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y sobre ella escribió.¿ Y qué hay más insensato que quienes se enorgullecen de ser iniciados por los demonios y les atribuyen a ellos la provisión de su propia sabiduría? Pues no hablamos ahora simplemente de filosofía, sino de la filosofía de tales personas. Porque si, según Pablo, nadie puede« beber la copa del Señor y la copa de los demonios»,¿ cómo podría alguien poseer la sabiduría de Dios y ser inspirado por los demonios? Esto no es así, no lo es. Pues si bien Pablo es quien dice que« el mundo no conoció a Dios en la sabiduría de Dios», no llamó« sabiduría de Dios» a la que se engendró en aquellos insensatos sabios—¡ lejos de nosotros!—, sino a la que fue depositada por el Creador en las criaturas, la cual, al ser reconocida por quien la conoce como ángel de Dios, le hace reconocer a Dios, que es anunciado a través de ella, y poseer un conocimiento verdadero de los seres y una sabiduría de Dios de otro modo, al haberse convertido en conocedor de la sabiduría de Dios.« Pues era necesario», dice el gran Dionisio,« que a través del conocimiento de los seres, los verdaderos filósofos fueran elevados hacia el Causa de los seres». Por tanto, si el verdadero filósofo es elevado hacia la Causa, el que no es elevado no es verdadero, ni posee sabiduría, sino una especie de imagen engañosa de la verdadera sabiduría y una privación de sabiduría, pero no sabiduría. Por consiguiente,¿ cómo podría llamarse« sabiduría de Dios» a la privación de la sabiduría? Por otra parte, la mente demoníaca, en cuanto mente, es un bien, pero en cuanto se usa mal a sí misma, es malvada; y aunque conoce mejor que nosotros las medidas del mundo, sus recorridos, sus conjunciones y las determinaciones de las cosas en movimiento, al no usar el conocimiento de manera grata a Dios, es una mente sin mente y oscurecida. De la misma manera, la sabiduría según los griegos, al intentar mostrar a Dios a través de la sabiduría de Dios en las criaturas— según la cual hizo que la corrupción de una cosa fuera la generación de otra— no como Señor de todas las cosas, ni como Creador del universo, por no comprender que nada surge de la nada de ninguna manera, y al haber abandonado así la adoración del Dios verdadero y al no haber usado piadosamente las cosas divinas— según el mismo gran Dionisio— para las cosas divinas, y al haberse vuelto por ello necia e insensata,¿ cómo podría ser sabiduría de Dios? Por eso Pablo, mostrándonos aquí el doble tipo de sabiduría, dice:« en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios a través de la sabiduría».¿ Ves que llamó sabiduría a la de Dios, pero a la otra, sabiduría desnuda y causa de no conocer a Dios? Esta es la que fue inventada por los griegos, distinta de la de Dios, revelada por la duplicación del nombre de« sabiduría».¿ Qué dice, pues, este teósofo al continuar?« Nosotros, en cambio, hablamos la sabiduría de Dios».¿ Acaso ellos según él o él según ellos? De ninguna manera. Por eso él mismo, prohibiendo esto, dice:« hablamos sabiduría de Dios entre los perfectos, pero no sabiduría de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se desvanecen» y« la cual ninguno de los príncipes de este siglo conoció». Esta sabiduría está en nosotros en Cristo Jesús,« quien se hizo para nosotros sabiduría de parte de Dios». Aquella, en cambio, no estaba en ellos, sino en las criaturas investigadas por ellos, cuyas razones, habiendo buscado durante toda su vida, llegaron de algún modo a una noción de Dios, proporcionando la naturaleza y la creación no pocas ocasiones, y los demonios, demoníacamente, no impidiéndolo; pues,¿ cómo habrían sido considerados dioses si la noción de Dios no hubiera entrado en absoluto en la mente humana? Por tanto, ellos llegaron a una noción de Dios examinando la naturaleza de los seres sensibles, pero no la digna y conveniente a la naturaleza bienaventurada;« pues se oscureció su insensato corazón» por los malvados demonios que los iniciaban con malas artes; pues,¿ cómo habrían sido considerados