; y se suaviza sobre todo por la regla que dice que la« e» antes de la« l» se suaviza. Dicen que en torno a tal Élide no nacen mulos, por ninguna causa clara, sino por una maldición, como dice Heródoto. 414 Que los arcadios habitan en torno al centro del Peloponeso, en una tierra cóncava bajo el monte Erimanto, en el que hay muchos jabalíes, de donde también el jabalí erimantio que mató Heracles; donde fluyen el Melas, el Crátis y el Ladón. Hay también un río siciliano llamado Crátis, y también en torno a Síbaris, como se ha escrito antes, es decir, en torno a Turios, que vuelve rubios a los que se bañan. Hay que saber que el río Melas no es solo este, sino también uno tracio, del cual se llama golfo Melas el que está en torno a Eno, y hay también un río asiático Melas, y también en torno a Traquina, como cuenta Heródoto. Dionisio llama a los arcadios apidanes, pero los más modernos, apidones, según el Geógrafo, por un tal Apis, cuyo genitivo es Apos, como« ophis»( serpiente),« opheōs», Amastris, Amastreōs, Zamolxis, Zamolxeōs. Otros dicen que Apis, hijo de Foroneo, al venir de Epiro, libró al Peloponeso de las serpientes que lo molestaban, y habitó en torno a Arcadia, de donde también todo el Peloponeso fue llamado alguna vez Apia; y por él, los arcadios son llamados especialmente apidanes, entre los cuales habitó Apis, de quien también menciona Esquilo al decir:« Pues Apis, habiendo llegado desde el confín de Naupactia». Y Riano dice:« el ilustre Apis, quien llamaba apia y a los hombres apidanes». Otros dicen que fueron llamados Apia y apidanes por privación de beber y de fuentes, puesto que la región no tenía fuentes al principio, sino que, como dice Calímaco,« estaba destinada a ser llamada de buenas aguas», de modo que por esto también ella misma podía ser llamada sedienta. De donde también era llamada Azunis por la« azē», es decir, por la sequía, y el pueblo de los acines habita allí hasta ahora siendo llamado así. Hay que saber que Arcadia fue llamada así por Árcade, hijo de Zeus y Temisto, y que alguna vez fue llamada Pelasgia, Parrasia, Licaonia, Gigantis y Azania. Que los arcadios son llamados también proselenos( anteriores a la luna) por la gran antigüedad del pueblo, lo cuenta Lícofron. 416 Que en dos versos cambió de forma ágil y variada cuatro adverbios de lugar, al decir:« donde el Melas, allí el Crátis, donde fluye el húmedo Jón, allí donde el ogigio Ladón se alarga con sus aguas». Llama ogigio al Ladón por la arqueología en torno a él. Pues el mito quiere que la primera humana nacida de él y de la tierra fuera Dafne; pues ogigio, es decir, antiguo, es el que engendró al primer humano. 419 Que Argos mira hacia el este del Peloponeso, y hacia el oeste está Lacedemonia. La laconia es llamada antiguamente« de cien ciudades», tal como Creta. Por eso también se sacrificaban allí las Hecatombeas por la salvación de tantas ciudades. Una de las cien son las Amiclas, que fundó Amiclas, hijo de Lacedemón. Hay que saber que este Argos superaba alguna vez a las ciudades de la región de Grecia, y sobre todo por la valentía de los que estaban en ella. Según Heródoto, fueron también los primeros de los helenos en ser músicos. Y hay que saber también que no hay un solo Argos, sino varios: el que está en el Peloponeso, al que Sófocles llama Argos dórico y tierra apia; el mismo fue llamado alguna vez ciudad foronea por Foroneo, y fue llamado Egialea por un tal Egialeo, y« de pasto de caballos», y ciertamente Jasón por un tal Jaso,
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y« sediento» por no ser de muchas aguas; se decía también, dicen, Argos tesalio a la actual Larisa, y otro anfiloquio, y, para decirlo simplemente, los antiguos miden el Argos en once lugares, diciendo también que casi toda llanura junto al mar era llamada Argos. El Geógrafo dice que los más modernos, y sobre todo los macedonios y tesalios, llaman Argos a la llanura. Y todo el Peloponeso fue llamado alguna vez Argos por el Argos de muchos ojos. El Geógrafo dice así también sobre esto:« Fue llamado Argos aqueo todo el Peloponeso e, individualmente, la laconia. Por lo tanto, lo dicho por el Poeta sobre Menelao,¿ o no era de Argos aqueo?, significa¿ no estaba en la laconia? De aquí también Helena es llamada argiva». Avanzando, dice que el Peloponeso fue llamado alguna vez Argos Jasón, aqueo, hípico y de pasto de caballos. El gentilicio de Argos no es solo argivo, como dicen los antiguos, sino también argolas, y la región, Argólide. Se decía también algún Argos individualmente así, Argólico. 420 Que los lados del mencionado istmo peloponesio, al rugir, son bañados hacia el poniente por el mar de Éfira, es decir, el golfo Corintio, y hacia el levante por el mar Sarónico. Que Éfira es llamada Corinto, y que hay otras ciudades homónimas de esta, está escrito en los comentarios a la Odisea. El golfo Sarónico es así por el río Sarón de Trecén que desemboca en él, o porque un tal Sarón, cazador, persiguiendo a un jabalí, fue arrastrado desde allí, cayó al mar subyacente y se ahogó. Así también Ícaro, al ahogarse en el mar Icario, dio nombre a partir de sí mismo, y también Esaro, como se ha contado antes, persiguiendo a una cierva, y entrando con ella en un río en torno a Crotona y ahogándose, dejó el nombre al río, llamado Esaro desde aquel. Otros, al explicar de otra forma el nombre del mar Sarónico, dicen que Minos, al tomar Mégara por medio de Escila, la hija de Niso que se había enamorado de él y había cortado la cabeza de su padre, comprendió que la que traicionaba a su padre no perdonaría fácilmente a nadie, y por esto, tras atar a la traidora y parricida al timón de una nave, la dejó ser arrastrada por el mar; y ella se transformó en ave, como dice Partenio, el que se dice que escribió las Metamorfosis, y el golfo, al cambiar de letras, recibió el nombre por ser arrastrada. De tal Escila, todavía hoy se llama Escileo a un lugar en Hermíone, en el Peloponeso, donde la mujer fue arrojada por las olas tras ser hundida. 423 Que hacia el levante del istmo peloponesio está el suelo ático, donde fluye el río Iliso, no digno de mucha mención, pero celebrado por las ilustres Atenas y llamado divino. De donde, dice, Bóreas raptó alguna vez a Oritía, la hija de Erecteo. Este Bóreas era rey de Tracia, raptor de esta joven real ática, aunque el mito, por la homonimia, al alejar al hombre de la tierra, lo convirtió en viento; tal como Aidoneo era rey, como dicen los más precisos, de la Epiro en los molosos, contra quien fue Pirítoo, y Teseo por Perséfone, pero ciertamente también Heracles, por el perro Cerbero, digno de mucha mención; sin embargo, también aquel Aidoneo, por semejanza de nombre, es trasladado al Hades y es transferido por los mitógrafos al Plutón que está bajo tierra. Hermias el platónico supone que Oritía, hija real, fue empujada por un precipicio por el viento Bóreas, y de esta forma se dijo que fue raptada por Bóreas. La región que está en torno a Atenas se llama Áctica y Atis; esto, por Atis, la hija de Craneo, de donde también se llama Cranea, y aquello, por Acteón o por Acteo, autóctono, de donde también en Lícofron los áticos son Acteos, o por la costa. Pues, siendo triangular, dicen, gran parte de ella llega al mar. Por eso también una de las cuatro tribus de Cécrope fue llamada Paralía, y otra, Actea. La Áctica fue llamada antaño Acté, y ciertamente Poseidonia y Atenas por personas homónimas, e Jonia por Ión, hijo de Juto, y Mopopia, por
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otro Mopso distinto al adivino de Tiresias. Sin embargo, la Áctica es Cranea no solo por Craneo, como se dijo, sino también porque es áspera, y la mayor parte de ella está sometida a montes. Dicen que la Atis escrita más arriba fue hija del muy anciano Craneo, a la cual, siendo virgen y en edad de casarse, al morir, su padre la enterró espléndidamente y nombró a la región por ella. Dicen que la acrópolis de los atenienses fue llamada alguna vez Cecropia, siendo una de las ciudades fundadas en tiempos de Cécrope. Que los áticos fueron llamados alguna vez jonios, lo cuenta también el Geógrafo diciendo que también el Poeta en« beocios y jonios» llama jonios a los atenienses; y que los jonios que están en Asia son colonos de estos y homónimos; y que la Iade, es decir, el dialecto jónico, es el mismo que la antigua Atis. Que los jonios que están en Asia son colonos de los atenienses, lo manifiesta también Temístocles en Heródoto, al llamar a los atenienses padres de los jonios. El mismo cuenta también que los atenienses, siendo llamados craneos, sin embargo, cuando los pelasgos tenían Grecia, eran llamados pelasgos, y en tiempos de Cécrope fueron llamados cecrópidas, y al recibir el mando Erecteo fueron renombrados atenienses, y al ser Ión, hijo de Juto, jefe del ejército, fueron llamados jonios por él. 426 Que el Periegeta corrió aquí de forma tan apresurada, es decir, tan brevemente, que al mencionar cuatro grandes pueblos, beocios, locrios, tesalios, macedonios, se contentó solo con enumerarlos por su nombre, sin decir nada más sobre ellos. Pues dice:« la llanura de los beocios y el campo locrio, y las ciudades de Tesalia y de Macedonia»; la digresión dirá sobre cada uno de estos todo lo que sea posible. Que los beocios fueron llamados así por un tal llamado Beoto, al que su madre Arne, tras dar a luz a escondidas, puso sobre estiércol de bueyes, de donde también obtuvo el nombre, al ser arrojado junto a los bueyes; o por la vaca que guió a Cadmo allí, la región fue llamada Beocia; otros dijeron que los beocios fueron llamados así por el buey, como si no fueran muy ágiles en sus pensamientos. Concuerda con este relato también la« cerda beocia», como eran escarnecidos los beocios, como manifiesta también Píndaro. Los beocios son gimnásticos; por eso se dice tal dicho, que los atenienses se ocupan del arte náutico, los tesalios de la experiencia hípica, los beocios del cuidado de la gimnasia, y los cireneos de la ciencia de los carros. Que cerca de los beocios están los locrios epicnemidios, que tienen el nombre por el monte Cnemide, como otros locrios, los cefirios, por el monte Cefirio. Pues el Geógrafo cuenta que el Parnaso divide hacia su poniente a los locrios occidentales, llamados también ozolas, los cuales graban en su sello la estrella vespertina, y hacia el levante a los epicnemidios, llamados así por el monte Cnemide, situado en torno al monte Eta. De los epicnemidios, dice que una parte son los opuntios, llamados así por la ciudad de Opunte, la patria de Patroclo, a la que Píndaro ensalza; de modo que hay que reunir que el linaje de los locrios es de cuatro, tres estos: los opuntios, los epicnemidios y los ozolas, y el cuarto, los itálicos, es decir, los epicefirios. Dicen que los ozolas fueron llamados así por la putrefacción de los centauros que fueron eliminados allí; pues se encuentra entre ellos el túmulo de Neso y de otros centauros. 427 Que la antes llamada Pelasgia fue llamada Tesalia por un tal Tesalo. En ella, según se dice, no estaba permitido matar cigüeñas, puesto que limpiaban la región de serpientes. De esta, un calzado era llamado tesálide. Y también el salto tesalio, el que se dice proverbialmente. Son cantados como reyes de Tesalia los Aleuadas, y un linaje noble allí son también los Scopadas, genealogizados a partir de hombres antiguos, de los cuales uno era llamado Aleuas y el otro, Escopas. Que los macedonios son llamados así por Macedón, hijo de Zeus. Otros transmiten diez hijos de Eolo, de los cuales uno, dicen, es Macedón, de quien la Macedonia. Había una parte de Macedonia llamada Maceta, de la cual también Macedonia era llamada Macetia. Que Macedón y Macedón se dice, ya se ha dicho antes en lo relativo a Alejandría, de donde
