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Chronicon breve
Georgius HamartolusBrev q.1 · spanish-geminiMore by Georgius Hamartolus
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Chronicon breve lib. 16 ΧΡΟΝΙΚΟΝ ΣΥΝΤΟΜΟΝ ΕΚ ΔΙΑΦΟΡΩΝ ΧΡΟΝΟΓΡΑΦΩΝ ΤΕ ΚΑΙ ΕΞΗΓΗΤΩΝ ΣΥΛΛΕΓΕΝ ΚΑΙ ΣΥΝΤΕΘΕΝ ΥΠΟ ΓΕΩΡΓΙΟΥ ΑΜΑΡΤΩΛΩΥ ΜΟΝΑΧΟΥ. 1 Πολλοὶ μὲν τῶν ἔξω φιλόλογοι καὶ λογογράφοι, ἱστορικοί τε καὶ ποιηταὶ καὶ χρονογράφοι τὰς τῶν ἀρχαίων βασιλέων καὶ δυναστῶν καὶ τὰς τῶν ἀνέκα θεν φιλοσόφων καὶ ῥητόρων τε καὶ τῶν ἐπ' εὐγλωττίᾳ καὶ δεινότητι λόγων καὶ στομυλίᾳ διαθρυλ λουμένων, πράξεις καὶ ῥήσεις καὶ μέν τοι καὶ τὸν τρόπον ἐνίοτε τῆς τούτων ἀποβιώσεως δι' ὑψηγορίας καὶ ἐπιτάσεως λόγων συγγεγραφότες, οὐκ εὐ λήπτους καὶ εὐκαταλήπτους τε καὶ εὐκρινεῖς τοῖς πολλοῖς τὰς πραγματείας, ἅτε δι' ἐπίδειξιν καὶ κρότον ἔσθ' ὅτε καὶ ἀνάῤῥησιν τοῦτο δεδράκασιν, ἥκιστα πεφροντικότες τῶν τῆς ἀληθείας δογμάτων καὶ διηγημάτων καὶ ἀνθρώποις ὠφελίμων. Ἡμεῖς δὲ πάμπαν οἱ τῶν ἔνδον ἀνάξιοι, δοῦλοι τῶν δούλων τοῦ Κυρίου ἡμῶν Ἰησοῦ Χριστοῦ, ἀμέτοχοι τῆς τῶν ἔξω φυσιολογίας καὶ τεχνολογίας ἐξ ἐπιμέτρου πέ 110. 44 λοντες, οὐ μόνον Ἑλληνικῶν καὶ παλαιῶν ἱστοριῶν, ἀλλὰ καὶ νέων καὶ πολὺ μεταγενεστέρων, καὶ σεμνο πρεπῶν ἀνδρῶν καὶ ἐλλογίμων ἐξηγήσεσι καὶ χρονογραφίαις, ἱστορίαις τε καὶ διδασκαλίαις ψυχωφελέσιν ἐντετυχηκότες, ἀκριβῶς, κατὰ τὸ ἡμῖν ἐφικτὸν καὶ περιεσκεμμένον, ἐν φόβῳ Θεοῦ καὶ πίστει χρο νικῇ, τοῦτο δὴ τὸ μικρὸν καὶ πανευτελὲς βιβλιδάριον ἐξεθέμεθα, τὰ πρὸς ὄνησιν ἐκ πολλῶν ὀλίγα συν τείνοντα ποσῶς μετὰ πόνου συλλέξαντες 2 καὶ συν θέντες, τότε πᾶσαν μὲν ἀλήθειαν ἄκομψον, καὶ ἀκατάσκευον σφόδρα περιέχον δραματουργίαν, ἀναγκαῖα δὲ πάνυ καὶ χρήσιμα λίαν οἶμαι δι' ἐπι τομῆς καὶ σαφηνείας ἐναργεστάτης ὑφηγούμενον ὅτι μάλιστα. Κρεῖσσον γὰρ μετὰ ἀληθείας ψελλί ζειν ἢ μετὰ ψεύδους πλατωνίζειν. Οὐχ ὅταν γὰρ ὁ λόγος ῥεῖ καὶ ἔξω τῶν ὅρων φέρεται, θαυμαστός ἐστιν, ἀλλ' ὅταν βραχὺς μὲν ᾖ τῷ μήκει, πολὺς δὲ τοῖς ἐνθυμήμασι καὶ ἐν τῷ συντόμῳ τὸ ἀπαρά λειπτον καὶ ἀτρεκὲς ἔχων τῶν ἀναγκαίων καὶ ὀνησιφόρων, ὑπὸ τοῦ καιροῦ μάλιστα καὶ τῶν βασκανίας καὶ πάσης ἐθελοκακίας ἀπηλλαγμένων ψυ χωθεὶς ζητικώτερος ἀναδειχθήσεται. Οἱ γάρ τοι πνευματικῶς τὰ πνευματικὰ συγκρίνοντες καὶ ἀνακρίνοντες καὶ μεταλλεύοντες, ὡς ἐπιστήμονες καὶ δόκιμοι, τὰς ἱερολογίας οὐ λαμπραῖς καὶ γρι φώδεσι καὶ τετορνευμέναις λέξεσι καὶ συντάξεσιν ἐν τέχνοις καὶ καλλιεπείᾳ, ἐν ᾗ τὸ ψεῦδος πολλάκις διὰ τῆς δεινοτάτης μεθόδου καὶ κατασκευῆς ἐπικρύπτου σιν οἱ δεινοὶ, τοὺς ἀπερισκέπτως καὶ ἀβασανίστως ἀναγινώσκοντας ἐκλανθάνοντες, ἐπιζητοῦσιν, ἀλλὰ τὰς ἀληθείᾳ λαμπρυνομένας ῥήσεις, εἰ καὶ διὰ βαρβαριζούσης καὶ σολοικιζούσης ἐκφωνοῦνται γλώσσης. Εὕροις τοίνυν, ὅγε πιστῶς, νουνεχῶς τε καὶ ἀφθόνως ἅμα καὶ ἀπεριέργως καὶ πάσης διπλόης καὶ ῥᾳδιουργίας ἐλευθέρως ἐντυγχάνων ἐνταῦθα, δι' ὀλίγων τὰς τῶν εἰδώλων εὑρήσεις καὶ ἀνατροφὰς ἐντέχνως καὶ ἐπιτεταγμένως, τὰς τῶν φιλοσόφων Ἑλλήνων ἐρεσχελίας καὶ μυθοπλασίας καὶ θρη σκείας ἢ μᾶλλον εἰπεῖν ἀθεΐας καὶ κακονοΐας, πῶς τε ἡ τῶν μοναχῶν ἤρξατο διαγωγὴ καὶ τάξις ἀπὸ τοῦ νόμου, καὶ διὰ τῆς Χριστοῦ παναρίστου πο λιτείας καὶ διδασκαλίας ὑψηλοτέρα καὶ φαιδροτέρα καὶ πλατυτέρα μάλα εἰκότως ἀναπέφηνε, καὶ 110. 45 ἄλλα πλεῖστα καὶ διάφορα σωτηρίαν ψυχῶν εὐ γνωμόνων καὶ ὀρθοδόξων ὠδίνοντα, οὐ μὴν δὲ ἀλλὰ καὶ τὴν ἔκφυλον καὶ θεοστυγῆ τε καὶ παμβέβηλον τῶν Μανιχαίων λύσσαν, ἀφ' ἧς ὥσπερ ἔκ τινος λυσσῶντος κυνὸς τὴν αἰσχίστην τε καὶ κακίστην μετ ειληφυῖα νόσον ἀνεφύη ἡ τῶν ἀλιτηρίων καὶ κα κοσχόλων εἰκονομάχων ἐμβρόντητος αἵρεσις, καὶ ὅθεν ἀπήρξατο καὶ ποῦ κατέληξεν, ἥτις γε τοὺς προστάτας αὐτῆς καὶ συνίστορας

Spanish Gemini
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cautivo. Pues sobre ti dijo Isaías el profeta:“ Así dice el Señor al ungido Ciro, de quien he tomado la diestra, para que las naciones se sometan ante él; y romperé la fuerza de los reyes”. Él edificará mi ciudad y hará volver a los cautivos de mi pueblo, dijo el Señor Sabaot”. Ciro, al oír esto, cayó a los pies de Daniel, diciendo:“ Vive el Señor tu Dios; yo liberaré a Israel de mi tierra, para que sirvan a su Dios en Jerusalén”. 7. Y, armado, se dispuso contra Creso. Creso, pues, al oír la respuesta del oráculo, se lanzó contra Ciro con gran fuerza; y habiendo cruzado el río Halis y enfrentado a Ciro, siendo un invierno riguroso, fue derrotado. Quiso entonces huir con su pueblo; y como el río estaba desbordado, 110. 64 no pudo cruzar. Por esta razón fue tomado cautivo, y perecieron sus multitudes, cuatrocientos mil. A los que quedaron de ellos, Ciro los tomó como cautivos; y a Creso, tras colgarlo atado en un madero y pasearlo en triunfo ante su ejército, lo llevó a Persia y lo entregó a la muerte, a él que codiciaba lo ajeno y más allá de sus fuerzas, y que perdió también lo propio por su gran codicia. 8. A todos los hijos de Israel, tras liberarlos, los dejó ir a Jerusalén con Zorobabel. 9. Y así fue disuelto el reino de los lidios por Ciro, habiendo durado doscientos treinta y dos años. XIII. Sobre Cambises. Tras Ciro reinó su hijo Cambises, veinte años. 2. Tras Cambises y otros, reinó Artajerjes, llamado el Mnemón, veinte años. 3. En cuyo tiempo había alguien en Italia dirigiendo una provincia, de nombre Palas, quien, habiendo construido una casa muy grande, como no tenía aquella comarca, la llamó Palatium; de donde el palacio real es llamado Palatium.
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profetizando decía como por sí mismo:“ Hemos ordenado, hemos decretado”. XV. Sobre las Brumalias. El mismo Romo ideó también las llamadas Brumalias por tal causa. Pues dicen que él y su hermano nacieron gemelos de una prostitución y fueron arrojados en un lugar boscoso, y encontrados por una mujer campesina que pastoreaba ovejas, fueron criados. Era una vergüenza entre los romanos que alguien fuera criado por extraños; por lo cual, en los banquetes, cada uno trayendo su propia comida y bebida y poniendo todo en común, comían, evitando la vergüenza de no ser llamados comedores de lo ajeno, por cuya razón Romo ideó las Brumalias, diciendo que era necesario que el rey alimentara a su propio senado como en el invierno, cuando descansan de la guerra; y comenzó a llamar a los que tenían nombre empezando por alfa, y sucesivamente hasta la omega; ordenando también llamar al senado con el mismo esquema, y alimentar a todo el ejército. De donde los soldados, yendo a las casas de quienes los llamaban a comer, desde la tarde tocaban la flauta y bailaban para que todos supieran que al día siguiente comerían con él. Esto, pues, hizo Romo, como se ha dicho, para librarse de su ultraje, llamando al nombre de la comida Brumalium, que en romano es ser alimentado de lo ajeno. 2. Pero la justicia divina lo persiguió después por el asesinato de su hermano. Y él mismo es asesinado, cortado miembro a miembro en el senado de Roma, habiendo reinado treinta y siete años. 3. Tras Romo, sucedió que Roma fuera administrada por cónsules y generales durante cuatrocientos sesenta y seis años; de los cuales hubo un general, de nombre Malio; y envidiado por su valentía por un senador, de nombre Februario, este preparó a los senadores para expulsar a Malio de la ciudad. Luego, habiendo ido los galos, tomaron Roma de noche, y degollaron a muchos el día veinte del llamado mes Sextilio. Los senadores, sabiendo la toma de la ciudad y huyendo, llaman de nuevo con súplicas al general Malio para socorro; y habiendo reunido una multitud de ejército, y habiendo tomado a los otros, los mató a todos. Y habiendo recuperado Roma Malio y entristecido por la toma de ella en el mes de Sextilio, redujo los días del mes, como llamado desafortunado para Roma, borrando su nombre, para que ya no se llamara así. Habiendo capturado a su enemigo Februario, y quitándole sus bienes y desnudándolo y envolviéndolo en una estera de roble y ciñéndolo con una cuerda, ordenó a los lictores golpearlo y decir:“ Sal, Februario”. Y así, deshonrosamente expulsado de la ciudad de Roma, fue ejecutado. Y al mes Sextilio lo llamó Februario, como si fuera digno el mes desafortunado de llamarse Februario. XVI. Sobre el reinado de Filipo, el padre de Alejandro. Tras el mencionado Artajerjes reinó Oco, su hijo. Quien, habiendo combatido a Egipto, lo tomó todo y lo destruyó, reinando los egipcios entonces Nectanebo, el que hizo la lecanomancia, y conoció la toma de Egipto. 2. Huyó solo a Macedonia habiendo cambiado el vestido real. Y, en efecto, mostrando algunas fantasías y magias egipcias 18 y prediciendo lo futuro, se hace conocido desde entonces por Filipo y Olimpia, su mujer, y se aloja. Y así, mediante hechizos, uniéndose a Olimpia, engendró a Alejandro. 3. Reinando Filipo en Macedonia veinte años, y habiendo fundado una ciudad en Iliria, la llamó Tesalónica; después también, habiendo sometido Tesalia, se apoderó de ella. XVII. Sobre el reinado de Alejandro. Tras Filipo reinó en Macedonia Alejandro, su hijo; en cuyo tiempo también Darío, hijo de Arsames, tras reinar después de Oco, se apoderó de todo. 2. En el cuarto año de su reinado, Dios levantó contra los asirios, persas, medos y partos a Alejandro, el rey de Macedonia; 3. quien, habiendo armado contra el rey de los persas Darío, y habiendo llegado a
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Bizupolis de Europa y fundado allí un lugar, en el cual, habiendo dirigido a su pueblo, la llamó Strategi. 4. Y habiendo partido de allí un poco y cruzado al otro lado y repartido mucho oro a su pueblo, llamó al lugar Crisópolis. 5. Lanzándose como un leopardo con gran fuerza contra las tierras y ciudades de Oriente y habiendo tomado Tiro, envió embajadores a los judíos pidiendo alianza contra los persas. Ellos, no aceptando por miedo a Darío, como si fueran súbditos y tuvieran pactos de no combatirlo, Alejandro, enfurecido contra Judea, se lanzó contra ella. 6. El sumo sacerdote Jadúa, habiéndose puesto la vestidura sacerdotal por revelación divina para asombro y fe de Alejandro, salió a su encuentro. XVIII. Sobre la vestidura del sumo sacerdote. Pues el sumo sacerdote en la antigüedad se adornaba con tal vestidura. Se vestía una túnica talar, esto es, un manto recubierto de oro desde la cabeza hasta los pies; y se ceñía un cinturón de púrpura y lino fino y jacinto y oro, adornado y embellecido 110. 69 19. Alrededor de los bordes tenía granadas cosidas, y entre ellas campanillas de oro, y de oro puro; las puso entre las granadas en el dobladillo de la túnica interior en círculo. Se vestía también otra túnica, de lino fino y jacinto y púrpura y escarlata y oro y toda clase de colores, adornada y entretejida, que bajaba hasta los muslos, y se ceñía un cinturón similar al primero, que es llamado hombro y efod. Por eso Áquila lo llamó vestidura, en la cual también se abrochaban sardónices a ambos lados de los hombros, sostenidos por oro puro, y otras doce piedras, que diferían en tamaño y belleza y eran difíciles de conseguir para los hombres, las cuales, puestas en cuatro filas a cada lado e igualmente sostenidas por oro, y teniendo las filas una tríada de piedras, aparecían como algo maravilloso para los que las veían. Pues la primera fila tenía sardio, topacio y esmeralda; la segunda, carbunclo, jaspe, zafiro; la tercera, ligurio, amatista, ágata; la cuarta, crisólito, ónice y berilo; y en todas estas estaban grabados los nombres de los patriarcas, teniendo cada piedra el nombre propio de un jefe de tribu. El efod tenía un pectoral, de un palmo de largo y otro tanto de ancho, cuadrado sobre el pecho, florecido con las mismas bellezas, como de hecho él mismo en hebreo era llamado efod, y en griego logion; y era llamado declaración, por el cual Dios predecía la victoria a los que iban a combatir. Pues tanta luz destellaba de las mismas piedras que, si alguna vez el ejército se movía, y especialmente cuando la piedra adamantina daba la señal, era conocido por la multitud del pueblo que Dios estaba presente para su socorro. Pues tenía en medio como una estrella de oro puro, y a cada lado de ella esmeraldas que tenían escritas las doce tribus de Israel; y en medio de las doce esmeraldas, una piedra adamantina. Cuando, pues, el sacerdote iba a consultar a Dios, la ataba en el hombro en medio de los 20 pechos y, poniendo las manos debajo, se encontraba extendida en sus palmas, como una cajita. De donde dice Saúl al sacerdote, queriendo formarse más rápido para la guerra:“ Junta tus manos y levanta el efod”. Y así, pues, mirando al efod, preguntaba a Dios, prestando atención a la pregunta con precisión y más a la piedra diamante, pues cambiando el color por cambio y alteración divina, mostraba claramente lo que sucedería al pueblo. Pues volviéndose negra significaba muerte, roja, matanzas, blanca, reconciliación con Dios. Y además de esto, había también letras hechas de cobre purísimo y grabadas de cada letra del alfabeto hebreo, las cuales, acercándolas el sacerdote al Señor 110. 72 las ponía en el Efod, y así preguntando, enseguida las letras se enderezaban mostrando claramente la aprobación de Dios o la negativa. Como, si la
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pregunta y el asunto eran según la voluntad de Dios, se enderezaban solo las que significaban el sí. Igualmente en las otras respuestas del Señor, haciéndose claras por ellas, sucedía clara y diversamente, si es que eran totalmente dignas de aprobación para él; pero si estaba enfadado con ellos, no les respondía nada mediante estas señales, ni tampoco mediante revelaciones divinas o profecías. De donde dice:“ Vio Saúl el campamento de los filisteos y tuvo miedo, y su corazón se turbó mucho, y preguntó por el Señor, y el Señor no le respondió; y entonces dijo Saúl a sus siervos: Buscadme una mujer adivina”. 4. Sobre la cabeza llevaba el sumo sacerdote una banda de nombre dorado, es decir, una mitra y tiara llamada, en la cual una lámina de oro estaba puesta hacia su frente, en la cual con letras sagradas estaba grabado el nombre de Dios, diciendo Moisés:“ Yo soy el que soy”. 5. Esto, tal como él mismo declaraba esta denominación, entre los hebreos es llamada inefable; pues les está prohibido pronunciarla con la lengua. Se escribe mediante las cuatro 21 letras, de donde también la llaman tetragrama. La llaman los samaritanos IABE, y los judíos LEIA. La cuádruple coloración de la vestidura sacerdotal era, pues, símbolo de los cuatro elementos, de los cuales todo consiste, los cuales el sumo sacerdote, vistiéndose mística y simbólicamente, y entrando en los santos mediante ellos, aplacaba al Creador y Señor del todo por el mundo. Pues el lino fino en lugar de la tierra, el jacinto en lugar del aire, la púrpura en lugar del agua, el escarlata en lugar del fuego. Y unas eran las cosas visibles, otras las inteligibles. Y ciertamente el tabernáculo del testimonio estaba recubierto de oro por dentro y por fuera, teniendo el techo hecho de tejidos variados y de diferentes colores. Pues uno era de color púrpura, otro rosáceo o teñido de escarlata, otro parecido al jacinto, y el lino fino tenía el color blanco; los cuales eran, como dije, enigmas de los cuatro elementos. Pues el jacinto se parece al aire, el rosáceo o teñido de escarlata al fuego, el púrpura significaba el mar— pues aquel alimenta al caracol, del cual se hace tal color— y el lino fino la tierra; pues dicen que de esta nace. Y tenía también pieles de pelo puestas encima y cueros variados, de modo que también repelían la lluvia y el ardor. Ciertamente Dios puso a los sacerdotes todo tipo de adorno, que asombraba al pueblo por la diferencia de la forma, y enseñaba a los mismos sacerdotes cómo deben embellecer el alma y ponerle el adorno de la virtud. 6. Así, pues, con tal vestidura y gloria, con los demás sacerdotes y la multitud civil, habiendo hecho el sumo sacerdote el encuentro de Alejandro de manera sagrada y diferente a las otras naciones, se detuvo en un lugar distinguido, donde más se veía la hermosa fachada del templo. Y Alejandro, al ver de lejos a la multitud con vestiduras blancas, y a los sacerdotes de pie con vestiduras de lino fino con mucho orden y dignidad, y al sumo sacerdote con adorno de jacinto y oro y teniendo en la cabeza la tiara 22 y la lámina de oro sobre ella, en la cual el nombre de Dios estaba escrito, como se ha dicho, y asombrado ante la extraña visión, saltó enseguida del carro y, acercándose solo, adoró el nombre divino y saludó al sumo sacerdote, a quien todos los judíos con una sola voz junto con el sumo sacerdote saludaron sinceramente. Y habiéndose asombrado los reyes de Siria y los demás y supuesto que la mente del rey Alejandro se había corrompido, y habiéndose maravillado más Parmenión el general e indignado porque, como uno de los súbditos, adoró, dijo Alejandro:“ No adoré al sumo sacerdote, sino al Dios honrado por él y que me prometió la ayuda contra los enemigos. Pues cuando pensaba en la campaña contra los persas, y no me atrevía por la magnitud de su poder, se me apareció en sueños
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con la forma de este sumo sacerdote el Dios, y me exhortó a tener confianza y a ocuparme seriamente del entusiasmo, diciendo:“ En ti terminaré el reino de los persas”. Por eso, al ver a este con tal vestidura y al recordar la visión de los sueños, con razón adoré”. Y habiendo dicho esto a su allegado Parmenión y habiendo recibido al sumo sacerdote, siguiéndole los sacerdotes, llegó a la ciudad de Jerusalén, siendo recibido con mucha alegría por los judíos. 7. Los escribas, habiendo traído el libro de Daniel, interpretaban su profecía, que el profeta había predicho sobre él, como que debía uno de los macedonios someter el reino de los persas. Lo cual, alegrándole más y poniéndole muy contento, y habiendo subido al templo, ordenó sacrificar a Dios según la narración del sumo sacerdote, y habiendo honrado dignamente al mismo sumo sacerdote y a todos los sacerdotes, y habiendo decorado el templo con brillantes y grandísimas ofrendas, se movió contra los persas. 8. Tomó a algunos judíos para alianza, entre los cuales sobresalía uno de nombre Mosómaco, excelente de alma y 23 arquero muy certero, quien, caminando ellos por el camino de Babilonia, y un adivino observando las aves y deteniendo a todos, preguntó la causa de la espera del pueblo. Y habiendo respondido el adivino mostrando el ave, diciendo: Si permanece inmóvil, conviene a todos esperar; si se levanta y vuela hacia adelante, avanzar; si hacia atrás, retirarse de nuevo. Mosómaco, al oír esto del adivino y secretamente tensando el arco, dispara al ave, ante lo cual el adivino se enfureció y los que estaban esclavizados a este error, tomando el ave en las manos. Mosómaco dijo tales cosas:“¿ Por qué me culpáis, desgraciados? Pues,¿ cómo este, no conociendo su propia salvación, anunció de antemano vuestro provecho? Pues si pudiera prever lo futuro, no habría venido a este lugar, temiendo que, al disparar, Mosómaco lo mate”. Y al decir él esto, se avergonzaron mucho. 9. Alejandro, habiendo formado batalla contra Darío en la ciudad de Iso de Cilicia, y habiéndolo sometido y degollado a muchos con él, tomó todo su reino, excepto el reino de Candace, la viuda, que reinaba sobre los indios interiores, quien también lo capturó así. XIX. Sobre la reina Candace. Tenía costumbre Alejandro, junto con los embajadores enviados por él a los reyes enemigos, entrar disfrazado de soldado y ver cómo es aquel rey. Candace, pues, al saber esto, investigó de qué aspecto es y qué tiene como señal. Y al saber que es bajo, teniendo dientes grandes y visibles y un ojo azul y el otro negro, tomó nota de esto para sí. Y, en efecto, habiendo entrado ante ella junto con los embajadores enviados por él, y reconociéndolo por las señales, lo retuvo, diciendo:“ Rey Alejandro, tomaste el mundo, y una mujer te tomó a ti”. 24 Él le dijo:“ Por lo astuto y curioso de tu naturaleza, te mantendré a salvo a ti, a tus hijos y a tu reino, y te tomaré también como mujer”. A quien, habiendo tomado y habiendo ido a Egipto y fundado la gran Alejandría con su propio nombre, regresaba de nuevo a Babilonia; en la cual también muere, teniendo treinta y dos años, habiendo reinado doce años. 2. Muchos, pues, y otros innumerables trofeos difíciles de narrar y que superan el discurso realizó. Y por esto el profeta lo prevé como un leopardo alado, lo rápido y vehemente y lo ardiente y el volar de repente por el mundo con trofeos y victoria había preanunciado. 3. Se dice que oyó a un filósofo decir que los mundos son infinitos. Quien, al oírlo y suspirar profundamente, dijo:“ Y siendo infinitos, yo no he conquistado ninguno”. Así era magnánimo, de gran alma y noble( de donde también en todas partes era cantado y admirado especialmente por su templanza y prudencia y mucha agudeza y sabiduría). Pues habiendo sido discípulo de Aristóteles, toda ciencia lógica
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fue educado hasta el extremo. 4. Siendo muy guerrero y muy audaz, al ver a un joven homónimo suyo luchando cobardemente, le dijo:“ Joven, o cambia de modo o de nombre”. 5. Puesto que también estaba adornado con mucha templanza, la hizo más manifiesta tras la victoria. Pues, habiendo tomado cautivas a las hijas de Darío, de quienes se atestiguaba que tenían una belleza digna de admiración, ni siquiera se dignó mirarlas, habiendo declarado vergonzoso y muy... que el que sometió valientemente a los hombres fuera miserablemente derrotado por mujeres. XX. Sobre los brahmanes. Quien, habiendo llegado hasta los más interiores indios y el Océano que rodea toda la tierra, gran río, y la grandísima isla de los brahmanes, y habiendo aprendido una vida superior a la humana y la piedad y culto al Dios de todos, 110. 77 se asombró mucho 25 y se admiró de la altísima filosofía de aquellos hombres. 2. En cuyo lugar también erigió una estela, inscribiendo:“ Yo, el gran rey Alejandro, llegué hasta aquí”. 3. Pues en aquella isla habitan los macrobios. Pues viven la mayoría de ellos unos ciento cincuenta años por su mucha pureza y templanza y buen temple del aire— juicio inescrutable de Dios— en la cual, además, nunca falta fruta durante todo el tiempo; pues, en efecto, en el mismo lugar una florece, otra está verde, otra se vendimia; y ciertamente se dan las nueces indias más grandes, y los aromas difíciles de conseguir para nosotros y muy deseados, y la piedra imán. 4. Los brahmanes, pues, son una nación muy piadosa y que posee una vida muy despojada de bienes y habiendo usado esta suerte por los juicios de Dios, y viven la vecindad del río en desnudez natural, siempre glorifican a Dios. Entre los cuales no hay ni cuadrúpedo, ni agricultura, ni hierro, ni construcción, ni torre, ni oro, ni plata, ni pan, ni ninguna otra cosa de las que sirven para el trabajo o tienden al disfrute; sino que, disfrutando del aire húmedo y dulce y muy templado y hermoso y libre de toda enfermedad y corrupción; y de pequeñas frutas y aguas clarísimas, veneran sinceramente a Dios y rezan incesantemente. 5. Y los hombres habitan en las partes del río Océano, y sus mujeres están de este lado del río Ganges, que fluye hacia el Océano en la parte de la India. Los hombres, pues, cruzan hacia las mujeres en el mes de julio y agosto, entre las cuales hay temperaturas más frías, habiéndose elevado el sol hacia el oeste y hacia el norte, quienes, volviéndose más templados, dicen que los mueve al deseo. Lo cual dicen también que el Nilo no se desborda en el mismo tiempo que la mayoría, sino que a mediados del verano inunda Egipto, como si todo el sol recorriera la zona más al norte, y molestara a los otros ríos y los disminuyera, estando este muy alejado. Haciendo con las mujeres cuarenta días, vuelven a cruzar. Habiendo dado a luz la mujer dos hijos 26 el hombre ya no cruza hacia ella, ni tampoco ella se acerca a otro hombre en absoluto por mucha reserva. Si sucede que se encuentra una estéril entre ellas hasta cinco años, su marido cruza; y uniéndose a ella, si no da a luz, ya no se acerca a ella. Y por esto la tierra no es muy poblada, por la poca necesidad y la templanza natural. Y esta es la política de los brahmanes. 6. Dicen que el río es muy difícil de cruzar, y por el llamado odontotirano. Pues es este un animal anfibio grandísimo, que habita en el río y capaz de tragar un elefante entero por la exageración de su tamaño. El cual en los cuarenta días del cruce de aquellos hombres se vuelve invisible por orden divina. 7. No obstante, también hay dragones en aquellos lugares más desiertos muy grandes, como de setenta codos de largo, de grosor muy grande y muy espantoso; y explican claramente la sabiduría del Creador y la gloria que aparece. Y se encuentran escorpiones de un codo, y hormigas del tamaño de una palma. Por lo cual son también difíciles de transitar
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mía ante Dios”. Con razón, pues, dijo:“ Y aquel hombre era temeroso de Dios, irreprochable”, y lo que sigue. Pues los filósofos externos, al definir al hombre, dicen:“ El hombre es un animal racional mortal”; pero la divina Escritura no lo hace así, sino:“ El hombre es irreprochable, justo, temeroso de Dios, que se aparta de todo mal”, de modo que quien no está acreditado con esto no es hombre, sino una bestia. Pues si tiene el carácter de la naturaleza, pero lo ultraja con la maldad de su albedrío, escucharéis del profeta:“ El hombre, estando en honor, no comprendió; fue comparado con las bestias irracionales y se hizo semejante a ellas”. Así pues, al igual que en la costumbre común, cuando alguien envía a su propio hijo o siervo a realizar una tarea, le ordena diciendo:“ Como hombre, realiza lo que corresponde a la tarea”, y se apropia del nombre común; así, aunque todos son llamados hombres, el único verdadero es aquel que conserva la imagen y no desfigura la belleza original. Por tanto, lo llamó hombre para que alabes su propósito a partir de su naturaleza; luego, también lo llamó hombre de la tierra de Ausitis, para que alabes el fruto de la tierra que florece en impiedad, el cual, al verlo el autor del mal y ser herido por la envidia, pide a Dios la tentación contra el justo, para que tú cobres ánimo y aprendas que el demonio no tiene poder contra un cristiano verdaderamente temeroso de Dios, a menos que haya una autorización desde arriba, ya sea por disciplina o por concesión. Pues cuando Dios trae castigos, o exige cuentas por los pecados, o ejercita la virtud de los logros divinos, entonces lo entrega al malvado; pues no pudo luchar hasta que se le permitió; y no te maravilles, pues ni siquiera tiene poder sobre los cerdos, como escuchaste en los Evangelios. Así pues, los ángeles divinos sirven para la salvación de los hombres buenos:“ Pues todos, dice, son espíritus ministradores enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salvación”, mientras que los demonios malvados sirven para los castigos contra los pecadores:“ Pues envió contra ellos el furor de su ira, indignación y tribulación, una misión a través de ángeles malvados”. Por tanto, los demonios, aunque se desbocaron en su propósito, yacen bajo el yugo de la servidumbre y se les ordena actuar como verdugos de lo que Dios y los santos prescriben. Y Pablo lo manifiesta al decir sobre algunos:“ A quienes entregué a Satanás, para que sean disciplinados a no blasfemar”; pues para que no se piense que los demonios hacen todo por su propia autoridad, se les ordena hacer contra su voluntad lo que se les prescribe. Y a los santos, Dios envía ángeles ministradores santos para su salvación, mientras que a los pecadores les permite demonios para su castigo; pues cuando Dios se pronunció contra Acab diciendo:“¿ Quién irá y engañará a Acab, y caerá?”, respondió un espíritu malvado:“ He aquí yo”, sabiendo perfectamente que para esto ha sido designado. Y son enviados específicamente para cobrar el castigo sobre los malvados, pero también son enviados a los justos, no para castigarlos, sino para tentarlos; puesto que al ángel santo no se le ordena servir en la tentación; pues Dios no ordena una acción impropia a un ángel divino; por esto se permite a los demonios esta tentación. Y no te maravilles si se envían demonios a los justos; pues dice que el Señor de todos“ fue llevado” desde el Jordán“ al desierto para ser tentado por el diablo”. Si, pues, el diablo tentó al Señor de todo,¿ por qué te maravillas si también se envía un demonio a los justos para ejercicio de paciencia? Y es enviado, no porque Dios se lo ordene, sino porque lo permite; pues la Escritura configura el discurso como en una personificación, como cuando dice:“ Y Dios dijo al pecador”.
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16. Sobre Jacob. Isaac, habiendo cumplido 60 años, engendró a Jacob, y después de esto vivió 120 años, y murió, habiendo vivido en total 180 años. 2. Jacob, habiendo cumplido 85 años, engendró a Leví, y después de esto vivió 69 años, y murió en Egipto, habiendo pasado allí 17 años, viviendo en total 147 años. 3. Quien, teniendo 75 años, y huyendo de Esaú su hermano, llegó a Jarán de Mesopotamia ante Labán, el hermano de su madre Rebeca, donde, habiéndose convertido en pastor de ovejas durante 20 años, y tomando a sus dos hijas, Lía y Raquel, como esposas, tuvo 12 hijos y una hija de las siervas Bala y Zilpa; pues de Lía, su esposa, engendró a Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón y Dina; de Raquel, a José, y más tarde también a Benjamín después del regreso; de Bala, a Dan y Neftalí; y de Zilpa, a Gad y Aser. 4. Después de los 20 años de huida y servidumbre, y después del regreso de Mesopotamia a la tierra de Canaán y la lucha con Dios, por la cual también fue llamado Israel mediante una visión, vio de nuevo una visión en Betel y, habiendo diezmado todo lo que poseía, presenta a los hijos al final, y contándolos empezando desde Benjamín, y volviendo de nuevo hacia Leví, a quien encontró como el décimo, lo ofreció a Dios, diezmando tanto a los hijos como todo lo que tenía, tal como había prometido anteriormente al decir a Dios al huir:“ De todo lo que me des, te diezmaré”. Y enseguida, vistiendo a Leví con vestiduras sacerdotales, ofreció a través de él sacrificios a Dios en Betel, y de ahí los que no se dedican al sacrificio y ministerio legal son llamados levitas, mientras que los que realizan la liturgia según la gracia divina son llamados clérigos, debido a que está escrito:“ No hay heredad para los levitas entre los hijos de Israel; pues el Señor es su parte y heredad”.
q.39
17. Sobre la muerte de Esaú. Isaac y Rebeca, después del regreso de Jacob, llamando tanto a Jacob como a Esaú, y exhortándolos y a la vez haciéndoles jurar que vivieran en paz entre ellos y que abrazaran la disposición de la afinidad fraternal, mueren; primero Rebeca, y no mucho después Isaac, dejando a Jacob los privilegios de la primogenitura. 2. Después de esto, Esaú fue incitado por Amalec, su hijo de una concubina, y reuniendo naciones se lanzó contra Jacob, como dice Josefo; pero él, cerrando las puertas de la ciudad a la que huyó, desde el muro exhortaba a Esaú a recordar los mandatos paternos. Como este no cedió, sino que más bien lo ultrajaba, lo injuriaba y amenazaba con exterminarlo, Jacob, tensando el arco, derribó a Esaú en el pecho derecho y, al golpearlo, lo mató. Los hijos de Jacob, saliendo inmediatamente, mataron a casi todos. Y entonces se cumplió la profecía de Isaac que decía a Esaú:“ Si te quitas el yugo de tu hermano de tu cuello, cometerás un pecado de muerte”.
q.40
18. Sobre el nacimiento de Moisés. En el segundo año de la estancia de Israel en Egipto, un escriba sagrado predijo que el niño que naciera en este tiempo a los hebreos destruiría el reino de los egipcios, y por esto Faraón ordenó matar a los niños varones que nacieran de los hebreos. 2. Leví, habiendo cumplido 45 años, engendró a Coat, y después de esto vivió 6 años, y murió, habiendo vivido en total 130 años. Coat, habiendo cumplido 63 años, engendró a Amram. 3. Amram, habiendo cumplido 70 años, engendró a Moisés y a Aarón. 4. Dicen que Amram, el padre de Moisés, rogó a Dios que no pasara por alto la destrucción del linaje de los hebreos; y habiendo recibido una revelación en sueños sobre el nacimiento y el poder del niño Moisés, quien al nacer y ser expuesto, Termutis, la hija de Faraón, lo recogió; y era tan hermoso el niño Moisés, que quienes lo veían lo contemplaban maravillados sin poder apartar la mirada; quien también llegó a ser hijo de la hija de Faraón. 5. Se dice que, siendo aún un infante, fue llevado ante Faraón, su padre, y siendo hermoso de aspecto y muy agraciado, tomó su barba, y por esto, al ordenar Faraón que fuera eliminado, por providencia de Dios se impidió a Faraón matarlo de la siguiente manera: se colocaron carbones encendidos en el suelo y un montón de oro por sugerencia de algunos de sus sabios; y si el niño, dice, tocaba el oro y lo tomaba, maliciosamente se había agarrado de su barba, pero si tocaba los carbones encendidos, astutamente y como un niño ingenuo hizo esto, y no debe ser eliminado en vano; lo cual, al suceder, detuvo la sentencia; pues dejando el oro, corrió hacia los carbones, y tomando uno de ellos, según la costumbre de la mayoría de los niños, lo llevó a la boca, y al tocarlo con la lengua, se volvió tardo de lengua y de habla difícil.
q.41
19. Que los hijos de Israel salieron de Egipto. En el octogésimo año de Moisés salieron los hijos de Israel de Egipto, en la cual habitaron 215 años.¿ Cómo, pues, dice Dios a Abraham:“ Que tu descendencia será extranjera por 400 años”? Pero es evidente que desde la subida de Abraham de Jarán se debe contar la estancia del pueblo; pues la estancia no ocurrió solo en Egipto, sino también en la tierra de Canaán, como testifica Moisés diciendo:“ La estancia de los hijos de Israel en la tierra de Canaán y en Egipto fue de 430 años”. Y son, desde la subida de Abraham de Jarán hasta el nacimiento de Isaac, 25 años; de Isaac hasta Jacob, 60 años; de Jacob hasta Leví, 87 años; de Leví hasta Coat, 45 años; de Coat hasta Amram, 63 años; de Amram hasta Moisés, 70 años; y de Moisés hasta la salida, 80 años. 2. Y así, habiendo salido Israel, llevando consigo los huesos de José, pasó 40 años en el desierto; pues dice:“ En la quinta generación subieron los hijos de Israel de Egipto, y Moisés tomó los huesos de José consigo; pues José había hecho jurar a los hijos de Israel diciendo: Dios os visitará, y sacaréis mis huesos de aquí con vosotros”; quien, teniendo 17 años, envidiado por sus hermanos, fue vendido, y habiendo cumplido 30 años, es constituido gobernante de todo Egipto, en la cual, habiendo engendrado dos hijos, Efraín y Manasés, murió a los 110 años. 3. Puesto que, cuando Moisés se presentó ante Faraón, tenía 80 años, y permaneció otros 40 años en el desierto, es evidente, pues, que en 40 días ocurrieron las plagas en Egipto, días que contamos junto con los 40 años del desierto; pues habiendo leído con precisión, anoté que los 40 días ocurrieron así: el primero, desde el día en que se encontró con Faraón; el segundo, al día siguiente,“ el pueblo fue dispersado a recoger paja” y“ sus escribas fueron azotados”, al no realizar el trabajo del día; pues el tercero, al día siguiente, los hijos de Israel clamando por ser exigidos de paja, entró ante Faraón. El cuarto, habiendo orado en la palabra del Señor, dijo a Israel que“ Dios os sacará de Egipto”; y no prestaron atención por mucha desidia. El quinto, entró ante Faraón e hizo de la vara una serpiente; el sexto, convirtió el agua en sangre. Luego se recuperaron hasta el día 10, y subió la rana. El día 14 murieron las ranas; el 15 ocurrieron los mosquitos; el 16 se encontró con Faraón, que mañana iba a ocurrir la mosca canina; el 17 vino la mosca canina; el 18 se apartó la mosca canina, en el cual también se amenazó la muerte de los ganados; el 19 murieron los ganados; el 20 ocurrieron“ pústulas que hierven”; el 21 se emitió la amenaza del granizo que ocurriría al día siguiente; el 22 vino el granizo; el 23 vino la langosta, en el cual también fue levantada mediante oración; el 24 hasta el 25 ocurrió el período de tres días de“ tinieblas”; y después de los 3 días se disipó. Luego, después de 9 días, dijo el Señor a Moisés y Aarón, ordenando sobre la Pascua:“ Este es el primer mes”, el cual entre los hebreos es llamado Nisán, y entre nosotros marzo, como dice el Señor:“ Este mes es para vosotros el principio de los meses, el primero; habla a los hijos de Israel diciendo: En el día diez de este mes, tome cada uno un cordero”, que es el día 36. Luego, después de 4 días, fueron sacrificados los corderos, y habiendo celebrado la pascua salieron, de modo que el día 40, en el cual fueron muertos los primogénitos de Egipto alrededor de la medianoche, de modo que también llevando los panes sin levadura salieron mediante la mediación y guía del célebre y hacedor de prodigios Moisés.