dioses, y cómo habrían sido creídos enseñando el politeísmo, si una noción digna de Dios hubiera aparecido en su mente? Por esto, los que se aferraron a aquella sabiduría insensata y necia y a aquella educación inculta, mintieron tanto sobre Dios como sobre la naturaleza, elevando a los demonios a la categoría de señores y rebajando al Señor de la soberanía, en lo que a ellos respecta, atribuyendo a los demonios el nombre divino y, lejos de encontrar el conocimiento de los seres— que era lo que les importaba y lo que buscaban con afán—, llegaron a decir que las cosas inanimadas son animadas, y además que participan de un alma superior a la nuestra, y que las cosas irracionales son racionales— pues son receptivas del alma humana—, y que los demonios son superiores a nosotros y creadores—¡ oh, nuestra impiedad!—, y coeternos con Dios, e increados y sin principio, no solo la materia y el alma de todo el mundo, como ellos dicen, y las cosas de los seres intelectuales que no están unidas a la densidad del cuerpo, sino incluso nuestras propias almas.¿ Qué entonces?¿ Diremos que poseen la sabiduría de Dios quienes filosofaron así?¿ O al menos una sabiduría humana en absoluto? Que nunca nadie de los nuestros se vuelva tan loco.« Pues un árbol bueno no produce frutos malos», según la palabra del Señor. Pues yo, reflexionando por mi cuenta, no considero que deba llamarse ni siquiera humana a aquella sabiduría, siendo tan contradictoria consigo misma como para decir que las mismas cosas son animadas e inanimadas, racionales e irracionales, y que cosas que ni siquiera están hechas para la percepción de ninguna manera, ni tienen órgano alguno de tal potencia, son receptivas de nuestras almas. Y si Pablo es quien llama a esto sabiduría humana(« pues mi predicación», dice,« no fue con palabras persuasivas de sabiduría humana», y de nuevo« no hablamos con palabras enseñadas por la sabiduría humana»), también considera digno llamar sabios según la carne, necios, a los disputadores de este siglo que poseen esta, y a su sabiduría de manera similar a los apelativos, pues también a esta la llama sabiduría enloquecida, sabiduría que se desvanece y vana seducción, sabiduría de este siglo y de los príncipes de este siglo que se desvanecen. Yo, por mi parte, escucho al padre que dice:« ay del cuerpo cuando no recibe el alimento de fuera, y ay del alma cuando no recibe la gracia de arriba». Con razón. Pues el cuerpo, al pasar a las cosas inanimadas, perecerá, y el alma, al desviarse de su deber, será arrastrada por las vidas y pensamientos demoníacos. Y si alguien dice que esta filosofía, por ser natural, ha sido dada por Dios, dice la verdad y no nos contradice, y no excluye de la causa a quienes la usaron mal y la establecieron hacia un fin contra natura; pero que sepa también que aumenta aún más la condena de estos, porque no usaron piadosamente lo que fue dado por Dios. Por otra parte, la mente demoníaca, habiendo sido creada por Dios, tiene naturalmente el pensar, pero no diremos que su actividad es de Dios, aunque tenga de Dios el poder de actuar; por lo cual, esta sería llamada con justicia más bien desvarío que prudencia. Así, pues, también la mente de los filósofos externos es un don divino, que tiene innata la sabiduría prudente, pero al desviarse por las sugestiones del maligno hacia una sabiduría necia, malvada y sin mente, como rectora de tales dogmas, la transformó. Y si alguien dijera de nuevo que ni siquiera el deseo y el conocimiento de los demonios es un mal en absoluto, pues desean el ser, el vivir y el pensar, en primer lugar, ese escuchará de nuevo con justicia de nuestra parte que no es justo quejarse de la sabiduría demoníaca junto con el hermano de Dios, como si estuviera llena de contienda y contuviera casi todo dogma vil, llamando nuestra a la sabiduría que está entre los griegos, puesto que también está caída de su propio fin, es decir, del conocimiento de Dios; pues participará también así del bien según un eco último y tenue. Después, pedimos también que se piense esto: que ningún mal, en cuanto es, es mal, sino que ha caído de la actividad adecuada y conveniente y del fin de la actividad.