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Dionisio llamó a la región Macedonia. 428 Que el Hemo, que también se dice en neutro el Hemo por un rey de los escitas, es un monte tracio. Pues dice:« las cumbres del nevado Hemo tracio». Hacia el Céfiro de este se encuentra Dodona, continente ilimitado. Y mira la figura de etimología o paronomasia en« continente ilimitado». Tal es también« en aquellos continentes un mar ilimitado». Hay que saber que Dodona no era solo la región, sino que también había una ciudad, Dodona, por Dodona, hija de Zeus y Europa, o por el río Dódono. Se decía también Dodón en dos sílabas. De ella también el bronce dodoneo para los muy habladores. Dodona fue alguna vez tesprótide, es decir, bajo los tesprotos, en torno a la cual está también el oráculo de Zeus Dodoneo por medio de la encina, como se ha dicho también en la Odisea. 431 Que hacia el sur de Dodona, bajo la atalaya de Aracinto( Aracinto es un monte etolio), está la gran llanura de los etolios, por cuyo medio es arrastrado el Aqueloo de argénteos remolinos hacia el mar de Trinacria, serpenteando por medio de las Equínades, de las cuales una es también la homérica Duliquio. Dicen que estas no se pueden encontrar ya; pues el Aqueloo, al vomitar mucho cieno, las colmató. Heródoto no dice que todas desaparecieron, sino algunas; pues dice que el Aqueloo, al fluir por Acarnania y salir al mar, ha hecho continente a la mitad de las islas Equínades. A estas son vecinas también las ciudades de los cefalenos. Hay que saber que los etolios, como pueblo, son por Etolo, hijo de Endimión, y las islas Equínades, o por un tal Equión o porque hay allí muchos erizos; de qué linaje de erizos, hay que buscarlo en otros, si los que se complacen en la tierra o los marinos. Y de otra forma, Equínades por la aspereza del lugar y por ser como espinosas según los erizos. La antigua costumbre tiene a los cefalenos y a Cefalenia con dos ll. El nombre es por un tal Céfalo, como está escrito en los comentarios a la Odisea. Hay que saber que Aqueloo tiene añadida la i, al tipo de los posesivos proparoxítonos terminados en- oos, como patroos, Minoos y los demás; y es como un posesivo. Por esto también Dionisio, al pronunciar la i en cinco sílabas, lo llama Aqueloio. Llama mar de Trinacria al siciliano. Por qué Sicilia es llamada Trinacria, se dirá en lo que sigue. Nota que el Geógrafo dice que el Aqueloo no desemboca en el golfo de Sicilia, sino en el golfo Corintio, de modo que el mismo golfo es Corintio según el Geógrafo, y Siciliano según Dionisio. Este es el Aqueloo que, al serle roto el cuerno izquierdo por Heracles, le entregó el cuerno de Amaltea, por el cual se suministraba todo bien al que lo necesitaba. Los que interpretan los mitos, al compararlo con la verdad, dicen que esto alude a algo así: Heracles, sabiendo hacer el bien a los hombres de cualquier lugar, al enterarse de que este río fluía desordenadamente y cortaba gran parte de la Etolia con sus curvas, y así causaba daño, lo forzó con algunos diques, canales y conducciones; y al desviarlo y hacerlo fluir sensatamente, refrescó la tierra y lo trasladó a una utilidad beneficiosa, y el cuerno del río que era adverso para los nativos, es decir, la curva desordenada que era, por así decirlo, intratable y dura para ellos, la transformó en una suavidad, por así decirlo, diestra. Y estos son los cuernos del Aqueloo, el violento que fue domado, y el que produce riqueza que fue entregado a cambio, por el cual Heracles fue conocido como benefactor; pues los antiguos llamaban cuernos a las curvas de las corrientes fluviales, y por esto los representaban con cabeza de toro y con cuernos. Y así algunos sobre lo relativo al Aqueloo. Otros dejaron que él fluyera por donde quisiera, y pusieron en el discurso solo el cuerno de la abundancia de Amaltea, y al curar lo que estaba enfermo del mito allí, cuentan que Amaltea fue una anciana codiciosa, comerciante, que ponía gran parte de la mercancía en el cuerno, el cual por esto era llamado cuerno de Amaltea, productor de riqueza y útil para la vida. Y cuando Heracles, al quitárselo, lleno de la moneda que había dentro
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plateadas. Existen también otras Calcides, que designan montañas o ciudades, como la de Eubea, de la que se habló más extensamente hace poco, y la tracia, que conserva su nombre hasta el día de hoy. 498 Que las islas situadas más al norte de Creta hacia el poniente( pues así se ordena el sentido de la historia) son Egila, Citera y la escarpada Calauria; Cárpatos, en cambio, está por otro lado, es decir, hacia el oriente. Cerca de ella está Creta, a la que elogiando dice:« Creta estimada, nodriza de Zeus, cuyo tamaño es inmenso, es decir, grande, fértil y rica». Sobre ella está el Ida, monte local, del cual ha tomado nombre el Ida troyano, según le parece al Geógrafo; al cual Dionisio, retomándolo como digno de mención, dice:« Ida, que florece bajo encinas de hermoso follaje». Pues el monte es muy boscoso y de grandes árboles. Creta se llama así, como dicen los antiguos, por los curetes que habitaron allí, como si fuera Cureta, y por síncopa, Creta. Otros la llamaron Creta por un tal Cretes, hijo de Zeus. Arriano dice:« Cretes, no Creta, es el epónimo, quien ocultó a Zeus en el monte Dicte, cuando Crono lo buscaba queriendo destruirlo». Un tal Arquias, según se dice, la llamó Creeta, por adición de una épsilon. De las cuatro islas mencionadas aquí junto con Creta, Egila no ha sido considerada de gran importancia por los antiguos; Citera, en cambio, es una isla junto a Creta, que conserva aún su nombre, y se considera que es la causa de que Afrodita sea llamada Citerea según el mito de Hesíodo, quien dice que Afrodita es llamada Citerea porque se acercó a Citera. Se llamaba también, dicen, Porfirusa en otro tiempo, por tener las más hermosas púrpuras. Se ha llamado así, dicen, por Cítero el fenicio. Los antiguos escoliastas, para distinguir la isla de Calauria de la región de los calabres, que se acentúa según la norma de las regiones, la proparoxítonan, leyendo Calauria, conservando sin embargo la grafía con iota. Y no la escriben con beta, sino con el diptongo au en la antepenúltima sílaba. Dicen que esta isla tiene un circuito de treinta estadios y que dista de tierra firme un estrecho de cuatro estadios. Luego dicen que después de ella está el golfo Sarónico mencionado anteriormente, frente al cual se encuentra Egina, siendo esta ya parte del mar Mirto, al igual que Citera, Calauria y Salamina. Dicen que esta isla de Calauria tiene un templo de Poseidón que es asilo, por lo cual Arquias, enviado por Antípatro, no forzó a Demóstenes cuando huyó allí, sino que intentó persuadirlo; aunque aquel no fue persuadido, sino que se liberó voluntariamente de la vida. Dicen que Poseidón intercambió esta Calauria por Leto, entregando a cambio Delos, así como también, entregando Pitón, obtuvo Ténaro. De donde proviene también un dicho proverbial sobre aquellos que eligen cosas iguales y las intercambian como les place:« Es igual disfrutar de Delos y Calauria, y de la sagrada Pitón y el ventoso Ténaro». Se dice que los conejos dañaron alguna vez a Cárpatos, al convertirse en un mal importado de fuera, como lo indica el proverbio que dice:« El carpacio y el conejo». Las ciudades más grandes de Creta, como se ha escrito antes, son Gortina, Cidonia y Cnosos, reino de Minos, que también era llamada Cérato, homónima de un río que fluye junto a ella. Minos fue el primero en civilizar la isla con leyes, constituciones y agrupaciones de ciudades. Homero también habló de ella en la Odisea, y allí está escrito lo que era necesario. Hay que saber que, en lugar de decir« islas más al norte de Creta», el Periegeta dijo« más al norte de Amniso», designando el todo a partir de una parte. Pues Amniso es una parte de Creta, donde está también la cueva de Ilitía, como relata el Poeta en la Odisea. 504 Que frente a la costa egipcia, es decir, de la cresta norte o base del Delta, se encuentra Rodas, cuyo circuito es de novecientos veinte estadios. En torno a la cual está la ciudad de Lindos, que es celebrada hasta hoy, de donde son los barcos líndicos, y además Ialisos, y Cámiro, escrita con iota para distinguirla del nombre propio; pues Cámiro, el nombre propio, se escribe con diptongo( 510, 511). Después de la cual, hacia el oriente, al comienzo de la costa de los panfilios,
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dentro del gran promontorio de Pátara, se encuentran las tres islas Quelidonias, iguales en tamaño, distantes entre sí unos cinco estadios, y alejadas de tierra unos seis estadios. De las cuales algunos creen que comienza el celebrado monte Tauro, que en realidad comienza desde la perea de los rodios. Hay que saber que Herodiano, en su prosodia general, lee Quelidonias como oxítona, como pirkaiaí. Pátara es fundación de Pátaro, una gran ciudad, sobre la cual se escribió más extensamente antes. Rodas tuvo otras cosas admirables, y también el coloso de Helios, obra de Cares, hombre de Lindos, de setenta codos; el cual era también una de las siete maravillas, que cayó al romperse por las rodillas a causa de un terremoto. Rodas tenía también muchas otras estatuas, cuyas técnicas y casi vivientes formas los artistas insinuaban encadenándolas, no fuera que, moviéndose inadvertidamente, se trasladaran a otro lugar. Y si hay que honrar a esta isla no solo con el mayor coloso, sino también con una ofrenda pequeñísima; pues allí estaba también la hermosa perdiz, el elogiado trabajo secundario de Protógenes. Debido al gran coloso mencionado anteriormente, los rodios eran llamados coloseos como por un gran distintivo. Se dice también que Rodas tiene astilleros ocultos y secretos para la mayoría, y que para quien los espiara la pena era la muerte. Se llamó alguna vez, dicen, Ofiusa; luego Telquinis, por los telquines de Creta que habitaron allí, hombres hechiceros y malvados. Aunque algunos dicen que estos fueron difamados en vano; pues fueron más bien hechizados por sus rivales, siendo excelentes trabajadores del bronce y del hierro, quienes también fabricaron la hoz para Crono. El Geógrafo dice también que los rodios, habiendo navegado hasta Iberia, fundaron allí una ciudad llamada Rodas. 508, 509 Que Chipre, que no cede ante ninguna isla en excelencia, es bañada por el golfo Panfilio e Ísico, y no hay ninguna isla más oriental que ella. La llama ciudad amada de Afrodita, así como a Samotracia ciudad coribántica, de manera humilde, pues no es grandilocuente llamar ciudad a una isla tan grande, pero sí conforme al mito, debido a la estancia de Afrodita allí principalmente. Pues la isla era un juguete para la diosa, de donde también deriva el nombre de Cipris; esto debido a la lascivia de los habitantes de allí y a su carácter erótico. Algunos dicen que fue llamada Chipre por Cipro, hijo de Cíniras, o por una flor que crece allí en abundancia, llamada chipre. Otros dicen que fue llamada alguna vez Cripto, por haber estado oculta bajo el mar; lo cual también se cuenta como mito sobre Delos, y también sobre Rodas según Píndaro. Que fue llamada también Esfiquea y Cerastia, lo indica Lícofron. Los chipriotas son los más felices de los isleños. Se dice que también ellos dominaron el mar durante algún tiempo. El circuito de esta isla es de tres mil cuatrocientos veinte estadios para quienes navegan bordeando sus golfos. En muchos lugares forma también istmos, debido a la forma oblonga de su figura. 506, 507 Que delante de la cumbre de Sunio, por encima o por debajo de los abantes, aparecen Salamina y Egina. Hay que saber que aquí lo mismo significa« por encima de los abantes» y« por debajo», para decir con ambos lo que está más al sur; lo cual, aunque esté« por debajo» debido a la altura norte que nos corresponde, según la costumbre del Periegeta está« por encima», como si pusiera la preposición« sobre» para las regiones del sur. Sunio es un promontorio celebrado del Ática y de Eubea. En torno a Eubea están los abantes, de los cuales hablaremos en poco tiempo. Salamina es la primera en el mar Sarónico, al oriente de Corinto. Y después de ella Egina, a la que Píndaro también elogia en muchos lugares. Sobre la cual se escribe lo siguiente:« La isla de Egina, frente a la Epidauria, es muy ilustre, con un circuito de ciento ochenta estadios, bañada por el mar de Creta y el Mirto, el que está entre Creta, la Argólida y el Ática, en profundidad es terrosa, pero en la superficie es pedregosa, por lo cual es árida, pero bastante productora de cebada, llamada alguna vez Enone. De ella es Éaco. Los primeros en ella fueron llamados mirmidones, no porque, según el mito, al caer una peste sobre la isla y ser exterminados los habitantes por la enfermedad,