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20. Sobre la tabla dada a Moisés. Este es aquel gran teofante y amadísimo anunciador, ante quien dijo Dios:“ He aquí que te he puesto como dios para Faraón, y Aarón tu hermano será tu profeta; tú, pues, habla todo lo que te ordene”. Este, habiendo golpeado a los egipcios mediante las diez plagas y habiéndolos destruido mediante el mar, sacó a los hijos de Israel del horno de hierro con señales y prodigios grandes, con mano fuerte y brazo extendido, como dice también David:“ Al que dividió el mar Rojo en partes”, y lo demás. 2. Pues no ocurrió un solo camino, como dice Crisóstomo el sabio en Dios, sino que el agua se dividía según cada tribu, de modo que fueron muchas las travesías del pueblo, para que esto no se pensara como obra de la naturaleza, sino de Dios, que creó y domina toda naturaleza. De donde, en un breve momento de tiempo, obraba lo contrario; y el agua no se cortaba en una sola parte, acumulándose las aguas, sino según el número de todas las tribus; pues en cada una de las señales esto era lo más importante para Dios, ya que los milagros ocurrían a través de los elementos, para que no se pensara que lo que sucedía era por alguna secuencia natural o casualidad, sino por la inclinación de arriba que realizaba paradojas a través de Moisés para los hijos de Israel. 3. A quienes también, habiéndolos guiado en el desierto en columna de fuego y nube, y habiéndolos alimentado con pan celestial, derrotó a sus enemigos, los amalecitas, mediante la extensión de sus manos. Este escuchó al Señor decir:“ He aquí que yo vengo a ti en columna de fuego y nube, para que el pueblo escuche cuando yo hable contigo, y te crean para siempre”. 4. Y“ al tercer día, dice, hubo voces y relámpagos y una nube sombría sobre el monte Sinaí, y la voz de la trompeta sonaba fuerte. Y el pueblo se asustó”.“ Y todo el monte humeaba debido a que Dios había descendido sobre él en fuego, y subía el vapor como humo de horno, y todo el pueblo se estremeció mucho; y las voces de la trompeta avanzaban muy fuertemente”.“ Y todo el pueblo estaba de pie desde lejos, escuchando las voces, y viendo todo el monte humeando” y no atreviéndose a acercarse, sino habiéndose ordenado adorar desde lejos;“ Y si una bestia, dice, lo toca, será apedreada”, y era temible lo que se imaginaba. Y todo el pueblo, temeroso, dijo a Moisés:“ Habla tú con nosotros, y no hable Dios con nosotros, no sea que muramos”.“ Y llamó el Señor a Moisés sobre la cima del monte”.“ Y habiendo subido, la nube cubrió el monte, y descendió la gloria de Dios sobre el monte, y la nube lo cubrió por 6 días; y el aspecto de la gloria del Señor era como fuego ardiente, sobre la cima del monte ante los hijos de Israel; y habiendo entrado Moisés en medio de la nube sobre el monte, estuvo allí 40 días” de pie ante Dios;“ no comió pan, no bebió agua”. Y en otra ocasión de nuevo:“ Subieron Moisés y Aarón y 70 ancianos, y vieron el lugar donde estaba Dios y lo que estaba bajo sus pies, como obra de piedra de zafiro y como el aspecto del firmamento del cielo en pureza”. 5. Y de nuevo dice:“ Y habló el Señor a Moisés cara a cara como si alguien hablara con su amigo, y se retiraba al campamento. Y dijo Moisés al Señor: Si he hallado gracia ante ti, muéstrate a mí, para que te vea, para que yo haya hallado gracia ante ti, y seamos glorificados yo y tu pueblo”. Y dijo el Señor a Moisés:“ También esto que has dicho, lo haré; pues has hallado gracia ante mí; y te conozco sobre todos, y tienes gracia ante mí, pero no podrás ver mi rostro; pues ningún hombre verá mi rostro y vivirá; y he aquí un lugar junto a mí, y te pondrás sobre la roca y te cubriré con mi mano, y entonces verás mis espaldas; pero mi rostro no te será visto”. 6. Luego, estando a punto de recibir el Deuteronomio, de nuevo dice:“ Y subió Moisés al monte Sinaí, como le ordenó el Señor. Y descendió el Señor en una nube”. Y permaneció allí 40 días y 40 noches; no comió pan, y no bebió agua, y escribió en las tablas las palabras de la alianza, los 10 mandamientos. Y habiendo tomado las tablas y bajado del monte glorificado, Aarón y todos los hijos de Israel vieron el rostro de Moisés, y estaba glorificado, y temieron acercarse a él”. Y con razón; pues habiendo ayunado 40 días estando ante el Señor y habiendo recibido las tablas escritas por Dios y habiendo tomado el Deuteronomio dado por Dios, su rostro se glorificó tanto por la teofanía, que el pueblo no podía mirar fijamente hacia el resplandor y la gloria divina que de allí emanaba. Y por esto“ se puso un velo cuando hablaba con ellos”; pues emitiendo rayos luminosos y resplandeciendo mucho, apartó las miradas de los que veían, como un resplandor solar que cae sobre los ojos. 7. Pues después de 40 días, habiendo bajado y enfurecido por la fabricación del becerro, rompiendo inmediatamente las tablas, corrió de nuevo al monte, pasando otros tantos días en el monte filosofando con Dios, permaneciendo sin probar ningún alimento humano como también en los días anteriores. Así, habiendo tomado las segundas tablas, bajó al pueblo. 8.¿ Qué razonamiento humano podrá representar la magnitud de este milagro, cómo la naturaleza fluida del cuerpo, moviéndose tanto, resistió, sin que nadie rellenara lo que se evapora y expulsa diariamente de la fuerza? Pero el discurso divino resuelve este asunto difícil y maravilloso, cuando dice:“ No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Por tanto, es evidente para todos desde aquí, que este ángel no comió nada en absoluto en el día en que bajó, apresurándose en la palabra del Señor, y al día siguiente subió al monte, de modo que, habiendo usado justamente una justa ira, las palabras divinas escritas en piedra de zafiro por los dedos de Dios, no soportando la maldita obra y la acción odiosa a Dios de aquellos impíos y profanos, las rompió, juzgando esto como totalmente indigno de disfrutar de tal teúrgia y beneficio a los que odian a Dios y están aturdidos, y sabiendo más bien la justa indignación de Dios contra ellos, y por esto, siendo evidente para todos, ordenó que, si no todos, al menos los que estaban presentes fueran eliminados.¿ Cómo, pues, el obrero de tal y tanta templanza y ayuno y lleno de gracia divina, y ardiendo a la vez con celo divino y estando mareado y angustiado y muy desanimado y afligiéndose en exceso por el terrible pecado de los ingratos, de los desalmados y pérfidos, soportó participar de comida o bebida en un día, lleno de amargura, ira y angustia en un pueblo malvado, malvadísimo y abominable, sin antes expiar por sí mismo mediante un ayuno y contrición ordenados, de lo cual nada es más grato a Dios, sabiéndolo bien si alguien más? 9. Pues que ocurrió un solo día entre su bajada del monte y su subida, en el cual, habiendo roto las tablas, hecho desaparecer el becerro y eliminado a los tres mil hombres más viles y malvados, queriendo, como piensan, calmar un poco la ira de Dios y el furor desenfrenado, inmediatamente al día siguiente subió más rápido al monte ante el Señor, para suplicar por ellos, escucha lo que dice la Escritura explícitamente:“ Y sucedió después del día siguiente, y dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis pecado un gran pecado, y ahora me recordaré ante Dios, para que expíe por vuestro pecado”. Luego añadió inmediatamente:“ Y volvió Moisés ante el Señor y dijo: Ruego, este pueblo ha pecado un gran pecado y se han hecho dioses, y ahora, si perdonas su pecado, perdónalo, y si no, bórrame del libro que escribiste”; y dijo el Señor a Moisés:“ Si alguien ha pecado ante mí, lo borraré de mi libro; ahora, pues, ve y guía a este pueblo al lugar que te he dicho. Y he aquí mi ángel irá delante de mi rostro, y en el día que visite, traeré sobre ellos su pecado”. Y golpeó el Señor al pueblo por la fabricación del becerro que hizo Aarón”. 10. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios según el portador de Cristo; y conoce claramente que es verdaderamente terrible caer en manos del Dios vivo y es imposible que escapen los que han pecado sin arrepentimiento, por supuesto, la justa e imparcial justicia divina, aunque no la trajo inmediatamente, como se ha demostrado muy claramente mediante la brevedad. 11. De modo que, por tanto, es indiscutible que este hombre divino permaneció 40 días seguidos sin comer, siendo llevado por Dios y fortalecido en aquella gran presidencia y presencia de Dios, habiéndose convertido ya en dios y teofante y mostrando una resistencia y vigor sobrehumano,“ si en el cuerpo, si fuera del cuerpo, Dios lo sabe”, quien lo hizo así y lo glorificó sobrenaturalmente. 12. Luego de nuevo dice:“ Cuando Moisés iba a la tienda, descendía la columna de nube y Dios sobre la tienda. Y el pueblo veía la columna de nube, y adoraban cada uno desde su tienda; y así hablaba el Señor con Moisés” ante el pueblo. 13. Y al pueblo, luchando de diversas maneras para librarlo de la ira del Señor, tanto se dolió por ellos más que por su propia salvación, que incluso en la ruptura de Dios según David, se dice que se puso de pie:“ Si perdonas su pecado, perdónalo; y si no, bórrame del libro que escribiste”; pues dijo, dice, que los exterminaría, si Moisés, su elegido, no se hubiera puesto de pie en la ruptura ante él para no exterminarlos. Pero cuantos se levantaron contra él, unos fueron tragados vivos al Hades, otros fueron pasto del fuego divino; pues dice:“ Y los muertos en la ruptura fueron 14, 000, sin contar los muertos por causa de Coré”. 14. No obstante, también María la profetisa y hermana suya, habiendo hablado contra él, pagó la pena.“ Y hablaron, dice, María y Aarón contra Moisés por causa de la mujer etíope, porque tomó una mujer etíope; y dijeron:¿ Acaso solo con Moisés ha hablado Dios? Y el Señor escuchó. Y el hombre Moisés era muy manso sobre todos los hombres sobre la tierra. Y descendió el Señor en columna de nube sobre la tienda del testimonio, y dijo a Aarón y a María: Si hay un profeta vuestro para el Señor, en visión me daré a conocer a él y en sueño hablaré con él; no así mi siervo Moisés, en toda mi casa es fiel; boca a boca hablaré con él en apariencia, y no mediante enigmas, y vio la gloria del Señor;¿ y por qué no temisteis hablar contra mi siervo Moisés? Y la ira del furor del Señor, y se fue. Y he aquí María leprosa como la nieve”. Pero, sin embargo, habiendo suplicado Moisés por ella, y habiendo sido apartada del pueblo por 7 días, fue sanada según la palabra del Señor. Y después de esto María murió. 15. Y no había agua en la congregación, y el pueblo injuriaba a Moisés y a Aarón.“ Y dijo el Señor a Moisés: Toma esta vara, y convoca a la congregación tú y Aarón tu hermano, y hablad a la roca ante ellos, y dará sus aguas”. Y tomó Moisés la vara que estaba ante el Señor, y convocó Moisés y Aarón a la congregación ante la roca y dijeron ante ellos:“ Escuchadnos, rebeldes,¿ acaso de esta roca sacaré para vosotros agua?”. Y habiendo levantado Moisés su mano, y golpeado la roca con la vara, inmediatamente salió mucha agua, y bebió el pueblo de la congregación y sus ganados. Y dijo el Señor a Moisés y Aarón:“ Por cuanto no creísteis santificarme ante el pueblo, por esto no introduciréis vosotros a esta congregación en la tierra que les he dado”. Por lo cual“ sea añadido Aarón a su pueblo( y muera), porque no entraréis en aquella tierra, porque”
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de los contratos, y las de los prójimos. Pues,¿ de dónde provienen las muertes prematuras?¿ De dónde las enfermedades graves y continuas, tanto para nosotros como para nuestros propios hijos?¿ De dónde las pérdidas, las adversidades y las afrentas?¿ De dónde los innumerables y variados males?¿ Acaso no de pasar por alto que los hijos sean malvados? Y que esto es verdad, es testigo este anciano, y es testigo también el sabio al decir:“ No te alegres por los hijos impíos”, y:“ Si no hay temor de Dios con ellos, no te fíes de su vida”, y:“ Gemirás con un duelo prematuro; y de repente conocerás el fin que les sobreviene”. Muchos, pues, como dije, han sufrido muchas cosas semejantes; y si algunos escaparon, no escaparán hasta el fin, sino para mal de su propia cabeza; y al partir hacia allá, pagarán una pena más amarga”. Sabiendo esto, el Apóstol exhorta diciendo:“ Padres, criad a vuestros hijos en la disciplina y amonestación del Señor”. Y, ciertamente, es inseguro y sumamente peligroso ser indulgente con los que pecan, tal como declaran las Escrituras. Pues he aquí que, cuando Acar robó la lengua de oro y el manto sencillo, la ira del Señor cayó sobre todo el pueblo, a pesar de que no conocían al que había pecado ni el pecado mismo hasta que el ladrón fue manifestado y sufrió aquel terrible exterminio junto con todos los suyos. Pero Elí, aunque no fue indulgente con sus propios hijos, esos“ hombres pestilentes”, como se ha dicho, sino que incluso con palabras les expuso más extensamente lo absurdo del pecado y lo ineludible del juicio, por no haberlos castigado con mayor severidad, provocó tanto la ira de Dios que incluso el pueblo cayó a espada junto con sus hijos, y aquella arca terrible, que pocos podían tomar, fue llevada por manos de extranjeros a donde ellos quisieran; y él mismo, el gran sacerdote, digo, terminó su vida con un fin lastimoso. Y si contra quien no pecó, sino que impidió y protestó ante los que pecaron, se encendió tal ira,¿ qué podría decirse de los que saben y son indulgentes? Quienes, si no aceptan lo dicho por el Apóstol:“¿ Por qué no habéis llorado más bien, para que sea quitado de en medio de vosotros el que ha hecho esta obra?”, es necesario que ellos mismos perezcan; de modo que corren peligro, en todo caso, incluso ahora todos juntos, de sufrir el mismo exterminio o uno peor; pues“ siete veces será vengado Caín, pero de Lamec( el que pecó de modo semejante) setenta veces siete”.¿ Y por qué, de nuevo, algunos de los hombres que pecan son castigados y otros no? Pues,¿ cómo es que, habiendo hecho todos los judíos el becerro, unos fueron castigados y otros no? O, ciertamente, es evidente que unos se arrepintieron y desconocieron su naturaleza debido a su piedad, mientras que otros persistieron en la maldad, de modo que el pecado era igual,¡ pero lo que siguió después no fue igual!¿ Y por qué razón, también en el caso de Adán y Eva, no hubo el mismo castigo, si la misma fue la transgresión? Porque no era igual ser engañado por una mujer que por una serpiente; por eso Pablo no llamó engaño a aquello, diciendo así:“ Adán no fue engañado, pero la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”.¿ Y por qué razón el que recogió la leña no obtuvo filantropía? Porque lo que sucedía estaba lleno de mucha ilegalidad; desde el principio mismo, transgredir un mandato de Dios, y para que sirva de lección a los otros de no despreciar el mandamiento de Dios. Esto sucedió también en el caso de Safira y Ananías. Por tanto, también nosotros, cuando pequemos, consideremos si somos dignos de misericordia y si hemos hecho algo para ser compadecidos, si nos hemos arrepentido genuinamente, si nos hemos vuelto mejores, si nos hemos apartado de nuestras obras malvadas; pues dice:“ Apártate del mal y haz el bien”. 37. Sobre Samuel. Después de Elí, juzgó al pueblo Samuel, el sacerdote y profeta, durante 30 años. Y como sus hijos, Joel y Abías, no caminaban por su camino ni en la virtud, sino que vendían la justicia, el pueblo se reúne ante él en Arimatea pidiendo un rey según la costumbre de las naciones. Él, muy afligido, le dijo Dios:“ Escucha la voz del pueblo, porque no te han despreciado a ti, sino a mí, para que no reine sobre ellos”.
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38. Comienzo del reinado de Saúl. Y les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, ungiéndolo como rey, un hombre bueno y de gran estatura, más alto que toda la tierra. Y desde entonces hubo en Israel un comienzo de reyes. 2. Después de Samuel, reinó Saúl 40 años, quien, habiéndose atrevido primero a ofrecer incienso a Dios, y luego habiendo transgredido el mandamiento de Dios respecto a los amalecitas, al dejar con vida a Agag, su rey, escuchó del profeta:“ Se ha vuelto vano para ti, porque no guardaste el mandamiento que te mandó el Señor, y preparó tu reino para siempre sobre Israel; y ahora tu reino no se mantendrá; sino que el Señor ha buscado un hombre conforme a su corazón como jefe sobre su pueblo”. 3. Después de esto, habiendo ungido Samuel a David por palabra del Señor, y luego habiendo envejecido y muerto, Saúl se dedicó aún más a provocar al Señor, por lo cual el espíritu del Señor se apartó de él y un espíritu maligno lo atormentaba, razón por la cual David es llevado ante él para consuelo de su padecimiento.“ Y sucedía”, dice,“ cuando el espíritu maligno estaba sobre Saúl, que David tomaba el arpa, salmodiaba, y el espíritu maligno se apartaba de él”. 4. Pero, en fin, habiendo derrotado al extranjero Goliat,“ quien era en estatura de 4 codos y un palmo, y un casco de bronce sobre su cabeza, y una cota de malla encadenada llevaba puesta, teniendo 5000 siclos de bronce y hierro, grebas de bronce sobre sus piernas, y el asta de su lanza como el rodillo de los tejedores; y la punta sobre ella, de 600 siclos de hierro, y un escudo de bronce entre sus hombros”; y por esto, habiendo emparentado con Saúl, David fue envidiado por causa de las danzarinas, debido a la alabanza que le cantaban diciendo:“ Saúl derrotó en millares, y David en diez millares”. 5. Y David huye de él, cuando también comió los panes de la proposición de manos de Abimelec el sumo sacerdote, por lo cual Saúl, enfurecido e indignado, mató a Abimelec, por mano de Doeg el sirio, y a todos los sacerdotes del Señor que estaban con él, 350 hombres, y no solo eso, sino que“ también toda la ciudad de los sacerdotes, Nob, la hirió a filo de espada, desde hombre hasta mujer, y niño de pecho, y becerro, y asno, y ovejas”; no quedó de ellos ni uno, excepto Abiatar, hijo de Abimelec, que huyó hacia David. 6. Este homicidio de Saúl es más impío que todos los demás pecados; pues habiendo ordenado Dios exterminar por completo a Amalec, no solo salvó a Agag, sino también todo lo que era digno de adquirir de él; y habiendo sido movido por la ira, no solo mató a los sacerdotes, sino que también destruyó su ciudad con todos sus habitantes. 7. Persiguiendo a David, una y dos veces, habiendo caído en manos del bienaventurado, y no devolviéndole ningún mal por mal, dijo David, el más manso, a Saúl, el más inhumano:“¿ Por qué persigues, oh rey, para tomar mi alma? Juzgará el Señor entre mí y ti, y me vengará de tu mano; pero mi mano no está sobre ti, como se dice en el antiguo proverbio: de los impíos saldrá la iniquidad”. Y la casa de David iba y se fortalecía, mientras que la casa de Saúl iba y se debilitaba. 8. Luego, habiendo acampado los extranjeros contra Saúl, y habiendo ido él a la nigromante y recibido la sentencia, entró con entusiasmo en la guerra, y habiendo sido flechado en los hipocondrios, dijo al que llevaba sus armas:“ Desenvaina tu espada y atraviésame, no sea que estos incircuncisos se burlen de mí”. Como el otro tuvo miedo y no obedeció, Saúl tomó su espada y cayó sobre ella, sobre la cual también el escudero, cayendo, muere él mismo por la misma espada. Y así murió Saúl en sus pecados( en los que pecó contra Dios, porque no guardó la palabra del Señor; y porque buscó a la nigromante, y le respondió Samuel el profeta, y no buscó al Señor; y lo mató, y habiendo sido quitado el reino de su linaje
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su linaje, fue trasladado a David y a su linaje). 9.¿ Qué le aprovechó, pues, a Saúl su magnitud y la altura de su cuerpo?¿ O qué le dañó a David lo pequeño y despreciable de su estatura? Pues aquel, como una encina de copa alta, llevaba fruto de maldad y alimento de cerdos; el otro, como una vid que echa sarmientos y fructifica con toda clase de virtudes, brotaba vino que alegra el corazón de los hombres.“ Pues faltando la virtud”, dice el gran Isidoro,“ de nada sirve la constitución del cuerpo”; por eso dice Dios a Samuel:“ No mires al aspecto del primer hijo de Jesé, ni te quedes pasmado ante la prestancia de su estatura, porque lo he despreciado; porque no como verá el hombre, verá Dios; pues el hombre verá el rostro, pero Dios verá el corazón”. No se debe, pues, ni siquiera“ fantasear y enorgullecerse en la altura del cuerpo, sino gloriarse solo en la virtud y en los mandamientos de Dios”; puesto que también“ Nemrod el gigante sobrevolaba a muchos, y los gigantes de Astarot( y Og, rey de Basán, quien quedó de los gigantes y habitaba en Rafain en Astarot, siendo descendiente de los Rafain, de quien también es la cama de hierro, que tiene de longitud 9 codos, y de anchura 4), y Goliat el extranjero; igualmente Saúl, el más alto de todo Israel; pero de nada le aprovechó la magnitud( del cuerpo junto con aquella mucha fuerza, siendo desprovisto de virtud y) de haber pensado cosas más altas que la divina clemencia”. 10. Que la nigromante no hizo subir verdaderamente a Samuel, como algunos piensan, debido a que la historia en esto dice, al llamarlo así indiferentemente, es evidente, primero, porque el demonio no soporta la presencia de un santo; pues si todavía teme al que vive en la carne,¿ cómo soportaría ver a los incorpóreos? Segundo, porque no lo hizo subir a él, sino una idea de fantasma; pues el que está armonizado de alma y cuerpo, este es Samuel, como también Saúl lo vio de cuerpo entero; tercero, la predicción es falsa, la que dice:“ Mañana tú y tus hijos caeréis”; pues después de 4 días murió Saúl, habiendo regresado David de la guerra con los amalecitas; pues dice:“ Y madrugó David para irse temprano y vigilar la tierra de los extranjeros; y los extranjeros subieron contra Israel”. Y habiendo llegado David a aquella tierra al tercer día, y habiendo perseguido a los amalecitas, y habiendo regresado con victoria al cuarto día, añade diciendo la divina Escritura:“ Y los extranjeros combatían en Israel, y huyeron los hombres de Israel de delante de los extranjeros, y caen heridos en el monte Gelboé”. Y se agrava la guerra sobre Saúl y es flechado en los hipocondrios. Y si incluso la nigromante hubiera dicho la verdad, como algunos piensan, no es esto gran cosa; pues Dios obligó incluso al demonio, aparecido en figura, a decir la verdad contra su voluntad, así como hizo a Balaam bendecir a Israel contra su voluntad; pues dijo:“ Aunque vayas al falso profeta, yo, el Señor, te responderé”. Habiendo sido muerto Saúl, David, dejando a Aquis, el rey de los extranjeros, y habiendo venido a Judea hacia el Israel de su misma raza, reina según la divina benevolencia.“¿ Cómo, pues”, dice el gran Basilio,“ en la inscripción del salmo 33 es llamado Abimelec?”( Pues dice:“ Salmo de David, cuando cambió su rostro delante de Abimelec, y lo dejó ir”). Pero la historia lo llamó Aquis. Y decimos que, como algún relato semejante que llegó a nosotros por tradición, que los reyes de los extranjeros tenían nombres comunes, el de Abimelec, pero cada uno tenía el suyo propio por el que era llamado, como también se puede ver en el imperio romano, siendo llamados César y Augusto comúnmente, pero otros son sus nombres propios, así como también entre los egipcios es el de Faraón. Pues parece que también en el caso de José, y el Faraón de los tiempos de Moisés, habiendo surgido después de 4 generaciones como rey de Egipto, y en el de Salomón, Faraón.“ Pues tomó”, dice,“ a la hija de Faraón”. Y el rey de Egipto en tiempos de Jeremías, de nuevo, era llamado Faraón. Así, pues, también Abimelec y
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en los tiempos de Abraham, y el que estaba en los días de Isaac; y el que ahora es llamado en los tiempos de David.“ Abimelec es dicho en la inscripción, se ha dicho lo común de la historia, lo cual le pertenecía a él particularmente desde su nacimiento”. 39. Comienzo del reinado de David. Después de Saúl, reinó David de la tribu de Judá 40 años, quien hizo todas las voluntades del Señor según lo dicho:“ Encontré a David, el de Jesé, hombre conforme a mi corazón, quien hará todas mis voluntades”.“ Encontré a David, mi siervo, con mi aceite santo lo ungí; pues mi mano le ayudará, y mi brazo lo fortalecerá; no se aprovechará el enemigo de él, y el hijo de iniquidad no añadirá afligirlo; y cortaré de delante de él a sus enemigos y a los que lo odian derrotaré; y mi verdad y mi misericordia estarán con él, y en mi nombre será ensalzado su cuerno”. Por lo cual lo divino dice sobre él y a través de él:“ Eligió a David, su siervo, y lo tomó de los rebaños de las ovejas, para pastorear a Jacob, su siervo, e Israel, su heredad, quien también con conocimiento divino y piedad los preparó, y con la inteligencia de sus manos los guio”. De donde añadió la Escritura diciendo:“ Y reinó David sobre Israel y hacía juicio y justicia”. 2.“ Este, pues, habiendo derrotado a Molcom, rey de los sirios, y habiendo tomado de su cabeza una corona de oro grande que tenía piedras preciosas; y habiéndola llevado, era sobre su cabeza un adorno hermoso”; lo cual, declarándolo de nuevo, dijo:“ Señor, en tu fuerza se alegrará el rey, y en tu salvación se regocijará grandemente; le diste el deseo de su corazón, y no le privaste de la voluntad de sus labios, porque te adelantaste a él con bendiciones de bondad, pusiste sobre su cabeza una corona de piedra preciosa; vida te pidió, y se la diste; grande es su gloria en tu salvación; gloria y magnificencia pondrás sobre él”. 3. Y así, habiéndose fortalecido el bienaventurado y habiéndose hecho poderoso con la alianza del más fuerte, cumplió también la designación de Isaac y la bendición dada a Jacob, como dice Teodoreto, que“ Sé señor de tu hermano” Esaú, y habiendo derrotado a Idumea, y habiendo llegado a ser todos los idumeos descendientes de Esaú siervos de David, puso fin a la predicción salmodiando:“ Sobre Idumea echaré mi calzado; a mí se me sometieron los extranjeros”; pues los idumeos, teniendo como antepasado a Esaú, de quien también obtuvieron la designación( pues fue llamado Edom, porque prefirió el guiso a la primogenitura), no solo de la designación, sino también del rencor del antepasado se hicieron herederos; y así como aquel tuvo persistente la ira contra Jacob por mucho tiempo, hasta decir explícitamente:“ Acérquense los días de mi padre, para que mate a Jacob, mi hermano”, así también estos, envidiando continuamente a los de Jacob, usaban innumerables asechanzas contra ellos, y cuando, habiéndose librado de la esclavitud egipcia y queriendo llegar a la tierra prometida, siendo Moisés el guía y jefe, no solo no los recibieron amablemente, sino que ni siquiera permitieron atravesar su propio país. Y esto, siendo que el divino Moisés suplicaba a través de embajadores y prometía que no se desviarían a derecha ni a izquierda, sino que caminarían por el camino real, y comprando incluso la necesidad del agua. Y después de esto, continuamente mostraban su propia enemistad, a veces intentando hacer la guerra contra ellos solos, a veces ayudando con entusiasmo a los que los combatían. Y, ciertamente, también cuando de nuevo los asirios y babilonios usaron sus ataques contra ellos, hicieron innumerables males contra ellos, no solo alineándose con los enemigos, sino también tendiendo emboscadas, y cazando a los que intentaban huir, y entregando a otros a los enemigos, lo cual también este mismo divino David
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previendo claramente, lo reveló; pues habiendo dicho proféticamente sobre el cautiverio de parte del pueblo:“ Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y lloramos al acordarnos de Sión”; dice también sobre la calamidad que alcanzaría a los que combatieron al pueblo:“ Acuérdate, Señor, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén, de los que dicen: Arrasad, arrasad hasta sus cimientos”; sobre quienes también Isaías, habiendo dicho:“ Visión que vio Isaías, hijo de Amós, contra Babilonia”, añade los lastimosos padecimientos de los que son esclavizados.“ Y los que están reunidos, caerán a espada, y a sus hijos estrellarán delante de ellos”. Quiénes harán esto después, de nuevo dice:“ He aquí, levantaré contra vosotros a los medos, y a vuestros hijos no perdonarán, ni sus ojos se compadecerán de tus hijos, y será Babilonia, la que es llamada gloriosa por el rey de los caldeos, de la manera que destruyó Dios a Sodoma y Gomorra, dice el Señor”. Igualmente, también sobre la desolación de Babilonia dijo con indignación:“¿ Cómo fue quebrantada, y cómo fue triturada( Babilonia), el martillo de toda la tierra?”. Esta profecía, pues, no es de muchas generaciones antes del cautiverio de Israel; de nuevo, después de muchos años, aparecen los medos para hacer la guerra a los asirios; consuelo, pues, de los cautivados es la expectativa de la venganza que después de mucho tiempo alcanzaría al pueblo que maltrató a Israel. Pues previendo esta misma jornada de la retribución, David, en la cual los medos, descendientes de Madai, habiéndose apoderado de los babilonios, no perdonarán ni siquiera a sus niños, salmodiaba con razón:“ Bienaventurado el que se apodere y estrelle a tus niños contra la roca”. 4. Luego, de nuevo dice:“ Y David iba caminando y engrandeciéndose, y el Señor todopoderoso estaba con él, y tenía también 37 hombres valientes, tales que el pequeño de ellos equivalía a 100, y el grande a 1000, de los cuales los nombres son estos: Seboja; este derrotó a Sef, el descendiente de Rafa de los gigantes. Eleanan; este mató a un hombre valiente de gran tamaño, cuyo asta de la lanza era como el rodillo de los tejedores. Joatam; este mató a un hombre valiente heteo, que tenía en las manos y en los pies 6 dedos, en total 24. Adinon; este desenvainó su espada contra 800 soldados en un solo campamento. Ispebadá; este desenvainó su espada en una sola ocasión contra 300 soldados. Mará; este, habiendo venido los extranjeros y queriendo arrebatar la porción del campo, que estaba llena de lentejas, y habiendo huido el pueblo, él solo se mantuvo y persiguió a los extranjeros, y guardó la porción del campo. Eleazar; este, habiendo una porción de cebada, habiendo venido los extranjeros y habiendo huido el pueblo, él solo se mantuvo firme y puso en fuga a los extranjeros, y salvó la cebada; pues tanto derrotó a los extranjeros, hasta que su mano, habiéndose cansado, se pegó a la espada, y el pueblo regresó detrás de él para despojar. Banaias; este hizo muchas obras, y derrotó también a los hijos de Ariel de Moab, y habiendo bajado en día de invierno a un foso, mató a un león, y mató también a un hombre egipcio, que tenía 7 codos,“ una lanza como el madero de una pasarela; pues habiendo arrebatado de él la lanza, con ella lo mató. Abesa, el hermano de Joab, derrotó a 600 hombres y a Jesbi, que quería matar a David; y Jesbi era descendiente de Rafa, que tenía una lanza de 300 siclos de peso. Cuando corría Abesa, era como una gacela en los montes. Tres de los demás valientes, habiendo rodeado una vez los extranjeros a Belén, y habiendo deseado David beber del pozo de Belén, pasaron los 3 y, habiendo roto el campamento de los extranjeros, sacaron agua del pozo y llevaron agua a David; él, habiendo admirado su fuerza y su audacia, tomó el agua y la libó al Señor diciendo:“ Propicio me sea el Señor, si bebo la sangre de los hombres que fueron con sus almas”. Igualmente también los demás soldados eran hombres valientísimos, y
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invencibles, y ante los enemigos temibilísimos, llevando escudos y lanzas grandes, y ligeros de pies como gacelas en los montes, y su constitución era muy asombrosa, y sus rostros como rostros de leones. 5. Pero a los combatientes, que tenía de nuevo David, el número era 234 miríadas, tal como fueron contados por Joab, el jefe del ejército; pues dice:“ Y añadió el Señor a encenderse en ira en Israel, y movió a David contra ellos diciendo: Ve y cuenta a Israel y a Judá. Y dijo el rey a Joab, el jefe de la fuerza que estaba con él: Recorre todas las tribus de Israel, y mira, y pasa revista al pueblo, y conoceré el número del pueblo. Y dijo Joab: Añada el Señor Dios sobre tu pueblo.¿ Y por qué mi señor quiere esto en este asunto? Y prevaleció la palabra del rey sobre Joab y sobre los jefes de la fuerza, y se fue Joab a pasar revista al pueblo. Y, en efecto, habiendo pasado revista, dio el número de la revista del pueblo de David. Y era todo Israel 1100 mil hombres que desenvainaban espada; y Judá 480 mil hombres que desenvainaban espada; pero a Leví y a Benjamín no los contó, porque la palabra del rey era aborrecible para Joab. Y pareció mal ante los ojos de Dios esto. Y el corazón de David lo hirió al contar al pueblo. 6. Y envió el Señor a Gad, el profeta, a David y dijo: Esto dice el Señor: Elige para ti, o tres años de hambre en tu tierra, o tres meses de huir de delante de tus enemigos, o 3 días de muerte en tu tierra. Y dijo David a Gad: Angustia me es por todas partes las tres cosas, pero caeré, en efecto, en manos del Señor, porque muchos son sus misericordias; pero en manos de hombres no caiga. Y eligió David la muerte; y eran días de siega de trigo, y dio el Señor muerte en Israel desde la mañana hasta el mediodía; y murieron del pueblo 70 mil. Y extendió su mano el ángel del Señor en Jerusalén para destruirla. Y dijo David a Dios al ver él al ángel golpeando en el pueblo: He aquí, yo he pecado, y yo soy el pastor que ha hecho el mal;¿ y estas ovejas qué han hecho? Sea, pues, tu mano sobre mí, Señor, y sobre la casa de mi padre”. Y habiendo sido suplicado el Señor, dijo al ángel:“ Detén tu mano”. Y edificó allí un altar David y ofreció enseguida holocaustos; y le escuchó el Señor y se detuvo sobre Israel el quebranto. 7. Esto dice de nuevo Teodoreto que no sucedió sin razón, sino que el pueblo pagó penas por su propia ilegalidad bajo pretexto; pues habiendo dejado al piadoso y divino rey, se aliaron con un hijo tirano y parricida. Así también por la matanza de Saúl contra los gabaonitas fueron instruidos mediante el hambre después de la muerte de aquel; pues todo el pueblo y Josué, hijo de Nun, habían hecho los pactos con aquellos gabaonitas; y participó de los juramentos también Eleazar el sumo sacerdote. Debían, pues, los descendientes de los que juraron no transgredir el juramento y los tratados, sino persuadir más bien al rey que transgredía a guardar los pactos con ellos; y se cumple en ellos lo dicho por Noé a su antepasado Canaán:“ Maldito Canaán, siervo será de sus hermanos”. Por eso dice a ellos Josué después de la manifestación de su astucia:“ Y ahora sois malditos; no dejará de haber entre vosotros siervo ni leñador ni aguador para mí y para mi Dios, y los puso Josué en aquel día como leñadores y aguadores para toda la congregación y para el altar de Dios”. Por esto llegaron a ser los que habitaban en Gabaón leñadores y aguadores para el altar de Dios y de nuevo para la congregación hasta el día de hoy y al lugar donde elija el Señor”. Puesto que, pues, calcularon mal esto, y después de la muerte de aquel sufrieron la instrucción mediante el hambre, nos enseña, pues, el relato no transgredir lo que es ante Dios
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El discurso ha demostrado brevemente tales servidumbres que les sobrevinieron con profecía, y no de manera simple ni inesperada; queda, pues, exponer la tercera; luego, hablar también sobre la cuarta, la actual, que los retiene, y mostrar claramente cómo ni un solo profeta anunció que habría una solución a los males que los retienen, ni mucho menos una liberación en absoluto.¿ Cuál es, pues, la tercera? La que ocurrió bajo Antíoco Epífanes. Pues, dado que Alejandro, el rey de los macedonios, tras derrocar a Darío, el rey de los persas, transfirió el poder a sí mismo, al morir este, hubo cuatro reyes después de él; luego, habiendo surgido Antíoco de uno de estos cuatro mucho tiempo después, incendió el templo, desoló el Lugar Santísimo, abolió los sacrificios, sometió a los judíos y destruyó toda su organización política. Y todo esto fue anunciado de antemano por Daniel con toda precisión hasta el último día: cuándo ocurriría, cómo, por quién, de qué manera, dónde terminaría y qué cambio sufriría. Lo sabrán más claramente al escuchar la visión misma que el profeta nos anunció mediante una parábola, llamando carnero al rey de los persas, Darío, y macho cabrío a Alejandro, el rey de los griegos, el macedonio; y dice que los cuatro cuernos son los que surgieron después de él, de los cuales más tarde brotó él mismo; pues dice:“ Vi en visión, y he aquí un carnero en pie, y tenía cuernos altos, y el uno era más alto que el otro; y el más alto subía al final; y vi al carnero corneando hacia el mar, y al norte, y al sur, y todas las bestias no se mantendrán ante él; y no había quien lo librara de su mano; y hizo según su voluntad y se engrandeció”; se refiere al poder persa, que recorrió toda la tierra. Luego, hablando sobre el macedonio Alejandro, dice:“ Y he aquí un macho cabrío venía del poniente sobre la faz de toda la tierra, y no tocaba la tierra, y en aquel macho cabrío se veían cuernos entre sus ojos”. Luego, contando el enfrentamiento que tuvo con Darío y la victoria por la fuerza:“ Vino, dice, el macho cabrío hasta el carnero que tenía los cuernos. Y se enfureció y golpeó al carnero, y quebró ambos cuernos suyos; y no había quien lo librara de su mano”. Luego, narrando la muerte de Alejandro y la sucesión de los cuatro reyes, añade diciendo:“ Y al fortalecerse él, se quebró el cuerno grande; y subieron cuatro cuernos debajo de él hacia los cuatro vientos del cielo”. Desde ahí, pues, llegando al reinado de Antíoco y mostrando que es de uno de aquellos cuatro, dice de nuevo:“ Y salió de uno de ellos uno fuerte, y se engrandeció excesivamente hacia el sur y hacia el oriente”. Y señalando que destruirá la organización política judía, dice:“ Y por él el sacrificio fue perturbado por transgresión y fue hecho y prosperó para él, y el lugar santo será desolado, y se dará pecado sobre el sacrificio”. Pues, habiendo sido derribado el altar y pisoteados los lugares santos, erigió un ídolo dentro y realizaba sacrificios a los demonios ilegalmente; de donde dice:“( Y) fue arrojada por tierra la justicia, y lo hizo, y prosperó”. Luego, de nuevo por segunda vez, hablando del mismo reinado de Antíoco Epífanes y del cautiverio, y de la toma, y de la desolación del templo, añade también el tiempo. Pues, habiendo comenzado desde la muerte de Alejandro, de nuevo al final del libro, y habiendo narrado todo lo intermedio, lo que hicieron los Ptolomeos y los Seléucidas al enfrentarse entre sí, y lo que hicieron sus generales, los engaños, las victorias, las campañas, las batallas navales, las batallas terrestres, avanzando, termina de nuevo en Antíoco y dice:“ Brazos de él se levantarán y profanarán el santuario y trasladarán el sacrificio continuo”, refiriéndose a los sacrificios habituales y cotidianos,“ y darán en él una abominación desoladora; y a los que violan la alianza”, es decir, a los transgresores de los judíos,“ los llevarán con resbalones” consigo y
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trasladarán;“ y el pueblo que conoce a su Dios se fortalecerá”, refiriéndose a lo ocurrido bajo los Macabeos y lo ocurrido bajo Judas, Simón y Juan.“ Y los entendidos del pueblo entenderán en muchas cosas; y desfallecerán en espada y en llama”, explicando de nuevo el incendio de la ciudad.“ Y en cautiverio y en despojo de días, y al desfallecer ellos, serán ayudados con una pequeña ayuda”, dando a entender que, en medio de aquellos males, podrán respirar y recuperarse de los males que los han alcanzado.“ Y se añadirán a ellos muchos con resbalones. Y de los entendidos desfallecerán”, mostrando que muchos de los que estaban firmes caerán. Luego, también la causa por la que Dios permitió que ellos estuvieran en tantos males.¿ Y cuál es esta?“ Para probarlos, dice, y para elegir, y para blanquear hasta el tiempo del fin”. Pues esto, dice, permitió Dios para purificarlos y mostrar a los probados entre ellos. Luego, narrando el poder de aquel mismo, dijo:“ Y hará según su voluntad, y se elevará, y se engrandecerá”. Y, ciertamente, añadió también su opinión blasfema, que“ Contra el Dios de los dioses hablará cosas arrogantes y dirigirá hasta que se consuma la ira”, mostrando que no por su propia voluntad, sino por la ira de Dios contra los judíos, aquel dominaba y se fortalecía así. Habiendo dicho, pues, mediante otros muchos pasajes, cuántos males causará a Egipto y a Palestina, y cómo regresará y quién lo llama y qué causa lo obliga, dice luego también el cambio de estos asuntos, y que, pagando los judíos por todo esto, obtendrán algún auxilio, siendo enviado un ángel para su ayuda:“ Pues en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe, el que está sobre los hijos de tu pueblo; y habrá tiempo de angustia cual no ha habido desde que existe nación sobre la tierra hasta aquel tiempo; y en aquel tiempo será salvado todo el que esté escrito en el libro”, es decir, los que son dignos de la salvación. Pero lo que se busca aún no ha sido demostrado;¿ y qué es esto? Que también fijó tiempos en estos males, como allí 400 y después de esto 70. Veamos, pues, también aquí si fija algún tiempo.( Y)¿ dónde se puede encontrar esto? En lo que se dirá después; pues, dado que escuchó los muchos y grandes males, el incendio de la ciudad, el derrocamiento de la ley, el cautiverio, desea también conocer el fin de ellos y si habrá algún cambio de estas calamidades; y preguntando decía así:“ Señor,¿ qué es el fin de esto? Y dijo: Ve, Daniel, porque las palabras están cerradas( y selladas) hasta el tiempo del fin”, aludiendo a la oscuridad de lo dicho, luego también la causa de la permisión de los males, hasta que“ sean elegidos y blanqueados y probados muchos, y los impíos cometerán impiedad, y no entenderán todos los impíos, y los entendidos entenderán”. Luego, prediciendo el tiempo, cuánto tiempo los retendrán los males, dice:“ Desde el tiempo de la alteración, el continuo”; el continuo es lo frecuente y constante. Pues para los judíos es costumbre sacrificar a Dios por la mañana y por la tarde y cada día; y por esto aquel sacrificio era llamado continuo.( Puesto que, pues, al llegar Antíoco, abolió esta costumbre) y la cambió, por esto dice el ángel que“ Desde el tiempo de la alteración del continuo”, es decir, desde la abolición del sacrificio, son 1290 días, lo cual es 3 años y medio( esto respecto al Anticristo). Luego, declarando que habrá solución y liberación de estos males, añadió( igualmente esto debe tomarse respecto al Anticristo; pues los 1290 días no es apropiado aplicarlos a Antíoco, sino los 2300, que dijo el mismo profeta Daniel en la novena visión, los cuales, calculados, hacen el número de seis años y seis meses según el cálculo de los hebreos):“ Bienaventurado el que espera y llega a los días 1335”, añadiendo a los 1290, puesto que en un mes y medio ocurrió el enfrentamiento, en el cual ocurrió la victoria pura y la liberación completa de los males que los oprimían. Pues habiendo dicho:“ Bienaventurado el que espera y llega a los días 1335”, declaró la liberación; y no dijo simplemente“ el que llega”; pues, dado que muchos de los que habían cometido impiedad vieron el cambio,( pero) no a aquellos llama bienaventurados, sino a los que en los tiempos de los males esperaron y no traicionaron la piedad y obtuvieron el alivio.¿ Acaso qué podría haber más claro que esto? Es hora, pues, de llegar a lo que se busca y responder sobre el presente cautiverio y servidumbre, por lo cual también hemos movido todo. Que, pues, los tres cautiverios fueron anunciados de antemano, uno teniendo 400 años, otro 70, y otro seis y medio, ha sido suficientemente demostrado desde aquí en la medida de lo posible; vamos, pues, a hablar también sobre este. Que también sobre el cuarto cautiverio, el último y postrero, anunció de antemano este profeta, presentaremos como testigo al mismo Josefo, quien piensa como aquellos. Pues, dado que dijo lo referente al cautiverio de Antíoco y presentó como testigo al profeta, añade también sobre este y dice:“ De la misma manera, Daniel escribió también sobre el dominio de los romanos, y que por ellos será desolado” Jerusalén y el templo será destruido. Tú, observa conmigo el amor a la verdad del hombre, quien, aunque es judío, no soportó emular la contienda y la falsedad judía; pues habiendo dicho que Jerusalén y el templo serán desolados, escribió; pero que se establecerá en algún lugar lo de la desolación, ya no lo añadió, puesto que tampoco encontró al profeta añadiendo tal cosa.¿ Dónde, pues, dijo Daniel que el templo será desolado? Escucha. Dado que hizo aquella oración en cilicio y ceniza, vino Gabriel a él y dice:“ 70 semanas fueron cortadas sobre tu pueblo y sobre la ciudad santa”. He aquí que también aquí se menciona un tiempo, no del cautiverio, sino después de cuánto tiempo iba a ocurrir el cautiverio. Luego, de nuevo dice más precisamente:“ Y sabrás y entenderás, desde la salida de las palabras de responder y de edificar Jerusalén hasta Cristo príncipe, 7 semanas y 62 semanas”. Aquí préstame atención con sensatez; pues todo lo que se busca está aquí; 7 semanas y 62 semanas son 483 años. Pues no llama aquí semanas de días ni de meses, sino semanas de años; y desde Ciro hasta Antíoco Epífanes y aquel cautiverio hay 304 años. Luego nos enseña desde dónde se debe contar, que no desde el día del regreso, sino“ desde la salida de las palabras de responder Jerusalén; no fue edificada en tiempos de Ciro, sino en tiempos de Artajerjes el de la Mano Larga. Pues después del regreso volvió Cambises, luego los Magos y después de ellos Darío de Histaspes, después del cual Jerjes el de Darío y Artabano; luego Artajerjes el de la Mano Larga reinó en Persia. En el año 20 de su reinado, Nehemías, habiendo subido, levantó la ciudad, lo cual Esdras nos narró con precisión. Si, pues, ponemos desde ahí 483 años, llegaremos ciertamente a esta demolición, como también Josefo testifica de nuevo diciendo:“ La desolación de la ciudad y del templo ocurrió según la profecía de Daniel, ocurrida 408 años antes”. Por esto dice:“ Se edificará plaza y muro”.