¿ Cuál es, pues, la obra y el fin de quienes buscan la sabiduría de Dios en las criaturas?¿ No es el comercio de la verdad y la glorificación hacia el que creó? Es evidente para todos. Pero el conocimiento de los filósofos externos ha caído de ambos.¿ Pero hay algo útil para nosotros en ella? Ciertamente. Pues incluso en las cosas contenidas en las carnes de las serpientes hay mucho de activo y curativo, y los hijos de los médicos consideran que el antídoto preparado a partir de ellas es excelente y muy útil; e incluso en las cosas preparadas para el engaño, se toman los venenos más dulces de los comestibles, capaces de encubrir la curiosa preparación. Hay, pues, algo útil en estas cosas, y quizás mucho, como miel mezclada con cicuta; pero también hay mucho temor de que, al distinguir, se escape de allí algún residuo mortal. Y si examinas, verías que todas o la mayoría de las terribles herejías tomaron de ahí sus principios, y estos conocedores de imágenes, que dicen que el hombre recibe lo que es según la imagen a partir del conocimiento y que a través de él el alma se forma según Dios. Pues según lo dicho a Caín:« no ofrecerías rectamente, si no divides rectamente». Pero dividir rectamente es, por lo general, de pocos, y solo de aquellos que tienen los sentidos del alma ejercitados para el discernimiento del bien y del mal.¿ Qué necesidad hay, pues, de arriesgarse en vano, y esto cuando es posible, no solo sin peligro, sino también provechosamente, contemplar la sabiduría de Dios en las criaturas? Pues una vida sin preocupaciones, debido a la esperanza en Dios, mueve naturalmente al alma hacia la comprensión de las criaturas de Dios; y al prestar atención a esto y profundizar, se asombra, y permanece glorificando al Creador, y a través de este asombro es guiada hacia las cosas mayores; pues, según el santo Isaac, encuentra tesoros que no pueden ser expresados por la lengua y, usando la oración como una especie de cerrojo, a través de ella penetra hacia aquellos misterios« que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre», manifestados solo por el Espíritu, como dice Pablo, a los dignos.¿ Ves el camino más breve, más provechoso y sin peligro que conduce hacia esos tesoros sobrenaturales y celestiales? Pero en cuanto a la sabiduría de fuera, es necesario primero matar a la serpiente, habiendo derribado el soplo que te sobrevino de ella(¡ y cuánta dificultad es esto!; pues dicen que« la humildad humilla el orgullo de la filosofía»); pero habiéndolo derribado, es necesario después dividir y dispersar la cabeza y la cola, como extremos y males sin mezcla, es decir, la opinión claramente errónea sobre los seres intelectuales y divinos y los principios, y la mitología en las criaturas. Pero lo que está en medio, es decir, las razones sobre la naturaleza, como los farmacéuticos limpian las carnes de las serpientes hirviéndolas con fuego y agua, así también discernir con el poder examinador y contemplativo del alma lo que es dañino de los pensamientos. No obstante, aunque hagas todo esto y uses bien lo que ha sido bien discernido(¡ y cuánto trabajo es esto y cuánto discernimiento requiere!), sin embargo, aunque uses bien la parte bien tomada de la sabiduría externa, esto no sería un mal, pues ha sido creada para ser un instrumento para algo bueno; pero ni aun así sería llamada propiamente don de Dios y espiritual, puesto que es natural y no enviada de arriba. Por eso también el sabio, si es que alguien lo es, Pablo, llama a esto carnal, diciendo:« mirad nuestra vocación, que no hay muchos sabios según la carne». Y sin embargo,¿ quién usaría mejor esta sabiduría que los sabios externos llamados por Pablo? Pero, sin embargo, los llama sabios según la carne, en lo que a esto respecta; con razón. Pues así como el placer en el matrimonio según las leyes para la procreación es un don divino de Dios, difícilmente sería llamado don de Dios, pues es carnal y de