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las hormigas se convirtieran en hombres tras la oración de Éaco, sino porque, a modo de hormigas, excavaban la buena tierra que estaba debajo y la llevaban sobre las piedras, para tener tierra que cultivar y habitar en las excavaciones, evitando hacer ladrillos, para tener tierra». Los eginetas eran dorios desde antiguo, procedentes de Epidauro según Heródoto. De esta isla es también el celebrado Crio, hombre noble y atleta; bajo el cual, siendo expulsado de la isla el rey de los lacedemonios Cleómenes, y queriendo intimidarlo, dijo ingeniosamente lo que es célebre:« Ahora mismo, Crio, recubre de bronce tus cuernos, pues vas a enfrentarte a un gran mal». Se dice también que un tal Sóstrato, egineta, fue un comerciante que ganó mucho con sus cargamentos. Y esto es lo referente a Egina. Salamina tiene un perímetro de setenta u ochenta estadios. Se llamaba alguna vez Cicrea, por un tal Cicreo, de quien Lícofron y Arriano hacen mención, quien fue llamado serpiente por la aspereza de su carácter, y fue expulsado de la isla por Euríloco. Esta isla ha sido llamada también Escirada por un héroe; de donde también la Atenea Escirada entre los atenienses, y el mes Esciroforión, y Escira, un lugar en el Ática. Tenía también un río llamado Bócaro, como relata Lícofron, como si uno dijera Bucéfalo; tal como una fuente en Teócrito, la Burina itálica, llamada así por la nariz de un buey. Que Jerjes fue derrotado en una batalla naval en torno a Salamina, y que la isla tuvo alguna vez una flota considerable, nadie de los que se dedican a las letras lo ha ignorado. Dicen que el estrecho en torno a Salamina es de dos estadios, el cual Jerjes intentaba rellenar y así convertir en tierra firme, haciendo algo opuesto a las audacias en torno al Atos, cuyo cuello excavó para separar del mar, pero fue impedido al huir. 512 Que Arado es una isla en torno a Fenicia. Se dice que los aradios fueron alguna vez ilustres, cuando, estando en discordia los hermanos Seleuco Calinico y Antíoco Hierax, ellos, poniéndose del lado de Calinico, obtuvieron la autoridad de recibir a los que huían del rey hacia ellos, y no entregarlos contra su voluntad; pero tampoco que los refugiados salieran de allí sin el permiso del rey. Existe también otra isla llamada Arado, como se dirá más adelante. 513 Que el mar Egeo tiene innumerables islas, y que llama al paso profundo del Egeo un espectáculo digno de ver. Y que, parafraseando o etimologizando el Helesponto, lo llama estrecho de agua de la Helle atamántida, como si Helle, la hija de Atamante, hubiera caído allí y dejado su nombre al lugar, de la cual Heródoto relata también una tumba en torno al Quersoneso tracio. Dionisio dice también que Sesto y Abido establecieron allí un fondeadero frente a frente; Sesto, colonia de los lesbios, tal como Madito, como dice el Geógrafo, ciudad del Quersoneso, que dista de Abido treinta estadios de puerto a puerto. Donde está también la llamada Apobatra, donde se fijaba el puente de Jerjes. La ciudad mencionada está en Europa, llamada ático Sesto, pero en Éforo, Sestos. Tuvo alguna vez un muro fuerte, como relata Heródoto. Abido, situada frente a Sesto hacia el oriente, fundación de los milesios, que dista lo mismo de Lámpsaco y de Ilión, como dice el Geógrafo; donde está el estrecho de siete estadios, que Jerjes unió con un puente. Esta Abido fue incendiada por Darío, el padre de Jerjes. Se dice que hubo también una Abido líbica egipcia, que tenía un palacio memnonio, segunda después de Tebas de las cien puertas. Y se ha relatado también una Abido itálica. Que en torno al Helesponto se discutió entre los antiguos otras cosas y desde dónde comenzaría, ya se ha escrito antes. Dicen que un tal Istro relata que hubo cuatro grandes diluvios, en uno de los cuales el Helesponto se rompió y separó Europa de Asia. Hay que saber que, según el autor de los Étnicos, la ciudad itálica se dice en neutro« el Abido», y que estos milesios abidenos eran difamados por calumnia y afeminamiento. De donde también el proverbio:« No pisar Abido en vano», es decir, no entrar en ella con confianza. De ella es también otro proverbio sobre las cosas desagradables:« El postre abideno». Y« establecieron un fondeadero frente a frente» significa
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que están situadas una frente a otra y son puertos opuestos. 517 Que de las islas en el Egeo, las que están bajo el gesto de la mano izquierda para los que entran en el Helesponto, son de Europa; entre las cuales está Macris, Esciro, Pepareto, Lemnos, que honraba a Hefesto, Imbros, Samos tracia, que tenía templos de los Cabiros, que también eran llamados Coribantes, y Tasos, que tuvo alguna vez minas de oro, y fundó Daton, ciudad ilustre en la costa del Estrimón. De donde los antiguos dicen el proverbio« Daton de bienes», como« agathídes de bienes». Y observa aquí el proverbio,« agathídes de bienes». Pues aunque los antiguos lo interpretan de otra manera, parece que agathís es algo local, por lo cual se puso en semejanza con« Daton de bienes», para que, así como se dice« Daton de bienes» como lugar y ciudad, así se diga también« agathídes de bienes». Pues si no es esto,¿ qué otra semejanza hay entre estos dos proverbios? Hay que saber que Tasos es fundación de los parios; y Pario es una ciudad en la Propóntide. Arriano dice de otra manera:« Pario, hijo de Iasión, de quien toma nombre el Pario en el Helesponto como fundador». Y Arriano no discrepa del primer relato, sino que quizás indica una identidad, como en la sinonimia, de la Propóntide y el Helesponto; lo cual también pareció a otros, como ya se ha escrito antes. Y así se dice que los parios fundaron Tasos. Algunos, al contrario, dijeron que Pario fue colonizado desde Tasos. Arriano dice también que Tasos se llama así por Tasos, hijo de Poseidón; y que fue llamada alguna vez isla de Oro por las minas de oro, de las cuales también hace mención Heródoto, diciendo que los tasios tenían grandes ingresos, y minas de oro en Escapte Hyle. Las encontraron los fenicios que fundaron la isla junto con Tasos el fenicio, de quien tiene también el nombre. Tasos tenía un templo de Heracles, fundado por los mismos fenicios, quienes, habiendo navegado en busca de Europa, fundaron Tasos. Y esto es lo referente a Tasos. 520 Observa que aquí el poeta, gloriándose más ambiciosamente, usa un epíteto para cada una de las islas, y a Macris, que es Eubea, la llama Abantiada, por el pueblo de los abantes que hay en ella, pueblo tracio, como dice Arriano, llamado así por un tal Abante, hijo argivo de Poseidón. Homero dice que estos llevaban el cabello largo por detrás según la costumbre tracia y los llama magnánimos. A Esciro, Dionisio la llama ventosa; a Pepareto, escarpada; a Lemnos, suelo pedregoso de Hefesto, conforme a Homero, debido a los cráteres de fuego que hubo allí alguna vez. Por lo cual, siendo dos las ciudades en torno a ella, una era llamada Hefestia. Se dice que también esta fue habitada alguna vez por pelasgos, los expulsados del Ática por los atenienses como injustos y rapaces. A Tasos la llama ogigia y también costa de Deméter por la felicidad de la isla y su fertilidad; donde también cayó en proverbio« Tasos de bienes», como si uno dijera« bosque». Aunque algunos escriben tal proverbio como« Daton de bienes», sobre el cual se ha escrito hace poco. Observa aquí también cómo, tomando otros poetas« costa de Deméter» en lugar de regalo, este lo tomó en lugar de lugar y recinto. Además, hay que saber también aquello sobre las islas mencionadas: que Eubea es una de las siete islas celebradas, la cual fue llamada también Macris por lo oblongo de su posición; pues así se extiende de forma alargada. Por lo cual dio también pie al Cómico para una burla en« pues fue extendida por nosotros y por Pericles»; como si los atenienses hubieran aumentado alguna vez los tributos sobre ella. Esta Macris se declina con la o pura. Por lo cual también el isleño de ella es Macrieo. Había también una costa llamada así, declinándose con la delta; se decía también que Macris era una de las Cícladas, Ícaro, de donde algunos piensan que se dijo también el mar Icario. 521 Esciro tiene este nombre por lo duro de esta isla y como pedregoso, es decir, rocoso. Pues escirós es el cascajo, es decir, las piedrecitas que saltan en las canteras. Esta Esciro está frente a la tierra de los magnetes, así como también Pepareto. Son admirables las cabras escirias, y hay también minas