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Cuando, pues, se levante y recupere su forma propia, desde ahí cuenta las 70 semanas( y verás el cautiverio que ya no tiene fin, lo cual, declarando más claramente que los males que los retienen no tendrán solución, dice así):“ Y después de las 70 semanas será exterminada la unción, y juicio no habrá en ella( y destruirá la ciudad y el lugar santo junto con el príncipe que viene, y serán cortados como en diluvio, y hasta el fin de la guerra cortados en orden con desolaciones”. Y de nuevo, hablando de este cautiverio, dice:“ Será quitado el sacrificio y la libación, y sobre el templo la abominación de la desolación, consumación será dada sobre la desolación”. Y llama abominación de la desolación a la estatua que erigió el rey Adriano en el templo, quien también destruyó la ciudad por completo). Pues después de la desolación ocurrida bajo Vespasiano y Tito, habiéndose organizado los judíos bajo Adriano, los insensatos que luchaban contra Dios se esforzaban por volver a la organización política anterior( y no escuchando al profeta que dice:“ Lo que Dios el santo ha decidido,¿ quién lo deshará, y su mano alta quién la apartará?”. Habiendo sediciosamente, pues, de nuevo, se pusieron a sí mismos hasta el fin de la desolación); pues habiendo sometido el rey a ellos y destruido toda la ciudad y desaparecido todos los restos( para que ya no tengan descaradamente, erigió su propia estatua. Luego, habiendo visto que sucede que algún tiempo cae esta, para ponerles un cauterio y una herida incurable de aquella desvergüenza y prueba de derrota), puso su propio nombre a la ciudad. Pues dado que Elio Adriano se llamaba, así también legisló que se llamara la ciudad, por lo cual hasta ahora es llamada Elia según el epónimo( del que la tomó y la destruyó); de donde Cristo, habiendo llegado después de Antíoco Epífanes y anunciando de antemano el cautiverio que iba a ocurrir y mostrando que sobre él Daniel predijo, dice:“ Cuando veáis la abominación de la desolación puesta en lugar santo, el que lee entienda”. Pues dado que todo ídolo y toda representación de hombre era llamada abominación entre los judíos, aludiendo enigmáticamente a aquella estatua, al mismo tiempo cuándo y por quién será el cautiverio, anunció de antemano. Que sobre los romanos se han dicho estas cosas, también Josefo testifica, como hemos dicho antes.¿ Qué discurso, pues, les queda ya? Cuando los profetas parecen haber dicho las( otras) cautiverios con tiempos determinados, que“ Hasta la consumación será la desolación”. Que, pues, si la presente servidumbre fuera a tener fin, también esto habrían predicho los profetas y no habrían callado, hemos demostrado suficientemente, habiendo mostrado todas las cautiverios traídas sobre ellos con predicción( la de Egipto, la de Babilonia, la de Antíoco); pues de cada una de estas hemos demostrado que lugares y tiempos fueron anunciados de antemano mediante las divinas Escrituras; pero para la presente ningún profeta fijó tiempo, sino que vendrá y desolará todo y trasladará la organización política y después de cuánto tiempo desde el regreso de Babilonia ocurrirá, predijo Daniel; pero que tendrá fin y se detendrán en algún lugar estos males, ni aquel declaró, ni ningún otro profeta, sino que incluso lo contrario, como se ha dicho, predijo:“ hasta la consumación” los retendrá esta miseria. Y muy razonablemente. Pues, en efecto, testifica lo dicho el tiempo tan largo que ha pasado; y sin mostrar ni rastro, ni preludio de una promesa buena, y esto habiendo intentado ellos muchas veces levantar el templo bajo Adriano, y Constantino, y Juliano, y siendo impedidos, primero por soldados, luego bajo el apóstata, habiendo saltado fuego de los cimientos y detenido a ellos de la inoportuna contienda y transgresión. De donde, pues, que nos digan:¿ Por qué causa, habiendo pasado tanto tiempo en Egipto en maltrato, obtuvieron misericordia, y habiendo sido llevados de nuevo a Babilonia, de nuevo volvieron a la anterior( forma y) dignidad, mientras que ahora nada de tal cosa ha ocurrido, sino que, habiendo pasado 500 años desde entonces, no vemos ni enigma de tal cambio como el anterior?
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Si, pues, propusieran sus pecados y dijeran que: Puesto que pecamos contra Dios( y) por esto no recuperamos nuestra propia tierra, de nuevo razonablemente les diré.¿ Por vuestros pecados, oh judíos, pasáis tanto tiempo fuera de Jerusalén?¿ Y qué es lo nuevo y paradójico?¿ Acaso no vivís ahora solo en pecados, mientras que al principio vivíais en justicia y logros?¿ No fuisteis criados desde arriba y desde el principio con( innumerables) ilegalidades?¿ No, dividiéndose el mar y rompiéndose las rocas, y ocurriendo tantos milagros, adorasteis en el desierto a un becerro?¿ No, lanzando piedras a Moisés y de otros innumerables modos intentasteis matar muchas veces, y provocabais a Dios blasfemando?¿ No fuisteis iniciados en Bel- Fegor?¿ No sacrificasteis a vuestros hijos y a vuestras hijas a los demonios, y servisteis a los dioses ajenos?¿ No mostrasteis todo tipo de pecado y maldad?¿ Cómo, pues, no se apartó de vosotros entonces Dios, sino que después de los infanticidios, después de las idolatrías, después de la mucha ingratitud, permitió que hubiera profetas entre vosotros diversos, realizó señales y milagros paradójicos?¿ Por qué causa, pues, entonces siendo impíos y cometiendo innumerables males, disfrutabais de tanta benevolencia de parte de Dios y protección y providencia, mientras que ahora, ni idolatrando ni infanticidios cometiendo, estáis en cautiverio( continuo) y miseria?¿ Acaso era otro Dios entonces y otro ahora?¿ No es él mismo el que administraba aquellas cosas y el que realiza las actuales?¿ Por qué, cuando los pecados eran mayores, había mucha gloria para vosotros de parte de Dios, mientras que cuando cometéis faltas menores ahora, se apartó completamente de vosotros y os entregó a una deshonra infinita? Pero“ aunque vosotros calléis, las piedras gritarán”. Pues dado que extendisteis las manos contra el Señor, por esto no hay para vosotros corrección ni perdón ya ni defensa; pues entonces lo que se osaba era contra siervos, mientras que ahora ocultasteis claramente todos aquellos antiguos mediante la locura contra el Señor común, de donde también sois castigados mayormente. Y ni aun así os abstenéis de la locura y rabia paterna, llamándolo a él engañador e ilegal. Si, pues, era engañador Cristo, como decís, e ilegal, debíais más bien prosperar, porque lo matasteis; pues si Finees, habiendo matado a uno que cometía ilegalidad, detuvo toda la ira contra la nación:“ se puso, dice, Finees y expió, y cesó la mortandad y le fue contada por justicia”; mucho más debía ocurrir esto en vosotros, si es que era ilegal el crucificado por vosotros.¿ Y de dónde es evidente, dice, que Dios se apartó perfectamente de vosotros? De vuestros asuntos que gritan y emiten una voz más brillante que una trompeta, mediante la destrucción de la ciudad, mediante la desolación del templo, mediante todos los demás. Pero hombres, dice, trajeron( esto sobre nosotros y) no Dios. Si, pues, eran obras de hombres estas y no de la ira de Dios, debían vuestros asuntos detenerse hasta la toma y no avanzar más lejos para vosotros la deshonra y( el) maltrato; sin embargo, sea según vuestro discurso, que los muros destruyeron( los) hombres, y la ciudad derribaron, y el altar volcaron,¿ acaso también a los profetas detuvieron los hombres?¿ Acaso la gracia del Espíritu y las otras cosas solemnes ellos destruyeron, el que la voz se emitiera desde el propiciatorio, la energía ocurrida sobre la unción, la declaración sobre las piedras del sacerdote? Pues, en efecto, la organización política judía no tenía todas las autoridades desde abajo, sino que la mayoría y las más solemnes desde el cielo; por ejemplo,¿ qué digo? Habiendo permitido que ocurrieran sacrificios, el altar estaba abajo, y la leña, y el cuchillo, y el sacerdote, pero el fuego que iba a estar en aquellos lugares inaccesibles y consumir los sacrificios, tenía el origen desde arriba. Pues no fue el hombre quien introdujo fuego en el templo, sino que una llama traída desde arriba cumplía el sacrificio en el ministerio. De nuevo, si alguna vez había que aprender algo, entre los querubines desde el propiciatorio se emitía una voz y predecía lo que iba a ocurrir. Igualmente sobre las piedras que estaban sobre el pecho del sumo sacerdote, lo que llamaban declaración, ocurría un resplandor, y preseñalaba lo que iba a ocurrir. Igualmente( también) cuando había que ungir a alguien, volaba la gracia del Espíritu y el aceite brotaba, y profetas servían a estos asuntos, y una nube muchas veces y humo cubrían los lugares inaccesibles.
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Para que, pues, no seáis desvergonzados ni atribuyáis a hombres la desolación de ellos, no solo dejó caer la ciudad y que el templo fuera desolado, sino que también hizo que aquellos asuntos( todos), que tenían desde los cielos las autoridades, desaparecieran.¿ Por qué causa, pues, no tenéis ahora profetas, ni nada de aquellos otros( y) divinos?¿ No es evidente que Dios se apartó de lo que os concierne?¿ Y de dónde es esto evidente? De que antes de esto, siendo impíos, obteníais todo, mientras que ahora, pareciendo vivir más moderadamente después de la cruz, soportáis mayor castigo, y no disfrutáis de nada de lo anterior, ni tampoco lo recuperaréis, como las divinas predicciones muestran claramente. Si queréis, también equiparemos a otros profetas diciendo claramente que lo vuestro tendrá fin, mientras que lo nuestro florecerá, y por todas partes de la tierra se extenderá la predicación, y se introducirá otro modo de sacrificios, habiendo sido destruidos aquellos, los que están entre vosotros; pues no presento a Isaías por ahora como testigo, ni a Jeremías, ni a los otros( los) anteriores al cautiverio, para que no digáis que aquellos males, que decían, ocurrieron sobre el cautiverio, sino a Malaquías, quien después del regreso de Babilonia y el restablecimiento de la ciudad profetizó claramente sobre vuestros asuntos. Pues dado que regresaron, y recuperaron la ciudad, y edificaban el templo, y realizaban los sacrificios, prediciendo esta futura desolación completa y última y la abolición de los sacrificios, dice:“¿ Acaso recibiré de vuestros sacrificios? dice el Señor todopoderoso; porque desde el oriente hasta el occidente mi nombre ha sido glorificado entre las naciones; y en todo lugar se ofrece incienso a mi nombre y sacrificio puro, pero vosotros lo profanáis”.¿ Cuándo, pues, se han cumplido estas cosas, oh judío, y cuándo en todo lugar se ofreció incienso a Dios y sacrificio puro? No podrías decir otro tiempo sino este( ciertamente) después de la presencia de Cristo; como si no predice este tiempo, ni nuestro sacrificio, sino el judío, la profecía es ilegal. Pues si, prohibiendo Moisés llevar sacrificio a ningún lugar, sino al lugar que elija el Señor Dios, y encerrando aquellos sacrificios en un solo lugar en Jerusalén, el profeta diciendo:“ En todo lugar se va a ofrecer incienso y sacrificio puro”, se opone y lucha contra Moisés. Pero no sea; pues sobre otro sacrificio habló aquel, y sobre otro este. Escuchad, pues,( también) a Sofonías concordando las mismas cosas y diciendo:“ Aparecerá el Señor sobre todas las naciones y exterminará a todos los dioses de las naciones, y lo adorarán cada uno desde su lugar”. Aunque esto no estaba permitido, sino que Moisés decretó adorar en un solo lugar. Cuando, pues, escuchéis a los profetas prediciendo y anunciando de antemano que ya no serán obligados( los) hombres de todas partes a reunirse en una sola ciudad ni en un solo lugar; sino que sentados en casa cada uno servirá a la Divinidad,¿ qué otro tiempo podríais decir sino este presente, en el cual lo nuestro resplandece en toda la tierra, mientras que lo vuestro se extinguió, y camináis en tinieblas?
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Que, de nuevo, ni al principio quería daros tales sacrificios, escuchad qué dice Isaías:“¿ Qué me importa la multitud de vuestros sacrificios? dice el Señor”; y:“¿ Quién buscó esto de vuestras manos?”. Pues si al principio buscaba esto, también a todos los antiguos, los que brillaron entre vosotros, los habría introducido primero en esta organización política.¿ Cómo, pues, permitió esto? dice. Condescendiendo a vuestra debilidad; y como un médico viendo a un hombre con fiebre, indispuesto e impaciente, deseando beber frío y amenazando, si no lo recibe, que se matará a sí mismo, queriendo evitar un mal mayor, da el menor para liberación de la violencia última, así, ciertamente, hizo Dios. Pues dado que vio que estaban locos, angustiados, deseando sacrificios y preparados, si no los recibían, a desertar hacia los ídolos, más bien no preparados, sino que ya habían desertado, permitió los sacrificios. Y que esta es la causa, es evidente desde aquí: pues después de la fiesta abominable, que realizaron a los demonios haciendo un becerro, entonces permitió los sacrificios, poco menos que diciendo:“ Estáis locos”.
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“ sufriendo fatiga”, y“ el hombre se había esforzado con fatiga en toda la labor llamada de las Hexaplas y de las restantes”. Pues no solo reunió las ediciones destacadas( 4) según él, sino que, habiendo encontrado cinco y seis en aquellos tiempos en Jericó dentro de una tinaja, las ordenó. Habiendo reunido, pues, todo en un mismo lugar, y habiéndolo dividido y comparado entre sí junto con la propia notación de los hebreos, preparó los ejemplares de las llamadas Hexaplas con gran ingenio y pericia a partir de su vasta experiencia.“ Pero su gloria no permaneció inextinguible hasta el fin; pues le ocurrió lo que es propio de la vasta experiencia; y, ciertamente, se convirtió en escándalo para muchos y en causa de perdición. Pues, queriendo no dejar nada de la divina Escritura sin interpretar, se envolvió en la inducción del pecado y explicó palabras mortíferas”. Pues de él tomó Arrio los pretextos, y los que siguieron, los anómeos y los impíos, y todos los demás.“ Pues este, habiendo osado al principio, afirma que el Hijo unigénito no puede ver al Padre, ni el Espíritu Santo( al Hijo), ni los ángeles al Espíritu, ni los hombres a los ángeles”. Y no quiere que el Hijo sea de la esencia del Padre, sino una criatura, y que sea llamado Hijo por gracia, y que el alma humana preexiste”, y el resto de sus blasfemias. Por lo tanto, ha hecho una gran composición sobre cada Escritura, y cuanto ha dicho en las conversaciones y a través de los proemios sobre las costumbres y naturalezas de los animales y de los irracionales, moviéndose en un término medio, son a menudo relatos ingeniosos; pero cuanto dogmatizó sobre la fe, se encuentra que es el más absurdo de todos.“ Y le pareció( a él) haber emprendido una vida ascética( tal, por lo cual su pecho se habría arruinado por exceso de ayuno y mortificación), y haber ideado también respecto al cuerpo, unos dijeron que se había cortado un nervio para no ser molestado por el placer, otros dijeron que se había aplicado un fármaco a los miembros y los había secado; otros refieren otras cosas sobre él, como que también encontró una hierba medicinal para la memoria”. Este“ se dice que ha sufrido mucho por( el) Cristo”, siendo muy docto y habiendo sido criado en la Iglesia.“ Pero habiendo sido calumniado por envidia( por la persecución) ante los gobernantes de la autoridad, por la malicia de una invención diabólica, dice, fue ideado por los obreros de la maldad contra un hombre muy honesto. Pues le prepararon una etíope para el abuso de su cuerpo. Él, no soportando tal invención audaz, alzó la voz, habiéndosele propuesto ambas cosas”.“ Y puesto que confesó esto de sacrificar, habiendo echado incienso sobre sus manos, lo dejó caer en el fuego del altar; y así, habiendo respondido al martirio, fue liberado y expulsado de la Iglesia”. Habiendo abandonado Alejandría por el oprobio, llegó a Judea.“ Habiendo subido a Jerusalén, como intérprete y docto, fue exhortado por el sacerdocio” a hablar en la iglesia; pues era presbítero; y habiendo sido muy forzado por los sacerdotes, habiéndose levantado( y abierto el libro) y habiendo encontrado solo esto:“ Mas al pecador dijo Dios:¿ Por qué tú relatas mis preceptos y tomas mi alianza por tu boca?”, habiendo cerrado el libro, se sentó con llanto y lágrimas, llorando todos a una con él. 7. Hay muchas otras cosas que se dicen y se cantan sobre él debido a la multitud de su conocimiento y composición de libros, no escuchando, al parecer, al sapientísimo Salomón que dice:“ Hijo, guárdate de hacer muchos libros”, y:“ No te apresures con tu boca, y( que) tu corazón no se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en( el) cielo arriba y tú sobre la tierra abajo; por esto sean tus palabras pocas”.“ Pues hay muchas palabras que multiplican la vanidad”; y:“ No seas justo en demasía”.“ Hay un justo que perece en su justicia”; y:“ No te hagas sabio en exceso, no sea que impíes”. Habiendo, pues, pasado por alto estas sagradas exhortaciones y habiéndolas dejado de lado, ni siquiera prestó atención a la intención y prudencia del portador de Cristo en los
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tratados; pues el divino Pablo, siendo( poderosísimo) en la preparación de palabras de todo tipo( y habiendo llegado a ser muy capaz en pensamientos), no entregó a la escritura más que las brevísimas epístolas, aunque teniendo mil cosas inefables que decir, habiendo llegado hasta las visiones del tercer cielo, y habiendo sido arrebatado al mismo paraíso digno de Dios y habiendo sido digno de escuchar las palabras de allí inexpresables. Y, ciertamente, ni los demás discípulos de Cristo, los 12 apóstoles, y los 70 discípulos, y otros diez mil antes de estos, no carecían de palabras; y, sin embargo, de todas estas conversaciones del Señor, solo Mateo y Juan nos han dejado memorias, a quienes también la razón obliga a llegar a la escritura, al igual que( ciertamente) a Marcos y Lucas más tarde. Por eso dice el gran Máximo:“ El que escribe palabras, o escribe para su propia memoria, o para beneficio de otros, o ambos, o( también) para daño de algunos, o exhibición, o por necesidad”. 8. Habiendo enfermado, Severo murió. 9. Bajo Severo, Pablo de Samosata renovó la herejía de Artemón. 144. Reinado de Caracalla. Después de Severo( el Septimio) reinó Antonino, su hijo, el Caracalla, y Geta su hermano. 2. Y habiendo degollado( a su hermano, y habiendo tomado a su madrastra como esposa, y habiendo reinado 7 años, es asesinado por los suyos, él mismo) degolló a su propio hermano en el regazo de su madre. 3. Un tal Sarapión, matemático, decía que, habiendo muerto Antonino, él mismo le sucedería a Macrino, y lo señaló con el dedo estando presente junto al senado. Él, por ira, o más bien por el destino, no comprendió el rostro de Macrino, sino que ordenó que fuera asesinado otro que estaba cerca. Macrino se apresuraba a adelantarse a Antonino, y habiendo bajado Antonino del caballo en una cacería para ir al retrete, habiendo enviado a un centurión, lo mató con la espada, diciéndole:“ Como tú degollaste a tu hermano, así yo a ti”. 4. Bajo él, Orígenes dejó diversos escritos junto con la notación de los hebreos, las llamadas Hexaplas. 145. Reinado de Macrino. Después de Antonino reinó Macrino 1 año, 2 meses. 2. Un tal Eutiquiano, habiendo adelantado a Avito como hijo adúltero de Antonino, le puso la diadema y lo proclamó emperador; y habiendo dado oro a los soldados, entabló guerra contra Macrino; y habiendo sido derrotado, Macrino huyó y fue degollado junto con su hijo. 146. Reinado de Avito. Después de Macrino reinó Avito el Heliogábalo 3 años, 9 meses. 2. Este era afeminado, hasta el punto de hacer a Hierocles su marido legítimo. 3. Fue degollado por sus impurezas, y reinó Alejandro, su primo. 4. Avito pidió al médico que lo hiciera hermafrodita mediante una incisión frontal. 147. Reinado de Alejandro. Después de Antonino, también llamado Avito, reinó Alejandro, el de Mamea, 13 años, 8 meses, y fue degollado junto con su madre( Mamea por una conspiración del general Máximo). 2. Bajo él hubo hambre en Roma, hasta el punto de que ellos recurrieron a carne humana. 3. Este, habiendo hecho campaña contra los persas, fue derrotado por completo y, despreciado, fue degollado( y los soldados propusieron a Maximino). 4. Mamea, la madre de Alejandro, era temerosa de Dios, y estando en Antioquía, hizo llamar a Orígenes hacia sí, para ser instruida en el misterio según Cristo.( Por lo cual también había mucha paz en las santas Iglesias por medio de ella.) 5. Bajo él, Narciso, obispo de Jerusalén, al bautizar, habiéndose acabado el aceite de la unción, ordenó que se echara agua en el cráter, y habiendo orado, lo convirtió en aceite.