la naturaleza, y no un don de la gracia, aunque Dios creó la naturaleza; así también el conocimiento de la educación externa, aunque alguien lo use bien, es de la naturaleza, pero el don no es de la gracia, dado por Dios a través de la naturaleza en común a todos y llevado al progreso mediante el estudio; lo cual es también una prueba evidente de que es un don natural y no espiritual, el hecho de que no llega a nadie sin esfuerzo y estudio. Pues el don de Dios propiamente dicho, y no natural, es nuestra teosofía, la cual, aunque caiga de arriba sobre pescadores, los convierte en hijos del trueno, según el teólogo Gregorio, resonando con la palabra hasta los confines de la tierra, y aunque sea sobre publicanos, crea mercaderes de almas, y aunque sea sobre perseguidores ardientes en el celo, los transforma y hace de Saulos, Pablos, que llegan desde la tierra hasta el tercer cielo y escuchan cosas inefables; a través de ella, pues, es posible que nosotros también lleguemos a ser según la imagen de Dios y estemos con Él. De la sabiduría natural, si es que se dice que la poseía Adán, si es que alguien de los que vinieron después de él, aunque no guardó la imagen en el primero de todos. Y la filosofía de fuera que ayuda a esto de nuevo, se ha encontrado antes de que descendiera el que llamó de nuevo al alma hacia la belleza antigua por sí mismo.¿ Cómo, pues, no fuimos renovados a través de ella antes de Cristo, sino que necesitamos, tanto ellos como todos, no del que enseña filosofía, arte que se desvanece con este siglo, por lo cual se dice que es de este siglo, sino del mismo que quita el pecado del mundo y proporciona una sabiduría verdadera y que perdura, aunque sea necedad para los sabios temporales y que perecen, no solo pareciendo, sino también enloqueciendo con su propia ausencia a los que no prestan atención a ella con la mente?¿ Ves claramente que no es el aprendizaje de la educación externa el que salva y limpia el conocimiento del alma y la asimila al arquetipo divino? Por tanto, pondré fin a las palabras sobre ella. Si alguien se vuelve hacia las observancias legales como si fuera a ser purificado por ellas, Cristo no le aprovechará nada, aunque aquellas fueron legisladas claramente por Dios en algún momento, pero no la adopción de las enseñanzas externas; por lo cual, mucho más, si alguien se vuelve de nuevo hacia la desaprobada filosofía de fuera como si fuera a ser purificado el alma por ella, Cristo no le aprovechará nada. La boca de Cristo es Pablo, quien dice eso y nos da testimonio aquí. Di esto, hermano, a los que exaltan la sabiduría externa más de lo debido. Y además de esto, muéstrales a través de los capítulos escritos abajo, cómo fue considerada vana y despreciable por nuestros santos padres, y especialmente por los que tuvieron experiencia de ella. SEGUNDA PREGUNTA. Hiciste bien, Padre, al exponer también las palabras de los santos sobre lo que te pregunté. Pues escuchándote resolver mis dudas, me maravillaba de la evidencia de la verdad, pero aquello se introducía en mi mente, ya que, puesto que« toda palabra lucha contra la palabra», como tú mismo has dicho, no fuera que también a lo que tú dices hubiera alguna contradicción. Pero puesto que supe que el testimonio a través de las obras es el único indiscutible y he escuchado a los santos decir lo mismo que tú, ya no temo nada semejante. Pues el que no se convence por ellos,¿ cómo podría ser digno de crédito?¿ Y cómo no despreciaría al Dios de los santos? Pues es palabra suya dicha a los apóstoles y a través de ellos a los santos después de ellos, que« el que os desprecia a vosotros, me desprecia a mí», y es lo mismo que decir, a la verdad misma.