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de piedra variada llamada esciria, tal como la cariestia. 524 Imbros es una isla tracia, sagrada también para los Cabiros; Cabiros es nombre de demonios. Se honraba allí también a Hermes, a quien los carios llaman Imbramo, como se registra en los Étnicos; de donde quizás también la isla de Imbros toma su nombre. Samos la tracia se dice también Samotracia de forma compuesta, y se llama así para distinguirla de la otra Samos, la jónica. Homero hace mención también de esta. Se decía alguna vez Dardania por Dárdano, quien en el diluvio fue transportado desde allí a los lugares troyanos. Se hablará de esta Samos también más adelante. Y tales son, como se ha dicho, los epítetos de tales islas. A Samos la tracia la llama ciudad de los Curbantes o Coribantes, por los misterios de los Coribantes o Curbantes que hay allí, de los cuales también hace mención Lícofron; de donde también« coribantear» es entusiasmarse con éxtasis. Esto es lo dicho de pasada sobre las islas en el Egeo que están a la izquierda para los que entran en el Helesponto, las cuales se asignan a Europa, de las cuales una, junto con muchas otras, es la isla junto al Ática, llamada Helena, donde Helena desembarcó tras la toma de Ilión, o incluso antes de esto cuando fue raptada. 525 Que las islas a la derecha del mar Egeo para los que entran en el Helesponto se han añadido a Asia, de las cuales ocupan el primer lugar para el que pasa de Europa a Asia las islas que rodearon a Delos, y por eso son Cícladas. Y esta es la etimología del nombre de las Cícladas. Delos es muy celebrada en las historias como sagrada para Apolo, donde había también un oráculo famoso. Se llamaba alguna vez Ortigia, como dice el Geógrafo. Y la causa mítica está en Lícofron. No estaba permitido, dicen, ni enterrar allí a un muerto, ni quemarlo, ni criar un perro. Arriano dice sobre esta que Delos, que antes era flotante, se detuvo cuando Leto subió a ella teniendo a sus hijos gemelos. Y otros, fabulando con él, dicen que fue llamada Delos porque, habiendo sido llevada alguna vez bajo el mar, emergió después desde abajo, como también otras, y se arraigó desde una base invisible al sostenerse. Esto fue inventado así porque esta isla era sacudida a menudo según algunos. Por lo cual había también un lugar en torno a ella llamado el Tremón. Sin embargo, el oráculo que se cuenta contradice estos relatos, el que dice« Moveré a Delos, aunque sea inamovible». Pues se dice que cuando Datis, el general de Darío, quemó trescientos talentos de incienso en el altar del Apolo Delio y se fue, entonces Delos se movió por primera vez y por última, siendo antes inamovible. Los antiguos dicen que las Cícladas son más de doce, entre las cuales están Citnos, de donde se dice el queso citnio, de donde también un pintor que tiene por nombre Cidias. Paros, de donde el proverbio« se arrepintieron», es decir, cambiaron de opinión. Pues los parios mintieron alguna vez por arrepentimiento sobre los acuerdos de paz que establecieron con Milcíades, como esperando ayuda de algún lugar en vano. Amorgos, de donde Simónides el yambógrafo, llamado de allí amorgino con acento en la última, según el tipo étnico; pero« amorgino» con acento en la antepenúltima es epíteto de una túnica por un color quizás aceitunado; pues amorge es el sedimento del aceite, que es el poso. Pausanias, no el léxico ático, indica otra cosa, diciendo:« amorgos es semejante al lino»; y que amorgis es propiamente el tallo del lino, del cual son las vestiduras llamadas amorginas, como indica el Cómico en Lisístrata. Delos, llamada así o por la causa mítica celebrada, porque habiendo estado antes bajo el mar, como se dijo, después apareció y se manifestó, o por las adivinaciones en ella, de las cuales se manifestaban las cosas difíciles de encontrar. Tenos, llamada así por un tal hombre llamado Teno; esta tierra era productora de ajos, como indica también la Comedia, mencionando los ajos tenios; regada por aguas, por lo cual fue llamada Hidrusa, teniendo una fuente cuya agua no se mezcla con vino. Se dice también que en ella estaba consagrada una copa, que tenía una mezcla, de la cual se encendía fuego muy fácilmente. Íos, la patria de Homero según el oráculo, es decir, de donde era la madre de Homero; y observa el
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« patria», por semejanza con« patria». Sérifos, que es tan pedregosa que es objeto de burla por la Gorgona al sufrir esto, como si Perseo hubiera sido criado allí y hubiera llevado allí la cabeza de la Gorgona, con la cual petrificó a los de allí. Los serifios son jonios de Atenas, así como los sifnios, como relata Heródoto. Míconos, en la que se dice que yacen los más saludables de los Gigantes, aniquilados por Heracles. De donde sobre los que no han salido bien con un solo voto, es decir, sobre los condenados en un solo juicio, se dice« todo bajo una sola Míconos», es decir, todo junto bajo un solo daño o condena. Entre los miconios es habitual la calvicie, por lo cual son llamados los miconios calvos. Nisiros, de la cual hace mención también Homero, llamada así por« nadar» y« arrastrar», porque, cortada de la isla de Cos por el tridente de Poseidón, fue arrastrada sobre el gigante Polibotes que nadaba. Esta, siendo de las islas Espóradas según algunos, es pedregosa de piedra de molino. Se produce también un buen vino nisirio. Siros, a la que el Poeta llama Siria en la Odisea, la cual alarga según el Geógrafo, es decir, extiende la primera sílaba, es decir, la inicial. Sifnos, en torno al mar de Creta, de donde el astrágalo sifnio por su pequeñez. Se dice que los sifnios florecieron alguna vez en sus asuntos, y que eran muy ricos, porque había minas de oro y plata en la isla. Cíclada es también Andros, llamada así por un tal Andro. Pero también Naxos, llamada así por Naxos, jefe de los carios; o por« naxai», que es sacrificar, quizás por sacrificios excepcionales que se hacían allí. Heródoto relata también sobre Sicilia unos naxios, diciendo también que esta Cíclada Naxos no es grande en tamaño, pero por lo demás es hermosa y buena, cerca de Jonia, teniendo muchas riquezas. Tuvieron alguna vez también ocho mil escudos y muchos barcos largos. 527 Que las Cícladas, cuando comienza la dulce primavera, cuando en los montes, lejos de los hombres, concibe el ruiseñor de voz clara, celebran coros a Apolo, a los cuales llama también« rúsia», como por gracia de rescate y por salvación. Aunque propiamente« rúsia», como aparece también en la Ilíada, son las cosas tomadas de una incursión de hoplitas y arrastre como prenda, etimologizadas de« rúo», arrastrar; pero abusivamente la palabra se toma a veces simplemente por prenda. Sin embargo, Dionisio, según la agudeza retórica habitual en él, tomó la palabra para dones de salvación, que más bien se llamarían« sóstra», tal como los rescates dados por los cautivos. 530 Que así como las Cícladas, así también las Espóradas están en el mar Egeo, que la pinacografía de la periegesis no tiene. De las Espóradas es Nicasia, cerca de Naxos; Tera, de donde se envió una colonia de lacedemonios a Cirene, como relata Píndaro; en esta no lloraban a los que morían de cincuenta años, ni a los de siete años, si morían; Melos, en torno al mar de Creta, llamada así por un tal hombre llamado Melo según la historia de Arriano; a esta los atenienses enviaron alguna vez[ una expedición] y degollaron a los habitantes en la flor de la edad. Otros dicen que Melos es Cíclada, teniendo una ciudad homónima, de donde era Diágoras el melio, objeto de burla por impiedad. De las Espóradas es también Patmos en torno al mar Icario, y Astipalea en torno al mar Carpacio, y también Cimolo en torno a Creta, de donde la tierra cimolia, apta para la fabricación de sosa, como dice también el Cómico. Y Leros es también una de las Espóradas en torno a Caria, cuyos colonos son malvados, como indica Focílides, diciendo:« Lerios malos, no uno, sino otro; todos excepto Procles; y Procles es lerio». Esporada es también Donusia, junto a Rodas, la cual sufrió una corrupción, dicen; pues es como una Dionisia, ya que Dioniso llevó a Ariadna a ella desde Naxos, persiguiéndola su padre Minos. Existen también otras Espóradas, que, como se dijo, el mapa de la cosmografía no tiene, de las cuales algunos dicen que también Tenos, la cual se llamaba antes Cíclada. Parecen ser arcillosas las Espóradas, es decir, de tierra blanca. Por lo cual dice Dionisio
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En cuanto a por qué resplandecen, cuando el cielo está despejado y las estrellas son visibles, es porque el viento boreal del norte ha dispersado las nubes húmedas. Esto ocurre especialmente debido a la naturaleza arcillosa y blanca de la tierra en ese lugar, como se ha dicho. Se les llama Espóradas, tal vez por otras razones, pero sobre todo para distinguirlas de las Cícladas; pues no tienen una ubicación definida como estas, sino que están, por así decirlo, dispersas por muchas partes, hasta el punto de que algunos llaman Espórada incluso a Proconeso, que está dentro del Helesponto. Según otros, se llaman islas Espóradas debido a su gran número y densidad; pues podrías decir, afirman, que están como sembradas. Entre las Espóradas se encuentran también las Calidnas mencionadas por Licofrón, de las cuales una se llama propiamente Calidna, de la que las demás adyacentes tomaron el mismo nombre. Esta posee una miel calidnia excelente y comparable a la ática. El autor de los Etnica llama a la miel calimnia y a estas islas Calimnas, con mu. La expresión« cuando el viento boreal ha dispersado las nubes húmedas» es una explicación de lo que Homero llama el viento boreal nacido del cielo despejado( aithrygenetes). Pues el que dispersa las nubes crea un cielo despejado, y por eso es llamado nacido del cielo despejado. Nota que también se dice que hay un golfo en Arabia que tiene islas Espóradas. 533 Después de las islas Espóradas están las Jonias, es decir, las que están bajo los jonios, como Cauno, que Herodiano acentúa en su prosodia general. También está Samos, a la que Dionisio llama deseable y también Pelágida, como si fuera de ciertos pelasgos, de quienes también Hera es honrada allí como Pelágida. Hay que saber que también hay una ciudad de Caria llamada Cauno, por un tal Cauno, hombre cuya hermana Biblis, al enamorarse de él, se ahorcó; de ahí el« amor caunio» del proverbio, usado para quienes aman de forma ilícita o para quienes sufren daños por lo que amaron ilícitamente. Tal lugar es enfermizo debido a la mala calidad del aire, tanto en verano como en otoño, por los calores y la abundancia de frutos maduros. Al ver a los habitantes pálidos, Estratón, el célebre y agudo citarista, dijo:« Como la generación de las hojas, así la de los hombres». Al ser acusado de burlarse de la ciudad por sus enfermedades, bromeó aún más diciendo:«¿ Y cómo podría yo llamar enfermizo a un lugar donde incluso los muertos caminan?». Esta Samos jónica fue muy afortunada en otro tiempo, hasta el punto de que se convirtió en proverbio que produce leche de aves. Pero al ser tiranizada, experimentó una desgracia extrema, quedando despoblada por culpa del tirano Silosón, quien gobernó con crueldad. De ahí el proverbio:« Gracias a Silosón, hay amplitud». Sin embargo, el hermano de Silosón, Polícrates, no gobernó mal; habiendo sido muy afortunado, más tarde fue colgado por los persas. Este fue quien arrojó su anillo al mar, el cual recuperó después a través del pez que lo tragó. Sobre sus nombres, según se dice, no fue muy afortunada, y fue llamada en algún momento Meláfilo, Antemis y también Partenia por el río Partenio. En esta Samos se dice que hay un monte elevado de ciento cincuenta brazas, bajo el cual hay una excavación, como dice Heródoto, de muchos estadios, a través de la cual el agua era conducida por tuberías a la ciudad desde grandes fuentes, cuyo arquitecto fue Eupalino de Mégara. Había allí, dice, también un templo grandísimo, cuyo arquitecto fue Reco, hombre del lugar. El ciudadano de esta es samio; el ciudadano de la Samos en Cefalenia es samayo, porque aquella también se llama Same, como se encuentra en Homero. Hay que saber que llamamos jónica a la Samos mencionada para distinguirla de la Samos homérica de Cefalenia y de la Samos tracia antes mencionada, llamada así por su altura; pues samos, dicen, significa alturas. Que se elevaba a gran altura es evidente por el hecho de que el Poeta dice que desde ella se ve toda el Ida y lo que está en Troya. Otros dicen que la Samos tracia se llama así como si fuera un Saos, y por adición de la mu, Samos, por los saios, un pueblo antiguo que la habitó, del cual también hace mención Arquíloco, confesando haber arrojado su escudo inmaculado en la huida de una guerra entre ellos. También Quíos es una isla de los jonios, que tiene una ciudad con buen puerto, como dice el Geógrafo, y un fondeadero para cien naves, y un bosque de palmeras; su periplo es de novecientos estadios. Sus fundadores fueron los pelasgos.