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148. Reinado de Maximino. Después de Alejandro reinó Maximino 3 años. Este, siendo pastor y habiendo llegado a ser después soldado, fue propuesto como rey por el pueblo y el senado. 2. Después de esto fue degollado a traición por( Pupino) Máximo y Balbino. 3. Este, habiendo tratado mal a la casa de Alejandro, debido a que Alejandro honraba a los cristianos, levantó una gran persecución contra los cristianos. 4. Bajo él, Lorenzo y Cipriano, Balbino, Eulampio y Eulampia, y el santo Sozonte, fueron martirizados. 149. Reinado de Pupino. Después de Maximino reinó Pupino Pupiano 3 meses. 2. De la misma manera fueron degollados también estos por los soldados. 3. Igualmente también Gordiano, el que llegó a ser César por Maximino, y él mismo habiendo reinado fue eliminado, como si Filipo el prefecto hubiera impedido que el trigo fuera transportado al ejército. Este( el Filipo) era( el) padre de la santa Eugenia. 4. Bajo Máximo y Gordiano, el escritor Africano era conocido. 150. Reinado de Balbino. Después de Pupino reinó Balbino Junior 3 meses, quien primero creó los candidatos y protectores; y habiendo constituido el cuerpo de los escolarios, lo llamó de los Juniores por su propio nombre. 151. Reinado de Gordiano. Después de Balbino reinó Gordiano, su hijo, 6 años, y habiendo caído en( la) guerra con el caballo y habiéndose roto el muslo, murió. 2. Después de Gordiano reinó Junior, su hijo, 2 años, y habiendo muerto de hidropesía. 3. Bajo él, un hebreo que viajaba con cristianos en un lugar desierto( en Siria) y habiéndose enfermado, de modo que no podía moverse en absoluto, los cristianos que estaban con él aconsejaron con muchas lágrimas abandonarlo, sospechando que ellos mismos no perecieran también por la falta de agua del lugar y la soledad. Viéndolos a punto de irse, el judío comenzó a decirles con llanto:“ Os conjuro por el que hizo el cielo y la tierra, y que descendió para la salvación de los hombres, y que ha de juzgar a vivos y muertos, no me dejéis morir hebreo, sino bautizadme, y así marchaos”. Ellos dicen:“ No nos es lícito hacer esto siendo seglares y no teniendo ordenación, pero tampoco hay agua aquí, como ves”. Él insistía más en los mismos juramentos, forzándolos y condenándolos. Estando, pues, en gran apuro, uno de ellos dijo a los demás:“ Levantadlo y desnudadlo”. Y con mucho esfuerzo habiéndolo enderezado y desnudado, aquel, habiendo llenado sus manos de arena, la vertió sobre la cabeza del judío diciendo por tercera vez:“ Se bautiza Teodoro en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”( respondiendo los otros a cada nombre el Amén). Y al instante se fortaleció tanto que caminaba con mucha prontitud y vigor con ellos. Habiendo llegado ellos a Alejandría, y habiendo contado esto al arzobispo Dionisio y habiéndolo dejado estupefacto, inmediatamente reúne a todo el clero y les plantea el asunto, si acaso se contó al judío como bautismo el vertido de arena, o no. Y unos decían:“ Se contó, testificándolo su repentina salud”. Otros no lo admitían por no tener la Iglesia tal tradición, y sobre todo habiendo dicho el Señor a Nicodemo:“ Si alguien no nace de agua y Espíritu, no entrará en el reino de los cielos”. Habiéndose hablado estas y otras cosas, le pareció al santo Dionisio que fuera bautizado, y habiéndolo enviado al río Jordán, lo bautizó; y al que lo había bautizado previamente mediante la arena, siendo digno, lo ordenó diácono. Con razón, pues, también el gran Gregorio, habiendo enumerado todos los bautismos, dice:“ Bautizó Moisés( pero) en agua, y antes de esto en nube y( en) mar”.“ Bautizó también Juan, ya no judaicamente; pues no en
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agua solamente, sino también para arrepentimiento”.“ Bautiza también Jesús, pero en Espíritu; esta es la perfección”.“ Conozco también un cuarto bautismo, el del martirio y la sangre”;“ conozco también un 5º( todavía), el de las lágrimas”. Por tanto, con justicia no admitieron y muy adecuadamente aquel bautismo.(¿ Pues cuál fue bautizado aquí, para que sea confirmado como firme y divino?¿ Dónde están ahora los que dicen que algunos seglares y mujeres bautizaron alguna vez por circunstancia, no estando presente un sacerdote, y disputando que es para ellos un bautismo divino y perfecto, o más bien contando monstruosidades y blasfemando por mucha ignorancia y arrogancia, no escuchando ni siquiera la sagrada enseñanza y mandato de los apóstoles que dice:“ No permitimos a un laico hacer nada de lo sacerdotal, como sacrificios, o bautismo, o imposición de manos, o bendición pequeña o grande”; y:“ Nadie toma para sí el honor, sino siendo llamado por Dios; pues por la imposición de las manos del obispo se da tal dignidad. El que no ha sido encargado de ella, sino que la ha arrebatado y tiranizado para sí, sufrirá el pecado y el castigo de Saúl y Ozías”. No solo eso,“ sino que tampoco permitimos a los demás clérigos bautizar, como diáconos, o lectores, o cantores, o servidores, sino solo a obispos y presbíteros, sirviéndoles los diáconos; los que se atreven a esto, sufrirán el castigo de los coritas; y, ciertamente, ni a los presbíteros ordenar diácono, o diaconisa, o lectores, o servidores, o porteros, sino solo a los obispos. Pues este es el orden eclesiástico legítimo y la armonía y constitución agradable a Dios”. En vano, pues, disputan o, por decir lo más verdadero, luchan contra Dios los que otorgan los dones y operaciones del sacerdocio a hombres seglares y mujeres para ruina de los que escuchan y obedeciendo a la vanilocuencia y charlatanería de los que ni siquiera saben qué es el sacerdocio y la diferencia entre seglar y sacerdote.) 152. Reinado de Justiniano. Después de Junior reinó Justiniano 2 años, y habiendo sido sangrado, se derramó su sangre mientras dormía y, habiendo desfallecido, murió. 153. Reinado de Filipo. Después de Justiniano reinó Filipo( con su hijo) 5 años. Este creyó genuinamente en Cristo, adornado con prudencia y benignidad; procedía de Bostra. 2. Habiendo fundado una ciudad en Europa, la llamó con su propio nombre Filipópolis. 3. Este hizo tratados de paz con Sapor, el rey de los persas, quien era admirado por la magnitud de su cuerpo; pues hasta aquel no había aparecido un hombre tal. 4. Fue eliminado junto con su hijo( el Filipo) luchando por los cristianos por Decio,( quien también retuvo el reino 2 años. 5. Bajo este, habiendo ocurrido una gran persecución, muchos fueron martirizados. 6. A este le suceden Galo y Volusiano 2 años. 154. Reinado de Valeriano. A estos les suceden Valeriano y Galieno 15 años. Después de Filipo reinó Valeriano 1 año y fue degollado por el pueblo. 155. Sobre la enfermedad pestilente. Bajo él, habiendo enviado Dios una gran ira sobre toda la tierra habitada, una enfermedad pestilente destruía al género humano( para su aniquilación); pues de la tierra y del mar subían algunos vapores; y además de esto, vientos y brisas de los ríos y lagos exhalaban emanaciones, de modo que se pensaba que los rocíos eran supuraciones de muertos. Continuamente, pues, por tal peste, la tierra estaba sujeta a enfermedades graves e incurables, de modo que el exterminio de los hombres llegó a ser infinito e innumerable; y los lamentos y gemidos por la multitud de los que perecían ocurrían por todas partes y, sin faltar nada de lo ocurrido en la muerte de los primogénitos de Egipto; pues no había casa en la que no hubiera un muerto apestoso; y los hombres crueles de las naciones, evitando el daño de la enfermedad y la transmisión de la
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muerte, arrojaban a los hombres insepultos y medio muertos, no perdonando a parientes, ni amigos, ni a otros más cercanos, aunque no escaparon de la ira y el exterminio. La mayoría de los que temían al Señor, cuidando sin precaución a los enfermos( y participando del padecimiento, se apartaban de la vida; otros, habiendo cuidado a otros enfermos y habiendo hecho que se liberaran de la enfermedad, morían) habiéndose atraído hacia sí la muerte de aquellos. 156. Reinado de Galo. Después de Valeriano reinó Galo su hijo, 1 mes; 2. y fue degollado durmiendo por su propia mujer. 157. Reinado de Decio. Después de Galo reinó Decio 2 años, y fue degollado( en la guerra junto con sus hijos) por los escitas por sugerencias de Galo( y Volusiano) ahogándose en un pantano, habiendo encontrado un castigo digno de su propia bestialidad, de modo que ni siquiera se encontró parte alguna de sus cuerpos. 2. Bajo él estaba Clemente el Estromateo, Africano, y Gregorio el Taumaturgo y Novato presbítero, quien no recibía a los que habían sacrificado y se arrepentían. 3. Bajo Decio el santo Cipriano fue martirizado, y los 7 niños que en Éfeso, y( los 4 en Creta), Babilas de Antioquía, y Flaviano de Roma, y Alejandro de Jerusalén, y Dionisio de Alejandría, fueron martirizados( y otros innumerables); y Elceseo el heresiarca era conocido. 4. Este( el Decio) decretó en Roma que no era lícito que las mujeres cristianas se cubrieran la cabeza, pensando que a través de esta supuesta vergüenza( ellas) serían arrastradas a la idolatría; pero ellas más bien( con prontitud) salían descubiertas, de donde hasta el presente las mujeres cristianas precisas salen descubiertas, mientras que las judías e incrédulas se cubren. 158. Reinado de Emiliano. Después de Decio reinó Emiliano 1 año, y fue degollado en la guerra. 159. Reinado de Galieno y Valeriano. Después de Emiliano reinó Galieno 15 años, y fue degollado en la guerra. 2. Bajo él, Artemón y Sínepon los heresiarcas eran conocidos, y Gregorio el Taumaturgo( y discípulo de Orígenes) sobresalía. 160. Reinado de Claudio. Después de Valeriano reinó Claudio 2 años. Este llegó a ser abuelo de Constancio, el padre de Constantino el Grande. 2. Bajo él los escitas, habiendo cruzado y saqueado las ciudades, habiéndose ido a Atenas, las tomaron, y habiendo reunido todos los libros, querían quemarlos; pero uno de ellos, siendo sensato, los impidió, diciendo que los romanos, ocupándose de estos, descuidan las guerras. 3. Este, habiendo promovido a Aureliano al reino, muere( de enfermedad). 4. Bajo Claudio fueron martirizados los santos Mamas, Aetaleo, y Julia, y Filipo. 161. Reinado de Quintiliano. Después de Claudio reinó Quintiliano 7 días. 162. Reinado de Aureliano.( Después de este) reinó Aureliano 5 años, pero fue eliminado por soldados entre Heraclea y Bizancio en el llamado Castillo Nuevo, y allí fue enterrado. Pues Aureliano tenía un espía que le informaba de todo lo que sucedía y se decía, quien, habiendo sido amenazado alguna vez por él por alguna causa y habiendo tenido miedo, imitó la mano del rey y, habiendo hecho por escrito nombres de poderosos como si fueran a ser llevados a la muerte, quienes, habiendo tenido miedo, lo mataron. 2. Bajo él el santo Caritón confesó, y Manes el inmundo y tres veces maldito surgió, fingiéndose a sí mismo Cristo y Espíritu Santo( el demoníaco),( por lo cual también, como Cristo, se hacía acompañar de 12 discípulos), y habiendo recolectado de toda herejía cualquier mal, desde Persia entró en la tierra de los romanos por permisión de Dios. Este, pues, el demente Manes, el también llamado Escitiano, siendo brahmán de linaje, tuvo como maestro a Buda, el antes llamado Terebinto, quien( también), habiendo sido educado por Escitiano que profesaba las doctrinas de los griegos, amó la herejía de Empédocles, que dice que hay dos principios opuestos entre sí. Habiendo entrado en Persia, decía haber nacido de una virgen y haber sido criado en las montañas; y habiendo escrito 4 libros, uno lo llamó Misterio, otro Evangelio, otro Tesoro, otro Cabeza. Y este Buda, el también llamado Terebinto, habiendo sido destrozado por un espíritu inmundo, pereció; pero una mujer, en cuya casa( también) se alojó y murió, habiendo heredado el dinero y los libros impíos( suyos execrables), compra un niño de 7 años, de nombre Curbico, a quien también, habiendo enseñado letras y habiéndolo liberado, lo constituye heredero de todo lo suyo. Él, habiendo tomado los libros de Buda y el dinero, recorría Persia llamándose Manes( según la lengua de los persas, como una especie de dialéctico); y habiéndose hecho cómplice del error de Buda, decía que los libros eran obras propias. 3. A quien el rey de los persas desolló vivo por ser causa de la muerte de su hijo. Pues estando enfermo el hijo real y disfrutando de mucho cuidado médico, Manes prometió levantarlo sin medicina; y así, habiendo apartado a los médicos, mató al niño( por) negligencia y charlatanería; pero por esto recibe merecidamente como salario digno el desollamiento de su cuerpo miserable.( De este han sido discípulos tres: Tomás, y Budas, y Hermes, de los cuales este Tomás publicó un libro llamado Evangelio según Tomás; nadie, pues, lea el Evangelio según Tomás. Pues no es de uno de los 12, sino de uno de los tres malos discípulos de Manes). Este, pues, aturdido Manes, rechazando el Antiguo Testamento y toda la creación y la constitución del hombre, blasfemando que no han sido hechos por un Dios bueno, estando bajo corrupción y alteración, acepta el nuevo como de un Dios bueno, supuestamente, y cuenta monstruosidades de que Cristo ha aparecido por fantasía y apariencia; y además de esto, habiendo practicado algunas inmersiones impías, y ritos nocturnos, y uniones ilegales, y actos inefables, y destino, y reencarnaciones, y otras muchísimas cosas habiendo dicho( y hecho) tonterías, y habiendo enseñado, el odiado por Dios y maldito por Dios se esforzaba por fortalecer las malas y ateas doctrinas de los griegos. 3. Sobre el cual dice también Teodoro presbítero el de Raithu:“ Manes, el inventor de la oscuridad contraria, o más bien el engendro de la autoridad de la oscuridad, imaginó y soñó que el Señor había aparecido con una fantasía pura y una figura vacía de cuerpo humano; de modo que, dice, parece padecer y hacer lo que hizo y padeció según nosotros, pero nada de esto existió en verdad y realidad, sino que solo por apariencia y engaño engañaba a los hombres, con quienes se cree que ha convivido. Por esto también rechaza decir dos naturalezas sobre el Señor, sino una de la divinidad”. 4.“ Pero un tal Pablo, habiendo sido contemporáneo de este Manes, de linaje samosatense, y presidente de la gran Antioquía, difamó que el Señor era un hombre simple; como en cada uno de los profetas, así también en él había ocurrido la morada del Verbo de Dios; de donde también dos naturalezas que tienen separadamente y son incomunicables entre sí en absoluto en Cristo, como si este Cristo fuera otro, y otro el Verbo de Dios que habita en él. Estas, pues, son las primeras voces de decir una naturaleza y las dos mal y difamatoriamente sobre Cristo, una para la abolición de la divinidad, la otra de la humanidad”. 163. Sobre Apolinario.“ En los tiempos siguientes surgió un tal Apolinario, presidente de Laodicea de Siria, habiendo liderado otra vanidad; pues diciendo los arrianos que la carne del Señor estaba totalmente sin alma, él dijo que el Señor tomó carne animada por un alma vital, pero no aceptó nuestra mente, pues dice que aquella no necesitaba de mente humana, siendo gobernada por el Verbo de Dios que la había revestido, pero ni siquiera que ella albergara otra potencia intelectual fuera de la divina. Habiendo supuesto esto, sostiene que hay una naturaleza del Verbo y de la carne, como siendo la carne incompleta para el hombre, y por esto no ser llamada naturaleza digna”. 164. Sobre Teodoro de Mopsuestia. 365.“ Después del cual aparece un tal Teodoro, habiendo obtenido el gobierno de Mopsuestia, ciudad en Cilicia; y moviéndose diametralmente a Apolinario, derrama injurias no comunes con alma audaz y corazón sin miedo sobre el Señor Cristo, llamándolo un hombre de los nuestros y común, que tomó por progreso la gracia de Dios para ser llamado Dios, y que por el bautismo en el Jordán fue digno del don del Espíritu Santo, habiendo sido bautizado primero en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y que el Dios Verbo, por su sobresaliente virtud, habitó por beneplácito suyo y le comunicó la dignidad divina y adoración después de la perfección. Habiendo difamado estas y otras muchas cosas tales, dogmatizó dos naturalezas limitadas individualmente sobre Cristo, que se apropian entre sí solo por una relación; esta es también una segunda rama de que una naturaleza y dos naturalezas en Cristo no sean confesadas según la recta razón”. 2. Después de estos ha habido un tal Nestorio de nombre, de Germanicea de Siria, habiendo arrebatado el trono de Constantinopla; igualmente abusó malintencionadamente de la voz de las dos naturalezas en Cristo, siguiendo a Pablo y Teodoro, sus antepasados; pues era hijo del cilicio, y descendiente del samosatense; y por esto levantó una guerra implacable contra la santa Virgen, negando a su propio Señor y deshonrando a su propia Señora, el miserable esclavo y desvergonzado. Este, pues, el terrible Nestorio( tercero) llegó a ser el cabecilla de esta herejía judía, dogmatizó que Cristo era otro en él y otro el Dios Verbo según su error paterno”. 165. Sobre Eutiques. 366.“ De la parte contraria a Manes y Apolinario, un tercer escudero de nuevo, Eutiques, superior de un monasterio de Constantinopla, fue mostrado, quien no soportando confesar que la carne del Señor es consustancial y de la misma naturaleza que nosotros, la negó, diciendo que en Cristo se salvan dos naturalezas después de su unión y consustancialidad; no solo eso, sino que también inventaba algunas cosas monstruosas y extrañas, diciendo que el cuerpo del Señor descendía del cielo, y que, como por un tubo de la Virgen, el Verbo de Dios pasó, habiendo revestido esto desde el cielo, para que parezca haber nacido de mujer, aunque no habiendo nacido. Este discurso maniqueo y fantaseado, y este también con corazón distorsionado, predicaba a Cristo como una sola naturaleza”. 2. Luego un tal Severo, habiendo arrebatado el trono de Antioquía, intentaba de nuevo defender la herejía según Manes, Apolinario y Eutiques, confundiendo, cuanto estaba en su poder, la paz de la Iglesia. Habiendo sido expulsado de los antioquenos como sedicioso y perturbador, irrumpió en la de los alejandrinos, la más ligera, a modo de tempestad y torbellino; donde también, habiendo soplado otra tormenta contra él y el pueblo, confundió y perturbó a todos. 3. Pues los dispersó un tal Juliano, llamado obispo de Halicarnaso de Asia, y defensor muy animado de la mala doctrina eutiquiana. Pues diciendo Severo que Cristo es una naturaleza y aceptando la diferencia en Cristo, y diciendo Juliano que hay una naturaleza según Severo, pero aboliendo la diferencia, los impíos han sido causa de toda perturbación y zozobra,“ no comprendiendo”.
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Así, pues, también dice el sabio:“ Ante la caída de los impíos, los justos se llenan de temor”, y:“ Cuando el pestilente es azotado, el insensato se vuelve más astuto; pero el astuto, al ver al malvado castigado, se instruye con firmeza”. Por consiguiente, este pecado sumamente abominable, frenético y contra natura, perpetrado antaño por los sodomitas, y que subía como una voz clamando la magnitud de la impiedad a los oídos del Señor de los Ejércitos, decía Aquel que primero fue paciente durante mucho tiempo y que, más tarde, debido a la impenitencia y a la falta de retorno de su juicio insensato y desenfrenado, infligió muy justamente el castigo:“ El clamor de Sodoma y Gomorra se ha multiplicado ante mí, y sus pecados son muy grandes”. Y añade la Escritura diciendo:“ Y el Señor hizo llover fuego y azufre de parte del Señor sobre Sodoma y Gomorra, y destruyó estas ciudades y toda la comarca y a todos los habitantes de las ciudades”. Es, pues, verdaderamente digno de admiración, y de gran estupor, y de estremecerse ante la terrible, divina y flamígera amenaza, cómo, al sobrevenir adecuadamente, no solo consume a todo el linaje de aquellos hombres miserables y toda la extensión de la tierra, sino que incluso las aguas del mar adyacente se vuelven mortecinas, inflamadas y sobrecalentadas debido a la excesiva combustión, ardor e incontinencia de la carne inmunda de aquellos desgraciados, que son señalados para siempre; de donde, con razón, pagan sus penas con fuego, y hasta el día de hoy las ciudades de Sodoma y Gomorra permanecen cenicientas; pues antaño, mediante la lascivia y la incontinencia contra natura, contaminaban incluso el aire y la tierra mismos; pero ahora, de aquella desdicha, ilegalidad y justo juicio de Dios, la tierra y el aire, que hasta el presente se espesa a partir de allí, son testigos y denuncian tanto la obscenidad de aquellos como la práctica odiosa para Dios de quienes siguen sus huellas y la ejecutan; y, ciertamente, también la insensatez y el endurecimiento de quienes no creen en el juicio venidero, para que, mediante los que antaño pagaron las penas, nosotros evitemos la visión y la experiencia de los castigos divinos. Y si alguno de los que no han visto aquella tierra dudara de que es así, escuche a la divina Escritura narrando sobre la sabiduría y diciendo:“ Esta, al perecer los impíos, rescató al justo que huía del fuego que descendía sobre la Pentápolis; de cuya maldad aún queda como testimonio una tierra humeante y plantas que dan frutos en estaciones inoportunas”. Del mismo modo, también Judas, hijo de Jacobo, afirma:“ Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que de la misma manera que ellos fornicaron y fueron tras carne extraña, están puestas como ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”; y:“ Para quienes está reservada la oscuridad de las tinieblas para siempre”. Dice también el divino Crisóstomo:“ Si alguien no cree en el infierno, que reflexione sobre Sodoma, que piense en Gomorra, en el castigo que ocurrió y que aún permanece”, presentando una prueba evidente de la perpetuidad del castigo; pues no solo la tierra, sino también el aire mismo y las aguas participaron de la calamidad, y, como cuando un cuerpo es quemado, su forma y su tipo permanecen en la apariencia del fuego, así como su volumen y proporción, pero su fuerza ya no; así también allí es posible ver tierra, pero que no tiene nada de tierra, sino que todo es ceniza; árboles y frutos, pero nada de árboles ni de frutos; aire y agua, pero nada de agua ni de aire; puesto que también estos han sido reducidos a ceniza; por tanto, el aire no es otra cosa que un horno, el agua un horno, todo estéril, todo infecundo, todo para castigo de la ira precedente e imágenes del castigo venidero; reflexiona, pues, cuán grande es el pecado como para forzar al infierno a aparecer antes de tiempo; pues aquella lluvia fue paradójica, puesto que la unión también era contra natura e ilegal; y anegó la tierra, puesto que la cruel y maldita concupiscencia también anegó sus almas; pero,¡ oh, la demencia de quienes perpetran esto, y la miseria y maldad de los desgraciados que sufren esto miserablemente, sobre todo voluntariamente, y que son corrompidos por los corrompidos, y
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profanos e inmundos en alma y cuerpo, mostrándose peores que los cerdos, tanto los que corrompen como los que son corrompidos, sin temor y sin vergüenza; los cuales son más insensatos que los animales irracionales y más desvergonzados que los perros; pues en ninguna parte existe tal unión entre ellos, sino que la naturaleza reconoce sus propios límites. A estos yo digo que son peores que los homicidas, y cualquier pecado que digas, no dirás nada igual a esta ilegalidad; pues el homicida separó el alma del cuerpo, pero este destruyó el alma junto con el cuerpo.¿ De dónde, pues, nació este gran mal? De la molicie, del despilfarro, del abandono de Dios y de no temerle a Él ni al juicio venidero; pues cuando algunos expulsan tal temor de sus corazones, son abandonados hasta el fin y así llegan a deseos insensatos y dañinos y a“ pasiones de deshonra”; pues así como muchos a menudo, dejando el deseo de los alimentos, comen tierra y piedras pequeñas; y otros, dominados por una sed intensa, a menudo desean el fango; así también aquellos, abandonados por las causas antes mencionadas, se encendieron hacia este amor ilícito y hacia la apetencia inmunda, manía y frenesí; y si no sienten, sino que se deleitan, no te sorprendas; pues también los que están locos y dominados por la enfermedad de la frenitis, haciéndose mucho daño a sí mismos y haciendo cosas miserables por las que otros lloran por ellos, ríen y se deleitan con lo que se les dice.¿ Cuántos infiernos, pues, bastarían para tales personas y cuántos castigos? Y si te burlas al oír hablar del infierno y no crees en aquel fuego, recuerda de nuevo el divino incendio en Sodoma y aquella terrible inflamación. Si, pues, haciendo tales cosas tú tampoco pagas la pena, no te sorprendas; pues aquellos, como si no conocieran el infierno, fueron castigados al instante; tú, en cambio, por todo lo que peques, aunque no pagues ninguna pena aquí, allí lo pagarás todo más severamente y serás castigado;¿ por qué? Porque hemos disfrutado de mayor gracia; y cuando pecamos más y mayormente que ellos,¿ qué perdón obtendremos, habiendo recibido de nuestros antepasados las enseñanzas salvíficas, que ellos absolutamente ni oyeron ni aprendieron, de modo que por esto seremos castigados mayormente, ya sea que paguemos una pequeña pena aquí o no la paguemos? Por tanto, que nadie se turbe al ver a los malvados prosperar; pues no es aquí la retribución ni de la virtud ni de la maldad; y si la hay de tu virtud y de tu maldad, no es según el mérito, sino simplemente como una muestra del juicio, para que los que desconfían de la resurrección sean corregidos al menos por lo que ocurre aquí; cuando, pues, el malvado prospera, es para mal de su propia cabeza; pues para que, habiendo recibido quizás aquí la retribución de los bienes que hizo, quizás allí sea castigado más; y cuando el bueno sufre, es verdaderamente bienaventurado, para que, habiendo depuesto todo, incluso los pequeños pecados, parta aprobado, puro e irresponsable. Pues allí están las coronas perfectas de los buenos, y allí los castigos más intensos e interminables de los malvados; así como el que tiene gangrena, aunque no sea cortado, enferma, y entonces está más en males cuando no es cortado; así también el que peca, aunque no sea castigado, es el más miserable de todos. Y así como los que tienen bazo e hidropesía, cuando disfrutan de una mesa abundante, de bebidas frías y de costosos manjares y condimentos, son entonces los más miserables de todos, aumentando la enfermedad con la molicie; pero si se ahogan por el hambre y la sed según las leyes médicas, tienen alguna esperanza de salvación; así también los que viven en la maldad, si son castigados, tienen buenas esperanzas; pero si junto con la maldad disfrutan de alimento y seguridad, serían mucho más miserables que los que padecen hidropesía, y tanto más, cuanto que el alma es mejor que el cuerpo. Si, pues, aquellos, no teniendo ni ley que los impidiera de la práctica ilícita ni conociendo a los profetas, no obtuvieron ningún perdón, sino que se convirtieron en pasto del fuego y del azufre,¿ cuánto más nosotros somos dignos de castigo y
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responsables de una condena más severa, nosotros que leemos la ley, los profetas, los evangelistas y los maestros, y hacemos cosas peores?¿ Y por qué causa, haciendo nosotros tales cosas, no nos inflige Dios también tal aniquilación, puesto que otra clase de castigo más penoso e interminable, y otro fuego inextinguible nos espera, más terrible e intenso?“ Pues el gusano de ellos, dice, no morirá y el fuego no se apagará”. Por esto, pues, también la antigua y divina ley, reprimiendo esta obscenidad nefanda y destructiva, decía:“ No te acostarás con varón como con mujer; pues es abominación”.“ Y quien se acueste con varón como con mujer, que mueran ambos; pues tal persona es maldita; apedreadlos con piedras”. Esta, pues, la opinión desenfrenada e inmunda y la práctica ilegal de quienes sufren voluntariamente, la celebra muy bien y señala el gran Cirilo, diciendo:“ Pues por causa de la incontinencia los miserables hacen esto, queriendo, siendo hombres, sufrir lo de las mujeres; pues no por causa de nada útil cambiando la naturaleza, por causa de la lascivia corrompen la forma varonil creada por Dios, voluntariamente a menudo, o son obligados a soportar esto por otros, como pestes de la naturaleza y enemigos del género humano, y se convierten en manchas de la sociedad y de la vida insultantes; a la manera de las Ménades que fornican, fornicando desmesuradamente, danzan en las pasiones más vergonzosas, mezclando la vida miserable con una sociedad inmunda y corrompida; llevan consigo rostros ambiguos y odiados y una letra falsificada; que se alejen lejos de los recintos sagrados y sean expulsados de las santas asambleas como una mancha abominable y odiosa para Dios; puesto que, habiendo cambiado y transformado con una opinión vergonzosa y malvada la obra bella y divina hacia el mal y hacia el dogma difamado, obligando a la castidad espiritual a servir a una práctica prohibida, no solo son dignos de recibir el castigo del voto legal, sino también, por sentencia evangélica y apostólica, de ser expulsados a las llamadas“ tinieblas de afuera”. Pues sobre tales personas dijo Moisés:“ El castrado y el mutilado no entrará en la casa del Señor”. Aún, pues, estando llenos los hogares de los magnates de tales rostros monstruosos, teniendo diademas de oro en los cuellos, naturaleza de varón pero aspecto de mujer, caminando con afectación y hablando con delicadeza como cortesanas impúdicas, sacudiendo la cabeza de aquí para allá; y ríen desenfrenada y desvergonzadamente, mostrando un frenesí evidente, de donde, con hombres, como mujeres, acostándose suavemente y siendo afeminados, se corrompen; con mujeres, como guardianes y a la vez supuestos simulacros de templanza, durmiendo desvergonzadamente, obran obscenamente sin pudor. Y estos, así, siendo corrompidos por hombres impíos y profanos, son afeminados y contaminados mediante la impiedad y abominación contra natura; ellos mismos, en cambio, a mujercillas miserables y“ cargadas, según lo dicho, de pecados”, contaminan y dañan como perros rabiosos. Y lo que es más grave y miserable, se vuelven causa de ello, y promotores y partícipes del castigo interminable, tanto los que corrompen como los que son corrompidos. Pero,¡ oh, la insensatez, oh, el engaño y la demencia! Pues a estos, hombres que sobresalen sobre todo, aceptándolos como templados, los creen y los introducen en sus casas, los cuales, siendo introducidos y obteniendo franqueza, a los hombres templados que verdaderamente se ocupan de la virtud, poco a poco, seduciéndolos, los precipitaron miserablemente al abismo de Sodoma; por lo cual, pues, más firmemente, ciertamente también la ley evangélica y la vida excelente y la sociedad piadosa abomina a estos como odiosos para Dios e inmundos. Pues estos, habiendo preferido y deseado tal vida nefanda, en cuanto dependió de ellos, destruyeron ciudades, corrompiendo los principios seminales de la naturaleza y
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siendo corrompidos; y a la Roma que florecía en hombres, y la edad y la fuerza varonil noblemente, las consumieron terriblemente y, simplemente, habiendo arruinado el vigor tenso y lozano de la juventud, hicieron manifiestamente miserables y ridículos a los que cayeron, a quienes hay que evitar precipitadamente y aborrecer justamente por ser asesinos de almas y destructores de cuerpos, impíos y falsificadores de la naturaleza; pues nada es verdaderamente más abominable o más inmundo que los que así fornican y son fornicados; pues suelen, como verdaderamente y con precisión hemos aprendido, no solo los eunucos y los que tienen las partes de la obscenidad en cierta medida, ser lascivos desmesuradamente e incontinentes insaciablemente, sino también los completamente mutilados y castrados; así como también los privados de esto desde el nacimiento,¡ ay de la extrema absurdidad y demencia!, mediante la mano y los dedos corromper a las miserables mujeres según su impiedad, así frenéticamente los impíos lo ejecutan. Y esto, declarándolo el sabio, dijo claramente:“ Bienaventurado el eunuco que no cometió iniquidad con la mano, y la virgen que no conoció lecho en transgresión”. Con razón, pues, que sean llamados sin hembras, sin varones, andróginos, condenados al hierro y maníacos de las mujeres. Escuchen, pues, los puros, y sospechen de estos, y no crean en la mentira, sino en la pureza y templanza probadas; pues,¿ de lo inmundo qué será purificado y de la mentira qué será verdadero? El emperador Justiniano, habiendo hecho muchísimas construcciones admirables y el puente de cinco arcos del Sangario, que Procopio el historiador escribió en ocho libros. Al final de su vida, habiendo movido el dogma sobre lo corruptible e incorruptible, murió ajeno a la piedad de Dios( proponiendo a Justino, su sobrino, como emperador, que era entonces curopalata). Gelimer, huyendo de Belisario, se refugió en un monte fortificado de la nación de los mauros. Pues este Belisario era general, quien también con una multitud innumerable y naves y mucho oro( enviado por Justiniano) para combatir a los vándalos y saquear África, quien con agudeza y prudencia habiendo saqueado todo y capturado a Gelimer, lo llevó a la ciudad con mucha riqueza y triunfó en el Hipódromo, habiendo hecho consulado en la ciudad, de modo que Justiniano en una parte de la moneda se grabó a sí mismo, y en la otra a Belisario armado, y escribió“ Belisario, la gloria de los romanos”. Pero tales cosas como la envidia suele hacer en la gran felicidad, también se agitaba contra Belisario. Pues, calumniado, fue removido del mando y de la gloria, y Salomón fue enviado como general en su lugar, quien, no pudiendo guardar lo adquirido por Belisario, cedió todo a los vándalos. Este Gelimer, huyendo de Belisario a un monte fortificado de la nación de los mauros, entre ellos no se cultiva ni pan, ni vino, ni aceite, sino que se alimentan de cebada y escanda cocidas como animales irracionales. Escribe, pues, Gelimer a Farás, a quien Belisario dejó custodiándolo, que le envíe pan, una esponja y una cítara. Farás dudaba sobre esto, hasta que el que trajo la carta dijo que desea probar y ver pan, y la esponja por las lágrimas y la falta de aseo, para consolar los ojos, y la cítara para poder cantar sus calamidades. Farás, al oír esto, entristeciéndose y despreciando la naturaleza humana, envió todo( lo que necesitaba). Cosroes el persa saqueando toda la Anatolia, Justiniano, trayendo a Belisario de Occidente y haciéndolo general de Oriente, lo envió contra los persas. Él, habiendo sido armado y habiendo hecho campaña contra los persas, asustó tanto a los embajadores de Darío con su armamento y campaña, como si saliera a cazar, que al llegar ante Cosroes lo hizo pactar con los romanos; tanto fue admirado Belisario entre los persas y romanos y tuvo éxito, como cuando llevó a Gelimer prisionero de guerra y a Uttiges, los dos reyes, a Bizancio. De nuevo, pues, acusado de conspirar contra el emperador Justiniano, muere de aflicción, habiendo sido confiscada toda su hacienda. CC. Reinado de Justino. Después de Justiniano reinó Justino, su sobrino, trece años, quien construyó un palacio fuera de la ciudad y un puerto en la ciudad; al primero lo llamó Sofianas, y al segundo de los Sofianos en nombre de su esposa Sofía. CCI. Sobre un niño judío. En cuyo tiempo también un judío en Constantinopla, teniendo el arte de vidriero, poseía un hijo único, al que también entregó a aprender letras cerca de la Gran Iglesia, cuyo sacristán, teniendo muchas reliquias de la santa mesa desde hace mucho tiempo, llamó a los niños para que las consumieran; entró también el niño judío y participó él también junto con los demás niños cristianos. Habiendo sido liberado y habiendo ido a sus padres, fue preguntado por su padre:“¿ Por qué te retrasaste, hijo?”. El niño respondió:“ Habiendo ido con los niños cristianos a la Gran Iglesia, comí yo también, padre( y por eso me retrasé)”. Aquel engañoso animal( o padre), enfureciéndose mucho( guardó el asunto para sí y) después del almuerzo, habiendo tomado consigo a su hijo y habiendo ido al taller, lo arrojó al horno y, cerrando la puerta, se retiró. Su esposa, conociendo la furia del padre contra el niño, llegó con prisa al taller y, habiendo mirado por el orificio de la puerta, oyó la voz del niño dentro del horno; y habiendo golpeado la puerta y habiendo entrado, sacó a su hijo sin quemar del horno. Diciendo ella:“¿ Quién te arrojó, hijo, al horno, y cómo no te quemaste?”, dice el niño:“ Mi padre me arrojó, pero una mujer vestida de púrpura vino y apagó la llama diciendo:“ No temas, niño””. Su madre, al oír esto, y asombrada, y habiendo tomado al hijo, llegó ante el patriarca Menas y, habiéndole anunciado todo, le suplicaba hacerse cristiana( junto con su hijo). Quien, llevando inmediatamente a ambos ante el emperador, el emperador ordenó que compareciera también el padre del niño y( a este), después del interrogatorio, habiéndolo exhortado mucho y suplicado que se hiciera cristiano, no lo convenció, por lo que ordenó que fuera empalado por haberse convertido en asesino de su propio hijo, y a la mujer, habiéndola bautizado, la hizo asceta, y al niño lector. CCII. Reinado de Tiberio. Tiberio después de Justino reinó cuatro años. Habiendo subido este al hipódromo, gritaron las facciones:“ Veamos, veamos a la Augusta de los romanos”. Él manifestó:“ La iglesia que está frente al baño público de Diegiste es homónima a la Augusta”. Aclamaron, pues, las facciones:“¡ Muchos años a la Augusta Anastasia!”. Sofía, la esposa de Justino, fue herida en el alma; pues no sabía que él tenía esposa y por eso se hizo amiga de él en tiempos de Justino, convenciéndolo de proponer a Tiberio como emperador, queriendo casarse con él y permanecer Augusta. A esta la llevó Tiberio al palacio que está en el puerto de Juliano, ordenando a cubicularios y a otras personas estar al servicio de ella y custodiarla; la honraba como a una madre, haciéndole toda atención. Este construyó también el baño público de las Blanquernas y renovó muchas iglesias y hospicios. Este envió a Mauricio y a Narsés contra los persas; habiendo regresado Mauricio con gran victoria, el emperador lo recibió con mucho honor y lo hizo su yerno, del mismo modo también a Germano con la otra hija, habiendo hecho a ambos césares. Habiendo comido higos tempranos dignos de verse, envenenados, y estando a punto de morir, proclamó emperador a Mauricio. CCIII. Reinado de Mauricio. Después de Tiberio reinó Mauricio, su yerno el armenio, veinte años, quien tuvo un yerno llamado Filípico, quien construyó un monasterio en Crisópolis en su nombre. Habiendo sido nombrado general por Mauricio y habiendo tomado los ejércitos, marchaba contra los persas, mostrando muchas proezas contra ellos junto con el general Heraclio. Mauricio construye los edificios de Cariano y el pórtico en él, habiendo inscrito en él sus acciones( y el templo de los Santos 40 que está cerca del Salvador). Y también la letanía que se realizaba en las Blanquernas de la santísima Madre de Dios la dispuso, y habiendo organizado la procesión, y el baño público que está en ellas. En su tiempo, el Jagán, jefe de los ávaros, habiendo roto los tratados, marcha sobre Tracia y destruye muchos ejércitos de los romanos. Saliendo el emperador contra él y habiendo llegado a Daonio, aquella noche una mujer daba a luz y emitía gritos lastimeros. El emperador envió a saber lo sucedido, y vieron a un niño nacido sin ojos ni párpados, que no tenía manos ni brazos; hacia la cadera( también) tenía pegada una cola de pez. Pero también en los lugares fuera de Bizancio nacieron dos niños, uno cuadrúpedo y otro bicéfalo. Los que escriben las historias dicen que no significa cosas buenas para las ciudades en las que nacen tales cosas. El mismo día también el caballo del emperador se rompió al caer. Él, no augurando esto para bien, regresó a la ciudad. Pero también nació un perro de seis patas que tenía cabeza de león, sumamente grande. CCIV. Sobre las sirenas, cocodrilos e hidras. Y en el río Nilo aparecieron al salir el sol dos animales con forma humana, un hombre y una mujer( que son llamados sirenas, muy melodiosos y mortíferos; tienen la forma, desde la cabeza hasta el ombligo, de hombre, y el resto de ave), y el hombre era de pecho hermoso( y sorprendente), y la mujer de aspecto y cabello rubio( del mismo modo también el hombre tenía los pechos y el rostro sin vello y el cabello profundo. El pueblo, junto con el prefecto, maravillándose, juraban no retirarse hasta que todos se saciaran de la visión de esta maravilla). Y( ciertamente) hasta la hora novena todo el pueblo se maravillaba viendo estos animales. Y así de nuevo se sumergieron en el río. Habiéndose sumergido estos, surgieron cocodrilos( y saltando destruyeron a muchos de los hombres). Pues el cocodrilo es una fiera grande y a la vez un pez desde la cabeza hasta la cola, y el color de su lomo se parece a una piedra negra, y el vientre es blanco; y sus pies son cuatro y la cola muy grande, áspera; pues es el final de un solo hueso de la columna; y está cortada en espinas como las( puntas y) filos de las sierras, y golpea con ella contra quienes lucha, y causa muchas heridas; y su cabeza está ajustada a los hombros, igualándose en cuanto no está abierta, es cabeza de fiera; cuando abre la boca, se convierte toda en boca, haciendo la abertura hasta los hombros. Destruye a este a menudo la llamada hidra que existe en el mismo río, teniendo forma de perro de tal manera. Pues abriendo la boca el cocodrilo y durmiendo así, la hidra, habiéndose revolcado en el lodo y pasando a través de su boca hacia el vientre y habiéndolo desgarrado, sale( rápidamente) a través del ano, dejándolo muerto. Y estas cosas son así; que el relato avance hacia lo siguiente. Prisco, el yerno del emperador, habiendo sido enviado contra los escitas con todo el ejército, quienes, habiendo vencido a los escitas, se levantaron contra el emperador. Enojándose el emperador con ellos, habiéndose trabado una guerra entre romanos y bárbaros, Mauricio el emperador sugirió al general al que se le confió el ejército que los traicionara a los enemigos, por cuya insurrección contra él tramaron, lo cual también sucedió. Fue capturado, pues, una gran multitud, y llevó
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“ Es de tu puño y letra; pues he recibido la deuda multiplicada por cien y no tengo ninguna reclamación contra ti; pero, para tu completa seguridad, he suscrito también de mi puño y letra en ella”. El obispo( ignorando que el filósofo había sido enterrado con el documento de su puño y letra), por la mañana, manda llamar a los hijos del filósofo. Al enterarse de esto, se dirige al sepulcro con los clérigos de la ciudad. Al abrirlo, encuentran al filósofo sentado y extendiendo la mano con el escrito. Queriendo los clérigos tomar el papel, ninguno pudo arrancarlo de su mano, hasta que llegó la mano del obispo. Y al instante, entregando el papel, volvió a caer; el obispo, al abrir dicho papel, encontró recién escrito de la mano del filósofo lo siguiente:“ Yo, Evagrio el filósofo, al santísimo obispo en el Señor, salud. Sabe, Padre, que he recibido la deuda multiplicada por cien y no tengo ninguna reclamación contra ti”. Leídas estas cosas y habiendo escuchado todos los escritos, quedaron sobrecogidos, y durante un tiempo considerable gritaron:“ Señor, ten piedad”( y:“ Gloria a nuestro Dios, el Señor Jesucristo”), y el obispo ordenó que el documento de su puño y letra fuera guardado en el tesoro de la iglesia. CCXXXI. Sobre un soldado que cayó en adulterio con la mujer de un labrador. Había en Cartago de África un soldado extremadamente libertino, quien, al ser devastada la ciudad por una enfermedad pestilente, entrando en contrición, abandonó la ciudad y se retiró con su mujer a un suburbio, donde, de nuevo por acción demoníaca, cayó en adulterio con la mujer del labrador. Este, habiendo muerto repentinamente, es enterrado cerca del suburbio en un monasterio. Al día siguiente, mientras los monjes cantaban la hora tercia, se oyó una voz desde el fondo del sepulcro que decía:“ Tened piedad, siervos de Dios, tened piedad”. Ellos, abriendo inmediatamente el sepulcro, encontraron al soldado sentado y gritando, y sacándolo rápidamente y desatando sus ataduras, le preguntaron la causa de tal milagro. Él, habiéndoles rogado que lo llevaran ante el siervo de Dios, el obispo Talasio, le ruega y le dice:“ Cuéntanos lo que te ha sucedido, hermano, para que también nosotros glorifiquemos a Dios”. Él se lo contó todo con muchas lágrimas, diciendo:“ Yo, el humilde, miserable y desdichado, al morir aquí, Padre, en pecado, veía a unos etíopes de pie cerca de mí, cuya sola visión es más cruel que cualquier castigo; al verlos, mi alma pecadora se turba y se encoge. Estando presentes ante mí tales temibles etíopes, veo a dos jóvenes vestidos de blanco, extremadamente hermosos, quienes, tomando mi alma y elevándola al instante desde la tierra hacia el cielo, encontramos aduanas que vigilaban con mucha precisión el ascenso y detenían a las almas que subían, y pedían cuentas en cada aduana por su pecado correspondiente: una por la mentira, otra por la envidia, otra por la maledicencia; y, simplemente, así sucesivamente, cada pasión tiene sus propios jefes de aduana y acusadores, por quienes, al ser retenido, veía a los jóvenes que me guiaban llevando mis buenas obras como en una bolsa, de la cual tomaban y compensaban mis malas obras, que presentaban con minuciosidad los malvados pesadores y guardianes del camino aéreo, y apenas éramos liberados; al agotarse todas mis buenas obras y llegar a la puerta del cielo, donde estaba la aduana de la fornicación, al ser retenido por aquellos sombríos etíopes, presentaba toda mi fornicación y pecado corporal que, miserable de mí, cometí desde los diez años de edad. Mientras aquellos jóvenes se defendían por mí y decían que los pecados cometidos en la ciudad me habían sido perdonados por haberme arrepentido,“ Pero”, dicen los terribles acusadores,“ tras arrepentirse, cayó de nuevo en adulterio fuera de la ciudad y así murió”, lo cual, al oírlo, los ángeles se retiraron, dejándome sin defensa como si no tuviera ninguna obra buena”.