¿ Cómo, pues, podría ser aceptado por los que buscan la verdad el que se opone a la verdad? Por eso te ruego, padre, que escuches también cada una de las otras cosas que expongo, que he escuchado de hombres que practican la educación griega durante toda su vida, y que me digas también algo de lo que te parece a ti sobre esto, y que añadas también las opiniones de los santos sobre estos temas. Pues dicen que hacemos mal al esforzarnos por encerrar nuestra mente dentro del cuerpo; pues dicen que es necesario por todos los medios expulsarla fuera del cuerpo. Por eso también difaman fuertemente a algunos de los nuestros, escribiendo contra ellos, como si aconsejaran a los principiantes mirar hacia sí mismos y enviar su propia mente hacia adentro a través de la respiración, diciendo que la mente no está separada del alma. Por tanto, al que no está separado, sino que está dentro,¿ cómo podría alguien enviarlo de nuevo hacia adentro? Dicen también que decimos que la gracia divina se aloja a través de las fosas nasales. Pero sabiendo yo que dicen esto calumniosamente, pues no escuché esto de ninguno de los nuestros, por esto sospeché que también atacan maliciosamente a los otros; pues es propio de los mismos inventar lo que no existe contra los hombres y hacer mal uso de lo que existe. Pero tú enséñame, padre, cómo nos proponemos con todo afán enviar hacia adentro y no pensamos que es un mal encerrar la mente en el cuerpo. SEGUNDA RESPUESTA. DISCURSO A FAVOR DE LOS QUE VIVEN EN SAGRADA HESYQUIA, EL SEGUNDO, SOBRE QUE NO ES INÚTIL PARA LOS QUE SE HAN PROPUESTO PRESTAR ATENCIÓN A SÍ MISMOS EN EL SILENCIO INTENTAR MANTENER LA PROPIA MENTE DENTRO DEL CUERPO. Hermano,¿ no escuchas al apóstol diciendo que« nuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo que está en nosotros», y de nuevo que« nosotros somos casa de Dios», como también dice Dios, que« habitaré en ellos y caminaré y seré su Dios»? Por tanto, lo que ha sido creado para ser morada de Dios,¿ cómo podría alguien indignarse por tener la mente para alojar su propia mente en él?¿ Y cómo es que Dios alojó la mente en el cuerpo desde el principio?¿ Acaso Él también hizo mal? Tales palabras, hermano, convendría decirlas a los herejes, que dicen que el cuerpo es un mal y una creación del mal. Nosotros, en cambio, pensamos que es un mal que la mente esté en los pensamientos corporales, pero no en el cuerpo, puesto que ni el cuerpo es malvado. Por eso, junto con David, cada uno de los que prestan atención a Dios durante toda su vida clama a Dios:« mi alma tuvo sed de ti,¡ cuántas veces mi carne!», y« mi corazón y mi carne se alegraron en el Dios vivo»; y junto con Isaías:« mi vientre sonará como una cítara y mis entrañas como un muro de bronce, que renovaste», y« por tu temor, Señor, recibimos en el vientre el Espíritu de tu salvación», en el cual, confiando, no caeremos, sino que caerán los que hablan desde la tierra y mienten sobre las palabras y modos de vida celestiales como si fueran terrenales. Pues si bien el apóstol llama al cuerpo muerte, diciendo:«¿ quién me librará del cuerpo de esta muerte?», es porque el pensamiento material y corporal es, en rigor, de forma corporal; por eso, comparando esto con lo espiritual y divino, lo llamó con justicia cuerpo, y no simplemente cuerpo, sino muerte del cuerpo, y esto lo aclara más claramente un poco más arriba, que no culpa a la carne, sino al impulso pecaminoso que sobrevino por la transgresión;« vendido», dice,« estoy bajo el pecado»; y el vendido no es esclavo por naturaleza. Y de nuevo:« sé que no habita en mí, es decir, en mi carne, el bien».¿ Ves que no dice que la carne es el mal, sino lo que habita en ella? Por tanto, que este, el que está en nuestros miembros y lucha contra la ley de la mente, habite en el cuerpo es un mal, pero no la mente. Por eso nosotros, luchando contra esta ley del pecado, lo expulsamos del cuerpo y alojamos la inspección de la mente y legislamos a través de ella a cada potencia del alma y a cada uno de los miembros del cuerpo lo que le corresponde; a los sentidos, qué y hasta qué punto deben percibir, y la obra de la ley se llama templanza; y a la parte pasional del alma le producimos el mejor hábito, y este recibió el nombre de amor; pero también mejoramos lo racional a través de esto, rechazando todo lo que se opone a la mente hacia la elevación hacia Dios, y llamamos a esta parte de esta ley sobriedad. Y