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Allí está el monte Pelineo. Se cuenta que en Quíos se produjo por primera vez vino negro, y que los primeros en usar siervos fueron los de allí, llamados así según una denominación servil o esclava propia; como también los lacedemonios usaron alguna vez a los ilotas, los macedonios a los penestas, los argivos a los gimnesios, los sicionios a los corunéforos, los cretenses a los mnoítas y los italiotas a los pelasgos. De modo que, según esta historia, los nombres de esclavos entre los antiguos son los ilotas, los penestas, los gimnesios, los corunéforos, los mnoítas, los pelasgos y los sirvientes. Otros dijeron que es una palabra cretense para los sirvientes, ya que los cretenses llaman sirviente al esclavo portador de armas. 536 Después de allí, es decir, después de las islas jonias, aparecen las islas Eólidas, Lesbos de amplios espacios y Ténedos deseable. Lesbos es la metrópolis de las ciudades eólicas, con un perímetro de mil cien estadios, que reclama la cabeza de Orfeo. Pues dicen que después de su muerte fue llevada allí hablando. Esto se fabuló porque después de Orfeo hubo allí hombres excelentes y cultos, entre los cuales estaban Arión de Metimna, Pítaco, el poeta Alceo y Safo, una cosa maravillosa, dicen, de mujer, con quien ninguna mujer es comparable en poesía. Lesbos era una pentápolis, teniendo como una de las cinco a Lesbos, de la cual toda la isla se llamaba Lesbos, tomando el nombre de la parte; así como ahora la misma se llama Mitilene por la ciudad homónima, una de esas cinco. Por la misma razón, Licofrón la llamó Issa; pues Issa también es una de la misma pentápolis. Ténedos tiene un perímetro de ochenta estadios y dista del continente no más de cuarenta; tenía también una ciudad eólica, dos puertos y un templo de Apolo Esminteo. Junto a ella están las dos islas Calidnas mencionadas arriba. Se dice que ella misma fue llamada alguna vez Calidna. Y fue llamada también Leucofris. Debido a Tenes, de quien se cuenta la historia de que reinó en ella, prevaleció el llamarla Ténedos.[ A este Tenes, la calumnia de su madrastra Filonome o Polibea lo arrojó con su padre Cicno al mar junto a su hermana Leucotea, encerrándolos en un cofre. Pero la justicia, salvándolos, lo convirtió en rey de la isla. La calumnia de la madrastra hacia Cicno era erótica, es decir, que Tenes la violentaba; aunque ella hizo eso mismo hacia Tenes.] De esta isla se canta el proverbio sobre los que juzgan con severidad:« hombre tenedio». Pues se dice que alguna vez se colocaba un hombre portador de un hacha ante los que eran juzgados allí por un gran crimen, quien debía infligir inmediatamente un golpe mortal al condenado por el cargo. 538 Allí, cerca de Ténedos, el golfo Melas se dirige hacia el Helesponto, vomitando espuma; tiene su nombre del río Melas, el mencionado arriba, que desemboca en él; o también por la gran profundidad. Pues se une al Egeo, al que Dionisio llamó profundo paso al llegar. El golfo Melas es, como dicen los más precisos, a quienes parece seguir Dionisio, cerca del cual se encuentra también Enos, ciudad eólica. Dicen que Enos está en el golfo Melas, cerca de la desembocadura del Hebro. Los que sitúan el golfo Melas cerca de Cícico y Proconeso parecen hablar sin pruebas, a menos que se ayuden de algún pasaje situado en los Halieútica de Opiano, donde él habla sobre la pesca de los bonitos. También Heródoto dice:« El río Melas, del cual proviene el golfo que está junto a Enos». Se dice que este no bastó para el ejército persa cuando Jerjes cruzó a Europa, sino que se agotó al ser bebido. Así también el Escamandro no resistió con su agua; y el río tracio Lisso tampoco bastó, sino que el cauce falló, como dice el dulce Heródoto. 541 Frente al río boreal Borístenes, que desemboca cerca de las partes izquierdas del Ponto Euxino, hay una isla pelágica de los héroes, de muchos nombres, sagrada para Aquiles, donde enfrente está también el mencionado Dromo de Aquiles, que lleva su nombre. Dice que esta isla
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se llama Leuca por antonomasia, es decir, significativamente, puesto que los animales que hay en ella, es decir, las fieras de las aves, o sea, las aves, son blancas; tal vez gaviotas, y según algunos, cigüeñas. Kinópeta son aquellos cuyo movimiento consiste en volar. La palabra es inusual. Allí, dice, hay fama de que las almas de Aquiles y de los héroes vagan por los valles desiertos; de modo que esta isla Leuca se llama isla de los héroes, así como las islas de los bienaventurados que se cantan en el océano occidental. Y esto, dice, es un regalo para los valientes a cambio de su virtud, es decir, esto obtuvieron los héroes como premio a cambio de su virtud, el jugar con tranquilidad en la isla mencionada. Luego entrelaza una máxima exhortativa a la virtud y dice:« pues la virtud obtuvo un honor inmaculado», es decir, la virtud es un bien inmortal y no perece junto con el cuerpo. Hay que saber que es rarísimo el bien de la máxima en Dionisio. La causa de esto es que la materia de la obra no le permite sentar máximas con frecuencia. 549 Dentro de la Meótide se asienta una isla inmensa, a la que llaman Táurica, en la que están Fanagoria y Hermonasa, ciudades colonias de los jonios, que fueron dirigidas por un tal Fanágoras y Hermón, de quienes los lugares toman su nombre. Arriano dice así:« Fanagoria, que fundó Fanágoras el teo, huyendo de la insolencia de los persas. También Hermonasa, por Hermonasa, la mujer de un tal Semandro de Mitilene, quien, habiendo trasladado a algunos de los eolios a una colonia y habiendo muerto en la fundación de la ciudad, la mujer se hizo dueña de la ciudad y puso su propio nombre a la ciudad». La boca de la Meótide se llama Bósforo Cimerio, sobre el cual se escribió antes, donde lo más estrecho del estrecho es de veinte estadios. Los que habitan alrededor de la Meótide son guerreros y agricultores, y después del pueblo de los escitas, los más valientes de todos; y de ellos proviene el nombre de la Meótide, como dicen algunos. Dicen también que todos los escitas que les siguen fueron antiguamente comedores de grano y labradores, pero que al cambiar se hicieron nómadas, extraños y sin ciudad, debido a la causa que se dirá en lo que sigue. 554 Al decir Dionisio, según una figura de complemento,« estas son islas gloriosas para los hombres», admite de nuevo la descripción general. Y no hay nada nuevo, cuando el Geógrafo más amplio dice voluntariamente que omite muchas cosas; pues detallar todo es propio de la corografía, como dijimos en los proemios. Dirá también que las islas que rodean el océano han sido coronadas y describirá las más famosas. Comenzará también en estas desde Libia, haciendo aquí también este comienzo, y así reservando una primacía como de honor para su propia raza. 557 Por una metáfora más audaz y propia de un poeta, llama tobillo, es decir, pie, a la base del viento, lo que significa el lugar y la posición desde donde sopla. Interpretando el tobillo propiamente, Aristóteles dice:« siendo la pierna de dos huesos, la parte anterior se llama espinilla, la posterior pantorrilla, y el extremo de la espinilla, tobillo». Dice también que cada uno de los tobillos se dobla por los lados, derecho e izquierdo. 558 Eritia, la isla de Gerión, está cerca de la corriente del Atlante, es decir, cerca del mar Atlántico. Y mira que llamó Atlante al mar, homónimamente al héroe, de quien ha tomado su nombre. Llamó a esta isla criadora de bueyes por la abundancia de bueyes que pertenecían a Gerión, en la cual habitan los etíopes hijos de los Macrobios, sobre quienes se ha hablado antes, quienes, dice, habitaron la isla después de la muerte de Gerión. Pues mientras él vivía, estaba deshabitada para los demás debido a su falta de hospitalidad. Se canta que Heracles navegó hacia ella en un caldero de bronce, cuando también se llevó los bueyes de Gerión.« En una barca de bronce desde la rica en bueyes Eritia», como se dice que cuenta Euforión. Igualmente Alejandro de Éfeso, diciendo:« y en un caldero de bronce atravesó el gran mar». Tal vez el mencionado caldero era una forma de barco, al cual parece asemejarse la embarcación pirata por cierta paronomasia. Lo de bronce de esto indica cierta construcción de bronce sobre él, como si por casualidad tuviera un espolón de bronce, o tuviera ciertos emblemas como es probable de tal material alrededor de las