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“ Y habiéndome arrebatado aquellos etíopes, golpeándome, me llevaron de nuevo a la tierra. Y descendí por unos desfiladeros y oscuridades, lugares de descenso sumamente fétidos y espantosos, hasta los infiernos en las prisiones del Hades, donde están las almas de los pecadores encerradas en una tierra oscura y temible, en una tierra de tinieblas eternas, donde ya no hay luz ni se ve la vida de los mortales, como está escrito, sino dolor y aflicción eterna e inconsolable y gemido incesante; pues cada uno de los que están allí, recordando sus malas acciones y pensando en cómo se defenderá ante el juez imparcial, y cómo soportará el castigo infinito, es terriblemente atormentado por su conciencia, y al reflexionar sobre esto, sobre la separación de Dios y de la gloria de sus santos, y sobre la condena junto al diablo y los demonios, incesante e inconsolable, se aflige y gime. Junto a ellos, habiendo sido yo también encerrado y lamentándome, veo a aquellos dos jóvenes que llegaban allí de nuevo, a quienes rogué que me sacaran de aquella temible prisión y necesidad para que pudiera arrepentirme, y ellos me dicen:“ En vano ruegas; pues nadie sale de aquí hasta la resurrección común”. Pero insistiendo yo en mi súplica y gritando:“ Tened piedad de mí; pues no sabía que esto me sucedería y por eso me arrepiento sinceramente desde ahora y seré para provecho de muchos, si vuelvo de nuevo a la vida en la tierra”. Y, conmovidos, los ángeles me llevan ante el cuerpo, y veía la naturaleza propia del alma como una perla resplandeciente, pero el cuerpo fétido y oscurecido, por lo que, al sentirme molesto y decir que no podía entrar en él debido a su oscuridad y fetidez, ellos me amenazaron diciendo:“ Si no entras, te llevamos de nuevo a aquella condena; por tanto, entra, para que tú mismo te salves y beneficies a otros, como al Señor le ha parecido bien”. Entonces vi cómo, entrando por la boca y reanimando el cuerpo, comencé a gritar:“ Tened piedad de mí”. Habiéndose beneficiado todos enormemente y temido aún más ante este terrible relato, cada uno lloraba sus propias faltas; al ver al hombre agotado y lleno de lágrimas, le rogaban que probara alimento. Él no obedeció en absoluto, sino que, despidiéndose de ellos, recorría las iglesias y, arrojándose al suelo, gritaba con voz fuerte y muchas lágrimas:“¡ Ay, ay de los que pecan sin arrepentimiento!¡ Qué terrible castigo y examen preciso les espera!”. Habiendo hecho esto durante cuarenta días, ayunando, velando, predicando y convirtiendo a muchos al arrepentimiento, murió en el Señor, habiendo previsto su propia muerte doce días antes. CCXXXII. Sobre diversos santos que han dormido. Concuerda con este milagro, digo el relativo al ascenso de las almas hacia el cielo tras la partida de aquí, también el teólogo Crisóstomo, exponiendo sobre los que han dormido de esta manera:“ Previendo esto y cosas aún más inefables que estas, los que mueren, unos se agitan en el lecho queriendo huir, pero no pudiendo, otros rechinan los dientes y otros se golpean las mandíbulas y otros giran los ojos lastimosamente y encogen las manos, mientras la fuerza del cuerpo disminuye poco a poco y la lengua arde terriblemente; pues ven entonces a los divinos ángeles reclamando el alma de forma temible y rápida, y a los malvados demonios presentes, pidiendo cuentas, acusando con vehemencia e intentando arrebatarla para sí; luego, también, al ladrón que entra repentinamente y, al arrancar el alma del cuerpo, se marcha con mucha tristeza a lugares extraños y totalmente desconocidos. Muchos, pues, de nosotros, hermanos, necesitamos entonces de oraciones, muchos de buenas obras, mucha necesidad tenemos entonces de la ayuda de los ángeles, mucha de la guía y alianza en el ascenso por el aire.
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“ Si, al viajar aquí a un país lejano y a una ciudad extraña, necesitamos de quien nos guíe y dirija,¿ cuántos ayudantes y guías necesitamos más para salvar y atravesar los principados y las potestades y los guardianes del aire y los acusadores, a quienes la divina Escritura llama aduaneros y recaudadores? Por tanto, anticipémonos al rostro de Dios en confesión, anticipémonos antes de ser alcanzados, corramos antes de ser capturados; pues la vida es breve, y el juicio largo; el fin está cerca y el miedo es grande y nadie hay que tenga piedad; pues piensa cómo están las almas porque despreciaron el temor de Dios y sus mandamientos, pidiendo obtener un pequeño alivio y no obteniéndolo, sino lamentando en los infiernos de la tierra sus perezas y sus placeres y sus fornicaciones y las demás maldades, se arrepienten inútilmente de los males que cometieron y se lamentan inconsolables. Por esto precisamente llamamos bienaventurados a los justos y a los niños que mueren, puesto que la copa de la muerte que para nosotros es peligrosa, para ellos es salvadora, y lo que para todos es temible, para ellos es deseable; y lo que nosotros tenemos como principio de castigo, para ellos es principio de salvación; casi diciendo:“ Ángeles pacíficos nos separaron del cuerpo; nosotros pasamos sin dolor y sin obstáculos los principados y las potestades del aire, teniendo buenos guías; pues no encontraron en nosotros lo que buscaban o esperaban; vieron el cuerpo inmaculado y puro y se avergonzaron; vieron el alma incorrupta y brillante y se confundieron; vieron la lengua sin mancha y sin engaño y enmudecieron; pasamos y los despreciamos; atravesamos a través de ellos y los cantamos diciendo:“ Bendito el Señor, que no nos entregó como presa a sus dientes; el lazo fue roto, y nosotros fuimos liberados;” de donde también los ángeles que nos engañaban se alegraban, los justos nos abrazaban, los santos se regocijaban diciendo:“ Bien han llegado los amigos de Cristo y herederos de los bienes eternos”. Y, ciertamente, también Gregorio, el homónimo de la teología, en el discurso fúnebre de su hermano Cesáreo, dice:“ Me convenzo por las palabras de los sabios de que toda alma bella y amante de Dios, cuando es liberada del vínculo del cuerpo y se aparta de aquí, inmediatamente entra en la percepción y contemplación del bien que le espera, ya que lo que la oscurecía ha sido purificado o depuesto— no sé qué más decir—, disfruta de una alegría maravillosa y se regocija y, propicia, se dirige hacia su propio señor, habiendo dejado atrás la vida de aquí como una prisión cruel y habiéndose sacudido las cadenas que la rodeaban, por las cuales el ala de la inteligencia era arrastrada hacia abajo, y como si ya disfrutara en su imaginación de la bienaventuranza reservada”. Del mismo modo, también el gran Atanasio en la vida de san Antonio dice:“ Habiéndose levantado a orar alrededor de la hora novena, sintió que era arrebatado en su mente; y, de pie de forma paradójica, se veía a sí mismo como si hubiera salido de sí mismo y como si fuera guiado hacia el aire por algunos, luego, unos amargos y terribles estaban de pie en el aire y querían impedirle para que no pasara. Mientras los que lo guiaban luchaban, aquellos pedían cuentas, por si fuera responsable ante ellos; queriendo, pues, ellos pedir cuentas desde su nacimiento, los que guiaban a Antonio no lo permitían:“ Lo que es desde su nacimiento, decían, el Señor lo borró; pero desde que se hizo monje y se comprometió con Dios, que se le pidan cuentas”. Y, entonces, al acusarlo y no poder probarlo, el camino quedó libre para él y sin obstáculos. Y al instante se vio a sí mismo como si volviera en sí y se olvidó de comer, y permaneció el resto del día y toda la noche orando y gimiendo. Se maravillaba al considerar contra quién es la lucha y a través de cuántos trabajos tiene uno que atravesar el aire, y recordó que esto es lo que decía el apóstol“ según el príncipe de la potestad del aire”; pues en esto el enemigo tiene la potestad de luchar e intentar impedir a los que pasan, de donde sobre todo exhortaba diciendo:“ Tomad la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo”, para que, no teniendo el enemigo nada malo que decir sobre nosotros, sea avergonzado; por tanto, pues, permanezcamos incesantemente en la ascesis sabiendo que, si descuidamos un día, no nos perdonará por el tiempo pasado, sino que Dios se indignará más contra nosotros por la negligencia. Pues así escuchamos en Ezequiel; así también Judas perdió por una noche el esfuerzo de todo el tiempo pasado; pues ni nuestro enemigo descuida preocuparse siempre por nuestra perdición diaria, y si nos encuentra descuidados, ataca con más fuerza; y para no ser negligentes, es bueno meditar siempre el dicho apostólico:“ Muero cada día”. Pues si vivimos como si muriéramos cada día, no pecaremos. Lo que se dice es lo siguiente: Que al levantarnos cada día no pensemos que llegaremos a la tarde y, al ir a acostarnos, no pensemos que nos levantaremos. Después de esto, habiendo tenido una vez una conversación con algunos sobre la conducta del alma y cuál será su lugar tras la partida, la noche siguiente alguien lo llama desde arriba diciendo:“ Sal, Antonio, y mira”. Y, habiendo salido y mirado hacia arriba, vio a alguien de aspecto largo y temible de pie, y a algunos que subían como si tuvieran alas, y a aquel extendiendo las manos y a unos siendo impedidos por él, mientras otros volaban por encima y eran llevados sin preocupación; y ante estos últimos aquel largo rechinaba los dientes, mientras que ante los que caían se alegraba, y se produjo una voz que decía:“ Entiende lo que ves, Antonio”. Y, habiéndose abierto su mente, supo que era el paso de las almas. Y al largo que estaba de pie, el diablo, enemigo de nuestro linaje, y a los que eran responsables ante él los retenía e impedía pasar, mientras que a los que no eran responsables no podía retenerlos”.
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Por esto mismo, también el gran y muy luchador Eustracio, estando a punto de ser perfeccionado, aunque a través del martirio, oró diciendo:“ Engrandeciendo te engrandeceré, Señor, porque miraste mi humildad y no me encerraste en manos de enemigos y salvaste de las necesidades mi alma; y ahora que tu mano me cubra, y venga sobre mí tu misericordia, porque mi alma está turbada y dolorida al salir de este cuerpo, no sea que la malvada voluntad del adversario se encuentre con ella y la obstaculice en la oscuridad por los pecados cometidos por mí en la ignorancia en esta vida; sé propicio conmigo, Señor, y que mi alma no vea el rostro oscurecido de los malvados demonios, sino que la reciban tus ángeles radiantes y luminosos. Da gloria a tu santo nombre, y con tu poder llévame a tu divino tribunal; al ser juzgado, que no me alcance la mano del príncipe de este mundo para arrastrarme a mí, el pecador, al abismo del Hades”. Por tanto, también el gran apóstol Judas en su epístola católica manifiesta esto diciendo:“ El arcángel Miguel, dice, cuando disputaba con el diablo sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de blasfemia, sino que dijo:“ El Señor te reprenda”, diablo; pues queriendo mostrar la tiranía oculta del diablo sobre las almas humanas, que tuvo para oponerse al entierro del cuerpo de Moisés, para que aprendamos que, hacia los lugares de descanso, el diablo, con las fuerzas malvadas y apóstatas que están con él, impide que las almas sigan el camino de arriba, por lo cual también los ángeles las reciben al salir del cuerpo”. Así también Martirio de Antioquía en la misma epístola dice:“ Puesto que, al separarse el alma del cuerpo tras la partida de aquí, inmediatamente le salen al encuentro fuerzas angélicas buenas y una tropa de demonios malvados para que, según la calidad de las obras que hicieron, malas o buenas, estos o aquellos la lleven a los lugares dignos para ser guardada hasta el juicio final, en el cual todos seremos presentados a juicio, a la vida eterna y al descanso o a la llama infinita del fuego seremos llevados, lo cual, queriendo Dios mostrar mediante algún tipo corporal, dispuso que en la muerte de Moisés apareciera el arcángel Miguel disputando sobre su cuerpo y el malvado demonio oponiéndose, y que a este Miguel, siendo un buen ángel, le saliera al encuentro y lo ahuyentara, sino que cediera al Señor de todo el juicio sobre aquel; para que mediante esto aprendamos que hay una angustia del alma tras la salida y que es necesario prepararse mediante las buenas obras para obtener la alianza evangélica, mientras los demonios rechinan contra nosotros con envidia y amargura en todo”. Dice, pues, también el gran confesor Máximo a Juan el cubiculario:“¿ Quién, amado, de los que están manchados como yo con la suciedad de los pecados, no teme la presencia de los santos ángeles, por quienes, al recibir el fin de la vida según el decreto divino, es expulsado violentamente del cuerpo con ira y sin quererlo?¿ Quién, sabiendo que tiene la conciencia manchada, no teme el encuentro bárbaro y cruel de los malvados demonios, cuando cada uno de ellos, tras la salida, arrastra sin piedad el alma miserable hacia sí en el aire y la avergüenza con la prueba de lo que ha hecho, y le causa una desesperación lastimosa de toda esperanza en los bienes futuros?”. Tras el diagnóstico y la rendición de cuentas que tiene lugar en el aire ante los espíritus de maldad, le sigue la caída y residencia hacia el Hades, en cuya profunda oscuridad y pesadísimo silencio viven, teniendo como alimento las almas allí condenadas los gemidos más agudos y las lágrimas más amargas y la tristeza por los males, esperando siempre nada más que la justa retribución por el justo decreto. Esta tristeza y dolor incesantes se los constituye la esperanza de la resurrección, el día de la presencia del temible juicio de Cristo, la presentación más espantosa y la defensa sobre todo lo vivido, en la cual unos se pondrán a la derecha del juez y recibirán las promesas de los bienes inefables, mientras que los que obtuvieron el puesto de la izquierda, el fuego eterno, las tinieblas exteriores y el gusano que no duerme, el crujir de dientes y el llanto continuo, y la vergüenza y el castigo infinitos. Pensando y reflexionando de antemano en estas cosas, con razón se lamentan y se afligen como condenados y sin defensa, sin haber escuchado la enseñanza del sabio que dice:“ Todo lo que tu mano encuentre para hacer, según tu fuerza, hazlo, porque no hay obra, ni razonamiento, ni conocimiento, ni sabiduría en el Hades, adonde tú vas”; puesto que“ No hay en la muerte quien se acuerde de ti; y en el Hades,¿ quién te confesará?”. Pues no hay allí quien se acuerde de Dios y diga con alegría:“ Me acordé de Dios y me alegré”, ni quien confiese y se salve, porque el Señor cerró contra ellos toda confesión y corrección. Por tanto, también el bienaventurado Nilo exhorta diciendo:“ Acuérdate también de la situación en el Hades y piensa cómo están allí las almas, en qué amargura de silencio, en qué terribilidad de gemido, con qué miedo o angustia, o con qué expectativa esperan el dolor incesante, y teniendo el frío y aquel llanto infinito”. No solo eso, sino que Gregorio, el ilustre papa de Roma, en el diálogo con Pedro dice:“ Si creemos que las almas de los santos están en el cielo, ciertamente confesaremos también que las de los pecadores están en el Hades”. Y así como la bienaventuranza alegra a los santos y los llena de alegría continua, así hay que creer que a los pecadores en el Hades los retiene la tristeza, la angustia y el dolor por siempre, como la llama de un horno que quema sus almas, tal como lo que sucede con el rico y Lázaro”.
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Que cada uno al morir recibe ya desde aquí cierta percepción y seguridad de lo que le espera por lo que hizo, dice el apostólico Dionisio en los escritos sobre los que han dormido santamente:“ Cuando llegan al fin de la vida de aquí, ven más claramente el camino hacia la incorrupción como si ya estuviera más cerca, y los dones de la gracia divina, y cantan a la divinidad, y se llenan de placer divino, sin temer ya el cambio hacia lo peor, sino sabiendo bien que poseerán los bienes creados de forma segura y eterna; pero los que están llenos de contaminación y manchas impías, si han obtenido alguna iniciación sagrada, ellos mismos, habiéndola rechazado destructivamente desde su propia mente, se pasaron a los deseos corruptores, cuando llegan al fin de la vida de aquí, ya no les parecerá despreciable la legislación de los divinos oráculos, sino que, al contemplar con otros ojos los placeres destructores de sus propias pasiones y al llamar bienaventurada la vida sagrada de la que han caído insensatamente, se separan lastimosa e involuntariamente de la vida de aquí, sin ser guiados hacia ninguna esperanza sagrada debido a la vida pésima. Nada de esto sucede en las dormiciones de los hombres santos, de quienes el que llega al fin se llena de alegría sagrada por sus propias luchas y con mucha alegría emprende el camino de la sagrada regeneración”. Lo cual, pues, también el divino Diádoco manifiesta diciendo:“ Si, pues, no nos arrepentimos adecuadamente y no nos confesamos de todos nuestros pecados, encontraremos en nosotros cierta cobardía oculta en el momento de la salida. Debemos orar los que amamos al Señor y encontrarnos fuera de todo miedo; pues el que se encuentra en miedo, es evidente que se irá hacia los príncipes del Tártaro; pero el alma que se regocija en el amor de Dios en la hora de la disolución, encontrándose por encima de todas las acciones oscuras, se apresura con alegría hacia los ángeles de la paz y es llevada”. Y, ciertamente, Nilo, el santo, dice de nuevo:“ Verdaderamente es temible el misterio de la muerte, cuando la presencia de los que reclaman el alma la retiene temblando ante la salida, y terrores y figuras temibilísimas, cuando los demonios reprochan el pecado y la arrastran hacia sí amenazando con lugares sin alegría y sombríos, de modo que antes del tormento la consternación es suficiente para el castigo, cuando la conciencia, volviéndose hacia las faltas, tiembla ante el castigo que permanece según el valor de lo cometido. De ahí que el cuerpo yace empapado en sudor, mostrando signos del esfuerzo interior, y de la agitación oculta ofrece pruebas evidentes lo que se ve. De ahí, como los que prueban medicinas amargas contraen el rostro del alma por la fealdad, ante la cual tuvieron una disposición cruel por lo que vieron allí, habiendo impreso el carácter del rostro con la figura de lo que aparece, manifestando su propia aflicción oculta”. Así, ciertamente, también Crisóstomo dijo de nuevo:“¿ No sabéis cómo en el último día los pecados retuercen el alma?¿ Cómo agitan el corazón desde abajo? De ahí que hay muchos terrores al escuchar entonces relatos y visiones temibles, cuya visión ya no soportan los que se van, y sacuden el lecho mismo con mucha violencia y parecen temibles a los presentes, mientras el alma se empuja a sí misma hacia adentro y no quiere ser arrancada del cuerpo; pues si al ver hombres temibles nos asustamos, al ver ángeles amenazadores y fuerzas severas de los que acompañan,¿ qué no sufriremos, siendo arrastrados fuera del cuerpo y separándose el alma, lamentándose mucho allí y en vano?”. Y, ciertamente, también el gran Basilio exhorta diciendo:“ No pospongas, pues, día tras día, para que no caigas en un día que no esperas, cuando te abandonen los medios de vivir, y la falta de recursos”
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Y, ciertamente, el gran Efraín dice en los pasajes sobre Caín:“ Y Caín fue condenado a gemir y temblar, contenido por la conciencia; pero esto lo sufrirá bajo el castigo eterno; pues el lugar del juicio para el que gime y tiembla años sobre esta tierra es el valle del llanto, según las sagradas Escrituras, no la tierra por el juicio, ni el juicio por la tierra; pues no pecó la tierra, sino el hombre; pues la tierra se convierte en vengadora de la justicia de Dios, como la palabra de los jueces y el hierro de los verdugos, y puede, dice, en lo temporal llegar a ser juicio eterno; y la carne de los hombres ahora es mortal, pero entonces llegará a ser inmortal, y el paraíso, consistiendo en cosas sensibles, tiene el goce eterno. No se ha dicho en parábola sobre el paraíso, no fue plantado en figura siendo inexistente. Pablo lo vio después de 22 años; allí partió y escuchó los misterios de la Iglesia:“ Subió al tercer cielo y escuchó las palabras eternas de lo venidero”. Dios revistió de la misma gracia al cielo y a la tierra, y habiendo establecido el paraíso en promesas eternas; a ti, el incrédulo, te parece temporal lo sensible, pero a mí, el creyente, incluso lo temporal me parece eterno. No entiendes el poder, puesto que no crees en la gracia; no hallarás la comprensión, porque no conoces el consejo de la Divinidad. Me exiges una razón de cómo lo temporal es eterno; exige también a Pablo por qué dijo que hay una narración que no es lícito al hombre hablar. Y si la razón es inalcanzable, mucho más el poder de Dios es inefable, y el paraíso, por tanto, es sensible, pero no temporal, y la promesa en él está en árboles, pero no temporales; y, ciertamente, la metrópolis Jerusalén es temporal ahora y corruptible, pero fue elegida como morada del Dios incorruptible por naturaleza y eterno, la cual, ciertamente, un poco después llegará a ser incorruptible y iluminada por Dios en la regeneración y morada de los justos, según la voz tronante del hijo del trueno, Juan, en el Apocalipsis:“ Jerusalén”, la verdaderamente construida por Dios, y custodiada por Dios, y adornada por Dios, y deseada por Dios:“ Pues el Señor ama tus puertas más que todas las moradas de Jacob”, a la cual, ciertamente, honrándola como gloriosa y ciudad de Dios, dice:“ Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios”, y como hemos oído, así también hemos visto, en la ciudad del Señor de las potencias, en la ciudad del Dios de Jacob,“ Dios la ha fundado para siempre”.
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Esta tierra santa y deseable, y venerabilísima y amadísima, de la cual el primer hombre fue hecho y todos los profetas y los apóstoles brotaron, y, ciertamente, la misma santísima Madre de Dios, superior a todas las criaturas celestiales y terrenales, floreció y dio a luz al Señor y Dueño de todo esto, y se convirtió en mediadora de la salvación del mundo, y el monte divino Sión, siempre célebre, la sagrada metrópolis del gran Rey Dios y Salvador nuestro, Jerusalén, fue ocupada por los sarracenos, sumamente malvados e impuros. Puesto que, pues, se hicieron dueños de aquella santa, habiendo prevalecido grandemente, permitiéndolo Dios por los pecados de los que habitaban en ella, se apoderaron de todas las regiones y ciudades. Cuando, ciertamente, el emperador Constante, nieto de Heraclio, trabó guerra con ellos y, derrotado, buscó la salvación en la huida, como se ha dicho antes. CCXXXVII. Reinado de Constantino el Pogonato. Después del mencionado Constante, asesinado en Sicilia, reinó Constantino, su hijo, quien, habiendo sabido la muerte de su padre, con una gran flota tomó Sicilia, y habiendo sometido a Nizizo, que había reinado, y a los asesinos de su padre, mató a todos, igualmente también al patricio Justiniano, padre del santo Germano el patriarca, y a Germano, siendo muy joven, lo castró. Este fue llamado Pogonato, pues habiendo partido imberbe en la venganza de su padre, regresó con barba a la ciudad. Reinó junto con sus hermanos, pero habiendo sido traicionado por ellos y habiendo prevalecido, hizo a todos mutilar la nariz, y desterró a Heraclio y a Tiberio, quien también reinó 17 años. CCXXXVIII. Sobre la herejía de los paulicianos. Es necesario también tratar sobre la herejía de los paulicianos. En los tiempos de Constante, padre de Constantino, el asesinado en Sicilia, apareció Constantino, quien también se llamó a sí mismo Silvano. Y tal herejía es así. Los paulicianos, que también fueron llamados maniqueos, fueron renombrados de maniqueos a paulicianos, por un tal Pablo de Samosata, hijo de una mujer maniquea llamada Calinica, quien tuvo dos hijos, este Pablo y Juan. A estos, pues, habiéndoles enseñado la herejía maniquea, los envió desde Samosata a los armenios como predicadores de su herejía, quienes, habiendo llegado a una aldea de Fanarrea, sembraron allí su herejía. Desde entonces, pues, la aldea fue llamada Episparis, y sus discípulos fueron llamados paulicianos.
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Estos, después de algunos años de la enseñanza de Pablo, tuvieron muchos otros maestros, uno llamado Constantino, quien se renombró a sí mismo Silvano. A este, pues, tienen como jefe de sus maestros y no a Pablo; pues este les entregó sus herejías, no por escrito, sino oralmente según la tradición, pero el Evangelio y el Apóstol por escrito, habiendo entregado los textos inalterados en la escritura y en las palabras tal como los que están entre nosotros, pero habiendo distorsionado cada capítulo hacia sus propias herejías, habiéndoles legislado también esto, que no deben leer ningún otro libro, sea cual sea, excepto el Evangelio y el Apóstol. Después de Constantino, el llamado Silvano, tuvieron como segundo maestro a uno llamado Simeón( a quien renombraron Tito, 3º Genesio), quien lo renombró Timoteo, 4º José, a quien renombró Epafrodito; después de este a Zacarías, pero a este, como mercenario y no verdadero pastor, algunos de ellos lo rechazan; 6º a Baanes el sucio, y séptimo tuvieron a Sergio, quien también se renombró a sí mismo Tíquico. A Manes, pues, y a Pablo, y a Juan, y a otros muchos, a quienes alguien les mencione, los anatematizan prontamente, pero a Constantino, el llamado Silvano, y a Simeón, el llamado Tito, y a Genesio, el llamado Timoteo, y a José, el llamado Epafrodito, y a Baanes el sucio, y a Sergio, el llamado Tíquico, como sus maestros de ninguna manera los anatematizan, sino que los tienen como apóstoles de Cristo. Tienen también 7 iglesias en su confesión: 1ª la Macedonia, que es Castro de Colonia, 2ª la Cibosa, a la que instruyó Constantino, el llamado Silvano, y Simeón, el llamado Tito, 3ª la Acaya, que es una aldea de Samosata, 4ª la Manaalis, a la que instruyó Genesio, el llamado Timoteo, 5ª la de los filipenses, llamando discípulos de José el Epafrodito y de Zacarías el mercenario, llamado pastor por ellos, 6ª la de los laodicenses, dicen que son los argautas, y la de los efesios, los que están en Mopsuestia, y la de los colosenses dicen que son los cinochoritas, las cuales 3 iglesias, dice, Sergio, el llamado Tíquico, anatematizó. A estos, pues, sus 7 maestros y sus 7 iglesias los tienen como honorables, a quienes también veneran; pero a todos los demás, a quienes alguien les mencione, los anatematizan y los rechazan.
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Tienen como primera herejía la de los maniqueos, confesando dos principios como aquellos; dicen, pues, estos, que una sola cosa es la que nos separa de los romanos, que nosotros decimos que existe otro Dios, el Padre celestial, quien en este mundo no tiene autoridad, sino en el venidero, y otro Dios, el creador del mundo, porque él tiene la autoridad de este mundo presente. Los romanos, dicen, confiesan que es uno y el mismo Dios, el mismo Padre celestial y creador de todo el mundo, y se llaman a sí mismos cristianos, pero a nosotros romanos. Dicen a los que los desconocen prontamente:“ Creemos en el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo, el Padre celestial”, y“ anatema, dicen, al que no cree así”, tramando muy estudiadamente su propia maldad; pues no añaden, cuando dicen el Padre celestial, que es el único verdadero, el que hizo el cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos; y es necesario que el ortodoxo que dialoga con él pida al maniqueo que diga el símbolo de nuestra fe, que es:“ Creo en un Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles”, y lo siguiente. Después, blasfeman inmensamente contra la santa Madre de Dios; pero si son forzados por nosotros a confesarla, dicen alegóricamente:“ Creo en la santísima Madre de Dios, en la cual entró y salió el Señor”, y dicen que ella es la Jerusalén de arriba,“ en la cual entró Cristo como precursor por nosotros”, como dice el Apóstol. Y no dicen según la verdad la santa María la Madre de Dios, ni que el Señor se encarnó de ella. Blasfeman también contra los divinos misterios de la santa comunión del precioso cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, diciendo que las palabras de él, el Señor, dándolas a los apóstoles, decía:“ Tomad, comed, bebed, no pan y vino”, y dicen que no se ofrece pan y vino. Blasfeman contra la preciosa cruz, diciendo que Cristo es la cruz, y que no debe ser venerado el madero como instrumento maldito. Rechazan a los profetas y a los demás santos, y además también al santo Pedro, el gran primer apóstol, más que a todos lo difaman y rechazan, diciendo que ninguno de ellos está en parte de los salvados, llamando iglesia católica a sus propias asambleas frente a nosotros en su alegoría; pues ellos dicen sus oraciones entre sí, y bautismo las palabras del Evangelio, como dice el Señor:“ Yo soy el agua viva”.
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Todo esto y más que esto, cuando son descubiertos, lo alegorizan; pero es necesario dialogar con ellos sensata y distintamente sobre todo. Pues también tienen la mentira a mano como ley propia siempre, especialmente cuando son forzados, mintiendo y diciendo, según se les ordene o se les inste, siendo irreprochables ante sí mismos. Pues así les entregó Manes, que: No soy yo despiadado, dice, como Cristo, quien dijo:“ Cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré”; sino que yo, al que me niega delante de los hombres y busca su propia salvación, como si no me negara, lo recibiré con alegría, y la retractación y la mentira como la confesión hacia mí, sin culpa. Igualmente, rechazan también a los presbíteros y a los demás sacerdotes que están entre nosotros; ellos llaman a sus sacerdotes compañeros de viaje y notarios, siendo indiferentes a todos ellos tanto en las formas como en las dietas y en toda la estructura del resto de la vida. Tienen todos los dichos del Evangelio y del Apóstol distorsionados, contrarios a los que están entre nosotros, pero compuestos por ellos como si se ajustaran a sus propias herejías; pues como se ha dicho en la escritura y en las palabras, así son inalterados como los que están entre nosotros, pero distorsionan los significados, como sobre esto se ha dicho más claramente en los pasajes extensos. Veneran el Evangelio que está entre nosotros cuando sucede, no en la cruz, sino en el libro, diciendo que son palabras de Cristo y por esto los venero. Pero cuando algunos de ellos caen en debilidad y dolor, se ponen la cruz encima; y al obtener la salud, de nuevo la rompen y la arrojan al fuego para quemarla. Algunos de ellos también bautizan a sus hijos por los presbíteros( siendo cautivos entre ellos); otros, entrando en la iglesia nuestra de los ortodoxos, comulgan ocultamente( de los divinos misterios) para mayor engaño de los más sencillos. Usando tales artimañas e hipocresías, usan toda incontinencia y contaminación de ambas naturalezas humanas indiferente y temerariamente, y dicen que algunos de ellos difieren hacia sus padres y solo de ellos mismos. Hasta aquí lo referente a tal herejía. Pero se levantó contra el emperador Constantino el Pogonato, nieto de Heraclio, quien habiendo reinado 17 años, como se ha dicho, murió de disentería. CCXXXIX. 6º Concilio. En cuyo tiempo ocurrió el 6º concilio en Constantinopla, reuniéndose por 3ª vez los 227 santos Padres en el año 17 del reinado de Constantino, hijo de Constante, padre de Justiniano, presidido por Teodoro y Jorge, presbíteros, y Juan, diácono, representantes del papa Agatón de Roma, Jorge de Constantinopla, Teófanes de Antioquía, ordenado por el mismo concilio, debido a que el anterior Macario fue depuesto entonces por haberse opuesto a lo dogmatizado ortodoxamente por este. De la administración de Alejandría Pedro, monje, y de la de Jerusalén nadie, debido a que los tronos de los patriarcas estaban vacantes, ocupados entonces por la nación de los sarracenos, contra Teodoro, obispo de Faran, Honorio de Roma, Ciro de Alejandría, y Sergio y Pirro y Pedro y Pablo, obispos que fueron de Constantinopla, y además también contra los que renovaron la herejía de estos( en este santo concilio herejes, es decir) Macario, el llamado presidente de Antioquía,( y) Esteban, su discípulo,( además) también Policronio, el anciano de mente infantil, diciendo una voluntad y una energía en nuestro Salvador Jesucristo( y Dios), a quienes, habiendo anatematizado, proclamó dos voluntades naturales, es decir,( dos) voluntades y dos energías naturales en el único Cristo y Dios nuestro.
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En su reinado vinieron los sarracenos en una gran flota contra Constantinopla, anclando en la costa del Séptimo. Constantino se enfrenta a ellos, por quienes se producían muchísimas batallas navales cada día desde el tiempo de primavera hasta el de otoño. Estando todavía el invierno, la flota de los sarracenos, cruzando, invernaba en Cícico. Y de nuevo, comenzando la primavera, habiendo zarpado de allí, igualmente se ocupaba de la guerra por mar. Habiendo durado la guerra siete años, la flota de los sarracenos no lograba nada más, sino que, habiendo perdido muchos e innumerables hombres de combate, regresaron a los suyos. Y habiendo llegado a las partes de Silaeo y siendo retenidos por vientos duros y violentos y por el oleaje marino, perecieron por completo. Cuando también se compuso el Acatisto y el condakion de la santísima Madre de Dios:“ A la invencible estratega” y el:“ Orden de los cristianos”, y el:“ Intercesión ferviente”. Después de esto, los del tema de los anatólicos, habiendo llegado a Crisópolis,( gritaban) diciendo:“ Creemos en la Trinidad; proclamemos y coronemos a los 3”; ante lo cual, enfurecido Constantino porque él solo estaba coronado, y sus dos hermanos no tenían ninguna dignidad, envía( hacia ellos a un patricio como si aceptara esto y los invitara a deliberar las primacías con el senado). Y, ciertamente, habiendo entrado en la ciudad, los empaló y a sus hermanos les mutiló la nariz. En cuyo tiempo la nación de los búlgaros( en las partes septentrionales y transmarinas del Ponto Euxino desde el llamado lago Meótide) atacó Tracia( con mucha pobreza y carencia; lo cual, habiendo sabido Constantino y entristecido mucho) se lanzó contra ellos con mucha batalla naval y terrestre, y a través de la mitad del continente del río Danubio las formaciones de infantería, y a través de la costa cercana anclando las naves, los búlgaros, temiendo mucho, se encerraron en fortificaciones inexpugnables. Habiendo sufrido el emperador agudamente de podagra y siendo forzado a regresar al mediodía por causa de un baño con 5 dromones, dejó al pueblo y a los generales ordenando sitiar y combatir a la nación. Pero el pueblo, pensando que el emperador huía, se dio a la fuga, sin que nadie los persiguiera. Los búlgaros, habiendo visto( y habiendo salido de la fortificación), los persiguieron por detrás y, habiendo matado a muchos y saqueado, se apoderaron de lo suyo desde entonces y dominaron la tierra de los cristianos. De donde, forzado el emperador, hizo la paz con ellos, dando pactos para vergüenza de los romanos,( como saqueando toda Tracia y lo que está más allá de esta).
