Original: 8530 Epitap7
Perspicua clarum nimium cum fama per aevum Astra simul junctum pangant te coetibus almis; Veridicos, levita, tuos quis, summe, triumphos Lucifluis, Paule, potuit depromere dictis? Ut sua, sed lector properans huc noscat, et hospes Sacrato tumulo requiescere membra sub isto; Laudis, amande, tuae summatim carmine digno Almificos actus dignum est reserare canendo. Eximio dudum Bardorum stemmate gentis, Viribus atque armis, quae tunc opibusque per orbem Insignis fuerat, sumpsisti generis ortum. Tam digna est, postquam nitidos ubi saepe Timavi Amnis habet cursus, genitus tu prole fuisti. Divino instinctu regalis protinus aula Ob decus et lumen patriae te sumpsit alendum; Cum tua post Tibridem populis et regibus altis Tunc placida cunctis vita, studiumque maneret, Omnia sophiae coepisti culmina sacrae, Rege monente pio Ratchis, penetrare decenter, Plurima captasses digne cum dogmata, cujus Resplendens cunctos, superis ut Phoebus ab astris, Arctoas rutilo decorasti lumine gentes. Et sic jam nimium, fluidi cum gloria saecli Condignis ditaret ovans te sedule gazis, Lucis ob aeternae vitam sine fine beatam Audacter sprevisti hujus devotus honores: Regis et immensi fretus pietate polorum Vernanti huc Domino properasti pectore Christo Subdita colla dare Benedicti ad septa beati. Exemplis mox compta tuis ubi concio sacra, Tum jubar ut fulgens coepit radiare coruscis. In te nam pietas jugiter, dilectio dulcis, Nectareus et pacis amor, patientia victrix, Simplicitas solers nimium, concordia summa, Omne simulque bonum, semper venerande, manebat; Nunc ideo coeli te gemmea regna retentant, Sideream retinens pariter per saecla coronam. Hoc tibi posco, sacer, gratum sit carmen honoris, Hilderic en cecini quod lacrymando tuus; Quem requiem captare tuis fac quaeso perennem Sacratis precibus, semper amande Pater.
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Que la fama, demasiado clara a través de los siglos, proclame junto a los astros que te unes a las asambleas bienaventuradas;¿ quién, oh sumo levita Pablo, podría exponer tus veraces triunfos con palabras luminosas? Para que el lector y el huésped que aquí se apresuran sepan que tus restos descansan bajo este sagrado túmulo, es digno, oh amado, revelar brevemente tus actos bienhechores cantando con un poema digno de tu alabanza. Naciste de un linaje distinguido, del eximio estirpe de los bardos, que entonces era ilustre en todo el mundo por sus fuerzas, sus armas y sus riquezas. Tan digno es tu origen, pues naciste de una descendencia allí donde el río Timavo suele tener sus brillantes cursos. Por instinto divino, la corte real te tomó de inmediato para criarte, por ser el honor y la luz de la patria; cuando, después del Tíber, tu vida plácida y tu estudio permanecían para todos los pueblos y los reyes magnánimos, comenzaste a penetrar decorosamente todas las cumbres de la sagrada sabiduría, bajo el consejo del piadoso rey Ratchis. Cuando hubiste captado dignamente muchísimos dogmas, resplandeciendo ante todos como Febo desde los astros superiores, adornaste a las gentes del norte con tu luz rutilante. Y así, cuando la gloria del mundo fluido te enriquecía solícitamente con tesoros merecidos, despreciaste audazmente, devoto, los honores de este mundo por la vida sin fin, bienaventurada en la luz eterna; confiado en la piedad del inmenso Rey de los cielos, te apresuraste hacia aquí, con el corazón floreciente, para entregar tu cuello sumiso al Señor Cristo, en los recintos del bienaventurado Benito. Allí, donde la asamblea sagrada pronto se adornó con tus ejemplos, comenzaste a irradiar como un fulgor brillante. Pues en ti permanecían siempre, oh siempre venerable, la piedad, el dulce amor, el amor a la paz cual néctar, la paciencia victoriosa, la simplicidad ingeniosa y la suma concordia, junto con todo bien; por eso ahora los reinos enjoyados del cielo te retienen, conservando igualmente la corona sideral por los siglos. Te pido esto, oh santo: que sea grato este poema de honor, que yo, tu Hildericus, he cantado llorando; haz, te ruego, que yo alcance el descanso eterno mediante tus sagradas oraciones, oh Padre siempre amado.