habiendo limpiado alguien su cuerpo con la templanza, y habiendo hecho del coraje y el deseo un motivo de virtudes a través del amor divino, y habiendo presentado la mente purificada a Dios a través de la oración, adquiere y ve en sí mismo la gracia prometida a los que han limpiado el corazón. Y entonces podría también decir esto junto con Pablo, que« Dios, el que dijo que de las tinieblas resplandeciera la luz, el cual resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios, en el rostro de Jesucristo; pero tenemos», dice,« este tesoro en vasos de barro». Por tanto, teniendo nosotros la luz del Padre, en el rostro de Jesucristo, para conocer la gloria del Espíritu Santo como en vasos de barro, los cuerpos,¿ mantendremos nuestra mente dentro del cuerpo, actuando indignamente de la grandeza de la mente?¿ Y quién diría esto, no digo ya un espiritual, sino alguien que, aunque tenga la mente despojada de la gracia divina, tenga la de un hombre? Y puesto que nuestra alma es una cosa de gran poder, y usa como instrumento al cuerpo que ha sido creado para vivir según ella,¿ con qué usa como instrumentos esta potencia suya, a la que llamamos mente? Pero nadie sospechó jamás que la mente estuviera alojada ni en las uñas, ni en los párpados, ni mucho menos en las fosas nasales o en los labios; todos estamos de acuerdo en que está dentro de nosotros, pero algunos discreparon sobre cuál es el primer instrumento de los internos que usa. Pues unos la establecen en el cerebro como en una acrópolis, otros le dan el centro del corazón y el vehículo purificado del espíritu psíquico que está en él. Nosotros, por nuestra parte, aunque sabemos con precisión que nuestra parte racional no está dentro como en un recipiente— pues es incorpórea—, ni fuera— pues está unida—, sino en el corazón como en un instrumento, no habiendo sido enseñados esto por un hombre, sino por el mismo que creó al hombre, quien, mostrando cómo« no lo que entra, sino lo que sale por la boca contamina al hombre»,« pues del corazón salen», dice,« los pensamientos». Esto, pues, también el gran Macario dice:« el corazón gobierna todo el instrumento y, cuando la gracia ocupa los pastos del corazón, reina sobre todos los pensamientos y los miembros; pues allí está la mente y todos los pensamientos del alma». Por tanto, nuestro corazón es el almacén de lo racional y el primer instrumento racional corporal. Por tanto, esforzándonos por inspeccionar y corregir nuestra parte racional en una sobriedad precisa,¿ con qué la inspeccionaríamos, si no reuniendo nuestra mente derramada a través de los sentidos desde fuera y llevándola hacia adentro, hacia este mismo corazón, el almacén de los pensamientos? Por eso también el homónimo Macario dice a continuación de lo que él mismo dijo un poco más arriba:« allí, pues, hay que observar si la gracia ha escrito las leyes del Espíritu».¿ Allí dónde? En el instrumento rector, en el trono de la gracia, donde están la mente y todos los pensamientos del alma, es decir, en el corazón.¿ Ves cuán necesario es para los que se han propuesto prestar atención a sí mismos en el silencio llevar de nuevo y encerrar la mente en el cuerpo, y especialmente en el cuerpo más interno del cuerpo, al que llamamos corazón? Y si, según el salmista,« toda la gloria de la hija del rey es interior»,¿ cómo buscaremos nosotros fuera en algún lugar? Y si, según el apóstol, Dios dio su Espíritu clamando en nuestros corazones,¡ abba, padre!,¿ cómo no oraremos nosotros en ellos con el Espíritu? Y si, según el Señor de los profetas y apóstoles,« el reino de los cielos está dentro de nosotros»,¿ cómo no estaría fuera incluso del reino de los cielos el que se esfuerza por sacar la mente de dentro de sí mismo?« Corazón recto», dice Salomón,« busca percepción», a la que él mismo ha llamado en otro lugar intelectual y divina, hacia la cual, exhortando a todos los padres, dicen:« la mente intelectual ciertamente se ha revestido de una percepción intelectual, la cual no dejemos de buscar, estando en nosotros y no en nosotros».