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« Siendo ella verdaderamente la Madre de Dios». 48. Mientras él clamaba esto e invocaba a la Madre de Dios, María, y exhortaba a todos y dictaminaba que es necesario honrar y venerar a la Siempre Virgen como Madre de Dios en sentido propio, su miserable alma se separó de su cuerpo de manera terrible y penosa. 49. Sobre esto, el divino Nicéforo, patriarca de Constantinopla, dice lo siguiente:« Puesto que entre los enemigos de Cristo se rumorean ciertas cosas que el padre de la mentira les habría inspirado, examinemos también esto. Pues, por odio a Cristo y a su Iglesia, mienten al decir que se le concedieron tiempos larguísimos, una vida prolongada y una existencia placentera por parte de Mamón, y que alcanzó la cima de la prosperidad; le atribuyen victorias sobre los bárbaros y muchísimas hazañas, cosas que ni siquiera es justo que lleguen a oídos de los sensatos. Pero, para que no dañen a algunos de los más sencillos o ignorantes con las invenciones nacidas del engaño, refutemos esto exponiendo a los insensatos que se engañan a sí mismos con palabras terribles. Que todo lo suyo fue vergonzoso, y que era abominable para Dios, para los ángeles y para los hombres piadosos, no es algo que pase desapercibido. Pues, arrastrado a las pasiones de la carne y contaminando cuerpo y alma con los bárbaros y helenos prohibidos, el desdichado superó la bestialidad de los animales irracionales. Y que esto lo declaren no pocos de los que, habiendo renunciado a él, viven hasta el día de hoy. Junto con esto, lo que le sucedió en su cuerpo. Pues, azotado por dolores y sufrimientos inefables, como es natural que padezcan los ulcerados, se encontraba en un estado sumamente penoso e incurable, y algunos de sus miembros, al haberse desprendido por la ulceración y la corrosión, se consumían lastimosamente; y, aterrorizado continuamente por las Erinias, pasaba muchas veces el tiempo nocturno amargamente y sin dormir. Dejemos de lado el hablar ahora de lo desagradable y vergonzoso de su dieta; pues lo que tomaba para el almuerzo, antes de ser completamente tragado, llegaba a ser juzgado por los vómitos. 657.¿ Y quién podría describir el carácter impetuoso y bestial hacia sus servidores, y lo más insoportable del servicio, lo que soportaban sus cuerpos? Pues cada día sus cuerpos eran desgarrados por muchos azotes; y golpeando sus rostros con puños y saltando sobre ellos con los pies, no actuaba de manera más humana que las fieras carnívoras.¿ Y qué decir de las mutilaciones de bocas, miembros y ojos, y de los otros terribles tormentos, de las ejecuciones injustas de hombres inocentes y de las muertes amarguísimas por fuego, mostradas especialmente contra los ortodoxos? Pues los malvados escuderos y guardaespaldas de su locura, habiendo cortado las narices de muchísimos hombres santos, como antaño la cabeza del Precursor a Herodes, así también se la llevaban al Herodes de nuestro tiempo como un regalo dulce y deseable sobre una bandeja. Las extracciones de ojos, las quemaduras de barbas y los derramamientos de sangre, lo atestiguan los que hasta ahora llevan las marcas. Y el abismo del mar conoce las muertes violentas y extraordinarias de tales personas; las piedras gritan. Las victorias que le atribuyen sus aturdidos y frenéticos partidarios, para mencionar una de las más importantes, son tales: puesto que se había preparado para defenderse contra la nación escita asentada en el occidente, reúne todo el ejército bajo su mando, y al ir al encuentro de los enemigos, lo que sucedió con el resultado de la guerra lo atestiguan los hechos; pues hasta el día de hoy, los lugares huecos y llanos cerca de la llamada ciudad de Aqueloo, que recibieron los cuerpos de los mencionados, lo demuestran claramente. Pues casi todo el ejército de los romanos fue obra de la espada escita. Y si hizo algo pequeño y no muy digno de mención, es esto: habiendo oído que los bárbaros que habitan hacia el oriente estaban en discordia sobre sus propios jefes y ocupados en la guerra civil, avanzando como un loco, más como un bandido que como un estratega,
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contra las regiones de Armenia y Siria, toma sus fortalezas mediante la rendición de los habitantes y los trasladó a Tracia. Tales fueron, pues, sus hazañas y los trofeos improvisados contra los enemigos. 658. Tales también sus arrogancias contra la verdad y la piedad. Pues se desvergonzó enfureciéndose tanto contra Dios como contra los hombres sagrados que le pertenecían como ofrendas. Y este esquema angélico y apostólico de la vida monástica, abominándolo el odiador de Dios y profano, le impuso el nombre innombrable para ellos, como epónimo de la piedad. Pues la piedad es una abominación para los pecadores, y el santo es impuro para los malhechores.¿ Y quién, como dije, narrará dignamente lo que el tirano hizo al avanzar con tiranía contra ellos? Pues obligándolos a abjurar de las promesas y pactos hechos ante Dios, el ilegal legisló que, habiendo desechado el hábito sagrado, se vistieran con el de los laicos. Y los monasterios fundados para la gloria de Dios, el excrementicio y de nombre excrementicio los convirtió en viviendas de soldados, establos y letrinas. Luego, al llegar al final de los males y de su vida odiada por Dios, y consumiéndose por la agudeza de las fiebres y las inflamaciones, viendo de antemano claramente la llama del infierno que lo esperaba, se reflejaba en ella y en las mordeduras del gusano que no duerme, gritando continua y fuertemente que estos eran los vestíbulos y preludios del infierno. Habiendo descansado, pues, en tales y tantas comodidades, por las cuales oímos que también Diocleciano y Maximiano terminaron, así, muriendo mal y miserablemente, pone fin a su vida vergonzosa y malvada el enemigo implacable de Cristo y de todos sus santos y su adversario más hostil. CLIV. Reinado de León, hijo de Constantino el Coprónimo.( Después de Constantino el Coprónimo) reinó su hijo, el nacido de la jázara, durante 5 años.( Este comenzó a extenderse, habiendo apaciguado a los que estaban en el poder con los muchos bienes dejados por su padre, y fingiendo ser piadoso ante el pueblo y amigo de la Madre de Dios y de los monjes, nombrando incluso a algunos monjes metropolitanos en ciertas sedes). 2. Entrando, pues, los gobernadores de los temas con una gran multitud en la ciudad, pedían a Constantino, su hijo, como emperador; pero él, temiendo por sus hermanos, les respondió:« Mi hijo es mi único hijo, y temo hacer esto, no sea que me sobrevenga la muerte y, siendo él un niño, lo matéis y propongáis a otro en su lugar». Ellos, con juramentos terribles, le aseguraban no aceptar a otro emperador fuera de él. Desde la fiesta de Ramos hasta la Gran Iglesia pedían esto; el Viernes Santo les ordenó jurar sobre los maderos preciosos. Y juraron tanto los gobernadores de los temas como los de los regimientos internos y todos los ciudadanos, no aceptar a otro emperador fuera de León y Constantino y su descendencia. 3. Y el Sábado Santo presentó a Eudocimo, su hermano, como noble, y salió con dos césares, tres nobles y el joven Constantino a la Gran Iglesia, y habiendo hecho lo acostumbrado, subió al ambón con el patriarca y su hijo. Entrando todo el pueblo y depositando sus documentos en la mesa sagrada, dijo el emperador:« He aquí que de la mano de Cristo y de la santa Iglesia recibís a mi hijo». Ellos gritaron:« Hijo de Dios, sé nuestro garante de que recibimos de tu mano al señor Constantino como emperador, para protegerlo y morir por él». 4. Y al día siguiente, el Domingo de Pascua, fue coronado en el Hipódromo por su padre y el patriarca ante todo el pueblo, y los dos emperadores salieron a la iglesia con los dos césares y los tres nobles. 660. 5. Habiendo salido los árabes, el emperador envió a los ejércitos y obtuvo una victoria
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grandísima; habiendo salido a Sofianas y celebrado el Maiuma, celebró el triunfo; pues allí era costumbre que los emperadores recibieran los botines. 6. Habiendo muerto el patriarca Nicetas, el eslavo, es nombrado el honorable patriarca Pablo, honrado en palabra y obra, chipriota de nacimiento. 7. Se denunció al emperador que Teófanes, el papas del palacio, y tres cubicularios junto con él, veneran y adoran las santas imágenes. El emperador, al oír esto y desenmascarar la maldad oculta en él, los golpeó sin piedad y, matándolos secretamente, los hizo confesores. 8. Aarón, el rey de los árabes, habiendo salido a los temas y tomado muchas fortalezas y hecho cautiverio, regresó. 9. León, siendo muy aficionado a las piedras, se enamoró de la corona de Mauricio y, tomándola, se la puso y salió. Al regresar, su cabeza se carbonizó terriblemente y, así, retenido por una fiebre violentísima y corrompiéndose, entregó su alma, recibiendo la paga de su sacrilegio. CLV. Sobre el perro y su dueño. Durante su reinado, un perro seguía a cierto hombre que viajaba solo; un bandido de camino, habiendo matado al hombre, huyó. 661.( Como) el perro( permaneció) en el lugar y custodiaba el cuerpo de su dueño, otro hombre que venía por el camino, al ver el cuerpo y compadecerse, cavó y lo enterró en la tierra. Al ver esto el perro y agradeciéndolo, siguió al que enterró( el cuerpo de su dueño), cumpliéndole una servidumbre benevolente; el oficio del hombre era el de tabernero; el perro movía la cola a todos los que entraban y salían( del taller). En cierta ocasión sucedió que el asesino entró en la taberna, a quien, al reconocerlo el perro, ladraba y saltaba a su rostro( y no dejaba entrar al hombre). Esto, habiendo sucedido muchas veces, llevó a muchos a la sospecha de algún movimiento divino;( por lo cual), habiendo sido detenido, fue entregado a juicio y, habiendo confesado lo sucedido con toda verdad, fue ejecutado. CLVI. Reinado de Constantino e Irene, su madre, la de Atenas. Después de León reinó Constantino, su hijo, junto con su madre Irene durante 17 años, bajo el cual el dogma de la piedad tuvo principio para hablar con franqueza, la palabra de Dios para extenderse y los monasterios para ser reconstruidos con toda libertad y celo, habiendo resurgido bajo él toda la situación eclesiástica. 2. Después de 40 días( de haber tomado él el poder junto con su madre), habiendo hecho consejo algunos de los que estaban en el poder, aclamaron como emperador a Nicéforo el César, hermano de su marido. 662. 3. A quienes, habiendo azotado y confiscado sus bienes, desterró( a diversos lugares). A los hermanos de su marido, siendo césares y nobles, los hizo tonsurar para ser sacerdotes y los hizo comulgar al pueblo en la fiesta de la Natividad de Cristo; en la cual, habiendo salido( imperialmente en público) con su hijo, ofreció a la iglesia la corona que había sido quitada por su marido, adornada con perlas. 4. En el Muro Largo, cierto hombre que cavaba encontró un sarcófago, y habiéndolo destapado, vio a un hombre grande yacente y letras grabadas en el sarcófago que decían lo siguiente:« Cristo va a nacer de la Virgen( María), y creo en él. Bajo Constantino e Irene( los emperadores) de nuevo, oh sol, me verás». 5. Y el cuerpo de la panfama Eufemia( hundido en el mar junto con el sarcófago por el Coprónimo) fue encontrado en la isla de Lemnos mediante una visión nocturna, y
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trasladado con la debida honra, fue depositado de nuevo en su propio templo, que el mismo Coprónimo y excrementicio había convertido en arsenal y letrina, pero Constantino, junto con su madre Irene, habiéndolo limpiado, lo consagró de nuevo. 6. Irene envió a Carlomagno, el rey de los francos, para que su hija se casara con su hijo. 7. Pero habiéndose disipado por envidia, trajo a una joven de 663 Paflagonia llamada María( nieta del santo Filareto), y la unió a Constantino, su hijo, contra su voluntad y sin quererlo debido a la relación que tenía con la hija de Carlomagno. 8. Aarón, el jefe de los árabes, vino contra la ciudad con gran fuerza y sitió en Crisópolis. 9. El emperador, habiendo enviado gente y tomado el lago de Van, pide a Aarón que se haga la paz entre ellos. Habiendo sido capturados, pues, en esto Estauracio el logoteta, Pedro el magistro, Antonio el doméstico e hijos de los principales, y habiendo salido hacia él sin razón, fueron retenidos como prisioneros por él; por lo cual, obligados los de la ciudad y dando muchísimos regalos, los rescataron e hicieron la paz, y los árabes se retiraron. 10. Irene, habiendo enviado a Estauracio el logoteta con mucha fuerza contra las naciones esclavas, sometió a todos y los hizo tributarios del imperio de los romanos. 11. Salió también el emperador con su madre hacia las partes de Tracia con instrumentos musicales y mucha gente, y llegó hasta Berea; y habiéndola construido, la llamó Ireinópolis, construyó también Anquialo y regresó con mucha alegría y regocijo. 12. El patriarca Pablo el chipriota, habiendo enfermado( y presagiando su partida de aquí por revelación divina), dejando el trono( y yéndose), se tonsuró en 664 el monasterio de Floro. El emperador va, pues, hacia él con su madre, queriendo saber la causa de la retirada. Él, con muchas lágrimas, dijo:« Ojalá no me hubiera sentado( en absoluto) en el trono de la Iglesia, estando separada de los demás tronos santos y siendo anatematizada».( Habiendo oído esto los emperadores, se retiraron con tristeza y abatimiento. Y envían hacia él a patricios para escuchar lo dicho por él, a quienes, con franqueza, al final de la enseñanza dijo):« Si, pues, no se celebra un concilio ecuménico y se corrige el error de nuestra fe, no tenéis salvación». Ellos le dijeron:«¿ Y por qué firmaste al ser ordenado no venerar( las santas) imágenes?». Él respondió:« Y por esto( yo también) lloro y me refugio en( la) penitencia, rogando que( Dios) no me castigue como a un archipreste( y pastor) que ha callado hasta ahora y no ha proclamado la verdad por miedo a vuestra locura( y homicidio).( Habiendo oído esto, se fueron, teniendo en sí mismos mucha respuesta y discusión)». En todas estas cosas( pues, escupiendo la abominable herejía y proclamando la palabra de la verdad), durmió en paz( y ortodoxia, dejando gran duelo a los emperadores y a todos los piadosos de la ciudad; pues era un hombre venerable y adornado con toda virtud, de donde todos tenían mucha fe en él). 13. En su lugar es ordenado Tarasio el asecreta. 14. Por tanto, mediante exhortación imperial( de Roma 665 y de los demás tronos santos y de todos los obispos bajo la ciudad imperial), habiéndose reunido en el templo de los Santos Apóstoles( por consejo y exhortación de Tarasio patriarca para que se celebrara un concilio para venerar las santas imágenes; habiendo comenzado a leer y comparar las divinas Escrituras sobre el concilio a oídos de todos, tanto de los emperadores como de todo el pueblo), los escolarios del Coprónimo, desenvainando sus espadas, disolvieron la asamblea. 15. A quienes los emperadores, sacándolos inmediatamente de la ciudad desarmados con el pretexto de un banquete, los expulsaron ignominiosamente a Malagina hacia sus propias tierras. 16. Envían al divino Tarasio con los obispos mencionados a Nicea. 17. Y habiéndose celebrado el santo y ecuménico concilio, la Iglesia recuperó de nuevo su antiguo orden. Este séptimo concilio de los 357 Padres reunidos en Nicea fue en el octavo año del reinado de Constantino e Irene, su madre. 18. Presidían este
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Pedro, presbítero e higúmeno de San Sabas, ocupando el lugar de Adriano, papa de Roma, Tarasio de Constantinopla, Juan, Jorge y Tomás, monjes y presbíteros, representantes de los tronos apostólicos de la administración oriental, de Policiano de Alejandría y Teodorito de Antioquía, Elías de Jerusalén, contra la anteriormente reunida ilegalmente por Constantino, que entonces reinaba, la reunida ilegal y contrariamente a las leyes y llamada séptimo concilio para ultraje y destrucción 666 de las venerables y santas imágenes, que habló vanamente diciendo que los cristianos veneraban las santas imágenes como a dioses, a quienes también anatematizó el santo concilio y a sus exarcas, Teodosio de Éfeso, Sisinio de Perge, cuyo apodo es Pastillas, Basilio de Antioquía de Pisidia, el llamado Tricacabo. Habiendo renovado la veneración de las imágenes sagradas transmitida desde el principio a la Iglesia, ordenó que estas fueran veneradas de manera similar a la cruz. CLVII. Reinado de Constantino solo. Pero algunos de los allegados de la emperatriz Irene, llevados por la envidia y queriendo ellos administrar los asuntos, enfrentaron a la madre contra el hijo, convenciéndola de que no está determinado por Dios( que) tu hijo gobierne, sino que el imperio es tuyo. Ella, como mujer engañada y amando el afán de mando, se convenció en su mente de que era así. El emperador, pues, teniendo veinte años y siendo muy robusto y capaz en las guerras, se afligía por no tener poder alguno y tramó contra su madre. Ella, habiéndolo sabido por Estauracio, golpeó y desterró a todos sus hombres allegados, y al magistro( Pedro) y a Teodoro patricio el Camuliano y a otros de los que estaban en el poder los desterró a fortalezas, y habiendo insultado mucho a su hijo, lo hizo inaccesible, e hizo jurar a todo el ejército y a todos los que estaban en el poder que« mientras vivas, no aceptaremos que tu hijo gobierne». 2. Pero solo los armeniacos no aceptaron esto, sino que aclamaban a Constantino e Irene como desde el principio. 667. 3. Ella envió a Alejo, drungario de la guardia, cuyo apodo es Moselé, para convencerlos. Ellos, habiéndolo capturado, lo propusieron para gobernar, custodiando a su propio estratega y aclamando solo a Constantino. 170a. 4. Habiendo sabido esto los pueblos de los demás temas, aclamaban de igual manera, siendo el diablo quien sugería tal negación y perjurio a los hombres. Irene, temiendo el ímpetu del pueblo, envió a su hijo hacia el ejército; ellos lo aclamaron a él como autócrata y destituyeron a su madre. 5. Confirmó a Alejo como estratega de los armeniacos. Habiendo regresado a la ciudad, golpeó sin piedad y desterró a Estauracio y Aecio, protospatarios y hombres allegados a ella, y de igual manera a los demás eunucos allegados a ella; a ella misma, con impasibilidad, la hizo sentar en la casa de Eleuterio, que ella misma construyó, en la cual también ocultó la mayor parte de sus riquezas. 6. Hubo( también) un incendio, y se quemó el triclinio del patriarcado, el llamado Tomaíta, y las bóvedas de abajo, donde estaban depositados también los borradores de toda Escritura que interpretó el gran Crisóstomo; y la llama pasó hasta el milio y el cuestorio, extendiéndose por todas partes, hasta que quemó todo. 7. El emperador salió contra los búlgaros y, habiéndolos saqueado, regresó con victoria. 8. De igual manera, habiendo ido también a Tarso con un gran ejército 668 contra los árabes, y habiendo hecho muchos cautivos, regresó. 9. Habiendo sido exhortado el emperador por su propia madre y muchos de los que estaban en el poder, la proclama de nuevo, y ordenó que fuera aclamada como desde el principio( Constantino e Irene por todos). Y todos obedecen, pero solo los armeniacos se rebelan y piden a Alejo el Moselé( a quien honró como patricio y el emperador tenía consigo). A este, pues, debido a tal petición y por algunas palabras que oyó, de que él iba a reinar, habiéndolo azotado y tonsurado, lo encerró en prisión. 10. Habiéndose reunido los regimientos y temas en la ciudad, querían hacer emperador a Nicéforo, el de los césares. Habiendo sabido esto, envió y sacó a ambos hijos de Constantino, su abuelo, en San Mamas; y a Nicéforo lo cegó terriblemente, y a Cristóforo y Nicetas, Antimo y Eudocimo les cortó la lengua,( junto con ellos) también cegó a Alejo el Moselé, convencido por las sugerencias maternas. 11. Habiendo sometido a los armeniacos y derrotándolos en guerra, castigó a sus jefes, grabando en sus rostros con tinta tatuada:« Armeniaco conspirador», desterrándolos a Sicilia y( a) las demás islas. 12. El emperador, habiendo odiado a su propia esposa María por sugerencia de su madre, que deseaba el poder 669 para que él fuera odiado, la obligó a tonsurarse. 13. Se desposó ilegalmente con Teodota, cubicularia, y la coronó. 14. Platón, el higúmeno de Sacudión, y otros se separaron de la comunión de Tarasio debido a que el patriarca permitió tonsurar a María y tomar a Teodota( la cual Teodota resultaba ser pariente de nuestro santo Padre Teodoro, higúmeno de los Estuditas), a quienes el emperador mostró muchas aflicciones( y azotes). 15. Y dicen que el presbítero José el Cataro incitó al patriarca a coronarlo con Teodota, y al mismo Constantino a recibirlo en comunión. Y de ahí el emperador encerró a Platón en el palacio, y a los demás monjes, habiéndolos azotado junto con sus sobrinos, los desterró a Tesalónica, a quienes su madre, defendiéndolos como a quienes reprendían su ilegalidad, lo incitó contra ellos al odio. 16. Habiendo sabido que el pueblo se irrita contra él y se molesta, zarpó hacia Pilas, queriendo ir hacia el tema de los Anatólicos. Los magnates que estaban con él, sospechando la rebelión del pueblo y la confusión de la ciudad, lo convencen mediante exhortación a regresar de nuevo a la ciudad. 17. Cardamo, el señor de los búlgaros, escribió al emperador( que)« O me pagas tributos, o vengo hasta la Puerta de Oro». El emperador( habiendo puesto estiércol en un pañuelo) se lo envió declarándole que« Te he enviado los tributos que te corresponden; eres viejo y no quiero que te canses hasta aquí, sino que yo voy hacia ti». Y habiendo reunido gente 670 y habiendo salido, el emperador lo persiguió hasta sus tierras. 18. Su madre, habiendo halagado a todos y atraído hacia sí con promesas de regalos, esperaba un día adecuado para reinar sola. Habiendo salido, pues, el emperador contra los árabes, estando el pueblo preparado para capturarlo tanto por las sugerencias de la madre debido a la ilegalidad de la esposa, por la cual también se hizo odioso a todos, sus magnates lo convencen de regresar a la ciudad por sugerencias de la madre; y, habiendo llegado al palacio, no estando presente su madre, los magnates, los consejeros de su madre, lo encerraron donde nació, en la púrpura, y lo cegaron terrible e irremediablemente para que muriera. Entonces el sol se oscureció durante 17 días, de modo que incluso los barcos se extraviaban y todos decían que el sol se oscureció por el cegamiento del emperador. Pero mira los juicios inescrutables de Dios; pues después de 5 años, en el mismo mes y en el mismo día en que cegó a sus propios tíos( y a Alejo el Moselé), es cegado también el mismo( Constantino). CLVIII. Reinado de Irene sola. Irene gobernó sola durante 5 años. 671. 2. Sus hermanos de marido se rebelaron, y los desterró a Atenas. 3. Ellos, habiendo tramado allí sobre el imperio, fueron ejecutados por los lugareños, y desapareció el linaje del abominable Coprónimo. 4. El lunes de la santa Pascua, habiendo ido la emperatriz en la procesión que se hizo según la costumbre a los Santos Apóstoles, salió al atardecer en un carro de oro, montada en cuatro caballos.
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¿ Acaso no veneran con reverencia, tratando con dignidad las representaciones sagradas que desde antiguo han sido erigidas con precisión, fiel y piadosamente? 174b Asimismo, está registrado de nuevo que Pedro y Pablo, los principales de los apóstoles, al predicar las grandezas de Dios en Roma y los milagros que Cristo realizó, representaron primero la divina transfiguración y la transmitieron a los romanos, tal como fue vista en medio de Moisés y Elías, los santos profetas; lo cual se conserva hasta el día de hoy. 19¿ Cómo, pues, mirarán los incrédulos y los ingratos hacia el milagro que hasta el presente se canta y se ve en el templo de la Madre de Dios, en la ciudad llamada Lida? Templo que, estando ellos aún en esta vida, los apóstoles edificaron; pues muchos han visto venerada y honrada aquella imagen venerable, no hecha por mano humana, plasmada en losas brillantes y diáfanas, que se ha extendido por toda la profundidad; la cual, incluso algunos de los hostiles helenos y judíos, al esforzarse por rasparla, quedaron frustrados al fracasar en su absurdo intento; pues cuanto más raspaban la impronta, más resplandecía; ni la forma se mantenía menos en su figura, conservando intactos e indemnes el aspecto, el vestido y los demás rasgos de lo divino. Se cuenta, en efecto, que los santos apóstoles, por promesa de la purísima Madre de Dios, levantaron un templo en su nombre; y al entrar ella a la vista del templo por petición de ellos y detenerse ante una de las columnas, se encontró en la columna su impronta, la cual, aunque se esforzaron mucho, como se ha dicho, los helenos y judíos no pudieron raspar. 689 20 Que la creación y tradición de estas es antiquísima, es testigo, entre otros, la divina estatua que la mujer hemorroísa erigió al sanador Cristo junto a su casa, estela clarísima e irrefutable, pregonera del milagro ocurrido en ella, que publica a las generaciones venideras el prodigio obrado en su favor; sobre lo cual también el gran maestro entre los iconógrafos, Eusebio, al mencionar en su Historia Eclesiástica los milagros realizados por la hierba sagrada y nacida de Dios que brotaba de allí, y cómo era un remedio contra todo mal para todos, añade diciendo:“ hemos registrado que las imágenes de los apóstoles Pedro y Pablo, y del mismo Cristo, se conservan en pinturas mediante colores”. 21 Testigo es también la vista, maestra infalible, y el largo tiempo lo muestra claramente, así como la construcción de los templos venerables, y además la creación y dedicación de los vasos sagrados desde antiguo por los piadosos, que resultan infinitos en multitud. No solo eso, sino también los mismos pliegues de los santos Evangelios que llevan los tipos sagrados por fuera, venerados piadosamente por todos los fieles, y las divinas columnas y las llamadas solayas, que separan lo venerable del sagrado altar; pues no por otra razón, sino por el hecho de ser veneradas, se establecen allí piadosamente desde el principio, junto con el tipo de la cruz que las acompaña. 22 Pero aquel de nombre de fiera y costumbres de león, habiendo escrito contra todo esto, se apresuraba tanto como podía a rechazar toda imagen divina y a enviarla al olvido profundo; por esto, luchando contra Dios ante el pueblo, el aturdido se atreve a decir tales cosas con franqueza:“ Así como de vuestras vistas, hermanos, hemos exterminado las imágenes, 690 así también de vuestras almas, como siervos y amigos de Dios, esforzaos”. Pues“ el necio hablará necedades, y su corazón pensará cosas vanas, para consumar iniquidades y hablar contra el Señor con engaño”. Y desde entonces, pues, el detestable y sanguinario condenaba a terribles castigos y tormentos a los que se encontraban teniendo imágenes de Cristo o de algún santo. Y así, siendo descuartizados cada día y sacrificados, perecían por todas partes los piadosos, y a muchos ilustres y notables dio muerte, y a los monjes igualmente entregó a la muerte.
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Y estas cosas se perpetraban generosa e inhumanamente contra los ortodoxos; pero contra los que estaban en el poder y los más acomodados, el malvado y astutísimo encuentra otra invención malvada; pues queriendo hacerlos miserables y pobres,¿ qué hace? Los envuelve en acusaciones y cargos ineludibles, pretextando pretextos en pecados, para que por el miedo a las acusaciones entreguen toda su fortuna por su salvación de allí. Hay veces que también conspiraba contra algunos hombres más varoniles o más dotados, envidiando su hombría o su talento; a unos les sacaba los ojos, a otros les mutilaba los miembros, a otros, manteniéndolos en cadenas, después de algunos días los enviaba a la muerte, entre los cuales estaba Miguel, quien dirigía el mando del regimiento de los excubitores; pues fue calumniado ante el emperador como si conspirara contra él, a quien tenía guardado en prisión y con grilletes. 691 24 Estando cerca el día del Nacimiento del Salvador, quiso matarlo de noche. Pero, impedido por su propia esposa debido a la fiesta, lo dejó; pero Miguel, estando en la prisión, al saber esto, avisó a todos sus consejeros:“ Si no os esforzáis por sacarme de la guardia, os denunciaré a todos al emperador”. Estaba con ellos también el pafias del palacio, siendo pariente de Miguel. Estos, armados en la noche y llevando las espadas por dentro, al abrir el pafias, entraron como sacerdotes con felonios. Al entrar el emperador en la iglesia, saltando sobre él, lo despedazaron miembro a miembro, habiendo arrancado su alma impía en el palacio, en el cual ninguno de los que habían reinado antes que él había sido asesinado. 25 En esa misma hora, yendo a la prisión, sacan a Miguel y lo introducen en la fiesta en lugar de encadenado, coronado, para que se cumpliera en él el dicho del salmista:“ Al atardecer se alojará el llanto y a la mañana el regocijo”. Después de esto, envolviendo los miembros del impío en harapos viles y echando su cuerpo abominable en una barca, lo llevan a la llamada 692 isla Primera y lo entierran; donde también hicieron que sus hijos se tonsuraran y se hicieran monjes, no sé por qué razón, habiendo sido juzgado a recibir esta desgracia a cambio de tantos males.
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Hay que prestar atención a que, si el discurso de estos impíos y de mal nombre tuviera alguna fuerza y asomo de verdad en lo que ellos dogmatizan, habría estado guardado y conocido en alguna parte en las otras jerarquías; pero ahora no es posible reconocer esto en ninguna parte; pues tanto el occidente como el oriente observan y continúan con esta predicación evangélica y apostólica 175b; y nunca en otra autoridad, donde los cristianos se encuentran con ese dogma ateo, ilegal y ajeno a la piedad de los cristianos que ha brotado, ni siquiera hasta llegar a la memoria de los malvados y abominables tratados, sino solo en esta esclava y esclavizada, que juega con las cosas divinas según su poder, en la que impera el pensamiento apasionado y apegado a la materia, que gira y se arrastra por la tierra, terrenal, arrogante y soberbio, donde el amor propio, el amor al mando, el amor al placer, el amor a la gloria, el disfrute deseado por todos, el querer mandar sobre todos y no ser mandado ni por el mismo Dios, y la adquisición y obtención de la gloria humana, o mejor dicho, de la vergüenza; de ahí la injuria contra Dios y los santos y la persecución de la Iglesia; de ahí que el súbdito, siendo dominado o tiranizado, sea forzado a someterse a los dogmas y voluntades de aquellos, por causa de los cuales se ha forjado y urdido el arma animada, reunida bajo el pretexto de proteger el cuerpo, pero en realidad ideada para devastar la Iglesia de Cristo y saquearla, desvariando bajo el pretexto de que la divinidad de Cristo es circunscrita en la imagen; 693 como si alguien señalara este cuerpo solar y discoide dibujado en algún lugar, como se ve que sucede en algunos, habría dogmatizado también que la esencia y el rayo de la luz se dibujan y circunscriben, o que la luz se corta totalmente del sol; o
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de nuevo, si viera un rayo de sol incidiendo sobre un árbol, si se cortara el árbol, se pensaría locamente que también se cortaría el rayo. Y ciertamente también sobre el fuego y otras cosas pensarán, para ser justamente burlados por niños que juegan, pensando cosas más insensatas. Pues si en lo dicho no es natural que suceda, ni que se vea, ni que tenga lugar para ser dicho, cuánto más en la naturaleza inefable y divina o en la inefable e ininterpretable economía de Cristo, decir o pensar estas cosas es imposible e inabordable; ni encarnándose ni sufriendo por nosotros, ha sufrido con este cuerpo; puesto que así, si un hombre representara lo nuestro con el cuerpo, es necesario que también el alma sea representada o que necesariamente muera al separarse; pues¿ qué otra cosa es la muerte sino la separación del alma del cuerpo? De donde en esto aparecen manifiestamente no menos impíos que ignorantes; pues no saben cuánto difiere y se distingue lo propio de lo escrito y circunscrito, de lo que es escribir y circunscribir, y por esto, siendo engañados, hablan vanidades.¿ Y dónde se ha oído en absoluto un cuerpo no escrito o no circunscrito desde todo el siglo?¿ O cómo se salvará el límite y la razón del cuerpo, si no tuviera esto? Por tanto, el que no glorifica que Cristo sea escrito o circunscrito con el cuerpo, o no conoció qué es el cuerpo, de donde tampoco posee una opinión recta, o conociéndolo, rehúsa que el cuerpo y el alma se salven. Pues el que confiesa que Cristo ha asumido un cuerpo como el nuestro, y este es escrito y circunscrito, por necesidad confesará también que el cuerpo de Cristo es escrito y circunscrito; pero si no concede lo segundo, tampoco lo primero, lo cual 694 es totalmente irracional y ridículo. Nosotros, pues, no circunscribimos, sino que escribimos. 27 Los miserables dicen vanidades y otra cosa más absurda; pues a quien llaman no circunscrito, no sé cómo por simpleza monstruosamente dicen que es circunscrito por la imagen. Y si de nuevo dicen vanidades de que no se debe representar a Cristo, el caribdis de sus maestros los tiene grandemente abiertos, Manes, Valentín y Marción; pues pensando que el divino Logos se encarnó solo en apariencia y fantasía, no menos se verán atrapados en la anterior blasfemia de la mentira, los cuales, enfrentándose impíamente contra toda la economía, se sonrojarán;¿ y quiénes son estos? Los acusadores de los alabados, los oscuros respecto a la luz, los ignorantes respecto a la sabiduría, las criaturas ingratas según la voz del teólogo.
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263. Reinado de Miguel el Amoriano. Después de este engañoso León, reinó Miguel el Tartamudo, el Amoriano, durante 8 años y 9 meses, y murió de disuria y del dolor más violento de los riñones, quien, cediendo un poco de la maldad que lo poseía, tanto como para que los que estaban en prisiones, dolores y exilios soñaran con una libertad y alivio ilusorios, alimentaba el pensamiento odioso a Dios del de mal nombre y impío que lo precedió, y de igual manera se vio atrapado en el mismo anzuelo de la terrible herejía por extrema insensatez e ignorancia. De donde, en el silencio, dijo:“ Los que antes de nosotros investigaron la precisión de los decretos, cánones y dogmas eclesiásticos, darán cuenta de ellos, si decretaron bien o mal; nosotros, en lo que encontramos a la Iglesia caminando, en eso preferimos permanecer”. 2 Tenía un hijo de Eufrosina llamado Teófilo, al que también coronó en la Gran Iglesia; decretó que nadie tuviera libertad para hablar sobre las imágenes, sino que se aparten y se vayan tanto el sínodo de Constantino como el de Tarasio y el que ahora se hizo bajo León sobre tales cuestiones, y que haya un silencio profundo sobre la memoria de las imágenes. 3 Bajo él, Tomás el rebelde, habiendo partido ya de las partes orientales y habiendo reunido y arrastrado a un pueblo vagabundo y mezclado, se movió contra Bizancio, deseando el reino inmerecidamente; pues, originario de la tierra de los romanos, siendo de bajo linaje y desconocido, llegó a las partes de Siria, cambiándose el nombre a Constantino y haciéndose pasar por hijo de la emperatriz Irene; y desde allí, habiendo engañado a muchos de los bárbaros y cristianos y habiendo reunido un pueblo infinito de diferentes naciones, avanzaba contra la ciudad de Constantino en una multitud pesada y una gran flota, como una fiera extraña y multiforme, variada y multicéfala, habiendo reunido los multiformes linajes de las naciones, y como otro Senaquerib armado contra la nueva Jerusalén, se jactaba de la multitud que lo seguía y se enorgullecía, no habiendo comprendido del todo, al parecer, que“ no se salva el rey por mucha fuerza, y 696 el gigante no se salvará en la multitud de su fuerza, y el caballo es falso para la salvación”; y:“ El Señor dispersa los consejos de las naciones” y lo siguiente. Pues aunque la ciudad 176b no tenía a Ezequías, digo, un rey piadoso y virtuoso, pero el Señor, rector de todo y filántropo, no pasó por alto su ciudad y su pueblo siendo asediados; sino que, a causa de“ la miseria de los pobres y el gemido de los necesitados”, dijo también entonces:“ Ahora me levantaré y protegeré mi ciudad y mi pueblo”, no“ Por mí y por David, mi siervo”, como dice entonces y ahora, sino“ Por mí y por mi Hijo nacido de la semilla de David y por la nueva Jerusalén, que elegí”. 4 Pues también bajo el impío Acab, habiendo reunido el sirio muchas miríadas contra él y jactándose y diciendo:“ Si Samaria bastará para todo el pueblo, para mis infantes”, el Dios amante de la misericordia disolvió fácilmente el miedo del tres veces miserable rey, diciendo:“ He aquí, yo lo entrego en tus manos, y sabrás que yo soy el Señor”; lo cual también sucedió; y ciertamente al instante mostró a los suyos y a los extraños su propia fuerza y a David diciendo la verdad:“ El Señor es fuerte y poderoso, el Señor es poderoso en la guerra”. Pues habiéndose producido el combate, Israel derribó a doce miríadas de los adversarios. Y para que aquellos y estos aprendieran que el golpe era enviado por Dios, el muro que cayó sobre los que habían huido a una ciudad sepultó a 27, 000. 697 5 Con esta arrogancia del sirio y del asirio, el insensato Tomás asolaba Constantinopla, o mejor dicho, Teópolis, durante un año, resistiendo los ciudadanos noblemente y luchando desde los muros y luchando en el mar; pues incendiaron la mayoría de sus naves y pusieron en fuga a los elegidos de sus enemigos. Él, preso de la impotencia, dejando la ciudad, se dirigía a Tracia, saqueándola; habiendo saqueado, pues, esta moderadamente, pero no como esperaba, sino como la divina Providencia permitía por nuestros pecados, no logró nada más de lo que esperaba; y ciertamente no solo se enfrentó a la oposición y se volcó y se frustró su esfuerzo, sino que incluso lo que parecía tener y se imaginaba como gloria y fuerza, fue despojado casi por completo y pereció. 6 Pues los ciudadanos, como se ha dicho, habiéndose enfrentado noble y violentamente con el impulso y la alianza del superior y luchando desde los muros con tal esperanza, y luchando a pie y luchando en el mar varonil y tenazmente, disolvieron casi todo su frágil orgullo; pues las fortificaciones, en las que confiando neciamente se enorgullecía y se atrevía demasiado, incendiando la mayoría de sus naves y poniendo en fuga a los elegidos de los enemigos y a los comandantes de campo, una gran confusión y perplejidad envolvió al voluble y muy ligero Tomás; sí, pero también todas sus máquinas de asedio, ingeniosamente inventadas, que eran invencibles, como pensaba, y difíciles de capturar, las destruyeron 698 y disolvieron fácilmente por completo. Y así“ la casa de David”, es decir, la ciudad de Cristo,“ avanzaba y se fortalecía, y la casa de Saúl”, es decir, el grupo de los enemigos,“ avanzaba y se debilitaba” en verdad, y Dios era glorificado, y era posible ver claramente cumpliéndose en él el sagrado dicho:“ Derribaste todos sus vallados, pusiste sus fortificaciones en cobardía”, 177a y lo siguiente del salmo; de ahí que los de la ciudad cantaban:“ Estos en carros y estos en caballos”, y lo demás del salmo. 7 El divino discurso, exhortándoles y preanunciándoles muy bien la repentina y rapidísima caída de su enemigo, respondió casi diciendo:“ Hijos, tened paciencia con la ira que ha venido sobre vosotros de parte de Dios; pues te persiguió tu enemigo; y verás su perdición en breve y pisarás sobre sus cuellos.¡ Ánimo, hijos, y gritad a Dios!”. Pues el que os ha traído los males os traerá la alegría eterna junto con vuestra salvación”. 8 Puesto que, pues, agotado el infeliz y extraviado, luchando inútilmente y trabajando en vano y muy desesperado, como habiendo errado el blanco por completo, y las cosas mismas llevándose a cabo a sus espaldas día tras día, y además de esto sabiendo que el emperador Miguel llamó a los búlgaros a alianza contra él, inmediatamente dejando la ciudad, se fue rápidamente contra ellos, a quienes también habiendo combatido y destruido a muchos de ellos, se asegura en la ciudad de Arcadio, sospechando supuestamente la debilidad y disminución en su avance; de donde los que estaban alrededor 699 de él, sintiendo más claramente su terrible engaño propio y el fracaso de la vana esperanza y la perdición cercana de aquel, comenzaron poco a poco a retirarse y a alejarse y a abandonarlo como vano y engañador de pueblos. 9 Miguel, habiendo sabido esto, inmediatamente saliendo de la ciudad con la mayor fuerza, partió contra él; y ciertamente habiéndolo sitiado por algún corto tiempo y habiéndolo capturado sin esfuerzo y habiendo pisado su cuello según la antigua costumbre y habiendo mutilado sus manos y pies y así habiéndolo empalado, puso fin a la terrible e insoportable guerra civil que comenzó y duró tres años por su causa. 10 Estando Miguel ocupado con el rebelde Tomás y habiendo despreciado cualquier otra cosa por el cuidado hacia este, Creta y Sicilia y las llamadas islas Cícladas fueron arrebatadas del imperio de los romanos, habiendo tomado el mando los afros y árabes apenas por primera vez debido a los pecados del pueblo y la impiedad de los que gobernaban, y para humillar y llevar bajo su mano los asuntos de los cristianos. 11 Estando, pues, en esto y estando así las cosas, Miguel salió mal de la vida por disuria y el dolor de los riñones, y sucedió en el mando en su lugar Teófilo, su hijo, con su madre Eufrosina. 264. Reinado de Teófilo. Teófilo reinó 12 años, el joven Baltasar, y transgresor, 700 y odiador de Dios, y ultrajador de las santas imágenes, y destructor, y profano. 2 Su madre Eufrosina, habiendo enviado a todos los temas, trajo doncellas hermosas para vestir de novia a Teófilo, su hijo; y habiéndolas traído al palacio al llamado triclinio de Margarita, dio a Teófilo una manzana de oro diciendo:“ A la que te agrade, dásela”. Había entre ellas una doncella de los nobles llamada Eicasia, muy hermosa, a quien Teófilo, al verla y admirándose demasiado de su belleza, dijo:“¡ Cómo es que a través de una mujer fluyeron las cosas viles!”. Ella, con pudor, respondió:“ Pero también a través de una mujer brotan las mejores”. Él, herido en el corazón por la palabra, dejó a esta y dio la manzana a Teodora 177b, que era de Paflagonia. Corona a Teodora en el oratorio de San Esteban, siendo coronado él mismo junto con ella por el patriarca Antonio en la fiesta de Pentecostés; y de allí salió a la Gran Iglesia, habiendo honrado con mucho dinero al patriarca junto con el clero y el senado. La mencionada Eicasia, habiendo fracasado en el reino, construyó un monasterio, en el cual, tonsurándose, ascetizando y filosofando, vivió para Dios solo hasta el fin de su vida; la cual también ha dejado muchos escritos, el“ Señor, la que en muchos pecados”, y el tetroodio del Gran Sábado:“ Insensato anciano”, y otros algunos. La madre del emperador, Eufrosina, habiendo bajado voluntariamente del palacio al monasterio suyo, cuyo nombre es Gastria, vivía en silencio. Teófilo hizo un hipódromo y ordenó al camadra 701 León, su primovestiario, traer el policandilo que fue cortado con espada en la matanza de León el Armenio. Terminado el hipódromo, llamó a todo el senado al llamado cátisma, y sacando el policandilo y mostrándoselo, dijo:“ El que entra en el templo del Señor y mata al ungido del Señor,¿ de qué es digno?”. El senado, respondiendo, dijo:“ Es digno de muerte, oh soberano”. Y inmediatamente ordenó a los que junto con su padre Miguel mataron a León, detener al eparca y cortar sus cabezas en la esfundona, alegando mucho y diciendo que el juicio era injusto:“ Pues si no hubiéramos luchado junto a tu padre, oh emperador, tú mismo no habrías reinado ahora”. Y así, a la vista de todos, fueron decapitados, bajo el pretexto de que se habían atrevido a realizar la matanza en el templo del Señor, pero en verdad por haber matado a su correligionario y afín en la impiedad; pues el impío se aferraba a la herejía odiosa a Dios de aquel y se alejaba de la piedad, y de las santas imágenes unas derribaba, otras desenterraba y a los monjes piadosos exiliaba y atormentaba. 3 Bajo él, también contra la patria y ciudad de aquel impío y tirano, habiendo llegado sarracenos con mucha fuerza, encontrándola fortificada tenazmente y muy asegurada y custodiada por 50 estrategas junto con los elegidos y sus ejércitos, y habiéndola devastado en 15 días del mes de agosto y habiéndola tomado por la espada, esclavizaron y mataron a una multitud infinita de cristianos, y la ciudad fue quemada y destruida. Pero también multitudes de sus naves salieron, devastaron las 702 islas Cícladas y tomaron Creta y Sicilia. Y hubo mucho frío y un invierno muy salvaje y amargo, y una fuerte hambruna, y sequías de aire, y destemplanzas, y anomalías, y terremotos temibles y sucesivos, que demostraban la inmensa maldad y perversidad del que gobernaba; pues a tal impiedad y desesperación llegó el ateo, que habiendo sucedido y recibido y renovado la terrible y abominabilísima herejía de Coprónimo y de nombre de fiera, de modo que el engañado 178a y insensato no pareciera menos que la impiedad y embriaguez de aquel, tiranía y aturdimiento; puesto que, pues, atrapado por el mismo engaño y locura y frenesí de aquellos impíos y asesinos, los que procedían de la manía maniquea y la locura arriana, de nuevo él mismo extendía una persecución contra la Iglesia de igual manera. 4 A este odiador de Dios, o mejor dicho, Teófilo, se refugió Teófobo el persa junto con su padre con 14, 000 persas, a quienes distribuyó en los temas, acampándolos y estableciéndolos en turmas, que hasta el día de hoy se llaman turmas de persas; y al mismo Teófobo lo hizo yerno de la hermana de Teodora Augusta. 5 Siendo amante de la belleza, el mismo Teófilo construyó mediante el jefe de la orfebrería, siendo muy docto y pariente del patriarca Antonio, tanto el pentapirgion como los dos grandes órganos de oro puro, adornándolos con diversas piedras y vidrios, y un árbol de oro, en el que pájaros posados cantaban musicalmente mediante algún mecanismo. Renovó también el emperador las vestiduras imperiales, renovando 703 y construyendo las tejidas de oro, los llamados loros y todo lo demás. Y fingiendo justicia mundana, el que más que los emperadores anteriores había dañado la fe y la piedad, habiéndosele acercado una mujer viuda en Blanquernas— pues era costumbre suya ir allí— y habiendo gritado que era perjudicada por el hermano de Augusta, Petronas, drungario de la vigla
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Y, tras un viaje a caballo de varios días, llegó a las tierras de Antíoco; envió a Ágata al monasterio fundado por el emperador Romano, su abuelo, y dispuso que se les suministrara lo mismo que se les daba en el palacio. Honró al doméstico de las escuelas y patricio Nicéforo Focas con el título de magistro y lo envió a Oriente; de igual modo, hizo a su hermano, el patricio León, magistro y doméstico de Occidente; él mismo, por su parte, se deleitaba en la caza y en las monterías, viviendo siempre con refinamiento. Engendró otro hijo tras la muerte de su padre y lo llamó Constantino, quien poco después fue coronado por el patriarca Polieucto en el ambón de Santa Sofía. La augusta Elena permaneció en el palacio con el emperador hasta que, habiendo enfermado, murió el 19 de septiembre; fue depositada en el monasterio de su padre, el emperador Romano, en un sarcófago junto a él. 2. El emperador envió al magistro y doméstico Nicéforo Focas, con un gran ejército, pertrechos de naves de guerra y fuego griego, a Creta, que anteriormente había estado bajo los romanos, pero que, durante el reinado de Miguel el Tartamudo, padre de Teófilo, fue tomada por los sarracenos que llegaron de Hispania, debido a que en aquel entonces las tropas romanas estaban ocupadas en la tiranía y sedición del rebelde Morotomas, compañero de Miguel, de modo que la posesión de esta isla se mantuvo hasta el día en que fue reconquistada por el magistro y doméstico Nicéforo Focas, 158 años después. Había 22 quelandios con fuego griego, 22 dromones y 160 naves de carga que transportaban grano y armas de guerra. Partiendo, pues, del imperio, Nicéforo el doméstico, al llegar a Figea, se preocupó de que toda la flota estuviera reunida y anclada en el mismo lugar. Con prontitud, pues, tomaron la isla y, tras desembarcar las naves, construyeron una empalizada y un foso profundo. Estando ellos así sitiando la isla, y habiéndose producido un invierno, lluvia y frío inmensos, y agotadas las provisiones, los soldados, entumecidos, quisieron regresar a casa. Pero el prudentísimo Nicéforo, como duque, los retuvo con la dulzura de sus palabras. Al enterarse el emperador de la penuria del ejército, les envió suministros de toda clase de víveres. En el mes de marzo, tras entablarse un combate feroz y una batalla encarnizada, los romanos tomaron la fortaleza. 3. En el mes de octubre del segundo año del reinado de Romano, hubo escasez de trigo y cebada en la ciudad; pues el trigo se vendió a 4 modios por nomisma, y la cebada a 8 modios. No pasó mucho tiempo, y enseguida el trigo se puso a 8 modios, y la cebada a 12 modios. 4. En el mes de marzo, Basilio el Petino fue acusado por algunos de aspirar al imperio, por lo que fue enviado al exilio, donde murió. El emperador, al enterarse de la toma de Creta, glorificó a Dios. Poco después, el doméstico de las escuelas, Nicéforo, por orden del emperador, entró en la ciudad y, con el botín y los cautivos, llegó a pie desde su casa hasta el Hipódromo junto con el emir de Creta, llamado Curopalates, y todos sus parientes, vistiendo todos los sarracenos túnicas blancas. El magistro fue honrado con grandes distinciones y regalos por el emperador. Al emir, tras recibir abundantes dones, oro y plata del emperador, se le permitió vivir con sus hijos en fincas, pero no fue elevado al senado porque no querían bautizarse. El emperador Romano envió de nuevo al magistro Nicéforo a Oriente contra el arrogante Hamdán. Este, al partir, tomó primero la fortaleza de Chelepe, de donde se obtuvo una gran recolección de botín.