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partes de la popa o de la proa. Hay que saber que Arriano, opinando que el Heracles tirio frecuentó los lugares alrededor de Gades, dice que según el logógrafo Hecateo, Gerión, contra quien fue enviado el Heracles argivo, no pertenece en nada a la tierra de los iberos, es decir, no era de Iberia, sino que fue rey del continente alrededor de Ambracia, y de este continente Heracles se llevó los bueyes, no poniendo esto como un premio despreciable.« Sé yo también que este continente es aún rico en pastos y cría bueyes hermosísimos». Y esto es así. Dionisio llama a los etíopes en Eritia macrobios, para distinguirlos de los etíopes comedores de langostas, que son de vida corta, superando raramente los cuarenta años según el Geógrafo, como si su carne se volviera salvaje; y los llama temerosos de Dios e irreprochables debido a su justicia, siendo los otros occidentales injustos. Hay que saber que algunos cuentan que también algunos de los hiperbóreos son macrobios. Otros dijeron que la isla Eritia son los mismos Gades, no coincidiendo con Dionisio; otros dijeron que una isla Eritia está junto a Gades, separada por un estrecho de un estadio. Pensaron esto al ver la riqueza en pastos de tal isla, donde la leche de las ovejas no hace suero, sino que incluso hacen queso mezclando mucha agua debido a la grasa. Y dicen que en treinta días el animal se ahoga allí si uno no le extrae algo de sangre. Gerión es rico tanto en bueyes como en el nombre; pues se dice Gerión, Geriones y Gerioneo. 561 En el promontorio sagrado que está junto a los ricos iberos, es decir, junto al llamado promontorio sagrado, que otros llaman cabeza de Europa, están las Casitérides, diez islas cercanas entre sí, situadas hacia el norte, a las que Dionisio llama hespérides por el lugar de su posición; pues son occidentales; de donde, dice, es el origen del estaño, por lo que también se llaman Casitérides. Dicen que el estaño no se encuentra en la superficie, sino excavando. De estas diez islas, una está desierta, y las otras las habitan hombres vestidos de negro, con túnicas hasta los pies, ceñidos por el pecho, caminando con bastones, semejantes a las Erinias trágicas, como dicen los antiguos. Heródoto dice:« No conozco las islas Casitérides, de donde nos llega el estaño». 566 Hacia el norte, donde el Rin desemboca por última vez en el océano, están las Británides, dos islas, Iuernia y Aluión, es decir, Iberia y Abión, escritas Británides con una sola t en este poeta; cuyo tamaño es inmenso, como dijo también sobre Creta, y ninguna otra isla en todas se iguala, es decir, se equipara a ellas y tiene el mismo valor; comparando con las cuales llama a las islas de allí, las islitas de los amnitas, en diminutivo. Allí, dice, las mujeres de los nobles amnitas, viniendo de enfrente, celebran ritos a Baco según la costumbre durante la noche, coronadas con racimos de hiedra de hojas negras; y surge un estruendo de sonido agudo. Llama hiedra de hojas negras a la espesa, como si proporcionara negrura a las hojas. Así también en el« negro de la encina» en Homero, algunos dijeron que el negro de la encina es la abundancia y densidad de las hojas, de donde proviene el negro de la sombra, como se ha escrito antes de esto. Racimos se llaman ahora los frutos en forma de racimo de la hiedra. Que la palabra se usa también para una prominencia montañosa es evidente. Pues dice Heródoto:« huyeron al monte, al racimo». La palabra patagé es más común acentuada, como alalagagé, pero Herodiano la grave, diciendo que no proviene de patasso, pues se acentuaría como alalagagé, sino de patagos, cuyo femenino dice que es patagé. Y esto es así. Dicen que hay una isla oceánica pequeña, no muy pelágica, que habitan mujeres amnitas poseídas por Dioniso. Ningún hombre entra en la isla, sino que ellas mismas navegan hacia los hombres, y al tener relaciones con ellos, regresan. Luego, comparando retóricamente estos ritos con otros similares, dice: no así los tracios apsintios, ni así los indios celebran un komos, es decir, una fiesta comástica, a lo largo del río Ganges para Dioniso, como estas mujeres isleñas celebran el euas, es decir, cantan al Euios Dioniso, gritando euoi euan, estos mismos gritos entusiastas sobre Dioniso. Pues se dice que las mujeres de los amnitas bailan saltando durante toda la noche, de modo que en esto incluso los tracios ceden ante ellas y los indios, aunque también ellos están poseídos por Dioniso y celebran sus orgías. El Geógrafo dice que hay un templo para las mujeres de los amnitas, que destechando cada año, el mismo día antes de la puesta del sol lo vuelven a techar, llevando cada una una carga, la cual, si cae, despedazan maníacamente a la que la lleva. Hay que saber que los misterios se celebraban de noche para Dioniso, como enigma de que los que beben deben ocultar el vino y no comportarse indecorosamente en público al celebrar; o también por el afán de que el vino se almacene y se oculte como para el envejecimiento. Por eso también se llamaba Dioniso Oikouros. El pueblo de los apsintios parece haber sido llamado así por el río Apsinto. Dice Dionisio:« en las orillas del tracio Apsinto». Se escribe de dos formas, con y y con i; como también el ajenjo, la planta, como dicen los antiguos. Los gritos euoi euan eran, como se ha dicho, himnos a Dioniso, sobre los cuales se hablará después de poco en el discurso sobre los camaritas. Dioniso es llamado Eirafiotas o por haber sido cosido en el muslo de Zeus, o por mostrar la discordia; pues el vino bebido sin medida es padre de la discordia. Eribromos y Eribremetes, o por los gritos de los borrachos( por eso también se dice Baco como de bazein, añadiéndose la letra k por una mayor aspereza de voz), o por el estruendo que hace el vino que fermenta, aireándose y hirviendo. Y así también esto. Los antiguos cuentan que la mayor isla británica tiene forma triangular, hacia la cual, partiendo, es decir, navegando, César, el llamado dios, fue llevado de noche, y al día siguiente desembarcó alrededor de la cuarta hora, habiendo realizado un viaje de trescientos estadios. Dicen que habiendo cruzado dos veces allí, regresó rápidamente, sin haber logrado nada grande, ni haber avanzado mucho en la isla, sino habiendo ganado dos o tres victorias, pero habiendo perdido muchas naves debido al aumento de las mareas y reflujos en el océano. 568 Que el tamaño de las islas Británides, que otros, como se dijo antes, llaman Pretánides con p, no solo lo indicó Dionisio, como se dijo arriba, sino que lo muestra también Ptolomeo en la guía geográfica, diciendo que de las islas la primera es la Taprobana india en tamaño y gloria, después de la cual la Británica, tercera la Quersoneso Áurea, cuarta otra de los britanos, la Iuernia, quinta el Peloponeso, Sicilia después de ella sexta, séptima Cerdeña, octava Córcega, Creta novena; y sobre estas, Chipre, siendo la décima, se convierte en el remate del catálogo. Y Ptolomeo así corona en una década las islas más grandes, contando también con ellas dos penínsulas, para, creo, enaltecer la década. Otros, como se habló arriba, las reúnen en siete y solo esas, escribiendo así en verso: De las siete islas que la naturaleza mostró a los mortales como las más grandes, Sicilia, según se dice, es la primera y mayor, segunda Cerdeña, tercera Córcega, cuarta la nodriza de Zeus, Creta, Eubea quinta de estrecha forma, sexta Chipre, y Lesbos ocupa el último lugar. 581 Después de las Británides, muy hacia el norte, está la isla Tule, cuyo alejamiento es grande; pues se sitúa como la más ártica de las nombradas. Allí, dice, el fuego siempre visible se derrama junto con los días y las noches, cuando el sol ha ido al polo de las osas, estando en Cáncer. Pero esto es una exageración, que el día sea ininterrumpido en tal momento allí. Aquello se desvía aún más de la exageración, lo que algunos contaron, que el sol de verano está todo sobre la tierra allí, y el de invierno bajo tierra, de modo que el año en ese clima se divide en un nictémero, es decir, en un día y una noche; como también Heródoto, hablando de los cimerios, dice que no es posible que haya hombres que duerman la noche de seis meses. Otros dicen que el sol, al llegar a las osas, hace que el día se prolongue allí incluso hasta veinte horas de verano y hasta algo más, haciendo la noche de muy pocas horas, y en invierno lo contrario. Dionisio dice que la causa de la luz siempre visible allí es que el sol se vuelve entonces con un giro más oblicuo, es decir, que el sol se eleva más oblicuamente, y por eso se demora en las partes superiores. Lo que sigue, que los rayos llegan a una inclinación recta, significa que el sol se dirige directamente hacia la isla y como si mirara hacia ella. Y la figura es retórica, antítesis, al contraponer lo oblicuo a la rectitud, como si dijera que, aunque el sol se vuelve naturalmente más oblicuo, sin embargo, está entonces directamente hacia la isla. Hace esto, dice, el sol, hasta que se dirija de nuevo por el camino sur hacia los hombres cianéos, es decir, el día se hace largo para los que están alrededor del polo norte, hasta que el sol se vuelva hacia el semicírculo o hemisferio sur opuesto. Pues dicen que estos son llamados cianéos, evidentemente los etíopes que están en la parte sur, hacia los cuales también el sol Zeus es imaginado por el Poeta que viaja alguna vez. Lo de polo de las osas es por el polo ártico, es decir, el círculo del cielo alrededor del cual giran las dos osas. 589 Hacia el este del océano está la isla Áurea, llamada así o por producir oro según algunos, o según Dionisio porque allí aparecen los amaneceres del sol puro, y así por la pureza del brillo el sol parece ser de oro, no sombrío, como entre los escitas por la nubosidad del Ponto Cronio. Y por eso se llama Áurea también esta isla iluminada bajo él. 591 Taprobana, llamada alguna vez Salice, es una isla pelágica, no menor que la Británica, según la historia, de cuatro lados, criadora de fieras, llena de elefantes de buen olfato, como dice Alejandro, el llamado también Licnos; Dionisio dice que esta isla es madre de elefantes nacidos en Asia. La llama también gran isla de Colíade, es decir, de Afrodita, como también Chipre, porque también los hombres en Taprobana se adornan con adornos femeninos, y además se miman en lo referente a Afrodita, y además se trenzan el cabello. Cuenta también que el signo de Cáncer, el signo de verano, gira sobre la misma isla, elevándose con giros celestiales, como si el clima de allí estuviera bajo Cáncer. Ptolomeo, sin embargo, dice que el signo de Aries gira sobre ella. Nota que, por razón de agudeza, es decir, de dulzura, llamó ahora giros a los giros y movimientos del signo de Cáncer por el cielo. El uso común tiene como nombre de islas las Estrófades, situadas alrededor del mar siciliano. Colíade es Afrodita o por un lugar ático, donde ocurrieron los naufragios persas, sobre los cuales salió un oráculo así:« Las mujeres colíades se estremecerán con los remos». Tal lugar ático es semejante, dicen, al miembro de un hombre, es decir, al de los pies, extendiéndose hacia el mar, teniendo un templo de Afrodita, llamada Colíade por la semejanza del lugar. Otros dicen que fue llamada Colíade por un lugar donde un ave depositó un muslo de animal tras arrebatarlo de un sacrificio. El muslo es una parte del pie delantero, y se contrae por sinéresis, como galea, gale, así también colea, cole. Otros dicen que los tirrenos saquearon alguna vez a los atenienses, organizando grandes piraterías. Una mujer tirrena, habiéndose sentido amigable hacia uno de los cautivos áticos, lo soltó y lo dejó libre. Él, al huir, fundó un templo de Afrodita Colíade, como si por ella hubiera sido liberado de los miembros. Llamó al signo de Cáncer ardiente en lugar de causante de calor, debido al calor que sufre el aire, estando el sol en tal signo de verano. 