¿ Ves que, tanto si alguien se propone luchar contra el pecado, como adquirir la virtud, o el premio de la lucha según la virtud, o mejor dicho, la prenda del premio según la virtud, encontrar la percepción intelectual, es necesario llevar de nuevo la mente dentro del cuerpo y de sí mismo? Pero hacer que la mente esté fuera, no del pensamiento corporal, sino del cuerpo mismo, para que encuentre allí espectáculos intelectuales, es el error griego mismo, la raíz y fuente de toda mala doctrina, invento y educación de demonios, generador de insensatez y fruto de la soberbia. Por eso también los que hablan por la inspiración de los demonios están fuera de sí mismos, sin entender ni siquiera esto mismo que dicen. Nosotros, en cambio, enviamos la mente no solo dentro del cuerpo y del corazón, sino también la enviamos de nuevo dentro de sí misma. Que se acusen, pues, los que dicen:« al no estar separada, sino estando en el alma,¿ cómo podría alguien enviar de nuevo la mente hacia adentro?». Pues ignoran, al parecer, que una cosa es la esencia de la mente y otra la actividad, o mejor dicho, sabiéndolo, se unieron voluntariamente a los que se engañan a sí mismos, filosofando a través de la homonimia.« Pues no aceptando lo sencillo de la enseñanza espiritual, los que han sido afilados por la dialéctica para las contradicciones», según el gran Basilio,« trastornan la fuerza de la verdad a partir de las oposiciones del conocimiento falsamente llamado, con la persuasión de los sofismas. Pues tales deben ser los que no son espirituales y se consideran dignos de juzgar y enseñar las cosas espirituales. Pues no se les ha escapado esto, que no es como la vista, que ve otras cosas de las visibles, pero no se ve a sí misma, así también la mente, sino que actúa sobre otras cosas, las que necesite observar( lo cual Dionisio el grande llama movimiento recto de la mente), sino que vuelve hacia sí misma y actúa según sí misma, cuando la mente se ve a sí misma; y esto, a su vez, el mismo dice que es un movimiento circular. Y esta es la actividad de la mente, superior y muy propia, a través de la cual, al llegar a estar incluso por encima de sí misma, a veces se une a Dios.« Pues la mente», dice,« al no dispersarse hacia las cosas de fuera»(¿ ves que sale? al salir, pues, necesita retorno; por eso dice)« vuelve hacia sí misma, y a través de sí misma hacia Dios», como si subiera por un camino sin error. Pues tal movimiento de la mente, incluso aquel observador sin error de los seres intelectuales, Dionisio, dice que es imposible que caiga en algún error. Por tanto, el padre del error, deseando siempre apartar al hombre de esto y llevarlo hacia lo que contiene sus errores, todavía hoy, hasta donde nosotros sabemos, no ha encontrado un colaborador que luche a través de la benevolencia para atraer hacia esto. Pero ahora, al parecer, ha encontrado a los que colaboran, si es que, como tú mismo dijiste, hay quienes componen palabras que incitan a esto e intentan persuadir a muchos de que es mejor mantener la mente fuera del cuerpo al orar, y a los mismos que abrazan la vida que ha superado todo y es silenciosa, sin avergonzarse ni siquiera de aquello que Juan, el que construyó para nosotros a través de palabras la escalera que conduce al cielo, dijo de manera definitoria y declarativa que« hesychasta es el que se esfuerza por limitar lo incorpóreo en el cuerpo», con lo cual concuerdan también los padres espirituales que nos enseñaron. Con razón; pues si no limitara dentro del cuerpo,¿ cómo podría hacerse para sí mismo el cuerpo unido y como forma natural que atraviesa toda la materia formada, cuya parte externa y determinada no mostraría la esencia de la mente, hasta que aquella viva una vida de forma adecuada a la unión, atrayendo?¿ Ves, hermano, cómo no solo espiritualmente sino también humanamente examinan, que enviar o mantener la mente dentro del cuerpo ha resultado ser lo más necesario para los que se han propuesto llegar a ser verdaderamente ellos mismos y, según el hombre interior, monjes de nombre?