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5. Entonces los turcos tomaron también la gran Antioquía de Siria, y causaron gran cautiverio y derramamiento de sangre, y destruyeron una ciudad brillante y gloriosa. 6. Y de nuevo Focas blandió su espada, y se enfureció con ira y celo justo, y tomó estrategas, ejércitos y una fuerza poderosa, y se movió contra los turcos, se enfrentó a ellos, libró grandes batallas, derrotó y masacró a muchas miríadas y liberó a Antioquía de las manos bárbaras, y la dejó hermosa y bella, tal como era antes. 7. Mientras Focas estaba en la guerra, murió Romano y dejó el imperio a su esposa Teófano y a sus hijos. I. Reinado de Teófano con sus hijos. En el año 6363 del mundo, y 63 de la encarnación divina, reinó Teófano, la esposa de Romano, con sus hijos durante 50 años. 2. Al enterarse Focas de la muerte del emperador Romano, corrió a Constantinopla y juró juramentos terribles ante la emperatriz de que nunca conspiraría contra los hijos de Romano; y de nuevo se convirtió en estratega de Oriente y fue enviado con una fuerza a Siria. 3. Pero la envidia y la malicia, que causan tantos males y corroen los corazones de los hombres, entraron también aquí para confundir los asuntos. Pues un eunuco del palacio, que tenía entonces mucha franqueza y alteraba los asuntos imperiales como quería, envidió al estratelata Focas y no soportaba ver el bien y la fortuna de otro; y envió a Juan Tzimisces cartas secretas para que matara a Focas o lo envenenara, y llegara a la ciudad para convertirse en emperador de los romanos. 4. Tzimisces era un hombre hermoso, rubio, bien parecido, guerrero, hábil, valiente, audaz, consejero, bueno, magnánimo, sensato, amable, muy manso, inocente, dulce, sin rencor, de buen carácter; se podría decir que era como un paraíso con grandes gracias, que Dios plantó; y tenía toda virtud buena en él; tal era Tzimisces, de buen juicio y muy encantador; y era entonces compañero de Focas y subestratega; era también pariente suyo. 5. Y cuando las cartas del eunuco llegaron a manos de Tzimisces, las abrió y las leyó, y era un hombre que odiaba toda malicia y maldad; entregó estas cartas a manos de Focas diciendo:“¡ Oh, gran deshonra y desgracia de los romanos! Cuando tienen el imperio de los romanos y lo mezclan eunucos malvadísimos y obradores de maldad”. 6. Escuchó esto el estratega, se enfureció y exhaló fuego e ira; y como un león cuando duerme y despierta y ruge, así abrió él sus ojos y rugió, y el miedo y la cobardía recorrieron a todos; y fue aclamado emperador, y llegó a Constantinopla, y sin violencia alguna o necesidad entró fácilmente; y todos los arcontes y todo el pueblo y la emperatriz y el patriarca lo recibieron con gran alegría, y lo coronaron de común acuerdo emperador de los romanos. II. Reinado de Nicéforo Focas. En el año 6471 del mundo, y 71 de la encarnación divina, reinó Nicéforo Focas. 2. Reinando este, todos lo veían y se alegraban, porque era un hombre muy estratega, audaz, poderoso e indomable ante los trabajos, fatigas y guerras, como un yunque. 3. Se unió a Teófano, la emperatriz; y mostró a los hijos de Romano afecto y amor paternal. 4. Así pues, cuando
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tomó la altura del imperio, entonces mostró también cómo es en valentía y qué alma tan noble posee; pues desde el principio era un hombre prudente, sensato, excelente guerrero y estratega experimentado; pero tanto bien estaba oculto, puesto que el poder estaba bajo la voluntad de otros; pero cuando la rueda del tiempo lo llevó a tan gran poder, entonces apareció Focas como un rayo, y corrió hacia los enemigos de los romanos; y como el fuego, cuando encuentra paja u otra materia seca, y tiene un gran viento, y entra en la materia y sube la llama, el humo y el estruendo para oscurecer el aire, así hizo él con los bárbaros, y masacraba, exterminaba, quemaba, esclavizaba, destruía ciudades y tierras bárbaras, aniquilaba miríadas de extranjeros y ensanchaba el dominio y poder de los romanos; temblaron los árabes, se estremecieron los armenios y los sirios, se acobardaron los sarracenos y huían los turcos, y de nuevo los romanos tomaban sus lugares y tierras, y el nombre de Focas era temible para todos, pues toda virtud estaba en él, y tenía todos los bienes: poder, valentía, prudencia, mansedumbre, templanza. 5. Sin embargo, no hay nadie de los hombres nacidos en la tierra que no tenga algún reproche o defecto, aunque se haya vuelto igual a los ángeles; pues este gran y excelente Focas, en cuanto a los bienes que debe tener el cuerpo humano, tenía también el cuerpo de aquel, y su alma era muy buena y amada por Dios; y tenía miríadas de gracias, y tanto se esforzaba por estar en el temor de Dios y en su amor, que en la gloria del imperio llevaba por dentro, sobre la carne, un hábito áspero, de pelo, y encima las vestiduras imperiales. Pero también él, como hombre, tenía un pequeño defecto; pues, como dicen, la emperatriz Teófano era su comadre, y después la tuvo como esposa; otro defecto era que no era nada benéfico ni generoso; y esto era lo que ocultaba todos sus bienes y se asemejaba a un árbol sin hojas. 6. Esto fue que hubo en los romanos una gran hambruna, y el pueblo moría por el mal de la hambruna, y por todas partes había aflicción, estrechez, lamento y llanto, porque ni siquiera el xilocaukion, la octava parte del modio, se encontraba por 5 unidades. Escuchó esto Focas y se entristeció y, por así decirlo, se sintió honrado de hacer el bien al pueblo y ordenó que abrieran los almacenes del centro y que se vendieran caukia a 5 unidades; tan poco generoso era, y eso que allí había mil almacenes de trigo desde el tiempo de la abundancia; y no recordó al macedonio Basilio, el verdadero emperador; pues este Basilio, en la fiesta de Pascua, cabalgó con los estrategas y arcontes vestido espléndidamente dentro de Constantinopla; era también entonces una gran hambruna. Y mientras pasaba el emperador, se volvió y vio a padres de familia y sacerdotes, y estaban vestidos de negro y muy afligidos; y preguntó el emperador la causa de por qué no se habían vestido espléndidamente ellos también para honrar la resurrección de Cristo; y respondiendo dijeron:“¿ Qué esplendor quieren los hombres que no encuentran pan para saciar su vientre?”. Y al escuchar esto el emperador lloró y se entristeció profundamente en su alma; y ordenó enseguida que abrieran los almacenes imperiales y los de los mercaderes, y proclamó que se vendieran dos modios por 5 unidades; y así resolvió la necesidad de la hambruna y la estrechez del pueblo; y esto fue así. 7. Focas tenía sospecha de Tzimisces, de que la emperatriz lo amaba; se enteró de que buscaba tomar el imperio, y lo destituyó de la estrategia; y le quitó todo poder y autoridad que tenía, y le ordenó que se quedara en su casa, y que viviera como supiera; otro mal no le hizo. 8. A la emperatriz, sin embargo, esto le pareció muy grave, porque no veía al
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Tzimisces a menudo en el palacio; y obligó a Focas y lo convenció de que lo trajera de nuevo cerca de él; y le dio también la autoridad que tenía antes. Cuando Tzimisces vino de nuevo herido en el corazón, y tenía la malicia dentro de su alma, ante el emperador parecía muy alegre, pero por dentro tenía ocultos y meditados los planes y las maldades, y todas las miríadas de pensamientos y engaños, y siempre tejía los lazos para tenerlos en el momento de necesidad. El emperador no conocía las trampas que tendían contra él, ni las conspiraciones de su propia casa. Pues como el águila vuela alto en el aire sin cansarse, así él subió a la altura de la virtud; pues durante el día veía a los arcontes y los asuntos del imperio, y la noche la pasaba toda sin dormir en oración y salmodia, y sostenía el salterio y leía; y apenas cuando quería llegar a un breve sueño, ante su iconostasio caía sobre una estera, y dormía un poco. Del deseo de mujeres y otras apetencias carnales, tanto las odiaba, que ni siquiera pasaban por su mente, ni en sueños las imaginaba; sino que su conducta era pura y amada por Dios como la de un buen y virtuoso monje, y todo su deseo era hacia Dios y hacia la herencia y disfrute de los justos. 9. Pero con esto no estaba contenta la emperatriz; pues necesitaba enredos, besos y uniones corporales; por eso ella también tramó una conspiración contra él, y se puso de acuerdo con Tzimisces, pues lo amaba mucho, y tenía gran deseo por él. Él, a su vez, estaba dolido y enfadado con Focas, y se pusieron de acuerdo en la empresa; una noche, pues, después de que Focas hubo velado en oración y se acostó a dormir sobre la estera, como tenía por costumbre, Teófano subió secretamente a Tzimisces junto con otros armados, mostrándoles en secreto el lugar donde yacía. Ellos, pues, al ir primero al lecho imperial y no encontrarlo, se asustaron y quisieron huir; entonces, buscando, lo encontraron tendido sobre la estera, y Tzimisces le dio una patada y lo despertó. Y cuando vino a levantarse, le dieron una estocada en la cabeza, y lo remataron y lo acribillaron como a un malhechor y ladrón; él no decía otra cosa, sino:“ Señor, ten piedad”; asesinaron, pues, a tal hombre por la traición de su esposa, como a Sansón una vez por Dalila, y la sangre del justo fue derramada sobre la tierra como la de Abel por manos de Caín el fratricida, y enviaba a Dios gritos de lamento. III. Reinado de Juan Tzimisces. 1. En el año 6478 del mundo, y 78 de la economía encarnada, reinó Juan Tzimisces. 2. Luego va Juan a la Gran Iglesia para ser coronado; pero no fue dejado por Polieucto entrar en el templo por estar manchado de sangre. Tzimisces, soportando mansamente la reprensión, se excusaba de no haber sido él mismo el autor del asesinato; decía que Albanites y Acipoteodoro, por encargo de Teófano, habían despachado a Nicéforo. A Teófano, pues, el patriarca exigió que fuera expulsada de los palacios y confinada, y que los autores del asesinato de Nicéforo fueran expulsados; y que el tomo que él había decretado, de que no se nombrara a ningún jerarca sin el consentimiento del emperador, fuera roto y que el mismo Juan aceptara penitencias. Él prometió hacerlo todo, y enseguida envía y hace bajar a la emperatriz de los palacios, y el tomo que allí había sido llevado lo rompió, y la fortuna que tenía cuando era particular, prometió distribuirla a los pobres. Hechas estas cosas en la fiesta del nacimiento de nuestro Salvador y Dios, al mismo tiempo se le permite la entrada a la iglesia y al mismo tiempo es coronado con la diadema; a Teófano la confinó en Proconeso.
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110. 1212. 3. Era también este de corazón firme y muy audaz; y así tomó el imperio, hizo campaña contra los árabes y contra todo enemigo de los romanos; y las naciones temieron ante el ímpetu de Tzimisces un gran temor. Y ensanchó la tierra de los romanos; y huyeron los sarracenos y armenios, y se acobardaron los persas; y por todas partes le traían regalos, y le suplicaban que tuviera paz con ellos, y llegó hasta Edesa y el río Éufrates, y la tierra se llenó de los ejércitos de los romanos; y Siria y Fenicia fueron pisoteadas por los caballos romanos, y realizó grandes victorias; y la espada de los cristianos segaba como una hoz. 4. Y de nuevo se volvió a Constantinopla e hizo campaña hasta el Danubio y masacró muchas miríadas de tártaros y búlgaros y aniquiló sátrapas y estrategas como un león cuando se lanza contra bueyes de grandes costados y los desgarra. Entonces las corrientes de los ríos se convirtieron en sangre; y los romanos danzaron en los afluentes del Istro, y los cetros imperiales cruzaban con alegría hacia Tartaria; e hizo una gran guerra con los búlgaros y llegó hasta Preslava, ciudad grande y populosa; y allí estaba el emperador de los búlgaros con un ejército de miríadas; y los aniquiló a ellos y a su emperador, y regresó con una victoria poderosa a Constantinopla. 5. Tal pastor era Tzimisces que perseguía a las fieras salvajes y protegía a sus ovejas, pues ni siquiera el sueño saciaba, y trituraba las mandíbulas de los enemigos de la tierra romana. En el tiempo en que había tregua de guerra, era para todos manso, dulce y benéfico; y era magnífico y hermosísimo como un paraíso; y tenía en él cuatro ríos: justicia, prudencia, valentía y templanza y toda otra virtud, pues, si no hubiera participado en el asesinato de Focas, así habría brillado como una estrella purísima. 6. Puesto que, siendo también él hombre, pagó la deuda de la necesidad natural, florecieron Basilio y Constantino, los hijos nacidos en la púrpura de Romano, hijo de Constantino, nieto de Basilio el Macedonio; y reinaron sobre los romanos. IV. Reinado de Basilio Bulgaróctono. 1. En el año 6485 del mundo, y 85 de la encarnación divina, reinaron Basilio el Bulgaróctono y Constantino, hijos de Romano, durante 53 años. 2. Estos, pues, siendo niños, fueron privados del imperio ancestral entre los tiempos de Focas y Tzimisces; cuando pasaron aquellos, también estos encontraron el tiempo fácil y oportuno, de nuevo la manifestaron y reunieron como una cadena de oro. El primer hermano, Basilio, imitó a su bisabuelo, aquel Basilio el Macedonio, y al muy firme Heraclio, y a los otros famosos y valientes emperadores; los alimentos, bebidas, el bienestar y el descanso los odió totalmente de corazón. Amó la incomodidad, el trabajo, las armas, las campañas y las guerras, y en ellas estaba su alegría y su dulzura. Vestiduras hermosas o lechos cubiertos de oro y piedras preciosas ni siquiera pasaban por su corazón; sino que deseaba ver choques de escudos, caballos de guerra, espadas pintadas, cascos brillantes y lanzas relucientes; eso administraba, en eso se deleitaba. 3. Pero la envidia y la malicia de nuevo entraron y obstaculizaron su buena disposición y tanto bien. Pues Bardas Esclero, hombre grande y muy guerrero y pariente del emperador, se rebeló y reunió ejércitos poderosos y buscaba tomar el imperio. Y la perturbación y su dominio fueron grandes y temibles, y perturbaron la vida del emperador, como en el mar una pequeña barca cuando la encuentra la tempestad y un gran oleaje. Puesto que la batalla y la apostasía de Esclero duró mucho tiempo, y había confusión civil e inestabilidad local, los árabes encontraron oportunidad y salieron y destruyeron Oriente, y el territorio de los romanos y las tierras tenían gran estrechez por los asirios. Salieron también los búlgaros, y saqueaban Tracia; y por todas partes el mal era mucho; y el emperador estaba en medio como un cordero entre muchos lobos, o un pájaro en las bocas de dragones. Pero de nuevo de repente hubo calma en lugar de invierno, y llegó en lugar del oleaje serenidad; y Bardas hizo juramentos con el emperador, y hubo gran amor. 4. Y enseguida todos los que amaban el imperio se reunieron. Pero Basilio no soportó estar con esta situación, sino que movió toda la fuerza romana, y salió contra los árabes, y cruzó hasta los iberos y hasta Fenicia. Se estremecieron, pues, los emperadores, toparcas y sátrapas de ellos, y como un rayo veloz cruzó todo Oriente; y su espada se embriagó de las sangres de los gentiles; y no dio descanso a su cuerpo ni sueño a sus ojos, hasta que persiguió a los lobos salvajes y a las naciones bárbaras e infieles, que corrompían el redil cristiano, y los hizo temblar ante la espada de los romanos. Luego regresó victorioso de miríadas a Constantinopla con multitud de cautivos y mucha riqueza. 5. Al enterarse de que los búlgaros, encontrando oportunidad por la partida de los ejércitos a Oriente, pisotearon y devastaron mucha tierra de los romanos, de nuevo se llenó de ira justa y celo; y de nuevo salió con ímpetu y fuerza contra ellos, y tiñó los campos de sus sangres. Y los llenaron los arroyos y riachuelos, y por las muchas matanzas la tierra apestó y se pudrió, y las espadas y lanzas de los romanos se mellaron por los huesos de los bárbaros y por sus muchos degollamientos; y caminaban sin miedo, armados y desarmados los romanos; y el emperador tomó fortalezas y tierras de los búlgaros muchas y puso en ellas guardias suyos. Tomó también la tierra en la que estaba la emperatriz de los búlgaros; y encontró en ella bienes y muchos tesoros y oro y plata infinita y coronas y diademas y equipajes imperiales. 6. Al ver el jefe de los bárbaros tal violencia y que su ejército fue destruido y devastado, contuvo por poco tiempo su arrogancia y humilló la audacia bárbara. Puesto que de nuevo reunió otro ejército y un ejército extranjero mercenario, y salió a guerras y batallas respirando ira y furia, y cerró los desfiladeros y los pasos, dónde con muro, dónde con redes y maderas, y hacía fosos mecánicos. Y el ejército que arrastraba era de 160 mil, y se enorgullecía de tal multitud; los estrechos los hizo para el propósito de que, si encerraba al emperador con su ejército, no pudiera tener salida para salvarse. Llegó, pues, y cayó cerca de las fronteras de los romanos; y allí donde yacía, era campo y ríos grandes y montañas grandes y altas y duras y nevadas en medio de la Romanía y los búlgaros, y había un paso, y lo cerró; y puso guardia poderosa y luchaba cada día abiertamente y descansaba los ejércitos; la causa era para salir de repente a envolver al emperador. 7. El emperador, pues, tenía siempre espías, y conocía todo y fortaleció su pensamiento. Y para mostrar qué valentía y audacia tienen los romanos, no esperó a que vinieran ellos sobre él, ni se acobardó de volver atrás, ni amaba ser encerrado dentro del palacio y esconderse como una doncella delicada; sino que los cabellos de su cabeza, antes perfumados, los tiñeron las escarchas y rocíos del alba, y su carne por el polvo y por las
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se desolló de sudor; y su rostro se oscureció por el ardor del sol. Envió a dos generales, cada uno con doce mil jinetes selectos, tal como se dispuso, para que encontraran senderos a través de lugares de difícil acceso, arrastraran sus caballos y subieran a la montaña a pie, donde los bárbaros no tenían vigilancia ni sospecha, y para que descendieran por los lugares por donde los guías los llevaran. Al otro general se le ordenó de igual modo ir por otro camino para caer sobre la guardia que controlaba el paso, y para que los atacaran con tal destreza que ni uno solo de ellos pudiera escapar para llevar noticias. El primero tomó la montaña y ascendió con doce mil hombres; hubo gran esfuerzo para cruzarla durante tres días; marchó de noche y descendió al otro lado, ocultándose en un lugar boscoso y recóndito. Los búlgaros estaban cerca, pero no tenían noticia alguna de ellos. El otro encontró también lugares sumamente difíciles y escabrosos; sin embargo, con gran cautela los cruzó y llegó por la parte interior, donde estaba la guardia; y al despuntar el alba, hicieron sonar los instrumentos y las señales de guerra. Los búlgaros sintieron un gran temor ante el mal inesperado; los romanos se lanzaron sobre ellos y los rodearon, matando a unos y capturando a otros, sin que nadie escapara de sus manos. Así destruyeron el campamento; y el emperador, estando listo con su ejército, entró y avanzó con determinación contra aquel gran ejército. En su camino encontró a los jinetes que venían de patrulla y los capturó a todos; poco después encontró a otros cien, que también eran patrullas, y los capturó igualmente. Los búlgaros, confiados en que tenían patrullas, estaban despreocupados y sentados sin temor alguno. El emperador marchó de nuevo de noche y al despuntar el alba cayó sobre ellos de improviso, y por el otro lado, el general que estaba oculto hizo lo mismo; los búlgaros se encontraron desarmados y cargados de sueño, y se apresuraron a huir; se produjo una gran matanza, una gran angustia y un miedo inmenso; no sabían a dónde ir, caían a los ríos y se ahogaban; se mataban unos a otros; y los romanos los acuchillaban y asesinaban sin piedad. Cayeron bajo la espada romana aquel día ciento sesenta mil bárbaros; los ríos fluían con sangre en lugar de agua, su jefe huyó, y los romanos tomaron las tiendas, las riquezas, las armas y los bagajes de los búlgaros, y hubo gran alegría y acción de gracias a Dios.
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Pero el emperador de los búlgaros no quiso callar ni resignarse a soportar el mal que había sufrido, sino que, a los pocos días, reunió al ejército que quedaba; envió a llamar a ejércitos de otras naciones y vino frente al emperador para vengarse; no se saciaba de su destrucción y ruina; se asemejaba a un jabalí salvaje que, al encontrarse con el cazador, por su furia lanza su cuerpo contra la espada y desprecia la muerte. Sin embargo, los romanos se armaron por un lado y los búlgaros por el otro; y de ambos lados, siendo jinetes cubiertos de hierro, armados y con lanzas de hierro, levantaron sus estandartes y tocaron los cuernos y las trompetas, señales de guerra. Hubo gran estruendo y confusión en ambos ejércitos y mucho terror. Cuando se encontraron y chocaron entre sí, como jabalíes salvajes o leones poderosos, rompieron las lanzas, golpeaban y se destrozaban las espadas, y el estruendo, el clamor y la angustia subían hasta el cielo, la sangre se derramaba más que el agua, el relincho de los caballos cubría el aire, y el emperador de los romanos subía y bajaba como un veloz halcón peregrino o un águila decidida, dando fuerza a sus filas y animando a sus generales a mostrar cuánto necesitaban los romanos de las otras naciones. Al final, los búlgaros se volvieron y dieron la espalda para huir; los ejércitos de los romanos los perseguían por detrás, matándolos, pisoteándolos y saqueando sus tiendas, y los vencieron con una gran victoria. Así, pues, el emperador doblegó la arrogancia y la audacia de los búlgaros y los persiguió, convirtiéndolos en esclavos y súbditos. Como la muerte no perdona a nadie, también Basilio falleció, y se perdió un gran cimiento de los romanos. Sin embargo, murió a una edad avanzada, y el imperio permaneció en su hermano Constantino. V. Reinado de Constantino, hermano de Basilio. En el año 6238 del mundo, y de la encarnación divina 1028, reinó Constantino, hermano de Basilio, durante 2 años.
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Aquí se hizo verdadera la parábola que dice:' Copa y jarra de un mismo vidrio', o' Cruz y pala de una misma madera'. Pues el conocimiento de estos dos hermanos era muy distinto el uno del otro; porque Basilio odiaba las diversiones y los pasatiempos, y su mente estaba puesta en las armas, en las guerras y en cómo honrar el imperio de los romanos; mientras que Constantino no quería ni oír el nombre de la guerra, ni ver en sueños armas o gritos de batalla, sino que comía, bebía y se divertía con mujeres mundanas, hombres necios y bailarines, y esto siendo un hombre viejo y de muchos años; no temía a Dios ni se avergonzaba ante los hombres; era cobarde y muy temeroso, y por una pequeña sospecha capturaba y cegaba a no pocos, acusándolos de ser conspiradores contra él. Tenía dos hijas; y escuchó de alguien que de ellas reinaría un tal Romano, uno de los magnates, el Argiropulo, y obligó a este Romano a separarse de su propia esposa para casarse con su hija, la porfirogéneta llamada Zoe; de lo cual así sucedió; disfrutó del imperio muy poco y murió. VI. Reinado de Romano el Argiropulo. En el año 6240 del mundo, y de la encarnación divina 1030, reinó Romano el Argiropulo, yerno de Constantino, hombre sabio, temeroso de Dios y prudente. Su alegría eran las palabras de Dios, las vigilias nocturnas y la lectura de las divinas Escrituras, y construyó un monasterio maravilloso y magnífico en nombre de la santísima Madre de Dios, al que llaman Peribleptos. La emperatriz era joven en su desarrollo y amaba los amoríos y los enredos con hombres, y veía que Romano era más bien casto y no recordaba si tenía esposa; y ella puso en su mente todos los malos pensamientos y planes perversos. Había en el palacio un joven apuesto llamado Miguel, del linaje de los paflagonios; y mientras paseaba por el patio del palacio, elegante y cortés, al verlo la emperatriz, fue herida de amor en su corazón y deseaba la belleza y el esplendor de Miguel, pues era de rostro tierno, muy blanco, sonrosado y hermosísimo, de modo que lo tuvo y cometió adulterio con él, saciándose de su belleza. Y uno de los días, mientras Romano estaba dentro del baño bañándose, entraron hombres asesinos, traidores y malvados, lo encontraron desnudo, lo pusieron en el suelo, le apretaron el cuello y lo ahogaron. Pero de dónde vino la conspiración no se reveló, si su esposa Zoe lo sabía o no; cuando Romano fue ahogado y murió, reinó Miguel el Paflagonio, quien antes era oscuro y desconocido. VII. Reinado de Miguel el Paflagonio. En el año 6242 del mundo, y de la encarnación divina 1032, reinó Miguel el Paflagonio, durante 7 años y 8 meses.
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Pues en esa misma noche, cuando Romano murió y estaba sin sepultar, la emperatriz envió a buscar al patriarca y a los principales del palacio y a los magnates; les hicieron jurar, y el patriarca coronó a Miguel, y los generales lo aclamaron. Miguel era muy hermoso tanto de rostro como de cuerpo; pero también su alma tenía grandes gracias y buena virtud. Pues, siendo sensato y prudente, recordaba y reflexionaba sobre de qué deshonra a qué gloria había llegado; y de qué pobreza y oscuridad a qué altura del imperio había ascendido. Y era condescendiente, humilde y manso con todos los hombres, tanto con los nobles como con los pobres; gobernaba a los pobres y enriquecía a los necesitados. Si se enteraba de que alguien era rico o hijo de hombres ricos y le sucedía que caía en desgracia, lo hacía de nuevo noble. Era como un buen padre para las viudas y los huérfanos; ayudaba a los enfermos y a los extranjeros; y nadie se iba de verlo sin regresar alegre. Sin embargo, con tantos bienes que tenía, sufría de una mala enfermedad, y su vida era siempre triste y peligrosa; y nadie sabe si por exceso de materia se calentaba y se perturbaba y caía, o si era castigado por un demonio. Pues muchas veces, mientras estaba de pie hablando, caía de repente al suelo, echaba espuma por la boca, su rostro se oscurecía, sus ojos se torcían y gritaba voces salvajes como una cabra; y si no había alguien que lo sujetara, golpeaba su cabeza y la destrozaba contra las paredes. Cuando aquel mareo quería pasar y volvía en sí, entonces se volvía más probado en la virtud, luchaba por su propia alma y tenía un gran deseo de hacerse monje. Tenía hermanos carnales, hombres rapaces y de malas costumbres, campesinos, cerdosos y malintencionados. Y el primero y peor era desde pequeño un eunuco, hombre malvado, inculto e injusto; y tenía toda la autoridad del imperio a su voluntad, para ponerlo todo patas arriba, y era como un tutor del emperador, y obligó mucho a Miguel a que se encontrara con la emperatriz Zoe por su sobrino, para hacerlo como un hijo espiritual. Y el emperador accedió a su voluntad, e hizo hijo adoptivo suyo a Miguel— pues así era llamado ante la emperatriz—, y lo coronó César, hombre necio, insensato y bestial. El emperador, molesto por la terrible enfermedad que tenía, y obligado por su propia conciencia como amigo de la virtud, dejó el imperio, la corona, la diadema y todo goce y gloria real, y se hizo monje, y de las perturbaciones del mundo corrió hacia una gran paz. El cuidado del imperio permaneció en Zoe, la emperatriz, y en aquel sobrino de su marido, el impuro Miguel. VIII. Reinado de Miguel el Calafate. En el año 6254 del mundo, y de la encarnación divina 1044, reinó Miguel el Calafate, hombre endemoniado y de mente de oveja, y tenía por naturaleza mucha necedad e incultura.
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La juventud, la autoridad y la arrogancia se unieron con la necedad y la incultura, y causaron un gran mal. Se asemejaba a un mulo salvaje, cuando no acepta el freno en su boca, sino que cocea desordenadamente; y donde debía mostrar gran honor y generosidad ante tal dignidad y bien que recibió de la emperatriz, vertía tantas grandes amarguras. Y entonces ella también comprendió qué clase de enemigo alimentaba, y qué clase de serpiente calentaba en su seno, y a qué clase de dragón le dio el pecho del imperio para que lo mamara. Pues cuando Miguel llegó a tan gran dignidad, y se hizo cargo de asuntos importantes y necesarios, siendo un hombre joven, sin juicio, sin experiencia, arrogante, y por esto, se deslizó y cayó en un gran precipicio. Pues la fortuna es como el plomo; y si no hay alguien capaz de sostenerla y gobernarla con prudencia, cae al suelo pesadamente y se hace pedazos. Y primero comenzó por los nobles y los más altos de la ciudad, y los castigaba con furia bárbara y los castraba, de modo que muchos, por este gran mal, se transformaron de la naturaleza humana y no los reconocían si eran hombres. Así, pues, se mostró malvado y salvaje desde el principio, porque desde el primer día lo conocieron inútil. Luego reunió a jóvenes necios y los tuvo en su consejo. Y desterró a las emperatrices Zoe y Teodora, y las envió a una isla, y las vistió de negro. Esto lo hizo en su día doloroso, porque arrojó sobre sí grandes molestias y perturbaciones, que no pudo devolver a la calma. Entonces hay que aprender del hecho ocurrido y qué clase de sumisión tiene el común del pueblo hacia un señor manso, dulce y benefactor, y cuánto puede un emperador cuando su pueblo lo ama. Pues así, cuando todos escucharon que Miguel desterró a las emperatrices a una isla, les cortó el cabello y las vistió de negro, se enfureció todo el pueblo, y de un solo grito, impulso y consejo tomaron piedras, palos, y lo que cada uno agarró, uno una espada, otro un hacha, otro un punzón, y otro un garrote. Salieron también las mujeres con piedras y palos, y con gritos y carrera desenfrenada fueron hacia el emperador buscando a las emperatrices. Y lo insultaban y le hacían grandes deshonras, porque Miguel, que antes era de rostro salvaje como un dragón, se humilló y temblaba como una liebre, y perdió su audacia y su arrogancia, y con brevedad envió naves inmediatamente, trajeron a las emperatrices y les devolvió el imperio de sus antepasados. Sin embargo, el alboroto no se apagó, sino que más bien se encendió más; y el pueblo tenía gran ira contra el despreciable y abominable. Y cuando vio aquella violencia y perturbación y cómo fue acorralado, como un oso malo por muchos perros, para salvar su vida, intentó huir; y huyó como una liebre a su madriguera, y corrió a la iglesia, al santo altar, debajo de la santa mesa. Pero cuando el pueblo se mueve a la locura, vence incluso la fuerza del fuego; pues entraron también allí dentro, donde estaba en el santo altar, y lo agarraron. Y gritaba, se lamentaba y suplicaba mucho; pero finalmente le sacaron los ojos con un cuchillo; capturaron también a su tío, aquel eunuco, y lo cegaron justamente. El imperio permaneció en Zoe y en Teodora; la emperatriz vio y distinguió que el imperio de los romanos necesita un hombre como gobernante y guía; luego deseaba tener también un hijo que heredara el imperio; porque de los dos hombres con los que se casó no tuvo la suerte de quedar embarazada, y siempre estaba triste por la falta de hijos. Envió a Mitilene, y trajeron en naves a un hombre muy agraciado y dulcísimo llamado Constantino el Monómaco, a quien el primer emperador Miguel desterró allí a Mitilene, porque decían algunos que quería arrebatar el imperio. Otros decían lo más verdadero por la razón por la que lo desterró, que lo sospechaba con Zoe, la emperatriz. Estaba, pues, allí en la isla confinado; y por poco llegan a cegarlo. Luego, cuando giró la inestable rueda del tiempo, y el dado que juega la fortuna, se convirtió en emperador el esclavo y desterrado, señor de los romanos, y se casó con Zoe, la emperatriz. IX. Reinado de Constantino el Monómaco. En el año 6255 del mundo, y de la encarnación divina 1045, reinó Constantino el Monómaco.