592 Aquí también hay una aliteración de nuevo tipo, como muchas que se han dicho en los comentarios a la Odisea. Es así:« habiendo girado antes de la colina del sur, pronto llegarías a la isla Colíade». Pues colina y Colíade aliteran de alguna manera. Tal vez ni esto
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paréchesis( aliteración), pero no ocurrió por casualidad, pues el poeta no lo hizo sin cuidado. 596 Que Taprobana es de una magnitud extensísima. Lo dice también el Geógrafo:« Taprobana es una gran isla oceánica, muy alejada del continente». Según Dionisio, tiene también muchos monstruos marinos semejantes a montes escarpados, en los cuales, por encima de sus espinazos, se eriza— es decir, se eriza con una larga hilera de espinas— una cresta; dice que sus bocas son terribles y afirma que su abertura es tan grande que a menudo engullen, es decir, tragan o devoran, una nave junto con sus hombres. El término καταβρῶξαι( engullir) está formado por onomatopeya, como a partir del verbo βρόχω( tragar), y de él provienen también βρόχθος( garganta) y el verbo καταβροχθίζω( devorar). Llama a tales monstruos« fieras y prodigios del mar Eritreo», en el que también se encuentra la isla. Tras haber magnificado estos seres en su discurso, añade con gran emotividad, como si hubiera sentido miedo, que los hijos de los enemigos podrían encontrarse con ellos, es decir, que hombres hostiles que vagan por el mar podrían toparse con ellos. Utilizará esta figura a la inversa cuando hable de los masagetas, diciendo:« ni yo mismo, ni ningún compañero mío se acercará a ellos; pues son muy inhóspitos». Pues esto está configurado de manera opuesta a aquello. Aunque ambos pasajes están expresados con emotividad, sin embargo difieren, en tanto que aquí, al maldecir a los enemigos con la perdición, llega silenciosamente a desear el bien para los amigos; pues dice: que los enemigos se acerquen a ellos, y los amigos, evidentemente, no; mientras que en el pasaje sobre los masagetas, a la inversa, tras haber deseado el bien para los amigos, apunta a una maldición contra el enemigo; pues dice: ni yo, ni ninguno de los míos se acercará a los masagetas, sino que, evidentemente, un enemigo se acercará a ellos. 599 Nota que este usó τέτρηχεν( está erizado) en lugar de τετράχυνται( están erizados), pero en Homero la palabra se usa en el sentido de estar agitado en el pasaje« la asamblea estaba agitada»( τετρήχει δ' ἀγορή). Observa que dijo« cresta de espina», de modo que el término ὁλκός( cresta/ surco) es polisémico, como se vio hace poco. No llama espina al hueso del monstruo que corresponde a la columna vertebral, lo cual se denomina propiamente así tanto en peces como en serpientes; sino que ahora hay que entender por espina las púas que aparecen fuera alrededor de la columna y que se alzan como en una cerca de piedra. 604 Pues a los malvados, en el mar y en la tierra, el dios les puso innumerables males, es decir, en todas partes hay males para los malvados. Dijimos también más arriba que este poeta es pobre en sentencias según una costumbre común; pues a los topógrafos les importan poco.
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606 Que en el cabo Carmanide se encuentra la isla Ogiris, y que alrededor de ella está el túmulo del rey Eritras, a quien otros llaman Eritra, escribiendo:« Cerca de la profundidad, en el fondo del mar, está la isla Ogiris, donde se llama túmulo de Eritras, señor del mar». Y de él parece haber tomado nombre también el mar, como se escribió antes. Otros, basándose en un epíteto étnico, consideran que el rey Eritreo Deriades está enterrado allí, de quien ya hicimos mención antes de esto, quien era eritreo de linaje, pero que tiempo después, al llegar a la India, se opuso brillantemente a Dioniso, hijo de Zeus, que hacía campaña contra los indios. Carmanide es un emporio de los persas. 609 Que en el mar Pérsico se encuentra la isla Icaro, homónima de la que está en el mar Egeo, la cual repite debido a su renombre. En ella es honrado suntuosamente Apolo Tauropolo o Artemisa. Otros dicen que el golfo Pérsico es un poco menor que el Euxino, en el cual se encuentran la isla Icaro, Tiro y Arado, homónimas de las fenicias. Hay que saber que el Geógrafo llama a la que está en el mar Egeo Icaria, con cuatro sílabas, pensando que a partir de tal isla también se llama mar Icario; diciendo que es una isla desierta, que tiene pastos que utilizan los samios. 612 Que también recorre las islas del océano, al igual que las otras, como se dijo antes, de manera somera, dando cuenta solo de las más notables. Dice, pues:« tantas son más anchas, otras son inmensas; unas aquí, otras allá, y otras en otros lugares; unas habitadas por hombres y que tienen buen puerto, otras de escarpados precipicios y no aptas para los navegantes»; de las cuales dice que ni siquiera le es fácil decir el nombre de todas.
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620 Que el país de Asia ha sido nombrado por Asio, hijo de Atis, como se ha dicho también en el discurso sobre Europa, o por Asia, madre de Prometeo, como también quiere Licofrón; o porque tiene muchos pantanos de aguas y, por ello, resulta cenagoso. Pues asis es el cieno, como también en Homero. Algunos cuentan también que el Ática fue llamada alguna vez Asida. Otros dicen que Asio, filósofo y teúrgo, dio a Troya, para la protección de Troya, el Paladio hecho de madera, es decir, encantado. Y que, en honor a aquel hombre, cambió el nombre del país que estaba bajo su mando, llamado antes Epiro, por el de Asia. Y de ella, como parte notable, también el resto del país participó de la misma denominación. Las historias contienen, al igual que Libia es una pequeña parte del país de Libia, como se escribió antes, así también una parte de toda Asia es llamada así, específicamente Asia, homónimamente a todo el continente. Pues se llama, dicen, Asia a la que está dentro del Tauro, que comprende a lidios, carios, licaonios, paflagonios, jonios, eolios y otros. Otros dicen que es el istmo que está hacia Amiso y Temiscira, y el país dentro de esta línea es llamado específicamente Asia. Otros dicen que Asia es una ciudad de Lidia junto al monte Tmolo, en la que se encontró la cítara de tres cuerdas, y a partir de esta se llama el país; o por un tal Asio lidio, de quien proviene el prado de Asio, como« caracol»( cochlias), como también Homero dice« en el prado de Asio»( Asiō en leimōni); no en caso dativo para el asianio, sino en genitivo para Asio comúnmente, como de cochlio, y en jónico Asieo, como se encuentra también en Heródoto, y por síncopa Asio, como Hermieo, Hermio, y Priamo de buena lanza( eümelio). Que el ritmo, es decir, la tracción y extensión, de Libia y Europa juntas, que también se completa en un cono, como se dijo antes, es la forma de Asia, siendo el cono por sí solo también por otro lado, cuya parte ancha está unida a la huella de Europa y Libia; de modo que la base de aquel y de este cono es común, y la punta de este termina en el recodo de todo el oriente, es decir, hacia el océano oriental y las columnas de Dioniso allí, al igual que el otro cono, estrechándose de manera similar, termina hacia Gades en occidente y las columnas de Heracles. Por eso se dijo desde el principio que la tierra se asemeja a una honda, cuya punta se dirige a ambos lados hacia las trayectorias del sol. Dirá que hay una diferencia entre estos dos conos, tanto en la cantidad de magnitud( pues el cono de Asia es mucho mayor), como en la forma, puesto que allí un mar inmenso se interpone entre Europa y Libia, el que proviene del océano occidental, que también toca a Asia en medida suficiente; mientras que en Asia, dice, hay un océano grande, y no un solo mar. Pues dice que vomita tres golfos ondulantes arrojándolos hacia adentro: el Pérsico, el Hircanio y el Arábigo de profundos remolinos. Y en este lugar utiliza también una repetición, según la figura llamada anástrofe, diciendo así:« los dos meridionales, y el que mira hacia el norte, hacia el norte mira y hacia el Libis( viento del sur)». Llama al Hircanio, al que también dice que es vecino septentrional del Ponto Euxino. La figura dicha de la anástrofe es similar a la homérica:« Yo iré contra él, aunque sus manos se parezcan al fuego, aunque sus manos se parezcan al fuego, y su fuerza al hierro ardiente».