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Así es el mundo inestable y la vida de los hombres como un juego; y así gira la rueda los asuntos arriba y abajo, los hace rodar y los hila como quiere. Dicen sobre este Monómaco que en las guerras, batallas y armas era inexperto; pero en lo demás era hermoso, magnífico, generoso, manso, sereno, benefactor, apacible y condescendiente. Era un mar en sus gracias y un río de generosidad, y muchos bebieron y se saciaron de sus bienes; y como el río Nilo se desborda y hace como un mar y riega la tierra de Egipto, así era él también amplio para todos los hombres; a ricos, a pobres, a extranjeros, a débiles, y a toda Iglesia y monasterios fueron y se vaciaron sus bienes, y en muchos lugares construyó diversos templos y grandes. Y si alguien quiere conocer la generosidad de su alma y su amor por la belleza, que vea el brillante y gran monasterio que construyó desde sus mismos cimientos en nombre del santo gran mártir Jorge, al que llaman Manganas. Pero con tantos bienes que tenía, era enfermizo, y siempre le dolían los pies; y se sentaba siempre en el palacio en camas altas y blandas para descansar sus pies. Por esto surgieron en aquel tiempo muchos males, y se levantaron olas de grandes calamidades. Pues un hombre llamado Maniaces, guerrero gigante, agudo y de corazón audaz, hirviendo de ira y locura, reunió un ejército fuerte y numeroso, y salió con impulso poderoso, y destruía los países, ciudades y castillos; y vino como una nube negra contra el emperador, y tenía una soberbia y arrogancia desenfrenadas.¿ Y quién esperaba salvarse de tal mal? Pero a quien Dios protege, ni teme a gigantes, ni se estremece ante fieras, ni ante hornos ni hierros; por esto Maniaces no pudo dañar al emperador, teniendo él a Dios como ayudante; y cuando se produjo la batalla, le dieron una lanzada en el costado; cayó, y todos se salvaron de sus manos. Pero de él surgió de nuevo otro gran mal. Tornicio, otra fiera temible y salvaje, destrozando y destruyendo lo que quedaba. Pero también a este lo eliminó pronto la justicia de Dios; y en el encuentro de la batalla le dispararon una flecha en el pecho, y murió. Entonces el emperador tuvo paz y no tuvo molestias de ninguna parte. Obligándolo las muchas enfermedades, dio él también la deuda natural de la muerte; y de nuevo permaneció el imperio en Teodora, la emperatriz; pues Zoe había muerto antes. X. Reinado de Teodora la Porfirogéneta. Como pasó poco tiempo en el poder y presintió su muerte, pues era virgen, y como estaba a punto de morir, encontró a un anciano tembloroso y débil llamado Miguel, hombre que, aunque nacido en Bizancio, era ajeno al manejo de los asuntos y más aún de tal hegemonía, tanto por su bastardía natural como por su ingenuidad y por la longitud del tiempo, que se extendió a la vida de aquel( pues ya no era un anciano, como era llamado por la multitud popular, sino un anciano decrépito). A este, pues, convencen de sustituir a Teodora en el imperio; y al instante ciñe a Miguel con la diadema imperial, habiendo sido capturado antes por juramentos terribles de no disponer nada sobre la administración del imperio sin el consejo de ellos. Tras esto, el espíritu abandonó a la emperatriz, habiendo reinado sola durante un año y nueve meses. XI. Reinado de Miguel. De la manera que se ha dicho, el anciano Miguel, proclamado autócrata, se mostró ante los del senado y la multitud popular más generoso de lo debido, elevando a cada uno de ellos a grados de dignidades y otorgando honores inadecuados a la mayoría; pero con los registros militares, y especialmente con los destacados de ellos, a quienes se les había asignado desde hace mucho tiempo el mando de ejércitos y de caballería, se comportó de manera muy opuesta a los demás. Pues ni mostró generosidad alguna hacia ellos, que acababan de tomar la ciudad imperial, ni los recibió con palabras amables. Eran los principales de ellos dos hombres, ambos magistros, y brillantes por linaje; y no menos por prudencia estratégica, fuerza de manos y audacia de alma tenían la distinción. Uno de ellos era Isaac Comneno, y el otro el Catacalo, el( no) Cecaumeno, cuya patria era Colonea, a quien, siendo duque de Antioquía, al momento de la proclamación despojó del mando, nombrando inmediatamente a su propio sobrino Miguel como magistro y duque de Antioquía, y poniéndole el nombre de Urano, para que pareciera referir su linaje al antiguo Urano. A este Cecaumeno, pues, como si no hubiera usado bien el mando, sino que hubiera disuelto las fuerzas y se hubiera vuelto gravoso para los que estaban bajo su mano, lo reprendió con demasiada insolencia y lo cubrió de oprobios y no se abstuvo de insultos; pero también, habiéndose apresurado los otros hombres ilustres y comandantes de regimiento que estaban con él a defender al hombre, no se abstuvo de su lengua contra ellos, ni respetó al mismo Comneno. Esto sumió a los soldados en el desánimo, al ver a Miguel muy generoso con los demás, pero sin mostrar benevolencia hacia ellos ni siquiera en palabras. Sin embargo, se abstuvieron de hacer nada nuevo, pero decidieron intentar una segunda prueba. Pero que el relato narre ahora otra rebelión contra el emperador anterior a estas y así volverá a la de estos hombres; pues el primo del emperador Constantino el Monómaco, el presidente Teodosio, apenas proclamado Miguel, al atardecer salía por el mercado diciendo que el poder le pertenecía a él. XII. Reinado de Isaac Comneno. Después de esto, muchas rebeliones, estando aún vivo Miguel, tomó el imperio Isaac el Comneno. Uno, pues, el anciano Miguel, habiendo gobernado un año, cayó del imperio; y no viviendo mucho tiempo en condición privada, pagó la deuda. El Comneno, establecido en el imperio, se atribuyó a sí mismo el éxito de este, y no a Dios; y esto es claro, porque en la moneda se grabó a sí mismo con espada, casi gritando que esto le proporcionó el imperio, y no otra cosa. A los que lo ayudaron los recompensó muy generosamente, y se apresuró, habiendo dado a cada uno las recompensas, a preparar a todos para que se retiraran a sus casas, para que no se alborotaran ni se levantaran contra el pueblo al estar en la ciudad. Al patriarca lo tenía en estima porque a sus sobrinos, por causa de él, los honró con grandes honores y los puso en orgullosos cargos; y favoreciendo aún al patriarca, le otorgó la administración de los asuntos eclesiásticos a la Iglesia, siendo hasta entonces el gran ecónomo nombrado por el emperador, y también el escuofílax; él puso a ambos bajo la autoridad del patriarca. Pero ya hay que decir también cómo dejó el imperio, aunque no coinciden los que han escrito sobre él. Pues el muy elocuente en la lengua, el sapientísimo Pselo, dice que aquel emperador, dedicándose a la caza, y a menudo levantando la mano armada contra osos y jabalíes, fue golpeado por un aire frío en el costado, y de ahí le sobrevino un escalofrío y una fiebre que se encendió desde lo profundo, y al día siguiente le punzaba el costado, y el aliento no le era fuerte, y de esto, volviéndose dudosa la supervivencia, o habiendo desesperado totalmente de la vida, y habiendo establecido al duque Constantino en el imperio, se trasladó a la vida mejor; el Tracesio, en cambio, relató que también aquel emperador cazaba cerca de Nápoles, y que un jabalí apareció de algún lugar, una visión terrible, y el Comneno, habiendo soltado las riendas al caballo, perseguía al...
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… se sumergió en el mar y desapareció. En ese instante, como un relámpago, un resplandor golpeó al emperador, y el autócrata, perturbado por el impacto de este, cayó del caballo y quedó tendido en tierra, echando espuma por la boca y sin sentir nada de lo que le rodeaba. Tras ser embarcado allí en un esquife, fue trasladado a la ciudad imperial y, tras enfermar brevemente y ser desahuciado, se cortó el cabello y, en lugar de la púrpura, se vistió con un tosco hábito, nombrando emperador al duque Constantino, y así se refugió en el monasterio de Studion, donde pasó el resto de su vida tras recuperarse de la enfermedad. 884 6 Reinó durante dos años y tres meses, siendo activo y mostrando un carácter severo, muy agudo para las acciones, muy estratega en los asuntos bélicos, no acostumbrado a las palabras, pero atento a ellas y acogiendo a quienes las cultivaban. Al ser acusado de haber intentado una tiranía, decía:“ Dudaba en servir a un consiervo y no obtener lo que era justo”. 13. Reinado de Constantino Ducas. En el año 6563 del mundo, y de la divina Encarnación 1059, reinó Constantino Ducas. 2 Este Constantino fue colaborador de Comneno para que tomara el imperio, y le mostró tesoros de muchas riquezas. Pero él prefirió la vida monástica, se despojó voluntariamente de toda gloria y fantasía imperial, se convirtió en un monje bueno y probado, y se entregó a la gran austeridad de la vida monástica y a muchos y grandes trabajos, y su vida se volvió admirable, y este murió y ganó el reino. 3 El Ducas, al retomar el inicio del reinado, no era ni muy decidido ni muy cobarde, sino un punto medio entre ambos. Pero también se dejaba llevar por la audacia; y, por otra parte, ir a derribar donde se endereza sin motivo, nada le parecía bien. Tenía, además, siete hijos. 4 En el cuarto año de su reinado muere el patriarca Constantino, y su trono quedó vacante sin pastor durante cinco meses. 885 5 En el quinto año de su reinado, en el año 6572 desde la creación del mundo, indicción 1, el 1 de enero, es ordenado Juan Xifilino patriarca de Constantinopla, y fue obispo durante 11 años y 7 meses, piadosa y agradablemente a Dios, habiendo ejercido excelentemente toda la educación de las letras. Este, habiendo sido monje en el monte Olimpo, fue trasladado desde allí por Constantino Ducas y elevado al trono patriarcal, un hombre purísimo y castísimo. Este iluminó y adornó la Gran Iglesia, renovando todos los iconos de los santos que estaban allí erigidos. 6 Y cuando él mismo estaba a punto de morir, tenía grandes preocupaciones y turbación en su corazón. Amaba a la emperatriz y quería dejarla heredera del imperio con sus hijos; pero como era joven y hermosa, temía que se casara con otro y tuviera otros hijos, y que los suyos fueran despreciados y perdieran la emperatriz en otros lugares y tierras, y que dejara el imperio a sus hijos y pusiera sobre ellos tutores hasta que maduraran. Pero nadie puede escapar al futuro. La emperatriz, pues, conociendo el plan y la voluntad de su marido, conversó con él al principio con mucha tristeza, y al final le juró con juramentos terribles y grandes que nunca miraría hacia un segundo matrimonio, ni se casaría jamás con otro hombre, sino que sería prudente y guardaría el imperio para sus hijos. Él, pues, murió; y se descargó del peso de la carne. 14. Reinado de Eudoxia con sus hijos. En el año 6581 del mundo, y de la divina Encarnación 1071, reinó Eudoxia, la esposa de Constantino, con sus hijos, 886 Constantino, Miguel y Andrónico; y gobernaba el imperio junto con sus hijos. 2 Pero en tal despreocupación y calma se levantó una gran dureza y tempestad, y se abrió boca y garganta para
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devorar a la emperatriz y a sus hijos. La causa era la siguiente: Había un estratega llamado Romano Diógenes, hermoso y de bello rostro, capadocio de linaje; era, además, valiente, y por las buenas cualidades que tenía, era digno de reinar. Este Romano, pues, al ver la dinastía del imperio y la fuerza y el poder de los romanos, que recaía en niños lactantes y en una mujer maquillada, se movió como un dragón para devorar a la madre con sus hijos; y no sabía que una pequeña vara con un arco derriba al águila que vuela alto a la tierra, y una red fina atrapa a osos y leones. Así pues, cuando reunió un gran ejército y caminaba y saqueaba las tierras y ciudades imperiales, fue capturado por soldados, y le pusieron hierros, y lo llevaron a Constantinopla ante la emperatriz para que lo matara como conspirador. 3 La emperatriz, al volverse y ver la belleza de su rostro y su hermosura, se maravilló, y su corazón fue herido por el amor en su interior, y no consideró en nada su conspiración, ni recordó los terribles juramentos que hizo a su marido en el momento de su fallecimiento, como dijimos; sino que lo liberó de los hierros y lo hizo emperador y se casó con él. 15. Reinado de Romano Diógenes. 887 En el año 6582 del mundo, y de la divina Encarnación 1072, reinó Romano Diógenes; pues en lugar de muerte y prisión, la emperatriz le regaló su cuerpo y la autoridad de los romanos; tales son los juegos que hace la rueda del tiempo. 2 Cuando Romano llegó a la altura del reinado, desde el principio mostró la disposición de su alma y la audacia de su corazón, pues no miró la gloria, los placeres y los despilfarros del imperio, ni amó una vida encerrada como el gusano que come la tierra y vive, ni temió las batallas y las guerras para esconderse dentro del palacio, sino que afiló su espada y se enfureció con justa ira y celo contra los turcos y sarracenos, y cubrió la tierra con sus cuerpos, y los ríos eran muy pocos para la sangre que se derramó, y mostró que supieran qué clase de valentía y prudencia tenían los romanos y qué clase de guerreros son. 3 Y si no hubiera caído la envidia de por medio y lo hubieran obstaculizado, como era naturalmente arrogante y autosuficiente y muy engreído y poco receptivo y soberbio; entonces, especialmente por el valor del imperio, se volvió más arrogante. Tenía, además, una mente inestable, y sospechaba de todos para el mal, tanto de los suyos como de los extranjeros, y le parecía que casi todos eran conspiradores contra él; por eso era muy pesado, salvaje y poco sociable, no solo con sus gobernantes, sino también con su esposa y sus hijastros. 888 4 Por eso, por todas partes se reunían en secreto y meditaban contra él y preparaban una trampa, y lo odiaban; y tomaron la decisión de traicionarlo a los sarracenos sin guerra. Esto, pues, lo preparaba César, el hermano de Constantino Ducas, y deliberó esto con su hijo Andrónico, que entonces era estratega del ejército romano, y con los otros estrategas y magnates por igual; y tejieron una red de engaño contra tal emperador, y más bien contra él. Romano pasó de Constantinopla a Escútari, dirigiéndose contra los turcos enemigos de Cristo. Y mientras estaba sentado, soltó una paloma y vino y se posó en sus rodillas, lo cual era una mala señal contra él. Él, sin embargo, se alegró mucho pensando que era para bien, y se la envió a la emperatriz para que tuviera consuelo. Pues lo que el hombre desea, eso espera y aguarda. Pero para el hombre no hay peor mala suerte que cuando tiene enemigos a los de su propia casa. Pues si alguien es conspirado por los de fuera, amigos u otros, tiene
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remedio y corrección el mal; pero si alguien es conspirado por los de casa y los genuinos que comen su pan, no puede escapar a tales muertes de castigo; pues si alguien está con el traidor en una casa,¿ cómo es posible protegerse de su astucia? Sin embargo, estando así la tienda del emperador, cayó el gran poste que la sostenía, y por poco no le da al emperador en la cabeza; esto, pues, era otra mala señal. Sin embargo, hubo guerras frecuentes y los romanos derrotaron a los persas; y los persas sintieron un gran miedo, y se vieron estrechados, y buscaban al emperador y suplicaban que hubiera paz entre ellos; pues en las guerras que ocurrieron, los bárbaros se estremecieron ante el emperador; y corría, y flanqueaba, y no tenía hartazgo en las matanzas y en la sangre de ellos; a veces segaba las cabezas de los persas con 889 la espada como espigas, otras veces con su lanza arrojaba a los caballeros junto con los caballos, y como un halcón ante pequeñas aves, o un rayo o una hoz de fuego o un descendiente llameante, así aparecía ante los persas; y por las muchas matanzas se tiñeron sus ropas, y la sangre se coaguló sobre él; como un león cuando atrapa a un ciervo y tiene hambre y desgarra sus costados y sorbe sus entrañas y sus labios se ensangrientan, así era Romano con los persas. Y hubo una gran alegría para los romanos; y los persas se aterrorizaron, y suplicaban que hubiera amor. El emperador, sin embargo, tenía preocupación, pues su espíritu preveía el futuro; y el sacerdote celebró la liturgia, y abrió el santo Evangelio, y salió este capítulo:“ Si a mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán”, y el ejército se entristeció. Sin embargo, hizo la paz con los persas, y les envió juramentos seguros; y para mayor confianza les envió también su cruz; y esto fue para su mal, sin saber que desde que envió su cruz a los enemigos, les dio todo su poder. 5 Entretanto, los persas, cuando se hizo el acuerdo y el amor firme y los juramentos fuertes, estaban despreocupados; y su plan era regresar a su tierra. Pero los estrategas, que eran conspiradores, obligaban al emperador, diciendo:“ Ahora, en su despreocupación y la confianza con la que están sentados simplemente, déjanos darles para destruirlos”. Y tanto lo incitaron y forzaron, que dio la orden y el ejército se armó, y dieron las trompetas, y levantaron las banderas en señal de guerra. Los persas, al volverse y ver este mal repentino y las espadas desnudas y el ejército armado, y que bajaban sobre ellos, en ese momento no tenían otra cosa que hacer sino como cada uno de ellos se enderezó y se preparó; uno arrebató la espada, otro montó como pudo, armado o desarmado, y pusieron los juramentos del emperador sobre 890 una lanza, y fue delante de ellos, y mostraban cómo es un transgresor de su juramento, y Dios juzgará justamente; y cuando se enfrentaron, y hubo mezcla de guerra, el primero en huir fue el César con su contingente. Luego todos los estrategas huyeron igualmente con sus ejércitos; y permaneció solo el emperador sin compañía; miraba a derecha e izquierda y no veía a nadie; y estaba dentro de redes ineludibles. Cuando los emires y los estrategas de los persas lo vieron, cayeron y perseguían y disputaban quién lograría capturar a Romano; lo capturaron, pues, y el león fue perseguido por los perros rabiosos, y el emperador de los romanos fue retenido como esclavo cautivo; y los murciélagos atraparon al águila de alas doradas, y llevaron al sultán ante él como un subordinado encadenado.
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6 Entonces aquel sultán inesperadamente se volvió manso, y miró al emperador con ojo dulce, y le habló con calma y lo consoló; y aquel bárbaro se mostró más filántropo y de buena intención que los amigos y parientes y compatriotas que lo traicionaron; y pasaron juntos 8 días, y comían juntos, y bebían juntos, y conversaban, y el sultán se maravillaba de la valentía y prudencia del emperador; y después hicieron hermandad y gran amor y juramentos terribles entre ellos. Y el sultán dio a Romano regalos y mucha riqueza, y a todos los romanos que tenían capturados se los dieron con sus armas y sus caballos y los liberaron. Le dio también diez mil sarracenos, para que lo escoltaran al lugar que necesitara, y si los necesitaba también para su ayuda, que los tuviera consigo. 7 Romano escapó, pues, como un leopardo de las trampas o como un pez del anzuelo, y de nuevo esperaba tomar el imperio. Pero la envidia destruyó su confianza. Pues los 891 estrategas de los romanos enviaron cartas por todas partes diciendo que en cualquier castillo al que fuera Romano no lo recibieran, sino que cerraran las puertas y lo dejaran fuera. Romano caminaba, pues, de arriba abajo sin amigos, sin ayuda y privado del imperio, y a dondequiera que iba, lo expulsaban. 8 Pero ni siquiera entonces cesó la envidia de detenerse aquí; pues el Ducas Miguel, el hijo de Constantino, habiendo crecido en edad, y teniendo veinte años, tenía a su tío el César como ayudante y organizador y a todos los poderosos estrategas y magnates, y se sentó en el trono paterno, y tomó el imperio hereditario. 16. Reinado de Miguel Parapinaces. En el año 6583 del mundo, y de la divina Encarnación 1073, reinó Miguel el Parapinaces; y al reinar este, inmediatamente expulsó a Eudoxia, su madre, del palacio, llorando mucho y suplicando, sin embargo, la tonsuró y la hizo monja, y la vistió con hábito de monja, y la puso en un monasterio. 2 Al saber que Romano todavía sufría, y buscaba tomar el imperio, y reunía ayudantes, envió un ejército 892 y luchó; y lo capturaron, y al que perdonaron enemigos y bárbaros, lo envenenaron sus antiguos amigos y los suyos, y le sacaron los ojos sin piedad con una espada, y lo arrojaron a una pequeña, dura e inconsolable islita; y su rostro se llenó de gusanos, y salían los gusanos de sus ojos, y no tenía fin el mal y la desgracia que le ocurrió. 3 Miguel, cuando salió de toda preocupación y pensamiento y no tenía miedo de nadie, soltó también las armas y las turbaciones de la guerra y las reuniones de los ejércitos, y ni siquiera en su sueño meditaba sobre tales cosas, sino que, sin ocuparse, noche y día su mente estaba en el estudio de las Escrituras y la lectura de los libros; y muchas veces por la dulzura de los libros, es decir, de las Escrituras, no comía, sino que hasta el amanecer se sentaba a la lectura de las Escrituras. 4 Entonces se movieron por todas partes las naciones y se enfurecieron, y de todas partes vino sobre los romanos un oleaje y una gran turbación, y por todas partes había guerras y destrucciones y cautiverios de las ciudades y tierras romanas. Pues su emperador vivía una vida de caracol, y salía poco, y se mostraba, y de nuevo se volvía, y se encerraba en el palacio, y olvidaba que es emperador; y quería que alguien le recordara que tiene bajo él castillos y tierras, y que las naciones se movieron como dragones, y devoran la tierra de los romanos como a un gorrión. Había, pues, una gran aflicción para los romanos; y todos se indignaban contra el emperador, viendo cómo el mundo corría peligro de perderse por completo. 893 5
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Un hombre glorioso y de gran linaje y experimentado en la guerra, su cuerpo estaba lleno de heridas y golpes por las grandes guerras que libraba desde su juventud, y era poderoso y probado en las batallas, llamado Nicéforo Botaniates. Este reunió un ejército aliado, y vino a Nicea, y envió un mensaje a Miguel como consejo y advertencia para que dejara el imperio, y para que lo tomara este anciano Botaniates; y Miguel, como inexperto en la guerra e incapaz de los asuntos del imperio, que se sentara sin preocupaciones, y viviera sin ser molestado. Y en poco tiempo llegó a Constantinopla, y sin guerra ni turbación alguna entró y fue proclamado emperador de los romanos. 17. Reinado de Nicéforo Botaniates. En el año 6586 del mundo, y de la divina Encarnación 1076, reinó Nicéforo Botaniates durante 3 años, y vistió la diadema y la púrpura bordada en oro. Olvidó su larga vejez, y se casó con la esposa de Miguel, siendo joven y tierna doncella el anciano y encanecido. 2 A Miguel lo hizo monje y metropolitano de los Efesios. 3 En aquel tiempo envió el emperador Nicéforo estrategas con un ejército contra los búlgaros. El emperador de los búlgaros salió con un ejército de 80. 000, y destruyó muchas tierras de los romanos, y tomó mucho cautiverio; donde quería, acampaba y descansaba, no teniendo miedo de nadie; puesto que oía que los romanos tienen entre ellos sus propias turbaciones y desgracias. Salieron, pues, también los estrategas de los romanos con un ejército de doce mil, y no se atrevían a aparecer en ninguna parte abiertamente, no fuera que los búlgaros los aniquilaran, y se dieran cuenta de que son pocos, y los destruyeran. Sin embargo, daban vueltas 894 y meditaban un plan y una decisión sobre cómo hacer al menos para dar un golpe. El estratega separó, pues, a dos jefes buenos y prudentes y dio a cada uno 500 soldados caballeros elegidos y valientes con buenos caballos y armas elegidas; y les ordenó que fueran detrás del ejército búlgaro de forma oculta y hábil, y que vieran en qué lugar acampan, y qué clase de guardia tienen por las noches, y cómo duermen, y qué combaten; y si pueden, que atrapen a alguno de los búlgaros para saber qué plan tienen; y que le envíen mensajes frecuentes para que sepa. Salieron, pues, aquellos dos estrategas; y cada uno de ellos tenía su formación, y seguían hábilmente para que los búlgaros no los descubrieran. Y una noche, casi al amanecer, llegaron los búlgaros, y acamparon en un hermoso campo, y extendieron las tiendas; y como estaban despreocupados, encendieron fuegos por todas partes, y se sentaban, y comían, y bebían, y dormían despreocupados; y unos pocos estaban despiertos. Y cuando pasó la tercera parte de la noche, llegaron los dos jefes con las dos formaciones cerca, y veían el ejército cómo era grande, y quién estaba para enfrentarlos. Sobre esto cayó una disputa entre estos soldados; y decía una división a la otra:“ Nosotros somos mejores que vosotros”. Y un soldado prudente entró en medio de ellos y dijo:“ Jefes y compañeros,¿ de dónde aparecerá la verdad y cómo sabremos que vosotros sois mejores que nosotros? Pero, si queréis, la prueba está ante nosotros y ante vosotros, y nuestros enemigos yacen ante nosotros; y que se vea qué división es más probada”. Escucharon esto los soldados, y se animaron, y dijeron:“ Bien y justamente hablas”; y se separaron los quinientos y tomaron la división de arriba, y los otros quinientos la de abajo, y atacaron ambos a los búlgaros; y los búlgaros estaban desnudos y cargados de sueño, y sintieron miedo y 895 empezaron a huir; y estaba oscuro, y chocaban unos con otros, y se mataban mutuamente dentro de las tiendas y fuera; y las espadas de aquellos mil romanos segaban y cortaban hasta el amanecer. Degollaron, pues, también al emperador de los búlgaros, y hubo para ellos una victoria grande e inesperada, y quedaron las tiendas, las pertenencias, las armas, el cautiverio, el botín, y el campo estaba lleno de ellos, y el sol se extendió, y los romanos siempre degollaban a cuantos encontraban; y enviaron mensajes al ejército y felicitaciones. Y llegó con el ejército, y vio aquella gran matanza y la terrible obra y cobardía; y glorificaron a Dios que dio fuerza en tal apuro; y los cautivos tomaban caballos y cosas, y se iban a sus tierras; y el estratega regresó con el ejército. 4 El emperador Nicéforo era un hombre anciano, y soltó las batallas y las guerras, y se sentaba, y vestía oro y resplandeciente y alimentaba su vejez con frecuentes baños y perfumes y mesas imperiales; y comía, y bebía, y despilfarraba, y se alegraba con aquella doncella hermosísima, la esposa de Miguel; y así se deleitaba, y jugaba como un joven que empieza a disfrutar de los placeres del mundo; los servicios imperiales y los grandes asuntos los confiaba a hombres bárbaros, rústicos y borrachos, que eran esclavos desde sus bisabuelos y desconocidos, sin conocer nada bueno, todos malintencionados e incultos. Y el imperio de los romanos se parecía a un barco cargado sin marineros ni capitanes. Nicéforo se sentaba en tronos altos de plata y oro, brillaba por el uso de oro y se ponía otros y otros vestidos diferentes, diez veces al día, y si alguien necesitaba obtener un cargo imperial, venía, y ofrecía regalos, y deshonró la grandeza del imperio; y los honores y las dignidades, que daban los otros emperadores a gloriosos y grandes 896 jefes y estrategas, y probados ilustres, este los daba a sastres de remiendos, pelícanos, titiriteros, vendedores de cebollas, boyeros; y convirtió lo honorable en deshonroso, y lo alto y glorioso en humilde e inútil; y el día en que no pasaba algún campesino a pedir cargos, se sentaba severo; y ninguna otra preocupación tenía, ya fuera si saqueaban sus castillos, o si las naciones destruían su mundo, o si había ejércitos, o no había, sino que su preocupación estaba en las acciones que hemos declarado. 5 Cuando Botaniates estuvo en el palacio, es coronado el gran martes por el patriarca con la cinta imperial. 6 Y primero a todos concedió la liberalidad, cortando las deudas de todos hacia el público en común sin distinción, y decretando una bancarrota de estas de manera magnífica. 7 Además, a Briennio, que al atardecer se aferraba a la tiranía, envía a los que anuncian darle la dignidad de César, si se abstiene de la tiranía, y confirmar a los que le ayudaban los honores con los que él los honró. Pero él deseaba mucho el imperio, y era inflexible. De nuevo, pues, otra embajada; y tras esta una tercera. Él se enorgullecía, y ni siquiera según las leyes de los embajadores recibía a los embajadores, sino que los despedía deshonrosamente. Como el emperador vio que no lograba nada pacíficamente, incluso contra su voluntad se inclinó hacia la batalla, y habiendo honrado a Alejo Comneno como nobelísimo y nombrándolo gran doméstico y poniéndolo al frente de las fuerzas romanas, lo envió contra Briennio; quien, al enfrentarse a él cerca de un lugar llamado Calabrye, debido a que el lugar estaba regado por muchas y buenas fuentes de agua, fácilmente se impuso sobre su ejército; y habiendo caído unos y huido otros, capturó solo 897 al que había tiranizado; y privó de la luz al desdichado, y lo introdujo ciego en la ciudad imperial; y ese fue el fin de la rebelión de Briennio. 8 Se rebelaron también los varegos contra el emperador
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habiendo planeado asesinarlo; pero, al oponerse a ellos otra fuerza romana, se volvieron a la súplica y obtuvieron el perdón. 9. Habiendo fallecido la esposa de este emperador, muchas vírgenes fueron pretendidas, y antes que las demás, Zoe, la hija del emperador Ducas; pero él deseaba casarse o bien con la emperatriz Eudocia o bien con María de los Alanos, quien había convivido con su predecesor. Envía, pues, a llamar a Eudocia; ella, según se dice, no se negó, pero el emperador fue impedido de esto por algunos monjes; y toma a la emperatriz María, habiendo cometido una ilegalidad no menor que si se hubiera casado con Eudocia, pues lo que se atrevió a hacer era un adulterio descarado; por lo cual, incluso aquel que celebró la ceremonia nupcial para ellos, fue destituido de su sacerdocio. 10. El anterior emperador Miguel, como se ha dicho, habiéndose tonsurado, fue consagrado metropolitano de Éfeso por decisión sinodal; y habiendo ido allí una vez, regresó y hacía su vida en el monasterio de Manuel. Después de que Botaniates hubo perdido el imperio, este Miguel, estando moribundo, tras haberle rogado mucho la emperatriz María, habiéndose ella hecho ya monja, le otorgó el perdón y pidió para ella la indulgencia de Dios. 11. El protoproedro Nicéforo Basilacio, habiéndose convertido en sucesor de Briennio en Dirraquio, también él concibió el deseo del imperio; y habiendo reunido un ejército, subió con él hacia Tesalónica; allí, al enterarse de que Botaniates había reinado, le escribió servilmente, pero en secreto tramaba la apostasía y enviaba a buscar a los pechenegos para una alianza; al saber esto, Botaniates le envía un documento con sello de oro, que a la vez le aseguraba la impunidad por lo que se había atrevido a hacer, y a la vez le otorgaba el título de nobelísimo. Pero aquel era inflexible; de donde también es enviado contra él Alejo Comneno, habiendo sido honrado como sebasto; y habiendo llegado a Tesalónica y habiéndose encontrado con Basilacio, derrotó a los que estaban con él; y a él, que había huido a la acrópolis de Tesalónica, lo capturó mediante un asedio, y le sacó los ojos al hombre por orden imperial. 12. Y otros también habían levantado las manos contra este emperador; pero, habiendo escarmentado por los sucesos en torno a Briennio y en torno a Basilacio, depusieron las armas. 13. Estando los turcos recorriendo el Oriente, el emperador envía contra ellos, con un ejército capaz, a Constantino, el hijo del anterior emperador Constantino Ducas, poniéndolo como comandante del ejército contra los turcos. Pero él, habiendo cruzado a la llamada Crisópolis, se rebela inmediatamente, y es proclamado emperador por la multitud militar que estaba allí. Pero el emperador atrajo a unos soldados con regalos, a otros los atrajo con honores de dignidades, y a otros los trató de otra manera; y habiendo sido capturado por ellos, Constantino fue entregado al emperador. El joven es, pues, tonsurado y confinado en una isla; se dice también que el hombre fue ordenado sacerdote. 14. Habiendo cambiado de vida el patriarca de Antioquía, Emiliano, fue nombrado otro, llamado Nicéforo el Negro. 15. Este emperador, ya sea por su avanzada edad, ya sea por una natural indolencia, no se ocupaba mucho de la administración de los asuntos, sino que, habiendo tomado también a este metropolitano de Side, le confió el cuidado de los asuntos públicos. Tenía este emperador también dos esclavos, de los cuales uno se llamaba Borilo y el otro Germano; estos, pues, llevaban y traían todo como querían, incluso al mismo soberano y señor suyo, por lo cual sucedía que este era odiado por los que estaban en el poder, ya que los esclavos se comportaban con ellos de manera más arrogante y audaz. 16. Como ya se ha dicho, el logoteta Nicéforo, habiéndose pasado a Roussel, había sido mantenido bajo cadenas por este. Pero habiendo muerto repentinamente Roussel, dio lugar a la sospecha de que había sido asesinado por el logoteta con veneno; por lo cual, habiendo sido entregado por los allegados a Roussel a Botaniates, es confinado en una de las islas situadas frente a la Ciudad Imperial. Los que estaban en torno al emperador, temiendo que, si llegaba a la vista del emperador, sería acogido y dejaría a todos de lado, sugieren a Botaniates que el logoteta posee riquezas incalculables, y que estas deben ser entregadas al tesoro imperial. Es enviado, pues, Estraborromano, habiéndose convertido entonces en gran etairearca, para preguntar al hombre dónde estaban escondidas sus riquezas. Pero los que estaban en torno al emperador, a quienes el relato ya había dicho que temían la presencia del logoteta, convencen a Estraborromano de asesinar al hombre de cualquier manera; quien, habiendo llegado a la isla en la que estaba confinado, interroga al hombre tan violentamente que este expiró en medio de las torturas; y esto a pesar de que prometía que daría todo por escrito si escapaba al interrogatorio; aquel, pues, pereció así. 17. Los Comnenos, Isaac y Alejo, habían sido excesivamente honrados y queridos por el emperador, y los nombraba sucesores del imperio. Por lo cual eran intensamente envidiados por los que estaban en torno a Botaniates, y más aún por los dos esclavos mencionados de este, quienes calumniaban a los hombres ante él, como si tramaran una tiranía, y socavaban y perturbaban la disposición del emperador hacia ellos. Sabiendo esto y temiendo no sufrir algo, y, como se dice, alimentando desde hace tiempo en ellos mismos el deseo del imperio, y habiendo compartido el plan con otros en quienes confiaban, salieron de la ciudad; y habiendo tomado la ciudad de Adriano, atrajeron a casi todo el ejército hacia sí; y es proclamado emperador Alejo, siendo preferido al hermano mayor, porque los soldados estaban más apegados a él como más estratega, y porque fueron atraídos por el celo y las promesas de los que estaban a su alrededor. Así pues, habiendo sido proclamado Alejo, y no habiendo Isaac mostrado mucho descontento por la proclamación, llega a la Ciudad Imperial y se preparó para el asedio. Botaniates puso guardias en las murallas; estaban vigilando cerca de una torre junto a la puerta de la ciudad, que se llama de Carsio, unos nemitzos— los nemitzos son una nación celta—; estos se comunicaron secretamente con los que estaban en torno a los Comnenos sobre la traición de la ciudad. Por la mañana, pues, el Jueves Santo de la semana de la pasión salvadora de nuestro Salvador, los que estaban en torno a los Comnenos atacaron, según lo acordado, el muro exterior frente a la torre ocupada por los nemitzos. Los que estaban apostados en ella disparaban contra los atacantes y les impedían acercarse; pero como los que estaban en el muro eran atacados por los nemitzos desde la torre, no pudiendo resistir a los de fuera y luchar contra los de fuera, que les lanzaban dardos desde una posición superior, cedieron en su ímpetu. Los que asediaban el muro subieron inmediatamente con escaleras y, cortando los cerrojos de las puertas con hachas, dieron entrada libre a los conjurados. Al ver esto, la chusma que vigilaba el recinto interior, y la mayoría ignorantes de las guerras, o más bien reunidos de los mercados y de la multitud popular, unos se fueron bajando, otros incluso se arrojaban peligrosamente y huían. De donde, ante la gran ausencia de quien los detuviera, los que estaban en torno a los Comnenos tomaron el recinto interior, y habiendo abierto igualmente sus puertas, hicieron la ciudad transitable para todos; e inmediatamente los que entraron se lanzaron al saqueo de riquezas, una multitud mixta, compuesta de tracios, macedonios y otros romanos y bárbaros, comportándose no mejor que los enemigos con sus compatriotas. Y el mal llegó hasta el derramamiento de sangre, y vírgenes consagradas a Dios fueron impíamente mancilladas, y mujeres casadas fueron ultrajadas por la fuerza; y los templos divinos fueron despojados de sus ornamentos; y ni siquiera perdonaron los cálices sagrados, sino que los audaces saquearon también estos y las sagradas fíalas llenas del sacrificio incruento y terrible, derramando lo sagrado por tierra. Y a cuantos de la senaduría encontraban, bajándolos de sus mulas, y a algunos incluso desnudándolos, los dejaban en medio de las calles semidesnudos y a pie. Y esto se hacía durante todo el día; y el horror había llegado hasta el Buey, volviéndose común y general; y algunos incluso habían huido hasta el Filadelfio o más lejos. Los Comnenos, habiendo todos dispersado para el saqueo, quedaron solos con muy pocos de los que estaban a su alrededor; y habiendo llegado hasta el Tauro, no se atrevían a ir más lejos; pues estaban tan desprovistos de fuerza capaz de luchar que, si entonces algunos los hubieran atacado, los habrían capturado fácilmente y llevado encadenados ante Botaniates. Pero lo que ya había parecido bien a Dios no podía ser cambiado. De ahí que Botaniates, al enterarse de la entrada de los Comnenos, sale inmediatamente de los palacios, arrojando allí mismo las sandalias de color púrpura que calzaba; y habiendo ido al monasterio de la Peribleptos, del cual él, después de aquel emperador Romano de los Argirós, fue el segundo fundador, se tonsura y se cambia de vestimenta, vistiéndose con un hábito de monje, donde, habiendo vivido algún tiempo, depositó la tierra en la tierra, siendo enterrado allí; los Comnenos, sin que nadie se les opusiera, se dirigieron a los palacios, entrando en ellos sin esfuerzo, de manera tranquila y con mucha suavidad. Tales fueron para ellos los ingresos, tales las entradas en la Ciudad Imperial; tales los comienzos del imperio.
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