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623 Que hay también otra cosa común a ambos conos mencionados. Pues así como en Gades, alrededor de la punta occidental del cono, están las columnas de Heracles, así también en la India, en el extremo alrededor de la corriente del océano de los indios, en los últimos montes, están las columnas de Dioniso Tebano, que llegó hasta allí, cuando también puso el país bajo su mando, como se dirá al final de la descripción. Y observa cómo, según algunos, los que habían recorrido la tierra hasta los confines eran de Grecia, es decir, Heracles y Dioniso. Y esto es un elogio no solo de Grecia, sino sobre todo de Tebas. Pues de allí son tal Dioniso y Heracles. Aunque algunos quieren que otros hayan hecho esto, y no los Heracles y Dioniso griegos. 625 Que en los pasajes donde dice que el Ganges, río indio, arrastra agua blanca nisea sobre un llano, no parece usar la palabra en sentido propio, sino que llama llano simplemente a la anchura de la tierra. Pero en sentido propio, el llano( platamōn) suele decirse del mar, que tiene también rocas subyacentes. Quizás tal es también el lugar por donde fluye el Ganges. Dicen que hay varias Nisas: etiópica, arábiga, euboica, alrededor de la cual se cuenta también el prodigio de la vid, que produce un racimo cada día. Hay también otras Nisas, como dicen los que escribieron los Etnicos. Dicen que los que están en este camino niseo indio y los que habitan este monte Niseo son antropófagos. Sobre esta Nisa se hablará también en lo que sigue. 636 Que al istmo ya mencionado, el más ancho entre el Ponto Euxino y el Hircanio, es decir, el que está alrededor de la Iberia oriental, lo llama inmenso y extendiéndose aquí con largas llanuras. Y nota también aquí que el istmo, dicho simplemente así, denota tierra estrechada entre dos mares, pero si se añade largo o ancho o inmenso o algo de tales cosas, como Dionisio imagina muchas, entonces, debido a tales adiciones, se entenderá por istmo también el que no es estrecho. Lo mismo debe entenderse sobre el estrecho, si es que para la mayoría se llama estrecho el que está alrededor de Sicilia, no solo el septentrional de siete estadios, sino también el meridional, el que se mide con mil quinientos estadios, y que se abre en un abismo tan grande. 638 Que el monte Tauro, comenzando desde Panfilia, como él opina, se extiende hasta los indios, recorriendo toda Asia; a veces, dice, oblicuo y curvo, y, como dirá más abajo, teniendo muchas vueltas, a veces más recto en sus huellas. Luego, al dar la razón del nombre del monte, dice:« Lo llaman Tauro, porque al elevarse camina con aspecto de toro y de cuernos rectos, con montes extensos, es decir, largos, divididos en muchas partes aquí y allá». Lo de« cuernos rectos»( oxykarēnos) se escribe también« de cuernos rectos»( orthokrairos), y es apropiado al nombre del toro. Pues un epíteto del toro y simplemente del buey es« de cuernos rectos», como lo indica« de bueyes de cuernos rectos». Dice que este Tauro no obtuvo un solo nombre, sino que en cada vuelta tiene un nombre. Luego, mostrando de nuevo lo somero de la descripción, dice:« tales cosas importarían a los que habitan según el lugar». Dicen que esta figura es similar a la de Hesíodo:« cada uno sabe estas cosas, cuantos viven alrededor». Y tras haber dicho que los ríos que fluyen estruendosamente desde el Tauro son inmensos, añade:¿ quién podría decir todos los nombres? Y dice que no recorrerá todas las naciones, sino las que son manifiestas, rogando a las Musas que lleven el rastro más recto y no torcido, aunque muchas sean las vueltas para los que describen los lugares. 647 Observa que, a imitación de« una nave samia», dijo también él« obtuvo una sola denominación». Ambas cosas están tomadas de Homero, quien dijo en la Odisea« una samia». El Geógrafo dice así sobre el Tauro:« el Tauro ha ceñido la mitad de Asia, vuelto desde occidente hacia el oriente, cuyo extremo, el Imaos, se une al mar Índico». Que una parte del monte Tauro se llama también Crago, el propio Dionisio lo dirá en lo que sigue, donde se expondrán también otras causas del nombre de tal Tauro, que complacen a los antiguos. Arriano dice así:« el monte Tauro separa Asia, comenzando desde Micala, el monte que está frente a la isla de Samos, y cortando el país de los panfilios y cilicios, desde allí se extiende como hacia los armenios, y desde los armenios como hacia los medos». Que al incluir aquí los cuatro centros del mundo, de manera muy breve, según una idea de rapidez, dice:« los ríos del Tauro fluyen, unos hacia el norte, otros hacia el sur, otros hacia el soplo del euro y del céfiro». 652 Que alrededor de la ya mencionada Meótide están los propios meotas, los que son parónimos de la Meótide, o quizás de quienes el lago Meótide ha sido llamado; y los saurómatas también se encuentran junto a ella, habitando una selva inmensa, por cuyo medio el Tanais, arrastrándose, cae en medio de la Meótide; el cual separa Europa de Asia, hacia occidente Europa, y hacia el oriente Asia. Sobre estos se ha dicho lo que era necesario en lo anterior. 653 Que a los saurómatas( pues son una tribu escita) los llama noble linaje del marcial Ares, o porque son guerreros, o porque se genealogizan a partir de las amazonas, y estas a partir de Ares. Pues dice que nacieron de la amistad de las fuertes amazónidas, con quienes aquellas se mezclaron alguna vez con los saurómatas, habiendo vagado desde su patria desde el Termodonte hacia Escitia; por eso también nacieron hijos de gran corazón de ellas. Dicen que las amazonas vagaron, o cuando hicieron campaña contra Grecia recorriendo las regiones del norte y cruzando a través del Istro, de quienes, como descendientes de Ares, también se ha llamado Areópago en Atenas, como si hubieran llegado hasta allí; o cuando Heracles las desterró de Asia haciendo campaña por el cinturón de Hipólita. Heródoto dice tales cosas sobre ellas:« Los griegos, tras vencer a las amazonas en el Termodonte, y capturando a cuantas pudieron, navegaban a través del Euxino; ellas, al atacar en alta mar, degollaron a los hombres. Luego, llevadas por la ola y el viento, llegan a la Meótide, y al salir y saquear la Escitia, al principio parecían ser hombres, pero al ser conocidas alguna vez, fueron tratadas pacíficamente, y unidas a los jóvenes locales cruzaron el Tanais, y tras caminar un camino de tres días hacia el sol naciente, permanecieron en el país actual de los saurómatas». El término« amazónidas» no es un diminutivo, para no empequeñecer a las fuertes con el diminutivo, sino por derivación. Tal pareció también antes de esto« tierra Asida», y« estrecho siciliano», y cualquier otra cosa tal; y llamó al río paflagonio Termodonte patria de las amazonas, porque hace mucho tiempo estas habitaban alrededor de los lugares paflagonios, como dicen las historias. 663 Que las fuentes del ya mencionado Tanais murmuran en los montes caucásicos, y él mismo corre ancho aquí y allá por las llanuras escitas. Debe entenderse ahora, dicen, por Cáucaso una parte del ya mencionado Tauro, la más septentrional, que llega hasta el mar Cronio, cuyas partes son también los montes Rifeos escritos antes de esto. Los antiguos dicen que tal Cáucaso, alrededor del cual se inventa también el empalamiento de Prometeo, no está incluido en el cuadro de la descripción; pero el Geógrafo dice que se extiende hasta los tibarenos. Nota que Dionisio dice que el Tanais brota de tal Cáucaso, pero el Geógrafo dice que los orígenes del Tanais son desconocidos, al igual que los del Nilo, diciendo también que hay una ciudad junto a él homónima al río. Otros dicen que fluye desde un lago como desde un origen hacia el lago Meótide, entrando en él por dos bocas. 666 Que alrededor de los lugares junto al Tanais y el Cáucaso septentrional de allí, cuando sopla el bóreas, hay hielo congelado por el frío. Luego Dionisio, con emotividad, como compadeciéndose de los que están en tal lugar debido al inmenso frío, y además expresando el invierno de manera aumentativa, dice:« desdichados aquellos hombres; pues siempre tienen nieve fría y frío tormentoso. Y ciertamente cuando llega más frío de los vientos, uno podría ver con sus ojos caballos muriendo y mulos, y lo hiperbólico, también ovejas que viven al aire libre», de las cuales, según Hesíodo, ni siquiera el frío durante el mes de Leneo llega debido a la espesura de los pelos.« Ni siquiera los propios hombres de allí permanecen sin daño por el frío; sino que, unciendo carros, pues los de allí viven en carros, vagan hacia otro país, y dejan la tierra a los vientos invernales». Esto se usa también como proverbio sobre una población despoblada, como« los vientos soplan sobre tal ciudad desierta». Nota también que los antiguos llaman ingeniosamente a la nieve agua lanosa, dando el sabio rey David ocasión para ellos, cuando dice« dando su nieve como lana». Observa también que aquí claramente« desdichados» no se dice por injuria sino por compasión. 669 Que el país de estos nómadas errantes es de invierno difícil es algo aceptado. Por lo cual ni siquiera cría asnos; pues el animal es muy sensible al frío. Según la historia, allí se rompen hidrias de bronce en invierno, y algunos pasos se hacen en carro, y algunos dicen que allí ocurren calores intensos en verano. Sin embargo, Dionisio parece no opinar así, sino que aquel país se enfría continuamente. Pues dice:« siempre tienen nieve fría y frío tormentoso». Así también Heródoto, tras decir que la escita es de invierno difícil, añade:« que allí el frío se vuelve insoportable durante ocho meses, cuando al verter agua no harás barro, pero al encender fuego harás barro; y el mar se congela y el Bósforo Cimerio. Durante los cuatro meses restantes, dice, hay fríos allí». Quizás, pues, la Escitia interior, la que está hacia el norte, es tal como dice Heródoto, y la restante sufre como es natural también calores. Sobre los escitas, toda tal tierra, sobre los cuales Arriano relata que« siendo alguna vez comedores de grano y labradores y habitando casas y teniendo ciudades, cuando fueron golpeados por los tracios, cambiaron las costumbres anteriores, y lanzaron grandes maldiciones, de no construir nunca más una casa, ni romper la tierra con arado, ni edificar ciudades, ni adquirir posesión valiosa, sino hacer casas de carros, y alimento carne de caza, y bebida lo mismo y alimento la leche, y poseer solo rebaños, los cuales debían llevar consigo cambiando de una tierra a otra; y desde entonces, en lugar de labradores, se convirtieron en nómadas». La tierra de los escitas trajo a un hombre ilustre, Anacarsis, de quien también Heródoto hace mención, diciendo que el Euxino proporciona las naciones más ignorantes, y de ninguno de los que están dentro del Ponto se dice que sea un hombre ilustre, excepto del escita, de donde es Anacarsis. Se dice que estos nómadas escitas llegaron alguna vez hasta el Quersoneso tracio, recorriendo Europa, cuando Darío, al hacer campaña allí, los provocó. 680 Que a los saurómatas suceden los sindos, que son también los zicos según algunos. Dice que« suceden» en lugar de« reemplazan», y tienen la tierra después de ellos. Homero dice que« suceder» es tener sobre alguien y estar encima, y lo construye con dativo, como:« desdichada,¿ por qué me tienes encima?». De manera similar, después de los saurómatas están los cimerios, relatados más ampliamente en la Odisea, y los oretas sin la s; pues los que tienen la s, los orestas, son una nación europea, molósica, llamados así por el agamenónida Orestes. Allí, dice, también los cercetios, cuyo país se llama Cerceto, adyacente al ya mencionado Cáucaso. Allí también los valientes aqueos, a quienes, dice, los soplos del noto y del céfiro, al apartarlos de Troya, es decir, al llevarlos lejos y separarlos, los llevaron allí, siguiendo al rey Aretíada, es decir, al pelópida Agamenón, a quien llama Aretíada, es decir, descendiente de Ares, debido a la Hipodamía de Ares, con quien el antepasado de Agamenón, Pélope, se casó. Otros dicen que tales aqueos siguieron al rey Aretíada, es decir, al guerrero Aquiles, saqueando con él mientras hacía la guerra; o más bien dicen que siguieron a Ialmeno, el hijo de Ares, rey de los aspledonios; eran orcomenios. El Geógrafo dice que a partir de la expedición de Jasón a la Cólquide, los aqueos ftiotas habitaron la Ftía en Asia, y los lacedemonios el país de la Henioquia, que gobernaban Recas y Anfístrato, aurigas de los Dioscuros, de quienes proviene la nación de allí, los heniochos, y el país, la Henioquia. Otros entendieron al rey Aretíada como Pompeyo, quien, teniendo a los escitas como aliados, con quienes estaban también tales aqueos, hizo la guerra a César durante la guerra civil. Aretíada proviene de Ares, Aretos, yámbico. Pues Ares sufre también tal declinación yámbica.« Apartar»( nosphisamenoi) es una palabra homérica. Los posteriores usan« apartar»( nosphisasthai) en el sentido de apropiarse y ganar algo. 687 Que después de los aqueos, los ya mencionados heniochos y los zygios, nación muy salvaje, como dice la historia, descendientes de los pelasgos. Carax relata que los argonautas no entraron en el Euxino con una sola nave, según el mucho discurso sobre la Argo, sino con muchas naves; y que algunos de ellos se extraviaron, y en una de las naves estaban los aurigas de los tindáridas, es decir, de los Dioscuros, de quienes se llamaron las naciones los heniochos, y los tindáridas, y ciertamente también el país de la Dioscuria, el recodo del Euxino, es decir, la navegación final hacia la Trapezunte cólquida. De donde también el proverbio« hacia el Fasis».
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